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	<title>compartir | Revista RE Castellano</title>
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	<description>Revista de pensamiento y opnión</description>
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	<title>compartir | Revista RE Castellano</title>
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		<title>La aventura de confiar</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Dec 2024 05:58:15 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Maria MERCADER</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/12/la-aventura-de-confiar/">La aventura de confiar</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong>Caminar juntos</strong>. Este es el título de la Carta de Taizé 2024 que ha escrito el nuevo prior <strong>Fr. Matthew</strong>. Durante unos días del mes de septiembre un grupo de personas de la Fundación Pere Tarrés hemos podido andar y compartir conjuntamente en la comunidad de Taizé. La carta se divide en cinco ejes: escuchar, andar, estar con los demás, permanecer con Dios y permanecer con los demás, y andar juntos en el mundo de hoy. Es desde estas cinco perspectivas desde las que enfocaré este escrito que intenta ser un resumen vivencial de estos días.</p>
<figure id="attachment_20135" aria-describedby="caption-attachment-20135" style="width: 214px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/11/foto-1-scaled.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-20135" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/11/foto-1-225x300.jpg" alt="" width="214" height="285" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/11/foto-1-225x300.jpg 225w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/11/foto-1-768x1024.jpg 768w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/11/foto-1-1152x1536.jpg 1152w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/11/foto-1-1536x2048.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/11/foto-1-1320x1760.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/11/foto-1-scaled.jpg 1920w" sizes="(max-width: 214px) 100vw, 214px" /></a><figcaption id="caption-attachment-20135" class="wp-caption-text">Fotografía: Assumpció Rodà</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;"><strong>Escuchar</strong>. Escucharnos. Entre nosotros y nosotros mismos. Este fue uno de los puntos de reflexión que pusimos en común después de la lectura de Jn 11, 17-21. Observando la actitud de Jesús se nos desvela una nueva mirada y forma de entender el mundo. Una escucha profunda y sin juicio. Una escucha que permite interpretar los eventos más allá de los cánones culturales y prejuicios sociales. Una escucha que nos hace estar atentos a lo que nos rodea y que no se empeña en lo que no podemos controlar. Ir haciendo práctica de una escucha atenta entre nosotros, que no se convierta en dos monólogos donde cada uno piensa lo qué dirá sobre sí mismo mientras escucha al otro&#8230; una actitud que se nos presenta como reto personal y sobre todo como a forma de vida.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Caminar</strong>. En la carta se nos pregunta: «Cuando caminamos por la vida, ¿somos turistas o peregrinos? ¿Viajamos solo para observar desde fuera o avanzamos movidos por una sed interior que nos impulsa a ir adelante?». También nos recuerda que Jesús no excluyó a nadie del camino. La misión sinodal que tenemos como Iglesia nos lo recuerda: andar todos juntos. Este es nuestro reto social y cristiano. Como Fundación Pere Tarrés trabajamos para que así sea. Acompañar y educar en esa dirección, donde nadie quede al margen, donde todo el mundo se sienta acogido a toda costa. Es necesario que como Iglesia hagamos también este trabajo de apertura, sensibilización y mucha autocrítica.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Estar con los demás</strong>. Pasar unos días en la comunidad de Taizé es casi sinónimo de estar con otros. Un “otros” muy diverso y heterogéneo. Compartir reflexiones en grupo, limpiar lavabos, cocinar o repartir la comida son algunas de las formas en las que acabas compartiendo con alguien que no conocías hasta ese momento. El espíritu de Taizé hace que la gente se relacione con los demás desde la confianza y la empatía. Orar juntos, hacer silencio juntos, cantar juntos&#8230; allana el camino hacia la armonía de un hacer que se convierte en servicio y cariño. Nosotros, como grupo, tampoco nos conocíamos todos, pero la dinámica del compartir y acercarse al otro hace que se generen nuevos vínculos y aprendizajes.</p>
<figure id="attachment_20165" aria-describedby="caption-attachment-20165" style="width: 193px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/11/foto-2-1-scaled.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-20165" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/11/foto-2-1-165x300.jpg" alt="" width="193" height="350" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/11/foto-2-1-165x300.jpg 165w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/11/foto-2-1-565x1024.jpg 565w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/11/foto-2-1-847x1536.jpg 847w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/11/foto-2-1-1129x2048.jpg 1129w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/11/foto-2-1-1320x2394.