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	<title>Un mundo injustamente desigual | Revista RE Castellano</title>
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	<description>Revista de pensamiento y opnión</description>
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	<title>Un mundo injustamente desigual | Revista RE Castellano</title>
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		<title>Un mundo injustamente desigual</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Elena Giménez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Oct 2023 05:00:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Vivimos tiempos complicados</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2023/10/un-mundo-injustamente-desigual/">Un mundo injustamente desigual</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_12354" aria-describedby="caption-attachment-12354" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/pexels-ralph-chang-794212-scaled.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-12354 size-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/pexels-ralph-chang-794212-1024x576.jpg" alt="" width="660" height="371" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/pexels-ralph-chang-794212-1024x576.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/pexels-ralph-chang-794212-300x169.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/pexels-ralph-chang-794212-1536x864.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/pexels-ralph-chang-794212-2048x1152.jpg 2048w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/pexels-ralph-chang-794212-1320x743.jpg 1320w" sizes="(max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-12354" class="wp-caption-text">La cuestión es: ¿qué desequilibrio es éticamente aceptable si queremos vivir en países democráticos?<br />Imagen de Ralph Chang en Pexels</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Vivimos tiempos convulsos y complicados. Salimos de una pandemia y entramos en un nuevo conflicto bélico que ha terminado de poner el mundo patas arriba. Escuchamos vaticinios para los próximos años y todos son desanimadores: crisis, falta de recursos, inflación, desempleo, más gasto en armamento y, por supuesto, una mayor desigualdad a todos los niveles sociales. Nada que no hubiéramos vivido en otras crisis, pero esta vez todo se envenena porque la guerra de Ucrania ha hecho hincapié en nuestro estado del bienestar y los modelos democráticos.</p>
<p style="text-align: justify;">El informe de 2014 que presentó Oxfam titulado Gobernar para las élites, ya anunciaba la crisis económica que estamos sufriendo y su influencia en nuestras democracias. La enorme y creciente concentración de ingresos y de riqueza que experimentan muchos países supone una amenaza mundial para las sociedades estables, porque una distribución desequilibrada de la riqueza desvirtúa las instituciones y debilita el contrato social entre las instituciones y el Estado. Si bien entendemos que una sociedad donde todos tengan lo mismo es imposible de alcanzar, es importante que la desigualdad no llegue a ser inadmisible. Hay que buscar mecanismos para ver: ¿Cómo podemos reducir las grandes brechas que separan a los que tienen en exceso de aquellos que no tienen casi nada?</p>
<p style="text-align: justify;">La democracia es imposible en una sociedad profundamente desigual, hay que reducir estas desigualdades (así lo reconoce Bill Gates, que pertenece al 1% de la población más rica del planeta). La iniquidad es incompatible con la democracia. Es cierto que siempre habrá desigualdades, y que la democracia es mantener el equilibrio en un mundo desequilibrado. Pero la cuestión es: ¿qué desequilibrio es éticamente aceptable si queremos vivir en países democráticos?</p>
<p style="text-align: justify;">A pesar de que las desigualdades tienen un origen económico, son sociales, y provocan que haya mucha gente excluida. La desigualdad social es una situación socioeconómica que se presenta cuando una comunidad, grupo social o colectivo recibe un trato desfavorable respecto del resto de miembros del entorno al que pertenecen. No se manifiesta sólo en aspectos, como el poder adquisitivo, que es sin duda la principal causa de la exclusión y de la falta de oportunidades en muchos lugares del mundo, hay otros elementos que pueden provocar la desigualdad social, como son la cultura, la etnia, la raza, la religión, el origen y la nacionalidad, las costumbres y la ideología. Casi en todos los casos, la desigualdad social conlleva, además de una situación de marginación y aislamiento, el señalamiento de estos grupos sociales que han sido afectados directamente por esta circunstancia.</p>
<figure id="attachment_12353" aria-describedby="caption-attachment-12353" style="width: 487px" class="wp-caption alignnone"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/pexels-duong-nhan-12987182-scaled.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-12353" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/pexels-duong-nhan-12987182-300x200.jpg" alt="" width="487" height="324" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/pexels-duong-nhan-12987182-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/pexels-duong-nhan-12987182-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/pexels-duong-nhan-12987182-1536x1025.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/pexels-duong-nhan-12987182-2048x1366.jpg 2048w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/pexels-duong-nhan-12987182-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/pexels-duong-nhan-12987182-1320x880.jpg 1320w" sizes="(max-width: 487px) 100vw, 487px" /></a><figcaption id="caption-attachment-12353" class="wp-caption-text">Fortalecer la democracia requiere equilibrar el valor &#8216;individuo&#8217; <br />con el valor &#8216;colectivo&#8217;, los derechos y los deberes.<br />Imagen de Duang Nhan en Pexels</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Muchos autores se preguntan cómo podemos rehacer la democracia en una sociedad donde van aumentando las desigualdades pero que todavía mantiene un buen nivel de bienestar social. Esto no lo podemos trasladar a sociedades donde este bienestar no existe. El problema de unos es consolidar la democracia, los de los otros es edificarla.</p>
