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	<title>cambio | Revista RE Castellano</title>
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	<description>Revista de pensamiento y opnión</description>
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	<title>cambio | Revista RE Castellano</title>
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		<title>Todo depende</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Mar 2025 06:00:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
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		<category><![CDATA[Elisabet Juanola Sória]]></category>
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		<category><![CDATA[universo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Elisabet JUANOLA</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2025/03/todo-depende/">Todo depende</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_22397" aria-describedby="caption-attachment-22397" style="width: 390px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/grandmother-1822564_1920.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-22397" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/grandmother-1822564_1920-300x198.jpg" alt="" width="390" height="257" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/grandmother-1822564_1920-300x198.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/grandmother-1822564_1920-1024x675.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/grandmother-1822564_1920-1536x1013.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/grandmother-1822564_1920-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/grandmother-1822564_1920-1320x870.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/grandmother-1822564_1920.jpg 1920w" sizes="(max-width: 390px) 100vw, 390px" /></a><figcaption id="caption-attachment-22397" class="wp-caption-text">«Nuestros padres no veían el universo tal como lo vemos<br />cada uno de nosotros, es un hecho generacional.»<br />Imagen de Sasin Tipchai en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">La canción <em>Depende </em>del grupo Jarabe de Palo, estrenada en 1998, nos recuerda que muchas cosas no son mejores, ni peores, sino que depende desde donde se viven y miran. Por ejemplo, todos los años, ¿entre el 20 y el 21 de junio se produce el solsticio de&#8230;? ¡Depende! Será de verano en el hemisferio &#8216;norte&#8217; y de invierno en el hemisferio &#8216;sur&#8217;. Norte y sur, por cierto, referencias convencionales propias de una cosmovisión. Y entre el 20 y el 24, la celebración del solsticio, estemos donde estemos, es un evento que conectará con el sistema de creencias, costumbres, cultura y manera de entender la vida de la gente de ese lugar. Y no hace falta ser un experto o un intelectual para vivir y celebrar la tradición propia. Tampoco es necesario entender el sentido profundo de la verbena de san Juan para celebrarla quemando objetos viejos, comer coca o bailar y cantar por la noche. Y el mismo día, en el otro hemisferio, el pueblo mapuche, celebra el <em>We Tripantu </em>velando la noche a la espera de la salida del sol para darle la bienvenida y con él, el nuevo año y el invierno austral. Una ceremonia donde se convocan los antepasados desde los cuatro puntos cardinales y donde los niños hacen balancear los árboles que no dan frutos para despertarlos.</p>
<p style="text-align: justify;">Al día siguiente de la verbena y del <em>We Tripantu</em>, el mundo seguirá rodando y las noticias de otros lugares lejanos igualmente podrán afectar los precios de la gasolina o de la harina de todos en todo el mundo. La especie humana se conecta más que nunca, pero tampoco lo entendemos del todo. La misma paradoja se da en el micro y el macro cosmos. Quizás los clásicos, al hablar de la <em>universitas</em>, ya buscaban encontrar caminos en este laberinto de las cosmovisiones.</p>
<p style="text-align: justify;">Una cosmovisión es cómo miramos el universo, dicho sencillamente. El universo, entendido como un sistema de creencias. Y creencias no solamente religiosas, sino que aquello que nos &#8216;creemos&#8217;, lo que hemos aprendido y nos sirve para funcionar en las relaciones, en la vida cotidiana, que nos ayuda a interpretar la vida. Y a pesar de ser de un mismo pueblo, país y cultura, en cierto modo, casi hay tantas miradas como personas existen y han existido. Nuestros padres no veían el universo tal como lo vemos cada uno de nosotros, es un hecho generacional. Los antepasados nos transmiten la existencia y nos dan pistas para interpretar su sentido, pero cada generación y cada persona debe hacer su propio trabajo interior para reinterpretar y para ello necesita de sus contemporáneos.</p>
<p style="text-align: justify;">Un ejercicio interesante para valorar cómo evolucionamos como sociedad, es comparar cómo han cambiado estos paisajes &#8216;nuestros&#8217; en los últimos años: aumento de la población, costumbres gastronómicas, uso de las telecomunicaciones, uso de las tarjetas bancarias, barrios nuevos, conciencia ecológica, parques&#8230; pensemos en ello. ¿Cómo era vuestra ciudad antes?, ¿cómo era ir a la escuela?, ¿cómo era ver un estreno cinematográfico?, ¿cómo jugaban los niños antes y ahora?</p>
<p style="text-align: justify;">Hoy, somos más consumidores que nunca, pero como no nos damos cuenta de tantas otras cosas de las que formamos parte simultáneamente y son nuestra cosmovisión. Todo se compra. No es peor o mejor, es un sistema de vida. ¿Qué nos pasa si no compramos, si no consumimos?, ¿podemos elegir hacer las cosas de otra manera? Los sistemas no son mejores o peores, sino el sentido que las personas tienen dentro de ellos. «… el hecho de hacer consciente que el mundo es un macrosistema en perpetuo cambio supone, necesariamente, una mente reflexiva que transfiere el hecho vivido espontáneamente, el concepto, la palabra y la imagen», dice el sabio chileno Gastón Soublette en su libro <em>El I Ching y La Sabiduría Prehistórica</em>. Ediciones UC 2023.</p>
<p style="text-align: justify;">Finalmente, en un cerrar y abrir de ojos la vida hace un giro, nos muestra otra versión y necesitamos reinterpretar nuevamente el sentido. Un mundo mejor siempre es una elección que empieza para uno mismo desde su entorno inmediato.</p>
<p><em>Elisabet JUANOLA SORIA<br />
</em><em>Periodista<br />
</em><em>Santiago de Chile<br />
</em><em>Artículo publicado originalmente en la Revista RE num. 119, edición catalana</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2025/03/todo-depende/">Todo depende</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Un puñado de gafas para ver el mundo</title>
		<link>https://www.revistare.com/2025/03/un-punado-de-gafas-para-ver-el-mundo/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Mar 2025 05:59:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[Anna-Bel Carbonell Ríos]]></category>
		<category><![CDATA[cambio]]></category>
		<category><![CDATA[cosmovisión]]></category>
		<category><![CDATA[desinformación]]></category>
		<category><![CDATA[información]]></category>
		<category><![CDATA[puntos de vista]]></category>
		<category><![CDATA[realidad]]></category>
