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	<title>Revista RE Castellano</title>
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	<description>Revista de pensamiento y opnión</description>
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	<title>Revista RE Castellano</title>
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	<item>
		<title>Del desencanto al entusiasmo</title>
		<link>https://www.revistare.com/2026/05/del-desencanto-al-entusiasmo/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 May 2026 05:00:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[Del desencanto al entusiasmo]]></category>
		<category><![CDATA[desencanto]]></category>
		<category><![CDATA[fortaleza]]></category>
		<category><![CDATA[Francesc Torralba Rosselló]]></category>
		<category><![CDATA[nostalgia]]></category>
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		<category><![CDATA[resentimiento]]></category>
		<category><![CDATA[tristeza]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Francesc TORRALBA</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/05/del-desencanto-al-entusiasmo/">Del desencanto al entusiasmo</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">No hay fórmulas mágicas para transitar del desencanto al entusiasmo. No hay terapias, ni fármacos que garanticen el paso de un estado de ánimo al otro. La lucha contra el desencuentro exige una buena dosis de fortaleza y, sobre todo, de paciencia. Mientras el entusiasmo excita la vitalidad y el movimiento del cuerpo, el desencanto conduce a la parálisis y a la quietud de los órganos.</p>
<figure id="attachment_34433" aria-describedby="caption-attachment-34433" style="width: 390px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/wokandapix-man-1822414_1280.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-34433" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/wokandapix-man-1822414_1280-300x214.jpg" alt="" width="390" height="278" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/wokandapix-man-1822414_1280-300x214.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/wokandapix-man-1822414_1280-1024x731.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/wokandapix-man-1822414_1280-768x548.jpg 768w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/wokandapix-man-1822414_1280.jpg 1280w" sizes="(max-width: 390px) 100vw, 390px" /></a><figcaption id="caption-attachment-34433" class="wp-caption-text">«El desencantado puede caer en dos estados de ánimo<br />igualmente nocivos:el resentimiento y la nostalgia.»<br />Foto de WOKANDAPIX en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">El desencanto es un estado preocupante, porque atrofia las facultades de la persona y el sentimiento de tristeza que lo acompaña conduce a infravalorar las propias capacidades. El miedo al desencanto, sin embargo, nunca debe ser un argumento contra el entusiasmo. Algunos, por temor a desencantarse, controlan su entusiasmo, lo reprimen o bien lo abortan antes de que nazca, pero al contenerse de esta manera, se pierden una de las experiencias más intensas que ofrece la vida. Entusiasmarse es un riesgo, como lo es también enamorarse o empezar un proyecto profesional. Siempre hay, al acecho, la posibilidad de fracasar, de perder la ilusión, de desanimarse, pero también se esconde la otra posibilidad, la de vencer las contrariedades y de tener éxito.</p>
<p style="text-align: justify;">El desencanto, sin embargo, puede ser fecundo si se sacan lecciones de futuro. Debidamente asimilado y dirigido, puede anunciar futuros desastres, puede despertarnos de falsos sueños de grandeza y mostrarnos los límites de la propia condición. Esta enseñanza inherente al desencanto no debe leerse como una advertencia a todo entusiasmo, pero sí como un baño de realismo, necesario para vivir una vida mínimamente plácida. El desencanto es un estado de ánimo que amarga el carácter e intoxica las relaciones. No es bueno permanecer mucho tiempo y menos aún persistir en ello. Hay que investigar las causas, pero, simultáneamente, buscar nuevos motivos para entusiasmarse y experimentar el gozo de vivir.</p>
<p style="text-align: justify;">El desencanto es altamente seductor y, si la voluntad no actúa con contundencia, es fácil rendirse a su presencia y cultivar un estado de ánimo melancólico, recreándose en la condición de víctima. Cuando las cosas han ido mal y los ídolos se han hundido, es fácil hacer generalizaciones y perder de vista lo que hay de valioso y de noble en la realidad. Entonces se impone un estado de ánimo gris y escéptico y se es incapaz de ver lo nuevo que empieza y que podría excitar el entusiasmo o, cuando menos, la curiosidad. Mientras el desencanto entierra el alma, no hay manera de captar aquello bueno y valioso que ofrece la realidad.</p>
<p style="text-align: justify;">El desencantado puede caer en dos estados de ánimo igualmente nocivos: el resentimiento y la nostalgia. Si no se contiene y deja ir su desencanto, puede frustrar el entusiasmo que el otro siente y castrar sus ilusiones. El desencantado no soporta el entusiasmo del otro y busca todos los mecanismos y todas las razones para aguarle la fiesta, para desmontarle su energía vital. Habla como un viejo rencoroso, que viene de vuelta de todo, que ha recibido muchos golpes y ya no cree en nada, ni en nadie.</p>
<p style="text-align: justify;">El desencanto personal no puede convertirse nunca en un arma para frustrar el entusiasmo de los demás. Demasiado a menudo, la acción educativa no es ajena a este tipo de procesos. Mientras los estudiantes ven un futuro prometedor y lleno de conquistas a hacer, el profesor desencantado de la vida y decepcionado del mundo y de sí mismo, entona un discurso amargo, lleno de dinamismo. Deshace cada uno de los sueños y les hace ver que la realidad que les espera es cruda y opaca. No hay nada peor que un maestro desencantado, porque su función primordial es precisamente la contraria: fascinar, entusiasmar, proyectar ilusiones y crear las condiciones para que, cuando menos alguna de ellas, pueda llevarse a cabo.</p>
<p style="text-align: justify;">Otro estado de ánimo asociado al desencanto es la nostalgia. Muy a menudo el desencantado venera el mundo del pasado y lo idealiza. Siente una especie de odio contra el presente, especialmente si en este presente no es reconocido su trabajo. Nostalgia del pasado y resentimiento contra los entusiastas son dos formas de enfermedad anímica que van estrechamente ligadas al desencanto.</p>
<figure id="attachment_34432" aria-describedby="caption-attachment-34432" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/fotorech-man-3483205_1920.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-34432 size-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/fotorech-man-3483205_1920-1024x684.jpg" alt="" width="660" height="441" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/fotorech-man-3483205_1920-1024x684.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/fotorech-man-3483205_1920-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/fotorech-man-3483205_1920-768x513.jpg 768w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/fotorech-man-3483205_1920-1536x1026.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/fotorech-man-3483205_1920-1320x881.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/fotorech-man-3483205_1920.jpg 1920w" sizes="(max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-34432" class="wp-caption-text">«Siempre hay, al acecho, la posibilidad de fracasar, de perder la ilusión, de desanimarse, pero también se esconde la otra posibilidad, la de vencer las contrariedades y de tener éxito.» Foto de Daniel Reche en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Últimamente se ha escrito de mucho sobre el desencanto. Tal vez porque es un estado de ánimo que representa el alma de nuestra época, el espíritu de nuestro tiempo, el <em>Zeitgeist</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">El desencanto no es la muerte. Anticipa el final, la descomposición y el aniquilamiento, pero se puede combatir y vencer. Hay, pues, una transición posible que va del desencanto al entusiasmo. Para esta transición no valen los atajos de fármacos, ni de los estimulantes. Tampoco valen las diversiones externas, ni los pasatiempos.</p>
<p style="text-align: justify;">El desencanto se combate con la virtud de la fortaleza <em>(fortitudo</em>). Ser fuerte significa realizar el bien incluso frente a lo espantoso. La fortaleza significa especial firmeza para resistir y rechazar todos los peligros en los que es sumamente difícil mantenerse firme. Afrontar el desencanto exige dos actitudes: resistir y atacar. No obstante, lo principal es resistir, ya que frente a lo doloroso lo único posible es resistir. Resistir consiste en seguir adhiriéndose al bien incluso en la herida.</p>
<p style="text-align: justify;">Otra virtud esencial para afrontar al desencanto anímico es la paciencia. La paciencia no consiste en soportarlo todo, sino en no dejarse arrastrar por un desordenado estado de tristeza. Como dice Josef Pieper, «ser paciente significa no dejarse quitar la serenidad ni la clarividencia del alma por las heridas que se reciben mientras se hace el bien».<sup><a href="#uno">1</a></sup> Es paciente el que no se deja romper por la tristeza, quien no se deja invadir por ella y resiste, recuperando el alma y el anhelo de hacer cosas nuevas. Podemos ser heridos, pero también podemos resistir y atacar aquello que nos causa sufrimiento.</p>
<p style="text-align: justify;">La paciencia es la virtud que conserva el bien contra la tristeza. Es la que nos hace soportar los males con buen ánimo, sin decaer, no sea que, apoyándolos con impaciencia, perdamos los bienes. El acto de la paciencia no consiste en sufrir los males, sino en disfrutar de los bienes que deseábamos alcanzar mediante ella.</p>
<p style="text-align: justify;">La paciencia realiza una obra perfecta cuando se ocupa de soportar las adversidades. Estas dan origen, primeramente, a la tristeza, que está moderada por la paciencia; en segundo lugar, a la ira, moderada por la mansedumbre, y en tercer lugar, al odio, que es suprimido por el amor benevolente. Mediante la paciencia es posible superar el desencanto y la tristeza que genera. La paciencia se ocupa preferentemente de las tristezas, ya que es paciente no el que huye, sino el que soporta de un modo digno de elogio a los males presentes, sin sucumbir a la tristeza.</p>
<p><em>Francesc TORRALBA ROSSELLÓ<br />
Filósofo<br />
</em><em>Artículo publicado originalmente en la Revista RE num. 123, edición catalana</em></p>
<p><span style="font-size: 10pt;">Texto autorizado por su autor <em>El entusiasmo</em>.<br />
</span><span style="font-size: 10pt;">Capítulo 3: Del desencanto al entusiasmo, Pagès Editors, S.L., Lleida, 2011, p. 41-46</span><br />
<span style="font-size: 10pt;"><a name="uno"></a></span><br />
<span style="font-size: 10pt;">Nota</span><br />
<span style="font-size: 10pt;">1. J. PIEPER, <em>Las virtudes fundamentales</em>, Rialp, Madrid, 2007, p. 201.</span></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/05/del-desencanto-al-entusiasmo/">Del desencanto al entusiasmo</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Deseo rescatarte. ¿Lo sabías?</title>
		<link>https://www.revistare.com/2026/05/deseo-rescatarte-lo-sabias/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 May 2026 05:00:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[Alfredo Rubio de Castarlenas]]></category>
		<category><![CDATA[noche]]></category>
		<category><![CDATA[poesía]]></category>
