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	<title>adolescencia | Revista RE Castellano</title>
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	<description>Revista de pensamiento y opnión</description>
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	<title>adolescencia | Revista RE Castellano</title>
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		<title>La siembra</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Sep 2024 16:58:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[adolescencia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Anna-bel CARBONELL</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/09/la-siembra/">La siembra</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Años atrás un amigo, buen conocedor del continente africano, nos explicó que los campesinos africanos cuando siembran lo hacen tirando la semilla atrás para no pisarla. No miran donde cae, dejan que crezca y la acompañan, confían y cuidan su proceso de crecimiento, pero sin preocuparse en exceso porque, al fin y al cabo, no depende solo de ellos lo que pase.</p>
<figure id="attachment_17197" aria-describedby="caption-attachment-17197" style="width: 415px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/soil-8080788_1280.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-17197" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/soil-8080788_1280-300x200.jpg" alt="" width="415" height="277" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/soil-8080788_1280-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/soil-8080788_1280-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/soil-8080788_1280.jpg 1280w" sizes="(max-width: 415px) 100vw, 415px" /></a><figcaption id="caption-attachment-17197" class="wp-caption-text">«La siembra la hemos ido haciendo de puntillas<br />sobre una tierra por descubrir, la hemos acompañado y protegido,<br />pero los hijos no son nosotros, no son nuestra réplica.»<br />Imagen de THỌ VƯƠNG HỒNG en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Para nosotros, como padres, la historia representó un punto de inflexión y nos ayudó a confiar y desconfiar a la vez. A desconfiar, a dudar y cuestionarnos cómo estábamos haciendo lo de educar, dado que no existe un manual de instrucciones de cómo ser padres y educar los hijos, y reproducimos o intentamos, supuestamente, mejorar desde nuestra perspectiva lo que hicieron con nosotros nuestros padres. Debemos pararnos y darnos cuenta de que quizás tardaremos en ver resultados, y nunca sabremos del todo si lo estamos haciendo correctamente, y esta incertidumbre es sana porque habla de la fragilidad humana y de que, por supuesto, no tenemos ninguna varita mágica para entrever el mañana, ni tampoco la respuesta a todas las preguntas.</p>
<p style="text-align: justify;">Al confiar en que todos aquellos valores que hemos transmitido a nuestra hija, porque creemos en ellos y para nosotros son válidos, posarán y arraigarán, como esta semilla sembrada desde un azar protector para no pisar su manera de sentir y pensar. Quizás en algunos momentos ha parecido, en especial durante la adolescencia, ese momento vital que nos pone a prueba a todos, principalmente a los adultos cuando todo parece oscurecerse y derrocharse, cuando todo se ningunea y transforma, cuando los referentes cambian y todo se cuestiona, que tantos esfuerzos por estimar y ofrecer lo mejor no han servido para nada. Pero, lo cierto es que la vida es una hoja en blanco que se va llenando con lo que cada uno vive, con cada error y acierto, con cada triunfo o fracaso, con la huella que dejan en nosotros todas las personas que se nos cruzan por el camino, con lo que sucede cerca nuestro o con los acontecimientos a nivel mundial, con cada abrazo, cada amistad, cada discusión, cada nacimiento y cada muerte.</p>
<p style="text-align: justify;">La siembra la hemos ido haciendo de puntillas sobre una tierra por descubrir, la hemos acompañado y protegido, pero los hijos no son nosotros, no son nuestra réplica. Un hijo es un ser independiente, único e irrepetible, un yo que crece y hace camino desde la libertad, con el calor, los referentes y las herramientas que les hemos ofrecido desde un amor incondicional. Lo que resulte en un futuro, sin embargo, no depende en absoluto sólo de nuestra bienintencionada intervención, sino de la suma de muchos factores, empezando por cómo son ellos.</p>
<p style="text-align: justify;">Bien cierto es que, además, la etapa de paso de niño a adulto, la tan temida adolescencia, nos pone a prueba y pide un extra de confianza. Confiar es no perder la esperanza pase lo que pase. Una esperanza que a veces es obscena —como dice uno de los protagonistas de la película The old oak— porque, yendo más allá de las crisis familiares adolescentes, hay que recordar que nos genera expectativas que no siempre llegan como las he soñado, pero de pronto nos ayudan a caminar y a mirar siempre adelante. A vueltas, confiar pide trabajar una seguridad y una templanza personales interiores no siempre fáciles de construir, una autoconfianza que se debe ir renovando y alimentando desde la esperanza.</p>
<p><em>Anna-bel CARBONELL RÍOS</em><br />
<em>Educadora</em><br />
<em>España</em><br />
<em>Artículo publicado originalmente en la Revista RE num. 117, edición catalana, en enero 2024</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/09/la-siembra/">La siembra</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>¿Diferencia o distinción?</title>
		<link>https://www.revistare.com/2023/12/diferencia-o-distincion/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 Dec 2023 06:00:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[adolescencia]]></category>
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		<category><![CDATA[Maria Pàrraga Escolà]]></category>
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		<category><![CDATA[vejez]]></category>
		<category><![CDATA[¿Diferencia o distinción?]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Maria PÀRRAGA</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2023/12/diferencia-o-distincion/">¿Diferencia o distinción?</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right; padding-left: 80px;">«El edadismo nunca debe ser discriminatorio, todos y todas sumamos, formamos parte de la tribu, tan bien entendida en según qué civilizaciones y qué otra riqueza humana no tendríamos si nos lo creyéramos de verdad y se pusiera en práctica»</p>
<figure id="attachment_12283" aria-describedby="caption-attachment-12283" style="width: 360px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/abuela-nieta.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-12283" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/abuela-nieta-300x200.jpg" alt="" width="360" height="240" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/abuela-nieta-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/abuela-nieta-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/abuela-nieta.jpg 1280w" sizes="(max-width: 360px) 100vw, 360px" /></a><figcaption id="caption-attachment-12283" class="wp-caption-text">«Con total respeto por el momento que cada uno vive,<br />es necesario crear una buena convivencia intergeneracional.»<br />Imagen de ds004t0042 en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Una persona se distingue de las otras por la cantidad de condicionantes que la hacen diferente del resto. Pueden ser distinciones ocasionales, intrínsecas, culturales, de procedencia o de época y etapas de la vida, entre otras.</p>
