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	<title>Ucrania | Revista RE Castellano</title>
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	<description>Revista de pensamiento y opnión</description>
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	<title>Ucrania | Revista RE Castellano</title>
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		<title>La guerra se podía haber evitado</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Elena Giménez]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 Apr 2022 05:00:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[Guerra]]></category>
		<category><![CDATA[Josep Lluís Socías]]></category>
		<category><![CDATA[La guerra se podía haber evitado]]></category>
		<category><![CDATA[rendición]]></category>
		<category><![CDATA[Ucrania]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Llegar a acuerdos para evitar contiendas</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/04/la-guerra-se-podia-haber-evitado/">La guerra se podía haber evitado</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Hay como un telón de fondo en los libros de historia, en los cuales podemos contemplar imágenes de los representantes japoneses, vestidos de chaqué y sombrero de copa, firmando la rendición a bordo del acorazado USS Missouri. Fue a los pocos días del 6 de agosto de 1945 cuando la bomba atómica &#8216;Little Boy&#8217; cayó sobre la ciudad de Hiroshima, acabando con la vida de 80.000 personas en el acto. A finales de año, la bomba había conseguido matar a más de 166.000 seres humanos. Muchos de ellos por los daños sufridos por el impacto; otros por la radiación. Y de manera parecida la otra bomba atómica que cayó sobre Nagasaki. Con los mismos funestos resultados.</p>
<p style="text-align: justify;"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-8022 alignright" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/foto-editorial-1.jpg" alt="" width="302" height="196" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/foto-editorial-1.jpg 585w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/foto-editorial-1-300x196.jpg 300w" sizes="(max-width: 302px) 100vw, 302px" />Japón, no tenía intención de rendirse, aunque en realidad el Gobierno sabía que la rendición «era inevitable», su única intención era retrasar al máximo aquel momento. En dos mil años de historia, nunca se había rendido ante una potencia extranjera. Rendirse, suponía un duro golpe para «el honor del país». Pero las bombas atómicas de Nagasaki e Hiroshima marcaron un antes y un después en la historia de Japón y del mundo. Fue precisamente a raíz de aquellos estallidos y las decenas de miles de fallecidos, lo cual llevó a que Japón se desvinculara de la II Guerra Mundial y abandonara oficialmente la contienda. Es la versión oficial que se maneja en los libros de historia: las bombas atómicas motivaron la rendición incondicional de Japón.</p>
<p style="text-align: justify;"><a style="text-align: justify;" class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/foto-editorial-2.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-8023 alignright" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/foto-editorial-2.jpg" alt="" width="302" height="240" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/foto-editorial-2.jpg 535w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/foto-editorial-2-300x238.jpg 300w" sizes="(max-width: 302px) 100vw, 302px" /></a>Nos preguntamos: ¿Qué hubiera sucedido si Japón no se hubiese rendido? Los Estados Unidos ¿hubieran lanzado más bombas atómicas? ¿Cuántos más muertos se hubieran producido? Gracias a la rendición no se produjeron más muertes cruentas.</p>
<p style="text-align: justify;">Yendo a nuestra realidad actual, Vladímir Putin ordenó el jueves 24 de febrero atacar la región de Dombás. El presidente ruso defendió en el mensaje, con el que abría las hostilidades contra Ucrania, que los enfrentamientos entre las fuerzas ucranianas y rusas son “inevitables” y que era “solo una cuestión de tiempo”. “La expansión de la OTAN y el desarrollo militar del territorio de Ucrania por parte de la Alianza es inaceptable para Rusia”, justificó entonces el jefe del Kremlin. Las tropas rusas atacaron desde aquel día varias regiones del país, incluida la capital, Kiev, en un conflicto bélico de final incierto.</p>
<p style="text-align: justify;">Los recientes movimientos despiertan el fantasma de la Guerra Fría. El trasfondo de esta crisis es la negativa rusa a aceptar el acercamiento de la OTAN y de la Unión Europea a la antigua república soviética, a la que Moscú considera parte de su identidad y de su espacio de influencia, y cuyo control juzga vital para su seguridad. Putin cree que ambos países conforman “un solo pueblo”.</p>
