<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>tristeza | Revista RE Castellano</title>
	<atom:link href="https://www.revistare.com/tag/tristeza/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://www.revistare.com</link>
	<description>Revista de pensamiento y opnión</description>
	<lastBuildDate>Sun, 07 Jun 2026 09:02:22 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=7.0.3</generator>

<image>
	<url>https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/02/cropped-Base_logo_web_2-32x32.jpg</url>
	<title>tristeza | Revista RE Castellano</title>
	<link>https://www.revistare.com</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>Del desencanto al entusiasmo</title>
		<link>https://www.revistare.com/2026/06/del-desencanto-al-entusiasmo/</link>
					<comments>https://www.revistare.com/2026/06/del-desencanto-al-entusiasmo/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 07 Jun 2026 04:56:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[Del desencanto al entusiasmo]]></category>
		<category><![CDATA[desencanto]]></category>
		<category><![CDATA[fortaleza]]></category>
		<category><![CDATA[Francesc Torralba Rosselló]]></category>
		<category><![CDATA[nostalgia]]></category>
		<category><![CDATA[paciencia]]></category>
		<category><![CDATA[resentimiento]]></category>
		<category><![CDATA[tristeza]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.revistare.com/?p=34431</guid>

					<description><![CDATA[<p>Francesc TORRALBA</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/06/del-desencanto-al-entusiasmo/">Del desencanto al entusiasmo</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">No hay fórmulas mágicas para transitar del desencanto al entusiasmo. No hay terapias, ni fármacos que garanticen el paso de un estado de ánimo al otro. La lucha contra el desencuentro exige una buena dosis de fortaleza y, sobre todo, de paciencia. Mientras el entusiasmo excita la vitalidad y el movimiento del cuerpo, el desencanto conduce a la parálisis y a la quietud de los órganos.</p>
<figure id="attachment_34433" aria-describedby="caption-attachment-34433" style="width: 390px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/wokandapix-man-1822414_1280.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-34433" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/wokandapix-man-1822414_1280-300x214.jpg" alt="" width="390" height="278" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/wokandapix-man-1822414_1280-300x214.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/wokandapix-man-1822414_1280-1024x731.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/wokandapix-man-1822414_1280-768x548.jpg 768w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/wokandapix-man-1822414_1280.jpg 1280w" sizes="(max-width: 390px) 100vw, 390px" /></a><figcaption id="caption-attachment-34433" class="wp-caption-text">«El desencantado puede caer en dos estados de ánimo<br />igualmente nocivos:el resentimiento y la nostalgia.»<br />Foto de WOKANDAPIX en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">El desencanto es un estado preocupante, porque atrofia las facultades de la persona y el sentimiento de tristeza que lo acompaña conduce a infravalorar las propias capacidades. El miedo al desencanto, sin embargo, nunca debe ser un argumento contra el entusiasmo. Algunos, por temor a desencantarse, controlan su entusiasmo, lo reprimen o bien lo abortan antes de que nazca, pero al contenerse de esta manera, se pierden una de las experiencias más intensas que ofrece la vida. Entusiasmarse es un riesgo, como lo es también enamorarse o empezar un proyecto profesional. Siempre hay, al acecho, la posibilidad de fracasar, de perder la ilusión, de desanimarse, pero también se esconde la otra posibilidad, la de vencer las contrariedades y de tener éxito.</p>
<p style="text-align: justify;">El desencanto, sin embargo, puede ser fecundo si se sacan lecciones de futuro. Debidamente asimilado y dirigido, puede anunciar futuros desastres, puede despertarnos de falsos sueños de grandeza y mostrarnos los límites de la propia condición. Esta enseñanza inherente al desencanto no debe leerse como una advertencia a todo entusiasmo, pero sí como un baño de realismo, necesario para vivir una vida mínimamente plácida. El desencanto es un estado de ánimo que amarga el carácter e intoxica las relaciones. No es bueno permanecer mucho tiempo y menos aún persistir en ello. Hay que investigar las causas, pero, simultáneamente, buscar nuevos motivos para entusiasmarse y experimentar el gozo de vivir.</p>
