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	<title>humanismo | Revista RE Castellano</title>
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	<description>Revista de pensamiento y opnión</description>
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	<title>humanismo | Revista RE Castellano</title>
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		<title>Compitiendo con ChatGPt</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Leticia Soberón]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 07 Jun 2026 04:59:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Relaciones humanas]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[ChatGPT]]></category>
		<category><![CDATA[Claude]]></category>
		<category><![CDATA[Gemini]]></category>
		<category><![CDATA[humanismo]]></category>
		<category><![CDATA[Inteligencia Artificial]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Leticia SOBERÓN</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/06/compitiendo-con-la-ia/">Compitiendo con ChatGPt</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">En las olas informativas que nos invaden, surgen con insistencia noticias sobre las capacidades de la inteligencia artificial. Con ellas vienen las incómodas preguntas que no podemos esquivar. ¿Qué queda de los humanos en la era de la inteligencia artificial? ¿Es ya más lista que nosotros? ¿Nos arrinconará y quedaremos como un residuo biológico molesto, destinados a obedecer a los listísimos robots que alguien haya dotado de un «agente de inteligencia artificial»? De momento no hay respuestas concluyentes.</p>
<p style="text-align: justify;">Por una parte, quién más, quién menos, usa ChatGPT, Gemini o Claude para sus trabajos habituales. Los más diestros logran sacarles a las versiones de pago el máximo rendimiento sin delegar en ellas su rol directivo. Quizá la mayoría nos relajamos y dejamos que la IA haga el trabajo pesado, no sólo de recogida y organización de información, sino también de síntesis de documentos, propuestas de organización de eventos, redacción de informes y creación de presentaciones. Y más aún, se les llega a asignar un papel orientador. Cada vez más personas prefieren a estos entes de IA como confidentes, consejeros amorosos, financieros o de salud y les siguen en sus decisiones importantes.</p>
<p style="text-align: justify;">Somos nosotros mismos quienes asumimos, con frecuencia sin pensarlo demasiado, las novedades tecnoculturales que nos facilitan la vida. Lo mismo pasó con los teléfonos  «inteligentes». Los hemos incorporado de modo completamente inextricable en nuestro día a día. Cuando nos damos cuenta estamos ya inmersos en una relación estrecha con dispositivos digitales a los que le hemos regalado nuestra intimidad, nuestras capacidades, nuestra vida. Eso está pasando con la IA. No podemos culpar a nadie de ello. Por ello mismo es necesario levantar la cabeza y plantearnos cuál es el valor de lo que damos y cómo vamos a gestionar las crecientes capacidades de los gentes de inteligencia artificial.</p>
<figure id="attachment_34699" aria-describedby="caption-attachment-34699" style="width: 502px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/06/kalhh-robot-2740075.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class=" wp-image-34699" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/06/kalhh-robot-2740075-300x300.jpg" alt="" width="502" height="502" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/06/kalhh-robot-2740075-300x300.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/06/kalhh-robot-2740075-1024x1024.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/06/kalhh-robot-2740075-150x150.jpg 150w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/06/kalhh-robot-2740075-768x768.jpg 768w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/06/kalhh-robot-2740075-1536x1536.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/06/kalhh-robot-2740075-2048x2048.jpg 2048w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/06/kalhh-robot-2740075-1320x1320.jpg 1320w" sizes="(max-width: 502px) 100vw, 502px" /></a><figcaption id="caption-attachment-34699" class="wp-caption-text"><em>La IA puede tener información pero no ser sabia                   Foto Kalhh Pixabay</em></figcaption></figure>
<ol style="text-align: justify;">
<li>En primer lugar recordemos que<strong> ningún agente de IA tiene un «yo»</strong>. Por muy sofisticados que sean, esos seres tecnológicos no poseen un auténtico “tú”, y por lo tanto no hay auténtica comunicación por su parte. Hay automatismos. Son algoritmos y redes neuronales complejas que adaptan sus respuestas a las reacciones de cada sujeto humano con quien interactúan. Y hay millones de ellos. Lo que pasa es que cada “yo” humano tiene una innata necesidad de comunicación y de comprensión. Por eso al interactuar con esos agentes puede quedar prendado de ellos. Proyecta su “yo” sobre la imagen del personaje virtual y le atribuye un «tú» inexistente. Se genera una ilusoria relación, que por naturaleza es insatisfactoria. No hay reciprocidad auténtica.</li>
<li>Eso sucede porque <strong>la IA no tiene cuerpo</strong>. El cuerpo es una maravillosa realidad viva, compleja, dinámica. Cada uno es irrepetible y nuevo, pero de algún modo contiene el rastro genético de su ancestría, los millones de personas que precedieron a cada uno. Es un ser social, vivo, que siente, experimenta, recuerda, se narra a sí mismo su propia vida y da sentido a su trayectoria. Sin el cuerpo no existiría la individualidad humana. Pues bien, la IA no tiene cuerpo aunque pueda ser implantada en un robot parecidísimo a un ser humano, incluso en su aparente sensibilidad -aunque respondan a estímulos visuales, auditivos o táctiles-. Sería como una flor de plástico o de tela muy bien lograda, pero que es inerte y sin vida. No sabe lo que es dormir, estremecerse con una caricia, tomar un sorbo de agua fresca en verano.</li>
<li>La IA <strong>no experimenta emociones</strong>: es pura información combinada; lee millones de textos y  nos devuelve muy bien sintetizado lo que la humanidad ha expresado por escrito, audio e imagen a lo largo de los siglos. Puede estar muy bien informada, ser rapidísima haciendo trabajos intelectuales pesados, pero nunca emocionarse ni elaborar sus sentimientos. No puede ser sabia. Puede elegir entre opciones, pero nunca será libre ni responsable. Estará muy conectada pero no establecerá vínculos ni podrá amar, darse generosamente, ser heroica.</li>
