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	<title>Diferencia | Revista RE Castellano</title>
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	<description>Revista de pensamiento y opnión</description>
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	<title>Diferencia | Revista RE Castellano</title>
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		<title>Simple y llanamente</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Elena Giménez]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 Mar 2024 06:00:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[Anna-Bel Carbonell Ríos]]></category>
		<category><![CDATA[asilo]]></category>
		<category><![CDATA[Diferencia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Anna-Bel CARBONELL</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/03/simple-y-llanamente/">Simple y llanamente</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_13377" aria-describedby="caption-attachment-13377" style="width: 350px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/simple-y-llanamente.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-13377" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/simple-y-llanamente-300x200.jpg" alt="" width="350" height="234" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/simple-y-llanamente-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/simple-y-llanamente-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/simple-y-llanamente.jpg 1280w" sizes="(max-width: 350px) 100vw, 350px" /></a><figcaption id="caption-attachment-13377" class="wp-caption-text">«No nos damos cuenta de que la relación entre personas de<br />nacionalidades diversas, de culturas diferentes<br />enriquece la convivencia y nos hace más libres.»<br />Imagen: stokpic en pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">A veces para explicar conceptos sin liarse demasiado ni teorizarlos tanto que en el final no se entiendan, más vale convertirlos en historias de vida.</p>
<p style="text-align: justify;">Hawa me lo explica entre la desesperación y el orgullo. Hace muchos años que vive en Cataluña, aquí ha trabajado de valiente para dar una buena educación y una vida digna a sus tres hijos. Poco después de la pandemia, fue de las primeras en ser despedida de su trabajo. ¿Quizás no era una buena trabajadora?, ¿quizá sobraba personal y le tocó recibir a ella? No quiso darle muchas vueltas y desde entonces ha trampeado como ha podido. Desde hace unos meses está en un nuevo trabajo, pero son pocas horas y va complementando, limpiando algunos hogares, haciendo de canguro&#8230; Hace poco contactaron con ella para ir a limpiar a una tienda, alguien les había hablado de ella, que era cumplidora y trabajaba bien, y la llamaron para hablar con ella. Después de un rato de conversación el que habría sido su futuro empleador le preguntó:</p>
<p style="text-align: justify; padding-left: 40px;"><em>– ¿De dónde eres? </em></p>
<p style="text-align: justify; padding-left: 40px;"><em>– ¿Qué quiere decir? ¿Dónde vivo? Pues en Rubí.</em></p>
<p style="text-align: justify; padding-left: 40px;"><em>– No, que ¿de dónde eres? </em></p>
<p style="text-align: justify; padding-left: 40px;"><em>– ¿Qué tiene que ver de dónde sea? Vivo a media hora de su establecimiento. </em></p>
<p style="text-align: justify; padding-left: 40px;"><em>– Quiero saber de dónde eres? </em></p>
<p style="text-align: justify;">En unos breves segundos, por la mente y el corazón de Hawa, reaparecieron viejos fantasmas, revivió situaciones pasadas. Sabía cómo terminaba aquella conversación y cuál era realmente la pregunta. Viendo que su interlocutor insistía le acabó diciendo:</p>
<p style="text-align: justify; padding-left: 40px;"><em>– Hace veinte años que vivo en Cataluña, pero soy africana –le respondió. </em></p>
<p style="text-align: justify; padding-left: 40px;"><em>– Pues así no hace falta que vengas –le dijo de mala manera.</em></p>
<p style="text-align: justify;">¿Quién eres? ¿De dónde eres? Son preguntas que no tienen respuestas incorrectas.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Quién soy? Soy una persona, una madre/padre de familia, un/a joven, una persona mayor&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">¿De dónde soy? De aquí y de allá, del lugar donde nací y/o del lugar donde vivo &#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Nos llenamos la boca de muchas palabras, hacemos gestos de cara a la posible fotografía&#8230; pero a la hora de la verdad nos pueden los prejuicios y los falsos miedos. Continuamos mirando de reojo a todos aquellos que no son nuestra copia; todos aquellos que se han marchado de su lugar de origen para tener simplemente una vida; porque son perseguidos o huyen de la guerra, del hambre&#8230; Miramos de reojo al migrante, sí, lo miramos de reojo porque migrar, ser refugiado o demandante de asilo no es lo mismo que viajar a otro país para hacer turismo, ni ser un extranjero que trabaja para una multinacional&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Por más declaraciones públicas que hacemos política y socialmente seguimos haciendo distinciones y no nos damos cuenta de que la relación entre personas de nacionalidades diversas, de culturas diferentes enriquece la convivencia y nos hace más libres.</p>
