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	<title>Pliego monográfico | Revista RE Castellano</title>
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	<description>Revista de pensamiento y opnión</description>
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	<title>Pliego monográfico | Revista RE Castellano</title>
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		<title>¿Miedo a cambiar?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Apr 2026 05:00:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[coraje]]></category>
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		<category><![CDATA[Sara Canca Repiso]]></category>
		<category><![CDATA[¿Miedo a cambiar?]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Sara CANCA</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/04/miedo-a-cambiar/">¿Miedo a cambiar?</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_34452" aria-describedby="caption-attachment-34452" style="width: 400px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/barbaramatthijs-people-1357850_1280.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-34452" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/barbaramatthijs-people-1357850_1280-300x199.jpg" alt="" width="400" height="266" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/barbaramatthijs-people-1357850_1280-300x199.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/barbaramatthijs-people-1357850_1280-1024x679.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/barbaramatthijs-people-1357850_1280-768x509.jpg 768w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/barbaramatthijs-people-1357850_1280-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/barbaramatthijs-people-1357850_1280.jpg 1280w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a><figcaption id="caption-attachment-34452" class="wp-caption-text">«El verdadero coraje no es no tener miedo,<br />sino avanzar con él al lado, sin cederle el volante,<br />para que las emociones nos sirvan para la vida.»<br />Foto de barbaramatthijs en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Hay miedos que te rompen y otros que tú rompes. Miedos consentidos y miedos con sentido; otros, que no tienen. Los primeros, los que permitimos, pesan mucho al analizar nuestro pasado con la visión presente, descontextualizada. Nos recuerda la famosa frase del filósofo Ortega y Gasset «Yo soy yo y mi circunstancia y si no la salvo a ella, no me salvo yo». Hay miedos que te avisan, que te cuidan, que te salvan, y algunos que no te dejan vivir. Miedos de ida y vuelta y miedos que se quedan y parecen eternos. Se enquistan y te dejan anquilosado. Miedo al cambio, a lo desconocido, a lo nuevo, aunque la vida que lleves no esté en tu top de mejores versiones; saber el final de cada día, aunque sea triste y aburrido, te regala <em>seguridad</em> –no pondremos el atributo de falsa–. Miedo escénico y miedo a que monten una escena y, por ese miedo al conflicto, callamos y tragamos. Miedos que en aquel momento fueron necesarios y que ahora no deberíamos ni siquiera reciclar. Porque es en estas buhardillas de almacenamientos de &#8216;por si acaso&#8217;, en lo más recóndito de nuestra memoria, donde trazamos el pequeño camino de <em>seguridad</em> que nos recuerda lo que fuimos, quiénes somos y los que seremos. Si no nos determina ni roba confianza, avanza.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Miedo a enamorarse, miedo al fracaso, miedo de ser feliz. Miedo al miedo</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Hace unos días, una chica me consultaba cómo ir al inminente examen de oposición. No entendí la pregunta, no podía ser que me pidiera consejo de si tenía que ir en moto o en tren, si la llevaban sus padres o tenía que hacer el camino sola, si tenía que vestir con un vestido alado o tejanos reventados. Desarrolló la pregunta un poco más: «Me refiero a si voy pensando que voy a aprobar o es mejor no ir muy ilusionada, para no llevarme después la decepción». No respondo nunca tan rápido como en ese momento: «Por descontado, tienes que ir a por todas, lo conseguirás, ¡estás trabajando mucho! Y si no aprobaras, ya gestionaremos la sensación de fracaso. No puedes caminar hacia finales que ya han sido escritos. Ya sé que tenemos miedo de no cumplir las expectativas que pensamos que otros tienen de nosotros, pero nuestra vida debe desarrollarse desde el sentido más profundo del ser».</p>
<p style="text-align: justify;">El miedo es una emoción que surge ante lo que podría pasar o no en el futuro, basada en la expectativa. En general, el miedo implica imaginar o anticipar situaciones futuras, como un aviso interno que dice: &#8216;Ojo con lo que harás&#8217;, o: &#8216;Estés atento a quien tienes delante&#8217;. Y cuando sientes miedo, se produce una ausencia del flujo sanguíneo en la parte superior del cuerpo, porque la sangre se dirige a las extremidades inferiores para facilitar la huida rápida y salir corriendo. Está preparado. Es por ello por lo que el rostro se suele palidecer.</p>
<p style="text-align: justify;">A veces, sin embargo, nos anticipamos. ¿A quién no le ha pasado nunca que ha sentido miedo de hacer el ridículo al hablar en público? Empezamos a sentir este rubor antes, incluso, de que pase. Sea una situación real o imaginaria, nuestro organismo se prepara. Cierto o simbólico, se activa la misma respuesta en nuestro cuerpo. Y es ese mismo miedo el que también nos protege, nos da señales. No se trata de eliminarlo, sino de no dejar que conduzca nuestra vida. El verdadero coraje no es no tener miedo, sino avanzar con él al lado, sin cederle el volante, para que las emociones nos sirvan para la vida. Y todas las emociones, bien gestionadas, son funcionales y nos impulsan a actuar.</p>
<figure id="attachment_34451" aria-describedby="caption-attachment-34451" style="width: 400px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/geralt-path-4610699_1280.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-34451" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/geralt-path-4610699_1280-300x200.jpg" alt="" width="400" height="267" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/geralt-path-4610699_1280-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/geralt-path-4610699_1280-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/geralt-path-4610699_1280-768x512.jpg 768w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/geralt-path-4610699_1280.jpg 1280w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a><figcaption id="caption-attachment-34451" class="wp-caption-text">«Porque el miedo, siendo un mecanismo de protección,<br />nos ayuda a evaluar riesgos y tomar decisiones de manera reflexiva.»<br />Foto de Gerd Altmann en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">A veces, el miedo revela deseo. Cabe preguntarnos: ¿Qué harías si no tuvieras miedo? También es una manera de preguntarse: ¿Qué deseo estás reprimiendo? ¿Qué parte de ti está esperando permiso para salir? Detrás del miedo, muchas veces hay un anhelo: ¿Tienes miedo de hablar en público? Quizás desees ser escuchado. ¿Tienes miedo de cambiar de carrera? Quizá haya un llamamiento hacia alguna otra cosa más auténtica. ¿Te cuesta poner límites? Posiblemente hay una necesidad de ser respetado. Tenemos miedo al fracaso: «¿Y si no funciona?». Miedo al juicio: «¿Qué dirán los demás?». Miedo al éxito: «¿Y si resulta que sí funciona y no sé cómo sostenerlo?». Miedo a perder algo: «¿Qué tendré que dejar ir si hago este paso?». Miedo de descubrir quién eres realmente: «¿Y si no me gusta lo que encuentre?».</p>
<p style="text-align: justify;">Hay miedos que son esporádicos, que pasan de tanto en tanto, como invitados inesperados. Por ejemplo, imaginemos que nos hacen pánico los arácnidos, y un día nos encontramos con uno. Gritamos, perdemos el control, el miedo se apodera de nosotros. Después, cuando el susto pasa, nos queda el tiempo para calmar el corazón y dejar que la sangre vuelva a fluir tranquila, recuperando poco a poco la calma y la razón. Imaginemos que esta persona con aracnofobia viviera continuamente rodeada de arañas: no sólo se asustaría de tanto en tanto, sino que estaría siempre en tensión, con los sentidos alerta, sin descanso, esperando el momento en que aparezca otra.</p>
<p style="text-align: justify;">Les pasa a muchas personas. Y no sólo con las arañas. Experimentan este estado de alarma constante. Puede ser en la convivencia diaria con otra persona: su pareja, los progenitores, los hijos. Hay gente que vive en alerta continua. Y por miedo, sea a la soledad o al abandono, no se muestran tal y como son. Esta forma de expresión te está indicando que hay que modificar algo en ti y en tu entorno.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando nos frena algo, a veces utilizamos la expresión, ¿a qué tienes miedo?, ¿qué harías si no tuvieras miedo? Porque el miedo, mal gestionado, paraliza. ¿Anulamos el miedo, lo demonizamos o aprendemos a gestionarlo? Porque el miedo, siendo un mecanismo de protección, nos ayuda a evaluar riesgos y tomar decisiones de manera reflexiva. Es un equilibrio interesante entre atreverse a hacer cosas nuevas y ser conscientes de las repercusiones.</p>
<p style="text-align: justify;">Quizás, la pregunta correcta sería: ¿qué harías en tu vida si el miedo no te encarcelara? Si tuviera un miedo sano, me atrevería a ser más auténtica, incluso cuando eso significara decepcionar las expectativas de los demás. Me lanzaría sin tener todas las respuestas. Diría &#8216;sí&#8217; a lo incierto, y también &#8216;no&#8217; a lo que ya no vibra conmigo. Pediría ayuda sin vergüenza. Perseguiría lo que me apasiona, aunque no tenga garantías.</p>
<p style="text-align: justify;">Y quizás lo más importante: me permitiría errar, porque el miedo al error muchas veces es más paralizante que el error mismo.</p>
<p style="text-align: justify;">Todo ello, pide observar, valorar y analizar los propios recursos, trazar un plan y actuar.</p>
<p><em>Sara CANCA REPISO<br />
Psicóloga<br />
Cádiz (España)<br />
</em><em>Artículo publicado originalmente en la Revista RE num. 123, edición catalana</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/04/miedo-a-cambiar/">¿Miedo a cambiar?</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Recorrido humano ante los miedos y las ansiedades</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Apr 2026 04:59:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[ansiedad]]></category>
		<category><![CDATA[desánimo]]></category>
		<category><![CDATA[Enric Álvarez Martínez]]></category>
		<category><![CDATA[huir]]></category>
		<category><![CDATA[miedo]]></category>
		<category><![CDATA[Recorrido humano ante los miedos y las ansiedades]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Enric ÁLVAREZ</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_34421" aria-describedby="caption-attachment-34421" style="width: 400px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/clickerhappy-man-1394395_1920.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-34421" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/clickerhappy-man-1394395_1920-300x200.jpg" alt="" width="400" height="267" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/clickerhappy-man-1394395_1920-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/clickerhappy-man-1394395_1920-1024x684.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/clickerhappy-man-1394395_1920-768x513.jpg 768w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/clickerhappy-man-1394395_1920-1536x1026.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/clickerhappy-man-1394395_1920-1320x881.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/clickerhappy-man-1394395_1920.jpg 1920w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a><figcaption id="caption-attachment-34421" class="wp-caption-text">«Llegamos al desánimo cuando nuestro cerebro no es capaz de<br />controlar o modular la cantidad de sustancias activadoras<br />frente a tantos estímulos ansiógenos.» <br />Foto de Rudy and Peter Skitterians en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">El miedo es en esencia una emoción completamente normal, intensa y adaptativa, que nos salva la vida. Todos los mamíferos tienen miedo, desde que nacen hasta que se mueren. Es una respuesta incondicionada del cerebro, es decir, no se aprende pues la llevamos &#8216;de serie&#8217; y supone una conducta de huida ante una situación de peligro. Cualquier estímulo brusco y amenazante, sea sensorial, visual, acústico o táctil, inmediatamente nos puede producir una respuesta de miedo, desde que nacemos hasta que morimos. Todo esto sigue un circuito, el estímulo pasa por un cruce que es una estación de enlace, que es el tálamo y éste lo envía hacia la corteza cerebral, para mandar a la musculatura lo que tiene que hacer y hacia el sistema límbico, que cambia todas las aferencias al sistema vascular, porque en vez de pasar la sangre al sistema digestivo, que vaya toda a la musculatura y facilite la huida.</p>
<p style="text-align: justify;">El miedo viene definido por la huida. Lo vemos en los documentales de animales del Serengueti, cuando están bebiendo en un charco de agua y de golpe levantan la cabeza porque huelen –eso lo hemos perdido nosotros– que hay un depredador cerca, huelen un poco más y marchan corriendo. Eso es lo que hace todo ser vivo mamífero que tiene percepción de un estímulo de amenaza y por lo tanto tiene miedo: inmediatamente se produce la huida.</p>
<p style="text-align: justify;">El miedo deja de ser adaptativo cuando se condiciona con otros estímulos ambientales y estos producen una respuesta similar, no igual, que llamamos ansiedad. Así lo muestran los experimentos de Pavlov, como el del perro que cuando le pones alimentos delante segrega saliva y ácido clorhídrico. Estímulos que previamente son neutros y que no le producen ningún tipo de respuesta como es una luz o un sonido, si se asocian repetidamente con la comida, al final producen la misma respuesta que la comida. Es lo que se llama condicionamiento simple. Es la forma más elemental de condicionamiento, pero se produce constantemente, porque cuando sufrimos una situación de miedo, hay cosas alrededor, personas, colores, hay contexto, una habitación, una carretera, etc., que se puede condicionar con este miedo. Y es lo que puede producir la ansiedad, que es el miedo condicionado.</p>
