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	<title>Europa | Revista RE Castellano</title>
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	<description>Revista de pensamiento y opnión</description>
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	<title>Europa | Revista RE Castellano</title>
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		<title>Juntos repensar Europa</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Elena Giménez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 May 2019 05:00:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[Europa]]></category>
		<category><![CDATA[Juntos repensar Europa]]></category>
		<category><![CDATA[Leticia Soberón]]></category>
		<category><![CDATA[política internacional]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>...se hace urgente que nos planteemos qué Europa queremos y cómo vamos ...</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2019/05/juntos-repensar-europa/">Juntos repensar Europa</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Vivimos en un tiempo paradójico que combina la hiperconexión con una soledad generalizada; la sobrecarga informativa con las falsedades viralizadas en segundos; el imperio de las emociones con la política-espectáculo. Tras la debacle de las ideologías y sus dos guerras, el mundo occidental tiró la razón a la basura, abrazando una forma de emotivismo social que le deja a merced de las más variopintas y populistas promesas políticas. Este panorama hace urgente que volvamos a pensar seriamente Europa, y a pensarla juntos.</p>
<p><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/05/bandera-europa.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-4385 aligncenter" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/05/bandera-europa-300x194.jpg" alt="" width="528" height="342" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/05/bandera-europa-300x194.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/05/bandera-europa.jpg 500w" sizes="(max-width: 528px) 100vw, 528px" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Este mes viviremos una nueva cita electoral para elegir a los representantes en el Parlamento Europeo. En realidad, muy pocos habitantes de los 27 países que forman la Unión (28 si añadimos la saliente Inglaterra) están conscientes de qué supone su voto y mucho menos a quién darlo. No parece que tengamos algo que decir ni qué hacer en instituciones europeas que parecen quedarnos muy lejos todavía. No nos damos cuenta de la importancia de esa familia de naciones en la que la paz tiene una raíz tan importante. ¡Se nos ha olvidado que 70 años de paz no se habían dado nunca en este territorio! No somos conscientes del inmenso privilegio que supone unas instituciones que funcionan, un marco jurídico estable, unos mecanismos y contrapesos engrasados para mantener la vida democrática.</p>
<p style="text-align: justify;">Por eso es imprescindible que, voto aparte, nos planteemos qué Europa queremos y cómo vamos a seguir construyéndola, con los derechos fundamentales de la persona como parte esencial del sistema jurídico. Que dejemos atrás los rencores históricos esterilizantes y asumamos de una vez por todas que nadie de los contemporáneos es culpable de lo que sucedió antes de nosotros, porque no existíamos. ¡Nuestro tiempo es hoy! ¡Nuestra responsabilidad es el tiempo presente!</p>
<p style="text-align: justify;">Colaboremos y pensemos juntos para llevar Europa al futuro. Necesitaremos atención, inteligencia, pasión y paciencia para este cometido. No cada uno individualmente, sino de manera conjunta. Volver a las raíces del proyecto europeo, que surgió del clamor por la paz. Fomentar marcos y ámbitos de participación ciudadana donde personas e instituciones de distintas sensibilidades puedan escucharse, hablar, intentar entenderse y construir nuevas fórmulas para la convivencia de lo diferente. Impulsar la ciencia, la innovación y una tecnología al servicio del ser humano. Dar oportunidades a los jóvenes anhelan encontrar vías para ser solidarios y situarse en la Aldea Global como interlocutores válidos, desplegar sus potencialidades y vivir en paz.</p>
<p style="text-align: justify;">No sólo votemos. Pensemos juntos. Es un aprendizaje que cada generación debe hacer, porque lo fácil es ignorarse o gritar. Impulsemos esos dinamismos de diálogo desde la educación familiar y escolar hasta los medios de comunicación y las series televisivas.  En ello se nos va el futuro.</p>
<p><em>Leticia SOBERÓN MAINERO<br />
</em><em>Psicóloga y Doctora en Comunicación<br />
Madrid<br />
</em><em>Mayo 2019</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2019/05/juntos-repensar-europa/">Juntos repensar Europa</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Raíces de Europa</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Leticia Soberón]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Mar 2017 05:59:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ciencias religiosas]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[Acogida]]></category>
		<category><![CDATA[cristianismo]]></category>
		<category><![CDATA[Europa]]></category>
		<category><![CDATA[Jordi Cussó]]></category>
		<category><![CDATA[obras de misericordia]]></category>
		<category><![CDATA[Raíces de Europa]]></category>