<p><em>Anna-Bel CARBONELL RÍOS</em><br />
<em>Educadora<br />
Artículo publicado originalmente en la Revista RE num. 114, edición catalana</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/03/simple-y-llanamente/">Simple y llanamente</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>¿Diferencia o distinción?</title>
		<link>https://www.revistare.com/2023/12/diferencia-o-distincion/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 Dec 2023 06:00:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[adolescencia]]></category>
		<category><![CDATA[adultez]]></category>
		<category><![CDATA[Diferencia]]></category>
		<category><![CDATA[edadismo]]></category>
		<category><![CDATA[infancia]]></category>
		<category><![CDATA[juventud]]></category>
		<category><![CDATA[Maria Pàrraga Escolà]]></category>
		<category><![CDATA[niñez]]></category>
		<category><![CDATA[similitud]]></category>
		<category><![CDATA[vejez]]></category>
		<category><![CDATA[¿Diferencia o distinción?]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Maria PÀRRAGA</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2023/12/diferencia-o-distincion/">¿Diferencia o distinción?</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right; padding-left: 80px;">«El edadismo nunca debe ser discriminatorio, todos y todas sumamos, formamos parte de la tribu, tan bien entendida en según qué civilizaciones y qué otra riqueza humana no tendríamos si nos lo creyéramos de verdad y se pusiera en práctica»</p>
<figure id="attachment_12283" aria-describedby="caption-attachment-12283" style="width: 360px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/abuela-nieta.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-12283" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/abuela-nieta-300x200.jpg" alt="" width="360" height="240" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/abuela-nieta-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/abuela-nieta-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/abuela-nieta.jpg 1280w" sizes="(max-width: 360px) 100vw, 360px" /></a><figcaption id="caption-attachment-12283" class="wp-caption-text">«Con total respeto por el momento que cada uno vive,<br />es necesario crear una buena convivencia intergeneracional.»<br />Imagen de ds004t0042 en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Una persona se distingue de las otras por la cantidad de condicionantes que la hacen diferente del resto. Pueden ser distinciones ocasionales, intrínsecas, culturales, de procedencia o de época y etapas de la vida, entre otras.</p>
<p style="text-align: justify;">Dice el filósofo: «Toda persona es una minoría». Gran verdad y a la vez y en el fondo, tampoco somos tan diferentes, pero nos distinguimos perfectamente uno del otro. Nuestras distinciones a veces las llevamos con agrado y otras acompañadas del ¡no hay más remedio!</p>
<p style="text-align: justify;">Se ha hecho y todavía se hace una gran distinción por motivos de edad, de fases de la vida y constatamos que la eterna juventud es lo más apreciado por la mayoría. En gran parte, tanto por arriba como por abajo, lo más valorado y deseable es &#8216;ser o aparentar ser, todavía, joven&#8217;.</p>
<p style="text-align: justify;">La juventud es una etapa preciosa de la vida, la infancia es comparable, ahora que vivo mucho en campo, donde se prepara el terreno para hacer una buena plantación pretendiendo tener una buena cosecha más adelante, por lo tanto, es imprescindible tener una buena infancia. La edad madura es donde uno/a disfruta de la buena cosecha y de eso no se puede estar y cuando te haces grande estás orgulloso/a del proceso de tu vida y diariamente das gracias. Ir llorando por lo que hubieras podido hacer y no has hecho no te reporta nada, mientras que sentir que tu paso ha valido la pena y todavía tienes oportunidades, no tiene precio.</p>
<p style="text-align: justify;">Hasta el último día debes sentirte útil y necesario para participar de este mundo y, cada uno a su medida y posibilidades, poder mejorarlo. Es desafortunada la frase de&#8230; &#8216;en mi época&#8217;. Mientras vives, es tu época. ¡Siempre!</p>
<p style="text-align: justify;">El edadismo nunca debe ser discriminatorio, todos y todas sumamos, formamos parte de la tribu, tan bien entendida en según qué civilizaciones y qué otra riqueza humana tendríamos si nos lo creyéramos de verdad y se pusiera en práctica.</p>
