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	<title>cuido | Revista RE Castellano</title>
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	<description>Revista de pensamiento y opnión</description>
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	<title>cuido | Revista RE Castellano</title>
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		<title>Los vínculos humanos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Mar 2023 05:59:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[Conocimiento]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Elena CABALLÉ</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2023/03/los-vinculos-humanos/">Los vínculos humanos</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Pensando en cómo iniciar un artículo sobre cuidar los vínculos, me vino a la cabeza el libro <em>El Pequeño Príncipe</em>, concretamente en el momento que el zorro le pide al Pequeño Príncipe que lo domestique para poder crear lazos con él. Esta parte del relato habla de la importancia de «conocer» para crear vínculos.</p>
<figure id="attachment_9057" aria-describedby="caption-attachment-9057" style="width: 350px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/diversidad.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-9057" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/diversidad-300x200.jpg" alt="" width="350" height="233" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/diversidad-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/diversidad-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/diversidad-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/diversidad-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/diversidad-1320x880.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/diversidad.jpg 1920w" sizes="(max-width: 350px) 100vw, 350px" /></a><figcaption id="caption-attachment-9057" class="wp-caption-text">«Esta variedad genera riqueza en el grupo <br />porque cada persona puede aportar diferentes <br />habilidades, capacidades, conocimientos, etc.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Nuestros primeros vínculos como personas los establecemos ya desde nuestro nacimiento. Eso es lo que nos permite estimar y, sobre todo, dejarnos estimar. Es fácil establecer vínculos si lo hemos aprendido de pequeños, y mayoritariamente lo vemos como algo fácil y normal. Pero puede ser muy difícil para las personas que han nacido y criado en un entorno sin amor, sin afecto o sin reconocimiento de su dignidad como personas. El vínculo es vital para nuestro desarrollo, ya que no es suficiente con cubrir las necesidades básicas como el alimento, la vivienda y la protección. Necesitamos vínculos emocionales y afectivos. Lo he comprobado en mi experiencia personal y profesional con muchos jóvenes adoptados y con sus familias. La principal repercusión de las situaciones de desamparo es, muy a menudo, la dificultad para establecer vínculos.</p>
<p style="text-align: justify;">En este artículo me referiré a los vínculos ya establecidos o a los nuevos que podemos establecer como personas adultas y cómo cuidarlos. Sabemos que somos seres frágiles y vulnerables, susceptibles de fracasar y sufrir porque somos sensibles; y establecer vínculos nos resulta imprescindible.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Con quién establecemos vínculos?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Con nuestro núcleo familiar íntimo; con nuestra familia amplia; con nuestros amigos y amigas de toda la vida; con un grupo de personas con las que compartimos un estilo de vida, una afición, unas ideas, unos principios; con aquellas personas con las que compartimos una situación personal o una experiencia vital (tenemos un familiar con una enfermedad mental, somos emigrantes, somos mujeres, tenemos una discapacidad, etc.); o con cualquier persona por el hecho de haber nacido.</p>
<p style="text-align: justify;">Con cada una establecemos más o menos vínculo y seguramente no todos buscados y deseados, un elemento también importante a la hora de dedicar más o menos tiempo a cuidarlos, si no queremos que se pierdan o se rompan.</p>
<p style="text-align: justify;">Reflexionemos un poco más y pensemos en qué elementos nos vinculan. El primero que a la mayoría nos viene a la cabeza es compartir la misma sangre; también, claro, el afecto y la ternura; la convivencia; un interés común; una espiritualidad compartida; la solidaridad; el compromiso o la confianza, entre otros.</p>
<figure id="attachment_9060" aria-describedby="caption-attachment-9060" style="width: 350px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/creando-vinculos-elena.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-9060" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/creando-vinculos-elena-300x209.jpg" alt="" width="350" height="244" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/creando-vinculos-elena-300x209.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/creando-vinculos-elena-1024x715.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/creando-vinculos-elena-1536x1072.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/creando-vinculos-elena-1320x921.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/creando-vinculos-elena.jpg 1920w" sizes="(max-width: 350px) 100vw, 350px" /></a><figcaption id="caption-attachment-9060" class="wp-caption-text">«El vínculo es vital para nuestro desarrollo,<br />ya que no es suficiente con cubrir las necesidades básicas &#8230; <br />Necesitamos vínculos emocionales y afectivos.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Al mismo tiempo, podemos pensar en aquellos elementos que nos limitan como la intolerancia; la falta de compromiso; las relaciones tóxicas y de dependencia; los estereotipos; los prejuicios; el egoísmo y seguramente muchos más que los lectores puedan pensar.</p>
<p style="text-align: justify;">Y para continuar, ahora que tenemos clara la necesidad y la importancia del vínculo y de cuidarnos para cuidar estos vínculos; con quien establecemos vínculos; qué elementos nos limitan y cuáles nos facilitan estos vínculos; pensemos cómo cuidarlos, qué cosas podemos trabajarnos a título individual para mantenerlos o fortalecerlos.</p>
