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	<title>supervivencia | Revista RE Castellano</title>
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	<description>Revista de pensamiento y opnión</description>
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	<title>supervivencia | Revista RE Castellano</title>
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		<title>Confianza de igual a igual</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Sep 2024 17:00:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[amistad]]></category>
		<category><![CDATA[compromiso]]></category>
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		<category><![CDATA[Confianza de igual a igual]]></category>
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		<category><![CDATA[Josep Just Sabater]]></category>
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		<category><![CDATA[traición]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Josep SABATER</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/09/confianza-de-igual-a-igual/">Confianza de igual a igual</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_17212" aria-describedby="caption-attachment-17212" style="width: 380px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/children-7782100_1280.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-17212" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/children-7782100_1280-300x197.jpg" alt="" width="380" height="250" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/children-7782100_1280-300x197.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/children-7782100_1280-1024x673.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/children-7782100_1280-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/children-7782100_1280.jpg 1280w" sizes="(max-width: 380px) 100vw, 380px" /></a><figcaption id="caption-attachment-17212" class="wp-caption-text">«Afortunado quien tiene un amigo<br />en quien puede confiar, pase lo que pase.»<br />Imagen de Trung Nguyễn en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Vaya de antemano este inciso, sea a modo de aclaración y justificación: no es mi propósito ni deseo de tratar cuestiones de confianza en el mundo laboral, empresarial, comercial, mercantil y, en fin, en todas las interrelaciones contractuales, pactos políticos, sociales, sindicales y otros, incluidas las conyugales. Mi tratamiento sobre el tema es estrictamente personal; eso sí, en su sentido más &#8216;universal&#8217;. Me cuesta imaginar un trato interpersonal que no parta o presuponga la confianza mutua. Implícita o explícitamente, esta está, o debería estar, presente en cualquier intercambio entre individuos que se tienen a sí mismos aptos para la comunicación en el medio socio-humano que ocurre y con la necesidad de entender y hacerse entender. Y es justamente la confianza la condición necesaria para que esto suceda. El soporte basal para construir y desarrollar cualquier encuentro entre semejantes —o co-semejantes—, los cuales, sin embargo, dejan de ser tales tan pronto como no se perciben y valoran en términos de igual a igual, con sus diferentes singularidades y únicas características individuales.</p>
<p style="text-align: justify;">A mi juicio, sin embargo, con la confianza sola no es posible abrirse plena y honestamente al otro. Pues la alteridad, propiamente concebida, exige también el respeto, es decir, la justa consideración hacia el otro. Confianza y respeto, pues, constituyen la columna vertebral de toda relación co-responsable, su condición necesaria y suficiente.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><em>Confispecto</em></strong></p>
<p style="text-align: justify;">Con el vocablo —o neologismo— <em>confispecto</em> propongo designar la conjunción de las dos cualidades éticas, ya referidas anteriormente, indispensables para una comunicación genuinamente personal y libre. Es decir: que se sostenga en la confianza y el respeto en una balanza donde la una no pese más que la otra, en ningún sentido. Que sería el caso tan frecuente y a menudo inadvertido en que la confianza se convierte en excesiva y degenera en abuso. Y por el otro lado, cuando el respeto bordea el temor o desemboca en él.</p>
<p style="text-align: justify;">Poner la confianza en alguien, sin embargo, no equivale a tener barra libre para pedirle lo que te venga de gusto y cuando crees conveniente, ni exigirle que te complazca y responda gratamente a tus solicitudes, caprichos y antojos, y hasta impertinentes molestias.</p>
