<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Conocimiento | Revista RE Castellano</title>
	<atom:link href="https://www.revistare.com/tag/conocimiento/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://www.revistare.com</link>
	<description>Revista de pensamiento y opnión</description>
	<lastBuildDate>Fri, 07 Jun 2024 00:16:29 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=7.0.2</generator>

<image>
	<url>https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/02/cropped-Base_logo_web_2-32x32.jpg</url>
	<title>Conocimiento | Revista RE Castellano</title>
	<link>https://www.revistare.com</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>La sabiduría compartida</title>
		<link>https://www.revistare.com/2024/06/la-sabiduria-compartida/</link>
					<comments>https://www.revistare.com/2024/06/la-sabiduria-compartida/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Jun 2024 04:57:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[compartir]]></category>
		<category><![CDATA[Conocimiento]]></category>
		<category><![CDATA[especie humana]]></category>
		<category><![CDATA[evolución]]></category>
		<category><![CDATA[homo sapiens]]></category>
		<category><![CDATA[Jordi Craven-Bartle]]></category>
		<category><![CDATA[La sabiduría compartida]]></category>
		<category><![CDATA[prudencia]]></category>
		<category><![CDATA[sabiduría]]></category>
		<category><![CDATA[sentido común]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.revistare.com/?p=15524</guid>

					<description><![CDATA[<p>Jordi CRAVEN-BARTLE</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/06/la-sabiduria-compartida/">La sabiduría compartida</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><em>Del latín, </em>sapientia<em>, comportamiento racional que dirige el pensamiento<br />
en todos los ámbitos del conocer y el actuar.<br />
</em><em>Del griego, </em>sofos<em>, inteligencia, conocimiento.<br />
</em>Filo-sofos<em>, anhelo de sabiduría</em></p>
<p style="text-align: justify;">La condición del anhelo de sabiduría es tan inmanente al ser humano que nos caracteriza como especie: <em>Homo Sapiens. </em>Capaz de aprender, hablar, utilizar formas complejas de comunicación mediante sonidos y signos, desarrollar habilidades y herramientas, entender conceptos abstractos y organizarse socialmente y, el hecho primordial, enviar todo lo que una generación ha aprendido a la siguiente generación.</p>
<figure id="attachment_15527" aria-describedby="caption-attachment-15527" style="width: 370px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/hombre-en-biblioteca.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-15527" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/hombre-en-biblioteca-300x209.jpg" alt="" width="370" height="257" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/hombre-en-biblioteca-300x209.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/hombre-en-biblioteca-1024x712.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/hombre-en-biblioteca.jpg 1280w" sizes="(max-width: 370px) 100vw, 370px" /></a><figcaption id="caption-attachment-15527" class="wp-caption-text">«¿Será sabio el hombre encerrado en una biblioteca aprendiendo <br />todo el conocimiento que ha conseguido la humanidad?»<br />Imagen de wal_172619 en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Aunque la especie humana apareció hace un millón y medio de años, los vestigios más antiguos del<em> Homo Sapiens</em>, encontrados en Marruecos, sólo tienen 300.000 años y los del<em> Homo Sapiens </em>con habilidades manuales, encontrados en Sudáfrica, tienen 165.000 años de antigüedad. El<em> Homo Neanderthalensis </em>se extinguió hace 28.000 años. Esto quiere decir, por un lado, que durante casi 275.000 años compartieron la existencia ambos tipos de hombres y, por el otro, que la diferencia entre ambos arraiga en la condición de <em>sapiens </em>que tenía el uno y el otro no. Pensando que ambos eran humanos y que podían haber llegado a compartir conocimientos, al<em> Homo Sapiens</em> se le duplicó el adjetivo: <em>Homo Sapiens Sapiens, </em>pero los actuales estudios filogenéticos han descartado el nexo y por eso hoy no hay que duplicar el adjetivo.</p>
<p style="text-align: justify;">Compartimos con los homínidos los instintos y las emociones en la base de nuestro encéfalo, el <em>paleoencéfalo, </em>pero nos hacía falta algo más para conseguir el conocimiento y enviarlo: el <em>neoencéfalo</em>, el lóbulo frontal, característica fundamental y única del <em>Homo Sapiens</em> que permite la memoria autoconsciente, es decir, el <strong><em>pensamiento</em></strong>. Entre ambos, las emociones y los conocimientos aparecen las <strong><em>creencias </em></strong>que comparten la emoción y la búsqueda de racionalidad, limitada ésta por la indemostrabilidad de la trascendencia. Con estos tres fundamentos, las emociones, las creencias y los conocimientos se perfila la <strong>conducta</strong> humana.</p>
<p style="text-align: justify;">Desde Pitágoras sabemos que el conocimiento que puede conseguir el<em> Homo Sapiens </em>es tan limitado, que la sabiduría absoluta resulta imposible y la convertimos en atributo divino. Nosotros nos limitamos al anhelo de conocimiento, la <em>filo-sofía, </em>que no solo es atributo humano, sino también virtud. ¿Este anhelo es una acumulación enciclopédica de saber para saber? ¿Será sabio el hombre encerrado en una biblioteca aprendiendo todo el conocimiento que ha conseguido la humanidad? Aristóteles responde a la<em> Ética de Nicómaco: </em>«La sabiduría memorística individual por ella sola es estéril si no afecta a la conducta, filtrando las emociones y las creencias por los conocimientos racionalmente aprendidos». Es tan importante este aspecto de la sabiduría, que Aristóteles le da una palabra diferenciada: <strong><em>la prudencia</em></strong><em>, </em>referida a la conducta moral regulada por la sabiduría, con el buen juicio del discernimiento de la verdad, de lo que es bueno y de lo que es malo, lo que decimos sencillamente su reflexión con <strong>sentido común</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">Para muchas religiones la sabiduría es un atributo de la divinidad y para algunos la sabiduría se consigue con una especie de iluminación divina. Sin duda las referencias bíblicas a la sabiduría son múltiples y constantes. Pero estas connotaciones pertenecen al mundo de las creencias y ahora hablamos a un nivel mucho más llano, el de los <strong>conocimientos</strong>, para apoyar la idea de que todos los seres humanos tenemos un anhelo de conocimiento nuestras emociones y conocimiento que deseamos <strong>compartir</strong> y que modula nuestra conducta para poderle dar la riqueza moral de la que nos habló Aristóteles: la prudencia.</p>
