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	<title>Soledad y silencio | Revista RE Castellano</title>
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	<description>Revista de pensamiento y opnión</description>
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	<title>Soledad y silencio | Revista RE Castellano</title>
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		<title>Ajardinar la sociedad desde el silencio y la soledad</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Apr 2026 04:56:30 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Javier BUSTAMANTE</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/04/ajardinar-la-sociedad-desde-el-silencio-y-la-soledad/">Ajardinar la sociedad desde el silencio y la soledad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_34516" aria-describedby="caption-attachment-34516" style="width: 934px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/04/IMG20260319134713-scaled.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class=" wp-image-34516" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/04/IMG20260319134713-771x1024.jpg" alt="" width="934" height="942" /></a><figcaption id="caption-attachment-34516" class="wp-caption-text">Fotografía: Javier Bustamante</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Ajardinar es una acción que requiere de la intervención del ser humano sobre la naturaleza. Los jardines suelen ser creaciones humanas que toman elementos naturales y los ordenan de una determinada manera, emiten un mensaje.</p>
<p style="text-align: justify;">El hábitat humano, las casas, los pueblos, las ciudades, son una respuesta de la vulnerabilidad de nuestra especie. Construimos una casa para guarecernos del frío, del calor, para crear intimidad, para sentirnos seguros ante otros seres de nuestra especie y de otras especies. Estos hábitats, de los cuales se desprenden relaciones interpersonales que pueden desembocar en distanciamiento de la naturaleza, relaciones de poder y desigualdad, necesitan ser ajardinados, es decir, repoblados de naturaleza para impedir que la vulnerabilidad natural se convierta en una vulnerabilidad instrumentalizada.</p>
<p style="text-align: justify;">En este sentido, ajardinar la sociedad tiene que ver con propiciar condiciones de reconocimiento a la diversidad como un valor que aporta sinergia y nutrientes al crecimiento colectivo.</p>
<p style="text-align: justify;">Para llegar a la consciencia de unicidad propia y diversidad necesaria y reconocer que nacemos en la vulnerabilidad, el silencio es un medio propicio. Silencio no como mutismo o inactividad, sino como apertura y escucha desde todo el ser. Silencio como actitud de permeabilidad con la realidad de la cual formo parte.</p>
<p style="text-align: justify;">El silencio, junto con la soledad, nos ayudan a <strong>descalzarnos</strong>, apoyando nuestros pies sobre la tierra y palpando la conexión que existe con el planeta. Se trata de un descalzarse que puede ser físico, pero sobretodo, se trata de un descalzarse ontológico o existencial. El calzado nos separa de la realidad, impidiéndonos saber cómo es el terreno donde estamos, su textura, su temperatura. De manera simbólica, cuando nos calzamos, nos aislamos de las demás personas, de lo que sucede a nuestro alrededor o, incluso, de nosotros mismos; como decía Panikkar, nos perjudicamos. Al descalzarnos, entramos en contacto, palpamos.</p>
<p style="text-align: justify;">El calzado también nos hace estar por encima, como si nos situáramos un peldaño más arriba de lo que nos rodea. Es una especie de soberbia. Soy más alto de lo que en realidad soy, me autoengaño. Cuando nos descalzamos, nos situamos al mismo nivel de la realidad, de las personas con las que convivo, de los demás seres del planeta. Puedo adquirir consciencia de hasta dónde llego, cuáles son mis límites.</p>
<p style="text-align: justify;">También es cierto que el calzado nos protege de esos molestos golpes en los dedos de los pies cuando chocan con las cosas. Pero esto nos hace ir por la vida sin cuidado hacia lo que nos rodea y con la posibilidad de pisar a los demás. Cuando me descalzo voy con tiento, pues me puedo hacer daño y esto me ayuda a ser consciente de que puedo hacer daño a otros. Mi vulnerabilidad también es la vulnerabilidad de los demás.</p>
<p style="text-align: justify;">Estar en silencio y soledad me ayudan a descalzarme, a ser yo mismo y gozar de mi condición exacta. Conforme voy entrando en la dinámica del silencio, en su ritmo vital, descubro mi propio pulso y el de la Naturaleza, porque soy Naturaleza. Desde esta consonancia puedo ir alcanzando mayores cotas de armonía con mi propia realidad, con mi percepción restringida de la Vida, pero que al fin y al cabo es la mía.</p>
<p style="text-align: justify;">Hacer silencio en soledad no es callar y aislarse. Es conjugar de manera consciente el verbo ser y estar: ser, estando en el presente, y estar, siendo donde estoy. Aceptación pura, a veces dolorosa, pero curativa.</p>
<p><em>Javier BUSTAMANTE ENRÍQUEZ</em><br />
<em>Poeta</em><br />
<em>Ciudad de México, México</em><br />
<em>Abril de 2026</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/04/ajardinar-la-sociedad-desde-el-silencio-y-la-soledad/">Ajardinar la sociedad desde el silencio y la soledad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Soledades acompañadas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Jan 2026 05:56:15 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Javier BUSTAMANTE</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_34274" aria-describedby="caption-attachment-34274" style="width: 908px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/01/soledades-scaled.png"><img decoding="async" class=" wp-image-34274" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/01/soledades-1024x768.png" alt="" width="908" height="826" /></a><figcaption id="caption-attachment-34274" class="wp-caption-text">Foto: Javier Bustamante</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Acudir a la soledad para después saborear la compañía. Disfrutar de la compañía sabiendo que también podré colmarme de soledad. Ninguna me atemoriza ni tampoco me secuestra. Ambas van encontrando su ritmo en mí o, mejor dicho, yo voy encontrando el ritmo de vivir en ellas.</p>
<p style="text-align: justify;">Luis Barragán, arquitecto mexicano, creía y trabajaba creando espacios para la soledad. Valoraba mucho el que las casas proporcionaran armonía, belleza y soledad a sus moradores. Sobretodo en grandes urbes, donde la convivencia humana se intensifica, la soledad ofrece refugio a las personas y les permite encontrarse consigo mismas, tomar distancia del bullicio y de la prisa. Para Barragán era más importante el muro con pequeñas aberturas para que entre la luz o enmarcar el exterior, que aquellos grandes ventanales o muros completamente de cristal que exponen la intimidad de las personas.</p>