<p style="text-align: justify;">Dice el filósofo: «Toda persona es una minoría». Gran verdad y a la vez y en el fondo, tampoco somos tan diferentes, pero nos distinguimos perfectamente uno del otro. Nuestras distinciones a veces las llevamos con agrado y otras acompañadas del ¡no hay más remedio!</p>
<p style="text-align: justify;">Se ha hecho y todavía se hace una gran distinción por motivos de edad, de fases de la vida y constatamos que la eterna juventud es lo más apreciado por la mayoría. En gran parte, tanto por arriba como por abajo, lo más valorado y deseable es &#8216;ser o aparentar ser, todavía, joven&#8217;.</p>
<p style="text-align: justify;">La juventud es una etapa preciosa de la vida, la infancia es comparable, ahora que vivo mucho en campo, donde se prepara el terreno para hacer una buena plantación pretendiendo tener una buena cosecha más adelante, por lo tanto, es imprescindible tener una buena infancia. La edad madura es donde uno/a disfruta de la buena cosecha y de eso no se puede estar y cuando te haces grande estás orgulloso/a del proceso de tu vida y diariamente das gracias. Ir llorando por lo que hubieras podido hacer y no has hecho no te reporta nada, mientras que sentir que tu paso ha valido la pena y todavía tienes oportunidades, no tiene precio.</p>
<p style="text-align: justify;">Hasta el último día debes sentirte útil y necesario para participar de este mundo y, cada uno a su medida y posibilidades, poder mejorarlo. Es desafortunada la frase de&#8230; &#8216;en mi época&#8217;. Mientras vives, es tu época. ¡Siempre!</p>
<p style="text-align: justify;">El edadismo nunca debe ser discriminatorio, todos y todas sumamos, formamos parte de la tribu, tan bien entendida en según qué civilizaciones y qué otra riqueza humana tendríamos si nos lo creyéramos de verdad y se pusiera en práctica.</p>
<p style="text-align: justify;">En octubre pasado en la revista <em>Sapiens</em> había un reportaje sobre el esclavismo. Me ha escalonado los niños y niñas que, con menos de diez años, en plena vulnerabilidad e indefensión, en pleno siglo XXI, en según qué países que todos sabemos, están realizando trabajos en condiciones infrahumanas. Su edad no tiene fuerza moral para defender sus derechos ni hay nadie que lo haga por ellos, al contrario, nos aprovechamos de esta circunstancia para abaratar costes, para tener más poder adquisitivo y hacernos cómplices de la explotación a la que están sometidos adquiriendo alegremente los productos que ellos hacen o manipulan y otros los comercializan.</p>
<figure id="attachment_12287" aria-describedby="caption-attachment-12287" style="width: 360px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/arrugas.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-12287" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/arrugas-300x200.jpg" alt="" width="360" height="240" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/arrugas-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/arrugas-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/arrugas.jpg 1280w" sizes="(max-width: 360px) 100vw, 360px" /></a><figcaption id="caption-attachment-12287" class="wp-caption-text">«Esconder años transcurridos, arrugas o carencias es<br />recortar momentos y etapas que son parte de nuestra vida<br />y nos han hecho tal y como somos.»<br />Imagen de Pexels en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Se habla mucho, sobre todo en nombre de la pandemia, de las personas mayores. Se han hecho importantes y visibles como nunca y la seguridad que ofrecían en algunos hogares al tener la pensión mensual segura, aún los ha hecho más necesarios. El maltrato que algunos han recibido al ser discriminados a tener una atención médica por motivo de la epidemia la hemos pasado de puntillas, hemos mirado hacia el otro lado y, quizás sí era obvio, aunque no estoy muy convencida y hemos intentado justificarlo, o decían se podía justificar, como en tiempos de guerra.</p>
<p style="text-align: justify;">Es verdad que por circunstancias de la actualidad se está hablando mucho de la vejez, tanto para bien como para mal y creo es valioso que se haga.</p>
<p style="text-align: justify;">A veces también hay ganas de hacer una buena pedagogía con los más pequeños, aunque hay temas que nadie se plantea y podrían cambiar las cosas desde la raíz si se pensara más seriamente tanto en unos como en los otros, facilitando herramientas que de verdad den calidad de vida como, crear ciudades o espacios donde esté cómodo y seguro todo el mundo, dar más relieve a la naturaleza incorporándola a nuestro hacer diario mermando contaminación, facilitar el uso de los utensilios ordinarios para todas las circunstancias y edades (hay envases imposibles de abrir sin ayuda y lugares inaccesibles para movilidades limitadas) y sobre todo sensibilizar y dar relieve a todos los momentos que nos toca vivir, sin menospreciar ninguno.</p>
<p style="text-align: justify;">Niños prodigio, con voz, reclaman a dirigentes del mundo que su influencia sirva para conseguir objetivos y no quedarse sólo en promesas.</p>
<figure id="attachment_12282" aria-describedby="caption-attachment-12282" style="width: 400px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/generaciones.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-12282" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/generaciones-300x142.jpg" alt="" width="400" height="189" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/generaciones-300x142.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/generaciones-1024x483.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/generaciones.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a><figcaption id="caption-attachment-12282" class="wp-caption-text">«El edadismo nunca debe ser discriminatorio,<br />todos y todas sumamos.» Imagen de hannahpirnie en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">El uso de frases peyorativas o actitudes ante según qué situaciones o distinciones, marcadas por la edad o etapa, deben estar totalmente abolidas y todo esto no es nada fácil pues la rutina nos lleva a incorporarlas a nuestro hacer diario sin darnos cuenta, dando más expresividad a situaciones que nos pasarían totalmente desapercibidas.</p>
<p style="text-align: justify;">Una persona muy cercana me hacía resaltar que cuando hablábamos de soledad inmediatamente la asociábamos a la etapa de la vejez y añadía que demostramos ignorancia al no hacer evidente la soledad de muchas otras etapas, a pesar de estar rodeado, físicamente, de personas. Actualmente más que nunca deberíamos mencionar la soledad de muchos adolescentes y prestar atención a la falsa solución que se adopta con los suicidios cada vez más frecuentes.</p>
