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	<title>saber | Revista RE Castellano</title>
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	<description>Revista de pensamiento y opnión</description>
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	<title>saber | Revista RE Castellano</title>
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		<title>Sabiduría y vida</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Dec 2022 05:58:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[aprendizaje]]></category>
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		<category><![CDATA[Conrad Vilanou Torrano]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Conrad VILANOU</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/12/sabiduria-y-vida/">Sabiduría y vida</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_8671" aria-describedby="caption-attachment-8671" style="width: 400px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-8671" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida-300x200.jpg" alt="" width="400" height="267" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida-1320x880.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida.jpg 1920w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a><figcaption id="caption-attachment-8671" class="wp-caption-text">«La sabiduría es una cualidad que se posee después de haber acumulado<br />un saber experiencial (que no es lo mismo que experimental), y,<br />al mismo tiempo, que se comparte a través del diálogo y de la amistad.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Los pedagogos han señalado que la formación humana es un proceso que no tiene fin, tal y como se desprende del hecho de que Sócrates quisiera aprender a tocar la flauta poco antes de su muerte. A parte de la certeza de esta anécdota, que ilustra la voluntad de aprender del filósofo ateniense, es cierto que el ser humano tiende a aprender, desde su infancia y adolescencia, a lo largo de toda la vida. Se trata de un proceso que viendo la rapidez en que se dan los cambios en estos tiempos acelerados que vivimos ha generado el término de <em>Lifelong learning</em> para designar lo que hasta hace poco se había considerado como educación permanente o reciclaje.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Aprendizaje constante</strong></p>
<p style="text-align: justify;">De hecho, en todas las edades de la vida humana –juventud, madurez, tercera edad– existen posibilidades para conocer y aprender más cosas y, lo que no es menos destacado, para poder paladearlas. Al fin y al cabo, esta capacidad humana de disfrutar de las cosas, de saborearlas es un rasgo característico de la sabiduría que es una palabra que está vinculada al verbo latino <em>sapere</em> que, a su vez, nos remite a otro término (<em>sapor-oris),</em> es decir, al sabor que nos produce algo al gusto. Por tanto, la sabiduría consiste en poder deleitarse con esta capacidad de paladear que surge de la vida misma, algo que supera los límites del conocimiento de las diversas materias que abastecen de un modo enciclopédico el árbol de la ciencia y que los medievales organizaron a través de las artes liberales y de las artes mecánicas.</p>
<p style="text-align: justify;">Visto así, la sabiduría tiene más vínculos con el mundo de la vida que con el mundo de las ciencias, aunque ambos se dan a menudo juntos. Ahora bien, puede haber personas sabias que han logrado la plenitud de la sabiduría que probablemente, como el propio Sócrates, hayan sido analfabetas. Así pues, instrucción, conocimientos y sabiduría no son siempre términos correlativos. El hecho de que conozcamos muchas cosas, que hablemos varias lenguas y dominemos diversos ámbitos del saber, no nos hace personas necesariamente sabias. Por tanto, la sabiduría no es sinónimo de erudición y, consecuentemente, tampoco es patrimonio exclusivo de una persona docta con una titulación universitaria que ejerce con solvencia una profesión liberal. Al contrario, hay personas que acumulan mucho saber pero que no han alcanzado la sabiduría que está más ligada al mundo de la vida, a las vivencias y experiencias que se han tenido a lo largo de su trayectoria vital y que, vistas en conjunto, configuran su personalidad.</p>