<li><strong>La IA no tiene interioridad</strong>. Toda persona, más allá de sus creencias, tiene una interioridad, un espacio propio en el que se conoce y trata consigo misma. También en ese fuero interno hay la posibilidad de abrirse a algo trascendente. Sin entrar en si ese algo existe o no, todas las culturas humanas se han preguntado por el sentido de vivir, se han preguntado por lo Absoluto y han intentado alcanzar al origen de todo lo que existe. Esa duda metafísica es totalmente humana, y sus respuestas, más o menos satisfactorias, también.</li>
</ol>
<p style="text-align: justify;">La encíclica <a href="https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/encyclicals/documents/20260515-magnifica-humanitas.html#La_cultura_del_poder">Magnifica Humanitas</a> del Papa León XIV pone sobre la mesa las disyuntivas más importantes que la humanidad -que somos nosotros- tiene delante. Cómo vamos a conservar nuestra dignidad evitando hacernos esclavos y esclavas de nadie. Ni de la IA ni de las personas y empresas que la han creado. Cómo vamos a conservar nuestras capacidades más humanas, que no sólo consisten en razonar y elegir entre opciones. Somos capaces de experimentar la vida misma, amar, ser libres.</p>
<p style="text-align: justify;">El político norteamericano <a href="https://youtu.be/VN4b4UCWMKI?si=6AxzylGKc31aTewk">Bernie Sanders</a>, crítico con la posesión totalmente privada y en pocas manos, de las empresas de inteligencia artificial, critica que se hayan apropiado del saber colectivo de la humanidad y está proponiendo una ley de Fondo Soberano para repartir los beneficios de la IA en la población de Estados Unidos.</p>
<p style="text-align: justify;">El sector educativo se está dando cuenta de lo esencial que resulta entrenar en los niños y niñas las capacidades básicas del ser humano: tener lenguaje para poder elaborar pensamiento propio, memoria ordenada para recordar cosas clave, capacidad de buscar y seleccionar información, capacidad de dialogar, de discernir con otros, capacidad de conocimiento de sí mismos, de contemplación y creación de belleza, de encuentro y amistad, gestión de emociones, desarrollo de habilidades motoras que potencian la salud, iniciativa y responsabilidad. Sin este desarrollo, somos pasto de las modas y de los populismos de uno u otro signo.</p>
<p style="text-align: justify;">Por favor, no compitamos con la IA. Desarrollemos lo que somos. Es una magnífica herramienta que debemos controlar y dirigir, aunque nos supere en rapidez, eficiencia y eficacia.</p>
<p style="text-align: justify;">Nosotros, solidariamente, somos los capitanes de la nave. O deberíamos de serlo.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Leticia SOBERÓN MAINERO<br />
</em><em>Psicóloga y Doctora en Comunicación<br />
</em><em>Madrid, Junio 2026</em></p>
<p style="text-align: justify;"><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/06/compitiendo-con-la-ia/">Compitiendo con ChatGPt</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>¿Dónde está tu hermano?</title>
		<link>https://www.revistare.com/2024/12/donde-esta-tu-hermano/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Dec 2024 05:59:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[Anna-Bel Carbonell Ríos]]></category>
		<category><![CDATA[humanismo]]></category>
		<category><![CDATA[¿Dónde está tu hermano?]]></category>
		<category><![CDATA[¿Quién es tu hermano?]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Anna-Bel CARBONELL</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/12/donde-esta-tu-hermano/">¿Dónde está tu hermano?</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_19149" aria-describedby="caption-attachment-19149" style="width: 400px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/girls-6271857_1280.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-19149" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/girls-6271857_1280-300x225.jpg" alt="" width="400" height="300" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/girls-6271857_1280-300x225.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/girls-6271857_1280-1024x768.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/girls-6271857_1280-90x68.jpg 90w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/girls-6271857_1280.jpg 1280w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a><figcaption id="caption-attachment-19149" class="wp-caption-text">«¿Nos queremos? ¿Nos reconocemos como seres queridos?»<br />Imagen de Silviu on the street en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">La conocida pregunta de <em>¿Dónde está tu hermano?</em>, que realizó Dios a Caín, sigue siendo de máxima actualidad, aunque, por desgracia, no la formulamos en estos términos tan claros. Una pregunta que aún hoy en día queda sin respuesta cuando intentamos justificar cualquier agresión física, verbal, psicológica&#8230; hacia otra persona, hacia un pueblo, una minoría étnica, un grupo religioso&#8230; hacia este &#8216;hermano&#8217;, ese igual al que no queremos reconocer como tal porque, desde un egoísmo salvaje, mostramos nulo interés por conocerlo, y así es como lo convertimos en no digno de nuestro respeto y lo &#8216;matamos&#8217; incluso antes de saber su nombre. Una pregunta que podemos transformar en un <em>¿Quién es tu hermano?</em></p>
<p style="text-align: justify;">Más allá de ideologías o creencias individuales que todos tenemos a consecuencia de la educación recibida, del país donde hemos nacido, la familia o de la influencia de la sociedad en que vivimos, podemos estar de acuerdo en que hay un principio básico que se da en cualquiera de las circunstancias, y es cómo los hechos afectan a cada uno de nosotros como individuo, como persona. Y, cuando hablo de persona, me refiero a la persona en el sentido más amplio y simple de la palabra, despojada de cualquier adjetivo, y por lo tanto refiriéndome a la humanidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Así, pues, ¿cuántas veces y cuántas personas nos planteamos si determinadas actitudes, situaciones o circunstancias son humanamente justas? ¿Qué ideas o conceptos nos permiten definir esta justicia que buscamos? Todos tenemos el derecho y la responsabilidad de dar forma y sentido a nuestra vida a partir de este sistema de valores basado en el Humanismo como herramienta primordial para poder llegar a prosperar, y que, como todo, se ve afectado por el paso del tiempo y la evolución de las sociedades.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, a menudo, la ambición y la envidia, las ganas de poder, el miedo a lo desconocido, la enfermedad, los enfrentamientos bélicos, la pobreza y el hambre&#8230; nos impiden dar sentido a nuestras vidas, y nos obligan a renunciar al derecho de vivir en plenitud. Para acabarlo de arreglar, la irrupción de la Inteligencia Artificial en nuestro día a día —sin haber profundizado ni analizado ampliamente en qué valores se basa y qué dudas o dilemas nos generará—, que nos permite reducir nuestro &#8216;nivel de conocimientos&#8217; reales, y dejar en manos de terceros (los programadores de la IA) muchos temas, no ayuda a recuperar estos derechos sino que nos lleva a delegarlos en algo que tiene un envoltorio muy atractivo pero de quien desconocemos las intenciones y los motivos.</p>
