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	<title>Maria Mercé Conangla | Revista RE Castellano</title>
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	<description>Revista de pensamiento y opnión</description>
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	<title>Maria Mercé Conangla | Revista RE Castellano</title>
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		<title>Interdependencia sin dependencia</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Leticia Soberón]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Apr 2025 04:59:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Relaciones humanas]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[Amor]]></category>
		<category><![CDATA[Interdependencia sin dependencia]]></category>
		<category><![CDATA[madurez emocional]]></category>
		<category><![CDATA[Maria Mercé Conangla]]></category>
		<category><![CDATA[pareja]]></category>
		<category><![CDATA[relaciones humanas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>María Mercé CONANGLA</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2025/04/interdependencia-sin-dependencia/">Interdependencia sin dependencia</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h4><strong>El individualismo, una estrategia agotada</strong></h4>
<p style="text-align: justify;">Demasiada soledad, demasiado egoísmo, demasiada dispersión. Poco a poco, y, sin darnos cuenta, <strong>nos vamos desconectando</strong> de nosotros mismos y de los otros hasta que acabamos <strong>siendo ajenos</strong> unos de otros.</p>
<p style="text-align: justify;">El individualismo como estrategia de supervivencia está condenada al fracaso. Y si bien mantener la identidad es necesario para no diluirnos en el grupo, la persona individualista apela al propio bien en detrimento del bien de los demás. El egoísmo, aparentemente ganador, acaba siendo el gran perdedor.</p>
<p style="text-align: justify;">En momentos de crisis y dificultades será la interdependencia colaborativa, lo que nos debe permitir<strong> aunar la fuerza del grupo</strong> para el bien de cada uno de sus miembros.</p>
<h4 style="text-align: justify;"><strong>Nadie es una isla</strong></h4>
<p style="text-align: justify;"><em> Nadie es una isla, completo en sí mismo; cada hombre es una parte del continente, una parte de la masa. Si el mar se lleva un pedazo, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa señorial de uno de tus amigos, o la tuya propia. La muerte de cualquier hombre me disminuye porque estoy ligado a la humanidad; por tanto, nunca preguntes por quién tocan las campanas: tocan por ti</em>. (John Donne, Devociones en ocasiones emergentes, Meditación XVI).</p>
<p style="text-align: justify;">No somos islas. Podemos ser personas autónomas, pero no somos autosuficientes, y nos necesitamos para satisfacer nuestras necesidades. La cuestión es que, a veces, no tomamos conciencia de ello hasta que probamos el sabor amargo de la soledad.</p>
<p style="text-align: justify;">Nos agrupamos en comunidades por supervivencia, por interés o por afinidad. En todos los casos nos mueve una <strong>mezcla de egoísmo y generosidad</strong> porque, cuando nos sentimos unidos a los demás, el miedo se reduce. Confiamos en que, lo que no pueda uno, podrán los demás.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero cuando aparece la<strong> soledad</strong>, se reproducen todos los <strong>miedos atávicos</strong> y se amplifican los miedos aprendidos. Afloran sentimientos de pérdida y de inseguridad sobre qué será de nosotros, cómo saldremos adelante, cómo podremos lidiar con los avatares de la vida; sentimientos de exclusión y abandono; tristeza y pena; desesperanza e incluso desesperación.</p>
<p style="text-align: justify;">No somos islas. <strong>Necesitamos puentes</strong> que nos unen a los demás y que nos permitan generar el sentimiento que interesamos y que somos importantes en la comunidad humana.</p>
<h4 style="text-align: justify;"><strong>Intersomos</strong></h4>
