<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>compasión | Revista RE Castellano</title>
	<atom:link href="https://www.revistare.com/tag/compasion/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://www.revistare.com</link>
	<description>Revista de pensamiento y opnión</description>
	<lastBuildDate>Wed, 07 Feb 2018 06:32:33 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=6.9.4</generator>

<image>
	<url>https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/02/cropped-Base_logo_web_2-32x32.jpg</url>
	<title>compasión | Revista RE Castellano</title>
	<link>https://www.revistare.com</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>Situaciones personales límite</title>
		<link>https://www.revistare.com/2018/02/situaciones-personales-limite/</link>
					<comments>https://www.revistare.com/2018/02/situaciones-personales-limite/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Feb 2018 05:58:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[Social / Solidaridad]]></category>
		<category><![CDATA[compasión]]></category>
		<category><![CDATA[educación social]]></category>
		<category><![CDATA[falta de oportunidades]]></category>
		<category><![CDATA[marginación]]></category>
		<category><![CDATA[pastoral penitenciaria]]></category>
		<category><![CDATA[Situaciones personales límite]]></category>
		<category><![CDATA[sufrimiento]]></category>
		<category><![CDATA[trabajo social]]></category>
		<category><![CDATA[Victoria Molins]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.revistare.com/?p=2986</guid>

					<description><![CDATA[<p>Victòria MOLINS</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2018/02/situaciones-personales-limite/">Situaciones personales límite</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">«<em>No es el conocimiento lo que ilumina el misterio. Es el misterio lo que ilumina el conocimiento.</em>» Esta verdad me pone en situación de entender lo que quiero expresar en estas líneas. Porque se trata del misterio de la persona, uno de los mayores que tenemos y que nunca llegaremos a vislumbrar por completo. Hechos a imagen y semejanza de Dios, penetrar en la persona es penetrar en el mundo del espíritu que siempre es único e irrepetible. Por tanto, nunca llegaremos a poder captar perfectamente nuestro conocimiento de un ser humano a pesar de que conozcamos a muchos otros seres humanos.</p>
<figure id="attachment_2999" aria-describedby="caption-attachment-2999" style="width: 300px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/02/viqui-con-ar-i-sr.jpeg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-2999 size-medium" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/02/viqui-con-ar-i-sr-300x200.jpeg" alt="" width="300" height="200" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/02/viqui-con-ar-i-sr-300x200.jpeg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/02/viqui-con-ar-i-sr.jpeg 320w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-2999" class="wp-caption-text">Victòria Molins: estar y sonreír con todos. <br /> Fotografía: Esther Borrego</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Por lo menos, los años y la experiencia te hacen penetrar en el conocimiento de ciertas conductas –nunca en la persona con toda su riqueza y dignidad, a veces escondida– porque las conductas pueden repetirse, la persona, no. Este es uno de los fundamentos de no poder juzgar nunca, porque podremos tener un juicio de las conductas, pero nunca de la persona.</p>
<p style="text-align: justify;">En este momento de mi vida y de experiencia acumulada, vienen a mi memoria algunas de las personas que estoy tratando con una relación de amistad –que no terapéutica como profesional– pero sí de acompañamiento como proceso educativo.</p>
<p style="text-align: justify;">Hablaré de dos casos que en este momento son motivo de gran sufrimiento no tanto por buscar alcanzar metas, como por curar heridas. He ahí la gran dificultad y el terrible <em>shock</em> del misterio humano.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin familia que lo educara y le diera cariño e incluso sin unos padres que lo mimasen en su primera infancia, creció en la calle. Desde pequeño, su entorno fue la droga. Luego llegaron los años de internamientos: en centros de menores, en la cárcel y en un piso de rehabilitación al salir de la prisión.</p>