<figure id="attachment_34424" aria-describedby="caption-attachment-34424" style="width: 360px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/besnopile-grandparents-2807673_1280.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-34424" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/besnopile-grandparents-2807673_1280-300x200.jpg" alt="" width="360" height="240" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/besnopile-grandparents-2807673_1280-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/besnopile-grandparents-2807673_1280-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/besnopile-grandparents-2807673_1280-768x512.jpg 768w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/besnopile-grandparents-2807673_1280.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 360px) 100vw, 360px" /></a><figcaption id="caption-attachment-34424" class="wp-caption-text">«Hay que abordar cómo vivimos, cómo nos informamos y<br />a qué hacemos caso para modificar este exceso<br />de estímulos &#8216;amenazantes&#8217; que nos rodean.»<br />Foto de Besno Pile en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Además, no tendremos miedo sólo con estos elementos del contexto que son condicionados, sino de todos los elementos que se parezcan, es lo que se llama fenómeno de generalización. Y con esto los seres humanos somos los que tenemos más capacidad de generalización, tanto que cuando un clínico intenta analizar de dónde viene el condicionamiento es casi imposible saber de dónde viene el primario. El propio Pavlov cuando explica el condicionamiento sencillo o simple, también dicho pavloviano, nos explica que si se deja totalmente de asociar el miedo con estos estímulos que antes eran neutros y ahora producen ansiedad se puede llegar a perder este vínculo. Es lo que se llama extinción. Resulta que en patología humana este vínculo no se pierde casi nunca, por no decir nunca. Es necesario que haya otro tipo de condicionamiento. Es lo que hace que este miedo se mantenga, es lo que se llama condicionamiento operativo, instrumental o <em>skinneriano</em>, ya que Skinner fue quien lo definió.</p>
<p style="text-align: justify;">Condicionamiento operativo quiere decir que cuando se aplica un refuerzo positivo, cuando se da una recompensa a un ente vivo, el comportamiento que hace en ese momento tendrá tendencia a reproducirse, a presentarse con más frecuencia. Hay dos tipos de reforzador, el positivo que es el premio, la recompensa y el reforzador negativo, que hace aumentar la frecuencia del comportamiento cuando desaparece. El reforzador negativo universal y omnipresente es la ansiedad. En el momento que se produce el miedo condicionado (ansiedad), todo aquello que lo hace desaparecer queda inmediatamente reforzado y se presenta con más frecuencia. Esto explica en gran parte porqué las patologías de ansiedad, que tratan a los psiquiatras, no se extinguen habitualmente de una forma espontánea.</p>
<p style="text-align: justify;">El ejemplo más entendible es la situación fóbica. Si una persona tiene miedo a volar en avión, a medida que se acerca al embarque, la ansiedad irá aumentando hasta que será máxima cuando esté a punto de subir. Si en este momento da media vuelta y se aleja del avión, la ansiedad irá mermando hasta desaparecer. La consecuencia es que huir del avión quedará reforzado y en consecuencia la fobia a volar.</p>
<p style="text-align: justify;">Por otro lado, el condicionamiento del miedo se puede producir en una sola &#8216;sesión&#8217; de condicionamiento simple si la intensidad es lo suficientemente importante y la cantidad de sustancias activadoras (como el ácido glutámico, noradrenalina y dopamina) es muy alta. Es el caso del trastorno de estrés postraumático que se puede producir después de una gran catástrofe, durante una guerra, en un choque colectivo en la autopista o en un accidente aéreo.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Qué puede llegar a producir el desánimo?</strong></p>
<figure id="attachment_34428" aria-describedby="caption-attachment-34428" style="width: 360px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/sweetaholic-rabbit-3837752_1280.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-34428" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/sweetaholic-rabbit-3837752_1280-300x200.jpg" alt="" width="360" height="240" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/sweetaholic-rabbit-3837752_1280-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/sweetaholic-rabbit-3837752_1280-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/sweetaholic-rabbit-3837752_1280-768x512.jpg 768w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/sweetaholic-rabbit-3837752_1280.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 360px) 100vw, 360px" /></a><figcaption id="caption-attachment-34428" class="wp-caption-text">«Eso es lo que hace todo ser vivo mamífero que tiene<br />percepción de un estímulo de amenaza y por lo tanto<br />tiene miedo: inmediatamente se produce la huida.»<br />Foto de Julia Schwab en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Con una mezcla de miedos condicionados y miedos que estamos viviendo en el actual contexto sociológico. Llegamos al desánimo cuando nuestro cerebro no es capaz de controlar o modular la cantidad de sustancias activadoras frente a tantos estímulos ansiógenos.</p>
<p style="text-align: justify;">Uno de los grandes sistemas de neuromodulación del cerebro es el sistema serotoninérgico. Lo que hace es regular y por tanto reducir la actividad de estas sustancias excitatorias. Cuando su actividad no es suficiente para evitar que se liberen demasiadas se produce la anhedonia y el desánimo. El modelo animal de anhedonia nos demuestra esta relación. La parte positiva es que los modernos antidepresivos serotoninérgicos son capaces de revertir esta situación, tanto a nivel experimental como en la vida cotidiana, en todo caso sólo es un &#8216;pegado&#8217;. Hay que abordar cómo vivimos, cómo nos informamos y a qué hacemos caso para modificar este exceso de estímulos &#8216;amenazantes&#8217; que nos rodean.</p>
<p style="text-align: justify;">Finalmente, como conclusión diremos, que si bien la depresión es una enfermedad que tiene una constelación de síntomas que se escapan de los conceptos de los que estamos tratando, se puede producir una especie de depresión funcional en situaciones de estas que estamos mencionando. Cuando nuestro sistema neuromodulador no es capaz de modular todas estas sustancias excitatorias que suben por los miedos condicionados y la misma ansiedad, sí que la anhedonia y otros síntomas depresivos pueden aparecer, porque es una forma funcional de crear una depresión, aunque no es exactamente igual pero se parece mucho y el grado de sufrimiento puede ser notable.</p>
<p><em>Enric ÁLVAREZ MARTÍNEZ<br />
Doctor en Psiquiatría<br />
</em><em>Artículo publicado originalmente en la Revista RE num. 123, edición catalana</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/04/recorrido-humano-ante-los-miedos-y-las-ansiedades/">Recorrido humano ante los miedos y las ansiedades</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Informarse sin enfermar</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Apr 2026 04:58:12 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Leticia Soberón Mainero]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Leticia SOBERÓN</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/04/informarse-sin-enfermar/">Informarse sin enfermar</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_34403" aria-describedby="caption-attachment-34403" style="width: 378px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/maxmann-newspaper-2253409_1280.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-34403" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/maxmann-newspaper-2253409_1280-300x200.jpg" alt="" width="378" height="252" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/maxmann-newspaper-2253409_1280-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/maxmann-newspaper-2253409_1280-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/maxmann-newspaper-2253409_1280-768x512.jpg 768w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/maxmann-newspaper-2253409_1280.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 378px) 100vw, 378px" /></a><figcaption id="caption-attachment-34403" class="wp-caption-text">«Seleccionar bien y apoyar las fuentes de información fiables.<br />No sólo leer o escuchar aquello que nos confirma en nuestra<br />burbuja de opinión, sino conocer otros puntos de vista.»<br />Foto de Th G en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Hace tiempo escuché a Rosa María Calaf, extraordinaria periodista, afirmar que «nos sentimos informados, pero solo estamos entretenidos». Se refería al escaso valor auténticamente informativo de muchos contenidos que consumimos, y eso que cuando ella lo dijo todavía no se vivía el auge de las redes sociales. Esto que se llama abusivamente &#8216;información&#8217; muchas veces no es nada más que contenidos de entretenimiento, casi siempre catastróficos y negativos, con formato noticias de última hora.</p>
<p style="text-align: justify;">Vivimos en una era en la que la información mezclada con la opinión, las ideologías y el bombardeo de contenidos nunca duermen. Las alertas de noticias interrumpen nuestros momentos de paz, los titulares sensacionalistas nos despiertan con un café cargado de ansiedad y las redes sociales amplifican cada tragedia en un bucle constante que no da tregua.</p>
<p style="text-align: justify;">La sobreexposición a noticias negativas genera un fenómeno bien documentado: &#8216;fatiga informativa&#8217;. Un término que parece técnico pero que se manifiesta con síntomas muy humanos: tristeza inexplicable, miedo al futuro, desesperanza, e incluso una especie de parálisis emocional. El bombardeo continuo de tragedias nos da la falsa impresión de que el mundo es un lugar en colapso constante, cuando en realidad, el progreso y la bondad también pasan&#8230; sólo que no hacen tanto ruido.</p>
<p style="text-align: justify;">Aquí convergen dos elementos de diferente naturaleza que favorecen la predominancia de malas noticias, sobre los que deberíamos trabajar como personas y como sociedad:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li><strong>El gusto generalizado por las malas noticias</strong>, los dramas y las catástrofes, por encima de eso que se pueden llamar &#8216;buenas noticias&#8217;, elementos de esperanza o pistas de salida. Se suelen dar explicaciones de tipo neurológico para explicar que, desde tiempos remotos, la mayoría de la gente logra ver espectáculos sangrientos y terribles (las luchas de gladiadores o entre fieras salvajes, las ejecuciones y quemas de personas en las plazas de los pueblos, las noticias truculentas en todo tipo de medios de comunicación). Se dice que las estructuras cerebrales más ligadas a la supervivencia hacen que el ser humano prefiera más conocer las amenazas de su entorno para poder huir o atacar. Y pasa precisamente eso: si se expone a estas noticias de manera habitual, estará constantemente en actitud huida o ataque (estrés).</li>
<li><strong>La crisis económica de los medios de comunicación</strong> serios para sobrevivir al entorno digital. Incluso con suscripciones de sus usuarios, los diarios sufren desde el nacimiento de Google y otras plataformas de contenidos, porque los recursos de la publicidad se han concentrado en ellos. Con el agravante de que no son responsables de estos contenidos, los recogen de todos los demás, pero no deben dar cuentas a nadie. Les es igual si son noticias-chatarra y falsedades, que si es información de calidad. Para estas plataformas lo más importante es mantener el tráfico que les asegura publicidad, y cuanto más escabrosos y espectaculares sean los titulares, más clics recibirán.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Esta combinación resulta enormemente lucrativa para quienes están en la cresta de la ola, y un lastre para quienes trabajan por una información de calidad, contrastada y equilibrada. También para la ciudadanía, este conjunto de personas que consumimos información y sufrimos la llamada &#8216;fatiga informativa&#8217;.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><strong>Qué es la fatiga informativa </strong></span></p>
<figure id="attachment_34414" aria-describedby="caption-attachment-34414" style="width: 370px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/surprising_media-man-9581593_1920.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-34414" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/surprising_media-man-9581593_1920-300x200.jpg" alt="" width="370" height="247" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/surprising_media-man-9581593_1920-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/surprising_media-man-9581593_1920-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/surprising_media-man-9581593_1920-768x512.jpg 768w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/surprising_media-man-9581593_1920-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/surprising_media-man-9581593_1920-1320x880.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/surprising_media-man-9581593_1920.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 370px) 100vw, 370px" /></a><figcaption id="caption-attachment-34414" class="wp-caption-text">«Si se dice que somos lo que comemos, también somos<br />lo que vemos y escuchamos.» Foto de Mircea Iancu en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">La <em>fatiga informativa</em> es una reacción cada vez más común en un mundo saturado de estímulos digitales y noticias constantes. Aunque parezca un término ligero, sus efectos son profundamente reales:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Emocionales: tristeza persistente, angustia, irritabilidad o una sensación difusa de desesperanza. Es como si cada nueva alerta reforzara la idea de que no hay salida ni solución posible.</li>
