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	<title>México | Revista RE Castellano</title>
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	<description>Revista de pensamiento y opnión</description>
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	<title>México | Revista RE Castellano</title>
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		<title>Muralismos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Apr 2026 05:00:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte]]></category>
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		<category><![CDATA[Arte rupestre]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Javier BUSTAMANTE</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/04/muralismos/">Muralismos</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_34509" aria-describedby="caption-attachment-34509" style="width: 941px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/04/IMG20260320150700-scaled.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class=" wp-image-34509" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/04/IMG20260320150700-1024x771.jpg" alt="" width="941" height="739" /></a><figcaption id="caption-attachment-34509" class="wp-caption-text">Uno de los murales de Diego Rivera en el edificio de la Secretaría de Educación Pública, también sede actual del <em>Museo Vivo del Muralismo</em>, Ciudad de México. Pintados entre 1923 y 1928, Rivera utilizó la técnica del buon fresco sobre muro directo que, aunque antigua, los muralistas mexicanos la estaban redescubriendo. Foto: Javier Bustamante</figcaption></figure>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">Los seres humanos, desde épocas remotas, plasmamos sobre cuevas y paredes acontecimientos importantes para la colectividad. En muchas latitudes del planeta se han encontrado pinturas rupestres que dan cuenta de diversas actividades de la vida prehistórica, destacando la caza y los rituales que la propiciaban. Es decir que se unía en estas manifestaciones artísticas, la necesidad de sobrevivencia material y la dimensión espiritual. Se calculan unos 400 000 vestigios rupestres en todo el planeta, muchos catalogados y protegidos. Al norte de España, en la zona de Cantabria, hay uno de los ejemplos más ricos en arte rupestre en la Cueva de Altamira.</p>
<p style="text-align: justify;">Con el paso de los siglos, los seres humanos pasamos de pintar sobre las rocas de las cuevas a hacerlo sobre los muros de construcciones, principalmente en espacios sagrados o destinados al poder político. Así nacieron las pinturas murales, algunas para representar acontecimientos históricos, otras de tipo religioso y algunas más con motivos simplemente decorativos. En las culturas mesoamericanas destacan frescos como el de Bonampak, en Chiapas. Datan del año 790 y narran escenas de tipo religioso, bélico, artístico y de la vida cotidiana. En la misma pintura se encuentran numerales que han hecho posible saber las fechas a que se refieren los acontecimientos que narran.</p>
<p style="text-align: justify;">Otro caso de pintura mural, pero de temática meramente religiosa, se encuentra en numerosas iglesias y capillas románicas que se extienden por Europa. El arte cristiano encontró en los muros de los espacios sagrados un lugar idóneo para representar la vida y pasión de Jesús, la vida de María, relatos bíblicos, vidas de santas y de santos, entre otros temas que servían para catequizar a las poblaciones. Eran como una Biblia para analfabetas, porque en aquella Edad Media pocas personas sabían leer y, mucho menos, latín. En el <em>Museu Nacional d’Art de Catalunya</em>, Barcelona, se encuentran muchos exponentes de estas pinturas que nos muestran el románico catalán en su máximo esplendor.</p>
<p style="text-align: justify;">Ya a mediados del siglo XIX, pero sobretodo en el primer tercio del XX, se dio en México un movimiento artístico llamado el <em>Muralismo</em>. Nació como tal en el contexto sociocultural posterior a la Revolución Mexicana (1910-1917) y se caracterizó por una política de apoyo a la educación, el arte y la cultura de los gobiernos post-revolucionarios. Se pretendía poner en valor una nueva identidad mexicana que rescatara el pasado prehispánico, la importante población indígena, los valores rurales y de la clase obrera, así como las tradiciones y costumbres, teniendo como trasfondo una política de izquierda que era la que gobernaba el país en aquella época.</p>
