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	<title>Revista RE Castellano</title>
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	<description>Revista de pensamiento y opnión</description>
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	<title>Revista RE Castellano</title>
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		<title>Motivos para la esperanza</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Elena Giménez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Apr 2026 05:00:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[Convivencia]]></category>
		<category><![CDATA[esperanza]]></category>
		<category><![CDATA[Guerra]]></category>
		<category><![CDATA[Leticia Soberón]]></category>
		<category><![CDATA[Motivos para la esperanza]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En este momento tan convulso</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/04/motivos-para-la-esperanza/">Motivos para la esperanza</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_34551" aria-describedby="caption-attachment-34551" style="width: 660px" class="wp-caption alignnone"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/04/pexels-eray-7520336-2026-04-06-23_50_27-scaled.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-34551 size-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/04/pexels-eray-7520336-2026-04-06-23_50_27-1024x683.jpg" alt="" width="660" height="440" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/04/pexels-eray-7520336-2026-04-06-23_50_27-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/04/pexels-eray-7520336-2026-04-06-23_50_27-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/04/pexels-eray-7520336-2026-04-06-23_50_27-768x512.jpg 768w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/04/pexels-eray-7520336-2026-04-06-23_50_27-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/04/pexels-eray-7520336-2026-04-06-23_50_27-2048x1365.jpg 2048w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/04/pexels-eray-7520336-2026-04-06-23_50_27-1320x880.jpg 1320w" sizes="(max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-34551" class="wp-caption-text">Los últimos 70 años han sido ejemplo de una laboriosa construcción de acuerdos, equilibrios de intereses, marcos legales e instituciones mundiales. Y muchas sociedades han alcanzado un bienestar sin precedentes en la historia. Imagen de Eray en Pexels.</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Nuestro planeta, visto desde la luna por los astronautas, les produce una combinación de asombro y estremecimiento por su belleza. Esa perspectiva les hace evidente que es la casa de todos los seres vivos, y que los humanos están ligados por un vínculo de hermanos, sin distinción.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero en este momento tan convulso, la humanidad tropieza con la misma piedra de siempre, en la que lleva milenios tropezando: ambición, envidia, ansias de dominio, resentimientos antiguos. Y así, la guerra vuelve a marcar la vida cotidiana de todos. Muertes inútiles e injustas, gasto desmesurado, tiempo y esfuerzos perdidos, sufrimiento, miedo al futuro. Además de la verdad, primera víctima de las guerras, flaquea también en la población mundial la esperanza, esa íntima convicción de que el ser humano es capaz de mejores actitudes.</p>
<p style="text-align: justify;">Y hay que decir que la esperanza tiene fundamento. La historia nos muestra innumerables ejemplos de guerras de todo tipo y escala, pero también han existido y existen ejemplos reales en que los pueblos y sus líderes han mostrado su capacidad de dialogar y negociar para mantener un marco estable de convivencia. Ningún tratado es perfecto, todos han roto costuras por algún sitio, pero es indudable que la humanidad ha caminado en su conjunto hacia modelos más inteligentes de convivir y gestionar sus diferencias a escala planetaria.</p>
<p style="text-align: justify;">Los últimos 70 años han sido ejemplo de una laboriosa construcción de acuerdos, equilibrios de intereses, marcos legales e instituciones mundiales orientadas a defender a los débiles y poner contrapesos a los poderosos.</p>
<p style="text-align: justify;">Ha sido real, aunque frágil. Y muchas sociedades han alcanzado, en ese período de estabilidad, un bienestar sin precedentes en la historia. Aunque con mucho menos equidad, también en los países menos desarrollados algunos logros importantes en educación y reducción de la pobreza.</p>
<p style="text-align: justify;">Todo eso está ahora mismo en peligro. Lo que llaman «el viejo orden internacional» parece ya inservible, se le presenta como superado u obsoleto.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero no está superado de ninguna manera. Está siendo vulnerado e ignorado por parte de sectores sociales y líderes primitivos y sin escrúpulos que pretenden ejercer un predominio de la fuerza bruta para acaparar los bienes de la Tierra.</p>
<p style="text-align: justify;">La capacidad de respetar a los adversarios, de dialogar, negociar y concordar equilibrios que moderen los poderes políticos, no es una ficción. Es posible recuperar este modelo de convivencia. Quienes viven con esperanza se esfuerzan en promover con realismo esas dinámicas de diálogo inteligente, aunque el viento por ahora esté soplando en contra.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Abril de 2026</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/04/motivos-para-la-esperanza/">Motivos para la esperanza</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Muralismos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Apr 2026 05:00:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[Arte rupestre]]></category>
		<category><![CDATA[Diego Rivera]]></category>
		<category><![CDATA[grafiti]]></category>
		<category><![CDATA[México]]></category>
		<category><![CDATA[Muralismo mexicano]]></category>
		<category><![CDATA[Museo Vivo del Muralismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Javier BUSTAMANTE</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/04/muralismos/">Muralismos</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_34509" aria-describedby="caption-attachment-34509" style="width: 941px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/04/IMG20260320150700-scaled.jpg"><img decoding="async" class=" wp-image-34509" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/04/IMG20260320150700-1024x771.jpg" alt="" width="941" height="739" /></a><figcaption id="caption-attachment-34509" class="wp-caption-text">Uno de los murales de Diego Rivera en el edificio de la Secretaría de Educación Pública, también sede actual del <em>Museo Vivo del Muralismo</em>, Ciudad de México. Pintados entre 1923 y 1928, Rivera utilizó la técnica del buon fresco sobre muro directo que, aunque antigua, los muralistas mexicanos la estaban redescubriendo. Foto: Javier Bustamante</figcaption></figure>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">Los seres humanos, desde épocas remotas, plasmamos sobre cuevas y paredes acontecimientos importantes para la colectividad. En muchas latitudes del planeta se han encontrado pinturas rupestres que dan cuenta de diversas actividades de la vida prehistórica, destacando la caza y los rituales que la propiciaban. Es decir que se unía en estas manifestaciones artísticas, la necesidad de sobrevivencia material y la dimensión espiritual. Se calculan unos 400 000 vestigios rupestres en todo el planeta, muchos catalogados y protegidos. Al norte de España, en la zona de Cantabria, hay uno de los ejemplos más ricos en arte rupestre en la Cueva de Altamira.</p>
<p style="text-align: justify;">Con el paso de los siglos, los seres humanos pasamos de pintar sobre las rocas de las cuevas a hacerlo sobre los muros de construcciones, principalmente en espacios sagrados o destinados al poder político. Así nacieron las pinturas murales, algunas para representar acontecimientos históricos, otras de tipo religioso y algunas más con motivos simplemente decorativos. En las culturas mesoamericanas destacan frescos como el de Bonampak, en Chiapas. Datan del año 790 y narran escenas de tipo religioso, bélico, artístico y de la vida cotidiana. En la misma pintura se encuentran numerales que han hecho posible saber las fechas a que se refieren los acontecimientos que narran.</p>
<p style="text-align: justify;">Otro caso de pintura mural, pero de temática meramente religiosa, se encuentra en numerosas iglesias y capillas románicas que se extienden por Europa. El arte cristiano encontró en los muros de los espacios sagrados un lugar idóneo para representar la vida y pasión de Jesús, la vida de María, relatos bíblicos, vidas de santas y de santos, entre otros temas que servían para catequizar a las poblaciones. Eran como una Biblia para analfabetas, porque en aquella Edad Media pocas personas sabían leer y, mucho menos, latín. En el <em>Museu Nacional d’Art de Catalunya</em>, Barcelona, se encuentran muchos exponentes de estas pinturas que nos muestran el románico catalán en su máximo esplendor.</p>
<p style="text-align: justify;">Ya a mediados del siglo XIX, pero sobretodo en el primer tercio del XX, se dio en México un movimiento artístico llamado el <em>Muralismo</em>. Nació como tal en el contexto sociocultural posterior a la Revolución Mexicana (1910-1917) y se caracterizó por una política de apoyo a la educación, el arte y la cultura de los gobiernos post-revolucionarios. Se pretendía poner en valor una nueva identidad mexicana que rescatara el pasado prehispánico, la importante población indígena, los valores rurales y de la clase obrera, así como las tradiciones y costumbres, teniendo como trasfondo una política de izquierda que era la que gobernaba el país en aquella época.</p>
<p style="text-align: justify;">Dentro de los muralistas destacaron “Los tres grandes”: David Alfaro Siqueiros, Diego Rivera y José Clemente Orozco, quienes pintaron importantes espacios políticos, educativos y culturales del país. Junto a ellos también destacan nombres como Juan Cordero, quien fue uno de los precursores del muralismo a mediados del siglo XIX; o Sergio Murillo, mejor conocido como el Dr. Atl, quien es considerado el padre del muralismo moderno e impulsor de los tres grandes y otros artistas más como Roberto Montenegro, Federico Cantú, Xavier Guerrero y Ramón Alva, entre otros.</p>
<p style="text-align: justify;">Un aspecto central del Muralismo es que los artistas que participaban de él rechazaban la posición de que el arte era para una minoría selecta. Por el contrario, ellos creaban por y para el pueblo y las temáticas que abordaban reflejaban su historia, las injusticias que habían padecido y que padecían y destacaban un México indígena y mestizo. El ideal de un nuevo nacionalismo fue plasmándose en los muros de edificios emblemáticos que, hasta la fecha, siguen maravillando a la población local y sus visitantes extranjeros.</p>
<p style="text-align: justify;">El Muralismo mexicano da cuenta de un momento histórico del país, atravesado por tendencias ideológicas y políticas que pretendían ser parteaguas con el pasado inmediato de represión y anulación de gran parte de la población. Por lo mismo, también puede leerse una carga contestataria importante que se radicalizaba en una lucha de clases que pugnaba por el nacimiento de un nuevo México. El arte casi nunca es neutral, cada expresión estética es hija de su momento y responde a las necesidades y a las inquietudes de la sociedad que la hacen nacer. El caso del Muralismo mexicano es un claro ejemplo.</p>
<p style="text-align: justify;">En su momento ayudó a poner imagen a todo un proceso histórico de siglos y a forjar una identidad nacional, encumbrando heroínas y héroes, visibilizando situaciones de abuso de poder y señalando enemigos del pueblo. En nuestros días los muros de muchas ciudades son espacios que vuelven a reflejar el sentir y el pensar de las personas, haciéndose eco de diversas realidades y no sólo de un proyecto único de país. Encontramos mensajes de paz, llamamientos a cuidar el planeta, proclamas por la igualdad de géneros, denuncias por violación a los derechos humanos… Junto con otras expresiones murales cifradas que sólo saben leer colectivos entre los cuales se cruzan grafitis.</p>
<p style="text-align: justify;">Más que un movimiento muralista, tanto en México como en muchas partes del mundo, actualmente existen <em>muralismos</em>: maneras diferentes de tomar las paredes y otras superficies como soporte para plasmar mensajes colectivos provenientes de voces diversas. Ciertamente, un mural es para ser visto por muchos ojos y esto le dará siempre a esta manifestación artística su carácter comunitario. La pluralidad del siglo XIX se deja ver también en los muros de sus ciudades y pueblos.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Javier BUSTAMANTE ENRÍQUEZ<br />