<figure id="attachment_15525" aria-describedby="caption-attachment-15525" style="width: 370px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/compartir-sabiduria.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-15525" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/compartir-sabiduria-300x199.jpg" alt="" width="370" height="246" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/compartir-sabiduria-300x199.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/compartir-sabiduria-1024x681.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/compartir-sabiduria-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/04/compartir-sabiduria.jpg 1280w" sizes="(max-width: 370px) 100vw, 370px" /></a><figcaption id="caption-attachment-15525" class="wp-caption-text">«Así es como brota el amor en la humanidad que demuestra<br />este tipo de sabiduría que, por encima de celos, engaños,<br />avaricias y guerras, queremos compartir con nuestros hermanos.»<br />Imagen de Camilo Contreras en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Raimon Panikkar, filósofo y teólogo catalán (hermano de Salvador), de padre hindú y madre catalana, fue entrevistado por Margarita Rivière en su libro <em>El silencio de Buddha </em>(1996). En este libro recuerda que el sabio es el contrario del &#8216;sabido&#8217;, es una persona consecuente con ella misma, con su entorno y con sus creencias, las tres dimensiones de las que antes hablábamos. Preocupado por la crisis del progreso decía: «Cuántas más cosas creemos saber, menos sabemos. Acumulamos resúmenes de todos los conocimientos que nos llevan en una dirección completamente falsa. La solución no es &#8216;sálvese quien pueda y yo el primero&#8217;<em>. </em><strong>La única solución es realizarnos personalmente como seres humanos</strong>. No me preocupa la toma de decisiones, pero aquí radica <strong>si nos mueve el egoísmo o el amor</strong><em>. </em>Yo solo sé cuál será mi próximo paso, pero sé que lo tengo que vivir como si fuera el último»<em>. </em>Vale la pena hacer una búsqueda en Internet para ver el vídeo de YouTube de Raimon Panikkar: <em>¡Saber vivir, saber morir!</em></p>
<p style="text-align: justify;">En un tiempo que el conocimiento y la técnica evolucionan tan deprisa que cuesta incluso de entender. El mundo de los hechos de lo que pasa cada día en nuestro entorno nos deja a veces boquiabiertos, sin saber mucho qué pensar de todo, como embobados ante el remolino tormentoso. Es el mundo de los hechos que está pasando por delante del mundo de los valores. En este momento la sabiduría prudente nos obliga a la reflexión serena que nos ayude a construir la paz interior buscando equilibrio entre nuestras emociones, nuestros instintos, nuestras creencias y nuestros conocimientos. Y cuando podamos percibir una lucecita, como una estrella del firmamento, que nos señala los valores que deben guiar nuestra vida e incluso nuestra muerte, en ese momento percibiremos que <strong>compartimos con nuestros hermanos en la existencia el gozo de la vida</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">Así es como brota el amor en la humanidad que demuestra este tipo de sabiduría que, por encima de celos, engaños, avaricias y guerras, queremos compartir con nuestros hermanos.</p>
<p><em>Jordi CRAVEN-BARTLE<br />
</em><em>Oncólogo. Director Científico de Genesis Care Corachán<br />
Barcelona, España<br />
</em><em>Artículo publicado originalmente en la Revista RE num. 116, edición catalana</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/06/la-sabiduria-compartida/">La sabiduría compartida</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.revistare.com/2024/06/la-sabiduria-compartida/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Enseñamos a mirar hacia adentro</title>
		<link>https://www.revistare.com/2023/09/ensenamos-a-mirar-hacia-adentro/</link>
					<comments>https://www.revistare.com/2023/09/ensenamos-a-mirar-hacia-adentro/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 Sep 2023 04:59:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[autoconocimiento]]></category>
		<category><![CDATA[Conocimiento]]></category>
		<category><![CDATA[contemplación]]></category>
		<category><![CDATA[Enseñamos a mirar hacia adentro]]></category>
		<category><![CDATA[María Rosa Buxarrais]]></category>
		<category><![CDATA[pedagogía de la interioridad]]></category>
		<category><![CDATA[reflexión]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.revistare.com/?p=11231</guid>

					<description><![CDATA[<p>Maria Rosa BUXARRAIS</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2023/09/ensenamos-a-mirar-hacia-adentro/">Enseñamos a mirar hacia adentro</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_11233" aria-describedby="caption-attachment-11233" style="width: 390px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/mirar-hacia-adentro.png"><img decoding="async" class="wp-image-11233" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/mirar-hacia-adentro-300x172.png" alt="" width="390" height="224" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/mirar-hacia-adentro-300x172.png 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/mirar-hacia-adentro-1024x587.png 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/mirar-hacia-adentro.png 1280w" sizes="(max-width: 390px) 100vw, 390px" /></a><figcaption id="caption-attachment-11233" class="wp-caption-text">«El yo es en gran medida un espejo al que no podemos mirarnos<br />directamente sino a través de los ojos de<br />nuestros iguales o contemporáneos (Cooley, 1902).»