<p style="text-align: justify;">Por otro lado, respetar al otro no implica no estorbarlo o importunarlo nunca por nada ni en ninguna circunstancia, ni pedirle permiso cada vez que se relaciona, o guardarle una distancia improcedente y exagerada para que el contacto no se extienda a sus manos ni en ningún caso se haga físico con apretones de manos, abrazos y besos.</p>
<p style="text-align: justify;">Que en toda interrelación debe haber normas mínimas de cortesía no supone que se tenga que abordar con pies de plomo y con un tacto escrupuloso y timorato. Y no hace falta decir que el miedo está reñido con la confianza y no debería confundirse ni asimilarse nunca con el respeto.</p>
<p style="text-align: justify;">Hacerse respetar, en este contexto, no es algo que se pueda imponer a nadie, ni tampoco un &#8216;derecho&#8217; que se debe ganar, por mucho que se acepte comúnmente la expresión &#8216;ganarse el respeto&#8217; del otro. Y eso mismo vale para la confianza, subyacente en la voluntad primordial de comunicación. Intuitivamente se tiende a sopesar, al alza o a la baja, el grado de confianza que puede permitirse ofrecer y de concederse a sí mismo, y sentir si merece o no la pena hacer &#8216;partícipe&#8217; al otro, es decir, dejarse conocer sin más reservas que la necesaria prudencia (virtud hoy bastante devaluada, si no ignorada) que &#8216;aconseja&#8217; no abrirse a nadie de repente y todo de golpe, en un primer encuentro.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Se puede confiar en todo el mundo, pero&#8230;</strong></p>
<figure id="attachment_17219" aria-describedby="caption-attachment-17219" style="width: 360px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/portrait-119851_1280.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-17219" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/portrait-119851_1280-300x199.jpg" alt="" width="360" height="239" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/portrait-119851_1280-300x199.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/portrait-119851_1280-1024x679.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/portrait-119851_1280-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/portrait-119851_1280.jpg 1280w" sizes="(max-width: 360px) 100vw, 360px" /></a><figcaption id="caption-attachment-17219" class="wp-caption-text">«No son pocos los casos en los que de buena fe<br />se pone la confianza en la persona o personas equivocadas.»<br />Imagen de Mar en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Se puede confiar en principio en todo el mundo, pero a la hora de la verdad no es fácil mantener viva la confianza en aquellas personas que dicen una cosa y hacen otra, que los hechos desmienten sus palabras y éstas no apoyan en un mínimo sentido del compromiso y conciencia coherentes.</p>
<p style="text-align: justify;">Entonces, ya no es tanto incumplir la palabra dada o una promesa hecha como la incapacidad e indisposición de comprometerse, es decir, de darle un digno valor moral. Y esto lleva inevitablemente al descrédito de la palabra y de la persona que la dice, con la desconflencia que resulta. Poco o mucho, a un individuo así no se le puede tomar en serio y el respeto que se le deba, en tanto que ser humano, desgraciadamente no irá acompañado de la confianza, ya que ésta se habrá &#8216;perdido&#8217; en el camino de una relación que ya no promete.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Vivir en la superficie de la realidad</strong></p>
<p style="text-align: justify;">No creo que sea fruto de una apreciación desacertada afirmar que seguimos el hilo de un tiempo en el que las palabras dichas (y también escritas en no pocos medios) de tan repetidas e intercambiables ya no sabemos qué signifiquen y en muchos casos confundimos conceptos, mezclamos términos, mistificamos ideas, replicamos pensamientos y reproducimos expresiones que nos hacemos nuestras sin sentirlas propias. Y al revés.</p>
<p style="text-align: justify;">Más que inmersos en una crisis general de valores —¿quién lo negará? — vivimos en la superficie de la realidad digitalizada por la que vamos transitando creyendo que no hay nada más, ni por encima ni por debajo, ni elevaciones metafísicas, ni profundidades ontológicas, ni válida simbología de lo trascendente, tal vez nos moviéramos en una existencia totalmente plana y tan virtual como desvirtuada.</p>
