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	<title>Silencio | Revista RE Castellano</title>
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	<description>Revista de pensamiento y opnión</description>
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	<title>Silencio | Revista RE Castellano</title>
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		<title>Ajardinar la sociedad desde el silencio y la soledad</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Apr 2026 04:56:30 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Javier BUSTAMANTE</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/04/ajardinar-la-sociedad-desde-el-silencio-y-la-soledad/">Ajardinar la sociedad desde el silencio y la soledad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_34516" aria-describedby="caption-attachment-34516" style="width: 934px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/04/IMG20260319134713-scaled.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class=" wp-image-34516" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/04/IMG20260319134713-771x1024.jpg" alt="" width="934" height="942" /></a><figcaption id="caption-attachment-34516" class="wp-caption-text">Fotografía: Javier Bustamante</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Ajardinar es una acción que requiere de la intervención del ser humano sobre la naturaleza. Los jardines suelen ser creaciones humanas que toman elementos naturales y los ordenan de una determinada manera, emiten un mensaje.</p>
<p style="text-align: justify;">El hábitat humano, las casas, los pueblos, las ciudades, son una respuesta de la vulnerabilidad de nuestra especie. Construimos una casa para guarecernos del frío, del calor, para crear intimidad, para sentirnos seguros ante otros seres de nuestra especie y de otras especies. Estos hábitats, de los cuales se desprenden relaciones interpersonales que pueden desembocar en distanciamiento de la naturaleza, relaciones de poder y desigualdad, necesitan ser ajardinados, es decir, repoblados de naturaleza para impedir que la vulnerabilidad natural se convierta en una vulnerabilidad instrumentalizada.</p>
<p style="text-align: justify;">En este sentido, ajardinar la sociedad tiene que ver con propiciar condiciones de reconocimiento a la diversidad como un valor que aporta sinergia y nutrientes al crecimiento colectivo.</p>
<p style="text-align: justify;">Para llegar a la consciencia de unicidad propia y diversidad necesaria y reconocer que nacemos en la vulnerabilidad, el silencio es un medio propicio. Silencio no como mutismo o inactividad, sino como apertura y escucha desde todo el ser. Silencio como actitud de permeabilidad con la realidad de la cual formo parte.</p>
<p style="text-align: justify;">El silencio, junto con la soledad, nos ayudan a <strong>descalzarnos</strong>, apoyando nuestros pies sobre la tierra y palpando la conexión que existe con el planeta. Se trata de un descalzarse que puede ser físico, pero sobretodo, se trata de un descalzarse ontológico o existencial. El calzado nos separa de la realidad, impidiéndonos saber cómo es el terreno donde estamos, su textura, su temperatura. De manera simbólica, cuando nos calzamos, nos aislamos de las demás personas, de lo que sucede a nuestro alrededor o, incluso, de nosotros mismos; como decía Panikkar, nos perjudicamos. Al descalzarnos, entramos en contacto, palpamos.</p>
<p style="text-align: justify;">El calzado también nos hace estar por encima, como si nos situáramos un peldaño más arriba de lo que nos rodea. Es una especie de soberbia. Soy más alto de lo que en realidad soy, me autoengaño. Cuando nos descalzamos, nos situamos al mismo nivel de la realidad, de las personas con las que convivo, de los demás seres del planeta. Puedo adquirir consciencia de hasta dónde llego, cuáles son mis límites.</p>
<p style="text-align: justify;">También es cierto que el calzado nos protege de esos molestos golpes en los dedos de los pies cuando chocan con las cosas. Pero esto nos hace ir por la vida sin cuidado hacia lo que nos rodea y con la posibilidad de pisar a los demás. Cuando me descalzo voy con tiento, pues me puedo hacer daño y esto me ayuda a ser consciente de que puedo hacer daño a otros. Mi vulnerabilidad también es la vulnerabilidad de los demás.</p>
<p style="text-align: justify;">Estar en silencio y soledad me ayudan a descalzarme, a ser yo mismo y gozar de mi condición exacta. Conforme voy entrando en la dinámica del silencio, en su ritmo vital, descubro mi propio pulso y el de la Naturaleza, porque soy Naturaleza. Desde esta consonancia puedo ir alcanzando mayores cotas de armonía con mi propia realidad, con mi percepción restringida de la Vida, pero que al fin y al cabo es la mía.</p>
<p style="text-align: justify;">Hacer silencio en soledad no es callar y aislarse. Es conjugar de manera consciente el verbo ser y estar: ser, estando en el presente, y estar, siendo donde estoy. Aceptación pura, a veces dolorosa, pero curativa.</p>
<p><em>Javier BUSTAMANTE ENRÍQUEZ</em><br />
<em>Poeta</em><br />
<em>Ciudad de México, México</em><br />
<em>Abril de 2026</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/04/ajardinar-la-sociedad-desde-el-silencio-y-la-soledad/">Ajardinar la sociedad desde el silencio y la soledad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Soledades acompañadas</title>
		<link>https://www.revistare.com/2026/01/soledades-acompanadas/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Jan 2026 05:56:15 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Javier BUSTAMANTE</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/01/soledades-acompanadas/">Soledades acompañadas</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_34274" aria-describedby="caption-attachment-34274" style="width: 908px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/01/soledades-scaled.png"><img decoding="async" class=" wp-image-34274" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/01/soledades-1024x768.png" alt="" width="908" height="826" /></a><figcaption id="caption-attachment-34274" class="wp-caption-text">Foto: Javier Bustamante</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Acudir a la soledad para después saborear la compañía. Disfrutar de la compañía sabiendo que también podré colmarme de soledad. Ninguna me atemoriza ni tampoco me secuestra. Ambas van encontrando su ritmo en mí o, mejor dicho, yo voy encontrando el ritmo de vivir en ellas.</p>
<p style="text-align: justify;">Luis Barragán, arquitecto mexicano, creía y trabajaba creando espacios para la soledad. Valoraba mucho el que las casas proporcionaran armonía, belleza y soledad a sus moradores. Sobretodo en grandes urbes, donde la convivencia humana se intensifica, la soledad ofrece refugio a las personas y les permite encontrarse consigo mismas, tomar distancia del bullicio y de la prisa. Para Barragán era más importante el muro con pequeñas aberturas para que entre la luz o enmarcar el exterior, que aquellos grandes ventanales o muros completamente de cristal que exponen la intimidad de las personas.</p>