		<category><![CDATA[refugiados]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Jordi CUSSÓ.</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2017/03/raices-de-europa/">Raíces de Europa</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong>Por Jordi CUSSÓ</strong>. Estos días me resuenan con contundencia las palabras del evangelio de Lucas: «Si alguien tiene un amigo y éste le sale al encuentro en la medianoche y le dice: «amigo, préstame tres panes, pues acaba de llegar de viaje un amigo mío y no tengo nada para darle». ¿Quién de vosotros le respondería desde dentro: «No me molestes; la puerta ya está cerrada y yo y mis hijos ya estamos en la cama, no puedo levantarme a darte nada”. Os aseguro que si no os levantabais para hacer un favor al amigo, la misma impertinencia os obligaría a levantaros para darle todos los panes que necesita.» Lc 11, 5-10.</p>
<p style="text-align: justify;">Muchas veces he leído este texto, pero esta vez la lectura me hizo sentir incómodo y hasta me hizo llorar de rabia. Fue como si de pronto me cayera un velo y leyera lo siguiente: «Amigo, la valla está cerrada, la he levantado esta tarde y tiene seis metros de altura. Ya te he dicho que las pateras son peligrosas y que los mafiosos abusan de ti. Además, nosotros estamos en la cama descansando y no queremos renunciar a nuestra comodidad, a nuestras seguridades, a nuestro grandes logros de la sociedad del bienestar. No nos molestes, quédate en tu casa y no seas imprudente que aún te harás daño.» Y lo que nos recuerda a Europa la lectura antes mencionada es: «Si no les atendéis para hacer un favor a vuestro hermano, la misma impertinencia os obligará a levantaros para darle los panes que necesita.»</p>
<figure id="attachment_1772" aria-describedby="caption-attachment-1772" style="width: 310px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/03/asylum-914183_1920.jpg"><img decoding="async" class="size-bd-medium wp-image-1772" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/03/asylum-914183_1920-310x165.jpg" alt="Refugiados bienvenidos" width="310" height="165" /></a><figcaption id="caption-attachment-1772" class="wp-caption-text">Acoger a los que huyen sería coherente con el cristianismo</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Pero, ¿qué hace la vieja Europa, quejándose de que estas personas quieran entrar en su casa, de que le pidan un plato en su mesa? ¿Cómo se extrañan de que esas personas sean tan atrevidas? ¿Cómo es posible que tengamos tan mala memoria y olvidemos las cosas más elementales? ¡Pero si cuando tenían hambre y nos pedían pan cerrábamos los ojos y mirábamos en otra dirección! ¡Si cuando nos decían que carecían de lo más elemental les acabábamos de coger lo poco que les quedaba! ¿Y ahora nos sorprende que quieran saltar una valla o atravesar un trozo de mar con frágiles pateras? No habrá valla humana ni mar u océano que no pueda ser atravesado. Ellos tienen hambre, viven en la miseria y no tienen nada que perder, porque no tienen nada, lo perdieron todo en la guerra. Somos nosotros los que tenemos miedo, porque nos da miedo perder nuestra tranquilidad, el trabajo, las seguridades, el bienestar y un largo etcétera. Algunos, incluso, tienen miedo de perder su cultura y la religión de toda la vida. ¡Pero si actuando con tanta omisión hace tiempo que las hemos perdido!</p>
<p style="text-align: justify;">Estos días recordaba debates de hace unos años, cuando se estaba redactando la famosa Constitución Europea. Grandes discusiones por si nuestras raíces cristianas tenían que constar o no en la Constitución. Todavía tendremos que agradecer que no constara algo tan evidente, porque aunque Europa esté llena de campanarios, si nuestra fe se demuestra por las obras, estas no tienen mucho de raíz cristiana. Cuando no cumplimos ni la norma más esencial, las obras de misericordia, es decir, dar pan a quien tiene hambre, vestir al que viene desnudo, o dar albergue al desamparado; ¿cómo podemos hablar de raíces cristianas en la vieja Europa? El corazón se nos ha vuelto de piedra esperando que las leyes estatales solucionen un problema que seguramente ya no tiene solución. Recogemos lo que hemos sembrado durante tantos años, por no decir siglos. Olvidar al hermano es una ofensa grave hacia Dios, y ahora veo que hemos olvidado continentes enteros. La gran Europa humanista y cristiana, preocupada por su ombligo, viviendo de espaldas a los pobres y a los más necesitados; ¿y encima nos sabe mal que sean impertinentes?</p>
<p style="text-align: justify;">Ya sé que estos problemas son muy delicados, de soluciones muy complejas y que no se puede ser ingenuo en sus planteamientos.  Pero me duele el alma y estoy dolido conmigo mismo y con mi Europa. Me gustaría decir a toda esta gente que estén tranquilos, que les ayudaremos, que no les dejaremos de lado, que nos preocuparemos y ocuparemos de ellos. Que puedan creer que si piden se les dará, que si llaman se les abrirá, que si buscan encontrarán. Que no hay solamente redes o mafias que hacen negocio con su desgracia, sino hombres y mujeres que aman, que quieren construir un mundo donde reine la justicia, el amor y la paz. Pero los periódicos y noticiarios me devuelven a la realidad más dolorosa. Aún así, sigo creyendo en la fraternidad existencial y tengo esperanza de que sabremos reaccionar y atenderles con la dignidad que merecen.</p>
<p><em>Jordi CUSSÓ i PORREDÓN<br />
</em><em>Director de la Universitas Albertiana<br />
</em><em>Barcelona (España) </em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2017/03/raices-de-europa/">Raíces de Europa</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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