</em><em>Poeta<br />
Ciudad de México, México<br />
</em><em>Abril de 2026</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/04/muralismos/">Muralismos</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>¿Miedo a cambiar?</title>
		<link>https://www.revistare.com/2026/04/miedo-a-cambiar/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Apr 2026 05:00:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[coraje]]></category>
		<category><![CDATA[decisión]]></category>
		<category><![CDATA[miedo]]></category>
		<category><![CDATA[protección]]></category>
		<category><![CDATA[Sara Canca Repiso]]></category>
		<category><![CDATA[¿Miedo a cambiar?]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Sara CANCA</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_34452" aria-describedby="caption-attachment-34452" style="width: 400px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/barbaramatthijs-people-1357850_1280.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-34452" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/barbaramatthijs-people-1357850_1280-300x199.jpg" alt="" width="400" height="266" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/barbaramatthijs-people-1357850_1280-300x199.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/barbaramatthijs-people-1357850_1280-1024x679.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/barbaramatthijs-people-1357850_1280-768x509.jpg 768w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/barbaramatthijs-people-1357850_1280-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/barbaramatthijs-people-1357850_1280.jpg 1280w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a><figcaption id="caption-attachment-34452" class="wp-caption-text">«El verdadero coraje no es no tener miedo,<br />sino avanzar con él al lado, sin cederle el volante,<br />para que las emociones nos sirvan para la vida.»<br />Foto de barbaramatthijs en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Hay miedos que te rompen y otros que tú rompes. Miedos consentidos y miedos con sentido; otros, que no tienen. Los primeros, los que permitimos, pesan mucho al analizar nuestro pasado con la visión presente, descontextualizada. Nos recuerda la famosa frase del filósofo Ortega y Gasset «Yo soy yo y mi circunstancia y si no la salvo a ella, no me salvo yo». Hay miedos que te avisan, que te cuidan, que te salvan, y algunos que no te dejan vivir. Miedos de ida y vuelta y miedos que se quedan y parecen eternos. Se enquistan y te dejan anquilosado. Miedo al cambio, a lo desconocido, a lo nuevo, aunque la vida que lleves no esté en tu top de mejores versiones; saber el final de cada día, aunque sea triste y aburrido, te regala <em>seguridad</em> –no pondremos el atributo de falsa–. Miedo escénico y miedo a que monten una escena y, por ese miedo al conflicto, callamos y tragamos. Miedos que en aquel momento fueron necesarios y que ahora no deberíamos ni siquiera reciclar. Porque es en estas buhardillas de almacenamientos de &#8216;por si acaso&#8217;, en lo más recóndito de nuestra memoria, donde trazamos el pequeño camino de <em>seguridad</em> que nos recuerda lo que fuimos, quiénes somos y los que seremos. Si no nos determina ni roba confianza, avanza.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Miedo a enamorarse, miedo al fracaso, miedo de ser feliz. Miedo al miedo</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Hace unos días, una chica me consultaba cómo ir al inminente examen de oposición. No entendí la pregunta, no podía ser que me pidiera consejo de si tenía que ir en moto o en tren, si la llevaban sus padres o tenía que hacer el camino sola, si tenía que vestir con un vestido alado o tejanos reventados. Desarrolló la pregunta un poco más: «Me refiero a si voy pensando que voy a aprobar o es mejor no ir muy ilusionada, para no llevarme después la decepción». No respondo nunca tan rápido como en ese momento: «Por descontado, tienes que ir a por todas, lo conseguirás, ¡estás trabajando mucho! Y si no aprobaras, ya gestionaremos la sensación de fracaso. No puedes caminar hacia finales que ya han sido escritos. Ya sé que tenemos miedo de no cumplir las expectativas que pensamos que otros tienen de nosotros, pero nuestra vida debe desarrollarse desde el sentido más profundo del ser».</p>
<p style="text-align: justify;">El miedo es una emoción que surge ante lo que podría pasar o no en el futuro, basada en la expectativa. En general, el miedo implica imaginar o anticipar situaciones futuras, como un aviso interno que dice: &#8216;Ojo con lo que harás&#8217;, o: &#8216;Estés atento a quien tienes delante&#8217;. Y cuando sientes miedo, se produce una ausencia del flujo sanguíneo en la parte superior del cuerpo, porque la sangre se dirige a las extremidades inferiores para facilitar la huida rápida y salir corriendo. Está preparado. Es por ello por lo que el rostro se suele palidecer.</p>
<p style="text-align: justify;">A veces, sin embargo, nos anticipamos. ¿A quién no le ha pasado nunca que ha sentido miedo de hacer el ridículo al hablar en público? Empezamos a sentir este rubor antes, incluso, de que pase. Sea una situación real o imaginaria, nuestro organismo se prepara. Cierto o simbólico, se activa la misma respuesta en nuestro cuerpo. Y es ese mismo miedo el que también nos protege, nos da señales. No se trata de eliminarlo, sino de no dejar que conduzca nuestra vida. El verdadero coraje no es no tener miedo, sino avanzar con él al lado, sin cederle el volante, para que las emociones nos sirvan para la vida. Y todas las emociones, bien gestionadas, son funcionales y nos impulsan a actuar.</p>
<figure id="attachment_34451" aria-describedby="caption-attachment-34451" style="width: 400px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/geralt-path-4610699_1280.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-34451" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/geralt-path-4610699_1280-300x200.jpg" alt="" width="400" height="267" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/geralt-path-4610699_1280-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/geralt-path-4610699_1280-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/geralt-path-4610699_1280-768x512.jpg 768w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/geralt-path-4610699_1280.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a><figcaption id="caption-attachment-34451" class="wp-caption-text">«Porque el miedo, siendo un mecanismo de protección,<br />nos ayuda a evaluar riesgos y tomar decisiones de manera reflexiva.»<br />Foto de Gerd Altmann en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">A veces, el miedo revela deseo. Cabe preguntarnos: ¿Qué harías si no tuvieras miedo? También es una manera de preguntarse: ¿Qué deseo estás reprimiendo? ¿Qué parte de ti está esperando permiso para salir? Detrás del miedo, muchas veces hay un anhelo: ¿Tienes miedo de hablar en público? Quizás desees ser escuchado. ¿Tienes miedo de cambiar de carrera? Quizá haya un llamamiento hacia alguna otra cosa más auténtica. ¿Te cuesta poner límites? Posiblemente hay una necesidad de ser respetado. Tenemos miedo al fracaso: «¿Y si no funciona?». Miedo al juicio: «¿Qué dirán los demás?». Miedo al éxito: «¿Y si resulta que sí funciona y no sé cómo sostenerlo?». Miedo a perder algo: «¿Qué tendré que dejar ir si hago este paso?». Miedo de descubrir quién eres realmente: «¿Y si no me gusta lo que encuentre?».</p>
<p style="text-align: justify;">Hay miedos que son esporádicos, que pasan de tanto en tanto, como invitados inesperados. Por ejemplo, imaginemos que nos hacen pánico los arácnidos, y un día nos encontramos con uno. Gritamos, perdemos el control, el miedo se apodera de nosotros. Después, cuando el susto pasa, nos queda el tiempo para calmar el corazón y dejar que la sangre vuelva a fluir tranquila, recuperando poco a poco la calma y la razón. Imaginemos que esta persona con aracnofobia viviera continuamente rodeada de arañas: no sólo se asustaría de tanto en tanto, sino que estaría siempre en tensión, con los sentidos alerta, sin descanso, esperando el momento en que aparezca otra.</p>
<p style="text-align: justify;">Les pasa a muchas personas. Y no sólo con las arañas. Experimentan este estado de alarma constante. Puede ser en la convivencia diaria con otra persona: su pareja, los progenitores, los hijos. Hay gente que vive en alerta continua. Y por miedo, sea a la soledad o al abandono, no se muestran tal y como son. Esta forma de expresión te está indicando que hay que modificar algo en ti y en tu entorno.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando nos frena algo, a veces utilizamos la expresión, ¿a qué tienes miedo?, ¿qué harías si no tuvieras miedo? Porque el miedo, mal gestionado, paraliza. ¿Anulamos el miedo, lo demonizamos o aprendemos a gestionarlo? Porque el miedo, siendo un mecanismo de protección, nos ayuda a evaluar riesgos y tomar decisiones de manera reflexiva. Es un equilibrio interesante entre atreverse a hacer cosas nuevas y ser conscientes de las repercusiones.</p>
<p style="text-align: justify;">Quizás, la pregunta correcta sería: ¿qué harías en tu vida si el miedo no te encarcelara? Si tuviera un miedo sano, me atrevería a ser más auténtica, incluso cuando eso significara decepcionar las expectativas de los demás. Me lanzaría sin tener todas las respuestas. Diría &#8216;sí&#8217; a lo incierto, y también &#8216;no&#8217; a lo que ya no vibra conmigo. Pediría ayuda sin vergüenza. Perseguiría lo que me apasiona, aunque no tenga garantías.</p>
<p style="text-align: justify;">Y quizás lo más importante: me permitiría errar, porque el miedo al error muchas veces es más paralizante que el error mismo.</p>
<p style="text-align: justify;">Todo ello, pide observar, valorar y analizar los propios recursos, trazar un plan y actuar.</p>
<p><em>Sara CANCA REPISO<br />
Psicóloga<br />
Cádiz (España)<br />
</em><em>Artículo publicado originalmente en la Revista RE num. 123, edición catalana</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/04/miedo-a-cambiar/">¿Miedo a cambiar?</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Trasfondo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Apr 2026 04:59:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[Trasfondo]]></category>
		<category><![CDATA[belleza]]></category>
		<category><![CDATA[poesía]]></category>
		<category><![CDATA[ser]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Javier BUSTAMANTE</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/04/trasfondo-107/">Trasfondo</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/04/IMG_4678-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-large wp-image-34494 alignnone" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/04/IMG_4678-768x1024.jpg" alt="" width="660" height="880" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/04/IMG_4678-768x1024.jpg 768w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/04/IMG_4678-225x300.jpg 225w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/04/IMG_4678-1152x1536.jpg 1152w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/04/IMG_4678-1536x2048.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/04/IMG_4678-1320x1760.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/04/IMG_4678-scaled.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="padding-left: 80px;"><span style="font-size: 14pt;"><strong>Ya es bello ser</strong></span></p>
<p style="padding-left: 80px;"><span style="font-size: 14pt;">Por qué blanco: pureza,</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">por qué calificar,</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">por qué condenar a belleza</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">lo que simplemente es</span></p>
<p style="padding-left: 80px;"><span style="font-size: 14pt;">si ya es bello ser,</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">por qué obligarle a ser bello</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">sólo por aparentar,</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">por agradar,</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">por servir para algo</span></p>
<p style="padding-left: 80px;"><span style="font-size: 14pt;">que quizás no gusta ser.</span></p>
<p style="padding-left: 80px;">(Del poemario <em>En tanto vibro</em>, 2025)</p>
<p style="padding-left: 80px;"><em>Javier BUSTAMANTE ENRÍQUEZ</em><br />
<em>Poeta</em><br />
