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	<title>calentamiento global | Revista RE Castellano</title>
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	<description>Revista de pensamiento y opnión</description>
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	<title>calentamiento global | Revista RE Castellano</title>
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		<title>Corresponsabilidad ecológica</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Leticia Soberón]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 07 Nov 2021 06:00:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[calentamiento global]]></category>
		<category><![CDATA[Corresponsabilidad ecológica]]></category>
		<category><![CDATA[ecología]]></category>
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		<category><![CDATA[Leticia Soberón]]></category>
		<category><![CDATA[medio ambiente.]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>... y hemos tomado conciencia de nuestra parte de responsabilidad</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/11/corresponsabilidad-ecologica/">Corresponsabilidad ecológica</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Se dice que los políticos reflejan perfectamente a las sociedades que los eligen, y que su especialidad es contentar los oídos de sus votantes, respondiendo de manera acomodaticia a las exigencias que se les van presentando por parte de la sociedad civil, tantas veces volátil y con las<strong> miras cortas</strong> de la vida individual. Así logran seguir en el poder. Esto explicaría, en gran medida, las decisiones erráticas de muchos gobiernos ante las evidencias del calentamiento global, y <strong>su resistencia</strong> a poner «<strong>luces largas</strong>» y a tomar <strong>decisiones acertadas a largo plazo</strong>, aunque es un tema que se empezó a visualizar en la segunda mitad del siglo XX.</p>
<p style="text-align: justify;">Organizaciones como WWF (1961) o Greenpeace (1971) y los Partidos Verdes (década de los 70) llevan décadas impulsando la conciencia ecológica, pero sólo hace un par de lustros que amplios sectores de la sociedad civil nos <strong>hemos despertado</strong> para exigir a nuestros gobiernos unos cambios que vayan en la dirección correcta, vemos en los telediarios o en nuestras ciudades y campos los desastres provocados por un clima desestabilizado, y hemos tomado conciencia de <strong>nuestra parte de responsabilidad</strong> en el destino de miles de especies <strong>amenazadas por nuestra manera de vivir</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Los jóvenes</strong> son los más interesados en este tema, porque no quieren heredar un planeta tan deteriorado, y las iniciativas impulsadas por Greta Thunberg son una muestra visible entre las muchas que se están dando por todas partes del mundo. Defienden, como pueden, la conservación del maravilloso entramado de los seres vivos en la Tierra porque es el único ámbito adecuado para la vida —y por eso también la existencia humana— en el universo que conocemos.</p>
<figure id="attachment_7382" aria-describedby="caption-attachment-7382" style="width: 716px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/11/pine-trees-6724511_1280.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class=" wp-image-7382" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/11/pine-trees-6724511_1280.jpg" alt="" width="716" height="477" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/11/pine-trees-6724511_1280.jpg 1280w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/11/pine-trees-6724511_1280-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/11/pine-trees-6724511_1280-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/11/pine-trees-6724511_1280-600x400.jpg 600w" sizes="(max-width: 716px) 100vw, 716px" /></a><figcaption id="caption-attachment-7382" class="wp-caption-text"><em>El maravilloso entramado de los seres vivos   </em></figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Sólo que <strong>frenar el cambio climático</strong> supone <strong>decisiones incómodas</strong>. Tanto a escala individual como a escala local, regional y mundial. Tenemos que <strong>cambiar nuestro modo de vivir</strong>. Por ejemplo, renunciando a un consumo voraz. Sería muy conveniente reducir la ingesta de carne, de pescado. Evitar los monocultivos de masas, que aplanan la diversidad ecológica. Cambiar nuestro modo de transportarnos y ralentizar el ritmo de una vida depredadora de recursos naturales.</p>
<p style="text-align: justify;">El cambio de energías fósiles a energías renovables <strong>supone también un coste</strong> porque las criticadas empresas energéticas dan trabajo a miles de familias, y aunque se basan en un modelo de creación de energía que<strong> ya está caduco</strong>, implementar los cambios de modelo supone una <strong>transformación gradual</strong>. Los gobiernos suben los impuestos para hacer, precisamente, esa transición de modelo. (Aunque en muchos casos los recursos puedan no llegar a ese destino).</p>
