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	<title>fragilidad | Revista RE Castellano</title>
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	<description>Revista de pensamiento y opnión</description>
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	<title>fragilidad | Revista RE Castellano</title>
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		<title>Los colectivos vulnerables</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Mar 2023 05:58:21 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>María AGUILERA</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2023/03/los-colectivos-vulnerables/">Los colectivos vulnerables</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_9070" aria-describedby="caption-attachment-9070" style="width: 380px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/crear-vinculos.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-9070" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/crear-vinculos-300x200.jpg" alt="" width="380" height="253" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/crear-vinculos-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/crear-vinculos-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/crear-vinculos-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/crear-vinculos-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/crear-vinculos-1320x880.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/crear-vinculos.jpg 1920w" sizes="(max-width: 380px) 100vw, 380px" /></a><figcaption id="caption-attachment-9070" class="wp-caption-text">«Sentirse parte, sentir que importas a alguien, que tu existencia<br />tiene sentido para alguien; es el punto de apoyo<br />para poder empezar a transformar tu vida.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">El ser humano es un ser vulnerable. De eso no hay duda, ya que es vulnerable aquel que no es capaz de vivir al margen del cuidado de otro. En este sentido, todos somos vulnerables. Desde el inicio de nuestra vida, todos necesitamos cuidados, ya que sin ellas, no podemos desarrollarnos, y sobre todo, no podemos desarrollarnos como seres humanos.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Quiénes son los más vulnerables?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">La pandemia ha evidenciado una realidad que las entidades del Tercer Sector constatamos desde hace tiempo: la cantidad de seres humanos que –ya antes de la pandemia– tenían una vulnerabilidad y fragilidad muy superior a la nuestra, ya que esta vulnerabilidad les viene dada no sólo por su condición de seres humanos, sino por cómo se desarrolla su vida.</p>
<p style="text-align: justify;">Vivimos en un mundo y en un sistema social y económico que sistemáticamente está expulsando a personas y colectivos al margen de la sociedad. Personas y colectivos que van siendo lanzadas a las cunetas de la vida, sin ninguna opción de incorporarse a la sociedad como ciudadanas de pleno derecho y deber.</p>
<p style="text-align: justify;">Estos colectivos viven una vulnerabilidad que no tiene nada que ver con la que hablábamos al principio: vulnerabilidad que viene dada no por el qué (la condición del ser humano es frágil, vulnerable y finita), sino por el cómo: las condiciones del contexto en el que se desarrolla su vida y que acentúan y multiplican la vulnerabilidad. Es decir, la vulnerabilidad fruto del propio modelo de sociedad en el que estamos inmersos. Una estructura social que sistemáticamente –y cada vez en mayor cantidad y gravedad– tiende a excluir, tanto a personas como a colectivos, de una serie de derechos sociales como el trabajo, la educación, la salud, la cultura, la economía y la política. Personas y colectivos que acaban quedando excluidos de los derechos y deberes inherentes al concepto de ciudadanía.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>La mirada atenta</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Hoy en día, miramos mucho (vivimos prácticamente pegados a todo tipo de pantallas) pero vemos poco, y observamos aún menos. Hemos dejado de observar. El filósofo Josep Maria Esquirol (2009) nos recuerda que observar significa tanto «mirar algo con atención» como «cumplir lo que la situación pide o exige». Y al dejar de observar, hemos abandonado la capacidad de respuesta, la capacidad de responsabilidad con lo que pasa a un centímetro más allá de nuestra realidad, de nuestros intereses y con esta miopía, vamos reduciendo nuestro ámbito de responsabilidad.</p>
<figure id="attachment_9069" aria-describedby="caption-attachment-9069" style="width: 350px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/colectivos-vulnerables.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-9069" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/colectivos-vulnerables-300x200.jpg" alt="" width="350" height="233" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/colectivos-vulnerables-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/colectivos-vulnerables-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/colectivos-vulnerables-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/colectivos-vulnerables.jpg 1280w" sizes="(max-width: 350px) 100vw, 350px" /></a><figcaption id="caption-attachment-9069" class="wp-caption-text">«Vivimos en un mundo y en un sistema social y económico<br />que sistemáticamente está expulsando a personas y<br />colectivos al margen de la sociedad.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Y estamos tan inmersos en nuestro día a día, en nuestras preocupaciones, etc. que ya lo hemos normalizado: ver personas que duermen en las calles, personas sin trabajo (el 43% de los jóvenes están en paro y de los que tienen trabajo, un 70% tienen infraempleo); personas que aunque tengan trabajo no les alcanza para pagar una vivienda, menores inmigrantes no acompañados, inmigrantes sin papeles, huidos de la miseria y las guerras, grupos enteros que malviven en nuestras ciudades y en nuestras calles. Pasamos por delante, nos indignamos, o sentimos pena, o nos horrorizamos, pero a los tres minutos ya nos hemos olvidado y vamos a la nuestra. Hemos normalizado la pobreza, marginación y exclusión social. Hemos normalizado esta vulnerabilidad, una vulnerabilidad lacerante, sobre todo porque es evitable.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>El cuidado de los colectivos vulnerables</strong></p>