<p style="text-align: justify;">Liquidada la sociedad líquida, evaporada la sociedad gaseosa, nos encontramos en una encrucijada humana en la que este atributo esencial de nuestra condición no parece poder sostenerse sin la muleta de uno u otro prefijo <em>-trans, post, meta, neo, para, supra&#8230;</em> Y de esta manera, lamentablemente, la confianza de un día se convierte en difidencia al día siguiente.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Confianza y amistad</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Afortunado quien tiene un amigo en quien puede confiar, pase lo que pase. Al fin y al cabo, ¿qué es la amistad sino el ámbito de expresión libre de afectos, pensamientos, sentimientos, confidencias y, en definitiva, la manera de ser más auténtica y abierta de cada uno sin otro interés que el del bienestar mutuo? Podríamos decir que la única relación —no consanguínea— donde la confianza prevalece por encima de cualquier otro valor se da en la amistad. Y este rasgo sustancial y distintivo es el que la hace precisamente más deseada y a la vez más difícil de alcanzar.</p>
<figure id="attachment_17223" aria-describedby="caption-attachment-17223" style="width: 430px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/friends-5709444_1280.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-17223" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/friends-5709444_1280-200x300.jpg" alt="" width="430" height="645" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/friends-5709444_1280-200x300.jpg 200w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/friends-5709444_1280-682x1024.jpg 682w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/friends-5709444_1280.jpg 853w" sizes="(max-width: 430px) 100vw, 430px" /></a><figcaption id="caption-attachment-17223" class="wp-caption-text">«Una comunicación genuinamente personal y libre.<br />Que se sostenga en la confianza y el respeto en una balanza<br />donde la una no pese más que la otra, en ningún sentido.»<br />Imagen de nextbike en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">A menudo lo que se quiere más intensamente también es lo que más cuesta de obtener. Y a mi parecer, esto es así porque solemos equiparar la voluntad con el deseo, como si fueran sinónimos convertibles y, por tanto, significaran básicamente lo mismo. Pero la confianza que se pueda tener en el otro no durará mucho ni irá demasiado lejos si no pasa de ser un mero desiderátum.</p>
<p style="text-align: justify;">Y es en el marco de un vínculo amistoso donde tal vez se hace más patente la voluntad de dar lo mejor de uno mismo (sin miedo a que a uno también le salga lo peor) con palabras, actos, silencios, gestos, actitudes inspiradas en la confianza y veladas por el respeto. Nunca empujados por el simple deseo frívolo de agradar, caer bien, la ilusión pasajera de vivir una aventura emocional, intelectual o sexual con alguien o la necesidad cuando no urgencia de llenar un vacío relacional.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Poner la confianza en la persona equivocada</strong></p>
<p style="text-align: justify;">No son pocos los casos en los que de buena fe se pone la confianza en la persona o personas equivocadas que de entrada se muestran amigables, pero de las que se acaba saliendo escamado, decepcionado, desengañado y hasta traicionado. Individuos que no habían tenido nunca la intención de hacer recíproca la confianza puesta en ellos.</p>
<p style="text-align: justify;">No diré que el mundo va lleno, de esos sujetos y que sólo haya una posible conclusión rotundamente negativa respecto a esta penosa situación: no se puede confiar en nadie. Si fuera así, en pura lógica, todo el mundo sería difidente. Y toda relación intersubjetiva se convertiría en un intercambio de sospechas, recelos y evasivas nutridas por prejuicios y temores infundados, arraigados en una idea no ya pesimista del ser humano, sino de su intrínseca maldad. Y por desgracia, triunfaría el dicho: &#8216;mal piensa y no errarás&#8217;.</p>
<p style="text-align: justify;">Es evidente que una sociedad compuesta de individuos fundamentalmente malévolos se desintegraría a sí misma más pronto que tarde, fuera cual fuera el régimen político bajo el que se rigiera (democrático, autocrático, teocrático, monárquico, tiránico, etc.). No habría lugar para ninguna utopía. Y más que distópica, sería una sociedad &#8216;cacotópica&#8217; (malo), &#8216;demonotópica&#8217; (demoníaca), o &#8216;teratotópica&#8217; (monstruosa).</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Voto de confianza en la humanidad</strong></p>
