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	<title>Vivir sabiamente | Revista RE Castellano</title>
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	<description>Revista de pensamiento y opnión</description>
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	<title>Vivir sabiamente | Revista RE Castellano</title>
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		<title>Sabiondos y sabelotodo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Jun 2024 04:58:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[diálogo]]></category>
		<category><![CDATA[Jaume Aymar Ragolta]]></category>
		<category><![CDATA[sabiduría]]></category>
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		<category><![CDATA[sieteciencias]]></category>
		<category><![CDATA[Vivir sabiamente]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Jaume AYMAR</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/06/sabiondos-y-sabelotodo/">Sabiondos y sabelotodo</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_15596" aria-describedby="caption-attachment-15596" style="width: 240px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/sabiondo.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-15596" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/sabiondo-200x300.jpg" alt="" width="240" height="360" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/sabiondo-200x300.jpg 200w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/sabiondo-682x1024.jpg 682w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/sabiondo.jpg 852w" sizes="(max-width: 240px) 100vw, 240px" /></a><figcaption id="caption-attachment-15596" class="wp-caption-text">«Si no aprendemos (&#8230;) a vivir sabiamente<br />(&#8230;) nos convertiremos en sabiondos y<br />sieteciencias en el sentido más <br />peyorativo de estas palabras.»<br />Imagen de M W en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">De un sabio, nuestros mayores nos decían –con cierta ironía– un sabio o un siete ciencias. Una palabra esta última que viene de la llamada Edad Media que, por cierto, no era solamente una edad oscura sino también luminosa, es necesario sólo que leamos y meditemos la <em>Divina Comedia.</em> (Ballarín, Ani): un sieteciencias, era alguien que había estudiado el <em>trívium</em> (tres vías o caminos), gramática, dialéctica y retórica, y el <em>cuadrívium</em> (cuatro caminos), que agrupaba las disciplinas científicas relacionadas con las matemáticas. La suma del <em>trívium </em>más el <em>quadrívium </em>eran estas siete ciencias clásicas. ¿Qué ha quedado hoy?</p>
<ol>
<li style="text-align: justify;">La <strong>gramática</strong>, la ciencia del uso correcto de la lengua, ayuda a escribir y a hablar con propiedad. Hoy, las filologías parecen en decadencia, pero estamos escribiendo más que nunca por las redes, los expertos en duelo recomiendan poner por escrito nuestras penas para elaborarlas, hay técnicos de comunicación y logopedas para ayudar a expresarse a todas las generaciones&#8230;</li>
<li style="text-align: justify;">La <strong>dialéctica</strong>, la ciencia del pensamiento correcto, que ayuda a buscar la verdad. Hoy se habla de las inteligencias múltiples (Goleman) y, hay una pujanza de la mal llamada inteligencia artificial que es muy útil, pero que incluso puede convertirse en ridícula si no dialoga con la natural, con todos los matices. Un conductor se peleaba con el GPS hasta que su esposa que iba de copiloto le dijo con suave ironía: «no es interactivo».</li>
<li style="text-align: justify;">La <strong>retórica</strong>, la ciencia de la expresión, que enseña a colorear las palabras. Pongamos hoy los políticos, aunque la política –como decía un monje– ha pasado de ser el arte de gobernar la polis (tarea propia de los filósofos) a la ciencia más injuriada («todo es política» dicen despectivamente). Pongamos hoy todas las técnicas de comunicación y de marketing&#8230; al servicio de unas renovadas ciencias políticas.</li>
<li style="text-align: justify;">La <strong>aritmética</strong>, la ciencia que enseña a hacer números. Casi no la usamos en nuestra habla, pero hoy se habla de algoritmos matemáticos, de los conjuntos de operaciones ordenadas que sirven para encontrar la solución de un problema, es decir una serie de instrucciones que son útiles para obtener un resultado final.</li>
<li class="mceTemp" style="text-align: justify;">La <strong>geometría</strong>, la ciencia que enseña a calcular. Gaudí se definía como geómetra (aunque no hubiera sido prácticamente nada sin su calculista Berenguer) y gente de todo el mundo viene a ver la Sagrada Familia sin darse cuenta de que en realidad están fascinados por sus formas geométricas, tan armónicas, grandiosas y, al mismo tiempo, con mesura humana.
