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	<title>frustración | Revista RE Castellano</title>
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	<description>Revista de pensamiento y opnión</description>
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	<title>frustración | Revista RE Castellano</title>
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		<title>Camino hacia la sabiduría</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Dec 2020 05:57:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Pere REIXACH</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2020/12/camino-hacia-la-sabiduria/">Camino hacia la sabiduría</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_5975" aria-describedby="caption-attachment-5975" style="width: 378px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/10/Sabine-van-Erp-en-Pixabay.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-5975 " src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/10/Sabine-van-Erp-en-Pixabay-331x219.jpg" alt="" width="378" height="250" /></a><figcaption id="caption-attachment-5975" class="wp-caption-text">«Uno de los conocimientos más necesarios del artista es<br />conocer la composición del material que quiere trabajar,<br />y en el arte del buen vivir, la materia objeto de<br />conocimiento es la misma persona.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Los temas de los monográficos de la revista RE son verdaderos retos mentales que nos alejan de la propia zona de confort y nos empujan a la curiosidad, al conocimiento, y nos mueven a la empatía hacia el otro, que convive en nuestro entorno.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, el reto de este número <em>Ser creativos para avanzar</em> ha sido, para mí, especialmente dificultoso a la hora de escribir, ya que, tanto del contenido, como de la praxis de la creatividad, ha hablado ampliamente la misma RE y los Diálogos de Cultura en las Cenas Hora Europea. Sin embargo, de manera inteligente, se añade «ser creativos» y el infinitivo «avanzar», o sea movernos adelante. Tomo pues, este concepto como reflexión de mi artículo.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Avanzar hacia dónde?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">La pregunta evidente que me hago es: Avanzar adelante, pero ¿hacia dónde? La respuesta inmediata es hacia la sabiduría. Pero ¿qué es la sabiduría? Seguro que hay diferentes definiciones en el diccionario. Sin embargo, a mí me gusta mucho una que leí: «La sabiduría es el arte del buen vivir».</p>
<p style="text-align: justify;">Esta afirmación puede decirlo todo, pero también puede no decir nada. Vayamos por partes. ¿La sabiduría es un arte? Tomo la pregunta y también la respuesta que Erich Fromm hace en el libro El arte de amar «¿El amor es un arte?». Entonces requiere conocimiento y esfuerzo. O bien, ¿el amor es una sensación agradable y experimentarla es una cuestión de azar, que nos viene dada o regalada? Fromm se decanta por la primera premisa. Modestamente también me decanto por entender que la sabiduría (como el amor) requiere conocimiento y esfuerzo. También la sabiduría como el amor debe ser una cuestión de máximo interés; debe ser tan vital para cada uno, como lo es la música para el músico, la medicina para el médico, la carpintería para el carpintero&#8230; como lo es el amor para los enamorados.</p>
<figure id="attachment_5980" aria-describedby="caption-attachment-5980" style="width: 371px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/10/Gerd-Altmann-en-Pixabay2.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-5980 " src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/10/Gerd-Altmann-en-Pixabay2-331x219.jpg" alt="" width="371" height="245" /></a><figcaption id="caption-attachment-5980" class="wp-caption-text">«Lamentaciones y más lamentaciones: «Estoy estresado»,<br />«Estoy frustrado y desanimado», «Todo es urgente»,<br />«No puedo cambiar nada».»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Desgraciadamente con la sabiduría (como con el amor) casi todo es considerado más importante: el éxito, el prestigio, el dinero o el poder. Casi -sigue Fromm- todas las energías las empleamos en aprender a alcanzar estos objetivos, y casi nada en a aprender el arte de amar -y de la sabiduría, digo yo-.</p>