<p style="text-align: justify;">La filósofa Begoña Román (2016) señala que en todos los colectivos en situación de exclusión social, se dan tres carencias que desde la intervención social se debe procurar combatir:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>la falta de estabilidad por una situación que los supera;</li>
<li>la falta de capacidades para afrontar esta situación;</li>
<li>y la falta de vínculos sólidos protectores.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">La combinación de estas tres carencias sitúa a quienes las sufren en un círculo vicioso que hay que romper para poder salir de la situación de exclusión social.</p>
<p style="text-align: justify;">El modelo de intervención social en colectivos en situación de exclusión se ha centrado en: acoger, capacitar y vincular; en este orden de intervención. La pandemia ha puesto de manifiesto la necesidad de invertir el orden en estos tres niveles de intervención: acoger, vincular y capacitar. Poner el acento en el vínculo; la pandemia nos ha hecho constatar que la falta de vínculos es uno de los factores más exclusógenos en las sociedades avanzadas del siglo XXI.</p>
<ol style="text-align: justify;">
<li><strong><u>Acoger</u></strong>: Tenemos que educar nuestra mirada, para que sea una mirada atenta, profunda, que nos lleve a reconocer al otro, una persona radicalmente igual a mí. Esta capacidad de mirar con respeto es la que nos permite tocar el dolor del «otro», y nos impele a responder, a comprometernos.</li>
<li><strong><u>Vincular</u></strong>: Uno de los aspectos más lacerantes en la exclusión es precisamente lo que su nombre indica: estar al margen de; estar en las cunetas de la vida; no sentirse perteneciente a ningún grupo ni vinculado a nadie. Sentirse parte, sentir que importas a alguien, que tu existencia tiene sentido para alguien; es el punto de apoyo para poder empezar a transformar tu vida. Además, no podemos olvidar que cuando las condiciones de vida son tan frágiles, tener una red de apoyo es un factor de protección importante ante las adversidades.</li>
<li><strong><u>Capacitar</u></strong>: La manera en que una sociedad –o un grupo– trata a las personas vulnerables dice mucho de su nivel de justicia y solidaridad (Román, 2016). Podríamos decir que el cómo incide la suerte en la trayectoria de una persona es inversamente proporcional al nivel de justicia de la sociedad donde vive. Las posibilidades y el acceso a la capacitación –formación, etc.– es un baremo muy claro del nivel de justicia y de equidad de una sociedad o grupo.</li>
</ol>
<figure id="attachment_9078" aria-describedby="caption-attachment-9078" style="width: 380px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/patera.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-9078" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/patera-300x200.jpg" alt="" width="380" height="253" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/patera-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/patera-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/patera-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/patera-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/patera-1320x880.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/patera.jpg 1920w" sizes="(max-width: 380px) 100vw, 380px" /></a><figcaption id="caption-attachment-9078" class="wp-caption-text">«Hemos normalizado la pobreza, marginación y exclusión social.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">En nuestras sociedades avanzadas del siglo XXI, hay colectivos que acumulan tal cantidad de factores exclusógenos, que se hacen cada vez más complejas y difíciles las posibilidades de salir de la situación de exclusión social en la que se encuentran.</p>
<p style="text-align: justify;">Romper el círculo de exclusión en que se encuentran debe considerarse no sólo como un deber –que lo es– sino también como una inversión que el Estado debe considerar como la mejor manera de contribuir a la justicia y la cohesión social.</p>
<p style="text-align: justify;">Para que los procesos de inclusión social culminen en una ciudadanía capaz de ejercer sus derechos y deberes de manera activa, la persona debe ser necesariamente protagonista de su proceso; pero al mismo tiempo, debido a la multidimensionalidad y la gravedad de las situaciones de exclusión, el acompañamiento es garante de la sostenibilidad de sus procesos de inclusión. Y es en este acompañamiento donde toda la sociedad –profesionales y voluntarios–, debemos implicarnos.</p>
<p><em>María AGUILERA<br />
</em><em>Socióloga<br />
</em><em>Publicado originalmente en RE catalán núm. 109</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2023/03/los-colectivos-vulnerables/">Los colectivos vulnerables</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Fraternidad existencial base de una sociedad post-Covid-19</title>