<p style="text-align: justify;">Es un concepto que utilizamos en el modelo Ecología Emocional para expresar el hecho de que todos los seres vivos del planeta estamos vinculados de tal manera que lo que nos ocurre a unos tiene impacto en toda la cadena de la vida. Somos interdependientes.</p>
<p style="text-align: justify;">En nuestro último libro <a href="https://ecologiaemocional.org/5/Libros?only=76"><em>Cambio climático emocional</em> </a>hacemos inciso en que uno de los cambios urgentes de modelo, que como sociedad humana hemos de realizar, es lo que nos debe llevar a este<em> «interser»</em> y realizar el tránsito que va de una sociedad ausente, indiferente y en soledad, al «<em>intersomos»</em> y a las redes bondadosas de<strong> apoyo mutuo</strong>.</p>
<h4 style="text-align: justify;"><strong>La soledad emocional</strong></h4>
<p style="text-align: justify;"><em>Nuestra gran tormenta en la vida proviene del hecho que estamos solos, y todos nuestros actos y esfuerzos tienden a huir de esa soledad. (</em>Guy de Maupassant).</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>La soledad</strong>, justamente es una de las <strong>epidemias</strong> más graves del siglo XXI. Estamos hablando de la soledad destructiva, de esa que nos deshumaniza, que nos hace sentir excluidos y que nos lleva a la ansiedad, a la angustia, a la depresión y a la desesperación. De esa soledad que hace que no queramos seguir viviendo. Y este tipo cada vez hay más.</p>
<p style="text-align: justify;">La soledad emocional tiene mucho que ver con la distancia afectiva. Tiene que ver con la falta de tacto y de contacto, con el hambre de &#8216;piel&#8217;.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Cuánto tiempo llevas sin que alguien te acaricie, te toque o te abrace? ¿Cuánto tiempo sin que alguien te llame, sencillamente, por el sencillo motivo de escuchar tu voz, saber que estás bien, para hacerte saber que eres importante en su vida? ¿Cuánto tiempo sin que alguien escuche a las<strong> pequeñas cosas</strong> que le quieras contar<strong> sin mirar al reloj</strong>, sin gestos de impaciencia? ¿Cuánto tiempo sin compartir risas o llantos con alguien? ¿Cuánto tiempo? Mucha pantalla, y demasiado WhatsApp desincronizado.</p>
<p style="text-align: justify;">Hoy en día parece ser que una<strong> llamada directa</strong> es considerada una <strong>invasión de la intimidad</strong> y poco menos que una agresión. Y no estamos hablando de las llamadas de operadoras telefónicas o agentes de venta varios que irrumpen indeseadamente en nuestra intimidad a diario. Un &#8216;te abrazo&#8217; escrito o escuchado no es lo mismo que un abrazo sincero, real: <strong>dos cuerpos</strong> que voluntariamente <strong>se unen, se sienten</strong>, corazón con corazón, manteniendo brevemente el contacto y una caricia.</p>
<p style="text-align: justify;">Esto es lo que puede aliviar el sentimiento de <strong>soledad emocional</strong>. No se trata de hacer sólo que a alguien no le falte &#8216;de nada&#8217;. Este &#8216;de nada&#8217; sólo para el cuerpo físico o mental no es suficiente. Nuestro cuerpo emocional debe ser bien atendido. Esta soledad emocional afecta a niños, adolescentes y adultos, pero de forma muy especial dos colectivos: las personas mayores que viven solas o en residencias y los colectivos con diversidad funcional o intelectual. Ambos sufren esa ausencia de &#8216;piel&#8217;. Esta soledad emocional nos afecta a todos y todos necesitamos encontrar formas de <strong>cubrir las necesidades afectivas</strong>, de tacto, de contacto, de presencia, de pertenencia y de amor.</p>
<figure id="attachment_25336" aria-describedby="caption-attachment-25336" style="width: 475px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/04/bees-7873791_1280.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class=" wp-image-25336" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/04/bees-7873791_1280-300x200.jpg" alt="Intersomos con todo lo que existe" width="475" height="316" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/04/bees-7873791_1280-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/04/bees-7873791_1280-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/04/bees-7873791_1280-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/04/bees-7873791_1280.jpg 1280w" sizes="(max-width: 475px) 100vw, 475px" /></a><figcaption id="caption-attachment-25336" class="wp-caption-text"><em>Ninguna gota sabe de qué flor viene             Foto: Annette Meyer en Pixabay</em></figcaption></figure>
