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	<title>filosofía | Revista RE Castellano</title>
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	<description>Revista de pensamiento y opnión</description>
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	<title>filosofía | Revista RE Castellano</title>
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		<title>Sabemos a Tierra</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Jun 2025 04:58:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
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		<category><![CDATA[Ecosofía]]></category>
		<category><![CDATA[filosofía]]></category>
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		<category><![CDATA[Javier Bustamante]]></category>
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		<category><![CDATA[Sabemos a Tierra]]></category>
		<category><![CDATA[sabiduría]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Javier BUSTAMANTE</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2025/06/sabemos-a-tierra/">Sabemos a Tierra</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_26630" aria-describedby="caption-attachment-26630" style="width: 836px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/05/IMG_0094-scaled.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class=" wp-image-26630" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/05/IMG_0094-1024x768.jpg" alt="" width="836" height="565" /></a><figcaption id="caption-attachment-26630" class="wp-caption-text">Fotografía: Javier Bustamante</figcaption></figure>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Cuerpo">
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Cuerpo"><span lang="ES-TRAD">Hace unos días encontré el libro <span class="Ninguno"><i>Ecosofía. La sabiduría de la Tierra </i></span>(Fragmenta Editorial: Barcelona, 2021), el cual contiene varios escritos de Raimon Panikkar (1918-2010). Ya había leído algún texto de este gran sabio, pero el título de este pequeño libro me llamó mucho la atención. En la introducción, Jordi Pigem nos habla de tres personas, tres sabios, que llegaron a acuñar el concepto de <span class="Ninguno"><i>ecosofía</i></span> sin conocerse: el filósofo francés Félix Guattari, el filósofo noruego Arne Naes y el filósofo y teólogo indocatalán Raimon Panikkar. A estos tres filósofos podríamos tambi</span><span lang="FR">é</span><span lang="ES-TRAD">n llamar los primeros tres “ecósofos”.</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Cuerpo"><span lang="ES-TRAD">Para Panikkar, la ecosofía “es, al mismo tiempo, nuestro conocimiento sobre la Tierra y la sabiduría de la Tierra misma, que hemos de intentar escuchar y compartir”. Este nuevo concepto honra la consciencia ecológica, pero la abre a una dimensión intercultural y pretende sacarla de la cosmovisión dominante, planteando un cambio de percepción radical, tanto del ser humano como de la Tierra. Es decir, percibiendo la Tierra como un ser vivo.</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Cuerpo"><span lang="ES-TRAD">Este concepto nuevo –profundo y amplio– sugiere una nueva manera de situarnos ante la realidad, más realista, más humilde y más compartida. Personalmente, quisiera poner énfasis en la <span class="Ninguno"><i>escucha</i></span> de la Tierra.</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Cuerpo"><span lang="ES-TRAD">Para escuchar la Tierra podemos hacer dos caminos: escuchar todo lo que sucede a nuestro alrededor, tanto en un círculo próximo, como remoto, es decir, una escucha exterior. O escuchar la Tierra desde nuestro interior, sabiendo que nosotros y nosotras somos Tierra. Cuando decimos que la palabra humanidad proviene de <span class="Ninguno"><i>humus</i></span> –tierra–, no es que venga de un lugar llamado Tierra, como si hubiese emigrado, sino que la humanidad está constituida de ese humus. Todos los elementos que conforman nuestro organismo provienen de la Tierra.</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Cuerpo"><span lang="ES-TRAD">Ambas escuchas deben congraciarse para crear una escucha más real. Como la visión en tercera dimensión que se creaba antiguamente con los visores estereoscópicos. Se necesitaban dos imágenes, aparentemente iguales, que, unidas, generaban la profundidad de campo. Pues de forma similar, la escucha exterior y la escucha interior le dan hondura a nuestra percepción de la realidad, nos permiten saber más de la vida. Saber, de sabiduría como un proceso de aprendizaje, y saber, de sabor como un proceso más orgánico. Estas dos dimensiones, la intelectual y la física, nos despliegan una tercera dimensión que es la espiritual, la que nos permite conectar desde lo invisible con la realidad: sentirnos Tierra.