		<category><![CDATA[realismo existencial]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Alfredo RUBIO</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/05/deseo-rescatarte-lo-sabias/">Deseo rescatarte. ¿Lo sabías?</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_34573" aria-describedby="caption-attachment-34573" style="width: 784px" class="wp-caption alignnone"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/IMG20260226210300-scaled.jpg"><img decoding="async" class=" wp-image-34573" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/IMG20260226210300-771x1024.jpg" alt="" width="784" height="923" /></a><figcaption id="caption-attachment-34573" class="wp-caption-text">Fotografía: Javier Bustamante</figcaption></figure>
<p>Desde la sección de arte de la revista Re, queremos hacer homenaje a <strong>Alfredo Rubio de Castarlenas</strong>, fundador de la revista. El 7 de mayo de 2026 celebramos el 30 aniversario de su muerte, con tal motivo en este número publicamos el poema <em><strong>«Deseo rescatarte. ¿Lo sabías?»</strong></em>, escrito por él en septiembre de 1984.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="padding-left: 80px;">¡Pobre noche!<br />
¿qué han hecho<br />
contigo?<br />
Me traes a jirones<br />
tu enagua de alborada.</p>
<p style="padding-left: 80px;">Pobre noche, que ayer<br />
cuando ya por la tarde atardecía,<br />
te ibas lenta acicalando<br />
con collares de estrellas<br />
y medallón de Luna<br />
bien bruñida y dorada<br />
sobre tu mejor vestido de terciopelo<br />
azul oscuro<br />
sin mota de polvo ni mancha.</p>
<p style="padding-left: 80px;">Pero luego, la gente sin sentido,<br />
con sus anuncios de neuróticas<br />
bombillas de colores estridentes<br />
que sin cesar se encienden y se apagan,<br />
oscurece la fina luz<br />
de tus brillantes<br />
y tú<br />
¡ya no los palpas!</p>
<p style="padding-left: 80px;">Los ángeles caídos<br />
motorizados,<br />
ruidosos,<br />
como cuchillos rasgan<br />
tus silencios preñados<br />
de altísimas palabras.</p>
<p style="padding-left: 80px;">Y gritos de hombres ebrios<br />
en vanos soliloquios<br />
que pisan sin mirar<br />
esos volantes con encajes<br />
hechos con luz de luna en las aceras<br />
que tú, con gracia, arrastras.</p>
<p style="padding-left: 80px;">¡Oh noche recoleta!<br />
que te usan de mercado vocinglero<br />
vendiendo amores de latón<br />
y grotescas caricaturas de alegría<br />
mientras otros ofrecen<br />
mil alquimias exóticas<br />
que sólo dan<br />
fugaces sueños irredentos.</p>
<p style="padding-left: 80px;">¡Qué saben los noctámbulos<br />
que van por cuchitriles<br />
del profundo misterio de tus flores<br />
–jazmines, madreselvas–,<br />
del olor de tus pliegues<br />
–menta, hierbabuena, marialuisa<br />
y mejorana–<br />
que exhalan doble cuando oscuro<br />
por tapias y senderos!</p>
<p style="padding-left: 80px;">Noche ¡amiga de la infancia!<br />
te van pisoteando<br />
la cola de tu traje<br />
de novia errante.<br />
Y hasta tu escote<br />
mancillarían<br />
si pudiera ser su locura<br />
tan alta.</p>
<p style="padding-left: 80px;">Tengo mi buena amiga<br />
que rescatarte.<br />
De tanto frenesí vacío<br />
tanta frivolidad<br />
con que te manosean<br />
tus tobillos de nardo<br />
por mostradores<br />
de Pubs,<br />
callejas desdentadas<br />
o en espectáculos que hieren<br />
tu dignidad<br />
mayor que sobrehumana.</p>
<p style="padding-left: 80px;">Noche hermosa para mirarte<br />
de ojos sin fondo, garzos<br />
que sugieren preguntas<br />
de difícil respuesta.</p>
<p style="padding-left: 80px;">Yo vivo, sí;<br />
pero tú, di quién eres de verdad.<br />
¿cuál es tu nombre exacto?<br />
¡dónde naciste?<br />
¡qué buscas incansable<br />
día tras día?<br />
¡por qué vuelves a mí<br />
tan puntualmente<br />
cuando al final de cada tarde<br />
suenan a fiesta y a descanso<br />
los relojes de cuarzo puntualísimos!</p>
<p style="padding-left: 80px;">¿quieres que te acompañe<br />
por barrancas y soledades<br />
o a pasear<br />
con tu talle enlazado<br />
por la húmeda orilla cadenciosa<br />
del mar?<br />
Allí donde tu camafeo<br />
de Luna<br />
se hace de plata.</p>
<p style="padding-left: 80px;">Noche ¡vente conmigo!<br />
lejos de la ciudad<br />
¡deja que te rescate!<br />
Te prostituyen,<br />
te venden, te aniquilan,<br />
comercian con tus horas,<br />
manipulan tus sombras tan suaves<br />
para perseguir y asaltar<br />
con abiertas navajas.</p>
<p style="padding-left: 80px;">Hay gente, ¿sabes?, que se muere<br />
en las esquinas<br />
cuando te duermes arropada<br />
en las sábanas nuevas<br />
que el Sol te extiende tan solícito<br />
por tejas y terrazas.</p>
<p style="padding-left: 80px;">Sí, noche.<br />
Hoy, aún es pronto.<br />
¡Huyamos lejos!<br />
donde no te maltraten; donde todo sea<br />
silencio perfumado<br />
y luz de tus collares.<br />
Sólo tu voz<br />
–susurro de la brisa–<br />
que se torna caricia cuando roza<br />
la piel.</p>
<p style="padding-left: 80px;">Nos miramos<br />
muy despacio en un lago.<br />
Luego allí cerca, en la hojarasca,<br />
los dos nos dormiremos<br />
y soñaremos a la vez,<br />
lo mismo<br />
hasta que canten<br />
lejanos gallos<br />
y los perros le ladren<br />
al alba<br />
para darnos el tiempo necesario<br />
para que huyamos otra vez<br />
a refugiarnos<br />
bajo la luz.</p>
<p style="padding-left: 80px;">Y nos citaremos de nuevo<br />
¡oh noche amiga de mi alma!<br />
para hablarnos a solas<br />
y, si más no, a sentir la delicia<br />
de ir muriendo juntos<br />
a cada madrugada.</p>
<p style="padding-left: 80px;"><em>Alfredo RUBIO DE CASTARLENAS</em><br />
<em>Capellán, poeta, médico y humanista</em><br />
<em>Barcelona, España</em><br />
<em>Mayo de 2026</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/05/deseo-rescatarte-lo-sabias/">Deseo rescatarte. ¿Lo sabías?</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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			</item>
		<item>
		<title>Impulsar decididamente la paz</title>
		<link>https://www.revistare.com/2026/05/impulsar-decididamente-la-paz/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Elena Giménez]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 May 2026 05:00:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[Impulsar decididamente la paz]]></category>
		<category><![CDATA[justicia social]]></category>
		<category><![CDATA[Leticia Soberón]]></category>
		<category><![CDATA[paz]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La paz es un bien frágil</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/05/impulsar-decididamente-la-paz/">Impulsar decididamente la paz</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_34649" aria-describedby="caption-attachment-34649" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/marboon-rafting-2224487-2026-05-06-22_57_12-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-34649 size-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/marboon-rafting-2224487-2026-05-06-22_57_12-1024x577.jpg" alt="" width="660" height="372" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/marboon-rafting-2224487-2026-05-06-22_57_12-1024x577.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/marboon-rafting-2224487-2026-05-06-22_57_12-300x169.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/marboon-rafting-2224487-2026-05-06-22_57_12-768x433.jpg 768w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/marboon-rafting-2224487-2026-05-06-22_57_12-1536x865.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/marboon-rafting-2224487-2026-05-06-22_57_12-2048x1154.jpg 2048w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/marboon-rafting-2224487-2026-05-06-22_57_12-1320x744.jpg 1320w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-34649" class="wp-caption-text">Conservar y cultivar la Paz, actualmente, parece un deporte de aventura. <br />Es una tarea que requiere el esfuerzo constante de toda la sociedad. <br />Fotografía de Marboon-rafting de Pixabay</figcaption></figure>
<p>La paz es un bien frágil, y mantenerla requiere un esfuerzo decidido de todos. Pero hacerlo es imprescindible porque es el entorno en el que puede florecer el desarrollo individual, familiar y comunitario.</p>
<p>La paz es el estado de convivencia humana en el que las personas <strong>pueden ejercer la libertad </strong>y se cultiva el respeto a los demás. Sólo en un clima de paz pueden surgir oportunidades y vida digna para todos.</p>
<p>Pero como decimos, es un bien frágil. Conservarla y cultivarla es una tarea que requiere el esfuerzo constante de toda la sociedad.</p>
<p>El primer paso es l<strong>a paz interior</strong>. La paz auténtica comienza en el interior del corazón humano, y debe cultiva desarmando los pensamientos, cultivando la interioridad en el silencio, contrarrestando la «globalización del ruido».</p>
<p>El segundo es <strong>desarmar el lenguaje</strong>. Evitar los calificativos agresivos e hirientes. Escapar a la construcción de enemigos que realizan los líderes ansiosos de fieles seguidores y súbditos. Nada hay más cohesionante que un enemigo común, aunque éste no lo sea en realidad.</p>
<p>Para evitar caer en manipulaciones es necesario pensamiento crítico y una comunicación <strong>desarmada y desarmante </strong>que reconoce al otro como ser humano digno de respeto. Una comunicación respetuosa que restablece poco a poco la confianza entre grupos alejados en sus opiniones y preferencias. <strong> </strong>Se deja de recurrir a la violencia y se renuncia a la «carrera armamentística». Es «desarmante» porque pone de manifiesto que el camino más corto a la convivencia armónica es la aceptación del otro.</p>
<p>Y tercero, no hay paz sin justicia. <strong>La justicia social y la equidad </strong>sostienen<strong> los vínculos familiares y amicales, que son cimientos de la convivencia</strong>. La verdadera paz exige la práctica de la justicia, el respeto a la dignidad de cada persona y el florecimiento de oportunidades para todos.</p>
<p>Tarea imprescindible y que nos interpela, más que nunca, en este final de la segunda década del siglo XXI.</p>
<p><em>Mayo de 2026</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/05/impulsar-decididamente-la-paz/">Impulsar decididamente la paz</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Trasfondo</title>
		<link>https://www.revistare.com/2026/05/trasfondo-108/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 May 2026 04:59:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[Trasfondo]]></category>
		<category><![CDATA[Existencial]]></category>
		<category><![CDATA[poesía]]></category>
		<category><![CDATA[respiración]]></category>
		<category><![CDATA[Silencio]]></category>
		<category><![CDATA[sintonía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Javier BUSTAMANTE</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/05/trasfondo-108/">Trasfondo</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/trasfondo-mayo-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-large wp-image-34580 alignnone" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/trasfondo-mayo-1024x768.jpg" alt="" width="660" height="495" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/trasfondo-mayo-1024x768.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/trasfondo-mayo-300x225.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/trasfondo-mayo-768x576.jpg 768w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/trasfondo-mayo-1536x1152.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/trasfondo-mayo-2048x1536.jpg 2048w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/trasfondo-mayo-90x68.jpg 90w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/trasfondo-mayo-1320x990.jpg 1320w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="padding-left: 160px;"><span style="font-size: 14pt;"><strong>Sintonía</strong></span></p>