<p style="text-align: justify;">«Cuando nos queremos a nosotros mismos sabemos también querer a los demás», nos dice J. Tolentino en <em>La mística del instante</em>. ¿Nos queremos? ¿Nos reconocemos como seres queridos? Esta es otra pregunta que también debemos responder si deseamos que valores como el amor, la ternura, la sinceridad, la paciencia, la coherencia o la humildad nos definan como seres humanos, como seres para los demás, porque sin estos otros &#8216;no somos&#8217; plenamente personas ni desarrollamos unos valores universales que hablen de igualdad, de inclusión y de aceptación de toda persona independientemente de cómo sea sólo por ser quien es, un ser único e irrepetible.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Anna-Bel CARBONELL RÍOS<br />
</em><em>Educadora<br />
</em><em>España<br />
</em><em>Artículo publicado originalmente en la Revista RE num. 118, edición catalana, en abril 2024</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/12/donde-esta-tu-hermano/">¿Dónde está tu hermano?</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>¿Qué es el humanismo?</title>
		<link>https://www.revistare.com/2024/12/que-es-el-humanismo/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Dec 2024 05:58:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[conciencia]]></category>
		<category><![CDATA[cosificación]]></category>
		<category><![CDATA[Francesc Torralba]]></category>
		<category><![CDATA[humanismo]]></category>
		<category><![CDATA[instrumentalización]]></category>
		<category><![CDATA[Inteligencia Artificial]]></category>
		<category><![CDATA[libertad]]></category>
		<category><![CDATA[singularidad]]></category>
		<category><![CDATA[¿Qué es el humanismo?]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Francesc TORRALBA</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/12/que-es-el-humanismo/">¿Qué es el humanismo?</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_19129" aria-describedby="caption-attachment-19129" style="width: 300px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/ai-generated-8772795_1920.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-19129 size-medium" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/ai-generated-8772795_1920-300x300.jpg" alt="" width="300" height="300" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/ai-generated-8772795_1920-300x300.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/ai-generated-8772795_1920-1024x1024.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/ai-generated-8772795_1920-150x150.jpg 150w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/ai-generated-8772795_1920-1536x1536.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/ai-generated-8772795_1920-1320x1320.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/ai-generated-8772795_1920.jpg 1920w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-19129" class="wp-caption-text">«El Humanismo es reconocer la dignidad<br />del ser humano, es evitar procesos de<br />cosificación y de instrumentalización.»<br />Imagen de Walkerssk en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Primero hay que aclarar el término Humanismo. ¿Qué es? ¿Qué significa? ¿Cuáles son los fundamentos? La palabra se utiliza de manera muy distinta y casi equívoca. Cuando rascas, te das cuenta de que no estamos diciendo lo mismo. De hecho, eso es lo que hacían en las cuestiones disputadas en la universidad medieval cuando se proponían discutir sobre una cuestión, sobre Dios, sobre la libertad, sobre la persona humana, decían aquella expresión <em>aclara terminus</em>, y así estamos viendo de lo que estamos hablando unos y otros.</p>
<p style="text-align: justify;">Si se hace la historia de la palabra, del concepto, como mínimo hay que remontarse al Renacimiento, sobre todo al Renacimiento italiano, en el que tiene un significado que se va transformando y sedimentando hasta en el siglo XX. Hay diferentes etiquetas de Humanismo: el cristiano, musulmán, judío, ateo, existencialista, marxista. Más que caracterizar las etiquetas, debemos caracterizar el sustantivo, qué une estas diversas formas que tiene el Humanismo.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo que nos sitúa dentro del Humanismo es el reconocimiento de la dignidad intrínseca de la persona. Si hay un elemento que une a todos los humanistas, independientemente de las etiquetas o acentos, es reconocer que toda persona tiene un valor incalculable, que tiene una dignidad inherente, que debe ser objeto de un respeto sublime. Esta es la tesis central del Humanismo. Cuando el ser humano es tratado como un instrumento, como un objeto, como una cosa, como una fuerza productiva o como cualquier objeto de uso y abuso, hay un trato inhumano, hay una pérdida de humanismo, hay como un olvido de su condición de dignidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Esto es una constante, y lo vemos desde autores renacentistas como Pico della Mirandola, en el <em>Discurso sobre la dignidad del hombre</em>, hasta los autores humanistas del siglo XX, aunque no se ubiquen en las mismas tradiciones religiosas ni filosóficas. Es un lugar de encuentro donde reconocen esta dignidad sublime, preeminente de la persona humana. La pregunta lógicamente es por qué. Reconocer que el ser humano tiene una dignidad inherente es muy fácil de decir, pero la pregunta es cómo se justifica este valor preeminente de la persona en relación a cualquier otra realidad que existe en el mundo. Esto llevará a prácticas como la educación centrada en la persona, en la medida en que se reconoce que todo debe ir orientado a su promoción, a su desarrollo, a su cuidado, a su respeto. Quienes fundamentan el Humanismo tratan de responder a la pregunta dónde está la razón de esta dignidad, de esta distinción que hace ser el ser humano tan excelente, tan único, tan singular, tan particularmente objeto de respeto en relación con las otras realidades del mundo.</p>