<p style="text-align: justify;">El 28 de febrero Rusia y Ucrania mantuvieron su primera ronda de negociaciones en una mesa de diálogo en Bielorrusia, junto a la frontera con Ucrania. Tras el encuentro, ambas partes se emplazaron a seguir negociando. Mientras tanto, las fuerzas enviadas por Putin lanzaron un duro ataque contra Járkov, la segunda ciudad de Ucrania y de mayoría ruso parlante. Los intensos bombardeos y ataques de artillería contra una zona residencial de la ciudad del este, sitiada desde hacía días, causaron al menos una decena de muertos y muchos heridos, según las autoridades ucranianas.</p>
<p style="text-align: justify;">Pese al desequilibrio de fuerzas militares entre Moscú y Kiev, la sociedad ucraniana organizó la resistencia: unos se alistaron a las fuerzas de defensa, otros fabricando ‘cócteles molotov’ o preparando comidas para los soldados y los milicianos. El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, solicitó la adhesión del país a la UE por la vía de urgencia como estrategia para empoderarse y equilibrar fuerzas contra Moscú.</p>
<figure id="attachment_8055" aria-describedby="caption-attachment-8055" style="width: 647px" class="wp-caption alignnone"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/EDITORIAL-imagen.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-8055" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/EDITORIAL-imagen-1024x557.jpg" alt="" width="647" height="352" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/EDITORIAL-imagen-1024x557.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/EDITORIAL-imagen-300x163.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/EDITORIAL-imagen-600x326.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/EDITORIAL-imagen-1536x835.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/EDITORIAL-imagen.jpg 1920w" sizes="(max-width: 647px) 100vw, 647px" /></a><figcaption id="caption-attachment-8055" class="wp-caption-text">¿Se podría pactar para evitar la guerra o solo para intentar acabar con el conflicto bélico? Lo prioritario sería salvaguardar la vida, la dignidad, los derechos de las personas que existen en cada momento. <br />Imagen de Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Hagamos una suposición tal como la defendía el expresidente uruguayo Pepe Múgica: si Ucrania no hubiera tomado las armas no hubieran muerto tantas personas civiles y militares. Muy seguro que Rusia la hubiera invadido; quizás sin derramar sangre ni destruyendo ciudades. Para colmo, además, Rusia hubiera subyugado al pueblo reprimiéndolo tal como vemos ahora en que los rusos disidentes son encarcelados a miles. No creo que a estos prisioneros los tengan a “pan y cuchillo” en las cárceles.</p>
<p style="text-align: justify;">Y la guerra continúa… Cada día hay nuevas “noticias” que se difunden rápidamente por medios de comunicación y redes sociales. Y todos podemos tomar partido y dar nuestro punto de vista, sobre todo si no estamos en el país de la confrontación. Y a todos, de un modo u otro, nos afecta.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Cómo acabará esta guerra? Quizás ésta sea una pregunta absurda. Se necesitará mucho tiempo —y decisión— para saber pactar, superando ideologías, con nuevas políticas y gestiones económicas, para allanar hostilidades. Y que otras potencias mundiales no tiren más leña al fuego de este polvorín. Pero, ¿cómo se curarán las heridas de la guerra y se evitará generar más resentimientos históricos?</p>
<figure id="attachment_8050" aria-describedby="caption-attachment-8050" style="width: 305px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/IMG_0802.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-8050" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/IMG_0802-300x200.jpg" alt="" width="305" height="203" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/IMG_0802-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/IMG_0802-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/IMG_0802-600x400.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/IMG_0802-1536x1023.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/IMG_0802-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/IMG_0802.jpg 1600w" sizes="auto, (max-width: 305px) 100vw, 305px" /></a><figcaption id="caption-attachment-8050" class="wp-caption-text">Arco del Triunfo de París <br />donde se encuentra <br />la Tumba del Soldado Desconocido.</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Un eco dramático de la guerra continuará vivo en muchas ciudades. Será incongruente construir monumentos al “soldado desconocido”. “Desconocido”, quizás sí de los líderes y de los generales que proclamaron la guerra y que cada año ofrecerán una corona de flores con las cintas de la bandera de la patria. Y como escribía un buen amigo:</p>
<p style="text-align: justify;"><em>«La guerra terminará,<br />
</em><em>los líderes se darán la mano&#8230;.<br />
</em><em>y esa mujer se quedará esperando a su hijo mártir;<br />
</em><em>y esa esposa esperará a su querido marido;<br />
</em><em>y esos niños esperaran inútilmente a su heroico padre…<br />