<figure id="attachment_8675" aria-describedby="caption-attachment-8675" style="width: 400px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida2.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-8675" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida2-300x226.jpg" alt="" width="400" height="301" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida2-300x226.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida2-1024x770.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida2-1536x1155.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida2-90x68.jpg 90w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida2-1320x993.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida2.jpg 1920w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a><figcaption id="caption-attachment-8675" class="wp-caption-text">«Todos recordamos haber tropezado con personas sabias<br />que han sabido cautivar nuestra atención,<br />más allá de sus conocimientos, riquezas y posicionamientos sociales.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Naturalmente, no hay duda de que el saber puede coadyuvar a la sabiduría, pero no es condición indispensable e imprescindible. No todo el mundo puede dominar determinados saberes, pero sí que todo el mundo puede participar de la sabiduría que es una calidad que no se puede medir con títulos académicos, honores o dinero, sino que se trata de una realidad cualitativa muy diferente, esto es, llegar a una mayoría de edad no sólo racional como pretendía Kant sino principalmente vital. De ahí que los románticos remarcaran a lo largo del siglo XIX la importancia del mundo de la vida, frente al mundo abstracto de leyes y teorías científicas inherentes al mundo de la ciencia. Si el científico a menudo se pone una bata blanca para mostrar su asepsia ante la realidad, el mundo de la vida constituye una verdadera policromía donde hay de todo: éxitos pero también fracasos, ilusiones pero también desengaños, lealtades y traiciones, victorias y derrotas, en fin, un conjunto de vivencias de distinto signo que dibujan un panorama plural y diverso como la vida misma, del que se extrae la experiencia que se convierte en la condición de posibilidad de la sabiduría.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>La sabiduría no sabe de escuelas</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Ciertamente la sabiduría no sabe de escuelas, institutos o centros de investigación porque quien la posee la ha atesorado a lo largo de la vida de modo que a menudo se reconoce que existe una sabiduría popular que se ha transmitido oralmente de generación en generación a través de refranes, paremias, sentencias, etc., al margen y con independencia de la cultura escrita. No en vano, dentro del Antiguo Testamento hay un conjunto de libros que conocemos como sapienciales (el libro de Job, Proverbios, el Eclesiastés o Cohelet, el Eclesiástico o Sirácida y el libro de la Sabiduría que se ha atribuido a Salomón). Quizás esto se deba a que el pueblo de Israel sufrió el cautiverio en Egipto y en Babilonia, por lo que pudo captar la sabiduría que existía por el Creciente Fértil que se extendía desde el Nilo hasta Mesopotamia, una sabiduría que los judíos arroparon y que han transmitido como un elemento básico de la cultura occidental. Pero la sabiduría sobrepasa la tradición judeocristiana en la que vivimos quienes formamos parte de la cultura occidental, y así cualquier otra civilización también ha acumulado una sabiduría popular que se ha transmitido oralmente y que forma parte del patrimonio inmaterial de la Humanidad. Lógicamente, el proceso de descolonización de los últimos sesenta años y la toma de conciencia de una nueva mentalidad «decolonial» debe hacernos ver que la sabiduría es un fenómeno que se ha dado en todas las culturas, aunque durante siglos se habían desconsiderado ante la pretendida superioridad de la occidental que así justificaba la política colonial que ocasionó tantas injusticias y genocidios.</p>
<figure id="attachment_8678" aria-describedby="caption-attachment-8678" style="width: 430px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida1.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-8678" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida1-300x200.jpg" alt="" width="430" height="287" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida1-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida1-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida1-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida1-1320x880.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida1.jpg 1920w" sizes="(max-width: 430px) 100vw, 430px" /></a><figcaption id="caption-attachment-8678" class="wp-caption-text">«Visto así, la sabiduría tiene más vínculos con el mundo de la vida<br />que con el mundo de las ciencias, aunque ambos se dan a menudo juntos.