<figure id="attachment_19132" aria-describedby="caption-attachment-19132" style="width: 350px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/rose-4372929_1920.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-19132" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/rose-4372929_1920-300x200.jpg" alt="" width="350" height="233" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/rose-4372929_1920-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/rose-4372929_1920-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/rose-4372929_1920-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/rose-4372929_1920-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/rose-4372929_1920-1320x880.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/rose-4372929_1920.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 350px) 100vw, 350px" /></a><figcaption id="caption-attachment-19132" class="wp-caption-text">«Porque no somos reemplazables, la muerte de un ser humano<br />deja una ausencia, un hueco, que otro no puede sustituir.»<br />Imagen de Dominic Winkel en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Esto tiene una diversidad de respuestas. Subrayaré tres. Una tiene que ver con la palabra conciencia, cuando se trata de distinguir lo humano de la condición animal y, también, de las máquinas dotadas de Inteligencia Artificial, una de las palabras que se utiliza habitualmente es la palabra consciente. Los seres humanos disponemos de una cualidad que decimos<em> conciencia</em> de ello, que a veces es un término muy polisémico y que permite múltiples significados, pero que como mínimo evoca capacidad de tomar distancia, de reflexionar, de analizar y de examinar la propia vida, conciencia de ser un ser único y distinto en el mundo, conciencia de haber nacido y de qué soy un ser que moriré. La palabra conciencia centra mucho los actuales debates entre humano y máquina como un distintivo que avala esta cualidad, merecedora del respeto preeminente del ser humano.</p>
<p style="text-align: justify;">También aparece otra palabra, que es la <em>libertad</em>. El ser humano a diferencia del animal es un ser capaz de actuar, de obrar desde la libertad, aunque finita, que hace de su vida un proyecto singular, que no vive mandado por el imperativo de los hechos. Este es el aspecto que subraya Jean-Paul Sartre con el existencialismo, que es un Humanismo, en 1947. Es uno de los grandes representantes del Humanismo ateo, que dice que lo que nos hace particularmente únicos en el mundo, diferentes, es la capacidad de obrar en libertad, de elegir, de poder tomar distancia de nuestros instintos y pulsiones, de ser capaces de sobreponerse y actuar movidos por ideales de diferente naturalidad.</p>
<p style="text-align: justify;">La tercera palabra clave a la hora de justificar la dignidad o particular calidad del ser humano con relación a los demás seres del mundo o criaturas del mundo, es su unicidad, su <em>singularidad</em>. Los objetos son reemplazables, las personas no. Ser único o singular causa vértigo porque quiere decir que no ha habido nadie como tú en toda la historia y no habrá nadie como tú después de que tú mueras. Quiere decir que eres único y singular, todos los que han precedido han sido únicos y singulares, lo que no quiere decir que hayan vivido de manera única y singular, uno puede vivir marginalmente o ensuciarse, pero todos tenemos la capacidad de la singularidad o de la unicidad. La palabra persona evoca a este ser único y singular. La famosa definición de Boeci, el último filósofo romano, el autor de <em>La consolación de la filosofía</em>, define persona como sustancia individual única. Por eso, porque no somos reemplazables, la muerte de un ser humano deja una ausencia, un hueco, que otro no puede sustituir. Podemos reemplazar los objetos, las máquinas, los ordenadores, los móviles, las personas no. Las personas las recordamos o las rememoramos.</p>
<p style="text-align: justify;">El Humanismo está amenazado. Es un pensamiento que tiene una trayectoria de más de cuatrocientos años, sobre todo del Renacimiento, que también tiene sus objetores como toda orientación filosófica. Tiene dos grandes opositores. Por un lado, aquellos que querían situar al ser humano en un nivel muy cercano al animal, especialmente a animales muy cercanos genómicamente al ser humano, como los grandes simios (orangutanes, gorilas, chimpancés, bonobos), es un planteamiento que quiere disolver esta exclusividad, esa dignidad humana y que querría extender a otros seres vivos, particularmente a los grandes simios, reconociendo derechos o reconociendo una dignidad si no idéntica, próxima. Por lo tanto, hay una discusión enconada sobre si se puede mantener esa dignidad sublime y exclusiva del ser humano, que es el foco central del Humanismo. Aquí está toda la corriente animalista y diferentes autores que cuestionan esta exclusiva dignidad para el ser humano.</p>
<figure id="attachment_19127" aria-describedby="caption-attachment-19127" style="width: 350px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/campus-6841791_1920.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-19127" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/campus-6841791_1920-300x179.jpg" alt="" width="350" height="209" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/campus-6841791_1920-300x179.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/campus-6841791_1920-1024x610.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/campus-6841791_1920-1536x915.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/campus-6841791_1920-1320x787.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/campus-6841791_1920.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 350px) 100vw, 350px" /></a><figcaption id="caption-attachment-19127" class="wp-caption-text">«Lo que nos sitúa dentro del Humanismo es el<br />reconocimiento de la dignidad intrínseca de la persona.»