<div class="page" style="padding-left: 40px;" title="Page 17">
<div class="layoutArea" style="padding-left: 40px;">
<div class="column" style="padding-left: 40px;">
<p style="padding-left: 40px;"><span style="font-size: 14pt;">En estado de silencio</span><br />
<span style="font-size: 14pt;">todo ocurre en mí</span></p>
<p style="padding-left: 40px;"><span style="font-size: 14pt;">respira el universo: respiro al universo.</span></p>
</div>
</div>
</div>
<p style="padding-left: 160px;"><em>Javier BUSTAMANTE ENRIQUEZ</em><br />
<em>Poeta</em><br />
<em>Ciudad de México, México</em><br />
<em>Mayo de 2026</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/05/trasfondo-108/">Trasfondo</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Comparte tu libro</title>
		<link>https://www.revistare.com/2026/05/comparte-tu-libro/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Leticia Soberón]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 May 2026 04:59:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ciencias religiosas]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[existencia]]></category>
		<category><![CDATA[mindfulness]]></category>
		<category><![CDATA[propósito]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Jordi CUSSÓ</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/05/comparte-tu-libro/">Comparte tu libro</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Hemos celebrado la <strong>fiesta de Sant Jordi</strong>. La tradición nos invita, año tras año, a <strong>regalar libros y rosas</strong> en esta fecha tan significativa. Es un gesto sencillo, pero cargado de simbolismo: ofrecer <strong>cultura, belleza y afecto</strong> en un mismo acto. Por este motivo, hoy quiero <strong>recomendaros un libro muy especial</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">Un libro que <strong>merece ser leído sin prisas</strong>, con calma, dejándolo reposar en el corazón. Un libro que no se agota en una primera lectura, sino que invita a volver a él, a releerlo, <strong>a meditarlo</strong> y a extraer de sus páginas todo el sentido que encierra. También os sugiero c<strong>ompartirlo, comentarlo con amigos</strong>, dejar que genere conversación y reflexión. Estoy convencido de que, de una forma u otra, a todos nos resultará provechoso.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, debo<strong> advertiros</strong> de algo: se trata de un libro singular, <strong>difícil de encontrar en librerías</strong>. No está en los escaparates ni en los catálogos de novedades. Conseguirlo requiere un esfuerzo distinto, más personal, más interior.</p>
<p style="text-align: justify;">El problema —si es que puede llamarse así— es que <strong>no recuerdo con exactitud su título</strong>. Según parece, tiene varios nombres, dependiendo de quién lo haya “editado”. Además, su autor quiso que fuera una <strong>obra artesanal</strong>: no existen grandes tiradas, ni ediciones masivas. <strong>Cada ejemplar es único, irrepetible</strong>, y está cuidadosamente adaptado a su lector.</p>
<p style="text-align: justify;">Esto hace que no coincidan ni el número de páginas ni los temas que aborda. <strong>En ocasiones</strong>, es un <strong>libro breve</strong>; en otras, puede <strong>superar con creces las mil páginas</strong>. Hay capítulos intensos, otros más ligeros; algunos luminosos, otros atravesados por la dificultad o el silencio. Pero todos ellos forman parte de una misma historia.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>El autor</strong>, consciente de nuestra falta de tiempo y de la prisa que caracteriza nuestra época, ha tenido un detalle admirable: ha <strong>subrayado ciertos fragmentos</strong>, los más importantes. Son esos momentos que destacan con fuerza, que permanecen en la memoria, que nos marcan. Leer esos <strong>pasajes subrayados</strong> es una <strong>buena forma de empezar</strong>. Después, si lo deseamos, siempre podremos volver atrás y profundizar, descubrir matices, comprender mejor lo vivido.</p>
<p style="text-align: justify;">Hoy en día se dice con frecuencia que <strong>escasean los buenos libros de espiritualidad</strong>. Yo, sin embargo, me atrevo a afirmar que <strong>éste es uno de los mejores</strong>. Algunas de sus “ediciones”, incluso, incluyen fotografías, recuerdos, objetos, pequeños signos que lo hacen aún más vivo, más cercano, más encarnado en la realidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Quizá ya habéis intuido de qué libro estoy hablando. <strong>Sí: es vuestro propio libro</strong>. El de cada uno de vosotros. El que habéis ido escribiendo, día a día, a lo largo de vuestra vida. <strong>Es una autobiografía única</strong>, en la que destacan los momentos más significativos: aquellos que han quedado <strong>grabados en la memoria profunda</strong>, en ese lugar que la Biblia llama<strong> el corazón</strong>. Son páginas escritas con<strong> alegrías y heridas</strong>, con encuentros y despedidas, con<strong> búsquedas y hallazgos</strong>.</p>
<figure id="attachment_34600" aria-describedby="caption-attachment-34600" style="width: 517px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/stocksnap-reading-925589_1280.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-34600" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/stocksnap-reading-925589_1280-300x200.jpg" alt="Aprender a leer este libro es descubrir que nuestra vida está llena de sentido. " width="517" height="344" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/stocksnap-reading-925589_1280-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/stocksnap-reading-925589_1280-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/stocksnap-reading-925589_1280-768x512.jpg 768w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/stocksnap-reading-925589_1280-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/stocksnap-reading-925589_1280.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 517px) 100vw, 517px" /></a><figcaption id="caption-attachment-34600" class="wp-caption-text"><em>Aprender a leer este libro es descubrir que nuestra vida está llena de sentido (Foto Stock </em><i>sanp Pixabay)</i></figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Aprender a leer este libro es descubrir que <strong>nuestra vida está llena de sentido</strong>. Es reconocer que c<strong>ada experiencia puede convertirse en un pequeño sacramento</strong>: un signo que nos revela quiénes somos y quiénes estamos llamados a ser. Nos hace sentirnos hermanos, amigos, padres, hijos, maestros y discípulos. Nos recuerda, en lo más hondo, que <strong>somos hijos e hijas de Dios</strong>. Al releer nuestras páginas, comprendemos que <strong>nuestra historia no es banal ni insignificante</strong>. Es, en realidad, <strong>una historia sagrada</strong>. Una de esas historias que tantas veces hemos admirado en otros, pero que ahora descubrimos en nosotros mismos.</p>
<p style="text-align: justify;">Tal vez<strong> lo que nos falta no es vivir más</strong>, sino aprender a <strong>leer mejor lo ya vivido</strong>. Ahora tenemos la oportunidad de detenernos, de<strong> contemplar nuestra vida con asombro</strong>, de leerla con atención y descubrir en ella el paso discreto, pero constante, de Dios. Percibir cómo ha estado presente en cada etapa, incluso en aquellas en las que parecía ausente. Porque cuando aprendemos a leer sin prisas, descubrimos algo sorprendente: nuestra vida está m<strong>ucho más habitada por Dios</strong> de lo que la velocidad con la que vivimos nos hacía creer.</p>
<p style="text-align: justify;">Leer la propia vida con calma es, en el fondo, un acto de <strong>reconciliación con uno mismo</strong>. Es reconocer que todo —lo luminoso y lo oscuro— ha contribuido a escribir nuestra historia. Y que, <strong>de algún modo, todo ha tenido sentido</strong>. Darse cuenta de ello es una hermosa manera de<strong> cerrar un ciclo</strong>, de agradecer lo vivido y de <strong>prepararse para comenzar uno nuevo</strong> con mayor conciencia, con mayor profundidad, <strong>con mayor paz</strong>.</p>
<p>Buena lectura.</p>
<p><em>Jordi CUSSÓ PORREDÓN<br />
</em><em>Sacerdote y economista<br />
</em><em>Barcelona, mayo 2026</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/05/comparte-tu-libro/">Comparte tu libro</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>¿Miedo a cambiar?</title>
		<link>https://www.revistare.com/2026/05/miedo-a-cambiar/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 May 2026 04:59:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[coraje]]></category>
		<category><![CDATA[decisión]]></category>
		<category><![CDATA[miedo]]></category>
		<category><![CDATA[protección]]></category>
		<category><![CDATA[Sara Canca Repiso]]></category>
		<category><![CDATA[¿Miedo a cambiar?]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Sara CANCA</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/05/miedo-a-cambiar/">¿Miedo a cambiar?</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_34452" aria-describedby="caption-attachment-34452" style="width: 400px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/barbaramatthijs-people-1357850_1280.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-34452" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/barbaramatthijs-people-1357850_1280-300x199.jpg" alt="" width="400" height="266" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/barbaramatthijs-people-1357850_1280-300x199.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/barbaramatthijs-people-1357850_1280-1024x679.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/barbaramatthijs-people-1357850_1280-768x509.jpg 768w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/barbaramatthijs-people-1357850_1280-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/barbaramatthijs-people-1357850_1280.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a><figcaption id="caption-attachment-34452" class="wp-caption-text">«El verdadero coraje no es no tener miedo,<br />sino avanzar con él al lado, sin cederle el volante,<br />para que las emociones nos sirvan para la vida.»<br />Foto de barbaramatthijs en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Hay miedos que te rompen y otros que tú rompes. Miedos consentidos y miedos con sentido; otros, que no tienen. Los primeros, los que permitimos, pesan mucho al analizar nuestro pasado con la visión presente, descontextualizada. Nos recuerda la famosa frase del filósofo Ortega y Gasset «Yo soy yo y mi circunstancia y si no la salvo a ella, no me salvo yo». Hay miedos que te avisan, que te cuidan, que te salvan, y algunos que no te dejan vivir. Miedos de ida y vuelta y miedos que se quedan y parecen eternos. Se enquistan y te dejan anquilosado. Miedo al cambio, a lo desconocido, a lo nuevo, aunque la vida que lleves no esté en tu top de mejores versiones; saber el final de cada día, aunque sea triste y aburrido, te regala <em>seguridad</em> –no pondremos el atributo de falsa–. Miedo escénico y miedo a que monten una escena y, por ese miedo al conflicto, callamos y tragamos. Miedos que en aquel momento fueron necesarios y que ahora no deberíamos ni siquiera reciclar. Porque es en estas buhardillas de almacenamientos de &#8216;por si acaso&#8217;, en lo más recóndito de nuestra memoria, donde trazamos el pequeño camino de <em>seguridad</em> que nos recuerda lo que fuimos, quiénes somos y los que seremos. Si no nos determina ni roba confianza, avanza.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Miedo a enamorarse, miedo al fracaso, miedo de ser feliz. Miedo al miedo</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Hace unos días, una chica me consultaba cómo ir al inminente examen de oposición. No entendí la pregunta, no podía ser que me pidiera consejo de si tenía que ir en moto o en tren, si la llevaban sus padres o tenía que hacer el camino sola, si tenía que vestir con un vestido alado o tejanos reventados. Desarrolló la pregunta un poco más: «Me refiero a si voy pensando que voy a aprobar o es mejor no ir muy ilusionada, para no llevarme después la decepción». No respondo nunca tan rápido como en ese momento: «Por descontado, tienes que ir a por todas, lo conseguirás, ¡estás trabajando mucho! Y si no aprobaras, ya gestionaremos la sensación de fracaso. No puedes caminar hacia finales que ya han sido escritos. Ya sé que tenemos miedo de no cumplir las expectativas que pensamos que otros tienen de nosotros, pero nuestra vida debe desarrollarse desde el sentido más profundo del ser».</p>