</em><em>No sé quién vendió la patria, pero vi quien pagó el precio.»</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Josep Lluís SOCÍAS BRUGUERA</em><br />
<em>Abril de 2022</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/04/la-guerra-se-podia-haber-evitado/">La guerra se podía haber evitado</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>La humanidad y tú</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Leticia Soberón]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 Apr 2022 04:59:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Relaciones humanas]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[decisión]]></category>
		<category><![CDATA[Guerra]]></category>
		<category><![CDATA[La humanidad y tú]]></category>
		<category><![CDATA[Leticia Soberón]]></category>
		<category><![CDATA[libertad]]></category>
		<category><![CDATA[paz]]></category>
		<category><![CDATA[Ucrania]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Leticia SOBERÓN</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/04/la-humanidad-y-tu/">La humanidad y tú</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Existe un fenómeno en sociología llamado <em><strong>el efecto tercera persona</strong></em>, según el cual cada uno de nosotros se siente «ajeno» o «diferente» al modo como actúan las masas, la gente, la humanidad. Por ejemplo, si se pregunta a personas por la calle si se dejan convencer fácilmente por los mensajes de la publicidad, un alto porcentaje lo negará. Si a esas mismas personas se les pregunta si los demás, la gente, se deja llevar por la publicidad, responderá con un sí rotundo. O sea, cada uno/a de nosotros se percibe diferente —y por supuesto, mejor— respecto a eso que llamamos «la gente», «los demás».</p>
<p style="text-align: justify;">Existen frases hechas muy clásicas con esta mentalidad de fondo: «La gente es sucia», cuando se ven papeles por la calle o en la montaña. «Son como borregos», cuando hay mayoría de votos para un candidato que no es el propio. «El mundo está loco», ante fenómenos sociales que no entendemos, pero ante los que cada individuo se distancia y piensa de sí mismo que está muy cuerdo.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>La pregunta</strong> es <strong>si somos realmente más lúcidos</strong>, más astutos, más libres, que ese colectivo que llamamos «humanidad» o «la gente», y si nos hemos cuestionado hasta qué punto «<strong>yo soy los otros</strong>«. Si aquello que nos sorprende y desagrada de los demás, no es en el fondo algo que uno mismo podría llegar a hacer o está haciendo en según qué circunstancias. Las necesidades físicas, psicológicas y espirituales de todos los seres humanos se parecen mucho. Los sentimientos que nos embargan, también. Nuestras reacciones ante el peligro, también.</p>
<p style="text-align: justify;">Ciertamente <strong>hay matices entre culturas</strong>, por supuesto, y más aún entre las tipologías de <strong>carácter y personalidad</strong>. Y evidentemente, cada uno/a de nosotros es irrepetible y único. Pero existe un amplio fundamento que constituye nuestra humanidad común en la que, a pesar de todo, <strong>nada de lo humano nos es ajeno</strong>. La empatía surge justamente a partir de ese fundamento compartido en el que se descubre a las otras personas como «otros yo», con una piel sensible, con necesidad de sentido, <strong>deseosas de afecto</strong> y soporte ante las dificultades. Y además, profundamente interconectadas. Lo que sucede a unos, afecta a todos. Somos hermanos en la existencia. Nadie pidió existir, y somos. Estamos siendo. Y lo estamos, juntos.</p>
<p><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/people-4050698_1280.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-7966 aligncenter" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/people-4050698_1280.jpg" alt="" width="719" height="479" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/people-4050698_1280.jpg 1280w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/people-4050698_1280-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/people-4050698_1280-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/people-4050698_1280-600x400.jpg 600w" sizes="auto, (max-width: 719px) 100vw, 719px" /></a></p>
<p style="text-align: right;"><em>Es humana la solidaridad y la búsqueda de la paz.</em></p>