<li>Mentales: dificultad para concentrarse, para tomar decisiones o incluso para recordar detalles. La mente entra en un estado de alerta crónica, como si siempre estuviera esperando malas noticias.</li>
<li>Físicos: insomnio, cansancio continuo, tensión muscular o dolores de cabeza. El cuerpo, al igual que la mente, siente que nunca descansa.</li>
<li>Comportamientos: muchas personas empiezan a evitar la información del todo, cayendo en la desinformación. Otros desarrollan una especie de adicción al zapping, buscando sin parar contenidos heterogéneos, como si esto les diera algún tipo de control o certeza.</li>
<li>Sociales: se pierde la confianza en los demás y en las instituciones. La exposición constante a escándalos o desgracias puede alimentar una visión del mundo injusta y peligrosa como norma. Y eso deteriora la calidad de nuestras democracias.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">La fatiga informativa no implica ningún desinterés, al contrario; nace del exceso de interés y de empatía que se siente desbordada. Por ello, cuidar nuestros límites no es un acto de egoísmo, sino de responsabilidad emocional.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><strong>La responsabilidad de la ciudadanía </strong></span></p>
<figure id="attachment_34401" aria-describedby="caption-attachment-34401" style="width: 390px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/thedigitalartist-stress-2902537_1280.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-34401" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/thedigitalartist-stress-2902537_1280-300x200.jpg" alt="" width="390" height="260" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/thedigitalartist-stress-2902537_1280-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/thedigitalartist-stress-2902537_1280-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/thedigitalartist-stress-2902537_1280-768x512.jpg 768w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/thedigitalartist-stress-2902537_1280.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 390px) 100vw, 390px" /></a><figcaption id="caption-attachment-34401" class="wp-caption-text">«&#8217;Fatiga informativa&#8217;. Un término que parece técnico pero que<br />se manifiesta con síntomas muy humanos: tristeza inexplicable,<br />miedo al futuro, desesperanza, e incluso una especie de<br />parálisis emocional.» Imagen de de Pete Linforth en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Informarse responsablemente no quiere decir irse a una isla desierta, tirar el móvil a la basura y apartarse del mundo, sino elegir conscientemente cómo y cuándo abrir la ventana hacia eso que llamamos &#8216;actualidad&#8217;. Implica limitar el tiempo de exposición a noticias, verificar las fuentes y, sobre todo, equilibrar las malas noticias con otras que nutren el alma. Leer sobre avances científicos, historias de superación o iniciativas sociales nos puede recordar que la humanidad es más que sus catástrofes.</p>
<p style="text-align: justify;">El miedo paraliza, pero la información bien dosificada puede ayudar. No se trata de evitar la realidad, sino de impedir que nos arrastre. Nos informamos para estar conectados con el mundo, y la mayoría de las veces ese mismo impulso nos desconecta de nosotros mismos. ¿Cómo mantenernos informados sin enfermarnos en el proceso? Quizás es momento de practicar un nuevo tipo de higiene mental que nos permita cerrar la pestaña de las malas noticias con la misma naturalidad con la que cerramos los ojos para dormir.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuatro sugerencias para mantenerse informados y sanos:</p>
<ol style="text-align: justify;">
<li><strong>Seleccionar bien y apoyar las fuentes de información fiables</strong> (y tanto como sea posible, plurales). No sólo leer o escuchar aquello que nos confirma en nuestra burbuja de opinión, sino conocer otros puntos de vista. Y apoyar el periodismo de calidad: vale la pena este desembolso para fortalecer unas empresas informativas tan importantes en democracia. Y por supuesto evitar compartir noticias sin verificar.</li>
<li><strong>Dosificar la información que recibimos</strong>. Dejar largos lapsos de dedicación a la vida presencial, a lo que pasa en nuestro entorno inmediato. No vale la pena dejarnos arrastrar por la avalancha informativa, ni siquiera la de calidad, pero aún menos la que es reiterativa y obsesiva que destripa los problemas hasta convertirlos en carnaza. No añaden nada los comentarios y detalles morbosos cuando la información esencial ya está transmitida.</li>
<li><strong>Elegir vías de actuación realistas para nuestras posibilidades</strong>. Un gran desafío, pero en nuestro tiempo realmente podemos apoyar causas justas de manera presencial o a distancia. La inmovilidad nos estresa, y aun sabiendo que nuestra contribución pueda ser pequeña, nos ayuda a sentirnos parte de ese mundo que se mete por todos los espacios digitales y nos interpela como personas.</li>
<li><strong> Hacernos amigos del silencio</strong>. Prácticas como la meditación o el yoga ayudan a gestionar un estrés constante que nos enferma. El silencio no sólo nos restaura las estructuras cerebrales. También nos ayuda a aprender a serenar nuestro interior, conectarnos con nosotros mismos, elaborar poco a poco un punto de vista propio sobre lo que pasa en la sociedad y en el mundo.</li>
</ol>
<p style="text-align: justify;">Si se dice que somos lo que comemos, también somos lo que vemos y escuchamos. Estar informados es necesario en nuestro tiempo, pero distinguimos bien lo que permitimos que entre en nuestro espacio interior y en qué medida.</p>
<p><em>Leticia SOBERÓN MAINERO<br />
Psicóloga y doctora en comunicación<br />
</em><em>Madrid, España<br />
</em><em>Artículo publicado originalmente en la Revista RE num. 123, edición catalana</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/04/informarse-sin-enfermar/">Informarse sin enfermar</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Del desencanto al entusiasmo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Apr 2026 04:57:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[Del desencanto al entusiasmo]]></category>
		<category><![CDATA[desencanto]]></category>
		<category><![CDATA[fortaleza]]></category>
		<category><![CDATA[Francesc Torralba Rosselló]]></category>
		<category><![CDATA[nostalgia]]></category>
		<category><![CDATA[paciencia]]></category>
		<category><![CDATA[resentimiento]]></category>
		<category><![CDATA[tristeza]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Francesc TORRALBA</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/04/del-desencanto-al-entusiasmo/">Del desencanto al entusiasmo</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">No hay fórmulas mágicas para transitar del desencanto al entusiasmo. No hay terapias, ni fármacos que garanticen el paso de un estado de ánimo al otro. La lucha contra el desencuentro exige una buena dosis de fortaleza y, sobre todo, de paciencia. Mientras el entusiasmo excita la vitalidad y el movimiento del cuerpo, el desencanto conduce a la parálisis y a la quietud de los órganos.</p>
<figure id="attachment_34433" aria-describedby="caption-attachment-34433" style="width: 390px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/wokandapix-man-1822414_1280.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-34433" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/wokandapix-man-1822414_1280-300x214.jpg" alt="" width="390" height="278" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/wokandapix-man-1822414_1280-300x214.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/wokandapix-man-1822414_1280-1024x731.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/wokandapix-man-1822414_1280-768x548.jpg 768w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/wokandapix-man-1822414_1280.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 390px) 100vw, 390px" /></a><figcaption id="caption-attachment-34433" class="wp-caption-text">«El desencantado puede caer en dos estados de ánimo<br />igualmente nocivos:el resentimiento y la nostalgia.»<br />Foto de WOKANDAPIX en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">El desencanto es un estado preocupante, porque atrofia las facultades de la persona y el sentimiento de tristeza que lo acompaña conduce a infravalorar las propias capacidades. El miedo al desencanto, sin embargo, nunca debe ser un argumento contra el entusiasmo. Algunos, por temor a desencantarse, controlan su entusiasmo, lo reprimen o bien lo abortan antes de que nazca, pero al contenerse de esta manera, se pierden una de las experiencias más intensas que ofrece la vida. Entusiasmarse es un riesgo, como lo es también enamorarse o empezar un proyecto profesional. Siempre hay, al acecho, la posibilidad de fracasar, de perder la ilusión, de desanimarse, pero también se esconde la otra posibilidad, la de vencer las contrariedades y de tener éxito.</p>
<p style="text-align: justify;">El desencanto, sin embargo, puede ser fecundo si se sacan lecciones de futuro. Debidamente asimilado y dirigido, puede anunciar futuros desastres, puede despertarnos de falsos sueños de grandeza y mostrarnos los límites de la propia condición. Esta enseñanza inherente al desencanto no debe leerse como una advertencia a todo entusiasmo, pero sí como un baño de realismo, necesario para vivir una vida mínimamente plácida. El desencanto es un estado de ánimo que amarga el carácter e intoxica las relaciones. No es bueno permanecer mucho tiempo y menos aún persistir en ello. Hay que investigar las causas, pero, simultáneamente, buscar nuevos motivos para entusiasmarse y experimentar el gozo de vivir.</p>
<p style="text-align: justify;">El desencanto es altamente seductor y, si la voluntad no actúa con contundencia, es fácil rendirse a su presencia y cultivar un estado de ánimo melancólico, recreándose en la condición de víctima. Cuando las cosas han ido mal y los ídolos se han hundido, es fácil hacer generalizaciones y perder de vista lo que hay de valioso y de noble en la realidad. Entonces se impone un estado de ánimo gris y escéptico y se es incapaz de ver lo nuevo que empieza y que podría excitar el entusiasmo o, cuando menos, la curiosidad. Mientras el desencanto entierra el alma, no hay manera de captar aquello bueno y valioso que ofrece la realidad.</p>
<p style="text-align: justify;">El desencantado puede caer en dos estados de ánimo igualmente nocivos: el resentimiento y la nostalgia. Si no se contiene y deja ir su desencanto, puede frustrar el entusiasmo que el otro siente y castrar sus ilusiones. El desencantado no soporta el entusiasmo del otro y busca todos los mecanismos y todas las razones para aguarle la fiesta, para desmontarle su energía vital. Habla como un viejo rencoroso, que viene de vuelta de todo, que ha recibido muchos golpes y ya no cree en nada, ni en nadie.</p>
<p style="text-align: justify;">El desencanto personal no puede convertirse nunca en un arma para frustrar el entusiasmo de los demás. Demasiado a menudo, la acción educativa no es ajena a este tipo de procesos. Mientras los estudiantes ven un futuro prometedor y lleno de conquistas a hacer, el profesor desencantado de la vida y decepcionado del mundo y de sí mismo, entona un discurso amargo, lleno de dinamismo. Deshace cada uno de los sueños y les hace ver que la realidad que les espera es cruda y opaca. No hay nada peor que un maestro desencantado, porque su función primordial es precisamente la contraria: fascinar, entusiasmar, proyectar ilusiones y crear las condiciones para que, cuando menos alguna de ellas, pueda llevarse a cabo.</p>
<p style="text-align: justify;">Otro estado de ánimo asociado al desencanto es la nostalgia. Muy a menudo el desencantado venera el mundo del pasado y lo idealiza. Siente una especie de odio contra el presente, especialmente si en este presente no es reconocido su trabajo. Nostalgia del pasado y resentimiento contra los entusiastas son dos formas de enfermedad anímica que van estrechamente ligadas al desencanto.</p>
<figure id="attachment_34432" aria-describedby="caption-attachment-34432" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/fotorech-man-3483205_1920.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-34432 size-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/fotorech-man-3483205_1920-1024x684.jpg" alt="" width="660" height="441" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/fotorech-man-3483205_1920-1024x684.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/fotorech-man-3483205_1920-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/fotorech-man-3483205_1920-768x513.jpg 768w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/fotorech-man-3483205_1920-1536x1026.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/fotorech-man-3483205_1920-1320x881.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/fotorech-man-3483205_1920.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-34432" class="wp-caption-text">«Siempre hay, al acecho, la posibilidad de fracasar, de perder la ilusión, de desanimarse, pero también se esconde la otra posibilidad, la de vencer las contrariedades y de tener éxito.» Foto de Daniel Reche en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Últimamente se ha escrito de mucho sobre el desencanto. Tal vez porque es un estado de ánimo que representa el alma de nuestra época, el espíritu de nuestro tiempo, el <em>Zeitgeist</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">El desencanto no es la muerte. Anticipa el final, la descomposición y el aniquilamiento, pero se puede combatir y vencer. Hay, pues, una transición posible que va del desencanto al entusiasmo. Para esta transición no valen los atajos de fármacos, ni de los estimulantes. Tampoco valen las diversiones externas, ni los pasatiempos.</p>
