<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>muerte | Revista RE Castellano</title>
	<atom:link href="https://www.revistare.com/tag/muerte/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://www.revistare.com</link>
	<description>Revista de pensamiento y opnión</description>
	<lastBuildDate>Tue, 06 May 2025 15:25:15 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=7.0.3</generator>

<image>
	<url>https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/02/cropped-Base_logo_web_2-32x32.jpg</url>
	<title>muerte | Revista RE Castellano</title>
	<link>https://www.revistare.com</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>Tanatología festiva</title>
		<link>https://www.revistare.com/2025/05/tanatologia-festiva/</link>
					<comments>https://www.revistare.com/2025/05/tanatologia-festiva/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 May 2025 04:59:09 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[Alfredo Rubio de Castarlenas]]></category>
		<category><![CDATA[fiesta]]></category>
		<category><![CDATA[Javier Bustmante]]></category>
		<category><![CDATA[muerte]]></category>
		<category><![CDATA[tanatología]]></category>
		<category><![CDATA[Tanatología festiva]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.revistare.com/?p=26622</guid>

					<description><![CDATA[<p>Javier BUSTAMANTE</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2025/05/tanatologia-festiva/">Tanatología festiva</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_26623" aria-describedby="caption-attachment-26623" style="width: 775px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/05/aquest-mati-scaled.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class=" wp-image-26623" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/05/aquest-mati-1024x768.jpg" alt="" width="775" height="618" /></a><figcaption id="caption-attachment-26623" class="wp-caption-text">Fotografía: Javier Bustamante</figcaption></figure>
<p>&nbsp;</p>
<h4><span style="font-size: 14pt;"><strong>Alfredo Rubio,</strong></span><br />
<span style="font-size: 14pt;"><strong>por una tanatología en clave de fiesta</strong></span></h4>
<p style="text-align: justify;">Me viene a la memoria unas palabras de un soneto de Alfredo Rubio de Castarlenas (Barcelona, 1919-1996): «cada uno tendrá su propia forma de morir». Desde hace un año fui acompañando a un amigo de más de 80 años en su proceso de enfermedad terminal. Durante este tiempo han ido muriendo otras personas amigas de ambos de diversas edades y por motivos también diversos. Es por esta razón que este verso de Alfredo Rubio me parece tan contundente ahora mismo. Incluso porque, este amigo que parecería tendría que morir antes que las otras personas que he mencionado, todavía lucha por la vida.</p>
<p style="text-align: justify;">Es un misterio la muerte, como lo es el nacimiento e, incluso, el recorrido vital de cada persona. Cada uno y cada una tendremos nuestra forma de morir, pero también porque nuestra manera de vivir es única. Hay un dicho que dice: murió tal como vivió. Siento que no es del todo cierta, porque a veces morimos de una manera que no es congruente con la manera de haber vivido. En todo caso, se refiere a que la manera en que vivimos de alguna manera acaba afectando la manera en que irán siendo nuestros últimos días. Pero el momento final siempre será un misterio.</p>
<p style="text-align: justify;">Misterio, no en el sentido tenebroso, sino de gran incógnita. La muerte no es la gran respuesta ni la conclusión final, más bien es la gran pregunta y a menudo el desencadenante de procesos nuevos, sobre todo dentro del continente humano que rodea a la persona que «marcha».</p>
<p style="text-align: justify;">La ausencia de una persona, sea a raíz de una muerte física o de cualquier «dejar de estar», siempre desemboca en una nueva presencia. Ese espacio y tiempo antes ocupados por la persona se llenan de todo lo que representa para nosotros y es así como se nos revela su esencia. Este itinerario que va de la ausencia a la nueva presencia y descubre la esencia, nos hace valorar la vida que hay detrás de la muerte.</p>
<p style="text-align: justify;">Dicho de otra manera, la muerte no es un momento final, sino todo un proceso que empieza desde el nacimiento, nos acompaña toda la vida y continúa más allá de nuestro estar aquí. Y podríamos decir más: empezamos, como posibilidad, desde antes de nacer y continuamos existiendo en la vida de otras personas de las que también hemos sido causa sin la cual no existirían.</p>
<p style="text-align: justify;">El propio Alfredo Rubio escribió un artículo que se titulaba: «La muerte no es la, sino nos», donde decía que no podemos hablar de la muerte en términos abstractos y externos a la persona, sino en términos concretos e intrínseco al existir. No es la muerte, sino mi muerte. Rubio, como vamos viendo, era un gran tanatólogo. Fue un gran formador de personas, de hecho creó el <em>realismo existencial</em>, que más que una corriente de pensamiento es un estilo de vivir. Y como gran vitalista, reflexionó mucho sobre la muerte.</p>
<p style="text-align: justify;">En su último tramo de vida, Alfredo decía que incluso morir es una fiesta. La fiesta, otra de las dimensiones humanas que trató generosamente. Para Rubio la fiesta es lo más opuesto a la guerra. Tienen mucho en común: son creativas, requiere energía y esfuerzo, unen personas con un mismo fin&#8230; Pero son de signo tan radicalmente opuesto: una construye y la otra destruye; una iguala a las personas y les da dignidad, la otra las jerarquiza y las degrada; una comunica vida, la otra siembra muerte.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin haber estudiado tanatología, él insistía en que se tenía que dar un nuevo tratamiento al proceso del buen morir y del buen despedir a las personas y acompañarnos a los que quedamos. Incluso con despedidas de serenidad festiva, de agradecimiento, de alegría expresada debidamente cuando fuera posible. Tenemos derecho a ser recordados de la mejor manera una vez superado los momentos de dolor. Ahora los tanatorios empiezan a incluir un poco esta dimensión menos trágica y más agradecida, pero todavía nos encontramos con edificios fríos y con despedidas exprés y de tipo funcionario con cartas de servicios.</p>
