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	<title>afecto | Revista RE Castellano</title>
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	<description>Revista de pensamiento y opnión</description>
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	<title>afecto | Revista RE Castellano</title>
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	<item>
		<title>El conflicto y el afecto: dos caras de las relaciones</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 07 Mar 2021 06:00:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[Secciones]]></category>
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		<category><![CDATA[Eva Galí y Molas]]></category>
		<category><![CDATA[interacción social]]></category>
		<category><![CDATA[relación]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Eva GALÍ</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/03/el-conflicto-y-el-afecto-dos-caras-de-las-relaciones/">El conflicto y el afecto: dos caras de las relaciones</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Las relaciones humanas se caracterizan por una amalgama de variables que llegan a ser inalcanzables por nuestros sentidos, emociones y cogniciones, rasgo que las hace tan difíciles y complejas como enriquecedoras y plenas a la vez. Toda relación socioafectiva, siempre que sea sana o potencialmente sanable, nace en un marco de aprendizajes compartidos entre componentes de estima, de disfrute, de silencio, de desilusiones, a veces de desamor y, posiblemente, de conflictos.</p>
<p style="text-align: justify;">Es cierto que el conflicto y el afecto son las dos caras de la interacción social humana, en cualquiera de los contextos sociales: el familiar, el de pareja, de amistad, compañeros de trabajo, o algún otro en el que participamos. Nos consta que el paseo por el calor y la acogida es placentero, vitalizador y reconfortante, mientras que mucho más abrupto, espinoso y vertiginoso resulta el sendero del desencanto.</p>
<figure id="attachment_6321" aria-describedby="caption-attachment-6321" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/conflicto-afecto.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-6321 size-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/conflicto-afecto-1024x683.jpg" alt="" width="660" height="440" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/conflicto-afecto-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/conflicto-afecto-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/conflicto-afecto-600x400.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/conflicto-afecto-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/conflicto-afecto.jpg 1920w" sizes="(max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-6321" class="wp-caption-text">«Sería bueno que la resolución de aquellos bloqueos personales y relacionales, conjugara valores como<br />la comprensión, con reciprocidad de respeto, conciencia de responsabilidad, no de victimismo, y una autoestima sana, que mire de encontrar un equilibrio entre la autoprotección y el bienestar de las otras personas.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">El afecto nace de un impulso natural de unirnos o de compartir con alguien, donde el sentimiento y el deseo de amar o de sentirse amado, desvanece o nos libera de nuestras inquietudes y agravios, aunque sea por un pequeño espacio de tiempo. El conflicto, en cambio, nos subsume en emociones, pensamientos, y actitudes contrapuestas, que puede abocarnos a una confrontación interna, externa, o incluso a ambas. Así pues, si el afecto nos da estabilidad emocional, psicológica, y nos realza la autoestima, el conflicto actúa como «agente» perturbador. Pero si estos dos elementos se mantienen como polos opuestos del propio bienestar emocional, es entonces cuando el afecto y el conflicto se retroalimentan negativamente.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando una crisis relacional desestabiliza la estima, un afecto desatendido puede incrementar el grado de conflicto, con sentimientos agridulces de injusticia, de tristeza, de impotencia, pero a veces también de añoranza, de reconciliación, y quizás de encuentro afectuoso. Desde este flujo emocional desbordante, nos acompañará al distanciamiento, o en acciones estériles, o de escalada desproporcionada en la relación. Cuando la actitud sanadora sería permitir que emociones, pensamientos y conducta, pudieran dialogar desde una perspectiva amplia del problema: con escucha activa, reflexión, revisión, rectificación o nueva negociación relacional con el otro.</p>
<p style="text-align: justify;">Los seres humanos somos imperfectos de manera connatural, complejos, en buena parte por construcción sociocultural, contradictorios desde un plano intrapersonal, y también en el interrelacional social, al tiempo anhelantes de recibir el calor de los otros, pero no libres de dificultades para acercárselo. Y no pocas veces tanto el afecto como el abordaje de las adversidades se convierten en carencias con las que convivimos tanto individual como colectivamente. Por lo tanto, llegamos a ser sujetos potencialmente activos y creadores de conflictos.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Cómo salimos de esta laberíntica y abrumadora confrontación vital?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Hacer una mirada del conflicto desde una visión global e integradora en todas sus vertientes: desde el yo, nuestra versión, el otro interlocutor, pero también desde un nosotros, como coproductores activos o pasivos de la desavenencia.</p>