<br />Imagen de 小鱼 余 en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Otros autores, como Adela Cortina, hablan del valor de los animales pero que la dignidad es exclusiva de la condición humana. Hay un reñido debate de enorme interés intelectual. Pero hay otra fuente, especialmente el de las máquinas dotadas de Inteligencia Artificial, que tienen unas habilidades, unas destrezas, unas capacidades, en muchos casos superiores al ser humano, además mucho más rápidas y con menos error, dada su programación. Hay otro debate en el que la distinción no está entre persona animal, sino entre persona y máquina, especialmente dotada de Inteligencia Artificial de última generación. Los ingenieros del MIT, <em>Massachusetts Institute of Technology</em>, hablan de máquinas que piensan, que cuidan, que razonan, máquinas inteligentes. Y aquí se produce otro debate si esta distinción entre lo humano y la máquina es realmente tan grande, o este abismo se ha ido reduciendo de tal manera que cada vez cuesta más distinguir qué nos separará de un hombrón, de un humanoide, de un antropoide, con muchísimas capacidades y habilidades y en algunos casos muy superiores a nosotros, como el cálculo o la memoria, o la de anticipar futuros. Mueven una gran cantidad de datos.</p>
<p style="text-align: justify;">El Humanismo es reconocer la dignidad del ser humano, es evitar procesos de cosificación y de instrumentalización. Pero su justificación teórica tiene una serie de rivales intelectuales que cuestionan esta excelencia, esa preeminencia de lo humano y que defienden una especie de pensamiento más homogéneo, más transversal y la extensión de derechos que hasta ahora eran exclusivos y únicos del recinto de la condición humana. Hay un debate de si estos derechos pueden extenderse o no y qué consecuencias tiene la extensión de derechos a seres no humanos.</p>
<p><em>Francesc TORRALBA ROSELLÓ<br />
</em><em>Filósofo y Teólogo<br />
</em><em>España<br />
</em><em>Traducción de la ponencia de la 244 Cena Hora Europea autorizada por su autor. Organizado por el Ámbito María Corral, el 23 de marzo del 2023</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/12/que-es-el-humanismo/">¿Qué es el humanismo?</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Más allá de la ley</title>
		<link>https://www.revistare.com/2024/12/mas-alla-de-la-ley/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Dec 2024 05:57:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[buenismo]]></category>
		<category><![CDATA[dignidad]]></category>
		<category><![CDATA[humanismo]]></category>
		<category><![CDATA[Josep M. Forcada Casanovas]]></category>
		<category><![CDATA[Más allá de la ley]]></category>
		<category><![CDATA[paz]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Josep M. FORCADA</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/12/mas-alla-de-la-ley/">Más allá de la ley</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_19119" aria-describedby="caption-attachment-19119" style="width: 350px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/heron-4079084_1920.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-19119" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/heron-4079084_1920-300x200.jpg" alt="" width="350" height="234" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/heron-4079084_1920-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/heron-4079084_1920-1024x684.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/heron-4079084_1920-1536x1026.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/heron-4079084_1920-1320x881.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/heron-4079084_1920.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 350px) 100vw, 350px" /></a><figcaption id="caption-attachment-19119" class="wp-caption-text">«Levantar un vuelo maravilloso para enfilarse<br />desde un horizonte que llega muy allá.» <br />Imagen de Mabel Amber en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">La humanización de la sociedad es para que seamos capaces de seguir el ritmo de la vida de los demás sintiéndola como propia para ayudar a disfrutarla, reír, llorar, compartir&#8230; Porque se está dispuesto a abrazar a los demás y poder sentir la dulce respuesta de la bonhomía compartida. Es un contraste, ante tanta deshumanización, ayudar a sembrar el gozo de vivir, aunque puedan caer encima toneladas de violencia, miedos, calumnias, guerras, pero hay fuerza para no acobardarse. Sin duda que, en medio de tantas situaciones difíciles, hay que tener fuerza para abrir puertas y brechas de amistad, de ternura, de bien ser, para que se pueda vivir el propio tesoro de la existencia y, a la vez, ser coherente para tratar a los demás como verdaderos hermanos por el solo hecho de existir.</p>
<p style="text-align: justify;">El Humanismo ayuda a rescatar la dignidad de tantas personas que se les ha robado porque tradicionalmente se consideraba que las diferencias sociales ya eran correctas y que esta dignidad no era necesaria para los más débiles, ya que pertenecían a otro escalón de la sociedad: esclavos, pobres, deficientes mentales, personas poco agradecidas y tantos otros. El Humanismo es aquella capacidad de vaciarse de envidias, de mentiras, celosías, odios y, además, la capacidad de perdonar. Es clave de amistad y de comprensión para que las realidades de las personas y de los entornos que tengan manchas de egoísmo puedan transformarse y hacer el bien.</p>
<p style="text-align: justify;">Desde el silencio bien llevado y vivido en paz, ayudará a entenderse uno mismo y abrir puertas o rendijas que faciliten la comprensión hacia los demás. Posiblemente será desde los sentimientos más nobles que no quieren atrapar la libertad de los demás, todo lo contrario, en el darse existe la posibilidad de renovar vínculos de amistad que tienen el lenguaje de la bondad que no ahoga, sino que potencia la concordia. Es fácil improvisar, pero muy seguro que a menudo falta esa sincera actitud de bien que tantas personas necesitan. No se trata de una ingenuidad, ya que hay personas que no dejan que uno se acerque quizás porque no gustan las actitudes o, incluso, pueden hacer que uno no se sienta cómodo. Buscar el bien y disfrutarlo con los demás es el mejor camino de paz, tanto personal como social. El bien necesita de la fuente de libertad, es clave de amor, de comprensión, de hacer que poco a poco las cosas puedan ir cambiando la realidad y mejorarla.</p>
