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	<title>Sin categoría | Revista RE Castellano</title>
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	<description>Revista de pensamiento y opnión</description>
	<lastBuildDate>Fri, 07 Jun 2024 06:54:42 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Sin categoría | Revista RE Castellano</title>
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	<item>
		<title>El beso</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Elena Giménez]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Jun 2024 05:00:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[El beso]]></category>
		<category><![CDATA[José Luis Socías]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>No es una fotografía actual de una pareja</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/06/el-beso/">El beso</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">No. No es una fotografía actual de una pareja.</p>
<p style="text-align: justify;">Ésta es una foto con 38 años de historia y, nada más y nada menos, que figura en ella el mandatario ruso <strong>Mijaíl Gorbachov</strong> besándose con <strong>Erich Honecker</strong>, secretario general del Partido Comunista, al concluir un congreso en Berlín Oriental.</p>
<p><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/06/El-ultimo-beso-comunista_portada.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="size-large wp-image-16750 aligncenter" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/06/El-ultimo-beso-comunista_portada-1024x576.jpg" alt="" width="660" height="371" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/06/El-ultimo-beso-comunista_portada-1024x576.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/06/El-ultimo-beso-comunista_portada-300x169.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/06/El-ultimo-beso-comunista_portada.jpg 1058w" sizes="(max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a></p>
<p style="text-align: justify; padding-left: 40px;"><em>Mijaíl Gorbachov (Stávropol,1931-Moscú, 2022) fue jefe de Estado de la Unión Soviética de 1988 a 1991.  En 1953 contrajo matrimonio con Raísa Maksímovna Titarenko, estudiante de Filosofía, con quien tuvo una hija, Irina, en 1957. En 1971, llegó al Comité Central del PCUS. En 1978, lo eligieron secretario de Agricultura en el Comité Central del Partido Comunista. En 1980, se incorporó al Politburó del Comité Central, convirtiéndose en su miembro más joven (a los cuarenta y nueve años). Y recibió el Premio Nobel de la Paz en 1990.</em></p>
<p style="text-align: justify;">La noticia, acompañada de la fotografía, saltó a Occidente diciendo que “<em>el líder soviético <strong>Mijaíl Gorbachov</strong> abrazó a <strong>Erich Honecker</strong>, comunista de línea dura, y secretario general del Partido Comunista, mientras que miembros del SED aplaudían durante el 11º congreso del partido, el 17 de abril de 1986, en Berlín Oriental</em>”.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo que fue casi un escándalo en la Europa de final del siglo pasado, en la otra parte del “Telón de Acero” era un habitual signo político de pacto de amistad. En absoluto fue un beso erótico ni sexual. El beso fraterno socialista era una forma de saludo entre los estadistas de los países comunistas. Este acto demostró la conexión especial que existía entre los estados socialistas. Este ósculo consistía en un abrazo, combinado con una serie de tres besos en mejillas alternadas. En casos raros, cuando los dos líderes se consideraban excepcionalmente cercanos, los besos se daban en la boca y no en las mejillas.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero… ¡qué CONTRASTE!</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/06/mg_4347-41.webp"><img decoding="async" class="alignnone size-large wp-image-16753" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/06/mg_4347-41-1024x613.webp" alt="" width="660" height="395" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/06/mg_4347-41-1024x613.webp 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/06/mg_4347-41-300x179.webp 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/06/mg_4347-41.webp 1170w" sizes="(max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">¡Cuánta desolación contemplamos horrorizados! no sólo en los campos de batalla, sino en el destrozo de las ciudades, con sus correspondientes miles de víctimas… Nos llegan unas imágenes de diversos países en guerra que parecen filmadas en blanco-y-negro, y como mucho, en “color negro” de la sangre derramada.</p>
<p style="text-align: justify;">Las vemos en la actualidad, en reportajes diarios por las televisiones y también en crónicas antiguas de a lo largo del siglo XX, con sus consabidas Primera y Segunda Guerra Mundial. ¡Cuántos millones de muertos a causa de las confrontaciones bélicas! Y no digamos de los que quedan malheridos, con secuelas para toda la vida, y añadamos las consecuencias psicológicas que les impiden desarrollar la vida felizmente.</p>
<p style="text-align: justify;">Es sorprendente ver hoy esta antigua fotografía del beso de unos mandatarios en contraste con las imágenes de los gobernantes actuales de países enfrentados.</p>
<p style="text-align: justify;">Démonos cuenta y recordemos que la mayoría de las guerras se acaban: no en el campo de batalla sino en las mesas de negociaciones. Entonces, ¿de qué han servido tantos muertos y tanta destrucción?</p>
<p style="text-align: justify;">No olvidemos que el factor humano —¡la vida de las personas!— sigue siendo siempre, más importante que la cuestión económica o política, que motiva las guerras. Porque, en definitiva, interesa el bien de los presentes.</p>
<p style="text-align: justify;">Una gran parte de la humanidad se horroriza de la lógica de la guerra y hace recordar un slogan de moda en la misma época en la que se publicó la fotografía del beso de Gorbachov: “Haz el amor y no la guerra”.</p>
<p style="text-align: justify;">Se ve que tiene más fuerza la antiquísima expresión: “Si quieres la paz, prepárate para la guerra”. …. Pero, así, se demuestra que la humanidad no ha avanzado demasiado.</p>
<p><em>Junio de 2024</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/06/el-beso/">El beso</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>No seamos haters</title>
		<link>https://www.revistare.com/2024/03/no-juzgueis/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Leticia Soberón]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 Mar 2024 05:58:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ciencias religiosas]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[imission.world]]></category>
		<category><![CDATA[Jordi Cussó]]></category>
		<category><![CDATA[polarización]]></category>
		<category><![CDATA[redes sociales]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Jordi CUSSÓ</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/03/no-juzgueis/">No seamos haters</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">«No juzguéis». Esta frase,<strong> atribuida a Jesús de Nazaret</strong>, tiene una validez que va mucho más allá de los <strong>entornos cristianos</strong> e incluso de los <strong>entornos creyentes</strong>. Se entiende «juzgar» como expresar afirmaciones descalificatorias, condenatorias sobre otras personas, convirtiéndonos en jueces sobre su culpabilidad.</p>