<p style="text-align: justify;">Por eso a continuación nombro algunos elementos que pueden parecer muy sencillos y que muchas personas podemos entender desde la razón, pero que no siempre sabemos practicar en nuestra cotidianidad. La lista es breve. Pensemos, por ejemplo, en nuestro grupo de amigos.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Elementos significativos</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>El primer elemento de la lista es promover el conocimiento de las personas</strong>. Hagámonos preguntas: ¿Nos conocemos realmente? ¿Sabemos de nuestras historias de vida? ¿De nuestra realidad cotidiana? ¿De nuestras necesidades económicas? ¿De nuestros gustos gastronómicos? ¿De nuestra salud? ¿De nuestros hobbies? ¿De nuestros miedos? Conocernos nos ayuda a entendernos, a ponernos en el lugar del otro y ser empáticos.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Y cómo lo hacemos? Pues una sugerencia puede ser creando espacios de interacción positiva donde haya espacio para el humor, para trabajar juntos y poner en valor la variedad de talentos, para compartir experiencias, sentimientos y emociones; fomentemos espacios de diálogo y reflexión. Y no nos olvidemos de buscar entornos agradables que faciliten las relaciones.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>En segundo lugar, y muy importante es dejar de lado estereotipos y prejuicios</strong>. Es decir, generalizaciones sobre las características de las personas, que las etiquetan a todas por igual; evitemos juzgar a las personas antes de escucharlas o conocerlas en profundidad debido a nuestras ideas preconcebidas. Seamos honestos con nosotros mismos y reconozcamos que a menudo tenemos ideas preconcebidas sobre la procedencia o el lugar de origen de las personas, como la edad, las costumbres, las religiones, las clases sociales, etc.</p>
<figure id="attachment_9055" aria-describedby="caption-attachment-9055" style="width: 290px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/vinculos-humanos01.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-9055" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/vinculos-humanos01-300x229.jpg" alt="" width="290" height="221" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/vinculos-humanos01-300x229.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/vinculos-humanos01-1024x781.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/vinculos-humanos01-1536x1171.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/vinculos-humanos01-90x68.jpg 90w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/vinculos-humanos01-1320x1007.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/vinculos-humanos01.jpg 1677w" sizes="(max-width: 290px) 100vw, 290px" /></a><figcaption id="caption-attachment-9055" class="wp-caption-text">«Hagámonos preguntas: ¿Nos conocemos realmente?<br />¿Sabemos de nuestras historias de vida?»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">En la mayoría de las situaciones que vivimos en nuestro día a día, el proceso de definición de la realidad no sigue el procedimiento lógico de observación y juicio, sino a la inversa, primero juzgamos, definimos y luego miramos. Es una manera de pensar que la mayoría de las personas usamos para simplificar la percepción de algunas realidades para que sean socialmente operativas. Este mecanismo funciona como herramienta de comprensión para economizar esfuerzos a la hora de definir un concepto especialmente complejo.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>El tercer elemento es generar sentido de pertenencia</strong>. Por eso es importante incorporar todas las opiniones de las personas que forman el grupo o colectivo, e intentar construir escuchándolas todas y generando espacios que permitan su participación. Seguro que una vez nos hayamos conocido con más profundidad, y desmontado algún estereotipo o prejuicio, seremos capaces de encontrar puntos en común y ser personas empáticas, y al mismo tiempo, estaremos mejorando la calidad de nuestros vínculos.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Y el último elemento de esta lista es reconocer la diversidad</strong>. Todas y cada una de las personas que formamos un grupo, el que sea, tenemos características muy diversas que nos hacen diferentes y diría que a cada persona nos hace irrepetible y única. Pero al mismo tiempo esta variedad genera riqueza en el grupo porque cada persona puede aportar diferentes habilidades, capacidades, conocimientos, etc., que enriquecen este grupo.</p>
<p style="text-align: justify;">A partir de estos elementos, invito a los lectores a la reflexión empezando por pensar cómo las personas nos cuidamos a nosotras mismas y a partir de ahí cuestionarnos cómo cuidamos los vínculos con la familia, las amistades, compañeros, etc. Hacemos una breve lista de sencillas acciones de mejora, especialmente ahora que todavía la pandemia sigue limitando nuestros encuentros con los que queríamos. En definitiva, esto no es más que una invitación a cuidar nuestros vínculos, aceptando las diferencias y disfrutando de ellas.</p>
<p style="text-align: justify;">Y recordemos que como dijo el zorro en <em>El Pequeño Príncipe</em>: «Mi secreto es muy simple: no se ve bien sino con el corazón; lo esencial es invisible a los ojos.»</p>
<p><em>Elena CABALLÉ ROSELLÓ<br />
</em><em>Directora técnica del Institut Diversitas<br />
</em><em>www.institutdiversitas.org<br />
</em><em>Publicado originalmente en RE catalán núm. 109</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2023/03/los-vinculos-humanos/">Los vínculos humanos</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Honrar nuestros límites</title>
		<link>https://www.revistare.com/2023/03/honrar-nuestros-limites/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Mar 2023 05:56:51 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Pauline LODDER</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2023/03/honrar-nuestros-limites/">Honrar nuestros límites</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Las estadísticas afirman lo que todos podemos observar con mirar simplemente alrededor: la población en la UE está envejeciendo. En 2020, el 21 % de la población tenía 65 años o más. La proporción de personas mayores de 80 años, casi se duplicó entre 2001 y 2020<a href="#_ftn1" name="_ftnref1"><sup>[1]</sup></a>. Con la edad, en general, los problemas de salud aumentan; la movilidad disminuye. La gran pregunta es ¿está la sociedad actual capacitada para cuidar de forma adecuada a la población mayor?</p>
<p style="text-align: justify;">Existen muchas reflexiones sobre este tema, en las administraciones públicas y en las familias. Un factor importante es nuestra percepción de la vejez. En la sociedad moderna hay una tendencia a considerar a las personas mayores como una carga y existe un aumento del edadismo (la discriminación por edad). Todos somos responsables de cambiar esta tendencia. Necesitamos transformar las políticas sociales, las estructuras asistenciales, la opinión de la sociedad e incluso el concepto que las personas mayores tienen de sí mismas.</p>