<br />Imagen: Peace,love,happiness en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">¿Qué es lo que pienso? ¿Cómo me siento? ¿Qué es lo que más deseo? Desde una perspectiva de sentido común, mientras estemos bien despiertos y atentos este tipo de preguntas no parecen plantear ninguna dificultad. Cada uno, supuestamente, tiene un acceso claro y directo a su propia conciencia, y mirando hacia esta especie de pequeña pantalla dentro de la cabeza, podemos consultar lo que pasa, sin necesidad de ningún tipo de tutoriales, entrenamiento o herramientas adicionales. De esta manera, mirarnos a nosotros mismos no parece tener ninguna gracia o utilidad. Para conocerse uno mismo bastará con apretar el botón de &#8216;Configuración&#8217; o &#8216;Sistema&#8217;, y allí consultar las características de este dispositivo cibernético que somos cada uno.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero, por supuesto, en realidad las cosas no son tan sencillas y la simple pregunta, ¿quién soy yo? nos exige recurrir a fuentes y habilidades adicionales siendo la esencia de la madurez humana. Los más jóvenes quizás se sienten tentados a responder mediante una simple <em>selfie</em> o foto de perfil. Pero una respuesta tan pragmática también tiene sus limitaciones. Por decirlo así, abrir en nuestro interior la carpeta ‘Imágenes’, y buscar la carpeta ‘Yo’, tampoco es tan sencillo como parece, aunque por suerte, esta carpeta está llena de fotos o videos, de muy alta calidad o resolución. Aunque esta clase de informaciones gráficas almacenadas en nuestra memoria seguramente resultarían pertinentes, necesitaríamos también algún tipo de &#8216;documentos&#8217; o &#8216;archivos de texto&#8217;, por breves que sean, que nos ayuden a interpretarlas, o resultarían inútiles a pesar de la gran fe que actualmente se tiene en los &#8216;datos&#8217; o &#8216;evidencias&#8217; por sí mismas.</p>
<p style="text-align: justify;">Por otro lado, en la sociedad en la que nos ha tocado vivir parece que lo más importante es el exterior, lo que los demás ven de nosotros. Lo que importa a algunas personas son cuántos <em>likes </em>les otorgan. Hacemos más caso a lo que los demás nos piden que a lo que nosotros mismos queremos. Pero ¿sabemos quién queremos ser y hacia dónde queremos dirigir nuestra vida? Esta frase tan aclamada desde el Oráculo de Delfos: «Conócete a ti mismo» nos puede ayudar a aclarar la cuestión, implicando toda una colección de procesos cognitivos que nos posibilitan el autoconocimiento y el autocontrol de nuestras emociones, de las relaciones que establecemos con las otras personas y del futuro que nos queremos construir.</p>
<p style="text-align: justify;">Por eso, para poder llegar a este conocimiento, a esta toma de conciencia, debemos aprender a mirar nuestro interior desde muy pequeños, y saber hacerlo supone una tarea evolutiva que requiere tiempo, silencio y esfuerzo. Cada uno se mira en función de su historia, sensibilidad, experiencias, heridas, inquietudes, valores, etc., se trata de una mirada única y trabajarla conlleva, sin duda, bienestar, pues cuando nos miramos nos encontramos con nosotros mismos y nos escuchamos, y podremos disfrutar mejor de la vida. Pero no sólo tenemos que mirar hacia adentro sino también mirar desde dentro. Como nos decía Carl Gustav Jung (1934): «Quien mira hacia afuera, sueña, quien mira hacia adentro, despierta».</p>
<p style="text-align: justify;">Para poder alcanzar este nivel de conciencia es necesario que mirar hacia adentro se convierta en un hábito. Y para llegar a consolidarlo como hábito, requerimos del proceso educativo, en definitiva, de la educación; una educación entendida desde la doble mirada: <em>educ-ere</em>, extraer todo lo que hay en la persona, y <em>educ-are</em>, nutrir, alimentar, comunicar, ofrecer posibilidades para que el otro pueda crecer. Esto conlleva que entre el educador y el educando se establezca una relación que debe ir más allá de la transmisión de conocimientos, es decir, una pedagogía de la interioridad basada en la mirada del docente al educando. El educador debe acompañar a la persona para que pueda ser lo que está llamada a ser. Y la primera condición necesaria es que la mirada que ofrece el educador al educando sea una mirada potenciadora, que genere confianza, y que dé alas para que el educando emprenda el vuelo cuando sea necesario. Por lo tanto, educar la Interioridad como paradigma educativo, pide del educador/a despertar urgentemente una visión que activa un corazón pensante y una mente sintiendo. Aun así, cada alumno, cada alumna, puede ser acogido/a «en estado naciente» y el educador/a es, sin duda, parte del ser de aquel niño, de aquel joven. Testimonio de la revelación de sí, que se da en cada uno de ellos en estos años llenos de vida en los que «todo es posible y todo está por hacer». (Zambrano, 1977).</p>
<figure id="attachment_11240" aria-describedby="caption-attachment-11240" style="width: 400px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/mirar-desde-dentro02.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-11240" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/mirar-desde-dentro02-300x200.jpg" alt="" width="400" height="267" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/mirar-desde-dentro02-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/mirar-desde-dentro02-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/mirar-desde-dentro02.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a><figcaption id="caption-attachment-11240" class="wp-caption-text">«Pero no sólo tenemos que mirar hacia adentro<br />sino también mirar desde dentro.»<br />Fotografía: Daniel Enrique Jiménez Chacón en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">En esta línea, una pedagogía de la interioridad debería promover la observación y la reflexión sobre uno mismo, en tiempos de silencio y meditación, y donde podamos plantearnos el sentido de la vida. Si lo vinculamos a la educación formal, lo más adecuado sería, por ejemplo, plantear en el aula ejercicios narrativos o autobiográficos de manera sistemática, pidiendo a los educandos que hagan memoria de algún periodo de su vida, sus últimos días, meses o años, y que identifiquen cuando fueron más felices o estaban más contentos, y cuando, al contrario, más tristes o enfadados, también cuando dieron un giro a la situación, un cambio o una transformación. También se les puede preguntar por algún aspecto en el que ellos creen que se parecen o son muy diferentes a la mayoría de su edad, de los miembros de su familia, de su vecindario, generación, escuela, es decir, únicos o especiales. Después deben reflexionar sobre lo que consideran positivo o negativo de este perfil.</p>