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/11/foto-2-1-scaled.jpg 1412w" sizes="(max-width: 193px) 100vw, 193px" /></a><figcaption id="caption-attachment-20165" class="wp-caption-text">Fotografía: Assumpció Rodà</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;"><strong>Permanecer con Dios y permanecer con los demás</strong>. Sabemos que una cosa de otra es inseparable. Desde Taizé se nos invita a vivir la experiencia de Dios en nosotros y en los demás de forma conjunta. Jesús nos recuerda que no estamos separados de lo que llamamos «Dios». Que todos le podemos llamar con una palabra de confianza como lo hacía él diciendo “padre”, cada uno desde su proximidad. Las palabras del Hermano Roger, fundador de la comunidad de Taizé, siempre resuenan profundamente y nos ayudan a comprender la realidad profunda que somos: «La confianza en Dios, la fe, es una realidad muy sencilla, tan sencilla que todos podríamos acogerla. No lo olvides: Dios nunca se impone con una voluntad amenazante. Cristo nunca desea la angustia para nadie. Si para ti, vivir de Dios significara tenerle miedo: interrógate. Dios solo es amor. La voluntad de su amor no es como una ley esculpida duramente en tablas de piedra. Por el Espíritu Santo ha sido grabada en lo más íntimo del corazón humano».</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Caminar juntos en el mundo de hoy</strong>. Podemos empezar por tener en cuenta nuestras propias fragilidades y vulnerabilidades. Situarnos en el <em>agapé</em> de lo que habla Jesús. Un amor de abajo hacia arriba. Un amor fraternal que no impone, que acompaña y ama sin juzgar. En otro pasaje del Evangelio de Juan que leímos y reflexionamos durante los días en Taizé (Jn 21, 15-19) se nos proponía esta mirada. Jesús le pregunta tres veces a Pedro: «¿me quieres?». Jesús no reclama justificaciones o recrimina la actitud de Pedro cuando este le niega días anteriores. Jesús busca amar, amar hasta el final. Sabemos que nos es fácil perdonar, pero el Evangelio nos alienta a seguir amando, seguir adelante, volviendo siempre a lo esencial. Las preguntas que nos formulamos en el mundo de hoy a veces no hace falta que tengan siempre respuestas&#8230; Hay que amar también las preguntas como decía R.M. Rilke. Volviendo al primer concepto, cuanto mejor escuches, mejor puedes responder. Pero hace falta paciencia, tiempo, atención y mucha confianza.</p>
<p><em>Maria MERCADER GARCÍA<br />
</em><em>Responsable de Identidad y Pastoral de la Fundación Pere Tarrés<br />
</em><em>Barcelona (España)<br />
</em><em>Noviembre de 2024</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/12/la-aventura-de-confiar/">La aventura de confiar</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>La sabiduría compartida</title>
		<link>https://www.revistare.com/2024/06/la-sabiduria-compartida/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Jun 2024 04:57:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Jordi CRAVEN-BARTLE</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/06/la-sabiduria-compartida/">La sabiduría compartida</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><em>Del latín, </em>sapientia<em>, comportamiento racional que dirige el pensamiento<br />
en todos los ámbitos del conocer y el actuar.<br />
</em><em>Del griego, </em>sofos<em>, inteligencia, conocimiento.<br />
</em>Filo-sofos<em>, anhelo de sabiduría</em></p>
<p style="text-align: justify;">La condición del anhelo de sabiduría es tan inmanente al ser humano que nos caracteriza como especie: <em>Homo Sapiens. </em>Capaz de aprender, hablar, utilizar formas complejas de comunicación mediante sonidos y signos, desarrollar habilidades y herramientas, entender conceptos abstractos y organizarse socialmente y, el hecho primordial, enviar todo lo que una generación ha aprendido a la siguiente generación.</p>
<figure id="attachment_15527" aria-describedby="caption-attachment-15527" style="width: 370px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/hombre-en-biblioteca.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-15527" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/hombre-en-biblioteca-300x209.jpg" alt="" width="370" height="257" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/hombre-en-biblioteca-300x209.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/hombre-en-biblioteca-1024x712.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/hombre-en-biblioteca.jpg 1280w" sizes="(max-width: 370px) 100vw, 370px" /></a><figcaption id="caption-attachment-15527" class="wp-caption-text">«¿Será sabio el hombre encerrado en una biblioteca aprendiendo <br />todo el conocimiento que ha conseguido la humanidad?»<br />Imagen de wal_172619 en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Aunque la especie humana apareció hace un millón y medio de años, los vestigios más antiguos del<em> Homo Sapiens</em>, encontrados en Marruecos, sólo tienen 300.000 años y los del<em> Homo Sapiens </em>con habilidades manuales, encontrados en Sudáfrica, tienen 165.000 años de antigüedad. El<em> Homo Neanderthalensis </em>se extinguió hace 28.000 años. Esto quiere decir, por un lado, que durante casi 275.000 años compartieron la existencia ambos tipos de hombres y, por el otro, que la diferencia entre ambos arraiga en la condición de <em>sapiens </em>que tenía el uno y el otro no. Pensando que ambos eran humanos y que podían haber llegado a compartir conocimientos, al<em> Homo Sapiens</em> se le duplicó el adjetivo: <em>Homo Sapiens Sapiens, </em>pero los actuales estudios filogenéticos han descartado el nexo y por eso hoy no hay que duplicar el adjetivo.</p>