<p style="text-align: justify;">El desencanto se combate con la virtud de la fortaleza <em>(fortitudo</em>). Ser fuerte significa realizar el bien incluso frente a lo espantoso. La fortaleza significa especial firmeza para resistir y rechazar todos los peligros en los que es sumamente difícil mantenerse firme. Afrontar el desencanto exige dos actitudes: resistir y atacar. No obstante, lo principal es resistir, ya que frente a lo doloroso lo único posible es resistir. Resistir consiste en seguir adhiriéndose al bien incluso en la herida.</p>
<p style="text-align: justify;">Otra virtud esencial para afrontar al desencanto anímico es la paciencia. La paciencia no consiste en soportarlo todo, sino en no dejarse arrastrar por un desordenado estado de tristeza. Como dice Josef Pieper, «ser paciente significa no dejarse quitar la serenidad ni la clarividencia del alma por las heridas que se reciben mientras se hace el bien».<sup><a href="#uno">1</a></sup> Es paciente el que no se deja romper por la tristeza, quien no se deja invadir por ella y resiste, recuperando el alma y el anhelo de hacer cosas nuevas. Podemos ser heridos, pero también podemos resistir y atacar aquello que nos causa sufrimiento.</p>
<p style="text-align: justify;">La paciencia es la virtud que conserva el bien contra la tristeza. Es la que nos hace soportar los males con buen ánimo, sin decaer, no sea que, apoyándolos con impaciencia, perdamos los bienes. El acto de la paciencia no consiste en sufrir los males, sino en disfrutar de los bienes que deseábamos alcanzar mediante ella.</p>
<p style="text-align: justify;">La paciencia realiza una obra perfecta cuando se ocupa de soportar las adversidades. Estas dan origen, primeramente, a la tristeza, que está moderada por la paciencia; en segundo lugar, a la ira, moderada por la mansedumbre, y en tercer lugar, al odio, que es suprimido por el amor benevolente. Mediante la paciencia es posible superar el desencanto y la tristeza que genera. La paciencia se ocupa preferentemente de las tristezas, ya que es paciente no el que huye, sino el que soporta de un modo digno de elogio a los males presentes, sin sucumbir a la tristeza.</p>
<p><em>Francesc TORRALBA ROSSELLÓ<br />
Filósofo<br />
</em><em>Artículo publicado originalmente en la Revista RE num. 123, edición catalana</em></p>
<p><span style="font-size: 10pt;">Texto autorizado por su autor <em>El entusiasmo</em>.<br />
</span><span style="font-size: 10pt;">Capítulo 3: Del desencanto al entusiasmo, Pagès Editors, S.L., Lleida, 2011, p. 41-46</span><br />
<span style="font-size: 10pt;"><a name="uno"></a></span><br />
<span style="font-size: 10pt;">Nota</span><br />
<span style="font-size: 10pt;">1. J. PIEPER, <em>Las virtudes fundamentales</em>, Rialp, Madrid, 2007, p. 201.</span></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/04/del-desencanto-al-entusiasmo/">Del desencanto al entusiasmo</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Superar los miedos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Apr 2026 04:56:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[autoconocimiento]]></category>
		<category><![CDATA[autoprotección]]></category>
		<category><![CDATA[miedo]]></category>
		<category><![CDATA[Montse Pujol Cortés]]></category>
		<category><![CDATA[Superar los miedos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Montse PUJOL</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_34444" aria-describedby="caption-attachment-34444" style="width: 379px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/stocksnap-people-2585847_1920.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-34444" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/stocksnap-people-2585847_1920-300x200.jpg" alt="" width="379" height="252" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/stocksnap-people-2585847_1920-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/stocksnap-people-2585847_1920-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/stocksnap-people-2585847_1920-768x512.jpg 768w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/stocksnap-people-2585847_1920-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/stocksnap-people-2585847_1920-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/stocksnap-people-2585847_1920-1320x880.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/stocksnap-people-2585847_1920.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 379px) 100vw, 379px" /></a><figcaption id="caption-attachment-34444" class="wp-caption-text">«La parte saludable sería ir al pensamiento reflexivo,<br />que nos ubica a analizar por qué estoy sintiendo eso.»<br />Foto de StockSnap en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Hay pequeños miedos que nos acompañan de manera cotidiana y que quizás los pasamos por alto, pero que nos crean unos niveles de estrés muy valorables. Hay muchos autores o profesionales e, incluso, algunas personas en consulta, que cuando hablan del miedo consideran esta emoción como un estado negativo. El miedo nos invita a tener un reto de autoconocimiento y un reto de explorar cuáles son nuestros conocimientos internos, de quién soy, qué valores tengo, qué herramientas he creado a lo largo de mi vida.</p>
<p style="text-align: justify;">Además, si tantas personas están interesadas en este tema, quiere decir que somos sufridores de este proceso del miedo y queremos tener herramientas, compañía y cariño para poderlas exponer y tener la valentía de explicar cuáles son nuestros miedos más generalizados y qué podemos hacer con ellos.</p>
<p style="text-align: justify;">Las personas que me atendieron cuando era pequeña tenían enfermedad mental y para reconocerse ellas mismas si los amaba, me abandonaban y me dejaban en medio de una plaza o en un parque y observaban qué hacía, pero desde una patología.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Qué pasa cuando una persona desde muy pequeña debe enfrentarse a la soledad y a la desprotección? Hay dos caminos, una época en la que parece que te vuelves loco y otra en la que empiezas a crecer y te das cuenta de que gracias a estos cuidadores me brindaron la posibilidad de autodescubrirme y ver que tenía un potencial donde podía autoprotegerme.</p>
<p style="text-align: justify;">El miedo es un proceso que debemos aprovechar para autoconocernos y para redescubrir qué salidas tan valiosas podemos tener. El miedo es una emoción que nos puede salvar en un momento dado, pero también es una emoción que nos puede paralizar y dejar muchas experiencias fuera de nuestra vida. Si pasamos toda esta energía a la cabeza y nos bloqueamos, nos perderemos muchas cosas valiosas. Hay una protección que es saludable y un miedo que paraliza, que es el que genera ansiedad y angustia.</p>
<p style="text-align: justify;">Hace diecisiete años creé el espacio terapéutico <em>Mujeres que acunan</em>, inspirado en el ofrecimiento de calma y protección que hace una mujer cuando mece a su bebé. Entre otras técnicas gestálticas hacen la cuna, en lo que acaricias, abrazas y te sientes acompañado. Atiendo a un grupo de mujeres en proceso oncológico y en diferentes estados emocionales, como es el tránsito final de la vida, procesos de pérdidas.</p>
<p style="text-align: justify;">Todas explican anatómicamente dónde sienten la angustia y coinciden en que la ansiedad la sienten en el centro del pecho y la angustia en la boca del estómago. La angustia es como la antesala que detecta un miedo que no tenemos controlado.</p>
<figure id="attachment_34447" aria-describedby="caption-attachment-34447" style="width: 370px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/hannahlmyers-statue-5235587_1920.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-34447" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/hannahlmyers-statue-5235587_1920-300x200.jpg" alt="" width="370" height="247" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/hannahlmyers-statue-5235587_1920-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/hannahlmyers-statue-5235587_1920-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/hannahlmyers-statue-5235587_1920-768x512.jpg 768w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/hannahlmyers-statue-5235587_1920-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/hannahlmyers-statue-5235587_1920-1320x880.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/hannahlmyers-statue-5235587_1920.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 370px) 100vw, 370px" /></a><figcaption id="caption-attachment-34447" class="wp-caption-text">«Hay una protección que es saludable y un miedo que paraliza,<br />que es el que genera ansiedad y angustia.»<br />Foto de hannahlmyers en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">También atendemos a mujeres en situación de maltrato, y les advertimos que por la protección de todas no den nunca la dirección. Pero un día estábamos en la sala y una de las mujeres empezó a entrar en un proceso de taquicardia sin que hubiera pasado nada, se la atendió y acto seguido una compañera salió de la sala y vio que había entrado en el Centro el maltratador. Qué maravilloso es nuestro cuerpo, nuestra energía y la intuición, para detectar a distancia cuando tenemos un peligro.</p>
<p style="text-align: justify;">Es muy importante el control del pensamiento automático, que es el primero que sentimos cuando tenemos miedo, también es un pensamiento que no tiene tanto desgaste de energía. Así nuestra mente y nuestro ego lo que hacen es no consumir tanta energía. Muchas veces vamos a la memoria remota, a la memoria del trauma que hemos vivido y a situaciones que no nos alientan a enfrentarnos a ese miedo. La parte saludable sería ir al pensamiento reflexivo, que nos ubica a analizar por qué estoy sintiendo eso. Cuando una persona de nuestro entorno nos manifiesta que tiene miedo, lo más recomendable es que no le demos consejos, ni le neguemos lo que está sintiendo sino acompañarla, crear autonomía, alentarla a que ella misma sea autoprotectora.</p>
<p style="text-align: justify;">El cuerpo es el único que nos conecta con la realidad, con el presente. El cuerpo nos salva de muchas situaciones de miedos anticipatorios, imaginarios, traumáticos. El aquí y el ahora es lo único que nos determina que estoy en seguridad y fuera de peligro. ¿Cómo se pueden rebajar los efectos más patológicos de los miedos? Cuando los trastornos son más serios con medicación y con terapia, con varias técnicas de relajación (yoga, taichi, la respiración consciente, sofrología&#8230;).</p>
<p style="text-align: justify;">Dios o el universo no dudan de nuestras infinitas posibilidades delante de transitar los miedos. Sólo nosotros dudamos. La vida no nos da quizás lo que queremos, pero las situaciones de miedo que nos presenta nos hacen crecer en empatía, en compasión con todo nuestro entorno. El agradecimiento sería el camino más dulce para la aceptación de lo que toca vivir y agradecer lo que soy, mi existencia y transmutar el miedo en aprendizaje, en amor y entrega a los demás.</p>
<p><em>Montse PUJOL CORTÉS<br />
Terapeuta en psicología Gestalt<br />
Badalona (España)<br />
</em><em>Artículo publicado originalmente en la Revista RE num. 123, edición catalana</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/04/superar-los-miedos/">Superar los miedos</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Capacidad de pensar para avanzar</title>
		<link>https://www.revistare.com/2026/02/capacidad-de-pensar-para-avanzar/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Feb 2026 06:00:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[Assumpta Sendra Mestre]]></category>
		<category><![CDATA[Capacidad de pensar para avanzar]]></category>
		<category><![CDATA[Inteligencia Artificial]]></category>
		<category><![CDATA[inteligencia emocional]]></category>
		<category><![CDATA[inteligencia humana]]></category>
		<category><![CDATA[inteligencias múltiples]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Assumpta SENDRA</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/02/capacidad-de-pensar-para-avanzar/">Capacidad de pensar para avanzar</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Previo a pensar y escribir hacia dónde nos lleva la Inteligencia Artificial, actualmente gran tema de debate por sus avances y cambios significativos, hay que detenerse para ver otros tipos de inteligencias, ya que todas parten de la inteligencia humana. Sin ésta más originaria no hubiera habido ningún tipo de evolución porque la inteligencia humana es la precursora y la que ha permitido las diferentes inteligencias.</p>
<figure id="attachment_33014" aria-describedby="caption-attachment-33014" style="width: 400px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/children-306607_1920.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-33014" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/children-306607_1920-300x200.jpg" alt="" width="400" height="267" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/children-306607_1920-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/children-306607_1920-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/children-306607_1920-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/children-306607_1920-1320x880.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/children-306607_1920.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a><figcaption id="caption-attachment-33014" class="wp-caption-text">«Ya desde pequeño, hay que aprender a pensar,<br />no de cualquier manera, sino a pensar bien.»<br />Imagen de AkshayaPatra Foundation en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Al referirnos a la inteligencia humana tratamos sobre la natural, que a lo largo de la historia se ha definido de diferentes maneras, ya que no tiene una definición única. Es la capacidad de aprendizaje, de razonamiento, de pensamiento crítico, de reflexión, de voluntad&#8230; Es un proceso que posibilita la facultad de analizar, de síntesis y de comprensión. Permite el desarrollo cognitivo según la edad. Forma parte del propio ser, es como el aire que respiramos, aunque no nos demos cuenta.</p>