<p style="text-align: justify;">La soledad trae consigo intimidad y, por consiguiente, libertad. Libertad de pensamiento, de percepción, de sentimiento, de expresión. Grandes creaciones artísticas e intelectuales se han parido en soledad. Porque la soledad no aísla, sino que permite una comunicación más honda con la realidad. Da perspectiva y esta permite valorar, encontrar relaciones, distinguir.</p>
<p style="text-align: justify;">Para Barragán también eran importantes los jardines privados, esos que crecen al interior de las casas y que se convierten en una estancia más. Para él, estos jardines incorporaban la naturaleza a la casa y viceversa. Valoraba el que fueran privados porque se convertían también en lugares para la soledad. Igualmente desarrolló importantes jardines públicos, pero estos ya constituían espacios para la convivencia.</p>
<p style="text-align: justify;">Alternar entre la soledad y la compañía va conformando la propia personalidad y las relaciones con las demás personas. Cuando estoy solo resuena en mí todo aquello que vivo en compañía, no sólo de personas, sino acompañado de la realidad que me rodea. Resuena hasta que el eco se va apagando, dejando emerger lo esencial. Cuando me encuentro acompañado, las capacidades que he desarrollado en soledad me ayudan a comunicarme más honestamente, desde lo más esencial de mí, con lo que me va aconteciendo.</p>
<p style="text-align: justify;">A medida que voy haciendo conscientemente la alternancia entre soledad y compañía, voy sintiendo cómo una no interrumpe a la otra, sino que son continuidad. La soledad impregna la compañía, la atiende, la entiende. La compañía nutre a la soledad, le da contenido, la sostiene. Una a la otra se son. La soledad es para la compañía y la compañía es para la soledad. Encuentran en su complementariedad razón para ser.</p>
<p style="text-align: justify;">Los seres humanos somos soledades acompañadas, a lo largo de la vida nos vamos constituyendo así. El aprendizaje es ir armonizando ambas capacidades para ir encontrando cada persona su propio equilibrio. No todos necesitamos la misma cantidad ni cualidad de soledad o compañía. Hasta en eso somos diferentes.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Javier BUSTAMANTE ENRIQUEZ<br />
</em><em>Poeta<br />
</em><em>Ciudad de México, México<br />
</em><em>Enero de 2026</em></p>
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		<title>Ortografía del silencio</title>
		<link>https://www.revistare.com/2025/10/ortografia-del-silencio/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Oct 2025 04:56:48 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Javier BUSTAMANTE</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/IMG_20240219_221448.jpg"><img decoding="async" class="aligncenter wp-image-32959" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/IMG_20240219_221448.jpg" alt="" width="1100" height="1089" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/IMG_20240219_221448.jpg 192w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/IMG_20240219_221448-150x150.jpg 150w" sizes="(max-width: 1100px) 100vw, 1100px" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Antiguamente los textos escritos no contemplaban signos de puntuación. Eran las lectoras y lectores quienes hacían las pausas de acuerdo a como las sintieran necesarias, tanto por el sentido de las oraciones, como por la propia necesidad de tomar aire si se trataba de lectura en voz alta. Esto generaba en ocasiones diferencias de sentido, los textos se volvían más subjetivos. El nacimiento de los signos ortográficos reguló esta necesidad de que se perpetuara el sentido del texto, tal como lo había parido su creador o creadora.</p>
<p style="text-align: justify;">Algunos de estos signos nacieron para pautar grados de silencio en la escritura. El más representativo es el <em>punto</em>, el cual señala que una unidad de sentido ha concluido y comienza otra. Para lo cual es necesario un silencio que nos ayude a incorporar lo dicho. Este es el llamado <em>punto y seguido</em>. Hacemos una pausa y seguimos. Probablemente hablando del mismo tema, enfatizándolo, profundizando o relacionándolo con otro diferente.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando una idea o un hecho que explicamos ha sido lo suficientemente abordado y necesitamos ir más allá o cambiar de registro, acudimos a un <em>punto y aparte.</em> De esta manera concluimos un párrafo para dar comienzo a otro. Este punto y aparte requiere de un silencio más prolongado que nos permita respirar más a fondo, permitiendo que las ideas leídas se acomoden en nuestro interior antes de incorporar nuevas.</p>
<p style="text-align: justify;">Al final del texto nos encontramos con el <em>punto final</em>. Este sí que marca el fin del escrito. Después de él, el texto comienza a cobrar vida propia en nuestro interior, abriendo un silencio reflexivo, largo. El punto final nos deja en el abismo de la hoja en blanco o del cambio de página, donde nos encontraremos con un texto nuevo.</p>
<p style="text-align: justify;">Estas tres calidades de punto nos sugieren tres tipos de pausa de distinta duración y, por consecuencia, tres tipos de intención diferente. El silencio de un punto y seguido nos pide no abandonar la idea anterior, sino conservar el hilo de la charla del texto. El punto y aparte nos marca un silencio mayor, que permita airearnos un momento para continuar con el tema central del texto, pero desde otro ángulo. El punto final nos indica que toda la información es ahora nuestra.</p>
<p style="text-align: justify;">A nivel visual, los tres tipos de punto se representan exactamente igual. La diferencia radica sólo en la posición donde se encuentren. Esto también deriva en la cualidad de silencio que hagamos. Dependiendo de la duración, nos permitirá establecer continuidad, hacer un cambio de óptica o concluir temporalmente con nuestra relación hacia el texto.</p>
<p style="text-align: justify;">Dentro de la ortografía existen otras variedades de puntuación. La <em>coma</em> es una pausa, y por tanto un silencio, más breve que el punto y seguido. Su duración permite tomar aire para continuar, pero su función es muy importante, ya que va marcando la cadencia del texto. Modula el tono de la voz. Enfatiza estados de ánimo. Todo esto dentro de la misma oración o enunciado.</p>
