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	<title>Historia | Revista RE Castellano</title>
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	<description>Revista de pensamiento y opnión</description>
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	<title>Historia | Revista RE Castellano</title>
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		<title>La Historia es limitada</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Mar 2026 05:58:09 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Javier BUSTAMANTE</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/02/codice.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-34343" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/02/codice.jpg" alt="" width="1000" height="640" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/02/codice.jpg 1000w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/02/codice-300x192.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/02/codice-768x492.jpg 768w" sizes="(max-width: 1000px) 100vw, 1000px" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Un cronista o historiador escribe para un grupo, inicialmente, a quienes quiere transmitir o relatar un acontecimiento para que este no se pierda en el olvido. Al escribir para el grupo, comparte con este referentes del pasado y presente que les vinculan, símbolos, códigos… Esto hace que la narración histórica sea entendible o legible en un cierto contexto. Cuando se saca de su contexto o no se poseen las claves interpretativas, la narración pierde peso o puede malinterpretarse.</p>
<p style="text-align: justify;">De ahí que todo relato histórico sea una visión de la realidad sujeta a coordenadas espaciales y temporales. Unas inscripciones mayas, hoy en día nos resultan ilegibles. Ciertamente, se van haciendo estudios de todo tipo para acercarse al sentido y significado de lo que quisieron transmitir. Pero nunca podremos acceder al mensaje completo que ha quedado cifrado en el soporte material. Fueron labradas en piedra desde una cosmovisión determinada, en un momento histórico, para un público muy concreto. Incluso, podemos suponer que otras culturas que coexistían en el mismo tiempo no entenderían dichas inscripciones si no dominaban el significado de los petroglifos ni entendían la visión del mundo de dicho pueblo.</p>
<p style="text-align: justify;">La Historia es, pues, una manera de codificar la realidad que requiere que los destinatarios de sus relatos posean los conocimientos necesarios para poder decodificarla. No basta tener ante sí un documento histórico, es necesario saber leerlo. Podemos correr el riesgo de entender lo opuesto a lo que se quería transmitir en él.</p>
<p style="text-align: justify;">En ocasiones, el mismo documento facilita algunas pistas para ser leído. Por ejemplo, algunos códices mexicanos marcaban con pequeñas huellas humanas el sentido de la lectura. Bastaba con ir siguiéndolas para saber el orden de los acontecimientos que narraba. También solían colocar un gráfico toponímico, es decir un lugar geográfico, sobre la cabeza de cada personaje para indicar de dónde provenía o quién era. En las pinturas europeas del renacimiento, los artistas cuando hacían retratos de grupo indicaban a partir de las miradas y los gestos de los personajes, ciertas acciones, jerarquías, relaciones. En pocas palabras: mensajes cifrados a partir de lenguaje corporal.</p>
<p style="text-align: justify;">En ambos casos, hay que ser entendidos para saber leer lo que códigos y lienzos transmiten, siendo conscientes de que sólo accederemos a un cierto nivel. La distancia cultural y temporal para con dichos documentos nos deja muchas lagunas de sentido. De manera similar pasa con ciertos manuscritos, los estudios paleográficos, ortográficos, semánticos… nos pueden aproximar lo más posible, sin embargo, siempre quedarán resquicios de sentido a los cuales no accederemos. Y hay que asumirlos con toda humildad.</p>
<p style="text-align: justify;">Todas y todos podemos acercarnos a cualquier relato histórico, sea cual fuere su soporte y su origen. Pero hemos de hacerlo sabiendo que no somos sus destinatarios originales y que existe una distancia –mayor o menor– en cuanto al sentido con el que fue escrito y el que percibimos en el presente. Además de asumir la descontextualización que inevitablemente hay por la falta de referentes culturales.</p>
<p style="text-align: justify;">Esto no quita que nos acerquemos a los documentos históricos con ojos curiosos, estudiosos, sorprendidos. Son fuentes de riqueza que nos explican, en parte, el pasado del cual provenimos y, por tanto, arrojan luz al presente. También nos muestran maneras de enfrentarse a la vida que pueden ayudarnos a ser más certeros en nuestra relación con la realidad hoy.</p>
<p style="text-align: justify;">La Historia es limitada en su confección y transmisión, al igual que lo somos quienes la recibimos. Dicho límite también es fuente de riqueza, porque no nos hace personas esclavas del pasado, sino intérpretes de este.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Javier BUSTAMANTE ENRIQUEZ<br />
</em><em>Poeta<br />
</em><em>Ciudad de México, México<br />
</em><em>Febrero de 2026 </em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/03/la-historia-es-limitada/">La Historia es limitada</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Cuando la Historia responde con preguntas</title>
		<link>https://www.revistare.com/2025/11/cuando-la-historia-responde-con-preguntas/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Nov 2025 05:58:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
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		<category><![CDATA[Sant Jeroni de la Murtra]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Javier BUSTAMANTE</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_34196" aria-describedby="caption-attachment-34196" style="width: 987px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/11/mural_murtra-scaled.jpg"><img decoding="async" class=" wp-image-34196" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/11/mural_murtra-1024x680.jpg" alt="" width="987" height="682" /></a><figcaption id="caption-attachment-34196" class="wp-caption-text">Fotografía: Archivo Sant Jeroni de la Murtra</figcaption></figure>
<h2 style="text-align: justify;">El enigmático mural del refectorio de Sant Jeroni de la Murtra</h2>
<p style="text-align: justify;"><strong>Introducción</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Escuché en una ocasión decir al historiador del arte Jaume Aymar i Ragolta que la diferencia entre un misterio y un enigma es que el misterio es algo indescifrable, inaccesible, que no se puede resolver desde la lógica humana. En cambio, el enigma es un desafío que esconde en sí la solución.</p>
<p style="text-align: justify;">Yo propongo el mural del refectorio de Sant Jeroni de la Murtra como un <em>enigma,</em> con el deseo esperanzado de que algún día alcancemos a descifrar los mensajes que desde hace quinientos años está comunicando y que nuestros ojos del siglo XXI aún no alcanzan a leer.</p>
<p style="text-align: justify;">El antiguo monasterio de la Murtra fue creado a principios del siglo XV por la orden jerónima, gracias al mecenazgo del mercader barcelonés Bertran Nicolau. En 1416, una pequeña comunidad de frailes se asentó en la antigua casa de <em>Ça Murtra</em>, en el término de Badalona, muy cerca de Barcelona.</p>
<p style="text-align: justify;">Sabemos que la monarquía apadrinó desde su nacimiento la orden jerónima y que usaban sus monasterios como hostales reales o lugares de retiro y consejo durante sus viajes. La Murtra no fue la excepción y el primer rey que visitó este cenobio fue Juan II de Aragón. En aquel momento la Murtra estaba en plena transformación de casa rural a monasterio. Juan II, como mecenas de la orden, prometió la financiación del refectorio, es decir, el comedor de los monjes. El refectorio no acabó de pagarse en vida de Juan II y fue su hijo, Fernando de Aragón, el rey católico, quien terminara de saldar la promesa de su padre.</p>
<p style="text-align: justify;">La decoración mural gótica que podemos apreciar en buena parte, prevaleció hasta el siglo XVII. A la entrada en escena del estilo barroco, el monasterio fue puesto al día, estéticamente hablando. Se abarrocó la decoración de esta sala, cubriendo la pintura gótica, con un fondo blanco y, sobre éste, guirnaldas vegetales de color amarillo, haciendo alusión al dorado tan de moda en aquel momento. Entre la época gótica y la barroca se elaboró la pintura mural de la cabecera. Es decir, la galería de personajes que podemos apreciar hoy y que formaba parte de una escena mayor.</p>
<p style="text-align: justify;">Llegado el siglo XIX, con la desamortización de Mendizábal, los monjes tuvieron que dejar la Murtra. En ese momento apareció un brote de fiebre amarilla en Barcelona y lugares como este monasterio sirvieron como hospitales de campaña. Al terminar la epidemia, el Ayuntamiento ordenó que todos los espacios que habían servido como hospital fuesen blanqueados con cal por motivos higiénicos. Así fue como desapareció la decoración mural del refectorio.</p>
<p style="text-align: justify;">A comienzos de los años noventa del siglo pasado, se valoró la restauración de la pintura mural del refectorio. Se encargó el proyecto a la restauradora Reyes Jiménez de Guernica y este fue financiado gracias a un programa de subvenciones con motivo del V Centenario del Descubrimiento de América.</p>
<p style="text-align: justify;">La restauración consistió en ir retirando las capas de cal que cubrían la pintura mural de las bóvedas y muros. Muchos metros cuadrados. La sorpresa fue el buen estado en que se encontraban. Del mural de la cabecera sólo apareció la parte alta que retrata una galería de personajes asociados a la corte de los emperadores Carlos V e Isabel de Portugal. Según las crónicas de la Murtra, en este muro se encontraba plasmada una Última Cena que, posiblemente, se disponía por debajo de dicha galería de personajes. A manera del estilo veneciano, como <em>Las bodas de Caná</em> del Veronés.</p>