<p style="text-align: justify;">El desencanto es altamente seductor y, si la voluntad no actúa con contundencia, es fácil rendirse a su presencia y cultivar un estado de ánimo melancólico, recreándose en la condición de víctima. Cuando las cosas han ido mal y los ídolos se han hundido, es fácil hacer generalizaciones y perder de vista lo que hay de valioso y de noble en la realidad. Entonces se impone un estado de ánimo gris y escéptico y se es incapaz de ver lo nuevo que empieza y que podría excitar el entusiasmo o, cuando menos, la curiosidad. Mientras el desencanto entierra el alma, no hay manera de captar aquello bueno y valioso que ofrece la realidad.</p>
<p style="text-align: justify;">El desencantado puede caer en dos estados de ánimo igualmente nocivos: el resentimiento y la nostalgia. Si no se contiene y deja ir su desencanto, puede frustrar el entusiasmo que el otro siente y castrar sus ilusiones. El desencantado no soporta el entusiasmo del otro y busca todos los mecanismos y todas las razones para aguarle la fiesta, para desmontarle su energía vital. Habla como un viejo rencoroso, que viene de vuelta de todo, que ha recibido muchos golpes y ya no cree en nada, ni en nadie.</p>
<p style="text-align: justify;">El desencanto personal no puede convertirse nunca en un arma para frustrar el entusiasmo de los demás. Demasiado a menudo, la acción educativa no es ajena a este tipo de procesos. Mientras los estudiantes ven un futuro prometedor y lleno de conquistas a hacer, el profesor desencantado de la vida y decepcionado del mundo y de sí mismo, entona un discurso amargo, lleno de dinamismo. Deshace cada uno de los sueños y les hace ver que la realidad que les espera es cruda y opaca. No hay nada peor que un maestro desencantado, porque su función primordial es precisamente la contraria: fascinar, entusiasmar, proyectar ilusiones y crear las condiciones para que, cuando menos alguna de ellas, pueda llevarse a cabo.</p>
<p style="text-align: justify;">Otro estado de ánimo asociado al desencanto es la nostalgia. Muy a menudo el desencantado venera el mundo del pasado y lo idealiza. Siente una especie de odio contra el presente, especialmente si en este presente no es reconocido su trabajo. Nostalgia del pasado y resentimiento contra los entusiastas son dos formas de enfermedad anímica que van estrechamente ligadas al desencanto.</p>
<figure id="attachment_34432" aria-describedby="caption-attachment-34432" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/fotorech-man-3483205_1920.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-34432 size-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/fotorech-man-3483205_1920-1024x684.jpg" alt="" width="660" height="441" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/fotorech-man-3483205_1920-1024x684.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/fotorech-man-3483205_1920-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/fotorech-man-3483205_1920-768x513.jpg 768w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/fotorech-man-3483205_1920-1536x1026.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/fotorech-man-3483205_1920-1320x881.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/fotorech-man-3483205_1920.jpg 1920w" sizes="(max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-34432" class="wp-caption-text">«Siempre hay, al acecho, la posibilidad de fracasar, de perder la ilusión, de desanimarse, pero también se esconde la otra posibilidad, la de vencer las contrariedades y de tener éxito.» Foto de Daniel Reche en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Últimamente se ha escrito de mucho sobre el desencanto. Tal vez porque es un estado de ánimo que representa el alma de nuestra época, el espíritu de nuestro tiempo, el <em>Zeitgeist</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">El desencanto no es la muerte. Anticipa el final, la descomposición y el aniquilamiento, pero se puede combatir y vencer. Hay, pues, una transición posible que va del desencanto al entusiasmo. Para esta transición no valen los atajos de fármacos, ni de los estimulantes. Tampoco valen las diversiones externas, ni los pasatiempos.</p>