<p style="text-align: justify;"><a style="text-align: justify;" class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/03/pexels-marcus-aurelius.jpeg"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft wp-image-9551" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/03/pexels-marcus-aurelius-300x200.jpeg" alt="" width="350" height="233" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/03/pexels-marcus-aurelius-300x200.jpeg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/03/pexels-marcus-aurelius-1024x683.jpeg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/03/pexels-marcus-aurelius-331x219.jpeg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/03/pexels-marcus-aurelius.jpeg 1281w" sizes="auto, (max-width: 350px) 100vw, 350px" /></a>Cada persona tiene igualmente una parte de responsabilidad en el cuido de la calidad de su vida. Vale la pena empezar ya desde joven: cuidar nuestra salud, anticipar necesidades, evitar el desorden…</p>
<p style="text-align: justify;">Me acuerdo de una amiga que tenía cada vez más dolores de espalda, de rodillas, etc. Evidentemente fue al médico para que le dieran diagnóstico y tratamiento. Pero también empezó a cambiar cosas en la casa: un sillón más cómodo para su espalda, una taza de wc más alta y una barra en el cuarto de baño para ayudar a levantarse, una cama articulada etc. ¿Por qué esperar a que realmente no haya más remedio en hacer estos cambios para mejorar el confort? ¡Qué bueno es sentirse libre para expresar las necesidades y anticiparlas!</p>
<p style="text-align: justify;">Cuidar nuestra calidad de vida incluye aprender a honrar nuestros límites.</p>
<p style="text-align: justify;">Escuchar nuestro cuerpo, y decidir a qué podemos decir “Sí” y a que hay que contestar “No”. Quizás tenemos que renunciar a ciertas actividades…  Saber reconocer que perdemos ciertas capacidades. Aprender a pedir y aceptar ayuda. No siempre es fácil; se necesita humildad y una libertad interior que sepa resistir a las presiones de una cultura centrada en producir y competir.</p>
<p style="text-align: justify;">Vale la pena recordar que todos somos limitados y necesitados de cuidados en algún momento de nuestra vida. Hay muchas voces que piden avanzar hacia una sociedad más cuidadora. Me pregunto si para ello no hay que empezar siendo más cuidadores de nuestras propias vidas. Si respetamos más nuestros propios límites sabremos entender y aceptar mejor los límites de los demás. Ser responsable, cuidando nuestro propio ser, abre el camino hacía una sociedad más cuidadora.<a href="#_ftnref1" name="_ftn1"> </a></p>
<p><em>Pauline LODDER</em><br />
<em>Pineda de Mar (Barcelona)<br />
Marzo del 2023</em></p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1"><sup>[1]</sup></a> <u><a href="https://www.ine.es/prodyser/demografia_UE/bloc-1c.html?lang=es" target="_blank" rel="noopener">https://www.ine.es/prodyser/demografia_UE/bloc-1c.html?lang=es</a></u></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2023/03/honrar-nuestros-limites/">Honrar nuestros límites</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Nuestra casa común</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Mar 2023 05:56:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
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		<category><![CDATA[ultimidad. Lourdes Flaviá Forcada]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Lourdes FLAVIÁ</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2023/03/nuestra-casa-comun/">Nuestra casa común</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_9108" aria-describedby="caption-attachment-9108" style="width: 370px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/agradecimiento.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-9108" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/agradecimiento-300x225.jpg" alt="" width="370" height="278" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/agradecimiento-300x225.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/agradecimiento-1024x768.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/agradecimiento-1536x1152.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/agradecimiento-90x68.jpg 90w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/agradecimiento-1320x990.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/agradecimiento.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 370px) 100vw, 370px" /></a><figcaption id="caption-attachment-9108" class="wp-caption-text">«En los pueblos andinos, se realiza el pago a la <i>pachamama</i>.<br />Es un ritual de agradecimiento a la madre tierra <br />por todo aquello que nos proporciona.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">«<strong><em>Taquipuniw aka pachanx mayaki</em></strong><em>: Todo en este mundo es una única realidad</em>», expresa una máxima aimara. Según la cosmovisión aimara, al igual que para otros pueblos originarios de América Latina, todo está interconectado, el ser humano, la tierra, los animales, toda la naturaleza, y hay una reciprocidad. La tierra es la <em>Pachamama </em>y «merece veneración. Por eso no se puede romper o ni tan solo pisar así sin más ni más. El vivir y el morir dependen de la tierra. Si no fuera por la tierra no seríamos personas porque los aimaras no vivimos del aire ni tampoco colgados, como un foco, sino de la tierra. A nuestra concepción hay que abonar, proteger, respetar y venerar la tierra porque es la que nos da la vida.»<sup><a href="#_edn1" name="_ednref1">[1]</a></sup></p>
<p style="text-align: justify;">Según esta cosmovisión, la tierra no es para sobreexplotarla sino para tomar lo necesario para vivir: «La tierra es como las venas que nos hacen vivir. Si nuestras venas funcionan, vivimos y respiramos, comemos y caminamos.» <sup><a href="#_edn1" name="_ednref1">[2]</a></sup></p>
<p style="text-align: justify;">Que diferente sería la situación de nuestro planeta si en vez de constituirnos en depredadores voraces de los recursos de la tierra, optáramos por un estilo de vida más sencillo, armónico y solidario.</p>
<p style="text-align: justify;">Autores como el teólogo Leonardo Boff, que participó en la constitución de <em>La Carta de la Tierra</em>, promulgada en el año 2000, en su libro <em>Una ecología integral </em>distingue cuatro ecologías: ambiental, política y social, mental e integral y propone una eco-educación que contribuya a la creación de una <em>manera sostenible de vivir</em>.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Nueva obra de misericordia</strong></p>
<p style="text-align: justify;">En el año 2016, para la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, que se celebra cada 1 de septiembre, el Papa Francisco propuso el cuidado de la creación como una nueva obra de misericordia: «me permito proponer un complemento a las dos listas tradicionales de siete obras de misericordia, añadiendo a cada una el cuidado de la casa común. Como obra de misericordia espiritual, el cuidado de la casa común necesita la contemplación agradecida del mundo». Y «como obra de misericordia corporal, el cuidado de la casa común necesita simples gestos cotidianos donde rompamos la lógica de la violencia, del aprovechamiento, del egoísmo y se manifiesta en todas las acciones que procuran construir un mundo mejor».</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Cuidar de la casa común y humildad</strong></p>
