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	<title>Cultura | Revista RE Castellano</title>
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	<description>Revista de pensamiento y opnión</description>
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	<title>Cultura | Revista RE Castellano</title>
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		<title>La Historia es limitada</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Mar 2026 05:58:09 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
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		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
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		<category><![CDATA[Javier Bustamante Enríquez]]></category>
		<category><![CDATA[La Historia es limitada]]></category>
		<category><![CDATA[pasado]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Javier BUSTAMANTE</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/03/la-historia-es-limitada/">La Historia es limitada</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/02/codice.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-34343" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/02/codice.jpg" alt="" width="1000" height="640" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/02/codice.jpg 1000w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/02/codice-300x192.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/02/codice-768x492.jpg 768w" sizes="(max-width: 1000px) 100vw, 1000px" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Un cronista o historiador escribe para un grupo, inicialmente, a quienes quiere transmitir o relatar un acontecimiento para que este no se pierda en el olvido. Al escribir para el grupo, comparte con este referentes del pasado y presente que les vinculan, símbolos, códigos… Esto hace que la narración histórica sea entendible o legible en un cierto contexto. Cuando se saca de su contexto o no se poseen las claves interpretativas, la narración pierde peso o puede malinterpretarse.</p>
<p style="text-align: justify;">De ahí que todo relato histórico sea una visión de la realidad sujeta a coordenadas espaciales y temporales. Unas inscripciones mayas, hoy en día nos resultan ilegibles. Ciertamente, se van haciendo estudios de todo tipo para acercarse al sentido y significado de lo que quisieron transmitir. Pero nunca podremos acceder al mensaje completo que ha quedado cifrado en el soporte material. Fueron labradas en piedra desde una cosmovisión determinada, en un momento histórico, para un público muy concreto. Incluso, podemos suponer que otras culturas que coexistían en el mismo tiempo no entenderían dichas inscripciones si no dominaban el significado de los petroglifos ni entendían la visión del mundo de dicho pueblo.</p>
<p style="text-align: justify;">La Historia es, pues, una manera de codificar la realidad que requiere que los destinatarios de sus relatos posean los conocimientos necesarios para poder decodificarla. No basta tener ante sí un documento histórico, es necesario saber leerlo. Podemos correr el riesgo de entender lo opuesto a lo que se quería transmitir en él.</p>
<p style="text-align: justify;">En ocasiones, el mismo documento facilita algunas pistas para ser leído. Por ejemplo, algunos códices mexicanos marcaban con pequeñas huellas humanas el sentido de la lectura. Bastaba con ir siguiéndolas para saber el orden de los acontecimientos que narraba. También solían colocar un gráfico toponímico, es decir un lugar geográfico, sobre la cabeza de cada personaje para indicar de dónde provenía o quién era. En las pinturas europeas del renacimiento, los artistas cuando hacían retratos de grupo indicaban a partir de las miradas y los gestos de los personajes, ciertas acciones, jerarquías, relaciones. En pocas palabras: mensajes cifrados a partir de lenguaje corporal.</p>
<p style="text-align: justify;">En ambos casos, hay que ser entendidos para saber leer lo que códigos y lienzos transmiten, siendo conscientes de que sólo accederemos a un cierto nivel. La distancia cultural y temporal para con dichos documentos nos deja muchas lagunas de sentido. De manera similar pasa con ciertos manuscritos, los estudios paleográficos, ortográficos, semánticos… nos pueden aproximar lo más posible, sin embargo, siempre quedarán resquicios de sentido a los cuales no accederemos. Y hay que asumirlos con toda humildad.</p>
<p style="text-align: justify;">Todas y todos podemos acercarnos a cualquier relato histórico, sea cual fuere su soporte y su origen. Pero hemos de hacerlo sabiendo que no somos sus destinatarios originales y que existe una distancia –mayor o menor– en cuanto al sentido con el que fue escrito y el que percibimos en el presente. Además de asumir la descontextualización que inevitablemente hay por la falta de referentes culturales.</p>