		<link>https://www.revistare.com/2022/03/fraternidad-existencial-base-de-una-sociedad-post-covid-19/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Mar 2022 05:59:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Jordi CUSSÓ</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/03/fraternidad-existencial-base-de-una-sociedad-post-covid-19/">Fraternidad existencial base de una sociedad post-Covid-19</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Muchas cosas se han dicho en torno a la pandemia de la Covid-19 que hemos sufrido. Lo que nos ha tocado vivir ha despertado miles de expectativas y sobre todo muchas preguntas, con variedad de respuestas. La mayoría de expertos dicen que el coronavirus será una oportunidad, que implicará un salto cualitativo de la sociedad, y que una vez superemos la pandemia, nuestro mundo será diferente, que cambiaremos actitudes y valores.</p>
<figure id="attachment_7584" aria-describedby="caption-attachment-7584" style="width: 420px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/humanidad.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-7584" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/humanidad-300x157.jpg" alt="" width="420" height="220" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/humanidad-300x157.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/humanidad-1024x537.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/humanidad-600x315.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/humanidad-1536x806.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/humanidad.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 420px) 100vw, 420px" /></a><figcaption id="caption-attachment-7584" class="wp-caption-text">«Basarse en la fraternidad existencial es aceptar que quienes <br />conviven conmigo, o quienes residen en otros lugares del mundo,<br />no son extraños a mi persona o a mi familia.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">A pesar de todo me pregunto, ¿qué sabemos ahora que no conociéramos antes? Todo lo que hemos vivido, nos sitúa frente a nuestra vulnerabilidad, fragilidad e incertidumbre. Pero estas cualidades, no son nuevas, siempre las hemos tenido. Es curioso que las cosas de siempre, ahora parezcan más nuevas que nunca, que las cosas evidentes no hayamos sido capaces de verlas, y por tanto, de asumir y apreciar. Como hemos dicho otras veces, el día que llegamos a casa y pulsamos el interruptor, y no se enciende la luz, es cuando nos sorprendemos y estudiamos cómo funciona la electricidad de la casa. Pero si habitualmente pulsamos interruptores y todo se ilumina, perdemos capacidad de sorpresa y, por tanto, de hacernos preguntas. El virus Covid-19, sólo ha sido un interruptor que ha desbaratado la vida cotidiana y nos ha cuestionado la manera de vivir, de relacionarnos, de trabajar, e incluso de amar. Sin embargo, no nos plantea nada nuevo, sino que nos pide dar respuestas nuevas a temas que son de siempre. En unos años, veremos si hemos encontrado nuevas vías o si una vez superada la pandemia, nos dejaremos arrastrar por la riada del sistema, por la necesidad de sobrevivir, por la mal llamada normalidad.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Todos vamos en una misma nave</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Los autores nos dicen que todos vamos en una misma nave, y que la pandemia nos ha hecho dar cuenta de que todos los seres humanos somos iguales y que nuestra vulnerabilidad se ha puesto de manifiesto en todos los niveles sociales y en todos los continentes. Seguramente habría que matizar esta afirmación, porque no hay duda de que haber nacido en Europa o África nos sitúa en el mismo mar existencial, pero no en la misma nave, porque todos no tenemos las mismas oportunidades, ni los mismos recursos económicos y sanitarios (ni la misma responsabilidad). No han pasado la enfermedad por igual los ricos que los pobres, la gente mayor que la gente joven. La enfermedad nos ha afectado a todos, pero no todos han sido cuidados de la misma manera. Una vez amainada la tormenta, deberemos decidir si seguimos en barcas diferentes, o si para navegar por la vida, queremos ir todos juntos en una única nave, si queremos vivir en un mundo fundamentado en las diferencias o si queremos encontrar una base común que nos vincule y nos haga sentir que somos un nosotros plenamente inclusivo.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Nadie elige dónde quiere nacer</strong></p>
<figure id="attachment_7583" aria-describedby="caption-attachment-7583" style="width: 400px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/fraternidad-existencial.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-7583" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/fraternidad-existencial-300x200.jpg" alt="" width="400" height="267" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/fraternidad-existencial-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/fraternidad-existencial-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/fraternidad-existencial-600x400.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/fraternidad-existencial-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/fraternidad-existencial.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a><figcaption id="caption-attachment-7583" class="wp-caption-text">«Si dejamos de lado los apriorismos y los prejuicios, <br />veremos que es mucho más lo que nos une<br />a los seres humanos que lo que nos separa.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">No hay duda de que somos de un lugar, es decir, que todos hemos nacido en un sitio u otro. Algo tenemos todos en común, que nadie ha elegido dónde quería nacer ni cuál sería su nacionalidad. Esto lo han decidido otros por nosotros, nuestros progenitores, que con sus acciones y decisiones, son los causantes que seamos de un país u otro. Nosotros nos encontramos siendo catalanes, castellanos, bolivianos, o chinos&#8230; Este lugar es nuestra posibilidad de existir, por tanto, no tenemos ningún mérito de ser de un sitio o del otro. A medida que vamos creciendo vamos aprendiendo de las realidades de ese espacio y tiempo donde hemos nacido. Aprendemos una lengua, unos hábitos, costumbres, tradiciones, historia, etc. Todo lo que forma parte de ese lugar nos va configurando y va creciendo con cada uno de nosotros. Somos lo que somos y de esa geografía, colores, olores, clima, y ​​la cultura que vamos heredando de nuestros adultos. No hay duda de que con el paso del tiempo acabamos amando lo que somos y todo el envoltorio que nos ha ayudado a crecer y a convertir en personas maduras. Y de repente, un virus, nos ha hecho dar cuenta de nuevo, que da igual de dónde eres, dónde vives, o qué has estudiado, porque todos tenemos las mismas necesidades, todos somos igual de vulnerables, de frágiles y de mortales.</p>