<figure id="attachment_15601" aria-describedby="caption-attachment-15601" style="width: 203px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/ninos.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-15601" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/ninos-169x300.jpg" alt="" width="203" height="360" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/ninos-169x300.jpg 169w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/ninos-576x1024.jpg 576w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/ninos.jpg 720w" sizes="(max-width: 203px) 100vw, 203px" /></a><figcaption id="caption-attachment-15601" class="wp-caption-text">«Los niños son sabios,<br />sus respuestas nos sacuden.»<br />Imagen Francisco Montero, Pixabay</figcaption></figure></li>
<li style="text-align: justify;">La <strong>astronomía</strong>, la ciencia que enseña a cultivar el estudio de los astros. Ante la <em>pantallización </em>de la cultura (Esquirol) debemos volver a mirar las estrellas. Hoy se habla con naturalidad de las posibilidades que abriría la vida en otros planetas.</li>
<li style="text-align: justify;">La <strong>música</strong>, la ciencia que enseña a producir notas. La música llena el espacio que hay entre la palabra y el silencio (Torralba). Hoy llega a todas las edades, especialmente las más jóvenes en todo tipo de apoyo y en escuelas en algunos países como Costa Rica que ya la han integrado en su programación habitual.</li>
</ol>
<p style="text-align: justify;">Y todos estos saberes hay que colgarlos en el colgador del realismo existencial (filosofía). Porque en último término, todo cuelga de una teología renovada que dialogue con las inspiraciones de los místicos y que esté abierta al diálogo intercultural e interreligioso.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Las lecciones de vida de niños y ancianos</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Los niños son sabios, sus respuestas nos sacuden. Para ellos los adultos no somos sabios, sino sabiondos o sabelotodo, aunque nunca usen estas palabras. Sólo hay que escucharlos. Era en el cambio de siglo, un programa televisivo, <em>Ciudadanos</em>, con guión del sociólogo Salvador Cardús, estaba dedicado a los niños y contenía una respuesta de una niña de unos siete años que hoy se habría convertido en viral. Le preguntaban: «¿cómo son los adultos?» Y ella, un poco estirada, respondía: «los adultos son pesados, cotillas y dicen cosas que no son». Era como decir: están muy encima nuestro, nos hacen demasiadas preguntas y tienen una percepción de la realidad que no es la nuestra y, por lo tanto –según nosotros– es errónea. Hace muy poco la Maia, una niña de 9 años, en un almuerzo donde los niños eran minoría, añadía valiente: «los adultos sois aburridos». Se entiende: los niños y niñas jugamos y estamos contentos. Los adultos no, o no lo suficiente.</p>
<figure id="attachment_15606" aria-describedby="caption-attachment-15606" style="width: 396px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/siete-ciencias.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-15606" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/siete-ciencias-300x202.jpg" alt="" width="396" height="266" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/siete-ciencias-300x202.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/siete-ciencias.jpg 530w" sizes="(max-width: 396px) 100vw, 396px" /></a><figcaption id="caption-attachment-15606" class="wp-caption-text">«Todos estos saberes hay que colgarlos en el colgador del<br />realismo existencial (filosofía). Porque en último término, todo cuelga<br />de una teología renovada que dialogue con las inspiraciones de los<br />místicos y que esté abierta al diálogo intercultural e interreligioso.»<br />Imagen de Jill Wellington en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Todos viajamos constantemente de la realidad a la ficción, pero los niños se entretienen más en la ficción (Aranguren). A todos conviene por ejemplo descubrir la sabiduría escondida del juego sano. Tocar un instrumento es jugar. El catalán y castellano «tocar el piano» en francés es <em>jouer du piano</em> o <em>play the piano</em>. Literalmente: «jugar al piano». Y el juego que dejamos en la infancia, lo retomamos en la ancianidad. He visto una fotografía de Pau Casals –violonchelista de fama mundial– de anciano, corriendo por la playa con una cometa. Incluso las realidades más sublimes, como la eucaristía en la tradición católica, es un tipo de juego (González Padrós).</p>
