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	<title>espíritu crítico | Revista RE Castellano</title>
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	<description>Revista de pensamiento y opnión</description>
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	<title>espíritu crítico | Revista RE Castellano</title>
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		<title>El secuestro de nuestra atención</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Mar 2020 05:58:13 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>David Martínez</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2020/03/el-secuestro-de-nuestra-atencion/">El secuestro de nuestra atención</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_5258" aria-describedby="caption-attachment-5258" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/03/Foto-articulo-RE_Secuestro-atención.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-5258 size-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/03/Foto-articulo-RE_Secuestro-atención-1024x724.jpg" alt="" width="660" height="467" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/03/Foto-articulo-RE_Secuestro-atención-1024x724.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/03/Foto-articulo-RE_Secuestro-atención-300x212.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/03/Foto-articulo-RE_Secuestro-atención-600x424.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/03/Foto-articulo-RE_Secuestro-atención-1536x1086.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/03/Foto-articulo-RE_Secuestro-atención.jpg 1920w" sizes="(max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-5258" class="wp-caption-text">Imagen de Gerd Altmann en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Os recomiendo antes de empezar a leer este artículo, ver el video de 15’ sobre una conferencia que dio Tristan Harris en “La Ciudad de la Ideas – CDI-” que se llama <a href="https://ciudaddelasideas.com/videos/la-conciencia-etica-de-silicon-valley/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">“La conciencia ética de Silicon Valley”</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">Tristan Harris, es ingeniero de formación, especializado en tecnología persuasiva (que estudia la capacidad de influir en el comportamiento y el pensamiento de la persona). Estudió en la Universidad de Stanford y trabajó durante cuatro años en Google, primero como Product Manager y más tarde como diseñador ético y filosófico, una posición en la compañía que tiene como objetivo hacer que las plataformas de Google sean lo menos intrusivas posible en la vida del usuario de internet. Y todo ello, teniendo en cuenta que conocer tantos datos sobre el usuario como sea posible, es el recurso más preciado de Google. Podríamos decir que Harris se encontraba ante una ecuación irresoluble.</p>
<p style="text-align: justify;">Harris dejó Google en 2016 y desde entonces trabaja para dar a conocer de qué manera las aplicaciones, las empresas tecnológicas y las redes sociales son capaces de manipularnos. Y no porque las empresas tecnológicas sean mentes maquiavélicas que quieran dominarnos, sino porque están inmersas en una carrera frenética, donde su objetivo principal es captar nuestra atención.</p>
<p style="text-align: justify;">Tristan Harris empieza su conferencia diciendo: <em>«Imagínese una habitación donde hay un centenar de personas que están constantemente introduciendo y gestionando información, rodeadas de computadoras que muestran gráficos y datos. Una sala de control. Desde esta sala se pueden controlar los sentimientos, pensamientos y prioridades de 2 mil millones de personas en todo el mundo. Esto no es ciencia ficción&#8230; Yo solía estar en una de esas habitaciones.”</em></p>
<p style="text-align: justify;">Probablemente nos preguntaremos, por qué esta obsesión por captar nuestra atención. Si somos realistas afirmaríamos que Facebook, Twitter, Instagram y Google han desarrollado productos increíbles que están transformando nuestro mundo. Pero también es cierto, que existe una gran rivalidad entre estas empresas que las obliga a competir para secuestrar nuestra atención durante el máximo tiempo posible, utilizando para ello técnicas persuasivas que tienen como finalidad mantenernos aferrados a nuestros dispositivos durante el máximo tiempo posible.</p>
<p style="text-align: justify;">Cada segundo de atención que consiguen de nosotros, que se traduce en la capacidad para mantenernos atados a su plataforma, les permite conocernos mejor y por consiguiente ser más precisos en la publicidad que nos ofrecen. Inicialmente, podríamos pensar que no es negativo a priori, ya que nos están mostrando aquello que nos gusta o nos interesa y sin necesidad de tener que buscarlo.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, si lo pensamos bien, existe una trampa en este planteamiento, nuestra atención es finita y nuestro tiempo es limitado. Por consiguiente, si focalizamos nuestra atención sólo en aquello que nos muestran, perderemos la oportunidad de valorar otras alternativas, reducimos nuestro campo de visión, o incluso podemos acabar atrofiando nuestro sentido crítico.</p>
