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	<title>Chile | Revista RE Castellano</title>
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	<description>Revista de pensamiento y opnión</description>
	<lastBuildDate>Mon, 06 Apr 2026 20:16:52 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Chile | Revista RE Castellano</title>
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		<title>Chile, una reflexión desde la cultura de paz</title>
		<link>https://www.revistare.com/2026/04/chile-una-reflexion-desde-la-cultura-de-paz/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Apr 2026 04:58:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[Carol Victoria FUENTES ZÚÑIGA]]></category>
		<category><![CDATA[Chile]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Carol FUENTES</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/04/chile-una-reflexion-desde-la-cultura-de-paz/">Chile, una reflexión desde la cultura de paz</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_34500" aria-describedby="caption-attachment-34500" style="width: 798px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/04/pexels-kimberly-alves-2160417495-36721823-scaled.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class=" wp-image-34500" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/04/pexels-kimberly-alves-2160417495-36721823-683x1024.jpg" alt="" width="798" height="1108" /></a><figcaption id="caption-attachment-34500" class="wp-caption-text">Foto: Kimberly Alves / pexeles</figcaption></figure>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>CHILE, ENTRE EL DESPRECIO Y EL RESENTIMIENTO.<br />
</strong><strong>UNA REFLEXIÓN DESDE LA CULTURA DE PAZ</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Hace poco menos de un mes asumió el primer gobierno de extrema derecha en Chile en tiempos de pos dictadura (el ex presidente Piñera, que gobernó el país en dos ocasiones, representó los intereses de una derecha tradicional, ligada al gran empresariado y manifestó abiertamente su oposición a los crímenes de lesa humanidad realizados por agentes del Estado durante el gobierno de Pinochet).</p>
<p style="text-align: justify;">El ideario del actual gobierno, expresado durante la campaña presidencial, de <strong>un gobierno de emergencia para salir de la crisis</strong>, se está haciendo sentir, con recortes presupuestarios en diversos ministerios, un alza histórica en la venta de combustible, un discurso catastrófico respecto de la gestión del presidente saliente, Gabriel Boric (“Recibimos un estado quebrado”), un fuerte impulso al control inmigratorio, reducción de impuestos al sector más acomodado del país y en política exterior, una peligrosa alineación con E.E.U.U., entre otros ajustes que ya tienen movilizado a un sector importante de la población chilena y que aventuran un alza importante en el costo de la vida en uno de los países económicamente más estables de América latina, pero en cuyo seno se sostiene una profunda desigualdad en la distribución de la riqueza.</p>
<p style="text-align: justify;">Quisiera continuar este relato con extractos del que fue mi trabajo final con el que obtuve el grado de master en el postgrado Cultura de Paz, Cohesión Social y Diálogo Intercultural: Aplicaciones Prácticas de la Universitas Albertiana / Universidad de Barcelona en el año 2020.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong> EL DESPRECIO Y LA DESIGUALDAD</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Chile se ha constituido en tanto nación republicana basado en el principio de la construcción de un modelo de país a imagen y semejanza de las necesidades y aspiraciones de un pequeño grupo de poder, el que, a lo largo de los siglos ha afianzado esta condición utilizando los recursos institucionales que ha creado para ese efecto. Del mismo modo, y como consecuencia directa de este proceso, se ha ido desarrollando, bajo el alero de privilegio de ese pequeño segmento de la sociedad, una cultura basada en la sensación de una vida injusta, llena de sacrificios, que no se traducen en mejoras sustanciales en la vida del resto de los ciudadanos.</p>
<p style="text-align: justify;">Mirado desde el prisma emocional, es posible argumentar que han sido dos las emociones que se han establecido como piezas fundantes del modo de ser de nuestra cultura local. Por un lado, el <strong>DESPRECIO </strong>y, por otro, el<strong> RESENTIMIENTO</strong></p>
<p style="text-align: justify;">El desprecio como razón fundante de la mirada de nuestras históricas élites respecto a la enorme masa de pueblos originarios, campesinos y de trabajadores en general, y que se ha traducido, históricamente, en segregación, control social, desigualdad, estallidos sociales cada cierto período de tiempo y violentos episodios de represión.</p>
<p style="text-align: justify;">Chile ostenta el triste récord de ser uno de los países del mundo con mayor desigualdad en la repartición de la riqueza y este no es un hecho menor, pues diversos estudios<a href="applewebdata://46DB8FDF-D02C-4EE5-8994-126FFF159B1E#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a> señalan la relación directa entre desigualdad y conflicto social. En ese sentido, fomentar procesos de modificación en la estructura del Estado que favorezcan la disminución de la desigualdad repercutirá directamente en la disminución de un significativo número de conflictos sociales que nuestro país ha arrastrado, como pesadas cadenas, a lo largo de su historia y que en los últimos años y particularmente desde el comienzo del estallido social (octubre de 2019), han cobrado relevancia inusitada debido a sus expresiones de violencia callejera.</p>
<p style="text-align: justify;">Es interesante la perspectiva reflexiva señalada por el sociólogo noruego Johan Galtung, uno de los principales teóricos modernos sobre la paz. Desde la perspectiva de Galtung hay violencia cuando los seres humanos se ven influidos de tal manera que sus realizaciones efectivas, somáticas y mentales están por debajo de sus realizaciones potenciales<a href="applewebdata://46DB8FDF-D02C-4EE5-8994-126FFF159B1E#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a>. En otras palabras, en la medida que la satisfacción de las necesidades básicas esté más alejada de la realidad, se abrirá espacio para la violencia. La brecha entre las condiciones materiales y las aspiraciones de las personas genera una tensión social o personal que se traduce, finalmente en actos de violencia.</p>
<p style="text-align: justify;">Galtung aporta a los estudios sobre la paz la profundización y problematización del concepto de violencia, en ese sentido, señala que podemos encontrar cuatro manifestaciones, ellas son:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Violencia clásica. Aquella violencia directa contra el cuerpo.</li>
<li>La privación de las necesidades humanas básicas</li>
<li>Represión. Es la privación de los derechos humanos</li>
<li>Alienación. Es la privación de necesidades superiores</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">La primera de las violencias corresponde a la violencia física, en tanto las otras tres constituyen la violencia estructural<a href="applewebdata://46DB8FDF-D02C-4EE5-8994-126FFF159B1E#_ftn3" name="_ftnref3">[3]</a>. Desde esta perspectiva la violencia estructural no es propia de las personas, es una violencia que viene de la institucionalidad, del Estado, de las estructuras más rígidas de la sociedad. De esta manera, promover y acceder a una paz duradera implica, necesariamente, dar cuenta de la violencia estructural y, por ello, modificar la naturaleza de los estados, tornarlos más humanos, más vinculados con las necesidades más sentidas de sus ciudadanos. En otras palabras, implica considerar la desigualdad y la injusticia social como factores detonantes de violencias, factores que deben ser intervenidos para transitar al pleno desarrollo de una paz verdadera.</p>
<p style="text-align: justify;">Galtung considera que las dos formas a través de las cuales se manifiesta la violencia estructural externa, son la represión y la explotación. En su planteamiento incorpora también el concepto de violencia cultural, que viene a ser una suerte de soporte en torno del cual se asientan la violencia estructural y la violencia directa. En ese sentido señala que, la violencia cultural se manifiesta de forma simbólica y es administrada a través de:</p>
<p style="text-align: justify;">&lt;&lt;<em>la religión y la ideología, en el lenguaje y el arte, en la ciencia y en el derecho, en los medios de comunicación y en la educación</em><a href="applewebdata://46DB8FDF-D02C-4EE5-8994-126FFF159B1E#_ftn4" name="_ftnref4">[4]</a>&gt;&gt;.</p>
<p style="text-align: justify;">La maquinaria de la violencia estructural perpetúa relaciones de desigualdad y exclusión. En el caso particular de Chile esa exclusión y desigualdad se sustenta, desde mi perspectiva, en el desprecio.</p>