<p style="text-align: justify;">«Niños nacemos, niños volvemos», dice la sabiduría popular. Los dichos son tesoros de sabiduría. Esto quiere decir que, tomadas al pie de la letra, pueden contener errores, pero todo error contiene un núcleo de verdad y cuando mayor es el error, mayor el núcleo de verdad que contiene (Ratzinger): es evidente que los ancianos viven el tiempo de otra manera: se fijan objetivos a corto plazo. Sienten que el tiempo es un tesoro que se les escapa y se vuelven contemplativos del momento presente y de las realidades cotidianas. Para un anciano –como para un niño– sólo hay dos tiempos verbales: &#8216;ahora&#8217; y &#8216;no ahora&#8217;. Una anciana enferma estaba sentada en el pasillo de un hospital, pasaban los médicos a hacer visita. Un médico joven le dijo impertinente: «usted señora debe hacer poco ya en esta vida&#8230;» Y ella le respondió: «doctor yo hago algo muy importante: veo vivir.» En Andalucía, un viejecito se sentaba al inicio de un callejón sin salida. Los turistas pasaban curiosos y le decían: «¡buen día!» Y él les respondía con: «¡hasta luego!» (Pemán).</p>
<p style="text-align: justify;">Los adultos aprendemos a hacer poso de sabiduría o a vivir sabiamente cuando dialogamos con el niño que fuimos y con el anciano que quizás seremos. Si no, nos convertiremos en sabiondos y sieteciencias en el sentido más peyorativo de estas palabras.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Jaume AYMAR RAGOLTA</em><br />
<em>Historiador del Arte (URL). Sacerdote<br />
Barcelona, España</em><br />
<em>Artículo publicado originalmente en la Revista RE num. 116, edición catalana</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/06/sabiondos-y-sabelotodo/">Sabiondos y sabelotodo</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Vivir sabiamente</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Jun 2024 04:56:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[amar]]></category>
		<category><![CDATA[arte de vivir]]></category>
		<category><![CDATA[Maria Mercé Conangla]]></category>
		<category><![CDATA[mortalidad]]></category>
		<category><![CDATA[vivir]]></category>
		<category><![CDATA[Vivir sabiamente]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>María Mercè CONANGLA</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/06/vivir-sabiamente/">Vivir sabiamente</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-size: 14pt;"><strong>Una mirada desde la Ecología Emocional</strong></span></p>
<p style="padding-left: 80px;"><strong>Fragmento del poema <em>El primer coro de la roca</em> de T.S. Eliot</strong></p>
<p style="padding-left: 80px;">&#8230; / &#8230;<br />
<em>Conocimiento de la movilidad, pero no de la quietud;<br />
</em><em>Conocimiento del habla, pero no del silencio;<br />
</em><em>Conocimiento de las palabras e ignorancia de la Palabra.<br />
</em><em>Todo nuestro conocimiento nos acerca a nuestra ignorancia,<br />
</em><em>Toda nuestra ignorancia nos acerca a la muerte,<br />
</em><em style="text-align: justify;">Pero la cercanía de la muerte no nos acerca a Dios.</em></p>
<p style="text-align: justify; padding-left: 80px;"><em>¿Dónde está la vida que hemos perdido al vivir?<br />
</em><em>¿Dónde está la sabiduría que hemos perdido en conocimiento?<br />
</em><em>¿Dónde el conocimiento que hemos perdido en información?<br />
</em><em>Los ciclos celestiales en veinte siglos<br />
</em><em>Nos apartan de Dios y nos aproximan al polvo.</em></p>
<p style="text-align: justify;">Inicio este artículo con este bello poema de T. S. Eliot que nos hace cuestionar y reflexionar sobre el tema que nos ocupa. ¿Qué quiere decir &#8216;vivir sabiamente&#8217;?</p>
<figure id="attachment_15580" aria-describedby="caption-attachment-15580" style="width: 280px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/hombre-sabio.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-15580" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/hombre-sabio-240x300.jpg" alt="" width="280" height="350" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/hombre-sabio-240x300.jpg 240w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/hombre-sabio-819x1024.jpg 819w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/hombre-sabio.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 280px) 100vw, 280px" /></a><figcaption id="caption-attachment-15580" class="wp-caption-text">«La persona que vive sabiamente<br />ilumina el camino de muchas otras personas.»<br />Imagen de Leroy Skalstad en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">En primer lugar, no tiene nada que ver con estar más o menos informados, o de disponer de más o menos conocimiento. No se trata de quién es o no superior intelectualmente, de quién es más inteligente a nivel cognitivo. El exceso de información o conocimiento que no se aplica, sólo nos lleva al desequilibrio y a la infelicidad. La sabiduría tiene más que ver con la bondad, ese ADN del corazón, esa inteligencia espiritual que nos trae equilibrio, salud y bienestar emocional.</p>
