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	<title>relfexión | Revista RE Castellano</title>
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	<description>Revista de pensamiento y opnión</description>
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		<title>El esfuerzo de conocerse</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Leticia Soberón]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Jun 2024 04:59:04 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Leticia SOBERÓN</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/06/el-esfuerzo-de-conocerse/">El esfuerzo de conocerse</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">A lo largo de los años me he encontrado a muchas personas que expresaban <strong>incomodidad</strong> en los <strong>espacios y tiempos vacíos</strong>, porque el <strong>silencio y la soledad</strong> les exponía a los <strong>ecos incómodos</strong> provenientes <strong>de su interior</strong> que preferían no escuchar. Unos y otros encontraban escapatorias fáciles en nuestros días: ruido / música constantes, conversación a toda costa y con cualquier persona, trabajo sin fin, entretenimiento, series, redes sociales&#8230; dispersión para no ver ni escuchar eso que les venía de dentro.</p>
<p style="text-align: justify;">Una de las muchas <strong>consecuencias</strong> de esta <strong>fuga constante</strong> es que la persona <strong>no se conoce a sí misma</strong>. No sabe por qué actúa como lo hace, no toma conciencia sobre sus propios <strong>patrones repetitivos</strong> de pensamiento y conducta, <strong>no aprende de sus errores</strong>, no se toma tiempo para <strong>valorar sus propias reacciones</strong> o conocer sus <strong>emociones dominantes</strong>, y si considera <strong>cambiar o mejorar</strong> en algún sentido, es probable que elija un <strong>objetivo poco realista</strong> y <strong>no concorde</strong> con sus capacidades reales&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando uno no se conoce a sí mismo, <strong>va ciego por la vida</strong>, no tiene una noción clara de <strong>lo que le motiva</strong>, y es normal que <strong>se tope con paredes u obstáculos</strong> que no vio mientras caminaba.</p>
<figure id="attachment_16726" aria-describedby="caption-attachment-16726" style="width: 419px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/06/man-2564902_1280.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-16726" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/06/man-2564902_1280-300x200.jpg" alt="" width="419" height="279" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/06/man-2564902_1280-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/06/man-2564902_1280-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/06/man-2564902_1280-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/06/man-2564902_1280.jpg 1280w" sizes="(max-width: 419px) 100vw, 419px" /></a><figcaption id="caption-attachment-16726" class="wp-caption-text">Foto Stocksnap en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Otra consecuencia es que las <strong>reacciones de los demás</strong> también le<strong> toman por sorpresa</strong>: no dedica tiempo a reflexionar sobre cómo son las personas de su entorno, qué les gusta o motiva, cómo son sus reacciones. Y es entonces cuando surge, con gran carga emocional, el interrogante: <strong>«¿Por qué me pasa esto a mí?»</strong> No debería de sorprendernos que las cosas nos sucedan impreparados, si no dedicamos atención y tiempo a ver nuestra propia trayectoria.</p>
<p style="text-align: justify;">Conocerse a uno mismo no es tarea fácil, ni siempre grata. Solemos tener una<strong> idea vaga</strong> —y con frecuencia negativa— sobre nosotros mismos, tomada en gran parte de lo que nos <strong>dijeron en la infancia</strong>, de <strong>cómo nos trataron</strong> y qué experiencia tuvimos durante <strong>la fase escolar</strong>. En la <strong>adolescencia</strong> esa imagen seguramente <strong>cambió mucho</strong>, y empezó a depender del tipo de cuerpo que desarrollamos en esa etapa, lo que nos expresaban los amigos y amigas, la comparación con los modelos de referencia (actrices y actores, cantantes, futbolistas, influencers, etc.)&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Pero de nuevo: no podemos tener un conocimiento de nosotros mismos a base de mensajes más o menos inconexos, divergentes a veces, emitidos con mayor o menor afecto y lucidez. Es necesario tomarse tiempo para analizarlos y asimilarlos de manera personal, filtrar lo más veraz y dejar fuera lo falso. Y sobre todo: para <strong>construir nuestra propia</strong> y <strong>madura</strong> <strong>imagen de nosotros mismos</strong> necesitamos ver cómo es nuestra actuación real en la vida. Qué es lo que realmente hacemos. Allí nos conocemos con nitidez.</p>
<h4 style="text-align: justify;">Una dinámica de vivencia/aceptación/conocimiento</h4>
<p style="text-align: justify;">¿Por dónde se empieza?</p>
<ol style="text-align: justify;">
<li>Curiosamente, por la <strong>experiencia de vivir</strong>. La <strong>vivencia de ser</strong> es el «clavo» del que pueden colgarse la aceptación y el conocimiento de sí mismos. El<strong> conocimiento de sí no es</strong> antes que nada un <strong>ejercicio intelectual</strong>, sino <strong>previamente es vital</strong>. Experimentarnos vivos es pararse, tomar conciencia de existir, paladeando el momento presente. Y para ello requerimos silencio.</li>
<li>Al paladear el simple hecho de existir, si lo valoramos, surge la experiencia de que es algo bueno, algo en realidad sorprendente y valioso: viene entonces<strong> la aceptación</strong> <strong>de ese estar existiendo</strong>. Si no nos damos un «sí» de entrada, difícilmente nos atreveremos a entrar en el conocimiento de los detalles. Esa aceptación que nos damos por el simple hecho de ser, es condición necesaria para dar el siguiente paso.</li>
<li>Entonces podemos adentrarnos en <strong>conocer y comprender</strong> la maraña del cómo somos, qué nos pasa, por qué nos pasa&#8230; y empezar a procesar lo que los demás nos indican sobre nosotros mismos. Soy quien soy y como soy&#8230; o nada. ¡Y ver que, al existir, estamos en constante transformación (hacia adelante o no, depende de nosotros&#8230;). Soy lo que soy, más lo que puedo llegar a ser. Tengo en mi interior la semilla de mi propio futuro.</li>
<li>Para ello es también necesaria la<strong> amistad auténtica</strong> con personas que te ayuden en este no fácil proceso. Alguien <strong>que te quiere y acepta</strong>, ojalá, <strong>tal como eres</strong>, para poder sostenerte cuando es difícil asumir eventos o decisiones de tu propia vida que desearías no haber tomado.</li>
</ol>
<p style="text-align: justify;">Parte clave de la <strong>madurez en las personas</strong> consiste precisamente en <strong>aceptarnos</strong> <strong>sabiendo quiénes somos</strong>, en un proceso progresivo y dinámico entre aceptarse / conocerse / transformarse / aceptarse / conocerse&#8230;.</p>
<p style="text-align: justify;">Este es un <strong>camino esforzado</strong>, pero nos ayuda a vivir cada día con<strong> mayor paz y sosiego</strong>, dejando que el silencio no sea un enemigo a evitar, sino el gran compañero que nos ayuda a entendernos mejor y desarrollarnos como personas.</p>
<p><em>Leticia SOBERÓN MAINERO<br />
</em><em>Psicóloga y doctora en comunicación<br />
</em><em>Madrid, junio 2024</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/06/el-esfuerzo-de-conocerse/">El esfuerzo de conocerse</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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