<p style="text-align: justify;">Nos hemos encontrado aquí, en medio de este mundo, rodeados de árboles, piedras, agua, bacterias, virus, estrellas, planetas, animales y seres humanos. Este mundo es la casa de todos, y todos debemos tener los mínimos para vivir dignamente. No tenemos derecho a vivir al margen de los demás, obviando lo común a todos, porque nadie puede existir o vivir sin los demás. Basarse en la fraternidad existencial es aceptar que quienes conviven conmigo, o quienes residen en otros lugares del mundo, no son extraños a mi persona o a mi familia. No existe ningún ser humano que pueda ser menospreciado o considerado extraño o inferior en dignidad respecto a otros, puesto que cada uno tiene un valor existencial como ser único e irrepetible. Y esto lo compartimos con todos los existentes en igualdad de condiciones.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Es mucho más lo que nos une</strong></p>
<figure id="attachment_7594" aria-describedby="caption-attachment-7594" style="width: 400px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/fraternidad-existencial1.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-7594" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/fraternidad-existencial1-300x200.jpg" alt="" width="400" height="267" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/fraternidad-existencial1-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/fraternidad-existencial1-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/fraternidad-existencial1-600x400.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/fraternidad-existencial1-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/fraternidad-existencial1.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a><figcaption id="caption-attachment-7594" class="wp-caption-text">«La solidaridad significa ayudar al más débil, al que no es de mi grupo,<br />de mi pueblo, nación o continente, a quien no conozco personalmente,<br />pero de quien conozco sus carencias y sufrimientos.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Si dejamos de lado los apriorismos y los prejuicios, veremos que es mucho más lo que nos une a los seres humanos que lo que nos separa. Que las cosas que nos hacen realmente felices son: vivir, amar, tener amigos, respirar, tener un techo&#8230; Que los valores más comunes a todos son superiores a los que a menudo valoramos desde la corta mirada de cotidianidad. Da igual si danzo de una u otra manera, si como arroz, patatas o trigo; lo común a las personas es comer y hacer fiesta, la diversidad de lo que comemos añade un plus, pero no es lo que nos hace mejores seres humanos. El post-Covid-19 es una invitación a cambiar nuestra mirada de la realidad, a buscar lo que nos une y no las cosas que nos separan, a trabajar para que la fraternidad existencial sea el fundamento de cualquier edificio social que tengamos que construir.</p>
<p style="text-align: justify;">El coronavirus ha puesto en evidencia que desarrollar la solidaridad se ha convertido en una necesidad urgente si queremos alcanzar un mundo que respete la dignidad de las personas y los derechos humanos. La solidaridad significa ayudar al más débil, al que no es de mi grupo, de mi pueblo, nación o continente, a quien no conozco personalmente, pero de quien conozco sus carencias y sufrimientos. La solidaridad se da entre personas que en su mayoría no se conocen, pero saben de su mutua existencia, de sus dificultades y necesidades. Somos solidarios con otro –sea quien sea– porque existe como yo.</p>
<p style="text-align: justify;">Desde el momento del nacimiento, la primera lección que debe aprender todo ser humano es que la fraternidad existencial es la fuente de donde brota la inquietud, la preocupación por el más débil, por el más necesitado, y que vivir la solidaridad es la clave para que nadie tenga que ahogarse en el mar de la vida.</p>
<p style="text-align: justify;">Todos estamos llamados a vivir y desplegar nuestras potencialidades por el bien de todo el planeta y de todo lo que existe. La fraternidad existencial es un fundamento que puede liberar a nuestras sociedades de viejas inercias y a la vez consolidar la solidaridad para edificar un mundo más justo y pacífico.</p>
<p><em>Jordi CUSSÓ<br />
</em><em>Director de la Universitas Albertiana<br />
</em><em>Publicado originalmente en RE catalán núm. 103</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/03/fraternidad-existencial-base-de-una-sociedad-post-covid-19/">Fraternidad existencial base de una sociedad post-Covid-19</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Aprender a vivir en la fragilidad</title>
