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	<title>Ivan Illich | Revista RE Castellano</title>
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	<description>Revista de pensamiento y opnión</description>
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	<title>Ivan Illich | Revista RE Castellano</title>
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		<title>Los silencios</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Apr 2025 04:56:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[Soledad y silencio]]></category>
		<category><![CDATA[Ivan Illich]]></category>
		<category><![CDATA[Javier Bustamante]]></category>
		<category><![CDATA[palabra]]></category>
		<category><![CDATA[pausa]]></category>
		<category><![CDATA[Silencio]]></category>
		<category><![CDATA[yin-yang]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Javier BUSTAMANTE</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2025/04/los-silencios/">Los silencios</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_25389" aria-describedby="caption-attachment-25389" style="width: 854px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/04/DSC08884-scaled.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class=" wp-image-25389" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/04/DSC08884-1024x680.jpg" alt="" width="854" height="551" /></a><figcaption id="caption-attachment-25389" class="wp-caption-text">Fotografía: Javier Bustamante</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">“Es así que lo que debemos aprender de otra persona para entenderla no son sus palabras sino sus silencios. No son tanto nuestros sonidos los que proveen el significado, sino que nos hacemos entender mediante las pausas. El aprendizaje de una lengua radica mucho más en el aprendizaje de sus silencios que de sus sonidos. Entre los hombres de todas las épocas el ritmo es una ley mediante la cual nuestra conversación se convierte en un <em>yang-yin</em> de silencio y sonido”. (Illich, Iván. “La elocuencia del silencio”. En <em>Iván Illich. Obras reunidas I</em>. Fondo de Cultura Económica: México, 2006. p. 180)</p>
<p style="text-align: justify;">Y, ¿cómo son los silencios de una persona? ¿Cómo son nuestros silencios? Iván Illich nos está queriendo decir que si captamos los silencios, éstos iluminan los sonidos. Es como cuando se habla de fondo y forma. Podemos apreciar la forma de una cosa a partir de cómo cobra relieve en el fondo que la rodea.</p>
<p style="text-align: justify;">Si pensamos en una oración, en un conjunto de palabras que nos están diciendo algo, dichas palabras se organizan tomando el rol de sujeto, verbo y predicado con sus respectivos complementos. Lo que permite que se articulen entre sí para crear sentido es el espacio que hay entre ellas, que se encarga no de separarlas, sino de unirlas poniéndolas a todas en relación. Desde el artículo que pueda encabezar la oración hasta el sustantivo o calificativo que la cierre. No hay desconexión entre ellas, conforman un universo. Y es, precisamente las pausas o silencios o espacios vacíos, los que permiten que circule el aire entre ellas para hacerlas accesibles, significables. Es el fondo que da volumen y perspectiva a la forma.</p>
<p style="text-align: justify;">No podemos entender la fisonomía de una montaña si no hay un cielo detrás que la recorte. De igual manera, no podemos apreciar las cualidades de una persona si no callamos y escuchamos qué nos dicen sus silencios, sus movimientos sin sonido, sus gestos, los rituales inconscientes que ejecuta durante el día. Es tanto lo que decimos cuando creemos que no estamos diciendo nada. Y tanto lo que escuchamos cuando callamos.</p>
<p style="text-align: justify;">Illich nos habla de la pausa. Dice que nos hacemos entender mediante la pausa. Antiguamente se escribían los textos sin signos de puntuación. Quien leía iba creando sobre la marcha esas pausas para poder entender el sentido de la lectura y lo hacía, en buena parte, apoyándose en el ritmo de su respiración. Es decir, los textos más allá de reproducirse, se interpretaban. Como quien interpreta una partitura musical. Esto nos indica que cualquier apreciación o lectura que hacemos de la vida es una obra subjetiva, la subjetivamos, la convertimos en sujeto con el cual relacionarnos, no en un objeto inerme.</p>
<p style="text-align: justify;">De ahí que las pausas nos hablen mucho de una persona. Sin darnos cuenta, los silencios que produce una persona (o que produzco yo) dan sentido a los sonidos que emite. Dicho de otra forma, todo aquello que digo o hago se entiende a partir de lo que no digo o de lo que sucede entre una y otra acción o palabra que salga de mí. Por ejemplo: quiero salir de la habitación. Entre que percibo la necesidad y estoy fuera suceden muchas cosas: percibo el deseo de salir, respiro, dirijo la mirada hacia la puerta, me sitúo en el espacio, vuelvo a respirar, me levanto de mi asiento, sigo mirando la puerta, doy un paso, luego otro, mantengo el equilibrio, sigo respirando, alargo la mano hacia el pomo de la puerta, lo giro, me detengo sobre mis dos pies, abro la puerta, doy un paso hacia afuera y la cierro.</p>