<h4 style="text-align: justify;"><strong>Los precios que estamos dispuestos a pagar</strong></h4>
<p style="text-align: justify;">Éste es el tema. Y la respuesta no puede ni debe ser<strong> nunca vender nuestra libertad</strong> a cambio de cariño y de calor. Porque caeríamos en las redes de la <strong>dependencia emocional</strong>, aquella que nos convertiría en esclavos de los demás y de sus manías.</p>
<p style="text-align: justify;">Asumir la soledad, no la soledad-desconexión, sino la soledad-conexión con uno mismo, aquel espacio de silencio y encuentro necesario para reflexionar, para crear, para recuperar nuestro equilibrio, es algo que debemos entrenar desde pequeños.</p>
<p style="text-align: justify;">Por eso es necesario aprender a trabajar nuestra autonomía personal: la intelectual, la emocional y la relacional; aprender a desobedecer todo aquello que juega en contra del respeto y que invade el espacio que necesitamos para crecer y para florecer como personas; ser valientes para decir, para discrepar, para abandonar lo que pueda terminar siendo una losa o una cárcel.</p>
<p style="text-align: justify;">Somos seres<strong> interdependientes</strong>, no sólo respecto a los demás humanos sino <strong>con todos los seres</strong> con quien compartimos el planeta. Debemos serlo conscientes. Debemos saberlo valorar. Sólo así podremos cuidarnos, no desde el poder, ni la lástima&#8230; sino desde la compasión más tierna al saber que intersomos y que juntos tejemos la trama de la vida.</p>
<p style="text-align: justify;">Porque lo que yo hago en la trama, me lo hago a mí mismo y viceversa.</p>
<h4 style="text-align: justify;"><strong>Un texto final para reflexionar</strong></h4>
<p style="text-align: justify;">En los Upanishads, hay un bello texto que refleja el interés:</p>
<p style="text-align: justify;"><em>«Las abejas toman el néctar de distintas flores y después fabrican la miel. </em><em>Una gota de miel no puede pretender que viene de una flor y otra gota de miel que viene de otra flor; la miel es un todo homogéneo. Del mismo modo, todos los seres son uno, aunque no sean conscientes de ello. </em><em>El tigre y el león, el lobo y el jabalí, el gusano y la mariposa, la mosca y el mosquito, todos vienen del alma y pertenecen al alma».</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>María Mercé CONANGLA<br />
</em><em>Psicóloga clínica, enfermera y escritora.<br />
</em><em>Presidenta de la Fundación Ecología Emocional<br />
</em><em>Barcelona, abril 2025<br />
</em><em>www.fundacioecologiaemocional.org</em></p>
<p style="text-align: justify;">(Artículo tomado de la Revista Re Catalá, abril 2025).</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Nota informativa:<br />
</strong><em>Cada vez hay más personas que viven y vivirán solas en España. Según el INE, en 2019 había 4.793.700 personas viviendo solas, </em><em>de las que más de dos millones (2.009.100) tenían más de 65 años. Esto suponía un 41,9%, del que un 72,3% (1.452.300) eran mujeres.</em><br />
<em>Para 2035, la previsión es que continúe la tendencia al alza. El INE proyecta que dentro de 15 años uno de cada tres hogares será unipersonal, </em><em>al pasar de los 4,8 millones en la actualidad a los 5,7 millones.</em><br />
<em>https://cenie.eu/es/blogs/silver-economy-una-realidad-abierta/la-soledad-epidemia-del-siglo-xxi. Juan Carlos Alcaide</em></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><em>Bibliografía:<br />
</em></strong>Cambio climático emocional Mercè Conangla y Jaume Soler. Editorial Amat, 2023</p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2025/04/interdependencia-sin-dependencia/">Interdependencia sin dependencia</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Vivir sabiamente</title>
		<link>https://www.revistare.com/2024/06/vivir-sabiamente/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Jun 2024 04:56:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[amar]]></category>