<p style="text-align: justify;">La invitación a «no juzgar» es <strong>simplemente realista</strong>: <strong>nadie tiene nunca</strong> los <strong>datos suficientes</strong> sobre los motivos y la <strong>conciencia de otro</strong> ser humano. Nadie sabe todo sobre otro; y aunque lo supiera, no podría valorar todos los elementos de su conducta. <strong>No somos Dios</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Por qué viene esto ahora a colación?</p>
<p style="text-align: justify;">Porque en la <strong>cultura de las redes sociales</strong>, se ha expandido y agravado algo que los seres humanos suelen hacer desde hace milenios: <strong>convertirse en jueces de los demás</strong>. La viralización de las frases negativas, difamatorias o de las calumnias sobre personas conocidas o desconocidas,<strong> causa daños a veces irreversibles</strong> sobre los demás; no se puede reparar el buen nombre de alguien a quien se ha calumniado o difamado ante miles o millones de personas. Incluso se ha acuñado la palabra «<strong>hater</strong>«, «<strong>odiador</strong>» o persona dedicada a poner <strong>calificativos negativos</strong> en los perfiles de personajes conocidos o famosos. ¡Y es tan fácil para los lectores compartir y viralizar las críticas!</p>
<p style="text-align: justify;">Y el hábito de hablar mal sobre otros <strong>destruye</strong> no sólo a quien lo sufre, sino también a los propios «<strong>haters</strong>«. Los denigra tanto como ellos denigran a otros. Expresan una mirada triste y desencantada sobre el mundo.</p>
<p style="text-align: justify;">Descalificar a las personas <strong>no construye la sociedad</strong>, no aporta luz sobre los hechos. Simplemente genera crispación, disgrega a las personas y <strong>empobrece el discurso social.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Por supuesto hemos de recordar varias cosas:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li><strong>Discernir</strong> es una <strong>capacidad humana crucial</strong>. No podemos <strong>ni debemos evitar</strong> tener <strong>opiniones valorativas</strong> sobre todo lo que forma parte de nuestra vida.</li>
<li>Por ello se puede y debe <strong>tener una opinión</strong>; se puede disentir con las de otros, y expresarlo. Incluso podemos sentir rechazo hacia alguien y alejarnos de algunas personas.</li>
<li>Pero <strong>disentir no supone juzga</strong>r ni condenar ni odiar, que es desear el mal del otro. Si se odia, fácilmente se pasa a la palabra que daña o a la acción que destruye.</li>
<li>Cuando se habla de “juicio” a alguien, es necesario distinguir entre calumnia y difamación.<br />
o <strong>Calumnia</strong> es una acusación falsa, hecha maliciosamente para causar daño.<br />
o <strong>Difamación</strong> es desacreditar a alguien, de palabra o por escrito, publicando algo contra su buen nombre, su fama y su honor,          incluso aunque sea verdad.</p>
<figure id="attachment_14749" aria-describedby="caption-attachment-14749" style="width: 343px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/03/touch-screen-1023966_1280.jpg"><img decoding="async" class=" wp-image-14749" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/03/touch-screen-1023966_1280-300x214.jpg" alt="" width="343" height="245" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/03/touch-screen-1023966_1280-300x214.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/03/touch-screen-1023966_1280-1024x730.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/03/touch-screen-1023966_1280.jpg 1280w" sizes="(max-width: 343px) 100vw, 343px" /></a><figcaption id="caption-attachment-14749" class="wp-caption-text"><em>Es muy fácil viralizar las críticas</em></figcaption></figure></li>
</ul>
<h3 style="text-align: justify;">¿Es lo mismo juicio condenatorio que palabra profética?</h3>
<p style="text-align: justify;">Jesús mismo fue en ocasiones<strong> muy severo</strong> -con palabras proféticas- hacia los <strong>escribas, fariseos</strong> y jefes del pueblo de Dios, que ponían fardos pesados en los hombros de los demás (“Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas…”. Mt23, 23-39) y hacia los mercaderes del Templo (Jn2, 13-22).</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando Jesús dice “no juzguéis”, <strong>no se refiere a la palabra profética</strong>, que<strong> él mismo aplica</strong> a veces, sino a la <strong>expresión condenatoria sobre el prójimo</strong> que lo descalifica y excluye, que hace daño. Se refiere al juicio del que se coloca en el lugar de Dios, distorsiona la realidad y muchas veces lo fundamenta en el prejuicio.</p>
<p style="text-align: justify;">Exteriormente, juicio condenatorio y palabra profética se pueden parecer. Pero son distintos en su motivación y en su objetivo.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Motivación:</strong></p>
<p style="text-align: justify;">No todo el que critica es profeta. Los profetas hablan porque <strong>antes han escuchado a Dios</strong>. Se basan en la experiencia mística. Su punto de partida es la escucha y el silencio; se ha dejado cuestionar por Dios. Puede decir palabras duras, pero <strong>su vida es profética</strong> (coherente con lo que proclama). La motivación última <strong>es el amor de Dios</strong>. No habla desde ideologías, ni por intereses personales, resentimientos, envidia ni deseo de dañar. Asimismo, habla desde la humildad, no desde la prepotencia del que se arrog la visión del justo.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Objetivo: </strong></p>
<p style="text-align: justify;">Quien se expresa con palabras proféticas desea inspirar a la reflexión, <strong>provocar el cambio</strong>. Hacer que la persona pueda abrirse a la verdad de Dios. Sin ingenuidades, <strong>se orienta por la esperanza</strong>, el deseo de salvación. Las palabras duras, en el caso del juicio condenatorio, encierran a la persona en una situación negativa. En el caso de la profecía, son un<strong> llamado amoroso a la conversión</strong>. Siempre han de estar justificadas por la necesidad de despertar la conciencia de aquel a quien se dirigen y nunca expresan menosprecio o deseo de humillar al otro.</p>
<p style="text-align: justify;">En síntesis, en este ambiente de redes sociales, en el que podemos realmente participar activamente, es necesario tener conciencia de qué ponemos y qué compartimos.</p>
<p style="text-align: justify;">a.<strong> Abandonar la frivolidad</strong> y asumir la propia responsabilidad sobre nuestras palabras en todos los ámbitos.<br />
b. Promover activamente el <strong>respeto y la crítica constructiva</strong>.<br />
c. <strong>Valorar seriamente</strong>,<strong> antes de expresarlas</strong>, las críticas negativas que hacemos sobre las personas y las instituciones.<br />
d. Podemos hacer <strong>mucho más daño de lo que pensamos</strong>, incluso irreversible, cuando de modo frívolo descalificamos o cuando insultamos, actuamos en contra de personas, sobre todo si lo hacemos a través de redes sociales.<br />
e. Esto no quita que podamos disentir y expresar nuestra opinión sobre temas importantes para la convivencia social como son planteamientos políticos, deportivos, económicos, religiosos. ¡De hecho, debemos! Pero siempre intentando entender el contexto, respetando sobre todo a las personas, aunque tengan puntos de vista diferentes.<br />
f. Esto no quita nuestra <strong>obligación de denunciar la injusticia</strong>, aunque siempre con la cautela y la debida presunción de inocencia.<br />
g. No digamos sobre alguien nada que no podamos decir delante de esa persona.<br />
