<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>espacios habitables | Revista RE Castellano</title>
	<atom:link href="https://www.revistare.com/tag/espacios-habitables/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://www.revistare.com</link>
	<description>Revista de pensamiento y opnión</description>
	<lastBuildDate>Wed, 07 Mar 2018 05:47:46 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=7.0.3</generator>

<image>
	<url>https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/02/cropped-Base_logo_web_2-32x32.jpg</url>
	<title>espacios habitables | Revista RE Castellano</title>
	<link>https://www.revistare.com</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>Hablan de caseidad</title>
		<link>https://www.revistare.com/2018/03/hablan-de-caseidad/</link>
					<comments>https://www.revistare.com/2018/03/hablan-de-caseidad/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Josep Alegre]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Mar 2018 05:57:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Habitat / caseidad]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[cobijo]]></category>
		<category><![CDATA[cuenco]]></category>
		<category><![CDATA[espacios habitables]]></category>
		<category><![CDATA[guarida]]></category>
		<category><![CDATA[Hablan de caseidad]]></category>
		<category><![CDATA[hogar]]></category>
		<category><![CDATA[hospitalidad]]></category>
		<category><![CDATA[María BORI]]></category>
		<category><![CDATA[ser casa]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.revistare.com/?p=3119</guid>

					<description><![CDATA[<p>Maria Bori</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2018/03/hablan-de-caseidad/">Hablan de caseidad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_3122" aria-describedby="caption-attachment-3122" style="width: 300px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/03/Casona-del-campo_Claudia-Tzanis.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-3122 size-medium" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/03/Casona-del-campo_Claudia-Tzanis-300x168.jpg" alt="" width="300" height="168" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/03/Casona-del-campo_Claudia-Tzanis-300x168.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/03/Casona-del-campo_Claudia-Tzanis-1024x575.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/03/Casona-del-campo_Claudia-Tzanis-600x337.jpg 600w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-3122" class="wp-caption-text">Fotografía: Claudia Tzanis</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;"><strong>Sin decirlo, otros también hablan de caseidad</strong></p>
<p style="text-align: justify;">“Recogimiento, interioridad, intimidad, concreción… son las categorías que definen el lugar antropológico de la casa” (Esquirol 2005:24). El origen de la caseidad nos remonta al momento en que el ser humano se empieza a asentar y progresivamente concibe el espacio donde vive como un espacio habitable y de convivencia, tal como lo señala la expresión “de la guarida al hogar”, utilizada en la tarjeta de invitación de los XXXVI Coloquios de la Punta de la Mona<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a> (2013), referidos al tema. Este tránsito de la guarida hacia el hogar se puede producir también en cualquier sociedad del siglo XXI.</p>
<p style="text-align: justify;">Si bien hay espacios habitados que no son más que guaridas donde refugiarse en algún momento del día, normalmente al anochecer, también, encontramos espacios habitables donde se respira “caliu”, como se expresa coloquialmente en catalán, que traducido sería el llamado “calor de hogar”, que nos remite a la intimidad, al reposo, al recogimiento y al acogimiento. Este “calor de hogar” es el centro donde se experimenta la calidez, donde “se cocinaba la cazuela” alrededor de la cual se reunían los integrantes de la casa. Es el centro, no de naturaleza geométrica, sino existencial, que reúne y orienta (Esquirol, 2015). La caseidad tiene mucho que ver con este tránsito desde la guarida al “caliu”, con este tránsito existencial, que no es espontáneo.</p>
<figure id="attachment_3123" aria-describedby="caption-attachment-3123" style="width: 300px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/03/Cueva_Pixabay.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-3123 size-medium" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/03/Cueva_Pixabay-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/03/Cueva_Pixabay-300x225.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/03/Cueva_Pixabay-600x450.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/03/Cueva_Pixabay-90x68.jpg 90w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/03/Cueva_Pixabay.jpg 960w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-3123" class="wp-caption-text">Fotografía: Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">El origen del neologismo “caseidad”, lo encontramos a Alfredo Rubio (1993) que al respecto nos dice: “la mujer está constituida, anatómicamente, fisiológicamente y psicológicamente, para ser casa. Porque todo hijo, todo ser humano que ha nacido, ha tenido una primera casa que ha sido el vientre de su madre. (…) para los padres el hijo es un huésped que llega a la casa y que será recibido”. Esa protección se prolonga, después del nacimiento, en un lugar donde guarecerse y aprender a convivir armónicamente y en paz. La convivencia y la vida social son, por tanto, connaturales al ser humano y requieren de espacios adecuados en cada fase del ciclo vital.</p>
