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	<title>educadores | Revista RE Castellano</title>
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	<description>Revista de pensamiento y opnión</description>
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	<title>educadores | Revista RE Castellano</title>
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		<title>Una obra colectiva</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Josep Alegre]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 May 2019 04:57:41 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Josep ALEGRE</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2019/05/una-obra-colectiva/">Una obra colectiva</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_4374" aria-describedby="caption-attachment-4374" style="width: 386px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/05/Una-obra-colectiva.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-4374" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/05/Una-obra-colectiva-300x201.jpg" alt="" width="386" height="259" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/05/Una-obra-colectiva-300x201.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/05/Una-obra-colectiva-1024x685.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/05/Una-obra-colectiva-600x402.jpg 600w" sizes="(max-width: 386px) 100vw, 386px" /></a><figcaption id="caption-attachment-4374" class="wp-caption-text">Fotografía: Josep Alegre</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">En el largo proceso de construcción de nuestra vida recibimos tres influencias decisivas: la de nuestros padres, la de nuestros maestros y las de la sociedad. Habitualmente lo hemos diferenciado en <strong>educación formal</strong> (la escuela), <strong>educación no formal</strong> (la familia y otras actividades no reguladas) y la <strong>educación informal</strong> (el entorno aparentemente imparcial). Son distintas y a veces discordantes, aunque cada una por su parte trate de intervenir de la mejor manera posible. Sin embargo, ¿la educación puede en el momento actual moverse por separado o quedar relegada en un segundo plano?</p>
<p style="text-align: justify;">La escuela es un organismo cultural y social interdependiente. En los países exitosos en educación, ésta se sitúa en el centro como prioridad social. Un trimotor impulsa las actuaciones: la familia como principal variable, la buena escuela hecha por los buenos maestros que desarrollan la educación y la sociedad comunitaria ocupada y preocupada por la educación. Juntos caminan hacia el éxito, conscientes de que el contexto y el entorno y las relaciones que se establecen en él y con los demás, marcadas por las emociones, la experiencia, la ética social…, serán decisivas para afrontar un futuro en el que el talento será lo más valorado.</p>
<p style="text-align: justify;">La conexión del educando con su entorno y las posibilidades que se le abren para transformarlo son pautas de acción irrenunciables. En un mundo en crisis demográfica, ambiental y económica, es posible educar para que las nuevas generaciones puedan ser sanas, sabias y capaces de escoger un mundo mejor. Los nuevos escenarios antropológicos y culturales, distintos de los que hemos vivido con anterioridad, exigen de nosotros el mismo empeño, esfuerzo y responsabilidad, para corregir las deficiencias y errores cometidos de forma cíclica en la sociedad. Porque el derecho a la libertad y la felicidad que le corresponde a cada etapa vital, exigen de nosotros una gestión adecuada que lleve a la plenitud la singularidad, más allá de lo estrictamente académico.</p>
<p style="text-align: justify;">La educación y el pensamiento se desarrollan durante toda la vida: la realidad cambiante exige mayor flexibilidad, la naturaleza conflictiva de muchas situaciones humanas y sociales  demandan una adaptación a las modificaciones permanentes integrando las emociones y conocimientos…, porque estamos acompañando y ayudando a crecer a individuos en toda su integridad para que lleguen a ser buenas personas. La educación se inmoviliza si otras lógicas o fines, conscientes o inconscientes, la apartan del lugar central que le corresponde perjudicando a las personas y a la larga el conjunto de la sociedad. Entonces, ¿cómo y quién ha de cooperar en ésta principal misión de cualquier sociedad desarrollada?</p>