h. Mejor preguntar que afirmar.<br />
i. Defender públicamente a quien está siendo injustamente atacado, especialmente en las redes sociales.</p>
<p style="text-align: justify;">Y así, más allá de nuestras creencias, contribuiremos a un ambiente de respeto y diálogo en la sociedad de nuestro tiempo.</p>
<p style="text-align: justify;">[Fragmento del iBooklet No Juzgar. <a href="https://imission.world/booklet-no-juzgar/">https://imission.world</a>]. En ese mismo sitio se puede firmar la adhesión a No Juzgar.</p>
<p><em>Jordi CUSSÓ PORREDÓN y varios autores<br />
</em><em>Sacerdote y economista<br />
</em><em>Santo Domingo, marzo 2022</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/03/no-juzgueis/">No seamos haters</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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			</item>
		<item>
		<title>¿Yo soy mi cuerpo?</title>
		<link>https://www.revistare.com/2023/10/yo-soy-mi-cuerpo/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Leticia Soberón]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Oct 2023 04:59:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Relaciones humanas]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[autoestima]]></category>
		<category><![CDATA[Leticia Soberón]]></category>
		<category><![CDATA[Un mundo injustamente desigual]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Leticia SOBERÓN</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2023/10/yo-soy-mi-cuerpo/">¿Yo soy mi cuerpo?</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Se suele decir que uno no «tiene un cuerpo», sino que «<strong>es su cuerpo</strong>«. A mi entender es una gran verdad, aunque <strong>parcial</strong> como veremos.</p>
<p style="text-align: justify;">Cada persona es irrepetible, <strong>Empieza a existir</strong> a partir de la configuración de su código genético único, cuando se unen ese espermatozoo y ese óvulo precisos que dieron lugar a su existencia. <strong>El cuerpo y su dotación genética</strong> son factores básicos que determinan, en gran medida, lo que la persona experimenta como su<strong> identidad individual</strong>. Y es la sede inevitable de todo el desarrollo de nuestra vida: complexión, color de piel, ojos y cabello, responsividad básica del sistema nervioso, genética de partida en cuanto a nuestra salud&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Al mismo tiempo, <strong>somos seres sociales. Nacemos e interactuamos</strong> desde antes de nacer, <strong>con otras personas</strong>. Primero con la madre, e inmediatamente después, con quien nos cuida, en un ambiente más o menos positivo, seguro y estimulante. Empezamos a entrar en una <strong>simbología propia de la cultura</strong> en que nacimos: gestos, ritmo de cuidados, <strong>lenguaje</strong>, tipo de alimentación. Y todo ese entorno es la base para <strong>construir el significado, el valor mayor o menor</strong> que nos daremos <strong>a nosotros mismos</strong>, a los demás y a lo que nos rodea.</p>
<p style="text-align: justify;">Sucede que <strong>en torno a los 3 años</strong>, en situaciones normales, <strong>emerge un «yo» individual</strong>, que es la vivencia subjetiva de uno mismo, que empieza a <strong>«darse cuenta» de que existe</strong>; empieza a recoger <strong>información para valorar</strong> (asignar la calificación de «amable» o «rechazable») a ese cuerpo, al conjunto de lo que se es. De pequeños vamos <strong>interpretando lo que nos sucede</strong>, y que nos orienta, nos sitúa.</p>
<p style="text-align: justify;">A lo largo de la infancia, cuando uno dice «yo», es <strong>un yo en construcción</strong>, en desarrollo. La identidad personal se desarrolla en un <strong>diálogo interno y externo</strong>, consigo mismo y con los demás. La persona va siendo, va sintiéndose sí misma en relación con los «tú» que le rodean.</p>
<p style="text-align: justify;">En este diálogo y en esa construcción, incide fuertemente <strong>el entorno cultural</strong> en el que vivimos.</p>
<p style="text-align: justify;">El factor social aquí es importante. Primero, porque el ambiente familiar más cercano <strong>nos hace de espejo</strong>. Y <strong>no siempre</strong> es un <strong>espejo amable</strong>. Con frecuencia, niños que <strong>han vivido en su casa el rechazo</strong> a su persona o a alguien que convive cercanamente, <strong>son a su vez rechazantes y generadores de bullying</strong> o acoso.  En las escuelas y en las redes, el bullying suele referirse a la <strong>valoración negativa</strong> sobre<strong> la corporalidad</strong> de las víctimas. ¡Cuánto sufrimiento inútil e injusto con los que lo padecen! Todos estamos inextricablemente unidos a nuestro cuerpo, no podemos vivir sin él. Nadie tiene mérito ni culpa sobre su dotación genética ni de cómo fue tratado en la infancia.</p>
<p style="text-align: justify;">Nuestra<strong> sociedad digital y de la imagen</strong> da un gran valor a los <strong>modelos de belleza en boga,</strong> y millones de personas dedican mucho tiempo -si pueden- a modelarse a sí mismas de acuerdo con esos parámetros. Para la mayoría de las personas, si empiezan a vivenciar una sensación <strong>de extrañeza y rechazo</strong> del propio <strong>cuerpo,</strong> padecen<strong> infelicidad y desazón</strong>. Y origina en muchos de ellos, en nuestro tiempo, la decisión de realizarse <strong>cirugías estéticas</strong> más o menos invasivas, que <strong>homologan</strong> cada cuerpo con el estándar admitido como bello. Tratan su piel como si fuera plástico que se puede cortar por aquí o por allá sin consecuencias.</p>
<h3 style="text-align: justify;">La decisión clave</h3>
<p style="text-align: justify;">Por eso, cuando culmina su desarrollo personal, la persona se ve abocada a tomar <strong>una decisión</strong> más o menos consciente: <strong>ser ella misma queriendo serlo</strong> y acogiendo su realidad, o <strong>ser ella misma rechazándose</strong> y despreciando sus fundamentos (su cuerpo, su genética, su yo).</p>
<p style="text-align: justify;">Esta opción, según lo que decidamos hacer, nos conduce por <strong>caminos vitales muy distintos</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Asumir con sencillez nuestra realidad</strong> <strong>de base</strong> nos ayuda precisamente a <strong>desarrollar lo más posible nuestras capacidades, y </strong>comportarnos del modo que elijamos. Nos facilita cuidar el cuerpo -ese que nos configura y en el que vivimos hasta la muerte-, gestionando sus límites con<strong> buen humor</strong> y flexibilidad. A esta opción la llamamos autoestima. Conocerse, aceptarse y quererse.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Rechazar nuestro cuerpo</strong> y <strong>desarraigarnos</strong> de él, nos conducirá finalmente a un<strong> callejón sin salida de desencanto</strong> e infelicidad, aunque lo transformemos en un <strong>maniquí aparentemente perfecto</strong>. Esa perfección no se alcanzará nunca porque está en nuestra mente. Y esta escasa estima de la propia realidad nos empobrece también <strong>en las relaciones con los demás</strong>.</p>