<p style="text-align: justify;">Un Estado que actúa como morigerador en las relaciones entre empleadores y trabajadores, cuenta con espacio ético y poder político suficiente como para frenar intentos abusivos y favorecer relaciones basadas en el respeto mutuo, en la confianza y en fines superiores como lo es el desarrollo y fortalecimiento de relaciones pacíficas y respetuosas de convivencia, o como diría Galtung, de una paz positiva, que implica la ausencia de todo tipo de violencia, incluida la estructural<a href="applewebdata://46DB8FDF-D02C-4EE5-8994-126FFF159B1E#_ftn5" name="_ftnref5">[5]</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, cuando el Estado es constituido y coaptado, precisamente, por el grupo de poder que detenta el control de la economía y que utiliza la maquinaria estatal para su propio beneficio, la situación se torna insostenible para el resto de la población, pues la relación entre el mundo de los trabajadores y el mundo de la institucionalidad se da en condiciones de absoluta asimetría, en que la institucionalidad del Estado, frente a las demandas del mundo civil por establecer mejoras en la naturaleza de la estructura política de la nación y en las condiciones de vida de la mayoría de la población, ha respondido a través del desprecio, que se manifiesta en violencia de manera estructural, pero también a través de violencia directa ejercida contra la ciudadanía.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>RESENTIMIENTO Y VIOLENCIA CALLEJERA</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Por otro lado, la rabia acumulada tras “injusticias de siglos”, como diría Violeta Parra en su canción “Arauco tiene una pena”, dio paso al desarrollo de una evolución de la rabia, que es el <strong>RESENTIMIENTO</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">La rabia expresada se traduce en indignación y la indignación tiene un componente ético que es interesante analizar. Para Francesc Torralba:</p>
<p style="text-align: justify;">&lt;&lt;<em>En la indignación hay, pues, una búsqueda y una esperanza. Este es el factor positivo de esta emoción colectiva. Se indigna quien espera un ordenamiento justo, un trato equitativo, una distribución justa de los recursos</em><a href="applewebdata://46DB8FDF-D02C-4EE5-8994-126FFF159B1E#_ftn6" name="_ftnref6">[6]</a>&gt;&gt;</p>
<p style="text-align: justify;">El resentimiento es una emoción poderosa pues se constituye en una razón de ser, en la justificación precisa de mi actual condición, que tiene responsables fuera de mí, ajenos a mis propios deseos y capacidades. El resentimiento me obliga a externalizar el problema, a mirar al otro lado, a ver en los demás o en un grupo determinado de la población, la razón de mis penurias, los causantes de mis pesares. Entre el resentimiento y la violencia dura (aquella que se ve y se siente) y que Galtung define como <strong>violencia clásica</strong> hay, en la mayoría de los casos, una línea muy delgada que es muy fácil cruzar.</p>
<p style="text-align: justify;">Desde la perspectiva de Torralba, es posible definir el resentimiento como:</p>
<p style="text-align: justify;">&lt;&lt;Una reacción emocional del yo respecto al tú. Se trata, pues, de una reacción interpersonal entre dos seres libres, inteligentes y responsables&gt;&gt;<a href="applewebdata://46DB8FDF-D02C-4EE5-8994-126FFF159B1E#_ftn7" name="_ftnref7">[7]</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">Torralba basa su definición en la perspectiva fenomenológica de Scheler, para el que existen dos tipos de resentimiento</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li><strong>El resentimiento individual</strong>. Es la Causa directa del enfrentamiento entre el yo y el tú.</li>
<li><strong>El resentimiento colectivo</strong>. Causa de las guerras, masacres interétnicas y limpiezas raciales<a href="applewebdata://46DB8FDF-D02C-4EE5-8994-126FFF159B1E#_ftn8" name="_ftnref8">[8]</a>.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">El resentimiento tiñe nuestro modo de análisis, contamina nuestra forma de ver el mundo y de tomar decisiones, instala arbitrariamente categorías de juicio y sesgos que imposibilitan mi acercamiento hacia la paz, el entendimiento y los acuerdos con otros, pues está fundado en la venganza, el odio, la sensación de impotencia, los celos, la hostilidad hacia el otro o los otros.</p>
<p style="text-align: justify;">En el resentimiento, al igual que en el desprecio hay relaciones asimétricas de poder. El resentido, por lo general, lo está con alguien o algo (una institución, por ejemplo) que, en algún momento determinado de la existencia, cometió un atropello, una acción que a ojos del resentido es considerada una injusticia. Si la sensación de injusticia se constituye en la norma, en un hecho permanente, en una forma de ser, en un modelo que se replica a diario, la rabia inicial (emoción asociada directamente a la sensación de vivir o presenciar una injusticia) se transforma en resentimiento y esta emoción tiene la particularidad de enraizarse en nosotros, de hacerse parte integral de nuestro modo de ver y actuar en el mundo. Pero su mayor peligro radica, probablemente, en su facilidad para ser traspasada a las nuevas generaciones, convirtiéndose en un imperativo categórico, en un axioma de vida que las personas, las familias, los pueblos y las culturas, adoptan y constituyen en su modo de ser y de actuar en el mundo de la vida. Este modo de resentimiento histórico, desde la perspectiva de la Carta de la Paz es considerado como:</p>
<p style="text-align: justify;">&lt;&lt;<em>Totalmente absurdo, porque es el resentimiento de algo que ya no existe, de algo que pasó pero que no debe condicionar el presente. Las generaciones heredan valores, creencias, cultura; pero también heredan odios, prejuicios raciales y étnicos, sentimientos de hostilidad y violencia</em>&gt;&gt;<a href="applewebdata://46DB8FDF-D02C-4EE5-8994-126FFF159B1E#_ftn9" name="_ftnref9">[9]</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">Tanto el desprecio como el resentimiento corresponden a modos de mirar la realidad y particularmente a los otros y otras, con un lente que invalida, que prejuzga sin conocer, que me hace tomar una posición de radicalidad respecto de la otredad basado en una falsa perspectiva histórica. Veo en el otro o en la otra, el responsable de mi modo actual de vivir la vida, o el peligro inminente que, a través de su accionar puede alterar mi particular manera de ser y de estar, me lleno de mundos explicativos respecto a esa culpabilidad y a esa peligrosidad y tomo acciones precisas para que mi punto de vista respecto de aquella situación sea conocido y, con ello, validado. Como corolario de esta forma de actuar, el punto de vista del otro es anulado, privado de su categoría de legitimidad, puesto en un orden inferior. Lo que el otro piensa o señala no vale nada frente a mis ojos, porque es inferior a mi o porque es el responsable directo de mi desgracia.</p>
<p style="text-align: justify;">En resumen, tanto el resentimiento como el desprecio, son formidables enemigos para lograr la paz, quizás sean los obstáculos más difíciles que las sociedades debemos superar.</p>
<p style="text-align: justify;">Para las diversas comunidades del planeta, la construcción y el relato histórico en torno de conceptos maniqueos como buenos y malos, vencedores y vencidos, defensores de la democracia o Estados terroristas, ha nutrido no sólo de literatura el ámbito de la historia, sino también de creencias y modos de ver y de sentir respecto de aquellos hechos históricos. Dicho de otro modo, han generado las bases para configurar culturas que ven y actúan en función de aquellos criterios que tienen a la base el resentimiento y el desprecio. En ese sentido, procesos francos y reales respecto de establecer la paz definitiva en espacios y territorios en conflicto, se ven permanentemente amenazados por la herencia y la profunda herida que dejan estas emociones. Las guerras actuales, cuyo corolario es la que se libra en el llamado medio oriente, son un duro golpe de realidad para una humanidad que aún no termina de encontrar ese ansiado camino hacia la paz.</p>
<p style="text-align: justify; padding-left: 40px;"><a href="applewebdata://46DB8FDF-D02C-4EE5-8994-126FFF159B1E#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Por ejemplo, el Estudio Longitudinal Social de Chile realizado por el Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social COES, del año 2017 y profundizado el año 2018.<br />
<a href="applewebdata://46DB8FDF-D02C-4EE5-8994-126FFF159B1E#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> Fisas, V (1987). “Los conceptos de violencia y paz”. En Fisas. V: Introducción al estudio de la paz y de los conflictos. Barcelona, p. 69-85.<br />
<a href="applewebdata://46DB8FDF-D02C-4EE5-8994-126FFF159B1E#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a> Fisas, Ibid.<br />
<a href="applewebdata://46DB8FDF-D02C-4EE5-8994-126FFF159B1E#_ftnref4" name="_ftn4">[4]</a> Galtung, J. Ibid.<br />
<a href="applewebdata://46DB8FDF-D02C-4EE5-8994-126FFF159B1E#_ftnref5" name="_ftn5">[5]</a> Fisas, Ibid<br />
<a href="applewebdata://46DB8FDF-D02C-4EE5-8994-126FFF159B1E#_ftnref6" name="_ftn6">[6]</a> Torralba F. “La Revolución Ética” (2016). Madrid, España<br />
<a href="applewebdata://46DB8FDF-D02C-4EE5-8994-126FFF159B1E#_ftnref7" name="_ftn7">[7]</a> Torralba F. “El resentimiento, obstáculo fundamental a la paz”. En: Rigor, J. et al. Convivencia en el siglo XXI. Barcelona: ESIN, 1995. P. 142-149<br />
<a href="applewebdata://46DB8FDF-D02C-4EE5-8994-126FFF159B1E#_ftnref8" name="_ftn8">[8]</a> Torralba F. Ibid<br />
<a href="applewebdata://46DB8FDF-D02C-4EE5-8994-126FFF159B1E#_ftnref9" name="_ftn9">[9]</a> Torralba F. Ibid</p>
<p><em>Carol FUENTES ZÚÑIGA</em><br />
<em>Trabajadora social</em><br />
<em>Postítulo en estudios de familia. Master en Cultura de paz, cohesión social y diálogo intercultural: aplicaciones prácticas</em><br />
<em>Santiago de Chile, Chile</em><br />
<em>Abril de 2026</em></p>
<p style="text-align: justify;"><a href="applewebdata://46DB8FDF-D02C-4EE5-8994-126FFF159B1E#_ftnref1" name="_ftn1"></a></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/04/chile-una-reflexion-desde-la-cultura-de-paz/">Chile, una reflexión desde la cultura de paz</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<item>
		<title>Taller Suyis Liq&#8217;cau</title>
		<link>https://www.revistare.com/2025/08/taller-suyis-liqcau/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 Aug 2025 05:00:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[arte comunitario]]></category>
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		<category><![CDATA[Chile]]></category>