<p style="text-align: justify;">Compartimos con los homínidos los instintos y las emociones en la base de nuestro encéfalo, el <em>paleoencéfalo, </em>pero nos hacía falta algo más para conseguir el conocimiento y enviarlo: el <em>neoencéfalo</em>, el lóbulo frontal, característica fundamental y única del <em>Homo Sapiens</em> que permite la memoria autoconsciente, es decir, el <strong><em>pensamiento</em></strong>. Entre ambos, las emociones y los conocimientos aparecen las <strong><em>creencias </em></strong>que comparten la emoción y la búsqueda de racionalidad, limitada ésta por la indemostrabilidad de la trascendencia. Con estos tres fundamentos, las emociones, las creencias y los conocimientos se perfila la <strong>conducta</strong> humana.</p>
<p style="text-align: justify;">Desde Pitágoras sabemos que el conocimiento que puede conseguir el<em> Homo Sapiens </em>es tan limitado, que la sabiduría absoluta resulta imposible y la convertimos en atributo divino. Nosotros nos limitamos al anhelo de conocimiento, la <em>filo-sofía, </em>que no solo es atributo humano, sino también virtud. ¿Este anhelo es una acumulación enciclopédica de saber para saber? ¿Será sabio el hombre encerrado en una biblioteca aprendiendo todo el conocimiento que ha conseguido la humanidad? Aristóteles responde a la<em> Ética de Nicómaco: </em>«La sabiduría memorística individual por ella sola es estéril si no afecta a la conducta, filtrando las emociones y las creencias por los conocimientos racionalmente aprendidos». Es tan importante este aspecto de la sabiduría, que Aristóteles le da una palabra diferenciada: <strong><em>la prudencia</em></strong><em>, </em>referida a la conducta moral regulada por la sabiduría, con el buen juicio del discernimiento de la verdad, de lo que es bueno y de lo que es malo, lo que decimos sencillamente su reflexión con <strong>sentido común</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">Para muchas religiones la sabiduría es un atributo de la divinidad y para algunos la sabiduría se consigue con una especie de iluminación divina. Sin duda las referencias bíblicas a la sabiduría son múltiples y constantes. Pero estas connotaciones pertenecen al mundo de las creencias y ahora hablamos a un nivel mucho más llano, el de los <strong>conocimientos</strong>, para apoyar la idea de que todos los seres humanos tenemos un anhelo de conocimiento nuestras emociones y conocimiento que deseamos <strong>compartir</strong> y que modula nuestra conducta para poderle dar la riqueza moral de la que nos habló Aristóteles: la prudencia.</p>
<figure id="attachment_15525" aria-describedby="caption-attachment-15525" style="width: 370px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/compartir-sabiduria.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-15525" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/compartir-sabiduria-300x199.jpg" alt="" width="370" height="246" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/compartir-sabiduria-300x199.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/compartir-sabiduria-1024x681.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/compartir-sabiduria-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/compartir-sabiduria.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 370px) 100vw, 370px" /></a><figcaption id="caption-attachment-15525" class="wp-caption-text">«Así es como brota el amor en la humanidad que demuestra<br />este tipo de sabiduría que, por encima de celos, engaños,<br />avaricias y guerras, queremos compartir con nuestros hermanos.»<br />Imagen de Camilo Contreras en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Raimon Panikkar, filósofo y teólogo catalán (hermano de Salvador), de padre hindú y madre catalana, fue entrevistado por Margarita Rivière en su libro <em>El silencio de Buddha </em>(1996). En este libro recuerda que el sabio es el contrario del &#8216;sabido&#8217;, es una persona consecuente con ella misma, con su entorno y con sus creencias, las tres dimensiones de las que antes hablábamos. Preocupado por la crisis del progreso decía: «Cuántas más cosas creemos saber, menos sabemos. Acumulamos resúmenes de todos los conocimientos que nos llevan en una dirección completamente falsa. La solución no es &#8216;sálvese quien pueda y yo el primero&#8217;<em>. </em><strong>La única solución es realizarnos personalmente como seres humanos</strong>. No me preocupa la toma de decisiones, pero aquí radica <strong>si nos mueve el egoísmo o el amor</strong><em>. </em>Yo solo sé cuál será mi próximo paso, pero sé que lo tengo que vivir como si fuera el último»<em>. </em>Vale la pena hacer una búsqueda en Internet para ver el vídeo de YouTube de Raimon Panikkar: <em>¡Saber vivir, saber morir!</em></p>
<p style="text-align: justify;">En un tiempo que el conocimiento y la técnica evolucionan tan deprisa que cuesta incluso de entender. El mundo de los hechos de lo que pasa cada día en nuestro entorno nos deja a veces boquiabiertos, sin saber mucho qué pensar de todo, como embobados ante el remolino tormentoso. Es el mundo de los hechos que está pasando por delante del mundo de los valores. En este momento la sabiduría prudente nos obliga a la reflexión serena que nos ayude a construir la paz interior buscando equilibrio entre nuestras emociones, nuestros instintos, nuestras creencias y nuestros conocimientos. Y cuando podamos percibir una lucecita, como una estrella del firmamento, que nos señala los valores que deben guiar nuestra vida e incluso nuestra muerte, en ese momento percibiremos que <strong>compartimos con nuestros hermanos en la existencia el gozo de la vida</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">Así es como brota el amor en la humanidad que demuestra este tipo de sabiduría que, por encima de celos, engaños, avaricias y guerras, queremos compartir con nuestros hermanos.</p>
<p><em>Jordi CRAVEN-BARTLE<br />
</em><em>Oncólogo. Director Científico de Genesis Care Corachán<br />