<p style="text-align: justify;">La soledad trae consigo intimidad y, por consiguiente, libertad. Libertad de pensamiento, de percepción, de sentimiento, de expresión. Grandes creaciones artísticas e intelectuales se han parido en soledad. Porque la soledad no aísla, sino que permite una comunicación más honda con la realidad. Da perspectiva y esta permite valorar, encontrar relaciones, distinguir.</p>
<p style="text-align: justify;">Para Barragán también eran importantes los jardines privados, esos que crecen al interior de las casas y que se convierten en una estancia más. Para él, estos jardines incorporaban la naturaleza a la casa y viceversa. Valoraba el que fueran privados porque se convertían también en lugares para la soledad. Igualmente desarrolló importantes jardines públicos, pero estos ya constituían espacios para la convivencia.</p>
<p style="text-align: justify;">Alternar entre la soledad y la compañía va conformando la propia personalidad y las relaciones con las demás personas. Cuando estoy solo resuena en mí todo aquello que vivo en compañía, no sólo de personas, sino acompañado de la realidad que me rodea. Resuena hasta que el eco se va apagando, dejando emerger lo esencial. Cuando me encuentro acompañado, las capacidades que he desarrollado en soledad me ayudan a comunicarme más honestamente, desde lo más esencial de mí, con lo que me va aconteciendo.</p>
<p style="text-align: justify;">A medida que voy haciendo conscientemente la alternancia entre soledad y compañía, voy sintiendo cómo una no interrumpe a la otra, sino que son continuidad. La soledad impregna la compañía, la atiende, la entiende. La compañía nutre a la soledad, le da contenido, la sostiene. Una a la otra se son. La soledad es para la compañía y la compañía es para la soledad. Encuentran en su complementariedad razón para ser.</p>
<p style="text-align: justify;">Los seres humanos somos soledades acompañadas, a lo largo de la vida nos vamos constituyendo así. El aprendizaje es ir armonizando ambas capacidades para ir encontrando cada persona su propio equilibrio. No todos necesitamos la misma cantidad ni cualidad de soledad o compañía. Hasta en eso somos diferentes.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Javier BUSTAMANTE ENRIQUEZ<br />
</em><em>Poeta<br />
</em><em>Ciudad de México, México<br />
</em><em>Enero de 2026</em></p>
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		<title>Ortografía del silencio</title>
		<link>https://www.revistare.com/2025/10/ortografia-del-silencio/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Oct 2025 04:56:48 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Javier BUSTAMANTE</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/IMG_20240219_221448.jpg"><img decoding="async" class="aligncenter wp-image-32959" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/IMG_20240219_221448.jpg" alt="" width="1100" height="1089" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/IMG_20240219_221448.jpg 192w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/IMG_20240219_221448-150x150.jpg 150w" sizes="(max-width: 1100px) 100vw, 1100px" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Antiguamente los textos escritos no contemplaban signos de puntuación. Eran las lectoras y lectores quienes hacían las pausas de acuerdo a como las sintieran necesarias, tanto por el sentido de las oraciones, como por la propia necesidad de tomar aire si se trataba de lectura en voz alta. Esto generaba en ocasiones diferencias de sentido, los textos se volvían más subjetivos. El nacimiento de los signos ortográficos reguló esta necesidad de que se perpetuara el sentido del texto, tal como lo había parido su creador o creadora.</p>
<p style="text-align: justify;">Algunos de estos signos nacieron para pautar grados de silencio en la escritura. El más representativo es el <em>punto</em>, el cual señala que una unidad de sentido ha concluido y comienza otra. Para lo cual es necesario un silencio que nos ayude a incorporar lo dicho. Este es el llamado <em>punto y seguido</em>. Hacemos una pausa y seguimos. Probablemente hablando del mismo tema, enfatizándolo, profundizando o relacionándolo con otro diferente.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando una idea o un hecho que explicamos ha sido lo suficientemente abordado y necesitamos ir más allá o cambiar de registro, acudimos a un <em>punto y aparte.</em> De esta manera concluimos un párrafo para dar comienzo a otro. Este punto y aparte requiere de un silencio más prolongado que nos permita respirar más a fondo, permitiendo que las ideas leídas se acomoden en nuestro interior antes de incorporar nuevas.</p>
<p style="text-align: justify;">Al final del texto nos encontramos con el <em>punto final</em>. Este sí que marca el fin del escrito. Después de él, el texto comienza a cobrar vida propia en nuestro interior, abriendo un silencio reflexivo, largo. El punto final nos deja en el abismo de la hoja en blanco o del cambio de página, donde nos encontraremos con un texto nuevo.</p>
<p style="text-align: justify;">Estas tres calidades de punto nos sugieren tres tipos de pausa de distinta duración y, por consecuencia, tres tipos de intención diferente. El silencio de un punto y seguido nos pide no abandonar la idea anterior, sino conservar el hilo de la charla del texto. El punto y aparte nos marca un silencio mayor, que permita airearnos un momento para continuar con el tema central del texto, pero desde otro ángulo. El punto final nos indica que toda la información es ahora nuestra.</p>
<p style="text-align: justify;">A nivel visual, los tres tipos de punto se representan exactamente igual. La diferencia radica sólo en la posición donde se encuentren. Esto también deriva en la cualidad de silencio que hagamos. Dependiendo de la duración, nos permitirá establecer continuidad, hacer un cambio de óptica o concluir temporalmente con nuestra relación hacia el texto.</p>
<p style="text-align: justify;">Dentro de la ortografía existen otras variedades de puntuación. La <em>coma</em> es una pausa, y por tanto un silencio, más breve que el punto y seguido. Su duración permite tomar aire para continuar, pero su función es muy importante, ya que va marcando la cadencia del texto. Modula el tono de la voz. Enfatiza estados de ánimo. Todo esto dentro de la misma oración o enunciado.</p>
<p style="text-align: justify;">El <em>punto y coma</em> se sitúa ortográficamente entre la coma y el punto y seguido. Nos permite alargar un poco la pausa, pero no suelta el hilo de la conversación ni cierra una unidad de sentido. Amplía los matices de sentido que ha dado la coma y también se sitúa dentro del mismo enunciado.</p>