<p style="text-align: justify;">El miedo es una emoción que surge ante lo que podría pasar o no en el futuro, basada en la expectativa. En general, el miedo implica imaginar o anticipar situaciones futuras, como un aviso interno que dice: &#8216;Ojo con lo que harás&#8217;, o: &#8216;Estés atento a quien tienes delante&#8217;. Y cuando sientes miedo, se produce una ausencia del flujo sanguíneo en la parte superior del cuerpo, porque la sangre se dirige a las extremidades inferiores para facilitar la huida rápida y salir corriendo. Está preparado. Es por ello por lo que el rostro se suele palidecer.</p>
<p style="text-align: justify;">A veces, sin embargo, nos anticipamos. ¿A quién no le ha pasado nunca que ha sentido miedo de hacer el ridículo al hablar en público? Empezamos a sentir este rubor antes, incluso, de que pase. Sea una situación real o imaginaria, nuestro organismo se prepara. Cierto o simbólico, se activa la misma respuesta en nuestro cuerpo. Y es ese mismo miedo el que también nos protege, nos da señales. No se trata de eliminarlo, sino de no dejar que conduzca nuestra vida. El verdadero coraje no es no tener miedo, sino avanzar con él al lado, sin cederle el volante, para que las emociones nos sirvan para la vida. Y todas las emociones, bien gestionadas, son funcionales y nos impulsan a actuar.</p>
<figure id="attachment_34451" aria-describedby="caption-attachment-34451" style="width: 400px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/geralt-path-4610699_1280.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-34451" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/geralt-path-4610699_1280-300x200.jpg" alt="" width="400" height="267" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/geralt-path-4610699_1280-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/geralt-path-4610699_1280-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/geralt-path-4610699_1280-768x512.jpg 768w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/geralt-path-4610699_1280.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a><figcaption id="caption-attachment-34451" class="wp-caption-text">«Porque el miedo, siendo un mecanismo de protección,<br />nos ayuda a evaluar riesgos y tomar decisiones de manera reflexiva.»<br />Foto de Gerd Altmann en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">A veces, el miedo revela deseo. Cabe preguntarnos: ¿Qué harías si no tuvieras miedo? También es una manera de preguntarse: ¿Qué deseo estás reprimiendo? ¿Qué parte de ti está esperando permiso para salir? Detrás del miedo, muchas veces hay un anhelo: ¿Tienes miedo de hablar en público? Quizás desees ser escuchado. ¿Tienes miedo de cambiar de carrera? Quizá haya un llamamiento hacia alguna otra cosa más auténtica. ¿Te cuesta poner límites? Posiblemente hay una necesidad de ser respetado. Tenemos miedo al fracaso: «¿Y si no funciona?». Miedo al juicio: «¿Qué dirán los demás?». Miedo al éxito: «¿Y si resulta que sí funciona y no sé cómo sostenerlo?». Miedo a perder algo: «¿Qué tendré que dejar ir si hago este paso?». Miedo de descubrir quién eres realmente: «¿Y si no me gusta lo que encuentre?».</p>
<p style="text-align: justify;">Hay miedos que son esporádicos, que pasan de tanto en tanto, como invitados inesperados. Por ejemplo, imaginemos que nos hacen pánico los arácnidos, y un día nos encontramos con uno. Gritamos, perdemos el control, el miedo se apodera de nosotros. Después, cuando el susto pasa, nos queda el tiempo para calmar el corazón y dejar que la sangre vuelva a fluir tranquila, recuperando poco a poco la calma y la razón. Imaginemos que esta persona con aracnofobia viviera continuamente rodeada de arañas: no sólo se asustaría de tanto en tanto, sino que estaría siempre en tensión, con los sentidos alerta, sin descanso, esperando el momento en que aparezca otra.</p>
<p style="text-align: justify;">Les pasa a muchas personas. Y no sólo con las arañas. Experimentan este estado de alarma constante. Puede ser en la convivencia diaria con otra persona: su pareja, los progenitores, los hijos. Hay gente que vive en alerta continua. Y por miedo, sea a la soledad o al abandono, no se muestran tal y como son. Esta forma de expresión te está indicando que hay que modificar algo en ti y en tu entorno.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando nos frena algo, a veces utilizamos la expresión, ¿a qué tienes miedo?, ¿qué harías si no tuvieras miedo? Porque el miedo, mal gestionado, paraliza. ¿Anulamos el miedo, lo demonizamos o aprendemos a gestionarlo? Porque el miedo, siendo un mecanismo de protección, nos ayuda a evaluar riesgos y tomar decisiones de manera reflexiva. Es un equilibrio interesante entre atreverse a hacer cosas nuevas y ser conscientes de las repercusiones.</p>
<p style="text-align: justify;">Quizás, la pregunta correcta sería: ¿qué harías en tu vida si el miedo no te encarcelara? Si tuviera un miedo sano, me atrevería a ser más auténtica, incluso cuando eso significara decepcionar las expectativas de los demás. Me lanzaría sin tener todas las respuestas. Diría &#8216;sí&#8217; a lo incierto, y también &#8216;no&#8217; a lo que ya no vibra conmigo. Pediría ayuda sin vergüenza. Perseguiría lo que me apasiona, aunque no tenga garantías.</p>
<p style="text-align: justify;">Y quizás lo más importante: me permitiría errar, porque el miedo al error muchas veces es más paralizante que el error mismo.</p>
<p style="text-align: justify;">Todo ello, pide observar, valorar y analizar los propios recursos, trazar un plan y actuar.</p>
<p><em>Sara CANCA REPISO<br />
Psicóloga<br />
Cádiz (España)<br />
</em><em>Artículo publicado originalmente en la Revista RE num. 123, edición catalana</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/05/miedo-a-cambiar/">¿Miedo a cambiar?</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Fértiles gotas de bondad en Bogotá (segunda mitad)</title>
		<link>https://www.revistare.com/2026/05/fertiles-gotas-de-bondad-en-bogota-segunda-mitad/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 May 2026 04:58:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[Social / Solidaridad]]></category>
		<category><![CDATA[educación]]></category>
		<category><![CDATA[Fértiles gotas de bondad en Bogotá (segunda mitad)]]></category>
		<category><![CDATA[Fundación Zuá]]></category>
		<category><![CDATA[Moisés Pedraza Robayo]]></category>
		<category><![CDATA[solidaridad]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.revistare.com/?p=34605</guid>

					<description><![CDATA[<p>Moisés PEDRAZA</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/05/fertiles-gotas-de-bondad-en-bogota-segunda-mitad/">Fértiles gotas de bondad en Bogotá (segunda mitad)</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong><em>En febrero de 2026 publicamos <a title="Fértiles gotas de bondad en Bogotá (1)" href="https://www.revistare.com/2026/04/fertiles-gotas-de-bondad-en-bogota-1/" target="_blank" rel="noopener">la primera mitad de este artículo</a>.<br />
</em></strong><strong><em>Ahora les ofrecemos la continuación.</em></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿QUIENES SOMOS?</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/02/fundacion-zua.png"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-34324 alignright" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/02/fundacion-zua.png" alt="" width="225" height="225" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/02/fundacion-zua.png 225w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/02/fundacion-zua-150x150.png 150w" sizes="auto, (max-width: 225px) 100vw, 225px" /></a>Un grupo de personas, invitadas por Moisés Pedraza, Mary Luz Isaza, Diana Pedraza y Daniel Pedraza, quienes reconocieron que a lo largo de sus vidas habían recibido ayuda de diferentes personas e instituciones y que una forma de devolver, tantas bendiciones y oportunidades, era ayudar a niñas, niños y jóvenes que, queriendo salir adelante, no lo pueden hacer porque les falta apoyo. Desde un comienzo se unieron a esta causa amigos, amigos de los amigos, colegas, familiares y jóvenes líderes comunitarios de Patio Bonito, sin tinte político, ni religioso. En la actualidad se siguen uniendo personas, tanto de Colombia como del exterior, con el único objetivo de servir. La Fundación es un espacio que acoge a los más necesitados de ayuda y a aquellos que quieren ayudar, haciendo que unos y otros se beneficien.</p>
<p style="text-align: justify;">El primero en recibir el documento básico, que contiene el origen, orientación y delineamientos fundamentales de lo que ha sido y es hoy la Fundación, fue Agustín Viñas, quien por entonces y en su visita a Colombia, nos reunimos en mayo de 1998 y su primera expresión al referirse a la propuesta fue; “estáis pariendo mundo” y desde su visión de servicio, acogió la propuesta en su totalidad, se comprometió a colaborar para que este sueño se hiciera realidad y hasta hoy así ha sido, tal que en noviembre el 2025 visitó las sedes de patio Bonito y Bosa, en compañía de Teresa Algans, con el fin de mostrarle a ella lo que estamos haciendo y lo que podemos hacer con esta población vulnerable.</p>
<p style="text-align: justify;">La Fundación se ha constituido también en un espacio que da la oportunidad de servir, y es así es como quienes hoy pertenecemos al núcleo central tanto en la parte administrativa, como académica, nos hemos unido a la Fundación, porque podemos desplegar nuestras capacidades y hacer un aporte significativo, además de aprender y crecer y ser mejores seres humanos.</p>
<p style="text-align: justify;">Para iniciar el trabajo con las niñas, niños y jóvenes recibimos el aval del Estado Colombiano, mediante la resolución # 0916 del 7 de junio del 2002 expedida por el ICBF- Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, y luego, la DIAN, nos dio el Registro Único Tributario – RUT 830104271-8, que nos reconoce como entidad sin ánimo de lucro &#8211; ESAL.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿POR QUÉ LO HACEMOS?    </strong></p>