<p style="text-align: justify;">Creo que todo el proceso vital de cualquier ser vivo que puede decidir, que es y se siente libre, forma parte de un engranaje en el que una cadena va condicionando la otra y no podemos “perder sábanas” en ningún momento, todos son importantes.</p>
<p style="text-align: justify;">La gran crisis de la adolescencia, he podido constatar, que se vive según ha fluido el diálogo y buen entendimiento en la etapa anterior con padres y otros adultos. No puedes pretender que un adolescente se abra, dialogue y se manifieste, justamente en esta etapa que bastante trabajo tiene para descubrirse él mismo, pero si los vínculos ya están hechos y consolidados y hay un buen entendimiento de la etapa anterior con sus mayores, todo es más fácil. Esto también ocurre en todos los demás momentos de la vida. La última etapa de la vida tiene mucho que ver a cómo la has vivido día a día anteriormente. Una vez más constatamos que toda edad es importante, ninguna es más o menos relevante que la otra, al contrario. Esconder años transcurridos, arrugas o carencias es recortar momentos y etapas que son parte de nuestra vida y nos han hecho tal y como somos.</p>
<p style="text-align: justify;">Por tanto, etiquetar, juzgar y discriminar al otro, es muy peligroso. Se puede ser muy injusto pues eres ignorante de los procesos que lo han diferenciado y lo han distinguido quizás ya desde muy pequeño/a, la etapa más determinante donde tu poca visibilidad te pone en manos totalmente del otro, padres, tutores y/o maestros&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">En la barca no todo el mundo puede remar igual, ni al mismo ritmo, ni con semejante estado de ánimo, aunque es imprescindible &#8216;remar&#8217; y hacerlo todos y todas a la vez.</p>
<p style="text-align: justify;">Con total respeto por el momento que cada uno vive, es necesario crear una buena convivencia intergeneracional, imprescindible hoy más que nunca, donde la individualidad y la ausencia física del otro es terriblemente vigente y aceptada como vemos en los teletrabajos, dentro del círculo de amistades que queda suplido, la mayoría de las veces, por el grupo de WhatsApp o la vídeo conferencia los días de fiestas señaladas entre los familiares, entre otros.</p>
<figure id="attachment_12300" aria-describedby="caption-attachment-12300" style="width: 370px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/adolescente.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-12300" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/adolescente-300x200.jpg" alt="" width="370" height="247" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/adolescente-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/adolescente-1024x684.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/adolescente-1536x1026.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/adolescente-1320x881.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/10/adolescente.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 370px) 100vw, 370px" /></a><figcaption id="caption-attachment-12300" class="wp-caption-text">«No puedes pretender que un adolescente se abra,<br />dialogue y se manifieste, justamente en esta etapa<br />que bastante trabajo tiene para descubrirse él mismo.» <br />Imagen de Ana Krach en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Vamos muy deprisa y el deseo de inmediatez prevalece por encima de todo. Nos cuesta ser pacientes, escuchar y mucho más perder el tiempo en según qué. Todo esto se hace evidente en los más jóvenes, pero a mí, personalmente me preocupan mucho estas generaciones comprendidas entre los 45 y 60 años que a menudo quedan al margen de muchas cosas que suceden a su alrededor, son esclavos de su propio bucle y se hacen casi invisibles. Trabajan, suben hijos o cuidan padres, subsisten, no se cuidan demasiado, están muy preocupados por los pagos, pendientes del tiempo laboral que todavía les queda y&#8230; les han pasado los años sin disfrutar demasiado. Me da la sensación de que viven unos momentos mediocres a nivel social y por el contrario de gran estrés para llegar a todo. Claro que no se puede generalizar y por suerte las excepciones rompen las reglas. En esta etapa pienso es donde quedan más patentes las desigualdades, por tanto, se pierden muchas oportunidades.</p>
<p style="text-align: justify;">El tema no es fácil, tiene un gran debate porque además nos va bien no hacer demasiada mención, a nadie le gusta hacerse mayor, se dice, y he aquí el gran error. Deberíamos estar orgullosos de haber podido llegar a mayores y valorarlo. Eso lo sabemos muy bien los que hemos perdido gente, que, también se dice, no tocaba que se fueran a medio camino de su vida. ¡Quedaba todavía tanto por hacer! O no&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Hace poco, una amiga, intentando que la consolara o entendiera que en estos momentos tiene que dejar cosas, por el ritmo tan acelerado que lleva, me decía: «Ya lo veo, me estoy haciendo mayor» y le contesté muy convencida: «¡qué suerte!». Me envió un emoticono de extrañeza total y la cara hacia abajo. Le contesté con otra, de cabeza hacia arriba y con mucha satisfacción en la cara. ¡Cómo debe ser!</p>
<p><em>Maria PÀRRAGA ESCOLÀ<br />
Maestra y pedagoga<br />
Presidenta de AEPI (Asociación Europea de Programas Intergeneracionales)<br />
</em><em>Publicado originalmente en revista RE catalán núm. 113</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2023/12/diferencia-o-distincion/">¿Diferencia o distinción?</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>La adolescencia actual. El aislamiento del COVID</title>
		<link>https://www.revistare.com/2022/05/la-adolescencia-actual-el-aislamiento-del-covid/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 May 2022 04:58:07 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[Social / Solidaridad]]></category>
		<category><![CDATA[adolescencia]]></category>
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		<category><![CDATA[Maria Torres]]></category>
		<category><![CDATA[salud]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Maria TORRES</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/05/la-adolescencia-actual-el-aislamiento-del-covid/">La adolescencia actual. El aislamiento del COVID</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/05/adolescencia-actual.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignright wp-image-8113" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/05/adolescencia-actual-300x200.jpg" alt="" width="415" height="276" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/05/adolescencia-actual-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/05/adolescencia-actual-600x399.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/05/adolescencia-actual-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/05/adolescencia-actual.jpg 960w" sizes="auto, (max-width: 415px) 100vw, 415px" /></a>La adolescencia es tiempo de experimentar, de relacionarse entre los iguales, es tiempo de probarse, de irse diferenciando de la familia de origen para, poco a poco, irse creando una identidad, única, diferenciada. El aislamiento obligado que se ha tenido que realizar durante la pandemia ha hecho que estos procesos vitales, necesarios para todos y todas las adolescentes, hayan quedado afectados. Este hecho ha aumentado la incidencia de casos de trastornos mentales entre los adolescentes, especialmente en cuanto a problemas más de cariz ansioso y depresivo.</p>