<p style="text-align: justify;">En octubre pasado en la revista <em>Sapiens</em> había un reportaje sobre el esclavismo. Me ha escalonado los niños y niñas que, con menos de diez años, en plena vulnerabilidad e indefensión, en pleno siglo XXI, en según qué países que todos sabemos, están realizando trabajos en condiciones infrahumanas. Su edad no tiene fuerza moral para defender sus derechos ni hay nadie que lo haga por ellos, al contrario, nos aprovechamos de esta circunstancia para abaratar costes, para tener más poder adquisitivo y hacernos cómplices de la explotación a la que están sometidos adquiriendo alegremente los productos que ellos hacen o manipulan y otros los comercializan.</p>
<figure id="attachment_12287" aria-describedby="caption-attachment-12287" style="width: 360px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/arrugas.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-12287" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/arrugas-300x200.jpg" alt="" width="360" height="240" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/arrugas-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/arrugas-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/arrugas.jpg 1280w" sizes="(max-width: 360px) 100vw, 360px" /></a><figcaption id="caption-attachment-12287" class="wp-caption-text">«Esconder años transcurridos, arrugas o carencias es<br />recortar momentos y etapas que son parte de nuestra vida<br />y nos han hecho tal y como somos.»<br />Imagen de Pexels en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Se habla mucho, sobre todo en nombre de la pandemia, de las personas mayores. Se han hecho importantes y visibles como nunca y la seguridad que ofrecían en algunos hogares al tener la pensión mensual segura, aún los ha hecho más necesarios. El maltrato que algunos han recibido al ser discriminados a tener una atención médica por motivo de la epidemia la hemos pasado de puntillas, hemos mirado hacia el otro lado y, quizás sí era obvio, aunque no estoy muy convencida y hemos intentado justificarlo, o decían se podía justificar, como en tiempos de guerra.</p>
<p style="text-align: justify;">Es verdad que por circunstancias de la actualidad se está hablando mucho de la vejez, tanto para bien como para mal y creo es valioso que se haga.</p>
<p style="text-align: justify;">A veces también hay ganas de hacer una buena pedagogía con los más pequeños, aunque hay temas que nadie se plantea y podrían cambiar las cosas desde la raíz si se pensara más seriamente tanto en unos como en los otros, facilitando herramientas que de verdad den calidad de vida como, crear ciudades o espacios donde esté cómodo y seguro todo el mundo, dar más relieve a la naturaleza incorporándola a nuestro hacer diario mermando contaminación, facilitar el uso de los utensilios ordinarios para todas las circunstancias y edades (hay envases imposibles de abrir sin ayuda y lugares inaccesibles para movilidades limitadas) y sobre todo sensibilizar y dar relieve a todos los momentos que nos toca vivir, sin menospreciar ninguno.</p>
<p style="text-align: justify;">Niños prodigio, con voz, reclaman a dirigentes del mundo que su influencia sirva para conseguir objetivos y no quedarse sólo en promesas.</p>
<figure id="attachment_12282" aria-describedby="caption-attachment-12282" style="width: 400px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/generaciones.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-12282" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/generaciones-300x142.jpg" alt="" width="400" height="189" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/generaciones-300x142.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/generaciones-1024x483.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/generaciones.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a><figcaption id="caption-attachment-12282" class="wp-caption-text">«El edadismo nunca debe ser discriminatorio,<br />todos y todas sumamos.» Imagen de hannahpirnie en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">El uso de frases peyorativas o actitudes ante según qué situaciones o distinciones, marcadas por la edad o etapa, deben estar totalmente abolidas y todo esto no es nada fácil pues la rutina nos lleva a incorporarlas a nuestro hacer diario sin darnos cuenta, dando más expresividad a situaciones que nos pasarían totalmente desapercibidas.</p>
<p style="text-align: justify;">Una persona muy cercana me hacía resaltar que cuando hablábamos de soledad inmediatamente la asociábamos a la etapa de la vejez y añadía que demostramos ignorancia al no hacer evidente la soledad de muchas otras etapas, a pesar de estar rodeado, físicamente, de personas. Actualmente más que nunca deberíamos mencionar la soledad de muchos adolescentes y prestar atención a la falsa solución que se adopta con los suicidios cada vez más frecuentes.</p>
<p style="text-align: justify;">Creo que todo el proceso vital de cualquier ser vivo que puede decidir, que es y se siente libre, forma parte de un engranaje en el que una cadena va condicionando la otra y no podemos “perder sábanas” en ningún momento, todos son importantes.</p>