<p style="text-align: justify;">He descrito muy mecánicamente una trayectoria que, vista desde fuera, se ha podido percibir en silencio, pero que quizás en mi interior iba acompañada de un mar de pensamientos. Paralelamente, entre cada acción que he descrito se han dado micro pausas que permitían ordenar los movimientos para poder llegar al fin de la propuesta: salir de la habitación.</p>
<p style="text-align: justify;">Si extrapolamos este ejemplo tan cotidiano como desplazarse para ejecutar una acción al recorrido de nuestra vida, podemos entender que el silencio o la pausa es parte inseparable de ella. Seguro que todas y todos atravesamos grandes momentos en nuestra biografía, fechas importantes, acontecimientos, que son como esas palabras que se escuchan en la oración. Pero entre acontecimiento y acontecimiento se dan momentos a veces no memorables que son los que sirven de intersección o preparación para que sucedan unos a otros, o que preparen su aparición.</p>
<p style="text-align: justify;">Necesitamos del silencio tanto como el cuerpo necesita de la noche. Cuando dormimos es como si no estuviéramos para los demás, nos perdemos (o nos encontramos) en nosotros mismos. Nuestro ser experimenta un reset. Al despertar se reinician funciones que se habían quedado en pausa para continuar con la existencia que habíamos dejado suspendida el día anterior. La pausa es necesaria para vivir, el silencio es indispensable: no se puede dispensar.</p>
<p style="text-align: justify;">Para terminar, retomo la imagen que sugiere Iván Illich del yang-yin silencio-palabra. Aunque el yang se represente con un color y el yin con otro, siempre hay un punto de uno en el otro, además el círculo o esfera con que se representan no son dos mitades planas, sino que está unidas con una forma sinuosa. Es decir, el yang y el yin están unidos de forma dinámica, no estática y aunque son diferenciables, siempre hay algo de uno en el otro. Con el silencio y el sonido pasa igual: hay dinamismo, continuidad, y siempre hay silencio en lo que hablamos y sonido en lo que callamos. Son realidades que se referencian una a la otra, que son una en la otra.</p>
<p style="text-align: justify;">No hay silencio o pausa absoluta, como tampoco hay palabra o acción ininterrumpida.</p>
<p style="text-align: justify;">Me preguntaba al comienzo: cómo son mis silencios o mis pausas. Creo que hace falta detenerme a contemplarlos. Muy probablemente este detenerme me ayudará a comprenderme mejor a mí y a mis circunstancias.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Javier BUSTAMANTE ENRIQUEZ<br />
</em><em>Poeta<br />
</em><em>Ciudad de México, México<br />
</em><em>Abril de 2025</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2025/04/los-silencios/">Los silencios</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>El arte de leer la realidad</title>
		<link>https://www.revistare.com/2020/03/el-arte-de-leer-la-realidad-2/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Mar 2020 06:00:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Didascalicon]]></category>
		<category><![CDATA[El arte de leer la realidad]]></category>
		<category><![CDATA[Hugo de San Víctor]]></category>
		<category><![CDATA[Ivan Illich]]></category>
		<category><![CDATA[Javier Bustamante]]></category>
		<category><![CDATA[realidad]]></category>
		<category><![CDATA[realismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Javier BUSTAMANTE</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2020/03/el-arte-de-leer-la-realidad-2/">El arte de leer la realidad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_5340" aria-describedby="caption-attachment-5340" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/03/nenufar-scaled.jpg"><img decoding="async" class="size-large wp-image-5340" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/03/nenufar-1024x680.jpg" alt="" width="660" height="438" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/03/nenufar-1024x680.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/03/nenufar-300x199.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/03/nenufar-600x399.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/03/nenufar-1536x1021.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/03/nenufar-2048x1361.jpg 2048w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/03/nenufar-331x219.jpg 331w" sizes="(max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-5340" class="wp-caption-text">Fotografía: Javier Bustamante</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">El <em>Didascalicon </em>es un libro escrito por el francés Hugo de San Victor hacia el año 1128. La didascalia es un término griego que podría traducirse como los «asuntos relacionados a la instrucción, a la didáctica». El <em>Didascalicon </em>es un texto que en la Edad Media pretendía enseñar el arte de la lectura.</p>