		<link>https://www.revistare.com/2022/03/aprender-a-vivir-en-la-fragilidad/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Mar 2022 05:58:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>David MARTÍNEZ</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/03/aprender-a-vivir-en-la-fragilidad/">Aprender a vivir en la fragilidad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_7772" aria-describedby="caption-attachment-7772" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/03/Fragilidad-3.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-7772 size-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/03/Fragilidad-3-1024x458.jpg" alt="" width="660" height="295" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/03/Fragilidad-3-1024x458.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/03/Fragilidad-3-300x134.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/03/Fragilidad-3-600x268.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/03/Fragilidad-3-1536x686.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/03/Fragilidad-3.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-7772" class="wp-caption-text">Fotografia Gerd Altmann &#8211; Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">No podemos negar que siempre ha existido incertidumbre y complejidad en el mundo y, de una manera u otra, los individuos, hemos ido construyendo distintos sistemas que nos han permitido descubrir y adaptarnos a esos entornos cambiantes.</p>
<p style="text-align: justify;">Utilizando de nuestras capacidades, hemos creado instituciones, generado leyes o regulaciones, construido modelos culturales, políticos y religiosos, incluso hemos desarrollado estrategias económicas y de negocio que nos han ayudado a entender y a domesticar el cambio con la finalidad de hacerlo más comprensible y mantenerlo bajo control.</p>
<p style="text-align: justify;">A principios de nuestro siglo surgió un concepto cuyo acrónimo se denominó «VUCA», que pretendía definir y encuadrar el tipo de mundo que había surgido como consecuencia de un entorno cada vez más interconectado y fuertemente digital. A las puertas de nuestro siglo, la volatilidad (V), la incertidumbre (U), la complejidad (C) y la ambigüedad (A), se habían convertido en algo ya asumido entre los individuos.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, una vez situados cerca del primer cuarto de siglo, declarar que una situación o un entorno es volátil, complejo o ambiguo es insuficiente para comprender lo que está sucediendo. De hecho, estamos viviendo situaciones en las que las condiciones no son inestables, sino que podemos denominarlas como caóticas. Los resultados de nuestras actuaciones no son complejos de evaluar, sino que se muestran realmente imposibles de prever. Y vivimos en un mundo donde las cosas que suceden, no podemos tildarlas de ambiguas, sino que se han convertido en incomprensibles.</p>
<p style="text-align: justify;">Algunos de los cambios que están sucediendo en el ámbito de la política, el medio ambiente, la sociedad y la tecnología nos pueden parecer familiares o similares a otros ya vividos. Pero muchas de las transformaciones que se están produciendo y, en especial, la velocidad con la que se originan, son realmente sorprendentes, distintas a lo nunca visto y generan una gran desorientación.</p>
<p style="text-align: justify;">En este contexto me gustaría hablar de la fragilidad. Cuando algo es frágil, lleva implícito la posibilidad de que en un momento dado se rompa. Las cosas que son frágiles muchas veces se ven fuertes, incluso puede que realmente sean fuertes, pero tienen un punto de ruptura y entonces se desmoronan.</p>
<p style="text-align: justify;">Según la física, la fragilidad es la capacidad que tiene un material de fracturarse debido a su escasa o nula capacidad de deformación permanente. Los sistemas frágiles pueden parecer en muchos casos sólidos, hasta que no lo son. Podríamos decir que la fragilidad muestra un tipo de fuerza ilusoria. Las cosas que son frágiles no son resistentes, tampoco son moldeables ni dúctiles.</p>
<p style="text-align: justify;">Nuestro mundo presenta actualmente esa característica. Un sistema puede estar mostrando continuamente que es robusto, que es bueno, que puede aportar continuidad en el tiempo, incluso cuando nos esté dando muestras de una situación de colapso.</p>
<p style="text-align: justify;">Y asociar este concepto de fragilidad a nuestro mundo es importante, porque los sistemas frágiles no se desmoronan lentamente, se rompen de golpe, se colapsan y se fragmentan en mil pedazos.</p>
<p style="text-align: justify;">La fragilidad es, a menudo, el fruto de querer maximizar la rentabilidad y la eficiencia con la finalidad de obtener el máximo valor de algo. La encontramos en los monocultivos intensivos que pueden aportar una altísima productividad, pero al no disponer de una diversificación, un solo tipo de insecto puede acabar con toda la cosecha. Lo mismo ocurre con un país que centre su economía en la explotación de los recursos naturales como única fuente de riqueza, ya que un cambio tecnológico que descarte el uso de dichos recursos puede colapsar su modelo de crecimiento.</p>
<p style="text-align: justify;">La fragilidad no es algo nuevo, el mundo ha estado siempre sujeto a situaciones catastróficas, pero la mayoría de ellas estaban limitadas regionalmente. Sin embargo, en un mundo tan globalmente interconectado como el nuestro y dependientes de un marco geopolítico de bloques tan enfrentado, un colapso o una falla puede generar un efecto dominó en todo el planeta de importantes consecuencias.</p>
<p style="text-align: justify;">Muestras de esta fragilidad las estamos viviendo últimamente a través de los efectos que están causado la pandemia, la crisis de suministro generada por un colapso en las vías de transporte marítimo, la crisis climática, o la quiebra del “estatus quo” geopolítico entre bloques democráticos y dictatoriales. Todo ello es una pequeña muestra de lo frágiles que puede llegar a ser nuestros sistemas fundamentales de los que depende la supervivencia humana y la idea de bienestar.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta fragilidad afecta claramente a todos los individuos, a su comportamiento y a la manera de leer la vida y de planificar el futuro. Vivir en un entorno de fragilidad, que muestra continuas fallas, supone saber vivir aceptando la incertidumbre y la inseguridad, ya que lo imprevisible se convierte en una constante. La falta de linealidad entre las causas y los efectos o, dicho de otra forma, la desconexión entre lo que hacemos y lo que esperamos que ocurra, nos bloquea cuando nos ponemos a planificar.</p>