<p style="text-align: justify;">El desencanto se combate con la virtud de la fortaleza <em>(fortitudo</em>). Ser fuerte significa realizar el bien incluso frente a lo espantoso. La fortaleza significa especial firmeza para resistir y rechazar todos los peligros en los que es sumamente difícil mantenerse firme. Afrontar el desencanto exige dos actitudes: resistir y atacar. No obstante, lo principal es resistir, ya que frente a lo doloroso lo único posible es resistir. Resistir consiste en seguir adhiriéndose al bien incluso en la herida.</p>
<p style="text-align: justify;">Otra virtud esencial para afrontar al desencanto anímico es la paciencia. La paciencia no consiste en soportarlo todo, sino en no dejarse arrastrar por un desordenado estado de tristeza. Como dice Josef Pieper, «ser paciente significa no dejarse quitar la serenidad ni la clarividencia del alma por las heridas que se reciben mientras se hace el bien».<sup><a href="#uno">1</a></sup> Es paciente el que no se deja romper por la tristeza, quien no se deja invadir por ella y resiste, recuperando el alma y el anhelo de hacer cosas nuevas. Podemos ser heridos, pero también podemos resistir y atacar aquello que nos causa sufrimiento.</p>
<p style="text-align: justify;">La paciencia es la virtud que conserva el bien contra la tristeza. Es la que nos hace soportar los males con buen ánimo, sin decaer, no sea que, apoyándolos con impaciencia, perdamos los bienes. El acto de la paciencia no consiste en sufrir los males, sino en disfrutar de los bienes que deseábamos alcanzar mediante ella.</p>
<p style="text-align: justify;">La paciencia realiza una obra perfecta cuando se ocupa de soportar las adversidades. Estas dan origen, primeramente, a la tristeza, que está moderada por la paciencia; en segundo lugar, a la ira, moderada por la mansedumbre, y en tercer lugar, al odio, que es suprimido por el amor benevolente. Mediante la paciencia es posible superar el desencanto y la tristeza que genera. La paciencia se ocupa preferentemente de las tristezas, ya que es paciente no el que huye, sino el que soporta de un modo digno de elogio a los males presentes, sin sucumbir a la tristeza.</p>
<p><em>Francesc TORRALBA ROSSELLÓ<br />
Filósofo<br />
</em><em>Artículo publicado originalmente en la Revista RE num. 123, edición catalana</em></p>
<p><span style="font-size: 10pt;">Texto autorizado por su autor <em>El entusiasmo</em>.<br />
</span><span style="font-size: 10pt;">Capítulo 3: Del desencanto al entusiasmo, Pagès Editors, S.L., Lleida, 2011, p. 41-46</span><br />
<span style="font-size: 10pt;"><a name="uno"></a></span><br />
<span style="font-size: 10pt;">Nota</span><br />
<span style="font-size: 10pt;">1. J. PIEPER, <em>Las virtudes fundamentales</em>, Rialp, Madrid, 2007, p. 201.</span></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/06/del-desencanto-al-entusiasmo/">Del desencanto al entusiasmo</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.revistare.com/2026/06/del-desencanto-al-entusiasmo/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Comprender las emociones</title>
		<link>https://www.revistare.com/2026/02/comprender-las-emociones/</link>
					<comments>https://www.revistare.com/2026/02/comprender-las-emociones/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Feb 2026 05:56:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[alegría]]></category>
		<category><![CDATA[Comprender las emociones]]></category>
		<category><![CDATA[depresión]]></category>
		<category><![CDATA[inteligencia emocional]]></category>
		<category><![CDATA[miedo]]></category>
		<category><![CDATA[Montse Pujol Cortés]]></category>
		<category><![CDATA[rabia]]></category>
		<category><![CDATA[tristeza]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.revistare.com/?p=32966</guid>

					<description><![CDATA[<p>Montse PUJOL</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/02/comprender-las-emociones/">Comprender las emociones</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_32970" aria-describedby="caption-attachment-32970" style="width: 300px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/no-6800696_1280.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-32970" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/no-6800696_1280-200x300.jpg" alt="" width="300" height="450" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/no-6800696_1280-200x300.jpg 200w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/no-6800696_1280-682x1024.jpg 682w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/no-6800696_1280.jpg 853w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-32970" class="wp-caption-text">«Si negamos la emoción, no la eliminaremos<br />ya que lo que se resiste, persiste.»<br />Imagen de sweetlouise en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">La inteligencia emocional es el arte de autoconocer, regular y comprender las emociones, tanto en mí como en los demás.</p>