		<category><![CDATA[Un puñado de gafas para ver el mundo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Anna-Bel CARBONELL</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2025/03/un-punado-de-gafas-para-ver-el-mundo/">Un puñado de gafas para ver el mundo</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_22379" aria-describedby="caption-attachment-22379" style="width: 300px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/sunglasses-7165467_1920.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-22379" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/sunglasses-7165467_1920-300x300.jpg" alt="" width="300" height="300" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/sunglasses-7165467_1920-300x300.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/sunglasses-7165467_1920-1024x1024.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/sunglasses-7165467_1920-150x150.jpg 150w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/sunglasses-7165467_1920.jpg 1275w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-22379" class="wp-caption-text">«Quizás uno de los mejores regalos que nos <br />podríamos hacer es un puñado de gafas para ver<br />el mundo desde todas las ópticas.»<br />Imagen de Anke en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">A lo largo de mi etapa como educadora, a los alumnos y compañeros de trabajo, les proponía diferentes actividades para que se abrieran al mundo y ampliaran su mirada. El planteamiento del ejercicio partía de analizar, sin demasiados tropiezos ni influencias, lo que ocurría en torno a las personas que tendrían que acompañar. Los invitaba a que miraran, lo más nítidamente posible, con sus propios ojos y les preguntaba &#8216;metafóricamente&#8217; ¿qué gafas llevaban puestas: graduadas o no?, ¿limpias y transparentes?, ¿con filtro?, ¿oscurecidas por el sol?, ¿con cristales polarizados?&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Desde una humilde pedagogía de la realidad, intentaba transmitirles que, como futuros profesionales del mundo social, debían ser coherentes, practicar la escucha activa, no juzgar y, en cambio, sí estar al lado &#8216;de&#8217;. Además, tenían que ser buenos observadores en una sociedad donde el exceso de información y las redes sociales están tan presentes. A menudo, los empujaba a ampliar horizontes, a crear atmósferas acogedoras y de entornos seguros, a no dejarse influir por una invasión de emociones y sentimientos desbocados ante historias duras y cruentas; ni por histrionismos ni por la lástima hacia las personas más vulnerables. Los animaba a poner la &#8216;persona&#8217; -sin más adjetivo- en el centro, y detenerse antes de tomar decisiones que implican la vida de otros y que fueran ellos mismos quienes exploraran, se informaran, y fueran generadores de su propio criterio, aparte de lo que les transmitieran los informes.</p>
<p style="text-align: justify;">En la vida, entre el blanco y el negro, hay una graduación de grises en la paleta de colores que viene a ser la humanidad. Si reconocemos en cada ser humano, por diferente que sea a nosotros, una persona digna y de pleno derecho, el círculo cromático –como dicen los artistas– se amplía y es mucho más rico.</p>
<p style="text-align: justify;">Nos deberían educar desde la sorpresa de descubrir una visión sencilla y transparente de cómo es la vida, con su bondad y crudeza. Una vida donde tiene cabida la riqueza de la gran diversidad que es nuestra casa común: la Tierra.</p>
<p style="text-align: justify;">La visión del mundo está, innegablemente, asociada al lugar donde hemos nacido, la familia en la que nos ha tocado vivir, cómo nos han educado, qué amigos tenemos&#8230; y millones de realidades más. Al mismo tiempo, se vincula también a nuestros valores, ideas y creencias y, por este motivo, existen tantas visiones como habitantes hay en el planeta.</p>
<p style="text-align: justify;">Hoy en día, a consecuencia de esta diversidad de influencias que inciden en nuestra manera de ser y hacer, de pensar y hablar y, por supuesto de todo lo propio de la condición humana, se nos presenta la cuestión de cómo puede verse afectada nuestra cosmovisión por el llamado sesgo ideológico. Un sesgo que incluye el concepto de desinformación, aunque paradójicamente, la excesiva y constante información que nos llega, convirtiéndose en una herramienta para conseguir el poder y, en cambio, no siempre representa una buena opción para formarse un criterio propio, e interpretar adecuadamente la realidad.</p>
<figure id="attachment_22392" aria-describedby="caption-attachment-22392" style="width: 400px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/heart-5084900_1920.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-22392" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/heart-5084900_1920-300x200.jpg" alt="" width="400" height="267" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/heart-5084900_1920-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/heart-5084900_1920-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/heart-5084900_1920-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/heart-5084900_1920-1320x880.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/heart-5084900_1920.jpg 1920w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a><figcaption id="caption-attachment-22392" class="wp-caption-text">&#8216;Tal y como decía el Pequeño Príncipe:<br />«Es muy sencillo: sólo se ve bien con el corazón».<br />Antoine de Saint-Exupéry, El pequeño príncipe.&#8217; Imagen en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Y, es al topar con esta situación, cuando debemos saber mantener la calma y trabajar la paciencia para escuchar nuestro corazón, valorar cuidadosamente aquello que nos rodea, y a lo que podemos acceder a simple vista o buscando información fidedigna. Pero, a veces, las prisas, las falsas autoexigencias y las presiones sociales nos confunden, y nos hacen esclavos de una irrealidad real que promete una superficial felicidad que no ayuda y enmascara actitudes y emociones que se hacen pesadas de afrontar noblemente como son el dolor, la tristeza, la esperanza, la estimación, el esfuerzo, las ilusiones, la lealtad, la ternura, la amabilidad&#8230; al no tener suficientes herramientas para vivirlas desde la propia libertad. He aquí, pues que nuestro entorno cercano o globalizado y lejano puede verse falseado dependiendo de quién nos diga &#8216;qué&#8217; o manipule, al mostrarnos demasiado confiados.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo cierto es que la visión de cada uno, ya en estado puro, en esencia, es distinta por sí misma, y esta diferencia aún aumenta más si no somos capaces de detenernos y hacer una relectura pausada desde la contemplación y el silencio, desde nuestra visión interior. Porque, en definitiva, estamos hablando del mundo cambiante en el que vivimos, que no es sólo nuestro, sino de toda la humanidad, y que actualmente pide a gritos que modifiquemos nuestra actitud para poder salvaguardarlo y hacerlo perdurable en el tiempo.</p>
<p style="text-align: justify;">Quizás uno de los mejores regalos que nos podríamos hacer es un puñado de gafas para ver el mundo desde todas las ópticas. Así es como les compartía mi secreto como educadora, tal y como decía el Pequeño Príncipe: «Es muy sencillo: sólo se ve bien con el corazón». Antoine de Saint-Exupéry, <em>El pequeño príncipe.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Anna-Bel CARBONELL RIOS<br />
</em><em>Educadora<br />
</em><em>Barcelona<br />