<p style="text-align: justify;">Parece que a medida que avanza la civilización y se multiplican los avances científicos, tenemos más posibilidades de acercarnos hacia un mundo más seguro y con un mayor nivel de bienestar. Sin embargo, la realidad nos muestra lo contrario, cuanto más inteligente y avanzado es el ser humano más frágil se vuelve su existencia.</p>
<p style="text-align: justify;">Todo ello está generando una gran ansiedad y seguirá ampliando la brecha entre las generaciones. Los más jóvenes ya han nacido en un entorno de incertidumbre y transitoriedad, y su forma de pensar ya incluye estas variables a la hora de planificar sus vidas, sus empleos, su tiempo libre, etc. Hablamos muchas veces de los nativos digitales, también deberíamos hablar de los nativos en la fragilidad. Estamos ante una nueva manera de interpretar el mundo e interrelacionarnos y, por supuesto, será necesario seguir profundizando, aún más si cabe, en el diálogo intergeneracional.</p>
<p style="text-align: justify;">Algunos pensadores, a esta nueva situación, que suma el cambio continuado a una situación de fragilidad, le llaman caos. Todos sabemos que el caos es difícil de controlar, pero lo que sí está en nuestras manos es poder mejorar nuestros niveles de resiliencia, gestionar mejor el estrés y la angustia que provoca lo impredecible y aprender a vivir la vida valorando más lo que somos y no tanto lo que tenemos.</p>
<p style="text-align: justify;">Para profundizar sobre el tema, consultar «Facing the Age of Chaos» Jamais Cascio, Distinguished Fellow, Institute for the Future, <a href="https://medium.com/@cascio/facing-the-age-of-chaos-b00687b1f51d" target="_blank" rel="noopener">https://medium.com/@cascio/facing-the-age-of-chaos-b00687b1f51d</a></p>
<p><em>David MARTÍNEZ<br />
</em><em>Economista<br />
</em><em>Barcelona (España)<br />
</em><em>Marzo del 2022</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/03/aprender-a-vivir-en-la-fragilidad/">Aprender a vivir en la fragilidad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Escucha, esencial hoy</title>
		<link>https://www.revistare.com/2021/01/escucha-esencial-hoy/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 Jan 2021 05:58:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[Social / Solidaridad]]></category>
		<category><![CDATA[Acogida]]></category>
		<category><![CDATA[coronavirus]]></category>
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		<category><![CDATA[Esther Borrego Linares]]></category>
		<category><![CDATA[fragilidad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Esther BORREGO</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/01/escucha-esencial-hoy/">Escucha, esencial hoy</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Desde hace un tiempo contemplando la sociedad que tenemos, lo que nos sucede en este tiempo de pandemia, algo tan inesperado y tan increíble que aún hoy, meses después de su inicio, me sorprende que lo estemos viviendo, que a una humanidad que pensaba tenía el control de la naturaleza, de la vida, de la muerte,… le haya podido sorprender un virus y llevarla a esta situación de incertidumbre y descontrol… es increíble.</p>
<p style="text-align: justify;">Quizás sea sorprendente pero si miramos con perspectiva, ya hace tiempo que recibimos señales de que nuestro sistema de vida, sí el nuestro, el que tu y yo tenemos, ese que nos permite vivir con menos calor en verano y con menos frío en invierno, el que nos permite tener aquí y ahora algo que está a miles y miles de kilómetros, el que nos permite hablar y ver a alguien que está al otro lado de algún océano como si estuviera en la sala de al lado, … ese que me permite comer cerezas en enero en Barcelona, o tomar aceite de oliva en pleno desierto de Atacama o de Sonora, o…</p>
<p style="text-align: justify;">Ya en 2014 el IPCC publicó su <a href="http://www.ipcc.ch/pdf/assessment-report/ar5/wg1/WG1AR5_SummaryVolume_FINAL_SPANISH.pdf" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Quinto Informe de Evaluación</a>. Su conclusión, fue categórica: el cambio climático es real y las actividades humanas son sus principales causantes.</p>
<p style="text-align: justify;">Según la BBC, en el estudio publicado en la revista «<strong>PNAS</strong>«, los investigadores de la Universidad de Copenhague en Dinamarca, descubrieron que el aumento de la frecuencia de tifones en 330 por ciento en comparación con hace 100 años se debe principalmente al incremento de la temperatura del aire.</p>
<figure id="attachment_6350" aria-describedby="caption-attachment-6350" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/escucha.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-6350 size-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/escucha-1024x683.jpg" alt="" width="660" height="440" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/escucha-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/escucha-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/escucha-600x400.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/escucha-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/escucha.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-6350" class="wp-caption-text">«Todos nos vemos afectados por la situación, sin embargo, hay personas que la viven y vivirán<br />con mayor fragilidad … como sociedad no podemos darles la espalda, &#8230; <br />Además, conscientes de que hoy, todos somos igualmente vulnerables ante lo que vendrá.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">De hecho, hemos de recordar que hará un año en Cataluña vivimos los efectos de la tormenta Gloria que nos dejó con las costas y muchos pueblos muy afectados, algo muy poco habitual en nuestros lares.</p>