<figure id="attachment_34610" aria-describedby="caption-attachment-34610" style="width: 350px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/FUNDACION-ZUA-MARZO-2.jpeg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-34610" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/FUNDACION-ZUA-MARZO-2-300x225.jpeg" alt="" width="350" height="263" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/FUNDACION-ZUA-MARZO-2-300x225.jpeg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/FUNDACION-ZUA-MARZO-2-768x576.jpeg 768w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/FUNDACION-ZUA-MARZO-2-90x68.jpeg 90w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/FUNDACION-ZUA-MARZO-2.jpeg 960w" sizes="auto, (max-width: 350px) 100vw, 350px" /></a><figcaption id="caption-attachment-34610" class="wp-caption-text">Fotografía: Moisés Pedraza Robayo</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">En primer lugar, porque, si bien esta no es una obra confesional, estamos profundamente convencidos que vale la pena dedicar la vida a cumplir la voluntad de Dios, expresada en el mandato de “Ayúdense entre ustedes y amaos los unos a los otros”, con el profundo convencimiento que la relación con Dios está mediada por el otro. “¿Si no amas a tu prójimo a quien ves, como amas a Dios a quien no ves?”. Asumimos entonces que Dios está en cada una de las niñas, niños, jóvenes, en sus mamás y tutores que llegan a la Fundación.</p>
<p style="text-align: justify;">Además, si Dios está en cada uno de nosotros, esto significa que somos sus manos, somos la presencia real y directa, somos la misericordia de Dios para ellos. No podemos ir a un lugar a decir “Dios te pedimos para que cese el hambre en el mundo”, cuando Dios nos ha dado la capacidad y los medios para que nosotros lo hagamos, mitigando el hambre y necesidades vitales de estas personitas. Dios nos dice; “Ven a mi diestra porque tuve hambre y me disté de comer &#8230;”.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿QUÉ NOS PROPONEMOS? </strong></p>
<p style="text-align: justify;">La propuesta fundamental desde el origen de la Fundación es la lucha contra la pobreza, creando un modelo de organización, en el que los más necesitados puedan vivir en comunidad, como estrategia para solucionar sus problemas fundamentales. Tenemos claro que la realidad de pobreza, de desigualdad y de violencia, no se debe solamente a la estructura social básica de familias, grupos e incluso de los países. La realidad es más profunda, se debe a un sistema macro, que todo lo define y lo impone y en la actualidad a los dos sistemas económicos imperantes en el mundo. De un lado el capitalista o economía de mercado, que estimula y de qué manera el egoísmo, la acumulación y el derroche, por parte de quienes logran controlar el poder económico. Por otro lado, Marx, estudiando a profundidad el sistema capitalista, descubrió sus limitaciones y se inventó el marxismo, socialismo y en la etapa más avanzada el comunismo. Este sistema, basado en la lucha y odio de clases y la supresión del enemigo, que es todo aquel que no comulgue con las ideas del partido, concentra el poder en el Estado, controlado por un pequeño grupo de burócratas, que se apoderan indefinidamente del poder, para controlar la vida privada y decir a cada uno qué es lo que debe hacer, tal que, en últimas, el remedio resultó peor que la enfermedad.</p>
<figure id="attachment_34613" aria-describedby="caption-attachment-34613" style="width: 285px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/FUNDACION-ZUA-MARZO-1.jpeg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-34613" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/FUNDACION-ZUA-MARZO-1-225x300.jpeg" alt="" width="285" height="380" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/FUNDACION-ZUA-MARZO-1-225x300.jpeg 225w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/FUNDACION-ZUA-MARZO-1.jpeg 720w" sizes="auto, (max-width: 285px) 100vw, 285px" /></a><figcaption id="caption-attachment-34613" class="wp-caption-text">Fotografía: Moisés Pedraza Robayo</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Es por ello por lo que desde un comienzo en la Fundación se pensó en ir lentamente ensayando una forma diferente de vivir, intentando superar semejantes dificultades que presentan estos dos modelos imperantes y por ello, decidimos que todos somos voluntarios y no nos vinculamos a la Fundación buscando un bienestar económico, nos unimos para crear un espacio de oportunidades para la población vulnerable.</p>
<p style="text-align: justify;">A medida que las niñas y niños en la Fundación aprenden algo nuevo, bien en lectura, escritura, matemáticas, artes u otras áreas lo van compartiendo con los menores que le siguen en el proceso, a lo cual denominamos aprendizaje en cascada, de modo que así aportan para que todo no sea gratis. Los jóvenes que ingresan al preuniversitario y luego a la universidad, reciben la financiación de su carrera hasta máximo 1.000 euros por semestre y aportan en contraprestación 20 horas semanales, ayudando a los niños.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta serie de pequeñas acciones va cambiando lentamente la tan arraigada idea que todo debe hacerse por dinero. Claro que esta transición requiere diferentes tipos de recursos y las familias van comprendiendo que hay otras formas de vivir dignamente. Desde luego que algunos de los voluntarios que se dedican de tiempo completo a la Fundación, requieren un auxilio para suplir sus urgencias básicas y que puedan, con relativa tranquilidad, dedicar su vida a lo que han decidido como opción y vocación, que es servir, construyendo un modelo diferente de existencia.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta atmósfera se hace evidente, para personas que llegan y observan lo que allí sucede.  Así lo expresa Sam Rieder, un voluntario americano, en su testimonio de despedida, luego de meses de voluntariado en la Fundación en el 2023-24: <em>“La Fundación Zuá es más que una fundación que ayuda a la juventud colombiana; es una comunidad de administradores, docentes, tutores y estudiantes. El espíritu de comunidad se palpa en cada una de las tres sedes de la Fundación: se puede ver las mesas del almuerzo llenas de estudiantes y tutores. Se puede oír en las risas de los niños que aprenden con los docentes. Se siente en los abrazos de despedida al final de cada día. La Fundación Zuá crea espacios de amor, aprendizaje y crecimiento. Es un lugar que prepara a los niños para ser más que estudiantes, para ser ciudadanos con la capacidad y el conocimiento de ayudarse a sí mismos y a los demás”.</em></p>
<p style="text-align: justify;">Invitamos a quienes sueñan en la necesidad y posibilidad de un mundo en el que haya oportunidades para todos a sumarse para seguir haciendo realidad esta utopía.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Y LOS RECURSOS?</strong></p>
<figure id="attachment_34606" aria-describedby="caption-attachment-34606" style="width: 350px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/FUNDACION-ZUA-MARZO-3.jpeg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-34606" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/FUNDACION-ZUA-MARZO-3-300x169.jpeg" alt="" width="350" height="197" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/FUNDACION-ZUA-MARZO-3-300x169.jpeg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/FUNDACION-ZUA-MARZO-3-1024x576.jpeg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/FUNDACION-ZUA-MARZO-3-768x432.jpeg 768w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/FUNDACION-ZUA-MARZO-3-1536x864.jpeg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/FUNDACION-ZUA-MARZO-3-1320x742.jpeg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/FUNDACION-ZUA-MARZO-3.jpeg 1599w" sizes="auto, (max-width: 350px) 100vw, 350px" /></a><figcaption id="caption-attachment-34606" class="wp-caption-text">Fotografía: Moisés Pedraza Robayo</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Una parte fundamental de los recursos viene de quienes nos juntamos para hacer comunidad de vida, pues lo normal para cualquier organización es que una porción importante de los ingresos se usa para pagar sueldos y prestaciones sociales. Esto no sucede en la Fundación Zuá gracias a este concepto de <strong>voluntariado</strong>, lo cual permite que los aportes de los amigos se dedican a los programas de: a) <strong>Nutrición</strong>, para la compra de víveres para la preparación de los alimentos. b)<strong> Aprendizaje</strong>, para la adquisición de material didáctico, libros, cuadernos y computadores para las labores escolares. c) <strong>Artes</strong>, para la adquisición de instrumentos musicales. d) <strong>Educación Superior</strong>, para el pago de matrículas universitarias y transporte para los universitarios y también pago de servicios públicos como agua, electricidad, gas, Internet e impuestos.</p>
<p style="text-align: justify;">Si bien trabajamos con familias de muy escasos recursos y con mujeres que deben hacer un gran esfuerzo para sostener sus hogares, es importante que ellas puedan además de recibir aportar, pues esto también dignifica tanto o más que el recibir. Es por ello por lo que les pedimos a las mamás su aporte semanal en tiempo de 4 horas para ayudar a preparar los alimentos, arreglar, o acompañar a los niños y si no pueden porque están reciclando, o en otro tipo de trabajo, entonces que hacen un aporte en víveres cada mes, por un valor aproximado de 10 euros.</p>
<p style="text-align: justify;">Otra parte fundamental de los recursos, provienen de quienes desean ayudar, pero no tienen tiempo, entonces ven la oportunidad de unirse a través de su aporte económico, lo cual es vital y así es como estas personas hacen parte esencial del equipo, quiere decir que sin ellos no podemos impulsar la transformación de vidas y de entornos. Gracias a esa presencia solidaria y a las ayudas económicas que recibimos es que podemos ayudar.</p>
<p style="text-align: justify;">Dado que la cantidad de personas que requieren de nuestra presencia es muy grande, se hace cada día más urgente que el grupo de apoyo crezca y que más corazones sean tocados por la realidad de Dios y sean capaces de mirar con ojos de misericordia a los más necesitados y se sumen al equipo, aportando recursos para suplir las más urgentes necesidades de la Fundación, haciendo posible que más y más personas puedan soñar y hacer realidad sus sueños.</p>
<p><em>Moisés PEDRAZA ROBAYO<br />
</em><em>Representante Legal &#8211; FUNDACIÓN ZUÁ<br />
</em><em>info@fundacionzua.org<br />
</em><em>Bogotá (Colombia)<br />
</em><em>Mayo de 2026<br />
</em><span style="font-size: 10pt;"><em><a title="Fértiles gotas de bondad en Bogotá (1)" href="https://www.revistare.com/2026/04/fertiles-gotas-de-bondad-en-bogota-1/" target="_blank" rel="noopener">La primera parte de este artículo</a> se publicó en febrero de 2026</em></span></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/05/fertiles-gotas-de-bondad-en-bogota-segunda-mitad/">Fértiles gotas de bondad en Bogotá (segunda mitad)</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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			</item>
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		<title>Historias de la historia</title>
		<link>https://www.revistare.com/2026/05/historias-de-la-historia-2/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 May 2026 04:58:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[historias]]></category>
		<category><![CDATA[Historias de la historia]]></category>
		<category><![CDATA[Javier Bustamante]]></category>
		<category><![CDATA[pluralidad]]></category>