<p style="text-align: justify;">Esto no quita que nos acerquemos a los documentos históricos con ojos curiosos, estudiosos, sorprendidos. Son fuentes de riqueza que nos explican, en parte, el pasado del cual provenimos y, por tanto, arrojan luz al presente. También nos muestran maneras de enfrentarse a la vida que pueden ayudarnos a ser más certeros en nuestra relación con la realidad hoy.</p>
<p style="text-align: justify;">La Historia es limitada en su confección y transmisión, al igual que lo somos quienes la recibimos. Dicho límite también es fuente de riqueza, porque no nos hace personas esclavas del pasado, sino intérpretes de este.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Javier BUSTAMANTE ENRIQUEZ<br />
</em><em>Poeta<br />
</em><em>Ciudad de México, México<br />
</em><em>Febrero de 2026 </em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/03/la-historia-es-limitada/">La Historia es limitada</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>La cultura como arma para evitar la guerra</title>
		<link>https://www.revistare.com/2023/12/la-cultura-como-arma-para-evitar-la-guerra/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Elena Giménez]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 Dec 2023 06:00:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[Carta de la Paz dirigida a la ONU]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Guerra]]></category>
		<category><![CDATA[Jordi Cussó]]></category>
		<category><![CDATA[La cultura como arma para evitar la guerra]]></category>
		<category><![CDATA[paz]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La paz es un reto imprescindible...</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2023/12/la-cultura-como-arma-para-evitar-la-guerra/">La cultura como arma para evitar la guerra</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">A medida que la humanidad va avanzando, se va dando cuenta de que la paz es un reto imprescindible pero muy difícil de alcanzar. En una de las entregas al Secretario General de Naciones Unidas del trabajo realizado por la Fundación Carta de la Paz dirigida a la ONU, el secretario de las Naciones Unidas expresaba: “<em>Nuestro mundo ha cambiado enormemente en los últimos siglos, pero no hemos logrado abolir la cultura de la guerra. Necesitamos actuar a un nivel más profundo para evitar los conflictos violentos antes de que éstas emerjan. Necesitamos la Cultura de la Paz”.</em></p>
<figure id="attachment_13063" aria-describedby="caption-attachment-13063" style="width: 1280px" class="wp-caption alignnone"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/12/IMG_0942.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-13063 size-full" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/12/IMG_0942.jpg" alt="" width="1280" height="853" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/12/IMG_0942.jpg 1280w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/12/IMG_0942-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/12/IMG_0942-1024x682.jpg 1024w" sizes="(max-width: 1280px) 100vw, 1280px" /></a><figcaption id="caption-attachment-13063" class="wp-caption-text">«Ciudadanos de todo el mundo contemplamos con cierta indiferencia<br />las terribles escenas bélicas que nos ofrecen los medios de comunicación.» <br />Fotografía de Keithjj en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Con motivo del II Congreso Internacional Edificar la Paz en el siglo XXI, organizado por la Fundación Carta de la Paz, tuvimos la suerte de conocer al Dr. Carlos Gómez Restrepo, y su equipo de la Universidad de La Salle. Es un hombre que vivió de cerca el dolor de la guerra, por lo que tomó la opción de trabajar por la paz, y siendo rector de la universidad, con todo su equipo, desarrollaron un proyecto de cultura de paz llamado Utopía. Crearon un campus universitario, en una de las zonas rurales donde el conflicto armado había castigado más severamente a la población colombiana. Con este campus han sido capaces de lograr que muchos jóvenes de Colombia salieran de la espiral de la violencia y de la guerra. Generaciones de jóvenes ahora trabajan como buenos profesionales y otros se preparan para de ejercer de líderes sociales, y con su trabajo y dedicación se han convertido en agentes de paz.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando visitamos este campus, nos dimos cuenta de que el sufrimiento de la guerra hace envejecer los rostros, apaga la alegría de vivir, separa a los seres humanos, siembra desconfianza en los corazones y convierte en enemigos a todos aquellos que te rodean. La guerra es el esfuerzo de sobrevivir, de vivir sin el norte de la estima, de vivir en un espacio donde parece que la amistad no sea posible y donde la gente llega un momento que no se atreve a amar porque tiene miedo a perder la persona querida.</p>