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		<category><![CDATA[creatividad y autoestima]]></category>
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		<category><![CDATA[telar]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Lourdes FLAVIÀ</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2025/08/taller-suyis-liqcau/">Taller Suyis Liq’cau</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/08/arte-1.png"><img decoding="async" class=" wp-image-30426 alignleft" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/08/arte-1.png" alt="" width="230" height="346" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/08/arte-1.png 379w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/08/arte-1-199x300.png 199w" sizes="(max-width: 230px) 100vw, 230px" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Desde el año 2011 un grupo de mujeres de Chiu-Chiu (Desierto de Atacama, Chile), empezamos a reunirnos semanalmente para poder generar instancias de confianza e integración y realizar procesos de crecimiento personal. A partir de marzo de ese año, tuvimos talleres y charlas sobre autoestima, valoración del ser mujer, ciclos biológicos y psicológicos de la mujer, violencia intrafamiliar (aspectos sociales, legales y psicológicos), impartidos por profesionales de diversas entidades.</p>
<p style="text-align: justify;">Posteriormente vimos la importancia de poder trabajar la creatividad como una herramienta para el desarrollo de las propias capacidades y aumento de la autoestima. Así, se inició un ciclo de talleres de capacitación en distintos tipos de bastidor: telar maya, telar cuadrado y telar triangular, elaborando variedad de productos textiles.</p>
<p style="text-align: justify;">En el año 2012 nos constituimos como asociación de mujeres artesanas, creando el Taller Suyis Liq’cau, que significa “manos de mujer” en lengua kunza.</p>
<p style="text-align: justify;">En ese mismo año se nos invitó a participar en una serie documental de Novasur, en la que se quiso mostrar la producción de arte textil creado por mujeres del altiplano de la II Región. El primer capítulo de esta serie, mostró el trabajo del Taller Suyis Liq’cau con el propósito de difundir la artesanía basada en la identidad cultural atacameña.</p>
<p style="text-align: justify;">En enero del 2013 se realizó un curso intensivo en telar de peine facilitado por la artista textil Pamela Illanes con quien aprendimos las técnicas para tejer ponchos, pieceras, murales, chales… y desde septiembre del 2012 hasta julio del 2013 un curso de telar mural y de teñido de lanas tanto con anilinas como con elementos naturales propios de la zona.</p>
<p style="text-align: justify;"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/08/arte-2-e1754476149697.png"><img decoding="async" class="wp-image-30427 alignright" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/08/arte-2-e1754476149697.png" alt="" width="403" height="256" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/08/arte-2-e1754476149697.png 512w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/08/arte-2-e1754476149697-300x190.png 300w" sizes="(max-width: 403px) 100vw, 403px" /></a>Asimismo se realizaron exposiciones abiertas a la comunidad de los trabajos realizados en cada uno de los cursos.</p>
<p style="text-align: justify;">En el año 2014  se nos hizo un reportaje que fue publicado en la revista TELL.</p>
<p style="text-align: justify;">En el 2015 desarrollamos un nuevo proyecto, el cual consistió en una primera etapa de capacitación en habilidades blandas, comercialización, estudio de mercado, computación, elaboración de página web, asociatividad. Esta etapa se realizó con el apoyo de INSUS (Ingeniería Sustentable). La segunda etapa se inició en junio de ese año. Consistió en la implementación del proyecto “Hebras para el Altiplano”, a través del cual se quiso desarrollar y proyectar una línea de diseño para la elaboración de productos textiles elaborados en telar de peine a pedal, así como aplicaciones de lana en accesorios y prendas.</p>
<p style="text-align: justify;">En el año 2024 se nos invitó a participar en un proyecto denominado “Una tumba en Chiu-Chiu”, el cual consistió en una exposición en el Palacio Pereira, de Santiago de Chile. Esta exposición quiso mostrar el expolio que hubo en este territorio durante la Expedición Científica (1862-1865) financiada por la corona española en el reinado de Isabel II, en la cual se sustrajeron cuerpos momificados del cementerio de Chiu-Chiu. El propósito era poder tomar conciencia de la importancia de que estos cuerpos puedan volver a su tierra. Nuestra participación en la exposición consistió en la elaboración de unos textiles similares a aquellos con los que envolvían los cuerpos antes de ser enterrados. Los textiles, además, quisieron representar el amanecer, el día, el atardecer y la noche, lo cual se logró con los colores que se emplearon en las lanas con que se tejieron los textiles. En este proyecto contamos con la colaboración de la artista textil Marcela Moraga, chilena radicada en Berlín quien nos acompañó en el proceso del diseño. El nombre de nuestro proyecto en lengua kunza (lengua del pueblo atacameño) fue “Ckunna tackatur ttasturckota” que significa “les estamos esperando”.</p>
<p style="text-align: justify;"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/08/arte-3.png"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-30428 alignleft" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/08/arte-3.png" alt="" width="207" height="274" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/08/arte-3.png 312w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/08/arte-3-226x300.png 226w" sizes="auto, (max-width: 207px) 100vw, 207px" /></a>También hemos participado en diversas ferias artesanales en Calama, Chiu-Chiu, Caspana, Antofagasta… La última fue en la Feploa de Calama en marzo 2025.</p>
<p style="text-align: justify;">Además de lo que supone y ha supuesto para las mujeres del Taller Suyis Liq’cau este proceso como crecimiento personal y desarrollo de la creatividad y de la autoestima, hay que tener en cuenta otro aspecto, no menos importante. La gran mayoría de la artesanía que se vende en Chiu-Chiu procede de Perú y Bolivia. Prácticamente no hay artesanía propia. Creemos que esto es un desafío pendiente: producir una artesanía con el sello y la identidad del lugar, realizada por mano de obra local. Esto  imprime un valor añadido al producto, además de aportar al patrimonio cultural atacameño. Porque el trabajo artesanal, más allá de ser una actividad productiva, constituye un reflejo de la historia y la identidad de los pueblos indígenas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/08/arte-4.png"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-30429" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/08/arte-4.png" alt="" width="890" height="502" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/08/arte-4.png 468w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/08/arte-4-300x169.png 300w" sizes="auto, (max-width: 890px) 100vw, 890px" /></a></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Lourdes FLAVIÀ FORCADA<br />
</em><em>Antropóloga<br />
</em><em>Chiu Chiu, Chile<br />
Agosto de 2025</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2025/08/taller-suyis-liqcau/">Taller Suyis Liq’cau</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Interculturalidad: el encuentro en nuestras diferencias</title>
		<link>https://www.revistare.com/2024/04/interculturalidad-el-encuentro-en-nuestras-diferencias/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 07 Apr 2024 04:58:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[Chile]]></category>
		<category><![CDATA[encuentro]]></category>
		<category><![CDATA[Interculturalidad]]></category>
		<category><![CDATA[Interculturalidad: el encuentro en nuestras diferencias]]></category>
		<category><![CDATA[María BORI]]></category>
		<category><![CDATA[Pedro Torres Quintrel]]></category>
		<category><![CDATA[Yo soy así]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Pedro TORRES</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/04/interculturalidad-el-encuentro-en-nuestras-diferencias/">Interculturalidad: el encuentro en nuestras diferencias</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_15549" aria-describedby="caption-attachment-15549" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/IMG20240218200847.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-large wp-image-15549" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/IMG20240218200847-771x1024.jpg" alt="" width="660" height="877" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/IMG20240218200847-771x1024.jpg 771w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/IMG20240218200847-226x300.jpg 226w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/IMG20240218200847-1157x1536.jpg 1157w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/IMG20240218200847-1320x1753.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/IMG20240218200847.jpg 1536w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-15549" class="wp-caption-text">Fotografía: Javier Bustamante</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Una de las características humanas más evidentes, complejas y maravillosas y que en educación reiteramos casi hasta el cansancio, es nuestra condición de únicos e irrepetibles. Casi 8 mil millones de humanos, como singulares granos de arena en una inmensa playa esférica, una finita casa compartida llamada planeta Tierra, nuestro hogar. 8 mil millones de mentes, de mundos emocionales, de cuerpos haciendo lo posible por darle algún sentido a este paso breve por la vida.</p>