<figure id="attachment_12239" aria-describedby="caption-attachment-12239" style="width: 458px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/pretty-woman-635258_1280.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-12239" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/pretty-woman-635258_1280-300x200.jpg" alt="Ser bella según el estándar" width="458" height="305" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/pretty-woman-635258_1280-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/pretty-woman-635258_1280-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/pretty-woman-635258_1280-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/pretty-woman-635258_1280.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 458px) 100vw, 458px" /></a><figcaption id="caption-attachment-12239" class="wp-caption-text"><em>Nos queremos homologar a la belleza estándar</em></figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Así que se suele vivir, sobre todo en la juventud, entre el deseo de aprecio por parte de otros, y el fastidio de que eso no se logra del todo.</p>
<p style="text-align: justify;">Es<strong> difícil entendernos a nosotros mismos</strong>. Los seres humanos somos de una complejidad extraordinaria. Solemos <strong>valorar muy poco</strong> lo que nos muestran los <strong>sorprendentes descubrimientos</strong> de la neurociencia sobre cómo funciona el cerebro, cómo todo en nuestro sistema nervioso está conectado también con el sistema digestivo, cómo emergen las emociones y de qué manera y todo el resto de avances científicos acerca de la genética, la epigenética, la microbiota&#8230; Todo ello <strong>puede pasar inadvertido</strong> a quien sólo desea <strong>tener una imagen aceptada por otros</strong>.</p>
<h3 style="text-align: justify;">¿Qué hacer, entonces?</h3>
<p style="text-align: justify;">Ya que nuestro &#8216;yo&#8217; es capaz de <strong>tomar conciencia de sí</strong>, capaz de «darse cuenta de que se da cuenta», valorarse y plantearse objetivos, avancemos en la<strong> aceptación de los fundamentos de nuestro ser y que no podemos cambiar.</strong> Y entonces tendremos la energía y la alegría para desarrollarnos del mejor modo posible, eligiendo ser nuestra «mejor versión».</p>
<p style="text-align: justify;">Asumir que somos nuestro cuerpo, pero también somos la actitud que tenemos respecto a él; nos configura nuestro modo de acoger la realidad o rechazarla, y en síntesis, nuestra capacidad de ser felices.</p>
<p><em>Leticia SOBERÓN MAINERO<br />
</em><em>Psicóloga y doctora en comunicación<br />
</em><em>Madrid, octubre 2023</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2023/10/yo-soy-mi-cuerpo/">¿Yo soy mi cuerpo?</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Trasfondo</title>
		<link>https://www.revistare.com/2021/06/trasfondo-50/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Jun 2021 04:59:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[Trasfondo]]></category>
		<category><![CDATA[Destino pájaro]]></category>
		<category><![CDATA[Javier Bustamante]]></category>
		<category><![CDATA[libertad]]></category>
		<category><![CDATA[poesía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Javier BUSTAMANTE</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/06/pajaro-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-large wp-image-6841" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/06/pajaro-1024x720.jpg" alt="" width="660" height="464" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/06/pajaro-1024x720.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/06/pajaro-300x211.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/06/pajaro-600x422.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/06/pajaro-1536x1079.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/06/pajaro-2048x1439.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<div class="page" title="Page 93">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p><strong>Destino pájaro</strong></p>
<p>Dejaré el cobijo<br />
de andar por las ramas<br />
en anhelo de precipicio</p>
<p>¿qué es alzar el vuelo?</p>
<p>incorporarse al vacío,<br />
asumir el propio peso<br />
y aliarlo a corrientes propicias</p>
<p>también bajo la cáscara del miedo<br />
hay semillas de libertad.</p>
<p>&nbsp;</p>
</div>
</div>
<p><em>Javier BUSTAMANTE</em><br />
<em>Poeta</em><br />
<em>Ciudad de México, México</em><br />
<em>Junio de 2021</em></p>
</div><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/06/trasfondo-50/">Trasfondo</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Teletrabajo: equilibrar tiempos y espacios</title>
		<link>https://www.revistare.com/2020/06/teletrabajo-equilibrar-tiempos-y-espacios/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Leticia Soberón]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 07 Jun 2020 04:59:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Relaciones humanas]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[conciliación laboral]]></category>
		<category><![CDATA[home office]]></category>
		<category><![CDATA[Leticia Soberón]]></category>
		<category><![CDATA[Teletrabajo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Leticia SOBERÓN</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2020/06/teletrabajo-equilibrar-tiempos-y-espacios/">Teletrabajo: equilibrar tiempos y espacios</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Algunos de quienes tenemos el privilegio de trabajar en tiempos de pandemia, lo hemos hecho a distancia, vía digital. Tras dos meses largos de confinamiento, tenemos una cierta perspectiva para poder describir la mezcla de satisfacción y fatiga que muchos de los teletrabajadores experimentamos.</p>
<p style="text-align: justify;">Satisfacción, porque hemos podido compartir mucho más con la familia; nos ahorrarnos las horas de transporte, estamos más presentes en casa a lo largo del día, y quienes tienen niños o abuelos los han visto quizá más que nunca antes, es más fácil asumir algunos imprevistos domésticos estando físicamente en casa.</p>
<p style="text-align: justify;">Fatiga, porque en muchos casos se ha intensificado la carga laboral y no hemos sabido gestionar la infinidad de reuniones virtuales que se multiplicaban hasta invadir tiempos de comida y de descanso. No ha sido fácil afrontar la incertidumbre; empresas y organizaciones han visto morir sus fuentes de ingresos habituales y han tenido que reinventarse a toda velocidad a partir de las tecnologías de comunicación, ofreciendo nuevos servicios y nuevas formas de cercanía a sus clientes para no perderlos. Todo ello de manera casi improvisada y sin posibilidad de planearlo.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Trastocados por el confinamiento</strong></p>
<p style="text-align: justify;">En períodos normales, nuestra vida transcurría más o menos rítmicamente distribuida en unos tiempos y espacios adecuados para cada tipo de actividad y en los círculos concéntricos de relación con las personas que tratamos.</p>
<p style="text-align: justify;">Esos círculos concéntricos en los que se desarrolla nuestra existencia son cuatro ámbitos antropológicos distintos: la <strong>intimidad individual </strong>(cuando estamos solos), la <strong>intimidad compartida</strong> (pareja, familia inmediata), el <strong>entorno comunitario</strong>, <strong>educativo, laboral o profesional</strong> (familia extendida, relaciones de trabajo o escuela y grupos sociales cercanos), y el <strong>entorno ciudadano</strong>, en el que participamos cuando habitamos los espacios públicos, usualmente con desconocidos.</p>
