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	<title>robótica | Revista RE Castellano</title>
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	<description>Revista de pensamiento y opnión</description>
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	<title>robótica | Revista RE Castellano</title>
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	<item>
		<title>El reto de la educación en un mundo de máquinas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Jun 2019 04:58:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>David MARTÍNEZ</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2019/06/el-reto-de-la-educacion-en-un-mundo-de-maquinas/">El reto de la educación en un mundo de máquinas</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_4456" aria-describedby="caption-attachment-4456" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/06/robot3.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-4456 size-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/06/robot3-1024x683.jpg" alt="" width="660" height="440" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/06/robot3-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/06/robot3-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/06/robot3-600x400.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/06/robot3.jpg 1181w" sizes="(max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-4456" class="wp-caption-text">«Es necesario hacer una reflexión en el mundo educativo, porque no tiene sentido en un futuro inmediato seguir entrenando a los jóvenes para hacer tareas que pueden hacer mucho mejor las máquinas.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">La comunidad científica está volcada en el proceso de aprendizaje de las máquinas, de cómo las máquinas pueden aprender automáticamente de sí mismas, lo que se conoce como el “machine learning”. Cuando hablamos de aprender, en este contexto, nos referimos a la capacidad de identificar patrones complejos en un mar de datos. En realidad, no es la máquina que realmente aprende, es un algoritmo que revisa los datos y es capaz de predecir comportamientos futuros.</p>
<p style="text-align: justify;">Parece lógico estar ocupados en esta labor, pues en una sociedad en la que la reducción de costes y la eficiencia se han convertido en un factores clave, disponer de máquinas u ordenadores que realicen ciertas funciones es crucial.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero cuáles son aquellos patrones de actividad en los que las máquinas son mejores que los humanos. Principalmente son tres: en aquellas acciones que son repetitivas, que suponen un trabajo especializado y que impliquen el manejo de datos. Cuando existen trabajos o acciones en las que coinciden estos tres factores, las máquinas indudablemente son mucho mejores y más eficientes que los humanos. Además, una vez dadas unas instrucciones, cumplen con las ordenes ciegamente y no solicitan ninguna remuneración.</p>
<p style="text-align: justify;">Casualmente muchos de los trabajos que llevan a cabo una parte importante de los trabajadores de nuestra sociedad, cumplen con estos tres requisitos. Por consiguiente, no es descabellado pensar que esta nueva revolución industrial supondrá una sustitución de puesto de trabajos realizados por máquinas que harán la misma función, pero con una mayor precisión, eficacia, seguridad y a un menor coste. Se ha calculado que este efecto desbancará de su puesto de trabajo a unos 75 millones de personas. Cabe destacar que en la última crisis de 2008 se quedaron sin empleo unos 30 millones de trabajadores.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, no todo son malas noticias. Este cambio de paradigma traerá consigo, tal como se ha producido en otras revoluciones industriales, un incremento de puestos de trabajo que se calcula ocupará a unos 120 millones de personas. Puestos de trabajo que requerirán de unos conocimientos y habilidades distintas a las que poseen las máquinas. Y es en este punto donde es necesario hacer una reflexión sobre la educación.</p>
<p style="text-align: justify;">Actualmente y aún cuando se han hecho importantes avances, el sistema educativo y sus parámetros de evaluación se basan en una proporción importante, en tres criterios: aprender datos de memoria, realizar ejercicios repetitivos, especializarte en una cosa y cumplir órdenes. Casualmente las cuatro cosas para las cuales están mejor preparadas las máquinas. En 2017, en las pruebas de acceso a una de las mejores universidades asiáticas, un robot ya obtuvo mejor puntuación que el 80% de los alumnos que se presentaron.</p>