<p style="text-align: justify;">La inteligencia humana está incorporada en el cerebro humano y, si no hay ninguna atrofia o daño, permite adentrarnos en las realidades más profundas del ser humano. En el libro <em>Mi cuerpo, la mayor maravilla del mundo </em>del biólogo André Giordan, presenta el inventario del cuerpo humano para darse cuenta de los increíbles mecanismos que integran nuestro cuerpo. Describe el cerebro humano como una dirección general encargada de coordinarlo todo: «Cada segundo se envían millones de mensajes nerviosos y de los órganos de los sentidos al cerebro. Cien mil kilómetros de &#8216;cables&#8217;, las fibras nerviosas incluidas en los nervios, son necesarias para transmitir las informaciones, contando sólo con respecto al cerebro.» Darse cuenta de la función del cerebro que trabaja a un ritmo vertiginoso hace pensar en la propia inteligencia, ya que cada conducta humana, cada experiencia, cada respuesta, cada actitud y la propia forma de pensar tienen una base neurológica que es el resultado de la actuación de las diferentes áreas cerebrales.</p>
<p style="text-align: justify;">El cerebro humano siempre está evolucionando y son muchos los factores que lo condicionan: el entorno, la naturaleza, el cambio climático, el país, la familia, las enfermedades&#8230; La inteligencia tiene la capacidad de ordenar los pensamientos y coordinarlos con las acciones. Posibilita la capacidad de pensar, de razonar&#8230; Todo ello ayuda a discernir para tomar decisiones y actuar. La inteligencia humana tiene la capacidad de crear y de desarrollar la creatividad. Tiene la capacidad de memorizar porque tenemos la propia memoria que es como un &#8216;disco duro&#8217; para recordar, para olvidar, para borrar, para proyectar&#8230;</p>
<h4 style="text-align: justify;"><strong>Diferentes tipos de inteligencias</strong></h4>
<p style="text-align: justify;">Entre otros resalto, la teoría de las inteligencias múltiples alrededor de 1980, del psicólogo norteamericano Howard Gardner, que cuestionó el concepto tradicional de la inteligencia, ya que el ser humano no tiene una sola capacidad, sino múltiples. Cada persona tiene unas inteligencias más desarrolladas que otras y por ello, es importante el aprendizaje para desarrollarlas. Gardner define la inteligencia: «Como un potencial capaz para procesar información y resolver problemas» y considera que tiene un componente genético y sobre todo la influencia del entorno, de las experiencias y de la educación recibida. La propia realidad potencia cada una de las inteligencias.</p>
<figure id="attachment_33030" aria-describedby="caption-attachment-33030" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/workshop-4524838_1920.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-33030 size-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/workshop-4524838_1920-1024x683.jpg" alt="" width="660" height="440" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/workshop-4524838_1920-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/workshop-4524838_1920-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/workshop-4524838_1920-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/workshop-4524838_1920-1320x880.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/workshop-4524838_1920.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-33030" class="wp-caption-text">«La inteligencia humana tiene la capacidad de crear y de desarrollar la creatividad.»<br />Imagen de endri yana yana en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">En concreto, describe ocho inteligencias. Hay dos inteligencias llamadas convencionales: la lingüística y la lógica matemática. Hay tres inteligencias artísticas: la musical, la espacial y la corporal-cinestésica. Dos inteligencias llamadas personales: la interpersonal y la intrapersonal, y la última, la octava, la naturalista. Las inteligencias, tanto interpersonal como intrapersonal, están muy relacionadas a la inteligencia emocional. En una ocasión, el psicólogo Gardner decía: «Lo que necesitamos no son más personas con una inteligencia elevada o de inteligencias múltiples, lo que necesitamos son personas que usen sus inteligencias para un fin de bien.» Este es el gran reto humano porque la persona tiene el deber de hacer el bien y todo lo que está a su alcance debe hacer un buen uso consciente del sentido ético.</p>
<p style="text-align: justify;">La educación juega un gran papel en el proceso de formación desde la infancia hasta la universidad. Por este motivo hay que hacer nuevos replanteamientos por una pedagogía acertada ante tanta complejidad, cambios y contradicciones. Educar es una tarea en la que todos, ciudadanos y gobiernos, deberían estar implicados. Sorprendentemente, cada vez el aprendizaje se trabaja desde una mirada más amplia e integral que contempla la persona entera, es decir, la cabeza, el corazón y el cuerpo, que debe evolucionar de manera conjunta.</p>
<p style="text-align: justify;">Ya desde pequeño, hay que aprender a pensar, no de cualquier manera, sino a pensar bien. El filósofo Jaume Balmes (1810-1848) en su obra <em>El Criterio</em> resaltaba que el pensar bien debe aprenderse y ejercerse. Destacaba la importancia de pensar bien para afianzar el criterio, destacando las dificultades que puede traer el pensamiento cuando no se ejercita adecuadamente.</p>
<p style="text-align: justify;">En la trayectoria del aprendizaje, a lo largo de toda la vida, son esenciales las emociones. Es decir, la inteligencia emocional que se ha relacionado en diferentes ámbitos como en el del rendimiento escolar, el coeficiente de inteligencia y la felicidad. Los componentes de esta inteligencia emocional dejan conocer las propias emociones y cómo saber gestionarlas, así como reconocer las emociones de los demás para poder establecer vínculos. Daniel Goleman, psicólogo norteamericano, es el impulsor, en 1995, de la publicación <em>Inteligencia Emocional</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">En este recorrido intelectual y emocional, también interviene la dimensión humana de la interioridad que cualquier persona puede desarrollar. Todos podemos hacer este viaje hacia el interior que es fuente de creatividad, de libertad&#8230; Esta mirada hacia adentro complementa la propia personalidad. El filósofo Torralba escribía en un artículo en la revista <em>RE</em>: «En la vida cotidiana, el cultivo de la inteligencia espiritual es muy útil. La inteligencia espiritual nos hace más abiertos y permeables. Una persona espiritualmente inteligente tiene una enorme capacidad de conexión con todo lo que existe, es capaz de intuir los elementos que unen, lo que subyace en todo el mundo, más allá de las individualidades».</p>
<p style="text-align: justify;">Hay que avanzar de manera holística para que las diferentes inteligencias se complementen y nos preparen para los grandes cambios, para saber comprender todo lo que llegue de forma artificial sin perder el norte ni el humanismo.</p>
<p><span style="font-size: 12pt;"><em>Assumpta SENDRA MESTRE<br />
Directora Àmbit Maria Corral<br />
</em></span><em>Barcelona, España<br />
</em><em>Artículo publicado originalmente en la Revista RE num. 121, edición catalana, en enero 2025</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/02/capacidad-de-pensar-para-avanzar/">Capacidad de pensar para avanzar</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Hacia una ética de la inteligencia artificial</title>
		<link>https://www.revistare.com/2026/02/hacia-una-etica-de-la-inteligencia-artificial/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Feb 2026 05:59:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[bien común]]></category>
		<category><![CDATA[ética]]></category>
		<category><![CDATA[Hacia una ética de la inteligencia artificial]]></category>
		<category><![CDATA[Inteligencia Artificial]]></category>
		<category><![CDATA[Leticia Soberón Mainero]]></category>
		<category><![CDATA[libertad]]></category>
		<category><![CDATA[responsabilidad humana]]></category>
		<category><![CDATA[tecnología disruptiva]]></category>
		<category><![CDATA[valor central la persona]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Leticia SOBERÓN</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/02/hacia-una-etica-de-la-inteligencia-artificial/">Hacia una ética de la inteligencia artificial</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_32976" aria-describedby="caption-attachment-32976" style="width: 400px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/woman-4941164_1920.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-32976" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/woman-4941164_1920-300x200.jpg" alt="" width="400" height="267" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/woman-4941164_1920-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/woman-4941164_1920-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/woman-4941164_1920-1536x1025.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/woman-4941164_1920-1320x881.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/woman-4941164_1920.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a><figcaption id="caption-attachment-32976" class="wp-caption-text">«La ética –la capacidad y la responsabilidad de decidir–<br />no reside en la tecnología. Las opciones éticas son<br />irremediablemente humanas.» <br />Imagen de This_is_Engineering en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Posiblemente, a más de uno de mi generación, quien lo cuidará cuando sea mayor será un robot. Más o menos sofisticado, pero capaz de realizar acciones como hablar sobre temas de mi interés, poner mi música favorita, darme las pastillas, ayudarme a cargar cosas pesadas, llamar a mis amigos por teléfono, llamar a urgencias si caigo al suelo y no puedo levantarme, incluso, acompañarme a la compra.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo que llamamos Inteligencia Artificial es un conjunto de muchísimos elementos dispersos que se han ido combinando para solucionar aspectos concretos de la vida. Pero antes de decir en qué consisten estos elementos, quiero rechazar dos pseudoproblemas:</p>
<ol style="text-align: justify;">
<li>De si será para bien o para mal. Toda creación humana es ambivalente y depende de quien la utilice. Depende de nosotros. Todo se juega desde el corazón humano y sus opciones éticas.</li>
<li>La contradicción inexistente entre natural y artificial. En el ser humano es natural crear instrumentos y modificar el ambiente. No hay nada más naturalmente humano que un ordenador (lo hicimos nosotros), ni menos humano que un cerebro, ya que no es creación nuestra. Nosotros creamos &#8216;mundo&#8217; desde el instante que fuimos humanos. Además, las sucesivas capas de éxitos tecnológicos se vuelven &#8216;transparentes&#8217; para quienes las usan. Ahora nos parece normal leer palabras y escribirlas; tener luz eléctrica y agua en nuestros pisos; transportarnos con coches, trenes o aviones; hablar con personas que están al otro lado del mundo. Esto para nosotros ya es natural.</li>
</ol>
<p style="text-align: justify;">Quiero señalar que el término &#8216;inteligencia&#8217; aplicado a lo artificial es una metáfora. No podemos decir que sea realmente inteligencia. ¿Por qué? Por dos características de la inteligencia humana:</p>
<ol style="text-align: justify;">
<li>Está arraigada en el cuerpo. No nos equivoquemos: el cerebro es mucho más complejo que el ordenador, incluso, el que se basa en redes neuronales porque el sistema nervioso humano está inextricablemente unido a un cuerpo irrepetible y único. La inteligencia humana siente y es experiencial. Está relacionada con la biología del cuerpo: la digestión, la respiración, el metabolismo&#8230; Y con las emociones, los deseos y los impulsos. Su memoria celular.</li>
<li>Además, es autoconsciente y relacional. Sin una estrecha relación con otros seres humanos, el individuo no sobrevive. Y aunque sobreviva, no desarrolla la inteligencia. Todos sabemos que el lenguaje y el pensamiento están estrechamente unidos. Y el lenguaje es relacional. Todo el ser humano es relacional y nos configuramos como un &#8216;yo&#8217; ante un &#8216;tú&#8217;. La inteligencia humana, los procesadores inteligentes, incluso, aquellos que aprenden, no aprenden por relación, sino por acumulación de datos.</li>
</ol>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Qué es la inteligencia artificial?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Es una conjunción de tecnologías digitales físicas llamadas hardware, que quiere decir: chips potentísimos, servidores con enorme espacio y procesadores, colocados en dispositivos más o menos inmediatos a nosotros: teléfonos, ordenadores, robots, relojes, zapatos, puertas, cámaras&#8230; Todo ello gestionado por programas informáticos de enorme complejidad, capaces en conjunto de realizar operaciones complicadísimas como analizar millones y millones de datos, encontrar tendencias y constantes, comparar elementos con enorme precisión (millones de ecografías para diagnóstico de tumor, por ejemplo), modular su propia respuesta según el éxito o el fracaso de las pruebas anteriores (&#8216;aprender&#8217;), etc.</p>
<p style="text-align: justify;">A menudo tienen sensores (vista, oído, olfato, sensibilidad) e intercambian datos con el ambiente.</p>