<em>Ciudad de México, México</em><br />
<em>Abril de 2026</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/04/trasfondo-107/">Trasfondo</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Aprender a descansar</title>
		<link>https://www.revistare.com/2026/04/aprender-a-descansar/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Leticia Soberón]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Apr 2026 04:59:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Relaciones humanas]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[descanso]]></category>
		<category><![CDATA[mindfulness]]></category>
		<category><![CDATA[relax]]></category>
		<category><![CDATA[vacaciones]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Leticia SOBERÓN</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/04/aprender-a-descansar/">Aprender a descansar</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Parece que debería de ser fácil e instintivo <strong>detenerse</strong> cuando la <strong>fatiga nos invade</strong>, pero nuestro entorno cultural <strong>no nos lo pone tan fácil</strong>. Tanto en tiempo laboral como en el así llamado «de vacaciones» estamos<strong> bombardeados por miles de mensajes</strong>, se nos ofrecen <strong>actividades de ocio</strong>, nuevas conexiones para explorar mundos virtuales o físicos. Se valora mucho «seguir activos», no parar, <strong>no parar</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">Incluso con la mejor de las intenciones se mantiene un <strong>modo «seguir haciendo»</strong>, hablando sin parar, gestionando la convivencia, animando a los demás&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Pero esta carrera infinita<strong> tiene un costo para nuestra persona</strong>. La actividad perenne <strong>nos desgasta y nos vacía de sentido</strong>. Terminamos por no saber el para qué de tanto esfuerzo, vamos corriendo hacia ninguna parte.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¡Somos limitados!</strong> Física, mental y anímicamente tenemos <strong>necesidad de detenernos</strong> y estar inactivos un tiempo. Nuestro <strong>cuerpo</strong> <strong>requiere descanso,</strong> quietud. Nuestro <strong>interior, silencio</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando <strong>callamos por un tiempo suficientemente largo</strong> permitimos que las aguas, agitadas río abajo, <strong>se remansen</strong> en nuestro lago interior. Que las partículas en suspensión vayan bajando al fondo y nos permitan<strong> ver el fondo a través de la transparencia del agua</strong>. Los acontecimientos y las experiencias vividas<strong> se decantan en nosotros</strong>, toman su lugar adecuado, sus <strong>dimensiones auténticas</strong>, su <strong>valor</strong> más allá de las primeras reacciones que suelen provocar en nosotros de manera espontánea.</p>
<figure id="attachment_30301" aria-describedby="caption-attachment-30301" style="width: 430px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/08/man-1156543_1280.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-30301" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/08/man-1156543_1280-300x200.jpg" alt="" width="430" height="286" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/08/man-1156543_1280-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/08/man-1156543_1280-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/08/man-1156543_1280-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/08/man-1156543_1280.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 430px) 100vw, 430px" /></a><figcaption id="caption-attachment-30301" class="wp-caption-text"><em>Saber que no somos indispensables        Fotografía José Alba Pixabay</em></figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Y con el panorama más claro y sereno, podemos tomar en el momento adecuado<strong> mejores decisiones</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Descansar es confiar</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Confiar en el <strong>poder reparador</strong> de nuestra propia<strong> biología</strong>. Confiar en que a pesar de nuestra ausencia temporal, <strong>los demás</strong> pueden gestionar la vida <strong>de manera adecuada</strong>. Confiar en esas personas que <strong>nos suplen</strong> y hacen las cosas <strong>de modo diferente.</strong> Confiar en que el inmediato futuro seguirá con una relativa estabilidad y <strong>podremos retomarlo</strong>. Incluso que <strong>sin nosotros</strong> las cosas pueden mejorar: ¡tantas veces <strong>nos creemos indispensables</strong> y a veces somos precisamente una<strong> fuente de problemas</strong>!</p>
<p style="text-align: justify;">Descansar es saber que seguimos siendo valiosos <strong>mientras no hacemos nada</strong>. Nuestro <strong>valor no está en el hacer, sino en el ser</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">Descansar nosotros también es <strong>confiar en los demás cuando descansan</strong>. Permitirles ausentarse —evidentemente con el ritmo acordado para que las situaciones no se vean afectadas—, recordando que también en este caso, el valor de las personas no está en lo que hacen, sino en lo que son.</p>
<p style="text-align: justify;">Y éste es un ejercicio muy valioso para <strong>preparar la vejez </strong>—en que ya no podremos hacer casi nada— y<strong> la muerte</strong>, en que nos abandonamos completamente al límite de nuestro ser, confiando en que todo lo realizado adquiere su sentido pleno en ese momento.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Descansar es un gran acto de humildad</strong> que nos resitúa con alegría en nuestra condición humana.</p>
<p><em>Leticia SOBERÓN MAINERO<br />
</em><em>Psicóloga y doctora en comunicación<br />
</em><em>La Herradura (Granada), agosto 2025</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/04/aprender-a-descansar/">Aprender a descansar</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Recorrido humano ante los miedos y las ansiedades</title>
		<link>https://www.revistare.com/2026/04/recorrido-humano-ante-los-miedos-y-las-ansiedades/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Apr 2026 04:59:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[ansiedad]]></category>
		<category><![CDATA[desánimo]]></category>
		<category><![CDATA[Enric Álvarez Martínez]]></category>
		<category><![CDATA[huir]]></category>
		<category><![CDATA[miedo]]></category>
		<category><![CDATA[Recorrido humano ante los miedos y las ansiedades]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Enric ÁLVAREZ</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/04/recorrido-humano-ante-los-miedos-y-las-ansiedades/">Recorrido humano ante los miedos y las ansiedades</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_34421" aria-describedby="caption-attachment-34421" style="width: 400px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/clickerhappy-man-1394395_1920.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-34421" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/clickerhappy-man-1394395_1920-300x200.jpg" alt="" width="400" height="267" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/clickerhappy-man-1394395_1920-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/clickerhappy-man-1394395_1920-1024x684.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/clickerhappy-man-1394395_1920-768x513.jpg 768w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/clickerhappy-man-1394395_1920-1536x1026.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/clickerhappy-man-1394395_1920-1320x881.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/clickerhappy-man-1394395_1920.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a><figcaption id="caption-attachment-34421" class="wp-caption-text">«Llegamos al desánimo cuando nuestro cerebro no es capaz de<br />controlar o modular la cantidad de sustancias activadoras<br />frente a tantos estímulos ansiógenos.» <br />Foto de Rudy and Peter Skitterians en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">El miedo es en esencia una emoción completamente normal, intensa y adaptativa, que nos salva la vida. Todos los mamíferos tienen miedo, desde que nacen hasta que se mueren. Es una respuesta incondicionada del cerebro, es decir, no se aprende pues la llevamos &#8216;de serie&#8217; y supone una conducta de huida ante una situación de peligro. Cualquier estímulo brusco y amenazante, sea sensorial, visual, acústico o táctil, inmediatamente nos puede producir una respuesta de miedo, desde que nacemos hasta que morimos. Todo esto sigue un circuito, el estímulo pasa por un cruce que es una estación de enlace, que es el tálamo y éste lo envía hacia la corteza cerebral, para mandar a la musculatura lo que tiene que hacer y hacia el sistema límbico, que cambia todas las aferencias al sistema vascular, porque en vez de pasar la sangre al sistema digestivo, que vaya toda a la musculatura y facilite la huida.</p>
<p style="text-align: justify;">El miedo viene definido por la huida. Lo vemos en los documentales de animales del Serengueti, cuando están bebiendo en un charco de agua y de golpe levantan la cabeza porque huelen –eso lo hemos perdido nosotros– que hay un depredador cerca, huelen un poco más y marchan corriendo. Eso es lo que hace todo ser vivo mamífero que tiene percepción de un estímulo de amenaza y por lo tanto tiene miedo: inmediatamente se produce la huida.</p>
<p style="text-align: justify;">El miedo deja de ser adaptativo cuando se condiciona con otros estímulos ambientales y estos producen una respuesta similar, no igual, que llamamos ansiedad. Así lo muestran los experimentos de Pavlov, como el del perro que cuando le pones alimentos delante segrega saliva y ácido clorhídrico. Estímulos que previamente son neutros y que no le producen ningún tipo de respuesta como es una luz o un sonido, si se asocian repetidamente con la comida, al final producen la misma respuesta que la comida. Es lo que se llama condicionamiento simple. Es la forma más elemental de condicionamiento, pero se produce constantemente, porque cuando sufrimos una situación de miedo, hay cosas alrededor, personas, colores, hay contexto, una habitación, una carretera, etc., que se puede condicionar con este miedo. Y es lo que puede producir la ansiedad, que es el miedo condicionado.</p>
<figure id="attachment_34424" aria-describedby="caption-attachment-34424" style="width: 360px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/besnopile-grandparents-2807673_1280.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-34424" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/besnopile-grandparents-2807673_1280-300x200.jpg" alt="" width="360" height="240" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/besnopile-grandparents-2807673_1280-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/besnopile-grandparents-2807673_1280-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/besnopile-grandparents-2807673_1280-768x512.jpg 768w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/besnopile-grandparents-2807673_1280.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 360px) 100vw, 360px" /></a><figcaption id="caption-attachment-34424" class="wp-caption-text">«Hay que abordar cómo vivimos, cómo nos informamos y<br />a qué hacemos caso para modificar este exceso<br />de estímulos &#8216;amenazantes&#8217; que nos rodean.»<br />Foto de Besno Pile en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Además, no tendremos miedo sólo con estos elementos del contexto que son condicionados, sino de todos los elementos que se parezcan, es lo que se llama fenómeno de generalización. Y con esto los seres humanos somos los que tenemos más capacidad de generalización, tanto que cuando un clínico intenta analizar de dónde viene el condicionamiento es casi imposible saber de dónde viene el primario. El propio Pavlov cuando explica el condicionamiento sencillo o simple, también dicho pavloviano, nos explica que si se deja totalmente de asociar el miedo con estos estímulos que antes eran neutros y ahora producen ansiedad se puede llegar a perder este vínculo. Es lo que se llama extinción. Resulta que en patología humana este vínculo no se pierde casi nunca, por no decir nunca. Es necesario que haya otro tipo de condicionamiento. Es lo que hace que este miedo se mantenga, es lo que se llama condicionamiento operativo, instrumental o <em>skinneriano</em>, ya que Skinner fue quien lo definió.</p>