<p style="text-align: justify;">Cada día las técnicas que se utilizan para captar nuestra atención son más sibilinas y sofisticadas. Como dice Harris, “cuando conectamos el teléfono para ver si hay alguna notificación, es como si estuviéramos lanzando una moneda en una máquina tragaperras”. De hecho, lo que estamos haciendo es buscar una recompensa, que en nuestro caso sería encontrar un nuevo comentario, una interacción, una fotografía. Estamos esperando algo que va a encajar con lo que esperamos, y esto genera satisfacción. En esto se basan para secuestrar nuestra atención.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando recibimos una notificación en Facebook, es un indicador de que ha ocurrido algo nuevo y automáticamente pulsamos el botón de Facebook. Este botón podríamos llamarle «voy a pasar aquí los próximos 10 minutos”. Y esto es así porque, aunque inicialmente pensemos que sólo vamos a mirar la foto que viene unida a la notificación, seguramente encontraremos muchas más notificaciones a continuación que buscan atraer nuestro interés.</p>
<p style="text-align: justify;">Existen diferentes plataformas con sus distintas maneras de captar la atención de cada individuo en función de sus intereses personales. Instagram es una plataforma que glorifica la imagen perfecta tanto de las personas como de su estilo de vida. También existe lo que Harris denomina la cámara de eco en la que se ha convertido Facebook para transmitir opiniones en muchos casos sesgadas o llenas de desinformación. O los mecanismos que utiliza YouTube para mantenernos enganchados a la pantalla, como reproducir el siguiente video automáticamente, utilizando un algoritmo que analiza aquello que te gustaría ver.</p>
<p style="text-align: justify;">Todos son mecanismos que buscan mantenernos “secuestrados», ocupando gran parte de nuestro tiempo y por consiguiente, reducen sustancialmente nuestra capacidad de concentración. Y lo peor de todo es que esos mecanismos de secuestro están diseñados para hacernos pensar que somos nosotros mismos quienes hemos tomado la decisión. Un claro ejemplo lo tenemos cuando acabamos de ver un video y olvidamos que el siguiente vídeo se ha cargado automáticamente, y nos alegra verlo porque, casualmente, nos encanta su contenido. Pero la realidad es que en ese momento estamos siendo secuestrados. Todos aquellos profesionales que han estado trabajando en la mejora de los algoritmos y que hacen posible que el siguiente contenido sea perfecto para nuestros intereses, no saben que es muy tarde y que necesitamos ir a dormir.</p>
<p style="text-align: justify;">En la misma línea y profundizando un poco más, no es menos importante destacar la capacidad que han desarrollado estas grandes corporaciones para manipular los pensamientos y comportamientos de los individuos, que en última instancia se acaban derivando en un cambio de las tendencias sociales. Y no tanto porque esta sea su misión, sino como resultado de los intereses de las empresas que pagan por incorporar su publicidad a las redes. Esta manipulación indirecta tiene efectos sobre las políticas sociales, económicas, ambientales, sobre el consumo, la religión, la xenofobia, etc&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">No podemos estar en contra de la tecnología. Incluso es positivo que lo pasemos bien en las redes sociales al reencontrar una vieja amistad, recordar buenos momentos, encontrar un texto interesante que nos haga reflexionar. Pero hemos de ser conscientes que la función principal de las plataformas es retenernos, y en esta dura batalla, la moneda de cambio es el valor que le asignemos de nuestro tiempo.</p>
<p style="text-align: justify;">El tiempo es un valor muy preciado y debemos saber administrarlo. El hecho de que podamos perder el control sobre como disponer libremente de nuestra atención, reduce nuestro tiempo de descanso, de ocio, de relaciones…, aspectos absolutamente necesarios para construir una vida armónica y en equilibrio.</p>
<p style="text-align: justify;">Y, por último, cuando nuestra atención queda secuestrada, el peligro a ser manipulados es muy elevado y la única herramienta para salir de ella es buscar espacios para la reflexión individual y grupal que permitan desarrollar nuestro sentido crítico. Vivir arrastrado por lo que marcan las tendencias es más cómodo, pero a la larga, sentirse arrastrado es un sentimiento que empequeñece al individuo y lo hace más vulnerable.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>David MARTÍNEZ<br />
</em><em>Economista<br />
</em><em>Barcelona (España)<br />
</em><em>Marzo de 2020</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2020/03/el-secuestro-de-nuestra-atencion/">El secuestro de nuestra atención</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>El reto de la educación en un mundo de máquinas</title>