Artículo publicado originalmente en la Revista RE num. 119, edición catalana</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2025/03/un-punado-de-gafas-para-ver-el-mundo/">Un puñado de gafas para ver el mundo</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Una cultura marcada por la disrupción tecnológica exponencial</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Mar 2025 05:57:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Leticia SOBERÓN</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2025/03/una-cultura-marcada-por-la-disrupcion-tecnologica-exponencial/">Una cultura marcada por la disrupción tecnológica exponencial</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_22348" aria-describedby="caption-attachment-22348" style="width: 267px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/engineer-4904912_1920.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-22348" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/engineer-4904912_1920-200x300.jpg" alt="" width="267" height="400" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/engineer-4904912_1920-200x300.jpg 200w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/engineer-4904912_1920-683x1024.jpg 683w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/engineer-4904912_1920-1024x1536.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/engineer-4904912_1920.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 267px) 100vw, 267px" /></a><figcaption id="caption-attachment-22348" class="wp-caption-text">«Educar para que los nuevos miembros de la<br />sociedad sepan apropiarse de lo que ya es<br />patrimonio de la humanidad, en bien<br />de todos y solidariamente.»<br />Imagen de This_is_Engineering en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">El siglo XXI está marcando el inicio de una era que ya no se puede llamar posmoderna. Es una cultura digital, posibilitada por la enorme capacidad de procesamiento de los microchips, la convergencia de todo tipo de contenidos en soportes digitales, la multiplicación exponencial de los datos recogidos, la distribución en una red global de interconexiones. La aceleración es vertiginosa. Y este proceso no es domesticable; los focos de innovación son innumerables, y nadie los puede controlar o disciplinar, ya que son como un rebaño de búfalos desbocados.</p>
<p style="text-align: justify;">La época anterior —llamada por muchos como la de la Guerra Fría— que va del año 1945 al 2000, ha sido una de las más esplendorosas en cuanto a ausencia de guerras totales en Europa, equilibrios políticos y más crecimiento estable de las clases medias y de la investigación científica y tecnológica. También han crecido las clases medias en los llamados &#8216;países emergentes&#8217;, aunque sigan existiendo terribles desigualdades en la distribución de la riqueza.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta larga bonanza ha comportado mucho desarrollo a la humanidad, pero también nuevos problemas y desafíos, fruto de nuestra manera de estar en el mundo, ofreciendo nuevas miradas y perspectivas que permiten analizar las cosmovisiones.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Qué son las tecnologías disruptivas?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Una tecnología disruptiva es cualquier innovación que cambie drásticamente la manera en que se comportan los ciudadanos, las organizaciones, empresas e industrias. Y en el caso de las más radicales, también cambian las relaciones interpersonales, los trabajos, los rituales de la vida social. No es un cambio incremental, sino cualitativo; quedan obsoletos muchos procedimientos, rutinas y enfoques de la fase anterior.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando se desarrollan por primera vez, las tecnologías disruptivas a menudo crean un nuevo mercado y establecen su propia red de valores. Sus creadores no siempre son conscientes de estos valores vehiculados a través de las tecnologías.</p>
<p style="text-align: justify;">Algunas de las tecnologías disruptivas que estamos presenciando son:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>La Inteligencia Artificial Generativa (ChatGPT<sub>4</sub>), que realiza algunas de las tareas consideradas hasta ahora &#8216;exclusivamente humanas&#8217;, como producir textos, imágenes y vídeos siguiendo instrucciones, responder coherentemente a instrucciones y preguntas, sintetizar contenidos, modificar las respuestas según el acierto de las anteriores&#8230;</li>
<li>La tecnología <em>Blockchain </em>(cadena de bloques) para descentralizar actividades que antes estaban centralizadas, por ejemplo, en los Bancos. Esto eliminará la mediación de instituciones imprescindibles.</li>
<li>La computación cuántica, que permitirá el procesamiento exponencial de datos.</li>
</ul>
<figure id="attachment_22352" aria-describedby="caption-attachment-22352" style="width: 425px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/drone-2676000_1920.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-22352" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/drone-2676000_1920-300x200.jpg" alt="" width="425" height="283" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/drone-2676000_1920-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/drone-2676000_1920-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/drone-2676000_1920-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/drone-2676000_1920-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/drone-2676000_1920-1320x880.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/drone-2676000_1920.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 425px) 100vw, 425px" /></a><figcaption id="caption-attachment-22352" class="wp-caption-text">«Toda tecnología tiene sesgos éticos: la crean seres humanos a base de<br />unos criterios de valor, usualmente utilitarios y de eficacia. También<br />a veces para el bien común. Otras veces, directamente orientados a la<br />obtención de beneficios económicos sin atender a las consecuencias<br />en las personas.» Imagen de photoAC en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">En estos tres casos se reconfiguran millones de puestos de trabajo, se valoran más unas capacidades que otras, se resitúa en poco tiempo el valor de las empresas y se rediseñan los procesos productivos, de aprendizaje, se pueden generar contenidos de apariencia auténtica que sean completamente falsos, etc.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero el corazón humano sigue siendo el mismo de hace siglos. Cada persona, cada generación, decide cómo utilizar los recursos naturales y &#8216;artificiales&#8217; respecto a sí misma y al prójimo.</p>
<p style="text-align: justify;">Toda tecnología da posibilidades. En este sentido, &#8216;poder&#8217;. Y su carencia supone límites y desventajas para quienes no la tienen. No en vano hablamos de la brecha digital, que marca drásticamente la posibilidad de participar en el diálogo social global o quedar fuera.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Una ética de la tecnología?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Antes de responder esta pregunta, deseo proponer algunas afirmaciones que a mi entender no hay que olvidar:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Crear tecnología es &#8216;natural&#8217; al ser humano. Un ordenador es natural en el mundo humano. Puede sonar a paradoja, pero es resultado de una característica esencial del<em> homo sapiens </em>(<em>homo faber</em>): que transforma las cosas para crearse un entorno más confortable. Es connatural al ser humano construir instrumentos cada vez más sofisticados que le faciliten la vida. Todo lo llamado &#8216;artificial&#8217; lo es en el sentido de que no está en la naturaleza intocada por el hombre, pero no debería significar algo ajeno a quien justamente lo creó.</li>
<li>Además, las sucesivas capas de éxitos tecnológicos se vuelven &#8216;transparentes&#8217; para quienes las usan. Ahora nos parece normal leer palabras y escribirlas; tener luz eléctrica y agua en nuestras viviendas; trasladarnos en automóviles, trenes o aviones; hablar con personas que están al otro lado de la Tierra. Eso ya para nosotros es natural.</li>