<p style="text-align: justify;">El cuidado de nuestra casa común está íntimamente relacionado con la humildad. ¿En qué sentido? Por un lado, partimos de la constatación de que antes no existíamos. En algún momento empezamos a existir. Y un día moriremos. Entre existir con límites o no existir, prefiero existir. Y, precisamente porque todo lo humano es limitado, con más razón hay que cuidarlo. Cuidar mi existir, cuidar el existir de los demás, cuidar el hábitat que posibilita la existencia&#8230;</p>
<figure id="attachment_9106" aria-describedby="caption-attachment-9106" style="width: 390px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/cuido-casa-comun.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-9106" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/cuido-casa-comun-300x200.jpg" alt="" width="390" height="260" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/cuido-casa-comun-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/cuido-casa-comun-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/cuido-casa-comun-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/cuido-casa-comun-1320x880.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/cuido-casa-comun.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 390px) 100vw, 390px" /></a><figcaption id="caption-attachment-9106" class="wp-caption-text">«La ultimidad nos hace sentir hermanos de todo lo creado.<br />Debemos revisar cómo tratamos a los seres existentes, <br />sean o no de la especie humana.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">El doctor Alfredo Rubio señalaba: «aquel que está contento de ser lo que él es, ser un ser humano, entonces el universo es algo muy interesante, es algo muy bonito, es su casa, es lo que uno tiene que cuidar, es su reino. El que está contento de vivir tal como es, cuida con cuidado el universo, las cosas que tiene alrededor; cuida la ciencia, la investiga con afecto para ir descubriendo los secretos de este universo donde está y del que forma parte. Los ambiciosos desprecian el mundo porque les parece poco y no tienen tiempo de arreglarlo. El humilde tiene paz, tiene tiempo y agrada, disfruta, es feliz, con el cuidado de las cosas, de las personas y de todo.»</p>
<p style="text-align: justify;">El cuidado de la creación engloba a todos los seres, todo lo que existe, también me incluyo yo. Yo también tengo que cuidarme para poder cuidar a los demás, de las cosas&#8230; Y este cuidarme implica velar por mi proceso de personalización y de crecimiento hacia la madurez. La plenitud es un camino que conlleva muchas luchas interiores y capacidad para ver mi propia realidad. ¿Cómo trabajo mi ser para <em>humildearlo? ¿</em>Detecto mis nudos para irlos desanudando, estos nudos que son como miedos?</p>
<p style="text-align: justify;">Darnos cuenta de que no somos dioses y aceptar nuestra contingencia posibilita una convivencia armoniosa. Si creemos que somos más, nos inflamos, ocupamos más, consumimos más y nos convertimos en depredadores voraces del planeta. La soberbia es la causante de los muchos males que afligen al ser humano y al planeta y a toda la creación.</p>
<p style="text-align: justify;">No malgastamos los recursos de la tierra con mesura, sino que los sobreexplotamos buscando la máxima ganancia que siempre es de unos cuantos. Extraemos los recursos de la tierra como quien va a la gasolinera a llenar el depósito y se va. En los pueblos andinos, se realiza el pago a la <em>pachamama</em>. Es un ritual de agradecimiento a la madre tierra por todo aquello que nos proporciona. Se realiza antes de sembrar o antes de iniciar la construcción de una casa.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo importante para el futuro es buscar el bien de los presentes, de los existentes. Pero ¿qué quiere decir y qué conlleva el bien de los presentes? Procurar una vida digna para todos, pero sin caer en el consumismo y materialismo que todo lo degrada y sin hipotecar a las generaciones futuras.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Cuidar de la casa común y <em>ultimidad</em></strong></p>
<p style="text-align: justify;">El cuidado de la casa común implica situarse también en la <em>ultimidad</em>. No relación de poder o dominio ni conmigo, ni con los demás, ni con las cosas, ni con los animales&#8230; Nadie tiene potestad sobre nadie. El motor de actuación no es el poder, es el amor, el servicio por amor.</p>
<figure id="attachment_9114" aria-describedby="caption-attachment-9114" style="width: 350px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/humiledear.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-9114" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/humiledear-300x200.jpg" alt="" width="350" height="234" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/humiledear-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/humiledear-1024x684.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/humiledear-1536x1026.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/humiledear-1320x881.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/humiledear.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 350px) 100vw, 350px" /></a><figcaption id="caption-attachment-9114" class="wp-caption-text">«¿Cómo trabajo mi ser para humildearlo? ¿Detecto mis nudos <br />para irlos desanudando, estos nudos que son como miedos?»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">La <em>ultimidad </em>nos sitúa ante la vida en un plano de igualdad y fraternidad con todo aquello que se ha creado, generando un tipo de relación más armónica y un estilo de vida que se aparta del consumismo voraz y de la ambición por tener más y más. Apuesta por una vida sencilla y más acorde con la naturaleza, ¡los humanos somos parte de esta naturaleza! ¿Cómo nos acercamos? ¿Con espíritu depredador? ¿O desde el respeto?</p>
<p style="text-align: justify;">En este sentido, el doctor Alfredo Rubio, ya en 1989, hablaba de que teníamos que vivir un cierto <em>Abelismo: </em>«Abel es un símbolo del hombre ecológico: natural, campesino, etc. Por el contrario, Caín es el que fuerza la naturaleza, no la respeta, persigue a su hermano y todo lo que es suyo, etc. Es importante este <em>Abelismo </em>en momentos en que la humanidad, por la manera en que se ha desarrollado la industria y la técnica, sus criterios, ideologías y soberbia, están a punto de hacer desaparecer la propia humanidad. Han sido posturas muy cainistas, de dominio soberbio de la naturaleza, de no respetar su misterio, de querer destriparlo todo para saber (de manera que se consigue una sabiduría inútil). Las nubes ácidas hacen disminuir los bosques; las contaminaciones matan a los peces de mares y ríos; las epidemias acaban con la vida, realmente es Caín persiguiendo a su hermano. Si no se ve la naturaleza, la vida como un don, no se respetará su misterio y se la degradará con grave daño para todo, incluso para los propios humanos.»</p>