<p style="text-align: justify;">Todos recordamos la explosión en un edificio de Bangladesh donde trabajaban para industrias textiles, que nos evidenció de manera indiscutible que para que nosotros, el primer mundo, compremos cada vez más barato hay personas que malviven trabajando en condiciones infrahumanas, jugándose la vida. Sin embargo, aún sucede, siguen existiendo esos talleres clandestinos en los que cada día miles de personas se dejan la vida.</p>
<p style="text-align: justify;">Después de meses en que la pandemia provocada por el Covid’19 forma parte de nuestro día a día, son muchos los días en que al observar nuestro entorno más o menos cercano vemos que pocas cosas han cambiado, ni aún pudiendo tener clara la evidencia de que un virus puede trastocar de esa forma nuestra vida, hemos sido capaces de aprovechar esta situación para entender que ante lo esencial de la vida somos todos iguales.</p>
<p style="text-align: justify;">Uno de los grandes aprendizajes que al principio de la pandemia parecía que podríamos sostener era que, sólo trabajando unidos, juntos podríamos salir de esta situación, parecía que al salir a aplaudir al balcón mirábamos al vecino, al que no habíamos visto jamás y nos sentíamos unidos ante la situación, nos unimos de verdad para sostener la incertidumbre inicial, … nació una comunidad en las calles que se extendía a las ciudades, regiones, … incluso países, parecía que sí que habíamos entendido que en lo esencial somos iguales y que, juntos podemos salir adelante.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero pasa el tiempo y ya no es esa la experiencia que tenemos, no, ni por parte de las administraciones: muy perdidas en lo que sucede y sin capacidad de gestión suficiente, ni en la ciudadanía que ha perdido esa solidaridad innata inicial, ahora ya volvemos a estar encerrados y sin querer mirar a nuestro alrededor quizás por si vemos alguna cosa que nos pueda afectar y distorsionar nuestra visión de lo que sucede, recordándonos lo que al inicio atisbó.</p>
<p style="text-align: justify;">Hay una actitud esencial en la vida, pero sobre todo cuando una quiere vivir en contacto con lo que sucede, con aquello que pasa a nuestro alrededor y por tanto, nos afecta en la medida que somos un sistema, es simple, y suele ser innata, es la actitud de escucha, sí, esa que nos permite estar alerta cuando es necesario, pero también la que nos permite estar atentos y dispuestos a acoger aquello que llegará. Heidegger habla de la persona oyente, que escuchando obedece, está atenta, no está distraída y no está despistada, en la luna, sino atenta a ella misma, para poder captar lo que sucede a su alrededor en la grandeza que sucede.</p>
<p style="text-align: justify;">Quizás hoy más que nunca necesitamos personas de escucha, interna y externa, para saber que es lo que sucede y poder acogerlo en el corazón, ofreciendo lo mejor para ello. Todos deberíamos hacer un esfuerzo en esta bella actitud que nos lleva a sentirnos capaces, dispuestos y generosos ante lo que nos rodea, posibilitando una respuesta eficaz y abierta.</p>
<p style="text-align: justify;">Nuestros gobernantes deberían ser personas oyentes, escuchar lo que la sociedad vive, siente, dice… el palpitar del pueblo y de los acontecimientos, para poder dar la respuesta adecuada.</p>
<p style="text-align: justify;">Todos nos vemos afectados por la situación, sin embargo, hay personas que la viven y vivirán con mayor fragilidad por el motivo que sea: salud, economía, soledad, … como sociedad no podemos darles la espalda, en un momento así. Además, conscientes de que hoy, todos somos igualmente vulnerables ante lo que vendrá.</p>
<p><em>Esther BORREGO LINARES<br />
</em><em>Trabajadora social<br />
</em><em>España<br />
</em><em>Enero de 2021</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/01/escucha-esencial-hoy/">Escucha, esencial hoy</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Hospitalidad</title>
		<link>https://www.revistare.com/2017/04/hospitalidad/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Apr 2017 04:56:45 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Esther BORREGO</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2017/04/hospitalidad/">Hospitalidad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Durante un año trabajé en el proyecto “Rosalía Rendu”, Vincles, de la Compañía de las Hijas de la Caridad, en que cada noche tres o cuatro parejas de voluntarios salían a la calle a visitar a las personas que duermen bajo el cielo, aquellas que lo han perdido todo, los llamados “sin techo”, con la única intención de estar un rato con ellos y conversar si es el momento, o si no, al menos, desearles buenas noches.</p>
<p style="text-align: justify;">Estoy segura que para muchas de las personas que visitábamos esta era una de las pocas visitas amables que recibían durante el día, y eso que, no llevábamos nada, no dábamos nada, solo les mirábamos a los ojos y los llamábamos por su nombre, si lo sabíamos, pero, sin duda, el poder sentirse reconocido y el hecho de saber que lo íbamos a buscar a él en concreto era ya un cambio respecto a todo lo que había conocido hasta entonces.</p>
<figure id="attachment_1924" aria-describedby="caption-attachment-1924" style="width: 281px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/04/interior.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-1924" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/04/interior-225x300.jpg" alt="Hospitalidad" width="281" height="326" /></a><figcaption id="caption-attachment-1924" class="wp-caption-text"><em>Fotografía: Esther Borrego</em></figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Mientras los grupos de voluntarios salían a pasear por las diferentes rutas preparadas, en el pequeño espacio que hay en pleno centro del barrio del Raval de Barcelona, nos quedábamos una voluntaria y yo que estaba cada noche acogiendo a las personas que venían a dormir o a tomar alguna cosa caliente.</p>