<p style="text-align: justify;">Condicionamiento operativo quiere decir que cuando se aplica un refuerzo positivo, cuando se da una recompensa a un ente vivo, el comportamiento que hace en ese momento tendrá tendencia a reproducirse, a presentarse con más frecuencia. Hay dos tipos de reforzador, el positivo que es el premio, la recompensa y el reforzador negativo, que hace aumentar la frecuencia del comportamiento cuando desaparece. El reforzador negativo universal y omnipresente es la ansiedad. En el momento que se produce el miedo condicionado (ansiedad), todo aquello que lo hace desaparecer queda inmediatamente reforzado y se presenta con más frecuencia. Esto explica en gran parte porqué las patologías de ansiedad, que tratan a los psiquiatras, no se extinguen habitualmente de una forma espontánea.</p>
<p style="text-align: justify;">El ejemplo más entendible es la situación fóbica. Si una persona tiene miedo a volar en avión, a medida que se acerca al embarque, la ansiedad irá aumentando hasta que será máxima cuando esté a punto de subir. Si en este momento da media vuelta y se aleja del avión, la ansiedad irá mermando hasta desaparecer. La consecuencia es que huir del avión quedará reforzado y en consecuencia la fobia a volar.</p>
<p style="text-align: justify;">Por otro lado, el condicionamiento del miedo se puede producir en una sola &#8216;sesión&#8217; de condicionamiento simple si la intensidad es lo suficientemente importante y la cantidad de sustancias activadoras (como el ácido glutámico, noradrenalina y dopamina) es muy alta. Es el caso del trastorno de estrés postraumático que se puede producir después de una gran catástrofe, durante una guerra, en un choque colectivo en la autopista o en un accidente aéreo.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Qué puede llegar a producir el desánimo?</strong></p>
<figure id="attachment_34428" aria-describedby="caption-attachment-34428" style="width: 360px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/sweetaholic-rabbit-3837752_1280.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-34428" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/sweetaholic-rabbit-3837752_1280-300x200.jpg" alt="" width="360" height="240" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/sweetaholic-rabbit-3837752_1280-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/sweetaholic-rabbit-3837752_1280-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/sweetaholic-rabbit-3837752_1280-768x512.jpg 768w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/sweetaholic-rabbit-3837752_1280.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 360px) 100vw, 360px" /></a><figcaption id="caption-attachment-34428" class="wp-caption-text">«Eso es lo que hace todo ser vivo mamífero que tiene<br />percepción de un estímulo de amenaza y por lo tanto<br />tiene miedo: inmediatamente se produce la huida.»<br />Foto de Julia Schwab en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Con una mezcla de miedos condicionados y miedos que estamos viviendo en el actual contexto sociológico. Llegamos al desánimo cuando nuestro cerebro no es capaz de controlar o modular la cantidad de sustancias activadoras frente a tantos estímulos ansiógenos.</p>
<p style="text-align: justify;">Uno de los grandes sistemas de neuromodulación del cerebro es el sistema serotoninérgico. Lo que hace es regular y por tanto reducir la actividad de estas sustancias excitatorias. Cuando su actividad no es suficiente para evitar que se liberen demasiadas se produce la anhedonia y el desánimo. El modelo animal de anhedonia nos demuestra esta relación. La parte positiva es que los modernos antidepresivos serotoninérgicos son capaces de revertir esta situación, tanto a nivel experimental como en la vida cotidiana, en todo caso sólo es un &#8216;pegado&#8217;. Hay que abordar cómo vivimos, cómo nos informamos y a qué hacemos caso para modificar este exceso de estímulos &#8216;amenazantes&#8217; que nos rodean.</p>
<p style="text-align: justify;">Finalmente, como conclusión diremos, que si bien la depresión es una enfermedad que tiene una constelación de síntomas que se escapan de los conceptos de los que estamos tratando, se puede producir una especie de depresión funcional en situaciones de estas que estamos mencionando. Cuando nuestro sistema neuromodulador no es capaz de modular todas estas sustancias excitatorias que suben por los miedos condicionados y la misma ansiedad, sí que la anhedonia y otros síntomas depresivos pueden aparecer, porque es una forma funcional de crear una depresión, aunque no es exactamente igual pero se parece mucho y el grado de sufrimiento puede ser notable.</p>
<p><em>Enric ÁLVAREZ MARTÍNEZ<br />
Doctor en Psiquiatría<br />
</em><em>Artículo publicado originalmente en la Revista RE num. 123, edición catalana</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/04/recorrido-humano-ante-los-miedos-y-las-ansiedades/">Recorrido humano ante los miedos y las ansiedades</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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			</item>
		<item>
		<title>Chile, una reflexión desde la cultura de paz</title>
		<link>https://www.revistare.com/2026/04/chile-una-reflexion-desde-la-cultura-de-paz/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Apr 2026 04:58:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[Carol Victoria FUENTES ZÚÑIGA]]></category>
		<category><![CDATA[Chile]]></category>
		<category><![CDATA[Chile una reflexión desde la cultura de paz]]></category>
		<category><![CDATA[cultura de paz]]></category>
		<category><![CDATA[desprecio]]></category>
		<category><![CDATA[paz]]></category>
		<category><![CDATA[resentimiento]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.revistare.com/?p=34499</guid>

					<description><![CDATA[<p>Carol FUENTES</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/04/chile-una-reflexion-desde-la-cultura-de-paz/">Chile, una reflexión desde la cultura de paz</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_34500" aria-describedby="caption-attachment-34500" style="width: 798px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/04/pexels-kimberly-alves-2160417495-36721823-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-34500" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/04/pexels-kimberly-alves-2160417495-36721823-683x1024.jpg" alt="" width="798" height="1108" /></a><figcaption id="caption-attachment-34500" class="wp-caption-text">Foto: Kimberly Alves / pexeles</figcaption></figure>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>CHILE, ENTRE EL DESPRECIO Y EL RESENTIMIENTO.<br />
</strong><strong>UNA REFLEXIÓN DESDE LA CULTURA DE PAZ</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Hace poco menos de un mes asumió el primer gobierno de extrema derecha en Chile en tiempos de pos dictadura (el ex presidente Piñera, que gobernó el país en dos ocasiones, representó los intereses de una derecha tradicional, ligada al gran empresariado y manifestó abiertamente su oposición a los crímenes de lesa humanidad realizados por agentes del Estado durante el gobierno de Pinochet).</p>
<p style="text-align: justify;">El ideario del actual gobierno, expresado durante la campaña presidencial, de <strong>un gobierno de emergencia para salir de la crisis</strong>, se está haciendo sentir, con recortes presupuestarios en diversos ministerios, un alza histórica en la venta de combustible, un discurso catastrófico respecto de la gestión del presidente saliente, Gabriel Boric (“Recibimos un estado quebrado”), un fuerte impulso al control inmigratorio, reducción de impuestos al sector más acomodado del país y en política exterior, una peligrosa alineación con E.E.U.U., entre otros ajustes que ya tienen movilizado a un sector importante de la población chilena y que aventuran un alza importante en el costo de la vida en uno de los países económicamente más estables de América latina, pero en cuyo seno se sostiene una profunda desigualdad en la distribución de la riqueza.</p>
<p style="text-align: justify;">Quisiera continuar este relato con extractos del que fue mi trabajo final con el que obtuve el grado de master en el postgrado Cultura de Paz, Cohesión Social y Diálogo Intercultural: Aplicaciones Prácticas de la Universitas Albertiana / Universidad de Barcelona en el año 2020.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong> EL DESPRECIO Y LA DESIGUALDAD</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Chile se ha constituido en tanto nación republicana basado en el principio de la construcción de un modelo de país a imagen y semejanza de las necesidades y aspiraciones de un pequeño grupo de poder, el que, a lo largo de los siglos ha afianzado esta condición utilizando los recursos institucionales que ha creado para ese efecto. Del mismo modo, y como consecuencia directa de este proceso, se ha ido desarrollando, bajo el alero de privilegio de ese pequeño segmento de la sociedad, una cultura basada en la sensación de una vida injusta, llena de sacrificios, que no se traducen en mejoras sustanciales en la vida del resto de los ciudadanos.</p>
<p style="text-align: justify;">Mirado desde el prisma emocional, es posible argumentar que han sido dos las emociones que se han establecido como piezas fundantes del modo de ser de nuestra cultura local. Por un lado, el <strong>DESPRECIO </strong>y, por otro, el<strong> RESENTIMIENTO</strong></p>
<p style="text-align: justify;">El desprecio como razón fundante de la mirada de nuestras históricas élites respecto a la enorme masa de pueblos originarios, campesinos y de trabajadores en general, y que se ha traducido, históricamente, en segregación, control social, desigualdad, estallidos sociales cada cierto período de tiempo y violentos episodios de represión.</p>
<p style="text-align: justify;">Chile ostenta el triste récord de ser uno de los países del mundo con mayor desigualdad en la repartición de la riqueza y este no es un hecho menor, pues diversos estudios<a href="applewebdata://46DB8FDF-D02C-4EE5-8994-126FFF159B1E#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a> señalan la relación directa entre desigualdad y conflicto social. En ese sentido, fomentar procesos de modificación en la estructura del Estado que favorezcan la disminución de la desigualdad repercutirá directamente en la disminución de un significativo número de conflictos sociales que nuestro país ha arrastrado, como pesadas cadenas, a lo largo de su historia y que en los últimos años y particularmente desde el comienzo del estallido social (octubre de 2019), han cobrado relevancia inusitada debido a sus expresiones de violencia callejera.</p>
<p style="text-align: justify;">Es interesante la perspectiva reflexiva señalada por el sociólogo noruego Johan Galtung, uno de los principales teóricos modernos sobre la paz. Desde la perspectiva de Galtung hay violencia cuando los seres humanos se ven influidos de tal manera que sus realizaciones efectivas, somáticas y mentales están por debajo de sus realizaciones potenciales<a href="applewebdata://46DB8FDF-D02C-4EE5-8994-126FFF159B1E#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a>. En otras palabras, en la medida que la satisfacción de las necesidades básicas esté más alejada de la realidad, se abrirá espacio para la violencia. La brecha entre las condiciones materiales y las aspiraciones de las personas genera una tensión social o personal que se traduce, finalmente en actos de violencia.</p>
<p style="text-align: justify;">Galtung aporta a los estudios sobre la paz la profundización y problematización del concepto de violencia, en ese sentido, señala que podemos encontrar cuatro manifestaciones, ellas son:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Violencia clásica. Aquella violencia directa contra el cuerpo.</li>
<li>La privación de las necesidades humanas básicas</li>
<li>Represión. Es la privación de los derechos humanos</li>
<li>Alienación. Es la privación de necesidades superiores</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">La primera de las violencias corresponde a la violencia física, en tanto las otras tres constituyen la violencia estructural<a href="applewebdata://46DB8FDF-D02C-4EE5-8994-126FFF159B1E#_ftn3" name="_ftnref3">[3]</a>. Desde esta perspectiva la violencia estructural no es propia de las personas, es una violencia que viene de la institucionalidad, del Estado, de las estructuras más rígidas de la sociedad. De esta manera, promover y acceder a una paz duradera implica, necesariamente, dar cuenta de la violencia estructural y, por ello, modificar la naturaleza de los estados, tornarlos más humanos, más vinculados con las necesidades más sentidas de sus ciudadanos. En otras palabras, implica considerar la desigualdad y la injusticia social como factores detonantes de violencias, factores que deben ser intervenidos para transitar al pleno desarrollo de una paz verdadera.</p>
