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	<title>vivir | Revista RE Castellano</title>
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	<description>Revista de pensamiento y opnión</description>
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	<title>vivir | Revista RE Castellano</title>
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		<title>Vivir sabiamente</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Jun 2024 04:56:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[amar]]></category>
		<category><![CDATA[arte de vivir]]></category>
		<category><![CDATA[Maria Mercé Conangla]]></category>
		<category><![CDATA[mortalidad]]></category>
		<category><![CDATA[vivir]]></category>
		<category><![CDATA[Vivir sabiamente]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>María Mercè CONANGLA</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/06/vivir-sabiamente/">Vivir sabiamente</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-size: 14pt;"><strong>Una mirada desde la Ecología Emocional</strong></span></p>
<p style="padding-left: 80px;"><strong>Fragmento del poema <em>El primer coro de la roca</em> de T.S. Eliot</strong></p>
<p style="padding-left: 80px;">&#8230; / &#8230;<br />
<em>Conocimiento de la movilidad, pero no de la quietud;<br />
</em><em>Conocimiento del habla, pero no del silencio;<br />
</em><em>Conocimiento de las palabras e ignorancia de la Palabra.<br />
</em><em>Todo nuestro conocimiento nos acerca a nuestra ignorancia,<br />
</em><em>Toda nuestra ignorancia nos acerca a la muerte,<br />
</em><em style="text-align: justify;">Pero la cercanía de la muerte no nos acerca a Dios.</em></p>
<p style="text-align: justify; padding-left: 80px;"><em>¿Dónde está la vida que hemos perdido al vivir?<br />
</em><em>¿Dónde está la sabiduría que hemos perdido en conocimiento?<br />
</em><em>¿Dónde el conocimiento que hemos perdido en información?<br />
</em><em>Los ciclos celestiales en veinte siglos<br />
</em><em>Nos apartan de Dios y nos aproximan al polvo.</em></p>
<p style="text-align: justify;">Inicio este artículo con este bello poema de T. S. Eliot que nos hace cuestionar y reflexionar sobre el tema que nos ocupa. ¿Qué quiere decir &#8216;vivir sabiamente&#8217;?</p>
<figure id="attachment_15580" aria-describedby="caption-attachment-15580" style="width: 280px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/hombre-sabio.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-15580" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/hombre-sabio-240x300.jpg" alt="" width="280" height="350" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/hombre-sabio-240x300.jpg 240w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/hombre-sabio-819x1024.jpg 819w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/hombre-sabio.jpg 1024w" sizes="(max-width: 280px) 100vw, 280px" /></a><figcaption id="caption-attachment-15580" class="wp-caption-text">«La persona que vive sabiamente<br />ilumina el camino de muchas otras personas.»<br />Imagen de Leroy Skalstad en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">En primer lugar, no tiene nada que ver con estar más o menos informados, o de disponer de más o menos conocimiento. No se trata de quién es o no superior intelectualmente, de quién es más inteligente a nivel cognitivo. El exceso de información o conocimiento que no se aplica, sólo nos lleva al desequilibrio y a la infelicidad. La sabiduría tiene más que ver con la bondad, ese ADN del corazón, esa inteligencia espiritual que nos trae equilibrio, salud y bienestar emocional.</p>
<p style="text-align: justify;">Fijémonos en la palabra &#8216;vivir&#8217;. Se trata de un verbo, que quiere decir acción, que supone aplicar, hacer, aquello que contiene su significado. Pero indudablemente, hay muchas formas de conjugarlo. Se puede vivir vidas vegetativas, vidas desaprovechadas, vidas parásitas, vidas pasivas, vidas sin sentido, vidas destructivas&#8230; Y estas no son formas de vivir sabiamente.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Algunos requisitos para &#8216;vivir sabiamente&#8217;</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>√  </strong>Tener siempre muy presente que estamos de paso. Somos seres que habitamos provisionalmente el planeta y nuestra vida es sólo una chispa de luz dentro del relámpago del tiempo y la humanidad. Esta conciencia de mortalidad nos puede ayudar a <em>relativizar los pequeños y los grandes problemas</em>. <em>Hoy estamos y, muy pronto, dejaremos de estar</em> y este mundo continuará sin nosotros.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>√  </strong>Entender que nada tiene tanta importancia pero todo es importante. Ser profundamente conscientes de que respiramos, del milagro de la existencia y de la belleza que nos rodea; de la posibilidad que tenemos, mientras estemos en este mundo, de ser útiles y reducir el sufrimiento de los demás; de hacer un entorno más habitable, más amable y bello.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>√  </strong>Aceptar nuestra realidad y entender que somos constructores y la podemos mejorar. Tomar conciencia de la pérdida de tiempo que supone vivir ofendidos o insensibles a los demás y flexibilizar nuestras expectativas, dando espacio a la sorpresa y a lo imprevisto en nuestro guión de vida. Adaptarnos de forma inteligente, dejando de vivir enfadados cuando nuestros planes no se cumplen como queríamos.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>√  </strong>Dejar aflorar la gratitud, la conciencia de que nuestra existencia es un don. Desde este sentimiento nuestra conducta estará conectada a la abundancia y a la bondad, actuando de forma más generosa con nosotros mismos y los demás, colaborando en la humanización de nuestra sociedad.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>√  </strong>Dejar una huella luminosa en el corazón de otras personas. No es sabio vivir enfocados sólo en nosotros mismos; no lo es vivir de cara a la galería, ni vivir por lo estético olvidándonos de lo ético. La persona que vive sabiamente ilumina el camino de muchas otras personas, inspira, deja huella y se deja impregnar por todo lo bueno, bello y noble que emana de quienes le rodean. Amar, en definitiva.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Alguien que haya olvidado las palabras</strong></p>