<p style="text-align: justify;">Toda persona, cuando vive un malestar emocional muy intenso (eso es lo que es un “trastorno mental”), procura, para empezar, revertirlo él mismo. Cuando los intentos personales de mejorar fracasan y el malestar aumenta, este suele manifestarse de algún modo u otro. El malestar pues, se puede manifestar en diferentes formatos y estos son lo que llamamos señales de alerta. Las señales de alerta a nivel emocional serían empezar a sentirte extraño en contextos donde hasta ahora te sentías bien, empezar a dejar de disfrutar en todo aquello en lo que disfrutas, el empezar a desagradarte tu aspecto físico, el empezar a aparecer un sentimiento constante de frustración por todo lo que consigues o dejas de conseguir o el sentirte más sensible, susceptible o irritable de lo normal. Las señales de alerta a nivel cognitivo podrían objetivarse en las dificultades repentinas por la concentración, para sostener atención, y, en consecuencia, una bajada del rendimiento (académico o laboral). Por último, las señales de alerta a nivel funcional, de hábitos, serían el no tener ganas de comer, o por el contrario, no poder parar de hacerlo, empezar a tener dificultades para conciliar el sueño, o para mantenerlo, el empezar a sentir más dolores en el cuerpo como cefaleas, dolores de estómago, etc. (a esto se llama, síntomas psicosomáticos cuyo origen está en el malestar emocional), empezar a sentir que tienes poca energía, con una sensación de que todo cuesta el doble o el empezar a tener episodios agudos de miedo, de bloqueo (ataques de ansiedad).</p>
<p style="text-align: justify;">Estas son las señales de alerta que todos y cada uno de nosotros deberíamos conocer para identificar cuando la emoción de la tristeza o del miedo deja de ser adaptativa y pasa a ser demasiado intensa, pudiendo entonces llegar a diagnosticarse una depresión o una ansiedad, respectivamente. Desgraciadamente no existe ningún protocolo público (para el ciudadano) que nos facilite la identificación de estas señales de alerta, tampoco hay quien nos entrene ni eduque a identificarlos.</p>
<p style="text-align: justify;"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/05/adolescencia-actual2.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-medium wp-image-8114" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/05/adolescencia-actual2-300x200.jpg" alt="" width="300" height="200" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/05/adolescencia-actual2-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/05/adolescencia-actual2-600x400.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/05/adolescencia-actual2.jpg 960w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>En ocasiones es muy normal y natural el malestar emocional, sobre todo cuando en la vida nos pasan cosas que no deseamos, por ejemplo, una muerte de alguien cercano, un divorcio, un cambio de domicilio, un cambio de escuela, etc. Todas estas circunstancias, propias de la vida, nos harán sentir más tristes de lo normal y es fácil que suframos alguna de las señales de alerta que he citado. Sin embargo, a veces, estas señales de alerta se alargan mucho en el tiempo o se hacen demasiado intensas interfiriendo y bloqueando significativamente nuestra vida diaria. Este es el momento donde deberemos acudir a un profesional de la salud para que cribe este malestar, diagnostique, si fuera preciso, y nos vincule a un tratamiento específico (y temporal).</p>
<p style="text-align: justify;">En el caso de los adolescentes este malestar puede ser vivido de forma más intensa y desbordada que los adultos, ya que existe una significativa carencia de recursos personales y más ahora, donde, como he dicho al principio, la excepcionalidad de la realidad en la que vivimos ha alterado todo desarrollo natural del adolescente haciéndolo aún más vulnerable. Es por todo esto que es importante la psicoeducación a los y las adolescentes en torno a las emociones, dándoles palabras, herramientas y recursos para que ellos mismos/as estén atentos a identificar las primeras señales de alerta de un malestar emocional y, si lo identificaran, supieran a quién dirigirse y cómo gestionarlos. Es una tarea de todas y todos. Acompañémoslos.</p>
<p><em>Maria TORRES TORRES<br />
</em><em>Psicóloga<br />
</em><em>Caldes de Montbui. (España)<br />
</em><em>Mayo del 2022</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/05/la-adolescencia-actual-el-aislamiento-del-covid/">La adolescencia actual. El aislamiento del COVID</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Ser libre para poder amar</title>
		<link>https://www.revistare.com/2021/08/ser-libre-amar/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Leticia Soberón]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Aug 2021 04:59:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Relaciones humanas]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[adolescencia]]></category>
		<category><![CDATA[Amor]]></category>
		<category><![CDATA[educación]]></category>
		<category><![CDATA[resiliencia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Leticia SOBERÓN</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">El otro día escuché la narración de un joven a quien, siendo apenas adolescente, su padre le impedía cortejar a una chica por pertenecer a otra clase social. El joven se rebeló contra esa disposición, y el padre lo puso ante la disyuntiva: <em>«O te quedas conmigo y cumples las reglas, o te vas y no vuelves a tener mi apoyo»</em>. El joven, seguramente sin medir del todo lo que supondría su decisión, afirmó que <strong>no podía vivir en un sitio donde no fuera libre para amar</strong>. Así que se fue. Y en efecto, el padre le cerró la puerta de la casa, le retiró su apoyo económico y no lo vio durante años. El chico se vio obligado a dormir en la calle en la gran ciudad antes de lograr salir a flote por sí mismo. Y creció sin el apoyo familiar durante varios años de su vida estudiantil e inicio profesional.</p>
<p>&nbsp;</p>