<p style="text-align: justify;">De lo contrario formular preguntas que tengan que pensarlas fuera del centro educativo para que puedan dar la respuesta en un periodo de tiempo corto, quizás por la siguiente clase, compartiéndolas en parejas o en pequeños grupos, grabando sus respuestas en el móvil, o en forma de <em>podcast</em>. De todas formas, lo más recomendable es que lo hagan por escrito, por el carácter reflexivo intrínseco en la redacción que implicará hacer pausas planificando y revisando el hilo conductor del escrito, algo similar a un diario, pero no como los de antes (diarios íntimos), sino orientado a generar un diálogo con su grupo de iguales.</p>
<p style="text-align: justify;">En definitiva, dirigir la mirada a nuestro interior con sinceridad significa abrirse a uno mismo y a los demás, porque el yo es en gran medida un espejo al que no podemos mirarnos directamente sino a través de los ojos de nuestros iguales o contemporáneos (Cooley, 1902). No se trata, pues, de buscar <em>likes o followers </em>en los demás, sino en nosotros mismos, sin caer en el individualismo y el egocentrismo. Por lo que es necesario concentrarse y no distraerse con lo que hay en el exterior, conectarse con uno mismo, tarea muy difícil en los tiempos que corren. Y los primeros que deben practicarlo son los/as educadores/as.</p>
<p><em>Maria Rosa BUXARRAIS</em><br />
<em>Catedrática de Universidad del Departamento de Teoría</em><br />
<em>e Historia de la Educación</em><br />
<em>España<br />
</em><em>Publicado originalmente en revista RE catalán núm. 112</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2023/09/ensenamos-a-mirar-hacia-adentro/">Enseñamos a mirar hacia adentro</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.revistare.com/2023/09/ensenamos-a-mirar-hacia-adentro/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Los vínculos humanos</title>
		<link>https://www.revistare.com/2023/03/los-vinculos-humanos/</link>
					<comments>https://www.revistare.com/2023/03/los-vinculos-humanos/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Mar 2023 05:59:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[Conocimiento]]></category>
		<category><![CDATA[cuidado]]></category>
		<category><![CDATA[cuido]]></category>
		<category><![CDATA[diversidad]]></category>
		<category><![CDATA[Elena Caballe Roselló]]></category>
		<category><![CDATA[escucha]]></category>
		<category><![CDATA[estereotipo]]></category>
		<category><![CDATA[Los vínculos humanos]]></category>
		<category><![CDATA[pertenencia]]></category>
		<category><![CDATA[prejuicio]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.revistare.com/?p=9053</guid>

					<description><![CDATA[<p>Elena CABALLÉ</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2023/03/los-vinculos-humanos/">Los vínculos humanos</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Pensando en cómo iniciar un artículo sobre cuidar los vínculos, me vino a la cabeza el libro <em>El Pequeño Príncipe</em>, concretamente en el momento que el zorro le pide al Pequeño Príncipe que lo domestique para poder crear lazos con él. Esta parte del relato habla de la importancia de «conocer» para crear vínculos.</p>
<figure id="attachment_9057" aria-describedby="caption-attachment-9057" style="width: 350px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/diversidad.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-9057" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/diversidad-300x200.jpg" alt="" width="350" height="233" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/diversidad-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/diversidad-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/diversidad-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/diversidad-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/diversidad-1320x880.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/diversidad.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 350px) 100vw, 350px" /></a><figcaption id="caption-attachment-9057" class="wp-caption-text">«Esta variedad genera riqueza en el grupo <br />porque cada persona puede aportar diferentes <br />habilidades, capacidades, conocimientos, etc.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Nuestros primeros vínculos como personas los establecemos ya desde nuestro nacimiento. Eso es lo que nos permite estimar y, sobre todo, dejarnos estimar. Es fácil establecer vínculos si lo hemos aprendido de pequeños, y mayoritariamente lo vemos como algo fácil y normal. Pero puede ser muy difícil para las personas que han nacido y criado en un entorno sin amor, sin afecto o sin reconocimiento de su dignidad como personas. El vínculo es vital para nuestro desarrollo, ya que no es suficiente con cubrir las necesidades básicas como el alimento, la vivienda y la protección. Necesitamos vínculos emocionales y afectivos. Lo he comprobado en mi experiencia personal y profesional con muchos jóvenes adoptados y con sus familias. La principal repercusión de las situaciones de desamparo es, muy a menudo, la dificultad para establecer vínculos.</p>
<p style="text-align: justify;">En este artículo me referiré a los vínculos ya establecidos o a los nuevos que podemos establecer como personas adultas y cómo cuidarlos. Sabemos que somos seres frágiles y vulnerables, susceptibles de fracasar y sufrir porque somos sensibles; y establecer vínculos nos resulta imprescindible.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Con quién establecemos vínculos?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Con nuestro núcleo familiar íntimo; con nuestra familia amplia; con nuestros amigos y amigas de toda la vida; con un grupo de personas con las que compartimos un estilo de vida, una afición, unas ideas, unos principios; con aquellas personas con las que compartimos una situación personal o una experiencia vital (tenemos un familiar con una enfermedad mental, somos emigrantes, somos mujeres, tenemos una discapacidad, etc.); o con cualquier persona por el hecho de haber nacido.</p>
<p style="text-align: justify;">Con cada una establecemos más o menos vínculo y seguramente no todos buscados y deseados, un elemento también importante a la hora de dedicar más o menos tiempo a cuidarlos, si no queremos que se pierdan o se rompan.</p>