<p style="text-align: justify;">La <em>ultimidad </em>nos hace sentir hermanos de todo lo creado. Debemos revisar cómo tratamos a los seres existentes, sean o no de la especie humana. Muchas veces los tratamos con un sentido de superioridad y de dominio, maltratándolos. Queremos dominarlo todo sin ningún límite.</p>
<p style="text-align: justify;">No estamos desconectados de las otras criaturas. Debemos tomar conciencia de que no somos el centro de la tierra sino los encargados de cuidarla.</p>
<p><em>Lourdes FLAVIÁ FORCADA<br />
</em><em>Antropóloga<br />
</em><em>Chiu Chiu, Chile<a href="#_ednref1" name="_edn1"> </a><br />
</em><em>Publicado originalmente en RE catalán núm. 109</em></p>
<p>Notas</p>
<p>1 Malú Sierra, Donde todo es altar, Editorial Persona, Santiago (Chile), 1991, p.43<br />
2 Ibíd, p. 42</p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2023/03/nuestra-casa-comun/">Nuestra casa común</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>La interioridad como jardín</title>
		<link>https://www.revistare.com/2022/12/la-interioridad-como-jardin/</link>
					<comments>https://www.revistare.com/2022/12/la-interioridad-como-jardin/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Dec 2022 05:59:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[actitud]]></category>
		<category><![CDATA[cuido]]></category>
		<category><![CDATA[interioridad]]></category>
		<category><![CDATA[introspección]]></category>
		<category><![CDATA[La interioridad como jardín]]></category>
		<category><![CDATA[Leticia Soberón Mainero]]></category>
		<category><![CDATA[psicología]]></category>
		<category><![CDATA[sanación]]></category>
		<category><![CDATA[soledad y silencio]]></category>
		<category><![CDATA[vida]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Leticia SOBERÓN</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/12/la-interioridad-como-jardin/">La interioridad como jardín</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Estar con uno mismo es inevitable, aunque a veces quisiéramos huir o aturdirnos por no entrar en este microclima que llamamos interioridad cuando lo encontramos oscuro, desordenado, confuso, dominado por la tristeza, el mal humor, la agresividad, la indiferencia. En estas ocasiones los demás suelen darse cuenta y huyen para no contagiarse de esta negatividad.</p>
<figure id="attachment_8640" aria-describedby="caption-attachment-8640" style="width: 350px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/interioridad1.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-8640" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/interioridad1-300x200.jpg" alt="" width="350" height="233" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/interioridad1-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/interioridad1-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/interioridad1-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/interioridad1-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/interioridad1-1320x880.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/interioridad1.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 350px) 100vw, 350px" /></a><figcaption id="caption-attachment-8640" class="wp-caption-text">«Hay que cultivar en uno mismo actitudes sanadoras<br />como la benevolencia, la paz y el perdón.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">¿Cómo evitar estas caídas, esta negrura a veces intensa, que nos tiñe por dentro y se trasluce hacia afuera?</p>
<p style="text-align: justify;">La imagen que me viene a la mente es la de un jardín interior. Un espacio que debemos cuidar y mantener bonito, limpio, acogedor. Aireado y libre, pero a la vez bastante cultivado. Aunque no está a la vista de los demás, ellos perciben de algún modo su estado.</p>
<p style="text-align: justify;">Para cultivarlo y embellecerlo, es necesario en primer lugar detectar su situación actual. Si hay preocupaciones e inquietudes, preguntarse por qué; en otras palabras, realizar un tipo de diagnóstico básico para poder orientarse sobre qué hacer. La inquietud, la tristeza, el desencanto y la frustración suelen ser compañeros de camino en la vida cotidiana, pero no conviene instalarse en ellas como estado permanente porque son muy destructivas. De ahí el estrés, el desgaste, las enfermedades psicosomáticas. Y porque en realidad, ante las mismas circunstancias, podemos situarnos de otra forma para modificar precisamente este clima interior. Cambiar la mirada y las claves de lectura, bajar unas líneas en la exigencia con nosotros mismos y en la expectativa hacia los demás, son actitudes que actúan como luz matizada y agua para el jardín reseco por el sol del perfeccionismo.</p>
<p style="text-align: justify;">Seamos sinceros con nosotros mismos para detectar las fuentes de este desencanto y afrontarlas, buscando posibles salidas, enfoques diferentes que nos ayuden a soportar de otro modo una situación, solicitando a alguna persona de confianza el diálogo que nos enfoque de nuevo la situación buscando oportunidades de crecimiento.</p>
<p style="text-align: justify;">En segundo lugar, pienso que hay que cultivar en uno mismo actitudes sanadoras como la benevolencia, la paz y el perdón, indispensables para cambiar este clima interior. Cuando uno sobrecarga su mente y su corazón con resentimientos, odios, deseos de venganza, va marchitando la vida por dentro. Es necesario curar. No porque cambien las circunstancias, sino porque uno las asume de una forma nueva y decide sacar de su interior las malas hierbas que ahogan las flores y hortalizas.</p>
<p style="text-align: justify;">Sinceramente no soy partidaria de lo que se ha banalizado como «psicología positiva» cuando se reduce a repetir infantilmente frases que nos ilusionen con situaciones irreales: «yo lo puedo todo», «no tengo límites». No suele ser así. Está claro que tenemos límites. Pero lo que puedo, eso sí que debo hacerlo. Lo que está en mi mano es mi responsabilidad. ¡Adelante entonces! Me parece que el auténtico cultivo de una interioridad sana debe basarse en lo que realmente somos y vivimos, sin infantilismos ni vanas ilusiones que serían como flores de plástico en un jardín vivo. Para cultivar vegetación auténtica, debemos buscar y aprovechar, en toda circunstancia, las oportunidades reales que siempre existen.</p>