</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Cuerpo"><span lang="ES-TRAD">A esta escucha más profunda se llega por el silencio. Hacer silencio no es sinónimo de callar, cerrar la boca, y con ello cerrar los sentidos. Al contrario, hacer silencio implica abrir la escucha. Escuchar proviene del latín <span class="Ninguno"><i>auscultâre</i></span>, “inclinar la oreja”, lo cual conlleva ladear la cabeza, desplazar nuestro centro, salir de sí mismo. La escucha, tanto interior como exterior, nos mueven a descentrarnos abriendo nuestra percepción a lo otro que está fuera de mí y a ese otro que también soy yo.</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Cuerpo"><span lang="ES-TRAD">Esa actitud silenciosa, de inclinarse para acoger la realidad, la cultivamos especialmente cuando estamos a solas y sin estímulos externos. Ahí podemos escucharnos más nítidamente y paladear que somos Tierra. Pero, también podemos ubicarnos silenciosamente cuando estamos en compañía de otras personas, de otros seres vivos, en medio del bosque o del mar o, incluso, de una gran ciudad. Abrir las capacidades de nuestro ser, disponernos porosos, para escuchar lo que dice la Tierra.</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Cuerpo"><span lang="ES-TRAD">Desde esta escucha podemos captar la <span class="Ninguno"><i>sincronía</i></span> de la vida. Esa dimensión profunda donde se puede percibir cómo todo está interconectado: todo <span class="Ninguno"><i>interdepende</i></span> de todo para existir. Tal es la esencia del equilibrio. Inclinando la oreja podemos percibir simultáneamente una sinfonía de sonidos. Pero es que, inclinando la vista también podemos captar gamas indescriptibles de colores y formas. E inclinando el cuerpo hacia distintas posiciones o desplazándonos por el espacio, podemos palpar diferencias de temperatura por todos lados.</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Cuerpo"><span lang="ES-TRAD">Una escucha de la vida también nos lleva a sintonizar con otros seres vivos: minerales, animales, vegetales, humanos. Cada ser tiene su trayectoria vital y las trayectorias se van intersectando generando una red por donde circula la vida.</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Cuerpo"><span lang="ES-TRAD">Durante el confinamiento del 2020 por el Covid19, los animales de manera silvestre comenzaron a habitar los pueblos y ciudades. Pareciera que escucharan que los seres humanos habían despoblado los espacios públicos y por un principio de homeostasis y equilibrio, ellos fueron llenando ese vacío. La naturaleza escucha.</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Cuerpo"><span lang="ES-TRAD">Pero la escucha sería en vano si no nos mueve a una transformación interior que nos desvele nuestra pertenencia a la Tierra, al universo, a la Vida. Recojo nuevamente palabras de Panikkar para concluir. Estamos en una “crisis mucho más profunda que no puede resolverse con nuevas tecnologías y medidas, por más importantes que sean. Para afrontarla necesitamos calma (es decir, serenidad), empatía (es decir, esfuerzo), distancia (es decir, interculturalidad), contemplación (es decir, síntesis de teoría y práctica). Sólo una <span class="Ninguno"><i>metamorfosis</i></span> puede salvarnos”.</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Cuerpo"><span lang="ES-TRAD">Otra palabra con raíz <span class="Ninguno"><i>humus</i></span> es humildad. Descalcémonos de nuestra soberbia y escuchemos que somos Tierra para aprender a amar esta única oportunidad de vida que tenemos y actuar en consecuencia. Sintamos cómo sabemos a Tierra: cuidémonos cuidándola.</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Cuerpo"><span lang="ES-TRAD"> </span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Cuerpo"><em><span lang="ES-TRAD">Javier BUSTAMANTE ENRIQUEZ<br />
</span>Poeta</em><br />
<em>Ciudad de México, México</em><br />
<em>Mayo de 2025</em></p>
</div><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2025/06/sabemos-a-tierra/">Sabemos a Tierra</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>El ser que pregunta</title>