<p style="text-align: justify;">En el siglo xx otro gran escritor, Ivan Illich, le dedica un libro, <em>En el viñedo del texto</em>, para comentarlo<em>.</em> Entre sus páginas encontré lo siguiente: «Para el lector monástico, a quien Hugo se dirige, la lectura es una actividad mucho menos fantasmagórica y mucho más carnal: el lector comprende las líneas moviéndose según su latido, las recuerda recuperando su ritmo, y piensa en ellas como si las colocara en su boca y las masticara».</p>
<p style="text-align: justify;">Para Hugo de San Victor la lectura se encarna, se incorpora y se hace movimiento. En el párrafo que destaco, Ivan Illich habla de tres acciones: comprender –moviéndose según su latido–; recordar –recuperando el ritmo–, y pensar –masticando las palabras o las ideas. ¡Toda una visión vitalista!</p>
<p style="text-align: justify;">Asociar la comprensión al latido nos acerca a los sentimientos. Esto es un descentrar de lo racional. Comprender desde la emoción.</p>
<p style="text-align: justify;">El hecho de recordar lo deja en manos del ritmo, como si se tratara de una coreografía. Dicen que recordar es volver a pasar por el corazón, o sea que nos volvemos a encontrar con lo emotivo. Esto no destierra la labor intelectual en absoluto, sino que la asocia al factor emotivo. ¿Quizás un remoto antecedente de la inteligencia emocional?</p>
<p style="text-align: justify;">El acto de pensar lo desplaza a la boca. Pensar es masticar, rumiar. Las mandíbulas, la lengua, los dientes y la salivación intervienen en este pensar.</p>
<p style="text-align: justify;">Hugo de San Victor compartió época con otro grande pensador: Alberto Magno para quien la naturaleza y la realidad es un libro para leer, del cual podemos aprender siempre. Alberto Magno también sabe moverse sobre el terreno de las «interrelaciones». Todo nos habla o nos hace referencia a todo.</p>
<p style="text-align: justify;">Algunos dicen que la Edad Media fue oscura, pero hay mucho por descubrir en ella. No sólo en las esferas llamadas cultas, sino en la vida cotidiana de la gente y en muchos aspectos sociales. Es una edad de la humanidad que, como todas, está llena de matices, que si la revisamos, veremos que desprende mucha luz.</p>
<p style="text-align: justify;">Comprender, recordar y pensar. Estos tres movimientos son importantes para Hugo en el momento de leer. Si queremos leer la realidad, ¡qué importantes son estos tres movimientos!</p>
<p style="text-align: justify;">Si soy capaz de moverme siguiendo el latido de lo que sucede en mi familia, en mi entorno y en mi sociedad, entonces puedo mirar con otros ojos lo que acontece.</p>
<p style="text-align: justify;">Si al recordar, al evocar los sucesos que originaron mi existir o las condiciones que sustentan mi presente soy capaz de leer el ritmo, el fluir que los ha hecho posibles, entonces puedo situarme en este presente de una forma más certera, más humilde y también orgànica.</p>
<p style="text-align: justify;">Si puedo degustar, saborear y digerir aquello que está siendo, aquello que soy, puedo descubrir cómo me nutre la realidad, cómo hay un continuo entre lo que sucede «fuera» de mí y «dentro de mí». No hay discontinuidad. Formo parte de lo que me rodea.</p>
<p style="text-align: justify;">¡Qué importante es saber leer! Leer la realidad también es un arte y, como tal, hay que aprender a practicarla. Eso lleva años… Una lectura atenta de la realidad nos ayuda a encarnarla, sintonizar con su latido, intuir sus ritmos y masticarla hasta digerirla. En definitiva, sentirnos parte de esa realidad.</p>
<p><em>Javier BUSTAMANTE ENRIQUEZ</em><br />
<em>Poeta</em><br />
<em>Ciudad de México (México)</em><br />
<em>Marzo de 2020</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2020/03/el-arte-de-leer-la-realidad-2/">El arte de leer la realidad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>El arte de leer la realidad</title>
		<link>https://www.revistare.com/2018/10/el-arte-de-leer-la-realidad/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 07 Oct 2018 05:00:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte]]></category>
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		<category><![CDATA[Edad Media]]></category>