<p style="text-align: justify;">Dentro de los muralistas destacaron “Los tres grandes”: David Alfaro Siqueiros, Diego Rivera y José Clemente Orozco, quienes pintaron importantes espacios políticos, educativos y culturales del país. Junto a ellos también destacan nombres como Juan Cordero, quien fue uno de los precursores del muralismo a mediados del siglo XIX; o Sergio Murillo, mejor conocido como el Dr. Atl, quien es considerado el padre del muralismo moderno e impulsor de los tres grandes y otros artistas más como Roberto Montenegro, Federico Cantú, Xavier Guerrero y Ramón Alva, entre otros.</p>
<p style="text-align: justify;">Un aspecto central del Muralismo es que los artistas que participaban de él rechazaban la posición de que el arte era para una minoría selecta. Por el contrario, ellos creaban por y para el pueblo y las temáticas que abordaban reflejaban su historia, las injusticias que habían padecido y que padecían y destacaban un México indígena y mestizo. El ideal de un nuevo nacionalismo fue plasmándose en los muros de edificios emblemáticos que, hasta la fecha, siguen maravillando a la población local y sus visitantes extranjeros.</p>
<p style="text-align: justify;">El Muralismo mexicano da cuenta de un momento histórico del país, atravesado por tendencias ideológicas y políticas que pretendían ser parteaguas con el pasado inmediato de represión y anulación de gran parte de la población. Por lo mismo, también puede leerse una carga contestataria importante que se radicalizaba en una lucha de clases que pugnaba por el nacimiento de un nuevo México. El arte casi nunca es neutral, cada expresión estética es hija de su momento y responde a las necesidades y a las inquietudes de la sociedad que la hacen nacer. El caso del Muralismo mexicano es un claro ejemplo.</p>
<p style="text-align: justify;">En su momento ayudó a poner imagen a todo un proceso histórico de siglos y a forjar una identidad nacional, encumbrando heroínas y héroes, visibilizando situaciones de abuso de poder y señalando enemigos del pueblo. En nuestros días los muros de muchas ciudades son espacios que vuelven a reflejar el sentir y el pensar de las personas, haciéndose eco de diversas realidades y no sólo de un proyecto único de país. Encontramos mensajes de paz, llamamientos a cuidar el planeta, proclamas por la igualdad de géneros, denuncias por violación a los derechos humanos… Junto con otras expresiones murales cifradas que sólo saben leer colectivos entre los cuales se cruzan grafitis.</p>
<p style="text-align: justify;">Más que un movimiento muralista, tanto en México como en muchas partes del mundo, actualmente existen <em>muralismos</em>: maneras diferentes de tomar las paredes y otras superficies como soporte para plasmar mensajes colectivos provenientes de voces diversas. Ciertamente, un mural es para ser visto por muchos ojos y esto le dará siempre a esta manifestación artística su carácter comunitario. La pluralidad del siglo XIX se deja ver también en los muros de sus ciudades y pueblos.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Javier BUSTAMANTE ENRÍQUEZ<br />
</em><em>Poeta<br />
Ciudad de México, México<br />
</em><em>Abril de 2026</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/04/muralismos/">Muralismos</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>La estela de Tina Modotti</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Apr 2025 05:00:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte]]></category>
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		<category><![CDATA[Muralismo]]></category>
		<category><![CDATA[Tina Modotti]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Javier BUSTAMANTE</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2025/04/la-estela-de-tina-modotti/">La estela de Tina Modotti</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_25395" aria-describedby="caption-attachment-25395" style="width: 804px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/04/IMG_20250313_201501-scaled.jpg"><img decoding="async" class=" wp-image-25395" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/04/IMG_20250313_201501-584x1024.jpg" alt="" width="804" height="1161" /></a><figcaption id="caption-attachment-25395" class="wp-caption-text">Fotografía: Javier Bustamante</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Conocí a Tina Modotti hacia 1994, nos presentó Elena Poniatowska. Yo estaba entonces en la Universidad. Ya había descubierto en mí a Frida Kahlo, mucho antes de la <em>fridomanía</em>. Recientemente había visto por la tele aquella película que interpretara magistralmente Ofelia Medina: <em>Frida, naturaleza viva</em>. Ofelia encarna a la perfección a Frida y la película es un retrato emocional de la pintora, su tiempo y su universo creativo.