<p style="text-align: justify;">También sería deseable partir de ciertas premisas:</p>
<p style="text-align: justify;">&#8211; Aceptar con naturalidad, y sin temor, la potencial presencia del conflicto en las relaciones humanas. Es consustancial a nuestra existencia y experiencia vital.</p>
<p style="text-align: justify;">&#8211; El conflicto en las relaciones sociales no es siempre eludible, sin embargo, sí es reconducible.</p>
<p style="text-align: justify;">&#8211; Poder compartir con alguien los problemas relacionales que podamos tener, y mantener actitud activa hacia la búsqueda de posibles soluciones</p>
<p style="text-align: justify;">&#8211; Comprender que la libertad humana, a veces opta por el espanto y el egocentrismo, sin que esta libertad sea ningún derecho hacia ninguna persona.</p>
<p style="text-align: justify;">&#8211; Amar es compartir momentos de alegría y diversión, angustias y disgustos, pero también respetar los espacios propios de los otros en su libre desarrollo personal.</p>
<p style="text-align: justify;">Es importante destacar que una actitud proactiva hacia la búsqueda de soluciones en las dificultades con los demás, no se traduce en clave de victoria o fracaso personal, sino en la voluntad de disminuir o evitar un sufrimiento innecesario que nos secuestra el bienestar personal propio o de otras personas. A menudo tenemos que hacer renuncias, tomar decisiones a regañadientes ante la pérdida. Los conflictos si se enquistan, pueden convertirse en una autopercepción de incapacidad de afrontamiento de las posibles adversidades que podemos encontrarnos en la vida, perdiendo autoconfianza, estima propia, o incluso, al riesgo de llevarnos a la complicada travesía de la ansiedad, incluso de la depresión.</p>
<p style="text-align: justify;">Sería bueno que la resolución de aquellos bloqueos personales y relacionales, conjugara valores como la comprensión, con reciprocidad de respeto, conciencia de responsabilidad, no de victimismo, y una autoestima sana, que mire de encontrar un equilibrio entre la autoprotección y el bienestar de las otras personas. De este modo, se puede revertir la retroalimentación del conflicto y el afecto en positivo, donde la superación de una crisis nos permita desarrollar una estimación del otro más auténtica, libre y satisfactoria.</p>
<p style="text-align: justify;">El conflicto, que siempre es relacional, bien interno o externo, nos abre a un amplio abanico de oportunidades de aprendizaje, y de crecimiento personal: profundizar en el autoconocimiento, en el de quienes nos rodean, a desarrollar habilidades como la empatía, la creatividad, la comunicación, a renegociar relaciones. También a salir empoderados de una crisis relacional, y a sentirnos más autónomos ante los retos que puedan presentarse en el día a día, menos atemorizados ante la sombra del conflicto, y la posibilidad de mejorar la calidad de nuestras relaciones personales.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Eva GALÍ Y MOLAS<br />
Psicóloga<br />
Publicado originalmente en RE catalán núm. 95</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/03/el-conflicto-y-el-afecto-dos-caras-de-las-relaciones/">El conflicto y el afecto: dos caras de las relaciones</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>EL CARISMA. ¿Es una cualidad innata?</title>
		<link>https://www.revistare.com/2017/12/el-carisma-es-una-cualidad-innata/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 Dec 2017 05:58:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
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		<category><![CDATA[¿Es una cualidad innata?]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>David MARTÍNEZ</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2017/12/el-carisma-es-una-cualidad-innata/">EL CARISMA. ¿Es una cualidad innata?</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Existen muchas personas carismáticas que seguramente han dejado huella en nuestras vidas como son Martin Luther King, Nelson Mandela, Gandhi, la madre Teresa de Calcuta, el obispo Pedro Casaldáliga, Vicente Ferrer, etc. Algunos de ellos porque han sido el germen de importantes cambios sociales, otros por su bondad y generosidad sin límites y otros por su instinto visionario.</p>
<p style="text-align: justify;">Muchas veces pensé que el carisma era algo innato, como un don, con el que algunas personas habían sido premiadas al nacer, como si de una lotería se tratase. Este pensamiento erróneo, se convertía en un obstáculo a la hora de plantearme nuevos retos personales de crecimiento personal y profesional.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, un día leyendo diferentes artículos, descubrí a <a href="https://www.youtube.com/watch?v=LMu_md_5PQ4" target="_blank" rel="noopener">Olivia Fox</a>, escritora, conferenciante y experta en temas de liderazgo empresarial. Ella ha escrito un libro denominado <em>El Mito del Carisma</em> donde se muestra disconforme en considerar el carisma como algo puramente innato o mágico. Y plantea la importancia de ejercitar ciertos comportamientos específicos y competencias personales que pueden ayudar, a las personas, a desarrollar su propio carisma.</p>