<p style="text-align: justify;">En una sociedad compleja como la nuestra, las perspectivas desde las que se mira la educación son diversas, se influyen mutuamente y presentan diferentes actores. Los primeros agentes de la educación son los <strong>padres</strong> que delegan parte de la educación de sus hijos en <strong>profesionales de la educación</strong> que son individuos que forman parte de <strong>instituciones educativas</strong> con una visión y manera de hacer en educación. Están integrados en <strong>comunidades humanas</strong> donde actúan marcadas por la regulación de <strong>administraciones educativas</strong> y <strong>grupos políticos</strong> que deciden y fijan programas y recursos. También están presentes <strong>sindicatos</strong>, <strong>editoriales</strong>, <strong>medios de comunicación</strong>… que contribuyen a la configuración concreta de la educación. En esta obra colectiva toda va bien si el interés particular va unido a la razón última y central: el desarrollo personal completo e integral del <strong>educando</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">En este entramado aparece el profesor como intermediario pero la educación trasciende a la escuela y a la familia. En el mundo concreto, todo está interrelacionado porque todos jugamos un papel en la sociedad y los valores y actitudes que emanan de ella son reflejo de nuestra manera de ser, estar y aportar como individuos. La escuela es solo un eslabón de la cadena y la educación no se limita al ámbito y horario escolar: la escuela no puede ni debe asumir toda la responsabilidad sobre la educación. La escuela y la sociedad se necesitan, comparten responsabilidades y dependen solidariamente en una actitud inaplazablemente cooperativa. El reto está en establecer vínculos educativos para gestionar y canalizar estas visiones diferentes enmarcadas en una reforma continuada que siempre busca la armonía y la mejor versión de los educandos en su actuación educativa. Si no adoptamos un enfoque integral las medidas parciales se desvanecen.</p>
<p style="text-align: justify;">Incluso estando muy bien preparados y vocacionalmente comprometidos, no es fácil ser profesor en las condiciones actuales que nos envuelven. La delegación ampliada de funciones, la falta de referentes paternos obligados en ocasiones por el sistema económico y profesional absorbente, las condiciones laborales o la desesperación callada de un modelo que no ofrece un futuro feliz…, el éxito fácil y recompensado socialmente de los famosos frente al esfuerzo y trabajo que no es recompensado de la gente de a pie, las expectativas ocupacionales futuras en claro declive frente a la vida opulenta que llega a través de los medios… Acostumbrados a este entorno los educandos se encuentran con una persona sencilla y normal, sin efectos especiales y con poco reconocimiento social… que intenta hacer más de lo que puedo para cumplir su extra misión (profesor, psicólogo, reeducador… y cuando no padre) que les sobreviene por el abuso de tareas que se encomiendan a la escuela para compensar las faltas de la sociedad.</p>
<p style="text-align: justify;">Los adultos tienen que tomarse muy en serio su papel en la educación replanteando algunos comportamientos en diferentes aspectos que rayan en lo infantil. La calidad en la educación se mide por la constancia y el rigor con que intentamos educar. Detrás de toda educación hay esfuerzo, sacrificio, argumentos, límites, tiempo, emociones… por eso no es fácil educar. Las leyes del hedonismo y el todo vale mientras el hijo sea feliz, por desgracia, son la crónica de un fracaso anunciado. La educación es una cuestión de actitud y responsabilidad: dedicar tiempo, atender las necesidades emocionales, no evitar las dificultades sino enseñar a superarlas, inculcar valores como proyecto de futuro, alimentarnos intelectualmente, seguir aprendiendo, continua educación y readaptación a los tiempos cambiantes, estrechar vínculos educativos con la escuela y la sociedad.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Qué sociedad tenemos? Los padres, ¿pueden desatender sistemáticamente su responsabilidad como educadores? La sociedad, ¿pueden seguir alimentando: alumnos amargados, comportamientos impropios de la edad, actitudes de desconfianza, rechazo, violencia, incomprensión…? ¿Queremos seguir con juventudes depresivas, desilusionadas, enganchadas a las adicciones, excluyentes…? Estamos atrapados en un mundo feroz competitivo, especializado e individualista…, en que no se da importancia a la educación en valores. Todo se ha torcido. Los avances tecnológicos nos han de llevar a una vida mejor. La riqueza nos da más comodidad pero nos empobrece a nivel afectivo. ¿Cómo apoyar, reforzar y completar la educación de estos colectivos vulnerables en formación? ¿Cómo podemos prevenir su formación integral como personas?</p>