<p style="text-align: justify;">El psicólogo y periodista Daniel Goleman profundizó en las investigaciones de Peter Salovey y John Hayer, que en 1990 incidieron en la importancia de la IE (Inteligencia Emocional). Estamos hablando de treinta y cinco años atrás.</p>
<p style="text-align: justify;">Según Goleman, en su libro <em>Inteligencia Emocional</em>, escrito en 1995 y traducido a cuarenta idiomas, rompe la sobrevaloración de la inteligencia intelectual porque sólo contribuye al 20% de nuestro éxito en la vida. ¿Qué pasa con el 80% restante? Es el resultado de nuestra IE. Una persona puede ser brillante a nivel intelectual, pero ser nula emocionalmente.</p>
<p style="text-align: justify;">Este desalineamiento puede ser la causa de algunos de los mayores problemas a los que podemos enfrentarnos. Esta armonización entre intelecto y emoción podría ser comparativa a la unión del 20% en Inteligencia Artificial <em>versus</em> el 80% en Inteligencia Emocional.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Cuándo se crea nuestra Inteligencia Emocional?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">La IE se crea desde el primer mes de nuestra vida, y yo diría desde el estado prenatal, ya que recibimos las emociones o estados nerviosos de nuestra madre y del entorno. Por ejemplo, el primer año de vida empiezan a manifestarse las emociones de placer, desagrado, rabia, disgusto, tensión, miedo y alegría entre otros. Igualmente se desarrollan las habilidades de comunicación y entendimiento con el entorno.</p>
<p style="text-align: justify;">La siguiente pregunta a hacernos sería: ¿Cómo se trataban las emociones dentro de mi entorno familiar en mi infancia? Si nuestra respuesta es: «las teníamos que reprimir», entonces ya podemos tener mucha conciencia de nuestro bloqueo.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Y qué podemos hacer? Hay que desmontar la creencia adquirida sobre la expresión de mis emociones y de mi vulnerabilidad como un acto de debilidad. Una respuesta sana emocional sería: «Nos acompañaron a expresarlas sin juicios ni represiones y, además, nos ayudaban a regular el volumen de nuestra intensidad al sentirlas», (por ejemplo, el control de la histeria).</p>
<p style="text-align: justify;">Los estudios dicen que una emoción dura una media de noventa segundos. Todo lo que se extienda de este tiempo, ya estaríamos hablando de sentimientos. La palabra emoción proviene del latín <em>emovere</em>, que quiere decir mover hacia fuera. La emoción es psicofisiológica.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Cómo se mueve una emoción dentro de nosotros? </strong></p>
<p style="text-align: justify;">Por ejemplo, ¿cómo se gestiona la rabia? Ante una noticia injusta tengo una emoción de rabia (durante noventa segundos) y un pensamiento (después de los noventa segundos). En esta última fase debo ser amable y regular la rabia.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero ¿cómo podemos transitar por nuestras emociones básicas dándoles el cuidado adecuado? Si negamos la emoción, no la eliminaremos ya que lo que se resiste, persiste. Las emociones no se pueden reprimir. Las emociones básicas son psicofisiológicas. Por ejemplo, si siento un ruido, emocionalmente puedo tener miedo porque en mi pensamiento se genera que estoy en peligro. Los sentimientos que se desarrollarán al cabo de un tiempo son procesos crónicos de ansiedad.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Cada emoción comporta una necesidad</strong></p>