<p style="padding-left: 80px;"><em>Las palabras sirven para expresar ideas.<br />
</em><em>Cuando las ideas son adquiridas, las palabras son olvidadas.<br />
</em><em>¿Dónde puedo encontrar un hombre que haya olvidado palabras?<br />
</em><em>Con él es el único con el que quiero hablar.<br />
</em><em>                                                                            Chuang Tzu</em></p>
<figure id="attachment_15579" aria-describedby="caption-attachment-15579" style="width: 360px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/sabiduria-merce.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-15579" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/sabiduria-merce-300x200.jpg" alt="" width="360" height="240" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/sabiduria-merce-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/sabiduria-merce-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/sabiduria-merce.jpg 1280w" sizes="(max-width: 360px) 100vw, 360px" /></a><figcaption id="caption-attachment-15579" class="wp-caption-text">«La sabiduría tiene más que ver con la bondad,<br />ese ADN del corazón, esa inteligencia espiritual<br />que nos trae equilibrio, salud y bienestar emocional.»<br />Imagen de 5598375 en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Para mí vivir sabiamente supone practicar y aplicar &#8216;el arte de vivir&#8217;, orientado hacia la creatividad amorosa. Por eso he elegido conjugar todos los tiempos de este verbo, y hacerlo con conciencia.</p>
<p style="text-align: justify;">Vivir sabiamente es <em>ser consciente, habitar, existir, respirar, agradecer, acoger, consolar, escuchar, hablar, sembrar, recoger, sentir, pensar, hablar, cultivar, cuidar, proteger, acariciar, abrazar, enseñar, aprender, admirar, contemplar, cantar, perdonar, dar esperanza&#8230; es amar</em>. Y todo eso, no son –o no deberían ser– sólo palabras.</p>
<p style="text-align: justify;">Yo, quiero ser una persona que se impregne del profundo significado de cada una de las palabras que contiene el recipiente del VIVIR SABIAMENTE y las aplique cada día. Si lo hago así, una vez impregnada de su contenido, ya las podré olvidar porque ya serán parte de mí, y nunca más las podré perder.</p>
<p><em>María Mercè CONANGLA</em><br />
<em>psicóloga</em><br />
<em>@EcoEmocional<br />
Barcelona, España</em><br />
<em>Artículo publicado originalmente en la Revista RE num. 116, edición catalana</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/06/vivir-sabiamente/">Vivir sabiamente</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Sabiduría y vida</title>
		<link>https://www.revistare.com/2022/12/sabiduria-y-vida/</link>
					<comments>https://www.revistare.com/2022/12/sabiduria-y-vida/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Dec 2022 05:58:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[aprendizaje]]></category>
		<category><![CDATA[Conocimiento]]></category>
		<category><![CDATA[Conrad Vilanou Torrano]]></category>
		<category><![CDATA[experiencia]]></category>
		<category><![CDATA[saber]]></category>
		<category><![CDATA[Sabiduría y vida]]></category>
		<category><![CDATA[vivencia]]></category>
		<category><![CDATA[vivir]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Conrad VILANOU</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/12/sabiduria-y-vida/">Sabiduría y vida</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_8671" aria-describedby="caption-attachment-8671" style="width: 400px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-8671" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida-300x200.jpg" alt="" width="400" height="267" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida-1320x880.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida.jpg 1920w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a><figcaption id="caption-attachment-8671" class="wp-caption-text">«La sabiduría es una cualidad que se posee después de haber acumulado<br />un saber experiencial (que no es lo mismo que experimental), y,<br />al mismo tiempo, que se comparte a través del diálogo y de la amistad.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Los pedagogos han señalado que la formación humana es un proceso que no tiene fin, tal y como se desprende del hecho de que Sócrates quisiera aprender a tocar la flauta poco antes de su muerte. A parte de la certeza de esta anécdota, que ilustra la voluntad de aprender del filósofo ateniense, es cierto que el ser humano tiende a aprender, desde su infancia y adolescencia, a lo largo de toda la vida. Se trata de un proceso que viendo la rapidez en que se dan los cambios en estos tiempos acelerados que vivimos ha generado el término de <em>Lifelong learning</em> para designar lo que hasta hace poco se había considerado como educación permanente o reciclaje.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Aprendizaje constante</strong></p>
<p style="text-align: justify;">De hecho, en todas las edades de la vida humana –juventud, madurez, tercera edad– existen posibilidades para conocer y aprender más cosas y, lo que no es menos destacado, para poder paladearlas. Al fin y al cabo, esta capacidad humana de disfrutar de las cosas, de saborearlas es un rasgo característico de la sabiduría que es una palabra que está vinculada al verbo latino <em>sapere</em> que, a su vez, nos remite a otro término (<em>sapor-oris),</em> es decir, al sabor que nos produce algo al gusto. Por tanto, la sabiduría consiste en poder deleitarse con esta capacidad de paladear que surge de la vida misma, algo que supera los límites del conocimiento de las diversas materias que abastecen de un modo enciclopédico el árbol de la ciencia y que los medievales organizaron a través de las artes liberales y de las artes mecánicas.</p>