Barcelona, España<br />
</em><em>Artículo publicado originalmente en la Revista RE num. 116, edición catalana</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/06/la-sabiduria-compartida/">La sabiduría compartida</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Compartir para posibilitar</title>
		<link>https://www.revistare.com/2022/10/compartir-para-posibilitar/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Oct 2022 04:58:14 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Esther BORREGO</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/10/compartir-para-posibilitar/">Compartir para posibilitar</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Si sólo puedes compartir, hazlo&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">En estos días han llegado varias noticias, vídeos, &#8230; en los que se clama para cambiar una realidad que ocurre en muchos lugares no tan lejanos de nosotras, donde viven personas como nosotras y donde, como en otros tantos lugares podría haber más libertad. Poco podemos hacer seguramente pero sí podemos ser un potente altavoz para ello.</p>
<p style="text-align: justify;">Por eso en esta ocasión simplemente os comparto este video para poder pensar que siempre podemos ser solidarios, aunque sea desde nuestro teléfono u ordenador y, con ello, posibilitar que otras personas lo sean.</p>
<div style="width: 352px;" class="wp-video"><video class="wp-video-shortcode" id="video-8708-1" width="352" height="640" preload="metadata" controls="controls"><source type="video/mp4" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/compartir.mp4?_=1" /><a href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/compartir.mp4">https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/compartir.mp4</a></video></div>
<p><em>Esther BORREGO LINARES</em><br />
<em>Trabajadora social</em><br />
<em>España</em><br />
<em>Octubre del 2022</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/10/compartir-para-posibilitar/">Compartir para posibilitar</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Un educador social</title>
		<link>https://www.revistare.com/2019/08/un-educador-social/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Aug 2019 04:58:46 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Elisabet Juanola Sória]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Elisabet JUANOLA</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2019/08/un-educador-social/">Un educador social</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Eran las ocho de la tarde y Elliot estaba sentado entre su madre y su tía a punto de emprender un viaje en tren que iba a durar toda la noche. En la bolsa había algunos juguetes, pero en casa, con el padre, se habían quedado los más importantes, que echaba de menos en aquel momento: el monopatín, la pelota de fútbol, los <em>transformers</em> y unos cuantos más. Afortunadamente la madre le ofreció algo para comer y tomar un zumo de fruta que había comprado y que le apetecía mucho.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando le dijeron que haría un viaje en tren le había parecido muy interesante, pero ahora estaba un poco aburrido, no tenía sueño y la madre y la tía hacían pruebas, que a él no le gustaban nada, de cómo acomodarse los tres en los dos asientos. También le habían dicho que no podía correr dentro del vagón.</p>
<p style="text-align: justify;">Sentado frente a ellos, había un chico y una chica leyendo, no parecían novios y eran de edades similares.</p>
<p style="text-align: justify;">De golpe, de un asiento de atrás, vino otro joven a charlar con la joven sentada frente a Elliot. Este sí tenía cara de simpático y su manera de hablar era divertida. Empezó diciendo que en aquel momento empezaba un partido del Barça y que se lo estaba perdiendo. Miró a Elliot y le preguntó: – ¿eres del Barça tú?–. Elliot hizo que sí con la cabeza y se puso colorado. Empezaba algo divertido en aquel tren…</p>
<figure id="attachment_4687" aria-describedby="caption-attachment-4687" style="width: 300px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/08/Elliot2.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-4687 size-medium" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/08/Elliot2-300x224.jpg" alt="" width="300" height="224" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/08/Elliot2-300x224.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/08/Elliot2-1024x765.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/08/Elliot2-600x448.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/08/Elliot2-90x68.jpg 90w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-4687" class="wp-caption-text">«Fue un viaje por las distintas edades de los viajeros,<br />las costumbres, el gozo, la risa, los colores, los países.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">– ¿Cómo te llamas? –le preguntó el joven.</p>
<p style="text-align: justify;">– Elliot –respondió nuestro amigo de casi cuatro años–</p>
<p style="text-align: justify;">– Y, ¿sabes cómo me llamo yo, Elliot? Me llamo Gerard, dijo el joven, dejando expectante al joven Elliot.</p>
<p style="text-align: justify;">– Te quiero hacer una pregunta, Elliot: ¿te gustan los globos? –dijo el joven que se había sentado delante suyo mientras, con gran misterio sacaba un globo alargado de su mochila. Elliot dijo que sí y enseguida reconoció que con aquel globo se podía hacer una espada.</p>