<p style="text-align: justify;">Podemos compartir una nacionalidad, una familia en común, una cultura, gustos musicales, vivencias similares, podemos ser hermanos de la misma madre y del mismo padre, ser gemelos, mellizos, vivir juntos un largo período de tiempo, y pese a todo aquello, nuestra mirada particular verá el mundo desde una esquina tan especial, cargada con emociones tan únicas, tan nuestras, que frente a un mismo hecho podemos tener versiones diametralmente opuestas. Quizá por eso nos es tan difícil establecer acuerdos, encontrar puntos medios en nuestras diferencias. Quizá ahí radique uno de nuestros temas inconclusos y pendientes como humanidad; quizá ahí, en ese misterio que cada una y uno de nosotros somos, se albergue también la magia de la existencia, en nuestra particularidad radica el valor intrínseco de cada uno de nosotros y nosotras, nuestro sello. Es, precisamente, esa distinción que nos diferencia de los demás, la que nos abre las puertas del aprendizaje. Siempre hay algo que el otro o la otra puede enseñarme, siempre hay algo que puedo enseñar dada mi particular experiencia de vida. Cuando aprendo algo de los demás, ese nuevo aprendizaje transforma mi modo de ver y de estar en el mundo, aprender es, entonces, el arte de la transformación.</p>
<p style="text-align: justify;">Recuerdo, en el contexto de mi proceso de formación como Coach Ontológico, una bella ponencia del maestro Julio Olalla<a href="applewebdata://7A4ACA0A-B517-4D6E-9C83-308091051263#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a>, en Santiago de Chile hace algunos años. En esa oportunidad parte de su presentación buscaba hacernos reflexionar respecto de nuestro habitar la vida. Para ello, el maestro recurrió a dos eminentes filósofos presocráticos: Parménides y Heráclito.</p>
<p style="text-align: justify;">Desde la perspectiva de <strong>Parménides</strong>, señalaba el maestro Olalla, nuestro habitar la vida se caracteriza por la inmutabilidad, por la ausencia de cambio. “¡<strong>Yo soy así!</strong>”, suele decir la gente siguiendo el modo de Parménides. ¡Soy así!, ¡los cambios y los nuevos aprendizajes no alteran mi modo de ver las cosas! ¡Soy más poderoso que los contextos externos que giran en mi entorno, no me muevo de mi sitio pese a los avatares de la vida, a las experiencias que a diario me nutren, no salgo, en definitiva, de mi zona de confort!</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Heráclito</strong>, conocido como el “oscuro”, postulaba la idea del permanente fluir. El mundo de la naturaleza y el de los seres humanos están sometidos a leyes dinámicas e irreversibles que apuntan a la permanente transformación. Hoy podemos aseverar, siguiendo la lógica del viejo Heráclito, que cada experiencia vivida, cada situación, anécdota, conflicto, relación con otros y otras, me nutre de nuevas formas de interpretar la realidad, de nuevas distinciones, nuevos saberes. En ese sentido, el “<strong>¡yo soy así!</strong>” de Parménides, se transforma en el “<strong>¡Yo estoy siendo así!</strong>” es decir, en una condición en tránsito, en una situación en permanente proceso de cambio. Lo vivido, lo aprendido, me transforma, me nutre de experiencia, en definitiva, de sabiduría. Esta dialéctica del “estar siendo” fue considerada posteriormente por la filosofía clásica alemana, particularmente por Heidegger a través del concepto del <em>dasein</em> y su idea de “ser en el mundo”.</p>
<p style="text-align: justify;">Nuestro ser en el mundo, nuestro modo de ver y de actuar, nuestra “puesta en escena” y las relaciones que establecemos con los demás y con el mundo natural, están determinadas por las experiencias previas que hemos vivido. Nuestras experiencias se constituyen en una suerte de lente a través del cual observamos y actuamos en la realidad. Consciente o inconscientemente “teñimos” nuestras relaciones con las situaciones que nos han ocurrido y que han golpeado o estremecido nuestro mundo emocional y que determinan el universo de nuestras creencias. Una persona que ha vivido duras situaciones de dolor, se vinculará con el mundo desde la desconfianza o desde la pena, o quizá desde el resentimiento si en su búsqueda aprende a culpar a otros de su situación.</p>
<p style="text-align: justify;">Ese “ser siendo” que somos, con su mundo emocional a cuestas, sus historias dolorosas, sus grandes triunfos, anhelos, esperanzas, rabias y alegrías, está obligado a interactuar con otros “seres siendo” con igual cantidad de peso en sus mochilas de vida y en esas fisuras de la comunicación, en esos miedos adquiridos a lo largo de la historia, en esas construcciones culturales que hemos adoptado como herencias de nuestro tiempo, surge la tensión respecto del otro u otra.</p>
<p style="text-align: justify;">Nos identificamos con aquello que le hace sentido a nuestro sistema de creencias, con aquello conocido, con quienes compartimos determinados modos de ser y de estar. Nacemos en comunidades idiomáticas, que profesan determinadas formas de interpretar la realidad, que visten de una particular manera, con gustos culinarios definidos, con una historia compartida, con símbolos e íconos que nos dan una determinada identidad, que atomizan nuestra humanidad y la restringen a parámetros muy reducidos, como pequeños feudos de realidad. El proceso de globalización de los últimos años y las últimas oleadas inmigratorias han golpeado fuertemente en nuestra ventana, obligándonos a revisar y repensar nuestro modo de ver, nuestro ser y estar en la vida.</p>
<p style="text-align: justify;">Las relaciones que establecemos con los demás suelen estar mediatizadas por una suerte de espejo en el que nos reflejamos. Interactuamos con los otros y las otras, pero estamos viendo nuestra propia sombra cuando los miramos. La diferencia nos hace ruido, la diferencia es algo incómodo, algo que nos provoca inquietud, desazón, miedo y rechazo.</p>
<p style="text-align: justify;">Volvemos a ver en el otro, en el diferente, al bárbaro al estilo helénico, el que no es igual que nosotros, el que no comparte nuestros principios, nuestras costumbres y, por ende, que se encuentra en desventaja respecto de nosotros. El bárbaro, entendido como el incivilizado, el inculto, el que no está a nuestra altura se comienza a transformar en un otro incómodo. Establecemos relaciones de poder completamente asimétricas respecto del otro, tanto porque es un inmigrante, porque su color de piel es distinta de la nuestra, porque su condición social no es la misma que la mía, porque su acento no es tan puro, porque sus apellidos o el lugar donde estudió lo hacen diferente a mí. El bárbaro viene a romper mi seguridad, me atemoriza, es el responsable de los delitos que a diario se cometen y en los casos más extremos, está ocupando la tierra que por derecho divino me corresponde a mí habitar, lo que justifica todo tipo de violencia que pueda aplicar contra él, incluida su aniquilación, como tristemente podemos observar en la franja de Gaza en la historia reciente, o en el proceso que significó la conquista de América en la historia pasada.</p>
<p style="text-align: justify;">Recuerdo una hermosa, aunque impactante y muy pertinente frase del célebre filósofo musulmán y nacido en Córdova, Averroes, que dice lo siguiente: “<strong>La ignorancia lleva al miedo, el miedo lleva al odio y el odio lleva a la violencia. Esa es la ecuación</strong>”. Averroes se constituyó en un puente entre occidente y el mundo musulmán, dos mundos más parecidos de lo que pudiésemos pensar, pero que han transitado, a lo largo de la historia, en una permanente tensión y violencia. Su interés genuino por el saber lo llevó a convertirse en traductor de Aristóteles y en una profunda influencia para el pensamiento escolástico.</p>
<p style="text-align: justify;">Nuestro desconocimiento del otro, colmado en la mayoría de los casos de juicios ficticios, nos impide encontrarnos. El <strong>encuentro</strong>, cuya raíz etimológica nos remite a estar frente a frente, de cara, mirándonos y entregándonos a la aventura de conocer y aprender del o de la que está frente a nosotros, es la clave para fortalecer una relación intercultural respetuosa y creadora.</p>
<p style="text-align: justify;">María Bori<a href="applewebdata://7A4ACA0A-B517-4D6E-9C83-308091051263#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a>, una querida y entrañable amiga, cuya pascua recordaremos en el mes de noviembre, con su ejemplo cotidiano me enseñó que en cada persona hay belleza, una preciosa luz de genuinidad, una chispa de sacralidad, incluso en aquellas que se empecinan en negar, en esconder sus capacidades y virtudes. El regalo de María para quienes la conocimos fue el de ver en cada uno y una de nosotros algo más allá de lo evidente, más allá de la ropa con la que vestíamos, más allá de nuestros discursos, algo profundo que nos hacía especiales, únicos, irrepetibles.</p>
<p style="text-align: justify;">Cada ser humano tiene un valor en sí mismo y parte de la grandeza de la vida radica, precisamente, en reconocer ese valor, esa “legitimidad del otro”, como diría el biólogo chileno Humberto Maturana<a href="applewebdata://7A4ACA0A-B517-4D6E-9C83-308091051263#_ftn3" name="_ftnref3">[3]</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">Reconocer que todos, en nuestras particulares diferencias, somos legítimos otros, implica un profundo trabajo respecto de la aceptación de que existen diversidades, algunas de ellas ubicadas al otro lado de mi sistema de creencias, muchas de ellas reñidas con mis principios.</p>