<p style="text-align: justify;">La guerra es la expresión máxima de lo que llamamos dolor estúpido, de aquel sufrimiento generado por voluntad de los seres humanos y que si quisiéramos lo podríamos evitar. Es hacer sufrir por hacer sufrir, la situación máxima de desprecio, de confiar en el mal, como si fuera en sí mismo un remedio para resolver una determinada situación. El colmo de todo es utilizar la guerra como herramienta para lograr un bien, como un instrumento para llegar a lograr más justicia y más paz.</p>
<p style="text-align: justify;">También sorprende el voyerismo del resto del mundo, que no sufre la guerra. Ciudadanos de todo el mundo que contemplamos con cierta indiferencia las terribles escenas bélicas que nos ofrecen los medios de comunicación social o los medios audiovisuales que nos distraen con cómics, relatos, películas o videojuegos, donde el argumento principal es el dolor y la muerte infringida a los demás. Eso sí, antes nos han puesto un letrero en la carátula, advirtiendo de la maldad de las imágenes.</p>
<p style="text-align: justify;">Es necesario trabajar para que en nuestras sociedades se cultiven los valores que construyen paz. La palabra cultura viene de cultivo y esto pide remover la tierra, y sacar la semilla del resentimiento y del odio que ha quedado depositada después de años de conflicto. Se necesita sanar los corazones, las mentes, las almas de las personas, de los grupos, entidades, y, después, con paciencia, dedicación, esfuerzo, sembrar semillas de paz.</p>
<p style="text-align: justify;">Sembrar la paz, cultivar la paz, es empezar a entender que sólo desde la cultura de la paz, recogeremos frutos de justicia y libertad. Hombres como el rector de Salle y su equipo, nos hacen ver que hay que poner por delante la herramienta de la educación para ayudar a generaciones enteras a salir del círculo de la violencia. Una tarea larga, costosa y que requiere muchos recursos. Pero utopía, se ha convertido en una esperanza para muchos jóvenes colombianos —y de todo el mundo— que ahora pueden escoger entre ser soldados, guerrilleros, cultivar droga, malviviendo de la muerte y de la violencia, o ser profesionales, que con sus conocimientos y trabajos alcanzan unos frutos que posibilitan la convivencia.</p>
<p style="text-align: justify;">Acciones como este campus universitario nos hacen entender que la paz es posible, que la cultura de la paz no es una utopía, un sin lugar, sino que es una eutopia, es decir, un buen lugar para cultivar la paz y acabar con la guerra.</p>
<p><em>Diciembre de 2023</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2023/12/la-cultura-como-arma-para-evitar-la-guerra/">La cultura como arma para evitar la guerra</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>«Dulce lo vivas»</title>
		<link>https://www.revistare.com/2022/07/dulce-lo-vives/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Elena Giménez]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 Jul 2022 05:00:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
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		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Dulce lo vivas]]></category>
		<category><![CDATA[José Luis Socías]]></category>
		<category><![CDATA[saborear la vida]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Una actitud en la vida</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/07/dulce-lo-vives/">«Dulce lo vivas»</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="text-align: justify; font-size: 16px;">En línea con la sección </span><em style="text-align: justify; font-size: 16px;">Pliego monográfico</em><span style="text-align: justify; font-size: 16px;"> de la presente edición de la revista RE referente a «saborear la vida» me lleva a la curiosa expresión sefardí «Dulce lo vivas», paralela a la de «Buen provecho» con la cual deseamos a los comensales, que los alimentos que ingieren les sienten bien. Pero, en el caso de mencionar la anterior locución, se desea más que una buena digestión, el disfrute de la vida que va más allá; es saborear la existencia, la de uno mismo y la de los que constituyen el círculo familiar y amical.</span></p>
<p style="text-align: justify;">«Dulce…» no se refiere al dato gustoso (que también) sino que atiende al beneplácito discurso del vivir. Sin embargo, alude también al placentero sabor en la boca. Así, no es de extrañar que la repostería sefardí sea cada vez más conocida y degustada en occidente (no olvidemos el mundo de los turrones y mantecados navideños). Esta pastelería es dulce y mágica como el pueblo que la creó. Este ha sabido combinar desde el siglo XV sus raíces españolas con las diferentes tradiciones culinarias de los países de acogida.</p>