<p style="text-align: justify;">Los <em>dos puntos</em>, uno sobre el otro, detienen el relato para anunciarnos algo. Puede ser una cita, una enumeración, un ejemplo. La presencia de este signo genera un silencio de expectación, ya que, como dijimos antes: anuncia. También requiere de un silencio especial, ese silencio que escucha, que se abre receptivo a lo que viene.</p>
<p style="text-align: justify;">Por último, en esta relación de puntos y sus respectivas cualidades de silencio, tenemos los <em>puntos suspensivos</em>. Se trata de una sucesión de tres puntos colocados uno tras otro en sentido horizontal. Este tipo de puntos denota que el sentido de lo que contamos puede continuar indefinidamente. Como su nombre lo indica, son puntos que dejan en suspenso. Y el silencio que generan es este: suspenso, ambigüedad, indeterminación. A veces se utiliza para insinuar algo innombrable.</p>
<p style="text-align: justify;">He traído a colación la variedad de puntos ortográficos que se refieren a pausas en en el discurso, para evidenciar la diversidad de silencios que perviven en un relato. Silencios que también acompañan la vida y el discurso interno que nos hacemos de esta. Como en los signos ortográficos, en la cotidianidad experimentamos silencios que nos ayudan a no perder el hilo de los acontecimientos vitales. También hay silencios que nos permiten distinguir ideas, sentimientos, sensaciones para dar un lugar y un tiempo a cada cosa. Hay silencios producidos por el suspenso, por la sorpresa, por la incapacidad de dar respuesta o, porque simplemente, quedamos sobrecogidos. Hay silencios que nos permiten saborear los matices más sutiles. Y hay silencios definitivos, que sucumben ante el fin de los procesos, las relaciones, los ciclos vitales.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Javier BUSTAMANTE ENRIQUEZ<br />
</em><em>Poeta<br />
</em><em>Ciudad de México, México<br />
</em><em>Octubre de 2025</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2025/10/ortografia-del-silencio/">Ortografía del silencio</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Los silencios</title>
		<link>https://www.revistare.com/2025/04/los-silencios/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Apr 2025 04:56:19 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Soledad y silencio]]></category>
		<category><![CDATA[Ivan Illich]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Javier BUSTAMANTE</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_25389" aria-describedby="caption-attachment-25389" style="width: 854px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/04/DSC08884-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-25389" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/04/DSC08884-1024x680.jpg" alt="" width="854" height="551" /></a><figcaption id="caption-attachment-25389" class="wp-caption-text">Fotografía: Javier Bustamante</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">“Es así que lo que debemos aprender de otra persona para entenderla no son sus palabras sino sus silencios. No son tanto nuestros sonidos los que proveen el significado, sino que nos hacemos entender mediante las pausas. El aprendizaje de una lengua radica mucho más en el aprendizaje de sus silencios que de sus sonidos. Entre los hombres de todas las épocas el ritmo es una ley mediante la cual nuestra conversación se convierte en un <em>yang-yin</em> de silencio y sonido”. (Illich, Iván. “La elocuencia del silencio”. En <em>Iván Illich. Obras reunidas I</em>. Fondo de Cultura Económica: México, 2006. p. 180)</p>
<p style="text-align: justify;">Y, ¿cómo son los silencios de una persona? ¿Cómo son nuestros silencios? Iván Illich nos está queriendo decir que si captamos los silencios, éstos iluminan los sonidos. Es como cuando se habla de fondo y forma. Podemos apreciar la forma de una cosa a partir de cómo cobra relieve en el fondo que la rodea.</p>
<p style="text-align: justify;">Si pensamos en una oración, en un conjunto de palabras que nos están diciendo algo, dichas palabras se organizan tomando el rol de sujeto, verbo y predicado con sus respectivos complementos. Lo que permite que se articulen entre sí para crear sentido es el espacio que hay entre ellas, que se encarga no de separarlas, sino de unirlas poniéndolas a todas en relación. Desde el artículo que pueda encabezar la oración hasta el sustantivo o calificativo que la cierre. No hay desconexión entre ellas, conforman un universo. Y es, precisamente las pausas o silencios o espacios vacíos, los que permiten que circule el aire entre ellas para hacerlas accesibles, significables. Es el fondo que da volumen y perspectiva a la forma.</p>
<p style="text-align: justify;">No podemos entender la fisonomía de una montaña si no hay un cielo detrás que la recorte. De igual manera, no podemos apreciar las cualidades de una persona si no callamos y escuchamos qué nos dicen sus silencios, sus movimientos sin sonido, sus gestos, los rituales inconscientes que ejecuta durante el día. Es tanto lo que decimos cuando creemos que no estamos diciendo nada. Y tanto lo que escuchamos cuando callamos.</p>
<p style="text-align: justify;">Illich nos habla de la pausa. Dice que nos hacemos entender mediante la pausa. Antiguamente se escribían los textos sin signos de puntuación. Quien leía iba creando sobre la marcha esas pausas para poder entender el sentido de la lectura y lo hacía, en buena parte, apoyándose en el ritmo de su respiración. Es decir, los textos más allá de reproducirse, se interpretaban. Como quien interpreta una partitura musical. Esto nos indica que cualquier apreciación o lectura que hacemos de la vida es una obra subjetiva, la subjetivamos, la convertimos en sujeto con el cual relacionarnos, no en un objeto inerme.</p>
<p style="text-align: justify;">De ahí que las pausas nos hablen mucho de una persona. Sin darnos cuenta, los silencios que produce una persona (o que produzco yo) dan sentido a los sonidos que emite. Dicho de otra forma, todo aquello que digo o hago se entiende a partir de lo que no digo o de lo que sucede entre una y otra acción o palabra que salga de mí. Por ejemplo: quiero salir de la habitación. Entre que percibo la necesidad y estoy fuera suceden muchas cosas: percibo el deseo de salir, respiro, dirijo la mirada hacia la puerta, me sitúo en el espacio, vuelvo a respirar, me levanto de mi asiento, sigo mirando la puerta, doy un paso, luego otro, mantengo el equilibrio, sigo respirando, alargo la mano hacia el pomo de la puerta, lo giro, me detengo sobre mis dos pies, abro la puerta, doy un paso hacia afuera y la cierro.</p>