<p style="text-align: justify;">Alrededor de esta obra se levantan muchos interrogantes: ¿cuándo se pintó exactamente la parte del mural que se conserva, es decir la galería de personajes? ¿Quién la pintó?  El conjunto de la galería con la Cena, ¿era un todo o fueron pintadas en dos etapas por manos diferentes? ¿La elección de estos personajes y su composición fue un encargo de la comunidad de la Murtra o la iniciativa provino de fuera? ¿Por qué elegir la Murtra para esta escena tan intrigante?</p>
<p style="text-align: justify;">La crónica murtrana no hace ninguna referencia a la galería del mural del refectorio, lo cual causa mucha curiosidad, sobre todo si pensamos en que sí habla de la Última Cena sin hacer mención al conjunto del mural.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>El encargo</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Una <em>Última Cena</em>, como temática religiosa, es un encargo relativamente fácil de resolver en el sentido de que es una escena que se ha pintado mucho. Pensemos tan sólo en la famosa <em>La última</em> <em>cena</em> de Leonardo da Vinci. En el caso de la Murtra, lo que realmente intriga es la escena superior, la galería de personajes que ha llegado hasta nuestros días. Un mural en el que figuran los monarcas Carlos I e Isabel de Portugal, acompañados de otras celebridades del momento, debía ser un encargo realmente delicado. Tenemos aquí los máximos representantes del poder político de la cristiandad, acompañados por personajes de la corte, del poder militar marítimo y del orden espiritual.</p>
<p style="text-align: justify;">Una de las grandes interrogantes es quién encargó este mural, siempre hay un poder político detrás de cada encargo. Aunque se trate de un insignificante retrato o el retablo de una capilla lateral, hay una intención de emitir un mensaje a través de lo que ahí se representa. De prolongar la vida en el recuerdo de quien vea el retrato o de ganarse el más allá mandando hacer un retablo o pintura religiosa.</p>
<p style="text-align: justify;">El mural que nos ocupa, ¿sería iniciativa de algún prior cultivado que querría realzar la figura del monasterio a través de una representación así? ¿O una manera de agradecer la comunidad de la Murtra a los monarcas las tantas mercedes que hacían al monasterio? ¿Sería, acaso, un encargo de Carlos V? ¿Un regalo a los monarcas o a la comunidad por parte de alguno de los otros personajes representados o de alguien que no figura en la escena, pero era afín a la ideología que representa?</p>
<p style="text-align: justify;">Un mural así, me refiero a la galería de personajes que nos ha llegado, no es tan sencillo de confeccionar como una Última Cena. Se trata de una composición inédita y única. Hasta el momento no hemos encontrado ninguna que se le asemeje para poder establecer comparaciones o suponer que el autor o autores se hubieran podido inspirar.</p>
<p style="text-align: justify;">Seguramente ha habido algún o algunos autores intelectuales de esta obra que han decidido “a quién invitar” a subir a la galería para presenciar, desde lo alto, la Cena Pascual. Incluso, que han decidido en qué orden colocarlos, como si se pusiera en práctica un protocolo oficial. Este presunto autor o autores también han decidido qué juegos de miradas marcaría el ritmo del banquete, e incluso el lenguaje corporal de cada uno. Hay, en definitiva, una puesta en escena que nuestras retinas del siglo XXI no logran descifrar. Esto nos convoca a hacer el salto histórico y simbólico cinco siglos atrás e intentar leer qué está sucediendo en esta escena.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Análisis del mural de la Murtra</strong></p>
<p style="text-align: justify;">No cabe duda que el mural que nos compete es un retrato colectivo. Este estilo es un subgénero del retrato pictórico que se caracteriza por representar varias personas dentro del mismo lienzo o escena. Entremos en su composición y en la dinámica de la relación que se establece entre los personajes. Antes de describirlo, podemos apuntar que la paleta de colores empleada es muy ajustada: destacan los azules, blancos, grises, marrones, rojos, naranjas y amarillos. Los colores de las vestimentas se van alternando para crear un equilibrio de cálidos y fríos.</p>
<p style="text-align: justify;">A nivel arquitectónico, los personajes se encuentran dentro de una galería abierta hacia el frente y hacia atrás. Lo comprobamos porque podemos ver el azul de cielo a las espaldas de los personajes, así como las columnas coronadas por capiteles de faunos que también figuran de frente, las que nos miran, y de espaldas, las del otro lado de la galería.</p>
<p style="text-align: justify;">La galería cuenta con una balaustrada sobre la que se posan y asoman los personajes. La balaustrada les llega a medio cuerpo y de la balaustrada hacia arriba se levantan columnas que terminan en la parte alta en capiteles con rostros de fauno. En total son cinco columnas hacia el frente y cinco columnas del otro lado de los personajes. El <em>cinco</em> era un símbolo estrechamente vinculado a los pitagóricos; en relación con diferentes atributos, elementos u objetos físicos, se asoció con, la vida, el poder y la invulnerabilidad. En el claustro de la Murtra, también son cinco las claves de bóveda que pagaran los Reyes Católicos.</p>
<p style="text-align: justify;">Al haber cinco columnas se generan seis espacios.</p>
<p style="text-align: justify;">Antes de entrar en los espacios que generan las columnas, podemos observar cómo en el extremo izquierdo, asoma un perro entre la primera y segunda balaustrada. Posiblemente la mascota que aparece en algunos cuadros del emperador Carlos. El perro dirige su rostro hacia abajo, como contemplando la Última Cena.</p>
<p style="text-align: justify;">En el primer espacio de la izquierda encontramos una posible mujer africana. Va vestida de dama de la corte y lleva un turbante o tocado. Tiene el brazo derecho extendido hacia afuera de la escena, el antebrazo y mano izquierdos reposan sobre la baranda, la cabeza parece apoyarse sobre la columna. Su rostro mira hacia donde dirige la mano y su cuerpo se inclina hacia atrás, como llamando la atención de la emperatriz Isabel que se encuentra a su izquierda.</p>
<p style="text-align: justify;">En el segundo espacio encontramos a la emperatriz Isabel y al emperador Carlos. Isabel porta un vestido en colores rojo y naranja claro que recuerda mucho al que lleva en el cuadro de Tiziano. Va peinada también de forma semejante a dicho lienzo. Lleva los brazos cruzados sobre el pecho, reposando las palmas de la mano hacia el pecho y los codos recargados sobre la baranda. Destacan sus ojos cerrados y, por la postura de las manos, hace pensar en una mujer muerta. Su rostro está ligeramente girado hacia donde apunta la mano de la dama africana y refleja una actitud serena.</p>
<p style="text-align: justify;">Dentro de ese mismo espacio, pero como retirado hacia dentro de la galería, en segundo plano, se encuentra el emperador Carlos. Su cabello y barba son rojos y se aprecia claramente el prognatismo que lo caracterizaba. Su cuerpo y rostro están girados hacia el centro de la escena y parece estar en conversación con Leonor de Castro.</p>
<p style="text-align: justify;">En el tercer espacio se encuentran los virreyes y amigos de los emperadores: Francisco de Borja y Leonor de Castro. Borja está a un lado de Carlos, separados por la columna de la galería. Francisco tiene los brazos apoyados sobre la baranda, uno sobre el otro. Y contempla con la cabeza inclinada la escena inferior de la Cena, aparentemente con nostalgia o con piedad.</p>
<p style="text-align: justify;">A su lado, su esposa Leonor parece entablar conversación con el emperador. El color de su vestido es similar al de Isabel, pero de un estilo más sencillo. Su cuerpo y rostro están girados hacia Carlos y lleva los brazos semi extendidos, como entregándole algo, al parecer ofreciéndole una bandeja.</p>
<p style="text-align: justify;">El cuarto espacio lo comparten Dragut, el gato, y Andrea Doria. Contemplamos sobre la baranda a Dragut, cerca de la columna central. Su color oscuro no permite ver muchos detalles de su fisonomía, quedándonos prácticamente con su silueta. Andrea Doria está girado hacia la persona de su lado izquierdo, a quien presta mucha atención. Sus brazos están reposados sobre la baranda.</p>
<p style="text-align: justify;">Separados por una columna, a continuación, se encuentra la franciscana Sor Juana de la Cruz. Ella está sola en este espacio. Viste hábito de religiosa con velo, está girada hacia Andrea Doria y ligeramente inclinada hacia delante. La boca abierta, recordándonos su título de párroco ganado por sus famosos sermones. Está con ambos brazos apoyada en la baranda y con la mano derecha y el dedo índice extendido apunta hacia la Cena que está debajo.</p>
<p style="text-align: justify;">En el último espacio encontramos una dama de la corte, no identificada. Está apoyada sobre la baranda con ambos brazos y aparentemente sostiene un recién nacido. Su rostro está totalmente dirigido hacia el bebé, los párpados bajos no dejan adivinar si está absorta contemplando el niño o si tiene los ojos cerrados. Lo que sí deja ver es que está totalmente ajena a lo que pasa entre los personajes de la baranda y a lo que sucede en la escena inferior de la Cena.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Propuestas de lectura</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Una vez nos adentramos en la dinámica de los personajes, el mural deja de ser un plano de dos dimensiones para adquirir profundidad. Hay un intenso juego de miradas, mucha información a través del lenguaje corporal, silencios elocuentes. Entre ellos, quizás el común denominador es el Emperador, quien de una u otra forma está relacionado con el resto. Exceptuando las dos damas misteriosas de los extremos, que aún no sabemos quiénes son. Carlos es esposo de Isabel, tío y amigo de Francisco, arregló la boda de este con Leonor, sostuvo relaciones militares con Andrea Doria y fue admirador de la santidad y sabiduría de Sor Juana. El resto de personajes tenían nexos entre sí, menos probablemente Sor Juana, de quien sólo tenemos datos que conocía en persona al Emperador.</p>