<p style="text-align: justify;">Visto así, la sabiduría tiene más vínculos con el mundo de la vida que con el mundo de las ciencias, aunque ambos se dan a menudo juntos. Ahora bien, puede haber personas sabias que han logrado la plenitud de la sabiduría que probablemente, como el propio Sócrates, hayan sido analfabetas. Así pues, instrucción, conocimientos y sabiduría no son siempre términos correlativos. El hecho de que conozcamos muchas cosas, que hablemos varias lenguas y dominemos diversos ámbitos del saber, no nos hace personas necesariamente sabias. Por tanto, la sabiduría no es sinónimo de erudición y, consecuentemente, tampoco es patrimonio exclusivo de una persona docta con una titulación universitaria que ejerce con solvencia una profesión liberal. Al contrario, hay personas que acumulan mucho saber pero que no han alcanzado la sabiduría que está más ligada al mundo de la vida, a las vivencias y experiencias que se han tenido a lo largo de su trayectoria vital y que, vistas en conjunto, configuran su personalidad.</p>
<figure id="attachment_8675" aria-describedby="caption-attachment-8675" style="width: 400px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida2.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-8675" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida2-300x226.jpg" alt="" width="400" height="301" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida2-300x226.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida2-1024x770.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida2-1536x1155.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida2-90x68.jpg 90w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida2-1320x993.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida2.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a><figcaption id="caption-attachment-8675" class="wp-caption-text">«Todos recordamos haber tropezado con personas sabias<br />que han sabido cautivar nuestra atención,<br />más allá de sus conocimientos, riquezas y posicionamientos sociales.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Naturalmente, no hay duda de que el saber puede coadyuvar a la sabiduría, pero no es condición indispensable e imprescindible. No todo el mundo puede dominar determinados saberes, pero sí que todo el mundo puede participar de la sabiduría que es una calidad que no se puede medir con títulos académicos, honores o dinero, sino que se trata de una realidad cualitativa muy diferente, esto es, llegar a una mayoría de edad no sólo racional como pretendía Kant sino principalmente vital. De ahí que los románticos remarcaran a lo largo del siglo XIX la importancia del mundo de la vida, frente al mundo abstracto de leyes y teorías científicas inherentes al mundo de la ciencia. Si el científico a menudo se pone una bata blanca para mostrar su asepsia ante la realidad, el mundo de la vida constituye una verdadera policromía donde hay de todo: éxitos pero también fracasos, ilusiones pero también desengaños, lealtades y traiciones, victorias y derrotas, en fin, un conjunto de vivencias de distinto signo que dibujan un panorama plural y diverso como la vida misma, del que se extrae la experiencia que se convierte en la condición de posibilidad de la sabiduría.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>La sabiduría no sabe de escuelas</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Ciertamente la sabiduría no sabe de escuelas, institutos o centros de investigación porque quien la posee la ha atesorado a lo largo de la vida de modo que a menudo se reconoce que existe una sabiduría popular que se ha transmitido oralmente de generación en generación a través de refranes, paremias, sentencias, etc., al margen y con independencia de la cultura escrita. No en vano, dentro del Antiguo Testamento hay un conjunto de libros que conocemos como sapienciales (el libro de Job, Proverbios, el Eclesiastés o Cohelet, el Eclesiástico o Sirácida y el libro de la Sabiduría que se ha atribuido a Salomón). Quizás esto se deba a que el pueblo de Israel sufrió el cautiverio en Egipto y en Babilonia, por lo que pudo captar la sabiduría que existía por el Creciente Fértil que se extendía desde el Nilo hasta Mesopotamia, una sabiduría que los judíos arroparon y que han transmitido como un elemento básico de la cultura occidental. Pero la sabiduría sobrepasa la tradición judeocristiana en la que vivimos quienes formamos parte de la cultura occidental, y así cualquier otra civilización también ha acumulado una sabiduría popular que se ha transmitido oralmente y que forma parte del patrimonio inmaterial de la Humanidad. Lógicamente, el proceso de descolonización de los últimos sesenta años y la toma de conciencia de una nueva mentalidad «decolonial» debe hacernos ver que la sabiduría es un fenómeno que se ha dado en todas las culturas, aunque durante siglos se habían desconsiderado ante la pretendida superioridad de la occidental que así justificaba la política colonial que ocasionó tantas injusticias y genocidios.</p>
<figure id="attachment_8678" aria-describedby="caption-attachment-8678" style="width: 430px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida1.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-8678" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida1-300x200.jpg" alt="" width="430" height="287" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida1-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida1-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida1-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida1-1320x880.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida1.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 430px) 100vw, 430px" /></a><figcaption id="caption-attachment-8678" class="wp-caption-text">«Visto así, la sabiduría tiene más vínculos con el mundo de la vida<br />que con el mundo de las ciencias, aunque ambos se dan a menudo juntos.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">De acuerdo con lo que decimos, que una persona sea sabia no depende de sus conocimientos, sino que estriba en algo más íntimo y esencial que tiene que ver con esta capacidad de acumular vivencias y experiencias. En la lengua catalana tenemos la palabra vivencia, que corresponde al término alemán de <em>Erlebins</em>. Jorge Semprun, que durante su juventud estuvo encerrado en el campo de Buchenwald, en el libro <em>La escritura o la vida</em> (1995), recuerda que no todas las lenguas tienen esa expresión de vivencia, que sí se da en catalán y en castellano. Si buscamos en un traductor automático el término vivencia en francés nos remite al verbo <em>vivre</em>, pero vivir no es lo mismo que tener una vivencia. Un animal vive, pero no puede tener vivencias y, menos aún, colegir de estas vivencias un conjunto de experiencias que constituyen el trasfondo que posibilita la sabiduría.</p>