<p style="text-align: justify;">He descrito muy mecánicamente una trayectoria que, vista desde fuera, se ha podido percibir en silencio, pero que quizás en mi interior iba acompañada de un mar de pensamientos. Paralelamente, entre cada acción que he descrito se han dado micro pausas que permitían ordenar los movimientos para poder llegar al fin de la propuesta: salir de la habitación.</p>
<p style="text-align: justify;">Si extrapolamos este ejemplo tan cotidiano como desplazarse para ejecutar una acción al recorrido de nuestra vida, podemos entender que el silencio o la pausa es parte inseparable de ella. Seguro que todas y todos atravesamos grandes momentos en nuestra biografía, fechas importantes, acontecimientos, que son como esas palabras que se escuchan en la oración. Pero entre acontecimiento y acontecimiento se dan momentos a veces no memorables que son los que sirven de intersección o preparación para que sucedan unos a otros, o que preparen su aparición.</p>
<p style="text-align: justify;">Necesitamos del silencio tanto como el cuerpo necesita de la noche. Cuando dormimos es como si no estuviéramos para los demás, nos perdemos (o nos encontramos) en nosotros mismos. Nuestro ser experimenta un reset. Al despertar se reinician funciones que se habían quedado en pausa para continuar con la existencia que habíamos dejado suspendida el día anterior. La pausa es necesaria para vivir, el silencio es indispensable: no se puede dispensar.</p>
<p style="text-align: justify;">Para terminar, retomo la imagen que sugiere Iván Illich del yang-yin silencio-palabra. Aunque el yang se represente con un color y el yin con otro, siempre hay un punto de uno en el otro, además el círculo o esfera con que se representan no son dos mitades planas, sino que está unidas con una forma sinuosa. Es decir, el yang y el yin están unidos de forma dinámica, no estática y aunque son diferenciables, siempre hay algo de uno en el otro. Con el silencio y el sonido pasa igual: hay dinamismo, continuidad, y siempre hay silencio en lo que hablamos y sonido en lo que callamos. Son realidades que se referencian una a la otra, que son una en la otra.</p>
<p style="text-align: justify;">No hay silencio o pausa absoluta, como tampoco hay palabra o acción ininterrumpida.</p>
<p style="text-align: justify;">Me preguntaba al comienzo: cómo son mis silencios o mis pausas. Creo que hace falta detenerme a contemplarlos. Muy probablemente este detenerme me ayudará a comprenderme mejor a mí y a mis circunstancias.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Javier BUSTAMANTE ENRIQUEZ<br />
</em><em>Poeta<br />
</em><em>Ciudad de México, México<br />
</em><em>Abril de 2025</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2025/04/los-silencios/">Los silencios</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Generar y gestionar silencio y soledad</title>
		<link>https://www.revistare.com/2025/01/generar-y-gestionar-silencio-y-soledad/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Jan 2025 05:56:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[Soledad y silencio]]></category>
		<category><![CDATA[conservar]]></category>
		<category><![CDATA[crear]]></category>
		<category><![CDATA[Generar y gestionar silencio y soledad]]></category>
		<category><![CDATA[gestar]]></category>
		<category><![CDATA[gestionar]]></category>
		<category><![CDATA[Javier Bustamante]]></category>
		<category><![CDATA[libertad]]></category>
		<category><![CDATA[Silencio]]></category>
		<category><![CDATA[soledad]]></category>
		<category><![CDATA[vincular]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Javier BUSTAMANTE</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2025/01/generar-y-gestionar-silencio-y-soledad/">Generar y gestionar silencio y soledad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_22266" aria-describedby="caption-attachment-22266" style="width: 875px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/rosa-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-22266" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/rosa-1024x768.jpg" alt="" width="875" height="656" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/rosa-1024x768.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/rosa-300x225.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/rosa-1536x1152.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/rosa-2048x1536.jpg 2048w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/rosa-90x68.jpg 90w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/rosa-1320x990.jpg 1320w" sizes="auto, (max-width: 875px) 100vw, 875px" /></a><figcaption id="caption-attachment-22266" class="wp-caption-text">Fotografía: Javier Bustamante</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Para experimentar soledad es necesario generar espacios y gestionarlos, así como para experimentar el silencio hay que generar tiempos y, también, gestionarlos. Este generar y gestionar me recuerda la importancia que daba el pensador catalán Alfredo Rubio de Castarlenas (Barcelona, 1919-1996) al hecho de <em>crear</em> y <em>conservar</em>. No basta con crear algo o con dar vida a una nueva persona o comenzar una amistad. Es trascendental mantenerla, conservarla, animarla.</p>
<p style="text-align: justify;">Con la soledad y el silencio pasa igual, generar espacios y tiempos donde tener la posibilidad de ser plenamente libres y abiertos a la vida, implica que hay que gestionarlos también. Si busco un espacio para estar solo, tengo que cuidar de él, que contenga lo necesario para hacerme sentir solo, en el sentido positivo y cuidador de la palabra. Solo conmigo, que quiere decir también conectado con la vida, pero desde la entraña. No aislado. De igual manera, si “me doy” un tiempo para estar en silencio, este silencio ha de hablarme, ha de serme significativo, ha de permitirme escuchar la vida.</p>
<p style="text-align: justify;">Generar soledad y silencio es algo muy personal. Va implícita la genética de cada persona. Se hace a la medida de uno y va creciendo con uno y en uno mismo. La soledad y el silencio que soy capaz de vivir se va recreando de quién soy y cómo soy. Y va “envejeciendo” conmigo, adquiriendo mis matices. Esa genética que le imprimo a mi silencio y mi soledad, va creando vínculos singulares con la vida: con las personas, los seres, los acontecimientos que me van sucediendo.</p>
<p style="text-align: justify;">La gestión de esta posibilidad de experimentar soledad y silencio tiene que ver con qué hago con estos valiosos recursos. Cómo los respiro, cómo nutren todos los aspectos de mi cotidianidad, cómo me hacen bien (o mal), cómo regeneran mis vínculos, cómo me devuelven una imagen de mí mismo.</p>