<figure id="attachment_32967" aria-describedby="caption-attachment-32967" style="width: 400px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/smilies-2912634_1920.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-32967" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/smilies-2912634_1920-300x133.jpg" alt="" width="400" height="177" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/smilies-2912634_1920-300x133.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/smilies-2912634_1920-1024x454.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/smilies-2912634_1920-1536x681.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/smilies-2912634_1920-1320x585.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/smilies-2912634_1920.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a><figcaption id="caption-attachment-32967" class="wp-caption-text">«Los estudios dicen que una emoción dura una media de<br />noventa segundos. Todo lo que se extienda de este tiempo,<br />ya estaríamos hablando de sentimientos.»<br />Imagen de Alexa en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;"><strong>La rabia</strong>, por ejemplo ante una injusticia, necesita ser expresada hacia fuera. Si no la expresamos, se convierte en resentimiento.</p>
<p style="text-align: justify;">Si la acumulamos en el tiempo, se convierte en rencor, que es psicosomático, es decir, si seguimos sin expresar la rabia y la expresamos hacia adentro, la reprimimos y se transforma en culpa.</p>
<p style="text-align: justify;">Detrás <strong>de la tristeza</strong> siempre acostumbra a haber una pérdida y lo que se necesita es consuelo, escucha y abrazos. Si no se expresa y la vamos acumulando, acabaremos desarrollando una depresión. La tristeza es sana, pero la depresión es una enfermedad.</p>
<p style="text-align: justify;">Sabemos que la desprotección lleva al <strong>miedo</strong>, que necesita de esa emoción. El amparo externo o interno de uno mismo. Si no lo tienes, entonces empiezas a generar ansiedad, miedo y estrés.</p>
<p style="text-align: justify;">Y<strong> la alegría</strong> es la emoción más corta. Necesitas compartirla con personas que se alegren de lo que te ha sucedido. Una alegría en soledad baja de intensidad.</p>
<p style="text-align: justify;">La Inteligencia Emocional es muy valiosa y debemos explorarla al máximo, pues nos aporta bienestar a la vez que nos facilita una comunicación sana con el entorno.</p>
<p style="text-align: justify;">La IE ha sido reprimida por ser la gran desconocida. Actualmente, las formaciones realizadas por los <em>coaches</em> en equipos de trabajo buscan elevar la IE para que nazcan líderes y aumentar el éxito y el progreso del equipo y de la empresa, siempre en beneficio del ser humano.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Montse PUJOL CORTÉS<br />
</em><em>Terapeuta en Psicología Gestalt<br />
Badalona, España<br />
</em><em>Artículo publicado originalmente en la Revista RE num. 121, edición catalana, en enero 2025</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/02/comprender-las-emociones/">Comprender las emociones</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.revistare.com/2026/02/comprender-las-emociones/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>¿Desde qué emoción nos relacionamos?</title>
		<link>https://www.revistare.com/2021/03/desde-que-emocion-nos-relacionamos/</link>
					<comments>https://www.revistare.com/2021/03/desde-que-emocion-nos-relacionamos/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 07 Mar 2021 05:56:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[acción]]></category>
		<category><![CDATA[alegría]]></category>
		<category><![CDATA[Amor]]></category>
		<category><![CDATA[comportamiento]]></category>
		<category><![CDATA[emoción]]></category>
		<category><![CDATA[escucha]]></category>
		<category><![CDATA[ira]]></category>
		<category><![CDATA[miedo]]></category>
		<category><![CDATA[Pensamiento]]></category>
		<category><![CDATA[pérdida]]></category>
		<category><![CDATA[Rafael Bisquerra]]></category>
		<category><![CDATA[relación]]></category>
		<category><![CDATA[tristeza]]></category>
		<category><![CDATA[¿Desde qué emoción nos relacionamos?]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.revistare.com/?p=6286</guid>

					<description><![CDATA[<p>Rafael BISQUERRA</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/03/desde-que-emocion-nos-relacionamos/">¿Desde qué emoción nos relacionamos?</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Las personas somos seres sociales y necesitamos relacionarnos. Las relaciones sociales e interpersonales son uno de los motivos de satisfacción en la vida, cuando son satisfactorias. Pero al mismo tiempo son la principal causa de malestar y de conflicto. De ahí la importancia de gestionar de forma apropiada las relaciones, ya que de ello depende, en gran medida, el bienestar y la felicidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Al formularnos la pregunta sobre ¿cómo nos relacionamos?, conviene tener presente que la forma de relacionarnos es una acción, que depende del pensamiento, pero en último término también depende de la emoción.</p>