<p style="text-align: justify;">Galtung considera que las dos formas a través de las cuales se manifiesta la violencia estructural externa, son la represión y la explotación. En su planteamiento incorpora también el concepto de violencia cultural, que viene a ser una suerte de soporte en torno del cual se asientan la violencia estructural y la violencia directa. En ese sentido señala que, la violencia cultural se manifiesta de forma simbólica y es administrada a través de:</p>
<p style="text-align: justify;">&lt;&lt;<em>la religión y la ideología, en el lenguaje y el arte, en la ciencia y en el derecho, en los medios de comunicación y en la educación</em><a href="applewebdata://46DB8FDF-D02C-4EE5-8994-126FFF159B1E#_ftn4" name="_ftnref4">[4]</a>&gt;&gt;.</p>
<p style="text-align: justify;">La maquinaria de la violencia estructural perpetúa relaciones de desigualdad y exclusión. En el caso particular de Chile esa exclusión y desigualdad se sustenta, desde mi perspectiva, en el desprecio.</p>
<p style="text-align: justify;">Un Estado que actúa como morigerador en las relaciones entre empleadores y trabajadores, cuenta con espacio ético y poder político suficiente como para frenar intentos abusivos y favorecer relaciones basadas en el respeto mutuo, en la confianza y en fines superiores como lo es el desarrollo y fortalecimiento de relaciones pacíficas y respetuosas de convivencia, o como diría Galtung, de una paz positiva, que implica la ausencia de todo tipo de violencia, incluida la estructural<a href="applewebdata://46DB8FDF-D02C-4EE5-8994-126FFF159B1E#_ftn5" name="_ftnref5">[5]</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, cuando el Estado es constituido y coaptado, precisamente, por el grupo de poder que detenta el control de la economía y que utiliza la maquinaria estatal para su propio beneficio, la situación se torna insostenible para el resto de la población, pues la relación entre el mundo de los trabajadores y el mundo de la institucionalidad se da en condiciones de absoluta asimetría, en que la institucionalidad del Estado, frente a las demandas del mundo civil por establecer mejoras en la naturaleza de la estructura política de la nación y en las condiciones de vida de la mayoría de la población, ha respondido a través del desprecio, que se manifiesta en violencia de manera estructural, pero también a través de violencia directa ejercida contra la ciudadanía.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>RESENTIMIENTO Y VIOLENCIA CALLEJERA</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Por otro lado, la rabia acumulada tras “injusticias de siglos”, como diría Violeta Parra en su canción “Arauco tiene una pena”, dio paso al desarrollo de una evolución de la rabia, que es el <strong>RESENTIMIENTO</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">La rabia expresada se traduce en indignación y la indignación tiene un componente ético que es interesante analizar. Para Francesc Torralba:</p>
<p style="text-align: justify;">&lt;&lt;<em>En la indignación hay, pues, una búsqueda y una esperanza. Este es el factor positivo de esta emoción colectiva. Se indigna quien espera un ordenamiento justo, un trato equitativo, una distribución justa de los recursos</em><a href="applewebdata://46DB8FDF-D02C-4EE5-8994-126FFF159B1E#_ftn6" name="_ftnref6">[6]</a>&gt;&gt;</p>
<p style="text-align: justify;">El resentimiento es una emoción poderosa pues se constituye en una razón de ser, en la justificación precisa de mi actual condición, que tiene responsables fuera de mí, ajenos a mis propios deseos y capacidades. El resentimiento me obliga a externalizar el problema, a mirar al otro lado, a ver en los demás o en un grupo determinado de la población, la razón de mis penurias, los causantes de mis pesares. Entre el resentimiento y la violencia dura (aquella que se ve y se siente) y que Galtung define como <strong>violencia clásica</strong> hay, en la mayoría de los casos, una línea muy delgada que es muy fácil cruzar.</p>
<p style="text-align: justify;">Desde la perspectiva de Torralba, es posible definir el resentimiento como:</p>
<p style="text-align: justify;">&lt;&lt;Una reacción emocional del yo respecto al tú. Se trata, pues, de una reacción interpersonal entre dos seres libres, inteligentes y responsables&gt;&gt;<a href="applewebdata://46DB8FDF-D02C-4EE5-8994-126FFF159B1E#_ftn7" name="_ftnref7">[7]</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">Torralba basa su definición en la perspectiva fenomenológica de Scheler, para el que existen dos tipos de resentimiento</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li><strong>El resentimiento individual</strong>. Es la Causa directa del enfrentamiento entre el yo y el tú.</li>
<li><strong>El resentimiento colectivo</strong>. Causa de las guerras, masacres interétnicas y limpiezas raciales<a href="applewebdata://46DB8FDF-D02C-4EE5-8994-126FFF159B1E#_ftn8" name="_ftnref8">[8]</a>.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">El resentimiento tiñe nuestro modo de análisis, contamina nuestra forma de ver el mundo y de tomar decisiones, instala arbitrariamente categorías de juicio y sesgos que imposibilitan mi acercamiento hacia la paz, el entendimiento y los acuerdos con otros, pues está fundado en la venganza, el odio, la sensación de impotencia, los celos, la hostilidad hacia el otro o los otros.</p>
<p style="text-align: justify;">En el resentimiento, al igual que en el desprecio hay relaciones asimétricas de poder. El resentido, por lo general, lo está con alguien o algo (una institución, por ejemplo) que, en algún momento determinado de la existencia, cometió un atropello, una acción que a ojos del resentido es considerada una injusticia. Si la sensación de injusticia se constituye en la norma, en un hecho permanente, en una forma de ser, en un modelo que se replica a diario, la rabia inicial (emoción asociada directamente a la sensación de vivir o presenciar una injusticia) se transforma en resentimiento y esta emoción tiene la particularidad de enraizarse en nosotros, de hacerse parte integral de nuestro modo de ver y actuar en el mundo. Pero su mayor peligro radica, probablemente, en su facilidad para ser traspasada a las nuevas generaciones, convirtiéndose en un imperativo categórico, en un axioma de vida que las personas, las familias, los pueblos y las culturas, adoptan y constituyen en su modo de ser y de actuar en el mundo de la vida. Este modo de resentimiento histórico, desde la perspectiva de la Carta de la Paz es considerado como:</p>
<p style="text-align: justify;">&lt;&lt;<em>Totalmente absurdo, porque es el resentimiento de algo que ya no existe, de algo que pasó pero que no debe condicionar el presente. Las generaciones heredan valores, creencias, cultura; pero también heredan odios, prejuicios raciales y étnicos, sentimientos de hostilidad y violencia</em>&gt;&gt;<a href="applewebdata://46DB8FDF-D02C-4EE5-8994-126FFF159B1E#_ftn9" name="_ftnref9">[9]</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">Tanto el desprecio como el resentimiento corresponden a modos de mirar la realidad y particularmente a los otros y otras, con un lente que invalida, que prejuzga sin conocer, que me hace tomar una posición de radicalidad respecto de la otredad basado en una falsa perspectiva histórica. Veo en el otro o en la otra, el responsable de mi modo actual de vivir la vida, o el peligro inminente que, a través de su accionar puede alterar mi particular manera de ser y de estar, me lleno de mundos explicativos respecto a esa culpabilidad y a esa peligrosidad y tomo acciones precisas para que mi punto de vista respecto de aquella situación sea conocido y, con ello, validado. Como corolario de esta forma de actuar, el punto de vista del otro es anulado, privado de su categoría de legitimidad, puesto en un orden inferior. Lo que el otro piensa o señala no vale nada frente a mis ojos, porque es inferior a mi o porque es el responsable directo de mi desgracia.</p>
<p style="text-align: justify;">En resumen, tanto el resentimiento como el desprecio, son formidables enemigos para lograr la paz, quizás sean los obstáculos más difíciles que las sociedades debemos superar.</p>
<p style="text-align: justify;">Para las diversas comunidades del planeta, la construcción y el relato histórico en torno de conceptos maniqueos como buenos y malos, vencedores y vencidos, defensores de la democracia o Estados terroristas, ha nutrido no sólo de literatura el ámbito de la historia, sino también de creencias y modos de ver y de sentir respecto de aquellos hechos históricos. Dicho de otro modo, han generado las bases para configurar culturas que ven y actúan en función de aquellos criterios que tienen a la base el resentimiento y el desprecio. En ese sentido, procesos francos y reales respecto de establecer la paz definitiva en espacios y territorios en conflicto, se ven permanentemente amenazados por la herencia y la profunda herida que dejan estas emociones. Las guerras actuales, cuyo corolario es la que se libra en el llamado medio oriente, son un duro golpe de realidad para una humanidad que aún no termina de encontrar ese ansiado camino hacia la paz.</p>
<p style="text-align: justify; padding-left: 40px;"><a href="applewebdata://46DB8FDF-D02C-4EE5-8994-126FFF159B1E#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Por ejemplo, el Estudio Longitudinal Social de Chile realizado por el Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social COES, del año 2017 y profundizado el año 2018.<br />
<a href="applewebdata://46DB8FDF-D02C-4EE5-8994-126FFF159B1E#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> Fisas, V (1987). “Los conceptos de violencia y paz”. En Fisas. V: Introducción al estudio de la paz y de los conflictos. Barcelona, p. 69-85.<br />
<a href="applewebdata://46DB8FDF-D02C-4EE5-8994-126FFF159B1E#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a> Fisas, Ibid.<br />
<a href="applewebdata://46DB8FDF-D02C-4EE5-8994-126FFF159B1E#_ftnref4" name="_ftn4">[4]</a> Galtung, J. Ibid.<br />
<a href="applewebdata://46DB8FDF-D02C-4EE5-8994-126FFF159B1E#_ftnref5" name="_ftn5">[5]</a> Fisas, Ibid<br />
<a href="applewebdata://46DB8FDF-D02C-4EE5-8994-126FFF159B1E#_ftnref6" name="_ftn6">[6]</a> Torralba F. “La Revolución Ética” (2016). Madrid, España<br />
<a href="applewebdata://46DB8FDF-D02C-4EE5-8994-126FFF159B1E#_ftnref7" name="_ftn7">[7]</a> Torralba F. “El resentimiento, obstáculo fundamental a la paz”. En: Rigor, J. et al. Convivencia en el siglo XXI. Barcelona: ESIN, 1995. P. 142-149<br />
<a href="applewebdata://46DB8FDF-D02C-4EE5-8994-126FFF159B1E#_ftnref8" name="_ftn8">[8]</a> Torralba F. Ibid<br />
<a href="applewebdata://46DB8FDF-D02C-4EE5-8994-126FFF159B1E#_ftnref9" name="_ftn9">[9]</a> Torralba F. Ibid</p>
<p><em>Carol FUENTES ZÚÑIGA</em><br />
<em>Trabajadora social</em><br />
<em>Postítulo en estudios de familia. Master en Cultura de paz, cohesión social y diálogo intercultural: aplicaciones prácticas</em><br />
<em>Santiago de Chile, Chile</em><br />
<em>Abril de 2026</em></p>
<p style="text-align: justify;"><a href="applewebdata://46DB8FDF-D02C-4EE5-8994-126FFF159B1E#_ftnref1" name="_ftn1"></a></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/04/chile-una-reflexion-desde-la-cultura-de-paz/">Chile, una reflexión desde la cultura de paz</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Informarse sin enfermar</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Apr 2026 04:58:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[desinformación]]></category>
		<category><![CDATA[fatiga informativa]]></category>
		<category><![CDATA[información]]></category>
		<category><![CDATA[Informarse sin enfermar]]></category>
		<category><![CDATA[Leticia Soberón Mainero]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Leticia SOBERÓN</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_34403" aria-describedby="caption-attachment-34403" style="width: 378px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/maxmann-newspaper-2253409_1280.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-34403" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/maxmann-newspaper-2253409_1280-300x200.jpg" alt="" width="378" height="252" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/maxmann-newspaper-2253409_1280-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/maxmann-newspaper-2253409_1280-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/maxmann-newspaper-2253409_1280-768x512.jpg 768w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/maxmann-newspaper-2253409_1280.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 378px) 100vw, 378px" /></a><figcaption id="caption-attachment-34403" class="wp-caption-text">«Seleccionar bien y apoyar las fuentes de información fiables.<br />No sólo leer o escuchar aquello que nos confirma en nuestra<br />burbuja de opinión, sino conocer otros puntos de vista.»<br />Foto de Th G en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Hace tiempo escuché a Rosa María Calaf, extraordinaria periodista, afirmar que «nos sentimos informados, pero solo estamos entretenidos». Se refería al escaso valor auténticamente informativo de muchos contenidos que consumimos, y eso que cuando ella lo dijo todavía no se vivía el auge de las redes sociales. Esto que se llama abusivamente &#8216;información&#8217; muchas veces no es nada más que contenidos de entretenimiento, casi siempre catastróficos y negativos, con formato noticias de última hora.</p>