<p style="text-align: justify;">Si creo el hábito de reservarme un rato del día o de la semana para estar en silencio y soy capaz de preparar un espacio de casa o buscar un lugar fuera de ella para estar a solas, estas condiciones que me he esforzado en conseguir ya me predisponen para vivir una experiencia entregada a lo que voy buscando en mi interior. Esa semilla que busca arraigarse necesita tierra buena para crecer.</p>
<p style="text-align: justify;">Si a mi experiencia de soledad y silencio no le doy un tiempo y un lugar adecuados, quizás acabaré por abandonar la iniciativa. Si, en cambio, las condiciones me ayudan a incorporar con mayor belleza y naturalidad el hábito del silencio y la soledad, estos formarán parte de mi vida de una manera armónica. El contenido (soledad y silencio) y el continente (espacio y tiempo) han de corresponderse para poder crecer.</p>
<p style="text-align: justify;">Estando a solas y en silencio se experimentan muchas cosas de diversa índole: agradables, desagradables, intensas, sutiles… Para poder hacer este camino lo mejor posible, ayuda mucho las condiciones que busquemos. De ahí que generar y gestionar (crear y conservar) vayan de la mano. No basta plantar un rosal, hay que cuidarlo para que nazcan rosas.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Javier BUSTAMANTE ENRIQUEZ</em><br />
<em>Poeta</em><br />
<em>Ciudad de México, México</em><br />
<em>Enero de 2025</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2025/01/generar-y-gestionar-silencio-y-soledad/">Generar y gestionar silencio y soledad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Humanismo urbanita</title>
		<link>https://www.revistare.com/2024/12/humanismo-urbanita/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Dec 2024 05:56:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[conciencia]]></category>
		<category><![CDATA[Elisabet Juanola Sória]]></category>
		<category><![CDATA[Humanismo urbanita]]></category>
		<category><![CDATA[pobreza]]></category>
		<category><![CDATA[Silencio]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Elisabet JUANOLA</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/12/humanismo-urbanita/">Humanismo urbanita</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">En una conversación entre personas mayores, uno de ellos, recordando el pueblo de sus abuelos, unos setenta años atrás, lo describía como un lugar <em>muy pobre</em>, donde no había luz eléctrica, el agua se sacaba del pozo, no había sanitarios dentro de las casas, ni televisor, ni refrigeradores, ni lavadora, ¡ni coche! Tras un silencio, alguien dijo: «¿piensas que eso era ser pobre?, hace setenta años lo que describes no era ser pobre».</p>
<figure id="attachment_19153" aria-describedby="caption-attachment-19153" style="width: 380px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/wishing-well-76869_1280.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-19153" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/wishing-well-76869_1280-300x218.jpg" alt="" width="380" height="277" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/wishing-well-76869_1280-300x218.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/wishing-well-76869_1280-1024x746.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/wishing-well-76869_1280.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 380px) 100vw, 380px" /></a><figcaption id="caption-attachment-19153" class="wp-caption-text">«Silencio. Un instante al día, con perseverancia. Y el pozo irá <br />guardando reservas para cuando ya no salga agua del grifo.»<br />Imagen de No-longer-here en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Esta conversación, verídica, hace pensar. Parecería que no supiéramos que muchos artefactos no existían hace setenta años y que, por tanto, se vivía sin ellos. ¡No nos concebimos sin luz en casa, sin agua, sin televisor, sin coche! ¡No digamos sin móvil! Nos entendemos ónticamente con artefactos.</p>
<p style="text-align: justify;">Nadie puede dar lo que no tiene, y estamos escasos de humanismo. Lo sabemos, pero también lo hemos normalizado. Es un diagnóstico viejo parecido al cuento del lobo. Tenemos demasiados avisos, mucha literatura, debate, cine&#8230; que habla del vacío, de un ser humano demasiado satisfecho, que lo tiene todo menos profundidad, separado de su esencia y a la vez enojado, que vive &#8216;fuera&#8217;, pendiente y dependiente del consumo, del tener, de la apariencia, ¡vacunado incluso! contra el silencio, la lectura, el conocimiento, la investigación, la conciencia, la espiritualidad&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Sabemos, porque es un tema conocido, que somos frívolos y como lo somos no hacemos nada por no serlo. Estamos tan vacíos que, cuando hacemos algo un poco profundo, lo pregonamos, lo publicamos en las redes sociales, lo mostramos, lo exteriorizamos, pero no lo acabamos de vivir, de integrar. Las experiencias de vida también son un objeto de consumo.</p>
<p style="text-align: justify;">Nos cuesta despertar la conciencia. Un ejemplo lo encontramos en los recursos hídricos del planeta. Puede pasar que en los mismos setenta años en los que el amigo de la conversación del inicio ha integrado como &#8216;naturales&#8217; las comodidades que sus abuelos no conocieron, el planeta no tenga ni una gota de agua, dado que es finita. A estas alturas hay pueblos enteros que ya no tienen y no hacemos nada. ¿Cómo viviremos sin agua? Eso que es gravísimo, no nos hace reaccionar porque no lo dimensionamos. ¿Cómo será una humanidad en un planeta sin agua?</p>
<p style="text-align: justify;">Depende de cada uno de nosotros.</p>
<p style="text-align: justify;">Ciertamente el entorno no ayuda. La ciudad, hábitat por definición humanista, cosmopolita, abierta y horizontal es &#8216;invivible&#8217;, agresiva, impositiva, excesiva, sobrepoblada. Vivimos trasladándonos. Vendemos nuestro tiempo a cambio de un trabajo. Hacer lo que nos gusta es literalmente un lujo. Estamos rodeados de ruido, día y noche. Los ruidos son los excesos, es el consumo, es todo aquello que no nos permite tocar fondo, llegar al ser. Captar que el mundo está cambiando de manera dramática.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Cómo cambiarlo?, ¿cómo actuar? De manera perseverante, cada día hacer un segundo, un instante breve, pero consciente de silencio. Un instante al día, con perseverancia. Y el pozo irá guardando reservas para cuando ya no salga agua del grifo.</p>
<p><em>Elisabet JUANOLA SORIA<br />
</em><em>Periodista<br />
</em><em>Chile<br />
</em><em>Artículo publicado originalmente en la Revista RE num. 118, edición catalana, en abril 2024</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/12/humanismo-urbanita/">Humanismo urbanita</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Sin contradicciones</title>