<p style="text-align: justify;">Reflexionemos un poco más y pensemos en qué elementos nos vinculan. El primero que a la mayoría nos viene a la cabeza es compartir la misma sangre; también, claro, el afecto y la ternura; la convivencia; un interés común; una espiritualidad compartida; la solidaridad; el compromiso o la confianza, entre otros.</p>
<figure id="attachment_9060" aria-describedby="caption-attachment-9060" style="width: 350px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/creando-vinculos-elena.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-9060" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/creando-vinculos-elena-300x209.jpg" alt="" width="350" height="244" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/creando-vinculos-elena-300x209.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/creando-vinculos-elena-1024x715.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/creando-vinculos-elena-1536x1072.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/creando-vinculos-elena-1320x921.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/creando-vinculos-elena.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 350px) 100vw, 350px" /></a><figcaption id="caption-attachment-9060" class="wp-caption-text">«El vínculo es vital para nuestro desarrollo,<br />ya que no es suficiente con cubrir las necesidades básicas &#8230; <br />Necesitamos vínculos emocionales y afectivos.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Al mismo tiempo, podemos pensar en aquellos elementos que nos limitan como la intolerancia; la falta de compromiso; las relaciones tóxicas y de dependencia; los estereotipos; los prejuicios; el egoísmo y seguramente muchos más que los lectores puedan pensar.</p>
<p style="text-align: justify;">Y para continuar, ahora que tenemos clara la necesidad y la importancia del vínculo y de cuidarnos para cuidar estos vínculos; con quien establecemos vínculos; qué elementos nos limitan y cuáles nos facilitan estos vínculos; pensemos cómo cuidarlos, qué cosas podemos trabajarnos a título individual para mantenerlos o fortalecerlos.</p>
<p style="text-align: justify;">Por eso a continuación nombro algunos elementos que pueden parecer muy sencillos y que muchas personas podemos entender desde la razón, pero que no siempre sabemos practicar en nuestra cotidianidad. La lista es breve. Pensemos, por ejemplo, en nuestro grupo de amigos.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Elementos significativos</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>El primer elemento de la lista es promover el conocimiento de las personas</strong>. Hagámonos preguntas: ¿Nos conocemos realmente? ¿Sabemos de nuestras historias de vida? ¿De nuestra realidad cotidiana? ¿De nuestras necesidades económicas? ¿De nuestros gustos gastronómicos? ¿De nuestra salud? ¿De nuestros hobbies? ¿De nuestros miedos? Conocernos nos ayuda a entendernos, a ponernos en el lugar del otro y ser empáticos.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Y cómo lo hacemos? Pues una sugerencia puede ser creando espacios de interacción positiva donde haya espacio para el humor, para trabajar juntos y poner en valor la variedad de talentos, para compartir experiencias, sentimientos y emociones; fomentemos espacios de diálogo y reflexión. Y no nos olvidemos de buscar entornos agradables que faciliten las relaciones.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>En segundo lugar, y muy importante es dejar de lado estereotipos y prejuicios</strong>. Es decir, generalizaciones sobre las características de las personas, que las etiquetan a todas por igual; evitemos juzgar a las personas antes de escucharlas o conocerlas en profundidad debido a nuestras ideas preconcebidas. Seamos honestos con nosotros mismos y reconozcamos que a menudo tenemos ideas preconcebidas sobre la procedencia o el lugar de origen de las personas, como la edad, las costumbres, las religiones, las clases sociales, etc.</p>
<figure id="attachment_9055" aria-describedby="caption-attachment-9055" style="width: 290px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/vinculos-humanos01.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-9055" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/vinculos-humanos01-300x229.jpg" alt="" width="290" height="221" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/vinculos-humanos01-300x229.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/vinculos-humanos01-1024x781.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/vinculos-humanos01-1536x1171.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/vinculos-humanos01-90x68.jpg 90w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/vinculos-humanos01-1320x1007.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/vinculos-humanos01.jpg 1677w" sizes="auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px" /></a><figcaption id="caption-attachment-9055" class="wp-caption-text">«Hagámonos preguntas: ¿Nos conocemos realmente?<br />¿Sabemos de nuestras historias de vida?»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">En la mayoría de las situaciones que vivimos en nuestro día a día, el proceso de definición de la realidad no sigue el procedimiento lógico de observación y juicio, sino a la inversa, primero juzgamos, definimos y luego miramos. Es una manera de pensar que la mayoría de las personas usamos para simplificar la percepción de algunas realidades para que sean socialmente operativas. Este mecanismo funciona como herramienta de comprensión para economizar esfuerzos a la hora de definir un concepto especialmente complejo.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>El tercer elemento es generar sentido de pertenencia</strong>. Por eso es importante incorporar todas las opiniones de las personas que forman el grupo o colectivo, e intentar construir escuchándolas todas y generando espacios que permitan su participación. Seguro que una vez nos hayamos conocido con más profundidad, y desmontado algún estereotipo o prejuicio, seremos capaces de encontrar puntos en común y ser personas empáticas, y al mismo tiempo, estaremos mejorando la calidad de nuestros vínculos.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Y el último elemento de esta lista es reconocer la diversidad</strong>. Todas y cada una de las personas que formamos un grupo, el que sea, tenemos características muy diversas que nos hacen diferentes y diría que a cada persona nos hace irrepetible y única. Pero al mismo tiempo esta variedad genera riqueza en el grupo porque cada persona puede aportar diferentes habilidades, capacidades, conocimientos, etc., que enriquecen este grupo.</p>
