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	<description>Revista de pensamiento y opnión</description>
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		<title>Teletrabajo: equilibrar tiempos y espacios</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Leticia Soberón]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 07 Jun 2020 04:59:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Relaciones humanas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Leticia SOBERÓN</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2020/06/teletrabajo-equilibrar-tiempos-y-espacios/">Teletrabajo: equilibrar tiempos y espacios</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Algunos de quienes tenemos el privilegio de trabajar en tiempos de pandemia, lo hemos hecho a distancia, vía digital. Tras dos meses largos de confinamiento, tenemos una cierta perspectiva para poder describir la mezcla de satisfacción y fatiga que muchos de los teletrabajadores experimentamos.</p>
<p style="text-align: justify;">Satisfacción, porque hemos podido compartir mucho más con la familia; nos ahorrarnos las horas de transporte, estamos más presentes en casa a lo largo del día, y quienes tienen niños o abuelos los han visto quizá más que nunca antes, es más fácil asumir algunos imprevistos domésticos estando físicamente en casa.</p>
<p style="text-align: justify;">Fatiga, porque en muchos casos se ha intensificado la carga laboral y no hemos sabido gestionar la infinidad de reuniones virtuales que se multiplicaban hasta invadir tiempos de comida y de descanso. No ha sido fácil afrontar la incertidumbre; empresas y organizaciones han visto morir sus fuentes de ingresos habituales y han tenido que reinventarse a toda velocidad a partir de las tecnologías de comunicación, ofreciendo nuevos servicios y nuevas formas de cercanía a sus clientes para no perderlos. Todo ello de manera casi improvisada y sin posibilidad de planearlo.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Trastocados por el confinamiento</strong></p>
<p style="text-align: justify;">En períodos normales, nuestra vida transcurría más o menos rítmicamente distribuida en unos tiempos y espacios adecuados para cada tipo de actividad y en los círculos concéntricos de relación con las personas que tratamos.</p>
<p style="text-align: justify;">Esos círculos concéntricos en los que se desarrolla nuestra existencia son cuatro ámbitos antropológicos distintos: la <strong>intimidad individual </strong>(cuando estamos solos), la <strong>intimidad compartida</strong> (pareja, familia inmediata), el <strong>entorno comunitario</strong>, <strong>educativo, laboral o profesional</strong> (familia extendida, relaciones de trabajo o escuela y grupos sociales cercanos), y el <strong>entorno ciudadano</strong>, en el que participamos cuando habitamos los espacios públicos, usualmente con desconocidos.</p>
<p style="text-align: justify;">El <strong>e</strong><b>ntorno físico marca en gran medida nuestro comportamiento</b> en cada uno de esos ámbitos. Al salir a la calle o llegar al lugar de trabajo, realizamos automáticamente la conducta adecuada. ¿Qué pasa cuando todo ocurre en el mismo espacio hogareño? El confinamiento <b>trastocó los espacios</b>, y por ello también <b>desequilibró nuestro sentido del tiempo</b>. La intimidad familiar se vio afectada al superponerse nuestro tiempo/ámbito familiar con el educativo y profesional, todo dentro del mismo lugar, sin salir al espacio físico ciudadano: calle, aire libre, parques, restaurantes, bares, teatros, cines, deportivos… Para personas con hijos pequeños, fue un auténtico desafío.</p>
<figure id="attachment_5618" aria-describedby="caption-attachment-5618" style="width: 648px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/06/Teletrabajo.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class=" wp-image-5618" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/06/Teletrabajo.jpg" alt="Perrito esperando al dueño" width="648" height="432" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/06/Teletrabajo.jpg 1920w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/06/Teletrabajo-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/06/Teletrabajo-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/06/Teletrabajo-600x400.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/06/Teletrabajo-1536x1024.jpg 1536w" sizes="(max-width: 648px) 100vw, 648px" /></a><figcaption id="caption-attachment-5618" class="wp-caption-text"><em>El teletrabajo puede invadir otras áreas de nuestra vida</em></figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Esa alteración se agravó por la ausencia de momentos y espacios para <strong>estar solos</strong>; todo ser humano necesita, al menos de vez en cuando, estar consigo mismo. De modo que una convivencia estrecha y sin paréntesis, sobre todo en casas pequeñas, mermaba aún más la posibilidad de pensar un poco en solitario, organizar la mente, serenarse.</p>
<p style="text-align: justify;">En la sociedad del post-Covid19, que aún no ha sido eliminado, parece que el teletrabajo no será la excepción, sino la norma para millones de personas. Hemos de aprender a hacerlo de modo más sano y sostenible.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Qué hacer?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Evidentemente no hay recetas universales. Todo depende de circunstancias, edades, posibilidades…</p>
<p style="text-align: justify;">Pero para un teletrabajo sostenible sería necesario:</p>
<ul>
<li style="text-align: justify;"><strong>Ordenar el tiempo</strong>, y desde el tiempo <strong>priorizar</strong> adecuadamente <strong>las actividades</strong>. Esto supone distribuir la dedicación del modo más adecuado entre trabajo y descanso.</li>
<li style="text-align: justify;"><strong>Generar espacios adecuados</strong>. Ojalá apartados del vaivén de la casa y con luz natural. Limpiarlos también cotidianamente para no terminar en un caos de papeles, tazas, desorden.</li>
<li style="text-align: justify;"><strong>Armonizar nuestras dedicaciones</strong>: pareja, hijos, amigos, ocio, creatividad, cocina, diálogo, juego, entretenimiento, música…</li>
<li style="text-align: justify;"><strong>Cultivar la interioridad</strong>. Es imprescindible mantener esa “ancla” en el propio eje personal para poder afrontar tantas incertidumbres. Las distintas modalidades de meditación, mindfulness, reflexión, oración o simplemente silencio para poder recolocar las piezas del propio puzzle interior.</li>
<li style="text-align: justify;"><strong>Hacer ejercicio y comer bien</strong>. El cuerpo es la sede donde todo ocurre, somos nosotros mismos. Necesitamos cuidarlo, alimentarnos adecuadamente y ejercitarlo al menos un rato al día.</li>
<li style="text-align: justify;"><strong>Reír</strong>. Es imprescindible para mantener la salud mental, y ojalá la risa sea compartida. Descarga energía y nos vincula con las personas cercanas.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Aprovechemos la oportunidad -tan paradójicamente alcanzada- para humanizar nuestro modo de vivir, tanto el trabajo como las relaciones familiares, en esta circunstancia que no buscamos pero puede ser la ocasión de armonizarnos más como personas y como sociedad.</p>
<p><em>Leticia SOBERÓN MAINERO<br />
</em><em>Psicóloga y doctora en comunicación<br />
</em><em>Madrid, junio 2020</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2020/06/teletrabajo-equilibrar-tiempos-y-espacios/">Teletrabajo: equilibrar tiempos y espacios</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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