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	<title>Cuatro errores al escuchar | Revista RE Castellano</title>
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	<description>Revista de pensamiento y opnión</description>
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		<title>Cuatro errores al escuchar</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Leticia Soberón]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Feb 2024 05:59:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Relaciones humanas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Leticia SOBERÓN</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/02/cuatro-errores-al-escuchar/">Cuatro errores al escuchar</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Tocamos de nuevo el<strong> tema de la escucha</strong> porque es <strong>realmente clave</strong> en las relaciones humanas. Parece una cosa sencilla, pero&#8230; ¡qué difícil es encontrar personas realmente «<strong>escuchatanas</strong>» (versus «charlatanas»).</p>
<p style="text-align: justify;">En el diálogo, cuando alguien desea compartir algo importante, solemos <strong>caer una y otra</strong> vez en <strong>frases rutinarias</strong> y <strong>respuestas estandarizadas</strong> que rompen el puente, <strong>aplanan el deseo</strong> de <strong>compartir</strong> algo que con frecuencia <strong>tiene mucho de impreciso</strong> en el interior de la persona.</p>
<p style="text-align: justify;">La escucha es muchas veces una especie de «<strong>ayuda al parto</strong>» de algo que está dentro de la persona que intenta expresarlo, pero <strong>no siempre lo tiene bien definido</strong>, no encuentra las palabras que le hagan justicia a un sufrimiento, a una vivencia, a un deseo, a una desilusión. Quien escucha bien, ha de tener <strong>mucha </strong><b>sensibilidad</b> para <strong>acoger con la mirada y el silencio</strong>, los intentos de la persona que se esfuerza en expresar algo difícil de formular.</p>
<p style="text-align: justify;">Traigo aquí algunas de esas <strong>rutinas erróneas</strong> que solemos introducir en la conversación que pretende ser «de escucha» y que suelen producir el efecto contrario al deseado: la persona que quería ser escuchada se calla, o cae a su vez en frases rutinarias que parecen satisfacer al supuesto escuchador.</p>
<ol>
<li style="text-align: justify;"><strong>Responder contando mi propio caso</strong> o un caso similar. Ante las primeras frases de quien expresa algo, rápidamente saltamos expresando nuestra propia experiencia, ilustrando cómo resolvimos una situación que nos parece similar, o evocando algún caso próximo que nos parece encajar bien en la narración de la persona. ¡<strong>Qué gran error</strong>! Quien está intentando decir algo que para ella o para él es una<strong> situación única</strong>, personal, irrepetible, <strong>no gana nada</strong> porque le digan que es un<strong> caso frecuente</strong> y no tiene nada de original. El abc de la escucha es dejar que la persona se explique, se explaye <strong>poniendo palabras a una vivencia interior</strong>. Es justamente <strong>eso lo que le ayuda</strong>. Cualquier respuesta que <strong>desvíe el foco</strong> hacia el escuchador o hacia un tercero, impide este vital proceso interior que realmente puede marcar la diferencia.</li>
<li style="text-align: justify;"><strong>Evaluar la situación desde nuestra jerarquía de valores</strong>. Precipitarse a dar una <strong>calificación ética</strong> o práctica a lo que nos están contando, es un <strong>error muy frecuente</strong> en las conversaciones de confianza. Pero esa valoración -sea positiva o negativa- provocará casi de inmediato<strong> la justificación y la defensa de sus acciones</strong>, o directamente el silencio, cuando no el maquillaje de la narración para lograr un «aprobado». Es clave <strong>acallar nuestro hábito de enjuiciar</strong> las cosas. Claro que uno tiene una opinión, pero no ayuda nada el expresarla si no se nos pide explícitamente. Hay que <strong>dejar que sea la propia persona quien valore</strong> por ella misma lo que está en juego.</li>
<li style="text-align: justify;"><strong>Intercalar frases hechas y rutinarias</strong>. Los<strong> refranes y las frases prefabricadas</strong> son frecuentes en nuestras conversaciones: «tenía que pasar, estaba escrito», o «todo será para bien», o «ánimo, échale ganas». Nada de esto ayudará a una persona que debe lidiar con sus propios claroscuros, <strong>con sus límites, con su incoherencia</strong>. Es mucho mejor <strong>plantear preguntas</strong> adecuadas para que la persona pueda formular de varias maneras diferentes lo que está viviendo, pues eso le ayudará mucho más que nuestras frases genéricas. Por ejemplo: «¿Y cómo te sientes con esa decisión?», o bien «¿Te había pasado algo similar en otras ocasiones?» o «¿Qué cosas te han dado resultado en momentos similares?».</li>
<li style="text-align: justify;"><strong>Interrumpir para hablar de otra cosa</strong>. Incluso aunque uno diga que es «entre paréntesis», <strong>una cuña sobre otro tema</strong> en el contexto de una conversación importante, <strong>esterilizará la vivencia de acogida</strong> que se pudiera haber establecido. Es muy difícil luego retomar el hilo, <strong>recrear el clima</strong> -tantas veces frágil y volátil- <strong>de confianza,</strong> que permita a la persona expresarse. En este sentido también interrumpen y dañan la conversación los quehaceres simultáneos (ver el móvil, mover platos o tazas, ofrecer café&#8230;). Todo lo que haga poner en duda la «atención plena» por parte de quien escucha, deteriora ese vehículo invisible de la conversación significativa, que es la <strong>acogida incondicional</strong>.</li>
</ol>
<figure id="attachment_13931" aria-describedby="caption-attachment-13931" style="width: 399px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/02/man-1169309_1280.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class=" wp-image-13931" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/02/man-1169309_1280-300x201.jpg" alt="Mirar a los ojos ayuda mucho" width="399" height="267" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/02/man-1169309_1280-300x201.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/02/man-1169309_1280-1024x686.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/02/man-1169309_1280.jpg 1280w" sizes="(max-width: 399px) 100vw, 399px" /></a><figcaption id="caption-attachment-13931" class="wp-caption-text"><em>             Los gestos muestran el interés real en el otro</em></figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Los<strong> gestos, la mirada, la quietud</strong> de quien escucha, pueden ser enormemente elocuentes y expresar el auténtico interés que se tiene en comprender al otro, en dejar que se explique, en ayudarle a reacomodar las piezas mal situadas en su propio interior.</p>
<p style="text-align: justify;">El <strong>silencio es el recurso por excelencia</strong>, de la escucha auténtica. Un<strong> silencio acogedor</strong>, un silencio que recibe, que no juzga, que anima a continuar, que expresa sin decirlo ese «cuéntame» que permite a la otra persona ser protagonista de su propia narración y encontrarle su sentido, a veces muy evidente para quien escucha, pero que debe emerger en el corazón del narrador.</p>
<p style="text-align: justify;">Entrenémonos en el <strong>arte de escuchar</strong>, pues ya con ese solo gesto, podemos ayudar mucho a personas que, de otro modo, se sentirían profundamente solas.</p>
<p style="text-align: justify;">Y todos tenemos necesidad, en algún momento de nuestra vida, de un <strong>corazón sabio</strong> que, <strong>sin juzgarnos</strong> ni darnos recetas, simplemente nos <strong>regale tiempo de escucha</strong>.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Leticia SOBERÓN MAINERO<br />
</em><em>Psicóloga y doctora en comunicación<br />
</em><em>Madrid, febrero 2024</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/02/cuatro-errores-al-escuchar/">Cuatro errores al escuchar</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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