<p style="text-align: justify;">El camino de la coexistencia entre culturas es complejo y colmado de desafíos. Hasta ahora la experiencia humana parece indicar que la senda que hemos tomado ha sido la de imponer nuestro modelo de creencias a otros pueblos a través de la violencia. Hemos legitimado nuestra visión de mundo de la manera más extrema, negando al otro y a su legitimidad. En aproximadamente 10 mil años de modelo patriarcal hemos aprendido a constituir sociedades profundamente desiguales, clasistas, racistas, arbitrarias, depredadoras de los ecosistemas, generadoras de infelicidad, basadas en modelos de competencia en los que prima la ley del más fuerte.</p>
<p style="text-align: justify;">El modelo matriarcal, que se sostuvo más de 100.000 años y que se esconde bajo el eufemístico concepto de prehistoria, fortaleció relaciones humanas basadas en la cooperación. Para muchos teóricos, incluido el mismo Maturana, ha sido la cooperación la característica humana más singular y la que nos ha permitido forjar la noción de sociedad, movilizarnos como especie, sobrevivir a las inclemencias climáticas y a las fieras depredadoras. La cooperación debiese ser un sello humano movilizador, un ámbito que aglutine a nuestras comunidades, que nos fortalezca como especie y nos haga mirar el porvenir con tranquilidad y no con la profunda desazón con la que pensamos el futuro en estos días.</p>
<p style="text-align: justify;">La competencia nos hace ver en los demás a rivales, a enemigos a quienes tenemos que vencer, controlar, dominar, como sugiere el brutal corto animado “A Brief Disagreement”<a href="applewebdata://7A4ACA0A-B517-4D6E-9C83-308091051263#_ftn4" name="_ftnref4">[4]</a> de Steve Cutts. Una sociedad que pierde la capacidad de comunicarse, de reflexionarse, de escucharse y caminar juntos, está condenada a su ocaso y este proceso lleva intrínseco el fenómeno de la violencia. Encontrarnos en nuestras diferencias es un camino hacia la paz y la paz, dado el actual escenario internacional, es la única alternativa que nos permitirá trascender como especie.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Pedro TORRES QUINTREL<br />
</em><em>Profesor de Educación General Básica<br />
</em><em>Académico Adjunto Universidad de las Américas (UDLA)<br />
</em><em>Pedagogo Social<br />
</em><em>Coach Ontológico<br />
</em><em>Santiago de Chile, Chile<br />
</em><em>Abril de 2024</em></p>
<p style="text-align: justify;"><a href="applewebdata://7A4ACA0A-B517-4D6E-9C83-308091051263#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Julio Olalla es creador de Newfield Network, institución pionera en la práctica del coaching ontológico en Chile y el mundo.<br />
<a href="applewebdata://7A4ACA0A-B517-4D6E-9C83-308091051263#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> Maria Bori Soucheiron (1964 – 2019) Educadora. Directora de Gestión Educativa Casabierta COANIQUEM, Santiago de Chile<br />
<a href="applewebdata://7A4ACA0A-B517-4D6E-9C83-308091051263#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a> Humberto Maturana, (1928 – 2021)“La realidad ¿objetiva o construida?. Editorial Anthropos, 1995. España<br />
<a href="applewebdata://7A4ACA0A-B517-4D6E-9C83-308091051263#_ftnref4" name="_ftn4">[4]</a> A Brief Disagreement, “Un breve desacuerdo”. <a href="https://www.youtube.com/watch?v=9x7FGbW3IVc" target="_blank" rel="noopener">Disponible en el enlace.</a></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/04/interculturalidad-el-encuentro-en-nuestras-diferencias/">Interculturalidad: el encuentro en nuestras diferencias</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>El cincuentenario del 1973 chileno</title>
		<link>https://www.revistare.com/2023/07/el-cincuentenario-del-1973-chileno/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Jul 2023 04:58:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[1973]]></category>
		<category><![CDATA[Chile]]></category>
		<category><![CDATA[El cincuentenario del 1973 chileno]]></category>
		<category><![CDATA[Elisabet Juanola]]></category>
		<category><![CDATA[golpe de estado]]></category>
		<category><![CDATA[Maximiliano Salinas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Elisabet JUANOLA</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2023/07/el-cincuentenario-del-1973-chileno/">El cincuentenario del 1973 chileno</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong>REARTICULANDO SENTIDOS DISTINTOS DEL VIVIR Y DEL CONVIVIR:<br />
</strong><strong>EL CINCUENTENARIO DE 1973</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Este septiembre se cumplen en Chile 50 años del Golpe de Estado una fecha que Maximiliano Salinas Campos<a href="applewebdata://C607FD8B-3CF1-40A1-B494-DAC83AAA8856#_edn1" name="_ednref1">[i]</a>, historiador, ve como una oportunidad de entendernos como humanidad en un contexto mucho más amplio. Con él conversamos…</p>
<p style="text-align: justify;"><em>– Maximiliano, ¿qué podemos aprender de esta fecha tan significativa?</em></p>
<p style="text-align: justify;">– Creo que nos haría bien comprender este cincuentenario chileno desde 1973 ubicándonos en una perspectiva histórica mundial de la humanidad, lo que permitiría comprender el golpe de estado de Chile 1973 no sólo como la pérdida y el naufragio de nuestra democracia local. Es lógico que hay una dimensión evidente de crisis y de pérdida. Pero creo que es más importante advertir un proceso mundial de historia social, política, económica y religiosa aún mucho más vasto. A nivel planetario a partir de 1968 se generó un antes y un después. Hay allí una fractura mundial, de época. Quizás hasta el presente estamos viviendo un proceso de reordenamiento, de reformulación de muchas cosas que tiene que ver con una crisis irremediable de la cultura occidental, de la cultura capitalista. Se empieza a desencadenar un acontecer político, económico, cultural e ideológico que nos ubica en una época de transición hacia un mundo distinto, muy distinto y donde el mundo que conocimos hasta 1968 ya no existe más. Se trata de la superación de un orden más o menos establecido que venía de los siglos XIX y XX. Empiezan a darse inéditas transformaciones donde los paradigmas dejan de funcionar tal como están. Uno podría ubicar los cincuenta años chilenos dentro de esta gran batahola mundial donde se están rearticulando sentidos distintos del vivir y del convivir.</p>
<figure id="attachment_11132" aria-describedby="caption-attachment-11132" style="width: 376px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/golpe-de-estado.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-11132" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/golpe-de-estado.jpg" alt="" width="376" height="250" /></a><figcaption id="caption-attachment-11132" class="wp-caption-text">Golpe de estado en Santiago de Chile, 1973</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">El proyecto de la Unidad Popular fue la expresión de un proceso global mundial donde se buscó repensar las expresiones sociales revolucionarias, que terminara en un callejón sin salida no significa que no alcanzara la validez de algo que todavía debe en gran parte reflexionarse. La propuesta que hago es vernos como humanidad en una transición que se está repensando por completo, más que vernos en la permanente desgracia de la que no salimos. Yo invito a repensar los cincuenta años como una posibilidad de revisar el proceso histórico, no solamente como una crítica al neoliberalismo, o a la crisis constitucional. Sería nefasto verlo todo como una sucesiva colección de fracasos. De tumbo en tumbo. ¿De qué le sirve eso a las nuevas generaciones? ¡Me parece más animador verlo como parte de un proceso evolutivo!</p>
<p style="text-align: justify;"><em>– ¿Cómo construcción de nuevos paradigmas y viendo una concepción antropológica nueva?</em></p>
<p style="text-align: justify;">– Sin esquivar el hecho de la crisis, pero la crisis por sí misma no explica más nada si no está dentro de un proceso de transformación mayor. Hay que comprender esta situación dolorosa no en la mirada trágica y compungida de las puras peleas sino con una visión política y espiritual mucho más inspiradora, de mayor vuelo.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>– Falta la reflexión y la visión que nos de esperanza que nos ayude a comprendernos como humanidad, más allá de las diferencias, ¿qué estamos construyendo y cómo ello nos muestra una ruta?</em></p>
<p style="text-align: justify;">– Yo siento que estamos en un clima discursivo que nos va encerrando en un callejón donde se impone la adversidad de cada día, el catastrofismo. Se habla de izquierdas y de derechas como si habláramos de buenos y malos. Dele que suene. ¿Dónde tenemos el foco? ¿Dónde se instala el saber? Hay que aprender entre todos formas distintas de saber. Creo que estamos situados y enmarañados en una forma de saber, en un orden previo a 1968, de finales de los sesenta. Bueno sería pensar de una manera nueva, donde ciertamente hay que huir de los derrotismos, de lo negativo, escapar de las dinámicas decadentes. No tengo obviamente las respuestas, pero tenemos que irlas descubriendo en conjunto. Tenemos que desaprender el espíritu de la necrofilia, el patriarcal barril sin fondo de buenos y malos. Esta es una pugna permanente que no se resuelve y que no tiene resolución y que versa todo el tiempo en la pelea por lo perdido. Como si la lucha fuera en sí misma el fin de todo.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>– ¿Ya sería una respuesta tomar conciencia de la pugna permanente tesis-antítesis que no logra encontrar una hay salida?<br />
</em></p>