		<category><![CDATA[realismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Javier BUSTAMANTE</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/05/historias-de-la-historia-2/">Historias de la historia</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_25401" aria-describedby="caption-attachment-25401" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/04/DSC08924-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-large wp-image-25401" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/04/DSC08924-1024x680.jpg" alt="" width="660" height="438" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/04/DSC08924-1024x680.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/04/DSC08924-300x199.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/04/DSC08924-1536x1019.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/04/DSC08924-2048x1359.jpg 2048w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/04/DSC08924-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/04/DSC08924-1320x876.jpg 1320w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-25401" class="wp-caption-text">Fotografía: Javier Bustamante</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Ante un hecho histórico, cuando es vivido por varias personas, este se percibe de manera poliédrica. Es decir, puede ser captado desde distintos ángulos de vista, dependiendo de la implicación de los afectados. Estos agentes implicados después se convierten en fuentes históricas, de las cuales se desprenden datos. Con el tiempo estos datos sirven para “re-construir” la historia.</p>
<p style="text-align: justify;">En toda esta cadena que va desde la génesis del hecho histórico hasta su re-construcción pasado el tiempo, muchas veces, si no es que siempre, se van produciendo modificaciones que nos alejan de la “verdad” de lo acontecido.</p>
<p style="text-align: justify;">Recordemos el cuento aquel que habla de cinco personas ciegas, las cuales, a manera de experimento, son acercadas a palpar un elefante. Cada una toca una parte del elefante. Después son invitadas a hablar sobre qué es un elefante. Imaginemos la variedad de respuestas que dan conforme a la parte que les tocó apreciar. La experiencia del que tocó una pata habrá sido muy distinta del que tocó la oreja o la trompa… Cada uno tiene una percepción del elefante conforme a lo que sus sentidos le han dicho de aquella parte a la cual tuvo acceso.</p>
<p style="text-align: justify;">Ante un hecho, de la naturaleza que sea, cuando somos varios los testigos o actores de tal acontecimiento, cada uno podemos ofrecer una versión muy diferente. Los filtros con los que lo percibamos pueden ir desde nuestra edad, cultura, aptitudes físicas, manera de pensar, posición física desde donde lo percibamos, con un largo etcétera de condicionantes.</p>
<p style="text-align: justify;">Ante una “Historia” se desarrollan muchas historias, tantas como personas sean sus protagonistas o historiadores. E, incluso en ocasiones, con puntos de vista tan diferentes que podría pensarse que no han vivido el mismo acontecimiento.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta reflexión me la ha despertado la lectura del libro <em>De América a Europa. Cuando los indígenas descubrieron el Viejo Mundo (1493-1892)</em> (Fondo de Cultura Económica: Ciudad de México, 2017). Su autor, Éric Taladoire, se da la tarea de contar quiénes fueron esos amerindios que llegaron hasta Europa a partir de la primera expedición de Colón a las “Indias”. Numerosas travesías a lo largo de cuatro siglos transportaron habitantes nativos del Nuevo Mundo en calidad de caciques y nobles indígenas, testimonios del mundo encontrado, curiosidades e intérpretes, familias mixtas, esclavos y sirvientes…</p>
<p style="text-align: justify;">Muchas y muchos murieron en las travesías, otros no duraban más de un año en el Viejo Continente. Podemos imaginarnos del terror de encontrarse en un mundo extraño: enfermedades nuevas, otros climas y alimentos, una lógica de vida diferente. Todo esto, sin duda, producía una baja de defensas haciéndoles proclives a enfermarse de cualquier cosa y morir. Morir de tristeza, ¿por qué no?</p>
<p style="text-align: justify;">Cada una y cada uno, si se les concediera la palabra más de cinco siglos después, nos “hablaría de la feria, según le fue en ella”. ¡Cuántas historias alimentan la historia! Escuchar a todos los protagonistas nos da una versión más completa, más compleja y también más humilde. Cuando se habla de la “historia oficial” de algo, se tiende a excluir todo aquello que haga perder la coherencia e intereses de ese discurso oficial.</p>
<p style="text-align: justify;">La historia pertenece a todas y todos. Por lo mismo, escucharla y conocerla implica escucharnos y conocernos.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Javier BUSTAMANTE ENRIQUEZ</em><br />
<em>Psicólogo social</em><br />
<em>Querétaro (México)</em><br />
<em>Mayo de 2026</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/05/historias-de-la-historia-2/">Historias de la historia</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Superar los miedos</title>
		<link>https://www.revistare.com/2026/05/superar-los-miedos/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 May 2026 04:58:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[autoconocimiento]]></category>
		<category><![CDATA[autoprotección]]></category>
		<category><![CDATA[miedo]]></category>
		<category><![CDATA[Montse Pujol Cortés]]></category>
		<category><![CDATA[Superar los miedos]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.revistare.com/?p=34443</guid>

					<description><![CDATA[<p>Montse PUJOL</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/05/superar-los-miedos/">Superar los miedos</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_34444" aria-describedby="caption-attachment-34444" style="width: 379px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/stocksnap-people-2585847_1920.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-34444" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/stocksnap-people-2585847_1920-300x200.jpg" alt="" width="379" height="252" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/stocksnap-people-2585847_1920-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/stocksnap-people-2585847_1920-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/stocksnap-people-2585847_1920-768x512.jpg 768w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/stocksnap-people-2585847_1920-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/stocksnap-people-2585847_1920-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/stocksnap-people-2585847_1920-1320x880.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/stocksnap-people-2585847_1920.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 379px) 100vw, 379px" /></a><figcaption id="caption-attachment-34444" class="wp-caption-text">«La parte saludable sería ir al pensamiento reflexivo,<br />que nos ubica a analizar por qué estoy sintiendo eso.»<br />Foto de StockSnap en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Hay pequeños miedos que nos acompañan de manera cotidiana y que quizás los pasamos por alto, pero que nos crean unos niveles de estrés muy valorables. Hay muchos autores o profesionales e, incluso, algunas personas en consulta, que cuando hablan del miedo consideran esta emoción como un estado negativo. El miedo nos invita a tener un reto de autoconocimiento y un reto de explorar cuáles son nuestros conocimientos internos, de quién soy, qué valores tengo, qué herramientas he creado a lo largo de mi vida.</p>
<p style="text-align: justify;">Además, si tantas personas están interesadas en este tema, quiere decir que somos sufridores de este proceso del miedo y queremos tener herramientas, compañía y cariño para poderlas exponer y tener la valentía de explicar cuáles son nuestros miedos más generalizados y qué podemos hacer con ellos.</p>
<p style="text-align: justify;">Las personas que me atendieron cuando era pequeña tenían enfermedad mental y para reconocerse ellas mismas si los amaba, me abandonaban y me dejaban en medio de una plaza o en un parque y observaban qué hacía, pero desde una patología.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Qué pasa cuando una persona desde muy pequeña debe enfrentarse a la soledad y a la desprotección? Hay dos caminos, una época en la que parece que te vuelves loco y otra en la que empiezas a crecer y te das cuenta de que gracias a estos cuidadores me brindaron la posibilidad de autodescubrirme y ver que tenía un potencial donde podía autoprotegerme.</p>
<p style="text-align: justify;">El miedo es un proceso que debemos aprovechar para autoconocernos y para redescubrir qué salidas tan valiosas podemos tener. El miedo es una emoción que nos puede salvar en un momento dado, pero también es una emoción que nos puede paralizar y dejar muchas experiencias fuera de nuestra vida. Si pasamos toda esta energía a la cabeza y nos bloqueamos, nos perderemos muchas cosas valiosas. Hay una protección que es saludable y un miedo que paraliza, que es el que genera ansiedad y angustia.</p>
<p style="text-align: justify;">Hace diecisiete años creé el espacio terapéutico <em>Mujeres que acunan</em>, inspirado en el ofrecimiento de calma y protección que hace una mujer cuando mece a su bebé. Entre otras técnicas gestálticas hacen la cuna, en lo que acaricias, abrazas y te sientes acompañado. Atiendo a un grupo de mujeres en proceso oncológico y en diferentes estados emocionales, como es el tránsito final de la vida, procesos de pérdidas.</p>
<p style="text-align: justify;">Todas explican anatómicamente dónde sienten la angustia y coinciden en que la ansiedad la sienten en el centro del pecho y la angustia en la boca del estómago. La angustia es como la antesala que detecta un miedo que no tenemos controlado.</p>
<figure id="attachment_34447" aria-describedby="caption-attachment-34447" style="width: 370px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/hannahlmyers-statue-5235587_1920.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-34447" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/hannahlmyers-statue-5235587_1920-300x200.jpg" alt="" width="370" height="247" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/hannahlmyers-statue-5235587_1920-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/hannahlmyers-statue-5235587_1920-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/hannahlmyers-statue-5235587_1920-768x512.jpg 768w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/hannahlmyers-statue-5235587_1920-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/hannahlmyers-statue-5235587_1920-1320x880.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/hannahlmyers-statue-5235587_1920.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 370px) 100vw, 370px" /></a><figcaption id="caption-attachment-34447" class="wp-caption-text">«Hay una protección que es saludable y un miedo que paraliza,<br />que es el que genera ansiedad y angustia.»<br />Foto de hannahlmyers en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">También atendemos a mujeres en situación de maltrato, y les advertimos que por la protección de todas no den nunca la dirección. Pero un día estábamos en la sala y una de las mujeres empezó a entrar en un proceso de taquicardia sin que hubiera pasado nada, se la atendió y acto seguido una compañera salió de la sala y vio que había entrado en el Centro el maltratador. Qué maravilloso es nuestro cuerpo, nuestra energía y la intuición, para detectar a distancia cuando tenemos un peligro.</p>
<p style="text-align: justify;">Es muy importante el control del pensamiento automático, que es el primero que sentimos cuando tenemos miedo, también es un pensamiento que no tiene tanto desgaste de energía. Así nuestra mente y nuestro ego lo que hacen es no consumir tanta energía. Muchas veces vamos a la memoria remota, a la memoria del trauma que hemos vivido y a situaciones que no nos alientan a enfrentarnos a ese miedo. La parte saludable sería ir al pensamiento reflexivo, que nos ubica a analizar por qué estoy sintiendo eso. Cuando una persona de nuestro entorno nos manifiesta que tiene miedo, lo más recomendable es que no le demos consejos, ni le neguemos lo que está sintiendo sino acompañarla, crear autonomía, alentarla a que ella misma sea autoprotectora.</p>