<p style="text-align: justify;">Para concluir esta reflexión-homenaje traigo aquí los versos de otro poema del Alfredo Rubio: «¡Qué hermoso /que aunque yo muera/ todo en el universo seguirá rodando/ como si tal cosa!». Aquí rezuma la humildad óntica de la que tanto hablaba él. «¡Pudiendo no existir, existimos!» Y, de esta manera, también un día dejaremos de existir. Al menos tal y como nos percibimos ahora.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Javier BUSTAMANTE ENRIQUEZ</em><br />
<em>Poeta</em><br />
<em>Ciudad de México, México</em><br />
<em>Mayo de 2025</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2025/05/tanatologia-festiva/">Tanatología festiva</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.revistare.com/2025/05/tanatologia-festiva/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La muerte, resumen de vida</title>
		<link>https://www.revistare.com/2022/11/la-muerte-resumen-de-vida/</link>
					<comments>https://www.revistare.com/2022/11/la-muerte-resumen-de-vida/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Nov 2022 05:56:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Realismo existencial]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[22 historias de realismo existencial]]></category>
		<category><![CDATA[aceptación]]></category>
		<category><![CDATA[Ignacio Fernández]]></category>
		<category><![CDATA[La muerte resumen de vida]]></category>
		<category><![CDATA[muerte]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.revistare.com/?p=8832</guid>

					<description><![CDATA[<p>Ignacio FERNÁNDEZ</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/11/la-muerte-resumen-de-vida/">La muerte, resumen de vida</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Noviembre es un mes en el que se habla de la muerte, se recuerda especialmente a los seres queridos que nos han ido «dejando».</p>
<p style="text-align: justify;">Por ello compartimos este video,  continuando con la difusión de los vídeos que Ignacio Fernández realiza a partir del libro <em>22 Historias clínicas —progresivas— de realismo existencial</em>, de Alfredo Rubio.</p>
<p style="text-align: justify;">En esta ocasión Ignacio Fernández trata ampliamente el tema de la muerte, su aceptación, la importancia de que se trate de forma constructiva y como la vivencia de la muerte es también un tema cultural. Y acaba con: «en este mundo, sólo no mueren aquelos que no existen».</p>
<p style="text-align: justify;"><iframe title="YouTube video player" src="https://www.youtube-nocookie.com/embed/n95to5T1RNM" width="560" height="315" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen"></iframe></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/11/la-muerte-resumen-de-vida/">La muerte, resumen de vida</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.revistare.com/2022/11/la-muerte-resumen-de-vida/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Trasfondo</title>
		<link>https://www.revistare.com/2021/03/trasfondo-47/</link>
					<comments>https://www.revistare.com/2021/03/trasfondo-47/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 07 Mar 2021 05:59:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[Trasfondo]]></category>
		<category><![CDATA[edad]]></category>
		<category><![CDATA[Javier Bustamante]]></category>
		<category><![CDATA[muerte]]></category>
		<category><![CDATA[poesía]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.revistare.com/?p=6500</guid>

					<description><![CDATA[<p>Javier BUSTAMANTE</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/03/trasfondo-47/">Trasfondo</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/03/flama.jpg"><img decoding="async" class="aligncenter size-large wp-image-6501" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/03/flama-1024x768.jpg" alt="" width="660" height="495" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/03/flama-1024x768.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/03/flama-300x225.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/03/flama-600x450.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/03/flama-1536x1152.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/03/flama-90x68.jpg 90w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/03/flama.jpg 2048w" sizes="(max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<div class="kvgmc6g5 cxmmr5t8 oygrvhab hcukyx3x c1et5uql ii04i59q">
<div dir="auto">Cuando leo que alguien ha muerto</div>
<div dir="auto">a determinada edad,</div>
<div dir="auto">en seguida pienso: me faltan</div>
<div dir="auto">
<p>tantos años</p>
</div>
</div>
<div class="o9v6fnle cxmmr5t8 oygrvhab hcukyx3x c1et5uql ii04i59q">
<div dir="auto">entonces consiento que</div>
<div dir="auto">la muerte de cualquier ser humano</div>
<div dir="auto">
<p>me atañe</p>
</div>
</div>
<div class="o9v6fnle cxmmr5t8 oygrvhab hcukyx3x c1et5uql ii04i59q">
<div dir="auto">o es que morir es un verbo</div>
<div dir="auto">destinado a conjugarse en plural.</div>
</div>
<div dir="auto"></div>
<div dir="auto"></div>
<div class="o9v6fnle cxmmr5t8 oygrvhab hcukyx3x c1et5uql ii04i59q">
<div dir="auto"><em>Javier BUSTAMANTE ENRIQUEZ<br />
</em><em>Poeta<br />
</em><em>Ciudad de México, México<br />
</em><em>Marzo de 2021</em></div>
</div><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/03/trasfondo-47/">Trasfondo</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.revistare.com/2021/03/trasfondo-47/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Caducidad histórica</title>