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Tiníssima</em> llegó a mí en un momento de frenesí por los libros. Esta obra literaria había de ser un guion de cine que encargaron a Poniatowska, pero dada la extensión y, seguramente otras razones, nunca se llevó a la pantalla. Lo que sí resultó fue una obra capital sobre la vida y época de Tina Modotti. Además de la excepcional pluma de cronista y novelista de Elena, esta escritora se alimentó de material de investigación valiosísimo de primera mano: entrevistas, cartas, diarios, fotografías, referencias hemerográficas y bibliográficas…</p>
<p style="text-align: justify;">Conocí a Tina de la mano de Elena. Poniatowska nos ha abierto el corazón para conocer a muchos artistas e intelectuales del siglo XX mexicano. ¡Le debemos tanto! Ha puesto en valor, no sólo la obra de estas personas que podemos ver en museos, en edificios, en adelantos técnicos y científicos, en acuerdos y desacuerdos políticos. Ha puesto en valor su ser humano, sus tragedias y gozos, su paso por el mundo.</p>
<p style="text-align: justify;">Después de <em>Tiníssima</em> han entrado a mi biblioteca muchos libros más sobre Tina, de distintos enfoques y autoras y autores. Ahora trabajo sobre una pieza escénica que destaque su lucha por el ser humano, por la condición de libertad e igualdad de las personas. Si sus imágenes han traspasado el tiempo y el espacio, es porque están respaldadas por una vida congruente.</p>
<p style="text-align: justify;">Este encuentro con Tina que comenzó hace más de treinta años me llevó hace unos días a buscar su tumba, a pasar un rato por el último lugar que acogió su cuerpo. Encontré una referencia en internet que daba el dato: está enterrada en el Panteón de Dolores de la Ciudad de México. La reseña advertía que no era fácil encontrarla y que la lápida se encontraba en malas condiciones.</p>
<p style="text-align: justify;">Con los datos que tenía comencé la expedición. Era el 6 de marzo de 2025, hace pocos días. Siguiendo las órdenes del Google Maps (juro que algún día volveré al mapa de papel, aunque sea lo último que haga y como signo de resistencia), llegué a la puerta del panteón. A la puerta que me indicaba la reseña de internet por la calle Florencio Miranda. Dentro compré un alcatraz que me hicieron aceptar con un ramo que incluía una rosa y algo de nube. No lo vendían suelto. Diez pesitos van. Y pregunté a los cuidadores dónde encontrar la tumba de acuerdo a las referencias: clase 5, lote 5, línea 28, sepultura 26. Estas coordenadas que se leen fácil y que se parecen a una geolocalización GPS, no son tan fáciles de aterrizar en la realidad del Panteón de Dolores.</p>
<p style="text-align: justify;">Aquellas calles con sus manzanas llenas de muertos bajo las cobijas de sus tumbas durmiendo el sueño eterno, parece el resultado de un estado de sitio. Lo escribo con amor, con humor, con respeto y con una sorpresa indignada. El estado de la mayoría es lamentable, realmente es una metáfora del olvido. De un olvido que, además se mezcla con bandolerismo y restos plásticos. La belleza que debe acompañar un camposanto en este panteón se encuentra amordazada.</p>
<p style="text-align: justify;">Por fin, saltando casi sobre las tumbas, porque están casi tan hacinadas como el resto de la Ciudad, divisé a lo lejos la loza donde se encuentra esculpido el rostro de Tina y el poema que le dedicó Pablo Neruda. Tal como describía la reseña de internet, la lápida está en muy mal estado. Conserva aún el rostro del perfil de Tina esculpido en bajorrelieve, pero del texto se ha perdido la mitad. Sólo se puede leer la palabra Modotti, el año de muerte 1942 y palabras entrecortadas de los versos de Neruda. Hace algunos años, conmemorando algún aniversario de Tina, rodearon la lápida por el perímetro con una banda de metal donde pusieron la cronología de Tina, y por encima, a los pies, también en una banda de metal, grabaron el poema completo de Neruda.</p>
