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	<title>arte de vivir | Revista RE Castellano</title>
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	<description>Revista de pensamiento y opnión</description>
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	<title>arte de vivir | Revista RE Castellano</title>
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		<title>Vivir sabiamente</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Jun 2024 04:56:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[amar]]></category>
		<category><![CDATA[arte de vivir]]></category>
		<category><![CDATA[Maria Mercé Conangla]]></category>
		<category><![CDATA[mortalidad]]></category>
		<category><![CDATA[vivir]]></category>
		<category><![CDATA[Vivir sabiamente]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>María Mercè CONANGLA</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/06/vivir-sabiamente/">Vivir sabiamente</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-size: 14pt;"><strong>Una mirada desde la Ecología Emocional</strong></span></p>
<p style="padding-left: 80px;"><strong>Fragmento del poema <em>El primer coro de la roca</em> de T.S. Eliot</strong></p>
<p style="padding-left: 80px;">&#8230; / &#8230;<br />
<em>Conocimiento de la movilidad, pero no de la quietud;<br />
</em><em>Conocimiento del habla, pero no del silencio;<br />
</em><em>Conocimiento de las palabras e ignorancia de la Palabra.<br />
</em><em>Todo nuestro conocimiento nos acerca a nuestra ignorancia,<br />
</em><em>Toda nuestra ignorancia nos acerca a la muerte,<br />
</em><em style="text-align: justify;">Pero la cercanía de la muerte no nos acerca a Dios.</em></p>
<p style="text-align: justify; padding-left: 80px;"><em>¿Dónde está la vida que hemos perdido al vivir?<br />
</em><em>¿Dónde está la sabiduría que hemos perdido en conocimiento?<br />
</em><em>¿Dónde el conocimiento que hemos perdido en información?<br />
</em><em>Los ciclos celestiales en veinte siglos<br />
</em><em>Nos apartan de Dios y nos aproximan al polvo.</em></p>
<p style="text-align: justify;">Inicio este artículo con este bello poema de T. S. Eliot que nos hace cuestionar y reflexionar sobre el tema que nos ocupa. ¿Qué quiere decir &#8216;vivir sabiamente&#8217;?</p>
<figure id="attachment_15580" aria-describedby="caption-attachment-15580" style="width: 280px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/hombre-sabio.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-15580" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/hombre-sabio-240x300.jpg" alt="" width="280" height="350" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/hombre-sabio-240x300.jpg 240w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/hombre-sabio-819x1024.jpg 819w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/hombre-sabio.jpg 1024w" sizes="(max-width: 280px) 100vw, 280px" /></a><figcaption id="caption-attachment-15580" class="wp-caption-text">«La persona que vive sabiamente<br />ilumina el camino de muchas otras personas.»<br />Imagen de Leroy Skalstad en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">En primer lugar, no tiene nada que ver con estar más o menos informados, o de disponer de más o menos conocimiento. No se trata de quién es o no superior intelectualmente, de quién es más inteligente a nivel cognitivo. El exceso de información o conocimiento que no se aplica, sólo nos lleva al desequilibrio y a la infelicidad. La sabiduría tiene más que ver con la bondad, ese ADN del corazón, esa inteligencia espiritual que nos trae equilibrio, salud y bienestar emocional.</p>
<p style="text-align: justify;">Fijémonos en la palabra &#8216;vivir&#8217;. Se trata de un verbo, que quiere decir acción, que supone aplicar, hacer, aquello que contiene su significado. Pero indudablemente, hay muchas formas de conjugarlo. Se puede vivir vidas vegetativas, vidas desaprovechadas, vidas parásitas, vidas pasivas, vidas sin sentido, vidas destructivas&#8230; Y estas no son formas de vivir sabiamente.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Algunos requisitos para &#8216;vivir sabiamente&#8217;</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>√  </strong>Tener siempre muy presente que estamos de paso. Somos seres que habitamos provisionalmente el planeta y nuestra vida es sólo una chispa de luz dentro del relámpago del tiempo y la humanidad. Esta conciencia de mortalidad nos puede ayudar a <em>relativizar los pequeños y los grandes problemas</em>. <em>Hoy estamos y, muy pronto, dejaremos de estar</em> y este mundo continuará sin nosotros.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>√  </strong>Entender que nada tiene tanta importancia pero todo es importante. Ser profundamente conscientes de que respiramos, del milagro de la existencia y de la belleza que nos rodea; de la posibilidad que tenemos, mientras estemos en este mundo, de ser útiles y reducir el sufrimiento de los demás; de hacer un entorno más habitable, más amable y bello.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>√  </strong>Aceptar nuestra realidad y entender que somos constructores y la podemos mejorar. Tomar conciencia de la pérdida de tiempo que supone vivir ofendidos o insensibles a los demás y flexibilizar nuestras expectativas, dando espacio a la sorpresa y a lo imprevisto en nuestro guión de vida. Adaptarnos de forma inteligente, dejando de vivir enfadados cuando nuestros planes no se cumplen como queríamos.