<p style="text-align: justify;">La gran crisis de la adolescencia, he podido constatar, que se vive según ha fluido el diálogo y buen entendimiento en la etapa anterior con padres y otros adultos. No puedes pretender que un adolescente se abra, dialogue y se manifieste, justamente en esta etapa que bastante trabajo tiene para descubrirse él mismo, pero si los vínculos ya están hechos y consolidados y hay un buen entendimiento de la etapa anterior con sus mayores, todo es más fácil. Esto también ocurre en todos los demás momentos de la vida. La última etapa de la vida tiene mucho que ver a cómo la has vivido día a día anteriormente. Una vez más constatamos que toda edad es importante, ninguna es más o menos relevante que la otra, al contrario. Esconder años transcurridos, arrugas o carencias es recortar momentos y etapas que son parte de nuestra vida y nos han hecho tal y como somos.</p>
<p style="text-align: justify;">Por tanto, etiquetar, juzgar y discriminar al otro, es muy peligroso. Se puede ser muy injusto pues eres ignorante de los procesos que lo han diferenciado y lo han distinguido quizás ya desde muy pequeño/a, la etapa más determinante donde tu poca visibilidad te pone en manos totalmente del otro, padres, tutores y/o maestros&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">En la barca no todo el mundo puede remar igual, ni al mismo ritmo, ni con semejante estado de ánimo, aunque es imprescindible &#8216;remar&#8217; y hacerlo todos y todas a la vez.</p>
<p style="text-align: justify;">Con total respeto por el momento que cada uno vive, es necesario crear una buena convivencia intergeneracional, imprescindible hoy más que nunca, donde la individualidad y la ausencia física del otro es terriblemente vigente y aceptada como vemos en los teletrabajos, dentro del círculo de amistades que queda suplido, la mayoría de las veces, por el grupo de WhatsApp o la vídeo conferencia los días de fiestas señaladas entre los familiares, entre otros.</p>
<figure id="attachment_12300" aria-describedby="caption-attachment-12300" style="width: 370px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/adolescente.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-12300" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/adolescente-300x200.jpg" alt="" width="370" height="247" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/adolescente-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/adolescente-1024x684.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/adolescente-1536x1026.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/adolescente-1320x881.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/adolescente.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 370px) 100vw, 370px" /></a><figcaption id="caption-attachment-12300" class="wp-caption-text">«No puedes pretender que un adolescente se abra,<br />dialogue y se manifieste, justamente en esta etapa<br />que bastante trabajo tiene para descubrirse él mismo.» <br />Imagen de Ana Krach en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Vamos muy deprisa y el deseo de inmediatez prevalece por encima de todo. Nos cuesta ser pacientes, escuchar y mucho más perder el tiempo en según qué. Todo esto se hace evidente en los más jóvenes, pero a mí, personalmente me preocupan mucho estas generaciones comprendidas entre los 45 y 60 años que a menudo quedan al margen de muchas cosas que suceden a su alrededor, son esclavos de su propio bucle y se hacen casi invisibles. Trabajan, suben hijos o cuidan padres, subsisten, no se cuidan demasiado, están muy preocupados por los pagos, pendientes del tiempo laboral que todavía les queda y&#8230; les han pasado los años sin disfrutar demasiado. Me da la sensación de que viven unos momentos mediocres a nivel social y por el contrario de gran estrés para llegar a todo. Claro que no se puede generalizar y por suerte las excepciones rompen las reglas. En esta etapa pienso es donde quedan más patentes las desigualdades, por tanto, se pierden muchas oportunidades.</p>
<p style="text-align: justify;">El tema no es fácil, tiene un gran debate porque además nos va bien no hacer demasiada mención, a nadie le gusta hacerse mayor, se dice, y he aquí el gran error. Deberíamos estar orgullosos de haber podido llegar a mayores y valorarlo. Eso lo sabemos muy bien los que hemos perdido gente, que, también se dice, no tocaba que se fueran a medio camino de su vida. ¡Quedaba todavía tanto por hacer! O no&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Hace poco, una amiga, intentando que la consolara o entendiera que en estos momentos tiene que dejar cosas, por el ritmo tan acelerado que lleva, me decía: «Ya lo veo, me estoy haciendo mayor» y le contesté muy convencida: «¡qué suerte!». Me envió un emoticono de extrañeza total y la cara hacia abajo. Le contesté con otra, de cabeza hacia arriba y con mucha satisfacción en la cara. ¡Cómo debe ser!</p>