<p style="text-align: justify;">He de reconocer que los primeros días no me fue fácil entender el papel que tenía mi presencia allí, yo, trabajadora social, allí no estaba como tal, pero a la vez tampoco como educadora, allí sólo recibía, acogía, acompañaba&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">De repente, una noche llamaron a la puerta, al abrir en la pared de enfrente mismo estaba Cristian apoyado. Un señor que había venido algún día, casi siempre lo habían traído los voluntarios porque su estado no le permitía llegar él sólo caminando, bebía mucho, pero aquel día, allí, apoyado en la pared con una sonrisa que le llenaba la cara me dijo: “Señora, hoy no estoy borracho, ¿puedo entrar?” estaba muy contento, muy satisfecho y me lo quería decir. Entró y estuvimos charlando y riendo como siempre que venía. Es una persona alegre y disfruta de la vida a pesar de todo o quizás gracias a todo.</p>
<p style="text-align: justify;">Aquella noche entendí que lo que yo hacía en aquel pequeño y austero espacio acogedor, era posibilitar que aquel que te abre la puerta, que te acoge, te reconozca y a la vez y quizás más, que tú le conozcas, que al decirle “hoy no estoy borracho” sin saber lo que pasará mañana, entienda la profundidad de esa expresión y comparta contigo la alegría del éxito conseguido hoy, porque te ha visto otros días en otro estado y te ha acogido.</p>
<p style="text-align: justify;">Al pensar en hospitalidad, puedo pensar en abrir las puertas de casa y seguramente, en hacerlo para alguien que es diferente a mí, que tiene características que le hacen vivir de otra forma, costumbres que le hacen valorar otras cosas, alguien que no forma parte de mi día a día.</p>
<p style="text-align: justify;">Y hay que pensar como dice el filósofo Daniel Innerarity “… la idea de hospitalidad nos recuerda algo peculiar de nuestra condición: nuestra existencia es quebradiza y frágil, necesitada y dependiente de cosas que no están a nuestra absoluta disposición, expuesta a la fortuna. Por eso, sufrimos penalidad, necesitamos de los otros&#8230;” cosa que no tenemos demasiado presente y menos cuando nos encontramos delante de alguien que vive sin nada, que en su historia lo ha perdido todo y eso se hace demasiado evidente.</p>
<figure id="attachment_1919" aria-describedby="caption-attachment-1919" style="width: 382px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/04/destacada.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-1919" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/04/destacada-1024x680.jpg" alt="Hospitalidad" width="382" height="254" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/04/destacada-1024x680.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/04/destacada-300x199.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/04/destacada-600x399.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/04/destacada-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/04/destacada.jpg 1072w" sizes="auto, (max-width: 382px) 100vw, 382px" /></a><figcaption id="caption-attachment-1919" class="wp-caption-text"><em>Fotografía: Esther Borrego</em></figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Agradezco profundamente el tiempo que he podido compartir la vida con personas que llevan mochilas llenas de sufrimiento, de dolor&#8230; personas que lo han perdido todo y no una vez sino muchas, algunos han intentado levantarse pero vuelven a caer y aún así lo intentan de nuevo, quizás hasta que ya no pueden más.</p>
<p style="text-align: justify;">Seguramente lo primero que aprendí es que no hay nada que nos haga tan diferentes, cualquier hombre o mujer delante de otro tiene muchas más cosas que los hace iguales que no las que los hagan diferentes, pero nosotros remarcamos tanto lo que nos diferencia que incluso nos matamos por ello, ¡cuando hay tanto que nos iguala!</p>
<p style="text-align: justify;">El mejor regalo ha sido poder comer cada día en una mesa con personas que habían tenido vidas muy diferentes pero que todos habíamos nacido de una madre y un día moriremos. Y en aquella mesa todos éramos uno más y, como expresa Josep María Esquirol al inicio de su ensayo <em>La resistencia íntima, </em>“renovamos la vida juntos y la fruición de los alimentos la sintetiza la dimensión más anímica: sentarse alrededor de la mesa y compartir palabra y gesto”.</p>
<p style="text-align: justify;">Y es al encontrarte cara a cara, de tú a tú, con alguien con una historia de vida tan diferente a la tuya, cuando puedes valorar todo lo recibido y a la vez situarte en que si él o ella lo ha podido perder, quizás tú también puedes hacerlo. Sí, ahora soy muy consciente de que quedarse en la calle no es tan imposible y que en muchas circunstancias lo único que nos lo puede evitar es la red familiar y/o social que tenemos. Porque todos nacemos extremadamente vulnerables y sin los otros no sobreviviríamos, pero eso lo olvidamos con demasiada facilidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Quizás para mí la hospitalidad es abrir el corazón al otro, ofrecer un espacio de intimidad donde pueda ser él, donde descansar, reposar,&#8230; tiene más que ver con ser cobijo para el otro&#8230;</p>
<p><em>Esther BORREGO LINARES<br />
</em><em>Trabajadora social<br />
</em><em>Barcelona (España)</em></p>
<h6><em>* Artículo publicado originalmente en catalán en la Revista Valors, febrero 2017</em></h6><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2017/04/hospitalidad/">Hospitalidad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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