<p style="text-align: justify;">El <strong>e</strong><b>ntorno físico marca en gran medida nuestro comportamiento</b> en cada uno de esos ámbitos. Al salir a la calle o llegar al lugar de trabajo, realizamos automáticamente la conducta adecuada. ¿Qué pasa cuando todo ocurre en el mismo espacio hogareño? El confinamiento <b>trastocó los espacios</b>, y por ello también <b>desequilibró nuestro sentido del tiempo</b>. La intimidad familiar se vio afectada al superponerse nuestro tiempo/ámbito familiar con el educativo y profesional, todo dentro del mismo lugar, sin salir al espacio físico ciudadano: calle, aire libre, parques, restaurantes, bares, teatros, cines, deportivos… Para personas con hijos pequeños, fue un auténtico desafío.</p>
<figure id="attachment_5618" aria-describedby="caption-attachment-5618" style="width: 648px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/06/Teletrabajo.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-5618" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/06/Teletrabajo.jpg" alt="Perrito esperando al dueño" width="648" height="432" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/06/Teletrabajo.jpg 1920w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/06/Teletrabajo-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/06/Teletrabajo-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/06/Teletrabajo-600x400.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/06/Teletrabajo-1536x1024.jpg 1536w" sizes="auto, (max-width: 648px) 100vw, 648px" /></a><figcaption id="caption-attachment-5618" class="wp-caption-text"><em>El teletrabajo puede invadir otras áreas de nuestra vida</em></figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Esa alteración se agravó por la ausencia de momentos y espacios para <strong>estar solos</strong>; todo ser humano necesita, al menos de vez en cuando, estar consigo mismo. De modo que una convivencia estrecha y sin paréntesis, sobre todo en casas pequeñas, mermaba aún más la posibilidad de pensar un poco en solitario, organizar la mente, serenarse.</p>
<p style="text-align: justify;">En la sociedad del post-Covid19, que aún no ha sido eliminado, parece que el teletrabajo no será la excepción, sino la norma para millones de personas. Hemos de aprender a hacerlo de modo más sano y sostenible.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Qué hacer?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Evidentemente no hay recetas universales. Todo depende de circunstancias, edades, posibilidades…</p>
<p style="text-align: justify;">Pero para un teletrabajo sostenible sería necesario:</p>
<ul>
<li style="text-align: justify;"><strong>Ordenar el tiempo</strong>, y desde el tiempo <strong>priorizar</strong> adecuadamente <strong>las actividades</strong>. Esto supone distribuir la dedicación del modo más adecuado entre trabajo y descanso.</li>
<li style="text-align: justify;"><strong>Generar espacios adecuados</strong>. Ojalá apartados del vaivén de la casa y con luz natural. Limpiarlos también cotidianamente para no terminar en un caos de papeles, tazas, desorden.</li>
<li style="text-align: justify;"><strong>Armonizar nuestras dedicaciones</strong>: pareja, hijos, amigos, ocio, creatividad, cocina, diálogo, juego, entretenimiento, música…</li>
<li style="text-align: justify;"><strong>Cultivar la interioridad</strong>. Es imprescindible mantener esa “ancla” en el propio eje personal para poder afrontar tantas incertidumbres. Las distintas modalidades de meditación, mindfulness, reflexión, oración o simplemente silencio para poder recolocar las piezas del propio puzzle interior.</li>
<li style="text-align: justify;"><strong>Hacer ejercicio y comer bien</strong>. El cuerpo es la sede donde todo ocurre, somos nosotros mismos. Necesitamos cuidarlo, alimentarnos adecuadamente y ejercitarlo al menos un rato al día.</li>
<li style="text-align: justify;"><strong>Reír</strong>. Es imprescindible para mantener la salud mental, y ojalá la risa sea compartida. Descarga energía y nos vincula con las personas cercanas.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Aprovechemos la oportunidad -tan paradójicamente alcanzada- para humanizar nuestro modo de vivir, tanto el trabajo como las relaciones familiares, en esta circunstancia que no buscamos pero puede ser la ocasión de armonizarnos más como personas y como sociedad.</p>
<p><em>Leticia SOBERÓN MAINERO<br />
</em><em>Psicóloga y doctora en comunicación<br />
</em><em>Madrid, junio 2020</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2020/06/teletrabajo-equilibrar-tiempos-y-espacios/">Teletrabajo: equilibrar tiempos y espacios</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>El arte de leer la realidad</title>
		<link>https://www.revistare.com/2020/03/el-arte-de-leer-la-realidad-2/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Mar 2020 06:00:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Didascalicon]]></category>
		<category><![CDATA[El arte de leer la realidad]]></category>
		<category><![CDATA[Hugo de San Víctor]]></category>
		<category><![CDATA[Ivan Illich]]></category>
		<category><![CDATA[Javier Bustamante]]></category>
		<category><![CDATA[realidad]]></category>
		<category><![CDATA[realismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Javier BUSTAMANTE</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2020/03/el-arte-de-leer-la-realidad-2/">El arte de leer la realidad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_5340" aria-describedby="caption-attachment-5340" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/03/nenufar-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-large wp-image-5340" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/03/nenufar-1024x680.jpg" alt="" width="660" height="438" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/03/nenufar-1024x680.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/03/nenufar-300x199.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/03/nenufar-600x399.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/03/nenufar-1536x1021.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/03/nenufar-2048x1361.jpg 2048w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/03/nenufar-331x219.jpg 331w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-5340" class="wp-caption-text">Fotografía: Javier Bustamante</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">El <em>Didascalicon </em>es un libro escrito por el francés Hugo de San Victor hacia el año 1128. La didascalia es un término griego que podría traducirse como los «asuntos relacionados a la instrucción, a la didáctica». El <em>Didascalicon </em>es un texto que en la Edad Media pretendía enseñar el arte de la lectura.</p>
<p style="text-align: justify;">En el siglo xx otro gran escritor, Ivan Illich, le dedica un libro, <em>En el viñedo del texto</em>, para comentarlo<em>.</em> Entre sus páginas encontré lo siguiente: «Para el lector monástico, a quien Hugo se dirige, la lectura es una actividad mucho menos fantasmagórica y mucho más carnal: el lector comprende las líneas moviéndose según su latido, las recuerda recuperando su ritmo, y piensa en ellas como si las colocara en su boca y las masticara».</p>
<p style="text-align: justify;">Para Hugo de San Victor la lectura se encarna, se incorpora y se hace movimiento. En el párrafo que destaco, Ivan Illich habla de tres acciones: comprender –moviéndose según su latido–; recordar –recuperando el ritmo–, y pensar –masticando las palabras o las ideas. ¡Toda una visión vitalista!</p>
<p style="text-align: justify;">Asociar la comprensión al latido nos acerca a los sentimientos. Esto es un descentrar de lo racional. Comprender desde la emoción.</p>