<p style="text-align: justify;">Ana Bensadón <sup>(*)</sup> ha rescatado esta expresión de <em>Dulce lo vivas</em>, siendo experta conocedora de la cocina sefardí. Ha sabido adentrarse en nuestro mundo occidental introduciendo esta repostería, incluso de la mano del famoso chef Juan Mari Arzak y de Benito Garzón, quienes realizan ambos prólogos en el libro que lleva este título.</p>
<figure id="attachment_8401" aria-describedby="caption-attachment-8401" style="width: 709px" class="wp-caption alignnone"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/07/EDITORIAL-julio.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-8401 size-full" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/07/EDITORIAL-julio.jpg" alt="" width="709" height="473" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/07/EDITORIAL-julio.jpg 709w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/07/EDITORIAL-julio-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 709px) 100vw, 709px" /></a><figcaption id="caption-attachment-8401" class="wp-caption-text">Festejar el encuentro en torno a la mesa, compartiendo la comida, <br />disfrutando de la compañía y de los alimentos. <br />Fotografía de Fauxels en Pexel.</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Encuentro muy sugerente para este número de la revista RE, esta expresión de «Saborear la vida» en la misma línea de saborear los alimentos. «Paladear» es un añadido sublime a la ingesta de víveres. No se trata solamente —que también— de encontrar un gusto apetitoso, sino que además se trata de deleitarse por este sentido del gusto que estimula la función nutritiva, necesaria del organismo humano. Son sabores y aromas que conllevan un sentido emocional, pues recuerdan vivamente momentos especiales que transportan a otros tiempos y situaciones.</p>
<p style="text-align: justify;">A menudo usamos expresiones que se refieren al sentido del gusto que marcan momentos agradables o tristes, como cuando decimos que una situación nos dejó mal sabor de boca. Igual que mencionamos respondiendo que «A nadie le amarga un dulce» al ofrecernos un momento agradable, un viaje o …</p>
<p style="text-align: justify;">Este poético título del libro <em>Dulce lo vivas</em> evoca una de las culturas más dignas de admiración, como es la sefardí; una cocina en la que se mezclan deliciosamente los perfumes de Oriente y los sabores de Occidente. Asimismo, podemos recordar la cita sefardí: «palabra dulce abre puerta de fierro». Y en esta ocasión, es en la novela <em>Los sabores perdidos</em> de Raquel Martos <sup>(**)</sup>, quien nos menciona que «en un plato de comida caben la alegría, el disfrute, la melancolía y el erotismo: en los sabores cabe la vida misma».</p>
<p style="text-align: justify;">Recuerdo vivencias siendo yo niño, en los años 50 del siglo pasado, los maestros nos enseñaban los «cinco sentidos: vista, oído, olfato, gusto y tacto», señalando respectivamente a los ojos, orejas, nariz, lengua y manos, dando una palmada. Percibíamos la posible lejanía de la mirada; ya más cercano, el sonido; más próximo, el aroma; paladear, el sabor y ya, a palpar, el tacto. Todos los sentidos del cuerpo humano nos acercaban a la realidad de uno mismo y, a la vez, nos aproximaban al encuentro con los demás.</p>
<p style="text-align: justify;">Este “saborear la vida” que se nos propone en los artículos del Pliego monográfico de esta edición de la <em>revista RE</em>, nos encauza a lo sublime, más allá de paladear un sabor: de tal manera que “sabor” y “saber” forman un tándem donde cabe la sabiduría.</p>
<p style="text-align: justify;">En la religión cristiana se ofrece saborear la palabra de Dios contenida en la Biblia, expresada con la sal para el bautismo, para hallar el sabor de la “palabra de la Biblia”. Contemplando el final de la Biblia, hay un texto en el libro sagrado en el que un personaje ejemplariza la ingesta de las palabras divinas escritas en el santo rollo y en él, encuentra un apetecible gusto de miel. En este libro de Apocalipsis 10,9 dice textualmente: «Yo fui a pedirle al ángel que me diera el pequeño rollo. Él me dijo: Cógelo y cómetelo. Te amargará las entrañas, pero en la boca lo encontrarás dulce como la miel.»</p>
<p><em>José Luis SOCÍAS BRUGUERA</em><br />
<em>Barcelona</em><br />
<em>Julio de 2022</em></p>
<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</p>
<p><span style="font-size: 10pt;"><sup>(*)</sup> Ana Bensadón, “Dulce lo vivas” La repostería sefardí. Ediciones Martínez Roca, 2006. Grupo Planeta.</span><br />
<span style="font-size: 10pt;"><sup>(**) </sup>Raquel Martos, “Los sabores perdidos” Una novela con las recetas de Gabriela Tassile. Penguin Random House Grupo Editorial SAU, 2019.</span></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/07/dulce-lo-vives/">«Dulce lo vivas»</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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