		<link>https://www.revistare.com/2019/06/el-reto-de-la-educacion-en-un-mundo-de-maquinas/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Jun 2019 04:58:54 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>David MARTÍNEZ</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_4456" aria-describedby="caption-attachment-4456" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/06/robot3.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-4456 size-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/06/robot3-1024x683.jpg" alt="" width="660" height="440" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/06/robot3-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/06/robot3-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/06/robot3-600x400.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/06/robot3.jpg 1181w" sizes="(max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-4456" class="wp-caption-text">«Es necesario hacer una reflexión en el mundo educativo, porque no tiene sentido en un futuro inmediato seguir entrenando a los jóvenes para hacer tareas que pueden hacer mucho mejor las máquinas.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">La comunidad científica está volcada en el proceso de aprendizaje de las máquinas, de cómo las máquinas pueden aprender automáticamente de sí mismas, lo que se conoce como el “machine learning”. Cuando hablamos de aprender, en este contexto, nos referimos a la capacidad de identificar patrones complejos en un mar de datos. En realidad, no es la máquina que realmente aprende, es un algoritmo que revisa los datos y es capaz de predecir comportamientos futuros.</p>
<p style="text-align: justify;">Parece lógico estar ocupados en esta labor, pues en una sociedad en la que la reducción de costes y la eficiencia se han convertido en un factores clave, disponer de máquinas u ordenadores que realicen ciertas funciones es crucial.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero cuáles son aquellos patrones de actividad en los que las máquinas son mejores que los humanos. Principalmente son tres: en aquellas acciones que son repetitivas, que suponen un trabajo especializado y que impliquen el manejo de datos. Cuando existen trabajos o acciones en las que coinciden estos tres factores, las máquinas indudablemente son mucho mejores y más eficientes que los humanos. Además, una vez dadas unas instrucciones, cumplen con las ordenes ciegamente y no solicitan ninguna remuneración.</p>
<p style="text-align: justify;">Casualmente muchos de los trabajos que llevan a cabo una parte importante de los trabajadores de nuestra sociedad, cumplen con estos tres requisitos. Por consiguiente, no es descabellado pensar que esta nueva revolución industrial supondrá una sustitución de puesto de trabajos realizados por máquinas que harán la misma función, pero con una mayor precisión, eficacia, seguridad y a un menor coste. Se ha calculado que este efecto desbancará de su puesto de trabajo a unos 75 millones de personas. Cabe destacar que en la última crisis de 2008 se quedaron sin empleo unos 30 millones de trabajadores.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, no todo son malas noticias. Este cambio de paradigma traerá consigo, tal como se ha producido en otras revoluciones industriales, un incremento de puestos de trabajo que se calcula ocupará a unos 120 millones de personas. Puestos de trabajo que requerirán de unos conocimientos y habilidades distintas a las que poseen las máquinas. Y es en este punto donde es necesario hacer una reflexión sobre la educación.</p>
<p style="text-align: justify;">Actualmente y aún cuando se han hecho importantes avances, el sistema educativo y sus parámetros de evaluación se basan en una proporción importante, en tres criterios: aprender datos de memoria, realizar ejercicios repetitivos, especializarte en una cosa y cumplir órdenes. Casualmente las cuatro cosas para las cuales están mejor preparadas las máquinas. En 2017, en las pruebas de acceso a una de las mejores universidades asiáticas, un robot ya obtuvo mejor puntuación que el 80% de los alumnos que se presentaron.</p>
<p style="text-align: justify;">Es necesario hacer una reflexión en el mundo educativo, porque no tiene sentido en un futuro inmediato seguir entrenando a los jóvenes para hacer tareas que pueden hacer mucho mejor las máquinas. Quizás deberemos entrenar a nuestros jóvenes en cómo aprender a convivir con máquinas inteligentes. Para ello, la educación debería centrarse en potenciar las características más humanas de las personas, aquellas que son difícilmente replicables en las máquinas. La curiosidad, el espíritu crítico, la creatividad y la capacidad de improvisar. Las máquinas son capaces de analizar millones de datos y ofrecer respuestas a problemas planteados, pero ¿quién plantea las preguntas y define los problemas? Está científicamente demostrado que la acción de pensar cansa, consume mucha energía de nuestro cuerpo, por eso hemos de dejar a las máquinas gran parte de esa tarea y centrarnos en lo que es específico del ser humano.</p>
<p style="text-align: justify;">Cada uno de nosotros tiene un talento, la función principal de la educación es descubrir ese talento y potenciarlo al máximo. Este talento podrá ser multiplicado por las capacidades que nos ofrecen las máquinas. Sin embargo, es fundamental aprovechar y potenciar que los seres humanos somos sensibles a aspectos más trascendentes como la belleza, la verdad, la bondad y la justicia. Valores que, complementados por la creatividad, el espíritu crítico y la curiosidad, nos han de servir para construir un planeta más humano en un mundo repleto de máquinas.</p>
<p><em>David MARTÍNEZ<br />
</em><em>Economista<br />