<figure id="attachment_7078" aria-describedby="caption-attachment-7078" style="width: 686px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/08/Adolescente.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-7078" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/08/Adolescente.jpg" alt="Adolescente" width="686" height="457" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/08/Adolescente.jpg 1920w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/08/Adolescente-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/08/Adolescente-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/08/Adolescente-600x400.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/08/Adolescente-1536x1023.jpg 1536w" sizes="auto, (max-width: 686px) 100vw, 686px" /></a><figcaption id="caption-attachment-7078" class="wp-caption-text"><em>No era capaz de vivir donde no fuera libre para amar.</em></figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">A partir de entonces, este joven mostró una extraordinaria capacidad para afrontar la adversidad, para valerse por sí mismo, buscar y encontrar salidas a situaciones difíciles. Eligió una universidad que se pudiera pagar trabajando, fue alcanzando en su ámbito laboral cotas crecientes de responsabilidad. Y todo ello en un contexto familiar general al que volvió más tarde, pero en el que no se le consideraba «un triunfador», persona con éxito económico visible en las categorías sociales de su entorno. No ponderaban el gran valor de una persona con tan enorme fortaleza y una <strong>brújula interior</strong> que le guió en su camino contra viento y marea.</p>
<p style="text-align: justify;">Me pregunto qué elementos configuran la respuesta resiliente de alguien ante la adversidad. No todo el mundo es capaz de <strong>mantener su estructura personal</strong> y fortalecerla en circunstancias de ese tipo. Seguramente hay elementos genéticos, de temperamento y energía básicos. Pero también posiblemente el amor recibido de niño, por parte de su madre, abuelos, hermanos, y también, a su manera, de ese padre que sin embargo no fue capaz de asumir la libertad de su hijo. El joven desarrolló una fuerza del yo que se consolidó aún más cuando contó, tan pronto en la vida, únicamente consigo mismo para comer todos los días. Y le acompañó desde entonces una honda espiritualidad, que cultiva conscientemente y le ha preservado del rencor y la ira. Ha tenido y tiene aún ante sí otros grandes desafíos en su armonización vital, pero puede decirse que está bien cimentado para afrontarlos.</p>
<p style="text-align: justify;">No puedo evitar compararlo en mi mente con algunos jóvenes -ellos y ellas- que, habiendo tenido la atención de sus padres y hasta grados de comodidad privilegiados, gestionan su vida con desdén, descontentos al primer contratiempo, delegando sus responsabilidades en otras personas. Se dice que muchos padres hoy han «amortiguado» en exceso las dificultades a la generación de los niños y adolescentes, con lo que se ha reducido su capacidad de respuesta a los desafíos auténticos de la vida. Un efecto de esa educación excesivamente protectora es la tendencia a atribuir a otros la responsabilidad de lo que les pasa (tienen lo que se llama «locus de control externo»). Son «los demás» los culpables de todo: el gobierno, mi jefe, mis padres&#8230; En cambio la persona que asume su vida en primera persona, tiene «locus de control interno»: sabe que no puede todo, pero intenta todo lo que sí tiene al alcance para superar obstáculos y sacar partido de todas las oportunidades.</p>
<p style="text-align: justify;">Seguramente no pueden hacerse generalizaciones. Las personas no reaccionan todas igual, ni siempre&#8230; Tampoco es necesario arrojar a los jóvenes fuera del apoyo familiar para que crezcan. Pero parece que debemos ampliar el margen en que se les permite hacerse cargo de sí mismos, acompañándoles por supuesto en lo sustancial, pero educando su libertad otorgándoles áreas de responsabilidad personal que vayan más allá de sacar adelante los estudios. Y convocándoles para que asuman libremente la opción de seguir adelante, sin abatirse ante las contrariedades, en el aprendizaje de la vida y del amor.</p>
<p style="text-align: justify;">En el caso de este joven, que veía recortada por su padre la posibilidad de amar a alguien elegido por él, seguramente esa fue la brújula que lo mantuvo en pie a pesar de la desprotección paterna y la carencia de otros apoyos que le habrían hecho más fácil la vida. ¡<strong>Ser libre para poder amar</strong>! Libre de las disposiciones externas e influencias obligadas, pero libre también del peso del resentimiento, la sed de venganza o la ira, que le habrían carcomido por dentro, desgastando la energía necesaria para vivir.</p>
<p style="text-align: justify;">Ser libre para poder amar. Esta frase, que el joven pronunció de manera espontánea ante quien fue su origen, pero que le exigía una sumisión total, expresaba una guía de vida y salió de sus labios sin que él se diera cuenta del alcance que tiene.</p>
<p style="text-align: justify;">A mí me llegó al corazón cuando la escuché. Recordé que en una entrevista radiofónica a Alfredo Rubio, estando en Hermosillo (México), la locutora le preguntó qué diría al mundo si pudiera volver después de la muerte y tuviera un minuto para hablar. Alfredo respondió: «<em>Que sean libres, porque sin libertad no se puede amar</em>«. Una sintonía profunda entre ese joven y el fundador de esta revista. Por eso comparto en ella esta breve historia, deseando para todos esa lucidez y esa fuerza para poder avanzar por la vida.</p>
<p><em>Leticia SOBERÓN MAINERO<br />
</em><em>Psicóloga y Doctora en Comunicación<br />
</em><em>La Herradura, Granada, agosto 2021</em></p>
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		<title>Vivir la adopción en la adolescencia</title>
		<link>https://www.revistare.com/2021/05/vivir-la-adopcion-en-la-adolescencia/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 May 2021 04:58:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[Social / Solidaridad]]></category>
		<category><![CDATA[adolescencia]]></category>
		<category><![CDATA[adopción]]></category>
		<category><![CDATA[educación]]></category>
		<category><![CDATA[Elena Caballe Roselló]]></category>
		<category><![CDATA[familia]]></category>
		<category><![CDATA[Vivir la adopción en la adolescencia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Elena CABALLÉ</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/05/vivir-la-adopcion-en-la-adolescencia/">Vivir la adopción en la adolescencia</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">En los últimos años el concepto de familia se ha diversificado considerablemente y hoy en día se reconocen numerosos modelos. Así encontramos familias nucleares o tradicionales, numerosas, monoparentales, lesbianas o homomaternales, homoparentales, separadas o divorciadas, reconstituidas, migradas reagrupadas, transculturales o mixtas, adoptivas, de acogida y, en definitiva, cada una mira de encontrar su forma de relación. Pero ser diferente de la mayoría no siempre resulta fácil y por eso hoy escribimos sobre la realidad y la diversidad de uno de estos modelos, a partir de la experiencia en una de las acciones del Instituto Diversitas en los últimos cinco años.</p>