<p style="text-align: justify;">A partir de estos elementos, invito a los lectores a la reflexión empezando por pensar cómo las personas nos cuidamos a nosotras mismas y a partir de ahí cuestionarnos cómo cuidamos los vínculos con la familia, las amistades, compañeros, etc. Hacemos una breve lista de sencillas acciones de mejora, especialmente ahora que todavía la pandemia sigue limitando nuestros encuentros con los que queríamos. En definitiva, esto no es más que una invitación a cuidar nuestros vínculos, aceptando las diferencias y disfrutando de ellas.</p>
<p style="text-align: justify;">Y recordemos que como dijo el zorro en <em>El Pequeño Príncipe</em>: «Mi secreto es muy simple: no se ve bien sino con el corazón; lo esencial es invisible a los ojos.»</p>
<p><em>Elena CABALLÉ ROSELLÓ<br />
</em><em>Directora técnica del Institut Diversitas<br />
</em><em>www.institutdiversitas.org<br />
</em><em>Publicado originalmente en RE catalán núm. 109</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2023/03/los-vinculos-humanos/">Los vínculos humanos</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.revistare.com/2023/03/los-vinculos-humanos/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Sabiduría y vida</title>
		<link>https://www.revistare.com/2022/12/sabiduria-y-vida/</link>
					<comments>https://www.revistare.com/2022/12/sabiduria-y-vida/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Dec 2022 05:58:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[aprendizaje]]></category>
		<category><![CDATA[Conocimiento]]></category>
		<category><![CDATA[Conrad Vilanou Torrano]]></category>
		<category><![CDATA[experiencia]]></category>
		<category><![CDATA[saber]]></category>
		<category><![CDATA[Sabiduría y vida]]></category>
		<category><![CDATA[vivencia]]></category>
		<category><![CDATA[vivir]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.revistare.com/?p=8669</guid>

					<description><![CDATA[<p>Conrad VILANOU</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/12/sabiduria-y-vida/">Sabiduría y vida</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_8671" aria-describedby="caption-attachment-8671" style="width: 400px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-8671" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida-300x200.jpg" alt="" width="400" height="267" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida-1320x880.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a><figcaption id="caption-attachment-8671" class="wp-caption-text">«La sabiduría es una cualidad que se posee después de haber acumulado<br />un saber experiencial (que no es lo mismo que experimental), y,<br />al mismo tiempo, que se comparte a través del diálogo y de la amistad.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Los pedagogos han señalado que la formación humana es un proceso que no tiene fin, tal y como se desprende del hecho de que Sócrates quisiera aprender a tocar la flauta poco antes de su muerte. A parte de la certeza de esta anécdota, que ilustra la voluntad de aprender del filósofo ateniense, es cierto que el ser humano tiende a aprender, desde su infancia y adolescencia, a lo largo de toda la vida. Se trata de un proceso que viendo la rapidez en que se dan los cambios en estos tiempos acelerados que vivimos ha generado el término de <em>Lifelong learning</em> para designar lo que hasta hace poco se había considerado como educación permanente o reciclaje.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Aprendizaje constante</strong></p>
<p style="text-align: justify;">De hecho, en todas las edades de la vida humana –juventud, madurez, tercera edad– existen posibilidades para conocer y aprender más cosas y, lo que no es menos destacado, para poder paladearlas. Al fin y al cabo, esta capacidad humana de disfrutar de las cosas, de saborearlas es un rasgo característico de la sabiduría que es una palabra que está vinculada al verbo latino <em>sapere</em> que, a su vez, nos remite a otro término (<em>sapor-oris),</em> es decir, al sabor que nos produce algo al gusto. Por tanto, la sabiduría consiste en poder deleitarse con esta capacidad de paladear que surge de la vida misma, algo que supera los límites del conocimiento de las diversas materias que abastecen de un modo enciclopédico el árbol de la ciencia y que los medievales organizaron a través de las artes liberales y de las artes mecánicas.</p>
<p style="text-align: justify;">Visto así, la sabiduría tiene más vínculos con el mundo de la vida que con el mundo de las ciencias, aunque ambos se dan a menudo juntos. Ahora bien, puede haber personas sabias que han logrado la plenitud de la sabiduría que probablemente, como el propio Sócrates, hayan sido analfabetas. Así pues, instrucción, conocimientos y sabiduría no son siempre términos correlativos. El hecho de que conozcamos muchas cosas, que hablemos varias lenguas y dominemos diversos ámbitos del saber, no nos hace personas necesariamente sabias. Por tanto, la sabiduría no es sinónimo de erudición y, consecuentemente, tampoco es patrimonio exclusivo de una persona docta con una titulación universitaria que ejerce con solvencia una profesión liberal. Al contrario, hay personas que acumulan mucho saber pero que no han alcanzado la sabiduría que está más ligada al mundo de la vida, a las vivencias y experiencias que se han tenido a lo largo de su trayectoria vital y que, vistas en conjunto, configuran su personalidad.</p>