<p style="text-align: justify;">Ahora es cuando emerge veloz el argumento de que hay <strong>personas que son monstruos</strong>; que no quieren afecto, sino dominar y <strong>doblegar a los otros</strong>. Que la maldad deliberada no pertenece a la categoría de lo humano, y que no podemos de ninguna manera identificarnos con ese tipo de sujetos y de acciones. Estoy de acuerdo en esto último, por supuesto. Dentro de las capacidades humanas, comunes a todos, está también <strong>la de decidir</strong>. Y las personas <strong>convergen o se distancian según sus decisiones</strong>. Las más pequeñas y aparentemente insignificantes, nos van conduciendo en una dirección, poco a poco se vuelven más importantes y significativas. Y <strong>configuran nuestra historia</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">Nuestras opciones ante los dilemas éticos importantes sobre <strong>cómo ser y cómo interactuar</strong> con los demás, nos diferencian mucho unos de otros, sí. Pero <strong>no tanto</strong> que coloquen a los diferentes como <strong>no-humanos</strong>. Desgraciadamente, la maldad deliberada está también entre las posibilidades de las personas. ¡No entre los animales! Es propia del ser humano esa opción de hacer daño. Nadie está libre de esa posibilidad. Pero también tenemos la contraria, la más ennoblecedora: la solidaridad y la búsqueda de la paz.</p>
<p style="text-align: justify;">En el caso acuciante que estamos viviendo con la <strong>invasión de Ucrania</strong>, vemos muchas caras de esa humanidad compartida. Al mismo tiempo el <strong>ensañamiento</strong> de un grupo de personas ante poblaciones desarmadas, y <strong>la solidaridad</strong> de los pueblos vecinos y de millones de desconocidos para apoyar a los ucranianos, <strong>acoger incondicionalmente</strong> a los refugiados más indefensos. Probablemente nadie de uno y otro grupo es tan ajeno a nosotros que nos deje a salvo de comparaciones, deseadas o indeseadas. En este caso, <strong>«la gente» son ambos</strong>, y todos los matices intermedios entre bondad, indiferencia y maldad.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Dónde está el punto de inflexión en la vida personal para<strong> unirnos a lo más noble de la humanidad común</strong>? ¿Cómo asumir el papel que realmente deseamos en nuestra propia historia y en la historia compartida?</p>
<p style="text-align: justify;">Un primer paso es <strong>tomarnos en serio las decisiones serias</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">Hanna Arendt habló de «<strong>la banalidad del mal</strong>» asegurando que muchas personas «normales», terminan haciendo atrocidades casi sin darse cuenta, colaborando acríticamente con acciones que dañan a otros, simplemente por no plantearse las cosas de manera más consciente y responsable. Se refería a quienes colaboraron con el nazismo por ligereza, por mirar hacia otro lado, por no cuestionar lo que estaba sucediendo, justificándose diciendo simplemente que obedecían órdenes. <strong>La frivolidad de no plantearse la vida en serio</strong>, es uno de los terribles elementos de la <strong>riada de mal</strong> que tantas veces asola a poblaciones enteras. Ser frívolo es pasar por la superficie de las cosas, no queriendo ver <strong>las consecuencias de nuestras decisiones</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">Por lo tanto, para colaborar a las corrientes de bien en nuestra historia, no es necesario sentirnos ajenos o distintos, <strong>sino asumir con seriedad la vida</strong> —que implica también con <strong>buen humor</strong>—, y decidir aquello que construye paz, defiende la vida, <strong>respeta la dignidad de cada persona</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">Hay guerra aquí cerca. Nunca ha dejado de haberlas por aquí y por allá. Pero hemos podido, <strong>millones de personas, vivir una paz duradera durante años</strong>. <strong>No es imposible</strong>. No es un sueño. La humanidad es capaz de crear <strong>espacios de entendimiento</strong>, de arte, de ciencia, de alegría, ¡<strong>de fiesta</strong>!</p>
<p style="text-align: justify;">Tú, yo, cada uno de nosotros, que somos «la gente», «la humanidad», podemos <strong>aportar algo bueno</strong> a este planeta, al menos a esta generación, <strong>desencantados del posible atractivo de pelear</strong>, cultivando deliberadamente el<strong> bien querer</strong>, el respeto, la igualdad de oportunidades y de salud, de vida, de solidaridad, <strong>asumiendo un papel activo</strong> <strong>y consciente</strong> en la historia que nos toca vivir.</p>
<p><em>Leticia SOBERÓN MAINERO<br />
</em><em>Psicóloga y Doctora en Comunicación<br />
</em><em>Madrid, Abril 2022</em></p>
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		<title>Un mundo convulso: la guerra en Ucrania</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 Apr 2022 04:58:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[Carmen Riera]]></category>
		<category><![CDATA[paz]]></category>
		<category><![CDATA[Ucrania]]></category>
		<category><![CDATA[Un mundo convulso: la guerra en Ucrania]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Carmen RIERA</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div>