		<link>https://www.revistare.com/2019/11/caducidad-historica/</link>
					<comments>https://www.revistare.com/2019/11/caducidad-historica/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 Nov 2019 05:58:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[Alfredo Rubio]]></category>
		<category><![CDATA[Caducidad histórica]]></category>
		<category><![CDATA[historia]]></category>
		<category><![CDATA[imprenta]]></category>
		<category><![CDATA[Javier Bustamante]]></category>
		<category><![CDATA[libros]]></category>
		<category><![CDATA[muerte]]></category>
		<category><![CDATA[realismo existencial]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.revistare.com/?p=4907</guid>

					<description><![CDATA[<p>Javier BUSTAMANTE</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2019/11/caducidad-historica/">Caducidad histórica</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_4908" aria-describedby="caption-attachment-4908" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/11/IMG_0860.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-large wp-image-4908" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/11/IMG_0860-1024x768.jpg" alt="" width="660" height="495" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/11/IMG_0860-1024x768.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/11/IMG_0860-300x225.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/11/IMG_0860-600x450.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/11/IMG_0860-90x68.jpg 90w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-4908" class="wp-caption-text">Fotografía: Javier Bustamante</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">¿Podemos atrevernos a comparar un acontecimiento histórico con un ser vivo? Sí, ya que posee causas que lo originan, nacimiento, desarrollo, el contexto donde se desarrolla… una muerte y, por consiguiente, su recuerdo o relato histórico.</p>
<p style="text-align: justify;">Propongo hacer este ejercicio siguiendo la serie de artículos que venimos presentando en esta sección, basándonos en el libro <i>22 historias clínicas –progresivas– de realismo existencial</i> (Alfredo Rubio de Castarlenas. Edimurtra: Barcelona, 1985). En esta ocasión corresponde a la historia número cinco, la cual tiene por personaje central a Máximo, un hombre de 40 años, casado y padre de familia, en el momento de mayor plenitud de su vida.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p style="text-align: justify;">En Máximo resplandece una cara de la moneda, la de la vida. La otra, la de la muerte, para él queda oculta. Acepta todo como viene y se alegra de ser quien es y como es. Lo que aún no puede aceptar es el límite máximo: la muerte propia.</p>
<p style="text-align: justify;">Partiendo de aquí quisiera yo dirigir este planteamiento de la muerte hacia el enfoque de la Historia. Sin duda, hasta que no vivimos la muerte de alguna persona querida o, de cerca, la propia debido a un accidente o enfermedad, no podemos realmente sopesar este límite máximo. Cuando cobramos consciencia plena de que somos seres murientes y que también la realidad lo es, podemos abrazar la vida de otra manera. Nos damos cuenta de su dimensión real, tanto espacial como temporal. Y este aprendizaje nos arraiga en el aquí y el ahora.</p>
<p style="text-align: justify;">Comprender la Historia como si los acontecimientos que la conforman fueran seres vivos que se relacionan entre sí, cual organismos autónomos interdependientes, puede parecer una ficción. Pero hagamos el ejercicio literario para paladear la idea de la muerte de los acontecimientos históricos.</p>
<p style="text-align: justify;">Un hecho cualquiera no brota de la nada, tiene unos antecedentes que lo originan. Estos pueden ser muy evidentes y claros desencadenantes del hecho a estudiar o, bien, remontarse a un pasado lejano donde se fueron incubando y a un lugar remoto y sin aparente conexión. El caso es que ningún acontecimiento histórico brota de la nada.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p style="text-align: justify;">Una vez comienza a efervescer, a irrumpir en la realidad, hay un primer momento de extrañeza, de novedad, de incomodidad… hasta que forma parte de la vida cotidiana e ilumina o llena ese presente. A veces puede ser como un sol de mediodía que abarque generaciones de personas, siglos quizás. O, por el contrario, un hecho fugaz que apenas queda registrado en la memoria de unas cuantas. Hasta que llega un momento en que otros factores de la realidad comienzan a cobrar más peso y desplazan a este ocasionando su “muerte”, su ineficacia para explicar el presente o para cumplir con la función social que venía desempeñando.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p style="text-align: justify;">Pongamos por ejemplo algo que para las generaciones recientes va desapareciendo de su mapa vital: el libro. Sobre todo el libro impreso. Podemos imaginar sus antecedentes en los orígenes de la escritura, cuando se usaban distintos soportes como la piedra, la piel, el papiro, el pergamino. Y sobre ellos se plasmaban los hechos importantes que eran dignos de quedar en la memoria de un colectivo: mitos, leyendas, leyes, la historia del pueblo… Hasta que se llegó a la invención de la imprenta en 1440 por Johannes  Gutenberg. Este invento constituyó una gran revolución para la Edad Moderna.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p style="text-align: justify;">El libro impreso dio la posibilidad de la divulgación “masiva” del conocimiento escrito. Los copistas quedaban desplazados y con ello surgía también una nueva industria que demandaba la producción de papel, tinta, máquinas y oficios también nuevos. Así nació el libro impreso y con este hecho las opiniones se dividían entre quienes lo adoptaron enseguida como un gran avance y quienes lo consideraban como algo negativo.</p>