<p style="text-align: justify;">El cuerpo es el único que nos conecta con la realidad, con el presente. El cuerpo nos salva de muchas situaciones de miedos anticipatorios, imaginarios, traumáticos. El aquí y el ahora es lo único que nos determina que estoy en seguridad y fuera de peligro. ¿Cómo se pueden rebajar los efectos más patológicos de los miedos? Cuando los trastornos son más serios con medicación y con terapia, con varias técnicas de relajación (yoga, taichi, la respiración consciente, sofrología&#8230;).</p>
<p style="text-align: justify;">Dios o el universo no dudan de nuestras infinitas posibilidades delante de transitar los miedos. Sólo nosotros dudamos. La vida no nos da quizás lo que queremos, pero las situaciones de miedo que nos presenta nos hacen crecer en empatía, en compasión con todo nuestro entorno. El agradecimiento sería el camino más dulce para la aceptación de lo que toca vivir y agradecer lo que soy, mi existencia y transmutar el miedo en aprendizaje, en amor y entrega a los demás.</p>
<p><em>Montse PUJOL CORTÉS<br />
Terapeuta en psicología Gestalt<br />
Badalona (España)<br />
</em><em>Artículo publicado originalmente en la Revista RE num. 123, edición catalana</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/05/superar-los-miedos/">Superar los miedos</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Educación para la libertad interior</title>
		<link>https://www.revistare.com/2026/05/educacion-para-la-libertad-interior/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Josep Alegre]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 May 2026 04:57:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pedagogía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Vivimos en un tiempo acelerado, donde la información no deja de fluir y los dispositivos&#8230;</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/05/educacion-para-la-libertad-interior/">Educación para la libertad interior</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_34595" aria-describedby="caption-attachment-34595" style="width: 300px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/0.-Educacion-para-la-libertad-interior-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-34595" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/0.-Educacion-para-la-libertad-interior-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/0.-Educacion-para-la-libertad-interior-300x225.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/0.-Educacion-para-la-libertad-interior-1024x768.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/0.-Educacion-para-la-libertad-interior-768x576.jpg 768w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/0.-Educacion-para-la-libertad-interior-1536x1152.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/0.-Educacion-para-la-libertad-interior-2048x1536.jpg 2048w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/0.-Educacion-para-la-libertad-interior-90x68.jpg 90w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/0.-Educacion-para-la-libertad-interior-1320x990.jpg 1320w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-34595" class="wp-caption-text">Fotografía: Josep Alegre</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Vivimos en un tiempo acelerado, donde la información no deja de fluir y los dispositivos compiten por nuestra atención. En medio de este torbellino, lo que falta no es el dato, sino la claridad. Por eso la educación —en la escuela, la familia y la sociedad— se vuelve un refugio donde aún podemos detenernos y preguntarnos por el sentido de lo que hacemos y aprendemos.</p>
<p style="text-align: justify;">Educar hoy no es transmitir información, tarea que las máquinas realizan mejor que nosotros. Educar es enseñar a mirar, interpretar, relacionar y comprender. De esa comprensión nace algo esencial: la libertad interior, ese espacio íntimo que nos permite avanzar sin quedar atrapados por el ruido del mundo.</p>
<p style="text-align: justify;"> “Cuando la mente despierta, la vida se ilumina”, dice una intuición sencilla pero poderosa. Tal vez ese sea el hilo conductor de todo acto educativo profundo: abrir ventanas en el pensamiento, ensanchar la mirada, invitar a cada ser humano a descubrir que dentro de su mente habita un territorio inmenso en el que caben preguntas, búsquedas, matices y horizontes. Educar es acompañar esa apertura.</p>
<figure id="attachment_34587" aria-describedby="caption-attachment-34587" style="width: 300px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/1.-Pensar-la-rebelion-mas-discreta.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-34587 size-medium" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/1.-Pensar-la-rebelion-mas-discreta-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/1.-Pensar-la-rebelion-mas-discreta-300x225.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/1.-Pensar-la-rebelion-mas-discreta-1024x768.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/1.-Pensar-la-rebelion-mas-discreta-768x576.jpg 768w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/1.-Pensar-la-rebelion-mas-discreta-1536x1152.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/1.-Pensar-la-rebelion-mas-discreta-2048x1536.jpg 2048w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/1.-Pensar-la-rebelion-mas-discreta-90x68.jpg 90w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/1.-Pensar-la-rebelion-mas-discreta-1320x990.jpg 1320w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-34587" class="wp-caption-text">Fotografía: Josep Alegre</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;"><strong><em>1.- Pensar: la rebelión más discreta</em></strong></p>
<p style="text-align: justify;">Aunque todavía no siempre sepamos nombrarlo, estamos viviendo un giro pedagógico de enorme calado. Durante décadas, la educación se organizó alrededor del dato: memorizar, repetir, reproducir. Pero en un mundo saturado de información, ese modelo ha perdido su centro. Lo relevante ya no es recordar, sino <strong>comprender</strong>. No es acumular respuestas, sino <strong>aprender a hacer preguntas</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">Pasar del dato al sentido es, en realidad, una revolución silenciosa. No hace ruido, no aparece en titulares, pero transforma radicalmente la forma en que los estudiantes aprenden y la manera en que los docentes acompañan. Pensar —no en el sentido técnico, sino profundo— es una manera de habitar la realidad. Una forma de orientarse en la complejidad. Un acto de cuidado hacia uno mismo y hacia los demás.</p>
<p style="text-align: justify;">Y pensar bien no es algo que ocurra de forma automática. Requiere atención, tiempo, guía… y un lenguaje con el que poder nombrar lo que pasa por dentro. Por eso educar para pensar es, en el fondo, educar para vivir con sentido.</p>
<figure id="attachment_34588" aria-describedby="caption-attachment-34588" style="width: 300px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/2.-Una-educacion-que-abre-espacios-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-34588" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/2.-Una-educacion-que-abre-espacios-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/2.-Una-educacion-que-abre-espacios-300x225.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/2.-Una-educacion-que-abre-espacios-1024x768.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/2.-Una-educacion-que-abre-espacios-768x576.jpg 768w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/2.-Una-educacion-que-abre-espacios-1536x1152.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/2.-Una-educacion-que-abre-espacios-2048x1536.jpg 2048w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/2.-Una-educacion-que-abre-espacios-90x68.jpg 90w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/2.-Una-educacion-que-abre-espacios-1320x990.jpg 1320w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-34588" class="wp-caption-text">Fotografía: Josep Alegre</figcaption></figure>
<h2 style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><strong><em>2.- Una educación que abre espacios</em></strong></span></h2>
<p style="text-align: justify;">En el corazón de toda educación verdaderamente humana hay un gesto esencial: <strong>crear espacio</strong>. Espacio para detenerse. Para mirar de nuevo. Para pensar despacio. Para dar forma a las intuiciones. Para construir significado.</p>
<p style="text-align: justify;">La buena educación no corre, acompasa. No empuja, invita. No dicta, abre caminos. Es un ejercicio de artesanía interior: igual que el escultor va retirando lo que sobra para que emerja la forma, el docente ayuda a retirar capas de ruido para que aparezca la comprensión.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando la mente se eleva —cuando no solo repite sino que interpreta, conecta y crea— cambia algo en la forma misma de vivir. Lo que antes era confuso se vuelve comprensible; lo que parecía ajeno se vuelve cercano; lo que parecía mecánico se convierte en posibilidad. No hay motivación más fuerte que descubrir que uno puede comprender.</p>
<figure id="attachment_34589" aria-describedby="caption-attachment-34589" style="width: 300px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/3.-Las-trampas-invisibles-de-la-mente-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-34589" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/3.-Las-trampas-invisibles-de-la-mente-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/3.-Las-trampas-invisibles-de-la-mente-300x225.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/3.-Las-trampas-invisibles-de-la-mente-1024x768.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/3.-Las-trampas-invisibles-de-la-mente-768x576.jpg 768w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/3.-Las-trampas-invisibles-de-la-mente-1536x1152.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/3.-Las-trampas-invisibles-de-la-mente-2048x1536.jpg 2048w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/3.-Las-trampas-invisibles-de-la-mente-90x68.jpg 90w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/3.-Las-trampas-invisibles-de-la-mente-1320x990.jpg 1320w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-34589" class="wp-caption-text">Fotografía: Josep Alegre</figcaption></figure>
<h2 style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><strong><em>3.- Las trampas invisibles de la mente</em></strong></span></h2>
<p style="text-align: justify;">Pensar bien no es un proceso lineal. Quien observe su propio pensamiento verá que está lleno de atajos y sesgos que nos empujan a conclusiones precipitadas. Educar para pensar es, también, enseñar a reconocer y atravesar esas trampas: el sesgo de confirmación, la generalización apresurada, la falacia de autoridad o el pensamiento dicotómico que reduce la complejidad a “o blanco o negro”.</p>
<p style="text-align: justify;">Estas trampas no son fallos de inteligencia, sino mecanismos naturales de ahorro mental. Por eso la educación tiene un papel esencial: ofrecer antídotos como preguntar antes de afirmar, contrastar antes de concluir, escuchar antes de juzgar y cultivar la humildad cognitiva. Cuando los estudiantes aprenden a identificar estos desvíos, su relación con el conocimiento cambia: se vuelven más lúcidos, más prudentes y, sobre todo, más libres.</p>
