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	<title>vestido | Revista RE Castellano</title>
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	<description>Revista de pensamiento y opnión</description>
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		<title>La moda y nosotros</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Leticia Soberón]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Jul 2025 04:59:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Relaciones humanas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Leticia SOBERÓN</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2025/07/la-moda-y-nosotros/">La moda y nosotros</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong>La moda</strong> es un elemento importante de todas las culturas. El vestido es mucho más que una protección ante el clima y las miradas indiscretas. <strong>El atuendo</strong> y los accesorios se convierten constantemente en <strong>lenguaje</strong>, modo de comunicación inmediata hacia quienes nos rodean. Sea con plumas y hojas de árbol, con lana, algodón y fibras locales, o con seda e hilo de oro, <strong>vestirse también nos expresa</strong>. Es una forma de decir quiénes somos y cómo nos sentimos. Esta sería la <strong>dimensión individual</strong> de la vestimenta.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero también hay una <strong>dimensión colectiva</strong>. En cada sociedad, vestirse es un elemento cultural en el que las personas hacen visibles sus similitudes y sus diferencias. La vestimenta suele <strong>expresar pertenencia a grupos</strong>, niveles de ingresos, deportes o preferencias ideológicas &#8230; Las personalidades famosas suelen crear un efecto imitador, generando tendencias que se convierten en modas y estilos de vida, y finalmente <strong>criterio para medir la aceptabilidad social</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">Eso sucede porque en todas las sociedades las personas <strong>se comparan entre sí</strong> y se imitan unas a otras, <strong>copian</strong> lo que de los otros les gusta y les <strong>parece atractivo</strong>. Cuanto más visibilidad y autoridad —en cualquiera de sus formas— parezca tener una persona, posiblemente más gente la imitará e intentará parecerse a él o ella. Y hacerse <strong>deseables, aceptables</strong>, más atractivos. Esto es la moda. Y hasta aquí, nada que objetar.</p>
<p style="text-align: justify;">En nuestro tiempo, sin embargo, es necesario hacer una <strong>mirada crítica</strong> sobre toda una industria organizada en torno a estas características humanas. Cuanto más se propongan <strong>modelos de belleza considerados perfectos</strong>, y cuanto más jóvenes sean las personas, más intentarán parecerse a esos modelos, y en la inmensa mayoría de los casos no les será posible. Sea porque su tipo corporal no se adapta al parámetro fijado de belleza, o porque el precio de las prendas es inalcanzable para ellas.</p>
<figure id="attachment_27602" aria-describedby="caption-attachment-27602" style="width: 322px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/06/fashion-9464657_1280.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class=" wp-image-27602" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/06/fashion-9464657_1280-200x300.jpg" alt="El atuendo nos expresa" width="322" height="483" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/06/fashion-9464657_1280-200x300.jpg 200w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/06/fashion-9464657_1280-682x1024.jpg 682w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/06/fashion-9464657_1280.jpg 853w" sizes="(max-width: 322px) 100vw, 322px" /></a><figcaption id="caption-attachment-27602" class="wp-caption-text">A través del vestido nos expresamos</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;"><strong>El impacto</strong> de esos modelos de moda no es igual entre las personas de <strong>distintas edades</strong>. Por ejemplo, en la adolescencia la propia <strong>identidad está aún en desarrollo</strong>; no se tiene una personalidad totalmente definida. De modo que la mayoría a esa edad se viste <strong>imitando a sus personajes-modelo</strong>, o a sus amigos (sus pares). Como decimos, también está <strong>buscándose a sí misma</strong>; imita, pero quiere diferenciarse de sus padres y modelos de infancia; está explorando personalidades o maneras de presentarse o dimensiones de su personalidad. Es enormemente <strong>insegura o inseguro</strong>, no sabe aún quién es, y puede ser muy cambiante.</p>
<p style="text-align: justify;">En esas primeras edades toda la cuestión de <strong>la autoestima</strong> respecto al cómo los demás nos ven y qué tanto nos aprecian o valoran o aceptan por la manera como nos vestimos está constituyendo nuestro ser. ¡Hay mucho en juego! Por eso las <strong>redes sociales</strong> a esa edad tienen tanto impacto. <strong>No se ahorran críticas</strong> respecto al cuerpo de los demás, puede haber ciberbullying, acoso digital, y todas las personas que no logran<strong> adecuarse al modelo</strong>, se sienten excluidas, inferiores, <strong>inaceptables</strong>. Y desde hace tiempo que los educadores y trabajadores de la salud notan<strong> los estropicios</strong> que provoca la canonización de un <strong>estilo físico</strong> completamente<strong> inalcanzable</strong> para el 99% de la humanidad, que es el de la <strong>mujer hiperdelgada</strong>, asexuada, casi sin caderas y sin pechos, además triste (porque las modelos tienen que poner cara de <strong>hastío</strong>).  Instaurados esos modelos, en las tiendas la ropa habitualmente va poniendo tallas cada vez más pequeñas pues las niñas comen cada vez menos, sobre todo las adolescentes. Se facilita así<strong> la anorexia, las autolesiones</strong>: el fantasma de la soledad es terrible para cualquier persona, pero para una adolescente, más.</p>
<p style="text-align: justify;">Con la <strong>progresiva madurez</strong>, las personas usualmente vamos eligiendo, en el marco de nuestra cultura,<strong> un estilo de vestir</strong> y de <strong>presentarnos más personalizado</strong>. Vamos sabiendo quiénes somos y <strong>definiendo</strong> <strong>qué queremos proyectar</strong> hacia los demás. Aunque con mucha frecuencia es a contracorriente con los modelos presentados por la industria textil.</p>
<p style="text-align: justify;">La buena noticia es que cada vez más empresas están creando <strong>modelos de ropa para diferentes tipos de cuerpo</strong>, para diferentes modos de entender la vida, para <strong>diferentes edades, preferencias, visiones del mundo</strong>. Su esfuerzo es siempre <strong>conservar una estética propia</strong>, con gusto, <strong>con arte, con creatividad</strong>, pero para <strong>cuerpos que existan realmente</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">Está claro que<strong> no corresponde</strong> a las industrias de la moda <strong>evitar que la gente se compare</strong> y sufra si se ve menos aceptable que los demás, pero sí puede <strong>difundir modelos corporales variados</strong>, cultualmente diversos, para distintas edades y modos de entenderse, de modo que haya menos exclusión social por carecer de referencias estéticas consideradas aceptables.</p>
<p><em>Leticia SOBERÓN MAINERO<br />
</em><em>Psicóloga y doctora en comunicación<br />
</em><em>Madrid, junio 2025</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2025/07/la-moda-y-nosotros/">La moda y nosotros</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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