<p style="text-align: justify;">Vivimos en una era en la que la información mezclada con la opinión, las ideologías y el bombardeo de contenidos nunca duermen. Las alertas de noticias interrumpen nuestros momentos de paz, los titulares sensacionalistas nos despiertan con un café cargado de ansiedad y las redes sociales amplifican cada tragedia en un bucle constante que no da tregua.</p>
<p style="text-align: justify;">La sobreexposición a noticias negativas genera un fenómeno bien documentado: &#8216;fatiga informativa&#8217;. Un término que parece técnico pero que se manifiesta con síntomas muy humanos: tristeza inexplicable, miedo al futuro, desesperanza, e incluso una especie de parálisis emocional. El bombardeo continuo de tragedias nos da la falsa impresión de que el mundo es un lugar en colapso constante, cuando en realidad, el progreso y la bondad también pasan&#8230; sólo que no hacen tanto ruido.</p>
<p style="text-align: justify;">Aquí convergen dos elementos de diferente naturaleza que favorecen la predominancia de malas noticias, sobre los que deberíamos trabajar como personas y como sociedad:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li><strong>El gusto generalizado por las malas noticias</strong>, los dramas y las catástrofes, por encima de eso que se pueden llamar &#8216;buenas noticias&#8217;, elementos de esperanza o pistas de salida. Se suelen dar explicaciones de tipo neurológico para explicar que, desde tiempos remotos, la mayoría de la gente logra ver espectáculos sangrientos y terribles (las luchas de gladiadores o entre fieras salvajes, las ejecuciones y quemas de personas en las plazas de los pueblos, las noticias truculentas en todo tipo de medios de comunicación). Se dice que las estructuras cerebrales más ligadas a la supervivencia hacen que el ser humano prefiera más conocer las amenazas de su entorno para poder huir o atacar. Y pasa precisamente eso: si se expone a estas noticias de manera habitual, estará constantemente en actitud huida o ataque (estrés).</li>
<li><strong>La crisis económica de los medios de comunicación</strong> serios para sobrevivir al entorno digital. Incluso con suscripciones de sus usuarios, los diarios sufren desde el nacimiento de Google y otras plataformas de contenidos, porque los recursos de la publicidad se han concentrado en ellos. Con el agravante de que no son responsables de estos contenidos, los recogen de todos los demás, pero no deben dar cuentas a nadie. Les es igual si son noticias-chatarra y falsedades, que si es información de calidad. Para estas plataformas lo más importante es mantener el tráfico que les asegura publicidad, y cuanto más escabrosos y espectaculares sean los titulares, más clics recibirán.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Esta combinación resulta enormemente lucrativa para quienes están en la cresta de la ola, y un lastre para quienes trabajan por una información de calidad, contrastada y equilibrada. También para la ciudadanía, este conjunto de personas que consumimos información y sufrimos la llamada &#8216;fatiga informativa&#8217;.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><strong>Qué es la fatiga informativa </strong></span></p>
<figure id="attachment_34414" aria-describedby="caption-attachment-34414" style="width: 370px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/surprising_media-man-9581593_1920.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-34414" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/surprising_media-man-9581593_1920-300x200.jpg" alt="" width="370" height="247" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/surprising_media-man-9581593_1920-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/surprising_media-man-9581593_1920-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/surprising_media-man-9581593_1920-768x512.jpg 768w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/surprising_media-man-9581593_1920-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/surprising_media-man-9581593_1920-1320x880.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/surprising_media-man-9581593_1920.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 370px) 100vw, 370px" /></a><figcaption id="caption-attachment-34414" class="wp-caption-text">«Si se dice que somos lo que comemos, también somos<br />lo que vemos y escuchamos.» Foto de Mircea Iancu en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">La <em>fatiga informativa</em> es una reacción cada vez más común en un mundo saturado de estímulos digitales y noticias constantes. Aunque parezca un término ligero, sus efectos son profundamente reales:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Emocionales: tristeza persistente, angustia, irritabilidad o una sensación difusa de desesperanza. Es como si cada nueva alerta reforzara la idea de que no hay salida ni solución posible.</li>
<li>Mentales: dificultad para concentrarse, para tomar decisiones o incluso para recordar detalles. La mente entra en un estado de alerta crónica, como si siempre estuviera esperando malas noticias.</li>
<li>Físicos: insomnio, cansancio continuo, tensión muscular o dolores de cabeza. El cuerpo, al igual que la mente, siente que nunca descansa.</li>
<li>Comportamientos: muchas personas empiezan a evitar la información del todo, cayendo en la desinformación. Otros desarrollan una especie de adicción al zapping, buscando sin parar contenidos heterogéneos, como si esto les diera algún tipo de control o certeza.</li>
<li>Sociales: se pierde la confianza en los demás y en las instituciones. La exposición constante a escándalos o desgracias puede alimentar una visión del mundo injusta y peligrosa como norma. Y eso deteriora la calidad de nuestras democracias.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">La fatiga informativa no implica ningún desinterés, al contrario; nace del exceso de interés y de empatía que se siente desbordada. Por ello, cuidar nuestros límites no es un acto de egoísmo, sino de responsabilidad emocional.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><strong>La responsabilidad de la ciudadanía </strong></span></p>
<figure id="attachment_34401" aria-describedby="caption-attachment-34401" style="width: 390px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/thedigitalartist-stress-2902537_1280.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-34401" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/thedigitalartist-stress-2902537_1280-300x200.jpg" alt="" width="390" height="260" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/thedigitalartist-stress-2902537_1280-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/thedigitalartist-stress-2902537_1280-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/thedigitalartist-stress-2902537_1280-768x512.jpg 768w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/thedigitalartist-stress-2902537_1280.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 390px) 100vw, 390px" /></a><figcaption id="caption-attachment-34401" class="wp-caption-text">«&#8217;Fatiga informativa&#8217;. Un término que parece técnico pero que<br />se manifiesta con síntomas muy humanos: tristeza inexplicable,<br />miedo al futuro, desesperanza, e incluso una especie de<br />parálisis emocional.» Imagen de de Pete Linforth en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Informarse responsablemente no quiere decir irse a una isla desierta, tirar el móvil a la basura y apartarse del mundo, sino elegir conscientemente cómo y cuándo abrir la ventana hacia eso que llamamos &#8216;actualidad&#8217;. Implica limitar el tiempo de exposición a noticias, verificar las fuentes y, sobre todo, equilibrar las malas noticias con otras que nutren el alma. Leer sobre avances científicos, historias de superación o iniciativas sociales nos puede recordar que la humanidad es más que sus catástrofes.</p>
<p style="text-align: justify;">El miedo paraliza, pero la información bien dosificada puede ayudar. No se trata de evitar la realidad, sino de impedir que nos arrastre. Nos informamos para estar conectados con el mundo, y la mayoría de las veces ese mismo impulso nos desconecta de nosotros mismos. ¿Cómo mantenernos informados sin enfermarnos en el proceso? Quizás es momento de practicar un nuevo tipo de higiene mental que nos permita cerrar la pestaña de las malas noticias con la misma naturalidad con la que cerramos los ojos para dormir.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuatro sugerencias para mantenerse informados y sanos:</p>
<ol style="text-align: justify;">
<li><strong>Seleccionar bien y apoyar las fuentes de información fiables</strong> (y tanto como sea posible, plurales). No sólo leer o escuchar aquello que nos confirma en nuestra burbuja de opinión, sino conocer otros puntos de vista. Y apoyar el periodismo de calidad: vale la pena este desembolso para fortalecer unas empresas informativas tan importantes en democracia. Y por supuesto evitar compartir noticias sin verificar.</li>
<li><strong>Dosificar la información que recibimos</strong>. Dejar largos lapsos de dedicación a la vida presencial, a lo que pasa en nuestro entorno inmediato. No vale la pena dejarnos arrastrar por la avalancha informativa, ni siquiera la de calidad, pero aún menos la que es reiterativa y obsesiva que destripa los problemas hasta convertirlos en carnaza. No añaden nada los comentarios y detalles morbosos cuando la información esencial ya está transmitida.</li>
<li><strong>Elegir vías de actuación realistas para nuestras posibilidades</strong>. Un gran desafío, pero en nuestro tiempo realmente podemos apoyar causas justas de manera presencial o a distancia. La inmovilidad nos estresa, y aun sabiendo que nuestra contribución pueda ser pequeña, nos ayuda a sentirnos parte de ese mundo que se mete por todos los espacios digitales y nos interpela como personas.</li>
<li><strong> Hacernos amigos del silencio</strong>. Prácticas como la meditación o el yoga ayudan a gestionar un estrés constante que nos enferma. El silencio no sólo nos restaura las estructuras cerebrales. También nos ayuda a aprender a serenar nuestro interior, conectarnos con nosotros mismos, elaborar poco a poco un punto de vista propio sobre lo que pasa en la sociedad y en el mundo.</li>
</ol>
<p style="text-align: justify;">Si se dice que somos lo que comemos, también somos lo que vemos y escuchamos. Estar informados es necesario en nuestro tiempo, pero distinguimos bien lo que permitimos que entre en nuestro espacio interior y en qué medida.</p>
<p><em>Leticia SOBERÓN MAINERO<br />
Psicóloga y doctora en comunicación<br />
</em><em>Madrid, España<br />
</em><em>Artículo publicado originalmente en la Revista RE num. 123, edición catalana</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/04/informarse-sin-enfermar/">Informarse sin enfermar</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Fértiles gotas de bondad en Bogotá (1)</title>
		<link>https://www.revistare.com/2026/04/fertiles-gotas-de-bondad-en-bogota-1/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Apr 2026 04:58:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[Social / Solidaridad]]></category>
		<category><![CDATA[educación]]></category>
		<category><![CDATA[Fértiles gotas de bondad en Bogotá (1)]]></category>
		<category><![CDATA[Moisés Pedraza Robayo]]></category>