<p style="text-align: justify;">Hay que revisar los valores de la democracia para poder fortalecerla, y eso pide equilibrar el valor &#8216;individuo&#8217; con el valor &#8216;colectivo&#8217;, los derechos y los deberes. Hay que buscar un equilibrio entre el bien privado y el bien común. El problema de la desigualdad viene de exagerar los derechos del individuo, o de los colectivos, como si ambos a la vez no fueran posibles. Según algunas bases económicas, si cada uno busca su interés, encontraremos un interés mejor para el conjunto. La pregunta que se desprende es: ¿Lo que consideramos mejor para nosotros lo es también para el conjunto de la sociedad? Cuando votamos, ¿lo hacemos pensando en el bien del conjunto o en nuestro interés privado?</p>
<p style="text-align: justify;">Libertad quiere decir derechos, igualdad quiere decir equidad y fraternidad quiere decir solidaridad. Y no podemos hacer, como hemos hecho hasta ahora, priorizar uno obviando o despreciando a los demás. La democracia pide un equilibrio en todos estos valores y entre derechos y deberes. Tenemos derechos humanos, para alcanzar un mundo más justo y humano. La desigualdad desmesurada no es ningún derecho, pero ¿es un deber para revertir lo que nos impide alcanzar un mundo más equitativos y fraternal?</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Jordi CUSSÓ PORREDÓN<br />
Director de la Universitas Albertiana<br />
Octubre de 2023</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2023/10/un-mundo-injustamente-desigual/">Un mundo injustamente desigual</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>¿Yo soy mi cuerpo?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Leticia Soberón]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Oct 2023 04:59:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Relaciones humanas]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[autoestima]]></category>
		<category><![CDATA[Leticia Soberón]]></category>
		<category><![CDATA[Un mundo injustamente desigual]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Leticia SOBERÓN</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2023/10/yo-soy-mi-cuerpo/">¿Yo soy mi cuerpo?</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Se suele decir que uno no «tiene un cuerpo», sino que «<strong>es su cuerpo</strong>«. A mi entender es una gran verdad, aunque <strong>parcial</strong> como veremos.</p>
<p style="text-align: justify;">Cada persona es irrepetible, <strong>Empieza a existir</strong> a partir de la configuración de su código genético único, cuando se unen ese espermatozoo y ese óvulo precisos que dieron lugar a su existencia. <strong>El cuerpo y su dotación genética</strong> son factores básicos que determinan, en gran medida, lo que la persona experimenta como su<strong> identidad individual</strong>. Y es la sede inevitable de todo el desarrollo de nuestra vida: complexión, color de piel, ojos y cabello, responsividad básica del sistema nervioso, genética de partida en cuanto a nuestra salud&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Al mismo tiempo, <strong>somos seres sociales. Nacemos e interactuamos</strong> desde antes de nacer, <strong>con otras personas</strong>. Primero con la madre, e inmediatamente después, con quien nos cuida, en un ambiente más o menos positivo, seguro y estimulante. Empezamos a entrar en una <strong>simbología propia de la cultura</strong> en que nacimos: gestos, ritmo de cuidados, <strong>lenguaje</strong>, tipo de alimentación. Y todo ese entorno es la base para <strong>construir el significado, el valor mayor o menor</strong> que nos daremos <strong>a nosotros mismos</strong>, a los demás y a lo que nos rodea.</p>
<p style="text-align: justify;">Sucede que <strong>en torno a los 3 años</strong>, en situaciones normales, <strong>emerge un «yo» individual</strong>, que es la vivencia subjetiva de uno mismo, que empieza a <strong>«darse cuenta» de que existe</strong>; empieza a recoger <strong>información para valorar</strong> (asignar la calificación de «amable» o «rechazable») a ese cuerpo, al conjunto de lo que se es. De pequeños vamos <strong>interpretando lo que nos sucede</strong>, y que nos orienta, nos sitúa.</p>
<p style="text-align: justify;">A lo largo de la infancia, cuando uno dice «yo», es <strong>un yo en construcción</strong>, en desarrollo. La identidad personal se desarrolla en un <strong>diálogo interno y externo</strong>, consigo mismo y con los demás. La persona va siendo, va sintiéndose sí misma en relación con los «tú» que le rodean.</p>
<p style="text-align: justify;">En este diálogo y en esa construcción, incide fuertemente <strong>el entorno cultural</strong> en el que vivimos.</p>