<p style="text-align: justify;">Sentí una gran emoción, estaba a unos pasos de ese lugar telúrico donde un frío enero de 1942 despedían a Tina. Su cuerpo, que ya descansaba, había recorrido medio mundo luchando por la condición humana. También había sido fuente de inspiración de fotógrafos, pintores y poetas. Su alma, sin embargo, continúa impregnada por todos aquellos lugares donde había pasado, en cada persona que había tratado, en el eco de su persona y de su obra que ha traspasado el tiempo.</p>
<p style="text-align: justify;">Al llegar, la tumba daba la sensación de no ser visitada hace algún tiempo. Un florero de plástico con restos de una flor marchita y una foto de Tina impresa en papel dentro de una bolsa de plástico para resistir la intemperie, eran muestras de cariño de quienes llevan en el corazón a la artista. La hierba entre las grietas de la lápida daba señales de vida, además de la hojarasca que le asentaba su cualidad de tumba.</p>
<p style="text-align: justify;">Sabiendo que sería algo así como una acción efímera, limpié la tumba de hojas y hierba, en espera de que volvieran a caer y crecer, pero con la intención de que fuera una caricia, una lavada de cara matutina. Dejé sobre su tumba el alcatraz que llevaba, recordando aquellas fotos tan bellas y emblemáticas de los alcatraces que hiciera Tina. Siempre que veo esta flor pienso en ella. Saqué algunas fotos y, con un algo en el corazón, partí de aquellas coordenadas terrenales con otras celestiales muy adentro.</p>
<p style="text-align: justify;">Al investigar por la tumba de Tina, encontré que en aquel Panteón de Dolores estaban también los restos de otros contemporáneos suyos en la llamada Rotonda de las Personas Ilustres. En un lugar aparte, claro, como si Tina y el resto del pueblo fueran unos deslustrados. Los seres humanos somos clasistas hasta en el más allá.</p>
<p style="text-align: justify;">Total que fui a la rotonda y aquello era el Polanco del panteón. Me recordaba la canción de Mecano que habla sobre el cementerio: por un lado los nobles y por otro los nichos con sus bichos. Sólo entrar te encuentres el mausoleo de Diego Rivera y más allá estaba la del muralista Orozco. Además de estas dos tumbas, hay muchas más de músicos, escultores, pintores, poetas, políticos, científicos, militares, etcétera. Mausoleos de lo más bellos y variados. Pues eso, resalto estas dos por contraste, ya que fueron contemporáneos de Tina, colegas de partido y seguro que de parrandas. Tina, por si fuera poco, se convirtió en fotógrafa “oficial” de sus murales.</p>
<p style="text-align: justify;">Otro espejo de nuestra realidad mexicana (y humana). Una rotonda de personas ilustres, hombres y mujeres destacados, con un césped bien recortado que no se puede pisar y una entrada con unas rejas forjadas, y a metros de distancia el pueblo en condiciones, aún en el más allá, infrahumanas (nunca mejor dicho). Y Tina entre el pueblo. Por un momento pensé que sería digno que la trasladasen con los “otros”, pero creo que está en el lugar que ella misma hubiera elegido y que en vida se ganó con su arte y con su forma de vivir.</p>
<p style="text-align: justify;">Como una constelación llamada Tina, este y otros lugares trazan líneas por donde seguir la estela geográfica de su paso por México. Recorrerlos es contemplar el misterio de su vida como quien se adentra en una noche estrellada. Con frecuencia, su obra fotográfica, los ambientes que frecuentó, los personajes con quien alternó, el mito que se levanta sobre su figura, dejan en la sombra al ser humano integral que fue. Tina nació en una familia proletaria pobre, pero esta condición que la acompañó siempre, no le impidió desarrollar una mirada bella sobre la vida. Posiblemente esta mirada dignificaba aquello que tenía delante: campesinas y campesinos, obreros, mujeres con sus hijos a cuestas, niñas y niños, militantes, víctimas de la guerra civil española… Y le hacía ofrecer su vida poniendo sus dones al servicio de los demás.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Javier BUSTAMANTE ENRIQUEZ</em><br />
<em>Poeta</em><br />
<em>Ciudad de México, México</em><br />