<p style="text-align: justify;">Hay un posible hecho que estuviera en el trasfondo del mural: la jornada militar de Túnez. Directamente implicados estarían Carlos, Isabel, Andrea y Sor Juana, a quien el emperador pidió oraciones para este afer militar.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, a mí hay una serie de señales que también me hacen pensar en otro mensaje que nos está transmitiendo esta escena. Se trata de la muerte de la emperatriz Isabel. Ella aparece como en estado amortajado, con los brazos cruzados en el pecho y los ojos cerrados. La mujer africana parece señalarle un más allá hacia al cual ella dirige ligeramente el rostro. Francisco de Borja, apesadumbrado, mira hacia abajo. Leonor intenta dirigir palabras de consuelo al emperador. Andrea Doria escucha sorprendido las palabras de Sor Juana de la Cruz, quien era un referente espiritual para Carlos. Desde lo lejos, Carlos intenta escuchar a Sor Juana. Por último, una dama de la corte sujeta en brazos al último hijo de los emperadores, que ha nacido muerto y cuyo parto prematuro ha causado la muerte de Isabel de Portugal a sus 35 años de edad.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta interpretación podría tratarse de una fantasía de mi parte. Pero, si más no, es un intento por hacerle nuevas preguntas al mural y seguir indagando en fuentes diversas, pistas que iluminen el origen de su encargo y el porqué de plasmarlo en Sant Jeroni de la Murtra.</p>
<p style="text-align: justify;">El estado en que nos ha llegado el mural, después de la impecable restauración del 1992-93, nos impide captar algunos detalles más que quizás ayudarían a interpretarlo mejor. También cabe decir que la factura en sí parece sencilla. El pintor o pintores no parecen ser muy diestros, comparando el mural con otros de la época o con lienzos renacentistas.</p>
<p style="text-align: justify;">Posiblemente la persona o personas que decidieron los personajes y la disposición de estos entre sí y toda la dinámica que hemos descrito, consiguieron mandar hacer un boceto, el cual fue enviado a la Murtra y adaptado al muro donde finalmente se plasmó.</p>
<p style="text-align: justify;">Este artículo pretende ser una contribución al diálogo con la Historia. En ocasiones se avanza más con preguntas que con respuestas. Este mural es una ventana abierta al pasado que nos invita a no quedarnos con lo aparente.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Javier BUSTAMANTE ENRIQUEZ<br />
</em><em>Guía de Sant Jeroni de la Murtra<br />
</em><em>Badalona, España<br />
</em><em>Noviembre de 2025</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2025/11/cuando-la-historia-responde-con-preguntas/">Cuando la Historia responde con preguntas</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Múltiples voces</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Oct 2025 04:58:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
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		<category><![CDATA[relatos históricos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Javier BUSTAMANTE</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_30419" aria-describedby="caption-attachment-30419" style="width: 882px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/08/IMG20231231102312-scaled.jpg"><img decoding="async" class=" wp-image-30419" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/08/IMG20231231102312-1024x525.jpg" alt="" width="882" height="482" /></a><figcaption id="caption-attachment-30419" class="wp-caption-text">Fotografía: Javier Bustamante</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Cada palabra que llega a nosotros tiene una biografía propia, un recorrido en el tiempo y el espacio, pasando por la boca, los oídos, la mano, el cerebro y el corazón de multitud de hablantes. Cada palabra tiene un origen, la etimología se encarga de estudiarlo. Y ese origen nos remonta a los primeros momentos en que se condensó a través de sonidos una experiencia vital. O acaso la toma de consciencia de la existencia de un objeto, un fenómeno atmosférico, una parte del cuerpo, la presencia de una persona… Nombrar la realidad nos hace comprenderla, incluirla en nuestro universo simbólico, de tal manera que después, aunque aquella experiencia vital haya pasado, por medio de la palabra o conjunto de sonidos que la representan podamos “re-vivirla”.</p>
<p style="text-align: justify;">Nombrar algo o alguien es darle categoría de importante para mí. Conocerlo para luego reconocerlo. A la Historia la pasa como a la etimología, se remonta al momento en que se origina un hecho determinado para entender porqué ha quedado en la memoria colectiva. Qué de vital ha sido para haber dejado constancia documental o tradicional. Las palabras, con el paso del tiempo y el cambio de contexto, van modificando su significación. Un mismo mote puede servir para elogiar o para maldecir. Ni qué decir que la narración de un acontecimiento pueda ser orgullo para un colectivo o vergüenza para otro.</p>
<p style="text-align: justify;">Con los símbolos pasa de manera similar: un emblema, una bandera, un himno, puede unir o confrontar. Ya que están impregnados de una experiencia fundante, unas cargas políticas, sociales, económicas; una historia que va afectando de una manera u otra a las generaciones que va atravesando.</p>
<p style="text-align: justify;">Para la Historia son imprescindibles los documentos, ya sean escritos, imágenes, objetos… porque datan las circunstancias que los originaron. Pero cada vez más se hacen revisiones históricas o re-visitaciones a un acontecimiento, porque con la perspectiva que da el tiempo y otras herramientas conceptuales, se puede poner en contexto dicho origen. “La Historia la escriben los vencedores”, es una manera de decir que los documentos que llegan a nosotros no son un reflejo fiel y neutral de lo acaecido.</p>
<p style="text-align: justify;">Por eso es tan valioso que, de un mismo acontecimiento, puedan accederse a múltiples fuentes. Voces que desde distintas perspectivas han sido testimonio de algo. Así, ese algo pasa de ser plano a tener volumen, a poderse consultar las diferentes caras que tiene y ver cómo impactó a los actores de aquel momento. Y, después, cómo las diversas versiones han ido saltando de generación en generación. Incluso para explicar el porqué de conflictos actuales que hunden sus raíces en tiempos remotos.</p>
<p style="text-align: justify;">De un mismo hecho, podemos decir, que no hay una Historia, sino historias. O, en todo caso, relatos históricos que dan cuenta de cómo se vivió diversamente un acontecimiento determinado.</p>
<p style="text-align: justify;">La memoria individual también es un documento. Un recuerdo tiene mucho valor porque es la manera singular en que un acontecimiento impactó la vida de una persona. Pero no hay que perder de vista que un recuerdo es vivo, va conviviendo con otros recuerdos, se va modificando con la edad, con el cambio de parecer, incluso con la bioquímica de la persona y los cambios ambientales que le afectan. De aquí la importancia de codificar o transcribir los recuerdos importantes casi en el momento de su aparición para poder mirarlos en perspectiva, revisitarlos sucesivamente con diferentes miradas.</p>
<p style="text-align: justify;">La Historia es un conocimiento vivo, una experiencia que va mutando y encarnándose en cada persona a la que afecta. No hay Historia pasada, toda está vigente porque sin ella no existiríamos. Pero hay que saber “leerla”, siendo conscientes de quién y cómo se escribió, por cuáles canales se ha conservado y transmitido y desde dónde la estoy consultando en el ahora. Y, si es posible, escuchar todas las voces que dan volumen a un mismo acontecimiento o que hablan de un mismo personaje.</p>
<p style="text-align: justify;">La etimología de la palabra Historia nos indica que nace en el idioma y cultura griega y de ahí ha ido pasando a otras lenguas. Se comenzó a usar para designar la narración de hechos pasados dignos de ser recordables. Aunque no se empleara el término Historia y su funcionario el historiador, esta práctica se ha dado en casi todas las culturas, ya que siempre ha habido narradores locales que se han encargado de preservar hechos trascendentales para la vida de una comunidad. Desde los pintores rupestres, pasando por los escribas del antiguo Egipto o los tlacuilos aztecas, hasta los historiadores contemporáneos que utilizan múltiples técnicas digitales.</p>
<p style="text-align: justify;">En resumen, una Historia que pueda dar mejor cuenta de un hecho memorable, ha de querer escuchar las diversas voces que nos hablen de este. Por opuestas o tangenciales que puedan parecer. Todas ellas nutrirán un relato que permita a los contemporáneos posicionarse con más realismo, apartándose de juicios que manipulan los hechos dependiendo de intereses personales o sectoriales.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Javier BUSTAMANTE ENRIQUEZ<br />
</em><em>Psicólogo social<br />
</em><em>Ciudad de México, México<br />
</em><em>Agosto de 2025</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2025/10/multiples-voces/">Múltiples voces</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Sabemos a Tierra</title>
		<link>https://www.revistare.com/2025/06/sabemos-a-tierra/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Jun 2025 04:58:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[Ecosofía]]></category>
		<category><![CDATA[filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[Historia contemporánea]]></category>
		<category><![CDATA[Javier Bustamante]]></category>
		<category><![CDATA[Panikkar]]></category>
		<category><![CDATA[Sabemos a Tierra]]></category>
		<category><![CDATA[sabiduría]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Javier BUSTAMANTE</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_26630" aria-describedby="caption-attachment-26630" style="width: 836px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/05/IMG_0094-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-26630" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/05/IMG_0094-1024x768.jpg" alt="" width="836" height="565" /></a><figcaption id="caption-attachment-26630" class="wp-caption-text">Fotografía: Javier Bustamante</figcaption></figure>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Cuerpo">