<p style="text-align: justify;">El Humanismo ayuda a proteger el desamparo que hay a menudo más allá de la ley que, entre otras funciones, debe proteger los derechos y los deberes de los ciudadanos, pero el Humanismo abre la puerta para ir más allá, ya que es hacer más humana la vida, tanto la propia como la de los demás. Por eso hay que enterarse de que por encima de los derechos y de los deberes y todo lo que debe proteger el ser humano hay un &#8216;plus&#8217; de bien ser, que se ha convenido llamarlo &#8216;emocional&#8217; y que también es racional. El cerebro cuida de recogerlas y almacenarlas para transformarlas en respuestas de todo tipo: dolor, rechazo, satisfacción, placer&#8230; La experiencia de las emociones se acostumbra a aprender y se pueden educar.</p>
<figure id="attachment_19123" aria-describedby="caption-attachment-19123" style="width: 350px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/help-1265227_1920.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-19123" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/help-1265227_1920-300x200.jpg" alt="" width="350" height="233" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/help-1265227_1920-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/help-1265227_1920-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/help-1265227_1920-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/help-1265227_1920-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/help-1265227_1920-1320x880.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/help-1265227_1920.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 350px) 100vw, 350px" /></a><figcaption id="caption-attachment-19123" class="wp-caption-text">«Buscar el bien y disfrutarlo con los demás<br />es el mejor camino de paz, tanto personal como social.» <br />Imagen de willian_2000 en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">En este &#8216;plus&#8217; hay un factor muy importante que es el conocimiento ético que se tiene del propio ser y del ser por los demás. Hobbes consideraba que «el hombre es un lobo para los demás hombres». Se entiende que es muy variada la conceptualización de los demás. Hay quienes a menudo están dispuestos a sacar las garras y otros mimar. La falta de madurez de sentimientos hace que haya unas actitudes incoherentes y superfluas. Sócrates, Aristóteles, Platón, los hedonistas, Jesús de Nazaret trataban a fondo estas actitudes que consideraban como fundamentales, ya que el objetivo vital de la persona es hacer el bien para conseguir un bienestar. Aristóteles pide al político que su trabajo sea, precisamente, hacer el bien a quienes gobierna. Utilizar este &#8216;plus&#8217; no anula ni desprecia la ley aunque, a veces, no sea lo suficientemente justa.</p>
<p style="text-align: justify;">Este bien ser, actualmente algunos lo llaman <em>&#8216;buenismo&#8217;</em> que viene a ser una especie de burla provocada porque puede haber una extraña actitud de superioridad en el hecho de que algunos se preocupen de otros para que tengan en el fondo algo de paz. La violencia es muy fácil de entender, tenemos lecciones en todas partes y en todo momento, se hace espectáculo y pone al espectador a un lado o al otro. El <em>&#8216;buenismo&#8217;</em> quiere crear un clima de amistad desde la sinceridad y la pobreza de ser.</p>
<p style="text-align: justify;">La Revolución Francesa popularizó la Fraternidad, la Libertad y la Igualdad, son tres evidencias fantásticas, pero la igualdad y la fraternidad eran como un paradigma de dos virtudes cristianas pasadas por el tamiz revolucionario que procedía de los pensadores contemporáneos. Lástima que la solución de llevarlas a la práctica se resolvió a golpes de guillotina, ya que confundieron la fraternidad con los que estaban unidos por lazos de sangre como podían ser los reyes y nobles que mandaban o grupos que vivían una espontánea unión fraterna. Lo mismo pasaba con la igualdad, que no entendían que todo el mundo es igual en dignidad y que quienes mandan o dirigen un grupo, lo que hay en el fondo es común, les une el hecho de que son fraternalmente iguales en la existencia que hermana por encima de otras razones. Los que no existen no los podemos decir hermanos, ya que no están. El tema de la libertad es el tesoro que lo inunda todo de bien.</p>
<p style="text-align: justify;">Podríamos pensar lo que hacen los pájaros que pueden caminar por el suelo, quizás para encontrar la comida, pero también pueden levantar un vuelo maravilloso para enfilarse desde un horizonte que llega muy allá. Por eso, el título de este artículo &#8216;Más allá de la ley&#8217;, que justifica esta dimensión tan necesaria para recuperar tantas carencias en una sociedad quizá demasiado competitiva y que más que nunca necesita comprometerse para tratar de limar tantas aristas.</p>
<p><em>Josep M. FORCADA CASANOVAS<br />
</em><em>Médico y sacerdote<br />
</em><em>España<br />
</em><em>Artículo publicado originalmente en la Revista RE num. 118, edición catalana, en abril 2024</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/12/mas-alla-de-la-ley/">Más allá de la ley</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>A la luz del silencio</title>
		<link>https://www.revistare.com/2023/07/a-la-luz-del-silencio/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Jul 2023 04:56:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[Soledad y silencio]]></category>
		<category><![CDATA[humanismo]]></category>
		<category><![CDATA[Jacques Lusseyran]]></category>
		<category><![CDATA[Javier Bustamante Enríquez]]></category>
		<category><![CDATA[Luz]]></category>
		<category><![CDATA[Silencio]]></category>
		<category><![CDATA[soledad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Javier BUSTAMANTE</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2023/07/a-la-luz-del-silencio/">A la luz del silencio</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Cuando uno sigue el hilo de una conversación, va viendo cómo esta cose el sentido de las palabras que va empleando, creando, así, un bordado oral. Esta especie de tapiz sonoro es una obra de arte efímero, cuya duración se alarga tanto como la memoria es capaz de recordar.</p>
<p style="text-align: justify;">Seguir el hilo de algo nos hace pensar que tenemos en mano una de las puntas y que vamos en busca de la otra, es decir, del origen. Digo todo esto porque hace unos meses leí <em>Técnica y totalitarismo</em>, de Jordi Pigem. Tenía pocas referencias de esta obra y su autor, pero sentía que podía enriquecer mi perspectiva sobre el fenómeno de la sobredigitalización de nuestra sociedad y los efectos en las personas. Y así fue: una obra que ayuda a situarse en los efectos deshumanizantes de las estructuras económicas y políticas en que vivimos.</p>