<p style="text-align: justify;">El origen de todo es mi propia vivencia personal de la adopción y la importancia que para nosotros ha tenido como familia, el apoyo total de nuestro entorno social en los buenos momentos y en los momentos más difíciles de crisis. La detección de la soledad que puede llegar a vivir una familia adoptiva, una vez superados los tortuosos trámites de la adopción y superada la luna de miel de los primeros meses, junto con el objetivo de la cooperativa de iniciativa social de la que soy cofundadora, han sido el detonante de los espacios de diálogo «Vivir la adopción en la adolescencia»</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>«Un espacio donde compartir experiencias personales»</strong></p>
<p style="text-align: justify;">El objetivo de este espacio ha sido, desde el primer momento, propiciar un espacio de diálogo y acompañamiento entre familias adoptivas, con hijos e hijas en edad adolescente o con esta etapa ya superada, a través de unas tertulias mensuales, donde se comparten las experiencias personales. Se ha creado un espacio en el que compartir experiencias de éxito, intentando romper dinámicas estancadas en el tiempo que a menudo dañan las relaciones entre los diferentes miembros de las familias.</p>
<figure id="attachment_6795" aria-describedby="caption-attachment-6795" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/05/adopcion02-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-6795 size-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/05/adopcion02-1024x683.jpg" alt="" width="660" height="440" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/05/adopcion02-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/05/adopcion02-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/05/adopcion02-600x400.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/05/adopcion02-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/05/adopcion02-2048x1365.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-6795" class="wp-caption-text">Fotografía: Elena Caballé Roselló</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">En Cataluña, desde el año 1998 y hasta 2016 se han producido alrededor de 14.200 adopciones de origen internacional. Muchas de aquellas criaturas son hoy jóvenes mayores de edad que, con voz propia, posibilitan hacer una valoración de los éxitos y fracasos de esta fórmula de vinculación familiar.</p>
<p style="text-align: justify;">Alrededor de las adopciones, como de otras realidades desconocidas para una gran parte de la población, hay ciertos estereotipos y prejuicios. A menudo se estigmatiza una medida que pretende precisamente, proteger los derechos de los menores, ya que a menudo la sociedad culpabiliza la adopción de comportamientos como el abandono escolar prematuro o las relaciones conflictivas. A partir de la experiencia de casi cinco años organizando y dinamizando tertulias donde las familias adoptivas y los propios jóvenes adoptados pueden expresarse abiertamente y sin juicios, podemos afirmar que lo que estas familias expresan, pone en evidencia la frecuente situación de soledad, la necesidad de acompañamiento, de reflexionar y aprender conjuntamente a gestionar y disponer de herramientas para apoyar a nuestros hijos e hijas ante numerosas cuestiones que han marcado las conversaciones de los encuentros.</p>
<p style="text-align: justify;">Así pues, la propuesta temática está marcada por las inquietudes de las propias personas participantes y a lo largo de estos años ha girado en torno a la comunicación, la aceptación del proceso adoptivo, cómo vivir y acompañar la superación del abandono; cómo convivir con la existencia de una familia biológica (a menudo desconocida), cómo vivir los procesos de duelo; cómo afrontar situaciones de discriminación por el hecho de tener un origen diferente al de la mayoría; cómo afrontar las dificultades de aprendizaje a menudo relacionadas con las dificultades de la gestión emocional, las posibles situaciones de discriminación generadas por la diversidad de origen y cultural en las adopciones internacionales, el bullying al que a menudo se enfrentan los niños por el hecho de ser adoptados, la construcción de la identidad de las personas adoptadas, y muchos otros que vamos enfocando desde diferentes perspectivas con el apoyo de las personas que dinamizamos las sesiones.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>«El éxito de las tertulias es que son un espacio de confianza y seguridad donde no nos sentimos juzgados»</strong></p>
<p style="text-align: justify;">El éxito de las tertulias ha sido y es, la posibilidad de dialogar a partir de la experiencia y de poder hacerlo en un espacio de seguridad. Algunas de las participantes la han definido como «un espacio de confianza en el que compartir la experiencia de la adopción cuando llega la adolescencia, sin sentirnos juzgados», un momento en el que nuestros hijos e hijas se enfrentan a vivencias, sentimientos y situaciones no siempre fáciles de afrontar y, a menudo, difíciles de acompañar.</p>
<figure id="attachment_6794" aria-describedby="caption-attachment-6794" style="width: 372px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/05/adopcion01-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-6794" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/05/adopcion01-300x200.jpg" alt="" width="372" height="248" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/05/adopcion01-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/05/adopcion01-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/05/adopcion01-600x400.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/05/adopcion01-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/05/adopcion01-2048x1365.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 372px) 100vw, 372px" /></a><figcaption id="caption-attachment-6794" class="wp-caption-text">Fotografía: Elena Caballé Roselló</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">El año 2019 se incorporaron a este espacio, jóvenes de origen adoptivo, mayores de edad que tienen la inquietud de apoyar a otros hijos e hijas adoptivos que hayan vivido situaciones similares a las vividas por ellas y dando una perspectiva bastante iluminadora a las familias que participan. Y en este proceso, desde los inicios del año 2020, contamos con la colaboración como co-dinamizadoras de las tertulias, de dos jóvenes adoptadas en Etiopía y República Dominicana. Consideramos que el diálogo en un espacio seguro, entre las jóvenes y las familias, aporta nuevas miradas a algunas de las situaciones que plantean muchas de estas familias. Asimismo, hemos conseguido implicar en las tertulias a otros actores sociales vinculados a la adolescencia como es el profesorado, a menudo también falto de conocimiento de los procesos adoptivos pero que es crucial para su intervención socio-educativa con los adolescentes y un colectivo que necesita también un cambio de mirada, ya que uno de los detonantes de las familias, para participar en los espacios de diálogo, es la aparición de dificultades con los estudios debido al malestar producido por las situación antes descritas y que genera vulnerabilidades añadidas a estos adolescentes</p>