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Cuerpo"><span lang="ES-TRAD">Hace unos días encontré el libro <span class="Ninguno"><i>Ecosofía. La sabiduría de la Tierra </i></span>(Fragmenta Editorial: Barcelona, 2021), el cual contiene varios escritos de Raimon Panikkar (1918-2010). Ya había leído algún texto de este gran sabio, pero el título de este pequeño libro me llamó mucho la atención. En la introducción, Jordi Pigem nos habla de tres personas, tres sabios, que llegaron a acuñar el concepto de <span class="Ninguno"><i>ecosofía</i></span> sin conocerse: el filósofo francés Félix Guattari, el filósofo noruego Arne Naes y el filósofo y teólogo indocatalán Raimon Panikkar. A estos tres filósofos podríamos tambi</span><span lang="FR">é</span><span lang="ES-TRAD">n llamar los primeros tres “ecósofos”.</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Cuerpo"><span lang="ES-TRAD">Para Panikkar, la ecosofía “es, al mismo tiempo, nuestro conocimiento sobre la Tierra y la sabiduría de la Tierra misma, que hemos de intentar escuchar y compartir”. Este nuevo concepto honra la consciencia ecológica, pero la abre a una dimensión intercultural y pretende sacarla de la cosmovisión dominante, planteando un cambio de percepción radical, tanto del ser humano como de la Tierra. Es decir, percibiendo la Tierra como un ser vivo.</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Cuerpo"><span lang="ES-TRAD">Este concepto nuevo –profundo y amplio– sugiere una nueva manera de situarnos ante la realidad, más realista, más humilde y más compartida. Personalmente, quisiera poner énfasis en la <span class="Ninguno"><i>escucha</i></span> de la Tierra.</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Cuerpo"><span lang="ES-TRAD">Para escuchar la Tierra podemos hacer dos caminos: escuchar todo lo que sucede a nuestro alrededor, tanto en un círculo próximo, como remoto, es decir, una escucha exterior. O escuchar la Tierra desde nuestro interior, sabiendo que nosotros y nosotras somos Tierra. Cuando decimos que la palabra humanidad proviene de <span class="Ninguno"><i>humus</i></span> –tierra–, no es que venga de un lugar llamado Tierra, como si hubiese emigrado, sino que la humanidad está constituida de ese humus. Todos los elementos que conforman nuestro organismo provienen de la Tierra.</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Cuerpo"><span lang="ES-TRAD">Ambas escuchas deben congraciarse para crear una escucha más real. Como la visión en tercera dimensión que se creaba antiguamente con los visores estereoscópicos. Se necesitaban dos imágenes, aparentemente iguales, que, unidas, generaban la profundidad de campo. Pues de forma similar, la escucha exterior y la escucha interior le dan hondura a nuestra percepción de la realidad, nos permiten saber más de la vida. Saber, de sabiduría como un proceso de aprendizaje, y saber, de sabor como un proceso más orgánico. Estas dos dimensiones, la intelectual y la física, nos despliegan una tercera dimensión que es la espiritual, la que nos permite conectar desde lo invisible con la realidad: sentirnos Tierra.</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Cuerpo"><span lang="ES-TRAD">A esta escucha más profunda se llega por el silencio. Hacer silencio no es sinónimo de callar, cerrar la boca, y con ello cerrar los sentidos. Al contrario, hacer silencio implica abrir la escucha. Escuchar proviene del latín <span class="Ninguno"><i>auscultâre</i></span>, “inclinar la oreja”, lo cual conlleva ladear la cabeza, desplazar nuestro centro, salir de sí mismo. La escucha, tanto interior como exterior, nos mueven a descentrarnos abriendo nuestra percepción a lo otro que está fuera de mí y a ese otro que también soy yo.</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Cuerpo"><span lang="ES-TRAD">Esa actitud silenciosa, de inclinarse para acoger la realidad, la cultivamos especialmente cuando estamos a solas y sin estímulos externos. Ahí podemos escucharnos más nítidamente y paladear que somos Tierra. Pero, también podemos ubicarnos silenciosamente cuando estamos en compañía de otras personas, de otros seres vivos, en medio del bosque o del mar o, incluso, de una gran ciudad. Abrir las capacidades de nuestro ser, disponernos porosos, para escuchar lo que dice la Tierra.</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Cuerpo"><span lang="ES-TRAD">Desde esta escucha podemos captar la <span class="Ninguno"><i>sincronía</i></span> de la vida. Esa dimensión profunda donde se puede percibir cómo todo está interconectado: todo <span class="Ninguno"><i>interdepende</i></span> de todo para existir. Tal es la esencia del equilibrio. Inclinando la oreja podemos percibir simultáneamente una sinfonía de sonidos. Pero es que, inclinando la vista también podemos captar gamas indescriptibles de colores y formas. E inclinando el cuerpo hacia distintas posiciones o desplazándonos por el espacio, podemos palpar diferencias de temperatura por todos lados.</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Cuerpo"><span lang="ES-TRAD">Una escucha de la vida también nos lleva a sintonizar con otros seres vivos: minerales, animales, vegetales, humanos. Cada ser tiene su trayectoria vital y las trayectorias se van intersectando generando una red por donde circula la vida.</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Cuerpo"><span lang="ES-TRAD">Durante el confinamiento del 2020 por el Covid19, los animales de manera silvestre comenzaron a habitar los pueblos y ciudades. Pareciera que escucharan que los seres humanos habían despoblado los espacios públicos y por un principio de homeostasis y equilibrio, ellos fueron llenando ese vacío. La naturaleza escucha.</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Cuerpo"><span lang="ES-TRAD">Pero la escucha sería en vano si no nos mueve a una transformación interior que nos desvele nuestra pertenencia a la Tierra, al universo, a la Vida. Recojo nuevamente palabras de Panikkar para concluir. Estamos en una “crisis mucho más profunda que no puede resolverse con nuevas tecnologías y medidas, por más importantes que sean. Para afrontarla necesitamos calma (es decir, serenidad), empatía (es decir, esfuerzo), distancia (es decir, interculturalidad), contemplación (es decir, síntesis de teoría y práctica). Sólo una <span class="Ninguno"><i>metamorfosis</i></span> puede salvarnos”.</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Cuerpo"><span lang="ES-TRAD">Otra palabra con raíz <span class="Ninguno"><i>humus</i></span> es humildad. Descalcémonos de nuestra soberbia y escuchemos que somos Tierra para aprender a amar esta única oportunidad de vida que tenemos y actuar en consecuencia. Sintamos cómo sabemos a Tierra: cuidémonos cuidándola.</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Cuerpo"><span lang="ES-TRAD"> </span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Cuerpo"><em><span lang="ES-TRAD">Javier BUSTAMANTE ENRIQUEZ<br />
</span>Poeta</em><br />
<em>Ciudad de México, México</em><br />
<em>Mayo de 2025</em></p>
</div><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2025/06/sabemos-a-tierra/">Sabemos a Tierra</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>A cinco años del Covid19: la contingencia</title>
		<link>https://www.revistare.com/2025/03/a-cinco-anos-del-covid19-la-contingencia/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Mar 2025 05:58:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[5 años del Covid19]]></category>
		<category><![CDATA[Alfredo Rubio]]></category>
		<category><![CDATA[contingencia]]></category>
		<category><![CDATA[covid19]]></category>
		<category><![CDATA[realismo existencia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Javier BUSTAMANTE</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2025/03/a-cinco-anos-del-covid19-la-contingencia/">A cinco años del Covid19: la contingencia</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div>
<figure id="attachment_23188" aria-describedby="caption-attachment-23188" style="width: 833px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/02/freepik.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-23188" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/02/freepik-1024x682.jpg" alt="" width="833" height="555" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/02/freepik-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/02/freepik-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/02/freepik-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/02/freepik-1320x880.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/02/freepik.jpg 2000w" sizes="auto, (max-width: 833px) 100vw, 833px" /></a><figcaption id="caption-attachment-23188" class="wp-caption-text">Fotografía: freepik</figcaption></figure>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Cuerpo"><span lang="ES-TRAD"> </span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Cuerpo">Cuando se dice que los seres humanos somos contingentes, es porque somos, existimos, pero podíamos haber no existido. Es una cuestión de poder ser o de poder no ser. Posibilidad. Lo posible existe, lo imposible no existe. En este sentido, lo contingente depende de determinadas circunstancias para existir. Circunstancias que se convierten en necesarias, aunque a su vez sean contingentes en relación a sí mismas. También podían no haber sido y son. Han dependido de otras circunstancias para ser.</p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Cuerpo"><span lang="ES-TRAD">Vemos así una sucesión de necesidades y contingencias para que la vida vaya eclosionando. Me viene a la mente el nombre de una canción del cubano Silvio Rodríguez: <span class="Ninguno"><i>Causas y azares</i></span>. Un fragmento dice: “Y las causas lo fueron cercando, cotidianas, invisibles. Y el azar se le iba enredando, poderoso, invencible…”. Las elementos que son necesarios para la vida están ahí, cotidianos, casi imperceptibles. En cambio, la contingencia viene determinada por la manera en que esos elementos se van conjugando, digamos azarosamente, en el sentido en que se dan de una manera, pero podrían darse de otra, ocasionando resultados diferentes.</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Cuerpo"><span lang="ES-TRAD">Existo, estoy aquí escribiendo, pero si mi padre y mi madre no se hubieran conocido, mi posibilidad de existir desaparece. Vamos, ni si quiera es formulable. Soy fruto de muchas contingencias.