<p style="text-align: justify;">La relación acababa de empezar ya que la interacción entre Elliot y Gerard era una maravilla que implicaba también a la madre, la tía y otros pasajeros sentados cerca. Gerard y Elliot hicieron que el globo se transformara en una espada; después Elliot fue nombrado caballero del vagón y quedó al cargo de la entrada y salida de los pasajeros del vagón, y mientras tanto, explicaba cosas de sus juguetes y otras historias de su extraordinaria vida infantil.</p>
<p style="text-align: justify;">En un determinado momento Elliot quiso otra espada. Ello fue la oportunidad de invitarlo a hacer un regalo a su madre: podía escoger entre una flor, un perrito o un corazón. Y aunque Elliot pensaba que su madre podría tener una espada como la suya, finalmente, ayudado por Gerard, le hizo una flor a su madre.</p>
<p style="text-align: justify;">En esta historia todos aprendimos. La foto describe lo que pasó: todos los pasajeros hicieron globoflexia. Fue un viaje por las distintas edades de los viajeros, las costumbres, el gozo, la risa, los colores, los países. Elliot acabó durmiendo plácidamente después de haberlo pasado en grande y el resto de los pasajeros pudo hacer lo mismo tras haber compartido un viaje inolvidable.</p>
<p><em>Elisabet JUANOLA SÓRIA<br />
</em><em>Periodista<br />
</em><em>Chile<br />
</em><em>Publicado originalmente en revista RE, edición en catalán, número 82, abril de 2015</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2019/08/un-educador-social/">Un educador social</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Trasfondo</title>
		<link>https://www.revistare.com/2018/08/trasfondo-16/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Aug 2018 04:59:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[Trasfondo]]></category>
		<category><![CDATA[compartir]]></category>
		<category><![CDATA[Javier Bustamante]]></category>
		<category><![CDATA[poesía]]></category>
		<category><![CDATA[Ven]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Javier BUSTAMANTE</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2018/08/trasfondo-16/">Trasfondo</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_3494" aria-describedby="caption-attachment-3494" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/08/trasfondo-ven.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-large wp-image-3494" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/08/trasfondo-ven-1024x680.jpg" alt="" width="660" height="438" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/08/trasfondo-ven-1024x680.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/08/trasfondo-ven-300x199.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/08/trasfondo-ven-600x399.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/08/trasfondo-ven-331x219.jpg 331w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-3494" class="wp-caption-text"><em>Fotografía: Javier Bustamante</em></figcaption></figure>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Ven</strong></p>
<p>Al otro lado de ti, siempre hay alguien o algo invitándote a venir.</p>
<p>Ven, es una palabra imán: atrae. Genera acercamienta de polos. Crea un espacio intermedio donde se comparte el yo y el tú. El vocablo <em>ven</em>, construye el <em>nosotrxs</em>.</p>
<p>Ven es una invitación, un acto de generosidad. Pero también lo es de responsabilidad.</p>
<p>Ven, dependiendo de la intención con que se exprese, puede suplicar, pero también implicar. Puede, incluso, ordenar. Sin embargo, siempre atañe a la libertad de la voluntad. Tanto de quien extiende la mano, como de quien la toma.</p>
<p>–Ven –dijo Tú.<br />
–Voy –respondió Yo.<br />
–Vamos –se vieron y anduvieron en la misma dirección&#8230;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Javier BUSTAMANTE ENRIQUEZ</em><br />
<em>Poeta</em><br />
<em>Ciudad de México (México)</em><br />
<em>Agosto de 2018</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2018/08/trasfondo-16/">Trasfondo</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Propiedad: de la posesión al cuido</title>
		<link>https://www.revistare.com/2018/02/propiedad-de-la-posesion-al-cuido/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Natàlia Plá]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Feb 2018 06:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[compartir]]></category>
		<category><![CDATA[cuidar]]></category>
		<category><![CDATA[generosidad]]></category>
		<category><![CDATA[poder]]></category>
		<category><![CDATA[propiedad privada]]></category>
		<category><![CDATA[Propiedad: de la posesión al cuido]]></category>
		<category><![CDATA[relaciones humanas]]></category>
		<category><![CDATA[relaciones tóxicas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La propiedad sería la capacidad de des-centrarse de uno para ocuparse del otro/lo otro y atenderlo lo mejor posible para que pueda ser lo que, de hecho, es, y del mejor modo posible.</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2018/02/propiedad-de-la-posesion-al-cuido/">Propiedad: de la posesión al cuido</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_3045" aria-describedby="caption-attachment-3045" style="width: 306px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/02/Andadura_432.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-3045" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/02/Andadura_432-225x300.jpg" alt="" width="306" height="408" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/02/Andadura_432-225x300.jpg 225w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/02/Andadura_432.jpg 384w" sizes="auto, (max-width: 306px) 100vw, 306px" /></a><figcaption id="caption-attachment-3045" class="wp-caption-text">Fotografía: Joan Grané</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Si jugamos con la etimología del término propiedad, parece que podamos desglosarlo en «pro-piedad», es decir, tener piedad en pro, en favor de alguien o algo. La piedad, además de una virtud de tradición cristiana, es recogida en el diccionario como una expresión de amor entrañable y de compasión motivados por el amor a otro ser. Parece plausible, pues, que distingamos entre la propiedad y la posesión. La primera tendría, con respecto a la segunda, unos matices de cercanía digamos que «afectiva» de los que carece la posesión.</p>