<p style="text-align: justify;">El hecho de recordar lo deja en manos del ritmo, como si se tratara de una coreografía. Dicen que recordar es volver a pasar por el corazón, o sea que nos volvemos a encontrar con lo emotivo. Esto no destierra la labor intelectual en absoluto, sino que la asocia al factor emotivo. ¿Quizás un remoto antecedente de la inteligencia emocional?</p>
<p style="text-align: justify;">El acto de pensar lo desplaza a la boca. Pensar es masticar, rumiar. Las mandíbulas, la lengua, los dientes y la salivación intervienen en este pensar.</p>
<p style="text-align: justify;">Hugo de San Victor compartió época con otro grande pensador: Alberto Magno para quien la naturaleza y la realidad es un libro para leer, del cual podemos aprender siempre. Alberto Magno también sabe moverse sobre el terreno de las «interrelaciones». Todo nos habla o nos hace referencia a todo.</p>
<p style="text-align: justify;">Algunos dicen que la Edad Media fue oscura, pero hay mucho por descubrir en ella. No sólo en las esferas llamadas cultas, sino en la vida cotidiana de la gente y en muchos aspectos sociales. Es una edad de la humanidad que, como todas, está llena de matices, que si la revisamos, veremos que desprende mucha luz.</p>
<p style="text-align: justify;">Comprender, recordar y pensar. Estos tres movimientos son importantes para Hugo en el momento de leer. Si queremos leer la realidad, ¡qué importantes son estos tres movimientos!</p>
<p style="text-align: justify;">Si soy capaz de moverme siguiendo el latido de lo que sucede en mi familia, en mi entorno y en mi sociedad, entonces puedo mirar con otros ojos lo que acontece.</p>
<p style="text-align: justify;">Si al recordar, al evocar los sucesos que originaron mi existir o las condiciones que sustentan mi presente soy capaz de leer el ritmo, el fluir que los ha hecho posibles, entonces puedo situarme en este presente de una forma más certera, más humilde y también orgànica.</p>
<p style="text-align: justify;">Si puedo degustar, saborear y digerir aquello que está siendo, aquello que soy, puedo descubrir cómo me nutre la realidad, cómo hay un continuo entre lo que sucede «fuera» de mí y «dentro de mí». No hay discontinuidad. Formo parte de lo que me rodea.</p>
<p style="text-align: justify;">¡Qué importante es saber leer! Leer la realidad también es un arte y, como tal, hay que aprender a practicarla. Eso lleva años… Una lectura atenta de la realidad nos ayuda a encarnarla, sintonizar con su latido, intuir sus ritmos y masticarla hasta digerirla. En definitiva, sentirnos parte de esa realidad.</p>
<p><em>Javier BUSTAMANTE ENRIQUEZ</em><br />
<em>Poeta</em><br />
<em>Ciudad de México (México)</em><br />
<em>Marzo de 2020</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2020/03/el-arte-de-leer-la-realidad-2/">El arte de leer la realidad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Imposibles y posibilidades</title>
		<link>https://www.revistare.com/2019/02/imposibles-y-posibilidades/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 Feb 2019 05:58:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[22 Historias clínicas de realismo existencial]]></category>
		<category><![CDATA[Alfredo Rubio]]></category>
		<category><![CDATA[historia]]></category>
		<category><![CDATA[Imposibles y posibilidades]]></category>
		<category><![CDATA[Regina]]></category>
		<category><![CDATA[somos como somos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Departamento de Historia</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2019/02/imposibles-y-posibilidades/">Imposibles y posibilidades</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Imposibles y posibilidades, esto viene a decirnos la cuarta historia de realismo existencial que nos expone el Dr. Alfredo Rubio de Castarlenas (Barcelona, 1919-1996)*. Él, Alfredo, conversa en varias ocasiones con Regina y en sus charlas intenta que ella pueda sacar conclusiones sobre su existencia.</p>
<p style="text-align: justify;">Quienes la conocían afirmaban que su vida era una tragedia. Hija de una prostituta y un padre desconocido. A sus 18 años sólo quería ser otra persona y vivir en otro país y en mejores circunstancias. El Dr. Rubio intenta hacerle ver que sólo gracias al encuentro de ese padre y madre ella ha podido existir. Pero a veces, el resultado de hijos no deseados es padres y madres no deseados. Y vidas no deseadas&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">De manera pedagógica, el autor nos hace ver que somos como somos o no existiríamos. El como es vital, porque no se trata únicamente de aceptar que existimos, sino también la forma en que existimos y en que existe lo que nos rodea. Imposible cambiar las circunstancias que han posibilitado la existencia.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, de la aceptación de esa imposibilidad, nace la posibilidad de cambiar nosotros ante las circunstancias de nuestro engendramiento y también ante nuestras características concretas.</p>
<figure id="attachment_4077" aria-describedby="caption-attachment-4077" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/02/gotas.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-large wp-image-4077" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/02/gotas-1024x680.jpg" alt="" width="660" height="438" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/02/gotas-1024x680.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/02/gotas-300x199.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/02/gotas-600x398.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/02/gotas-331x219.jpg 331w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-4077" class="wp-caption-text">Foto: Javier Bustamante</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Y, toda esta tesis, ¿qué luces y sombras arroja sobre la Historia?</p>
<p style="text-align: justify;">Para los contemporáneos, para los existentes aquí y ahora, es imposible cambiar la Historia, tanto la remota como la reciente. Lo que ha sucedido, ya ha sucedido. Y ha dejado el germen de los acontecimientos del presente y de las personas que existimos en este momento. Pero esta imposibilidad no es, o no ha de ser, paralizante, al contrario, simplemente aporta la materia prima sobre la cuál transformar el presente. O transformarnos en el presente.</p>
<p style="text-align: justify;">Si entendemos la Historia como contenedor, como límite, es precisamente este límite el que posibilita los acontecimientos tal y como son. Y esos acontecimientos fueron el germen de nuestra existencia como personas, pero también como pueblos, instituciones y grupos humanos.</p>
<p style="text-align: justify;">Si hacemos presente alguna “tragedia”, como la vida de Regina, pongamos por ejemplo una invasión a nuestro país, ésta es una de tantas causantes de que existamos los contemporáneos. Y si, además, de dicha invasión se fue dando un mestizaje entre las personas que ya habitaban estas tierras y las que venían a conquistarlas, es más evidente que sin aquel acontecimiento no veríamos la luz los presentes. Y no sólo el mestizaje humano, genético, sino también la hibridización cultural. Las instituciones, las costumbres, la gastronomía, todo lo que aportan las culturas cuando se mezclan hace que el fruto de dicho encuentro sea como es o no sería.</p>