</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Cuerpo"><span lang="ES-TRAD">La contingencia, pues, va de la mano de la dependencia. Lo contingente depende de lo necesario para poder existir. Su etimología nos lo explica mejor. Proviene del verbo latino <span class="Ninguno"><i>contingêre</i></span>, cuyo prefijo es <span class="Ninguno"><i>con-</i></span> (conjuntamente, en asociación) y el verbo <span class="Ninguno"><i>tangêre</i></span> (tocar, alcanzar). Es decir, lo contingente es algo que se alcanza, se toca, que sucede en asociación o en conjunción con otra cosa. No nace por generación espontánea o porque se da a sí mismo la existencia. Necesita de circunstancias muy concretas que lo posibiliten.</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Cuerpo"><span lang="ES-TRAD">El año 2020 comenzamos a vivir un parteaguas en la historia contemporánea del planeta. La irrupción de la pandemia del Covid19 ha marcado un antes y un después en la relación del ser humano con la realidad. Pero, para que esta pandemia fuera posible con las características que ha tenido, ha hecho falta factores que la posibilitaron. No ha salido de la nada y si tuvo tanto alcance fue porque había todos los elementos necesarios para darle cabida: naturales, sociales, políticos, económicos e, incluso, emocionales. Es un acontecimiento multicausal y, por lo mismo, contingente. Podría no haber sido, como tantas cosas, pero sin embargo es. Lo tenemos aquí y sólo quedó hacerle frente.</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Cuerpo"><span lang="ES-TRAD">En el momento de más virulencia del Covid 19, esta contingencia se trasladó a la agenda personal y comunitaria y fue, quizás, una de las cosas que más nos costaron: no poder hacer planes. Depender en todo momento de lo que fuera sucediendo para actuar en consecuencia. Sentirnos coartados en nuestra libertad de decisión.</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Cuerpo"><span lang="ES-TRAD">Y esta contingencia también irrumpió contundentemente en la noción de límite. El Covid19, en su aspecto sanitario, como tantas otras enfermedades, atenta contra la salud y contra la vida. Recuerdo un artículo de Alfredo Rubio de Castarlenas que decía que la muerte no es “la muerte”, sino “mi muerte”. El límite del final de la vida o de la salud/enfermedad, no es una línea externa, sino una condición intrínseca de la persona. En este sentido, el Covid19 se desliza en este terreno haciéndonos presente nuestra condición finita. Así como hemos podido llegar a existir, nuestra condición material nos dice que dejaremos de existir.</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Cuerpo"><span lang="ES-TRAD">Esta pandemia ha tenido tantos efectos como seres humanos. Yo sólo he querido reflexionar sobre algún aspecto porque es un acontecimiento inagotable. De todas formas, quisiera quedarme con la sensación de que soy contingente. Existo y doy gracias a las causas de las cuales ha dependido mi posibilidad de ser y estar. Podría no haber existido, sin embargo, aquí estoy. La pandemia también existe, pero así como yo voy cambiando y algún día dejaré de existir, la pandemia también irá cambiando y dejará de existir tal como la estamos experimentando ahora. Muy probablemente dejará por mucho tiempo rastro de su paso, pero es que de mí también quedará memoria un tiempo más después de mi muerte.</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Cuerpo"><span lang="ES-TRAD"> </span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Cuerpo"><i><span lang="ES-TRAD">Javier BUSTAMANTE ENRIQUEZ<br />
</span></i><i><span lang="ES-TRAD">Poeta<br />
</span></i><i><span lang="ES-TRAD">Ciudad de México, México<br />
</span></i><i><span lang="ES-TRAD">Febrero de 2025</span></i></p>
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		<title>El Almirante y el ermitaño</title>
		<link>https://www.revistare.com/2024/12/el-almirante-y-el-ermitano/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Dec 2024 05:58:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[Colón]]></category>
		<category><![CDATA[Descubrimiento de América]]></category>
		<category><![CDATA[El Almirante y el ermitaño]]></category>
		<category><![CDATA[Javier Bustamante]]></category>
		<category><![CDATA[La Hispaniola]]></category>
		<category><![CDATA[Ramon Paner]]></category>
		<category><![CDATA[Reyes Católicos]]></category>
		<category><![CDATA[Sant Jeroni de la Murtra]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Javier BUSTAMANTE</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/12/el-almirante-y-el-ermitano/">El Almirante y el ermitaño</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_20060" aria-describedby="caption-attachment-20060" style="width: 807px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/11/Colom-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-20060" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/11/Colom-1024x680.jpg" alt="" width="807" height="536" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/11/Colom-1024x680.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/11/Colom-300x199.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/11/Colom-1536x1019.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/11/Colom-2048x1359.jpg 2048w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/11/Colom-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/11/Colom-1320x876.jpg 1320w" sizes="auto, (max-width: 807px) 100vw, 807px" /></a><figcaption id="caption-attachment-20060" class="wp-caption-text">Ménsula del claustro de Sant Jeroni de la Murtra, posible retrato de Colón. Fotografía: Javier Bustamante</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Este septiembre de 2024 se dedicó la <em>3ª Jornada Bibliófila de San Jerónimo de la Murtra</em> a la figura de dos personajes claves de la historia del monasterio, de Cataluña y del mundo entero. Hablamos del conocido como Cristóbal Colón y el conocido como Ramon Paner. Uno navegante y el otro “ermitaño de San Jerónimo”, como solía presentarse.</p>
<p style="text-align: justify;">Colón, su hazaña y su misterioso origen, han hecho correr ríos de tinta, literalmente. Desde la biografía escrita por su hijo, Hernando Colón, para ensalzar la figura de su padre y los propios diarios de Navegación y cartas escritas por el <em>Almirante</em>, hasta incontables libros de historia, ensayos y novelas publicados durante los últimos siglos. En 1892 tuvo mucha relevancia el 4º Centenario de la llegada de Colón al continente americano en Barcelona. Fruto de aquel furor fue la estatua de Colón en el puerto de dicha ciudad. En la Fundación Catalunya-Amèrica con sede en la Murtra, hay una sala donde se conservan objetos de este 4º Centenario.</p>
<p style="text-align: justify;">Sobre Ramon Paner se han escrito pocos libros o mejor dicho, lo que se ha escrito son ediciones críticas de su único libro conocido: <em>La relación sobre las antigüedades de los indios</em>. Este libro es considerado el primer tratado antropológico sobre un pueblo americano.</p>
<p style="text-align: justify;">Colón y Paner coincidieron en la segunda expedición a <em>las Indias</em>, comenzada a plantearse en la Murtra, donde Colón explicó a los Reyes Católicos su descubrimiento de una nueva ruta marítima hacia Oriente. Paner iba en calidad de misionero, junto con otro catalán, Bernat Boyl, y otros religiosos. En el primer año de estar en el Caribe, Paner ya dominaba uno de los idiomas de <em>La Hispaniola</em> y recibió el encargo de Colón de poner por escrito sus costumbres y creencias. Este encargo, posiblemente, con la intención de realizar un informe para los Reyes Católicos sobre la cultura y religiones de los habitantes de estas nuevas tierras.</p>
<p style="text-align: justify;">Paner se fue inculturizando con los pobladores podríamos decir a la manera <em>luliana</em>, es decir, partiendo de lo que ellos eran y sabían, para ir posteriormente evangelizando. En la biblioteca de San Jerónimo de la Murtra había ejemplares de las obras de Llull, cabría la posibilidad de que Paner las hubiera leído y después adoptara su método en tierras americanas.</p>
<p style="text-align: justify;">También debe decirse a favor de Ramon Paner, como misionero, que en aquellos primeros años del contacto de culturas, se posicionó como defensor de los derechos humanos de los caribeños, utilizando el bautismo cristiano como herramienta. Bautizaba masivamente a los indígenas porque era una forma de reconocer que tenían alma como los europeos –en la mentalidad de aquella época–, además de que se convertían en súbditos de los reyes con los mismos derechos que los peninsulares, en teoría. Y, por tanto, no podían ser tratados como esclavos.</p>
<p style="text-align: justify;">Este hecho quedó recogido cuando, en 1500, Colón fue juzgado y uno de los testimonios llamados fue precisamente Ramon Paner, quien argumentó que Colón no le dejaba bautizar más. Ésta, junto con la propia <em>Relación</em> escrita por la mano de Paner, es de las pocas constancias escritas de la existencia de este fraile y su etapa en el Caribe, donde probablemente murió.</p>
<p style="text-align: justify;">En Europa es poco conocida la figura de Ramon Paner, pero en el Caribe es un personaje importante. Hacia 1498 Paner entregó sus escritos a Colón, quien volvía a la península. A partir de ese momento se desconoce la trayectoria que siguió su <em>Relación</em> y, si tan siquiera llegara a manos de los Reyes Católicos. Lo que sabemos es que Hernando Colón, al escribir la biografía de su padre <em>Historia del Almirante Don Cristóbal Colón</em>, incluyó como un capítulo esta <em>Relación</em> de Ramon Paner. La biografía original, escrita en castellano, se perdió, pero se salvó una edición italiana hecha por el editor y traductor español afincado en Italia, Alfonso de Ulloa, y publicada en 1571 en Venecia. Parece ser que el manuscrito original de Hernando Colón fue vendido por Luis Colón, tercer Almirante de las Indias, a Ulloa.</p>