<p style="text-align: justify;">El <em>punto y coma</em> se sitúa ortográficamente entre la coma y el punto y seguido. Nos permite alargar un poco la pausa, pero no suelta el hilo de la conversación ni cierra una unidad de sentido. Amplía los matices de sentido que ha dado la coma y también se sitúa dentro del mismo enunciado.</p>
<p style="text-align: justify;">Los <em>dos puntos</em>, uno sobre el otro, detienen el relato para anunciarnos algo. Puede ser una cita, una enumeración, un ejemplo. La presencia de este signo genera un silencio de expectación, ya que, como dijimos antes: anuncia. También requiere de un silencio especial, ese silencio que escucha, que se abre receptivo a lo que viene.</p>
<p style="text-align: justify;">Por último, en esta relación de puntos y sus respectivas cualidades de silencio, tenemos los <em>puntos suspensivos</em>. Se trata de una sucesión de tres puntos colocados uno tras otro en sentido horizontal. Este tipo de puntos denota que el sentido de lo que contamos puede continuar indefinidamente. Como su nombre lo indica, son puntos que dejan en suspenso. Y el silencio que generan es este: suspenso, ambigüedad, indeterminación. A veces se utiliza para insinuar algo innombrable.</p>
<p style="text-align: justify;">He traído a colación la variedad de puntos ortográficos que se refieren a pausas en en el discurso, para evidenciar la diversidad de silencios que perviven en un relato. Silencios que también acompañan la vida y el discurso interno que nos hacemos de esta. Como en los signos ortográficos, en la cotidianidad experimentamos silencios que nos ayudan a no perder el hilo de los acontecimientos vitales. También hay silencios que nos permiten distinguir ideas, sentimientos, sensaciones para dar un lugar y un tiempo a cada cosa. Hay silencios producidos por el suspenso, por la sorpresa, por la incapacidad de dar respuesta o, porque simplemente, quedamos sobrecogidos. Hay silencios que nos permiten saborear los matices más sutiles. Y hay silencios definitivos, que sucumben ante el fin de los procesos, las relaciones, los ciclos vitales.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Javier BUSTAMANTE ENRIQUEZ<br />
</em><em>Poeta<br />
</em><em>Ciudad de México, México<br />
</em><em>Octubre de 2025</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2025/10/ortografia-del-silencio/">Ortografía del silencio</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Etimologías de la soledad</title>
		<link>https://www.revistare.com/2025/07/etimologias-de-la-soledad/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Jul 2025 04:56:19 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Javier BUSTAMANTE</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2025/07/etimologias-de-la-soledad/">Etimologías de la soledad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_28924" aria-describedby="caption-attachment-28924" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/07/soledad-julio.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-large wp-image-28924" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/07/soledad-julio-669x1024.jpg" alt="" width="660" height="1010" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/07/soledad-julio-669x1024.jpg 669w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/07/soledad-julio-196x300.jpg 196w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/07/soledad-julio-1003x1536.jpg 1003w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/07/soledad-julio-1338x2048.jpg 1338w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/07/soledad-julio-1320x2021.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/07/soledad-julio.jpg 1416w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-28924" class="wp-caption-text">Foto: Javier Bustamante</figcaption></figure>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">Definen a la <em>soledad</em> como un sentimiento de ausencia de alguien o una cualidad de estar sin nadie. Me llama la atención que sea un concepto que se defina a partir de una carencia o de un adolescer de compañía. Esto me hace pensar en que una de las primeras palabras que aprenden los niños y niñas es “no” y la utilizan para ir afirmando su autonomía. Es decir, que son capaces por sí mismos de hacer algo.</p>
<p style="text-align: justify;">Supongo que por esta cualidad de ausencia o falta, muchas veces a la soledad se le identifica como un sentimiento que hace sufrir. O que recuerda la vulnerabilidad del ser humano cuando no está con los demás.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Y si recodificamos la soledad como un sentimiento de bienestar, como una cualidad que nos ayuda a reconocer, como las niñas y niños, que somos capaces de muchas cosas por nosotros mismos porque estamos creciendo?</p>
<p style="text-align: justify;">Posiblemente buscaríamos con más frecuencia el estar en soledad porque se iría convirtiendo en una experiencia de crecimiento, de percepción de la vida desde la libertad personal, sin condicionamientos externos. Cuando estamos rodeadas o rodeados todo el tiempo de personas o de estímulos digitales o de actividad, perdemos la capacidad de la perspectiva, no sabemos tomar distancia para reconocer nuestro lugar. Esto es una forma de estar perdidos, incluso de sentirnos solas y solos a pesar de estar acompañados.</p>
<p style="text-align: justify;">Quisiera reinventarme una etimología para la palabra soledad, partiendo de un sentimiento o de una experiencia a la cual quiero nombrar. De hecho, así surgen las palabras, de un impulso inicial por nombrar aquello que me pasa. Pues quisiera sentir que la soledad tiene que ver con el <em>suelo</em>, con el solar. Experimentar soledad es conectar o percibir el suelo sobre el que estoy situado, tener los pies sobre la tierra, saber dimensionar mi lugar en la vida.</p>
<p style="text-align: justify;">De esta manera, la soledad no sería para mí una ausencia de determinada persona o un sentimiento negativo de falta. Al contrario, la soledad es una experiencia o un sentimiento que me ayuda a saber dónde estoy yo y dónde están los demás para mí. Me ayuda a contemplar el horizonte de mi vida y saber hacia dónde quiero caminar y hacia dónde no. También me hace valorar la presencia de las demás personas y disfrutar de su compañía porque sé quiénes son para mí. Y una cosa muy importante: reconocerme parte de un universo, de una realidad donde existen seres no humanos con el mismo derecho a existir que yo y que también tienen un lugar.</p>