<p style="text-align: justify;">Así nos encontramos, sorprendentemente, con que al hablar de propiedad, el centro se desplaza desde nosotros hacia el otro. Lo importante de la propiedad es aquello hacia lo que nos referimos: quién es, cómo está, qué precisa, de qué adolece&#8230; El propietario es aquel capaz de sentir piedad, amor entrañable, compasión, hacia aquello de lo que se siente propietario. La propiedad sería la capacidad de des-centrarse de uno para ocuparse del otro/lo otro y atenderlo, cuidarlo, lo mejor posible para que pueda ser lo que, de hecho, es, y del mejor modo posible. Con ello estamos rompiendo con la concepción generalizada de que cuando algo es de nuestra propiedad podemos hacer con ello lo que nos venga en gana, sin que nadie tenga derecho a inmiscuirse. No; un verdadero propietario no es quien tiene un uso exclusivo sobre algo, sino quien se encarga de que eso esté en perfectas condiciones para que realmente pueda cumplir su cometido.</p>
<p style="text-align: justify;">De repente, acabamos de relativizar el concepto de «mío» o «tuyo». Más allá de lo estrictamente individual y más acá de un difuminado colectivismo, reluce el valor de lo «nuestro». La propiedad sobre algo, en el sentido de que es una posesión, no es un valor absoluto que pase por encima de cualquier otro criterio. El objetivo más importante es que cada cosa sirva para aquello para lo que está hecho o pensado; y es algo secundario el quién disfrute de ese servicio: importante pero secundario. Las cosas están al servicio de todos, y cada uno somos responsables de algunas de ellas para que todos podamos acceder a lo necesario. La propiedad privada tiene sentido concebida al servicio de quien lo necesita y velando que no se sostenga sobre una base de menesterosidad de otros seres.</p>
<p style="text-align: justify;">A la hora de hablar de las personas, la cuestión es más rotunda todavía. Si entendemos la propiedad como posesión, ninguna persona es propiedad de otra. A menudo se considera el vínculo sanguíneo como si este otorgara ciertos derechos sobre la otra persona; o bien la relación de pareja entendida como una pseudoposesión. En ambos casos subyace un anhelo de poder sobre otra persona que no es, en absoluto, deseable. Como dice el cantautor, «yo no soy de nadie». Ser de nadie no es un modo de eludir cualquier relación, sino de rechazar cualquiera que sea posesiva. Porque no soy de nadie en concreto, puedo relacionarme con todos. Por supuesto que estableceré niveles distintos de intimidad con cada uno; pero por muy íntimo que sea de alguien, ni soy suyo ni es mío; no tengo derechos sobre él. Es el miedo a perder al otro lo que desarrolla la posesividad; pero este mismo miedo esteriliza una verdadera relación humana para «cosificarla». Parafraseando: «nadie es de nadie».</p>
<p style="text-align: justify;">Aunque la expresión más evidente de la posesión de las personas es la esclavitud, existen muchas otras formas más o menos sutiles de intentar poseer a alguien. Por ejemplo, hacer que las personas dispongan de escasos recursos materiales o económicos, de modo que esa persona no sea libre para hacer o deshacer, ir o venir, quedarse junto a alguien o dejarle&#8230; Otra forma es el control de la información: intentar saber todo de ellas: qué hacen, en qué momento o con quién. Y también ocultarles datos a los que tienen derecho porque les afectan y que pueden incidir en su opinión, sus deseos o conducta.</p>
<p style="text-align: justify;">En cambio, sí es apropiado considerar que en las relaciones que tenemos unos con otros podemos descentrarnos para pensar en el otro, en lo que precisa, en cómo puede desarrollar su ser al máximo&#8230; Y todo ello sin que medie ningúna ambición oculta por nuestra parte. Cuidamos del otro para que sea él, no para que sea nuestro.</p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2018/02/propiedad-de-la-posesion-al-cuido/">Propiedad: de la posesión al cuido</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Cobijo en el cajero</title>
		<link>https://www.revistare.com/2017/07/compartir-en-un-cajero-o-acogida-en-un-cajero/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Jul 2017 04:58:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[Social / Solidaridad]]></category>
		<category><![CDATA[Acogida]]></category>
		<category><![CDATA[acogida en un cajero]]></category>
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		<category><![CDATA[compartir]]></category>
		<category><![CDATA[compartir en un cajero]]></category>
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		<category><![CDATA[soledad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Esther BORREGO LINARES</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2017/07/compartir-en-un-cajero-o-acogida-en-un-cajero/">Cobijo en el cajero</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Esta noche cuando llegaba a casa he recordado que tenía que entrar en el cajero; tengo uno muy cerca por lo que me he acercado. En la puerta había un chico joven pidiendo, nunca lo hace, sí que duerme en este cajero pero nunca le había visto pedir.</p>