<p style="text-align: justify;">Uno de los conocimientos más necesarios del artista es conocer la composición del material que quiere trabajar, y en el arte del buen vivir, la materia objeto de conocimiento es la misma persona que se compone de tres elementos básicos (por simplificarlo): físico, sensible y espiritual. Ya sé que la persona es una y que ésta entrega su ser entero en cada uno de sus actos, pero me sirve para las siguientes preguntas: ¿Estamos dispuestos a emprender y aprender el camino del arte del buen vivir? ¿A prosperar la propia vida?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Triunfar</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Michel Quoist, en su libro Triunfo, nos habla en el capítulo «El hombre en pie» de que hay personas que caminan cabeza abajo cuando el físico -tu cuerpo- sube en lo alto y manda. Es la sensualidad en todas sus formas. Otras personas caminan arrastrándose: En ésta es lo sensible que manda. Si la sensibilidad domina, paraliza el espíritu y la razón. En ambos casos -dice Quoist- la persona no va derecha, sino que se arrastra como una esclava.</p>
<p style="text-align: justify;">La persona derecha es aquella que su razón y su espíritu, completamente libres, mandan la sensibilidad y el cuerpo. Donde la espiritualidad, encuentra forma con alguno o en todos los anhelos que aspira la naturaleza humana:</p>
<ol style="text-align: justify;">
<li>La dimensión intelectual que aspira a <strong>la verdad</strong>.</li>
<li>La dimensión estética que aspira a <strong>la belleza</strong>.</li>
<li>La dimensión moral que aspira a <strong>la bondad</strong>.</li>
<li>La dimensión espiritual que aspira a <strong>la unidad</strong>.</li>
</ol>
<p style="text-align: justify;">Así la persona en pie es la que domina el arte de la sabiduría, el arte del buen vivir. ¿Avanzaremos para ser personas libres, sin andar cabeza abajo, sin arrastrarnos y hacer camino derechos y con la cabeza bien alta?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Paradigmas</strong></p>
<figure id="attachment_5974" aria-describedby="caption-attachment-5974" style="width: 372px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/10/Jose-Antonio-Alba-en-Pixabay.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-5974 " src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/10/Jose-Antonio-Alba-en-Pixabay-331x219.jpg" alt="" width="372" height="246" /></a><figcaption id="caption-attachment-5974" class="wp-caption-text">«Avanzar adelante, pero ¿hacia dónde? La respuesta inmediata<br />es hacia la sabiduría&#8230; «La sabiduría es el arte del buen vivir».»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">«Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella, no me salvaré yo». Esta conocida frase de Ortega y Gasset expresa que en nuestro entorno hay mentalidades/paradigmas que nos influyen y que no existimos separados, sino que somos parte del mundo y el mundo parte de nosotros, pero sin embargo, somos únicos e irrepetibles, como únicas e irrepetibles son nuestras aportaciones a la sociedad.</p>
<p style="text-align: justify;">No basta con triunfar individualmente con pleno dominio físico, sensible y espiritual; debemos conocer la mentalidad social que nos rodea para que no dañe nuestro propio yo, nuestro propio camino hacia la sabiduría. Stephen R. Covey, acreditadísimo escritor de libros sobre liderazgo, <em>bestsellers</em> mundiales, especialmente <em>Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva</em>, consultor de las grandes empresas a nivel mundial, tanto privadas como públicas, nos ofrece en su libro: <em>El 8 hábito</em> <em>&#8211; De la efectividad a la grandeza</em>, la clave para «salvar la circunstancia y salvarme yo».</p>
<p style="text-align: justify;">El autor observa que en el mundo hay mucho dolor. Una muestra evidente de este dolor en el mundo laboral (donde transcurre un tercio de nuestra vida) es que la OMS ha reconocido el <em>burn out</em>, «el trabajador quemado», como enfermedad. Lamentaciones y más lamentaciones: «Estoy estresado», «Estoy frustrado y desanimado», «Todo es urgente», «No puedo cambiar nada». «Mi pareja no me comprende y mis hijos no me obedecen, en casa no estoy mejor que en el trabajo», «No gano lo suficiente para llegar a fin de mes y me veo incapaz de salir adelante» &#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">¿Cuál es el problema de tanto y tanto dolor? Peter Ducker, otro gran maestro del <em>Management</em>, afirma que para comprender el problema esencial, tenemos que ver el contexto de la historia y ésta se basa en cinco eras que se convierten, en cada una de ellas, la voz de la civilización:</p>
<table border="2" width="0">
<tbody>
<tr>
<td width="146"><strong>ERA</strong></td>
<td width="318"><strong>DESCRIPCIÓN</strong></td>
<td width="129"><strong>VOZ DE LA CIVILIZACIÓN</strong></td>
</tr>
<tr>
<td width="146">Del cazador/recolector</td>
<td width="318">Cada día sale de la cabaña para buscar alimento para la familia / tribu.</td>
<td width="129">Supervivencia</td>
</tr>
<tr>