<figure id="attachment_11137" aria-describedby="caption-attachment-11137" style="width: 203px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/salinas.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-11137" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/salinas.jpg" alt="" width="203" height="248" /></a><figcaption id="caption-attachment-11137" class="wp-caption-text">Maximiliano Salinas. Fuente: Wikipedia</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">– Hay que inventar categorías nuevas. Necesitamos dejar de estar siempre en lo mismo. No salimos de la mismidad. Del ensimismamiento. En 1968 quedaron preguntas que aún no recogemos. En 1989 cayó el muro de Berlín y siento que todavía no logramos procesarlo. Hay preguntas de 1968, de 1989, de 2019 que son mundiales y que van balbuceando algo distinto. Para esto tenemos que conversar, que conversarnos mucho más. Encontrarnos con todos. Como dijo Roberto Matta en los ochentas: “Una de las virtudes más formidables del ser humano es conversar y conversando convencerse y converger. Versando verterse uno en el otro.” (<em>Matta conversaciones</em>, 1987, 137).</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;"><a href="applewebdata://C607FD8B-3CF1-40A1-B494-DAC83AAA8856#_ednref1" name="_edn1">[i]</a> https://es.wikipedia.org/wiki/Maximiliano_Salinas</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt;"><em>Elisabet JUANOLA SORIA</em></span><br />
<em>Periodista</em><br />
<em>Santiago de Chile, Chile</em><br />
<em>Julio de 2023</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2023/07/el-cincuentenario-del-1973-chileno/">El cincuentenario del 1973 chileno</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Sonetos bajo la Cruz del Sur</title>
		<link>https://www.revistare.com/2022/05/sonetos-bajo-la-cruz-del-sur/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 May 2022 05:00:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[Alfredo Rubio]]></category>
		<category><![CDATA[Chile]]></category>
		<category><![CDATA[libro]]></category>
		<category><![CDATA[Marina Villa]]></category>
		<category><![CDATA[poesía]]></category>
		<category><![CDATA[Sonetos bajo la cruz del sur]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Marina VILLA</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/05/sonetos-bajo-la-cruz-del-sur/">Sonetos bajo la Cruz del Sur</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_8100" aria-describedby="caption-attachment-8100" style="width: 271px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/05/bajo-la-cruz-del-sur.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-8100" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/05/bajo-la-cruz-del-sur.jpg" alt="" width="271" height="323" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/05/bajo-la-cruz-del-sur.jpg 579w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/05/bajo-la-cruz-del-sur-252x300.jpg 252w" sizes="auto, (max-width: 271px) 100vw, 271px" /></a><figcaption id="caption-attachment-8100" class="wp-caption-text">Portada del libro, obra de Rodrigo Rojas-Goldsack</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">El pasado día 12 de enero se presentó en el Santuario de Santa Eulalia de Vilapicina, en Barcelona, el libro de poemas “Sonetos bajo la Cruz del Sur» de Alfredo Rubio de Castarlenas, editado por la Editorial Edimurtra, con texto introductorio de José Ernesto Parra e ilustrado en su portada por Rodrigo Rojas.</p>
<p style="text-align: justify;">La presentación del libro fue a cargo de Lourdes Flavià, Agustí Viñas, Josep Lluís Socías y Jaume Aymar, que desde su conocimiento tanto personal como de estudio de la obra del prolífico autor, aportaron interesantes puntos de vista y conclusiones sobre su obra.</p>
<p style="text-align: justify;">Lourdes Flavià que inició la presentación, informó sobre los orígenes de este libro en concreto, escrito por el autor en 1993, durante su estancia en Chile. En esos días, y aquejado por un grave problema de salud, Alfredo Rubio escribió los sonetos que componen el libro, alargando además su estancia en el país de febrero a mayo de ese año.</p>
<p style="text-align: justify;">El título de la obra hace referencia a La Cruz del Sur, o <em>chackana</em>, que es la principal constelación del mundo andino, y a la que el autor consideraba metafóricamente como la constelación que nos dirigía desde una “<em>Europa tambaleante y racionalista hacia el sur y oeste del continente americano</em>”.</p>
<p style="text-align: justify;">Como indicaba además Josep Lluís Socías resulta curioso como a través de los sonetos del autor podemos descubrir su perfil biográfico, ya que además en muchos de ellos existe una presentación o explicación del propio autor, que detalla los diferentes episodios que, a lo largo de su vida, consolidaron su profunda amistad con Cristo.</p>
<p style="text-align: justify;">Agustín Viñas, amigo también y profundo conocedor de la obra del autor, nos habló de las vivencias místicas que este maestro supo transmitir a través de la poesía y de la gran influencia que la realidad de Latinoamérica, que pudo conocer, tiene en esta obra en concreto.</p>
<p style="text-align: justify;">Por su parte, Jaume Aymar, gran estudioso de los sonetos de Alfredo Rubio de Castarlenas, nos comentaba como el autor supo actualizar y revitalizar la figura poética del soneto, en ocasiones visto como algo arcaico o ya caído en el olvido. Por otra parte, destacó como estos versos se leen como si fueran oraciones del autor a Dios Padre, a Jesús o a la Virgen María, así como también en ocasiones mensajes concretos a determinadas personas.</p>
<p style="text-align: justify;">Para finalizar el acto fueron leídos dos de los sonetos del libro, por Marina Villa Rubio, sobrina del autor, uno de los cuales aportamos seguidamente en este artículo.</p>
<p style="text-align: justify;"> <strong><em>Soneto</em></strong></p>
<p style="text-align: justify; padding-left: 40px;"><em>Bien unido a vosotros, Padre e Hijo,<br />
</em><em>salgo al mundo sin pausa ni temor<br />
</em><em>Del Espíritu Santo, que es Amor<br />
</em><em>yo mismo soy su templo y bien lo rijo. </em></p>
<p style="text-align: justify; padding-left: 40px;"><em>He puesto en el dintel, un crucifijo;<br />
</em><em>del todo abro, sus puertas sin rencor.<br />
</em><em>Llamando a todos con un gran clamor<br />
</em><em>mientras en Ti, Amor, mis ojos fijo. </em><em> </em></p>
<p style="text-align: justify; padding-left: 40px;"><em>Aprendí que es lenguaje con Dios Padre<br />
</em><em>sus obras contemplar desde su encuadre.<br />
</em><em>Con Cristo en cambio, el dulce conversar. </em></p>
<p style="text-align: justify; padding-left: 40px;"><em>Y tú Espíritu en tu Sagrario<br />
</em><em>que soy yo, dime: ¿cuál tu abecedario?<br />
</em><em>¡Sí! A todos amar y sólo amar… </em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Marina VILLA RUBIO<br />
</em><em>Rapsoda<br />
</em><em>Barcelona (España)<br />
Mayo de 2022</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/05/sonetos-bajo-la-cruz-del-sur/">Sonetos bajo la Cruz del Sur</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>KUME MONGEN MAPUCHE</title>
		<link>https://www.revistare.com/2022/01/kume-mongen-mapuche/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Jan 2022 05:58:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[América]]></category>
		<category><![CDATA[biodiversidad]]></category>
		<category><![CDATA[Chile]]></category>
		<category><![CDATA[conquista]]></category>
		<category><![CDATA[KUME MONGEN MAPUCHE]]></category>
		<category><![CDATA[Pedro Torres Quintrel]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Pedro TORRES QUINTREL</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/01/kume-mongen-mapuche/">KUME MONGEN MAPUCHE</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_7626" aria-describedby="caption-attachment-7626" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/foto-3-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-7626 size-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/foto-3-1024x576.jpg" alt="" width="660" height="371" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/foto-3-1024x576.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/foto-3-300x169.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/foto-3-600x338.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/foto-3-1536x864.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/foto-3-2048x1152.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-7626" class="wp-caption-text">Marcha mapuche por la reivindicación de los derechos de las culturas ancestrales que todos los 12 de octubre se realiza en Santiago de Chile. Fotografía: Pedro Torres</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;"><strong>La “¿Utopía?” respecto del Buen Vivir</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Cada pueblo ha construido sus particulares relatos acerca de su misión en la existencia, de su <em>ser siendo<a href="applewebdata://DDFFA686-0E98-4742-991E-EF56C5F47145#_ftn1" name="_ftnref1"><strong>[1]</strong></a> </em>a través de la historia, de sus utopías y delirios, de sus modos de relacionarse, de sus anhelos y categorías en las que dividen su comprensión e interpretación del mundo y de lo que en él habita o está presente.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando la mezcla de determinadas circunstancias, derivadas del incipiente dominio de la agricultura y la ganadería (explosión demográfica, especializaciones en diversos oficios, aparición del patriarcado y con él los dioses guerreros y/o solares, la propiedad privada, entre otras transformaciones), la milenaria forma de relacionarse y de convivir de nuestras culturas ancestrales se vio tensionada.</p>
<p style="text-align: justify;">La necesidad de expansión y de contar con recursos suficientes para la sobrevivencia, el desarrollo del poder entendido como una máquina de dominación, llevó a algunas culturas a fortalecer su aparato militar y expandir su territorio a través del dominio y el control respecto de otros pueblos y culturas. Habían nacido los imperios y se comenzaba a definir un nuevo modo de ser y de estar en el planeta, en virtud de la fuerza y del sometimiento.</p>