<p style="text-align: justify;">Tomo un poco al azar uno de los párrafos que subrayé: “Como el método del reduccionismo cientificista no puede observar el sentido de la existencia humana, proclama que la existencia humana no tiene sentido. Una criatura del fondo marino también podría argumentar que el cielo no existe, porque no lo podrá ver nunca”. Y es eso: muchas veces, cuando nos acercamos al límite de lo que podemos conocer, pensamos que ya lo conocemos todo. Sin embargo, sólo nos hemos acercado a un límite, a un punto de vista. La realidad tiene tantos puntos de vista como ojos para contemplarla: son incontables. El sentido de la existencia también es tan inabarcable como seres haya en el universo.</p>
<figure id="attachment_11170" aria-describedby="caption-attachment-11170" style="width: 264px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/se-hizo-la-luz.png"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-11170" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/se-hizo-la-luz-200x300.png" alt="" width="264" height="395" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/se-hizo-la-luz-200x300.png 200w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/se-hizo-la-luz.png 413w" sizes="auto, (max-width: 264px) 100vw, 264px" /></a><figcaption id="caption-attachment-11170" class="wp-caption-text"><em><b>Y la luz se hizo</b></em>,<br />Editorial Rudolf Steiner: Madrid, 2001.</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Pues, siguiendo el hilo de las propuestas de este libro y, gracias a las referencias bibliográficas de Jordi Pigem, di con otra joya: <em>Y la luz se hizo</em>, un libro escrito por Jacques Lusseyran. Lusseyran nació en París en 1924 y desde niño se quedó ciego debido a un accidente. Gracias al entorno familiar y a su propia personalidad, el pequeño Jacques transformó esta tragedia en un acercamiento a la realidad lleno de vitalidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Él nos cuenta cómo al principio “… esta sonoridad de todas las cosas, este murmullo universal se hacía tan fuerte que un vértigo me poseía; y me llevaba las manos a los oídos con el mismo gesto que hubiera hecho para protegerme de un exceso de luz…”. <em>Y la luz se hizo </em>es una obra autobiográfica que nos narra cómo Jacques pierde la vista y cómo abre los ojos a otra manera de captar el mundo, donde los sonidos y el espacio lo conducen a descubrir la realidad en profundidad.</p>
<p style="text-align: justify;">La voz, para Jacques, revelaba a la persona. “La voz humana entra en nosotros, forzosamente. Realmente la escuchamos en nuestro interior. Incluso, para escucharla bien, es necesario dejarla vibrar en nuestra cabeza y en nuestro pecho, en nuestra garganta, como si por un instante fuese nuestra voz”. Podríamos hablar de una escucha empática, de una disponibilidad de vibrar con el otro a partir del sonido de su voz. Y la voz, como la huella dactilar o el iris del ojo, es única, pertenece a cada persona, proviene de ella con información de su ser tan irrepetible como el propio aliento que nos da información fisiológica de dicha persona.</p>
<p style="text-align: justify;">La luz, en Jacques, guarda silencio para permitirle ver aquello que escucha o aquello que su piel y su olfato le dicen. La ausencia de cualquiera de nuestros sentidos hace más grande su presencia, ya que podemos llegar a desarrollar sentidos interiores que enriquecen nuestra percepción de la realidad.</p>
<p style="text-align: justify;">El oído imagina imágenes que los ojos no pueden ver. El día en que Lusseyran perdió el sentido de la vista, comenzó a brillar para él otra luz. Una luz que el silencio matizaba para dejarle ver a las personas y los objetos. Una luz que le mostraba su soledad ante lo que vivía, porque sólo él lo captaba así.</p>
<p style="text-align: justify;">Si a Jacques, la ausencia de luz física le descubrió el valor del silencio interior y la soledad que revela la unicidad de cada persona, ¿cómo puedo yo llegar, también, a estas evidencias? ¿Cómo puedo aprender a escuchar en la voz de las personas lo que realmente quieren expresar? ¿Cómo puedo acoger gozosamente mis límites y transformarlos en puntos de vista complementarios con los del resto de la humanidad?</p>
<p style="text-align: justify;">Siento que la respuesta es: siendo y estando. Siendo quien soy y estando en mí mismo, palpando mi realidad. Huir de quien soy y perseguir el afuera de mí mismo, generan un ruido en mi existencia que ensordece y enceguece. Hace infeliz. El silencio que se abre a la escucha y la soledad que conecta con lo que nos rodea, son ese hilo que nos lleva hacia el centro de nosotros mismos.</p>
<p><em>Javier BUSTAMANTE ENRIQUEZ<br />
</em><em>Poeta<br />
</em><em>Ciudad de México<br />
</em><em>Julio de 2023</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2023/07/a-la-luz-del-silencio/">A la luz del silencio</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>¿Inteligencia? artificial</title>
		<link>https://www.revistare.com/2023/06/inteligencia-artificial/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Leticia Soberón]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Jun 2023 04:59:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Relaciones humanas]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[AI]]></category>
		<category><![CDATA[humanismo]]></category>
		<category><![CDATA[IA]]></category>
		<category><![CDATA[Inteligencia Artificial]]></category>
		<category><![CDATA[Leticia Soberón]]></category>
		<category><![CDATA[transhumanismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Leticia SOBERÓN</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2023/06/inteligencia-artificial/">¿Inteligencia? artificial</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Este tema en la sección de Relaciones Humanas puede parecer fuera de sitio. Pero la verdad es que desde hace varios años, sin que nos diésemos cuenta, diversas formas de la llamada «<strong>inteligencia artificial</strong>» son <strong>un convidado más</strong> en la <strong>mesa de nuestra vida social</strong>. Participan, modulan,<strong> transforman</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">Los buscadores «inteligentes» que se adelantan a nuestras búsquedas proponiéndonos lo que repetidamente hemos buscado en otros momentos. Los coches «inteligentes» que aparcan e incluso conducen sin que toquemos el volante. Los edificios «inteligentes» que gradúan la temperatura y la luz según una serie de variables. Las interfaces de voz que interactúan de modo cada vez más similar al humano, como Siri o Alexa, ya generaban zozobra.</p>