<p style="text-align: justify;">Esquirol plantea que la casa se relaciona con lo cóncavo, con el don, con lo gratuito, con el regalo. “La casa es la concavidad del cobijo, del mismo modo que el cuenco hecho con las manos lo es del don” (2015:43), esas mismas manos son cuenco que recogen y contienen. Desde esta perspectiva la caseidad, parafraseando a Esquirol, se relaciona con la entrega a los demás, “darse es servir a los demás de alimento, de compañía de ternura o cobijo” (2015:45). “La mano tendida o la mano haciendo un poco de receptáculo o de abrazo: son gestos fundamentales de la filosofía del don” (2015:44). En este sentido la caseidad se relaciona con la acogida del otro, de ese otro, desde la gratuidad, desde el don.</p>
<p style="text-align: justify;">Un  gran número de personas que <em>per sé</em> tienen un grado de vulnerabilidad mayor, por lo que requieren ser contemplados en la declaración de los derechos humanos. Véase los niños, las mujeres embarazadas, las personas en situación de enfermedad, las personas privadas de libertad o en situación de conflicto bélico, entre otros. En estas situaciones de extrema vulnerabilidad, también puede hacerse presente la caseidad a través de la hospitalidad o del acogimiento. Esquirol también relaciona el don y la entrega con la hospitalidad que se practica en las casas de misericordia, casas de caridad y hospitales. Dice textualmente que “la solidaridad tiene forma de casa. Una casa no hospitalaria, no es casa” (2015:45).</p>
<p style="text-align: justify;">La necesidad de cobijo en la especie humana es más patente que en otros seres. Su indigencia desde el momento del nacimiento, nos hace reflexionar en su necesidad de ser acogido y cuidado en manos de otros -normalmente sus progenitores-. Como refiere la Dra. Pallás (2014) en el cuidado de neonatos, este tiene la necesidad de estar en un nido en momentos de máxima vulnerabilidad para poder desarrollarse y que otros le provean todo lo necesario para vivir: alimento, calor, cuidado, amor. Aspectos todos ellos relacionados con el hecho de ser casa para otro.</p>
<figure id="attachment_3120" aria-describedby="caption-attachment-3120" style="width: 168px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/03/Mesa_Claudia-Tzanis.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-3120 size-medium" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/03/Mesa_Claudia-Tzanis-168x300.jpg" alt="" width="168" height="300" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/03/Mesa_Claudia-Tzanis-168x300.jpg 168w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/03/Mesa_Claudia-Tzanis-575x1024.jpg 575w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/03/Mesa_Claudia-Tzanis-600x1068.jpg 600w" sizes="(max-width: 168px) 100vw, 168px" /></a><figcaption id="caption-attachment-3120" class="wp-caption-text">Fotografía: Claudia Tzanis</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">El libro infantil “Mi mamá tiene una casa en la barriga” (<a href="http://www.casadellibro.com/libros-ebooks/vanessa-cabban/34024">Cabban</a> y <a href="http://www.casadellibro.com/libros-ebooks/giles-andreae/35447">Andreae</a>, 2001) nos muestra la evidencia de la naturaleza, que especialmente los niños son capaces de ver. La primera casa de todo ser humano es otro ser humano, una mujer, quien, siendo primera casa, desarrolla unas experiencias -dada su condición biológica- que iluminan el ejercicio y las actitudes propias del arte de la caseidad. Nos indica con toda frescura un aspecto de gran relevancia en el hecho de ser mujer, que es el don de ser habitables. También Esquirol (2005) se refiere a ello citando a Lèvinas que considera que el primer calor que uno siente es el que desprenden los otros que me reciben, y que la primera morada del mundo es una morada humana. Esta capacidad de ser casa para otros es la que Alfredo Rubio (1989) define como un “plus” del ser mujer. <em>“</em>El plus femenino se basa en que la mujer es casa, es la primera casa de todo ser viviente”.</p>