<p style="text-align: justify;">Fijémonos en la palabra &#8216;vivir&#8217;. Se trata de un verbo, que quiere decir acción, que supone aplicar, hacer, aquello que contiene su significado. Pero indudablemente, hay muchas formas de conjugarlo. Se puede vivir vidas vegetativas, vidas desaprovechadas, vidas parásitas, vidas pasivas, vidas sin sentido, vidas destructivas&#8230; Y estas no son formas de vivir sabiamente.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Algunos requisitos para &#8216;vivir sabiamente&#8217;</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>√  </strong>Tener siempre muy presente que estamos de paso. Somos seres que habitamos provisionalmente el planeta y nuestra vida es sólo una chispa de luz dentro del relámpago del tiempo y la humanidad. Esta conciencia de mortalidad nos puede ayudar a <em>relativizar los pequeños y los grandes problemas</em>. <em>Hoy estamos y, muy pronto, dejaremos de estar</em> y este mundo continuará sin nosotros.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>√  </strong>Entender que nada tiene tanta importancia pero todo es importante. Ser profundamente conscientes de que respiramos, del milagro de la existencia y de la belleza que nos rodea; de la posibilidad que tenemos, mientras estemos en este mundo, de ser útiles y reducir el sufrimiento de los demás; de hacer un entorno más habitable, más amable y bello.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>√  </strong>Aceptar nuestra realidad y entender que somos constructores y la podemos mejorar. Tomar conciencia de la pérdida de tiempo que supone vivir ofendidos o insensibles a los demás y flexibilizar nuestras expectativas, dando espacio a la sorpresa y a lo imprevisto en nuestro guión de vida. Adaptarnos de forma inteligente, dejando de vivir enfadados cuando nuestros planes no se cumplen como queríamos.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>√  </strong>Dejar aflorar la gratitud, la conciencia de que nuestra existencia es un don. Desde este sentimiento nuestra conducta estará conectada a la abundancia y a la bondad, actuando de forma más generosa con nosotros mismos y los demás, colaborando en la humanización de nuestra sociedad.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>√  </strong>Dejar una huella luminosa en el corazón de otras personas. No es sabio vivir enfocados sólo en nosotros mismos; no lo es vivir de cara a la galería, ni vivir por lo estético olvidándonos de lo ético. La persona que vive sabiamente ilumina el camino de muchas otras personas, inspira, deja huella y se deja impregnar por todo lo bueno, bello y noble que emana de quienes le rodean. Amar, en definitiva.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Alguien que haya olvidado las palabras</strong></p>
<p style="padding-left: 80px;"><em>Las palabras sirven para expresar ideas.<br />
</em><em>Cuando las ideas son adquiridas, las palabras son olvidadas.<br />
</em><em>¿Dónde puedo encontrar un hombre que haya olvidado palabras?<br />
</em><em>Con él es el único con el que quiero hablar.<br />
</em><em>                                                                            Chuang Tzu</em></p>
<figure id="attachment_15579" aria-describedby="caption-attachment-15579" style="width: 360px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/sabiduria-merce.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-15579" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/sabiduria-merce-300x200.jpg" alt="" width="360" height="240" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/sabiduria-merce-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/sabiduria-merce-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/sabiduria-merce.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 360px) 100vw, 360px" /></a><figcaption id="caption-attachment-15579" class="wp-caption-text">«La sabiduría tiene más que ver con la bondad,<br />ese ADN del corazón, esa inteligencia espiritual<br />que nos trae equilibrio, salud y bienestar emocional.»<br />Imagen de 5598375 en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Para mí vivir sabiamente supone practicar y aplicar &#8216;el arte de vivir&#8217;, orientado hacia la creatividad amorosa. Por eso he elegido conjugar todos los tiempos de este verbo, y hacerlo con conciencia.</p>
<p style="text-align: justify;">Vivir sabiamente es <em>ser consciente, habitar, existir, respirar, agradecer, acoger, consolar, escuchar, hablar, sembrar, recoger, sentir, pensar, hablar, cultivar, cuidar, proteger, acariciar, abrazar, enseñar, aprender, admirar, contemplar, cantar, perdonar, dar esperanza&#8230; es amar</em>. Y todo eso, no son –o no deberían ser– sólo palabras.</p>
<p style="text-align: justify;">Yo, quiero ser una persona que se impregne del profundo significado de cada una de las palabras que contiene el recipiente del VIVIR SABIAMENTE y las aplique cada día. Si lo hago así, una vez impregnada de su contenido, ya las podré olvidar porque ya serán parte de mí, y nunca más las podré perder.</p>
<p><em>María Mercè CONANGLA</em><br />
<em>psicóloga</em><br />
<em>@EcoEmocional<br />
Barcelona, España</em><br />
<em>Artículo publicado originalmente en la Revista RE num. 116, edición catalana</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/06/vivir-sabiamente/">Vivir sabiamente</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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