<p style="text-align: justify;">Y cuáles son estos comportamientos o competencias. Podríamos agruparlos en tres grandes grupos. Los que hacen referencia a la <strong><em>proximidad</em></strong>, los que son capaces de generar <strong><em>inspiración</em></strong> y por último los que crean <strong><em>afecto</em></strong>. Vemos cada uno de ellos.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><em>Proximidad<br />
</em></strong><span style="line-height: 1.5;">Las personas carismáticas son aquellas que cuando te sientas con ellas, tienes la sensación de que no están con nadie más. No existe el teléfono móvil, ni las interrupciones, ni las miradas perdidas. Son personas que saben escuchar. Pero no de cualquier manera sino que lo hacen de forma activa. Están centrados en el mensaje del emisor, interesados en su contenido y su persona, enfocados hacia su mirada. Son personas empáticas a la vez que buenos comunicadores y sobre todo, son aquellas personas que le hacen sentir a uno como si fuera el centro de la creación.</span><strong><em><br />
</em></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><em>Afecto<br />
</em></strong>Una persona carismática no puede serlo si no es capaz de mostrar su afecto. Y cuáles son los elementos principales que permiten mostrar ese afecto. El primero es la sinceridad. Es demostrar que el otro nos interesa, que nos preocupamos por él. Consiste en poner de manifiesto que el otro nos importa de verdad.</p>
<p style="text-align: justify;">Las personas que crean afecto evitan criticar a los demás. Son personas que cuando hablan lo hacen utilizando “el nosotros” en lugar de hablar del “yo”. Son tremendamente realistas, pero ello no es obstáculo para que sepan encontrar siempre lo positivo que hay detrás de cualquier situación.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><em>Inspiración<br />
</em></strong>Las personas carismáticas son aquellas que disponen de una gran capacidad para cambiar las cosas. Se sienten seguras de sí mismas y generan una gran confianza a su alrededor. Y esto lo consiguen no solo a través de sus palabras sino también de su ejemplo. Un ejemplo que va acompañado de un atrayente lenguaje no verbal basado en la coherencia que desprenden todas sus actuaciones.</p>
<p style="text-align: justify;">Acostumbran a ser personas inconformistas, constantes, creativas y disfrutan construyendo una visión. Ello hace que sus acciones sean inspiradoras para otros. Mantener viva una visión, no es tarea fácil y muchas veces esta perseverancia, les lleva a ser arriesgados e incluso sacrificarse por su ideal.</p>
<figure id="attachment_2864" aria-describedby="caption-attachment-2864" style="width: 660px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/12/Foto-carisma.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-2864 size-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/12/Foto-carisma-1024x683.jpg" alt="" width="660" height="440" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/12/Foto-carisma-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/12/Foto-carisma-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/12/Foto-carisma-600x400.jpg 600w" sizes="(max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-2864" class="wp-caption-text">Fotografía: David Martínez García</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">El carisma puede ser una perla maravillosa o puede convertirse en un arma muy letal. Al principio del artículo hemos destacado importantes personajes carismáticos que probablemente han dejado una huella positiva en nuestra existencia. Sin embargo, el carisma, por el hecho de ejercitarlo no provoca exclusivamente actos de bondad o generosidad. También existen famosos personajes de nuestra historia que han utilizado esta cualidad para sembrar, a su alrededor, el mal y la destrucción.</p>
<p style="text-align: justify;">Hemos hablado de personajes carismáticos famosos, pero cuántas personas que viven a nuestro alrededor comparten también esta característica. El carisma no es una cualidad innata, ni algo extraordinario reservado únicamente para unos pocos escogidos.</p>
<p style="text-align: justify;">Todos podemos en mayor o menor medida ejercitar los comportamientos y competencias que permitan desarrollar nuestro propio carisma. Pero solo si sabemos escuchar activamente y somos sinceros al mostrar nuestro afecto, podremos aprender de los errores propios y los de de los demás. Y una vez bañados por la humildad (humildeados), podremos ser fuente de inspiración para los que nos rodean.</p>
<p><em>David MARTÍNEZ GARCÍA<br />
</em><em>Economista<br />
</em><em style="line-height: 1.5;">Barcelona (España)<br />
</em><em>Diciembre de 2017</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2017/12/el-carisma-es-una-cualidad-innata/">EL CARISMA. ¿Es una cualidad innata?</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Amistad que dure</title>
		<link>https://www.revistare.com/2017/06/amistad-que-dure/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Leticia Soberón]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Jun 2017 05:39:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Relaciones humanas]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[afecto]]></category>
		<category><![CDATA[amistad]]></category>