<p style="text-align: justify;">Pero <strong>nosotros</strong>, tú, yo, nuestros barrios y ciudades, debemos <strong>asumir con decisión las incomodidades</strong> que la defensa del planeta supone en nuestra <strong>pequeña vida</strong>. ¿Cómo puede exigirse a Bolsonaro que deje de talar el Amazonas si existen inconscientes consumidores voraces de maderas preciosas? ¿Cómo criticar a nuestros gobiernos si no estamos dispuestos a cambiar nuestro modo de vivir, si no evitamos el plástico, si no reducimos el consumo, si no reciclamos o reutilizamos?</p>
<p style="text-align: justify;">La <strong>Cumbre de Glasgow</strong> durará todavía una semana, y aunque China, Rusia y Arabia Saudí hayan estado ausentes, incluso aunque los acuerdos no sean suficientemente ambiciosos, <strong>cada uno de nosotros</strong>, las asociaciones y entidades de la sociedad civil, <strong>tenemos un grado de corresponsabilidad</strong> en esta tarea imprescindible. Concienciarnos, cambiar de modo de vivir para dejar de apoyar lo que degrada nuestro planeta, y <strong>conservar su sorprendente belleza</strong> para que las próximas generaciones sigan teniendo en buenas condiciones este extraordinario hábitat que llamamos Tierra.</p>
<p><em>Noviembre de 2021</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/11/corresponsabilidad-ecologica/">Corresponsabilidad ecológica</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>La economía circular</title>
		<link>https://www.revistare.com/2017/06/la-economia-circular/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Jun 2017 05:38:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[Acuerdo de París]]></category>
		<category><![CDATA[biomímesis]]></category>
		<category><![CDATA[calentamiento global]]></category>
		<category><![CDATA[corrientes migratorias]]></category>
		<category><![CDATA[David Martínez García]]></category>
		<category><![CDATA[Economía circular]]></category>
		<category><![CDATA[presión demográfica]]></category>
		<category><![CDATA[Protocolo de Kyoto]]></category>
		<category><![CDATA[refugiados climáticos]]></category>
		<category><![CDATA[refugiados medioambientales]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>David MARTÍNEZ GARCÍA</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2017/06/la-economia-circular/">La economía circular</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">En el año 2016 se firmó el famoso Acuerdo de París que daba continuidad al Protocolo de Kyoto. Dicho acuerdo, establecido dentro de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, establece medidas encaminadas a reducir las emisiones de Gases de Efecto Invernadero. Este acuerdo fue firmado por 96 países, más la Unión Europea en su conjunto, lo cual supone sumar más del 55% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero de nuestro planeta.</p>
<p style="text-align: justify;">El dióxido de carbono, gas que retiene el calor en nuestra atmósfera, ha aumentado en más de un 30% desde que se inició la revolución industrial, lo que ha provocado un incremento de la temperatura global en más de un grado. Esto supone que estamos liberando el calor que emitirían cuatro bombas atómicas cada segundo. De ahí el hecho que se están derritiendo los polos y aumentando el nivel de los mares.</p>
<p style="text-align: justify;">A mediados de siglo se prevé un incremento de la temperatura de otro grado adicional. Este proceso implicará que algunas zonas de nuestro planeta queden inundadas por el agua. En concreto, los cálculos prevén que entre 50 y 200 millones de personas estén obligadas a desplazarse para el año 2050, convirtiéndose en <em>refugiados climáticos o ambientales</em>. Recordemos que 13 millones de personas son las que hasta ahora han huido de la guerra de Siria.</p>
<p style="text-align: justify;">Por si fuera poco, frente a estas previsiones, nos están llegando noticias sorprendentes sobre la desvinculación de EEUU del tratado de París. El motivo, una visión egoísta y fragmentada de los problemas globales del planeta, apoyada por el populista lema «America first» (América primero).</p>
<p style="text-align: justify;">¿Por qué esta actitud individualista y poco solidaria que, seguramente, no es un hecho aislado atribuible al presidente de los EEUU, sino que es también compartida por un número no desdeñable de ciudadanos de nuestro planeta?</p>
<p style="text-align: justify;">Probablemente la respuesta está en que existe una cierta infoxicación (una intoxicación de información). Llevamos gran parte de nuestra vida bombardeados por noticias catastróficas sobre las consecuencias del cambio climático y sobre campañas de sensibilización encaminadas a mejorar el medio ambiente. Sin embargo, esta cascada de información acaba siendo perniciosa, porque después de un primer impacto emocional importante pero reducido en el tiempo, nuestro cerebro produce un efecto bloqueo, pasando a archivar la información en nuestra biblioteca de sucesos, libre de su componente emocional.</p>