<p style="text-align: justify;">Porque tanta llamada «inteligencia» puede hacernos sentir, como humanos, <strong>más tontos</strong>, <strong>más lentos</strong>, <strong>más ineptos</strong>&#8230;  Y la eficiencia de las máquinas se convierte en la pesadilla distópica de los robots dominando a los humanos. Una vieja historia que sigue asustando.</p>
<p style="text-align: justify;">Ahora llegan el ChatGPT y otras aplicaciones, con su extraordinaria potencia para recomponer los miles de millones de datos que recaban, en forma de textos articuladísimos, imágenes sorprendentes, presentaciones en diapositivas, fotografías, música&#8230; ¡<strong>Ponen en cuestión</strong> las <strong>capacidades humanas de creación</strong> en múltiples formas!</p>
<p style="text-align: justify;">En la era de la inteligencia artificial&#8230; ¿dónde quedan las personas y sus vínculos?</p>
<figure id="attachment_10895" aria-describedby="caption-attachment-10895" style="width: 450px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/06/artificial-intelligence-4389372_1280.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-10895" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/06/artificial-intelligence-4389372_1280-300x200.jpg" alt="" width="450" height="300" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/06/artificial-intelligence-4389372_1280-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/06/artificial-intelligence-4389372_1280-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/06/artificial-intelligence-4389372_1280.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 450px) 100vw, 450px" /></a><figcaption id="caption-attachment-10895" class="wp-caption-text">¿Dónde quedan las personas y sus vínculos?</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">¿Estamos rodeados y destinados a ser simples ejecutores de lo que las máquinas «decidan»?</p>
<p style="text-align: justify;">Aunque confieso que tengo más preguntas que respuestas, propongo estos elementos para abordar esta nueva situación</p>
<h4 style="text-align: justify;">1. Para ello empezaría por desechar dos pseudo-problemas:</h4>
<p style="text-align: justify;">a. <b>De si será para bien o para mal</b>. Toda creación humana es ambivalente y depende de quién la use. Depende de nosotros. Todo se juega en el corazón humano y sus opciones éticas.</p>
<p style="text-align: justify;">b. La <b>inexistente contradicción</b> entre <b>natural y artificial</b>. En el ser humano es natural crear instrumentos y modificar el ambiente. No hay nada más naturalmente humano que un ordenador (lo hicimos nosotros), ni menos humano que un cerebro, pues no es creación nuestra. Nosotros creamos “mundo” desde el instante en que fuimos humanos.</p>
<h4 style="text-align: justify;">2.  Señalaría dos características de la inteligencia humana:</h4>
<p style="text-align: justify;">a. <b>Está arraigada en el cuerpo</b>. No nos equivoquemos: el cerebro es mucho más complejo que el ordenador, incluso el que se basa en redes neuronales. ¿Por qué? Porque el sistema nervioso humano está inextricablemente unido a un cuerpo irrepetible y único. La inteligencia humana es “sentiente”, es experiencial. Está relacionada con la biología del cuerpo: su digestión, su respiración, su metabolismo… Y con sus emociones, deseos, impulsos. Su memoria celular. Es consciente de sí. «Sabe que sabe».</p>
<p style="text-align: justify;">b. Es <b>social. </b>Todo ser humano requiere una relación estrecha con otras personas, sin las cuales el individuo no sobrevive. Y aunque sobreviva, no desarrolla la inteligencia. Todos sabemos que el lenguaje y el pensamiento están hondamente unidos y son resultado de una sociedad. Y el lenguaje es relacional. Todo en el ser humano es relacional. Nos configuramos como un “yo” delante de un “tú”. La inteligencia humana Los procesadores inteligentes, incluso esos que aprenden, no aprenden por relación, sino por acumulación de datos.</p>
<h4 style="text-align: justify;">3.  Más humanos</h4>
<p style="text-align: justify;">Cuanto más avanza nuestra creatividad haciendo cosas que se parecen a nosotros, más nos obligamos a encontrar nuestra propia identidad y <b>profundizar en lo que es irremediablemente nuestro</b>: <b>la identidad-responsabilidad individual, los vínculos que nos constituyen como personas y nos sostienen, y la capacidad de hacer opciones éticas</b>. Una de las grandes incomodidades de la condición humana, aparte de asumir los propios límites, es la de asumir las consecuencias de nuestros actos. La salida fácil es “delegar en otros” o en las cosas, la responsabilidad de lo que sucede. No fui yo. Fue el algoritmo. Fue el ChatGPT. Fue el misil inteligente. Qué a gusto pueden quedarse muchas personas escapando a sus responsabilidades. Pero no podemos hacerlo así.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuanto más sofisticamos las extensiones de nuestras capacidades —y la IA es una potente extensión de nuestra capacidad de análisis— más necesario es arraigarnos en lo vitalmente humano: el conocimiento de uno mismo con humildad y alegría, la experiencia personal de relación, el diálogo y el discernimiento, la capacidad de discernir de modo personal lo que consideramos bueno&#8230; ¡y realizarlo!</p>
<h4 style="text-align: justify;">4.   Mis propuestas</h4>
<p style="text-align: justify;">Más contemplación (tiempo en silencio para construirnos como personas y abrirnos a lo sobrenatural), más aprendizaje colaborativo, dialogado y contrastado, más pensamiento crítico ante lo que nos proponen los muchos medios que recibimos. Y colectivamente, de modo urgente, unas leyes que eviten la depredación de los débiles, y el predominio aparente de las máquinas o los algoritmos, detrás de las cuales, claro está, hay personas con cotas cada vez más grandes de poder.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Leticia SOBERÓN MAINERO<br />
</em><em>Psicóloga y doctora en comunicación<br />
</em><em>Madrid, junio 2023</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2023/06/inteligencia-artificial/">¿Inteligencia? artificial</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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