<p style="text-align: justify;">Tal como Rubio expresa en la conferencia La mujer en el 2000<a href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a>, “su constitución está para tener en su seno el nuevo ser”. Tanto si engendra como si no lo hace, el hecho es que la mujer tiene la capacidad de ser habitada, es un ser habitable. Seguidamente, el autor nos refiere un segundo paso a modo de círculo concéntrico, en que la mujer ejerce la caseidad cuando el niño “nace y lo tiene en sus brazos en la lactancia”, entregando cobijo y alimento, lo que recae principalmente todavía en la mujer, pero en forma más compartida con otros adultos que se inician en la caseidad, en la acogida de este nuevo ser. Un tercer nivel concéntrico es que “luego, lo tiene que educar”; responsabilidad que históricamente fue depositada principalmente en las mujeres y en la actualidad se comparte entre los adultos responsables a cargo del nuevo ser, extendiendo la acción de la caseidad a todo ser humano.</p>
<p style="text-align: justify;">En el estudio de Martins y cols. (2015) se afirma que la idea tradicional de una paternidad sin participación en la vida doméstica va en declive y que el papel de los varones en la paternidad se ha ido desarrollando cada vez más y con mayor implicación afectiva. Otro aspecto relevante en esta materia es la constatación de que también se afirma que en la sociedad postmoderna hay nuevos tipos de familias, jugando un papel preponderante la nueva paternidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Los modelos familiares actuales nos llevan a un mayor y gradual compromiso del varón en temáticas relacionas con la caseidad, aspectos que durante siglos fueron única y exclusivamente resorte de la mujer. Sin embargo, en la misma conferencia citada con anterioridad, Rubio planteaba derechamente que a consecuencia del plus femenino “la casa no es más que la prolongación de la mujer” y que “la caseidad, a la mujer le sale de dentro el ser una buena casera, tener la casa en orden, tenerla limpia, tenerla eficiente”, afirmaciones ambas dignas de ser reformuladas, dada la mayor integración del varón en todas las acciones relacionadas con la casa y todo lo que en ella se desarrolla. Se podría derivar de la afirmación de Rubio, que los espacios habitables reflejan a las personas que en ellas habitan, y que en la medida que una persona vaya desarrollando la caseidad, acogiendo a otro en diferentes espacios habitables, se cuidará también de que estos espacios sean bellos, agradables y bien dispuestos, para que el otro se sienta como en casa.</p>
<p style="text-align: justify;">En relación con lo anterior también Lèvinas relaciona el ser mujer con la acogida y lo que en palabras de Rubio sería la caseidad: “Y el Otro, cuya presencia es discretamente una ausencia y a partir de la cual se lleva a cabo el recibimiento hospitalario por excelencia que describe el campo de la intimidad, es la Mujer: La mujer es la condición de recogimiento, de la interioridad de la Casa y de la habitación” (Lévinas citado en Esquirol 2005:29)</p>
<p style="text-align: justify;">El actual Obispo de Roma en la Carta Encíclica “Laudato si”<a href="#_ftn3" name="_ftnref3">[3]</a> sobre el cuidado de la casa común, afirma que “para que pueda hablarse de un auténtico desarrollo, habrá que asegurarse que se produzca una mejora integral en la calidad de vida humana y esto implica analizar el espacio donde transcurre la existencia de las personas. Los escenarios que nos rodean influyen en nuestro modo de ver la vida, de sentir y de actuar”. La caseidad se relaciona de este modo con todos los espacios humanos habitables, no solamente con la casa de cada uno, sino que también se desarrolla en otros espacios habitables como los lugares de trabajo, las residencias o casas de acogida, las ciudades y finalmente, como dicen algunos, en la casa común.</p>
<figure id="attachment_3121" aria-describedby="caption-attachment-3121" style="width: 168px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/03/Papa-y-su-hija_Claudia-Tzanis.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-3121 size-medium" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/03/Papa-y-su-hija_Claudia-Tzanis-168x300.jpg" alt="" width="168" height="300" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/03/Papa-y-su-hija_Claudia-Tzanis-168x300.jpg 168w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/03/Papa-y-su-hija_Claudia-Tzanis-575x1024.jpg 575w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/03/Papa-y-su-hija_Claudia-Tzanis-600x1069.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/03/Papa-y-su-hija_Claudia-Tzanis.jpg 1985w" sizes="auto, (max-width: 168px) 100vw, 168px" /></a><figcaption id="caption-attachment-3121" class="wp-caption-text">Fotografía: Claudia Tzanis</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">La iniciativa catalana “Casa nostra es casa vostra”<a href="#_ftn4" name="_ftnref4">[4]</a> (2017) es un claro ejemplo de querer acoger a personas que huyen de las guerras y del hambre, que sufren persecución y tienen dificultades para desarrollar una vida digna, lo hace ver que el sentido de casa, de caseidad, se amplía a nivel social. González Feria (2001:1) lo ratifica diciendo que “se necesita también caseidad en la organización de las ciudades y del estado: urbanismo, política, etc., pero se empieza por los hogares. Mala política o mal urbanismo hará aquella persona que primero no colabore en llevar ‘su guarida’.”</p>