<p style="text-align: justify;">Se dice que nacemos solos y solos moriremos. Desde esta etimología que planteo, siento que es muy cierto. Al nacer estamos inaugurando para nosotras y nosotros un lugar en el mundo, un lugar que es nuestro y nos configura hasta el día en que morimos. La soledad, pues, es una condición que nos acompaña durante toda la vida, nos conforma, nos proporciona límites para poder coexistir con el resto de seres que habitan la realidad. Es como una piel porosa que nos comunica y conecta con la vida.</p>
<p style="text-align: justify;"><em><br />
Javier BUSTAMANTE ENRIQUEZ<br />
</em><em>Poeta<br />
</em><em>Ciudad de México, México<br />
</em><em>Julio de 2025</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2025/07/etimologias-de-la-soledad/">Etimologías de la soledad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Los silencios</title>
		<link>https://www.revistare.com/2025/04/los-silencios/</link>
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		<pubDate>Mon, 07 Apr 2025 04:56:19 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Javier BUSTAMANTE</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2025/04/los-silencios/">Los silencios</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_25389" aria-describedby="caption-attachment-25389" style="width: 854px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/04/DSC08884-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-25389" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/04/DSC08884-1024x680.jpg" alt="" width="854" height="551" /></a><figcaption id="caption-attachment-25389" class="wp-caption-text">Fotografía: Javier Bustamante</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">“Es así que lo que debemos aprender de otra persona para entenderla no son sus palabras sino sus silencios. No son tanto nuestros sonidos los que proveen el significado, sino que nos hacemos entender mediante las pausas. El aprendizaje de una lengua radica mucho más en el aprendizaje de sus silencios que de sus sonidos. Entre los hombres de todas las épocas el ritmo es una ley mediante la cual nuestra conversación se convierte en un <em>yang-yin</em> de silencio y sonido”. (Illich, Iván. “La elocuencia del silencio”. En <em>Iván Illich. Obras reunidas I</em>. Fondo de Cultura Económica: México, 2006. p. 180)</p>
<p style="text-align: justify;">Y, ¿cómo son los silencios de una persona? ¿Cómo son nuestros silencios? Iván Illich nos está queriendo decir que si captamos los silencios, éstos iluminan los sonidos. Es como cuando se habla de fondo y forma. Podemos apreciar la forma de una cosa a partir de cómo cobra relieve en el fondo que la rodea.</p>
<p style="text-align: justify;">Si pensamos en una oración, en un conjunto de palabras que nos están diciendo algo, dichas palabras se organizan tomando el rol de sujeto, verbo y predicado con sus respectivos complementos. Lo que permite que se articulen entre sí para crear sentido es el espacio que hay entre ellas, que se encarga no de separarlas, sino de unirlas poniéndolas a todas en relación. Desde el artículo que pueda encabezar la oración hasta el sustantivo o calificativo que la cierre. No hay desconexión entre ellas, conforman un universo. Y es, precisamente las pausas o silencios o espacios vacíos, los que permiten que circule el aire entre ellas para hacerlas accesibles, significables. Es el fondo que da volumen y perspectiva a la forma.</p>
<p style="text-align: justify;">No podemos entender la fisonomía de una montaña si no hay un cielo detrás que la recorte. De igual manera, no podemos apreciar las cualidades de una persona si no callamos y escuchamos qué nos dicen sus silencios, sus movimientos sin sonido, sus gestos, los rituales inconscientes que ejecuta durante el día. Es tanto lo que decimos cuando creemos que no estamos diciendo nada. Y tanto lo que escuchamos cuando callamos.</p>
<p style="text-align: justify;">Illich nos habla de la pausa. Dice que nos hacemos entender mediante la pausa. Antiguamente se escribían los textos sin signos de puntuación. Quien leía iba creando sobre la marcha esas pausas para poder entender el sentido de la lectura y lo hacía, en buena parte, apoyándose en el ritmo de su respiración. Es decir, los textos más allá de reproducirse, se interpretaban. Como quien interpreta una partitura musical. Esto nos indica que cualquier apreciación o lectura que hacemos de la vida es una obra subjetiva, la subjetivamos, la convertimos en sujeto con el cual relacionarnos, no en un objeto inerme.</p>
<p style="text-align: justify;">De ahí que las pausas nos hablen mucho de una persona. Sin darnos cuenta, los silencios que produce una persona (o que produzco yo) dan sentido a los sonidos que emite. Dicho de otra forma, todo aquello que digo o hago se entiende a partir de lo que no digo o de lo que sucede entre una y otra acción o palabra que salga de mí. Por ejemplo: quiero salir de la habitación. Entre que percibo la necesidad y estoy fuera suceden muchas cosas: percibo el deseo de salir, respiro, dirijo la mirada hacia la puerta, me sitúo en el espacio, vuelvo a respirar, me levanto de mi asiento, sigo mirando la puerta, doy un paso, luego otro, mantengo el equilibrio, sigo respirando, alargo la mano hacia el pomo de la puerta, lo giro, me detengo sobre mis dos pies, abro la puerta, doy un paso hacia afuera y la cierro.</p>
<p style="text-align: justify;">He descrito muy mecánicamente una trayectoria que, vista desde fuera, se ha podido percibir en silencio, pero que quizás en mi interior iba acompañada de un mar de pensamientos. Paralelamente, entre cada acción que he descrito se han dado micro pausas que permitían ordenar los movimientos para poder llegar al fin de la propuesta: salir de la habitación.</p>
<p style="text-align: justify;">Si extrapolamos este ejemplo tan cotidiano como desplazarse para ejecutar una acción al recorrido de nuestra vida, podemos entender que el silencio o la pausa es parte inseparable de ella. Seguro que todas y todos atravesamos grandes momentos en nuestra biografía, fechas importantes, acontecimientos, que son como esas palabras que se escuchan en la oración. Pero entre acontecimiento y acontecimiento se dan momentos a veces no memorables que son los que sirven de intersección o preparación para que sucedan unos a otros, o que preparen su aparición.</p>
<p style="text-align: justify;">Necesitamos del silencio tanto como el cuerpo necesita de la noche. Cuando dormimos es como si no estuviéramos para los demás, nos perdemos (o nos encontramos) en nosotros mismos. Nuestro ser experimenta un reset. Al despertar se reinician funciones que se habían quedado en pausa para continuar con la existencia que habíamos dejado suspendida el día anterior. La pausa es necesaria para vivir, el silencio es indispensable: no se puede dispensar.</p>