<p style="text-align: justify;">Es necesario hacer una reflexión en el mundo educativo, porque no tiene sentido en un futuro inmediato seguir entrenando a los jóvenes para hacer tareas que pueden hacer mucho mejor las máquinas. Quizás deberemos entrenar a nuestros jóvenes en cómo aprender a convivir con máquinas inteligentes. Para ello, la educación debería centrarse en potenciar las características más humanas de las personas, aquellas que son difícilmente replicables en las máquinas. La curiosidad, el espíritu crítico, la creatividad y la capacidad de improvisar. Las máquinas son capaces de analizar millones de datos y ofrecer respuestas a problemas planteados, pero ¿quién plantea las preguntas y define los problemas? Está científicamente demostrado que la acción de pensar cansa, consume mucha energía de nuestro cuerpo, por eso hemos de dejar a las máquinas gran parte de esa tarea y centrarnos en lo que es específico del ser humano.</p>
<p style="text-align: justify;">Cada uno de nosotros tiene un talento, la función principal de la educación es descubrir ese talento y potenciarlo al máximo. Este talento podrá ser multiplicado por las capacidades que nos ofrecen las máquinas. Sin embargo, es fundamental aprovechar y potenciar que los seres humanos somos sensibles a aspectos más trascendentes como la belleza, la verdad, la bondad y la justicia. Valores que, complementados por la creatividad, el espíritu crítico y la curiosidad, nos han de servir para construir un planeta más humano en un mundo repleto de máquinas.</p>
<p><em>David MARTÍNEZ<br />
</em><em>Economista<br />
</em><em>España<br />
</em><em>Junio de 2019</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2019/06/el-reto-de-la-educacion-en-un-mundo-de-maquinas/">El reto de la educación en un mundo de máquinas</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>De la complejidad a la perplejidad</title>
		<link>https://www.revistare.com/2018/09/de-la-complejidad-a-la-perplejidad/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Sep 2018 04:58:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>David MARTÍNEZ</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2018/09/de-la-complejidad-a-la-perplejidad/">De la complejidad a la perplejidad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Algunos autores están empezando a utilizar un nuevo concepto que define nuestro mundo actual. Dicen que estamos pasando del conocido concepto de la complejidad al de la perplejidad. La complejidad nos aporta la idea de que las cosas son difíciles de resolver, pero finalmente tienen una solución. La perplejidad es un estado de ánimo que implica confusión, dudas sobre lo que se debe hacer o cómo actuar, sensación de que las cosas son irresolubles, lo que conlleva actitudes de indecisión y de vacilación ante la toma de decisiones. Este nuevo entorno, hace que las personas vivan más inseguras y se comporten con más agresividad, a la vez que intentan protegerse; generando, en definitiva, un mayor grado de conflictividad en las relaciones.</p>
<p style="text-align: justify;">Como si fueran cuatro puntos cardinales, existen cuatro factores que alimentan esta sensación de perplejidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Los nuevos escenarios geopolíticos, como la actual visión unilateralista de EEUU, que abren paso a la emergencia de potencias como Rusia y China que buscan influir política y económicamente en el resto del mundo.  Otras potencias regionales locales que, ante la inacción internacional, buscan acrecentar su poder e influencia aumentando la inestabilidad global. Las profundas discrepancias que están surgiendo en el proyecto de integración europea que tanto éxito ha tenido durante décadas y que están generando una fuerte desafección en algunos países sobre, lo que se llama en Europa, el proyecto común.</p>