<p style="text-align: justify;">Fruto de las reflexiones de estos años, recientemente hemos dado un paso más con el objetivo de desestigmatizar la adopción, ya que a menudo ciertas problemáticas se asocian directamente a esta realidad. Y con este objetivo, entre algunas familias, jóvenes adoptadas y el equipo del Instituto Diversitas hemos creado unos videos de sensibilización breves que pretenden visibilizar y desmontar algunos de los estereotipos y prejuicios generados sobre el hecho adoptivo.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>«Los principales aprendizajes»</strong></p>
<p style="text-align: justify;">El espacio de tertulia «Vivir la adopción en la adolescencia» nos permite compartir experiencias, éxitos, fracasos, inquietudes y esperanzas sobre nuestras familias; hablar de sentimientos en relación a la parentalidad adoptiva; reconocer dudas y corregir errores; darnos cuenta de que las familias no estamos solas ante la incomprensión de muchas personas; dialogar sobre cómo preparar a nuestros hijos e hijas para vivir su diversidad; abrir nuestra mente y ensanchar la mirada hacia horizontes que ni habíamos imaginado, gracias a las experiencias de otros; escuchar y comprender los sentimientos de una persona adoptada que ha pasado por situaciones similares a las nuestras y también que vivimos en una sociedad en la que hay una sobrevaloración de los vínculos de sangre por encima de los vínculos afectivos que son los que nos vinculan a las familias adoptivas con nuestros hijos e hijas.</p>
<p style="text-align: justify;">En definitiva, hemos conseguido, entre todas, crear un espacio de encuentro donde las familias adoptivas podemos compartir experiencias transformadoras y darnos apoyo mutuo ante situaciones difíciles, en la educación de nuestros hijos e hijas, que a menudo son comunes en los procesos de adopción.</p>
<p><em>Elena CABALLÉ ROSELLÓ<br />
</em><em>Co-fundadora y directora técnica del Instituto Diversitas<br />
</em><em>Madre biológica y adoptiva<br />
<a href="mailto:ecaballe@institutdiversitas.org">ecaballe@institutdiversitas.org</a><br />
</em><em>Barcelona (España)<br />
</em><em>Mayo de 2021</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/05/vivir-la-adopcion-en-la-adolescencia/">Vivir la adopción en la adolescencia</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>¿Cómo nos relacionamos a lo largo de la vida?</title>
		<link>https://www.revistare.com/2021/03/como-nos-relacionamos-a-lo-largo-de-la-vida/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 07 Mar 2021 05:59:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[adolescencia]]></category>
		<category><![CDATA[adultez]]></category>
		<category><![CDATA[confianza]]></category>
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		<category><![CDATA[¿Cómo nos relacionamos a lo largo de la vida?]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Roser VENDRELL</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/03/como-nos-relacionamos-a-lo-largo-de-la-vida/">¿Cómo nos relacionamos a lo largo de la vida?</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Inicio el artículo con una afirmación: todas las personas tenemos la necesidad de querer y sentirnos queridos; valorados como seres únicos y también importantes. De hecho, nuestras relaciones se apoyan más o menos en esta premisa, pero ¿cómo lo hacemos? Mi aportación se desarrollará teniendo en cuenta el ciclo vital de las personas y desde una perspectiva formativa, en el seno de la familia, la escuela y en nuestros círculos relacionales: los amigos y los compañeros de trabajo.</p>
<p style="text-align: justify;">A pesar de constatar que durante el ciclo vital de las personas se suceden rasgos diferenciales importantes que condicionan la relación con el otro, hay unas actitudes que para mí son básicas y se han de encontrar en cualquier relación, se tenga la edad que se tenga. Haré un breve resumen. En primer lugar, una actitud de escucha, estar atento al otro, darle tiempo. Es una actitud que se acompaña siempre de la observación, sabemos que la cantidad de información que nos llega a través de la comunicación no verbal supera con creces la que nos llega oralmente. Si esta actitud se acompaña de la falta de prejuicios y unas expectativas discretas estaremos favoreciendo, sin duda, una relación fundamentada en la confianza en el otro. Y la confianza es la base de cualquier relación positiva.</p>
<figure id="attachment_6345" aria-describedby="caption-attachment-6345" style="width: 331px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/relaciones-en-la-vida.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-6345 size-bd-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/relaciones-en-la-vida-331x219.jpg" alt="" width="331" height="219" /></a><figcaption id="caption-attachment-6345" class="wp-caption-text">«Tomar conciencia de la necesidad de cuidar<br />de uno mismo para sentirse a gusto con la vida, <br />y para cuidar del otro es fundamental.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">También hay otras actitudes importantes; me refiero a la empatía, la tolerancia y saber esperar. La empatía pide ponernos en el lugar del otro, lo que facilita la comprensión de su mundo y en consecuencia favorece la relación. Respecto de la tolerancia y la paciencia, saber esperar, hay que decir que es una actitud que no está de moda actualmente, pero que resulta imprescindible si queremos respetar al otro. La rapidez, la inmediatez, la velocidad no son factores que favorezcan la comunicación, las relaciones humanas. Y, finalmente, no dejar de ser nosotros mismos, y si en algún momento nos tenemos que posicionar en contra&#8230; hacerlo, por coherencia y dignidad. Esta forma de actuar puede otorgar una autoridad hacia nuestra persona que es básica cuando hablamos de relación educativa, del padre/madre hacia el niño o del maestro hacia el alumno/estudiante. En general yo diría que estas actitudes llevan implícitas, o como consecuencia, el respeto hacia uno mismo y hacia el otro. La aceptación de la libertad y de las opciones personales.</p>
<p style="text-align: justify;">Tras comentar esta previa incidiré en algunos rasgos diferenciales de las etapas por las que pasamos a lo largo de nuestra vida. Empezamos muy pronto, con las relaciones que se establecen incluso antes del nacimiento. Los padres, más intensamente las madres, establecemos una relación casi unilateral con el niño antes de nacer. En esta relación las respuestas del feto son tan sutiles que hasta ahora no se tenían en demasiada consideración. Es una relación, si se puede decir así, muy incipiente, donde domina la actitud de espera. La ilusión y las expectativas abiertas favorecen en el bebé el establecimiento de una relación afectiva basada en la acogida. Se elabora un vínculo que aportará la seguridad suficiente al niño para permitirle relacionarse con los demás, y explorar el entorno de manera tranquila.</p>