<p style="text-align: justify;">Todo ello nos hace ver el amplio abanico que se despliega desde este neologismo que es la caseidad: el seno materno, el abrazo de los padres, la casa familiar; los departamentos compartidos, el piso de soltero, los hogares de menores y las residencias de ancianos; los lugares de trabajo y los colegios; los barrios, las plazas, los pueblos, las ciudades, los países y la tierra. El objetivo último de la caseidad se refiere a todo lo que en estos espacios acontece, especialmente lo concerniente al desarrollo personal y social, con el fin de que cada persona pueda vivir autónoma, solidaria y gozosamente según la definición de salud integral de Jordi Gol<a href="#_ftn5" name="_ftnref5">[5]</a>, sumándose así a los muchos autores que nos hablan de caseidad sin decirlo.</p>
<p><em>Maria BORI </em><br />
<em>Educadora-Directora de Gestión Educativa COANIQUEM<br />
</em><em>Santiago – Chile<br />
</em><em>Marzo de 2018</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Coloquios Punta de la Mona: Coloquios de reflexión sobre la música, la poesía, la arquitectura la pintura o la religión, organizados por la Fundación Prieto Moreno en la Ermita de San José y Santa Rita de la Urbanización Los Berengueles, (La herradura) en Granada, desde el año 1975 durante la época estival.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> Conferencia pronunciada en Casa Teatro de Republica Dominicana 1989</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a> Enciclíca Laudato si. Cap III</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref4" name="_ftn4">[4]</a><em> “</em><em>Casa nostra, casa vostra”</em> (2017) es una campaña que nace de un grupo de personas independientes en Catalunya, con la finalidad de acoger a refugiados y hacer tomar conciencia de esta realidad a toda la sociedad</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref5" name="_ftn5">[5]</a> Definición de salud de Jordi Gol Gurina 1978</p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2018/03/hablan-de-caseidad/">Hablan de caseidad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.revistare.com/2018/03/hablan-de-caseidad/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La caseidad, algo de toda la vida</title>
		<link>https://www.revistare.com/2017/12/la-caseidad-algo-de-toda-la-vida/</link>
					<comments>https://www.revistare.com/2017/12/la-caseidad-algo-de-toda-la-vida/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Josep Alegre]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 Dec 2017 05:57:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Habitat / caseidad]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[casa]]></category>
		<category><![CDATA[cuerpo]]></category>
		<category><![CDATA[espacios habitables]]></category>
		<category><![CDATA[La caseidad algo de toda la vida]]></category>
		<category><![CDATA[María BORI]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.revistare.com/?p=2834</guid>

					<description><![CDATA[<p>María BORI</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2017/12/la-caseidad-algo-de-toda-la-vida/">La caseidad, algo de toda la vida</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_2837" aria-describedby="caption-attachment-2837" style="width: 300px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/12/La-caseidad.-algo-de-toda-la-vida_1.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-2837 size-medium" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/12/La-caseidad.-algo-de-toda-la-vida_1-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/12/La-caseidad.-algo-de-toda-la-vida_1-300x225.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/12/La-caseidad.-algo-de-toda-la-vida_1-600x450.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/12/La-caseidad.-algo-de-toda-la-vida_1-90x68.jpg 90w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/12/La-caseidad.-algo-de-toda-la-vida_1.jpg 960w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-2837" class="wp-caption-text">Fotografía: María Bori</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Hay un lugar en la vida que es íntimo, de uno, propio y comunitario al mismo tiempo, que reconocemos y nos identifica personalmente. Es aquel lugar donde moramos, donde nos sentimos más nosotros mismos que en ningún otro lugar. Es la casa. Esta afirmación que inicialmente pudiera parecer que se refiriera a nuestro propio cuerpo, la hacemos sobre la casa. Nuestro cuerpo es también espacio habitable de nuestra interioridad. También Hugo Mujica presenta esta semejanza entre dos realidades de tanta relevancia para el ser humano, como son el cuerpo y el espacio en que se habita, estableciendo la casa como un lugar de vida, un lugar donde podemos encontrarnos. Dice así:</p>