<p style="text-align: justify;">De lo contrario, es obvio que la formación implica un desarrollo de autoformación porque, desde Sócrates, queda claro que formarse comporta un proceso de <em>auto-educarse</em>, una <em>idea-fuerza</em> que ha sido enfatizada por un pensador del relieve de Hans-Georg Gadamer. Por importante que sea la heteroeducación, lo que aprendemos a través de los diversos agentes educativos (familia, maestros, educadores, etc.), el proceso vital de formación se puede entender también como una acción personal, donde cada uno a partir de las sus vivencias y experiencias perfila su personalidad, a la vez que construye su visión del mundo o, si se quiere, su cosmovisión (Weltanschauung). No por azar, hay pedagogos catalanes (al menos mencionamos aquí a los profesores Josep Maria Quintana y Octavi Fullat) que coinciden, por caminos y reflexiones diferentes, sobre la conveniencia de que se posea una visión o cuadro del mundo para poder orientar su vida.</p>
<p style="text-align: justify;">Al fin y al cabo, la sabiduría se logra cuando se ha podido alcanzar precisamente una visión de mundo que integra las grandes cuestiones que afectan a la vida humana, o, si se quiere, al sentido de la vida. Y es obvio que hay personas iletradas que han encontrado como Sócrates este sentido, después de muchos años de trabajos, vivencias y experiencias, mientras otros —a pesar de poseer muchos conocimientos, cargos y poder— no lo han sabido vislumbrar, porque se han circunscrito a los aspectos superficiales y epidérmicos de la vida, sin penetrar en el interior de las cosas, ya sean mundanas o espirituales, es decir, las que afectan al mundo material y las que corresponden al reino de lo nouménico o espiritual, que afecta al misterio de la vida, ya sea la vivencia estética, el alma humana y la existencia de Dios.</p>
<figure id="attachment_8684" aria-describedby="caption-attachment-8684" style="width: 400px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida4.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-8684" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida4-300x206.jpg" alt="" width="400" height="274" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida4-300x206.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida4-1024x702.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida4-1536x1054.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida4-1320x905.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida4.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a><figcaption id="caption-attachment-8684" class="wp-caption-text">«Que una persona sea sabia no depende de sus conocimientos,<br />sino que estriba en algo más íntimo y esencial que tiene que ver<br />con esta capacidad de acumular vivencias y experiencias.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Aquí radica el verdadero sentido de la vida que se puede saborear cuando se ha alcanzado la plenitud humana, cuando se ha formado una visión del mundo, su propia cosmovisión, que sirve para guiar nuestras acciones y, lo que no es menos importante, que puede ser ejemplo y espejo para todos aquellos que quieren captar la sabiduría ajena. En último término, la sabiduría es una cualidad que se posee después de haber acumulado un saber experiencial (que no es lo mismo que experimental), y, al mismo tiempo, que se comparte a través del diálogo y de la amistad. Vivimos en un mundo apalabrado y la sabiduría se puede transmitir a través de la palabra, pero no sólo, porque siempre queda el ejemplo como modelo de la sabiduría que se puede imitar o, al menos, tener en cuenta.</p>
<p style="text-align: justify;">De ahí la importancia que tiene poder disfrutar de la sabiduría de aquellos que la atesoran y que por eso son ejemplares. Todos recordamos haber tropezado con personas sabias que han sabido cautivar nuestra atención, más allá de sus conocimientos, riquezas y posicionamientos sociales. Probablemente, sólo a través del diálogo, de la conversación amable y tranquila, se puede probar la sabiduría de los demás, siempre pensando en intentar aprovechar aquel modelo que nos puede ayudar a mejorar y, al mismo tiempo, encontrar el sentido de la vida más allá de lo puramente baladí y superficial porque la sabiduría nos hace participar del misterio de las cosas. En último término, querer aspirar a la sabiduría no deja de ser una especie de mandato que Goethe —aquel que reclamaba más luz desde su lecho de muerte— lo puso de manifiesto en los <em>Años de aprendizaje</em> de Wilhelm Meister (1795- 1796): «Déjame que te lo diga en unas pocas palabras: formarme a mí mismo tal y como soy, éste ha sido obscuramente ya desde que era joven mi deseo y mi propósito». Trasladado y traducido al tema que nos ocupa hay que añadir que aspirar a la sabiduría constituye un anhelo que debería coronar los años de formación de cualquier ser humano, porque la sabiduría sobrepasa el umbral de la instrucción y de los conocimientos, y afecta al conjunto de vivencias y experiencias, los elementos que permiten que se pueda lograr en el camino de convertirse en sabio que, entre otros puntos, nos permite captar el interior de las cosas, formar una visión del mundo y, a su vez, encontrar el sentido de la vida.</p>
<p><em>Conrad VILANOU TORRANO<br />
</em><em>Pedagogo<br />
</em><em>Universidad de Barcelona<br />
</em><em>España<br />
</em><em>Publicado originalmente en RE catalán núm. 108</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/12/sabiduria-y-vida/">Sabiduría y vida</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>El sentido de la existencia</title>
		<link>https://www.revistare.com/2022/09/el-sentido-de-la-existencia/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Sep 2022 04:58:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[Alfredo Rubio]]></category>
		<category><![CDATA[El sentido de la existencia]]></category>
		<category><![CDATA[existir]]></category>
		<category><![CDATA[Mark Twain]]></category>
		<category><![CDATA[realismo existencial]]></category>
		<category><![CDATA[Ricardo Javier Romero Tomás]]></category>