<td width="146">De la agricultura familiar</td>
<td width="318">Cultiva la tierra, estabiliza el alimento, produce 50 veces más, tiene excedentes y gana dinero para facilitar la escolarización de los hijos.</td>
<td width="129">Estabilidad alimentaria, vida social, ciudades y educación.</td>
</tr>
<tr>
<td width="146">Industrial, cosificación del trabajador</td>
<td width="318">Fábricas, especialización, trabajo en cadena, organización, producción 50 veces más que la era anterior.</td>
<td width="129">Control del proceso de fabricación. Trabajador como una pieza más del proceso.</td>
</tr>
<tr>
<td width="146">Del trabajador del conocimiento y de la información</td>
<td width="318">Divulgación en masa del conocimiento y la información. Puerta de entrada a la robotización. La producción no se multiplica por 50, ni por 100, sino por 10.000.</p>
<p>Alta competitividad de las empresas.</td>
<td width="129">La productividad sigue como eje de las organizaciones.</td>
</tr>
<tr>
<td width="146">De la sabiduría</td>
<td width="318">La creatividad necesaria para competir precisa de trabajadores felices y la felicidad viene dada en el equilibrio de la persona derecha (físico, sensible y espiritual).</p>
<p>Se hace necesaria una cultura ontológica de las organizaciones.</td>
<td width="129">Las personas quieren alcanzar unas necesidades básicas:</p>
<p>&#8211; aprender<br />
&#8211; vivir<br />
&#8211; amar<br />
&#8211; dejar un legado</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p style="text-align: justify;">El dolor que llena nuestra existencia de lamentaciones, viene dado individualmente cuando no llegamos a andar bien derechos y nos arrastramos por el suelo, subordinados a nuestras necesidades físicas y sensoriales, dejando de lado las necesidades espirituales. Gandhi nos dice: «La felicidad aparece cuando lo que piensas, lo que dices y lo que haces está en armonía».</p>
<p style="text-align: justify;">En el ámbito de organizaciones el dolor viene provocado porque gran parte de las organizaciones no entienden que estamos en la era de la sabiduría y utilizan paradigmas de control, cosificadores de la era industrial, y fracasan. No saben, olvidan o descuidan, la máxima kantiana de no utilizar nunca a la persona como medio, sino como fin. La sabiduría es el paradigma del momento actual, Víctor Hugo dice: «No hay nada más poderoso que una idea a la cual le ha llegado su tiempo.»</p>
<p style="text-align: justify;">Permitidme que termine el artículo con una frase de Rabindranath Tagore: «Yo dormía y soñé que la vida era alegría. Me desperté y vi que la vida era servicio. Serví y vi que el servicio era la alegría.»</p>
<p><em>Pere REIXACH<br />
</em><em>Especialista en Estudios del Pensamiento y Estudios Sociales y Culturales<br />
</em><em>Publicado originalmente en RE catalán núm. 99</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2020/12/camino-hacia-la-sabiduria/">Camino hacia la sabiduría</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Somos más fuertes de lo que pensamos</title>
		<link>https://www.revistare.com/2020/09/somos-mas-fuertes-de-lo-que-pensamos/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Sep 2020 04:57:57 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Sara Canca]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Sara CANCA</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2020/09/somos-mas-fuertes-de-lo-que-pensamos/">Somos más fuertes de lo que pensamos</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Ya Newton lo decía con su segunda ley: la fuerza aplicada a un cuerpo es proporcional a la aceleración e inversamente proporcional a la masa, <em>F = m*a</em>. Esto, que se aplica a los objetos físicos, podría acercarnos a algo que nos es más interno y familiar. La <em>masa</em>, esa carga que soportamos, nos demanda aumentar la fortaleza para conservar el ritmo cotidiano, porque no somos impermeables a los problemas ni adversidades que nos llegan, son variables que dependen inevitablemente unas de otras.</p>
<figure id="attachment_5687" aria-describedby="caption-attachment-5687" style="width: 343px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/07/somos-fuertes-volar.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-5687 " src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/07/somos-fuertes-volar-300x200.jpg" alt="" width="343" height="229" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/07/somos-fuertes-volar-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/07/somos-fuertes-volar-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/07/somos-fuertes-volar-600x400.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/07/somos-fuertes-volar-1536x1023.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/07/somos-fuertes-volar.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 343px) 100vw, 343px" /></a><figcaption id="caption-attachment-5687" class="wp-caption-text">Podremos conseguir «contra todo pronóstico, <br />ser autónomos y promover, potenciar la autonomía.<br />Permitir el vuelo. Y volar.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Ante hechos que nos sobrevienen y que no podemos controlar, de los que somos inocentes, llegamos a ser responsables en la gestión de su desarrollo y en cómo el sentimiento de frustración o fracaso se puede apoderar de nuestra energía. Hemos, por tanto, de tomarle bien las medidas.</p>