<figure id="attachment_3603" aria-describedby="caption-attachment-3603" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/09/imatge_perplexitat.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-3603 size-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/09/imatge_perplexitat-1024x683.jpg" alt="" width="660" height="440" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/09/imatge_perplexitat-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/09/imatge_perplexitat-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/09/imatge_perplexitat-600x400.jpg 600w" sizes="(max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-3603" class="wp-caption-text">Fotografía: ©NOBU &#8211; stock.adobe.com</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">La desafección de los ciudadanos hacia la política. Estos cambios geopolíticos tan sustanciales, junto con la aparición de líderes denominados “populistas” centrados en defender visiones proteccionistas de país, no hacen más que acrecentar lo que podríamos denominar “un autoritarismo de estado” que empuja a los ciudadanos hacia una falta de interés y confianza en la vida y las instituciones políticas y consecuentemente en el sistema democrático liberal.</p>
<p style="text-align: justify;">El desplazamiento de la economía global hacia los grandes países emergentes. Como mar de fondo, no debemos perder de vista que hace 25 años el poder de compra de las economías desarrolladas era de un 60% del Producto Interior Bruto (PIB) global respecto a un 40% que representaba la de los países emergentes. Actualmente estos porcentajes se han invertido. Esto se confirma por las previsiones de que hacia el año 2030 China adelantará a EEUU como la mayor economía global y la India lo hará en el año 2050. Lo que significaría volver a acercarnos a cifras similares a las de la primera revolución industrial. Este panorama, junto con la dificultad para superar una crisis económica profunda, afecta a la psicología colectiva, creando una sensación de decadencia y de cierto pesimismo que afecta en mayor o menor medida a la ciudadanía.</p>
<p style="text-align: justify;">El desequilibrio económico creciente. El desarrollo de la globalización hizo pensar que generaría un aumento del comercio internacional y que esta interrelación entre países favorecería el crecimiento global y provocaría una mayor estabilidad y desarrollo de los sistemas políticos democráticos. La realidad es que el resultado de dos décadas de globalización, han generado un aumento de la riqueza de los ciudadanos más ricos de en los países desarrollados y emergentes, y en las clases medias de India y China. Sin embargo, los perdedores han sido los más pobres y las clases medias y bajas de los países desarrollados. Todo ello ha potenciado un aumento de las tendencias defensivas, nacionalistas y proteccionistas.</p>
<p style="text-align: justify;">Paralelamente a estos cuatro factores, y como si de un río de agua subterránea fresca y cristalina se tratara, se encuentra la oportunidad que nos brinda el cambio tecnológico. La actual revolución tecnológica, podría generar cambios tan importantes en nuestra economía, sociedad y vida diaria, cambios de gran magnitud y superiores en velocidad a los que se vivieron en la primera revolución industrial. En esta, los cambios permitieron que la máquina de vapor sustituyese el esfuerzo físico que realizaban las personas o los animales. Mientras que la actual revolución, se apoya en las tecnologías digitales que permiten superar las capacidades intelectuales humanas. El rápido avance de la inteligencia artificial, la robótica o la biotecnología provocará cambios sociales, éticos, culturales e incluso de carácter ontológico que afectaran profundamente al individuo y a su manera de concebir el mundo tal como lo entendemos actualmente.</p>
<p style="text-align: justify;">Es por todo ello que actualmente el individuo se puede encontrar atrapado en una burbuja de perplejidad, donde el acto de la toma de decisiones se perciba inalcanzable. No nos encontramos frente a un problema complejo a resolver, sino que esta situación nos obliga a hacer uso del derecho y del deber que tenemos de pensar. Un derecho que debe ser respetuoso con la dignidad y los derechos de los demás y un deber acorde con el nivel de responsabilidad que debemos asumir como ciudadanos del mundo.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, pensar requiere encontrar los espacios de reflexión necesarios para construir una opinión propia y, en muchos casos, por imposibilidad o por desgana, renunciamos a pensar y cedemos parte de nuestra individualidad en favor de un pensamiento colectivo que va acuñando una opinión generalizada. Opinión, por su parte, que acaba siendo una especie de media aritmética que complace a la mayoría de la población.</p>
<p style="text-align: justify;">El resultado de nuestra reflexión, probablemente no lo encontraremos en la eficiencia de nuestras decisiones, sino en ser conscientes de nuestra capacidad para observar e interrelacionar el enjambre de opiniones e informaciones tan dispares que pueden existir en relación con temas tan diversos y acuciantes como son la paz, la diversidad, la desigualdad y la sostenibilidad.</p>