		<link>https://www.revistare.com/2024/10/aparentes-contradicciones/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Leticia Soberón]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Oct 2024 04:58:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ciencias religiosas]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[cristianismo]]></category>
		<category><![CDATA[fe]]></category>
		<category><![CDATA[Jesús]]></category>
		<category><![CDATA[Leticia Soberón]]></category>
		<category><![CDATA[Silencio]]></category>
		<category><![CDATA[Sin contradicciones]]></category>
		<category><![CDATA[soledad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Leticia SOBERÓN</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/10/aparentes-contradicciones/">Sin contradicciones</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Los seres humanos nos movemos entre deseos que son en cierto <strong>modo contradictorios</strong>: querer una <strong>vida estable</strong> pero también<strong> variada</strong>; <strong>desear la compañía</strong> de otros pero también <strong>la libertad del solitario</strong>; poder<strong> tomar rápidas decisiones</strong> pero añorar la<strong> seguridad</strong> de un entorno que <strong>defina nuestro hacer</strong>; querer una <strong>vida larga</strong> pero <strong>sin el deterioro de la vejez</strong>&#8230; y así un largo etcétera.</p>
<p style="text-align: justify;">Parece que sucediera lo mismo en la vida de fe. Pero en el caso de las<strong> enseñanzas de Jesús</strong>, se<strong> conjugan de manera admirable</strong> elementos que pueden parecer contradictorios, pero que <strong>se armonizan</strong> en un todo más completo que lo imaginado por nosotros. Esta armonización surge de una experiencia vital de que el bien es posible; que todo ser humano puede ser más libre, más armonioso y más feliz si se abre a ese Otro que le sostiene, y a los demás que le rodean.</p>
<p style="text-align: justify;">Veamos estos binomios que encuentran su acomodo si sabemos gestionarlos:</p>
<ul>
<li style="text-align: justify;"><strong>Ser humildes y tener grandes metas</strong>. La humildad —que es la verdad— nos hace más conscientes de nuestra realidad, con capacidades y límites. En la vida sobrenatural, la humildad es una virtud completamente indispensable para asumir que no somos dioses, que sólo Dios es Dios, y que Él nos sostiene en la existencia. Pues esa misma consciencia nos permite, como personas y como comunidades, tener altas metas. Eso significa promover el máximo bien de las personas en alguna de las infinitas maneras de hacerlo. Con intrepidez pero sabiendo que lo sustancial depende de Dios y de la libertad de esas personas. Nosotros somos sencillos colaboradores. Agradecer cada logro como un don, y asumir los errores o fracasos como ocasiones para aprender.</li>
<li style="text-align: justify;"><strong>Invitar a crecer, respetando su libertad.</strong> Toda persona puede desplegar sus capacidades. Pero nadie puede forzar a nadie a crecer. Al apoyar a alguien en ese proceso, es necesaria una acertada combinación de estímulo y respeto. Animar respetando siempre su ritmo y maneras de comprender y actuar.</li>
</ul>
<figure id="attachment_19053" aria-describedby="caption-attachment-19053" style="width: 551px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/crowd-of-people-1488213_1280.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-19053" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/crowd-of-people-1488213_1280-300x200.jpg" alt="Toda persona es digna de amor porque existe" width="551" height="368" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/crowd-of-people-1488213_1280-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/crowd-of-people-1488213_1280-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/crowd-of-people-1488213_1280.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 551px) 100vw, 551px" /></a><figcaption id="caption-attachment-19053" class="wp-caption-text"><em>Tratar a cada uno personalizadamente                           Fotografía de Keith JJ en Pixabay</em></figcaption></figure>
<ul>
<li style="text-align: justify;"><strong>Abandonarse en Dios y tener iniciativa</strong>. Una cumbre de la vida de relación con Dios se da cuando tenemos «una sola voluntad» con Él. Eso significa que queremos lo mismo, sabiendo que es Él quien lleva la iniciativa. Pero eso no conduce a la pasividad. Por el contrario, se combina la total confianza en su Providencia, con una gran capacidad de organizar la acción del mejor modo posible. Jesús de Nazaret es el máximo ejemplo de total abandono y enorme iniciativa. Grandes santos y santas han sido ejemplo de ello a lo largo de la historia. Benito de Nursia, Francisco Xavier, Luisa de Marillac, Don Bosco, Maximiliano Kolbe, Teresa de Calcuta&#8230;  Cuando se es uno con Dios, se actúa con enorme libertad, incluso respecto a las propias obras: no se queda uno atado a ellas.</li>
<li style="text-align: justify;"><strong>Tratar a las personas con igualdad y a la vez personalizadamente</strong>. Sabemos que todo ser humano es digno de ser amado, simplemente porque existe. A todos, pues, debemos tratar con respeto y benevolencia. Pero las personas no son masa. Cada una es ella misma, tiene sus características, estilo, preferencias. Es imprescindible un trato personalizado. Y eso hace que a veces sea necesario dedicar más tiempo o más atención a unas que a otras. Además, la respuesta de cada persona al amor ofrecido, es distinta. Y a veces se establecen relaciones de mayor generosidad mutua que otras. No pasa nada. Jesús hizo eso sin ningún complejo, eligiendo a Pedro, Santiago y Juan para momentos de mayor confianza e intimidad. Eso no quitaba nada a los demás. El buen amor, sacia a todos.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;"><strong>Nada</strong> de esto puede <strong>lograrse en solitario</strong>. En primer lugar es imprescindible un vínculo con el Origen de todo: con Dios mismo. Contemplación, soledad, escucha. Y esto se hace siempre acompañados. Es una <strong>vocación comunitaria</strong>, no de personas aisladas. El camino de la armonización dura toda la vida, y ésta se da progresivamente conforme <strong>aprendemos a amar con alegría</strong>.</p>
<p><em><br />
Leticia SOBERÓN MAINERO<br />
</em><em>Psicóloga y doctora en comunicación</em></p>
<p><em>Miembro de la Colegiata Cielo en la Tierra</em></p>
<p><em>Madrid, 7 de octubre 2024</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/10/aparentes-contradicciones/">Sin contradicciones</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Disponibilidad</title>
		<link>https://www.revistare.com/2024/10/disponibilidad/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Oct 2024 04:56:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[Soledad y silencio]]></category>
		<category><![CDATA[consciencia]]></category>
		<category><![CDATA[disponibilidad]]></category>