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>√  </strong>Dejar aflorar la gratitud, la conciencia de que nuestra existencia es un don. Desde este sentimiento nuestra conducta estará conectada a la abundancia y a la bondad, actuando de forma más generosa con nosotros mismos y los demás, colaborando en la humanización de nuestra sociedad.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>√  </strong>Dejar una huella luminosa en el corazón de otras personas. No es sabio vivir enfocados sólo en nosotros mismos; no lo es vivir de cara a la galería, ni vivir por lo estético olvidándonos de lo ético. La persona que vive sabiamente ilumina el camino de muchas otras personas, inspira, deja huella y se deja impregnar por todo lo bueno, bello y noble que emana de quienes le rodean. Amar, en definitiva.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Alguien que haya olvidado las palabras</strong></p>
<p style="padding-left: 80px;"><em>Las palabras sirven para expresar ideas.<br />
</em><em>Cuando las ideas son adquiridas, las palabras son olvidadas.<br />
</em><em>¿Dónde puedo encontrar un hombre que haya olvidado palabras?<br />
</em><em>Con él es el único con el que quiero hablar.<br />
</em><em>                                                                            Chuang Tzu</em></p>
<figure id="attachment_15579" aria-describedby="caption-attachment-15579" style="width: 360px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/sabiduria-merce.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-15579" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/sabiduria-merce-300x200.jpg" alt="" width="360" height="240" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/sabiduria-merce-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/sabiduria-merce-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/sabiduria-merce.jpg 1280w" sizes="(max-width: 360px) 100vw, 360px" /></a><figcaption id="caption-attachment-15579" class="wp-caption-text">«La sabiduría tiene más que ver con la bondad,<br />ese ADN del corazón, esa inteligencia espiritual<br />que nos trae equilibrio, salud y bienestar emocional.»<br />Imagen de 5598375 en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Para mí vivir sabiamente supone practicar y aplicar &#8216;el arte de vivir&#8217;, orientado hacia la creatividad amorosa. Por eso he elegido conjugar todos los tiempos de este verbo, y hacerlo con conciencia.</p>
<p style="text-align: justify;">Vivir sabiamente es <em>ser consciente, habitar, existir, respirar, agradecer, acoger, consolar, escuchar, hablar, sembrar, recoger, sentir, pensar, hablar, cultivar, cuidar, proteger, acariciar, abrazar, enseñar, aprender, admirar, contemplar, cantar, perdonar, dar esperanza&#8230; es amar</em>. Y todo eso, no son –o no deberían ser– sólo palabras.</p>
<p style="text-align: justify;">Yo, quiero ser una persona que se impregne del profundo significado de cada una de las palabras que contiene el recipiente del VIVIR SABIAMENTE y las aplique cada día. Si lo hago así, una vez impregnada de su contenido, ya las podré olvidar porque ya serán parte de mí, y nunca más las podré perder.</p>
<p><em>María Mercè CONANGLA</em><br />
<em>psicóloga</em><br />
<em>@EcoEmocional<br />
Barcelona, España</em><br />
<em>Artículo publicado originalmente en la Revista RE num. 116, edición catalana</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/06/vivir-sabiamente/">Vivir sabiamente</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>A la sombra del árbol</title>
		<link>https://www.revistare.com/2019/04/a-la-sombra-del-arbol/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 07 Apr 2019 05:00:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[A la sombra del árbol]]></category>
		<category><![CDATA[aceptación]]></category>
		<category><![CDATA[árbol]]></category>
		<category><![CDATA[arte de vivir]]></category>
		<category><![CDATA[envejecer]]></category>
		<category><![CDATA[Javier Bustamante]]></category>
		<category><![CDATA[realismo existencial]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Javier BUSTAMANTE</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2019/04/a-la-sombra-del-arbol/">A la sombra del árbol</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_4318" aria-describedby="caption-attachment-4318" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/04/arbol.jpg"><img decoding="async" class="size-large wp-image-4318" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/04/arbol-1024x680.jpg" alt="" width="660" height="438" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/04/arbol-1024x680.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/04/arbol-300x199.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/04/arbol-600x398.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/04/arbol-331x219.jpg 331w" sizes="(max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-4318" class="wp-caption-text">Fotografía: Javier Bustamante</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Desde a la ventana observo un árbol, hace años que vive ahí. Hoy lo observo. De pronto encuentro muchas similitudes entre él y yo. Ciertamente son similitudes a nivel óntico, existencial, ya que hay muchas diferencias también.</p>