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		<category><![CDATA[realismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Javier BUSTAMANTE</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2018/10/el-arte-de-leer-la-realidad/">El arte de leer la realidad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_3759" aria-describedby="caption-attachment-3759" style="width: 737px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/10/luz.jpg"><img decoding="async" class="size-full wp-image-3759" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/10/luz.jpg" alt="" width="737" height="490" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/10/luz.jpg 737w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/10/luz-300x199.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/10/luz-600x399.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/10/luz-331x219.jpg 331w" sizes="(max-width: 737px) 100vw, 737px" /></a><figcaption id="caption-attachment-3759" class="wp-caption-text">Foto: Javier Bustamante</figcaption></figure>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">El <em>Didascalicon</em> es un libro escrito por el francés Hugo de San Víctor hacia el 1128. La didascalia es un término griego que podría traducirse como los “asuntos relacionados a la instrucción”, a la didáctica. El <em>Didascalicon</em> es un texto que en la Edad Media pretendía enseñar el arte de la lectura.</p>
<p style="text-align: justify;">En el siglo XX otro gran escritor, Ivan Illich, le dedica un libro para comentarlo: <em>En el viñedo del texto</em>. Entre sus páginas encontré lo siguiente: “Para el lector monástico, a quien Hugo se dirige, la lectura es una actividad mucho menos fantasmagórica y mucho más carnal: el lector comprende las líneas moviéndose según su latido, las recuerda recuperando su ritmo, y piensa en ellas como si las colocara en su boca y las masticara”.</p>
<p style="text-align: justify;">Para Hugo de San Víctor la lectura se encarna. Se incorpora, se hace movimiento. En el párrafo que destaco, Ivan Illich nos habla de tres acciones: comprender –moviéndose según su latido–; recordar –recuperando el ritmo–, y pensar – masticando las palabras o las ideas. ¡Toda una visión vitalista!</p>
<p style="text-align: justify;">Asociar la comprensión al latido nos acerca a los sentimientos. Esto es un descentrar de lo racional. Comprender desde la emoción.</p>
<p style="text-align: justify;">El hecho de recordar lo deja en manos del ritmo. Como si se tratara de una coreografía. Dicen que recordar es volver a pasar por el corazón. O sea que nos volvemos a encontrar con lo emotivo. Esto no destierra la labor intelectual en absoluto, sino que la asocia al factor emotivo. ¿Quizás un remoto antecedente de la inteligencia emocional?</p>
<p style="text-align: justify;">Al acto de pensar lo desplaza a la boca. Pensar es masticar, rumiar. Las mandíbulas, la lengua, los dientes, la salivación intervienen en este pensar.</p>
<p style="text-align: justify;">Hugo de San Víctor compartió época con otro grande: Alberto el Magno. Para Alberto la naturaleza, la realidad, es un libro sobre el cual leer y del cual podemos aprender siempre. Alberto también sabe moverse sobre el terreno de las “interrelaciones”. Todo nos habla o nos hace referencia a todo.</p>
<p style="text-align: justify;">Para quienes dicen que la Edad Media fue oscura, hay mucho por descubrir en ella. No sólo en las esferas llamadas cultas, sino en la vida cotidiana de la gente y en muchos aspectos sociales. Es una edad de la humanidad que, como todas, está llena de matices. Pero si la revisamos, desprende mucha luz.</p>
<p style="text-align: justify;">Comprender, recordar, pensar. Estos tres movimientos son importantes para Hugo en el momento de leer. Si queremos leer la realidad, ¡qué importantes son también estos tres movimientos!</p>
<p style="text-align: justify;">Si soy capaz de moverme siguiendo el latido de lo que sucede en mi familia, en mi entorno, en mi sociedad, entonces puedo mirar con otros ojos lo que acontece.</p>
<p style="text-align: justify;">Si al recordar, al evocar los sucesos que originaron mi existir o las condiciones que sustentan mi presente, soy capaz de leer el ritmo, el fluir que los ha hecho posibles, entonces puedo situarme en este presente de una forma más certera, más humilde y orgánica también.</p>
<p style="text-align: justify;">Si puedo degustar, saborear, digerir aquello que está siendo, aquello que soy, puedo descubrir cómo me nutre la realidad, cómo hay un continuo entre lo que sucede “fuera de mí” y “dentro de mí”. No hay discontinuidad. Formo parte de lo que me rodea.</p>
<p style="text-align: justify;">¡Qué importante es saber leer! Leer la realidad también es un arte y, como tal, hay que aprender a practicarla. Y eso lleva años&#8230; Una lectura atenta de la realidad nos ayuda a encarnarla, sintonizar con su latido, intuir sus ritmos, masticarla hasta digerirla. En definitiva, sentirnos parte de esa realidad.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Javier BUSTAMANTE ENRIQUEZ</em><br />
<em>Poeta</em><br />
<em>Ciudad de México (México)</em><br />
<em>Octubre de 2018</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2018/10/el-arte-de-leer-la-realidad/">El arte de leer la realidad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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