<p style="text-align: justify;">En definitiva, la clave estará en la habilidad que tengamos cada uno de nosotros para visionar los cambios que nos traerá el actual proceso de transformación que estamos viviendo y en la capacidad para afrontarlo de forma que podamos generar una opinión individual, cercana en algunos casos a la opinión colectiva, pero con una identidad propia. Sólo la suma del pensamiento individual de muchos ciudadanos tendrá la fuerza necesaria para aflorar la creatividad, y de esta forma atisbar nuevos caminos que nos permitan repensar el mundo que hasta ahora conocíamos.</p>
<p><em>David MARTÍNEZ GARCÍA<br />
</em><em>Economista<br />
</em><em>Barcelona (España)<br />
</em><em>Septiembre de 2018</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2018/09/de-la-complejidad-a-la-perplejidad/">De la complejidad a la perplejidad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>La transformación del mercado laboral</title>
		<link>https://www.revistare.com/2017/09/la-transformacion-del-mercado-laboral/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 Sep 2017 04:58:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[Automatización]]></category>
		<category><![CDATA[David Martínez]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>David MARTÍNEZ GARCÍA</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2017/09/la-transformacion-del-mercado-laboral/">La transformación del mercado laboral</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong>Cómo nos afectará la automatización y robotización</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Expertos en tecnología y economistas están inmersos en un acalorado debate sobre cómo afectará el imparable proceso de automatización de funciones y la robotización sobre el trabajo de las personas. En este interesante debate, surgen dos visiones.</p>
<p style="text-align: justify;">Por un lado, están los tecno-pesimistas que consideran que el avance de la tecnología acabará teniendo un impacto negativo sobre la fuerza de trabajo como resultado del creciente proceso de automatización.</p>
<p style="text-align: justify;">En el otro lado de la moneda, se encuentran los tecno-optimistas, que consideran que la robotización permitirá mejoras importantes de productividad que, a su vez, permitirán generar nuevas oportunidades laborales.</p>
<p style="text-align: justify;">De hecho, si observamos el pasado, el desarrollo de la tecnología ha tendido a crear más puestos de trabajo que a destruirlos. Deberíamos pensar qué es lo que ahora ha de ocurrir para que esto pueda ser diferente.</p>
<p style="text-align: justify;">Un factor diferencial en la evolución del conocimiento y la tecnología es que las máquinas hasta hace poco servían para ayudar al individuo en la realización de su trabajo, sin embargo, actualmente con la inteligencia artificial ya somos capaces de introducir aspectos cognitivos en el diseño y construcción de las máquinas. Este factor puede ser trascendente, pues permite que las máquinas aprendan y generen soluciones por sí mismas.</p>
<p style="text-align: justify;">En cualquier caso, lo que es seguro es que la tendencia a la sustitución de una gran parte de las funciones que realiza actualmente nuestra fuerza de trabajo va a ser imparable.</p>
<p style="text-align: justify;">Llegados a este punto, es interesante rescatar un documento redactado por McKinsey Global Institute denominado <a href="http://www.mckinsey.com/~/media/mckinsey/global%20themes/digital%20disruption/harnessing%20automation%20for%20a%20future%20that%20works/a-future-that-works-executive-summary-spanish-mgi-march-24-2017.ashx" target="_blank" rel="noopener noreferrer">“Un futuro que funciona: automatización, empleo y productividad”</a>, que nos aporta interesantes reflexiones sobre cómo va a realizarse este proceso de sustitución de ocupaciones laborales.</p>
<p style="text-align: justify;">En el mencionado documento, por un lado se dividen el conjunto de las ocupaciones de los Estados Unidos en 7 grandes grupos y se detalla su porcentaje sobre el total; y por otro, se estima el porcentaje de tiempo que podría automatizarse de cada una de dichas funciones. Las conclusiones son las siguientes:</p>