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">De acuerdo con lo que decimos, que una persona sea sabia no depende de sus conocimientos, sino que estriba en algo más íntimo y esencial que tiene que ver con esta capacidad de acumular vivencias y experiencias. En la lengua catalana tenemos la palabra vivencia, que corresponde al término alemán de <em>Erlebins</em>. Jorge Semprun, que durante su juventud estuvo encerrado en el campo de Buchenwald, en el libro <em>La escritura o la vida</em> (1995), recuerda que no todas las lenguas tienen esa expresión de vivencia, que sí se da en catalán y en castellano. Si buscamos en un traductor automático el término vivencia en francés nos remite al verbo <em>vivre</em>, pero vivir no es lo mismo que tener una vivencia. Un animal vive, pero no puede tener vivencias y, menos aún, colegir de estas vivencias un conjunto de experiencias que constituyen el trasfondo que posibilita la sabiduría.</p>
<p style="text-align: justify;">De lo contrario, es obvio que la formación implica un desarrollo de autoformación porque, desde Sócrates, queda claro que formarse comporta un proceso de <em>auto-educarse</em>, una <em>idea-fuerza</em> que ha sido enfatizada por un pensador del relieve de Hans-Georg Gadamer. Por importante que sea la heteroeducación, lo que aprendemos a través de los diversos agentes educativos (familia, maestros, educadores, etc.), el proceso vital de formación se puede entender también como una acción personal, donde cada uno a partir de las sus vivencias y experiencias perfila su personalidad, a la vez que construye su visión del mundo o, si se quiere, su cosmovisión (Weltanschauung). No por azar, hay pedagogos catalanes (al menos mencionamos aquí a los profesores Josep Maria Quintana y Octavi Fullat) que coinciden, por caminos y reflexiones diferentes, sobre la conveniencia de que se posea una visión o cuadro del mundo para poder orientar su vida.</p>
<p style="text-align: justify;">Al fin y al cabo, la sabiduría se logra cuando se ha podido alcanzar precisamente una visión de mundo que integra las grandes cuestiones que afectan a la vida humana, o, si se quiere, al sentido de la vida. Y es obvio que hay personas iletradas que han encontrado como Sócrates este sentido, después de muchos años de trabajos, vivencias y experiencias, mientras otros —a pesar de poseer muchos conocimientos, cargos y poder— no lo han sabido vislumbrar, porque se han circunscrito a los aspectos superficiales y epidérmicos de la vida, sin penetrar en el interior de las cosas, ya sean mundanas o espirituales, es decir, las que afectan al mundo material y las que corresponden al reino de lo nouménico o espiritual, que afecta al misterio de la vida, ya sea la vivencia estética, el alma humana y la existencia de Dios.</p>
<figure id="attachment_8684" aria-describedby="caption-attachment-8684" style="width: 400px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida4.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-8684" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida4-300x206.jpg" alt="" width="400" height="274" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida4-300x206.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida4-1024x702.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida4-1536x1054.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida4-1320x905.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida4.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a><figcaption id="caption-attachment-8684" class="wp-caption-text">«Que una persona sea sabia no depende de sus conocimientos,<br />sino que estriba en algo más íntimo y esencial que tiene que ver<br />con esta capacidad de acumular vivencias y experiencias.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Aquí radica el verdadero sentido de la vida que se puede saborear cuando se ha alcanzado la plenitud humana, cuando se ha formado una visión del mundo, su propia cosmovisión, que sirve para guiar nuestras acciones y, lo que no es menos importante, que puede ser ejemplo y espejo para todos aquellos que quieren captar la sabiduría ajena. En último término, la sabiduría es una cualidad que se posee después de haber acumulado un saber experiencial (que no es lo mismo que experimental), y, al mismo tiempo, que se comparte a través del diálogo y de la amistad. Vivimos en un mundo apalabrado y la sabiduría se puede transmitir a través de la palabra, pero no sólo, porque siempre queda el ejemplo como modelo de la sabiduría que se puede imitar o, al menos, tener en cuenta.</p>