<p style="text-align: justify;">Hasta que llegó su normalización en las sociedades de casi todo el mundo. Han pasado casi seiscientos años y para quienes han nacido en el siglo XXI un libro impreso comienza a ser un objeto raro en casa que ocupa espacio innecesario y que es sustituible por su equivalente digital.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p style="text-align: justify;">¿Estaremos asistiendo a la muerte progresiva del libro tal como lo hemos conocido? ¿Llegará el momento en que los libros que queden sobre el planeta sean objetos de museo, archivos o bienes caros en manos de coleccionistas? Entonces sí, ¿el libro será Historia? Un objeto que ha ayudado a la humanidad a transmitir ideas, facilitar cambios sociales, despertar la imaginación… comienza a ver sus límites para muchas personas y a desaparecer de su vida cotidiana para quedar sólo en la memoria.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p style="text-align: justify;">Las personas que hemos crecido con libros en las manos, para las cuales leer sobre una pantalla aún es algo por incorporar a nuestras vidas, vemos cómo estos amigos impresos van quedándose relegados, como si tuviesen un “chip de la obsolescencia”. Nos toca aceptar el cambio de paradigma, como si fuera ese límite máximo que llega al final de la vida.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p style="text-align: justify;">Seguramente los libros impresos no desaparecerán del todo, sólo cambiará su manera de estar en la sociedad. La función que hacían de propagar ideas, de ser objetos de arte, de enseñar, ahora la tienen otros soportes materiales e inmateriales.</p>
<p style="text-align: justify;"><em><br />
Javier BUSTAMANTE ENRIQUEZ</em><br />
<em>Psicólogo social</em><br />
<em>Ciudad de México</em><br />
<em>Noviembre de 2019</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2019/11/caducidad-historica/">Caducidad histórica</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.revistare.com/2019/11/caducidad-historica/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La Historia también es mortal</title>
		<link>https://www.revistare.com/2019/08/la-historia-tambien-es-mortal/</link>
					<comments>https://www.revistare.com/2019/08/la-historia-tambien-es-mortal/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Aug 2019 04:58:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[22 Historias clínicas de realismo existencial]]></category>
		<category><![CDATA[aceptación]]></category>
		<category><![CDATA[Alfredo Rubio]]></category>
		<category><![CDATA[contingencia]]></category>
		<category><![CDATA[historia]]></category>
		<category><![CDATA[Javier Bustamante]]></category>
		<category><![CDATA[La Historia también es mortal]]></category>
		<category><![CDATA[muerte]]></category>
		<category><![CDATA[realismo existencial]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.revistare.com/?p=4643</guid>

					<description><![CDATA[<p>Javier BUSTAMANTE</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2019/08/la-historia-tambien-es-mortal/">La Historia también es mortal</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_4644" aria-describedby="caption-attachment-4644" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/08/historia-5.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-large wp-image-4644" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/08/historia-5-1024x752.jpg" alt="" width="660" height="485" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/08/historia-5-1024x752.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/08/historia-5-300x220.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/08/historia-5-600x441.jpg 600w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-4644" class="wp-caption-text">Foto: Javier Bustamante</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Este año es el centenario del nacimiento del Dr. Alfredo Rubio de Castarlenas (Barcelona, 1919-1996), autor de la corriente filosófica del <i>realismo existencial</i>, en la cual estamos basando esta serie de artículos. La historia cinco de su libro <i>22 historias clínicas –progresivas– de realismo existencial</i> (Edimurtra), trata sobre la muerte.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p style="text-align: justify;">Para Alfredo Rubio la muerte es uno de los temas capitales del realismo existencial, ya que entra en el ámbito de la contingencia, los límites, la humildad óntica. Somos seres que no existíamos, que comenzamos a existir y que en algún momento dejaremos de existir. Estos límites, para Rubio, lejos de ser fuente de angustia, son motivo de una honda alegría. Existimos dentro de unos márgenes y hemos de gozar de ello dentro de las circunstancias particulares que a cada uno y a cada una nos configuran.</p>
<p style="text-align: justify;">En esta historia clínica nos encontramos con Máximo, un hombre de 40 años, padre de familia y con una vida plena. Complacido con todo, menos con la idea de morir. En la plenitud de la vida, un accidente fatal lo lleva a las puertas de la muerte. Salva la vida y esta oportunidad le lleva a hacer las paces con su muerte.</p>