<p style="text-align: justify;">“Lo más cercano, lo idéntico a mí, es mi cuerpo y, curiosamente, es vivido, experimentado, ambigua y doblemente: soy mi cuerpo, y a la vez, tengo un cuerpo”.</p>
<p style="text-align: justify;">“Algo semejante a esta experiencia es la casa que habitamos, dentro de la cual, y gracias a la cual, somos”</p>
<figure id="attachment_2835" aria-describedby="caption-attachment-2835" style="width: 225px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/12/La-caseidad.-algo-de-toda-la-vida_2-e1512467501842.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-2835" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/12/La-caseidad.-algo-de-toda-la-vida_2-e1512467501842-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/12/La-caseidad.-algo-de-toda-la-vida_2-e1512467501842-225x300.jpg 225w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/12/La-caseidad.-algo-de-toda-la-vida_2-e1512467501842-600x799.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/12/La-caseidad.-algo-de-toda-la-vida_2-e1512467501842.jpg 720w" sizes="auto, (max-width: 225px) 100vw, 225px" /></a><figcaption id="caption-attachment-2835" class="wp-caption-text">Fotografía: Claudia Tzanis</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Al parafrasear lo anterior, podemos deducir que, al tener casa donde recogerme puedo ser casa donde acoger al otro, haciendo vida la idea que expresa el poeta: “La casa es algo así como la geografía de nuestra extensión”, de lo que se puede desprender que el ser humano tiene la capacidad de “ser casa para otro ser humano”, lo que, asimismo, nos remite a la capacidad de la mujer de ser nuestra primera casa.</p>
<p style="text-align: justify;">Nuestro cuerpo está en el origen de nuestra existencia —de cada uno de nosotros—, así como la casa lo está en el origen de la conciencia del ser hombre, en el proceso que el ser humano hizo hacia el sedentarismo, al asentarse y, progresivamente, concebir el espacio donde vivía, como un espacio habitable y convivencial, en ese tránsito que algunos han nombrado “de la guarida al hogar ”.</p>
<p style="text-align: justify;">La casa, el techo, el cobijo, se han ido conformando en algo que nos es connatural de tal manera que, si alguien no tiene casa, siente que va perdiendo su dignidad de ser “ser humano”. De ahí que tantas organizaciones, gubernamentales o no gubernamentales, trabajen por los niños “sin hogar”, por los hombres y mujeres “sin techo” o por los refugiados, con eslóganes que contienen palabras referidas a los espacios habitables, como por ejemplo el de “casa nostra, casa vostra ” («nuestra casa, vuestra casa») o algunos de los referidos.</p>
<figure id="attachment_2836" aria-describedby="caption-attachment-2836" style="width: 159px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/12/La-caseidad.-algo-de-toda-la-vida_3-e1512467682915.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-2836" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/12/La-caseidad.-algo-de-toda-la-vida_3-e1512467682915-225x300.jpg" alt="" width="159" height="212" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/12/La-caseidad.-algo-de-toda-la-vida_3-e1512467682915-225x300.jpg 225w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/12/La-caseidad.-algo-de-toda-la-vida_3-e1512467682915-600x799.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/12/La-caseidad.-algo-de-toda-la-vida_3-e1512467682915.jpg 720w" sizes="auto, (max-width: 159px) 100vw, 159px" /></a><figcaption id="caption-attachment-2836" class="wp-caption-text">Fotografía: Coloración Pyxabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">La capacidad del ser humano de acoger la vulnerabilidad de otro ser humano, generando ámbitos de acogida desde la habitabilidad y la convivencia, es lo que los hombres y mujeres, desde que tienen conciencia de serlo, han ido procurando a lo largo de la historia. La finalidad última del desarrollo de esta capacidad es propiciar el mayor desarrollo personal y comunitario —la sabiduría de vivir—, para experimentar el amor y el gozo de existir en cada circunstancia de la vida.</p>
<p style="text-align: justify;">A esta capacidad algunos la nombramos con el neologismo «caseidad», acuñado por el Dr. Alfredo Rubio de Castarlenas.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>María BORI SOUCHEIRON</em><br />
<em> Educadora &#8211; Directora de Gestión Educativa COANIQUEM</em><br />
<em> Santiago (Chile)</em><br />
<em> Diciembre de 2017</em></p>
<p>&nbsp;</p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2017/12/la-caseidad-algo-de-toda-la-vida/">La caseidad, algo de toda la vida</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.revistare.com/2017/12/la-caseidad-algo-de-toda-la-vida/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