<p style="text-align: justify;">Desde fuera es fácil juzgar por parte de todos aquellos que tienen ocasión de acercarse a él viendo sólo sus conductas: las mentiras, las recaídas, las peleas y los robos cuando tiene ocasión. Desde el punto de vista de la ley no es difícil clasificarle e incluso juzgarle, puesto que ha incumplido unas normas, unas leyes y puede hablarse de delitos. ¿Quién osaría hablar de culpa? Yo, por lo menos, nunca me atrevo. Tendremos que trabajar para conseguir que esta persona adquiera nuevos hábitos, que serán muy distintos de los que la vida le ha acostumbrado a practicar. Poco a poco, quizás veamos cambios exteriores en sus conductas, se irá amoldando a lo que le conviene para convivir sin demasiados problemas, sin sufrir por las consecuencias de sus actos. Pero, ¿cómo penetrar en su interior y averiguar todo lo que está pasando por su mente y su corazón, por sus pensamientos y sus sentimientos?</p>
<p style="text-align: justify;">A menudo ni los cursillos de la prisión, ni los programas terapéuticos que sigue –porque solo eso le asegura los permisos penitenciarios–, consiguen aquel cambio interior que hace que la persona se serene, viva en paz consigo misma y aumente su autoestima.</p>
<figure id="attachment_3006" aria-describedby="caption-attachment-3006" style="width: 300px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/02/viqui-2.jpeg"><img decoding="async" class="wp-image-3006 size-medium" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/02/viqui-2-300x200.jpeg" alt="" width="300" height="200" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/02/viqui-2-300x200.jpeg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/02/viqui-2.jpeg 320w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-3006" class="wp-caption-text">Fotografía: Esther Borrego</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Mis conversaciones con una persona así en la cárcel son un ejemplo de esta impotencia para penetrar en el misterio de dolor, de desánimo, de angustia que me manifiesta, casi sin palabras, con un desgarrado: «¡Ya no puedo más!»</p>
<p style="text-align: justify;">En ese momento, los consejos y las consideraciones –lo tengo claro–  no sirven de nada. El silencio, el abrazo sincero y una pequeña demostración de que tiene valores que ni siquiera él mismo ha descubierto, es lo único que yo sé hacer y que me da un mínimo de resultado. El hecho de no poder salir de una situación, sentir la propia impotencia como una carga insoportable, es una de las sensaciones más angustiosas del ser humano. Y si esta va cargada de culpa, de una culpa que se agarra al alma como una hiedra —nada tan pegajoso—, atormentándose a sí mismo, puede devenir desesperación que, a mi entender, es la pasión más fuerte de la persona y el desencadenante de tragedias que nos cuesta entender.</p>
<p style="text-align: justify;">Siempre recordaré lo que me dijo una mujer, angustiada por el maltrato psicológico y físico de su pareja después de oír en el informativo uno de esos delitos que estremecen: el de una mujer que mata a sus hijos. Estas fueron sus palabras, que me hicieron hacerme cargo de algunas situaciones: «Mira, cuando oigas que una madre ha matado a sus hijos, no digas nunca que es una madre desnaturalizada; piensa que es una madre desesperada que no quiere para sus hijos lo que ella está pasando.»</p>
<p style="text-align: justify;">Santa Teresa narra, con su maestría para describir situaciones interiores, lo que sintió en una ocasión —o Dios le manifestó— de lo que podía sentir un condenado; son las palabras más parecidas que conozco a las que escuché a un drogadicto con síndrome de abstinencia: «Esto (el dolor corporal) no es nada en comparación del agonizar del alma, un apretamiento, un ahogamiento, una aflicción tan sensible y con tan desesperado y afligido descontento, que yo no sé cómo encarecerlo. Porque decir que es un estarse siempre arrancando el alma, es poco; porque aún parece que otro os acaba la vida, más aquí el alma misma es la que se despedaza.» (Vida, 32)</p>