<figure id="attachment_8639" aria-describedby="caption-attachment-8639" style="width: 350px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/interioridad.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-8639" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/interioridad-300x199.jpg" alt="" width="350" height="232" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/interioridad-300x199.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/interioridad-1024x680.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/interioridad-1536x1020.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/interioridad-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/interioridad-1320x877.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/interioridad.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 350px) 100vw, 350px" /></a><figcaption id="caption-attachment-8639" class="wp-caption-text">«Un espacio que debemos cuidar y mantener bonito, limpio,<br />acogedor. Aireado y libre, pero a la vez bastante cultivado.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Recurrir por supuesto a la espiritualidad personal, a lo que creemos, es un recurso vital aunque no todas las personas lo tienen. La ayuda del elevado, o la vivencia que se tiene de no estar solos, son elementos muy importantes para recrear un ecosistema vivo dentro de uno mismo; al fin y al cabo no nos dimos nosotros la vida, y abrirse a ese «alguien» que nos la sigue dando, puede ser clave para ajardinar nuestro interior. La gratitud hacia este Ser, o hacia el universo y la materia, por la vida recibida, es un elemento básico de este proceso de saneamiento interior. Es como hundir las raíces en una tierra rica en minerales y nutrientes para que las plantas crezcan sanas y fuertes.</p>
<p style="text-align: justify;">Por último, paladeemos el momento presente. Con lo poco o mucho que se tenga, estar vivos es fuente de una gran alegría. Saborear la vida en sí misma produce entusiasmo y facilita la empatía. Como el abono, la plena conciencia de presente transforma nuestra interioridad, que poco a poco será un remanso de paz donde descansar por las noches, o dónde entrar cuando estamos en soledad y silencio. ¡E incluso podremos ofrecer a los demás los frutos de la paz y el sosiego!</p>
<p><em>Leticia SOBERÓN MAINERO<br />
</em><em>Psicóloga. Doctora en comunicación<br />
</em><em>España<br />
Publicado originalmente en RE catalán núm. 108</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/12/la-interioridad-como-jardin/">La interioridad como jardín</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Humildad óntica y pandemia</title>
		<link>https://www.revistare.com/2022/03/humildad-ontica-y-pandemia/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Mar 2022 06:00:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Francesc TORRALBA</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/03/humildad-ontica-y-pandemia/">Humildad óntica y pandemia</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">La humildad es una virtud olvidada. Ha desaparecido del imaginario cultural. En nuestras coordenadas sociales, se han enfatizado valores como la autonomía, la tolerancia, la solidaridad, la libertad, la privacidad, la creatividad, la diversidad y el emprendimiento, pero la humildad se ha abandonado como una reliquia en el desván de la de memoria.</p>
<figure id="attachment_7531" aria-describedby="caption-attachment-7531" style="width: 350px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/humildad-y-pandemia.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-7531" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/humildad-y-pandemia-300x200.jpg" alt="" width="350" height="233" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/humildad-y-pandemia-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/humildad-y-pandemia-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/humildad-y-pandemia-600x400.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/humildad-y-pandemia-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/humildad-y-pandemia-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/humildad-y-pandemia.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 350px) 100vw, 350px" /></a><figcaption id="caption-attachment-7531" class="wp-caption-text">«La humildad, &#8230;, es una fuente de sabiduría<br />y abre nuevas posibilidades de futuro.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Tiene connotaciones de carácter clerical que activan todo tipo de anticuerpos. Se vincula a figuras como santa Teresa de Ávila (la humildad es andar en la verdad) o a maestros espirituales medievales como san Agustín, Tomás de Kempis o san Benito de Núrsia y los doce grados de humildad de su <em>Regla</em>. Nunca se ha considerado un ideal moderno, un valor de emancipación social, cultural y político. No está en los tratados de virtudes de la Modernidad, tampoco en la trilogía de la Revolución Francesa ni entre los valores que inspiran las Cartas Magnas de los Estados Nación contemporáneos. Aquí están reseñados valores como la igualdad, la libertad, la justicia social, la solidaridad, incluso la fraternidad, en su versión laica, pero la humildad brilla por su ausencia.</p>
<p style="text-align: justify;">Es una noción que se asocia a etapas y períodos de la historia superados. Se sitúa en la esfera de lo religioso, en la cultura de la obediencia y sumisión medieval, incluso se vincula, equivocadamente, a la humillación y al desprecio de uno mismo. Todo esto tiene connotaciones negativas en una sociedad que idolatra la filosofía de la ilimitación.</p>
<p style="text-align: justify;">No es extraño que defender la virtud de la humildad represente un choque cultural, porque, en esencia, más allá de su contenido estrictamente religioso, evoca la idea del límite y esto es, precisamente, lo que, en nuestro tiempo presente, no se tolera.</p>
<p style="text-align: justify;">En una sociedad donde no hay límites, donde, supuestamente, uno puede conseguir todo lo que se proponga, la idea de límite no procede. Y, sin embargo, la humildad evoca, claramente, ese contenido semántico: la limitación, el asedio que no podemos superar.</p>
<p style="text-align: justify;">Es frustrante recordarle a una persona que tiene límites, que existen muros insuperables, cuando desde que ha nacido le han persuadido, por activa y por pasiva, que para él todo es posible, que es una especie de <em>deus ex machina</em>. A nadie le complace que le recuerden que se equivoca, que fracasa, que envejece y muere. Es difícil de asumir y digerir.</p>
<p style="text-align: justify;">En general, uno responde airadamente a este tipo de revelaciones y se opone combativamente contra este sermón avinagrado que frustra sus proyectos, sus expectativas de autorrealización total.</p>