<li>La ética no radica en la tecnología. Las opciones éticas son irremediablemente humanas.</li>
<li>Toda tecnología tiene sesgos éticos: la crean seres humanos a base de unos criterios de valor, usualmente utilitarios y de eficacia. También a veces para el bien común. Otras veces, directamente orientados a la obtención de beneficios económicos sin atender a las consecuencias en las personas (como los algoritmos en las redes sociales) o en los más destructivos, enfocados a la guerra.</li>
<li>Por eso los desafíos éticos no deben colocarse en los artefactos, ni siquiera en los más sofisticados como ChatGPT<sub>4</sub> o el ordenador cuántico. Todo se juega en el corazón humano. Es la persona quien diseña, quien decide, quien asume su responsabilidad o se esconde detrás de la tecnología para evitar problemas.</li>
<li>Todos vemos que, para impulsar una ética global en el campo tecnológico, la educación es clave. Educar para que los nuevos miembros de la sociedad sepan apropiarse de lo que ya es patrimonio de la humanidad, en bien de todos y solidariamente.</li>
<li>Pero ninguna educación garantiza que la persona, libremente, quiera trabajar por el bien común o aportar algo. Es una decisión libre.</li>
</ul>
<figure id="attachment_22362" aria-describedby="caption-attachment-22362" style="width: 410px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/youngsters-249963_1280.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-22362" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/youngsters-249963_1280-300x200.jpg" alt="" width="410" height="273" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/youngsters-249963_1280-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/youngsters-249963_1280-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/youngsters-249963_1280-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/youngsters-249963_1280.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 410px) 100vw, 410px" /></a><figcaption id="caption-attachment-22362" class="wp-caption-text">«Que todos los jóvenes aprendan a reconocerse<br />en la humanidad común.» Imagen de Bishnu Sarangi en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">La solución, a mi entender, no radica en poner freno a la evolución tecnológica, que es completamente ingobernable por ningún poder o centro coordinador, sino entendiendo que todo se juega en el corazón humano y en la gestión de una convivencia cada vez más compleja que no admite soluciones simplistas. Siempre la persona en el centro, pero sabiendo que las personas podemos enloquecer cuando accedemos a algunas cuotas de poder. Y las tecnologías de que se dispone en este momento, pueden ser evidentemente un enorme instrumento de poder.</p>
<p style="text-align: justify;">Por ello propongo varias acciones complementarias:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Una decisión social (organizaciones mundiales, gobiernos, empresas) para garantizar universalmente el acceso a las tecnologías que signifiquen avances en la convivencia humana.</li>
<li>Legislaciones actualizadas y mucho más ágiles para evolucionar, evitando el predominio de los poderosos. Legislaciones a escalas locales, regionales y, sobre todo, globales.</li>
<li>Favorecer a todos los niveles el ejercicio del silencio, el aquietamiento, la reflexión. Este es el punto de partida, aunque no lo garantice, de un crecimiento auténtico de la solidaridad y de la empatía.</li>
<li>Impulsar procesos educativos formales e informales —escuelas, mensajes en los medios de comunicación, cine, series de televisión y redes sociales—, en los que se difunda el valor central de las personas, el respeto y el servicio al bien común.</li>
<li>Desmontar los mitos de que la felicidad está en el éxito, en dejar atrás a los demás, la competitividad, etc.</li>
<li>Dotar a las nuevas generaciones de los saberes necesarios y el pensamiento crítico para que sean señoras y no esclavas de la tecnología.</li>
</ul>
<figure id="attachment_22346" aria-describedby="caption-attachment-22346" style="width: 330px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/ai-generated-8894582_1920-portada.png"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-22346" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/ai-generated-8894582_1920-portada-300x232.png" alt="" width="330" height="255" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/ai-generated-8894582_1920-portada-300x232.png 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/ai-generated-8894582_1920-portada-1024x792.png 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/ai-generated-8894582_1920-portada.png 1279w" sizes="auto, (max-width: 330px) 100vw, 330px" /></a><figcaption id="caption-attachment-22346" class="wp-caption-text">«Cada persona, cada generación, decide cómo utilizar los<br />recursos naturales y &#8216;artificiales&#8217; respecto a sí misma<br />y al prójimo.» Imagen de Vilkasss en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">En este sentido, el filósofo Edgar Morin ya proponía en el año 2000 <em>Los siete saberes necesarios para la educación del futuro</em>. Visto que la humanidad dejó de ser una noción abstracta para convertirse en algo concreto y cercano, con interacciones y compromisos a escala terrestre, Morin plantea siete líneas de saber, también necesarias en este contexto de las cosmovisiones.</p>
<ol>
<li style="text-align: justify;">Una educación que cure la ceguera del conocimiento, ya que todo conocimiento comporta el riesgo del error y de la ilusión.</li>
<li style="text-align: justify;">Una educación que garantice el conocimiento pertinente: enseñar a discernir, atendiendo lo general y lo particular.</li>
<li style="text-align: justify;">Que todos los jóvenes aprendan a reconocerse en la humanidad común.</li>
<li style="text-align: justify;">Enseñar la perspectiva planetaria, con la Tierra como primera patria.</li>
<li style="text-align: justify;">Enseñar a navegar en el mar de la incertidumbre con pocos núcleos de certeza.</li>
<li style="text-align: justify;">Enseñar la comprensión interpersonal y grupal sin egoísmo, etnocentrismo, ni sociocentrismo.</li>
<li style="text-align: justify;">Enseñar la democracia implica consensos y aceptación de diversidades y antagonismos.</li>
</ol>
<p><em>Leticia SOBERÓN MAINERO<br />
</em><em>Psicóloga y doctora en comunicación<br />
</em><em>Madrid<br />
</em><em>Artículo publicado originalmente en la Revista RE num. 119, edición catalana</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2025/03/una-cultura-marcada-por-la-disrupcion-tecnologica-exponencial/">Una cultura marcada por la disrupción tecnológica exponencial</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Tecnología y Cambio</title>
		<link>https://www.revistare.com/2022/06/tecnologia-y-cambio/</link>
					<comments>https://www.revistare.com/2022/06/tecnologia-y-cambio/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Jun 2022 04:58:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[cambio]]></category>
		<category><![CDATA[derechos humanos]]></category>
		<category><![CDATA[educación]]></category>
		<category><![CDATA[ética]]></category>
		<category><![CDATA[evolución]]></category>
		<category><![CDATA[Ramón Santacana]]></category>
		<category><![CDATA[Tecnología]]></category>