<p style="text-align: justify;"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/08/grafico.jpg"><img decoding="async" class="aligncenter wp-image-2554 size-full" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/08/grafico.jpg" alt="" width="713" height="591" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/08/grafico.jpg 713w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/08/grafico-300x249.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/08/grafico-600x497.jpg 600w" sizes="(max-width: 713px) 100vw, 713px" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Como podemos ver, la introducción de la automatización y robotización podrá tener un mayor o menor impacto, pero lo que es seguro es que va a afectar a las diferentes ocupaciones de la economía. Todo ello permitirá liberar, en un primer momento, a los trabajadores actuales de aquellas actividades rutinarias y repetitivas y en una segunda etapa, las máquinas podrán realizar funciones en múltiples sectores que hoy en día nos parecen indelegables.</p>
<p style="text-align: justify;">Hace 30 años algunos empezábamos a reflexionar sobre el actual proceso de robotización y su capacidad para asumir aquellos trabajos más despersonalizantes para el individuo. Pensábamos en una tecnología al servicio de las personas y soñábamos en que algún día esa tecnología serviría de trampolín para dignificar el trabajo y la vida de las personas.</p>
<p style="text-align: justify;">Una vez llegada la llamada primera ola de la automatización a nuestras vidas, vemos que todavía nos queda un largo camino por recorrer. Hemos puesto la evolución tecnológica y la eficiencia en el centro de interés y de nuestras vidas, sin pensar que dicha evolución debe ir acompañada del desarrollo del potencial humano de cada individuo.</p>
<p style="text-align: justify;">Es seguro que no todos los individuos tendrán la capacidad de adaptación suficiente para responder a los retos que plantea esta nueva revolución tecnológico-industrial. La pregunta clave es, ¿tendrá capacidad nuestro modelo económico para dar todas las respuestas que requerirá este nuevo paradigma?</p>
<p style="text-align: justify;">Deberíamos hacer un esfuerzo para humanizar el proceso de evolución tecnológico, ya que si no lo conseguimos, la automatización y robótica podrían llegar a dejar de ser instrumentos al servicio de las personas para convertirse en dueños y señores de nuestra personalidad.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>David MARTÍNEZ GARCÍA<br />
</em><em>Economista<br />
</em><em>Barcelona (España)<br />
</em><em>Septiembre de 2017</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2017/09/la-transformacion-del-mercado-laboral/">La transformación del mercado laboral</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<item>
		<title>Relaciones humanas en tiempos de la robótica</title>
		<link>https://www.revistare.com/2017/02/relaciones-humanas-en-tiempos-de-la-robotica/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Leticia Soberón]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Feb 2017 06:59:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Relaciones humanas]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[dignidad]]></category>
		<category><![CDATA[libertad]]></category>
		<category><![CDATA[relaciones humanas]]></category>
		<category><![CDATA[robótica]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Leticia SOBERÓN. Puede parecer mero futurismo, pero la irrupción de los robots en la vida cotidiana de millones de…</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2017/02/relaciones-humanas-en-tiempos-de-la-robotica/">Relaciones humanas en tiempos de la robótica</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Leticia SOBERÓN </strong></p>
<p>Puede parecer mero futurismo, pero la irrupción de los robots en la vida cotidiana de millones de personas está a la vuelta de la esquina. De hecho ya hay muchos supermercados que, sin necesidad de un robot, han sustituido a las personas que gestionan las cajas por máquinas que sencillamente leen los códigos de barras.</p>
<p>En este momento las grandes empresas de tecnología para el consumo están creando robots para diversos tipos de tareas realizadas hasta ahora por personas: información y atención al público, apoyo a enfermos y ancianos, entretenimiento e instrucción de niños&#8230; La producción en masa está ya preparada e irán bajado los precios conforme se consoliden los hábitos de tener robots conviviendo en las casas, instituciones, escuelas&#8230;</p>