<p style="text-align: justify;">La crisis nos ha hecho más humildes. También más lúcidos. Ha catalizado la conciencia de nuestra fragilidad óntica. Ésta es una lección que no deberíamos olvidar porque la humildad es la única manera de progresar en el conocimiento y en el saber. Los grandes científicos siempre lo han sabido. Constituye una lección moral de primer orden, porque muestra que no controlamos lo que creíamos controlar. Esta revelación nos genera vértigo, pero nos sumerge en un baño de profundo realismo. Descubrimos que nos necesitamos mutuamente, que debemos cuidarnos y protegernos, que debemos desapegarnos de nuestros sueños de grandeza.</p>
<figure id="attachment_7529" aria-describedby="caption-attachment-7529" style="width: 400px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/humildad-ontica.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-7529" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/humildad-ontica-300x195.jpg" alt="" width="400" height="260" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/humildad-ontica-300x195.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/humildad-ontica-1024x666.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/humildad-ontica-600x390.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/humildad-ontica-1536x998.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/humildad-ontica.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a><figcaption id="caption-attachment-7529" class="wp-caption-text">«La crisis nos ha hecho más humildes. También más lúcidos.<br />Ha catalizado la conciencia de nuestra fragilidad óntica.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Hemos aprendido que, a pesar de todos nuestros esfuerzos titánicos, no hemos podido evitar la muerte de miles de seres humanos en todo el globo terráqueo. Hemos tenido que limitar nuestras libertades civiles, hemos estado obligados a cerrar persianas y tiendas y todo esto contra nuestra voluntad. También hemos constatado que la ciencia no tiene todas las respuestas a nuestras preguntas, que progresar en la curación es un proceso largo y dificultoso que exige mucha entrega, mucha inversión y, aun así, puede no encontrarse el remedio. Todo esto nos ha hecho más humildes como especie.</p>
<p style="text-align: justify;">La humildad, más allá de los tópicos y del estigma, algo que también ocurre con la palabra compasión, es una fuente de sabiduría y abre nuevas posibilidades de futuro. Nos predispone a la escucha, a la deliberación racional, a la atención a los latidos de la tierra. Nos exige mayor paciencia y tolerancia a los errores propios y ajenos, a buscar soluciones compartidas, lejos de la unilateralidad, a reconocer nuestra esencia.</p>
<p style="text-align: justify;">Nos creíamos dioses, pero somos humanos. La humildad no es el desprecio ni el desdén contra la condición humana. Es tomar conciencia de lo que realmente es, pero también, de sus extraordinarias capacidades de vencer dificultades. Como dice C. S Lewis: «La humildad no es pensar que eres menos, es no creerte más».</p>
<p><em>Francesc TORRALBA<br />
</em><em>Filósofo teólogo<br />
</em><em>Publicado originalmente en RE catalán núm. 103</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/03/humildad-ontica-y-pandemia/">Humildad óntica y pandemia</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>El cuido de los colectivos vulnerables</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Feb 2022 05:58:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[Social / Solidaridad]]></category>
		<category><![CDATA[cuido]]></category>
		<category><![CDATA[El cuido de los colectivos vulnerables]]></category>
		<category><![CDATA[Maria Aguilera]]></category>
		<category><![CDATA[sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[vulnerabilidad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Maria AGUILERA</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/02/el-cuido-de-los-colectivos-vulnerables/">El cuido de los colectivos vulnerables</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">El ser humano, es un ser vulnerable. De esto no cabe duda, pues vulnerable es aquel que no es capaz de vivir al margen del cuidado de otro. En este sentido, todos somos vulnerables. Desde el inicio de nuestra vida, todos necesitamos de cuidados, pues sin ellos, no podemos desarrollarnos, y sobre todo, no podemos desarrollarnos como seres humanos.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Quiénes son los más vulnerables?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">La Pandemia ha evidenciado una realidad que las entidades del Tercer Sector constatamos desde hace tiempo: la cantidad de seres humanos que —ya antes de la pandemia— tenían una vulnerabilidad y fragilidad muy superior a la nuestra, pues esta vulnerabilidad les viene dada no solo por su condición de seres humanos, sino por el cómo se desarrolla su vida.</p>
<p style="text-align: justify;"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/02/foto-2.png"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-medium wp-image-7682" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/02/foto-2-300x211.png" alt="" width="300" height="211" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/02/foto-2-300x211.png 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/02/foto-2.png 480w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>Vivimos en un mundo y en un sistema social y económico que sistemáticamente está expulsando a personas y a colectivos al margen de la sociedad. Personas y colectivos que van siendo lanzadas a las cunetas de la vida, sin ninguna opción de incorporarse a la sociedad como ciudadanas de pleno derecho y deber.</p>
<p style="text-align: justify;">Estos colectivos viven una vulnerabilidad que nada tiene que ver con la que hablábamos al principio: vulnerabilidad que viene dada no por el qué (la condición del ser humano es frágil, vulnerable y finita), sino por el cómo: las condiciones del contexto en el que se desarrolla su vida y que acentúan y multiplican la vulnerabilidad. Es decir, la vulnerabilidad fruto del propio modelo de sociedad en el que estamos inmersos. Una estructura social que sistemáticamente —y cada vez en mayor cantidad y gravedad— tiende a excluir, tanto a personas como colectivos, de una serie de derechos sociales tales como el trabajo, la educación, la salud, la cultura, la economía y la política. Personas y colectivos que terminan por quedar excluidos de los derechos y deberes inherentes al concepto de ciudadanía.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>La mirada atenta</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Hoy día, miramos mucho (vivimos prácticamente pegados a todo tipo de pantallas)… pero vemos poco, y observamos todavía menos. Hemos dejado de observar. Josep Maria Esquirol<a href="#_ftn3" name="_ftnref3">[1]</a> (2009), nos recuerda que observar significa tanto «mirar una cosa con atención», como «cumplir lo que la situación demanda o exige». Y al dejar de observar, hemos abandonado la capacidad de respuesta, la capacidad de responsabilidad con lo que pasa a un centímetro más allá de nuestra realidad, de nuestros intereses&#8230; y con esta miopía, vamos reduciendo nuestro ámbito de responsabilidad.</p>