<p style="text-align: justify;">Al inicio de la conquista española de América, nuestro continente ya había desarrollado dos grandes áreas imperiales: Mesoamérica y los Andes Centrales. En este último territorio, los Incas construyeron  un extenso imperio que abarcaba el territorio de lo que hoy son Perú, Ecuador, Bolivia, el sur de Colombia, el noroeste argentino y Chile hasta el río Maule. En otras palabras, alrededor de 3 millones de Km².</p>
<p style="text-align: justify;">La maquinaria militar inca avasalló, prácticamente a todos los pueblos que iba conquistando, a todos menos a uno, el pueblo mapuche. Los mapuche, históricamente habitaron un enorme segmento de América del Sur, desde el sur de lo que hoy es Buenos Aires, en Argentina, y desde el río Aconcagua (al norte de Santiago) hasta la isla de Chiloé, en Chile (ver mapa). Los mapuche de la zona norte de Chile, acostumbrados al intercambio comercial con los otros pueblos originarios de la zona centro norte, no opusieron mucha resistencia a los incas, pero en la medida que este imperio se adentraba al sur, la frondosa selva y sus celosos guardianes se transformaron en un bastión inexpugnable para el imperio más poderoso del cono sur de América.</p>
<figure id="attachment_7623" aria-describedby="caption-attachment-7623" style="width: 404px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/foto-1.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-7623" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/foto-1.jpg" alt="" width="404" height="483" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/foto-1.jpg 603w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/foto-1-251x300.jpg 251w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/foto-1-600x716.jpg 600w" sizes="auto, (max-width: 404px) 100vw, 404px" /></a><figcaption id="caption-attachment-7623" class="wp-caption-text">El mapa muestra el territorio que reclama la comunidad mapuche como su territorio histórico ancestral. Foto: Infografía El Litoral. https://www.ellitoral.com/slide/um.php/158307</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">El pueblo mapuche es, para quien no está acostumbrado a la historia de América, una de las tantas culturas originarias existentes a la llegada de los conquistadores españoles. Su historia podría asemejarse a la de todos los pueblos y naciones americanas que cayeron luchando o asimilando rápidamente las costumbres de los nuevos invasores, pero una vez más, la tenacidad y una gran resolución, los motivó a desarrollar la más grande resistencia que un pueblo americano dio al imperio español, el más poderoso del mundo hasta ese entonces. La llamada Guerra de Arauco se extendió por casi 250 años con periodos de relativa paz y otros de franca guerra entre un pueblo que, en principio, luchó con sus instrumentos de caza y un imperio que contaba con todos los recursos y la más desarrollada tecnología bélica del siglo XVI.</p>
<p style="text-align: justify;">La historia de la conquista española y portuguesa de América tuvo de dulce y agraz. Hubo pueblos que cooperaron desde el primer momento con el nuevo poder de turno. Otros resistieron pero fueron sometidos. Las culturas más sofisticadas del continente (Aztecas e Incas) fueron vencidas por el poder de la pólvora, las armaduras, las espadas, el metal, las tácticas militares, la sed insaciable de oro y la política de alianzas de las tropas españolas que se valieron del terror que provocaban los aztecas en los otros pueblos y de la guerra civil en el imperio inca. Posteriormente, la esclavitud y las muertes por las bacterias y virus diezmaron la población americana originaria en varios millones y algunos pueblos desaparecieron completamente, como los antiguos habitantes de América Central (caribes y taínos, por poner un ejemplo).</p>
<p style="text-align: justify;">En el anterior contexto, ¿Cuál es el factor fundamental que hizo resistir a pueblo mapuche, sin ser sometido por el imperio más poderoso del cono sur de América y del imperio más poderoso del mundo en su época?</p>
<p style="text-align: justify;">Consignemos que el mapuche, pueblo cazador recolector, que se repartía en un enorme territorio en pequeñas comunidades llamadas <strong>Lov</strong>, sin tecnología militar, sin liderazgos centralizados, sin escritura como la mayoría de nuestras culturas ancestrales, desgastó al impero español hasta obligarlo a reconocer en el parlamento de Negrete (1776) la categoría de Pueblo Nación independiente a la corona española, situación única en el contexto del férreo dominio colonial que vivía el resto de América.</p>
<p style="text-align: justify;">Me atrevo a aventurar que el factor que se constituyó en el pilar de la resistencia, tanto al imperio inca como al español, y que hoy mantiene a muchas comunidades mapuche en un permanente conflicto con el Estado chileno, es su profunda cosmovisión ligada a la tierra, no a su tenencia, sino al vivir en armonía con ella y los elementos que la constituyen. Tan unidos a la tierra como hijos a su madre. <em>Ñuke mapu</em> es el nombre dado a la Madre Tierra y el concepto Mapuche significa, en su sentido más literal “Gente de la Tierra”.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando el inca, luego el español y posteriormente el chileno, irrumpen en la tierra sagrada, la cercan, se la reparten, constituyendo propiedades privadas, la depredan y utilizan sus recursos, no para satisfacer las necesidades de toda la comunidad, sino en beneficio de una élite dominante, de un grupo de poder, las voces de los ancestros se levantan resueltas en defensa de la madre.</p>
<p style="text-align: justify;">Dentro de la compleja cosmovisión mapuche, el ser humano no está por sobre la naturaleza, su intelecto no implica un sentido de superioridad, como nos enseñó el pensamiento moderno, por sobre el mundo natural. Nuestra especie está llamada a vivir en relación armónica y equilibrada con todos los elementos que componen la biodiversidad. A esa visión, que hoy puede ser considerada profundamente ecológica, se le llama <em>Itrofill Mongen</em>, concepto que puede ser traducido como “todas las formas de vida sin excepción”.</p>
<p style="text-align: justify;">Desde la perspectiva mapuche, toda forma de vida presente en el <em>wallmapu</em> (territorio ancestral) sostiene el equilibrio y tiene un sentido para la vida de las otras especies. Alterar ese equilibrio es atentar contra la integridad de la vida, contra la salud, contra el bienestar de todas las especies. El ser humano es un elemento más en esta intrincada red de mutua cooperación y dependencia recíproca, y el sentido final de la vida, de la existencia sobre este suelo que habitamos es el llamado <em>Kume Mongen</em>, el “Buen Vivir”. El territorio ancestral fue pródigo en recursos con los antepasados y estos supieron preservar ese equilibrio hasta las guerras de conquista contra los incas y el imperio español. Nuestros ancestros no defendieron la patria, en el sentido heteronormativo del término, defendieron la <em>matria<a href="applewebdata://DDFFA686-0E98-4742-991E-EF56C5F47145#_ftn2" name="_ftnref2"><strong>[2]</strong></a></em> y, en último término, cada forma de vida que constituía parte integrante de su identidad y de su bienestar. No se trataba sólo de cambiar de forma de vida, se trataba de cuidar, preservar el <em>itrofill <strong>mongen<a href="applewebdata://DDFFA686-0E98-4742-991E-EF56C5F47145#_ftn3" name="_ftnref3">[3]</a></strong></em> y con él, el buen vivir, la forma respetuosa, armónica, equilibrada de ser y de estar en la existencia. Precisamente desde ese lugar épico se afirmó y se sostiene la resistencia actual de las comunidades mapuche respecto del Estado chileno, de las empresas extractivistas que destruyen lo que va quedando del suelo ancestral y que en el mediano plazo, de no mediar cambio alguno, convertirán lo que alguna vez fue un vergel, en un terreno desértico</p>
<figure id="attachment_7624" aria-describedby="caption-attachment-7624" style="width: 411px" class="wp-caption alignright"><a style="text-align: justify;" class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/foto-2.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-7624" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/foto-2-1024x768.jpg" alt="" width="411" height="308" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/foto-2-1024x768.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/foto-2-300x225.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/foto-2-600x450.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/foto-2-1536x1152.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/foto-2-2048x1536.jpg 2048w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/foto-2-90x68.jpg 90w" sizes="auto, (max-width: 411px) 100vw, 411px" /></a><figcaption id="caption-attachment-7624" class="wp-caption-text">Marcha mapuche.</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">¡¡Qué necesario es, en esta crucial época de cambio climático y modos de producción que depredan y destruyen las biodiversidades, rescatar cosmovisiones como la mapuche!!</p>
<p style="text-align: justify;">El cómo queremos vivir es un diálogo necesario de ser promovido, ese diálogo nos empuja también a definir el cómo estamos viendo a los otros y otras, con sus legítimas diferencias y diversidad de prácticas.</p>