<figure id="attachment_32978" aria-describedby="caption-attachment-32978" style="width: 350px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/cigarettes-4156410_1920.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-32978" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/cigarettes-4156410_1920-300x172.jpg" alt="" width="350" height="200" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/cigarettes-4156410_1920-300x172.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/cigarettes-4156410_1920-1024x586.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/cigarettes-4156410_1920-1536x878.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/cigarettes-4156410_1920-1320x755.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/cigarettes-4156410_1920.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 350px) 100vw, 350px" /></a><figcaption id="caption-attachment-32978" class="wp-caption-text">«Para dominarnos, no es necesario que algo tenga<br />inteligencia. Nos domina a veces la comida, el tabaco,<br />las drogas, el juego de azar&#8230;» Imagen de Alexa en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Las inteligencias artificiales en realidad son muchas. Por ejemplo, los drones con sensores de humedad y visión del estado de las viñas, que deciden cuándo desencadenar el riego de un cultivo o chips en la piel que detectan la subida de azúcar en la sangre y desprenden insulina.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando se habla de una &#8216;general&#8217;, se está pensando en combinar todas estas habilidades y colocarlas en humanoides o robots imitando la inteligencia humana, que gestiona miles de datos desde dentro y desde fuera del cuerpo, y toma decisiones.</p>
<p style="text-align: justify;">Entre las nuevas habilidades impulsadas últimamente por centenares de miles de millones de dólares en inversiones, está la gestión del lenguaje natural en grandes cantidades de datos. Las traducciones simultáneas y los <em>chatbots</em> que te responden preguntas son cada vez más frecuentes. La última aparecida, por ahora, entre las inteligencias artificiales, es la llamada &#8216;generativa&#8217;, que es capaz de crear cosas nuevas a partir de todo aquello que se le ha insertado.</p>
<p style="text-align: justify;">Esto se hace a través de los &#8216;algoritmos&#8217; que son las instrucciones que se dan a las máquinas para que hagan tareas complejas. Por ejemplo, los vídeos de TikTok o de YouTube. Por eso, quien crea los algoritmos, controla el resultado, al menos hasta cierto punto, porque cada vez hay más dispositivos llamados &#8216;inteligentes&#8217; que están autogestionados y se mejoran a sí mismos sin intervención humana. En este sentido, &#8216;toman decisiones&#8217;. Pero, al fin y al cabo, hay alguien que se beneficia –un humano– y alguien que lo ha creado que también es un humano.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Por qué nos sentimos amenazados por la inteligencia artificial?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Porque es una de las diversas tecnologías disruptivas de nuestro tiempo. Y las tecnologías disruptivas nos cambian la vida, ya que cualquier innovación cambia drásticamente la manera en que se comportan las personas, las organizaciones, las empresas y las industrias. En el caso de las más radicales, también cambian las relaciones interpersonales, los trabajos, los rituales de la vida social. No es un cambio incremental, sino cualitativo ya que quedan obsoletos muchos procedimientos, rutinas y enfoques de la fase anterior.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando se desarrollan por primera vez, las tecnologías disruptivas a menudo crean un nuevo mercado y establecen su propia red de valores. Sus creadores no siempre son conscientes de estos valores vehiculados a través de las tecnologías. La Inteligencia Artificial generativa puede eliminar nuestras tareas habituales como quitarnos el trabajo. Y los robots &#8216;inteligentes&#8217; pueden sustituir a las personas.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Diferentes formas de inteligencia artificial</strong></p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Sustituyen muchas de las consideradas &#8216;habilidades superiores&#8217; del ser humano (analizar, sintetizar, modificar las respuestas a partir de los efectos detectados, recrear información no sólo en texto, sino también en audio, vídeo, datos, imagen).</li>
<li>Son capaces de hacer estas operaciones a partir de millones de datos, de manera que deja atrás, o potencia, como queramos verlo, las habilidades humanas.</li>
<li>Esto las hace mucho más eficientes, para muchas tareas, que cualquier ser humano. Esto hará desaparecer millones de puestos de trabajo, creando otros mucho más cualificados, de manera similar a lo que pasó durante la revolución industrial.</li>
<li>Revolucionan el aprendizaje, la manera en que se deben formar las personas que ya podrán poner en manos de la IA muchas de las actividades que se consideraban clave en la escuela.</li>
<li>Crea la apariencia de que hay un &#8216;sujeto&#8217; &#8216;un(a) interlocutor(a)&#8217;, un &#8216;igual&#8217; que cualquier ser humano. (Aquí hay parte de la trampa: no hay sujeto, hay algoritmos creados por sujetos).</li>
<li>Puede evocar entonces en los seres humanos la ilusión de establecer un vínculo, incluso más fácil que el que tienen con personas de carne y hueso, porque está hecha &#8216;a medida&#8217;, pero en realidad es una proyección sobre una pantalla muerta.</li>
<li>Proyectamos sobre ella la imagen de nosotros mismos, le atribuimos intenciones, deseos, pulsiones&#8230; Imaginen máquinas dotadas de decisión y &#8216;ego&#8217;, conciencia de sí mismas, capaces de dominarnos.</li>
<li>He de decir que, para dominarnos, no es necesario que algo tenga inteligencia. Nos domina a veces la comida, el tabaco, las drogas, el juego de azar&#8230; Como personas tenemos una capacidad enorme para dejarnos dominar por las cosas.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;"><strong>La necesidad de una ética específica</strong></p>
<p style="text-align: justify;">La aspiración a proponer un código ético global es muy noble y tiene muchos antecedentes. Nuestra propuesta, basada en la antropología realista existencial, asume que toda decisión humana vale más, cuanta más libertad tenga en su origen. Es necesario acciones dirigidas a animar, a convocar la libertad de las personas para que quieran ser respetuosas, solidarias, benevolentes&#8230; Ninguna de estas virtudes puede ser obligada.</p>
<figure id="attachment_32975" aria-describedby="caption-attachment-32975" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/network-3664108_1280.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-32975 size-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/network-3664108_1280-1024x682.jpg" alt="" width="660" height="440" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/network-3664108_1280-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/network-3664108_1280-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/network-3664108_1280.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-32975" class="wp-caption-text">«Toda creación humana es ambivalente y depende de quien la utilice. Depende de nosotros.<br />Todo se juega desde el corazón humano y sus opciones éticas.» Imagen de Gerd Altmann en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Ahora hay que ver cómo se combina esto con la aceleración tecnológica, ya que este proceso no es domesticable.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Una ética de la tecnología?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Antes de responder esta pregunta, propongo algunas afirmaciones que no podemos olvidar:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>La ética –la capacidad y la responsabilidad de decidir– no reside en la tecnología. Las opciones éticas son irremediablemente humanas.</li>
<li>Toda tecnología la crean los seres humanos a base de unos criterios de valor, usualmente utilitarios y de eficacia. A menudo para el bien común. Otras veces, directamente orientados a la obtención de beneficios económicos sin atender sus efectos en las personas (como los algoritmos en las redes sociales) o en los más destructivos, enfocados a la guerra.</li>
<li>Por eso los desafíos éticos no deben colocarse en los artefactos, ni siquiera en los más sofisticados como ChatGPT4 o el ordenador cuántico. Es la persona quien diseña, quien decide y quien asume su responsabilidad o se esconde detrás de la tecnología para evitar problemas.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Detrás de los algoritmos hay personas, las grandes empresas las llevan personas y el diseño tecnológico también lo hacen las personas.</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Todas ellas, como humanas, tienen todas las tentaciones del poder, del control, de la supremacía, del prestigio, del dinero&#8230;</li>
<li>A las personas se les puede invitar a ser más generosas, más justas, pero no se les puede obligar.</li>
<li>Por ello, para impulsar una ética global en el campo tecnológico, la educación es clave. Educar para que los nuevos miembros de la sociedad sepan apropiarse de lo que ya es patrimonio de la humanidad, en bien de todos y solidariamente. Pero, ninguna educación garantiza que la persona, libremente, quiera trabajar por el bien común o aportar algo. Es una decisión libre.</li>
<li>A las empresas, se les puede exigir un ejercicio según la ley. Y las leyes protegen a los débiles.</li>
<li>A los gobiernos —a los países democráticos— que respeten la intimidad de sus ciudadanos.</li>
</ul>
<figure id="attachment_32990" aria-describedby="caption-attachment-32990" style="width: 400px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/ai-generated-8620394_1280.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-32990" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/ai-generated-8620394_1280-300x300.jpg" alt="" width="400" height="400" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/ai-generated-8620394_1280-300x300.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/ai-generated-8620394_1280-1024x1024.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/ai-generated-8620394_1280-150x150.jpg 150w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/ai-generated-8620394_1280.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a><figcaption id="caption-attachment-32990" class="wp-caption-text">(la IA) «Puede evocar en los seres humanos la ilusión de establecer<br />un vínculo, incluso más fácil que el que tienen con personas de<br />carne y hueso, porque está hecha &#8216;a medida&#8217;, pero en realidad es<br />una proyección sobre una pantalla muerta.» <br />Imagen de myshoun en Pixabay generada por inteligencia artificial</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">La solución no radica en poner freno a la evolución tecnológica —completamente ingobernable por ningún poder o centro coordinador—, sino entendiendo que todo se juega desde el corazón humano y en la gestión de una convivencia cada vez más compleja que no admite soluciones simplistas.</p>
<p style="text-align: justify;">Siempre la persona en el centro, sabiendo que podemos enloquecer cuando accedemos a algunas cotas de poder. Y las tecnologías de que se dispone en este momento, pueden ser evidentemente un gigantesco instrumento de poder.</p>
<p style="text-align: justify;">Por este motivo propongo varias acciones complementarias:</p>
<ul>
<li style="text-align: justify;">Una decisión social (organizaciones mundiales, gobiernos, empresas) para garantizar universalmente el acceso a las tecnologías que signifiquen avances en la convivencia humana.</li>
<li style="text-align: justify;">Legislaciones actualizadas y mucho más ágiles para evolucionar, evitando el predominio de los poderosos. Legislaciones a escalas locales, regionales y, sobre todo, globales.</li>
<li style="text-align: justify;">Favorecer a todos niveles el ejercicio del silencio, el aquietamiento y la reflexión. Este es el punto de partida, aunque no lo garantice, de un crecimiento auténtico de la solidaridad y la empatía.</li>
<li style="text-align: justify;">Impulsar procesos educativos formales e informales –escuelas, mensajes en los medios de comunicación, cine, series de televisión y redes sociales–, en los que se difunda el valor central de las personas, el respeto y el servicio al bien común.</li>
<li style="text-align: justify;">Desmontar los mitos de que la felicidad está en el éxito, dejar atrás a los demás, la competitividad, etc.</li>
<li style="text-align: justify;">Dotar a las nuevas generaciones de los saberes necesarios y el pensamiento crítico para que sean señoras y no esclavas de la tecnología.</li>
</ul>
<p><em>Leticia SOBERÓN MAINERO<br />
Psicóloga y doctora en comunicación<br />
</em><em>Madrid, España<br />
</em><em>Artículo publicado originalmente en la Revista RE num. 121, edición catalana, en enero 2025</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/02/hacia-una-etica-de-la-inteligencia-artificial/">Hacia una ética de la inteligencia artificial</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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			</item>
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		<title>Los valores humanos ante la inteligencia artificial</title>
		<link>https://www.revistare.com/2026/02/los-valores-humanos-ante-la-inteligencia-artificial/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Feb 2026 05:58:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[Inteligencia Artificial]]></category>
		<category><![CDATA[inteligencia humana]]></category>
		<category><![CDATA[inteligencia natural]]></category>
		<category><![CDATA[Jordi Cussó Porredon]]></category>
		<category><![CDATA[libertad]]></category>
		<category><![CDATA[Los valores humanos ante la inteligencia]]></category>