<p style="text-align: justify;">Para terminar, retomo la imagen que sugiere Iván Illich del yang-yin silencio-palabra. Aunque el yang se represente con un color y el yin con otro, siempre hay un punto de uno en el otro, además el círculo o esfera con que se representan no son dos mitades planas, sino que está unidas con una forma sinuosa. Es decir, el yang y el yin están unidos de forma dinámica, no estática y aunque son diferenciables, siempre hay algo de uno en el otro. Con el silencio y el sonido pasa igual: hay dinamismo, continuidad, y siempre hay silencio en lo que hablamos y sonido en lo que callamos. Son realidades que se referencian una a la otra, que son una en la otra.</p>
<p style="text-align: justify;">No hay silencio o pausa absoluta, como tampoco hay palabra o acción ininterrumpida.</p>
<p style="text-align: justify;">Me preguntaba al comienzo: cómo son mis silencios o mis pausas. Creo que hace falta detenerme a contemplarlos. Muy probablemente este detenerme me ayudará a comprenderme mejor a mí y a mis circunstancias.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Javier BUSTAMANTE ENRIQUEZ<br />
</em><em>Poeta<br />
</em><em>Ciudad de México, México<br />
</em><em>Abril de 2025</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2025/04/los-silencios/">Los silencios</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Generar y gestionar silencio y soledad</title>
		<link>https://www.revistare.com/2025/01/generar-y-gestionar-silencio-y-soledad/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Jan 2025 05:56:19 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Soledad y silencio]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Javier BUSTAMANTE</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_22266" aria-describedby="caption-attachment-22266" style="width: 875px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/rosa-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-22266" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/rosa-1024x768.jpg" alt="" width="875" height="656" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/rosa-1024x768.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/rosa-300x225.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/rosa-1536x1152.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/rosa-2048x1536.jpg 2048w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/rosa-90x68.jpg 90w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/rosa-1320x990.jpg 1320w" sizes="auto, (max-width: 875px) 100vw, 875px" /></a><figcaption id="caption-attachment-22266" class="wp-caption-text">Fotografía: Javier Bustamante</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Para experimentar soledad es necesario generar espacios y gestionarlos, así como para experimentar el silencio hay que generar tiempos y, también, gestionarlos. Este generar y gestionar me recuerda la importancia que daba el pensador catalán Alfredo Rubio de Castarlenas (Barcelona, 1919-1996) al hecho de <em>crear</em> y <em>conservar</em>. No basta con crear algo o con dar vida a una nueva persona o comenzar una amistad. Es trascendental mantenerla, conservarla, animarla.</p>
<p style="text-align: justify;">Con la soledad y el silencio pasa igual, generar espacios y tiempos donde tener la posibilidad de ser plenamente libres y abiertos a la vida, implica que hay que gestionarlos también. Si busco un espacio para estar solo, tengo que cuidar de él, que contenga lo necesario para hacerme sentir solo, en el sentido positivo y cuidador de la palabra. Solo conmigo, que quiere decir también conectado con la vida, pero desde la entraña. No aislado. De igual manera, si “me doy” un tiempo para estar en silencio, este silencio ha de hablarme, ha de serme significativo, ha de permitirme escuchar la vida.</p>
<p style="text-align: justify;">Generar soledad y silencio es algo muy personal. Va implícita la genética de cada persona. Se hace a la medida de uno y va creciendo con uno y en uno mismo. La soledad y el silencio que soy capaz de vivir se va recreando de quién soy y cómo soy. Y va “envejeciendo” conmigo, adquiriendo mis matices. Esa genética que le imprimo a mi silencio y mi soledad, va creando vínculos singulares con la vida: con las personas, los seres, los acontecimientos que me van sucediendo.</p>
<p style="text-align: justify;">La gestión de esta posibilidad de experimentar soledad y silencio tiene que ver con qué hago con estos valiosos recursos. Cómo los respiro, cómo nutren todos los aspectos de mi cotidianidad, cómo me hacen bien (o mal), cómo regeneran mis vínculos, cómo me devuelven una imagen de mí mismo.</p>
<p style="text-align: justify;">Si creo el hábito de reservarme un rato del día o de la semana para estar en silencio y soy capaz de preparar un espacio de casa o buscar un lugar fuera de ella para estar a solas, estas condiciones que me he esforzado en conseguir ya me predisponen para vivir una experiencia entregada a lo que voy buscando en mi interior. Esa semilla que busca arraigarse necesita tierra buena para crecer.</p>
<p style="text-align: justify;">Si a mi experiencia de soledad y silencio no le doy un tiempo y un lugar adecuados, quizás acabaré por abandonar la iniciativa. Si, en cambio, las condiciones me ayudan a incorporar con mayor belleza y naturalidad el hábito del silencio y la soledad, estos formarán parte de mi vida de una manera armónica. El contenido (soledad y silencio) y el continente (espacio y tiempo) han de corresponderse para poder crecer.</p>
<p style="text-align: justify;">Estando a solas y en silencio se experimentan muchas cosas de diversa índole: agradables, desagradables, intensas, sutiles… Para poder hacer este camino lo mejor posible, ayuda mucho las condiciones que busquemos. De ahí que generar y gestionar (crear y conservar) vayan de la mano. No basta plantar un rosal, hay que cuidarlo para que nazcan rosas.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Javier BUSTAMANTE ENRIQUEZ</em><br />
<em>Poeta</em><br />
<em>Ciudad de México, México</em><br />
<em>Enero de 2025</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2025/01/generar-y-gestionar-silencio-y-soledad/">Generar y gestionar silencio y soledad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Disponibilidad</title>
		<link>https://www.revistare.com/2024/10/disponibilidad/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Oct 2024 04:56:34 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Soledad y silencio]]></category>