<figure id="attachment_6318" aria-describedby="caption-attachment-6318" style="width: 356px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/emocion-relacion.png"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-6318 " src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/emocion-relacion-331x219.png" alt="" width="356" height="236" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/emocion-relacion-331x219.png 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/emocion-relacion-300x199.png 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/emocion-relacion-600x399.png 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/emocion-relacion.png 614w" sizes="auto, (max-width: 356px) 100vw, 356px" /></a><figcaption id="caption-attachment-6318" class="wp-caption-text">«Una competencia se caracteriza por ser algo que se aprende.<br />Nadie nace con competencias. Nadie nace sabiendo escuchar,<br />hay que aprender y hay que estar en silencio y poner atención.<br />Valorar que lo que dice el otro es importante.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">A lo largo de la vida, las personas hacemos básicamente: acción (comportamiento), pensamiento y emoción. A veces pensamos ingenuamente que lo que hacemos depende de lo que pensamos y decidimos. Pero en el fondo, lo que pensamos y decidimos dependen de nuestras emociones.</p>
<p style="text-align: justify;">Por ello, la pregunta sobre ¿cómo me relaciono?, se convierte en una pregunta sobre ¿desde qué emoción nos relacionamos?</p>
<p style="text-align: justify;">A continuación comento algunas de las emociones desde las que nos relacionamos con los demás, aunque a menudo no somos conscientes.</p>
<p style="text-align: justify;">El miedo es la respuesta ante un peligro real e inminente. Si nos relacionamos desde el miedo, es porque vemos un peligro en el otro. En estos casos, el comportamiento tiende a ser pasivo. No diré o haré nada que pueda provocar consecuencias negativas para mí. No se trata del comportamiento de respeto basándose en unos principios éticos o morales, sino desde el miedo a ser víctima de las reacciones airadas del otro. Lógicamente, desde el miedo, nuestro comportamiento no puede ser libre para favorecer una relación abierta y satisfactoria.</p>
<p style="text-align: justify;">En la situación opuesta al miedo está la relación que se establece desde la ira. La ira constituye una familia de emociones que incluye la rabia, enojo, cólera, furia, indignación, hostilidad, odio, etc. La ira es la emoción que experimentamos cuando nos sentimos tratados de forma diferente a como consideramos que deberíamos ser tratados. Cuando nos relacionamos desde las emociones de la familia de la ira, el tono de voz tiende a ser más alto; así como desde el miedo tiende a ser más bajo. A veces se pueden decir palabras ofensivas. En la ira nos ponemos en una situación de superioridad; así como en el miedo nos ponemos en una situación de inferioridad. Las relaciones que se establecen desde la ira se caracterizan por el comportamiento agresivo, con tendencia a la ofensa y la violencia.</p>
<p style="text-align: justify;">La tristeza es la emoción que se experimenta ante la pérdida. Puede ser la pérdida de objetos de valor, y sobre todo de personas queridas. Ante la pérdida sentimos la necesidad de conservar lo que nos queda. Por ello, la tristeza predispone a un comportamiento de no malgastar energías innecesariamente. Cuando estamos imbuidos por la tristeza, tendemos a replegarnos en nosotros mismos y reducir al mínimo los esfuerzos. Cuando estamos tristes, preferimos estar solos, o acompañados tan sólo de personas de mucha confianza. En estas situaciones es cuando necesitamos a alguien dispuesto a escucharnos. Sólo esto: que nos escuche. No es necesario que nos consuele, ni que nos solucione el problema, ni que le reste importancia a lo ocurrido. Simplemente necesitamos ser escuchados por alguien que pueda contener y canalizar nuestro dolor. Las penas compartidas, no son tanta pena.</p>