<p style="text-align: justify;">Nos hemos saludado y mientras yo entraba en el cajero, me ha preguntado qué tal el día; sí, una pregunta que en otro contexto no hubiera tenido mayor importancia. No he cerrado la puerta del cajero y hemos seguido hablando mientras yo intentaba hacer la gestión, sin demasiado éxito.</p>
<figure id="attachment_2416" aria-describedby="caption-attachment-2416" style="width: 400px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/07/Cobijo2-1.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-2416" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/07/Cobijo2-1-300x136.jpg" alt="" width="400" height="181" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/07/Cobijo2-1-300x136.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/07/Cobijo2-1.jpg 600w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a><figcaption id="caption-attachment-2416" class="wp-caption-text">Fotografía: Esther Borrego</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Una vez finalizada mi gestión, he salido y le he preguntado de dónde era, cuánto tiempo llevaba aquí, qué hacía… él respondía a mis preguntas y a su vez me las devolvía, por lo que he optado por sentarme con tranquilidad a su lado y charlar un rato sin prisas.</p>
<p style="text-align: justify;">Mientras regresaba a casa con esa sensación de haber pasado un rato agradable, regalado y disfrutado —como deberíamos vivir cada uno de estos momentos—, he pensado en la importancia de sentirse acogido en las relaciones.</p>
<p style="text-align: justify;">El hecho de sentarse y mantener una agradable conversación con un desconocido no es habitual, y mucho menos cuando esa persona se encuentra en una situación tan especial; pero cuando uno lo hace, sí, cuando uno se toma el tiempo y se sienta a corresponder a su «osadía» de querer hablar, uno puede descubrir a la persona que hay detrás de esa situación concreta y compartir un momento especial, tanto como lo es compartir desde el ser, más que desde el hacer o tener.</p>
<p style="text-align: justify;">En una ciudad como Barcelona, las personas que viven situaciones muy vulnerables, las que muchas noches duermen en la calle, pueden encontrar comida en los comedores sociales, e incluso, en muchos lugares donde, gracias a la solidaridad de tantas personas, se les ofrece algo para llenar el estómago. Lo material no es en la mayoría de casos la mayor dificultad.</p>
<p style="text-align: justify;">En cambio, hay algo tan necesario y propio que muchas veces no somos capaces de ofrecer, o incluso de aceptar, un rato de compañía en el que sentirse ser con el otro.</p>
<p style="text-align: justify;">Reconocer al otro, quien sea, como una persona con su historia y su mochila propia —como la mía—, ser capaz de mirarle a los ojos, y posibilitarnos el conocerle, ofrecernos la oportunidad de compartir, de descubrir la grandeza de la otra vida. Sí, dejémonos sorprender por un mundo lleno de historias, seguramente muy distintas a la nuestra.</p>
<p style="text-align: justify;">En este mirarnos y escucharnos, acogernos en lo que somos, nos posibilitamos mutuamente la vida.</p>
<p style="text-align: justify;">Hoy quiero agradecer a Christian este buen rato y la acogida que me ha mostrado a la puerta de lo que esta noche, como tantas otras, será su casa, su cobijo… que ha compartido conmigo generosamente.</p>
<p><em>Esther BORREGO LINARES<br />
Trabajadora social<br />
Barcelona (España)<br />
Julio de 2017</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2017/07/compartir-en-un-cajero-o-acogida-en-un-cajero/">Cobijo en el cajero</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Hospitalidad</title>
		<link>https://www.revistare.com/2017/04/hospitalidad/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Apr 2017 04:56:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Esther BORREGO</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2017/04/hospitalidad/">Hospitalidad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Durante un año trabajé en el proyecto “Rosalía Rendu”, Vincles, de la Compañía de las Hijas de la Caridad, en que cada noche tres o cuatro parejas de voluntarios salían a la calle a visitar a las personas que duermen bajo el cielo, aquellas que lo han perdido todo, los llamados “sin techo”, con la única intención de estar un rato con ellos y conversar si es el momento, o si no, al menos, desearles buenas noches.</p>
<p style="text-align: justify;">Estoy segura que para muchas de las personas que visitábamos esta era una de las pocas visitas amables que recibían durante el día, y eso que, no llevábamos nada, no dábamos nada, solo les mirábamos a los ojos y los llamábamos por su nombre, si lo sabíamos, pero, sin duda, el poder sentirse reconocido y el hecho de saber que lo íbamos a buscar a él en concreto era ya un cambio respecto a todo lo que había conocido hasta entonces.</p>
<figure id="attachment_1924" aria-describedby="caption-attachment-1924" style="width: 281px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/04/interior.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-1924" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/04/interior-225x300.jpg" alt="Hospitalidad" width="281" height="326" /></a><figcaption id="caption-attachment-1924" class="wp-caption-text"><em>Fotografía: Esther Borrego</em></figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Mientras los grupos de voluntarios salían a pasear por las diferentes rutas preparadas, en el pequeño espacio que hay en pleno centro del barrio del Raval de Barcelona, nos quedábamos una voluntaria y yo que estaba cada noche acogiendo a las personas que venían a dormir o a tomar alguna cosa caliente.</p>