		<category><![CDATA[consciencia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Javier BUSTAMANTE</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_19069" aria-describedby="caption-attachment-19069" style="width: 903px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/flor-disponible.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-19069" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/flor-disponible-1024x771.jpg" alt="" width="903" height="679" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/flor-disponible-1024x771.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/flor-disponible-300x226.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/flor-disponible-1536x1157.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/flor-disponible-90x68.jpg 90w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/flor-disponible-1320x994.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/flor-disponible.jpg 2040w" sizes="auto, (max-width: 903px) 100vw, 903px" /></a><figcaption id="caption-attachment-19069" class="wp-caption-text">Fotografía: Javier Bustamante</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">El silencio es disponibilidad. Cuando la planta ha llegado a un punto tal de madurez y es el momento propicio del año, entonces se encuentra disponible para florecer. De manera semejante, la persona, cuando ha llegado a un punto tal de consciencia de sí misma y de su condición, y se encuentra en un lugar y tiempo propicio, entonces se abre al silencio. Está dispuesta al intercambio de sentido con la Vida, desde quien es y donde se encuentra.</p>
<p style="text-align: justify;">En este estado de conexión con la realidad, el cuerpo, la mente y el alma de la persona se disponen lugar para el silencio. Y no sólo lugar, también tiempo para el silencio. El silencio se torna experiencia de vida y, desde él, se puede comprender la vida con más empatía. Descubro, entonces, que mi lugar del Universo soy yo y, desde mí, comprendo lo que soy y lo que es el resto de la realidad. Pero también he de ser capaz de permanecer en este estado de asombro y percatarme que el centro del Universo no soy yo: soy una manifestación entre millones de manifestaciones de la realidad. Todas estas manifestaciones interactuamos haciéndonos posible la vida.</p>
<p style="text-align: justify;">El silencio, si le doy tiempo y espacio, me enseña a salir de la auto-referencialidad para llegar a la inter-referencialidad. Todo está en referencia con todo. Todo está disponible para que suceda todo. Percatarme de ello me acerca cada día a vivir momentos felices, destellos de consciencia de que las cosas suceden porque suceden. Y algo más que es importante: soy libre de hacer que las cosas sucedan, incidir en la realidad desde la voluntad.</p>
<p style="text-align: justify;">“Voluntad” proviene del latín <em>voluntas</em>, que significa querer. Si acciono mi “querer”, me convierto en parte activa de la realidad, soy un motor de ella, un centro de vida. El silencio, en tanto nos conecta con la vida, despierta en nosotros la voluntad. Nos hace seres que quieren, que aman lo que está sucediendo. O, incluso, seres que no quieren lo que está sucediendo. Porque ser conscientes de quiénes somos o de cuál es lugar donde estamos, también nos lleva a no desearlo. El dolor también es un “dato” de la realidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Y el dolor también puede ser motor de vida, de cambio, de procesos que nos des-ubiquen para –ojalá– re-ubicarnos en otra tesitura dentro de la vida. El dolor se asocia al duelo, a la pérdida, a la renuncia. Muchas veces nos dolemos cuando el ideal que tenemos no coincide con lo real. Quisiéramos ser de una forma y no podemos. Quisiéramos que una persona estuviera a nuestro lado y no lo está. Quisiéramos… y resulta que eso en concreto no es o no será nunca. Pero hay otras cosas que sí somos, otras cosas que sí podemos hacer, otras personas que sí están a nuestro lado. Lo posible, porque es real, siempre es mejor que lo imposible.</p>
<p style="text-align: justify;">¡El dolor es tan humano!  Nos da cuenta de nuestra fragilidad y nos recuerda que las personas no estamos diseñadas para estar solas. Cuando el dolor es más grande que la voluntad (que el querer) y no podemos conectarnos de manera feliz con la vida, sólo la misma vida, a través de otras personas, del contacto con la naturaleza, de experiencias diferentes, puede crear nuevas conexiones que sanen lo dolido.</p>
<p style="text-align: justify;">La realidad siempre está disponible para mí, al igual que el silencio. Es necesario detenerse a contemplarlo. Contemplar sin pedir nada a cambio, simplemente disponerse a estar. Después, las cosas se dan por sí mismas, si vamos aprendiendo a estar disponibles también. La vida nos regala flores si estamos ahí para apreciarlas.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Javier BUSTAMANTE ENRIQUEZ<br />
</em><em>Poeta<br />
</em><em>Ciudad de México, México<br />
</em><em>Octubre de 2024</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/10/disponibilidad/">Disponibilidad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>La vida de una palabra</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 07 Jul 2024 04:56:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Javier BUSTAMANTE</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/07/la-vida-de-una-palabra/">La vida de una palabra</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_17295" aria-describedby="caption-attachment-17295" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/ya.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-large wp-image-17295" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/ya-876x1024.jpg" alt="" width="660" height="772" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/ya-876x1024.jpg 876w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/ya-257x300.jpg 257w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/ya-1314x1536.jpg 1314w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/ya-1320x1543.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/ya.jpg 1752w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-17295" class="wp-caption-text">Fotografía: Javier Bustamante</figcaption></figure>
<p><strong>I</strong></p>
<p>Silencio</p>
<p>silencio en el origen:<br />
cuando no se escucha nada,<br />
cuando no hay nada,<br />
cuando nada de nada de nada</p>
<p>pero silencio también en el recorrido,<br />
en el tránsito, en el crecimiento,<br />
en la transformación, en el paso,<br />
en la evolución y en cada fase del ciclo</p>
<p>y silencio cuando ya no se puede más,<br />
cuando se llega al fin,<br />
cuando final y origen cierran el círculo de la vida,<br />