<p style="text-align: justify;">Sirvan estos tres párrafos como preámbulo para el ejercicio que venimos haciendo, intentando mirar la Historia (con mayúscula) desde las claves que nos aportan cada una de las historias clínicas del Dr. Rubio.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p style="text-align: justify;">Hay muchas definiciones de Historia. Actualmente se está más de acuerdo en que, como todas las disciplinas del conocimiento, no existe la objetividad ni la neutralidad en términos estrictos. La Historia tiene mucho de emocional y en cada periodo de la humanidad se reescribe, desde diferentes ángulos, el mismo hecho histórico. Porque la Historia es pasada, pero no puede sobrevivir sin su anclaje en el presente. Y ese anclaje se lo damos las personas concretas que la estudiamos, la re-visamos y re-escribimos, la encarnamos consciente o inconscientemente.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p style="text-align: justify;">En tanto que la encarnamos seres concretos, esa Historia comienza a vivir, o continúa viviendo, en cada persona. Y, por la misma razón, también muere en cada ser humano. Yo, como persona soy fruto de un momento histórico determinado. Pertenezco a una cultura concreta, tengo una información genética que me hace ser físicamente como soy, he heredado costumbres, creencias, bienes materiales e inmateriales. Todas estas condiciones me hacen ser quien soy y como soy. Para la Historia represento un límite en el cual ella se objetiviza, se encarna. Sin el límite o el continente, el contenido se dispersa, se diluye. La Historia sólo puede “ser” si se materializa en las historias de las personas y los pueblos.</p>
<p style="text-align: justify;">En este sentido, la Historia tiene mucho de mortal. Y si es mortal, también es viva. Todo el tiempo se va transformando, adaptándose cual ser vivo a las circunstancias que le permitan existir. Por eso la Historia, aunque lo parezca, nunca es definitiva ni ha quedado escrita de una vez y para siempre.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p style="text-align: justify;">Máximo, después de vérselas de cerca con la muerte, hizo las paces con ella. Se sabe un ser mortal y ya no le angustia tener fin ni que sus seres queridos también lo tengan. ¿Cómo podemos trasladar este sentimiento de paz hacia la mortalidad de la Historia?</p>
<p style="text-align: justify;">La clave es la aceptación y el gozo por el presente y por los y las presentes. De manera terapéutica hacemos el camino de hurgar en el pasado para entender el presente y aceptarlo. Con la Historia pasa algo similar: decimos que quien no conoce la Historia está condenado a repetirla. En realidad lo que repetimos no es la Historia, sino la manera de reaccionar inconsciente ante las circunstancias de la vida. Conocerla y saber que somos fruto de ella nos hace sensibles a comprender cómo hemos venido actuando como pueblo y como humanidad y que hay maneras de cambiar nuestra actitud ante los acontecimientos.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p style="text-align: justify;">Por poner un ejemplo, en la Ciudad de México, el 19 de septiembre de 1985, tuvo lugar un terremoto terrible que acabó con muchas vidas y dejó una honda huella en la memoria colectiva de todo el país. Esta huella histórica se materializa en que cada 19 de septiembre, por la mañana, se realiza un simulacro de evacuación en toda la ciudad como medida preventiva y pedagógica de cómo actuar ante una manifestación de esta naturaleza. Justamente el 19 de septiembre del 2018, por la mañana como cada año, se realizó dicho simulacro y después cada quien volvió a su vida cotidiana. Las horas avanzaron y hacia el mediodía sonaron las alarmas, pero en esta ocasión el peligro fue real. Nuevamente un terremoto dejó consecuencias fatales a una de las ciudades más pobladas del planeta.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, no fue igual que en 1985. Había una consciencia ciudadana y un saber responder de manera colectiva. La solidaridad en seguida se despertó. Las personas sabían cómo organizarse, qué cosas llevar a los lugares más afectados. La nueva tecnología se utilizó como recurso. A los pocos minutos, muchas personas retiraron sus contraseñas de los módems para que hubiera señal wifi gratis en toda la ciudad y cualquier persona pudiera avisar a sus familiares que estaba viva. Linternas, pilas, agua, comida no perecedera… todo mundo sabía qué era imprescindible y qué era innecesario aportar. La ciudadanía fue más ágil organizándose por cuenta propia que ni las mismas instituciones.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p style="text-align: justify;">Todo esto es memoria histórica también y habla de un hacer las paces con la muerte porque se la sabe encarar. Aprender del pasado no es sólo memorizar fechas y nombres, sino recurrir a la memoria emocional, a la intuición y a la solidaridad como herencia compartida.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Javier BUSTAMANTE ENRIQUEZ</em><br />
<em>Poeta</em><br />
<em>Ciudad de México (México)</em><br />
<em>Agosto de 2019</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2019/08/la-historia-tambien-es-mortal/">La Historia también es mortal</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.revistare.com/2019/08/la-historia-tambien-es-mortal/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>«Lo mejor de todo es estar vivo»</title>
		<link>https://www.revistare.com/2019/07/lo-mejor-de-todo-es-estar-vivo/</link>
					<comments>https://www.revistare.com/2019/07/lo-mejor-de-todo-es-estar-vivo/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 07 Jul 2019 04:58:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[Social / Solidaridad]]></category>
		<category><![CDATA[acompañamiento]]></category>
		<category><![CDATA[agradecimiento]]></category>
		<category><![CDATA[Esther Borrego]]></category>
		<category><![CDATA[existencia]]></category>
		<category><![CDATA[Lo mejor de todo es estar vivo]]></category>
		<category><![CDATA[muerte]]></category>
		<category><![CDATA[vida]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.revistare.com/?p=4622</guid>

					<description><![CDATA[<p>Esther BORREGO</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2019/07/lo-mejor-de-todo-es-estar-vivo/">«Lo mejor de todo es estar vivo»</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Gracias Adolfo por tu humildad y confianza.</p>