<figure id="attachment_2261" aria-describedby="caption-attachment-2261" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/06/Economia-circular2.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-2261 size-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/06/Economia-circular2-1024x683.jpg" alt="" width="660" height="440" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/06/Economia-circular2-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/06/Economia-circular2-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/06/Economia-circular2-600x400.jpg 600w" sizes="(max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-2261" class="wp-caption-text">Fotografía: David Martínez</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">No es trivial el proceso de concienciación de la ciudadanía que se ha realizado en muchos de los países desarrollados, integrando en su quehacer diario un aspecto tan importante como el proceso de reciclaje. Sin embargo, nos queda poco tiempo y, si queremos reducir el calentamiento del planeta, es necesario buscar modelos sistémicos que incorporen en nuestra economía formas de diseñar, producir y consumir distintas a las que conocemos. En este sentido es interesante la aportación de las diferentes escuelas de pensamiento industrial y económico al concepto de economía circular.</p>
<p style="text-align: justify;">Nuestra economía utiliza lo que se denomina «un sistema lineal», basado en la extracción, producción, consumo y eliminación. Este sistema está alcanzando sus límites, por lo que es necesario encontrar un sistema que sea más eficiente y que optimice el volumen de materiales utilizados, la energía que se consume y los residuos que se generan.</p>
<p style="text-align: justify;">La economía circular no se basa únicamente en reducir el impacto medioambiental de nuestras actuaciones, sino que va más allá, atajando los problemas desde su raíz. Es por ello que se centra en el diseño, teniendo en cuenta los procesos de extracción, producción, reutilización y reciclaje desde el momento de la concepción de los productos, a la vez que busca la minimización de su consumo energético.</p>
<p style="text-align: justify;">La economía circular se inspira en la biomímesis, una disciplina que estudia las mejores ideas de la naturaleza para imitar sus diseños y procesos con el ánimo de resolver problemas humanos. La economía circular copia el ciclo de vida de los seres vivos que tiene lugar en la naturaleza. En el mundo natural no hay residuos, sino que la materia fluye, de manera que los residuos de una especie se convierten en alimentos para otra utilizando para todo ello una fuente de energía inagotable que proviene directamente del sol.</p>
<p style="text-align: justify;">La economía circular divide los componentes de los productos en dos grupos, los biodegradables (son aquellos nutrientes biológicos que pueden ser devueltos a la naturaleza como alimento de otros seres vivos) y los técnicos (aquellos que deben ser reutilizados una y otra vez en el proceso productivo sin entrar en la naturaleza).</p>
<p style="text-align: justify;">La clave de la economía circular, está en diseñar productos absolutamente reciclables, ya sea porque son biodegradables o porque están diseñados de manera que sus componentes pueden ser utilizados repetidamente en los procesos de producción, favoreciendo desde su concepción el ahorro de materiales, el ahorro en el consumo de energía durante todo el ciclo de vida del producto y evitando la generación y acumulación de residuos.</p>
<p style="text-align: justify;">El siguiente video, presentado por la Fundación Ellen MacArthur denominado <em>Rethinking Progress</em> (<em>Repensando el progreso</em>), ayuda a entender y ampliar el concepto de economía circular comentado brevemente en este artículo.</p>
<p><iframe src="https://www.youtube.com/embed/RstFV_n6wRg?rel=0" width="560" height="315" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen"></iframe></p>
<p style="text-align: justify;">El calentamiento global del planeta está dejando de ser un problema potencial para empezar a convertirse en una realidad. Y esa realidad producirá cambios en la naturaleza, desaparición de algunas especies, pérdida de las condiciones de vida, bienestar y salud de los individuos, pero sobre todo afectará directamente a millones de personas, los denominados refugiados climáticos o medioambientales. Personas concretas que verán como las tierras se desertizan, como las lluvias arrasan los cultivos, o como los mares engullen sus poblados y ciudades.</p>
<p style="text-align: justify;">Estas personas concretas, que también podemos ser nosotros, deberán buscar un nuevo lugar para habitar, lo cual generará importantes corrientes migratorias y presión demográfica sobre territorios que no estarán preparados para ser poblaciones de acogida.</p>
<p style="text-align: justify;">El planeta Tierra y su capacidad para generar ecosistemas sostenibles tiene una experiencia de éxito de miles de millones de años. Nosotros, en unos pocos siglos hemos puesto en peligro la vida de millones de personas, que es el bien más preciado que tenemos. Quizás haya llegado el momento de desendiosar al individuo y desde la humildad, mirar, escuchar y aprender de otros seres vivos que sin la inteligencia ni la capacidad de amar que tiene el ser humano, han sabido encontrar el camino de la supervivencia.</p>
<p><em>David MARTÍNEZ GARCÍA<br />
</em><em>Economista<br />
</em><em style="line-height: 1.5;">Barcelona (España)<br />
</em><em>Junio de 2017</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2017/06/la-economia-circular/">La economía circular</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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