		<category><![CDATA[Tecnología y Cambio]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Ramón SANTACANA</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/06/tecnologia-y-cambio/">Tecnología y Cambio</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_8243" aria-describedby="caption-attachment-8243" style="width: 400px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/06/tecnologia-y-cambio.png"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-8243" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/06/tecnologia-y-cambio-300x175.png" alt="" width="400" height="233" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/06/tecnologia-y-cambio-300x175.png 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/06/tecnologia-y-cambio-600x349.png 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/06/tecnologia-y-cambio.png 754w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a><figcaption id="caption-attachment-8243" class="wp-caption-text">Fotografía: Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Vivimos en la época del cambio continuo. Las nuevas tecnologías posibilitan hacer cosas que dos décadas antes ni siquiera habríamos soñado. El mundo está cada vez más interconectado y cambios en un lugar concreto afectan a las condiciones de vida en el resto del planeta. Estamos tan ocupados en hacer frente a las nuevas situaciones que nos llegan que apenas tenemos tiempo de mirar más allá del futuro cercano.</p>
<p style="text-align: justify;">Es un hecho que las nuevas tecnologías imponen nuevas condiciones de vida. Es un proceso que no se puede parar. Es la evolución de la humanidad. Está claro que parar no se podrá, pero ¿acaso somos meras marionetas a merced de cambios imprevisibles que impone la tecnología? ¿O podemos ciertamente reconducir este proceso? La pregunta en definitiva es si el ser humano tiene la posibilidad, y acaso, la obligación, de ponerse al mando de la nave de la historia y reconducirla de modo que los cambios que están llegando crean el mayor bien posible para la mayoría de personas, que haya el menor número de perjudicados y que se salvaguarden los derechos humanos.</p>
<p style="text-align: justify;">Esa es ni más ni menos la cuestión que mueve el quehacer de la ética. La ética, en su versión utilitarista, propone que al tomar una decisión optemos siempre por aquellas opciones que benefician más y al mayor número de personas. Hay otro sistema ético, la ética de principios que procura hacer una verificación de las opciones tomadas para ver si se respetan los derechos humanos y los principios básicos fundamentales como equidad, justicia, solidaridad, etc.</p>
<p style="text-align: justify;">Proponemos como fundamental la cuestión ética porque toda ley necesita su tiempo para idearse, redactarse, establecerse y hacerse operativa. En las épocas de cambios, cuando nuevas tecnologías se generalizan rápidamente, pasa un lapso de tiempo entre el momento que cambia la situación y el momento que se establecen las regulaciones pertinentes. Es lo que ocurre en este momento con las criptomonedas. Este tiempo abre la puerta a todo tipo de excesos o injusticias, que no se pueden perseguir porque simplemente no están fuera de la ley.</p>
<p style="text-align: justify;">Para poner un ejemplo, imaginemos que unos laboratorios experimentan con virus peligrosos, que en caso de que haya una brecha en los protocolos de seguridad, pueden extenderse a la sociedad y pueden llegar a dañar al estilo de vida humana en el planeta de un modo irreversible. Si en ese momento no había leyes apropiadas ni modos de hacerlas cumplir, no había manera de prevenir esos daños irreversibles. Si además la ética de los científicos que actúan y de los políticos que toman decisiones es débil, no habrá modo humano de evitar casos parecidos.</p>
<p style="text-align: justify;">La revolución de las tecnologías de la información (IT por sus siglas en inglés) que hemos vivido no es el final del proceso de cambio, sino solamente el principio. Las IT están posibilitando una revolución en inteligencia artificial, en biotecnología y más concretamente en la conectividad del cerebro humano. Por medio de neuro implantes, dentro de muy pocos años será posible conectarse desde el cerebro directamente a la web sin necesidad de los llamados ‘smartphones’. El concepto de privacidad y con él el de identidad personal van a cambiar drásticamente.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Vamos a dejar que todos estos cambios nos pillen desprevenidos? El primer eslabón para evitarlo es reforzar la conciencia ética de las personas y de las entidades, investigar no solo en nuevas tecnologías sino investigar en la ética de las nuevas tecnologías, desarrollar currículos y sistemas de enseñanza para que los estudiantes entiendan la importancia de la ética en la toma de decisiones profesionales y que los nuevos investigadores y desarrolladores de productos (I+D) incorporen las disciplinas éticas como condición requerida en todas sus actividades.</p>
<p style="text-align: justify;">Recordemos que la ley suele ir por detrás de los hechos, el único sistema que puede ir por delante de las nuevas situaciones, es una buena conciencia y fuerte disciplina ética en los políticos, los investigadores y desarrolladores de productos, en los consumidores y en la sociedad en general. Las universidades y otras instituciones de enseñanza deben jugar un papel crucial en este caso. Desde esta tribuna quisiera hacer un llamado para que en los centros de enseñanza media y superior se desarrollen e implemente cursos de ética profesional y destine una parte del presupuesto de investigación de cada departamento a investigar la ética de las nuevas tecnologías.</p>
<p><em>Ramón SANTACANA<br />
Profesor de la Providence University<br />
Taiwán<br />
Publicado originalmente por <a href="https://ambitmariacorral.org" target="_blank" rel="noopener">Ámbito María Corral</a> en marzo 2022</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/06/tecnologia-y-cambio/">Tecnología y Cambio</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Desafiando al statu quo</title>
		<link>https://www.revistare.com/2021/02/desafiando-al-statu-quo/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Josep Alegre]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 07 Feb 2021 05:57:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pedagogía]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[adaptarse]]></category>
		<category><![CDATA[aprendizaje]]></category>
		<category><![CDATA[cambio]]></category>
		<category><![CDATA[coexistencia]]></category>
		<category><![CDATA[Desafiando al statu quo]]></category>
		<category><![CDATA[educar]]></category>
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		<category><![CDATA[oportunidades]]></category>
		<category><![CDATA[solidaridad]]></category>