<p style="text-align: justify;">Hace unos días fui a visitar a un amigo que acababan de trasladar a una unidad de cuidados paliativos cerca de Barcelona para que en los últimos días pudiera estar acompañado de las personas que para él habían sido importantes.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando salimos afuera para que se fumara uno de sus últimos cigarrillos, hablando de su situación y del motivo por el que estaba allí, le propuse pensar en las cosas buenas que recordaba haber vivido. «Esther, ¡lo mejor es estar vivo!» me dijo sin pensarlo y creo que sin ser consciente de la gran verdad que estaba diciendo y de la gran lección que me llevé aquella noche en el corazón.</p>
<figure id="attachment_4623" aria-describedby="caption-attachment-4623" style="width: 354px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/07/adolfo.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-4623 " src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/07/adolfo-300x225.jpg" alt="" width="354" height="286" /></a><figcaption id="caption-attachment-4623" class="wp-caption-text">«Una nueva luz apareció en su vida cuando<br />estuvo durmiendo en uno de esos lugares que consiguen dar<br />un poco de paz a quien la busca a pesar de no tener nada&#8230;»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Adolfo era una de esas personas que la vida no ha tratado muy bien. Desde niño vivió situaciones que no favorecieron su autonomía ni su felicidad. Con una patología mental grave aunque compensada, un largo recorrido de vivir en la calle y en situaciones precarias. Esos fueron los motivos por los que llegó a nuestras vidas.</p>
<p style="text-align: justify;">Al inicio nada fue fácil, hasta que fuimos conscientes de que no era un problema de actitud, sino de enfermedad, de incapacidad… Una vez tomamos consciencia de ello, descubrimos una persona dócil, tierna, confiada… con la que pudimos trabajar de manera sencilla los hábitos de la vida diaria que había perdido. Aún recuerdo cuando descubrió lo bien que le sentaba la ducha, o no dormir siestas eternas.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero este no fue el fin de una vida llena de dolor. Parece que no todos descubrimos lo mismo en el mismo momento. Los que seguían pensando que tenía un problema de actitud y que, por tanto, podía cambiarla con voluntad, le acompañaron a hacerlo, dejándolo sin el apoyo que para él había supuesto la única época de tranquilidad que recordaba.</p>
<p style="text-align: justify;">Si, volvió a la calle, a dormir en cualquier rincón, a no comer, a necesitar evadirse de la realidad de la única forma que conocía, tomar distintas sustancias, a no tomar la medicación que le permitía cierta estabilidad y tuvo diversos ingresos por urgencia.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero de repente una nueva luz apareció en su vida cuando estuvo durmiendo en uno de esos lugares que consiguen dar un poco de paz a quien la busca a pesar de no tener nada, ni creer poder encontrarla. Una noche apareció por Vincles, un proyecto muy especial de la compañía de las Hijas de la Caridad. Fue en ese lugar, junto con el apoyo de otras trabajadoras sociales de otros servicios, donde pudo reencontrar cierta estabilidad.</p>
<p style="text-align: justify;">En agosto se instalaba en la que iba a ser su casa durante un periodo, no sabíamos cuánto. Era una granja en el campo, donde le cuidaron, se sintió querido y empezó a mejorar. Estaba contento.</p>
<p style="text-align: justify;">El día 31 de diciembre, tras un ingreso de urgencias en el Hospital de Reus, fue diagnosticado de cáncer de hígado y de páncreas. Debido a su estado excesivamente débil no había posibilidad de tratamiento y al parecer no le quedaba mucho tiempo.</p>
<p style="text-align: justify;">Y así, en menos de quince días, Adolfo dejaba de vivir, de sufrir, pero también de soñar, pero lo hacía convencido de que a pesar de su historia lo mejor de todo es estar vivo, vivir. Lo dijo con esa ingenuidad que le caracterizaba, con esa con la que uno puede aprender, valorarlo todo y parece ser que también a agradecerlo todo.</p>
<p><em>Esther BORREGO LINARES<br />
</em><em>Trabajadora Social<br />
</em><em>España<br />
</em><em>(escrito hace ya algún tiempo)<br />
</em><em>Publicado en este medio: Julio de 2019</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2019/07/lo-mejor-de-todo-es-estar-vivo/">«Lo mejor de todo es estar vivo»</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.revistare.com/2019/07/lo-mejor-de-todo-es-estar-vivo/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Morir, algo humano</title>
		<link>https://www.revistare.com/2018/11/morir-algo-humano/</link>
					<comments>https://www.revistare.com/2018/11/morir-algo-humano/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Elena Giménez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Nov 2018 06:00:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[Alfredo Rubio]]></category>
		<category><![CDATA[Dar vida a pesar de todo]]></category>
		<category><![CDATA[existir]]></category>
		<category><![CDATA[hijos]]></category>
		<category><![CDATA[Morir algo humano]]></category>
		<category><![CDATA[muerte]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.revistare.com/?p=3828</guid>

					<description><![CDATA[<p>Muchos temen la muerte. Querrían no tener que morir. Sin embargo, viven normalmente...</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2018/11/morir-algo-humano/">Morir, algo humano</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_3829" aria-describedby="caption-attachment-3829" style="width: 327px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/11/foto-cementiri.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-3829" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/11/foto-cementiri-300x291.jpg" alt="" width="327" height="317" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/11/foto-cementiri-300x291.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/11/foto-cementiri.jpg 477w" sizes="auto, (max-width: 327px) 100vw, 327px" /></a><figcaption id="caption-attachment-3829" class="wp-caption-text">Fotografia: Elena Giménez</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Noviembre, por tradición, es el mes relacionado o unido, para muchos, a la muerte. Es a principios de este mes cuando, mayoritariamente, se visita y se ofrendan flores a los difuntos, como manifestación pública del íntimo recuerdo de nuestros seres queridos que han fallecido recientemente o ya hace años.</p>