<p style="text-align: justify;">A lo largo de la primera infancia, hasta los 5/6 años este vínculo afectivo se consolida a partir del amor y de la autoridad del adulto, una autoridad que no tiene nada que ver con el autoritarismo. El amor da seguridad al niño. Sabe que, si lo necesita, hay un adulto que lo ama, le consolará y le ayudará; hay una total confianza. Por otro lado, la autoridad da unos referentes de conducta, unos límites que se asumen porque son necesarios para convivir con los demás. El niño necesita saber lo que está permitido y lo que no. Todo ello reafirma y consolida una relación afectiva que aporta seguridad y favorece el desarrollo y la autonomía del niño, la exploración del entorno y la comunicación con el otro, la confianza. Pero hay en estos años un momento más conflictivo que se da a menudo cuando se amplían las redes relacionales en la escuela infantil u otros ámbitos. Son conductas de autoafirmación personal, de manifestación de la propia personalidad y que pueden ser realmente difíciles de manejar; coloquialmente conocidas como rabietas infantiles. Es una relación donde los padres o adultos de referencia, poniendo límites, continúan dotando al niño de un marco relacional seguro y estable. Para el niño es duro asumir que hay frustraciones, no todo lo que se quiere es posible; y para los padres es difícil mantener unos criterios mínimos, hay que manifestar seguridad y mantenerse tranquilos.</p>
<p style="text-align: justify;"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/affection-1866868_1280.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-6401 alignright" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/affection-1866868_1280-300x200.jpg" alt="" width="351" height="234" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/affection-1866868_1280-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/affection-1866868_1280-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/affection-1866868_1280-600x400.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/affection-1866868_1280.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 351px) 100vw, 351px" /></a>Sobre esta base relacional afectiva y segura, se establece durante unos años una relación serena con el otro, podríamos decir que casi durante toda la educación primaria (6-12 años). Una relación estable donde se pueden favorecer y consolidar las relaciones familiares y se amplía a otros ámbitos sociales. Es un periodo que puede ser muy rico y que favorece el desarrollo de la personalidad del niño. Es importante tener en cuenta que normalmente los niños quieren contentar a los padres y quieren sentirse valorados por los adultos del entorno, este hecho puede condicionar sus manifestaciones, sus decisiones, es evidente que a pesar de que los adultos situamos los niños en un contexto, son ellos los que eligen sus amigos, y también deberían elegir sus aficiones. Es un periodo donde hay que iniciar la dinámica de llegar a acuerdos, de mantenerse y/o ceder&#8230; a los padres y maestros nos corresponde escuchar, y dar la opción, acompañar, y a veces mantener una decisión.</p>
<p style="text-align: justify;">La relativa calma que se da durante estos años en la escuela finaliza habitualmente con la pubertad y la adolescencia. Los cambios hormonales son muy importantes y la red de amigos cada vez condiciona más la conducta, ya no son niños, tampoco adultos. Todo ello puede ocasionar crisis relacionales que se convierten, de nuevo, difíciles de gestionar. A los padres fundamentalmente y quizás también a algunos maestros, las conductas de los adolescentes pueden desorientar mucho. El sentimiento de no saber cómo actuar, el miedo a cometer errores puede ser un inconveniente si no se aborda con naturalidad. Se precisa diálogo, llegar a acuerdos, ceder y también mantenerse. Asumir los propios errores es una buena manera de acercarse al otro y establecer confianza, pero también son imprescindibles considerar el compromiso y la responsabilidad en hacer conjunto, tanto en el seno de la familia como en la escuela. A los padres y madres más que a los maestros nos es difícil esta actitud. Hay momentos de duda entre el ejercicio de la autoridad y dar autonomía, es complicado, y actualmente aún más, ya que la sobreprotección hacia los hijos se alarga de manera extraordinaria. Si no dejamos que los hijos asuman sus riesgos, no se les ayuda, de hecho, es de los errores que más se aprende. Por otra parte, es importante aceptar las decisiones que toman, no siempre son las que quisiéramos, pero hay que respetarlas, son sus opciones. A los padres y maestros nos corresponde mantener el diálogo y ofrecer el apoyo que se considere adecuado.</p>
<p style="text-align: justify;">Más adelante, a lo largo de la etapa adulta, las relaciones se vuelven más estables y fructíferas. El prójimo, la capacidad de dar, se convierte en una característica que se manifiesta en el ámbito familiar, atendiendo a los hijos y los abuelos; en el ámbito laboral, compartiendo y si es necesario gestionando con otros trabajadores, y también en el ámbito social si se colabora con alguna institución. A medida que pasan los años hay que priorizar lo que es más importante, no siempre se coincide y hay que ser tolerante. Las actitudes básicas que comentaba al inicio del artículo son también indispensables en esta etapa de la vida, ya que el ritmo acelerado de trabajo, tan habitual actualmente, no favorece la calidad de nuestras relaciones humanas. Tomar conciencia de la necesidad de cuidar de uno mismo para sentirse a gusto con la vida, y para cuidar del otro es fundamental. Conocer y aceptar las limitaciones de todo tipo que nos condicionan, favorece la serenidad y quizás el sentido del humor. Estos son rasgos que pueden definir la vejez, por mí, marcada de ternura y de aceptación del otro, lo más importante del otro: su humanidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta aportación ha sido una muestra, es evidente que siempre hay matices y que las personas, afortunadamente tan diversas, vamos creciendo y relacionándonos de acuerdo con nuestra personalidad y las circunstancias que nos ofrece la vida. No podemos generalizar y, de afirmaciones, muy pocas, las esenciales. Me remito pues a la necesidad, a lo largo de la vida, de velar por unas relaciones afectivas seguras y respetuosas, y que generen confianza, tanto en el otro como en un mismo.</p>
<p><em>Roser VENDRELL MAÑOS<br />
</em><em>Doctora en Psicología. Profesora en la Facultad de Psicología,<br />
</em><em>Ciencias de la Educación y del Deporte Blanquerna<br />
</em><a href="http://recerca.blanquerna.edu/estudi-infancia/inici/" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>http://recerca.blanquerna.ed</em></a><em><a href="http://recerca.blanquerna.edu/estudi-infancia/inici/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">u/estudi-infancia/inici/</a><br />
</em><em>Publicado originalmente en RE catalán núm. 95</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/03/como-nos-relacionamos-a-lo-largo-de-la-vida/">¿Cómo nos relacionamos a lo largo de la vida?</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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