<figure id="attachment_20061" aria-describedby="caption-attachment-20061" style="width: 763px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/11/monjo-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-20061" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/11/monjo-1024x680.jpg" alt="" width="763" height="506" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/11/monjo-1024x680.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/11/monjo-300x199.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/11/monjo-1536x1019.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/11/monjo-2048x1359.jpg 2048w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/11/monjo-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/11/monjo-1320x876.jpg 1320w" sizes="auto, (max-width: 763px) 100vw, 763px" /></a><figcaption id="caption-attachment-20061" class="wp-caption-text">Ménsula del claustro de Sant Jeroni de la Murtra, retrato de monje. Foto: Javier Bustamante.</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Podría ser, y ésta es una intuición mía, que Paner podría haber escrito su <em>Relación</em> en catalán y Hernando Colón la haya traducido o hacer traducir al castellano para incluirla como un apartado en la biografía de su padre. Posteriormente, como ya se ha comentado, la biografía castellana manuscrita pasó a manos de Ulloa para ver la luz en italiano. O sea que, por extrañas razones, se habrían perdido tanto la versión original de Paner –posiblemente en catalán– como la transcripción/traducción de Hernando Colón en castellano.</p>
<p style="text-align: justify;">Las versiones que llegan a nuestros días en castellano y catalán son versiones de cuarta generación, que ya han pasado del original catalán al castellano y del castellano al italiano. Dicen que traducir es traicionar. Seguramente si pudiéramos tener en nuestras manos el original de Paner, encontraríamos cambios de sentido importantes, comparándolos con las versiones contemporáneas. Pero es que, entre lo que vivió, vio y oyó a Paner y lo que llegó a escribir, ya habría cierto abismo. El escrito traiciona, en cierto sentido, la realidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Pongámonos en su piel, aquello era “otro mundo”. Nada que ver la cosmovisión del mundo y la creación de la humanidad de los taínos con la de los cristianos. Y en aquella época, tanto en el Viejo como en el Nuevo mundo, las personas vivían en un universo simbólico, todo tenía un sentido trascendental. (Hay que plantearnos si nuestro nuevo universo digital también es simbólico y en qué tipo de matriz vivimos ahora).</p>
<p style="text-align: justify;">Hacer poesía es dar sentido a lo sentido. Ramon Paner, “pobre ermitaño de la orden de san Jerónimo”, hizo poesía pura. Su <em>Relación</em> <em>sobre las antigüedades de los indios</em>, es la relación de una forma de sentir el mundo, la que él pudo percibir. A pesar de este juicio de valor mío, expertos de la obra de Paner desde el punto de vista etnológico, elogian la gran capacidad de describir sus costumbres, ritos y creencias, sin emitir juicios importantes que pudieran contaminar, de algún, modo el relato.</p>
<p style="text-align: justify;">Además del segundo viaje y algunos años juntos en el Caribe, hay otro hecho que pone en común al <em>Almirante</em> y al misionero/antropólogo. Es su misterioso origen. De ambos nos llegan su nombre y apellido y datos históricos confiables a partir de un cierto momento de sus vidas. Pero lo que no queda claro es su origen y, en el caso de Paner, por qué fue él elegido para acompañar a Colón en su segunda expedición.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Serían dos viejos conocidos que se reencontraron en la Murtra en abril de 1493? ¿Qué relación habría entre los dos y los Reyes? ¿Eran ambos judíos? ¿Se llamaban verdaderamente Cristóbal Colón y Ramon Paner?</p>
<p style="text-align: justify;">Todavía está por correr más tinta para mantener el suspense que hoy nos convoca.</p>
<p style="text-align: justify;">(Texto leído en la presentación de la <em>3a Jornada Bibliòfila de Sant Jeroni de la Murtra</em>. Badalona, 28 de septiembre de 2024)</p>
<p style="text-align: justify;"><em><br />
Javier BUSTAMANTE ENRIQUEZ<br />
Poeta<br />
Ciudad de México, México<br />
Noviembre de 2024</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/12/el-almirante-y-el-ermitano/">El Almirante y el ermitaño</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Amar la Historia</title>
		<link>https://www.revistare.com/2024/08/amar-la-historia/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Aug 2024 16:58:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[22 Historias clínicas de realismo existencial]]></category>
		<category><![CDATA[aceptación]]></category>
		<category><![CDATA[Alfredo Rubio de Castarlenas]]></category>
		<category><![CDATA[Amar la Historia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>ÁREA DE HISTORIA</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/08/amar-la-historia/">Amar la Historia</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_17676" aria-describedby="caption-attachment-17676" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/08/amar-la-historia.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-large wp-image-17676" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/08/amar-la-historia-1024x823.jpg" alt="" width="660" height="530" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/08/amar-la-historia-1024x823.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/08/amar-la-historia-300x241.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/08/amar-la-historia-1536x1235.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/08/amar-la-historia-1320x1061.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/08/amar-la-historia.jpg 1804w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-17676" class="wp-caption-text">Foto: Javier Bustamante</figcaption></figure>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">Muchas veces la Historia, es la historia del otro, de <em>lo otro</em>. De ese otro que también soy yo. Cuando queremos comprender la realidad desde su enfoque histórico, surgen infinidad de cuestionamientos: por qué, cuándo, dónde, qué sucedió, para qué todo esto, se podía evitar… Preguntas que sirven para marcar una distancia que nos permite enfocar la realidad, pero que a su vez, tienden lazos emocionales entre sucesos históricos y yo. Y, por más remota que pueda ser esa Historia, se convierte en algo personal al acercarme a ella.</p>
<p style="text-align: justify;">La Historia de la humanidad, del planeta, del universo, es mi historia. Mientras más la conozca, más amaré todo aquello que ha sido fuente de mi existencia, por más deseable o indeseable que haya sido. Gracias a cada acontecimiento, sucedido en su justo momento y lugar, estoy ahora aquí. Amar la Historia por el simple hecho de que ha sido como fue.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta es la conclusión de la última historia del libro <em>22 historias clínicas –progresivas– de realismo existencial</em> (Edimurtra: Barcelona, 1985). El texto que nos ha acompañado durante más de veinte entregas de esta sección de Historia. A través de los más de 22 capítulos que lo componen, hemos mirado la Historia desde el enfoque de las historias de vida que su autor, Alfredo Rubio de Castarlenas (Barcelona, 1919-1996), nos ha transmitido.</p>
<p style="text-align: justify;">Las últimas páginas del libro recrean una conversación entre tres jóvenes que, a pesar de hablar el mismo idioma, por haber nacido en diferentes lugares, no se entendían del todo. No se entendían a nivel intelectual o cultural, pero sí a nivel profundo porque había estima entre las tres personas. Plutarco, Daría y Gimena comenzaron hablando sobre los distintos sentidos de las palabras y de cómo en cada país querían decir cosas diferentes. Esto, cuando lo llevaban a conversaciones complejas, creaba distancias y desacuerdos. Sin embargo, se daban cuenta que esta barrera ideológica se superaba porque había algo más hondo que los unía: el amor, el afecto, la simpatía…</p>
<p style="text-align: justify;">En algún momento de la conversación Daría expone: “Cierto que sí nos queremos, nos entendemos y nos llegamos a saber tal cual somos. Pero querer, quererse, es una cosa muy seria. ¿Cómo sin entender a una persona, sin conocerla en realidad por tanto, puedo empezar a quererla? Y si temo empezar a quererla, porque no sé en verdad como es, ¡nunca podré llegar a conocerla! No puedo amar lo que no conozco me han dicho en el aula”.</p>
<p style="text-align: justify;">En la última oración de este diálogo está la semilla de lo que Alfredo Rubio quería transmitir a través de esta historia didáctica: ¿Podemos amar lo que no conocemos? Y trasladado a nuestra reflexión podríamos cuestionarnos, ¿podemos amar eso otro que es la Historia? ¿Podemos amar a esos otros y otras que son parte indispensable de la Historia que me ha originado? ¿Podemos amar el universo tal y como es?</p>
<p style="text-align: justify;">A Daría “le han dicho en el aula” que no puede amar lo que no conoce. Lo cual ya es un aliciente para emprender la aventura del conocimiento. Pero es necesario romper el círculo de desconfianza y miedo que no nos deja amar sin conocer. Plutarco, hablando de su relación con Mariella, confesó: “sé que cuanto más ame más iré descubriendo la realidad amable de lo que amo”. Mariella le preguntó: <em>“</em>¿Y quién te dijo que yo era digna de que me quisieras?” A lo que Plutarco concluyó: “Tus amigos, la gente. Y&#8230; quizá te diría que para ser digno de amor, basta casi sólo con existir&#8230; con existir realmente”.</p>
<p style="text-align: justify;">Ser digno de amor por el sólo hecho de existir. He aquí una de las aportaciones trascendentales del realismo existencial. Para Alfredo Rubio, la persona es por naturaleza libre, inteligente y capaz de amar. Si es capaz de amar, también lo es de ser amada.</p>
<p style="text-align: justify;">Trasladado este principio a la Historia, esta es digna de ser amada. Es decir, aceptada tal y como es. Aunque no la conozcamos del todo o, precisamente, para ir conociéndola mejor. Quizás esto es lo más difícil: aceptar la Historia tal y como ha sido, ya que implica aceptarnos tal y como somos, productos vivos de esa Historia. Seres cambiantes, pero conformados por un pasado que no se puede cambiar.</p>
<p style="text-align: justify;"><em><br />
ÁREA DE HISTORIA</em><br />
<em>Universitas Albertiana</em><br />
<em>Barcelona, España</em><br />
<em>Agosto de 2024</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/08/amar-la-historia/">Amar la Historia</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>En el bien se encuentra la verdad</title>