<em>Abril de 2025</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2025/04/la-estela-de-tina-modotti/">La estela de Tina Modotti</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Tina Modotti: fotógrafa de la realidad social</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Aug 2023 05:00:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Javier BUSTAMANTE</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2023/08/tina-modotti-fotografa-de-la-realidad-social/">Tina Modotti: fotógrafa de la realidad social</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_11656" aria-describedby="caption-attachment-11656" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/08/846px-Tina_Modotti_-_Edward_Weston.jpg"><img decoding="async" class="size-large wp-image-11656" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/08/846px-Tina_Modotti_-_Edward_Weston-802x1024.jpg" alt="" width="660" height="843" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/08/846px-Tina_Modotti_-_Edward_Weston-802x1024.jpg 802w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/08/846px-Tina_Modotti_-_Edward_Weston-235x300.jpg 235w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/08/846px-Tina_Modotti_-_Edward_Weston.jpg 846w" sizes="(max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-11656" class="wp-caption-text">Foto: Edward Weston *</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Hace muchos años tuve el placer de leer <em>Tinísima, </em>una novela biográfica que narra la vida de la fotógrafa Tina Modotti, escrita por Elena Poniatowska, nacida en París y afincada desde muy joven en México, es una de las grandes cronistas y escritoras de este país latinoamericano. Al parecer, <em>Tinísima</em> fue el encargo de un guión de cine, pero Elena recogió tanta información y le despertó tanta pasión la vida de Tina, que el resultado fue un libro extensísimo. Poniatowska se basó en cartas, diarios de diferentes personas de la época, prensa, testimonios directos… toda documentación de primera mano que le permitió confeccionar un retrato íntimo y fiel de Tina Modotti.</p>
<p style="text-align: justify;">Tina, cuyo nombre completo era Assunta Adelaide Luigia Modotti Mondini, nació en 1896 en Udine, Italia, y emigró desde joven a los Estados Unidos, allí comenzó a trabajar como obrera, mas pronto entró en contacto con el medio artístico de San Francisco y participó como actriz en algunas películas mudas. Después fue modelo del prestigioso fotógrafo Edward Weston, de quien aprendiera el oficio de la fotografía y con quien compartiera vida amorosa durante algunos años.</p>
<p style="text-align: justify;">Tina llega a México en 1923, en plena efervescencia de lo que se conoce como el <em>Renacimiento mexicano</em>. Después de consumada la revolución mexicana, la cultura, la educación y el arte cobran especial importancia en el país, configurando la identidad de lo mexicano. Es de este México del cual se enamora Tina y al cual con tanta sensibilidad retrata.</p>
<p style="text-align: justify;">Tina acompañaba a Edward en sus proyectos fotográficos, cada cual con su cámara. De él aprende el oficio, pero pronto la óptica de Tina adquiere su propio encuadre. Ella pone de relieve las graves desigualdades sociales, el papel de la mujer en la crianza y en la economía doméstica, la lucha de clases, la belleza de lo autóctono, la composición de la cotidianidad…</p>
<p style="text-align: justify;">Hacia el 1926 Weston vuelve a Estados Unidos, sin embargo Tina, que ya ha hecho suyo México, decide quedarse. Su red de amigos incluye los principales artistas del momento, como los muralistas Diego Rivera y José Clemente Orozco, de quien retrata su obra. También se conserva alguna fotografía con Frida Kahlo. Pero lo que destaca más en este momento es su vocación política. Tina ingresa al Partido Comunista y ahí su sensibilidad por el mundo social se ve en aumento. Cámara en mano su intención es desarrollar un lenguaje fotográfico que nazca del pueblo y que le hable al pueblo. Llega a decir que ella no se siente artista, sino fotógrafa, esto le acerca a ser más ejecutora de un oficio que no una privilegiada.</p>
<p style="text-align: justify;">En el 1929, mientras caminaba una noche con su entonces pareja el activista cubano Julio Antonio Mella, este es asesinado a balazos en sus propios brazos. A partir de ese momento la vida de Tina da un giro. Se ve envuelta en escándalos políticos y finalmente es expulsada de México. Gracias a su filiación al Partido Comunista viaja a Europa, donde pasa por países como Alemania y Rusia, cumpliendo misiones secretas. Finalmente llega a España a comienzos de la Guerra Civil y ahí participa activamente en la organización de salvamentos, atención hospitalaria de campaña, atención a desplazados. Publica artículos con pseudónimos a favor de los afectados por el fascismo español. Finalmente tuvo que huir como muchos a través de Francia y vuelve a México con un pasaporte falso.</p>