		<category><![CDATA[dolor]]></category>
		<category><![CDATA[realidad]]></category>
		<category><![CDATA[Silencio]]></category>
		<category><![CDATA[voluntad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Javier BUSTAMANTE</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/10/disponibilidad/">Disponibilidad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_19069" aria-describedby="caption-attachment-19069" style="width: 903px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/flor-disponible.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-19069" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/flor-disponible-1024x771.jpg" alt="" width="903" height="679" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/flor-disponible-1024x771.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/flor-disponible-300x226.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/flor-disponible-1536x1157.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/flor-disponible-90x68.jpg 90w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/flor-disponible-1320x994.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/flor-disponible.jpg 2040w" sizes="auto, (max-width: 903px) 100vw, 903px" /></a><figcaption id="caption-attachment-19069" class="wp-caption-text">Fotografía: Javier Bustamante</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">El silencio es disponibilidad. Cuando la planta ha llegado a un punto tal de madurez y es el momento propicio del año, entonces se encuentra disponible para florecer. De manera semejante, la persona, cuando ha llegado a un punto tal de consciencia de sí misma y de su condición, y se encuentra en un lugar y tiempo propicio, entonces se abre al silencio. Está dispuesta al intercambio de sentido con la Vida, desde quien es y donde se encuentra.</p>
<p style="text-align: justify;">En este estado de conexión con la realidad, el cuerpo, la mente y el alma de la persona se disponen lugar para el silencio. Y no sólo lugar, también tiempo para el silencio. El silencio se torna experiencia de vida y, desde él, se puede comprender la vida con más empatía. Descubro, entonces, que mi lugar del Universo soy yo y, desde mí, comprendo lo que soy y lo que es el resto de la realidad. Pero también he de ser capaz de permanecer en este estado de asombro y percatarme que el centro del Universo no soy yo: soy una manifestación entre millones de manifestaciones de la realidad. Todas estas manifestaciones interactuamos haciéndonos posible la vida.</p>
<p style="text-align: justify;">El silencio, si le doy tiempo y espacio, me enseña a salir de la auto-referencialidad para llegar a la inter-referencialidad. Todo está en referencia con todo. Todo está disponible para que suceda todo. Percatarme de ello me acerca cada día a vivir momentos felices, destellos de consciencia de que las cosas suceden porque suceden. Y algo más que es importante: soy libre de hacer que las cosas sucedan, incidir en la realidad desde la voluntad.</p>
<p style="text-align: justify;">“Voluntad” proviene del latín <em>voluntas</em>, que significa querer. Si acciono mi “querer”, me convierto en parte activa de la realidad, soy un motor de ella, un centro de vida. El silencio, en tanto nos conecta con la vida, despierta en nosotros la voluntad. Nos hace seres que quieren, que aman lo que está sucediendo. O, incluso, seres que no quieren lo que está sucediendo. Porque ser conscientes de quiénes somos o de cuál es lugar donde estamos, también nos lleva a no desearlo. El dolor también es un “dato” de la realidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Y el dolor también puede ser motor de vida, de cambio, de procesos que nos des-ubiquen para –ojalá– re-ubicarnos en otra tesitura dentro de la vida. El dolor se asocia al duelo, a la pérdida, a la renuncia. Muchas veces nos dolemos cuando el ideal que tenemos no coincide con lo real. Quisiéramos ser de una forma y no podemos. Quisiéramos que una persona estuviera a nuestro lado y no lo está. Quisiéramos… y resulta que eso en concreto no es o no será nunca. Pero hay otras cosas que sí somos, otras cosas que sí podemos hacer, otras personas que sí están a nuestro lado. Lo posible, porque es real, siempre es mejor que lo imposible.</p>
<p style="text-align: justify;">¡El dolor es tan humano!  Nos da cuenta de nuestra fragilidad y nos recuerda que las personas no estamos diseñadas para estar solas. Cuando el dolor es más grande que la voluntad (que el querer) y no podemos conectarnos de manera feliz con la vida, sólo la misma vida, a través de otras personas, del contacto con la naturaleza, de experiencias diferentes, puede crear nuevas conexiones que sanen lo dolido.</p>
<p style="text-align: justify;">La realidad siempre está disponible para mí, al igual que el silencio. Es necesario detenerse a contemplarlo. Contemplar sin pedir nada a cambio, simplemente disponerse a estar. Después, las cosas se dan por sí mismas, si vamos aprendiendo a estar disponibles también. La vida nos regala flores si estamos ahí para apreciarlas.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Javier BUSTAMANTE ENRIQUEZ<br />
</em><em>Poeta<br />
</em><em>Ciudad de México, México<br />
</em><em>Octubre de 2024</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/10/disponibilidad/">Disponibilidad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<item>
		<title>La vida de una palabra</title>
		<link>https://www.revistare.com/2024/07/la-vida-de-una-palabra/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 07 Jul 2024 04:56:00 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Soledad y silencio]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Javier BUSTAMANTE</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_17295" aria-describedby="caption-attachment-17295" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/ya.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-large wp-image-17295" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/ya-876x1024.jpg" alt="" width="660" height="772" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/ya-876x1024.jpg 876w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/ya-257x300.jpg 257w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/ya-1314x1536.jpg 1314w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/ya-1320x1543.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/ya.jpg 1752w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-17295" class="wp-caption-text">Fotografía: Javier Bustamante</figcaption></figure>
<p><strong>I</strong></p>
<p>Silencio</p>
<p>silencio en el origen:<br />
cuando no se escucha nada,<br />
cuando no hay nada,<br />
cuando nada de nada de nada</p>
<p>pero silencio también en el recorrido,<br />
en el tránsito, en el crecimiento,<br />
en la transformación, en el paso,<br />