<p style="text-align: justify;">La realidad escolar es un reflejo de la diversidad de visiones de un mundo plural. Necesitamos cruzar las miradas, implicarnos todos y reafirmar la dimensión colectiva y compartida de la educación. Urge ser magnificentes y poner todo lo que está a nuestro alcance, sin límite, sin escatimar esfuerzos y recursos ante un tema tan importante como es la educación. Hasta ahora se ha quedado corta la generosidad, pero no todo está perdido aunque son muchos los deberes por hacer. Las primeras brechas se abren en casa porque no hay educador que pueda sustituir a los padres, pero si aunamos esfuerzos y trabajamos en la misma dirección el futuro nos abre esperanzadoras posibilidades:</p>
<p style="text-align: justify;">a) Los <strong>padres</strong> han de ser referentes para los hijos superando caminos fáciles y actitudes infantiles de abandono, huyendo de la pasividad y valorando las consecuencias de la educación en sus hijos y orientándolos en la libertad responsable.</p>
<p style="text-align: justify;">b) Los <strong>profesores</strong> en su labor de encaje de pluralidades personales e influencias múltiples, ocupados por la adquisición de contenidos, valores, competencias… y ayudando en el desarrollo de capacidades e inquietudes.</p>
<p style="text-align: justify;">c) Las <strong>empresas</strong> facilitando una vida más equilibrada en su plantilla que permita compatibilizar los diferentes roles de las personas y facilite la conciliación laboral, familiar y personal. Lejos de resentirse, la empresa optimizará sus resultados.</p>
<p style="text-align: justify;">d) El <strong>tiempo de ocio</strong> con sus diferentes agentes ha de fomentar la capacidad de elección imaginativa y creativa que ayuden a ser, pensar y actuar por uno mismo. La ejemplaridad, la absoluta deportividad y los valores en juego han de ser “limpios”.</p>
<p style="text-align: justify;">e) Los <strong>medios de comunicación</strong> tan influyentes pueden convertirse en una escuela paralela, aunque no lo pretendan, lo cual les obliga a asumir su parte de responsabilidad en la difusión de valores, ideologías y modelos que presentan.</p>
<p style="text-align: justify;">f) El <strong>estado</strong> ha de dotar de recursos y acompañar el proceso evitando la politización que perjudica a todos. Ha de promover una política educada, que nace del acuerdo y el compromiso compartidos, en la que los profesores han de ser sus impulsores.</p>
<p style="text-align: justify;">La educación pide generosidad y visión de futuro por parte de todos, que somos los implicados. Quizá ha llegado el momento tan esperado de ser magníficos ante un tema tan importante como es la educación, que nos ha de llevar del personaje que representamos a la persona que somos y hacer posible esta obra colectiva. Urge un paso de la resignación a la acción, de la queja a la búsqueda de soluciones, de la desconfianza al abrazo sincero, de la diáspora al proyecto común, del monólogo a la creación compartida…, porque la educación es una obra colectiva.</p>
<p><em>Josep ALEGRE<br />
</em><em>Profesor, filólogo y educador socio-cultural<br />
</em><em>Barcelona, España<br />
</em><em>Mayo de 2019</em></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Todos a una</title>
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		<pubDate>Mon, 07 May 2018 04:57:52 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Josep ALEGRE</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_3216" aria-describedby="caption-attachment-3216" style="width: 300px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/05/Todos-a-una.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-3216 size-medium" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/05/Todos-a-una-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/05/Todos-a-una-300x225.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/05/Todos-a-una-1024x768.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/05/Todos-a-una-600x450.