		<link>https://www.revistare.com/2017/05/el-ser-que-pregunta/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Natàlia Plá]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 06 May 2017 04:57:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[antropología filosófica]]></category>
		<category><![CDATA[aprender]]></category>
		<category><![CDATA[David Álvarez]]></category>
		<category><![CDATA[duda]]></category>
		<category><![CDATA[El ser que pregunta]]></category>
		<category><![CDATA[filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[preguntarse]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>David ÁLVAREZ</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2017/05/el-ser-que-pregunta/">El ser que pregunta</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Pocas tareas han sido asumidas por tantos, con tan diversos resultados, como la de averiguar quiénes somos. No me arriesgo a indicar que los resultados sean pobres, pero sin lugar a dudas, siguen siendo insatisfactorios, la perseverancia de la cuestión así lo indica. Averiguar quiénes somos ­—averiguarnos— es puerto de salida y de llegada, porque quien pregunta es, a su vez, el destino de la pregunta; e incluso el inquirir por cualquier otra cosa distinta a nos, siempre supone un preguntar por quién pregunta; por supuesto siempre que la pregunta sea hecha cabalmente y no como un simple decir.</p>
<p style="text-align: justify;">Que nos definamos como «animales racionales» o «seres-para-la-muerte» o «quiénes somos y nuestras circunstancias» o cualquier otra formulación por acotar nuestra naturaleza, por responder a la inquietud sobre quiénes somos, carga con el hecho de que eso que somos pregunta por lo que somos, por lo que soy en cada caso. En semejante tarea, toda respuesta amerita indicar que somos «seres que preguntamos por quiénes somos y nos respondemos que somos animales racionales» al gusto aristotélico o «seres que preguntamos por quiénes somos y nos respondemos que somos ser-ahí» al parecer heideggeriano. No importa la respuesta, siempre amerita indicar que somos, primero que todo, «seres que preguntamos».</p>
<p style="text-align: justify;">El preguntar —por quiénes somos o cualquier otra cuestión— delata siempre una donación y una carencia, un legado y una falta, ambos en un mismo movimiento.</p>
<figure id="attachment_1963" aria-describedby="caption-attachment-1963" style="width: 300px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/04/Chile08017.jpg"><img decoding="async" class="size-medium wp-image-1963" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/04/Chile08017-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/04/Chile08017-300x225.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/04/Chile08017-1024x768.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/04/Chile08017-600x450.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/04/Chile08017-90x68.jpg 90w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/04/Chile08017.jpg 1632w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-1963" class="wp-caption-text">Fotografía: Natàlia Plá</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Se pregunta porque se ha recibido un horizonte desde el que se pregunta. Ésa es la condición de posibilidad de todo preguntar. La lengua materna y la cosmovisión con que nos han nutrido en nuestro nicho cultural siempre es el punto de apoyo desde donde nos erguimos en el preguntar primario. Hay un supuesto, un sabido, desde donde se pregunta. Eso, desde lo cual preguntamos, siempre es donación. Se enriquecerá con la experiencia, otras lenguas, otras cosmovisiones, pero siempre será un legado que recibimos.</p>
<p style="text-align: justify;">A su vez, preguntar nos señala una carencia; es, en su naturaleza misma, indigencia. Preguntamos porque nos falta saber, nos inquieta el desconocimiento de algo, demandamos estar ciertos en cuestiones que actualmente ignoramos. Al preguntar, intentamos asir más allá de lo que hemos recibido hasta el momento, intentar componer el cuadro completo de la cuestión o cuestiones que nos resulta fragmentado, incompleto.</p>