<p style="text-align: justify;">De ahí la importancia que tiene poder disfrutar de la sabiduría de aquellos que la atesoran y que por eso son ejemplares. Todos recordamos haber tropezado con personas sabias que han sabido cautivar nuestra atención, más allá de sus conocimientos, riquezas y posicionamientos sociales. Probablemente, sólo a través del diálogo, de la conversación amable y tranquila, se puede probar la sabiduría de los demás, siempre pensando en intentar aprovechar aquel modelo que nos puede ayudar a mejorar y, al mismo tiempo, encontrar el sentido de la vida más allá de lo puramente baladí y superficial porque la sabiduría nos hace participar del misterio de las cosas. En último término, querer aspirar a la sabiduría no deja de ser una especie de mandato que Goethe —aquel que reclamaba más luz desde su lecho de muerte— lo puso de manifiesto en los <em>Años de aprendizaje</em> de Wilhelm Meister (1795- 1796): «Déjame que te lo diga en unas pocas palabras: formarme a mí mismo tal y como soy, éste ha sido obscuramente ya desde que era joven mi deseo y mi propósito». Trasladado y traducido al tema que nos ocupa hay que añadir que aspirar a la sabiduría constituye un anhelo que debería coronar los años de formación de cualquier ser humano, porque la sabiduría sobrepasa el umbral de la instrucción y de los conocimientos, y afecta al conjunto de vivencias y experiencias, los elementos que permiten que se pueda lograr en el camino de convertirse en sabio que, entre otros puntos, nos permite captar el interior de las cosas, formar una visión del mundo y, a su vez, encontrar el sentido de la vida.</p>
<p><em>Conrad VILANOU TORRANO<br />
</em><em>Pedagogo<br />
</em><em>Universidad de Barcelona<br />
</em><em>España<br />
</em><em>Publicado originalmente en RE catalán núm. 108</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/12/sabiduria-y-vida/">Sabiduría y vida</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>La sabiduría: buscar el bien de la gente</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Dec 2022 05:56:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Jordi CUSSÓ</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/12/la-sabiduria-buscar-el-bien-de-la-gente/">La sabiduría: buscar el bien de la gente</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">La información es el caudal de datos que le llega a una persona a lo largo del día. Datos que observa, que escucha, que percibe, y algunos de ellos quedan retenidos. Esto es lo que llamamos conocimiento. Es evidente que hay estrategias para conseguir el conocimiento y hay personas que acumulan tanto conocimiento que merecen la categoría de eruditos: aquellos que han acumulado mucho conocimiento, que no han dejado perder la información, y que tienen una cabeza clara y ordenada. Pero no nos equivoquemos: esto no es ser sabio. La sabiduría como dice el filósofo francés Edgar Morin es «saber aplicar en la propia vida todo lo que hemos conocido; en el fondo, crecer en humanidad, ser más persona, desplegar el talento que tenemos dentro». Me atrevo, a poner un pequeño matiz: es saber aplicar bien, el saber en la propia vida.</p>
<figure id="attachment_8649" aria-describedby="caption-attachment-8649" style="width: 400px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/buscar-el-bien.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-8649" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/buscar-el-bien-300x200.jpg" alt="" width="400" height="267" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/buscar-el-bien-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/buscar-el-bien-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/buscar-el-bien-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/buscar-el-bien-1320x880.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/buscar-el-bien.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a><figcaption id="caption-attachment-8649" class="wp-caption-text">«Hay que pisar el terreno, caminar por las calles, oler las ciudades,<br />mirar y dialogar con las personas, contemplar &#8216;in vivo&#8217;<br />su belleza para saborear realmente las cosas.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Etimológicamente, sabiduría viene de la palabra latina <em>sapere</em>, de la que se derivan dos palabras: saber y sabor. Dos palabras que indican: aquel que sabe, y al mismo tiempo saborea lo que sabe (saboreando aquello de lo que trata su saber). Un saber que se alimenta de la vida, no puede ser sólo un saber teórico sobre las cosas, sino una experiencia conocida y vivida. Dice el poeta y sacerdote argentino Hugo Mujica: «Si la filosofía es la transmisión de lo pensado, la historia del pensamiento, la sabiduría es el testimonio de lo experimentado, la experiencia de la vida misma, de su gusto. El sabio no es quien pensó la vida sino quien dejó que la vida le diga lo que ella misma aprendió viviéndolo a él, quien dejó que la vida le entregue su sabor, le revele su sentido».