<figure id="attachment_2987" aria-describedby="caption-attachment-2987" style="width: 322px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/02/mano.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-2987" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/02/mano-300x198.jpg" alt="" width="322" height="228" /></a><figcaption id="caption-attachment-2987" class="wp-caption-text">Fotografía: Pixabay.com</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Hay todavía otro dolor interior del alma que es difícil de erradicar en la persona atormentada, es el de las heridas que otro ha causado en lo más sensible de la persona: me refiero a la violación o al abuso. Arrancar el dolor de aquella alma herida en lo más hondo de su ser es dificilísimo. Hay una tendencia a sentirse culpable de tal modo que vuelven al recuerdo y al hecho demasiado a menudo, impregnando de dolor y de impotencia, toda su vida. He acompañado a más de una mujer en estas circunstancias y he conocido una carga de dolor insoportable. Y si el caso tiene lugar en el seno de la familia, se añade un grado más de dificultad, porque no se sienten con el valor necesario para «denunciar» ni, incluso, para alejarse sin un sentimiento de culpabilidad terrible.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo más doloroso es que en nuestra sociedad hay mucha gente con situaciones trágicas, y no tanto por circunstancias como las descritas, que son casos límite, sino por la falta de oportunidades que es una de las cosas que más me preocupan. No tener oportunidades –laborales, emocionales, sociales, económicas, de formación, etc.–, crea situaciones que llevan en sí mismas la semilla de la autodestrucción mediante las drogas, el alcohol o cualquier otra adicción.</p>
<p style="text-align: justify;">Los que, como mínimo, creemos en el valor de la persona humana, deberíamos tomar muy en serio aquel consejo de San Pablo que tanto recomendaba el Concilio Vaticano II: «Los creyentes hemos de dar razón de nuestra esperanza. (1 Pe 3,15)»</p>
<p><em>Victòria MOLINS GOMILA<br />
</em><em>Teresiana<br />
</em><em>Barcelona (España)</em></p>
<p><em>Artículo publicado en la revista RE edición en catalán, n. 85, enero 2016</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2018/02/situaciones-personales-limite/">Situaciones personales límite</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.revistare.com/2018/02/situaciones-personales-limite/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Transformando el dolor</title>
		<link>https://www.revistare.com/2017/10/transformando-el-dolor/</link>
					<comments>https://www.revistare.com/2017/10/transformando-el-dolor/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Natàlia Plá]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Oct 2017 04:58:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[Social / Solidaridad]]></category>
		<category><![CDATA[17-A]]></category>
		<category><![CDATA[atentado Ramblas]]></category>
		<category><![CDATA[belleza]]></category>
		<category><![CDATA[compasión]]></category>
		<category><![CDATA[dolor]]></category>
		<category><![CDATA[Esther Borrego]]></category>
		<category><![CDATA[perdón]]></category>
		<category><![CDATA[ramblas]]></category>
		<category><![CDATA[solidaridad]]></category>
		<category><![CDATA[superación]]></category>
		<category><![CDATA[terrorismo]]></category>
		<category><![CDATA[Transformando el dolor]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.revistare.com/?p=2698</guid>

					<description><![CDATA[<p>Esther BORREGO</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2017/10/transformando-el-dolor/">Transformando el dolor</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Hace poco más de un mes, el 17 de agosto, en Barcelona vivimos una de las experiencias más dolorosas que como ciudad recordamos en los últimos años. En una de las calles más transitadas y visitadas del mundo, las Ramblas, una furgoneta se lanzaba por el central peatonal de dicha vía arrasando con todo lo que tenía delante.</p>
<p style="text-align: justify;">Barcelona aquella tarde, a las 17h se sumía en un profundo dolor, ante el cual la principal e inmediata reacción era el silencio exterior e interior, seguramente la única posible.</p>
<p style="text-align: justify;">Caminar por las Ramblas al día siguiente y los sucesivos, fue sorprendente, el primer silencio de respeto, lleno de dolor fue transformándose en un espontáneo y sincero homenaje a las víctimas de un acto sin sentido. Durante días, una calle de bullicio cotidiano pasó a ser el recorrido natural de una procesión de compasión.</p>
<p style="text-align: justify;">La conocida calle del centro se llenó de signos que fueron convirtiendo el escenario del dolor y del miedo en un mosaico de belleza gracias a las muestras de miles de ciudadanos del mundo que quisieron mostrar su conmoción por lo sucedido.</p>