<p style="text-align: justify;">La supervivencia de la especie humana, en un mundo cuanto más va más pequeño y atravesado por viejas y nuevas crisis y conflictos de todo tipo, está más que nunca en juego. Y nuestra extinción una probabilidad lo suficientemente alta si se recurre a falsas salidas y engañosas esperanzas proporcionadas por grupos de poder biotecnológico al servicio y beneficio de una élite de gurus irresponsables que ya se ven viajando por el espacio y viviendo en otros planetas, riéndose de los pobres terráqueos mortales desde su nuevo mundo sideral.</p>
<p style="text-align: justify;">Con todos los respetos por los lectores, yo recomendaría no confiar en estos tipos tan desmesuradamente ambiciosos y arrogantes, ni en sus quiméricos proyectos y planes futuristas. Megalómanos másteres del universo que alucinan polvos estelares.</p>
<p style="text-align: justify;">Estoy seguro de que conservar una sana suspicacia en todos ellos no sería desaconsejable y dudo mucho que perjudicará a nadie que aún confié que la humanidad sabrá sobreponerse a los graves estragos producidos por las crisis presentes, afrontar el futuro con las herramientas correctas y hacer un uso justo, inteligente y equilibrado de los ingenios más tecnológicamente avanzados, sin otorgarse mérito alguno interesado ni excluyendo a los colectivos sociales más desfavorecidos.</p>
<p style="text-align: justify;">A mi criterio, los humanos no nos saldremos de los serios callejones planetarios en los que nos encontramos, a menos que hagamos un voto de confianza realista, intrépido y tenaz en nuestras capacidades de reparar los daños causados a todos los niveles sin causar otros peores.</p>
<p><em>Josep Just SABATER<br />
</em><em>Poeta<br />
</em><em>España<br />
</em><em>Artículo publicado originalmente en la Revista RE num. 117, edición catalana, en enero 2024</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/09/confianza-de-igual-a-igual/">Confianza de igual a igual</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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			</item>
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		<title>Tapiz de alas inmigrantes</title>
		<link>https://www.revistare.com/2018/12/tapiz-de-alas-inmigrantes/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Dec 2018 05:59:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[adaptación]]></category>
		<category><![CDATA[Javier Bustamante]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Carlos Olivera]]></category>
		<category><![CDATA[mariposa monarca]]></category>
		<category><![CDATA[migrante]]></category>
		<category><![CDATA[refugio]]></category>
		<category><![CDATA[solidaridad]]></category>
		<category><![CDATA[supervivencia]]></category>
		<category><![CDATA[Tapiz de alas inmigrantes]]></category>
		<category><![CDATA[viaje]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>OLIVERA - BUSTAMANTE</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2018/12/tapiz-de-alas-inmigrantes/">Tapiz de alas inmigrantes</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><em>El refugio de la mariposa monarca</em></p>
<p style="text-align: justify;">«Tapiz de alas inmigrantes» es una exposición de fotografía que nació de la inquietud de descubrir para descubrirnos. Es una invitación a abrir nuestros sentidos a la naturaleza: escuchar su voz, percibir su aroma, observar su luz, sentir su grandeza y paladear su sabiduría. Nos parece un libro fascinante abierto al conocimiento, a través de su estudio y observación.</p>
<p style="text-align: justify;">La idea que se propone es, quizás, un atrevimiento. Pero después de visitar y fotografiar el refugio invernal de la mariposa monarca en Michoacán, México, pensamos que sería interesante no sólo exponer las imágenes sino, además, equiparar la migración de esta especie con nuestra propia migración como seres humanos.</p>
<figure id="attachment_3681" aria-describedby="caption-attachment-3681" style="width: 269px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/10/mariposas-pino.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-3681" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/10/mariposas-pino-201x300.jpg" alt="" width="269" height="332" /></a><figcaption id="caption-attachment-3681" class="wp-caption-text">Fotografía: Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Es como aquellas cosas que siempre pasamos de lado y que nunca nos detenemos a mirar. Hasta que un día&#8230; algo nos hace girar la cabeza. Algo&#8230; que llama de pronto nuestra atención. Ese algo es&#8230;</p>
<p style="text-align: left;"><strong>1. LA SORPRESA</strong></p>
<p style="text-align: left;"><em>Llegaron del sur, del norte,</em><br />
