Ningún paso en vano

Ningún paso en vano

«¿De qué sirve que se avance lo más posible si no le importa
ni poco ni mucho dejar a los otros atrás o que se queden?»

El vocablo “creativo” funciona tal vez como el adjetivo que más rápidamente asociamos con algo que somos capaces o estamos dotados de hacer en clave innovadora, positiva y fructífera. A pesar de que también se puede ser creativo con acciones de vena negativa que persiguen, expresamente o no, el perjuicio de otro en beneficio propio, o simplemente por puro y crudo sadismo.

Sin embargo, si hablamos de ser creativos para avanzar creo que nos vendrá más a mano emprender acciones que, procurando satisfacer una aspiración personal del tipo que sea y en el terreno que sea necesario, tienen en cuenta el bien y el interés del otro, o al menos no lo ignoren, desestimen ni subestimen.

Bien mirado, podemos preguntarnos: ¿de qué sirve que se avance lo más posible si no le importa ni poco ni mucho dejar a los otros atrás o que se queden? En esta línea de reflexión, cualquier acto genuinamente creativo conlleva un cierto grado de solidaridad y co-implicación con el destino y la suerte o desgracia de los demás. Y me atrevería a decir que especialmente con los más desfavorecidos, pobres y los sin voz; y con muchos menos recursos, herramientas y medios para avanzar, si es que disponen de alguno. En otras palabras, los actos creativos tienen o deberían tener un componente ético y social bien concreto.

En mi opinión, la creatividad está siempre abierta y orientada a alguna realidad que se quiere cambiar, transformar, descubrir o cuestionar. Por lo tanto, toda acción creativa contiene una implícita intencionalidad de crítica y un ánimo y actitud de descontento e inconformismo frente al estado de cosas existentes. Y un motivo, consciente o no, para avanzar.

Todo el mundo a su manera puede ser creativo, en mayor o menor medida, al menos en cuanto a la habilidad y aptitud de elegir entre dos o más opciones y tomar la decisión correspondiente ante una situación determinada que presenta retos inesquivables a su vivir.

Se podrá o no tener la sensación de que se avanza a base de ir realizando posibilidades. Pero seguro que no aceptará sin más el hecho de que cuando le toque cotejarse a algún dilema y cruce existenciales y debe actuar para alcanzar una meta incierta, puede terminar auto-engañándose respecto a sus expectativas y aptitudes reales para avanzar y conformarse a vivir de ilusiones.

Incidiendo en lo ya apuntado más arriba, se tiende comúnmente a pensar que la creatividad es exclusiva de las actividades o dedicaciones artísticas vocacionales y/o profesionales. Y también, más propio de las búsquedas, investigaciones, estudios y descubrimientos científicos y tecnológicos.

«Ser creativos para avanzar en actitudes,
hábitos y pautas de conducta.»

Pero no es menos cierto que para ser creativo no hay que tener un talento o don especial para las artes ni por las ciencias ni para nada. Y a propósito de nada, nadie es libremente ni plenamente creativo a partir de la nada.

Por otra parte, cuando calificamos la obra de alguien de original (entendido tal concepto en su significado más amplio), fácilmente obviamos que, en rigor, el origen de dicha obra es anterior a ésta y a su autor. Con esto vengo a decir que la fuerza inspiradora que consideramos motor generador de una tarea original ‘nace’ mucho antes que nosotros hayamos intuido y captado su espíritu, origen de todo lo que somos y móvil y sentido de lo que hacemos .

¿No será que en cada acto creativo, por insignificante que parezca y por desapercibido que pase, late el anhelo íntimo de revelar humildemente la verdad de aquel?

Transición crítica

Hoy día nos encontramos abocados a una transición crítica hacia un mundo más complejo y multidiverso en que la riqueza y el poder de unos pocos, una élite invisible de dueños (la oligarquía económica y financiera), escondidos tras unos líderes políticos a su servicio, se imponen desde arriba dando soluciones falsas y respuestas simplistas a problemas y conflictos globales y que, por tanto, afectan a todos, mientras nos hacen creer que así avanzamos más y mejor. Cuando de hecho sólo piensan en mantener y perpetuar sus privilegios e intereses lucrativos, alimentados por una ambición y codicia obscenas.

Ante este escenario en que las desigualdades de todo tipo van creciendo en relación inversamente proporcional a la acumulación de grandes fortunas y de dominio económico y tecnológico se hace más necesario que nunca apostar por ser creativos -tanto en el ámbito individual como colectivo- para avanzar de otro modo y en otra dirección que apunte a revertir las tendencias e instintos depredadores de aquellos que ponen en último término el bienestar de las personas, el equilibrio de los ecosistemas, la calidad ambiental y la biodiversidad.

Dicho de otro modo, ser creativos para avanzar en actitudes, hábitos y pautas de conducta. Y en definitiva, marcos mentales y ético-sociales que prioricen el decrecimiento compensado y sostenible en todos los ámbitos de relación, intercambio, transacción, gobernanza y gestión en el reparto equitativo de los bienes y recursos planetarios.

Llegados aquí, a mí no se me ocurre otra forma creativa de avanzar humanamente. Mal que así se exponga y arriesgue a traspasar el umbral de la muerte, el cual siempre permanece abierto a todos y nunca invita ni llama a nadie a dar un paso en vano.

Josep JUST SABATER
Poeta
Publicado originalmente en RE catalán núm. 99

IMPRIMIR

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *