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	<title>Pedro Torres Quintrel | Revista RE Castellano</title>
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	<description>Revista de pensamiento y opnión</description>
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	<title>Pedro Torres Quintrel | Revista RE Castellano</title>
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		<title>Interculturalidad: el encuentro en nuestras diferencias</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 07 Apr 2024 04:58:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Pedro TORRES</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/04/interculturalidad-el-encuentro-en-nuestras-diferencias/">Interculturalidad: el encuentro en nuestras diferencias</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_15549" aria-describedby="caption-attachment-15549" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/IMG20240218200847.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="size-large wp-image-15549" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/IMG20240218200847-771x1024.jpg" alt="" width="660" height="877" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/IMG20240218200847-771x1024.jpg 771w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/IMG20240218200847-226x300.jpg 226w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/IMG20240218200847-1157x1536.jpg 1157w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/IMG20240218200847-1320x1753.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/IMG20240218200847.jpg 1536w" sizes="(max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-15549" class="wp-caption-text">Fotografía: Javier Bustamante</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Una de las características humanas más evidentes, complejas y maravillosas y que en educación reiteramos casi hasta el cansancio, es nuestra condición de únicos e irrepetibles. Casi 8 mil millones de humanos, como singulares granos de arena en una inmensa playa esférica, una finita casa compartida llamada planeta Tierra, nuestro hogar. 8 mil millones de mentes, de mundos emocionales, de cuerpos haciendo lo posible por darle algún sentido a este paso breve por la vida.</p>
<p style="text-align: justify;">Podemos compartir una nacionalidad, una familia en común, una cultura, gustos musicales, vivencias similares, podemos ser hermanos de la misma madre y del mismo padre, ser gemelos, mellizos, vivir juntos un largo período de tiempo, y pese a todo aquello, nuestra mirada particular verá el mundo desde una esquina tan especial, cargada con emociones tan únicas, tan nuestras, que frente a un mismo hecho podemos tener versiones diametralmente opuestas. Quizá por eso nos es tan difícil establecer acuerdos, encontrar puntos medios en nuestras diferencias. Quizá ahí radique uno de nuestros temas inconclusos y pendientes como humanidad; quizá ahí, en ese misterio que cada una y uno de nosotros somos, se albergue también la magia de la existencia, en nuestra particularidad radica el valor intrínseco de cada uno de nosotros y nosotras, nuestro sello. Es, precisamente, esa distinción que nos diferencia de los demás, la que nos abre las puertas del aprendizaje. Siempre hay algo que el otro o la otra puede enseñarme, siempre hay algo que puedo enseñar dada mi particular experiencia de vida. Cuando aprendo algo de los demás, ese nuevo aprendizaje transforma mi modo de ver y de estar en el mundo, aprender es, entonces, el arte de la transformación.</p>
<p style="text-align: justify;">Recuerdo, en el contexto de mi proceso de formación como Coach Ontológico, una bella ponencia del maestro Julio Olalla<a href="applewebdata://7A4ACA0A-B517-4D6E-9C83-308091051263#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a>, en Santiago de Chile hace algunos años. En esa oportunidad parte de su presentación buscaba hacernos reflexionar respecto de nuestro habitar la vida. Para ello, el maestro recurrió a dos eminentes filósofos presocráticos: Parménides y Heráclito.</p>
<p style="text-align: justify;">Desde la perspectiva de <strong>Parménides</strong>, señalaba el maestro Olalla, nuestro habitar la vida se caracteriza por la inmutabilidad, por la ausencia de cambio. “¡<strong>Yo soy así!</strong>”, suele decir la gente siguiendo el modo de Parménides. ¡Soy así!, ¡los cambios y los nuevos aprendizajes no alteran mi modo de ver las cosas! ¡Soy más poderoso que los contextos externos que giran en mi entorno, no me muevo de mi sitio pese a los avatares de la vida, a las experiencias que a diario me nutren, no salgo, en definitiva, de mi zona de confort!</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Heráclito</strong>, conocido como el “oscuro”, postulaba la idea del permanente fluir. El mundo de la naturaleza y el de los seres humanos están sometidos a leyes dinámicas e irreversibles que apuntan a la permanente transformación. Hoy podemos aseverar, siguiendo la lógica del viejo Heráclito, que cada experiencia vivida, cada situación, anécdota, conflicto, relación con otros y otras, me nutre de nuevas formas de interpretar la realidad, de nuevas distinciones, nuevos saberes. En ese sentido, el “<strong>¡yo soy así!</strong>” de Parménides, se transforma en el “<strong>¡Yo estoy siendo así!</strong>” es decir, en una condición en tránsito, en una situación en permanente proceso de cambio. Lo vivido, lo aprendido, me transforma, me nutre de experiencia, en definitiva, de sabiduría. Esta dialéctica del “estar siendo” fue considerada posteriormente por la filosofía clásica alemana, particularmente por Heidegger a través del concepto del <em>dasein</em> y su idea de “ser en el mundo”.</p>
<p style="text-align: justify;">Nuestro ser en el mundo, nuestro modo de ver y de actuar, nuestra “puesta en escena” y las relaciones que establecemos con los demás y con el mundo natural, están determinadas por las experiencias previas que hemos vivido. Nuestras experiencias se constituyen en una suerte de lente a través del cual observamos y actuamos en la realidad. Consciente o inconscientemente “teñimos” nuestras relaciones con las situaciones que nos han ocurrido y que han golpeado o estremecido nuestro mundo emocional y que determinan el universo de nuestras creencias. Una persona que ha vivido duras situaciones de dolor, se vinculará con el mundo desde la desconfianza o desde la pena, o quizá desde el resentimiento si en su búsqueda aprende a culpar a otros de su situación.</p>
<p style="text-align: justify;">Ese “ser siendo” que somos, con su mundo emocional a cuestas, sus historias dolorosas, sus grandes triunfos, anhelos, esperanzas, rabias y alegrías, está obligado a interactuar con otros “seres siendo” con igual cantidad de peso en sus mochilas de vida y en esas fisuras de la comunicación, en esos miedos adquiridos a lo largo de la historia, en esas construcciones culturales que hemos adoptado como herencias de nuestro tiempo, surge la tensión respecto del otro u otra.</p>
<p style="text-align: justify;">Nos identificamos con aquello que le hace sentido a nuestro sistema de creencias, con aquello conocido, con quienes compartimos determinados modos de ser y de estar. Nacemos en comunidades idiomáticas, que profesan determinadas formas de interpretar la realidad, que visten de una particular manera, con gustos culinarios definidos, con una historia compartida, con símbolos e íconos que nos dan una determinada identidad, que atomizan nuestra humanidad y la restringen a parámetros muy reducidos, como pequeños feudos de realidad. El proceso de globalización de los últimos años y las últimas oleadas inmigratorias han golpeado fuertemente en nuestra ventana, obligándonos a revisar y repensar nuestro modo de ver, nuestro ser y estar en la vida.</p>
<p style="text-align: justify;">Las relaciones que establecemos con los demás suelen estar mediatizadas por una suerte de espejo en el que nos reflejamos. Interactuamos con los otros y las otras, pero estamos viendo nuestra propia sombra cuando los miramos. La diferencia nos hace ruido, la diferencia es algo incómodo, algo que nos provoca inquietud, desazón, miedo y rechazo.</p>
<p style="text-align: justify;">Volvemos a ver en el otro, en el diferente, al bárbaro al estilo helénico, el que no es igual que nosotros, el que no comparte nuestros principios, nuestras costumbres y, por ende, que se encuentra en desventaja respecto de nosotros. El bárbaro, entendido como el incivilizado, el inculto, el que no está a nuestra altura se comienza a transformar en un otro incómodo. Establecemos relaciones de poder completamente asimétricas respecto del otro, tanto porque es un inmigrante, porque su color de piel es distinta de la nuestra, porque su condición social no es la misma que la mía, porque su acento no es tan puro, porque sus apellidos o el lugar donde estudió lo hacen diferente a mí. El bárbaro viene a romper mi seguridad, me atemoriza, es el responsable de los delitos que a diario se cometen y en los casos más extremos, está ocupando la tierra que por derecho divino me corresponde a mí habitar, lo que justifica todo tipo de violencia que pueda aplicar contra él, incluida su aniquilación, como tristemente podemos observar en la franja de Gaza en la historia reciente, o en el proceso que significó la conquista de América en la historia pasada.</p>
<p style="text-align: justify;">Recuerdo una hermosa, aunque impactante y muy pertinente frase del célebre filósofo musulmán y nacido en Córdova, Averroes, que dice lo siguiente: “<strong>La ignorancia lleva al miedo, el miedo lleva al odio y el odio lleva a la violencia. Esa es la ecuación</strong>”. Averroes se constituyó en un puente entre occidente y el mundo musulmán, dos mundos más parecidos de lo que pudiésemos pensar, pero que han transitado, a lo largo de la historia, en una permanente tensión y violencia. Su interés genuino por el saber lo llevó a convertirse en traductor de Aristóteles y en una profunda influencia para el pensamiento escolástico.</p>
<p style="text-align: justify;">Nuestro desconocimiento del otro, colmado en la mayoría de los casos de juicios ficticios, nos impide encontrarnos. El <strong>encuentro</strong>, cuya raíz etimológica nos remite a estar frente a frente, de cara, mirándonos y entregándonos a la aventura de conocer y aprender del o de la que está frente a nosotros, es la clave para fortalecer una relación intercultural respetuosa y creadora.</p>
<p style="text-align: justify;">María Bori<a href="applewebdata://7A4ACA0A-B517-4D6E-9C83-308091051263#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a>, una querida y entrañable amiga, cuya pascua recordaremos en el mes de noviembre, con su ejemplo cotidiano me enseñó que en cada persona hay belleza, una preciosa luz de genuinidad, una chispa de sacralidad, incluso en aquellas que se empecinan en negar, en esconder sus capacidades y virtudes. El regalo de María para quienes la conocimos fue el de ver en cada uno y una de nosotros algo más allá de lo evidente, más allá de la ropa con la que vestíamos, más allá de nuestros discursos, algo profundo que nos hacía especiales, únicos, irrepetibles.</p>
<p style="text-align: justify;">Cada ser humano tiene un valor en sí mismo y parte de la grandeza de la vida radica, precisamente, en reconocer ese valor, esa “legitimidad del otro”, como diría el biólogo chileno Humberto Maturana<a href="applewebdata://7A4ACA0A-B517-4D6E-9C83-308091051263#_ftn3" name="_ftnref3">[3]</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">Reconocer que todos, en nuestras particulares diferencias, somos legítimos otros, implica un profundo trabajo respecto de la aceptación de que existen diversidades, algunas de ellas ubicadas al otro lado de mi sistema de creencias, muchas de ellas reñidas con mis principios.</p>
<p style="text-align: justify;">El camino de la coexistencia entre culturas es complejo y colmado de desafíos. Hasta ahora la experiencia humana parece indicar que la senda que hemos tomado ha sido la de imponer nuestro modelo de creencias a otros pueblos a través de la violencia. Hemos legitimado nuestra visión de mundo de la manera más extrema, negando al otro y a su legitimidad. En aproximadamente 10 mil años de modelo patriarcal hemos aprendido a constituir sociedades profundamente desiguales, clasistas, racistas, arbitrarias, depredadoras de los ecosistemas, generadoras de infelicidad, basadas en modelos de competencia en los que prima la ley del más fuerte.</p>
<p style="text-align: justify;">El modelo matriarcal, que se sostuvo más de 100.000 años y que se esconde bajo el eufemístico concepto de prehistoria, fortaleció relaciones humanas basadas en la cooperación. Para muchos teóricos, incluido el mismo Maturana, ha sido la cooperación la característica humana más singular y la que nos ha permitido forjar la noción de sociedad, movilizarnos como especie, sobrevivir a las inclemencias climáticas y a las fieras depredadoras. La cooperación debiese ser un sello humano movilizador, un ámbito que aglutine a nuestras comunidades, que nos fortalezca como especie y nos haga mirar el porvenir con tranquilidad y no con la profunda desazón con la que pensamos el futuro en estos días.</p>
<p style="text-align: justify;">La competencia nos hace ver en los demás a rivales, a enemigos a quienes tenemos que vencer, controlar, dominar, como sugiere el brutal corto animado “A Brief Disagreement”<a href="applewebdata://7A4ACA0A-B517-4D6E-9C83-308091051263#_ftn4" name="_ftnref4">[4]</a> de Steve Cutts. Una sociedad que pierde la capacidad de comunicarse, de reflexionarse, de escucharse y caminar juntos, está condenada a su ocaso y este proceso lleva intrínseco el fenómeno de la violencia. Encontrarnos en nuestras diferencias es un camino hacia la paz y la paz, dado el actual escenario internacional, es la única alternativa que nos permitirá trascender como especie.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Pedro TORRES QUINTREL<br />
</em><em>Profesor de Educación General Básica<br />
</em><em>Académico Adjunto Universidad de las Américas (UDLA)<br />
</em><em>Pedagogo Social<br />
</em><em>Coach Ontológico<br />
</em><em>Santiago de Chile, Chile<br />
</em><em>Abril de 2024</em></p>
<p style="text-align: justify;"><a href="applewebdata://7A4ACA0A-B517-4D6E-9C83-308091051263#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Julio Olalla es creador de Newfield Network, institución pionera en la práctica del coaching ontológico en Chile y el mundo.<br />
<a href="applewebdata://7A4ACA0A-B517-4D6E-9C83-308091051263#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> Maria Bori Soucheiron (1964 – 2019) Educadora. Directora de Gestión Educativa Casabierta COANIQUEM, Santiago de Chile<br />
<a href="applewebdata://7A4ACA0A-B517-4D6E-9C83-308091051263#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a> Humberto Maturana, (1928 – 2021)“La realidad ¿objetiva o construida?. Editorial Anthropos, 1995. España<br />
<a href="applewebdata://7A4ACA0A-B517-4D6E-9C83-308091051263#_ftnref4" name="_ftn4">[4]</a> A Brief Disagreement, “Un breve desacuerdo”. <a href="https://www.youtube.com/watch?v=9x7FGbW3IVc" target="_blank" rel="noopener">Disponible en el enlace.</a></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/04/interculturalidad-el-encuentro-en-nuestras-diferencias/">Interculturalidad: el encuentro en nuestras diferencias</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>KUME MONGEN MAPUCHE</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Jan 2022 05:58:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Pedro TORRES QUINTREL</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/01/kume-mongen-mapuche/">KUME MONGEN MAPUCHE</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_7626" aria-describedby="caption-attachment-7626" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/foto-3-scaled.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-7626 size-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/foto-3-1024x576.jpg" alt="" width="660" height="371" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/foto-3-1024x576.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/foto-3-300x169.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/foto-3-600x338.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/foto-3-1536x864.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/foto-3-2048x1152.jpg 2048w" sizes="(max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-7626" class="wp-caption-text">Marcha mapuche por la reivindicación de los derechos de las culturas ancestrales que todos los 12 de octubre se realiza en Santiago de Chile. Fotografía: Pedro Torres</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;"><strong>La “¿Utopía?” respecto del Buen Vivir</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Cada pueblo ha construido sus particulares relatos acerca de su misión en la existencia, de su <em>ser siendo<a href="applewebdata://DDFFA686-0E98-4742-991E-EF56C5F47145#_ftn1" name="_ftnref1"><strong>[1]</strong></a> </em>a través de la historia, de sus utopías y delirios, de sus modos de relacionarse, de sus anhelos y categorías en las que dividen su comprensión e interpretación del mundo y de lo que en él habita o está presente.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando la mezcla de determinadas circunstancias, derivadas del incipiente dominio de la agricultura y la ganadería (explosión demográfica, especializaciones en diversos oficios, aparición del patriarcado y con él los dioses guerreros y/o solares, la propiedad privada, entre otras transformaciones), la milenaria forma de relacionarse y de convivir de nuestras culturas ancestrales se vio tensionada.</p>
<p style="text-align: justify;">La necesidad de expansión y de contar con recursos suficientes para la sobrevivencia, el desarrollo del poder entendido como una máquina de dominación, llevó a algunas culturas a fortalecer su aparato militar y expandir su territorio a través del dominio y el control respecto de otros pueblos y culturas. Habían nacido los imperios y se comenzaba a definir un nuevo modo de ser y de estar en el planeta, en virtud de la fuerza y del sometimiento.</p>
<p style="text-align: justify;">Al inicio de la conquista española de América, nuestro continente ya había desarrollado dos grandes áreas imperiales: Mesoamérica y los Andes Centrales. En este último territorio, los Incas construyeron  un extenso imperio que abarcaba el territorio de lo que hoy son Perú, Ecuador, Bolivia, el sur de Colombia, el noroeste argentino y Chile hasta el río Maule. En otras palabras, alrededor de 3 millones de Km².</p>
<p style="text-align: justify;">La maquinaria militar inca avasalló, prácticamente a todos los pueblos que iba conquistando, a todos menos a uno, el pueblo mapuche. Los mapuche, históricamente habitaron un enorme segmento de América del Sur, desde el sur de lo que hoy es Buenos Aires, en Argentina, y desde el río Aconcagua (al norte de Santiago) hasta la isla de Chiloé, en Chile (ver mapa). Los mapuche de la zona norte de Chile, acostumbrados al intercambio comercial con los otros pueblos originarios de la zona centro norte, no opusieron mucha resistencia a los incas, pero en la medida que este imperio se adentraba al sur, la frondosa selva y sus celosos guardianes se transformaron en un bastión inexpugnable para el imperio más poderoso del cono sur de América.</p>
<figure id="attachment_7623" aria-describedby="caption-attachment-7623" style="width: 404px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/foto-1.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-7623" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/foto-1.jpg" alt="" width="404" height="483" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/foto-1.jpg 603w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/foto-1-251x300.jpg 251w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/foto-1-600x716.jpg 600w" sizes="(max-width: 404px) 100vw, 404px" /></a><figcaption id="caption-attachment-7623" class="wp-caption-text">El mapa muestra el territorio que reclama la comunidad mapuche como su territorio histórico ancestral. Foto: Infografía El Litoral. https://www.ellitoral.com/slide/um.php/158307</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">El pueblo mapuche es, para quien no está acostumbrado a la historia de América, una de las tantas culturas originarias existentes a la llegada de los conquistadores españoles. Su historia podría asemejarse a la de todos los pueblos y naciones americanas que cayeron luchando o asimilando rápidamente las costumbres de los nuevos invasores, pero una vez más, la tenacidad y una gran resolución, los motivó a desarrollar la más grande resistencia que un pueblo americano dio al imperio español, el más poderoso del mundo hasta ese entonces. La llamada Guerra de Arauco se extendió por casi 250 años con periodos de relativa paz y otros de franca guerra entre un pueblo que, en principio, luchó con sus instrumentos de caza y un imperio que contaba con todos los recursos y la más desarrollada tecnología bélica del siglo XVI.</p>
<p style="text-align: justify;">La historia de la conquista española y portuguesa de América tuvo de dulce y agraz. Hubo pueblos que cooperaron desde el primer momento con el nuevo poder de turno. Otros resistieron pero fueron sometidos. Las culturas más sofisticadas del continente (Aztecas e Incas) fueron vencidas por el poder de la pólvora, las armaduras, las espadas, el metal, las tácticas militares, la sed insaciable de oro y la política de alianzas de las tropas españolas que se valieron del terror que provocaban los aztecas en los otros pueblos y de la guerra civil en el imperio inca. Posteriormente, la esclavitud y las muertes por las bacterias y virus diezmaron la población americana originaria en varios millones y algunos pueblos desaparecieron completamente, como los antiguos habitantes de América Central (caribes y taínos, por poner un ejemplo).</p>
<p style="text-align: justify;">En el anterior contexto, ¿Cuál es el factor fundamental que hizo resistir a pueblo mapuche, sin ser sometido por el imperio más poderoso del cono sur de América y del imperio más poderoso del mundo en su época?</p>
<p style="text-align: justify;">Consignemos que el mapuche, pueblo cazador recolector, que se repartía en un enorme territorio en pequeñas comunidades llamadas <strong>Lov</strong>, sin tecnología militar, sin liderazgos centralizados, sin escritura como la mayoría de nuestras culturas ancestrales, desgastó al impero español hasta obligarlo a reconocer en el parlamento de Negrete (1776) la categoría de Pueblo Nación independiente a la corona española, situación única en el contexto del férreo dominio colonial que vivía el resto de América.</p>
<p style="text-align: justify;">Me atrevo a aventurar que el factor que se constituyó en el pilar de la resistencia, tanto al imperio inca como al español, y que hoy mantiene a muchas comunidades mapuche en un permanente conflicto con el Estado chileno, es su profunda cosmovisión ligada a la tierra, no a su tenencia, sino al vivir en armonía con ella y los elementos que la constituyen. Tan unidos a la tierra como hijos a su madre. <em>Ñuke mapu</em> es el nombre dado a la Madre Tierra y el concepto Mapuche significa, en su sentido más literal “Gente de la Tierra”.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando el inca, luego el español y posteriormente el chileno, irrumpen en la tierra sagrada, la cercan, se la reparten, constituyendo propiedades privadas, la depredan y utilizan sus recursos, no para satisfacer las necesidades de toda la comunidad, sino en beneficio de una élite dominante, de un grupo de poder, las voces de los ancestros se levantan resueltas en defensa de la madre.</p>
<p style="text-align: justify;">Dentro de la compleja cosmovisión mapuche, el ser humano no está por sobre la naturaleza, su intelecto no implica un sentido de superioridad, como nos enseñó el pensamiento moderno, por sobre el mundo natural. Nuestra especie está llamada a vivir en relación armónica y equilibrada con todos los elementos que componen la biodiversidad. A esa visión, que hoy puede ser considerada profundamente ecológica, se le llama <em>Itrofill Mongen</em>, concepto que puede ser traducido como “todas las formas de vida sin excepción”.</p>
<p style="text-align: justify;">Desde la perspectiva mapuche, toda forma de vida presente en el <em>wallmapu</em> (territorio ancestral) sostiene el equilibrio y tiene un sentido para la vida de las otras especies. Alterar ese equilibrio es atentar contra la integridad de la vida, contra la salud, contra el bienestar de todas las especies. El ser humano es un elemento más en esta intrincada red de mutua cooperación y dependencia recíproca, y el sentido final de la vida, de la existencia sobre este suelo que habitamos es el llamado <em>Kume Mongen</em>, el “Buen Vivir”. El territorio ancestral fue pródigo en recursos con los antepasados y estos supieron preservar ese equilibrio hasta las guerras de conquista contra los incas y el imperio español. Nuestros ancestros no defendieron la patria, en el sentido heteronormativo del término, defendieron la <em>matria<a href="applewebdata://DDFFA686-0E98-4742-991E-EF56C5F47145#_ftn2" name="_ftnref2"><strong>[2]</strong></a></em> y, en último término, cada forma de vida que constituía parte integrante de su identidad y de su bienestar. No se trataba sólo de cambiar de forma de vida, se trataba de cuidar, preservar el <em>itrofill <strong>mongen<a href="applewebdata://DDFFA686-0E98-4742-991E-EF56C5F47145#_ftn3" name="_ftnref3">[3]</a></strong></em> y con él, el buen vivir, la forma respetuosa, armónica, equilibrada de ser y de estar en la existencia. Precisamente desde ese lugar épico se afirmó y se sostiene la resistencia actual de las comunidades mapuche respecto del Estado chileno, de las empresas extractivistas que destruyen lo que va quedando del suelo ancestral y que en el mediano plazo, de no mediar cambio alguno, convertirán lo que alguna vez fue un vergel, en un terreno desértico</p>
<figure id="attachment_7624" aria-describedby="caption-attachment-7624" style="width: 411px" class="wp-caption alignright"><a style="text-align: justify;" class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/foto-2.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-7624" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/foto-2-1024x768.jpg" alt="" width="411" height="308" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/foto-2-1024x768.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/foto-2-300x225.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/foto-2-600x450.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/foto-2-1536x1152.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/foto-2-2048x1536.jpg 2048w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/foto-2-90x68.jpg 90w" sizes="auto, (max-width: 411px) 100vw, 411px" /></a><figcaption id="caption-attachment-7624" class="wp-caption-text">Marcha mapuche.</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">¡¡Qué necesario es, en esta crucial época de cambio climático y modos de producción que depredan y destruyen las biodiversidades, rescatar cosmovisiones como la mapuche!!</p>
<p style="text-align: justify;">El cómo queremos vivir es un diálogo necesario de ser promovido, ese diálogo nos empuja también a definir el cómo estamos viendo a los otros y otras, con sus legítimas diferencias y diversidad de prácticas.</p>
<p style="text-align: justify;">La utopía mapuche le llama <em>Kume Mongen</em>, a esta idea del Buen Vivir, un buen vivir con definiciones muy explícitas. En una cultura, históricamente oral como la mapuche, el poder de las conversaciones era y es increíble, conversar era y es un acto ritual, establecer acuerdos, compromisos, peticiones, promesas. Precisamente, y en ese contexto dialógico, Chile atraviesa un momento histórico con una Convención Constitucional que, por primera vez en su historia, está redactando una Carta Constitucional paritaria,  con presencia de las diversidades sexuales, de la más amplia gama de actores sociales y políticos, con representación de los pueblos originarios y con un amplio respaldo inicial ciudadano. Tal vez sea el momento para el <em>kume mongen</em>, tal vez esa actual utopía que nuestros antepasados vivieron en carne propia, vuelva a constituirse en el modo futuro de establecer relaciones y de generar una matriz productiva sustentable y respetuosa de los ecosistemas, de la vida en todas sus formas y manifestaciones. Tal vez sea el momento de hacer de Chile un país justo para todos y tal vez todo, vuelva a ser de todos. ¡¡<em>Petu Mongeleiñ</em>!!  (¡¡Todavía existimos!!).</p>
<figure id="attachment_7628" aria-describedby="caption-attachment-7628" style="width: 703px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/foto-4-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-7628" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/foto-4-1024x576.jpg" alt="" width="703" height="395" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/foto-4-1024x576.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/foto-4-300x169.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/foto-4-600x338.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/foto-4-1536x864.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/foto-4-2048x1152.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 703px) 100vw, 703px" /></a><figcaption id="caption-attachment-7628" class="wp-caption-text">Marcha mapuche.</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;"><em>Pedro TORRES QUINTREL</em><br />
<em>Profesor de Educación General Básica</em><br />
<em>Académico Adjunto UCSH-UDLA</em><br />
<em>Pedagogo Social</em><br />
<em>Santiago de Chile, Chile</em><br />
<em>Enero de 2022</em></p>
<p style="text-align: justify;"><strong> </strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>BREVE GLOSARIO</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>WALLMAPU</strong>: Nombre dado por los propios mapuches a su territorio ancestral que comprende un territorio tanto en el actual Chile (<em>Gulumapu</em>) como en la Argentina (<em>Puelmapu</em>)</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>LOV</strong>: La estructura social mapuche se basa en una unidad social básica conocida como <em>lof</em>, el cual corresponde a grupos consanguíneos, patrilineales, basados principalmente en el parentesco, siendo una de sus características esenciales la horizontalidad entre los <em>lof</em>. En este sentido, es posible encontrar un carácter federado y de alta autonomía entre estas unidades sociales</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>ITROFILL MONGEN</strong>: Componentes<strong>:</strong> <em>Itrofill</em>: Todos sin excepción. <em>Mongen</em>: vida.<br />
Literal<strong>:</strong> «Todas las vidas sin excepción». Explicación: Este concepto en mapudungun equivale a <strong>biodiversidad </strong>en español.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>KUME MONGEN</strong>: Es un hermoso concepto propio del pueblo mapuche que literalmente se traduce como “buen vivir”. Se entiende como la acción de vivir en armonía y reciprocidad con todos los seres, con las fuerzas espirituales, con la naturaleza en sus infinitas manifestaciones y con uno mismo.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong> </strong></p>
<h5 style="text-align: justify;"><a href="applewebdata://DDFFA686-0E98-4742-991E-EF56C5F47145#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Parafraseando a Heidegger en su concepción del Dasein y su interesante planteamiento respecto del Ser en relación con sus contextos.</h5>
<h5 style="text-align: justify;"><a href="applewebdata://DDFFA686-0E98-4742-991E-EF56C5F47145#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> Matria en su más profundo sentido que reconoce la existencia de formas de entender las relacione humanas desde el matriarcado, pues la cultura mapuche, como la mayoría de las culturas americanas precolombinas, lo era.</h5>
<h5 style="text-align: justify;"><a href="applewebdata://DDFFA686-0E98-4742-991E-EF56C5F47145#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a> Para profundizar, en contexto actual, la noción de Itrofill Mongen, los y las invito a seguir este enlace con la exposición de Jaqueline Caniguan en la Convención Constitucional que redacta una nueva Constitución para Chile. En: https://www.youtube.com/watch?v=aB0DtHhUjPU</h5><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/01/kume-mongen-mapuche/">KUME MONGEN MAPUCHE</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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