cuando al fin se abre la puerta de un nuevo comienzo</p>
<p>silencio pleno<br />
fecundo<br />
donde un algo/alguien late,<br />
donde habita un misterio de la misma naturaleza del big-bang</p>
<p>silencio génesis<br />
que espera el chispazo para provocar incendio</p>
<p>y es como la flama de una vela<br />
que, por más pequeña que sea,<br />
destaca en la oscuridad<br />
produce sombras, proyecta volúmenes.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>II</strong></p>
<p>Partículas de silencio<br />
asiladas en el corazón<br />
comienzan a trazar coordenadas,<br />
a trenzarse siguiendo un determinado ritmo</p>
<p>fluyen buscando encarnaduras<br />
donde liberarse a la vida,<br />
donde revelar los misterios que el génesis<br />
ha depositado en sus existencias<br />
antes calladas</p>
<p>y avanzan por la sangre,<br />
peregrinan buscando el lugar<br />
donde proclamar lo que la entraña<br />
gime, musita, canta</p>
<p>¡silencio… que se oye el silencio!</p>
<p>una brisa suave crece<br />
tomando la estatura de un temporal</p>
<p>el silencio ha descubierto<br />
el paso por donde los adentros desembocan<br />
hasta alcanzar las afueras del cuerpo:<br />
ese túnel por donde el aire cruza<br />
trepando por cuerdas sonoras</p>
<p>entonces brota la vibración</p>
<p>las cuerdas vocales son<br />
como hilos de un capullo<br />
donde el silencio va mutando en sonido</p>
<p>el alma descubre el color de su voz.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Javier BUSTAMANTE ENRIQUEZ</em><br />
<em>Poeta</em><br />
<em>Ciudad de México, México</em><br />
<em>Julio de 2024</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/07/la-vida-de-una-palabra/">La vida de una palabra</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>La Gran Soledad</title>
		<link>https://www.revistare.com/2024/04/la-gran-soledad/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 07 Apr 2024 04:56:32 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Javier BUSTAMANTE</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_15582" aria-describedby="caption-attachment-15582" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/IMG20240209144657.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-large wp-image-15582" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/IMG20240209144657-1024x771.jpg" alt="" width="660" height="497" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/IMG20240209144657-1024x771.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/IMG20240209144657-300x226.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/IMG20240209144657-1536x1157.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/IMG20240209144657-90x68.jpg 90w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/IMG20240209144657-1320x994.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/IMG20240209144657.jpg 2040w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-15582" class="wp-caption-text">Fotografía: Javier Bustamante</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">En el 2005 apareció en los cines el documental <em>El Gran Silencio</em>, de Philip Gröning. Esta obra compartía en la pantalla las vidas de los monjes en la Grande Chartreuse, la casa madre de la Orden de los Cartujos, ubicada en la región de Chartreuse, Francia. El documental fue cocinado a fuego lento, ya que desde que su autor se contactó con los monjes en 1984 para proponerles el proyecto, hasta que le respondieron afirmativamente pasaron dieciséis años. Los cartujos tenían que estar seguros del paso que iban a dar, exponiendo su intimidad ante todo el mundo. Una vez aceptada la propuesta, pusieron algunas condiciones: que sólo podía entrar el cineasta a la Cartuja durante todo el proceso de rodaje, que tenía que respetar el ritmo de vida de los monjes, que no podía usar luz artificial y que los sonidos tenían que ser los originales de la grabación, nada de música ni voz en off.</p>
<p style="text-align: justify;">Ante esta desnudez de recursos fílmicos debía enfrentarse el artista. No contaba más que con la realidad, por si fuera poco, como materia prima.</p>
<p style="text-align: justify;">El resultado fue un retiro de varios meses de vida entre los cartujos y 120 horas de grabación, con lo cual se enfrentaba a un largo proceso de edición posterior. El filme se sintetizó en 164 minutos.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero, ¿por qué El Gran Silencio? El Gran Silencio hace referencia al momento de la jornada de los monjes cuando se retiran a dormir. Es un silencio que cobra dimensiones diferentes al silencio en el que viven los cartujos durante el resto de la jornada y que hace alusión también a la muerte cotidiana a la que nos enfrentamos cada vez que las personas nos retiramos a dormir. Se trata de un silencio mayúsculo, que nos conecta con más intensidad a la vida eterna.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, no es un silencio que acalle el alma o que haga enmudecer la vida. Se trata de un silencio que amplifica nuestra escucha, que abre el corazón para que desde sus fibras más íntimas se vuelva más receptivo de la vida trascendente.</p>
<p style="text-align: justify;">Ese Gran Silencio va aparejado de una Gran Soledad. La soledad del que se retira al final de la jornada para entrar en comunión y comunicación con todo, con el Todo. La Gran Soledad que permite experimentarse solo: único. La Gran Soledad que despierta los límites, tanto físicos como intelectuales y emocionales. «Sólo quien está solo sabe que nunca solo está». El límite nos informa que lindamos con otros seres. Es más, que acogemos otros seres en nuestro interior que nos posibilitan estar vivos como sistema existente. El límite, en definitiva, es la consciencia de que coexisto con otros seres vivos. La Gran Soledad nos hace ser conscientes de que somos y estamos en compañía.</p>
<p style="text-align: justify;">Una ola sola no es el mar, pero sí es mar. No es la totalidad, pero vive la totalidad en tanto que está constituida por ese todo.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Javier BUSTAMANTE ENRIQUEZ</em><br />
<em>Poeta</em><br />
<em>Ciudad de México, México</em><br />
<em>Abril de 2024</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/04/la-gran-soledad/">La Gran Soledad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>La noche</title>
		<link>https://www.revistare.com/2023/10/la-noche/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Oct 2023 04:56:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[Soledad y silencio]]></category>
		<category><![CDATA[Javier Bustamante]]></category>