</em><em>España<br />
</em><em>Junio de 2019</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2019/06/el-reto-de-la-educacion-en-un-mundo-de-maquinas/">El reto de la educación en un mundo de máquinas</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Una economía con sentido</title>
		<link>https://www.revistare.com/2018/03/una-economia-con-sentido/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Mar 2018 05:58:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>David MARTÍNEZ</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2018/03/una-economia-con-sentido/">Una economía con sentido</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_3092" aria-describedby="caption-attachment-3092" style="width: 660px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/03/christine-roy-343235-unsplash-2.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-3092 size-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/03/christine-roy-343235-unsplash-2-1024x685.jpg" alt="" width="660" height="442" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/03/christine-roy-343235-unsplash-2-1024x685.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/03/christine-roy-343235-unsplash-2-300x201.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/03/christine-roy-343235-unsplash-2-600x402.jpg 600w" sizes="(max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-3092" class="wp-caption-text">Photo by Christine Roy on Unsplash</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Muchas son las voces que claman por un nuevo modelo económico que de sentido a nuestras vidas. En este sentido están apareciendo interesantes propuestas que de forma parcial y con enfoques más o menos teóricos (economía del bien común, economía circular, etc.), aportan ideas o soluciones que pueden ser el germen que cambie el actual modelo económico y social.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, quizás deberíamos primero definir y consensuar los criterios sobre los que, posteriormente, podamos construir dichos modelos. Sin ningún interés de sentar cátedra, pero con el ánimo de aportar humildemente unas pautas de reflexión, me pregunto: ¿<u>Cuáles podrían ser las bases sobre las que construir una <strong>economía con sentido</strong></u>?</p>
<p style="text-align: justify;">En primer lugar, cuando hablamos de construir una economía con sentido, me refiero a construir algo entusiasmante. Que entusiasme a los que la piensan, a los que la practican y a los que la disfrutan. Para mí la tierra fértil sobre la que se deberían asentar estos nuevos criterios es el entusiasmo. Difícilmente se puede cambiar algo, se puede construir algo, o se puede reinventar, si no existe entusiasmo.</p>
<p style="text-align: justify;">Siguiendo con el ejercicio teórico de pensar en cuáles podrían ser los ingredientes que hacen de la economía una ciencia capaz de entusiasmar, he destacado 7 aspectos:</p>
<ol style="text-align: justify;">
<li>Después de cualquier crisis, el primer paso para reconstruir nuevamente con entusiasmo es despertar de nuestro interior la <strong>resiliencia</strong>. Por lo tanto, es necesario formar a las nuevas generaciones, que han estado acostumbradas a vivir bajo el paraguas del confort y la seguridad, a ser más resilientes y a sacar de dentro de ellos lo mejor que tienen para poder afrontar las situaciones adversas, con un carácter constructivo y con visión de futuro.</li>
</ol>
<ol style="text-align: justify;" start="2">
<li>Para construir una nueva economía, hay que abandonar o repensar las ideas preconcebidas; y por lo tanto es necesario generar un entorno que favorezca la <strong>creatividad</strong>. La complejidad del entorno hace las cosas más inciertas e inseguras. En este nuevo entorno, es necesario potenciar y reconocer el talento de las personas, habrá que trabajar de forma colaborativa, habrá que construir de forma compartida. Entramos en una etapa que se caracterizará por su nivel de creatividad, sentirse partícipe de un proceso creativo es siempre estimulante, a la vez que motiva y contagia el entusiasmo.</li>
</ol>
<ol style="text-align: justify;" start="3">
<li>La incertidumbre y la complejidad nos arrastran y nos obligan a actuar muchas veces de forma compulsiva; y todo ello no hace más que aumentar nuestros temores. Es necesario que <strong>perdamos el miedo</strong> y aprendamos a imaginar nuevas metas sin angustia, debemos vivir la incertidumbre como un elemento de nuestra cotidianidad.<br />
Vivimos en una sociedad esclava de lo que debería ser, nos sentimos arrastrados a vivir lo que debería ser, en lugar de aceptar lo que realmente es. Debemos hacer pedagogía para aprender a asumir las imperfecciones y los fracasos para vivir más felizmente. Sólo aceptando la realidad tal como es, seremos capaces de entusiasmarnos con ella. Sin dejar de  luchar por mejorarla…</li>
</ol>
<ol style="text-align: justify;" start="4">
<li>Para que una economía entusiasme, debemos ser capaces de repensar una economía reconciliada con el <strong>medio ambiente</strong>. Donde el crecimiento no se convierta en una meta en sí misma, sino que sea el resultado de un camino que debe tener en cuenta, dentro de la definición de todas las estrategias, la sostenibilidad de nuestro planeta.