		<category><![CDATA[transformación]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Josep ALEGRE</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/02/desafiando-al-statu-quo/">Desafiando al statu quo</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_6420" aria-describedby="caption-attachment-6420" style="width: 338px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/02/1.-Desafiando-al-statu-quo--scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-6420" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/02/1.-Desafiando-al-statu-quo--300x225.jpg" alt="" width="338" height="253" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/02/1.-Desafiando-al-statu-quo--300x225.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/02/1.-Desafiando-al-statu-quo--1024x768.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/02/1.-Desafiando-al-statu-quo--600x450.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/02/1.-Desafiando-al-statu-quo--1536x1152.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/02/1.-Desafiando-al-statu-quo--2048x1536.jpg 2048w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/02/1.-Desafiando-al-statu-quo--90x68.jpg 90w" sizes="auto, (max-width: 338px) 100vw, 338px" /></a><figcaption id="caption-attachment-6420" class="wp-caption-text">Fotografía: Josep Alegre</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Nuestra “normalidad” se desencajó. Teníamos respuestas para todo, pero nos cambiaron las preguntas. Un ser microscópico hizo tambalear nuestras certezas, sabidurías y omnipotencias.  Pero lo vivido ha de ser aleccionador y educativo para todos. Ahora deseamos volver a lo de antes, aunque quizá la “normalidad” que teníamos, y a la que pretendemos volver, no es la que más nos conviene. Hemos de analizarlo en profundidad, porque tal vez  esa “normalidad” ha de ser diferente. Necesita ciertos encajes: colocar las personas en el centro, tener la empatía y solidaridad como ejes de nuestra casa común, ser corresponsables eficientes, crear un esperanzador futuro de oportunidades para todos… Es momento de mejorar individual y colectivamente, de superar “otros virus” que nos aproximen cooperativamente a la nueva realidad que juntos hemos de alumbrar.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><em>1.- Nueva realidad</em></strong></p>
<p style="text-align: justify;">Buscar el equilibrio entre las inteligencias: los datos, las emociones, lo físico y lo espiritual… es una primera disposición necesaria. La nueva realidad o es humana o no será. Todos tendremos algo que aportar, siendo coherentes, y sin dejarnos llevar por los mensajes apocalípticos. La vulnerabilidad, individual y colectiva, se ha visibilizado en el presente y nos ha removido, pero tenemos un pasado en deuda, y un futuro potencial que construir. Hemos de aspirar a crear juntos una realidad mucho más amable, mucho más justa, mucho más ilusionante, que nos traiga mejoras a todos. Hemos de pensar, sentir y vivir en grande. Solo unidos podremos salir adelante, reforzados, si acabamos con las rivalidades y enfrentamientos. Los valientes retan el <em>statu quo</em> emocional, social político y/o económico&#8230; para abrirse a las nuevas oportunidades que se presentan ahora.</p>
<p style="text-align: justify;">La nueva realidad, que ha de conducirnos al bienestar conjunto, nos exige esfuerzos por conectar de una manera genuina, reinventando nuestra forma de relacionarnos, ajustando nuestro quehacer a un aprovechamiento respetuoso, amigable y pleno. Ahora, tras identificar la tormenta que nos asola, somos invitados a recrearnos con valentía en todas las dimensiones de nuestro ser; a salir de nuestro entorno familiar conocido y confortable; a afrontar la dificultad, el dolor, la incertidumbre y desasosiego que arrastra los cambios relacionales, vitales, laborales… Si nos ponemos en marcha y queremos encontrar el camino, sabremos cómo hacerlo. Probablemente habrá que retar al  <em>statu quo</em> establecido y modificar algunas cosas para salir reforzados e iluminar la ignorancia con inteligencia y responsabilidad. Pero aquí comienza el camino que nos hará crecer.</p>
<figure id="attachment_6417" aria-describedby="caption-attachment-6417" style="width: 349px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/02/2.-Nueva-realidad--scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-6417" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/02/2.-Nueva-realidad--300x225.jpg" alt="" width="349" height="262" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/02/2.-Nueva-realidad--300x225.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/02/2.-Nueva-realidad--1024x768.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/02/2.-Nueva-realidad--600x450.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/02/2.-Nueva-realidad--1536x1152.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/02/2.-Nueva-realidad--2048x1536.jpg 2048w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/02/2.-Nueva-realidad--90x68.jpg 90w" sizes="auto, (max-width: 349px) 100vw, 349px" /></a><figcaption id="caption-attachment-6417" class="wp-caption-text">Fotografía: Josep Alegre</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Todos tenemos ante nosotros problemas y oportunidades. Es tu decisión si quieres ganar en resiliencia y levantarte, o prefieres silenciar las desgracias dilatando su remedio. Quizá es un tiempo en el que algo nuevo quiere nacer y para ello hay que volver a lo esencial y más genuino de nosotros buscando crear un futuro renovado y diferente. Este revivir exige no solo una transformación del corazón sino también cambios radicales en nuestras maneras de ser y de actuar, en las estructuras y sistemas. En este dilema habrá que buscar caminos para que el optimismo tenga salida y dejar que la creatividad nos regale formas de acercamiento a los demás para seguir juntos. Hemos comprobado que el bienestar digital no es suficiente. Las personas hemos de convertirnos en agentes del propio bienestar y educadores de la potencial fortuna de quien nos acompaña (hijos, alumnos, personas dependientes…).</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><em>2.- Un tiempo de luz y esperanza</em></strong></p>
<p style="text-align: justify;">Todo lo que estamos viviendo puede ser el inicio de un nuevo tiempo lleno de luz y esperanza para todos. Más allá de los dramas del día a día, hay ritmos de cambio que pueden convertirnos en mejores personas. Podemos salir reforzados y con más energía para construir un mundo más justo, menos desigual y más solidario. La fragilidad está detrás de cada acción de nuestra vida: niños, adolescentes, adultos, mayores…, necesitan padres, profesores, educadores, médicos… para paliar su endeblez. Sobre esa vulnerabilidad congénita se levanta la estructura creativa del amor salvador que nos rescata con su bondad. Somos capaces de hacer más allá de la inseguridad, angustia, miedo… y con coraje y valentía podemos desarrollar cada día con grandeza. Este buen ánimo nos enfoca en la serenidad, el entusiasmo, la confianza…, hacia todo lo humano (sentimientos, sensibilidad, servicio a los demás…).</p>
<p style="text-align: justify;">Desde este aroma humano surge nuestra grandeza. Brota del cuidado de la vida y la invitación a recrearnos con un porqué y un para qué que transforme nuestras más profundas emociones y nos encamine a un tipo de sueño que posibilite transformar esta realidad. Para llegar a este estado necesitamos un movimiento interno y externo que nos permitan reconocernos en lo que somos y en cómo lo somos. La familia es el primer momento para apuntalarlo. Los padres, que somos una de las referencias, podemos aprovechar cada situación para expresar lo humanos que somos, lo que sentimos como personas, incluyendo las ignorancia, inquietudes…, y apoyarnos unos a otros en el mejor camino para salir adelante. Se puede ser un padre extraordinario, si se hace lo que se puede con lo que se tiene para generar un entorno lo más amable posible en las circunstancias que tocan vivir.</p>
<p style="text-align: justify;">Porque la felicidad es el encuentro con los demás. De esa reunión emerge de manera natural la voluntad de cooperar que nos permitirá iniciar un proceso de transformación al unirnos todos en un ideal común, ayudándonos unos a otros, cooperando y siguiendo juntos desde la cordialidad, la empatía, la compasión y la capacidad de perdón. Hay que encender esa inteligencia colectiva que ha permitido al ser humano adaptarse siempre. En este camino todos somos estudiantes. En la proximidad, la unión, el consuelo y la ternura, está la solución y la sabiduría, que permiten confiar en medio de la incertidumbre. Solo así, juntos, saldremos adelante, con una mirada de gratitud y de solidaridad hacia los más necesitados. Ahora la dimensión relacional, social y comunitaria, son más importantes y necesarias que nunca. Solo así engendraremos la gran familia humana.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><em>3.- Trabajar proactivamente</em></strong></p>