		<category><![CDATA[arte de vivir]]></category>
		<category><![CDATA[Maria Mercé Conangla]]></category>
		<category><![CDATA[mortalidad]]></category>
		<category><![CDATA[vivir]]></category>
		<category><![CDATA[Vivir sabiamente]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>María Mercè CONANGLA</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/06/vivir-sabiamente/">Vivir sabiamente</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-size: 14pt;"><strong>Una mirada desde la Ecología Emocional</strong></span></p>
<p style="padding-left: 80px;"><strong>Fragmento del poema <em>El primer coro de la roca</em> de T.S. Eliot</strong></p>
<p style="padding-left: 80px;">&#8230; / &#8230;<br />
<em>Conocimiento de la movilidad, pero no de la quietud;<br />
</em><em>Conocimiento del habla, pero no del silencio;<br />
</em><em>Conocimiento de las palabras e ignorancia de la Palabra.<br />
</em><em>Todo nuestro conocimiento nos acerca a nuestra ignorancia,<br />
</em><em>Toda nuestra ignorancia nos acerca a la muerte,<br />
</em><em style="text-align: justify;">Pero la cercanía de la muerte no nos acerca a Dios.</em></p>
<p style="text-align: justify; padding-left: 80px;"><em>¿Dónde está la vida que hemos perdido al vivir?<br />
</em><em>¿Dónde está la sabiduría que hemos perdido en conocimiento?<br />
</em><em>¿Dónde el conocimiento que hemos perdido en información?<br />
</em><em>Los ciclos celestiales en veinte siglos<br />
</em><em>Nos apartan de Dios y nos aproximan al polvo.</em></p>
<p style="text-align: justify;">Inicio este artículo con este bello poema de T. S. Eliot que nos hace cuestionar y reflexionar sobre el tema que nos ocupa. ¿Qué quiere decir &#8216;vivir sabiamente&#8217;?</p>
<figure id="attachment_15580" aria-describedby="caption-attachment-15580" style="width: 280px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/hombre-sabio.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-15580" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/hombre-sabio-240x300.jpg" alt="" width="280" height="350" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/hombre-sabio-240x300.jpg 240w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/hombre-sabio-819x1024.jpg 819w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/hombre-sabio.jpg 1024w" sizes="(max-width: 280px) 100vw, 280px" /></a><figcaption id="caption-attachment-15580" class="wp-caption-text">«La persona que vive sabiamente<br />ilumina el camino de muchas otras personas.»<br />Imagen de Leroy Skalstad en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">En primer lugar, no tiene nada que ver con estar más o menos informados, o de disponer de más o menos conocimiento. No se trata de quién es o no superior intelectualmente, de quién es más inteligente a nivel cognitivo. El exceso de información o conocimiento que no se aplica, sólo nos lleva al desequilibrio y a la infelicidad. La sabiduría tiene más que ver con la bondad, ese ADN del corazón, esa inteligencia espiritual que nos trae equilibrio, salud y bienestar emocional.</p>
<p style="text-align: justify;">Fijémonos en la palabra &#8216;vivir&#8217;. Se trata de un verbo, que quiere decir acción, que supone aplicar, hacer, aquello que contiene su significado. Pero indudablemente, hay muchas formas de conjugarlo. Se puede vivir vidas vegetativas, vidas desaprovechadas, vidas parásitas, vidas pasivas, vidas sin sentido, vidas destructivas&#8230; Y estas no son formas de vivir sabiamente.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Algunos requisitos para &#8216;vivir sabiamente&#8217;</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>√  </strong>Tener siempre muy presente que estamos de paso. Somos seres que habitamos provisionalmente el planeta y nuestra vida es sólo una chispa de luz dentro del relámpago del tiempo y la humanidad. Esta conciencia de mortalidad nos puede ayudar a <em>relativizar los pequeños y los grandes problemas</em>. <em>Hoy estamos y, muy pronto, dejaremos de estar</em> y este mundo continuará sin nosotros.