<p style="text-align: justify;">Cansada y defraudada, muere en la Ciudad de México en 1942, a causa de un paro cardiaco mientras volvía a su casa en un Taxi. Fue enterrada en la Ciudad de México, donde Pablo Neruda le escribe un poema como epitafio. Hacia los años setentas del siglo veinte comienza a revalorizarse el gran aporte artístico, cultural, social y humanitario de Tina Modotti.</p>
<p style="text-align: justify;">Este verano puede apreciarse una de las más importantes exposiciones sobre su obra fotográfica en la Fundación Mapfre con sede en Barcelona: <em>Tina Modotti</em>. Un recorrido que abarca retratos de sus antepasados, padres y hermanos, retratos de la propia Tina hechos por Weston, fotografías prácticamente de todos sus períodos, otras fotografías de Weston, diarios, libros y revistas de la época donde participó ella. Además de la posibilidad de visionar una de las películas mudas donde es protagonista y nos permite verla en pleno movimiento, más allá de la foto fija.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Enlaces de interés:</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Exposición de la Fundación Mapfre “Tina Modotti”</em><br />
<a href="https://www.fundacionmapfre.org/arte-y-cultura/exposiciones/centro-fotografia-kbr/tina-modotti/">https://www.fundacionmapfre.org/arte-y-cultura/exposiciones/centro-fotografia-kbr/tina-modotti/</a></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Documental hecho por Canal22</em><br />
“Tina Modotti. Parte I”<br />
<a href="https://www.youtube.com/watch?v=PVLasTBgXq4">https://www.youtube.com/watch?v=PVLasTBgXq4</a></p>
<p style="text-align: justify;">“Tina Modotti. Parte II”<br />
<a href="https://www.youtube.com/watch?v=PTPzRqIpHKg">https://www.youtube.com/watch?v=PTPzRqIpHKg</a></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Película muda: The Tiger&#8217;s coat/Piel de tigre (1920, EE. UU.), Roy Clemens.</em><br />
<a href="https://www.youtube.com/watch?v=jnXXcvnaKPg">https://www.youtube.com/watch?v=jnXXcvnaKPg</a></p>
<p style="text-align: left;">* Foto: Edward Weston &#8211; http://www.repubblica.it/2003/e/gallerie/spettacoliecultura/modotti/3.html, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=19748178</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Javier BUSTAMANTE ENRIQUEZ</em><br />
<em>Poeta</em><br />
<em>Ciudad de México, México</em><br />
<em>Agosto de 2023</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2023/08/tina-modotti-fotografa-de-la-realidad-social/">Tina Modotti: fotógrafa de la realidad social</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>El momento cero</title>
		<link>https://www.revistare.com/2018/05/el-momento-cero/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 May 2018 04:58:57 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Javier BUSTAMANTE</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_3238" aria-describedby="caption-attachment-3238" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/05/tenochtitlan.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-3238 size-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/05/tenochtitlan-1024x621.jpg" alt="" width="660" height="400" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/05/tenochtitlan-1024x621.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/05/tenochtitlan-300x182.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/05/tenochtitlan-600x364.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/05/tenochtitlan.jpg 1025w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-3238" class="wp-caption-text">Fotografía: Javier Bustamante</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Todo acontecimiento histórico tiene su “momento cero”. Me explico: en toda existencia, ya sea la de un ser vivo, la de un objeto o la de un acontecimiento histórico hay un momento parteaguas y este es su engendramiento. Es decir, el instante en que todos los factores que podían posibilitar su existencia se reúnen y eclosionan para que se dé esa “vida”.