		<category><![CDATA[La noche]]></category>
		<category><![CDATA[libertad]]></category>
		<category><![CDATA[noche]]></category>
		<category><![CDATA[reposo]]></category>
		<category><![CDATA[retiro]]></category>
		<category><![CDATA[Silencio]]></category>
		<category><![CDATA[soledad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Javier BUSTAMANTE</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2023/10/la-noche/">La noche</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Al llegar la noche se cierran buena parte de estímulos que provienen del exterior de nosotros mismos. Algunos permanecen, pero para acompañarnos en el descanso. La noche es el ámbito del retiro por excelencia. Durante esas horas puedo quedarme realmente solo y guardar silencio. Los demás también se han retirado a dormir.</p>
<p style="text-align: justify;">Además de lo necesario que es el sueño y el descanso como una función fisiológica y mental, es un regalo para nuestro ser y un motivo de profunda celebración. Llegar a la noche ha implicado una larga jornada de esfuerzo físico, de desgaste emocional, de recepción de muchos estímulos y de respuesta a las circunstancias que nos han envuelto durante el día.</p>
<p style="text-align: justify;">La noche, pues, es un tónico para el espíritu, para la mente y para el cuerpo. Llegado este feliz momento, en la intimidad de nuestro hogar nos cambiamos de ropa por una que facilite el descanso, vamos bajando las revoluciones, matizamos los sonidos, la luz, la temperatura ambiental… Limpiamos nuestra cara, dientes, quizás un baño porque nos sienta mejor a esa hora. Dejamos listas algunas cosas para la jornada siguiente.</p>
<p style="text-align: justify;">Nos alistamos así para internarnos en el sueño, esa especie de muerte cotidiana, ese abandonarse y abandonar todo. Nuestra habitación deviene nuestra madriguera, nuestro refugio nocturno donde la seguridad y la comodidad son vitales.</p>
<figure id="attachment_12219" aria-describedby="caption-attachment-12219" style="width: 2040px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/la-noche.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-12219 size-full" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/la-noche.jpg" alt="" width="2040" height="1536" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/la-noche.jpg 2040w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/la-noche-300x226.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/la-noche-1024x771.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/la-noche-1536x1157.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/la-noche-90x68.jpg 90w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/la-noche-1320x994.jpg 1320w" sizes="auto, (max-width: 2040px) 100vw, 2040px" /></a><figcaption id="caption-attachment-12219" class="wp-caption-text">Facciones V. Jorge Marín, bronce, 2008. Fotografía: Javier Bustamante</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Soledad, silencio, oscuridad nos conducen al misterio de la vida. Ahí dejamos de ser quien controla la situación para, simplemente, ser. ¡Qué libertad y qué descanso! Dejo de ser el personaje que actúa cada día para ser yo mismo o yo misma. Me entrego a lo que suceda en el sueño. Al día siguiente seré capaz o no de recordar alguna cosa, pero eso no importa tanto, lo vital es que durante las horas nocturnas en que he descansado se ha alimentado todo mi ser de mí mismo. He cerrado un ciclo para comenzar otro.</p>
<p style="text-align: justify;">Es importante de qué nos abastecemos cada día, porque durante la noche lo que hemos comido y bebido, las vivencias que hemos tenido, los encuentros y desencuentros, hasta los olores y colores, nos acompañarán. Y todo esto continuará procesándose en la noche, ese misterioso laboratorio existencial.</p>
<p style="text-align: justify;">Así como nos preparamos físicamente para dormir y acondicionamos nuestro entorno, también nos ayuda a internarnos en la soledad y el silencio nocturnos el redimensionar lo que ha sucedido durante el día. Contemplarlo con perspectiva y despedirnos de ello, conciliándolo en nuestro interior, incluso reconciliándonos con lo que nos haya producido desasosiego. Es una manera de darle las buenas noches a mi día y, literalmente, poder “descansar en paz” durante aquella noche.</p>
<p style="text-align: justify;">Porque sí, cada noche es como una muerte, un ocaso, un despedirse de todo y de todos. Solemos decir hasta mañana, pero podría ser que nuestro mañana se diera en otra dimensión, por eso la importancia de reconciliarnos cada noche con nuestro día. Acogerlo tal y como haya sido. Saber frenar y no querer alargar el día restándole noche a nuestra vida.</p>
<p style="text-align: justify;">Quisiera terminar esta reflexión con la imagen del yin y el yang. Esas mitades que no son rígidas, sino flexibles en sus límites, queriendo visibilizar cómo el paso de una a otra es gradual. La noche y el día son iguales, de hecho, no se oscurece ni amanece de golpe. Pero hay un detalle más. En cada una de las mitades hay un punto, un algo, de la otra mitad, queriendo mostrar que cada una contiene información de la otra. La dualidad, así, se convierte en complementariedad y en espejo.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero ese puntito de una en la otra es esencial porque nos muestra lo que decíamos párrafos atrás: lo que hemos vivido en el día continúa de alguna forma en la noche. Y viceversa, la manera en que hayamos descansado en la noche se verá reflejado en el día. Ese retiro nocturno, ese reposo, esa distancia con las actividades y las personas, nos ayuda a vivir mejor el día siguiente.</p>
<p style="text-align: justify;">También la presencia de la noche en el día es una sugerencia a buscar horas –ojalá diarias o semanales– para retirarnos en plena luz del día y adentrarnos en la soledad y el silencio. Abandonar lo que hacemos y lo que somos para los demás y sumergirnos en esa libertad interior que permite que se expanda nuestro ser. No es llevar la noche al día o hacer una siesta, sino llevar los beneficios del retiro, del encontrarse a solas y en silencio de manera consciente para contemplarlo todo desde la serenidad y el amor. Esto incluye también contemplarnos a nosotros o nosotras mismas desde esa serenidad y ese amor.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Javier BUSTAMANTE ENRIQUEZ<br />
</em><em>Poeta<br />
</em><em>Ciudad de México, México<br />
</em><em>Octubre de 2023</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2023/10/la-noche/">La noche</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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