		<category><![CDATA[responsabilidad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Jordi CUSSÓ</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/02/los-valores-humanos-ante-la-inteligencia-artificial/">Los valores humanos ante la inteligencia artificial</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_32999" aria-describedby="caption-attachment-32999" style="width: 400px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/robot-9334611_1920.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-32999" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/robot-9334611_1920-300x212.jpg" alt="" width="400" height="283" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/robot-9334611_1920-300x212.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/robot-9334611_1920-1024x724.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/robot-9334611_1920-1536x1086.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/robot-9334611_1920-1320x934.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/robot-9334611_1920.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a><figcaption id="caption-attachment-32999" class="wp-caption-text">«Seguramente el futuro surgirá de la colaboración entre<br />la inteligencia humana y la inteligencia artificial.»<br />Imagen de Alex Schuler en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Como decía el profesor Miquel Àngel Prats en la 246 Cena Hora Europea organizada por el Ámbito María Corral, y que llevaba por título &#8216;Hacia dónde nos lleva la Inteligencia Artificial&#8217;, estamos en la cuarta revolución de la historia humana, la de la información. La primera fue la agrícola; la segunda, la industrial con la máquina de vapor y la electricidad; la tercera, la digital con las computadoras e internet; y la cuarta, la de la Información, especialmente de los datos y los algoritmos.</p>
<p style="text-align: justify;">El premio Nobel Paul Nurse, en un libro titulado <em>¿Qué es la vida?</em>, escribe la siguiente narración: «¿Qué hizo que aquella mariposa amarilla, que de pequeño vi, estuviera en nuestro jardín? ¿Tenía hambre, buscaba dónde poner sus huevos o la perseguía un pájaro? Puede ser que sólo estuviera respondiendo a una necesidad innata de explorar su mundo. Por supuesto, no sé por qué se comportó así, pero lo que sí puedo asegurar es que estaba interactuando con su mundo y obrando en consecuencia. Y por eso tenía que gestionar información».</p>
<p style="text-align: justify;">«La existencia de la mariposa gira en torno a la información. De hecho, la información es el centro de toda la vida. Porque los organismos se desarrollan con eficacia como sistemas complejos organizados, constantemente deben recoger y utilizar información del mundo en el que viven y de sus estados internos. Necesitan mecanismos para detectar cualquier cambio que se produzca en su mundo interno o externo y responder a ellos. Si no, su futuro puede ser muy corto (<span style="font-size: 10pt;"><sup><a href="#uno">1</a></sup></span>)».</p>
<p style="text-align: justify;">La necesidad de información de los seres vivos está estrechamente relacionada con la forma en que actúan de acuerdo con determinado propósito. La información que la mariposa reunió significaba algo. La estaba utilizando para decidir qué hacer a continuación y llegar a un fin específico. Es decir, actuaba con una intención.</p>
<figure id="attachment_32997" aria-describedby="caption-attachment-32997" style="width: 400px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/family-3876349_1280.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-32997" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/family-3876349_1280-300x200.jpg" alt="" width="400" height="267" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/family-3876349_1280-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/family-3876349_1280-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/family-3876349_1280.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a><figcaption id="caption-attachment-32997" class="wp-caption-text">«Todo aquello que necesita creatividad o interacción con otras personas,<br />deben seguir haciéndolo los seres humanos.»<br />Imagen de fabioisaaclopes en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">El proceso implacable de la selección natural ha propiciado creaciones insólitas. Una de las más extraordinarias es el cerebro humano. A diferencia de las mariposas, y quizás del resto de los organismos, podemos elegir conscientemente y reflexionar sobre los propósitos que nos mueven. Justo hemos empezado a entender cómo se combinan las interacciones entre miles de millones de neuronas individuales para generar el pensamiento abstracto, la autoconciencia y nuestro libre albedrío. Es probable que encontrar respuestas satisfactorias a estas preguntas nos ocupe, como poco, lo que resta del siglo XXI. Y para conseguirlo deberemos recurrir a diferentes herramientas de las ciencias naturales, como la psicología, la filosofía y las humanidades en general. La informática también puede ser útil. Los programas de inteligencia artificial más potentes están diseñados para imitar de manera muy simplificada cómo manejan la información las redes neuronales de la vida.</p>
<p style="text-align: justify;">La inteligencia artificial es un campo de la ciencia relacionado con la creación de computadoras y máquinas que pueden razonar, aprender y actuar de una manera que normalmente requeriría inteligencia humana o que involucra datos, cuya escala, excede lo que los humanos pueden analizar.</p>
<p style="text-align: justify;">En muchos sentidos, la IA complementa la inteligencia humana, ayudando a procesar grandes volúmenes de datos y realizar tareas repetitivas, pero no la reemplaza en aspectos fundamentales como la creatividad, la adaptabilidad emocional o el juicio ético.</p>
<p style="text-align: justify;">Estamos inmersos en la IA, son unas prótesis de ayuda para muchas cosas de nuestra vida. De hecho, nuestras vidas están condicionadas por la inteligencia artificial. Se utiliza la IA para la purificación del agua de las ciudades, el reconocimiento de personas, la selección de basura, el control de datos de los viajeros, encontrar pareja por internet, encontrar una dirección, etc. Nos deberíamos preguntar hasta qué punto la IA ha mejorado la sociedad.</p>
<p style="text-align: justify;">La inteligencia natural y la inteligencia artificial son fundamentalmente diferentes en su funcionamiento, capacidades y limitaciones. Mientras que la inteligencia humana es flexible, creativa y profundamente influenciada por la experiencia subjetiva y emocional, la IA es precisa, rápida y eficiente en tareas específicas pero limitada por su falta de comprensión consciente y adaptación a contextos complejos.</p>
<figure id="attachment_33002" aria-describedby="caption-attachment-33002" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/color-3871156_1280.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-33002 size-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/color-3871156_1280-1024x682.jpg" alt="" width="660" height="440" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/color-3871156_1280-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/color-3871156_1280-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/color-3871156_1280.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-33002" class="wp-caption-text">«La IA complementa la inteligencia humana, ayudando a procesar grandes volúmenes de datos y<br />realizar tareas repetitivas, pero no la reemplaza en aspectos fundamentales como la creatividad,<br />la adaptabilidad emocional o el juicio ético.» Imagen de Anabel Flores en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Seguramente el futuro surgirá de la colaboración entre la inteligencia humana y la inteligencia artificial. Necesitamos crear un mundo en el que cada uno haga aquello por lo que está más dotado. En general las computadoras tienen capacidad para hacer más rápido que las personas cualquiera de las cosas que saben hacer, pues todas estas tareas las tienen que hacer ellas. En cambio, todo aquello que necesita creatividad o interacción con otras personas, deben seguir haciéndolo los seres humanos.</p>
<p style="text-align: justify;">Hay discusiones entre los entendidos, sobre si la IA nunca podrá tener emociones, conciencia, creatividad o empatía. Debemos quitarnos el miedo que generan estas cuestiones. Somos los seres humanos los que hacemos la tecnología y la hacemos como queremos que sea. Somos nosotros los que tenemos libertad y responsabilidad, no las máquinas ni la IA.</p>
<p style="text-align: justify;">Como nos recuerda el filósofo Francesc Torralba: «Cuando nos acercamos a la IA, y a la técnica en general, vemos una concepción ilimitada de sus capacidades. Se confía ciegamente en su poder para curar la debilidad del ser humano, incluso se le atribuyen la capacidad de vencer la finitud y prometerle la inmortalidad. Se transforma el objeto técnico en el mesías salvador, perdiendo de vista que la técnica, con toda su complejidad y prestaciones, no es autosuficiente; es obra de un ser finito y vulnerable, y, por tanto, tiene los mismos rasgos que su creador».</p>
<p style="text-align: justify;">Si somos capaces de admirarnos de todo lo que las máquinas pueden y podrán hacer, nos daremos cuenta de que los valores humanos tienen mucha más importancia de la que a menudo pensamos y sobre todo apreciamos. El uso y los límites de la Inteligencia Artificial nos deben hacer dar cuenta de lo muy sorprendentes e increíbles que somos los seres humanos.</p>
<p><em>Jordi CUSSÓ PORREDÓN <a name="uno"></a><br />
Director de la Universitas Albertiana<br />
</em><em>Barcelona, España<br />
</em><em>Artículo publicado originalmente en la Revista RE num. 121, edición catalana, en enero 2025</em></p>
<p><strong>Notas</strong></p>
<p>(1) Paul Nurse, <em>¿Qué es la vida? Entender la biología en cinco pasos</em>, Ed. Planeta, Barcelona, 2020</p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/02/los-valores-humanos-ante-la-inteligencia-artificial/">Los valores humanos ante la inteligencia artificial</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>La revolución de la inteligencia artificial</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Feb 2026 05:57:30 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Natalia Guerrero Gómez]]></category>
		<category><![CDATA[red neuronal]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Natali GUERRERO</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/02/la-revolucion-de-la-inteligencia-artificial/">La revolución de la inteligencia artificial</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h4 style="text-align: justify;">Historia, aplicaciones y desafíos actuales</h4>
<p style="text-align: justify;">La inteligencia artificial (IA) ha transformado la sociedad moderna, integrándose en herramientas que usamos diariamente y revolucionando sectores como la salud, la educación y los medios de comunicación. Sin embargo, su desarrollo ha sido un proceso largo que comenzó con ideas filosóficas y avances científicos hace varios siglos.</p>
<h4 style="text-align: justify;"><strong>Los orígenes filosóficos y científicos de la IA</strong></h4>
<figure id="attachment_33037" aria-describedby="caption-attachment-33037" style="width: 380px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/drone-4177680_1280.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-33037" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/drone-4177680_1280-300x270.jpg" alt="" width="380" height="342" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/drone-4177680_1280-300x270.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/drone-4177680_1280-1024x922.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/drone-4177680_1280.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 380px) 100vw, 380px" /></a><figcaption id="caption-attachment-33037" class="wp-caption-text">«Su potencial para resolver problemas complejos es inmenso,<br />pero su desarrollo debe estar guiado por principios éticos<br />que prioricen el bienestar humano.» Imagen de Paskvi en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Los orígenes de la IA se remontan a reflexiones filosóficas sobre la mente y la posibilidad de replicarla en máquinas. Filósofos como René Descartes en el siglo XVII propusieron que el pensamiento humano podía explicarse en términos mecánicos, una idea que Thomas Hobbes reforzó al afirmar que «el razonamiento no es más que cálculo». En el siglo XIX, George Boole desarrolló el álgebra booleana, un sistema lógico que más tarde se convirtió en la base de los algoritmos computacionales.</p>
<p style="text-align: justify;">En el siglo XX, Alan Turing sentó las bases de la computación moderna con su idea de la máquina universal, capaz de realizar cualquier cálculo computable. En 1950, Turing propuso su famoso Test de Turing como una forma de medir la inteligencia artificial, evaluando si una máquina podía imitar el comportamiento humano en una conversación.</p>
<p style="text-align: justify;">Durante las décadas de 1940 y 1950, la cibernética, liderada por Norbert Wiener, exploró cómo los sistemas mecánicos y biológicos podían autorregularse. Estos estudios influyeron en la creación de los primeros sistemas que imitaban procesos cognitivos humanos.</p>
<h4 style="text-align: justify;"><strong>El surgimiento de la IA como campo formal</strong></h4>
<p style="text-align: justify;">El término &#8216;inteligencia artificial&#8217; fue acuñado en 1956 durante la Conferencia de Dartmouth, organizada por John McCarthy, Marvin Minsky y otros pioneros. Este evento marcó el inicio oficial de la IA como campo de investigación. En las primeras décadas, los investigadores se centraron en crear sistemas expertos que imitaban la toma de decisiones humanas en áreas como la medicina o el ajedrez. Un ejemplo temprano es el programa Logic Theorist (1956), desarrollado por Allen Newell y Herbert Simon, que resolvía problemas matemáticos.</p>
<p style="text-align: justify;">En las décadas de 1970 y 1980, los sistemas expertos ganaron popularidad en aplicaciones industriales. Sin embargo, las limitaciones tecnológicas de la época llevaron a periodos de desilusión conocidos como inviernos de la IA, donde el interés y la financiación disminuyeron.</p>