		<category><![CDATA[vivir]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Ricardo Javier ROMERO</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/09/el-sentido-de-la-existencia/">El sentido de la existencia</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Toda nuestra vida, muchos la hemos dedicado a la labor crematística, dignamente ejercida mediante una actividad laboral, profesional o empresarial, siempre intentando acumular un poco de riqueza para ganar en seguridad en este sistema en el que nos ha tocado vivir y sobrevivir. Algunos tenemos la suerte, además, de disfrutar ejerciendo nuestra actividad.</p>
<figure id="attachment_8569" aria-describedby="caption-attachment-8569" style="width: 440px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/09/sentido.png"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-8569" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/09/sentido-300x175.png" alt="" width="440" height="256" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/09/sentido-300x175.png 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/09/sentido-1024x597.png 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/09/sentido.png 1236w" sizes="auto, (max-width: 440px) 100vw, 440px" /></a><figcaption id="caption-attachment-8569" class="wp-caption-text">Fotografía: Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Permítanme iniciar este espacio de reflexión con una cita del escritor Mark Twain (Estados Unidos, 1835-1910): «Los dos días más importantes de tu vida son el día en que naces y el día en que descubres porqué.»</p>
<p style="text-align: justify;">Esta manifestación del escritor Twain se hace una cita ineludible para nuestra mente. Seguro que habrá infinitos enfoques según la cultura, las creencias, las vivencias&#8230; que cada persona haya interiorizado a lo largo de su vida.</p>
<p style="text-align: justify;">Otra frase que también considero importante para acompañar este elenco de ideas, es la cita de Adam Smith (Reino Unido, 1723-1790), el padre profesional de todos los que nos dedicamos a la economía: «Ninguna sociedad puede prosperar y ser feliz si la mayoría de sus miembros son pobres y desgraciados».</p>
<p style="text-align: justify;">Me vienen a la cabeza momentos «de haberes» en los que por descontado quedaría justificado el porqué de vivir, sobre todo momentos felices vividos personal, familiar y profesionalmente: haber dado la vida a nuestros hijos e hijas, haber saboreado el amor, haber podido ayudar a otras personas, haber hecho amigos fantásticos, en definitiva haber podido ejercitar la felicidad y compartirla con los demás.</p>
<p style="text-align: justify;">Otro enfoque posible sería plantearnos: ¿por qué hemos llegado a nacer? Bien, la respuesta a esta cuestión, según las creencias de cada persona, podría concretarse en dos: el azar o la voluntad divina.</p>
<p style="text-align: justify;">En cuanto a la defensa de la existencia, pienso que han sido muy importantes las aportaciones de la corriente filosófica del Realismo Existencial iniciada y desarrollada por el doctor Alfred Rubio de Castarlenas (Barcelona, 1919-1996), a quien tuve el placer de conocer personalmente.</p>
<p style="text-align: justify;">Una definición de Realismo Existencial que aparece en varios documentos es la siguiente: «El punto de partida consiste en que cada persona saboree el sencillo hecho de estar existiendo, y sienta la sorpresa de saber que existe, pudiendo no haber existido. Esta sorpresa de existir entonces puede provocar una oleada de gozo de haber podido no ser y, sin embargo, estar siendo.»</p>
<p style="text-align: justify;">La conclusión es que existimos y debemos saborear este hecho. ¿Cómo?:</p>
<p style="text-align: justify;">– Disminuyendo el nivel de disonancia cognitiva que hemos ido acumulando en nuestra vida, incorporando a nuestro eterno presente las palabras de Adam Smith.</p>
<p style="text-align: justify;">– Disfrutando del recuerdo de lo que hemos sido.</p>
<p style="text-align: justify;">– Ilusionándonos con todo lo que todavía podemos llegar a hacer.</p>
<p style="text-align: justify;">Os agradecería que siguierais dando respuestas nuevas para hacer tan larga la lista de motivos para existir, que no tengamos dudas en responder a la pregunta del porqué hemos nacido del escritor Mark Twain.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Ricardo Javier ROMERO TOMÁS</em><br />
<em>Economista de Empresa</em><br />
<em>Licenciado en CC del Trabajo</em><br />
<em>Barcelona</em><br />
<em>Publicado originalmente en <a href="https://ambitmariacorral.org" target="_blank" rel="noopener">Ámbito María Corral</a></em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/09/el-sentido-de-la-existencia/">El sentido de la existencia</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Con entusiasmo</title>
		<link>https://www.revistare.com/2018/12/con-entusiasmo/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Natàlia Plá]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Dec 2018 06:00:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[entusiasmo]]></category>
		<category><![CDATA[valores]]></category>
		<category><![CDATA[vivir]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Necesitamos parámetros que nos ayuden a calibrar, tanto al hacer balances como al construir proyectos. Aunque no siempre es tenido en cuenta, el entusiasmo es un barómetro interesante.</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2018/12/con-entusiasmo/">Con entusiasmo</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Llegadas estas fechas, cercanos a finalizar un año e iniciar el siguiente, muchos aprovechan para hacer balance al tiempo que comienzan a plantearse nuevos objetivos, soñar proyectos… Como en tantas otras ocasiones, sentimientos dispares se van entremezclando. Aflora la añoranza por vivencias que quedan atrás y el remordimiento por aquellos objetivos que no se supo llevar a buen puerto. Pero también lo hace la sensación de satisfacción por los logros alcanzados. Y, cómo no, vibran sentimientos de emoción ante nuevos retos, ante nuevas oportunidades…</p>