</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Nuestro propio ser</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Algunos autores creen que la sabiduría es un atributo del ser y, por tanto, la primera experiencia de sabiduría debería empezar por conocer y paladear lo que es más cercano a nosotros mismos, nuestro propio ser. La sabiduría se potencia desde la soledad y el silencio, es decir, desde la contemplación profunda de la vida de las cosas que escuchamos y aprendemos. De esta contemplación que alienta la reflexión sobre nuestra interioridad, brota la conciencia, es decir, la ciencia de nosotros mismos. Esta conciencia que nace de nuestro diálogo interior nos permite saber quiénes somos y cómo somos, y ayuda a conseguir una aceptación plena, para poder utilizar y desarrollar en la vida, las potencias y capacidades de cada uno.</p>
<p style="text-align: justify;">Situarnos en la propia existencia como punto de partida para vivir lo que realmente somos y darnos cuenta de que existimos, cuando podíamos no haber existido nunca, nos abre la capacidad de sorprendernos ante la realidad, las personas y los eventos que nos rodean. Y esta admiración sorprendente es la que nos lleva a una sana curiosidad, que es el verdadero motor del aprendizaje. El doctor Alfred Rubio señalaba: «Aquel que está contento con ser lo que él es, ser un ser humano, encuentra que el universo es muy interesante, de una gran belleza, su hogar, del que hay que cuidar. El que está contento de vivir tal y como es, cuida del universo, de las cosas que tiene alrededor; está abierto a la ciencia, a una investigación amorosa, para ir descubriendo y disfrutando de los secretos de ese universo en el que se encuentra, del que forma parte, que lo constituye porque sin él tampoco sería». De la alegría de ser, en lugar de no ser, surgen muchas preguntas y sus posibles respuestas y sobre todo el deseo y la motivación por seguir aprendiendo. Me atrevería a decir que la sorpresa, la admiración por todo lo que existe y el saber ubicarse con alegría en la realidad, son la base para lograr la sabiduría.</p>
<p style="text-align: justify;">La sabiduría es una actitud que surge sobre todo de la experiencia, y ésta, está hecha de conocimientos, valores, acciones, creencias, emociones, deseos, principios, sentimientos, en definitiva, de una mezcla difícil de separar y que nunca es el resultado de amontonar todas estas cosas. Ni la sabiduría ni la verdad son valores exclusivamente intelectuales, ni actividades puramente racionales, sino sobre todo una forma de tocar la realidad y de recrearla.</p>
<p style="text-align: justify;">La sabiduría consiste en hacer más verdadera la vida y no escondernos en argumentaciones y raciocinios, que a menudo sólo quieren justificar supuestas verdades objetivas. No es de sabios validar verdades abstractas, inanimadas, desencarnadas, que están fuera de la vida. Una cosa es definir el amor y otra cosa es amar. Mirando la vida y sus obras, podemos saber si realmente amamos, si nuestro amor es verdadero.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>La búsqueda de la verdad</strong></p>
<figure id="attachment_8653" aria-describedby="caption-attachment-8653" style="width: 267px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/saber-y-saborear.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-8653" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/saber-y-saborear-200x300.jpg" alt="" width="267" height="400" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/saber-y-saborear-200x300.jpg 200w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/saber-y-saborear-684x1024.jpg 684w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/saber-y-saborear-1026x1536.jpg 1026w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/saber-y-saborear.jpg 1283w" sizes="auto, (max-width: 267px) 100vw, 267px" /></a><figcaption id="caption-attachment-8653" class="wp-caption-text">«Sabiduría viene de la palabra latina &#8216;sapere&#8217;,<br />de la que se derivan dos palabras: saber y sabor.<br />Dos palabras que indican: aquel que sabe,<br />y al mismo tiempo saborea lo que sabe.