<p style="text-align: justify;">De forma paralela, las alegrías compartidas son más alegría. La alegría es la emoción que se experimenta cuando se producen evidencias de que las cosas van bien, que hacemos progresos, que pueden ser en el ámbito profesional, económico, familiar, de pareja, en relación a los hijos, etc. Las alegrías facilitan relaciones positivas y satisfactorias con los demás. Todo el mundo tiene ganas de compartir momentos de alegría. Pero muchas alegrías pueden ser superficiales y momentáneas.</p>
<p style="text-align: justify;">Es interesante observar que muchas personas consideran que las alegrías más grandes están relacionadas con progresos profesionales o familiares. Después de haber preguntado a cientos de personas cuál es la mayor alegría de su vida, la respuesta más frecuente ha sido «el nacimiento de un hijo» (o una hija). La experiencia del nacimiento de un hijo nos remite a otra emoción. ¿Desde qué emoción nos relacionamos con el recién llegado? Supongo que estaremos de acuerdo que es el amor. Así pasamos de la alegría al amor. Y las alegrías más grandes están relacionadas con el amor.</p>
<p style="text-align: justify;">El amor es la emoción más compleja que existe. Como todas las emociones, el amor constituye una familia de emociones entre ellas están: enamoramiento, atracción, simpatía, empatía, solidaridad, altruismo, compasión, generosidad, etc. ¿Qué es el amor? Esta es la gran pregunta. Los niños saben bien que es el miedo, la rabia, la tristeza y la alegría. Pero no saben expresar qué es el amor. Tampoco lo saben a menudo los adultos.</p>
<p style="text-align: justify;">Una forma de aproximarnos al amor puede ser considerarlo como un sentimiento que nos predispone a un compromiso activo en favor del bienestar de los seres queridos. En esta forma de entender el amor, no sólo hay emoción, sino también acción comprometida para hacer algo en favor del bienestar de los demás. Cuando hablamos de los seres queridos, pueden ser la pareja, los hijos, los padres, la familia, los amigos, compañeros, vecinos, barrio, pueblo, ciudad, país, humanidad, e incluso las mascotas, animales, plantas y otros elementos que nos lleven a una conciencia ecológica que activa un compromiso en favor de la conservación del planeta.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando nos relacionamos desde el amor, estamos dispuestos a hacer todo lo posible por el bienestar de los demás. Estamos dispuestos a escuchar. Conviene tener presente que escuchar es la primera de las competencias sociales, ya que es la que hace posible todas las demás. Una competencia se caracteriza por ser algo que se aprende. Nadie nace con competencias. Nadie nace sabiendo escuchar, hay que aprender y hay que estar en silencio y poner atención. Valorar que lo que dice el otro es importante. Además, hay que observar e identificar desde qué emoción se relaciona con nosotros. Según sea la emoción en que se relacione con nosotros, tendremos que adoptar el comportamiento apropiado para hacer posible una relación favorable y satisfactoria.</p>
<p style="text-align: justify;">La relación apropiada, satisfactoria y productiva con las otras personas, deberíamos procurar que lo sea desde el amor. Desde esta emoción, las relaciones no son posesivas, manipuladoras o destructivas. Sino que son relaciones que se orientan al bienestar del otro, que por extensión contribuye a la convivencia, la paz interior y el bienestar personal y social.</p>
<p><em>Rafael BISQUERRA<br />
Director </em><em>del</em><em> Postgrado en Educación Emocional y Bienestar de la UB<br />
Publicado originalmente en RE catalán núm. 95</em></p>
<p><strong>Bibliografía (para saber más)</strong><br />
Bisquerra, R. (2009). Psicopedagogía de las emociones. Madrid: Síntesis.<br />
Bisquerra, R. (2013). Cuestiones sobre bienestar. Madrid: Síntesis.<br />
Bisquerra, R. (2015). Universo de emociones. Valencia: PalauGea.<br />
Bisquerra, R. (2017). Política y emoción. Madrid: Pirámide.<br />
Conangla, M., Bisquerra, R., y Soler, J. (2016). La fuerza de la gravitación emocional. Barcelona: Ediciones B.<br />
Conangla, M., Bisquerra, R., y Soler, J. (2016). La força de la gravitació emocional. Barcelona: UOC.</p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/03/desde-que-emocion-nos-relacionamos/">¿Desde qué emoción nos relacionamos?</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.revistare.com/2021/03/desde-que-emocion-nos-relacionamos/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