		<category><![CDATA[paciencia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Leticia SOBERÓN</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2017/06/amistad-que-dure/">Amistad que dure</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><i>En defensa de la conversación</i>. Así se titula el último libro de la conocida investigadora Sherry Turkle, que ha dedicado más de quince años a estudiar el impacto de los medios digitales en las personas y en las relaciones entre ellas. En este volumen hace un encendido elogio de la conversación en directo, persona a persona, como espacio típicamente humano que nos constituye como individuos, nos dice quiénes somos, nos ayuda incluso a conversar también con nosotros mismos, y constituye la base de la auténtica relación entre personas, que es más que la simple conexión.</p>
<p style="text-align: justify;">El contexto de ese libro es la sociedad de hoy en que además de «mediadas por tecnología», muchas relaciones interpersonales se han vuelto «líquidas», fugaces, pasajeras, efímeras, en parte porque no saben comunicarse. Pareciera que las personas ya no saben cómo integrar en su experiencia las contrariedades propias de cualquier relación humana, y la amistad se mantiene s6lo cuando es gratificante. De algún modo se contagia de la cultura de «usar y tirar».</p>
<p style="text-align: justify;">Y sin embargo, la mayoría de las personas, al establecer un vínculo de amistad, si tiene visos de ser auténtico, desearía que este fuese duradero; anhelan, en el fondo, que se trate de una amistad «para siempre». Todos necesitamos tener alguien con quien contar, alguien que nos apoye, alguien a quien uno le importe, alguien a quien apoyar y querer. Pero muchos no logran hacer sobrevivir su vínculo durante mucho tiempo. Se desilusionan, o a su vez defraudan a la otra persona; viven mal los cambios que se dan en el otro, de algún modo dejan de reconocer en él o ella a esa persona con la que les unía una amistad gratificante.</p>
<figure id="attachment_2272" aria-describedby="caption-attachment-2272" style="width: 310px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/06/picnic-1208229_1280.jpg"><img decoding="async" class="size-bd-medium wp-image-2272" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/06/picnic-1208229_1280-310x165.jpg" alt="Conversación amistosa" width="310" height="165" /></a><figcaption id="caption-attachment-2272" class="wp-caption-text">Da gusto ver cómo se quieren</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">¿Es posible sobrepasar esas dificultades? ¿Se trata de factores externos que favorecen la duración de la amistad? ¿Basta con que ambas partes lo decidan?</p>
<p style="text-align: justify;">Yo he vivido y visto vivir amistades que han durado muchos años, a veces toda la vida de personas muy longevas. Y realmente da gusto ver cómo han superado dificultades, cómo se han apoyado cuando hacía falta, cómo siguen queriéndose a pesar a veces de años y distancia geográfica. ¿Cómo han hecho? Aquí algunas de mis observaciones.</p>
<p style="text-align: justify;">Me parece que para mantener en el tiempo una relación de afecto y respeto recíprocos, de diálogo y mutuo apoyo, son necesarias algunas decisiones importantes:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>* Valorar el «<b>hoy»</b> de uno mismo y de la persona, pero hacer una apuesta —necesariamente a ciegas— por el «<b>mañana»</b> de ambos. Somos seres que habitamos el tiempo; nos transformamos con la experiencia. Nadie puede garantizar su existencia mañana, y tampoco asegurar que seguirá idéntico a sí mismo. Así pues, la amistad de largo alcance supone dar un «sí» a la persona amiga, incluyendo a priori el seguir queriéndola con su progresiva transformación y envejecimiento.</li>
<li>* Aunque el cariño recíproco no siempre es 50% cada persona, hay que dar y recibir. La capacidad de amar a otros varía en cada individuo, así que ya de entrada en las relaciones de amistad puede haber una <b>relativa asimetría</b> entre el dar y el recibir, y también en los modos de dar y modos de recibir. Pero a lo largo del tiempo es necesario no cronificarse en una asimetría excesiva, sino lograr que el balance sea equilibrado, y ambos den y reciban. Es necesario amar y dejarse amar.</li>
<li>* Tener <b>paciencia</b>. Todos somos limitados; nadie entiende 100% a sí mismo ni a los demás. Por eso, cuando la situación se tuerce, la paciencia es de los factores más importantes para la duración de la amistad. Comprender que los procesos no son veloces, que las personas atraviesan momentos difíciles y debemos esperar a veces tiempo para recuperar el diálogo.</li>
<li>* Perseverar en la <b>comunicación, </b>encontrando los momentos y modos adecuados. La amistad no sobrevive sin comunicación. Cuando por cualquier motivo es difícil hablar, no hay que desesperar; un escrito o un mensaje breve, un gesto, pueden restablecer el flujo de la conversación para poder avanzar.</li>
<li>*<b> Estar ahí cuando hace falta</b>. La amistad se muestra particularmente en los momentos difíciles. Estar presentes en los momentos clave es un indicador sin el cual no podríamos hablar de auténtica amistad.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">La amistad de larga duración es un regalo que nos hacemos unos a otros, y que siendo laboriosa de mantener, es fuente de una profunda felicidad interior.</p>
<p><em>Leticia SOBERÓN</em><br />
<em>Innovation Center for Collaborative Intelligence (ICXCI)</em><br />
<em>Madrid</em><br />
<em>Junio de 2017</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2017/06/amistad-que-dure/">Amistad que dure</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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