<p style="text-align: justify;">La llegada del aprendizaje profundo (<em>deep learning</em>) y las redes neuronales revolucionó la IA en el siglo xxi. Estos avances fueron posibles gracias al aumento de la capacidad de procesamiento de los ordenadores y la disponibilidad de grandes cantidades de datos. En 2012, un modelo de red neuronal desarrollado por Geoffrey Hinton demostró una precisión sin precedentes en el reconocimiento de imágenes, marcando un punto de inflexión para la IA moderna.</p>
<h4 style="text-align: justify;"><strong>Aplicaciones actuales de la IA</strong></h4>
<ol style="text-align: justify;">
<li>Medios de Comunicación:</li>
</ol>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Generación automática de noticias a través de herramientas como <em>Wordsmith</em> y <em>Heliograf</em>.</li>
<li>Verificación de datos con plataformas como <em>Factmata</em>.</li>
<li>Creación de avatares virtuales, como los generados por <em>Synthesia</em>.</li>
</ul>
<ol style="text-align: justify;" start="2">
<li>Salud:</li>
</ol>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Diagnósticos médicos más precisos gracias a sistemas como <em>Google DeepMind</em>.</li>
<li>Descubrimiento de fármacos acelerado por herramientas como <em>Atomwise</em>.</li>
<li>Cirugías asistidas por robots, como el <em>Da Vinci Surgical System</em>.</li>
</ul>
<ol style="text-align: justify;" start="3">
<li>Educación:</li>
</ol>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Plataformas personalizadas como <em>Knewton</em>.</li>
<li>Traducción automática mejorada con <em>Google Translate</em>.</li>
</ul>
<ol style="text-align: justify;" start="4">
<li>Entretenimiento y consumo:</li>
</ol>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Algoritmos de recomendación en plataformas como <em>Netflix</em> y <em>Spotify</em>.</li>
<li>Generación de contenido con herramientas como <em>DALL-E</em> y <em>ChatGPT</em>.</li>
</ul>
<ol style="text-align: justify;" start="5">
<li>Seguridad:</li>
</ol>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Reconocimiento facial para control de acceso en prevención de delitos.</li>
<li>Sistemas de ciberseguridad como <em>Darktrace</em>.</li>
</ul>
<figure id="attachment_33036" aria-describedby="caption-attachment-33036" style="width: 400px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/ai-generated-9295630_640.png"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-33036" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/ai-generated-9295630_640-300x188.png" alt="" width="400" height="251" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/ai-generated-9295630_640-300x188.png 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/ai-generated-9295630_640.png 640w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a><figcaption id="caption-attachment-33036" class="wp-caption-text">«La inteligencia artificial (IA) ha transformado la sociedad moderna,<br />integrándose en herramientas que usamos diariamente y revolucionando<br />sectores como la salud, la educación y los medios de comunicación.»<br />Imagen de Tyli Jura en Pixabay generada por inteligencia artificial</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">A pesar de sus beneficios, la IA plantea desafíos significativos. Uno es el impacto en el trabajo, ya que muchas tareas repetitivas pueden ser automatizadas. Un informe del Foro Económico Mundial (2020) predice que 85 millones de puestos de trabajo serán desplazados por IA para 2025, aunque se crearán 97 millones de nuevos roles.</p>
<p style="text-align: justify;">Otro desafío es el sesgo algorítmico. Los sistemas de IA, al ser entrenados con datos históricos, pueden perpetuar desigualdades existentes, como la discriminación en procesos de contratación o decisiones judiciales. Además, el uso masivo de datos personales plantea serias preocupaciones sobre privacidad y seguridad.</p>
<p style="text-align: justify;">La IA ha pasado de ser una idea teórica a convertirse en una herramienta omnipresente. Su potencial para resolver problemas complejos es inmenso, pero su desarrollo debe estar guiado por principios éticos que prioricen el bienestar humano. Con avances continuos en áreas como la computación cuántica y la inteligencia general, el impacto de la IA en nuestras vidas recién empieza a ser comprendido.</p>
<p style="text-align: justify;">El desafío es utilizar esta herramienta con sabiduría, con un compromiso ético que reconozca el impacto potencial en las personas, las comunidades y la sociedad. Usarla con propósito y ética no sólo define nuestra identidad digital, sino también nuestra aportación a un mundo más inclusivo, respetuoso y conectado.</p>
<p><em>Natali GUERRERO GÓMEZ<br />
Comunicadora social y periodista<br />
</em><em>Artículo publicado originalmente en </em><em>la Revista</em><em> RE núm. 121, </em><em>edición catalana,</em><em> en enero 2025</em></p>
<p><strong>REFERENCIAS: </strong></p>
<p>Brynjolfsson, E., &amp; McAfee, A. (2014). <em>The Second Machine Age: </em><em>Work, Progress, and Prosperity in a Time of Brilliant Technologies</em>. W. W. Norton &amp; Company.<br />
Goodfellow, I., Bengio, Y., &amp; Courville, A. (2016). <em>Deep Learning</em>. MIT Press.<br />
Russell, S., &amp; Norvig, P. (2016). <em>Artificial Intelligence: A Modern Approach</em>. Pearson.<br />
Tejedor, S. &amp; Vila, P. (2023). <em>La aplicación de la IA a los sistemas de edición</em>.</p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/02/la-revolucion-de-la-inteligencia-artificial/">La revolución de la inteligencia artificial</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Comprender las emociones</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Feb 2026 05:56:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[alegría]]></category>
		<category><![CDATA[Comprender las emociones]]></category>
		<category><![CDATA[depresión]]></category>
		<category><![CDATA[inteligencia emocional]]></category>
		<category><![CDATA[miedo]]></category>
		<category><![CDATA[Montse Pujol Cortés]]></category>
		<category><![CDATA[rabia]]></category>
		<category><![CDATA[tristeza]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Montse PUJOL</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/02/comprender-las-emociones/">Comprender las emociones</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_32970" aria-describedby="caption-attachment-32970" style="width: 300px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/no-6800696_1280.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-32970" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/no-6800696_1280-200x300.jpg" alt="" width="300" height="450" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/no-6800696_1280-200x300.jpg 200w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/no-6800696_1280-682x1024.jpg 682w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/no-6800696_1280.jpg 853w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-32970" class="wp-caption-text">«Si negamos la emoción, no la eliminaremos<br />ya que lo que se resiste, persiste.»<br />Imagen de sweetlouise en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">La inteligencia emocional es el arte de autoconocer, regular y comprender las emociones, tanto en mí como en los demás.</p>
<p style="text-align: justify;">El psicólogo y periodista Daniel Goleman profundizó en las investigaciones de Peter Salovey y John Hayer, que en 1990 incidieron en la importancia de la IE (Inteligencia Emocional). Estamos hablando de treinta y cinco años atrás.</p>
<p style="text-align: justify;">Según Goleman, en su libro <em>Inteligencia Emocional</em>, escrito en 1995 y traducido a cuarenta idiomas, rompe la sobrevaloración de la inteligencia intelectual porque sólo contribuye al 20% de nuestro éxito en la vida. ¿Qué pasa con el 80% restante? Es el resultado de nuestra IE. Una persona puede ser brillante a nivel intelectual, pero ser nula emocionalmente.</p>
<p style="text-align: justify;">Este desalineamiento puede ser la causa de algunos de los mayores problemas a los que podemos enfrentarnos. Esta armonización entre intelecto y emoción podría ser comparativa a la unión del 20% en Inteligencia Artificial <em>versus</em> el 80% en Inteligencia Emocional.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Cuándo se crea nuestra Inteligencia Emocional?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">La IE se crea desde el primer mes de nuestra vida, y yo diría desde el estado prenatal, ya que recibimos las emociones o estados nerviosos de nuestra madre y del entorno. Por ejemplo, el primer año de vida empiezan a manifestarse las emociones de placer, desagrado, rabia, disgusto, tensión, miedo y alegría entre otros. Igualmente se desarrollan las habilidades de comunicación y entendimiento con el entorno.</p>
<p style="text-align: justify;">La siguiente pregunta a hacernos sería: ¿Cómo se trataban las emociones dentro de mi entorno familiar en mi infancia? Si nuestra respuesta es: «las teníamos que reprimir», entonces ya podemos tener mucha conciencia de nuestro bloqueo.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Y qué podemos hacer? Hay que desmontar la creencia adquirida sobre la expresión de mis emociones y de mi vulnerabilidad como un acto de debilidad. Una respuesta sana emocional sería: «Nos acompañaron a expresarlas sin juicios ni represiones y, además, nos ayudaban a regular el volumen de nuestra intensidad al sentirlas», (por ejemplo, el control de la histeria).</p>
<p style="text-align: justify;">Los estudios dicen que una emoción dura una media de noventa segundos. Todo lo que se extienda de este tiempo, ya estaríamos hablando de sentimientos. La palabra emoción proviene del latín <em>emovere</em>, que quiere decir mover hacia fuera. La emoción es psicofisiológica.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Cómo se mueve una emoción dentro de nosotros? </strong></p>
<p style="text-align: justify;">Por ejemplo, ¿cómo se gestiona la rabia? Ante una noticia injusta tengo una emoción de rabia (durante noventa segundos) y un pensamiento (después de los noventa segundos). En esta última fase debo ser amable y regular la rabia.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero ¿cómo podemos transitar por nuestras emociones básicas dándoles el cuidado adecuado? Si negamos la emoción, no la eliminaremos ya que lo que se resiste, persiste. Las emociones no se pueden reprimir. Las emociones básicas son psicofisiológicas. Por ejemplo, si siento un ruido, emocionalmente puedo tener miedo porque en mi pensamiento se genera que estoy en peligro. Los sentimientos que se desarrollarán al cabo de un tiempo son procesos crónicos de ansiedad.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Cada emoción comporta una necesidad</strong></p>
<figure id="attachment_32967" aria-describedby="caption-attachment-32967" style="width: 400px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/smilies-2912634_1920.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-32967" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/smilies-2912634_1920-300x133.jpg" alt="" width="400" height="177" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/smilies-2912634_1920-300x133.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/smilies-2912634_1920-1024x454.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/smilies-2912634_1920-1536x681.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/smilies-2912634_1920-1320x585.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/smilies-2912634_1920.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a><figcaption id="caption-attachment-32967" class="wp-caption-text">«Los estudios dicen que una emoción dura una media de<br />noventa segundos. Todo lo que se extienda de este tiempo,<br />ya estaríamos hablando de sentimientos.»<br />Imagen de Alexa en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;"><strong>La rabia</strong>, por ejemplo ante una injusticia, necesita ser expresada hacia fuera. Si no la expresamos, se convierte en resentimiento.</p>
<p style="text-align: justify;">Si la acumulamos en el tiempo, se convierte en rencor, que es psicosomático, es decir, si seguimos sin expresar la rabia y la expresamos hacia adentro, la reprimimos y se transforma en culpa.</p>
<p style="text-align: justify;">Detrás <strong>de la tristeza</strong> siempre acostumbra a haber una pérdida y lo que se necesita es consuelo, escucha y abrazos. Si no se expresa y la vamos acumulando, acabaremos desarrollando una depresión. La tristeza es sana, pero la depresión es una enfermedad.</p>
<p style="text-align: justify;">Sabemos que la desprotección lleva al <strong>miedo</strong>, que necesita de esa emoción. El amparo externo o interno de uno mismo. Si no lo tienes, entonces empiezas a generar ansiedad, miedo y estrés.</p>
<p style="text-align: justify;">Y<strong> la alegría</strong> es la emoción más corta. Necesitas compartirla con personas que se alegren de lo que te ha sucedido. Una alegría en soledad baja de intensidad.</p>
<p style="text-align: justify;">La Inteligencia Emocional es muy valiosa y debemos explorarla al máximo, pues nos aporta bienestar a la vez que nos facilita una comunicación sana con el entorno.</p>
<p style="text-align: justify;">La IE ha sido reprimida por ser la gran desconocida. Actualmente, las formaciones realizadas por los <em>coaches</em> en equipos de trabajo buscan elevar la IE para que nazcan líderes y aumentar el éxito y el progreso del equipo y de la empresa, siempre en beneficio del ser humano.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Montse PUJOL CORTÉS<br />
</em><em>Terapeuta en Psicología Gestalt<br />
Badalona, España<br />
</em><em>Artículo publicado originalmente en la Revista RE num. 121, edición catalana, en enero 2025</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/02/comprender-las-emociones/">Comprender las emociones</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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