<p style="text-align: justify;">Si no, cada quien haga un repaso a su biografía. Y de su biografía trascienda a la historia de su familia, de su pueblo, de su nación y podrá comprobar cómo somos hijas e hijos de la fusión y que la fusión engendra seres, realidades, sirtuaciones humanas únicas e irrepetibles. Es imposible desandar y deshacer estas consecuencias.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero una consecuencia no es una condena. Es, por el contrario, la posibilidad de generar nuevas combinaciones desde la libertad, sólo si se es consciente de cómo se es y de qué se dispone para propiciar cambios.</p>
<p style="text-align: justify;">* RUBIO DE CASTARLENAS, Alfredo. <em>22 historias clínicas -progresivas- de realismo existencial</em>. Edimurtra: Barcelona, 1985.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Departamento de Historia de la Universitas Albertiana</em><br />
<em>Barcelona (España)</em><br />
<em>Febrero de 2019</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2019/02/imposibles-y-posibilidades/">Imposibles y posibilidades</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Marina de Castarlenas, artista</title>
		<link>https://www.revistare.com/2018/11/marina-de-castarlenas-artista/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Nov 2018 06:00:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[dramaturga]]></category>
		<category><![CDATA[escritora]]></category>
		<category><![CDATA[Marina de Castarlenas]]></category>
		<category><![CDATA[novelista]]></category>
		<category><![CDATA[poesía]]></category>
		<category><![CDATA[tertulias artísticas]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.revistare.com/?p=3773</guid>

					<description><![CDATA[<p>Marina VILLA</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2018/11/marina-de-castarlenas-artista/">Marina de Castarlenas, artista</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_3796" aria-describedby="caption-attachment-3796" style="width: 345px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/11/marina.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-3796" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/11/marina.jpg" alt="" width="345" height="461" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/11/marina.jpg 612w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/11/marina-225x300.jpg 225w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/11/marina-600x800.jpg 600w" sizes="auto, (max-width: 345px) 100vw, 345px" /></a><figcaption id="caption-attachment-3796" class="wp-caption-text">Fotografía: Marina Villa (Portada de la revista <em>Firmas</em>)</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Marina de Castarlenas Angurell fue una gran novelista, poetisa, dramaturga y rapsoda catalana. Nació en Barcelona el 6 de diciembre de 1900 y murió en esta misma ciudad el 18 de octubre de 1974. Se casó con Federico Rubio y tuvieron dos hijos: Marina y Alfredo.</p>
<p style="text-align: justify;">Fue muy conocida en las tertulias artísticas de Barcelona de gran parte del siglo XX. A su faceta de escritoria se añade la de música, fue profesora de piano y violín. Asimismo, colaboró en multitud de programas de radio, destacando sus intervenciones en Radio Miramar y Radio Barcelona, principalmente entre 1930 y 1955.</p>
<p style="text-align: justify;">Como novelista nos legó obras como <em>Amor y nobleza</em>, <em>Carlos</em>, <em>Sombras</em>, <em>Como el mar</em> (1942), <em>¡&#8230;Habrá poesía!</em>, <em>¡Triunfé&#8230;!</em>, <em>Rosas blancas</em> (1944) y <em>El tío rico</em>. Destaca su novela poética <em>Rafael de Teresa </em>(1934), la cual era una réplica de la novela de Miguel de Unamuno titulada <em>Teresa de Rafael</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">En su faceta de dramaturga escribió varios monólogos. A través de Radio Barcelona, el día 6 de abril de 1933, se emitió el monólogo en verso <em>Entre riscos</em>, al cual puso voz el actor José Soler. La buena acogida que tuvo esta pieza ocasionó que ese mismo año la obra fuera impresa (Barcelona: Bazar Barcelona Tallers, 1933). Otro de sus monólogos que, al parecer fue difundido por radio y no teatralizado al igual que el anterior, se titula <em>El barrio de los gitanos</em>, el cual también fue impreso en la década de los 30&#8217;s. Igualmente fueron emitidas por radio sus obras <em>Sagrario la gitana </em>y<em> ¡¡Mujeres&#8230;!!</em>, de las cuales no se conoce edición impresa.</p>
<p style="text-align: justify;">La que sí fue llevada al teatro es <em>Vivir después de morir</em>. Comedia de dos actos, estrenada el 27 de mayo de 1959 en el Teatro C. Francesa de Barcelona y, posteriormente, en Madrid y algunas provincias. De esta obra tampoco hay constancia de su edición impresa.</p>
<p style="text-align: justify;">Dentro de la producción poética de Marina de Castarlenas encontramos los poemarios <em>Senderos</em>, <em>Horas azules</em> (1934) y <em>Romances de amor y renunciación</em>. A continuación os dejamos con el gusto de poder paladear dos poemas de esta gran escritora del siglo XX, de la cual esperamos pueda hacerse alguna reedición de su obra.</p>
<p><strong>Oración de amor</strong></p>
<p>Por los que cruzan la vida,<br />
sin hogar y sin afectos&#8230;<br />
Por los que al llorar no tienen<br />
quien consuele sus lamentos.<br />
Por los que de amor murieron<br />
faltos de ternura y besos &#8230;<br />
Por los ojos que no tienen<br />
quien se mire siempre en ellos.<br />
Por los que lloran a solas<br />
devorados por los celos<br />
Y ocultando su dolor<br />
lo esconden dentro del pecho.<br />
Por los que ignoran la senda<br />
que ha de llevarles al cielo<br />
por las palabras de amores<br />
que mis labios no dijeron&#8230;<br />
Por todos los que en su alma ,<br />
llevan la Cruz de un tormento.<br />
Por mi pena ¡que no ignoras!<br />
Por mi amor&#8230;.por todos ellos<br />
guarda al sentirte feliz&#8230;..<br />
¡Un instante de silencio. !</p>
<p><strong>Cuando yo muera</strong></p>
<p>No llores te lo suplico, el día que yo me muera.<br />
No quiero te desesperes ni te acobarde la pena.<br />
Bésame cuando en la caja, en blanca mortaja envuelta<br />
repose fría y sin vida, como pálida azucena.<br />
Y cuando mi cuerpo cubran, con paletadas de tierra<br />
una plegaria ferviente, si sabes rezar, ¡me rezas!<br />
No llores, te lo suplico, pues sé que aún cuando yo muera…<br />
estaré siempre a tu lado, me tendrás siempre muy cerca.<br />
Yo seguiré tu camino, te marcaré las veredas<br />
sembrándolas de esperanzas, ahuyentando las tristezas….<br />
En tus sombras seré luz, seré alondra mañanera<br />
que cantaré en tus recuerdos, para mitigar tus penas.<br />
Estaré junto al hogar donde los leños llamean<br />
Y entraré para besarte, por la ventana entreabierta<br />
con aquel rayo de luz , que besará tu cabeza.<br />
Seré sombra de tu cuerpo en la desierta calleja,<br />
seré el eco de tu voz, seré …tu guía y estrella:<br />
SI el dolor te hiere fiero, seré sollozo en tu queja…<br />
como en la vida estaré, de tu corazón muy cerca.</p>
<p>¡No llores , te lo suplico,<br />
el día que yo me muera!</p>
<p><em>Marina VILLA y Javier BUSTAMANTE</em><br />
<em>Barcelona</em><br />
<em>Noviembre de 2018</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2018/11/marina-de-castarlenas-artista/">Marina de Castarlenas, artista</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>La incapacidad de la palabra</title>
		<link>https://www.revistare.com/2018/09/la-incapacidad-de-la-palabra-2/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Natàlia Plá]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Sep 2018 04:59:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Diego López-Luján]]></category>