<figure id="attachment_3072" aria-describedby="caption-attachment-3072" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/03/Medio-ambiente_DMartinez.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-3072 size-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/03/Medio-ambiente_DMartinez-1024x683.jpg" alt="" width="660" height="440" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/03/Medio-ambiente_DMartinez-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/03/Medio-ambiente_DMartinez-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/03/Medio-ambiente_DMartinez-600x400.jpg 600w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-3072" class="wp-caption-text">Fotografía: David Martínez</figcaption></figure></li>
<li>En este sentido creo que debemos recuperar una virtud que es la virtud de la <strong>austeridad</strong>. Ser austero implica saber contenerse. Quiere decir que, aunque tú quieras algo y puedas tenerlo por qué tienes medios y recursos para comprarlo, no lo haces por qué crees que no es el momento de hacerlo, porque que no es necesario o porque éticamente no corresponde hacerlo en ese momento. Hemos desarrollado y potenciado entre todos, una cultura de la inmediatez (ahora lo quiero, ahora lo tengo -sin pasar por el tamiz de la reflexión-). Pero conseguir las cosas de forma inmediata, hace que la satisfacción sea también inmediata y sus efectos tengan una corta duración.</li>
</ol>
<ol style="text-align: justify;" start="6">
<li>Otro aspecto a destacar en nuestro entorno actual, es la mala calidad de las relaciones humanas. <strong>El equilibrio emocional</strong> de los individuos tiene que ganar protagonismo frente a lo estrictamente material. En una sociedad en la que prevalece la velocidad, la sobrecarga de información, el exceso de imágenes y un montón de relaciones reales y virtuales a las que no podemos dar respuesta, es necesario poner orden en nuestra vida diaria.<br />
Es necesario aprender a filtrar, saber elegir la información que queremos; poner orden supone también mejorar la calidad de nuestras relaciones. Pero lo realmente importante es encontrar espacios para practicar la reflexión y la contemplación. Sin reflexión no es posible desarrollar espíritu crítico, planificar adecuadamente, ni tampoco es fácil priorizar lo que realmente es importante en nuestra vida.</li>
</ol>
<ol style="text-align: justify;" start="7">
<li>Por último, sería conveniente rescatar la importancia que tiene asumir <strong>la responsabilidad individual</strong>, por encima de la responsabilidad colectiva. El desarrollo enfermizo y, a veces irracional, de nuestra sociedad del bienestar nos ha llevado a que los individuos reclamen al Estado la solución a todos sus problemas individuales. Se ha producido un proceso de infantilización que ha ido dejando de lado la importancia que tiene para el individuo asumir su propia responsabilidad.<br />
Nos hemos ido alejando de hacer un saludable ejercicio de autocrítica y, sin este ejercicio, los ciudadanos nos apartamos cada vez más de nuestra adultez. Diluir la responsabilidad individual en el pantano de la responsabilidad colectiva nos ha llevado a diluir el sentimiento de culpabilidad y devaluar valores tan importantes como el mérito y el esfuerzo. Sería necesario reforzar nuestras carencias, trabajar nuestra fragilidad y aprender a asumir nuestros fracasos.</li>
</ol>
<p style="text-align: justify;">Si hacemos un esfuerzo para integrar todos estos elementos en nuestra vida diaria, seguramente podremos reforzar nuestra propia identidad con unos valores que nos entusiasmen como individuos, a la vez que nos posibiliten entusiasmar a los que nos rodean; y todo ello, para construir juntos un modelo social y económico que aporte un mayor sentido a nuestras vidas y que sea más coherente con la realidad en la que vivimos.</p>
<p><em>David MARTÍNEZ GARCÍA<br />
</em><em>Economista<br />
</em><em>Barcelona (España)<br />
</em><em>Marzo de 2018</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2018/03/una-economia-con-sentido/">Una economía con sentido</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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