<figure id="attachment_8675" aria-describedby="caption-attachment-8675" style="width: 400px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida2.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-8675" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida2-300x226.jpg" alt="" width="400" height="301" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida2-300x226.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida2-1024x770.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida2-1536x1155.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida2-90x68.jpg 90w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida2-1320x993.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida2.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a><figcaption id="caption-attachment-8675" class="wp-caption-text">«Todos recordamos haber tropezado con personas sabias<br />que han sabido cautivar nuestra atención,<br />más allá de sus conocimientos, riquezas y posicionamientos sociales.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Naturalmente, no hay duda de que el saber puede coadyuvar a la sabiduría, pero no es condición indispensable e imprescindible. No todo el mundo puede dominar determinados saberes, pero sí que todo el mundo puede participar de la sabiduría que es una calidad que no se puede medir con títulos académicos, honores o dinero, sino que se trata de una realidad cualitativa muy diferente, esto es, llegar a una mayoría de edad no sólo racional como pretendía Kant sino principalmente vital. De ahí que los románticos remarcaran a lo largo del siglo XIX la importancia del mundo de la vida, frente al mundo abstracto de leyes y teorías científicas inherentes al mundo de la ciencia. Si el científico a menudo se pone una bata blanca para mostrar su asepsia ante la realidad, el mundo de la vida constituye una verdadera policromía donde hay de todo: éxitos pero también fracasos, ilusiones pero también desengaños, lealtades y traiciones, victorias y derrotas, en fin, un conjunto de vivencias de distinto signo que dibujan un panorama plural y diverso como la vida misma, del que se extrae la experiencia que se convierte en la condición de posibilidad de la sabiduría.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>La sabiduría no sabe de escuelas</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Ciertamente la sabiduría no sabe de escuelas, institutos o centros de investigación porque quien la posee la ha atesorado a lo largo de la vida de modo que a menudo se reconoce que existe una sabiduría popular que se ha transmitido oralmente de generación en generación a través de refranes, paremias, sentencias, etc., al margen y con independencia de la cultura escrita. No en vano, dentro del Antiguo Testamento hay un conjunto de libros que conocemos como sapienciales (el libro de Job, Proverbios, el Eclesiastés o Cohelet, el Eclesiástico o Sirácida y el libro de la Sabiduría que se ha atribuido a Salomón). Quizás esto se deba a que el pueblo de Israel sufrió el cautiverio en Egipto y en Babilonia, por lo que pudo captar la sabiduría que existía por el Creciente Fértil que se extendía desde el Nilo hasta Mesopotamia, una sabiduría que los judíos arroparon y que han transmitido como un elemento básico de la cultura occidental. Pero la sabiduría sobrepasa la tradición judeocristiana en la que vivimos quienes formamos parte de la cultura occidental, y así cualquier otra civilización también ha acumulado una sabiduría popular que se ha transmitido oralmente y que forma parte del patrimonio inmaterial de la Humanidad. Lógicamente, el proceso de descolonización de los últimos sesenta años y la toma de conciencia de una nueva mentalidad «decolonial» debe hacernos ver que la sabiduría es un fenómeno que se ha dado en todas las culturas, aunque durante siglos se habían desconsiderado ante la pretendida superioridad de la occidental que así justificaba la política colonial que ocasionó tantas injusticias y genocidios.</p>
<figure id="attachment_8678" aria-describedby="caption-attachment-8678" style="width: 430px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida1.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-8678" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida1-300x200.jpg" alt="" width="430" height="287" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida1-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida1-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida1-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida1-1320x880.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida1.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 430px) 100vw, 430px" /></a><figcaption id="caption-attachment-8678" class="wp-caption-text">«Visto así, la sabiduría tiene más vínculos con el mundo de la vida<br />que con el mundo de las ciencias, aunque ambos se dan a menudo juntos.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">De acuerdo con lo que decimos, que una persona sea sabia no depende de sus conocimientos, sino que estriba en algo más íntimo y esencial que tiene que ver con esta capacidad de acumular vivencias y experiencias. En la lengua catalana tenemos la palabra vivencia, que corresponde al término alemán de <em>Erlebins</em>. Jorge Semprun, que durante su juventud estuvo encerrado en el campo de Buchenwald, en el libro <em>La escritura o la vida</em> (1995), recuerda que no todas las lenguas tienen esa expresión de vivencia, que sí se da en catalán y en castellano. Si buscamos en un traductor automático el término vivencia en francés nos remite al verbo <em>vivre</em>, pero vivir no es lo mismo que tener una vivencia. Un animal vive, pero no puede tener vivencias y, menos aún, colegir de estas vivencias un conjunto de experiencias que constituyen el trasfondo que posibilita la sabiduría.</p>
<p style="text-align: justify;">De lo contrario, es obvio que la formación implica un desarrollo de autoformación porque, desde Sócrates, queda claro que formarse comporta un proceso de <em>auto-educarse</em>, una <em>idea-fuerza</em> que ha sido enfatizada por un pensador del relieve de Hans-Georg Gadamer. Por importante que sea la heteroeducación, lo que aprendemos a través de los diversos agentes educativos (familia, maestros, educadores, etc.), el proceso vital de formación se puede entender también como una acción personal, donde cada uno a partir de las sus vivencias y experiencias perfila su personalidad, a la vez que construye su visión del mundo o, si se quiere, su cosmovisión (Weltanschauung). No por azar, hay pedagogos catalanes (al menos mencionamos aquí a los profesores Josep Maria Quintana y Octavi Fullat) que coinciden, por caminos y reflexiones diferentes, sobre la conveniencia de que se posea una visión o cuadro del mundo para poder orientar su vida.</p>