<p><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/10/Solidaridad-1710-IMG_6403.jpeg"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignright wp-image-2699" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/10/Solidaridad-1710-IMG_6403-300x225.jpeg" alt="" width="383" height="287" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/10/Solidaridad-1710-IMG_6403-300x225.jpeg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/10/Solidaridad-1710-IMG_6403-1024x768.jpeg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/10/Solidaridad-1710-IMG_6403-600x450.jpeg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/10/Solidaridad-1710-IMG_6403-90x68.jpeg 90w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/10/Solidaridad-1710-IMG_6403.jpeg 1280w" sizes="auto, (max-width: 383px) 100vw, 383px" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Como en tantas ocasiones, la respuesta colectiva nos permitió recuperar la normalidad en un tiempo mucho menor de lo previsto, y con ello permitirnos vivir de nuevo con confianza.</p>
<p style="text-align: justify;">Si entendemos solidaridad como “una experiencia de unidad, es el sentimiento de estar unido a los otros por un vínculo invisible” como indica Francesc Torralba, podemos ver la importancia que el hecho de dejar un mensaje escrito con tiza en las baldosas de la Ramblas, en un <em>post-it</em> o en un pedazo de cartón, tenía tanto sentido para la persona que lo escribía como para aquellos que ya no podían leerlo, a la vez que era un nuevo signo de esperanza para todos los que tuvimos la oportunidad de leerlos.</p>
<p style="text-align: justify;">Resonando las palabras de José Tolentino en su libro <em>Pequeña Teología de la lentitud</em>, al hablarnos del perdón, “Muchas veces aprovechamos el dolor para instalarnos. Preferimos hurgar en la herida, comernos cada día el pan seco de la propia maldad, que tener sed de belleza, deseo de otra cosa”.  En esta ocasión supimos responder a la sed de belleza.</p>
<p style="text-align: justify;">Seguramente la historia no pondrá el acento en la reacción popular ante la barbarie pero los que la vivimos siempre recordaremos que, sí, aquella tarde el dolor fue el protagonista; pero también que a partir de aquella noche volvió a serlo la belleza en una de las calles más transitadas del mundo y todo ello gracias a la enorme compasión y solidaridad de cada una de las personas que quisieron compartir su sentir con el mundo de la mejor manera que pudieron, lo que abrió un horizonte de esperanza.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Esther BORREGO LINARES<br />
</em><em>Trabajadora Social<br />
</em><em>Barcelona, España<br />
</em><em>Octubre de 2017</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2017/10/transformando-el-dolor/">Transformando el dolor</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.revistare.com/2017/10/transformando-el-dolor/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Acoger, servicio necesario</title>
		<link>https://www.revistare.com/2017/05/acoger-servicio-necesario/</link>
					<comments>https://www.revistare.com/2017/05/acoger-servicio-necesario/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 06 May 2017 04:58:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[Social / Solidaridad]]></category>
		<category><![CDATA[acoger servicio necesario]]></category>
		<category><![CDATA[Acogida]]></category>
		<category><![CDATA[compasión]]></category>
		<category><![CDATA[encuentro]]></category>
		<category><![CDATA[exclusión social]]></category>
		<category><![CDATA[fraternidad]]></category>
		<category><![CDATA[Pilar Torres Rocha]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.revistare.com/?p=2026</guid>

					<description><![CDATA[<p>Pilar TORRES</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2017/05/acoger-servicio-necesario/">Acoger, servicio necesario</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_2028" aria-describedby="caption-attachment-2028" style="width: 324px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/04/acoger.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-2028" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/04/acoger-300x199.jpg" alt="Acoger, servicio necesario" width="324" height="220" /></a><figcaption id="caption-attachment-2028" class="wp-caption-text"><em>Fotografía: Esther Borrego</em></figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">María es de origen andaluz. Sus padres emigraron a Cataluña cuando ella era muy pequeña, por lo que está totalmente integrada y se siente del país. Tiene sesenta y cinco años, aunque por su aspecto parece que tenga bastantes más. Vive con su marido que tiene Alzheimer. También cuida de tres nietos, hijos de su hija mayor que, por circunstancias especiales, tuvo que dejarlos. Ahora también tiene a su cargo a su hija mediana, que padece una enfermedad mental, y a los hijos de esta: una niña de siete años (con una enfermedad crónica que le ha hecho pasar treinta y nueve veces por el quirófano) y a su hermano, un niño de diez años. Sus ingresos no superan los 1000 euros. María es una persona serena, generosa, que desprende bondad y ternura.</p>