<p style="text-align: justify;">Y es en este contexto, que he recordado el tratamiento del tema de la muerte en un monográfico de la revista RE: “Morir, algo humano”. Quiero compartir, como editorial, el siguiente texto, y hacerlo también en memoria de su autor, fundador y promotor de la revista.</p>
<p><span style="font-size: 14pt;"><strong>Dar vida a pesar de todo</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;">Muchos temen la muerte. Querrían no tener que morir. Sin embargo viven normalmente. Trabajan y se casan. Tienen hijos.</p>
<p style="text-align: justify;">Me parece eso, una contradicción. Si temen y no querrían morir, ¿cómo se atreven a engendrar un niño que al darle vida, se la dan inevitablemente mortal? Imposible creer que sea una secreta venganza, tan injusta por otra parte: ya que me engendraron a mí, yo engendro a otros para que pasen la misma angustia que yo. Esto, además, contradiría el verdadero amor y ternura que los padres sienten por sus hijos. Más cierto debe ser lo contrario. A pesar de tener que morir, uno ama tanto la existencia que, por encima de todo, se desea ilusionadamente poder transmitirla a otros.</p>
<p style="text-align: justify;">Alguien podrá objetar: los hijos se tienen por la fuerza del instinto, como ocurre en todos los animales. Me parece que decir esto, es reducir el problema. El ser humano, en efecto, es un animal pero racional y consciente. Es consciente hasta de sus instintos y los suficientemente libre para controlarlos, sobre todo cuando se trata de una cosa tan tremenda como es dar la muerte a seres que, por otro lado, son los que más se aman: los hijos de nuestras entrañas. También el ser humano es lo suficientemente inteligente para compaginar su instinto de placer gratificante con una permanente no concepción si así quisiera. Por lo tanto, si tienen hijos, es porque se les quiere tener -explícita o implícitamente- y se les desea.</p>
<p style="text-align: justify;">Podría argüirse: el hombre a veces es tan egoísta, que puede desear los hijos sólo para tener unos muñecos con que jugar mejor; o para satisfacer este poder cuasi divino, de crear nuevos seres; o tener quienes nos puedan ser útiles el día de mañana para colaborar en el trabajo o ganar dinero; o bien para acompañarnos y ser atendidos en nuestra vejez. O poder transmitir a alguien nuestros blasones o el futuro de nuestros afanes presente y que no se pierda en el vacío, lo que con tanto esfuerzo y a veces sacrificio habíamos atesorado.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero todas estas suposiciones, para una persona de corazón normal, no serían razones válidas -ni aún todas juntas- para transmitir la muerte a unos seres que, presuponemos, vamos a querer con todas nuestras energías.</p>
<p style="text-align: justify;">Las reflexiones anteriores pueden servir de editorial a este número de RE “hablar” de algo tan humano como es la muerte. Porque morir quiere decir que existo; que me ha tocado la gran lotería de ser cuando podía no haber existido nunca. En este mundo sólo no muere los que no existen.</p>
<p style="text-align: left;"><em>Alfredo RUBIO, RE 2ª etapa. Número 8</em></p>
<figure id="attachment_3831" aria-describedby="caption-attachment-3831" style="width: 403px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/11/Ocaso.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-3831 " src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/11/Ocaso-300x289.jpg" alt="" width="403" height="388" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/11/Ocaso-300x289.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/11/Ocaso.jpg 419w" sizes="auto, (max-width: 403px) 100vw, 403px" /></a><figcaption id="caption-attachment-3831" class="wp-caption-text">Fotografía: Alberto Jiménez</figcaption></figure>
<p>¿Por qué será que el ocaso<br />
aún es más esplendoroso<br />
que el sutil amanecer?</p>
<p>El Sol, de su alta carrera<br />
llega a su meta, triunfante<br />
antes de anochecer.</p>
<p>Y el Sol quedar reposando.<br />
Es la Tierra la que gira<br />
suavemente hacia la noche.</p>
<p>El Sol brilla como siempre.<br />
Los rojos, verdes y rosas<br />
que brotan del horizonte,</p>
<p>son el aplauso en éxtasis<br />
de las nubes y del aire<br />
y de la mar hecha espejo.</p>
<p>¡Oh, que lienzos de pinturas<br />
cada día nos regala<br />
este cambiante museo!</p>
<p>Uno muere como el Sol:<br />
el trofeo arrebatando<br />
del haber cursado la vida,</p>
<p>y deja estelas de luz,<br />
…Son los demás los que siguen<br />
de nuevo, gira que gira.</p>
<p>(¡Sea de paz, el ocaso<br />
de mi vida!)</p>
<p><em>A. RUBIO</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h2></h2><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2018/11/morir-algo-humano/">Morir, algo humano</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.revistare.com/2018/11/morir-algo-humano/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Arropar con belleza</title>
		<link>https://www.revistare.com/2017/08/arropar-con-belleza/</link>
					<comments>https://www.revistare.com/2017/08/arropar-con-belleza/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Natàlia Plá]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Aug 2017 04:56:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Realismo existencial]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[acompañamiento en el duelo]]></category>
		<category><![CDATA[Arropar con belleza]]></category>
		<category><![CDATA[belleza]]></category>
		<category><![CDATA[creatividad]]></category>
		<category><![CDATA[cuidador]]></category>