<p style="text-align: justify;">Necesitamos parámetros que nos ayuden a calibrar, tanto al hacer balances como al construir proyectos. Aunque no siempre es tenido en cuenta, el entusiasmo es un barómetro interesante. Se define como un sentimiento intenso de exaltación del ánimo producido por la admiración apasionada de alguien o algo, por algo que lo cautive.</p>
<p style="text-align: justify;"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/12/Entusiasmo.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-3904 aligncenter" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/12/Entusiasmo-300x188.jpg" alt="" width="487" height="305" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/12/Entusiasmo-300x188.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/12/Entusiasmo-600x375.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/12/Entusiasmo.jpg 886w" sizes="auto, (max-width: 487px) 100vw, 487px" /></a>Ciertamente, ni la palabra, ni el concepto, ni su contenido, han estado de ordinario dentro de nuestro pensamiento como algo importante. Es común, tanto en las familias como en las escuelas, pensar en dimensiones que ayuden a orientar. La paz, la alegría, la justicia, la capacidad de soledad y silencio, y muchos otros valores y actitudes vitales deseables, son tomadas de referencia, tratando de asimilarlas, vivirlas, proclamarlas. Sin embargo, el entusiasmo ha sido algo casi completamente ajeno a nuestra preocupación y a nuestra ansia de vivir. Marginado, no hemos atisbado la tremenda importancia que tiene.</p>
<p style="text-align: justify;">Nos preocupamos de tener cualidades, libertad, inteligencia, memoria, manejo de las emociones, etc., nos ocupamos de disponer de información para afrontar la vida. Incorporamos el concepto de ilusión en nuestros quehaceres dejando de lado que esta, a menudo, se refiere a una percepción o interpretación errónea de un estímulo externo real. Aun así, lo aplicamos en la acepción de esperanza cuyo cumplimiento parece especialmente atractivo, asociándola con valores positivos que nos ayudan a buscar los cambios. ¿Y qué hay del entusiasmo?</p>
<p style="text-align: justify;">Consideremos este sentimiento intenso a la hora de acometer proyectos. El entusiasmo causa un dinamismo nuevo y nos hace ser creativos, inagotables en nuestro esfuerzo y nuestro trabajo. El entusiasmo se contagia, se muestra y genera energía.</p>
<p style="text-align: justify;">Cierto que hay que detectar entusiasmos inauténticos apoyados en sueños irrealizables. Recuperar la actitud entusiástica, constituye una tarea social por cuanto contribuye a la buena salud y plenitud de un núcleo social. El entusiasmo es propio de quien está como inspirado y, con fuerza y vehemencia, avanza convencido de su buena dirección.</p>
<p style="text-align: justify;">Sea este nuestro deseo para todos en el año que ha de comenzar: vivir el entusiasmo cabal, esa actitud afirmativa y convencida que tanto contribuye a la propia realización y felicidad de cada uno, así como al mayor fruto de nuestra actividad. Entusiasmémonos con cada cosa que hacemos, con lo que tenemos, con lo que vemos, con lo que vivimos, con las personas que nos rodean… ¡Vivir con entusiasmo!</p>
<p><em>Elena GIMÉNEZ ROMERO</em><br />
<em>Periodista</em><br />
<em>Barcelona</em><br />
<em>Diciembre 2018</em></p>
<p>&nbsp;</p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2018/12/con-entusiasmo/">Con entusiasmo</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>¿Hogar universitario o Escuela de Vida?</title>
		<link>https://www.revistare.com/2018/06/hogar-universitario-o-escuela-de-vida/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Josep Alegre]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 Jun 2018 04:57:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Habitat / caseidad]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[Alonso Lizama Poblete]]></category>
		<category><![CDATA[comunidad.]]></category>
		<category><![CDATA[Convivencia]]></category>
		<category><![CDATA[habitar]]></category>
		<category><![CDATA[hogar]]></category>
		<category><![CDATA[vivir]]></category>
		<category><![CDATA[¿Hogar universitario o Escuela de Vida?]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Alonso LIZAMA</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2018/06/hogar-universitario-o-escuela-de-vida/">¿Hogar universitario o Escuela de Vida?</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_3296" aria-describedby="caption-attachment-3296" style="width: 290px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/06/Compartir-1.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-3296" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/06/Compartir-1-300x168.jpg" alt="" width="290" height="163" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/06/Compartir-1-300x168.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/06/Compartir-1-1024x575.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/06/Compartir-1-600x337.jpg 600w" sizes="auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px" /></a><figcaption id="caption-attachment-3296" class="wp-caption-text">Compartir. Fotografía: Claudia Tzanis</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Para la cultura hispanoamericana el concepto “vivir” está estrechamente relacionado con “habitar”. Son muy pocas las diferencias que podríamos distinguir, de manera semántica, entre ambas palabras, por no decir que para la gran mayoría significan básicamente lo mismo<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a>. Así por ejemplo, se dice “yo vivo en tal parte” y  muy pocos expresan el “yo habito en esta casa”. Y es que la expresión “yo vivo”, al parecer, connota la pertenencia a un territorio, a ese espacio donde el ser humano se desarrolla y la existencia se hace verbo; se hace vida. De ahí el uso y abuso de este concepto, con que nos referimos a donde residimos.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando somos pequeños, la gran mayoría de las personas compartimos ese “vivir” con nuestros padres, familiares, o quien la vida nos entregue por custodios. Y  de cierta manera nos toca compartir la existencia de esos otros mayores. Con el correr de los años, y cuando vamos haciéndonos más autónomos, cada quien elige ese “vivir” o se atreve a tomar lo que, por distintas circunstancias, tiene a la mano. Y esto último es lo que viven millones de personas, que dejan sus casas, familias, ese destino que se escribía en la comodidad de lo que otros eligieron sería tu vida, para emprender un proyecto: la vida universitaria lejos de tu ciudad natal.</p>