<p style="text-align: justify;">A modo de ejemplo, y entendiendo que otra persona pudiera contemplarlo desde otra perspectiva, encuentro necesario compartir una experiencia que he vivido en una etapa reciente. A ojos de una sociedad competitiva y que se mide por los logros tangibles, todo indica que soy una fracasada: en menos de un año perdí mi puesto de trabajo, me he preparado a unas oposiciones en las que me quedé a las puertas, he tenido que romper relaciones personales que eran dolorosas para mí… En cambio, reafirmo que el fracaso no viene de fuera, no es provocado por circunstancias externas sino que depende de cómo la persona lo afronte, lo viva y canalice lo que va sucediendo. El fracaso no está en las circunstancias desabridas que van pasando, porque todas las personas las encuentran a lo largo de su vida; el fracaso está, más bien, en no intentarlo, en no adaptarnos, en no disfrutar del cambio. El fracaso no viene de fuera sino que somos responsables de la afección que ésta nos pueda ocasionar, precisamente, porque la fortaleza nace de la voluntad.</p>
<p style="text-align: justify;">Un punto importante que fortalece nuestro ser es tomar perspectiva. Cuando focalizamos todas nuestras acciones, pensamientos o deseos en el problema, vamos restándonos energía. No quiere decir que obviemos lo que ocurre y vivamos engañados, ¡no! Pero no podemos centrarnos exclusivamente en ese dolor. Al igual que cuando estamos sentados en una habitación tenemos un solo punto de vista y perdemos el resto de visiones, es necesario dar un giro para sumar percepciones. Las de aquí pudieran estar erradas, las de allá magnificadas, acullá peyoradas; es en su conjunto cuando recobran su valor real y aportan mayor información. Se trata de trascender el ego, como sugería Freud, no eliminándolo sino no estando limitado por él. Crecer más allá.</p>
<p style="text-align: justify;">La fortaleza es mesurable y se puede ir alcanzando con el paso del tiempo, por eso es distinta del talento o de la capacidad que se tenga para realizar algo con más o menos soltura; estas últimas se pueden desarrollar pero son más difíciles de adquirir si no se tiene un fundamento innato, como cantar, ser atleta&#8230; Así, en la psicología positiva se indica que la fortaleza puede nacer, incluso, desde una base frágil si se pone voluntad y determinación.</p>
<p style="text-align: justify;">Somos más fuertes de lo que pensamos. La experiencia, el conocimiento que se va teniendo de uno mismo ante las circunstancias que nos acompañan, nos ayudan a alcanzar sabiduría y madurez para afrontar la situación con paz y alegría. Hablamos, eso sí, de una fortaleza que nace de la aceptación y de la serenidad, no del rencor, la resignación o la dureza que pueda ir recubriendo nuestra capacidad de amar. Desde las primeras civilizaciones que el ser humano ha ido tejiendo, encontramos fortalezas militares que custodiaban las riquezas más interesantes. Grandes bloques de piedra erigían murallas robustas e impenetrables por los ejércitos más voraces. Pero esto que en ocasiones ha salvado ciudades, no se aplica de la misma manera al ser humano, puesto que endurecer tu visión ante la vida, caer en la desesperanza o perder el entusiasmo te llevan a una debilidad evitable. Precisamente, una actitud positiva, que potencie la creatividad, la originalidad y el ingenio, es signo de fortaleza personal.</p>