		<category><![CDATA[relaciones sociales]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Moisés PEDRAZA</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/04/fertiles-gotas-de-bondad-en-bogota-1/">Fértiles gotas de bondad en Bogotá (1)</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/02/fundacion-zua.png"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-34324 alignright" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/02/fundacion-zua.png" alt="" width="190" height="190" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/02/fundacion-zua.png 225w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/02/fundacion-zua-150x150.png 150w" sizes="auto, (max-width: 190px) 100vw, 190px" /></a>La Fundación Zuá de Bogotá está generando vida y futuro, desde el año 1998, a niños, niñas y jóvenes que, debido a su condición social, caerían fácilmente en redes del narcotráfico, de la prostitución y violencia.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Les ofrecemos una reseña de lo qué hacen, cómo lo hacen, qué han logrado y quiénes son. Puesto que el artículo es un poco largo les presentamos una primera mitad en esta edición de febrero y la otra mitad saldrá en el próximo mes de mayo.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><strong> </strong><strong>¿Qué hacemos?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Trabajamos con niñas, niños y jóvenes de cinco años en adelante, de hogares donde normalmente la cabeza de hogar es una mujer sola, con varios niños quien al menos intenta sostenerlos en condiciones de vulnerabilidad, que viven normalmente en un cuarto rentado y que se dedican al reciclaje por las calles de Bogotá y normalmente lo hacen en las horas de la noche, tal que salen de su casa hacia las seis de la tarde y están regresando a la madrugada.</p>
<p style="text-align: justify;">Entonces es muy difícil para ellas que, una vez ha terminado su jornada de trabajo, logren levantarse para enviar a los niños a la escuela. Y ahí comienzan los problemas, porque no hay quien los cuide en la noche, ni los levanten temprano, no hay quien les prepare algo de desayuno y no hay quien los mande a la escuela. Esta situación los expone al riesgo de abandonar la escuela, quedando expuestos a ser reclutados por las bandas de expendio de drogas, y las niñas fáciles presa de las redes de explotación sexual, embarazos tempranos y todos ellos al consumo de estupefacientes y otros peligros.</p>
<p style="text-align: justify;">Cabe mencionar que la educación pública en Colombia está organizada de tal manera que en cada escuela funcionan dos jornadas, una en la mañana con unos profesores y unos niños y otra en la tarde, con otros profesores y otros niños. Esto hace que la jornada sea muy corta, de cinco horas más o menos de siete a doce y de dos a seis de la tarde, dejando a los niños demasiado tiempo libre.</p>
<p style="text-align: justify;">La Fundación ejecuta 4 programas que son los pilares para avanzar en Programa Nutrición, Programa de Aprendizaje, Programa de Artes, Programa de Educación Superior</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Cómo lo hacemos?</strong></p>
<figure id="attachment_34328" aria-describedby="caption-attachment-34328" style="width: 405px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/02/1-FUNDACION-ZUA.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-34328" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/02/1-FUNDACION-ZUA-300x144.jpg" alt="" width="405" height="195" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/02/1-FUNDACION-ZUA-300x144.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/02/1-FUNDACION-ZUA-1024x493.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/02/1-FUNDACION-ZUA-768x370.jpg 768w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/02/1-FUNDACION-ZUA.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 405px) 100vw, 405px" /></a><figcaption id="caption-attachment-34328" class="wp-caption-text">Fotografía: Moisés Pedraza Robayo</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Hacemos presencia en dos barrios del sur de Bogotá, una en Patio Bonito y otra en Bosa, con una casa en cada uno de estos dos sectores, donde acogemos los niños, en dos jornadas, una en la mañana y una en la tarde. Lo primero es brindarles alimento, luego asesorarles en la elaboración de los deberes escolares y desarrollar sus capacidades reforzando el aprendizaje de las matemáticas, la lectoescritura, el inglés, las artes y el deporte. En forma paralela se hace un trabajo de acompañamiento a las mamás, para que colaboren con la formación de sus hijos. Varias de ellas han decido, con la ayuda de la Fundación, terminar sus estudios de la secundaria y algunas de ellas seguir estudios en la universidad.</p>
<p style="text-align: justify;">A las niñas y niños que terminan la secundaria y quieren seguir estudiando les ofrecemos un curso preuniversitario de un año para mejorar su puntaje de las pruebas de Estado y para prepararlos para un buen desempeño a su ingreso a la universidad. A los que aprueban el preuniversitario se les financia una carrera universitaria con la condición de que dediquen veinte horas semanales dependiendo de sus jornadas universitarias, para atender a los niños en las sedes.</p>
<p style="text-align: justify;">Desde 2018, y a partir del acuerdo de paz del gobierno con las guerrillas, iniciamos un programa para atender a jóvenes del Departamento del Cauca quienes antes del acuerdo terminaban su bachillerato y se vinculaban a la guerrilla. Una vez firmado el acuerdo, quedaron sin “futuro” y enterados de los programas de la Fundación Zuá, solicitaron ayuda. Así creamos este Programa Joven Porvenir del Cauca, destinado a acoger a jóvenes de aquella región que quieren ir a la universidad, tal que los acogemos en la sede rural, allí cursan el preuniversitario en forma virtual y luego van a la universidad.</p>
<p style="text-align: justify;">En la actualidad las dos sedes urbanas y la rural son dirigidas por personas que han pasado por el proceso de formación dentro de la Fundación. La coordinadora de la sede de Patio Bonito, perteneciente a una familia que vivía y aún vive en el sector, se vinculó en el año 2003 cuando estaba terminando la secundaria y luego cursó la carrera siendo financiada por la Fundación. En el 2014 asumió la coordinación y años después cursó la Maestría en Gerencia Social.</p>
<p style="text-align: justify;">La coordinadora de la sede de Bosa se vinculó a la Fundación en el 2017 cuando inscribió a tres de sus hijos en los programas de la Fundación y luego, con la ayuda de esta, cursó en forma virtual la primaria y secundaria, logrando un excelente puntaje en las pruebas de Estado, lo que le permitió ingresar a la Universidad Pedagógica, donde cursa en la actualidad la Licenciatura en Pedagogía Infantil.</p>
<p style="text-align: justify;">La coordinadora de la sede rural ingresó a la Fundación en el 2014, inició con un curso de auxiliar en enfermería, luego se graduó como psicóloga, después, hizo una primera Maestría en Neuropsicología y recientemente, con sus propios ingresos, hizo en la modalidad virtual, una segunda Maestría virtual en Trastornos del Neurodesarrollo, en el ISED de España.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Qué hemos logrado?</strong></p>
<figure id="attachment_34330" aria-describedby="caption-attachment-34330" style="width: 410px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/02/2-FUNDACION-ZUA-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-34330" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/02/2-FUNDACION-ZUA-300x135.jpg" alt="" width="410" height="185" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/02/2-FUNDACION-ZUA-300x135.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/02/2-FUNDACION-ZUA-1024x462.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/02/2-FUNDACION-ZUA-768x347.jpg 768w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/02/2-FUNDACION-ZUA-1536x693.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/02/2-FUNDACION-ZUA-2048x924.jpg 2048w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/02/2-FUNDACION-ZUA-1320x596.jpg 1320w" sizes="auto, (max-width: 410px) 100vw, 410px" /></a><figcaption id="caption-attachment-34330" class="wp-caption-text">Fotografía: Moisés Pedraza Robayo</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Acompañar a aproximadamente 3000 niñas y niños, quienes recibieron una acogida amorosa, que les ayudó a bajar los niveles de violencia, que era la norma en estos grupos familiares y barriales, que les quedó la imagen de una señora amable que a primera hora de la mañana les ofrecía, con cariño y respeto, una bebida caliente (muy significativa en las frías mañanas bogotanas) o que al volver de la escuela al mediodía, encontraban un delicioso plato de comida. Les quedó grabado que no todo el mundo los gritaba y maltrataba, que se sentían mejor en la Fundación y no se querían volver a casa, porque allí no había ni comida y menos amor.</p>
<p style="text-align: justify;">En su ADN ha quedado impreso el recuerdo de varias presentaciones, a final de cada año, en que o participó tocando un instrumento, cantando, bailando o representando un personaje en una obra de teatro, y cuando al final de la obra, el público lo premiaba con un atronador aplauso, que quizá todavía retumbe en su mente, descubría que podía hacer frente a retos tales como subirse a un escenario y desempeñarse aceptablemente bien. Desde luego, quizás ella o él, no alcanza a comprender, cuánto estas largas horas de ensayos, correcciones y ajustes, lo llevaron a desarrollar su disciplina, su organización del tiempo, su capacidad de trabajar en equipo y de aceptar retos grandes en la vida, que hoy son claves para su éxito donde quiera que esté. Sin embargo, sabemos que, de no haber sido por ello, la inmensa mayoría de estos chicos, no hubieran logrado los niveles de desempeño en los diferentes campos donde hoy se encuentran.</p>
<p style="text-align: justify;">Si bien es cierto que a la casi totalidad de mamás de estos niños se les orientó en temas básicos como las pautas de crianza, la necesidad de acompañamiento y presencia suya en la vida de los niños, solamente un pequeño grupo de no más de cincuenta de ellas, han estudiado, varias de ellas desde aprender a leer, otras a cursar su primaria y secundaria y otras, como en el caso de la coordinadora de Bosa, a cursar una carrera universitaria. Quizá uno de los momentos de mayor transformación de estas mamás y familias, es cuando al final de cada año, ellas asisten a la presentación artística de sus hijos, atrás mencionada, y descubren de cuánto son capaces sus hijos, evidencian sus talentos y comienzan a verlos y tratarlos de manera más humana. De todas formas, todas estas mamás son diferentes, gracias al acompañamiento desde la Fundación y logran ser multiplicadoras en sus familias.</p>
<p style="text-align: justify;">Grandes cambios en lo personal y en lo comunitario constituye la labor que se ha realizado con el Programa de Educación Superior, con el preuniversitario y la financiación de estudios universitarios, gracias al cual hoy aproximadamente cincuenta jóvenes han terminado sus estudios universitarios, o lo están haciendo, y son ingenieros, psicólogos, profesores, diseñadores, enfermeras, etc. Siendo en la mayoría de los casos, el primer miembro de la familia con título profesional, demostrando que la educación es la clave para romper las cadenas de pobreza y violencia. Y qué decir del programa Joven Porvenir del Cauca, mediante el cual le hemos quitado, más de treinta jóvenes hombres y mujeres, a los grupos violentos, dedicados al narcotráfico y que siembran de muerte y destrucción aquella región de la Colombia olvidada.</p>
<figure id="attachment_34332" aria-describedby="caption-attachment-34332" style="width: 245px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/02/3-FUNDACION-ZUA.jpeg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-34332" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/02/3-FUNDACION-ZUA-225x300.jpeg" alt="" width="245" height="327" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/02/3-FUNDACION-ZUA-225x300.jpeg 225w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/02/3-FUNDACION-ZUA-768x1024.jpeg 768w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/02/3-FUNDACION-ZUA-1152x1536.jpeg 1152w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/02/3-FUNDACION-ZUA.jpeg 1200w" sizes="auto, (max-width: 245px) 100vw, 245px" /></a><figcaption id="caption-attachment-34332" class="wp-caption-text">Fotografía: Moisés Pedraza Robayo</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Hemos logrado comprender que estos grupos humanos tienen un extraordinario potencial, niños y jóvenes con extraordinario potencial, que hace falta un poco de ayuda, de guía, de potenciar, lo cual es suficiente para que las personas y familias se empoderen y sigan adelante, y lo más importante, ayuden a otros a hacerlo, más con su ejemplo y optimismo que con dinero.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero no solo los residentes de las comunidades en esos sectores marginales han ganado con la presencia de la Fundación, somos todos quienes en contacto con esta realidad hemos cambiado y hoy somos seres más humanos, pues hemos visto que con grandes dificultades y limitaciones estos chicos y jóvenes resuelven problemas y salen adelante, y que nosotros quizá con muchas más opciones y oportunidades, no soñamos ni desarrollamos todo nuestro potencial.</p>