<figure id="attachment_3297" aria-describedby="caption-attachment-3297" style="width: 300px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/06/Hogar-Universitario-Fray-Luis-Orellana-.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-3297 size-medium" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/06/Hogar-Universitario-Fray-Luis-Orellana--300x169.jpg" alt="" width="300" height="169" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/06/Hogar-Universitario-Fray-Luis-Orellana--300x169.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/06/Hogar-Universitario-Fray-Luis-Orellana--1024x575.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/06/Hogar-Universitario-Fray-Luis-Orellana--600x337.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/06/Hogar-Universitario-Fray-Luis-Orellana-.jpg 1075w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-3297" class="wp-caption-text">Hogar Universitario Fray Luis Orellana. Fotografía: Claudia Tzanis</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">¿Dónde vivir? ¿Me voy con los que conozco? ¿Vivo solo o acompañado?, Y si arriendo con alguien que jamás he compartido, ¿no será peligroso?  Son miles las preguntas que acosan a los futuros estudiantes y que se suman, por supuesto, a las ansias del futuro incierto de ingresar a la universidad. La oferta es variada en torno a las oportunidades de la manera en cómo emprender esta nueva etapa de la vida, una de ellas son los hogares universitarios.</p>
<p style="text-align: justify;">Si buscamos el concepto de “Hogar Universitario”, Google nos arroja  más de 48 millones de resultado en menos de un segundo, mismo tiempo en que se demora para entregarnos 14 millones de páginas que se relacionan con el término “pensión universitaria”. Los algoritmos y probabilidades dejémoselas a los matemáticos, que bien podrían rebatir el argumento siguiente. Y es que según entiendo, la palabra “hogar” parece ser más amable al “Vivir”. Algunos podrían postular que evoca la “hoguera”, concepto primitivo donde la familia se reúne y se protege de los peligros, donde se comparte la vida, alegrías, dolores y penas. La palabra “Hogar” nos acerca a lo que hemos perdido, por tomar otro camino. Así que en el mundo de la oferta y la demanda, parece que al menos 48 millones de  internautas ya lo tienen bastante interiorizado al momento de ofrecer un espacio donde estudiantes puedan residir durante su vida universitaria. No como la palabra pensionado, que de solo escucharla nos remite a la obligación de pagar, no en vano proviene de <em>pendere</em>: estimar valorar.</p>
<p style="text-align: justify;">Es así como los “hogares universitarios” se configuran en espacios comunes, dormitorios compartidos o individuales, determinadas raciones de comida al día y una que otra comodidad o servicio. Eso en lo material, pero el gran valor de estas casas son las dinámicas de convivencia, tanto las gratas como las ingratas. Conocerse, conversar, compartir el pan, las preocupaciones, la felicidad y los dolores, lo que nos aqueja a todos o lo que es motivo de sufrimiento para uno de la comunidad, es lo que constituye el “Hogar”. De cierta manera, es lo que ganamos por la obligada pérdida que hemos hechos al salir de la casa que hasta un tiempo atrás  nos habían dado.</p>
<figure id="attachment_3298" aria-describedby="caption-attachment-3298" style="width: 300px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/06/biblioteca.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-3298 size-medium" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/06/biblioteca-300x212.jpg" alt="" width="300" height="212" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/06/biblioteca-300x212.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/06/biblioteca-1024x725.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/06/biblioteca-600x425.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/06/biblioteca.jpg 1410w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-3298" class="wp-caption-text">Biblioteca. Fotografía: Claudia Tzanis</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Vivir en hogares universitarios no es fácil, porque no has elegido al vecino de dormitorio, no lo conoces, no sabes quién es, lo que pretende, sus temores, su felicidad, su historia. Frente a esto, la vida puede seguir dos caminos, con el sello que cada quien desee darle. El primero de ellos, y el más fácil si se quiere, es aislarte, cumplir con las normas básicas que se establecen en el reglamento de ingreso, ser fríamente cordial y pasar cuatro o cinco años como una brisa que todos saben que pasó, pero que nadie vio y a nadie molesto. Una segunda mirada, es interesarte por la comunidad, ser parte del hogar, crecer con los demás y contigo, es decir, Vivir; podríamos decir que esto último sería como una tormenta, que todos sintieron pero que dejó estragos, para bien o mal, en la vida de sus compañeros.</p>
<p style="text-align: justify;">Vivir en un Hogar Universitario se transforma, de esta manera, en la oportunidad que millones de personas, en su mayoría jóvenes, tienen, en una etapa de transición e incertidumbre, para conformar su existencia de la manera que decidan. Ya no es el vivir que otros eligieron por mí, sino que la forma en cómo yo quiero proyectar mi existir en este mundo, y en ese sentido un hogar universitario es una escuela de vida, donde el ensayo y error son la regla del día a día.</p>
<p><em>Alonso LIZAMA<br />
</em><em>Periodista &#8211; Licenciado en Historia<br />
</em><em>Chile<br />
</em><em>Junio de 2018</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Lo mismo ocurre con el inglés</p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2018/06/hogar-universitario-o-escuela-de-vida/">¿Hogar universitario o Escuela de Vida?</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Potenciar la libertad interior</title>
		<link>https://www.revistare.com/2017/06/potenciar-la-libertad-interior/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Jun 2017 05:36:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Libertad]]></category>