<p style="text-align: justify;">El sincerarnos en nuestra coexistencia nos incomoda, y en paralelo asoma en nosotros el compromiso y conciencia de ser mejor. Es como un eco del interior que nos lleva a ser una identidad encarnada en todo momento, que impulsa a escoger siempre lo mejor. Buscar a tientas una salida, con tiento y contentos, supone decidir con la mejor actitud cómo nos queremos sentir y orientarnos para dar sentido a lo que vivimos. Este planteamiento será viable si tomamos buenas decisiones ligadas a lo que tiene más valor para nosotros. Lo físico, mental, anímico y espiritual, son marcas excelentes para el camino de aprendizaje y entrenamiento. Urge volver a lo bueno de antes para, sobre ello, construir cosas nuevas. Necesitamos elevarnos para situar cada cosa en su lugar, para ver todo desde la calma, para decidir de forma más acertada y agradecida…, y desde esta atalaya tomar las más acertadas decisiones.</p>
<figure id="attachment_6418" aria-describedby="caption-attachment-6418" style="width: 346px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/02/3.-Dar-un-sentido-a-lo-que-vivimos-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-6418" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/02/3.-Dar-un-sentido-a-lo-que-vivimos-300x225.jpg" alt="" width="346" height="260" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/02/3.-Dar-un-sentido-a-lo-que-vivimos-300x225.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/02/3.-Dar-un-sentido-a-lo-que-vivimos-1024x768.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/02/3.-Dar-un-sentido-a-lo-que-vivimos-600x450.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/02/3.-Dar-un-sentido-a-lo-que-vivimos-1536x1152.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/02/3.-Dar-un-sentido-a-lo-que-vivimos-2048x1536.jpg 2048w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/02/3.-Dar-un-sentido-a-lo-que-vivimos-90x68.jpg 90w" sizes="auto, (max-width: 346px) 100vw, 346px" /></a><figcaption id="caption-attachment-6418" class="wp-caption-text">Fotografía: Josep Alegre</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Nuestro ser humano es corporeidad y por eso hemos de cuidarnos con el ejercicio físico, con la nutrición adecuada, con el sueño reparador… Tenemos que proteger nuestra mente entrenando nuestra atención, enfocándonos en nuestra tarea, centrados en nuestro ser presente… Somos responsables de transcender nuestro yo para encontrarnos con el tú y generar el nosotros. En este profundo humano que nos transciende ha de aparecer el amor a la naturaleza, el interés por los demás, el encuentro y celebración de la diversidad, los momentos de cordialidad, empatía, compasión, perdón… En el ser que transciende no hay mascarillas, ni distancias de seguridad, ni excusas… La energía del corazón encuentra miradas apreciativas, tonos de voz afectuosos, gestos entrañables…, cuando se busca la unión. Nada debe separarnos de la humanidad que compartimos.</p>
<p style="text-align: justify;">El primer humus vital se siembra en la familia. En este entorno, que es el ámbito de socialización primaria, se aprende a colocarse frente al otro, a convivir, a soportar, a respetar, a ayudar, a escuchar, a compartir, a agradecer, a ser generosos, a ser solidarios… Aquí aprendemos a abrirnos a los demás, a crecer en libertad, a afrontar los primeros desafíos… Por lo vivido ahora, hay destrezas que deben acometerse y trabajarse precisamente en este momento porque se hacen necesarias en situaciones como las que hemos experimentado. Aunque sea costoso, todo acontecimiento hemos de vivirlo como un aprendizaje. La educación ha de obtener enseñanzas positivas de lo vivido. Hemos de pensar juntos qué saberes hemos de incorporar al aprendizaje, potenciando el acompañamiento cercano y la escucha activa, que permitan desarrollar destrezas útiles ahora y a lo largo de la vida.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><em>4.- La escuela del cuidado mutuo</em></strong></p>
<p style="text-align: justify;">La escuela es fuente de conocimiento y experiencia de bien común. Nos ayuda a comprender, crecer, actuar sobre el futuro de la humanidad; impulsa el desarrollo de actitudes y comportamientos orientados al bien de todos; ofrece estrategias para desplegar habilidades sociales que ayuden a consolidar la autonomía, a mantenerse enteros en el día a día, a ser conscientes de cómo nos proyectamos hacia el futuro&#8230; Fomenta el pensar críticamente sobre la información que recibimos para darle valor pertinente y fiable. Aprender hoy es ser competente en buscar, recopilar, filtrar, compartir y comunicar los datos, trabajando colaborativamente para obtener el mejor provecho. Somos responsables de los conocimientos y de los desconocimientos, que no han de generar segregación, exclusión…, de los bienes comunes. Educamos para ayudar a comprender nuestro mundo y actuar mejor sobre él en beneficio de todos.</p>
<p style="text-align: justify;">Vivimos en unas circunstancias concretas que nos condicionan y que no podemos ignorar. Hemos de ser conscientes de nuestras acciones y omisiones y del cuidado social y colectivo.  Educar es acompañar al educando a ser lo que está llamado a ser en su coyuntura; abrir y ensanchar los horizontes de desarrollo y ampliar las perspectivas; favorecer entornos abiertos y curiosos y practicar la atención individualizada adaptada a cada contexto vital. Todo educador ha de asumir al otro como esencial colocándolo en el centro de la acción. Este es un proceso compartido y una acción interminable que ha de estar marcada por la solidaridad. La toma de conciencia de la existencia del otro y de nuestra interdependencia, la vulnerabilidad y la fragilidad humana, la vivencia de lo común, la recuperación de lo auténtico&#8230;, tendrían que ser lecciones que deberíamos aprender en las primeras etapas de la vida.</p>
<p style="text-align: justify;">La vulnerabilidad y la vinculación son congénitas y muy presentes en los niños, adolescentes y jóvenes que están construyendo su futuro. El ambiente en que se mueven les modela y configura en sus capacidades personales y sus sistemas de vida. Por eso el contacto, acogida, cuido… se convierten en cohesionadores de la comunidad: conocer, hacer, vivir y ser son eslabones progresivos que han de construirse. La autoestima consciente, el autocontrol emocional, la confianza en las propias posibilidades, la convivencia positiva y asertiva, la creatividad y flexibilidad de pensamiento, el sentido del humor… deben ser educados y construidos en la relación con los demás. La inteligencia escudriña los mejores caminos, equilibrando las emociones y pensamientos, para que las capacidades prosperen de manera positiva reforzando un proyecto de vida que valga la pena.</p>
<figure id="attachment_6419" aria-describedby="caption-attachment-6419" style="width: 346px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/02/4.-Una-nueva-forma-de-vivir-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-6419" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/02/4.-Una-nueva-forma-de-vivir-300x225.jpg" alt="" width="346" height="260" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/02/4.-Una-nueva-forma-de-vivir-300x225.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/02/4.-Una-nueva-forma-de-vivir-1024x768.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/02/4.-Una-nueva-forma-de-vivir-600x450.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/02/4.-Una-nueva-forma-de-vivir-1536x1152.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/02/4.-Una-nueva-forma-de-vivir-2048x1536.jpg 2048w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/02/4.-Una-nueva-forma-de-vivir-90x68.jpg 90w" sizes="auto, (max-width: 346px) 100vw, 346px" /></a><figcaption id="caption-attachment-6419" class="wp-caption-text">Fotografía: Josep Alegre</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;"><strong><em><u>5.- Una nueva forma de vivir</u></em></strong></p>