<p style="text-align: justify;">Los donantes agradecen porque anualmente atienden la invitación para ver la presentación de los niños y se les mueve el corazón y el alma al evidenciar como se potencian las capacidades de ser y hacer de estos niños, tan solo con un poco de ayuda. Ellos, esos niños y jóvenes son los que se transforman y nos transforman y retan. Lo mismo ocurre con tantos voluntarios, nacionales y extranjeros, estudiantes o profesionales, que con frecuencia hacen presencia para ayudar a estos niños.</p>
<p style="text-align: justify;">Esto niños tienen la magia para tocar corazones y para influir profundamente, con sus testimonios y actitudes, en la vida de miles de estas personas que vienen con la voluntad de ayudar y ellos son quienes, al conocer las realidades, retos y luchas de estos niños, terminan por cambiar sus realidades y visiones y se van profundamente agradecidos.</p>
<p><em>Moisés PEDRAZA ROBAYO<br />
</em><em>Representante Legal &#8211; FUNDACIÓN ZUÁ<br />
</em><em>info@fundacionzua.org<br />
</em><em>Bogotá (Colombia)<br />
</em><em>Febrero de 2026</em></p>
<p><em>Este artículo tendrá una segunda parte que se publicará en mayo de 2026</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/04/fertiles-gotas-de-bondad-en-bogota-1/">Fértiles gotas de bondad en Bogotá (1)</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Del desencanto al entusiasmo</title>
		<link>https://www.revistare.com/2026/04/del-desencanto-al-entusiasmo/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Apr 2026 04:57:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[Del desencanto al entusiasmo]]></category>
		<category><![CDATA[desencanto]]></category>
		<category><![CDATA[fortaleza]]></category>
		<category><![CDATA[Francesc Torralba Rosselló]]></category>
		<category><![CDATA[nostalgia]]></category>
		<category><![CDATA[paciencia]]></category>
		<category><![CDATA[resentimiento]]></category>
		<category><![CDATA[tristeza]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Francesc TORRALBA</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/04/del-desencanto-al-entusiasmo/">Del desencanto al entusiasmo</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">No hay fórmulas mágicas para transitar del desencanto al entusiasmo. No hay terapias, ni fármacos que garanticen el paso de un estado de ánimo al otro. La lucha contra el desencuentro exige una buena dosis de fortaleza y, sobre todo, de paciencia. Mientras el entusiasmo excita la vitalidad y el movimiento del cuerpo, el desencanto conduce a la parálisis y a la quietud de los órganos.</p>
<figure id="attachment_34433" aria-describedby="caption-attachment-34433" style="width: 390px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/wokandapix-man-1822414_1280.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-34433" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/wokandapix-man-1822414_1280-300x214.jpg" alt="" width="390" height="278" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/wokandapix-man-1822414_1280-300x214.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/wokandapix-man-1822414_1280-1024x731.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/wokandapix-man-1822414_1280-768x548.jpg 768w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/wokandapix-man-1822414_1280.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 390px) 100vw, 390px" /></a><figcaption id="caption-attachment-34433" class="wp-caption-text">«El desencantado puede caer en dos estados de ánimo<br />igualmente nocivos:el resentimiento y la nostalgia.»<br />Foto de WOKANDAPIX en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">El desencanto es un estado preocupante, porque atrofia las facultades de la persona y el sentimiento de tristeza que lo acompaña conduce a infravalorar las propias capacidades. El miedo al desencanto, sin embargo, nunca debe ser un argumento contra el entusiasmo. Algunos, por temor a desencantarse, controlan su entusiasmo, lo reprimen o bien lo abortan antes de que nazca, pero al contenerse de esta manera, se pierden una de las experiencias más intensas que ofrece la vida. Entusiasmarse es un riesgo, como lo es también enamorarse o empezar un proyecto profesional. Siempre hay, al acecho, la posibilidad de fracasar, de perder la ilusión, de desanimarse, pero también se esconde la otra posibilidad, la de vencer las contrariedades y de tener éxito.</p>
<p style="text-align: justify;">El desencanto, sin embargo, puede ser fecundo si se sacan lecciones de futuro. Debidamente asimilado y dirigido, puede anunciar futuros desastres, puede despertarnos de falsos sueños de grandeza y mostrarnos los límites de la propia condición. Esta enseñanza inherente al desencanto no debe leerse como una advertencia a todo entusiasmo, pero sí como un baño de realismo, necesario para vivir una vida mínimamente plácida. El desencanto es un estado de ánimo que amarga el carácter e intoxica las relaciones. No es bueno permanecer mucho tiempo y menos aún persistir en ello. Hay que investigar las causas, pero, simultáneamente, buscar nuevos motivos para entusiasmarse y experimentar el gozo de vivir.</p>
<p style="text-align: justify;">El desencanto es altamente seductor y, si la voluntad no actúa con contundencia, es fácil rendirse a su presencia y cultivar un estado de ánimo melancólico, recreándose en la condición de víctima. Cuando las cosas han ido mal y los ídolos se han hundido, es fácil hacer generalizaciones y perder de vista lo que hay de valioso y de noble en la realidad. Entonces se impone un estado de ánimo gris y escéptico y se es incapaz de ver lo nuevo que empieza y que podría excitar el entusiasmo o, cuando menos, la curiosidad. Mientras el desencanto entierra el alma, no hay manera de captar aquello bueno y valioso que ofrece la realidad.</p>
<p style="text-align: justify;">El desencantado puede caer en dos estados de ánimo igualmente nocivos: el resentimiento y la nostalgia. Si no se contiene y deja ir su desencanto, puede frustrar el entusiasmo que el otro siente y castrar sus ilusiones. El desencantado no soporta el entusiasmo del otro y busca todos los mecanismos y todas las razones para aguarle la fiesta, para desmontarle su energía vital. Habla como un viejo rencoroso, que viene de vuelta de todo, que ha recibido muchos golpes y ya no cree en nada, ni en nadie.</p>
<p style="text-align: justify;">El desencanto personal no puede convertirse nunca en un arma para frustrar el entusiasmo de los demás. Demasiado a menudo, la acción educativa no es ajena a este tipo de procesos. Mientras los estudiantes ven un futuro prometedor y lleno de conquistas a hacer, el profesor desencantado de la vida y decepcionado del mundo y de sí mismo, entona un discurso amargo, lleno de dinamismo. Deshace cada uno de los sueños y les hace ver que la realidad que les espera es cruda y opaca. No hay nada peor que un maestro desencantado, porque su función primordial es precisamente la contraria: fascinar, entusiasmar, proyectar ilusiones y crear las condiciones para que, cuando menos alguna de ellas, pueda llevarse a cabo.</p>
<p style="text-align: justify;">Otro estado de ánimo asociado al desencanto es la nostalgia. Muy a menudo el desencantado venera el mundo del pasado y lo idealiza. Siente una especie de odio contra el presente, especialmente si en este presente no es reconocido su trabajo. Nostalgia del pasado y resentimiento contra los entusiastas son dos formas de enfermedad anímica que van estrechamente ligadas al desencanto.</p>
<figure id="attachment_34432" aria-describedby="caption-attachment-34432" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/fotorech-man-3483205_1920.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-34432 size-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/fotorech-man-3483205_1920-1024x684.jpg" alt="" width="660" height="441" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/fotorech-man-3483205_1920-1024x684.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/fotorech-man-3483205_1920-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/fotorech-man-3483205_1920-768x513.jpg 768w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/fotorech-man-3483205_1920-1536x1026.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/fotorech-man-3483205_1920-1320x881.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/fotorech-man-3483205_1920.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-34432" class="wp-caption-text">«Siempre hay, al acecho, la posibilidad de fracasar, de perder la ilusión, de desanimarse, pero también se esconde la otra posibilidad, la de vencer las contrariedades y de tener éxito.» Foto de Daniel Reche en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Últimamente se ha escrito de mucho sobre el desencanto. Tal vez porque es un estado de ánimo que representa el alma de nuestra época, el espíritu de nuestro tiempo, el <em>Zeitgeist</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">El desencanto no es la muerte. Anticipa el final, la descomposición y el aniquilamiento, pero se puede combatir y vencer. Hay, pues, una transición posible que va del desencanto al entusiasmo. Para esta transición no valen los atajos de fármacos, ni de los estimulantes. Tampoco valen las diversiones externas, ni los pasatiempos.</p>
<p style="text-align: justify;">El desencanto se combate con la virtud de la fortaleza <em>(fortitudo</em>). Ser fuerte significa realizar el bien incluso frente a lo espantoso. La fortaleza significa especial firmeza para resistir y rechazar todos los peligros en los que es sumamente difícil mantenerse firme. Afrontar el desencanto exige dos actitudes: resistir y atacar. No obstante, lo principal es resistir, ya que frente a lo doloroso lo único posible es resistir. Resistir consiste en seguir adhiriéndose al bien incluso en la herida.</p>
<p style="text-align: justify;">Otra virtud esencial para afrontar al desencanto anímico es la paciencia. La paciencia no consiste en soportarlo todo, sino en no dejarse arrastrar por un desordenado estado de tristeza. Como dice Josef Pieper, «ser paciente significa no dejarse quitar la serenidad ni la clarividencia del alma por las heridas que se reciben mientras se hace el bien».<sup><a href="#uno">1</a></sup> Es paciente el que no se deja romper por la tristeza, quien no se deja invadir por ella y resiste, recuperando el alma y el anhelo de hacer cosas nuevas. Podemos ser heridos, pero también podemos resistir y atacar aquello que nos causa sufrimiento.</p>
<p style="text-align: justify;">La paciencia es la virtud que conserva el bien contra la tristeza. Es la que nos hace soportar los males con buen ánimo, sin decaer, no sea que, apoyándolos con impaciencia, perdamos los bienes. El acto de la paciencia no consiste en sufrir los males, sino en disfrutar de los bienes que deseábamos alcanzar mediante ella.</p>
<p style="text-align: justify;">La paciencia realiza una obra perfecta cuando se ocupa de soportar las adversidades. Estas dan origen, primeramente, a la tristeza, que está moderada por la paciencia; en segundo lugar, a la ira, moderada por la mansedumbre, y en tercer lugar, al odio, que es suprimido por el amor benevolente. Mediante la paciencia es posible superar el desencanto y la tristeza que genera. La paciencia se ocupa preferentemente de las tristezas, ya que es paciente no el que huye, sino el que soporta de un modo digno de elogio a los males presentes, sin sucumbir a la tristeza.</p>
<p><em>Francesc TORRALBA ROSSELLÓ<br />
Filósofo<br />
</em><em>Artículo publicado originalmente en la Revista RE num. 123, edición catalana</em></p>
<p><span style="font-size: 10pt;">Texto autorizado por su autor <em>El entusiasmo</em>.<br />
</span><span style="font-size: 10pt;">Capítulo 3: Del desencanto al entusiasmo, Pagès Editors, S.L., Lleida, 2011, p. 41-46</span><br />
<span style="font-size: 10pt;"><a name="uno"></a></span><br />
<span style="font-size: 10pt;">Nota</span><br />
<span style="font-size: 10pt;">1. J. PIEPER, <em>Las virtudes fundamentales</em>, Rialp, Madrid, 2007, p. 201.</span></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/04/del-desencanto-al-entusiasmo/">Del desencanto al entusiasmo</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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