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero “eso” a lo que nos referimos no ha nacido de la nada. No ha brotado del aire por generación espontánea. Antes se han dado múltiples combinaciones en el tiempo y el espacio para que fuera posible su ser.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta idea del “momento cero” la tomo prestada de la corriente filosófica del realismo existencial, acuñada por el pensador Alfredo Rubio de Castarlenas. Él, en su libro <em>22 Historias clínicas de realismo existencial</em> (Edimurtra: Barcelona, 1985), expone una serie de casos clínicos a manera de historias y comienza con la “historia cero”, que es precisamente la de su engendramiento. Desde ahí van desgranando, progresivamente, las líneas maestras de su realismo existencial.</p>
<p style="text-align: justify;">En su historia cero él nos dice sobre sí mismo: “Edad. La de empezar a mirar las cosas por segunda vez, con nuevas preguntas”. El estudio de la historia nos permite tomar la distancia necesaria para hacernos preguntas. Esa “edad” de la que nos habla Rubio nos da perspectiva y nos permite formular preguntas. Pero debe ser una edad bañada de humildad. Nuestra historia cero nos la pueden explicar nuestros padres, pero conscientemente no éramos presentes, por decirlo de algún modo, y no podemos decir con exactitud cómo y porqué se dieron las circunstancias de nuestro comenzar a existir.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando investigamos en la Historia pasa algo similar. Muchas veces no hemos sido testigos presenciales de lo acontecido y hemos de fiarnos de los datos y las fuentes. Así que hemos de tomar siempre en cuenta un cierto sesgo o desvío entre lo que pretendemos historiar y lo que “realmente fue”. Aquí es donde acudimos a la humildad a la hora de aseverar: “pudo haber sido así”.</p>
<p style="text-align: justify;">Volvamos a la idea del “momento cero”. Pensemos en cualquier acontecimiento histórico, ya sea mundial, local o, incluso, familiar. Yo, que soy nacido en la Ciudad de México, pondré el zoom en la fundación de la antigua México-Tenochtitlán. Este era el nombre de la antigua Ciudad de México. Existe el mito fundacional de que los aztecas venían peregrinando de un lugar conocido como Aztlán y buscaban un nuevo asentamiento. Según sus profecías, el lugar lo marcaría una señal: donde encontraran un águila devorando una serpiente, posada sobre un nopal (cáctus también conocido como higo chumbo), ahí había de establecerse la nueva ciudad.</p>
<p style="text-align: justify;">Y así fue. Lo encontraron en un pequeño islote del lago de Texcoco. A partir de esa pequeña porción de tierra en medio de las aguas nació la actual Ciudad de México, cuya población en el siglo XXI abarca una zona metropolitana de más de 20 millones de habitantes.</p>
<p style="text-align: justify;">Los aztecas no brotaron de las aguas ni llegaron del cielo. Necesitaron un antes: emigrar de su antigua tierra (también mítica), peregrinar y llegar a una tierra prometida. Necesitaron también una promesa y una señal para decir “es aquí”. Y después necesitaron mucho ingenio para ir creando plataformas de tierra sobre el lago. Desarrollaron un sistema de parcelas alrededor del islote y generaron avenidas de agua, al estilo de Venecia por donde se comunicaban con embarcaciones.</p>
<p>Este podría ser, de manera muy burda y con poquísimas palabras, el momento cero y la historia cero de la actual Ciudad de México. Sin todo lo que ocurrió antes de que uno de esos peregrinos avistara la tan esperada señal no se hubiera dado como se dio, no la habrían encontrado. O si la hubieran encontrado no en un islote, sino en lo alto de una montaña o en medio del desierto, también la historia de la Ciudad y de los mexicanos hubiera sido distinta. O si el hallazgo se hubiera dado un tiempo antes o después, posiblemente también habría modificado el devenir de millones de personas e, incluso del mapa geopolítico mundial.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Javier BUSTAMANTE</em><br />
<em>Ámbito de Historia de la Universitas Albertiana</em><br />
<em>Barcelona</em><br />
<em>Mayo de 2018</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2018/05/el-momento-cero/">El momento cero</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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