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>√  </strong>Entender que nada tiene tanta importancia pero todo es importante. Ser profundamente conscientes de que respiramos, del milagro de la existencia y de la belleza que nos rodea; de la posibilidad que tenemos, mientras estemos en este mundo, de ser útiles y reducir el sufrimiento de los demás; de hacer un entorno más habitable, más amable y bello.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>√  </strong>Aceptar nuestra realidad y entender que somos constructores y la podemos mejorar. Tomar conciencia de la pérdida de tiempo que supone vivir ofendidos o insensibles a los demás y flexibilizar nuestras expectativas, dando espacio a la sorpresa y a lo imprevisto en nuestro guión de vida. Adaptarnos de forma inteligente, dejando de vivir enfadados cuando nuestros planes no se cumplen como queríamos.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>√  </strong>Dejar aflorar la gratitud, la conciencia de que nuestra existencia es un don. Desde este sentimiento nuestra conducta estará conectada a la abundancia y a la bondad, actuando de forma más generosa con nosotros mismos y los demás, colaborando en la humanización de nuestra sociedad.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>√  </strong>Dejar una huella luminosa en el corazón de otras personas. No es sabio vivir enfocados sólo en nosotros mismos; no lo es vivir de cara a la galería, ni vivir por lo estético olvidándonos de lo ético. La persona que vive sabiamente ilumina el camino de muchas otras personas, inspira, deja huella y se deja impregnar por todo lo bueno, bello y noble que emana de quienes le rodean. Amar, en definitiva.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Alguien que haya olvidado las palabras</strong></p>
<p style="padding-left: 80px;"><em>Las palabras sirven para expresar ideas.<br />
</em><em>Cuando las ideas son adquiridas, las palabras son olvidadas.<br />
</em><em>¿Dónde puedo encontrar un hombre que haya olvidado palabras?<br />
</em><em>Con él es el único con el que quiero hablar.<br />
</em><em>                                                                            Chuang Tzu</em></p>
<figure id="attachment_15579" aria-describedby="caption-attachment-15579" style="width: 360px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/sabiduria-merce.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-15579" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/sabiduria-merce-300x200.jpg" alt="" width="360" height="240" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/sabiduria-merce-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/sabiduria-merce-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/sabiduria-merce.jpg 1280w" sizes="(max-width: 360px) 100vw, 360px" /></a><figcaption id="caption-attachment-15579" class="wp-caption-text">«La sabiduría tiene más que ver con la bondad,<br />ese ADN del corazón, esa inteligencia espiritual<br />que nos trae equilibrio, salud y bienestar emocional.»<br />Imagen de 5598375 en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Para mí vivir sabiamente supone practicar y aplicar &#8216;el arte de vivir&#8217;, orientado hacia la creatividad amorosa. Por eso he elegido conjugar todos los tiempos de este verbo, y hacerlo con conciencia.</p>
<p style="text-align: justify;">Vivir sabiamente es <em>ser consciente, habitar, existir, respirar, agradecer, acoger, consolar, escuchar, hablar, sembrar, recoger, sentir, pensar, hablar, cultivar, cuidar, proteger, acariciar, abrazar, enseñar, aprender, admirar, contemplar, cantar, perdonar, dar esperanza&#8230; es amar</em>. Y todo eso, no son –o no deberían ser– sólo palabras.</p>
<p style="text-align: justify;">Yo, quiero ser una persona que se impregne del profundo significado de cada una de las palabras que contiene el recipiente del VIVIR SABIAMENTE y las aplique cada día. Si lo hago así, una vez impregnada de su contenido, ya las podré olvidar porque ya serán parte de mí, y nunca más las podré perder.</p>
<p><em>María Mercè CONANGLA</em><br />
<em>psicóloga</em><br />
<em>@EcoEmocional<br />
Barcelona, España</em><br />
<em>Artículo publicado originalmente en la Revista RE num. 116, edición catalana</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/06/vivir-sabiamente/">Vivir sabiamente</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Y la vida nos detuvo&#8230;</title>
		<link>https://www.revistare.com/2022/06/y-la-vida-nos-detuvo/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Jun 2022 04:56:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[Bien ser en tiempos de covid-19]]></category>
		<category><![CDATA[confinamiento]]></category>
		<category><![CDATA[esperanza]]></category>
		<category><![CDATA[Maria Mercé Conangla]]></category>
		<category><![CDATA[pandemia]]></category>
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		<category><![CDATA[Y la vida nos detuvo...]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.revistare.com/?p=7903</guid>

					<description><![CDATA[<p>Maria Mercè CONANGLA</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/06/y-la-vida-nos-detuvo/">Y la vida nos detuvo…</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><em><strong>Bien ser en tiempos de Covid-19</strong></em></p>
<figure id="attachment_7906" aria-describedby="caption-attachment-7906" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/la-vida-se-detuvo.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-7906 size-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/la-vida-se-detuvo-1024x683.jpg" alt="" width="660" height="440" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/la-vida-se-detuvo-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/la-vida-se-detuvo-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/la-vida-se-detuvo-600x400.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/la-vida-se-detuvo-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/la-vida-se-detuvo.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-7906" class="wp-caption-text">«Más que nunca, aprender a vivir vidas sostenibles, con menos cosas, respetando más la naturaleza <br />y con mayor calidad de relación.» Imagen de Shameer Pk en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;"><strong>Primera ola</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Y la vida nos detuvo. Nos paró un ser tan minúsculo que no podía ser cazado, atrapado, matado&#8230; Y nos sentimos impotentes.</p>
<p style="text-align: justify;">Un ser que logró lo que tantas asambleas, manifestaciones y peticiones no habían logrado: paralizar el engranaje social.</p>
<p style="text-align: justify;">Y lo percibimos poderoso y peligroso.</p>
<p style="text-align: justify;">A costa de muchas pérdidas tangibles e intangibles.</p>
<p style="text-align: justify;">A costa del colapso de la economía, la pérdida de empleo, de la reclusión en casa.</p>
<p style="text-align: justify;">A costa de mucho dolor, enfermedad y muerte.</p>
<p style="text-align: justify;">A costa de tanto&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">La vida –en microforma de virus– nos detuvo.</p>
<p style="text-align: justify;">Y nos recluimos en casa. Casas-cárceles o casas-hogares; casas de aquellos que tienen un hogar, y los sintecho, que no tienen ninguna casa.</p>
<p style="text-align: justify;">Agendas en la basura. Ciudades sin gente, tiendas cerradas. No hay coches, ni aviones, ni idas, ni vueltas, ni multitudes.</p>
<p style="text-align: justify;">Se acabaron las prisas. Todo se detuvo. Muchas cosas siguen todavía en el ralentí. ¿Sin consumir, consumiéndonos?</p>
<p style="text-align: justify;">¿Sin consumir, sin saber qué hacer con el tiempo vacío? ¿O haciendo demasiado para no tener que reflexionar y encontrarnos con nosotros mismos?</p>
<p style="text-align: justify;">Sin consumir buscando ávida y desesperadamente con que llenar nuestro tiempo «demasiado libre».</p>
<p style="text-align: justify;">Cae la contaminación ambiental. Sin la actividad de los humanos el planeta y los demás seres vivos respiran.</p>
<p style="text-align: justify;">Encararnos con el tiempo vacío nos lleva la primera semana de confinamiento a una hiperactividad desencadenada en las redes, donde quien más o menos se enreda: tutoriales de todo tipo, manualidades, cocina, vídeos, performances, actuaciones en los balcones, aplausos, danzas&#8230; hacer-hacer-hacer&#8230; llevamos el ansia de fuera dentro de casa.</p>