		<link>https://www.revistare.com/2024/05/en-el-bien-se-encuentra-la-verdad/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 May 2024 04:58:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
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		<category><![CDATA[Hisroria]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Javier BUSTAMANTE</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/05/en-el-bien-se-encuentra-la-verdad/">En el bien se encuentra la verdad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_16185" aria-describedby="caption-attachment-16185" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/05/el-bien.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-large wp-image-16185" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/05/el-bien-1024x771.jpg" alt="" width="660" height="497" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/05/el-bien-1024x771.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/05/el-bien-300x226.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/05/el-bien-1536x1157.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/05/el-bien-90x68.jpg 90w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/05/el-bien-1320x994.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/05/el-bien.jpg 2040w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-16185" class="wp-caption-text">Fotografía: Javier Bustamante</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">El título de este artículo es la manera en que termina la Historia 21 del libro <em>22 historias clínicas –progresivas– de realismo existencial</em> (Edimurtra: Barcelona, 1985). Como en entregas anteriores de esta sección, buscamos algún paralelismo o enseñanza de las historias que conforman dicho libro como clave de lectura de la Historia.</p>
<p style="text-align: justify;">En esta penúltima historia del libro, toma la voz Jorge, un joven de 22 años, que sienta cátedra en un tema tan complejo como la verdad. La esencia de su planteamiento es que una verdad abstracta, construida sólo con ideas, se aleja de la realidad. Para él la verdad nace del bien. Lo que para Jorge es un bien contiene verdad. Y lo que es un bien para él, también puede serlo para los demás, de lo cual deriva una verdad compartida.</p>
<p style="text-align: justify;">Alfredo Rubio de Castarlenas (Barcelona, 1919-1996) compuso el libro a partir de historias reales a las cuales cambió el nombre y alguna referencia más. Como buen médico y formador de personas, de las historias fue extrayendo una pedagogía que le permitía aplicarla a nuevos encuentros con personas. De ahí nació el <em>realismo existencial</em>, una manera de entender y vivir la existencia.</p>
<p style="text-align: justify;">El joven Jorge, por lo que entre-leemos de la historia, es un vitalista y un realista. Nos invita a alejarnos de los ideales y centrarnos en el bien existente, en el que puede palparse y no sólo pensarse. Su bien y el bien de los demás, su verdad y la verdad de los demás.</p>
<p style="text-align: justify;">En la Historia, la que se escribe con mayúscula y se ha convertido en una rama del saber, la verdad ocupa un lugar central. El que la Historia sea verdadera le da credibilidad social y genera identidad colectiva y sentido de pertenencia. La verdad de un pueblo es su pasado común, el que señala de dónde se viene, cómo sucedieron los hechos que constituyen su manera de ser y quiénes han protagonizado su Historia.</p>
<p style="text-align: justify;">La Historia, pues, se convierte en originadora y eje. Pero, antes de que exista la Historia se da el hecho que la genera. La Historia nace de la realidad. Para Jorge, su historia nace de su bien. Y su mayor bien es existir. Esto nos conduce a que la Historia nace de la existencia.</p>
<p style="text-align: justify;">El problema viene cuando la Historia que se va reproduciendo, enseñando en las escuelas, repitiéndose en medios informativos, etcétera, se convierte en una instantánea congelada, en una imagen de dos dimensiones que al mostrar oculta. Una idea que deforma y pierde profundidad, convirtiéndose fácilmente en una herramienta manipuladora de consciencias.</p>
<p style="text-align: justify;">En su última intervención, Jorge dice a Alfredo que buscar el verdadero bien de uno equivale a un esfuerzo de sanearse. Es decir, otorga a la toma de consciencia sobre el bien un valor terapéutico. Jorge, de alguna manera, propone tener los pies puestos en la realidad suya y compartida –que es su bien– para poder contemplar la verdad.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando nos situamos delante de un televisor o dispositivo digital a ver noticias, es imposible saber la verdad sobre los hechos que presentan. Primero, porque en pocos minutos no se pueden abordar temas complejos. Segundo, porque muchas veces se crea una “verdad” a fuerza de repetir lo mismo constantemente, sin saber todos sus matices o cómo evolucionan los acontecimientos. Tercero, porque las verdades que exponen se van alejando de la realidad que dicen expresar, creando titulares recordables que crean estados de opinión no crítica, sensacionalista (de sensación).</p>
<p style="text-align: justify;">La existencia, la realidad, “el bien”, como prefiere llamarlo Jorge, no se encuentra en lo que exponen muchos de los medios de información. Ciertamente indican que pasa algo, pero es tal la sucesión de imágenes y el salto de un tema a otro, que se banalizan y pierden la esencia de su bien. Se transforman en verdades desechables que generan la falsa sensación de estar informados.</p>
<p style="text-align: justify;">Para conectar con la verdad y, por tanto con la Historia, siguiendo la propuesta de Jorge, hay que conectar con nuestro bien. El singular y el compartido. Pero, ¿qué es ese bien? Recojo una de las frases de Jorge en esta historia 21: “la realidad está llena de posibilidades y sorpresas”. Esto nos acerca a lo que es el bien para él. El bien tiene que ver con su realidad personal y compartida con otras personas, y es un bien abierto a la existencia, dinámico, sorprendente en el sentido de que muestra nuevas cosas de sí. No es una idea estática y definitiva, para siempre. Por eso, la Historia como disciplina del saber, ha de estar siempre abierta a que las verdades o hechos históricos cambian en la medida que va cambiando nuestra mirada sobre ellos.</p>
<p style="text-align: justify;">Esto último no quiere decir que lo que un día fuera verdad ahora no lo sea porque lo veamos de forma diferente. Nuestra mirada, con la distancia, puede ir adquiriendo nuevos matices y ver un hecho histórico relacionado con la constelación de hechos que lo posibilitaron y las irradiaciones que ha desencadenado posteriormente. Esto sólo se consigue con el tiempo y haciendo un ejercicio constante de contrastarlo con la realidad que vayamos encontrando, no con los ideales que se fijan y ocultan con su estaticidad la complejidad de dicho hecho histórico.</p>
<p style="text-align: justify;">Concluyo con una frase de la película <em>La sociedad de la nieve</em>: “… regresar al pasado sabiendo que es lo que más cambia…”. Cambia, porque también vamos cambiando nosotros y nosotras a medida que conocemos mejor nuestro bien y ahondamos en nuestras verdades.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Javier BUSTAMANTE ENRIQUEZ<br />
</em><em>Psicólogo social<br />
</em><em>Ciudad de México, México<br />
</em><em>Mayo de 2024</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/05/en-el-bien-se-encuentra-la-verdad/">En el bien se encuentra la verdad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Documentar la realidad</title>
		<link>https://www.revistare.com/2024/02/documentar-la-realidad/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Feb 2024 05:58:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[documental]]></category>
		<category><![CDATA[historia]]></category>
		<category><![CDATA[Javier Bustamante]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Javier BUSTAMANTE</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/02/documentar-la-realidad/">Documentar la realidad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_14012" aria-describedby="caption-attachment-14012" style="width: 823px" class="wp-caption alignnone"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/02/colon-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-14012" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/02/colon-1024x680.jpg" alt="" width="823" height="547" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/02/colon-1024x680.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/02/colon-300x199.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/02/colon-1536x1019.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/02/colon-2048x1359.jpg 2048w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/02/colon-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/02/colon-1320x876.jpg 1320w" sizes="auto, (max-width: 823px) 100vw, 823px" /></a><figcaption id="caption-attachment-14012" class="wp-caption-text">Retrato hipotético de Cristóbal Colón, imagen de muchos documentales (la Murtra, Badalona). Foto: Javier Bustamante</figcaption></figure>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">La realidad nos está hablando todo el tiempo de sí misma. En este sentido nos aporta documentación rica sobre la vida. Desde los detalles aparentemente más simples, hasta los procesos más complejos y maravillosos. El ser humano, desde que comenzó a nombrar la realidad, se ha dedicado a documentarla. El hecho de hablar de ella, asignarle palabras para describirla y representarla en su interior, dar explicación a los fenómenos naturales, ha producido infinidad de documentos materiales e inmateriales.</p>
<p style="text-align: justify;">En el proceso de evolución de la documentación de la vida se pasó de la simple pronunciación sonora de ésta a su representación en imágenes. Nos queda herencia en pinturas rupestres, petroglifos, códices, la invención de la escritura, la reproducción de textos y grabados… La historia es larga y rica, mostrando cómo el ser humano necesita plasmar qué piensa y qué siente ante la realidad. Y darle a esto un soporte material que perdure en el tiempo y que transmita un mensaje que se difunda.</p>