<p style="text-align: justify;">He de reconocer que los primeros días no me fue fácil entender el papel que tenía mi presencia allí, yo, trabajadora social, allí no estaba como tal, pero a la vez tampoco como educadora, allí sólo recibía, acogía, acompañaba&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">De repente, una noche llamaron a la puerta, al abrir en la pared de enfrente mismo estaba Cristian apoyado. Un señor que había venido algún día, casi siempre lo habían traído los voluntarios porque su estado no le permitía llegar él sólo caminando, bebía mucho, pero aquel día, allí, apoyado en la pared con una sonrisa que le llenaba la cara me dijo: “Señora, hoy no estoy borracho, ¿puedo entrar?” estaba muy contento, muy satisfecho y me lo quería decir. Entró y estuvimos charlando y riendo como siempre que venía. Es una persona alegre y disfruta de la vida a pesar de todo o quizás gracias a todo.</p>
<p style="text-align: justify;">Aquella noche entendí que lo que yo hacía en aquel pequeño y austero espacio acogedor, era posibilitar que aquel que te abre la puerta, que te acoge, te reconozca y a la vez y quizás más, que tú le conozcas, que al decirle “hoy no estoy borracho” sin saber lo que pasará mañana, entienda la profundidad de esa expresión y comparta contigo la alegría del éxito conseguido hoy, porque te ha visto otros días en otro estado y te ha acogido.</p>
<p style="text-align: justify;">Al pensar en hospitalidad, puedo pensar en abrir las puertas de casa y seguramente, en hacerlo para alguien que es diferente a mí, que tiene características que le hacen vivir de otra forma, costumbres que le hacen valorar otras cosas, alguien que no forma parte de mi día a día.</p>
<p style="text-align: justify;">Y hay que pensar como dice el filósofo Daniel Innerarity “… la idea de hospitalidad nos recuerda algo peculiar de nuestra condición: nuestra existencia es quebradiza y frágil, necesitada y dependiente de cosas que no están a nuestra absoluta disposición, expuesta a la fortuna. Por eso, sufrimos penalidad, necesitamos de los otros&#8230;” cosa que no tenemos demasiado presente y menos cuando nos encontramos delante de alguien que vive sin nada, que en su historia lo ha perdido todo y eso se hace demasiado evidente.</p>
<figure id="attachment_1919" aria-describedby="caption-attachment-1919" style="width: 382px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/04/destacada.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-1919" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/04/destacada-1024x680.jpg" alt="Hospitalidad" width="382" height="254" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/04/destacada-1024x680.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/04/destacada-300x199.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/04/destacada-600x399.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/04/destacada-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/04/destacada.jpg 1072w" sizes="auto, (max-width: 382px) 100vw, 382px" /></a><figcaption id="caption-attachment-1919" class="wp-caption-text"><em>Fotografía: Esther Borrego</em></figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Agradezco profundamente el tiempo que he podido compartir la vida con personas que llevan mochilas llenas de sufrimiento, de dolor&#8230; personas que lo han perdido todo y no una vez sino muchas, algunos han intentado levantarse pero vuelven a caer y aún así lo intentan de nuevo, quizás hasta que ya no pueden más.</p>
<p style="text-align: justify;">Seguramente lo primero que aprendí es que no hay nada que nos haga tan diferentes, cualquier hombre o mujer delante de otro tiene muchas más cosas que los hace iguales que no las que los hagan diferentes, pero nosotros remarcamos tanto lo que nos diferencia que incluso nos matamos por ello, ¡cuando hay tanto que nos iguala!</p>
<p style="text-align: justify;">El mejor regalo ha sido poder comer cada día en una mesa con personas que habían tenido vidas muy diferentes pero que todos habíamos nacido de una madre y un día moriremos. Y en aquella mesa todos éramos uno más y, como expresa Josep María Esquirol al inicio de su ensayo <em>La resistencia íntima, </em>“renovamos la vida juntos y la fruición de los alimentos la sintetiza la dimensión más anímica: sentarse alrededor de la mesa y compartir palabra y gesto”.</p>
<p style="text-align: justify;">Y es al encontrarte cara a cara, de tú a tú, con alguien con una historia de vida tan diferente a la tuya, cuando puedes valorar todo lo recibido y a la vez situarte en que si él o ella lo ha podido perder, quizás tú también puedes hacerlo. Sí, ahora soy muy consciente de que quedarse en la calle no es tan imposible y que en muchas circunstancias lo único que nos lo puede evitar es la red familiar y/o social que tenemos. Porque todos nacemos extremadamente vulnerables y sin los otros no sobreviviríamos, pero eso lo olvidamos con demasiada facilidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Quizás para mí la hospitalidad es abrir el corazón al otro, ofrecer un espacio de intimidad donde pueda ser él, donde descansar, reposar,&#8230; tiene más que ver con ser cobijo para el otro&#8230;</p>
<p><em>Esther BORREGO LINARES<br />
</em><em>Trabajadora social<br />
</em><em>Barcelona (España)</em></p>
<h6><em>* Artículo publicado originalmente en catalán en la Revista Valors, febrero 2017</em></h6><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2017/04/hospitalidad/">Hospitalidad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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