<p class="Normal1" style="text-align: justify;"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/mapa-ucrania-rusia.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-large wp-image-7984" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/mapa-ucrania-rusia-1024x576.jpg" alt="" width="660" height="371" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/mapa-ucrania-rusia-1024x576.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/mapa-ucrania-rusia-300x169.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/mapa-ucrania-rusia-600x338.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/mapa-ucrania-rusia.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Normal1"><b>Contexto Geopolítico</b></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Normal1">Para comprender la raíz de fondo hay que tener en cuenta la dominación mundial de los Estados Unidos y, a partir de 1991, la desintegración de la Unión Soviética.</p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Normal1">En este contexto de la hegemonía de los Estados Unidos aparecen varios contrincantes, principalmente dos: Rusia como rival geopolítico y China como rival geopolítico y geoeconómico, líder en tecnología.</p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Normal1">Se ha de entender la situación para comprender esta realidad y todo lo que va a pasar.</p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Normal1">En este contexto, hasta el año 2000 Estados Unidos instala en el mundo 800 bases militares, dominando océanos y mares, ensamblan armamento nuclear, también inventan el ciberespacio y dominan en todos los ámbitos.</p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Normal1">De la noche a la mañana le surgen dos rivales: Rusia y China; en consecuencia, un mundo bipolar se acaba para dar paso a un mundo <em>polipolar</em>.</p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Normal1">China tiene una tecnología puntera y Rusia quiere volver a ser la gran potencia que fue y así recuperar áreas de influencia, así como una voz en el mundo.</p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Normal1">Rusia es un territorio muy grande: es el doble que Estados Unidos y China, y su extensión es 34 veces la de España. Rusia dispone de un suelo inmensamente rico: en petróleo, en gas… y en minerales estratégicos de los que la Unión Europea tiene necesidad. Además tiene agua, madera… Y todo el ártico por explotar.</p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Normal1">Para coger fuerza, a partir del 2021 Rusia influye en las revueltas árabes, principalmente en Siria, Chechenia… en un contexto de intereses de la ex-Unión Soviética y su expansión al Mediterráneo.</p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Normal1">La OTAN, antes con 16 países miembros, incorpora países del Pacto de Varsovia (ex-Unión Soviética) y llega a estar compuesta por 30 países: le quedan Ucrania y una república del Cáucaso, Georgia. Rusia se pone al ataque y considera que Ucrania es la cuna de la Madre Rusia (Kiev-<em>Kyiv</em>). En el caso de Ucrania, desde 1991 hay interés en desgajarla de la influencia de Rusia, pues toda su parte oriental y sur resultan estar habitadas por ruso-parlantes.</p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Normal1">Rusia tiene su alianza militar, que es el Tratado de Seguridad Colectiva (TSC) con los países de Asia Central, Armenia y Bielorrusia, y está preocupada por China, que es su verdadero problema.</p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Normal1">Rusia tiene 150 millones de habitantes y en estos años se ha ido dedicando a tener dinero que destinar a la guerra, gracias a aportaciones de multimillonarios rusos.</p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Normal1">En cuanto a China, se ve que está ganando el mundo: no de manera convencional, sino a través de la tecnología y de la economía. Es el gran problema que tienen Estados Unidos y Rusia.</p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Normal1">Un problema añadido es Taiwán. China dice que Taiwán es territorio suyo y lo conquistará de todas maneras. Estados Unidos lo defiende a ultranza y es una plataforma para controlar los movimientos de China en el Pacífico.</p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Normal1">En este contexto está enclavada la guerra de Ucrania, tanto la que se libra en el ciberespacio, como en el campo de batalla, y se libra con una economía de guerra. Al mismo tiempo, la desinformación hunde a la prensa en un estado de manipulación de los medios de comunicación y ciberinformación, en el contexto de desinformar a las “democracias” y al pueblo, impidiéndoles conocer la verdad y fomentando la guerra informativa de las grandes potencias.</p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Normal1"><b>Contexto incierto</b></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Normal1">Ucrania se independizó en 1991, siguiendo la desintegración de la Unión Soviética. La forma de gobierno ucraniana es presidencial, con separación de poderes: ejecutivo, legislativo y judicial. La distribución del territorio es de 24 regiones. El presidente es elegido cada 5 años.