<figure id="attachment_5686" aria-describedby="caption-attachment-5686" style="width: 345px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/07/somos-fuertes.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-5686 " src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/07/somos-fuertes-331x219.jpg" alt="" width="345" height="228" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/07/somos-fuertes-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/07/somos-fuertes-300x198.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/07/somos-fuertes-1024x675.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/07/somos-fuertes-600x395.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/07/somos-fuertes-1536x1012.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/07/somos-fuertes.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 345px) 100vw, 345px" /></a><figcaption id="caption-attachment-5686" class="wp-caption-text">«Somos seres sociales y, aunque la fortaleza<br />sea personal y de decisión propia, <br />es necesario contar<br />con el apoyo de los más cercanos.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Claro está que dicha fortaleza personal no surge por reacción espontánea, sino que es fruto de la perseverancia y la constancia, de creer que nuestra vida, la única que somos conscientes que podemos vivir, merece la pena y es tal  y como la queremos vivir. No hace mucho, me compartía una buena amiga que se había cansado de luchar por su relación de pareja, que ya no tenía fuerzas para intentar lo que hace meses le entusiasmaba. Puede ser que el desgaste fuera grande y que la frustración se apoderara de ella; la fortaleza emocional que le animaba a la consecución de una meta, debido a la situación de dificultad, se fue apagando porque aquello que entendía posible se tornó irreal. Pero también puede ocurrir que ese coraje, esa valentía, persistencia y vigor para alcanzar su integridad y autenticidad, no se desarrollaron fuertemente. Ahora se para y analiza lo que realmente quiere conseguir, toma un parón en su vida para abrazarla con más fuerza, porque ésta nos va otorgando un abanico inmenso de posibilidades.</p>
<p style="text-align: justify;">Además, corroboro que somos seres sociales y que, aunque la fortaleza sea personal y de decisión propia, es necesario contar con el apoyo de los más cercanos, de los que nos conocen y quieren cuidar, pilares que te dan calma, personas de confianza, desarrollando la empatía. Porque nuestra vida es <em>nuestra</em>, pero se entreteje con la de otros. Esta inteligencia social, que nos hace tomar conciencia de las emociones y sentimientos tanto propios como de los demás, siendo generosos y altruistas, fortalece también nuestra posición ante la adversidad. Solo así, amando y dejándonos amar, no por debilidad sino por conciencia de hermandad existencial, lograremos un mejor desarrollo de nuestro ser. Sin apegos absorbentes, sin dependencias que cargan en la otra persona un peso evitable, a modo de perchero en el que colgamos diversidad de aparatosas necesidades. No se trata de ser autosuficientes, porque somos seres sociales y entre todos nos atendemos, sino de alertar los excesos de subordinación.</p>
<p style="text-align: justify;">“Depende” es el slogan que nos quieren imponer desde diversos frentes los que mueven los hilos de la sumisión: “Depende de tu cuenta bancaria para ser feliz, depende de mi compañía, depende del aprecio y aceptación social. Porque si no dependes, si no te cuelgas todo esto, te quedarás colgado”. Ante esta situación, el lastre puede resultar cada vez mayor; sin embargo, todo “depende” –valga la redundancia– de cómo nos posicionemos. Siempre tenemos la opción de situar nuestro ser atento y de no generar dependencias. De esta manera habremos conseguido, contra todo pronóstico, ser autónomos y promover, potenciar la autonomía. Permitir el vuelo. Y volar.</p>
<p style="text-align: justify;">Muchas veces escuchamos que no se es valiente para cambiar de vida, para dejar algo que no te otorga pasión y diversión. Puede darse esa posibilidad, pero la fortaleza está más bien en abrazar la vida con lo que vaya sugiriendo y hacer cada situación novedosa. Vivo en una ciudad donde se acoge con pasión el tiempo de carnavales, que surgieron como crítica social ante las injusticias. No deja de ser una manera de fortaleza el ser ciudadanos responsables que buscan la equidad, con un toque de humor. Porque el humor salva y el arte nos reconcilia con la belleza, fuente de fortaleza.</p>
<p style="text-align: justify;">Así, y con todo esto, la vida me está enseñando que el fracaso y las circunstancias adversas son relativos, que el triunfo se resume en permanecer con paz y alegría ante las batallas que nos llegan. El objetivo no está al final, sino que se va alcanzando según el modo en que aprendimos a afrontar, a abrazar el sufrimiento sin que tuviera éste la última palabra.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Sara CANCA REPISO<br />
</em><em>Socióloga<br />
</em><em>Publicado originalmente en RE catalán núm. 88</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2020/09/somos-mas-fuertes-de-lo-que-pensamos/">Somos más fuertes de lo que pensamos</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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