<p><em>Maria PÀRRAGA ESCOLÀ<br />
Maestra y pedagoga<br />
Presidenta de AEPI (Asociación Europea de Programas Intergeneracionales)<br />
</em><em>Publicado originalmente en revista RE catalán núm. 113</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2023/12/diferencia-o-distincion/">¿Diferencia o distinción?</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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			</item>
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		<title>La riqueza de la pobreza</title>
		<link>https://www.revistare.com/2019/10/la-riqueza-de-la-pobreza/</link>
					<comments>https://www.revistare.com/2019/10/la-riqueza-de-la-pobreza/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Oct 2019 04:58:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[desigualdad]]></category>
		<category><![CDATA[desventaja]]></category>
		<category><![CDATA[Diferencia]]></category>
		<category><![CDATA[Javier Bustamante]]></category>
		<category><![CDATA[La riqueza de la pobreza]]></category>
		<category><![CDATA[ventaja]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Javier BUSTAMANTE</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2019/10/la-riqueza-de-la-pobreza/">La riqueza de la pobreza</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Si uno busca referencias sobre la pobreza en cualquier medio de comunicación, esta desvela, casi siempre, connotaciones negativas: índices de pobreza, catalogación de países en base a ella, problemas sociales asociados, causas de la pobreza. <span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, esta connotación puede tambalearse si uno tiene la oportunidad de conocer alguno de los países considerados “pobres”. O, sin ir más lejos, algún barrio de los llamados marginados, donde habita esa pobreza de la que nos hablan los medios.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p style="text-align: justify;">Asociamos a pobreza muchos factores negativos que, cuando se está cerca de ella, no los tiene. Aquella persona a quien las cifras llaman pobre tiene rostro, nombre e historia. Cuando convertimos el adjetivo en sustantivo anulamos al individuo.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p style="text-align: justify;">Hay personas e, incluso culturas, que saben vivir con pocos recursos y entablan con el medio ambiente una relación equilibrada. A ojos de la economía mundial pueden pasar por pobres. Sin embargo, no se sienten pobres. Tienen lo necesario y viven con ello. Incluso, viven más alegres y libres que los considerados ricos.</p>
<p style="text-align: justify;">Somos diferentes. La diferencia existe entre las personas, entre los pueblos, entre las culturas. El problema se expresa cuando la diferencia se convierte en desigualdad y desemboca en un menor o nulo acceso a los recursos necesarios para vivir. La desigualdad rompe con el equilibrio y la convivencia de los seres vivos, generando ventajas y desventajas.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p style="text-align: justify;">Quisiera proponer una nueva acepción entre las definiciones de pobre. Pobre no es aquel que no tiene, sino aquel que da y recibe.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p style="text-align: justify;">Es pobre, porque no acumula privando a otros: incluso se da a sí mismo si es necesario. Desde esta perspectiva, el pobre no acumula bienes que no va a necesitar a lo largo de su vida. Y, de lo que tiene, da.</p>
<figure id="attachment_4873" aria-describedby="caption-attachment-4873" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/10/pobreza.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-large wp-image-4873" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/10/pobreza-1024x768.jpg" alt="" width="660" height="495" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/10/pobreza-1024x768.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/10/pobreza-300x225.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/10/pobreza-600x450.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/10/pobreza-90x68.jpg 90w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-4873" class="wp-caption-text">Ilustración: Javier Bustamante</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Al no tener más de lo necesario, tampoco se gasta energías en cuidarlo, ni se vive con desconfianza. Aquí cobran especial importancia los bienes comunes. Un pobre quizás no posee muchos libros, sin embargo hay bibliotecas públicas con miles de ejemplares. Posiblemente, tampoco tendrá un jardín en casa, pero qué mejor jardín que los espacios naturales o los jardines públicos, a los cuales sólo hay que cuidar con una actitud de respeto.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p style="text-align: justify;">La pobreza puede llegar a convertirse en una actitud personal e, incluso, en un rasgo cultural<span class="Apple-converted-space">  </span>compartido. Muchos pobres juntos –en el sentido de la palabra que venimos usando- pueden generar una riqueza enorme. Personas que no acumulan más de lo necesario, sino que dan.<span class="Apple-converted-space">  </span>Y no sólo bienes materiales. También se puede dar tiempo o compartir conocimientos y habilidades. Y, un bien cada vez más necesario en nuestras sociedades: afecto, que puede traducirse en solidaridad, consuelo, comprensión, escucha, aceptación, respeto, admiración, ternura…</p>