<figure id="attachment_34590" aria-describedby="caption-attachment-34590" style="width: 300px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/4.-Una-orquesta-interior.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-34590" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/4.-Una-orquesta-interior-300x209.jpg" alt="" width="300" height="209" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/4.-Una-orquesta-interior-300x209.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/4.-Una-orquesta-interior-1024x713.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/4.-Una-orquesta-interior-768x535.jpg 768w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/4.-Una-orquesta-interior.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-34590" class="wp-caption-text">Fotografía: Josep Alegre</figcaption></figure>
<h2 style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><strong><em>4.- Una orquesta interior</em></strong></span></h2>
<p style="text-align: justify;">Para entender qué ocurre dentro de nosotros cuando pensamos, puede ayudarnos una imagen sencilla: la mente como una <strong>orquesta interior</strong> en la que tres inteligencias tocan juntas. La primera es la <strong>inteligencia natural o cognitiva</strong>, que analiza, compara e interpreta; es la que organiza la información y da forma a la comprensión. La segunda es la <strong>inteligencia emocional</strong>, decisiva para sostener la atención, regular la motivación y conectar lo que aprendemos con nuestra vida. Sin ella, el pensamiento se queda sin energía ni dirección. La tercera es la <strong>inteligencia artificial</strong>, que no sustituye a las otras, sino que las amplifica: contrasta, descubre patrones y abre posibilidades cuando se usa con criterio.</p>
<p style="text-align: justify;">Pensar bien consiste en hacer que estas tres inteligencias entren en armonía: una mente que entiende, siente y se apoya en herramientas externas sin perder su centro. Esa sinfonía interior es la base de la libertad.</p>
<figure id="attachment_34591" aria-describedby="caption-attachment-34591" style="width: 300px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/5.-El-lenguaje-que-abre-mundos-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-34591" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/5.-El-lenguaje-que-abre-mundos-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/5.-El-lenguaje-que-abre-mundos-300x225.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/5.-El-lenguaje-que-abre-mundos-1024x768.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/5.-El-lenguaje-que-abre-mundos-768x576.jpg 768w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/5.-El-lenguaje-que-abre-mundos-1536x1152.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/5.-El-lenguaje-que-abre-mundos-2048x1536.jpg 2048w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/5.-El-lenguaje-que-abre-mundos-90x68.jpg 90w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/5.-El-lenguaje-que-abre-mundos-1320x990.jpg 1320w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-34591" class="wp-caption-text">Fotografía: Josep Alegre</figcaption></figure>
<h2 style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><strong><em>5.- El lenguaje que abre mundos</em></strong></span></h2>
<p style="text-align: justify;">Hay algo fascinante en la vida mental: los pensamientos no solo se tienen, también se construyen. Y se construyen con <strong>lenguaje</strong>. Quien tiene lenguaje tiene mundo. Quien sabe formular preguntas, sabe orientarse.</p>
<p style="text-align: justify;">Por eso una de las tareas más transformadoras de la educación es <strong>enseñar a pensar enseñando a preguntar</strong>. Preguntas que activan la curiosidad (“¿qué pasaría si…?”), la duda (“¿cómo sabemos que esto es cierto?”), el análisis (“¿de qué está hecho este problema?”), la conexión (“¿a qué se parece esto que ya conoces?”), la creatividad (“¿cómo lo resolverías de otra manera?”).</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando los estudiantes reciben estas herramientas invisibles, algo profundo se enciende: empiezan a reconocer que el pensamiento no es un territorio extraño sino un espacio habitable. Y no hay acto más liberador que descubrir que uno puede hacerse cargo de su propia mente.</p>
<figure id="attachment_34592" aria-describedby="caption-attachment-34592" style="width: 300px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/6.-Aprender-para-dar-sentido-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-34592" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/6.-Aprender-para-dar-sentido-300x201.jpg" alt="" width="300" height="201" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/6.-Aprender-para-dar-sentido-300x201.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/6.-Aprender-para-dar-sentido-1024x685.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/6.-Aprender-para-dar-sentido-768x514.jpg 768w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/6.-Aprender-para-dar-sentido-1536x1028.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/6.-Aprender-para-dar-sentido-2048x1371.jpg 2048w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/6.-Aprender-para-dar-sentido-1320x884.jpg 1320w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-34592" class="wp-caption-text">Fotografía: Josep Alegre</figcaption></figure>
<h2 style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><strong><em>6.- Aprender para dar sentido</em></strong></span></h2>
<p style="text-align: justify;">La educación del futuro —y, en realidad, del presente— es aquella que ayuda a construir significado. No pretende formar estudiantes que acumulen información, sino personas capaces de discernir, relacionar, profundizar y crear. En un mundo saturado de estímulos, la educación necesita convertirse en un refugio para la reflexión.</p>
<p style="text-align: justify;">Esto implica transformar la forma de enseñar: más preguntas abiertas, más exploración, más diálogo, más tiempo para pensar, más actividades que exijan comprender antes que repetir. Significa pasar de una educación centrada en el resultado a una educación centrada en el proceso. De un aprendizaje orientado al examen a un aprendizaje orientado a la vida.</p>
<p style="text-align: justify;">Las escuelas que inspiran no son las que ofrecen más datos, sino las que <strong>transforman miradas</strong>. Las que ayudan a descubrir conexiones invisibles. Las que invitan a observar con curiosidad, a dudar con humildad, a crear con libertad. Porque al final, educar no es llenar cabezas: es encender mentes.</p>
<figure id="attachment_34593" aria-describedby="caption-attachment-34593" style="width: 300px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/7.-Una-tarea-compartida-escuela-familia-y-comunidad-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-34593" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/7.-Una-tarea-compartida-escuela-familia-y-comunidad-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/7.-Una-tarea-compartida-escuela-familia-y-comunidad-300x225.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/7.-Una-tarea-compartida-escuela-familia-y-comunidad-1024x768.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/7.-Una-tarea-compartida-escuela-familia-y-comunidad-768x576.jpg 768w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/7.-Una-tarea-compartida-escuela-familia-y-comunidad-1536x1152.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/7.-Una-tarea-compartida-escuela-familia-y-comunidad-2048x1536.jpg 2048w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/7.-Una-tarea-compartida-escuela-familia-y-comunidad-90x68.jpg 90w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/7.-Una-tarea-compartida-escuela-familia-y-comunidad-1320x990.jpg 1320w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-34593" class="wp-caption-text">Fotografía: Josep Alegre</figcaption></figure>
<h2 style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><strong><em>7.- Una tarea compartida: escuela, familia y comunidad</em></strong></span></h2>
<p style="text-align: justify;">Pensar bien no se aprende solo en el aula. La libertad interior tampoco. Se aprende en todos los espacios de la vida donde hay un adulto que acompaña, que escucha, que modela una forma de mirar el mundo.</p>
<p style="text-align: justify;">La escuela tiene un papel crucial, pero no exclusivo. La familia educa cuando conversa, cuando se detiene con sus hijos, cuando da ejemplo de reflexión, cuando ofrece tiempo sin pantallas, cuando enseña a nombrar emociones, cuando invita a hacer preguntas. La comunidad educa cuando crea entornos de diálogo, cuando respeta los ritmos, cuando valora la profundidad por encima de la prisa.</p>
<p style="text-align: justify;">Educar es, en el fondo, <strong>ayudar a que el universo interior de una persona se expanda</strong>. A que pueda habitarse a sí misma sin miedo. A que desarrolle un pensamiento propio que le permita orientarse en medio de la complejidad del mundo.</p>
<figure id="attachment_34594" aria-describedby="caption-attachment-34594" style="width: 300px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/8.-Pensar-como-forma-de-cuidar-la-libertad-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-34594" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/8.-Pensar-como-forma-de-cuidar-la-libertad-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/8.-Pensar-como-forma-de-cuidar-la-libertad-300x225.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/8.-Pensar-como-forma-de-cuidar-la-libertad-1024x768.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/8.-Pensar-como-forma-de-cuidar-la-libertad-768x576.jpg 768w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/8.-Pensar-como-forma-de-cuidar-la-libertad-1536x1152.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/8.-Pensar-como-forma-de-cuidar-la-libertad-2048x1536.jpg 2048w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/8.-Pensar-como-forma-de-cuidar-la-libertad-90x68.jpg 90w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/05/8.-Pensar-como-forma-de-cuidar-la-libertad-1320x990.jpg 1320w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-34594" class="wp-caption-text">Fotografía: Josep Alegre</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><strong><em>Conclusión: Pensar como forma de cuidar la libertad</em></strong></span></p>
<p style="text-align: justify;">En un tiempo saturado de información, educar no puede limitarse a transmitir datos: el reto es transformar esa avalancha en claridad. <strong>Del dato al sentido: comprender es la nueva alfabetización.</strong> Comprender es un movimiento interior que nos ayuda a discernir lo esencial y orientarnos con lucidez; por eso, pensar bien es una forma de libertad, una libertad que nace de la manera en que elegimos mirar el mundo y mirarnos a nosotros mismos.</p>
<p style="text-align: justify;">Educar para comprender es dar lenguaje, preguntas y serenidad para pensar con criterio. Es armonizar la inteligencia natural, la emocional y la artificial en la búsqueda de sentido, y confiar en que cada persona puede ver con ojos nuevos incluso en tiempos de saturación. Quizá la tarea más hermosa de la educación sea esta: acompañar a cada ser humano a descubrir su propio territorio interior, ese espacio fértil desde el que pensar, decidir y crear. Porque comprender —de verdad— no solo ilumina la mente: ilumina la vida.</p>
<p><em>Josep ALEGRE<br />
</em><em>Profesor, filólogo y educador socio-cultural<br />
</em><em>Barcelona, España<br />
</em><em>Mayo de 2026</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/05/educacion-para-la-libertad-interior/">Educación para la libertad interior</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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