<p style="text-align: justify;">Recuerdo cuando presencié cómo cortaban unos árboles y la persona que lo hacía me mostraba cómo se calculan los años a través de los anillos del tronco. Y no sólo el número de años, sino que se podía saber si había pasado sequía el árbol, por cuál lado recibía más luz o por dónde estaba expuesto al viento&#8230; Entre otras cosas que no sé repetir de memoria. Este recuerdo ahora me hace pensar en mi propia historia. Conforme pasan los años, vamos engrosando nuestro saber, experiencias, vivencias. Hay momentos de la vida en que crecemos más y otros menos, ya sea por factores internos o externos. Y, aunque sólo somos conscientes de algunas cosas, el resto están ahí para siempre, como los anillos del árbol: desde el primero hasta el más externo, el cual forma la corteza. No podemos sacar ningún anillo. Tampoco podemos anular ningún hecho pasado de nuestra biografía.</p>
<p style="text-align: justify;">Aunque no puede moverse, el árbol a su manera va haciendo camino. Va hundiendo sus raíces hacia el centro de la tierra y va extendiendo sus ramas en todas direcciones para captar la luz que le rodea. Esta es su manera de andar por la vida.</p>
<p style="text-align: justify;">Los seres humanos también nos arraigamos, por decirlo de alguna manera. Nacemos en el seno de un grupo familiar, que a su vez forma parte de un entorno cultural más amplio. Este contacto con otras personas y, por medio de ellas con la sociedad, constituye el “humus” del cual nos alimentamos. Sobre todo durante los años de infancia y juventud. Después vamos eligiendo más autónomamente aquello que nos alimenta. Sin embargo, los primeros años son determinantes.</p>
<p style="text-align: justify;">En el caso del árbol, dichas raíces no se ven, pero están ahí, sosteniéndolo, dándole estabilidad, absorbiendo los nutrientes de la tierra y profundizando cada vez más en busca de agua. Para las personas, el aporte cultural que nos da la sociedad también es vital: bebemos, nos nutrimos, nos asentamos en los otros para poder existir. Al igual que el árbol, no vivimos “despegados” de lo que nos rodea, somos una continuidad existencial. Nos hermana, por decirlo de alguna manera, el suelo que compartimos y que nos aporta los mismos nutrientes.</p>
<p style="text-align: justify;">En su crecimiento, el árbol va buscando la luz solar para realizar la fotosíntesis. Este desarrollo va creando su arquitectura. Las ramas se entrecruzan, eluden muros, se inclinan, hacen lo necesario para enfocarse hacia la luz. Las hojas, a su vez, se unen en esta labor y extienden sus palmas para recibir la cantidad de energía solar necesaria. Los seres humanos también requerimos energía para poder realizar nuestras funciones vitales. Necesitamos la energía solar, la energía que proporcionan los alimentos, la energía natural que transformamos en otras energías como la eléctrica o en productos que nos facilitan la vida cotidiana. Pero, además, necesitamos otro tipo de energía. Esa que hace movernos en una cierta dirección vital y que se traduce en sentimientos y pensamientos.</p>
<p style="text-align: justify;">Se dice de un árbol y se aplica a otras realidades: “por sus frutos lo conoceréis”. Y, es verdad, los frutos y las flores ayudan a reconocer a un árbol. Las acciones y, en general, la manera de hacer y de desenvolverse, nos habla de una persona. Y, como todos los árboles, no hay dos personas iguales. Cada una da frutos distintos.</p>
<p style="text-align: justify;">Continuando con la sabiduría popular, dos refranes rescatan el final de un árbol. El primero sentencia: “del árbol caído todos hacen leña”. Lo cual puede leerse en el sentido de que cuando alguien muere o cae en desgracia -la que sea-, hay quien se aprovecha de la situación. Otra interpretación para este mismo dicho es que cuando alguien muere o deja de estar presente, se saca provecho de todo cuanto ha dejado. Se valora lo que era y lo que hacía y se saca beneficio de lo que fue y el legado que significó su existencia. El segundo refrán dice: “sólo cuando cae el árbol podemos saber realmente su estatura”. Este es muy directo. La ausencia de alguien nos ayuda a valorarlo, a comprender hasta dónde llegaba.</p>
<p style="text-align: justify;">Realmente, la naturaleza es un libro donde podemos hacer diversas e innumerables lecturas. Podemos, incluso reflejarnos en ella como en un espejo, descubrirnos diferentes y a la vez iguales. No se requiere dominar ningún lenguaje oculto ni ser científico en materias de botánica, geología, etc. Sólo hay que detenerse a contemplar, observar, llevar la atención a la piel y a todos los sentidos para captar lo que nos está ofreciendo la realidad.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Javier BUSTAMANTE ENRIQUEZ</em><br />
<em>Poeta</em><br />
<em>Ciudad de México</em><br />
<em>Abril de 2019</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2019/04/a-la-sombra-del-arbol/">A la sombra del árbol</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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