<p style="text-align: justify;">La auténtica pobreza enriquece. La auténtica riqueza es la que despierta la conciencia de que uno es pobre, es decir, un ser capaz de dar y recibir. Necesario y necesitado. Amador y amado.</p>
<p style="text-align: justify;">El pobre no sólo es el que da y no acumula, sino también y, sobre todo, el que recibe. Esto implica un trabajo de humildad. Hay que ser concientes de lo que tenemos y lo que nos falta para vivir con lo necesario. Y, cuando no se cuenta con ello, hay que aprender a acudir a quien puede ayudarnos. Pedir enriquece al que recibe y al que da, porque pone en contacto dos realidades complementarias y ayuda a mantener el equilibrio en las relaciones humanas.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p style="text-align: justify;">Para uno que hable, hace falta otro que escuche. Para uno que tenga de más, hace falta otro que tenga de menos. Para uno que necesite afecto, hace falta otro que pueda brindárselo. Estas redes solidarias tejidas con hilos de nueva pobreza ayudan a que menos personas se caigan. Son sustentadoras.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p style="text-align: justify;">Por último, reconocer que en la pobreza nace y crece la libertad. Cuando tomamos conciencia de que somos libres, no necesitamos poseer las cosas y, mucho menos, a las personas.</p>
<p style="text-align: justify;"><i>Javier BUSTAMANTE ENRIQUEZ<br />
Psicólogo social<br />
Ciudad de México (México)<br />
Octubre de 2019</i></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2019/10/la-riqueza-de-la-pobreza/">La riqueza de la pobreza</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>La hospitalidad, sendero para la convivencia</title>
		<link>https://www.revistare.com/2018/04/la-hospitalidad-sendero-para-la-convivencia/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Apr 2018 04:58:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[Social / Solidaridad]]></category>
		<category><![CDATA[Acogida]]></category>
		<category><![CDATA[Alteridad]]></category>
		<category><![CDATA[Caterine Galaz]]></category>
		<category><![CDATA[Convivencia]]></category>
		<category><![CDATA[Diferencia]]></category>
		<category><![CDATA[Emigración]]></category>
		<category><![CDATA[Integración]]></category>
		<category><![CDATA[Interculturalidad]]></category>
		<category><![CDATA[La hospitalidad sendero para la convivencia]]></category>
		<category><![CDATA[Prejuicios]]></category>
		<category><![CDATA[Social]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Caterine GALAZ</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2018/04/la-hospitalidad-sendero-para-la-convivencia/">La hospitalidad, sendero para la convivencia</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Aventurarse a cruzar espacios. Cambiar tierra, paisajes, cientos, rostros. Llegar a un territorio nuevo y comenzar a caminar. Todo pareciera que pesara cuando se inicia una aventura que no se sabe nunca dónde irá a parar. Venir de lugares lejanos, latitudes perdidas, donde quizás ya en otras épocas «otros» experimentaron ese mismo sentimiento de «extrañeza» ante otros ojos, otras manos, otras cosmovisiones que les recibían sin dejar de sentirse distintos. Sin duda, el encuentro entre personas que se consideran como «diferentes» no deja de evidenciar el desconocimiento humano y despertar, a su vez, la curiosidad. <em>¿De qué forma, entonces, posibilitar el diálogo y el encuentro, si esas anteojeras de la diferencia radical nos nublan a veces la mirada?</em></p>
<p style="text-align: justify;">Después de que el tiempo se hace sentir para quienes se asientan en su nueva estadía, todo lo que parecía seguro comienza a desdibujarse: el «otro» mantiene algunas tradiciones, costumbres y puntos de vista de esa tierra originaria, pero poco a poco, incorpora también nuevas formas de hacer, de pensar, y otros estilos de relación. Suma y resta. Resta y suma. Anticipa una acomodación a lo nuevo. Se convierte en una persona en constante cambio: no es completamente de «allá», de esos horizontes tan conocidos, tan seguros, pero tampoco completamente «de acá», de este lado, donde pareciera estar solo.</p>