<p>Esto suscita muchísimas preguntas que no podemos responder con certeza. Una de ellas es: ¿cómo cambiarán las relaciones entre los seres humanos en las familias, las escuelas, los barrios? Siendo más fácil y cómodo controlar y dirigir a un robot que a una persona, ¿serán las máquinas una especie de sucedáneo para que muchos se sientan acompañados y queridos? (Y habrá quien añada: ¿y qué hay de malo en ello?). No podemos menos que plantearnos estas cuestiones.</p>
<p>La película «<a href="https://www.neostuff.net/analisis-de-la-pelicula-ella/">Ella</a>» afronta esta cuestión de manera muy plástica, presentando un hombre que se enamora del sistema operativo con voz de chica que responde a sus preguntas en su ordenador. Eso nos coloca en ese inmediato futuro con su carga de interrogantes: cuál es el núcleo de lo que llamamos «humano», qué diferencia hay entre las relaciones humanas y las que se dan persona-máquina, en las que parece haber un «vínculo» con algo inanimado aunque sea muy complejo y aparentemente vivo.</p>
<figure id="attachment_1593" aria-describedby="caption-attachment-1593" style="width: 291px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/02/girl-320262_1280.png"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1593" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/02/girl-320262_1280-291x300.png" alt="robótica " width="291" height="300" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/02/girl-320262_1280-291x300.png 291w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/02/girl-320262_1280-992x1024.png 992w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/02/girl-320262_1280-600x619.png 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/02/girl-320262_1280.png 1240w" sizes="auto, (max-width: 291px) 100vw, 291px" /></a><figcaption id="caption-attachment-1593" class="wp-caption-text">Pueden ser muy complejos y parecer vivos</figcaption></figure>
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<p>Otras películas han tocado, de manera muy interesante, el tema del futuro humano con robots, por ejemplo «<a href="http://www.filmaffinity.com/es/film178002.html">A.I. Inteligencia Artificial</a>», de Steven Spielberg, que en el fondo retoma una parte de la historia de Pinocho, el muñeco de madera que quería ser niño: un robot programado para «amar» que actúa casi como un niño, y desea ardientemente convertirse en humano.</p>
<p>Más allá de la ciencia ficción, permítanme que sugiera aquí algunos criterios de discernimiento, sin más ánimo que el de suscitar un diálogo que será urgente en pocos años. Podría sintetizase así: «al robot lo que es de robot, y a las personas lo que es de personas».</p>
<p>El primer criterio: el ser humano ha modificado el ambiente y construido herramientas e instrumentos, desde que inició su presencia en la Tierra. Es «natural» en el ser humano inventar cosas y transformar el entorno. Este no es más que un paso adelante en este proceso, por otra parte imposible de frenar.</p>
<p>El segundo: suele suceder que el ser humano «se enamore» de sus propias obras. como Pigmalión. Sobre todo si se siente como un diosecillo soberbio con fantasías de omnipotencia. Gran riesgo que lleva con frecuencia a callejones sin salida, y nuevas esclavitudes disfrazadas de confort.</p>
<p>Lo tercero, una evidencia: las personas están vivas y los robots no, aunque puedan llegar a aparentarlo. El ser humano tiene vida, y muy compleja; surge de un entorno de seres vivos que también tienen una gama de diversas formas de sensibilidad: microorganismos, plantas, animales. Pero las personas tienen un «yo», es decir, una experiencia vital de ser sujetos, una consciencia refleja que les hace darse cuenta de que se dan cuenta; una sensibilidad que no se queda en la piel. Una historia, una memoria, una complejidad que nunca tendrá un robot, aunque diga «yo soy Lucy».</p>
<p>Ese «yo» irrepetible y radicado en el cuerpo, les da a las personas una dignidad que jamás tendrán las cosas, por complejas que sean. Porque en ese «yo», en ese misterio de la persona, radica la capacidad de ser libres, de pensar, de amar. ¡Demasiado desafío para cualquier máquina!</p>
<p>Eso, obviamente, nos hace bastante más incómodos para relacionarnos, sencillamente porque podemos optar, decir «no» o «sí» libremente, desarrollarnos y crecer, plantearnos preguntas e intentar responderlas. La máquina podrá ser mucho más «lista» que nosotros, pero no podrá conmocionarse al escuchar «te amo», ni sentir la eternidad en un beso.</p>
<p><em>Leticia SOBERÓN MAINERO<br />
</em><em>Psicóloga y doctora en Comunicación<br />
</em><em>Madrid, España</em></p>
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