</p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Normal1">Su capital es Kiev (<em>Kyiv</em> en ucraniano) y su religión el Cristianismo Ortodoxo Oriental. Su economía hizo transición hacia una economía de mercado. Con una población de 46.000.000 de habitantes supera con creces al ejército más grande de la Unión Europea; no obstante, Rusia supera al ejército ucraniano y Ucrania es el granero de Europa.</p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Normal1">La crisis de Ucrania viene de lejos. Hace tiempo que Crimea fue anexionada a Rusia y las dos provincias de Donbass fueron anexionadas recientemente.</p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Normal1">Rusia declaró la guerra hace un mes a Ucrania, comenzando desde el sur, pasando por Bielorrusia, al norte, y por el este ocupando Mariúpol, Jerson, Donetsk, Lugansk, Járkov…</p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Normal1">Están bombardeando Odesa al sur, Kiev-<em>Kyiv</em> al norte y Leópolis a 70 km de la frontera con Polonia.</p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Normal1">Han evacuado aproximadamente 3.320.000 habitantes, que se han ido del país con destino a Polonia, Eslovaquia, Hungría, Rumanía y Moldavia, sobre todo niños con sus madres, así como ancianos…</p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Normal1">Con la huida de la población hay una crisis humanitaria muy seria y, desde la Segunda Guerra Mundial, es la primera vez que se repite este desastre.</p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Normal1"><b>Conclusiones</b></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Normal1">Esta crisis no se ha producido de repente, por eso el caldo de cultivo de esta situación puede acabar provocando una Tercera Guerra Mundial.</p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Normal1">Nosotros estamos por un mundo de paz y de concordia: mantenemos la esperanza de que la diplomacia acabará resolviendo esta situación.</p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p class="Normal1"><em>Carmen RIERA JORDÁ<br />
</em><em>Licenciada en Historia por la Universitat de Barcelona<br />
</em><em>Barcelona, España<br />
</em><em>Abril de 2022</em></p>
</div><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/04/un-mundo-convulso-la-guerra-en-ucrania/">Un mundo convulso: la guerra en Ucrania</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Guerra de relatos</title>
		<link>https://www.revistare.com/2022/03/guerra-digital-de-relatos/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Leticia Soberón]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Mar 2022 06:00:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[democracia en libertad]]></category>
		<category><![CDATA[Guerra de relatos]]></category>
		<category><![CDATA[Leticia Soberón]]></category>
		<category><![CDATA[libertad de expresión]]></category>
		<category><![CDATA[medios de comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Rusia]]></category>
		<category><![CDATA[Ucrania]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Un relato que explique, justifique y dé sentido fluye en los medios digitales.</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/03/guerra-digital-de-relatos/">Guerra de relatos</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Como en todas las guerras, la que se desarrolla ante nuestros ojos atónitos contiene una <strong>pugna por el relato</strong>, la narrativa dominante, que <strong>explique</strong>, justifique y <strong>dé sentido</strong> <strong>a las acciones de cada bando</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta guerra de relatos es la primera de la historia que fluye y refluye en<strong> medios digitales</strong>, en el barullo de las medias verdades, las <strong>versiones contradictorias</strong> y las <strong>«fake news»</strong> a escala global, mezcladas con testimonios directos y en tiempo real.</p>
<p style="text-align: justify;">Han podido verse vídeos compartidos desde dentro de las ciudades invadidas, y también imágenes de satélites que muestran la magnitud del asalto. Pero <strong>no conviene a los señores de la guerra</strong> que se difundan imágenes <strong>comprometedoras</strong> y <strong>contrarias al relato</strong> que quieren imponer en sus áreas de influencia: se justifican en la defenestración de un «gobierno neonazi» (el ucraniano) y la defensa de la población pro-rusa de las provincias del este de Ucrania, supuestamente acosada por ésta. El relato de los atacantes utiliza la historia como arma arrojadiza para explicar por qué su país se siente amenazado, afirmar que el destino de Ucrania es ser una región más de la gran Rusia y debe conservarse neutral y amiga (dominada). Se ha tejido cuidadosamente<strong> la construcción del enemigo</strong>, una imagen necesaria para<strong> aglutinar a la población</strong> en torno al <strong>líder salvador y omnipotente</strong> que les protege en toda ocasión.</p>