<p style="text-align: justify;">La utopía mapuche le llama <em>Kume Mongen</em>, a esta idea del Buen Vivir, un buen vivir con definiciones muy explícitas. En una cultura, históricamente oral como la mapuche, el poder de las conversaciones era y es increíble, conversar era y es un acto ritual, establecer acuerdos, compromisos, peticiones, promesas. Precisamente, y en ese contexto dialógico, Chile atraviesa un momento histórico con una Convención Constitucional que, por primera vez en su historia, está redactando una Carta Constitucional paritaria,  con presencia de las diversidades sexuales, de la más amplia gama de actores sociales y políticos, con representación de los pueblos originarios y con un amplio respaldo inicial ciudadano. Tal vez sea el momento para el <em>kume mongen</em>, tal vez esa actual utopía que nuestros antepasados vivieron en carne propia, vuelva a constituirse en el modo futuro de establecer relaciones y de generar una matriz productiva sustentable y respetuosa de los ecosistemas, de la vida en todas sus formas y manifestaciones. Tal vez sea el momento de hacer de Chile un país justo para todos y tal vez todo, vuelva a ser de todos. ¡¡<em>Petu Mongeleiñ</em>!!  (¡¡Todavía existimos!!).</p>
<figure id="attachment_7628" aria-describedby="caption-attachment-7628" style="width: 703px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/foto-4-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-7628" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/foto-4-1024x576.jpg" alt="" width="703" height="395" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/foto-4-1024x576.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/foto-4-300x169.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/foto-4-600x338.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/foto-4-1536x864.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/foto-4-2048x1152.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 703px) 100vw, 703px" /></a><figcaption id="caption-attachment-7628" class="wp-caption-text">Marcha mapuche.</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;"><em>Pedro TORRES QUINTREL</em><br />
<em>Profesor de Educación General Básica</em><br />
<em>Académico Adjunto UCSH-UDLA</em><br />
<em>Pedagogo Social</em><br />
<em>Santiago de Chile, Chile</em><br />
<em>Enero de 2022</em></p>
<p style="text-align: justify;"><strong> </strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>BREVE GLOSARIO</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>WALLMAPU</strong>: Nombre dado por los propios mapuches a su territorio ancestral que comprende un territorio tanto en el actual Chile (<em>Gulumapu</em>) como en la Argentina (<em>Puelmapu</em>)</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>LOV</strong>: La estructura social mapuche se basa en una unidad social básica conocida como <em>lof</em>, el cual corresponde a grupos consanguíneos, patrilineales, basados principalmente en el parentesco, siendo una de sus características esenciales la horizontalidad entre los <em>lof</em>. En este sentido, es posible encontrar un carácter federado y de alta autonomía entre estas unidades sociales</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>ITROFILL MONGEN</strong>: Componentes<strong>:</strong> <em>Itrofill</em>: Todos sin excepción. <em>Mongen</em>: vida.<br />
Literal<strong>:</strong> «Todas las vidas sin excepción». Explicación: Este concepto en mapudungun equivale a <strong>biodiversidad </strong>en español.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>KUME MONGEN</strong>: Es un hermoso concepto propio del pueblo mapuche que literalmente se traduce como “buen vivir”. Se entiende como la acción de vivir en armonía y reciprocidad con todos los seres, con las fuerzas espirituales, con la naturaleza en sus infinitas manifestaciones y con uno mismo.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong> </strong></p>
<h5 style="text-align: justify;"><a href="applewebdata://DDFFA686-0E98-4742-991E-EF56C5F47145#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Parafraseando a Heidegger en su concepción del Dasein y su interesante planteamiento respecto del Ser en relación con sus contextos.</h5>
<h5 style="text-align: justify;"><a href="applewebdata://DDFFA686-0E98-4742-991E-EF56C5F47145#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> Matria en su más profundo sentido que reconoce la existencia de formas de entender las relacione humanas desde el matriarcado, pues la cultura mapuche, como la mayoría de las culturas americanas precolombinas, lo era.</h5>
<h5 style="text-align: justify;"><a href="applewebdata://DDFFA686-0E98-4742-991E-EF56C5F47145#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a> Para profundizar, en contexto actual, la noción de Itrofill Mongen, los y las invito a seguir este enlace con la exposición de Jaqueline Caniguan en la Convención Constitucional que redacta una nueva Constitución para Chile. En: https://www.youtube.com/watch?v=aB0DtHhUjPU</h5><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/01/kume-mongen-mapuche/">KUME MONGEN MAPUCHE</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Chile, ¿modelo o laboratorio? </title>
		<link>https://www.revistare.com/2021/01/chile-modelo-o-laboratorio/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 Jan 2021 05:58:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[Chile]]></category>
		<category><![CDATA[Convención]]></category>
		<category><![CDATA[Elisabet Juanola]]></category>
		<category><![CDATA[feminismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Elisabet JUANOLA</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/politica_enere.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-large wp-image-6384" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/politica_enere-1024x768.jpg" alt="" width="660" height="495" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/politica_enere-1024x768.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/politica_enere-300x225.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/politica_enere-600x450.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/politica_enere-90x68.jpg 90w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/politica_enere.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a>En Chile, el próximo 11 de abril de 2021 se elegirá la Convención Constituyente que durante nueve meses trabajará en la propuesta de una nueva carta magna. La decisión de dar este paso se realizó previa votación, donde el 78,27% de los sufragistas aprobaron que la forma de realizar esta constitución fuera a través de una <i>Convención</i> compuesta íntegramente por 155 personas de la sociedad civil y de las cuales la mitad deberán ser mujeres.</p>
<p style="text-align: justify;">El contexto en el que se ha producido este proceso ha sido un levantamiento de la sociedad civil después de un “estallido” social en forma revolucionaria, el 18 de octubre de 2019, respondiendo a la subida de las tarifas del metro en 30 pesos chilenos (0.04 euros). Las consignas del levantamiento eran variadas, pero guardaban relación con el abuso perseverante, por décadas, de un sistema económico que -muy en síntesis- produce mucho endeudamiento y escasos beneficios sociales, uno de ellos, paupérrimas jubilaciones.</p>
<p style="text-align: justify;"><b>Breve historia a vuela pluma</b></p>
<p style="text-align: justify;">Verdad o no, la imagen de un Chile próspero en las últimas décadas ha sido innegable. Repito, verdad o no. Los índices macro económicos habían mostrado un país en crecimiento y abundancia. Algunas cifras, organismos e inversores hablaban de modelo económico, también de modelo de pensiones para la jubilación. En la cotidiana convivencia nuevos profesionales tuvieron acceso a un estilo de vida de ostentación: viajes, compra de autos y propiedades inmobiliarias, extraordinaria oferta gourmet en comida, productos de marcas costosas y exóticas se pusieron de moda. Ello en desmedro y a vista y paciencia de una mayoría silenciosa, empobrecida, endeudada, pagando impuestos y viendo pasar frente a sus narices a nuevos ricos, titulados en universidades a medida del éxito. Suena resentido y eso es. Resentimiento acumulado desde la colonia, porque es una historia que se ha repetido una y otra vez, construyendo edificios palaciegos con las ruinas de los ancestros, sin pedir permiso, ni agradecer a los antepasados, desconocerlos, desentenderse, con vergüenza incluso de ellos.</p>
<p style="text-align: justify;">En la primera mitad del siglo XX, Chile vivió un proceso de democratización importante con logros como la reforma agraria, educativa, la creación de la Corporación del Fomento (CORFO), entre otros, y la chilenización y nacionalización del cobre, uno de los pilares económicos hasta la actualidad. En la segunda mitad del mismo siglo, los movimientos políticos mundiales dejaron muy mal parado a Chile, primero con el modelo de la vía democrática al socialismo y después con la lapidaria dictadura militar y el modelo neoliberal en pureza académica directa al estado, liderado por los denominados “Chicago Boys”.</p>
<p style="text-align: justify;"><b>La revolución será feminista o no será</b></p>
<p style="text-align: justify;">Durante el 2018 el movimiento feminista se tomó las calles desde las universidades y mujeres de todas las edades se levantaron en protesta contra del abuso encubierto en forma de promociones y favores a cambio de sexo. Expresión artístico intelectual de este movimiento fueron las mundialmente coreadas y aplaudidas “Tesis”. “El violador eres tú” logró destapar heridas ancestrales en los cinco continentes y empezar a cambiar el relato. La necesidad de elegir un 50% de mujeres para la Convención Constituyente es oportunidad decisiva para una propuesta distinta de la política, para el diseño de un nuevo Chile, ojalá más cercano a sus raíces, a la trascendencia, a la tierra, el agua y la ley de la naturaleza, como dice William Ospina.</p>
<p><em>Elisabet JUANOLA SORIA<br />
Periodista<br />
Santiago de Chile, Chile<br />
Enero de 2021</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/01/chile-modelo-o-laboratorio/">Chile, ¿modelo o laboratorio? </a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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