en la evolución y en cada fase del ciclo</p>
<p>y silencio cuando ya no se puede más,<br />
cuando se llega al fin,<br />
cuando final y origen cierran el círculo de la vida,<br />
cuando al fin se abre la puerta de un nuevo comienzo</p>
<p>silencio pleno<br />
fecundo<br />
donde un algo/alguien late,<br />
donde habita un misterio de la misma naturaleza del big-bang</p>
<p>silencio génesis<br />
que espera el chispazo para provocar incendio</p>
<p>y es como la flama de una vela<br />
que, por más pequeña que sea,<br />
destaca en la oscuridad<br />
produce sombras, proyecta volúmenes.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>II</strong></p>
<p>Partículas de silencio<br />
asiladas en el corazón<br />
comienzan a trazar coordenadas,<br />
a trenzarse siguiendo un determinado ritmo</p>
<p>fluyen buscando encarnaduras<br />
donde liberarse a la vida,<br />
donde revelar los misterios que el génesis<br />
ha depositado en sus existencias<br />
antes calladas</p>
<p>y avanzan por la sangre,<br />
peregrinan buscando el lugar<br />
donde proclamar lo que la entraña<br />
gime, musita, canta</p>
<p>¡silencio… que se oye el silencio!</p>
<p>una brisa suave crece<br />
tomando la estatura de un temporal</p>
<p>el silencio ha descubierto<br />
el paso por donde los adentros desembocan<br />
hasta alcanzar las afueras del cuerpo:<br />
ese túnel por donde el aire cruza<br />
trepando por cuerdas sonoras</p>
<p>entonces brota la vibración</p>
<p>las cuerdas vocales son<br />
como hilos de un capullo<br />
donde el silencio va mutando en sonido</p>
<p>el alma descubre el color de su voz.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Javier BUSTAMANTE ENRIQUEZ</em><br />
<em>Poeta</em><br />
<em>Ciudad de México, México</em><br />
<em>Julio de 2024</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/07/la-vida-de-una-palabra/">La vida de una palabra</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>La Gran Soledad</title>
		<link>https://www.revistare.com/2024/04/la-gran-soledad/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 07 Apr 2024 04:56:32 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Soledad y silencio]]></category>
		<category><![CDATA[compañía]]></category>
		<category><![CDATA[El Gran Silencio]]></category>
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		<category><![CDATA[Silencio]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Javier BUSTAMANTE</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_15582" aria-describedby="caption-attachment-15582" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/IMG20240209144657.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-large wp-image-15582" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/IMG20240209144657-1024x771.jpg" alt="" width="660" height="497" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/IMG20240209144657-1024x771.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/IMG20240209144657-300x226.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/IMG20240209144657-1536x1157.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/IMG20240209144657-90x68.jpg 90w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/IMG20240209144657-1320x994.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/IMG20240209144657.jpg 2040w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-15582" class="wp-caption-text">Fotografía: Javier Bustamante</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">En el 2005 apareció en los cines el documental <em>El Gran Silencio</em>, de Philip Gröning. Esta obra compartía en la pantalla las vidas de los monjes en la Grande Chartreuse, la casa madre de la Orden de los Cartujos, ubicada en la región de Chartreuse, Francia. El documental fue cocinado a fuego lento, ya que desde que su autor se contactó con los monjes en 1984 para proponerles el proyecto, hasta que le respondieron afirmativamente pasaron dieciséis años. Los cartujos tenían que estar seguros del paso que iban a dar, exponiendo su intimidad ante todo el mundo. Una vez aceptada la propuesta, pusieron algunas condiciones: que sólo podía entrar el cineasta a la Cartuja durante todo el proceso de rodaje, que tenía que respetar el ritmo de vida de los monjes, que no podía usar luz artificial y que los sonidos tenían que ser los originales de la grabación, nada de música ni voz en off.</p>
<p style="text-align: justify;">Ante esta desnudez de recursos fílmicos debía enfrentarse el artista. No contaba más que con la realidad, por si fuera poco, como materia prima.</p>
<p style="text-align: justify;">El resultado fue un retiro de varios meses de vida entre los cartujos y 120 horas de grabación, con lo cual se enfrentaba a un largo proceso de edición posterior. El filme se sintetizó en 164 minutos.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero, ¿por qué El Gran Silencio? El Gran Silencio hace referencia al momento de la jornada de los monjes cuando se retiran a dormir. Es un silencio que cobra dimensiones diferentes al silencio en el que viven los cartujos durante el resto de la jornada y que hace alusión también a la muerte cotidiana a la que nos enfrentamos cada vez que las personas nos retiramos a dormir. Se trata de un silencio mayúsculo, que nos conecta con más intensidad a la vida eterna.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, no es un silencio que acalle el alma o que haga enmudecer la vida. Se trata de un silencio que amplifica nuestra escucha, que abre el corazón para que desde sus fibras más íntimas se vuelva más receptivo de la vida trascendente.</p>
<p style="text-align: justify;">Ese Gran Silencio va aparejado de una Gran Soledad. La soledad del que se retira al final de la jornada para entrar en comunión y comunicación con todo, con el Todo. La Gran Soledad que permite experimentarse solo: único. La Gran Soledad que despierta los límites, tanto físicos como intelectuales y emocionales. «Sólo quien está solo sabe que nunca solo está». El límite nos informa que lindamos con otros seres. Es más, que acogemos otros seres en nuestro interior que nos posibilitan estar vivos como sistema existente. El límite, en definitiva, es la consciencia de que coexisto con otros seres vivos. La Gran Soledad nos hace ser conscientes de que somos y estamos en compañía.</p>
<p style="text-align: justify;">Una ola sola no es el mar, pero sí es mar. No es la totalidad, pero vive la totalidad en tanto que está constituida por ese todo.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Javier BUSTAMANTE ENRIQUEZ</em><br />
<em>Poeta</em><br />
<em>Ciudad de México, México</em><br />
<em>Abril de 2024</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/04/la-gran-soledad/">La Gran Soledad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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