<figure id="attachment_1626" aria-describedby="caption-attachment-1626" style="width: 300px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/02/06-09-03-35-El-cajón-del-Maipo.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1626" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/02/06-09-03-35-El-cajón-del-Maipo-300x225.jpg" alt="Fotografía: Natalia Plá" width="300" height="225" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/02/06-09-03-35-El-cajón-del-Maipo-300x225.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/02/06-09-03-35-El-cajón-del-Maipo-1024x768.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/02/06-09-03-35-El-cajón-del-Maipo-600x450.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/02/06-09-03-35-El-cajón-del-Maipo-90x68.jpg 90w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/02/06-09-03-35-El-cajón-del-Maipo.jpg 1632w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-1626" class="wp-caption-text"><em>                                           Fotografía: Natalia Plá</em></figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Se combinan las nostalgias de lo dejado, y las alegrías de conocer nuevas personas, nuevas manos que te abrazan, que te acogen. Pese a que no siempre resulte así, y tal vez muchas veces, las puertas de este nuevo contexto se cierran con un sabor amargo de injusticia, no se pueden negar también todas esas voces y ojos que te reciben en esta nueva casa, esas personas profundamente empáticas que superan prejuicios y estereotipos por conocer verdaderamente a quienes llegan desde latitudes tan lejanas.</p>
<p style="text-align: justify;">Cambiarse, habitar una nueva ciudad no es fácil, y muchas veces, tampoco tan agradable: la discriminación y la exclusión se pueden encontrar a la vuelta de la esquina. La esperanza de aprender, de conocer más a fondo a otras personas, otros estilos de vida, animan a la persona, y anima con ello a quienes, con una mente y un corazón abierto, están dispuestos también a incluir, a hacerle sentir como un vecino más, sin fijarse en dónde ha nacido, de qué cultura proviene o qué nacionalidad posee. Ver en esos ojos que podemos ser, paradójicamente, diferentes en muchas costumbres cotidianas, pero también iguales como seres humanos.</p>
<p style="text-align: justify;">Caminar hacia el diálogo y la apertura implica reconocer la alteridad como legítima, asumir al «otro» como legítimo«otro» más allá de las diferencias que en algunas costumbres puedan evidenciarse. Este reconocimiento del«otro» implica respeto y no mera tolerancia. Esta última solo apunta a una cierta suspensión de una negación implícita, escondida. <em>Tolero</em> que el «otro» se instale a mi lado, pero ello, no lleva a establecer una interrelación con él, sino a una simple aceptación de <em>coexistencia</em>. Ergo, no <em>convivencia</em>. Por el contrario, el respeto es aceptar que la otra persona, venga de donde venga, tiene legitimidad, que me lleva a emerger de mí mismo, de mi etnocentrismo, para salir a su encuentro, convertirme en acogida y relacionarme con una actitud de <em>deferencia,</em> y no solo de <em>diferencia</em>. Abrirse implica dar acogida, desarrollar relaciones hospitalarias.</p>
<p style="text-align: justify;">La convivencia entre sujetos con referentes culturales diferentes es posible desde esta disposición de apertura que ya algunas personas de la comunidad de recepción manifiestan. De allí, que cada vez más resulte importante desarrollar una suerte de <em>ética de la hospitalidad</em>, una ética donde nos descentremos, salgamos de nosotros mismos para salir al encuentro de la alteridad, de esos otros que consideramos a priori diferentes. Y en esa apertura, aceptar que la complejidad de estas relaciones interculturales implica aprender a aceptar un juego dialéctico de ida y vuelta, convivir con la paradoja de decir que «somos todos iguales», pero a la vez,«todos diferentes».</p>
<p style="text-align: justify;">Así mismo, dejar la tierra originaria, la tierra de la seguridad para aventurarse en otros continentes a lo desconocido, significa aceptar una constante mezcla en evolución: que en algunos momentos, todos nos sintamos extranjeros en un estado permanente, añorante de tantos sabores humanos, preguntándonos en qué momentos dejaremos de ser «distintos» y «ajenos» en este nuevo horizonte, y en otros instantes, sentirnos incluidos, acogidos como vecinos en igualdad. Caminar hacia la convivencia, entonces, implicaría correr el riesgo de seguir trabajando la posibilidad de incluir lo que parece extraño a mi propio paisaje, y de dar a conocer los mejores rasgos propios a quienes en la nueva tierra de acogida desean también abrirse a la hospitalidad, a la posibilidad de cambio y respeto mutuo.</p>
<p><em>Caterine GALAZ<br />
</em><em>Periodista<br />
</em><em> Santiago (Chile)</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2018/04/la-hospitalidad-sendero-para-la-convivencia/">La hospitalidad, sendero para la convivencia</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Dignidad de la persona por el hecho de existir</title>