<p style="text-align: justify;">El factor social aquí es importante. Primero, porque el ambiente familiar más cercano <strong>nos hace de espejo</strong>. Y <strong>no siempre</strong> es un <strong>espejo amable</strong>. Con frecuencia, niños que <strong>han vivido en su casa el rechazo</strong> a su persona o a alguien que convive cercanamente, <strong>son a su vez rechazantes y generadores de bullying</strong> o acoso.  En las escuelas y en las redes, el bullying suele referirse a la <strong>valoración negativa</strong> sobre<strong> la corporalidad</strong> de las víctimas. ¡Cuánto sufrimiento inútil e injusto con los que lo padecen! Todos estamos inextricablemente unidos a nuestro cuerpo, no podemos vivir sin él. Nadie tiene mérito ni culpa sobre su dotación genética ni de cómo fue tratado en la infancia.</p>
<p style="text-align: justify;">Nuestra<strong> sociedad digital y de la imagen</strong> da un gran valor a los <strong>modelos de belleza en boga,</strong> y millones de personas dedican mucho tiempo -si pueden- a modelarse a sí mismas de acuerdo con esos parámetros. Para la mayoría de las personas, si empiezan a vivenciar una sensación <strong>de extrañeza y rechazo</strong> del propio <strong>cuerpo,</strong> padecen<strong> infelicidad y desazón</strong>. Y origina en muchos de ellos, en nuestro tiempo, la decisión de realizarse <strong>cirugías estéticas</strong> más o menos invasivas, que <strong>homologan</strong> cada cuerpo con el estándar admitido como bello. Tratan su piel como si fuera plástico que se puede cortar por aquí o por allá sin consecuencias.</p>
<h3 style="text-align: justify;">La decisión clave</h3>
<p style="text-align: justify;">Por eso, cuando culmina su desarrollo personal, la persona se ve abocada a tomar <strong>una decisión</strong> más o menos consciente: <strong>ser ella misma queriendo serlo</strong> y acogiendo su realidad, o <strong>ser ella misma rechazándose</strong> y despreciando sus fundamentos (su cuerpo, su genética, su yo).</p>
<p style="text-align: justify;">Esta opción, según lo que decidamos hacer, nos conduce por <strong>caminos vitales muy distintos</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Asumir con sencillez nuestra realidad</strong> <strong>de base</strong> nos ayuda precisamente a <strong>desarrollar lo más posible nuestras capacidades, y </strong>comportarnos del modo que elijamos. Nos facilita cuidar el cuerpo -ese que nos configura y en el que vivimos hasta la muerte-, gestionando sus límites con<strong> buen humor</strong> y flexibilidad. A esta opción la llamamos autoestima. Conocerse, aceptarse y quererse.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Rechazar nuestro cuerpo</strong> y <strong>desarraigarnos</strong> de él, nos conducirá finalmente a un<strong> callejón sin salida de desencanto</strong> e infelicidad, aunque lo transformemos en un <strong>maniquí aparentemente perfecto</strong>. Esa perfección no se alcanzará nunca porque está en nuestra mente. Y esta escasa estima de la propia realidad nos empobrece también <strong>en las relaciones con los demás</strong>.</p>
<figure id="attachment_12239" aria-describedby="caption-attachment-12239" style="width: 458px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/pretty-woman-635258_1280.jpg"><img decoding="async" class=" wp-image-12239" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/pretty-woman-635258_1280-300x200.jpg" alt="Ser bella según el estándar" width="458" height="305" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/pretty-woman-635258_1280-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/pretty-woman-635258_1280-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/pretty-woman-635258_1280-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/pretty-woman-635258_1280.jpg 1280w" sizes="(max-width: 458px) 100vw, 458px" /></a><figcaption id="caption-attachment-12239" class="wp-caption-text"><em>Nos queremos homologar a la belleza estándar</em></figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Así que se suele vivir, sobre todo en la juventud, entre el deseo de aprecio por parte de otros, y el fastidio de que eso no se logra del todo.</p>
<p style="text-align: justify;">Es<strong> difícil entendernos a nosotros mismos</strong>. Los seres humanos somos de una complejidad extraordinaria. Solemos <strong>valorar muy poco</strong> lo que nos muestran los <strong>sorprendentes descubrimientos</strong> de la neurociencia sobre cómo funciona el cerebro, cómo todo en nuestro sistema nervioso está conectado también con el sistema digestivo, cómo emergen las emociones y de qué manera y todo el resto de avances científicos acerca de la genética, la epigenética, la microbiota&#8230; Todo ello <strong>puede pasar inadvertido</strong> a quien sólo desea <strong>tener una imagen aceptada por otros</strong>.</p>
<h3 style="text-align: justify;">¿Qué hacer, entonces?</h3>
<p style="text-align: justify;">Ya que nuestro &#8216;yo&#8217; es capaz de <strong>tomar conciencia de sí</strong>, capaz de «darse cuenta de que se da cuenta», valorarse y plantearse objetivos, avancemos en la<strong> aceptación de los fundamentos de nuestro ser y que no podemos cambiar.</strong> Y entonces tendremos la energía y la alegría para desarrollarnos del mejor modo posible, eligiendo ser nuestra «mejor versión».</p>
<p style="text-align: justify;">Asumir que somos nuestro cuerpo, pero también somos la actitud que tenemos respecto a él; nos configura nuestro modo de acoger la realidad o rechazarla, y en síntesis, nuestra capacidad de ser felices.</p>
<p><em>Leticia SOBERÓN MAINERO<br />
</em><em>Psicóloga y doctora en comunicación<br />
</em><em>Madrid, octubre 2023</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2023/10/yo-soy-mi-cuerpo/">¿Yo soy mi cuerpo?</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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