<em>del mar, del aire</em></p>
<p style="text-align: left;"><em>trajeron lo mejor de sí:</em><br />
<em>el color de sus alas</em><br />
<em>o el sueño de vivir mejor</em></p>
<p style="text-align: left;"><em>(el mismo sueño que ha llevado</em><br />
<em>a otras especies a emigrar de aquí).</em></p>
<p style="text-align: justify;">En diciembre de 1999 visitamos uno de esos «misterios» de la naturaleza que nos dejan atónitos. El refugio invernal de una especie migratoria: la mariposa monarca. Un espectáculo único: millones de mariposas de esta especie por todas partes. Mariposas volando; mariposas en los árboles, en el tronco y en las ramas; mariposas por los pies, por las manos.</p>
<p style="text-align: justify;">De entrada, no te explicas qué hacen allí tantas mariposas juntas. Sin embargo, la curiosidad y un poco de investigación nos aclararon el misterio: el espectáculo se debe a un ciclo natural de adaptación o, visto de otra manera, el misterio se debe a la «magia» de la naturaleza.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero, ¿qué ha hecho posible este fenómeno?</p>
<figure id="attachment_3685" aria-describedby="caption-attachment-3685" style="width: 288px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/10/mariposas-invierno.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-3685 size-medium" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/10/mariposas-invierno-288x300.jpg" alt="" width="288" height="300" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/10/mariposas-invierno-288x300.jpg 288w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/10/mariposas-invierno-600x624.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/10/mariposas-invierno.jpg 692w" sizes="auto, (max-width: 288px) 100vw, 288px" /></a><figcaption id="caption-attachment-3685" class="wp-caption-text">Fotografía: Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;"><strong>2. LA SUPERVIVENCIA</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Los «sin papeles»</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>o una cola larga</em><br />
<em>hacia cualquier destino</em><br />
<em>fuera del hambre</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>(ésa que encuentra exilio</em><br />
<em>y patria en cualquier trozo del planeta).</em></p>
<p style="text-align: justify;">La mariposa monarca habita en norteamérica. Durante el verano la temperatura ambiente es apropiada para la mariposa, los períodos de luz solar son largos y tiene suficiente alimento. Pero cuando el otoño anuncia la llegada del invierno, las masas de aire polar bajan drásticamente las temperaturas de la zona septentrional. Entonces, la mariposa, que no puede controlar su temperatura interna, tiene que hacer algo para poder sobrevivir. Por si fuera poco, las plantas pierden sus flores, con lo que comienza a escasear su alimento.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Cómo han resuelto su supervivencia?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>3. EL VIAJE</strong></p>
<figure id="attachment_3691" aria-describedby="caption-attachment-3691" style="width: 369px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/10/monarca-solitaria.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-3691" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/10/monarca-solitaria-300x200.jpg" alt="" width="369" height="266" /></a><figcaption id="caption-attachment-3691" class="wp-caption-text">Fotografía: Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;"><em>Ciclo:</em><br />
<em>emigrar del hambre</em><br />
<em>para llegar al hambre</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>en ocasiones</em><br />
<em>traiciona el ADN.</em></p>
<p style="text-align: justify;">Viajar hacia el sur es la manera de sobrevivir. Para la mariposa monarca, la solución ha sido migrar hacia zonas con temperaturas más templadas. Es un viaje que comienza a principios de octubre y que las llevará nuevamente al norte a finales de marzo. Las mariposas pueden llegar a recorrer más de un centenar de kilómetros cada día. Su horario de vuelo suele ser diurno: entre las nueve de la mañana y las seis de la tarde, aproximadamente. Viajan en grupos de unos seiscientos ejemplares. Por las noches descansan en los árboles. De esta manera completan el trayecto, de hasta cuatro mil kilómetros, en menos de un mes.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Cómo se las arreglan para llegar hasta allí y volver?</p>
