Libres para crear

Libres para crear

«Todos tenemos talento si sabemos descubrirlo»
Ken Robinson

Las líneas que están leyendo no son más que un ejemplo modesto, pero ejemplo al fin y al cabo, de creatividad. Y como tal, y aunque pueda parecer surrealista, intentaré explicar la gestación de este proceso de creatividad que es un acto de humildad y de libertad. De despojarse personalmente al exponer públicamente los propios pensamientos.

«El hecho de estar vivo es por sí solo un proceso creativo…»

No piensen que soy una persona especialmente dotada de creatividad. ¡De ninguna manera! Pero, sí lo soy, en la misma medida que ustedes, y se preguntarán cómo puedo hacer una afirmación de este tipo y quedarme tan tranquila. La respuesta se encontrará a continuación.

En primer lugar, habría que saber que el solo hecho de contestar una pregunta ya es en sí mismo un proceso creativo, y por tanto, como que todos somos capaces de responder una pregunta, podemos ver la creatividad como un don de cada uno de nosotros. Si profundizamos un poco más en el significado de la definición anterior, podemos ver que el hecho de plantear la pregunta, de interrogarnos, implica en sí mismo una conexión con nosotros mismos para imaginar la respuesta. Una respuesta fruto de la interrelación entre diferentes conocimientos que poseemos gracias a la educación, las vivencias, la experiencia… y que en la mayoría de ocasiones rompe de alguna manera con una parte de lo que somos nosotros mismos, y nos empuja a reinventarnos. Podríamos decir que representa una mini muerte de lo viejo, que se transforma en algo nuevo que es la respuesta. En el caso de este artículo la pregunta es obvia: ¿Qué es la creatividad? Y la respuesta aparece a partir de la búsqueda del propio cajón de sastre de conocimientos y vivencias que entrelazándolos nos permiten imaginar la respuesta y posteriormente darla. Nadie dice que sea sencillo, pero realmente es así.

Pero también es muy cierto que una vez obtenida esta respuesta, surge la duda sobre su precisión, su utilidad: ¿Estará bien explicado? ¿Lo entenderán? Qué vergüenza… Dicho en una palabra, aparece el miedo; el miedo a lo que imaginamos. Y puede parecer una broma, pero este miedo de la imaginación no debe preocuparnos, ya que si lo miramos desde una perspectiva no habitual, pero no por ello menos correcta, vivimos en un planeta imaginario, ya que la creatividad surge y es fruto de la imaginación de la mente de alguien (pensemos en inventores, científicos, etc.). Nuestro mundo es consecuencia de sus descubrimientos, de su capacidad de imaginar, de arriesgarse a expresar, a pronunciar en voz alta y dar a conocer sus visiones.

Y si continuamos desarrollando este pensamiento, llegamos a concluir que el hecho de estar vivo es por sí solo un proceso creativo, y que en este proceso, el tantas veces temido error o equivocación, tantas veces amenazador, está mal clasificado, ya que en sí mismo no es más que una poderosa fuente de evolución. Mucha gente puede pensar que este razonamiento sobre el error no se corresponde con la realidad, pero a todos ellos les recomiendo pensar sobre la respuesta que oí decir a un científico cuando se le preguntó cuántos de sus proyectos habían fracasado, dijo: “Muchos, pero yo no los considero fracasos, sino descubrimientos de cómo no funcionan las cosas, que nos han de permitir algún día descubrir cómo funciona realmente lo que estamos investigando”.

Espero que esta breve exposición de un pequeño proceso creativo, les aliente a utilizar las respuestas a las preguntas que les surjan en su vida como elemento creativo y de crecimiento.

Anna-Bel CARBONELL RIOS
Educadora
Publicado originalmente en RE catalán núm. 99

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