		<category><![CDATA[dolor]]></category>
		<category><![CDATA[enfermedad]]></category>
		<category><![CDATA[enfermería]]></category>
		<category><![CDATA[muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Natàlia Plá]]></category>
		<category><![CDATA[sufrimiento]]></category>
		<category><![CDATA[vejez]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.revistare.com/?p=2499</guid>

					<description><![CDATA[<p>Natàlia PLÁ</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2017/08/arropar-con-belleza/">Arropar con belleza</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Pocas cosas (y digo pocas por prudencia metódica) tienen una carga de dotación de sentido tan poderosa como la belleza. Ajena a los cánones estéticos, aquí la belleza tiene que ver con las entretelas del alma, con la ternura y la compasión. Tiene que ver con la humanidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Y es que la belleza coloca el sentido en la cosa en sí y no en ningún punto ulterior al que conduzca. Aquello que vivimos toma sentido por sí mismo y en sí mismo: por bello, pasa del tiempo a la eternidad, redimensiona todo lo otro que está implicado.</p>
<p style="text-align: justify;">La belleza es capaz de convertir lo objetivamente duro e implacable, en algo amoroso. De detener la mirada que, inquieta, busca más allá para quedarse, sosegada y saciada, en lo que está sucediendo acá. La belleza instiga a liberar el gesto del miedo o el reparo para osar la cercanía.</p>
<p style="text-align: justify;">Una respuesta a lo que nos abruma por terrible —algo insólita, cierto—es optar por introducir una carga de belleza en ello. Una belleza radical, osada, fuerte e intrépida. Cuando no se puede eliminar el dolor, cuando hay que convivir con él y buscarse las mañas para paliarlo, echar mano de lo bello es una apuesta extraña pero llena de posibilidades.</p>
<p style="text-align: justify;">La belleza unge el sufrimiento, ofrece una distracción de él porque atrae a otro lugar existencial. Al de la vida que sigue palpitando a pesar de tanto…</p>
<figure id="attachment_2513" aria-describedby="caption-attachment-2513" style="width: 379px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/08/30-03-06-haciendo-papel-13.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-2513" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/08/30-03-06-haciendo-papel-13-300x225.jpg" alt="" width="379" height="284" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/08/30-03-06-haciendo-papel-13-300x225.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/08/30-03-06-haciendo-papel-13.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/08/30-03-06-haciendo-papel-13-600x450.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/08/30-03-06-haciendo-papel-13-90x68.jpg 90w" sizes="auto, (max-width: 379px) 100vw, 379px" /></a><figcaption id="caption-attachment-2513" class="wp-caption-text">Fotografía: Maria Bori</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">No hace mucho supe de la existencia de las <a href="http://elpaissemanal.elpais.com/documentos/muerte-ultimo-abrazo/?por=mosaico" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>death doulas</em></a>, profesionales que acompañan a personas en el momento de su muerte. A veces, cuando intentamos formar para acompañar ciertos procesos de enfermedad, de duelo, de sufrimiento, etc. olvidamos las posibilidades que ofrece generar espacios de belleza en esos contextos. Una belleza con entrañas de compasión.</p>
<p style="text-align: justify;">En esa obra sugerente y rebosante de ternura que es <em>Óscar y la dama de rosa</em>, Mamie Rose propone a Óscar, un niño enfermo de leucemia en su recta final, que viva cada día como si fueran diez años. Gráficamente, con humor y acierto, Eric-Emmanuel Schmitt hace describir a Óscar cómo son las cosas cuando se tienen cien años:</p>
<p style="text-align: justify; padding-left: 30px;">“<em>Cuanto más viejos somos, más tenemos que afinar el gusto para poder apreciar la vida. Tenemos que convertirnos en personas refinadas, en artistas. Cualquier cretino puede disfrutar de la vida a los diez o a los veinte años, pero a los cien, cuando uno ya no se puede mover, hace falta usar la inteligencia.” </em></p>
<p style="text-align: justify;">A veces, edad y circunstancia no van de la mano. Disfrutar de la vida cuando todo va de cara, no tiene apenas mérito: como dice Óscar, cualquier cretino puede hacerlo. Y es más, se demuestra serlo mucho cuando ni por esas se logra sacarle partido a la vida y sentirse bien.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero cuando acucian las circunstancias adversas, cuando sobreviene la enfermedad o la edad avanza en achaques y limitaciones, hay que usar la inteligencia, convertirse en artistas, refinarse hasta agudizar ingenio y paladar, si se quiere disfrutar de la vida. Ahí es donde entra la belleza y, con ella, la creatividad.</p>
<p style="text-align: justify;">No es que la belleza dé respuestas a todos los porqués. Pero reubica esas preguntas. Les resta virulencia porque la vida recobra, por unos instantes, lo que nunca deberíamos olvidar y que es lo que la dota de sentido en sí, siempre y en toda circunstancia: que es una ocasión para el amor en cualquiera de sus expresiones. Entonces, la belleza brota por doquier, ungiendo, consoladora, la realidad.</p>
<p><em><a href="http://www.nataliapla.com/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Natàlia PLÁ</a><br />
</em><em>Asesora y acompañante filosófica<br />
</em><em>Barcelona (España)<br />
</em><em>Agosto de 2017</em></p>
<p>&nbsp;</p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2017/08/arropar-con-belleza/">Arropar con belleza</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.revistare.com/2017/08/arropar-con-belleza/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>4</slash:comments>
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