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">En el prólogo del evangelio de Juan leemos: «La vida era la luz de los hombres y la luz brilla en las tinieblas y las tinieblas no la vencieron». La «vida era la luz», pero, con el paso del tiempo, se invirtieron los términos y, terminamos diciendo: «la luz era la vida de los hombres», con lo que identificábamos la luz con el conocimiento, con la verdad intelectual y racional. De esta manera la vida ha quedado supeditada a la verdad, como si vivir fuera ir tras la verdad, y ésta se convierte en la brújula de la vida. Sin negar toda la importancia que tiene la búsqueda de la verdad: «y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres», dice el propio evangelista, la sabiduría nos dice que debemos ser luz, y que la vida es la que ilumina. Así pues, contemplando la vida de la gente vamos descubriendo sus obras, sus gestos y acciones, y mirando los hechos de la vida, vislumbramos sus conocimientos, valores, ideales y creencias, lo que podríamos llamar su «verdad». Esto no implica un relativismo radical, sino que implica una noción humana de verdad que integra el intelecto con lo concreto y la experiencia. Entre el relativismo y una absolutización de una verdad abstracta hay un riquísimo margen por el que transita la sabiduría.</p>
<p style="text-align: justify;">A menudo, cuando la discusión se juega en el ámbito de la verdad siempre hay malentendidos y separaciones, pero cuando se realiza en el ámbito de la vida, a pesar de los obstáculos que brotan del miedo y del egoísmo, tendemos a buscar la unidad y la concordia. Esta constatación me hace entender que la sabiduría consiste en buscar el bien, llegar a la verdadera estima y concordia con los demás, y, desde esta plataforma, es de donde podremos iniciar también el debate de los valores, de los conceptos, de las ideas y de las grandes verdades. La verdadera sabiduría consiste en trabajar juntos, porque coexistimos, nos «co-constituimos», pues la vida va más allá de los conceptos.</p>
<p style="text-align: justify;">La sabiduría nos hace entender, que debemos sentir el bien de la gente, y que, desde la encarnación concreta de este bien, podremos hacer un discurso sobre la verdad. (Mientras la gente pasa hambre o muere de sed, hacer discursos sobre las grandes verdades puede llegar a ser imprudente e improcedente). Casi podríamos decir que lo bueno que hago es mi verdad concreta. Cuando siento que hago el bien y que ese bien lo es también para los demás, es cuando mi inteligencia encuentra y siente esta concreción como una verdad de la que es difícil dudar. Dice el filósofo Josep María Esquirol: «Si la verdad es lo que se muestra y se siente con más fuerza, más vivamente, entonces la verdad es la verdad de la vida, y del amor y del pensamiento que intensifican la vida. (&#8230;) La verdad es la verdad del ser capaz de vida. Y esto determina la falsedad: todo lo que estropea la vida, todo lo que la degenera, todo lo que la niega, todo lo que duele. Todo lo que en lugar de dar, quita, que no genera nada sino que lo degenera todo: indiferencia, insensibilidad, abstracción». Éste ser capaz de vida es la brújula que nortea la sabiduría.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Mirada realista</strong></p>
<p style="text-align: justify;">La realidad no podemos mirarla sólo desde el exterior, ya que existe el riesgo de teorizar con excesiva facilidad y expresar una serie de razonamientos tan abstractos que no reflejen la realidad de lo que somos y vivimos. Hay que pisar el terreno, caminar por las calles, oler las ciudades, mirar y dialogar con las personas, contemplar <em>in vivo</em> su belleza para saborear realmente las cosas y, después, poder hablar de ellas con seriedad y buscar soluciones adecuadas a los problemas que se plantean. La sabiduría se sitúa en la realidad, no podemos situarnos fuera de nosotros mismos, de una manera idealista y abstracta.</p>
<p style="text-align: justify;">Los sabios son maestros de vida, de libertad y de amor. Siempre hemos necesitado y necesitaremos del testimonio de hombres y mujeres capaces de enseñar, porque han conocido, probado y saboreado: la libertad, la amistad, la fraternidad, la familia, etc., todos aquellos valores que construyen personas y crean civilización. Ésta es la maestría de la sabiduría que nos hace crecer, que compromete la vida y que nos invita a transformarla.</p>
<p><em>Jordi CUSSÓ PORREDÓN<br />
</em><em>Director de la Universitas Albertiana<br />
</em><em>España<br />
Publicado originalmente en RE catalán núm. 108</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/12/la-sabiduria-buscar-el-bien-de-la-gente/">La sabiduría: buscar el bien de la gente</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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