<p style="text-align: justify;">A fines del siglo XIX, con la invención del cine, comenzó el germen de lo que hoy conocemos como cine documental. En aquel entonces no existía banda sonora, pero la evolución de este arte se encargó de poner voz a las imágenes. Con justicia, puede considerarse a Louis Lumière como el pionero del cine documental.</p>
<p style="text-align: justify;">En la historia del cine, lo que conocemos como cine ficción ha cobrado gran relieve, entre otras cosas porque implica un negocio y porque presenta el plus de la actuación. Es el símil de la novela, donde la imaginación y la creación literaria no tiene límites. Pero bien se dice que la realidad siempre supera la ficción. Y el cine documental no es el hermano menor del cine de ficción, simplemente son dos géneros distintos que comparten el mismo soporte audiovisual. Además de prestarse un sinnúmero de recursos.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>En el cine documental son básicos varios aspectos</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><em>La historia</em> que se retrata parte de algún acontecimiento o aspecto real. Puede ser la vida una persona o grupo de personas, un pueblo. Tratarse de un acontecimiento puntual que deja huella. Una tradición, una fiesta, una práctica habitual. Un hecho lamentable al que se quiere dar voz y trascendencia… El abanico es tan amplio como la misma realidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Obviamente, <em>el soporte audiovisual</em> del documental. Esto implica todo el trabajo creativo y la puesta en escena del oficio. Su producción, con todos los momentos que conlleva, desde la semilla que origina el tema, pasando por la recolección de imágenes y sonido a través de entrevistas, horas de filmación que ilustren el tema y aporten material de recurso, hasta llegar al momento de la edición final. Generalmente y aunque no lo parezca, casi todos los documentales, al menos los de cierta duración, implican años.</p>
<p style="text-align: justify;">El trabajo posterior a la creación también es arduo. Implica <em>la difusión</em> del documental. Lograr que acceda a los circuitos donde se muestran este tipo de género, tanto nacionales como internacionales. De esta manera la obra cumple con su doble misión: documentar la realidad y difundirla.</p>
<p style="text-align: justify;">Otro aspecto básico es <em>la financiación</em>. Al tratarse de un cine “no comercial”, es sumamente difícil sufragar una creación de este tipo. En alguna ocasión puede tratarse de una obra de encargo, pero generalmente no es así. Muchos documentales, por no decir la mayoría, nacen de iniciativas particulares. Del encuentro de la persona con una realidad que merece no quedar en el olvido. O sea, que hay mucho de altruismo y de gratuidad. Y otro tanto de denuncia y solidaridad. Por lo mismo, implica mucho de dedicar horas “por amor al arte” por parte de los creadores y productores. Y también de buscar ayudas privadas, institucionales y hasta de familiares y amigos para poder salir adelante. Pero sí se puede y se puede con mucha calidad. Cada vez más se aprecian documentales que realizan milagros con muy poco.</p>
<p style="text-align: justify;">Por último, un aspecto vital: <em>el documentalizador</em> (por llamarlo de alguna manera). La persona o grupo de personas que realizan el documental, con toda su humanidad como herramienta creativa. La visión de quien realiza el documental es la que acaba delimitando el enfoque sobre la realidad que se comparte. Acerca el zoom y el micro hacia aquellos detalles que serán la esencia del documental, las perlas que se engarcen en el hilo argumental. Aquí cabe resaltar que el componente emocional es inseparable de todo documental. Esto no quiere decir que se pierda objetividad en el planteamiento, sino que es vital la parte humanizadora. Toda creación documental transmite emociones, ya sean de felicidad y apego total a lo que se muestra o de rechazo e indignación. Y este aspecto pasa totalmente por la sensibilidad del creador o creadores y su implicación con la realidad que documentan.</p>
<p style="text-align: justify;"><em> </em></p>
<p><em>Javier BUSTAMANTE ENRIQUEZ<br />
</em><em>Poeta<br />
</em><em>Ciudad de México, México<br />
</em><em>Fabrero de 2024</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/02/documentar-la-realidad/">Documentar la realidad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Dos más dos igual a uno</title>
		<link>https://www.revistare.com/2023/11/dos-mas-dos-igual-a-uno/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Nov 2023 05:58:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[22 Historias clínicas de realismo existencial]]></category>
		<category><![CDATA[Alfredo Rubio]]></category>
		<category><![CDATA[Alfredo Rubio de Castarlenas]]></category>
		<category><![CDATA[cuantificar]]></category>
		<category><![CDATA[Dos más dos igual a uno]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Javier BUSTAMANTE</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_12627" aria-describedby="caption-attachment-12627" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/11/mural-historia-guerra.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-12627 size-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/11/mural-historia-guerra-e1699264505998-1024x736.jpg" alt="" width="660" height="474" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/11/mural-historia-guerra-e1699264505998-1024x736.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/11/mural-historia-guerra-e1699264505998-300x216.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/11/mural-historia-guerra-e1699264505998-768x552.jpg 768w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/11/mural-historia-guerra-e1699264505998.jpg 1224w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-12627" class="wp-caption-text">Fragmento de mural de Fernando Castro Pacheco. Palacio de Gobierno de Mérida, México. <br />Fotografía: Javier Bustamante</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">¡Cuánta razón tiene Antonio a sus 23 años! Dos más dos no son cuatro. No, al menos, en la vida concreta. La abstracción de las matemáticas nos da una perspectiva del mundo y permite avances científicos tremendos. Pero al trasladar a la vida algunos planteamientos resulta que comienzan a aparecer las excepciones.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero, ¿quién es Antonio? Antonio es el protagonista de la historia 20 del libro <em>22 historias clínicas –progresivas– de realismo existencial</em> (Edimurtra: Barcelona, 1985). Es el texto que venimos trabajando en esta sección desde hace algún tiempo. Las historias que en él nos cuenta su autor Alfredo Rubio, nos sirven para hacer una lectura de la Historia. El realismo existencial, como posicionamiento ante la vida, nos permite tomar consciencia del gran tesoro de existir y, a la vez, de los límites dentro de los cuales nos movemos. “Podría no haber existido y, sin embargo, existo”, es una de las evidencias que nos muestra.</p>
<p style="text-align: justify;">Pues Antonio nos acerca a otra gran evidencia. Una cosa es la teoría y, otra, la manera en que se encarna la teoría. Dicho de otro modo: no siempre coinciden los ideales con las realidades. El mundo de las ideas nos sirve para acercarnos a la realidad, para teorizar y formular planteamientos generales, pero la realidad siempre desborda los esquemas.</p>
<p style="text-align: justify;">Este 2023 se ha visto fuertemente marcado por las guerras. Y aún no nos reponemos de los estragos de la pandemia. En estos acontecimientos macro la tendencia a cuantificar los daños es una forma de hacernos idea de la magnitud de sus consecuencias. Sin embargo, aquí podemos comprobar como “uno no es igual a uno”. Porque no es lo mismo una persona viva que una persona muerta. Ni nueve mil muertos en un mes no son sólo nueve mil unidades: hay nueve mil biografías que se han interrumpido de golpe y de una manera violenta. Nueve mil con los miles de posibilidades más de vidas futuras.</p>
<p style="text-align: justify;">Una guerra es una gran herida en la humanidad que altera al planeta entero. En cada ser humano se condensa la humanidad entera y si ese ser humano concreto sufre, la humanidad entera lo resiente. Si son varios pueblos los que sufren en un conflicto, la población humana del planeta también recibe esa agresión.</p>
<p style="text-align: justify;">Los números, ciertamente, son un ingrediente más del estudio de la Historia y ayudan a dimensionar los acontecimientos. Pero son como una instantánea, una foto, donde nos dice cuántas personas aparecen en ella, incluso nos acercan a ciertos datos como la edad, dónde se sitúan, algunos aspectos materiales e incluso ideológicos. Pero es eso, una imagen, el reflejo de un momento preciso. La realidad es más, porque es cambiante, porque alguien puede aparecer sonriendo en una foto y vivir un gran drama interior, porque como dicen: ni somos todos los que estamos, ni estamos todos los que somos.</p>
<p style="text-align: justify;">Todas las herramientas que nos ayudan a estudiar, comprender, valorar la Historia, son eso: herramientas. Deben emplearse de manera combinada para aportarnos más datos, cuya interpretación arroje luz sobre determinado hecho histórico, sabiendo que la luz siempre deja en sombra aspectos importantes que complementan o dan volumen a dicho estudio.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando sumas dos más dos, al menos en el plano de lo social, la sumatoria es la interacción de singularidades que se ven afectadas por la presencia y la cercanía del otro o de los otros. En una guerra, nueve mil muertos son nueve mil nombres de personas, cada una con una historia de vida que no se ha cortado ahí porque sigue resonando. Al menos en la consciencia planetaria no se debe opacar ese eco, porque esas vidas tienen mucho qué decirnos.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Javier BUSTAMANTE ENRIQUEZ</em><br />
<em>Psicólogo social</em><br />
<em>Ciudad de México, México</em><br />
<em>Noviembre de 2023</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2023/11/dos-mas-dos-igual-a-uno/">Dos más dos igual a uno</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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