<p style="text-align: justify;"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/02/foto-1.png"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft wp-image-7686 size-thumbnail" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/02/foto-1-150x150.png" alt="" width="150" height="150" /></a>Y tan inmersos estamos en nuestro día a día, en nuestras preocupaciones, etc. que ya lo hemos normalizado: ver personas que duermen en las calles, personas sin trabajo (el 43% de los jóvenes están en paro&#8230; y de los que tienen trabajo, un 70% son infraempleos)…; personas que aunque tengan trabajo no les llega para pagar una vivienda, menores inmigrantes no acompañados, inmigrantes sin papeles, huidos de la miseria y las guerras&#8230;, grupos enteros que malviven en nuestras ciudades y en nuestras calles&#8230; Pasamos por delante, nos indignamos, o sentimos pena, o nos horrorizamos&#8230; pero a los tres minutos ya nos hemos olvidado&#8230; y a lo nuestro. Hemos normalizado la pobreza, la marginación y la exclusión social. Hemos normalizado esta vulnerabilidad, una vulnerabilidad lacerante, sobre todo porque es evitable.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>El cuido de los colectivos vulnerables</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Begoña Román<a href="#_ftn3" name="_ftnref3">[2]</a> (2016) señala que, en todos los colectivos en situación de exclusión social, se dan tres carencias que desde la intervención social se debe procurar combatir:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>falta de estabilidad por una situación que los supera;</li>
<li>falta de capacidades para afrontar dicha situación;</li>
<li>y falta de vínculos sólidos protectores.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/02/foto-3.png"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-7675 alignright" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/02/foto-3-300x160.png" alt="" width="300" height="160" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/02/foto-3-300x160.png 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/02/foto-3-1024x547.png 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/02/foto-3-600x321.png 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/02/foto-3-1536x821.png 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/02/foto-3-310x165.png 310w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/02/foto-3.png 1920w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>La combinación de estas tres carencias encierra a quienes las padecen en un círculo vicioso que es necesario romper para poder salir de la situación de exclusión social.</p>
<p style="text-align: justify;">El modelo de intervención social en colectivos en situación de exclusión se ha venido centrando en: acoger, capacitar y vincular; en este orden de intervención. La Pandemia ha puesto de manifiesto la necesidad de invertir el orden en estos tres niveles de intervención: acoger, vincular y capacitar. Poner el acento en el vínculo; la Pandemia nos ha hecho constatar que la falta de vínculos es uno de los factores más exclusógenos en las sociedades avanzadas del s. XXI.</p>
<ol>
<li style="text-align: justify;"><strong>ACOGER</strong>: Hemos de educar nuestra mirada, para que sea una mirada atenta, profunda, que nos lleve a reconocer en el otro, a una persona radicalmente igual a mi. Esta capacidad de mirar con respeto, es la que nos permite tocar el dolor del «otro», y nos impele a responder, a comprometernos.</li>
<li style="text-align: justify;"><strong>VINCULAR</strong>: Uno de los aspectos más lacerantes en la exclusión es precisamente lo que su nombre indica: estar al margen de; estar en las cunetas de la vida; no sentirse perteneciente a ningún grupo ni vinculado a nadie. Sentirse parte de, sentir que importas a alguien, que tu existencia tiene sentido para alguien; es el punto de apoyo para poder empezar a transformar tu propia vida. Además, no podemos olvidar que cuando las condiciones de vida son tan frágiles, tener una red de apoyo es un factor de protección importante frente a las adversidades.</li>
<li style="text-align: justify;"><strong>CAPACITAR</strong>: El modo como una sociedad —o un grupo— trata a las personas vulnerables dice mucho de su nivel de justicia y solidaridad (Román, 2016). Podríamos decir que el cómo incide la suerte en la trayectoria de una persona es inversamente proporcional al nivel de justicia de la sociedad donde vive. Las posibilidades y acceso a la capacitación —formación, etc.— es un baremo muy claro del nivel de justicia y equidad de una sociedad o grupo.</li>
</ol>
<p style="text-align: justify;">En nuestras sociedades avanzadas del s. XXI, hay colectivos que acumulan tal cantidad de factores exclusógenos, que se hace cada vez más complejo y difícil las posibilidades de salir de la situación de exclusión social en la que se encuentran.</p>
<p style="text-align: justify;">Romper el círculo de exclusión en que se encuentran debe considerarse no solo como un deber —que lo es— sino también como una inversión que el Estado debe considerar como la mejor forma de contribuir a la justicia y cohesión social.</p>
<p style="text-align: justify;">Para que los procesos de inclusión social culminen en una ciudadanía capaz de ejercer sus derechos y deberes de forma activa, la persona tiene que ser necesariamente protagonista de su propio proceso; pero al mismo tiempo, a causa de la multidimensionalidad y gravedad de las situaciones de exclusión , el acompañamiento es garante de la sostenibilidad de sus procesos de inclusión. Y es en este acompañamiento donde toda la sociedad —profesionales y voluntarios—, debemos implicarnos.</p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3"> </a><em>Maria AGUILERA<br />
</em><em>Socióloga<br />
</em><em>Barcelona (España)<br />
</em><em>Febrero del 2022</em></p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Esquirol, Josep Maria (2009) <em>El respeto o la mirada atenta.</em> Barcelona: Gedisa.<br />
<a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> Román, Begoña (2016) <em>Ética de los servicios sociales</em>. Barcelona: Herder.</p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/02/el-cuido-de-los-colectivos-vulnerables/">El cuido de los colectivos vulnerables</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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