<p style="text-align: justify;">Al preguntar, apuntamos desde el punto de apoyo en que nos sostenemos y lanzamos la pregunta al alcance posible desde donde estamos, por tanto toda pregunta señala a la vez desde dónde se formula y hacia dónde se dirige. Cada preguntar —topográficamente hablando como metáfora— es un punto de partida y un área que se proyecta desde dicho punto. Ése es su límite y su alcance. Heidegger indicaba con razón que en el seno de toda pregunta se encuentra avanzada su respuesta; no hay forma de preguntar desde la ignorancia absoluta. Desde donde se pregunta se compromete el alcance de la pregunta y su respuesta. Y en cuanto todo preguntar parte de un legado recibido, de la donación de la lengua y estructura cultural de la comunidad que nos forjó, siempre el preguntar es expresión de la inserción de cada uno entre los otros.</p>
<p style="text-align: justify;">Si el preguntar surge desde nuestra condición de seres sociales, formados comunitariamente, herederos de un legado cultural que es la posibilidad misma de todo preguntar, a su vez la diana de todo preguntar son los otros; incluso al formularla en soliloquio interior, siempre se pregunta buscando «alguien» que la conteste, aun si nos adjudicamos la tarea de la respuesta. Toda pregunta supone un diálogo, otro al que se pregunta. Sin los otros —pretéritos y presentes— no habría punto de partida del preguntar, ni pregunta misma. Preguntar es la dinámica íntima de la construcción de un yo y unos otros en diálogo. Sin el yo no hay otros, sin los otros no hay yo.</p>
<p style="text-align: justify;">El que seamos seres que preguntan devela la hondura de nuestro tejido interpersonal, de nuestra apoyatura social en cuanto existentes. El preguntar como signo antropológico, aunque demanda una lengua y una cultura, no se agota en las mismas. Toda pregunta surge de lo recibido y se dirige a quienes compartimos la posibilidad de preguntar y responder, trascendiendo la lengua y la cultura propia, abriéndonos a lo humano como horizonte. Es la pregunta —auténtica, original, indigente— la que devela la común condición humana y es, por tanto, la puerta lúcida para el diálogo y la paz.</p>
<p><em>David ÁLVAREZ MARTÍN<br />
</em><em>Filósofo y Decano de la Facultad de Humanidades de PUCMM<br />
</em><em>Santo Domingo (Rep. Dominicana)<br />
</em></p>
<p><em>Publicado en RE n. 69, febrero 2010</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2017/05/el-ser-que-pregunta/">El ser que pregunta</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Rescatar las preguntas</title>
		<link>https://www.revistare.com/2017/04/rescatar-las-preguntas/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Natàlia Plá]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Apr 2017 04:59:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[ciencias]]></category>
		<category><![CDATA[cuestionarse]]></category>
		<category><![CDATA[filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[interpelación]]></category>
		<category><![CDATA[Leticia Soberón]]></category>
		<category><![CDATA[por qué]]></category>
		<category><![CDATA[religiones]]></category>
		<category><![CDATA[Rescatar las preguntas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Leticia SOBERÓN</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2017/04/rescatar-las-preguntas/">Rescatar las preguntas</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Parecerían algo superado, propio de la época de oro de la filosofía griega, del medioevo, la Ilustración o las culturas milenarias. Para muchos representan una incomodidad cotidiana que, como las moscas, estorban la placidez de la sala de estar y, de ser posible, habrían de eliminarse con un eficaz insecticida. Hay quien intenta evadirlas en la era de Internet y del iPod a base de un bombardeo de estímulos constantes. Son las preguntas, los cuestionamientos por el sentido pequeño y grande de lo que nos rodea. Preguntas de diversas dimensiones que, a pesar de todo, se cuelan por los intersticios y las fisuras más estrechas de nuestras jornadas atiborradas de ocupaciones. Molestan, quizá, porque interpelan, solicitan cambios de actitudes, nos enfrentan con nosotros mismos.</p>
<p style="text-align: justify;">«¿Por qué tropiezo de nuevo en la misma piedra de siempre? ¿Por qué no logro mantener un diálogo sereno con mi pareja? ¿Por qué ha muerto la persona que tanto quería? ¿Para qué me levanto cada día? ¿Cuál es la causa del desasosiego y las adicciones de tantos jóvenes? ¿Quién es culpable de la muerte de los inocentes? ¿Quién soy yo, realmente, y hacia dónde voy? ¿Cuál es mi verdadero bien?» Estas preguntas no son abstractas o teóricas. Emergen de la vida misma, y reclaman respuestas de progresiva amplitud y hondura, para orientar las acciones cotidianas a una mayor felicidad y plenitud, y colmar la necesidad de sentido que hay en toda persona.</p>