<p style="text-align: justify;">Todo menos encararnos con el vacío.</p>
<p style="text-align: justify;">Porque el vacío nos muestra quiénes somos, desnudos de capas superficiales, de maquillaje y disfraces, títulos y fachadas.</p>
<p style="text-align: justify;">Porque el vacío está engendrado con silencio y nos permite sentir el ritmo de nuestros corazones, un tam-tam que nos llama a bucear en nuestro iceberg personal, para bajar al agua helada del autoconocimiento que nos permite reconocer quiénes somos.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Lo oís? Es el silencio del «sin» &#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">La ciudad sin ruidos, sin coches, sin contaminación, sin gente apresurada.</p>
<p style="text-align: justify;">La ciudad sin tentaciones, la publicidad sin consumidores, el local sin clientes, los autobuses sin pasajeros.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin distracciones nos reencontramos, nos remiramos.</p>
<p style="text-align: justify;">Se ha liberado el tiempo.</p>
<p style="text-align: justify;">Es tiempo para vivirlo, no para llenarlo, perderlo, gastarlo, ocuparlo&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Desocupar el tiempo, vaciarlo.</p>
<p style="text-align: justify;">Escuchad el silencio.</p>
<p style="text-align: justify;">Contemplad «lo que hay», sin expectativas de querer encontrar nada más.</p>
<p style="text-align: justify;">Buscad signos de belleza, incluso en la pintura de la pared que se ha desconchado.</p>
<p style="text-align: justify;">Dejemos de hacer para permitirnos «ser», «estar» y «estar con», una atenta presencia que detiene la mente y nutre el corazón.</p>
<p style="text-align: justify;">Son intangibles que no nos pesan y nos curan. Es, más que nunca, hora de vaciar y permanecer tranquilo.</p>
<figure id="attachment_7904" aria-describedby="caption-attachment-7904" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/vida-se-detuvo.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-7904 size-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/vida-se-detuvo-1024x683.jpg" alt="" width="660" height="440" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/vida-se-detuvo-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/vida-se-detuvo-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/vida-se-detuvo-600x400.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/vida-se-detuvo-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/vida-se-detuvo.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-7904" class="wp-caption-text">«La esperanza es una luz conectada al sentido de la vida. Perder esa luz sería perderlo todo.<br />Es necesario alimentar más que nunca el valor de la confianza y hacerlo desde la acción.»<br />Imagen de nuralamin12 en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;"><strong>Segunda ola</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Nos dijimos: «Vamos a salir mejores» y «Todo irá bien». Y más de uno se lo creyó. Esta experiencia debía hacernos mejores personas.</p>
<p style="text-align: justify;">Todo un regreso al pensamiento mágico: Resulta que la COVID19 –feminizada sobre la marcha– nos tocaría con su varita mágica y, de todo ello, saldríamos más bondadosos, más solidarios, más humanos, más generosos y responsables, más ecológicos… seríamos humanos más avanzados que cuidarían la vida. ¡Cambio de paradigma!</p>
<p style="text-align: justify;">Hay que decirlo alto y claro: no se cambia de hábitos sin poner esfuerzo, sin tomar conciencia de que hay precios a pagar por todo cambio. Cuidar el planeta significa también aprender a cuidar de nosotros mismos, darnos los ritmos, el tiempo, el amor, el cuidado físico, emocional, mental, relacional y espiritualmente que nos merecemos. Hacer un mundo física, económica, ética y emocionalmente más sostenible significa también renunciar a muchos aspectos de nuestro <em>status quo</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">Bien ser para bien vivir, para bien cuidar, para avanzar juntos como humanidad es el gran reto. Pregunto: ¿realmente hemos avanzado estos meses?</p>