		<link>https://www.revistare.com/2017/11/dignidad-de-la-persona-por-el-hecho-de-existir/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Nov 2017 05:58:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
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		<category><![CDATA[calidad humana]]></category>
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		<category><![CDATA[realismo existencial]]></category>
		<category><![CDATA[respeto]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Montserrat ESPAÑOL</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2017/11/dignidad-de-la-persona-por-el-hecho-de-existir/">Dignidad de la persona por el hecho de existir</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Los distintos aspectos que abarca la dimensión de lo social son muy amplios y complejos. El instrumento del realismo existencial posibilita, como si fuera un telescopio o una lupa, acercarse a cada una de estas situaciones fijándonos en un pequeño punto de mira para, al ampliarlo, poder ver con más detalle cada realidad, que por ser real “existente”, merece ser contemplada  detenidamente.</p>
<p style="text-align: justify;">En muchas ocasiones hablamos genéricamente, personas negras-blancas, ricas-pobres&#8230; y en esas definiciones queremos englobar a todos los que por algún motivo tienen alguna característica que los  asemeja. Pero la realidad nos hace ver, incluso dentro de cada definición, qué diferentes  somos unos de otros.</p>
<figure id="attachment_2794" aria-describedby="caption-attachment-2794" style="width: 660px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/11/dignidad.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-2794 size-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/11/dignidad-1024x761.jpg" alt="Dignidad de la persona" width="660" height="490" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/11/dignidad-1024x761.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/11/dignidad-300x223.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/11/dignidad-600x446.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/11/dignidad-90x68.jpg 90w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/11/dignidad.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-2794" class="wp-caption-text">Fotografía: Esther Borrego</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">En cambio si nos vamos a la raíz de todo ser humano, todos tenemos algo que nos iguala y es que hemos sido engendrados para que podamos llegar a existir, tenemos un igual inicio: un óvulo ha sido fecundado por un espermatozoide,  ya sea a través de un acto de amor de nuestros padres, ya sea través de una fecundación in vitro o seamos fruto de una violación. Todos  tenemos un inicio que merece total respeto y dignidad, los cuales prevalecen en el ser, por el mero hecho de existir.</p>
<p style="text-align: justify;">La <em>dignidad</em> humana es el derecho que tiene cada ser humano, de ser respetado y valorado como ser individual y social, con sus características y condiciones&#8230; como nos dirán algunas definiciones.</p>
<p style="text-align: justify;">Ahí está el quid de la cuestión. En muchas ocasiones, lo que nuestras percepciones y posteriores definiciones muestran, esconden lo más fundamental, que es que por el hecho de existir toda persona es digna de ser respetada,  incluso como nos dice el realismo existencial, amada.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuanto más interiorizada tengamos esta evidencia y favorezcamos  actitudes que  posibiliten que toda persona se sienta reconocida en su total dignidad, ayudaremos a alcanzar una convivencia más saludable y armónica ya sea en el ámbito familiar, laboral o social.</p>
<p style="text-align: justify;">En una ocasión viví una experiencia que me lo hizo ver con claridad. En una casa donde estaba pasando unos días, vi en un momento dado, que se estaba preparando con mucho esmero una mesa para ofrecer una comida a unas visitas. Todo era muy sencillo, pero cálido y lleno de delicada belleza. Llegaron los invitados, un matrimonio un poco mayor. Se les atendió con tanta atención y cariño que pensé eran alguien importante. Ellos respondieron con igual calidad humana. La conversación fue cálida y hasta divertida, pero sin estridencias. Con el tiempo me propusieron ir a visitar a esas personas a su casa, y cuál fue mi sorpresa: eran una pareja de indigentes. En esas personas había tal dignidad, que podían estar en cualquier estrato de la sociedad. Ellos merecieron todo mi respeto y los sigo recordando como un icono de la dignidad de toda persona humana.</p>
<p><em>Montserrat  ESPAÑOL  DOTRAS<br />
Soprano<br />
</em><em>Barcelona (España)<br />
</em><em>Noviembre 2017</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2017/11/dignidad-de-la-persona-por-el-hecho-de-existir/">Dignidad de la persona por el hecho de existir</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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