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/05/Todos-a-una-90x68.jpg 90w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-3216" class="wp-caption-text">Fotografía: Josep Alegre</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Todos estamos convocados y formamos parte del grupo. El campeonato continúa y el próximo partido es el nuevo reto por superar. No sirve de nada tirar balones fuera porque el terreno de juego está bien delimitado y las reglas de la competición son conocidas. El ritual se repite, como equipo local o visitante, desde el vestuario. Finalmente, el equipo titular, cada uno en su puesto, afrontará en nombre de todos, el partido. El resto, con el entrenador al frente y los reservas, animaran y ayudaran desde el banquillo. ¡Somos un equipo!</p>
<p style="text-align: justify;">Los adultos en educación forman parte del mismo equipo titular. Con visiones y funciones diferenciadas pero con el objetivo compartido de ayudar íntegramente a personas en proceso de crecimiento. La primera responsabilidad y compromiso corresponde, sin duda, a los padres pero todo un “equipo” participa en el terreno de juego aportando desde su rol particular. Padres y educadores son colaboradores y aliados necesarios e imprescindibles en la tarea de educar para ayudar a integrar dos realidades paralelas, la casa y la escuela, en un solo sujeto. La escuela del siglo XXI ha de educar con las familias.</p>
<p style="text-align: justify;">No siempre es fácil este encuentro si previamente no se ha iniciado el camino de reconocer y confiar en el otro para aprender juntos. Las diferencias en las personas son innatas, pero también la capacidad de aceptar y respetar el ser múltiple que nos acompaña. Las experiencias de alteridad y asertividad son puerta de entrada en el mundo educativo y se ponen en juego continuamente ante la diversidad que encontramos en el aula y en la sociedad. Porque, además de la escuela y la familia, el alumno encuentra otros espacios de socialización en los que participa. La escuela ha de tener presentes estos “estadios” que influyen de manera informal. Porque todo y todos enseñan de forma interactiva, transversal y transformadora, para bien o para mal.</p>
<p style="text-align: justify;">La familia y la escuela han apostado por la innovación pero ésta no será posible sin un punto de encuentro, una buena comunicación y respeto entre ambos y un trabajo en positivo. Con sus roles diferentes y diferenciados han de implicarse en la reforma y creación de esta nueva escuela. Cada uno en su nivel pero desde la transparencia y la claridad, construyendo este proyecto compartido y participativo que se basa en la confianza mutua y en el convencimiento del buen hacer de la escuela. Padres y maestros son corresponsables desde sus ámbitos propios. El bien de los hijos y alumnos se lo demanda. El rol activo que los padres deben jugar en los colegios de sus hijos empieza en casa y continúa con la colaboración familia-escuela.</p>
<p style="text-align: justify;">Desde esta situación hemos de acompañar en los procesos de aprendizaje de manera adecuada. Ha de ser un acompañamiento respetuoso, como punto de partida, pero también empático. El maestro es un observador directo que a veces se convierte en aprendiz. Aprende al enseñar, se arriesga y está dispuesto a cometer errores al afrontar nuevas experiencias que encaminen al proyecto educativo transformador. Desde las propiedades innatas e irrepetibles de cada alumno, desde la diversidad y originalidad de cada sujeto, fomenta la creatividad, la experimentación, la afirmación y la construcción de cada persona para hacerla original, única y no sustituible. Maestros, alumnos y padres no son seres contrarios sino vinculados por el mundo de la educación.</p>
<p style="text-align: justify;">En este camino juega un papel central el docente. La familia ha de educar a sus hijos y los maestros enseñar a todos los alumnos. A veces, gracias a los maestros, los alumnos reciben la educación que no recibieron en casa. Enseñar sin educar no es posible. Padres y maestros lo son cuando educan. El trabajo de profesor es complejo y difícil. No son perfectos, ni sabios, ni jueces, ni magos, ni infalibles… pero ayudan y colaboran en el desarrollo de las competencias de sus alumnos. La familia ha de valorar sus virtudes por encima de sus imperfecciones, colaborar y facilitar al máximo su tarea, lo que ayudará a que también los hijos lo hagan. La preparación del maestro y su experiencia le sitúan en las mejores condiciones para la educación. El trabajo bajo la presión de las familias puede ser beneficioso pero también problemático si no favorece a toda la comunidad educativa.</p>