		<category><![CDATA[el lenguaje del silencio]]></category>
		<category><![CDATA[La incapacidad de la palabra]]></category>
		<category><![CDATA[palabra y silencio]]></category>
		<category><![CDATA[Silencio]]></category>
		<category><![CDATA[tipos de silencio]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Diego LÓPEZ-LUJÁN</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2018/09/la-incapacidad-de-la-palabra-2/">La incapacidad de la palabra</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">La incapacidad de la palabra: el lenguaje del silencio</p>
<figure id="attachment_3424" aria-describedby="caption-attachment-3424" style="width: 300px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-3424 size-medium" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/07/looking-up-906888__340-300x169.jpg" alt="" width="300" height="169" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/07/looking-up-906888__340-300x169.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/07/looking-up-906888__340-600x337.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/07/looking-up-906888__340.jpg 605w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-3424" class="wp-caption-text">Fotografía: Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Sabemos que el ser humano, por esencia, es un ser social. Ya desde su engendramiento, precisa de los otros para seguir viviendo; su necesidad de establecer vínculos con otras personas también es muestra de ello. Cada individuo desarrolla esta sociabilidad, saliendo de sí mismo para comunicarse con los otros mediante códigos comunes. Aunque generalmente la comunicación la realizamos por medio de palabras, en ocasiones estas quedan pobres para expresar toda la riqueza que llevamos dentro. En este caso, las palabras, la <em>palabra</em> es trascendida por esa riqueza vital que uno lleva en su interior y se convierte en un signo incapaz de transmitir lo que se quiere expresar.</p>
<p style="text-align: justify;">Para sortear este obstáculo, con frecuencia se recurre a la poesía, y nos descubrimos como pequeños poetas desnudándonos ante los otros para mostrar sentimientos y vivencias a través de imágenes que desvelan ese misterio, esa <em>vida inaprensible por la red de las palabras. </em>Pero también podemos recurrir al silencio.</p>
<p style="text-align: justify;">El silencio es un lenguaje universal que de hecho todo el mundo conoce y entiende, aunque no lo practique o en ocasiones incluso se olvide; se habla porque si uno calla parece que no tiene nada que decir&#8230; Silencio no es lo mismo que incomunicación, sino que, por el contrario, el silencio posee una tremenda carga comunicativa. Tras el silencio hay innumerables ideas, experiencias, sentimientos, etc.</p>
<p style="text-align: justify;">Encontramos silencios que muestran la impotencia de poder hablar provocada por la actitud de personas que nos obliga de manera dictatorial y violenta a callar; este silencio nace de la falta de libertad y expresa miedo.</p>
<p style="text-align: justify;">Otros expresan lo más sublime de la relación interpersonal. Es este un silencio que manifiesta la compenetración plena entre personas, como podría ser la de un matrimonio de ancianos que se aman y conocen; la expresión verbal muestra su pobreza para expresar el profundo entendimiento de unión y amor que se tienen y profesan.</p>
<p style="text-align: justify;">Por el contrario, existe un silencio que expresa rabia, furia y surge del odio, del desamor y la incomprensión entre las personas. Y aun otros que van mucho más allá de este, siendo en ocasiones, consecuencia de él: un silencio que comunica el placer que sienten ciertos individuos en la contemplación del dolor ajeno; un silencio lleno de una crueldad inconfesable por medio de la palabra.</p>
<p style="text-align: justify;">Claro que también podemos encontrar un silencio mucho más humano y respetuoso con la desgracia ajena; este, ante la impotencia de la palabra a la hora de poder acompañar en el sufrimiento, opta por callar para poder mostrar de forma más elocuente la compasión que se siente.</p>
<p style="text-align: justify;">Como vemos, la lista de vivencias o sentimientos que se comunican a través de silencios es numerosa. Todos tienen en común la ausencia de palabras —incapaces de expresar la inconmensurabilidad de lo significado—, pero esencialmente son silencios diferentes, pluriformes, heterogéneos. Cada uno de ellos surge de una situación diversa y lleva una carga emocional tan rica e impactante que es capaz de interpelar al otro, de conmoverlo cuando este es capaz de interpretar el significado del silencio de que es objeto.</p>
<p style="text-align: justify;">Hemos de procurar recuperar esa capacidad silente —con la que todos nacemos— desde la cual aprender a escuchar los/el silencio y no perder esa faceta comunicativa que encuentra su máxima expresión en el amor interpersonal y compasivo.</p>
<p><em>Diego LÓPEZ-LUJÁN<br />
</em><em>De la Universitas Albertiana<br />
</em><em>Santiago de los Caballeros (Rep. Dominicana)<br />
</em><em>Publicado en RE 66</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2018/09/la-incapacidad-de-la-palabra-2/">La incapacidad de la palabra</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Trasfondo</title>
		<link>https://www.revistare.com/2018/06/trasfondo-14/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 Jun 2018 04:59:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[Trasfondo]]></category>
		<category><![CDATA[descalcez]]></category>
		<category><![CDATA[Javier Bustamante]]></category>
		<category><![CDATA[poesía]]></category>
		<category><![CDATA[soledad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Javier BUSTAMANTE</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2018/06/trasfondo-14/">Trasfondo</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/02/trasfondo_feb.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-large wp-image-1658" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/02/trasfondo_feb-1024x680.jpg" alt="" width="660" height="438" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/02/trasfondo_feb-1024x680.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/02/trasfondo_feb-300x199.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/02/trasfondo_feb-600x398.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/02/trasfondo_feb-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/02/trasfondo_feb.jpg 1529w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a></p>
<p><strong>Sólo quien está solo</strong></p>
<p>Exíliome de la tecnología<br />
para adentrarme en una soledad ignota</p>
<p>como sordo a voluntad,<br />
me inicio en el silencio<br />
que exclama con señas inauditas<br />
que piso tierra sagrada</p>
<p>¡cuánto cuesta descalzarse!<br />
sin embargo,<br />
sólo acariciando ese suelo<br />
puedo palpar la soledad que me sostiene</p>
<p>y adéntrome<br />
con la emoción a tientas:</p>
<p>“sólo quien está solo<br />
sabe que nunca solo está”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Javier BUSTAMANTE</em><br />
<em>Poeta</em><br />
<em>Ciudad de México</em><br />
<em>Junio de 2018</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2018/06/trasfondo-14/">Trasfondo</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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