<p style="text-align: justify;">Somos seres en camino y la decisión más importante de la vida es elegir entre el mundo de la apatía o el de la amistad. Si se elige oportunidad, se enfoca por lo positivo y la vida toma forma de apertura, comunicación permanente, comunión gozosa rebosante de esperanza y gratuidad. Palabras como aceptar, agradecer, dialogar, preguntar, responder, acoger, acompañar, animar, demostrar afecto y cariño…, tienen su situación, presencia y tiempo en las circunstancias de la vida. La presencia se invade de pequeños gestos de cercanía, ternura y cariño. Se deja educar en su vulnerabilidad por la afectividad, la comprensión, la caricia… Se encamina en la justicia y solidaridad que surgen desde la sensibilidad, delicadeza y humildad. La amabilidad brota del propio corazón que se conmueve y expande ante lo ajeno. Se crean encuentros en las circunstancias, acontecimientos y ocupaciones cotidianos.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero desafiar un<em> statu quo</em> que nos hipnotiza, implica un cambio ético en las conciencias, la mentalidad y el actuar de todos los ámbitos de la sociedad. Los primeros brotes se amamantan en la familia, a la que hay que atender y entender. El disfrutar de los primeros rayos de luz ha de proyectarnos al nuevo nacimiento, portador de la claridad y energía, que hay tras el horizonte de todas las vidas. Esa primavera ilusionada que se anuncia llena de savia, color y gozo se enriquece en el contacto con los otros y bendice nuestro vivir. Con el perfume de las presencias, la existencia se llena de felicidad y lo celebramos. Incluso imaginamos un futuro diferente y mejorado para nosotros y las futuras generaciones apoyado en una economía humana, respetuosa y solidaria. ¿No es esto lo que queremos? Solo juntos podremos hacerlo posible, desafiando primero y construyendo después, un <em>statu quo</em> incluyente, ecológico y solidario.</p>
<p><em>Josep ALEGRE<br />
</em><em>Profesor, filólogo y educador socio-cultural<br />
</em><em>Barcelona, España<br />
</em><em>Febrero de 2021</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/02/desafiando-al-statu-quo/">Desafiando al statu quo</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Los frutos de la pandemia</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Elena Giménez]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Aug 2020 05:00:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[cambio]]></category>
		<category><![CDATA[coronavirus]]></category>
		<category><![CDATA[Jaume Aymar]]></category>
		<category><![CDATA[Los frutos de la pandemia]]></category>
		<category><![CDATA[realismo existencial]]></category>
		<category><![CDATA[reflexión]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>No cabe duda de que la pandemia ha sido...</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2020/08/los-frutos-de-la-pandemia/">Los frutos de la pandemia</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">No cabe duda de que la pandemia ha sido, y es, un mal para la humanidad: millones de infectados, centenares de miles de muertos, familias rotas, países que han visto incrementar sus crisis internas, unas consecuencias económicas que se prevén trágicas&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Se han soportado restricciones de circulación, cancelación de actividades económicas, comerciales, culturales… Se ha visto afectada la vida personal y social. No obstante, desde el realismo existencial, afloran también los aspectos positivos que toda crisis comporta.</p>
<figure id="attachment_5799" aria-describedby="caption-attachment-5799" style="width: 513px" class="wp-caption alignnone"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/08/Foto-editorial-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-5799" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/08/Foto-editorial-300x200.jpg" alt="" width="513" height="342" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/08/Foto-editorial-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/08/Foto-editorial-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/08/Foto-editorial-600x400.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/08/Foto-editorial-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/08/Foto-editorial-2048x1365.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 513px) 100vw, 513px" /></a><figcaption id="caption-attachment-5799" class="wp-caption-text"><strong>La oportunidad de pasar un tiempo de calidad</strong> <br />Fotografía de ¡Stock</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">En primer lugar, a <strong>nivel personal</strong>. Para muchos, el confinamiento ha sido una ocasión de interiorización y reflexión.</p>
<p style="text-align: justify;">Nunca hasta ahora habíamos tenido tantas ocasiones de estar en soledad y silencio, escuchando nuestro propio cuerpo y reflexionando sobre los momentos que estábamos viviendo. El Covid-19 ha provocado que muchos replanteasen su modo de vivir. De ir arrastrando tediosamente la propia existencia, han pasado a gustar de la sorpresa cotidiana de existir.</p>
<p style="text-align: justify;">En segundo lugar, a <strong>nivel familiar</strong>: cónyuges que han podido, por fin, dialogar largamente; padres e hijos que han tenido la ocasión de jugar juntos tal vez después de años de no hacerlo. También muchos han empezado a valorar el tesoro de los abuelos, tíos y personas ancianas, para las cuales el confinamiento ha sido muchas veces tremendamente duro. Muchos han descubierto también la bondad del paseo cotidiano solos o acompañados.</p>
<p style="text-align: justify;">En tercer lugar, a <strong>nivel social</strong>: hemos aprendido o desarrollado el teletrabajo. Es cierto que este no es la panacea y que el contacto presencial es a menudo insustituible, pero el teletrabajo tiene también buenas contraprestaciones, como el hecho de acortar y dinamizar las reuniones, muchas veces reiterativas y /o poco efectivas.</p>
<p style="text-align: justify;">En cuarto y último lugar, pero no menos importante, nuestra <strong>relación con la naturaleza</strong> ha tenido necesariamente que cambiar. Hemos sido testigos de como la naturaleza pugnaba por enseñorearse de lo que paulatinamente le habíamos ido arrebatando, nos hemos vuelto más sensibles a la sostenibilidad, al reciclaje, al consumo responsable. Nos estamos interesando por una ecología verdaderamente científica.</p>
<p style="text-align: justify;">En nuestro planeta tarde o temprano tenía que aparecer un coronavirus y nadie puede predecir cómo este evolucionará: no está en nuestra mano. Pero sí que lo está que aprendamos a diseñar bien nuestra vida y ayudar a nuestros seres queridos —y en la medida de lo posible a nuestro entorno social— a hacerlo.</p>
<p><em>Jaume AYMAR RAGOLTA<br />
</em><em>Equipo editorial<br />
</em><em>Agosto 2020</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2020/08/los-frutos-de-la-pandemia/">Los frutos de la pandemia</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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