<p style="text-align: justify;">Ayana significa «flor hermosa»; como su nombre indica, así es ella. De origen africano, tuvo que salir de su país por los malos tratos que su marido le propinaba. En una sociedad tan machista, excluida socialmente por las denuncias de su situación, no tuvo más remedio que huir. Después de mucho sufrimiento durante el trascurso del viaje, pudo llegar aquí. Sin papeles, sola y sin trabajo. Dejó en su país a dos hijos por los que llora cada noche. A pesar de todo, Ayana es una mujer fuerte y, hasta en algunos momentos, alegre. Tiene esperanza. Está convencida de que saldrá adelante y podrá traer a sus hijos.</p>
<p style="text-align: justify;">Y Carmen; y Ashia; y Ana Lucía; y Sharik; y Martha y&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Personas en situaciones de pobreza extrema, exclusión, marginación, violencia, que tienen la necesidad y, aún diría más, el derecho de ser acogidas, es decir, escuchadas, comprendidas, acompañadas y ayudadas.</p>
<p style="text-align: justify;">La acogida es el primer paso para que estas personas en situación de fragilidad puedan superar los mecanismos que les han llevado a la exclusión. Es la primera fase de acercamiento interpersonal. Es esta actitud de cercanía y encuentro lo que nos permitirá iniciar una relación entre iguales. Igualdad que expresaremos estableciendo relaciones de co-responsabilidad, cooperación y acompañamiento; sabiendo y aceptando que debemos entendernos por encima de nuestras diferencias culturales, sociales y vivenciales.</p>
<figure id="attachment_2029" aria-describedby="caption-attachment-2029" style="width: 222px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/04/acoger3.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-2029" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/04/acoger3-199x300.jpg" alt="Acoger, servicio necesario" width="222" height="339" /></a><figcaption id="caption-attachment-2029" class="wp-caption-text"><em>Fotografía: Esther Borrego</em></figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">El diálogo es la herramienta con la que vamos a realizar la acogida. Es una alternancia de voz y escucha, de palabras y silencios, como puente entre las personas, para que pueda surgir una comprensión de la realidad. La persona que acoge ha de estar exenta de prejuicios y estereotipos.</p>
<p style="text-align: justify;">En estos espacios de encuentro la persona acogida ha de sentirse valorada, comprendida y aceptada tal como realmente es. Ha de salir reforzada en su dignidad y autoestima, confiada en sus valores, para sentirse capaz de poder resolver sus problemas.</p>
<p style="text-align: justify;">Hemos de abrir el corazón y poner a su disposición todos los recursos de ayuda posibles, tanto personales como sociales, para que la integración en la sociedad y la transformación de su situación sea posible.</p>
<p style="text-align: justify;">La actitud y la capacidad de acogida son válidas tanto en el ámbito personal como en el social.</p>
<p style="text-align: justify;">Como dice Benedicto XVI en la carta encíclica <em>Spe salvi:</em> <em>«la grandeza de la humanidad está determinada esencialmente por su relación con la persona sufriente. Una sociedad que no logra aceptar a los que sufren y no es capaz de contribuir mediante la compasión a que el sufrimiento sea compartido y sobrellevado, es una sociedad cruel e inhumana. A su vez, la sociedad no puede aceptar a los que sufren y acompañarlos si los individuos que forman esta sociedad no son capaces de hacerlo».</em></p>
<p><em>Pilar TORRES ROCHA<br />
</em><em>Veterinaria jubilada<br />
</em><em>Caldes de Montbuí (España)<br />
Mayo de 2017<br />
</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2017/05/acoger-servicio-necesario/">Acoger, servicio necesario</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.revistare.com/2017/05/acoger-servicio-necesario/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