<figure id="attachment_3689" aria-describedby="caption-attachment-3689" style="width: 239px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/10/monarca-solidaridad.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-3689" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/10/monarca-solidaridad-213x300.jpg" alt="" width="239" height="355" /></a><figcaption id="caption-attachment-3689" class="wp-caption-text">Fotografía: Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;"><strong>4. LA ADAPTACIÓN</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Llegará la fase de este ciclo</em><br />
<em>en que dar no sea a cambio</em><br />
<em>y recibir sea gratuito</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>mariposa que al tomar el néctar poliniza</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>hay un misterio en toda adaptación</em><br />
<em>que muta la incomprensión en diálogo</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>(hay tanto del otro en mí</em><br />
<em>y tanto de mí en el otro,</em><br />
<em>que apenas lo concibo distinto).</em></p>
<p style="text-align: justify;">En cierto sentido, la inteligencia se puede considerar como la capacidad de adaptarse al medio ambiente. En ese caso, la «inteligencia» de la mariposa monarca le ha sugerido alternativas muy creativas.</p>
<p style="text-align: justify;">Si en verano la mariposa monarca vive de dos a seis semanas, uno se pregunta cómo pueden ir y volver cuando esto les toma, por lo menos, siete meses. De hecho, las generaciones de primavera y verano nacen y mueren en el norte. Sin embargo, la generación migratoria (la protagonista de esta exposición), que nace a principios de octubre, interrumpe su proceso de maduración sexual para emprender el viaje. Esto le permite aletargarse durante el invierno y aumentar su tiempo de vida hasta seis e incluso nueve meses. La pregunta entonces sería: ¿cómo saben a dónde tienen que ir si nacieron en el norte? Sigue siendo un misterio, pero es probable que los datos del vuelo estén registrados en el «disco duro» de sus genes a través de siglos de evolución.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Qué papel desempeñamos en este ciclo?</p>
<figure id="attachment_3693" aria-describedby="caption-attachment-3693" style="width: 330px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/10/mariposas-tapiz.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-3693" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/10/mariposas-tapiz-300x200.jpg" alt="" width="330" height="220" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/10/mariposas-tapiz-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/10/mariposas-tapiz-600x400.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/10/mariposas-tapiz.jpg 960w" sizes="auto, (max-width: 330px) 100vw, 330px" /></a><figcaption id="caption-attachment-3693" class="wp-caption-text">Fotografía: Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;"><strong>5. LA SOLIDARIDAD</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><em>A leguas de distancia</em><br />
<em>en qué idioma hablaremos</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>tantos y tan diversos</em><br />
<em>que, al mirarnos, ojalá</em><br />
<em>nos sobren las preguntas</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>(y no prejuicios afilados).</em></p>
<p style="text-align: justify;">A finales de febrero, cuando las mariposas terminan su letargo invernal, ya han madurado sexualmente y están listas para aparearse. A principios de marzo emprenden el viaje de regreso hacia el norte.</p>
<p style="text-align: justify;">Éste es el ciclo vital de la mariposa monarca. La deforestación de estos bosques, entre otras amenazas, podría romper la dinámica que ha necesitado tanto tiempo de evolución. Y si por estas causas se rompiera el ciclo, no sabemos si la mariposa tendría el tiempo suficiente para generar una nueva solución en sus genes antes de desaparecer.</p>
<p style="text-align: justify;">La migración es un proceso natural que se da en muchas especies y que responde a diferentes factores de supervivencia. Entorpecer estos mecanismos, en vez de favorecerlos, podría desencadenar la desaparición de las especies migratorias; especies con las que compartimos el planeta y que forman parte de éste: nuestro hogar.</p>
<p><em>Juan Carlos OLIVERA, texto / Javier BUSTAMANTE, poesía</em><br />
<em>México</em><br />
<em>Publicado en RE 55</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2018/12/tapiz-de-alas-inmigrantes/">Tapiz de alas inmigrantes</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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