<figure id="attachment_1996" aria-describedby="caption-attachment-1996" style="width: 300px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/04/ajedrez-Mauricio-Chinchilla.jpg"><img decoding="async" class="size-medium wp-image-1996" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/04/ajedrez-Mauricio-Chinchilla-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/04/ajedrez-Mauricio-Chinchilla-300x225.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/04/ajedrez-Mauricio-Chinchilla-600x450.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/04/ajedrez-Mauricio-Chinchilla-90x68.jpg 90w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/04/ajedrez-Mauricio-Chinchilla.jpg 640w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-1996" class="wp-caption-text">Fotografía: Mauricio Chinchilla</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Estas y otras cuestiones asaltan al ser humano, formuladas de diversas formas, desde que inició su andadura sobre la tierra, y se robustecen cuando la persona ama sinceramente y desea amar más y mejor. No ha sido posible eliminarlas. Viven y reviven en cada generación. Es enternecedor escuchar niños en la edad de los «¿por qué?». Expresan la natural curiosidad de todo ser humano por conocer su entorno, por comprender las causas de los fenómenos y relacionar entre sí conceptos y experiencias. Unas se refieren a situaciones concretas, fugaces, otras resultan embarazosas al explicitar aspectos que los adultos suelen cubrir con el silencio. Otras se dirigen a horizontes más amplios, a las causas de las cosas, de modo que ponen a sus padres en un aprieto, tal vez porque no se las habían planteado o carecen de respuestas.</p>
<p style="text-align: justify;">Hijas de las preguntas son las ciencias, la filosofía, las religiones. Por eso, aquellas no deben ser asesinadas ni evitadas. Por difíciles o incómodas que parezcan, es importante afrontarlas, saborearlas, intentar sinceramente responderlas, tanto a escala personal como comunitaria y social.</p>
<p style="text-align: justify;">Hay culturas que favorecen el surgimiento de preguntas oportunas y bien planteadas, y proponen modos de respuesta. Otras civilizaciones, en cambio, tratan de fumigar las preguntas definitivamente, sustituyéndolas por consignas, o segando la raíz que las alimenta: la inteligente contemplación del mundo. A ningún poder totalitario —con ideologías de cualquier signo o sin ellas— le conviene una población que se pregunta seriamente las cosas. Es mucho más fácil de dominar si es ignorante y si está aturdida, por ejemplo, a base de «pan y circo», de aturdimiento laboral, mediático, químico.</p>
<p style="text-align: justify;">En nuestra sociedad, las preguntas parecen sufrir un acoso bastante consistente. No han podido ser extirpadas, pero no son pocos los que han renunciado a ellas o aún peor, quienes ni siquiera se han encontrado cara a cara con una pregunta honda por el sentido de lo que viven; no es extraño que la epidemia de nuestro tiempo sea la depresión: el sinsentido.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero afortunadamente, la naturaleza humana se niega a ser reducida en aquello que surge de su libertad, de su inteligencia, de su capacidad de amar. Las preguntas emergen siempre. Su terreno fértil son el silencio, la reflexión, el diálogo rico y abierto. También la buena literatura, el cine de calidad, el periodismo serio, pueden ser una excelente fuente de preguntas acertadas y, con frecuencia, de respuestas necesarias, aunque no lleguen a la metafísica. No sólo alimentan la versión más noble de la llamada «opinión pública», sino pueden contribuir al avance de la sociedad en una línea democrática y de distribución en el ejercicio del poder. De aquí la necesidad de rescatar las preguntas del naufragio. Pueden ser origen de un camino que, aunque sea fatigoso, es muy gratificante y típicamente humano.</p>
<p><em>Leticia SOBERÓN MAINERO<br />
</em><em>Doctora en Ciencias Sociales y psicóloga<br />
</em><em>Roma</em></p>
<p><em>Publicado en RE 69, febrero 2010</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2017/04/rescatar-las-preguntas/">Rescatar las preguntas</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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