<p style="text-align: justify;">En el proceso de socialización de los alumnos, el educador no es el único responsable. Cada persona aporta desde su rol particular. Es necesario un trabajo solidario con todos los actores e instituciones sociales creando puentes entre la vida escolar y la comunidad. Acercándose y dialogando con el mundo concreto que los alumnos traen a las aulas para así rescatar y valorar los aprendizajes autorreferenciales. La educación se construye desde este poso ambiental que condiciona, pero el ser humano está programado también para aprender, crear y crecer desde cualquier situación. El dialogo, la conexión, la convivencia y la resignificación, permitirán construir un proyecto significativo, enraizado y realista para todos los alumnos desde su identidad particular.</p>
<p style="text-align: justify;">Precisamente la educación es una de las formas de intervención en la sociedad por medio de los alumnos, con capacidad liberadora y de transformación de las inercias culturales y especialmente si éstas son contraproducentes. El reto de le educación está en encontrar espacios y movilizar procesos  de aprendizaje, entre distintos profesionales, en los que cada individuo se sienta comprendido y aceptado en la singularidad que le caracteriza. La intervención de los distintos educadores conlleva la valoración específica de cada uno de ellos en particular y el mutuo reconocimiento. El compromiso y responsabilidad compartidos de manera afectiva y efectiva pueden proyectarse de forma significativa en las aulas y en la vida personal de los alumnos.</p>
<p style="text-align: justify;">Redescubrir nuevas maneras de abordar la realidad y trabajar solidariamente todos los agentes educativos, aleja también de la soledad del educador y crea mayores perspectivas y oportunidades. La escuela al abrir sus puertas a la participación y el trabajo en red, puede desarrollar diferentes estrategias de intervención y de inclusión y mejorar la calidad educativa. Desde el respeto, la cooperación y la confianza entre cada uno de los participantes, ha de concretarse la visón y misión común, la construcción desde la diversidad y el desarrollo de las diferencias. Porque la escuela es de todos y en ella todos tenemos responsabilidad en el grado que nos corresponde. En la educación son necesarias todas las manos posibles para conseguir el objetivo.</p>
<p style="text-align: justify;">Especialmente importante es la relación entre los padres y educadores y la manera de implicarse. La unidad de criterio y la mesura entre ambos interlocutores es fundamental para el buen desarrollo de la educación. Los padres ven a sus hijos y los profesores a los alumnos. El sujeto físico es el mismo pero la percepción que se tiene sobre él no siempre es igual. Las dos son imágenes reales pero parciales e incompletas y los dos necesitan completarse y complementarse. Si se comparten las visones mejoraremos la nuestra, el conocimiento de los sujetos y la propia intervención y educación. Padres y educadores, en la función que les corresponde pero mejor aliados y cómplices, mirando en la misma dirección y desarrollando adecuadamente su rol para facilitando el adecuado desarrollo de los destinatarios.</p>
<p style="text-align: justify;">Porque la escuela es un espacio de esperanza y debe de ser territorio de experiencia realista en el que todos los niños y adolescentes son o deberían ser potencialmente educables y encontrar su modo de habitar el mundo jugando el partido de cada jornada. Desde el entorno educativo es necesario conectar con lo que viven en su mundo y que a veces solo se insinúa en leves contornos. Solo desde la conexión educativa, provocada normalmente por la intervención cuidada del adulto, se afrontará con garantías el partido de nuestro equipo. Si vamos <strong>todos a una</strong> el éxito vital de nuestros jugadores, que contemplaremos desde la banda orientando, aportando seguridad, ofreciendo referencias y tácticas…, será también nuestra recompensa.</p>
<p><em>Josep ALEGRE<br />
</em><em>Profesor, filólogo y educador socio-cultural<br />
</em><em>Barcelona<br />
</em><em>Mayo de 2018</em></p>
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