<p style="text-align: justify;">Así pues, se toman las medidas necesarias para que la población dentro de Rusia se informe únicamente de las fuentes oficiales: <strong>se silencian los medios de comunicación críticos</strong>, se cierra el acceso a las redes sociales occidentales, se castiga con la cárcel la difusión de versiones distintas a la oficial respecto al desarrollo de la «acción militar especial», <strong>se aplica la censura</strong> a todo tipo de mensajes. Se encarcela a los opositores. Todo, con tal de mantener en la cabeza de la población una <strong>narrativa heroica y patriótica</strong> que exalte la labor militar valiente y benemérita de sus soldados.</p>
<p style="text-align: justify;">Por su parte, la fuerza de Ucrania no está en su ejército —la décima parte del ruso—, sino en la <strong>resiliencia de su gobierno</strong>, encabezado por su presidente, la <strong>cohesión de su población</strong> y una <strong>narrativa robusta</strong> de defensa legítima de su <strong>derecho a existir</strong> del modo que ha elegido.  Apela a la solidaridad occidental para continuar en la senda de <strong>desarrollo de las libertades</strong> y formar parte de la familia de<strong> naciones democráticas</strong> europeas, con <strong>equilibrio de poderes</strong>, reducción de la corrupción y<strong> libertad de expresión</strong>. Muchos de sus compatriotas lo desean así.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Este relato se extiende</strong> fuera de la zona de conflicto a través de todos los medios posibles, convencionales y digitales, que muestran desde distintos ángulos la <strong>indefensión de los ucranianos</strong> civiles ante los ataques de sus ciudades y pueblos. Así, brota la <strong>adhesión de millones de personas</strong>, occidentales o no, que exigen a sus gobiernos solidarizarse con Ucrania y se vuelcan en <strong>gestos solidarios</strong> para aliviar a los refugiados.</p>
<p><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/03/map-7041088_1280.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-7789 aligncenter" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/03/map-7041088_1280.jpg" alt="" width="742" height="477" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/03/map-7041088_1280.jpg 1280w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/03/map-7041088_1280-300x193.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/03/map-7041088_1280-1024x659.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/03/map-7041088_1280-600x386.jpg 600w" sizes="auto, (max-width: 742px) 100vw, 742px" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Pero la guerra de relatos está lejos de haber terminado.</p>
<p style="text-align: justify;">Entonces&#8230; ¿debería de buscarse en este conflicto la redacción de un «relato neutral» y equidistante entre la visión de unos y de otros? ¿Cuál debería de ser el criterio para la valoración de eso que antiguamente se llamaba «la verdad»?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>No parece</strong> que en este caso <strong>se pueda ni se deba</strong> <strong>buscar equidistancia</strong>. Defender y acoger a las personas <strong>indefensas e inertes</strong> —sea cual sea su nacionalidad, lengua, ideología— es un<strong> deber prioritario</strong>. Pero eso no significa colocarse en la trinchera contraria y revestir de prejuicios y violencia el relato de los agredidos. En el ámbito de la comunicación <strong>el criterio no es sólo la verdad</strong> —las verdades concretas y diarias llamadas «hechos»—, sino asimismo <strong>el bien</strong>. El bien entendido como <strong>defensa de la vida</strong>, reconocimiento de la <strong>dignidad de cada persona</strong>, custodia del planeta, <strong>respeto de las opciones libremente</strong> asumidas por los demás.</p>
<p style="text-align: justify;">La conocida frase «por sus frutos los conoceréis», viene aquí a iluminar el camino que aún debemos recorrer. Cuando nos lleguen interpretaciones de los hechos, <strong>analicemos los frutos de aquello que nos contamos</strong>. Allí donde se planteen simplismos de buenos y malos, donde se construya un <strong>enemigo genérico</strong> que <strong>despersonalice</strong> a los individuos de una etnia o lengua, se suscite violencia, odio y prejuicios hacia personas desconocidas, están las semillas de futuras guerras.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>No permitamos que se nos enferme la mirada</strong>. Podemos y debemos ponernos activamente del lado de los agredidos, acogerlos y apoyarlos, pero <strong>desactivando el posible odio hacia los agresores</strong>, tantas veces víctimas de esas narrativas que les envenenan el corazón. Busquemos incansablemente <strong>el bien de los presentes</strong>, de cada persona que realmente existe, y que —las más de las veces— sólo desea <strong>vivir y poder amar</strong>.</p>
<p><em>Marzo de 2022</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/03/guerra-digital-de-relatos/">Guerra de relatos</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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