<p style="text-align: justify;">Esto es lo que veo&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Quien era irresponsable y egoísta, quien era insolidario, ensuciaba el planeta y se movía con afán egoísta poniéndose delante&#8230; sigue siéndolo sea la segunda o la tercera ola&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">A quien ya estaba en camino de mejorar como persona, esta experiencia le está sirviendo para confirmar más que nunca la importancia de la bondad en acción, del cuidado del equilibrio del ecosistema natural. Más que nunca reconoce lo valiosas que son las personas que nos acompañan y aman, la urgencia de los más vulnerables y de preservar el legado de conocimientos, vida y experiencias de nuestros mayores.</p>
<p style="text-align: justify;">Los valores de la educación y la salud se posicionan en primera línea. Más que nunca quien ya estaba en camino&#8230; sigue caminando.</p>
<p style="text-align: justify;">De una oleada a otra sin pausa.</p>
<p style="text-align: justify;">Los viejos hábitos se imponen porque las personas olvidamos con facilidad, a menos que el tema nos toque de cerca.</p>
<p style="text-align: justify;">La incertidumbre sigue presente. También la necesidad imperiosa de «seguir funcionando como sociedad». La economía nos empuja. La política está atrapada entre dos frentes o quizás más.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Y ahora qué?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Más que nunca, tiempo de esperanza y confianza</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Frente a la incertidumbre del vivir, la certeza de que vivimos. La esperanza es una luz conectada al sentido de la vida. Perder esa luz sería perderlo todo.</p>
<p style="text-align: justify;">Es necesario alimentar más que nunca el valor de la confianza y hacerlo desde la acción.</p>
<p style="text-align: justify;">Sea donde sea que nos lleve la vida, sea cual sea el paisaje, hay intangibles que nos ayudarán a no perder nuestra humanidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Aquí propongo unos grandes retos:</p>
<p style="text-align: justify;">Dar la bienvenida a los nuevos humanos que nacen y crecen en estos momentos. Dotarles de una educación repleta de valiosos valores humanos unidos a estrategias para gestionar su mundo emocional sea cual sea el paisaje que les toque vivir, por incierto que sea. Personas CAPA (Creativas, Amorosas, Pacíficas, Autónomas) harán un mundo más ético y emocionalmente más ecológico.</p>
<p style="text-align: justify;">Acompañar con amor, compasión y ternura, a la generación que marcha (eufemismo de morir). No permitir que sigan muriendo sin una mano amorosa que les despida. Realmente lo podemos hacer mucho mejor de lo que hemos hecho en la primera ola de pandemia. En ningún caso la tecnología puede sustituir la calidez de la mano o de la voz de quien amamos.</p>
<p style="text-align: justify;">Y en medio&#8230; lo nuclear, nuestra vida, la de cada uno.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Qué haremos para iluminar con nuestra chispa de luz la oscuridad?</p>
<p style="text-align: justify;">Más que nunca, asumir la responsabilidad de llevar la antorcha de esperanza, de alimentar la chispa que proviene de nuestra humanidad. Más que nunca, aprender a vivir vidas sostenibles, con menos cosas, respetando más la naturaleza y con mayor calidad de relación.</p>
<p style="text-align: justify;">Más que nunca, aprender a desprendernos de todo lo superficial, que pesa, que cansa, que desgasta, que agobia, para viajar ligeros equipados sólo con lo que importa y que nadie nos puede quitar pase lo que pase y estemos donde estemos.</p>
<p style="text-align: justify;">Bien ser yendo hacia donde nos lleve nuestro corazón, y uniendo los corazones de todos con un único latido que clame: VIDA.</p>
<p><em>Maria Mercè CONANGLA<br />
</em><em>Psicóloga@ecoemocional<br />
</em><em>Publicado originalmente en RE catalán núm. 104</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/06/y-la-vida-nos-detuvo/">Y la vida nos detuvo…</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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