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		<category><![CDATA[vivir en el presente]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>María de Jesús CHÁVEZ-CAMACHO</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2017/06/potenciar-la-libertad-interior/">Potenciar la libertad interior</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">«Si no tienes la libertad interior, ¿qué otra libertad esperas poder tener?»</p>
<figure id="attachment_2220" aria-describedby="caption-attachment-2220" style="width: 349px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/06/libertad-interior-e1496344980661.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-2220" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/06/libertad-interior-e1496344980661-300x225.jpg" alt="" width="349" height="269" /></a><figcaption id="caption-attachment-2220" class="wp-caption-text"><em>Fotografía: María de Jesús Chávez-Camacho Pedraza</em></figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Esta frase de Arturo Graf, escritor italiano (1848-1913), me ha hecho darle vueltas a la cuestión de la libertad interior.</p>
<p style="text-align: justify;">Algunos la definen como la capacidad para conducir la propia vida conforme a los propios criterios. Es interna en el sentido que el acto de elegir, se decide al interior nuestro. La libertad interior es la libertad de querer una cosa y no otra, decidirse libremente, de manera independiente, por sí mismo.</p>
<p style="text-align: justify;">Jacques Philippe comenta en su libro sobre la libertad interior algunas actitudes que la potencian.<a href="#_edn" name="_ednref1">[i]</a></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><em>La aceptación de nosotros tal como somos</em></strong></p>
<p style="text-align: justify;">La sociedad occidental nos presiona con frecuencia a ser lo que otros esperan de nosotros o lo que creemos que los otros esperan de nosotros. Para vivir en esta libertad interior estamos invitados a aceptarnos tal como somos, con nuestros límites reales.</p>
<p style="text-align: justify;">Aceptarnos tal como somos es también una manera de no hacer caso de nuestras creencias limitantes que no corresponden a la realidad. Convicciones que han hecho nido en nuestro interior, esa voz interna que nos dice que somos incapaces de afrontar tal situación, esas voces interiores que hacen que nos minusvaloremos. Aceptarse uno mismo podría decirse que es acogerse con sus pobrezas y también con sus riquezas, y las posibilidades y capacidades reales de desarrollarse como persona.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><em>Aceptación de los otros</em></strong></p>
<p style="text-align: justify;">Existe una relación profunda entre aceptarnos a nosotros mismos y aceptar a los demás. Una actitud favorece la otra. Con frecuencia, sucede que no logramos aceptar a otras personas porque, en el fondo, tenemos dificultad de aceptarnos a nosotros mismos.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><em>Consentir a las contrariedades</em></strong></p>
<p style="text-align: justify;">Existen situaciones que no podemos controlar. Vivimos muchos acontecimientos que son contrarios a nuestras previsiones, a nuestras aspiraciones; y no podemos hacer otra cosa que aceptarlos. No se trata de consentir a regañadientes sino consentir realmente.</p>
<p style="text-align: justify;">Muchas veces, lo que nos hace mal cuando sufrimos, más que el sufrimiento en sí mismo es el rechazo a sufrir.</p>
<p style="text-align: justify;">El dolor es mayor cuando no le vemos sentido. Viktor Frankl, en su libro: <em>El hombre en busca de sentido</em>, comparte su experiencia en el campo de concentración.[ii] Dice que en este lugar, lo que les queda a los prisioneros, es la última de las libertades humanas: elegir la actitud a adoptar en las situaciones que están obligados de vivir. El autor del libro dice que la persona puede preservar en el campo de concentración una parte de su libertad y de su independencia de espíritu. Había prisioneros que iban de barraca en barraca consolando, ofreciendo los últimos pedazos de pan que les quedaban. Aunque sean casos raros, esto es una prueba que se le puede quitar al ser humano todo salvo una cosa, la última de las libertades humanas: la de decidir de su conducta, sean cuales sean las circunstancias en las que se encuentra. Lo importante no es lo que esperamos de la vida, sino lo que nosotros aportamos a la vida. En vez de preguntarse si la vida tiene sentido, es a nosotros que corresponde darle un sentido a la vida, a cada día, a cada hora.</p>
<p style="text-align: justify;">En la vida nos encontraremos con situaciones de dificultad que nos concierne personalmente o que concierne personas queridas; situaciones de impotencia. Aun en estas situaciones, tenemos la libertad de creer, de esperar y de amar.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><em>Vivir en el presente</em></strong></p>
<p style="text-align: justify;">Una de las condiciones necesarias para conquistar la libertad interior es la capacidad de vivir el momento presente. Solo podemos ejercer nuestra libertad en el momento presente. No tenemos ningún poder para cambiar nuestro pasado. Aunque vivamos diferentes escenarios de cómo hubieran podido suceder las cosas, no las podemos cambiar. El único acto de libertad nuestro, es el aceptar las cosas como fueron. Tenemos poco control sobre nuestro futuro. Sabemos que aunque hagamos planes, previsiones, etc., con que suceda una pequeña cosa, todo cambia. No tenemos control sobre nuestro futuro. Es en el presente que podemos realizar actos libres. Es en el instante presente que estamos en contacto con lo real.</p>
<p><em>María de Jesús CHÁVEZ-CAMACHO PEDRAZA<br />
</em><em>Asistente pastoral jubilada<br />
</em><em>Pineda de Mar (España)<br />
Junio de 2017</em></p>
<p><a href="#_ednref1" name="_edn1">[i]</a> Jacques Philippe, <em>La libertad interior</em>, RIALP, Madrid.<br />
<a href="#_ednref2" name="_edn2">[ii]</a> Viktor Frankl (Viena 1905-1997), profesor de neurología y psiquiatría, creador de la logoterapia.</p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2017/06/potenciar-la-libertad-interior/">Potenciar la libertad interior</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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