<p style="text-align: justify;">Al fin y al cabo, la sabiduría se logra cuando se ha podido alcanzar precisamente una visión de mundo que integra las grandes cuestiones que afectan a la vida humana, o, si se quiere, al sentido de la vida. Y es obvio que hay personas iletradas que han encontrado como Sócrates este sentido, después de muchos años de trabajos, vivencias y experiencias, mientras otros —a pesar de poseer muchos conocimientos, cargos y poder— no lo han sabido vislumbrar, porque se han circunscrito a los aspectos superficiales y epidérmicos de la vida, sin penetrar en el interior de las cosas, ya sean mundanas o espirituales, es decir, las que afectan al mundo material y las que corresponden al reino de lo nouménico o espiritual, que afecta al misterio de la vida, ya sea la vivencia estética, el alma humana y la existencia de Dios.</p>
<figure id="attachment_8684" aria-describedby="caption-attachment-8684" style="width: 400px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida4.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-8684" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida4-300x206.jpg" alt="" width="400" height="274" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida4-300x206.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida4-1024x702.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida4-1536x1054.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida4-1320x905.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/sabiduria-y-vida4.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a><figcaption id="caption-attachment-8684" class="wp-caption-text">«Que una persona sea sabia no depende de sus conocimientos,<br />sino que estriba en algo más íntimo y esencial que tiene que ver<br />con esta capacidad de acumular vivencias y experiencias.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Aquí radica el verdadero sentido de la vida que se puede saborear cuando se ha alcanzado la plenitud humana, cuando se ha formado una visión del mundo, su propia cosmovisión, que sirve para guiar nuestras acciones y, lo que no es menos importante, que puede ser ejemplo y espejo para todos aquellos que quieren captar la sabiduría ajena. En último término, la sabiduría es una cualidad que se posee después de haber acumulado un saber experiencial (que no es lo mismo que experimental), y, al mismo tiempo, que se comparte a través del diálogo y de la amistad. Vivimos en un mundo apalabrado y la sabiduría se puede transmitir a través de la palabra, pero no sólo, porque siempre queda el ejemplo como modelo de la sabiduría que se puede imitar o, al menos, tener en cuenta.</p>
<p style="text-align: justify;">De ahí la importancia que tiene poder disfrutar de la sabiduría de aquellos que la atesoran y que por eso son ejemplares. Todos recordamos haber tropezado con personas sabias que han sabido cautivar nuestra atención, más allá de sus conocimientos, riquezas y posicionamientos sociales. Probablemente, sólo a través del diálogo, de la conversación amable y tranquila, se puede probar la sabiduría de los demás, siempre pensando en intentar aprovechar aquel modelo que nos puede ayudar a mejorar y, al mismo tiempo, encontrar el sentido de la vida más allá de lo puramente baladí y superficial porque la sabiduría nos hace participar del misterio de las cosas. En último término, querer aspirar a la sabiduría no deja de ser una especie de mandato que Goethe —aquel que reclamaba más luz desde su lecho de muerte— lo puso de manifiesto en los <em>Años de aprendizaje</em> de Wilhelm Meister (1795- 1796): «Déjame que te lo diga en unas pocas palabras: formarme a mí mismo tal y como soy, éste ha sido obscuramente ya desde que era joven mi deseo y mi propósito». Trasladado y traducido al tema que nos ocupa hay que añadir que aspirar a la sabiduría constituye un anhelo que debería coronar los años de formación de cualquier ser humano, porque la sabiduría sobrepasa el umbral de la instrucción y de los conocimientos, y afecta al conjunto de vivencias y experiencias, los elementos que permiten que se pueda lograr en el camino de convertirse en sabio que, entre otros puntos, nos permite captar el interior de las cosas, formar una visión del mundo y, a su vez, encontrar el sentido de la vida.</p>
<p><em>Conrad VILANOU TORRANO<br />
</em><em>Pedagogo<br />
</em><em>Universidad de Barcelona<br />
</em><em>España<br />
</em><em>Publicado originalmente en RE catalán núm. 108</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/12/sabiduria-y-vida/">Sabiduría y vida</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.revistare.com/2022/12/sabiduria-y-vida/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La sabiduría: buscar el bien de la gente</title>
		<link>https://www.revistare.com/2022/12/la-sabiduria-buscar-el-bien-de-la-gente/</link>
					<comments>https://www.revistare.com/2022/12/la-sabiduria-buscar-el-bien-de-la-gente/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Dec 2022 05:56:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[bien]]></category>
		<category><![CDATA[Conocimiento]]></category>
		<category><![CDATA[contemplación]]></category>
		<category><![CDATA[experiencia]]></category>
		<category><![CDATA[Jordi Cussó Porredon]]></category>
		<category><![CDATA[La sabiduría: buscar el bien de la gente]]></category>
		<category><![CDATA[saber]]></category>
		<category><![CDATA[sabiduría]]></category>
		<category><![CDATA[saborear]]></category>
		<category><![CDATA[ser]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.revistare.com/?p=8648</guid>

					<description><![CDATA[<p>Jordi CUSSÓ</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/12/la-sabiduria-buscar-el-bien-de-la-gente/">La sabiduría: buscar el bien de la gente</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">La información es el caudal de datos que le llega a una persona a lo largo del día. Datos que observa, que escucha, que percibe, y algunos de ellos quedan retenidos. Esto es lo que llamamos conocimiento. Es evidente que hay estrategias para conseguir el conocimiento y hay personas que acumulan tanto conocimiento que merecen la categoría de eruditos: aquellos que han acumulado mucho conocimiento, que no han dejado perder la información, y que tienen una cabeza clara y ordenada. Pero no nos equivoquemos: esto no es ser sabio. La sabiduría como dice el filósofo francés Edgar Morin es «saber aplicar en la propia vida todo lo que hemos conocido; en el fondo, crecer en humanidad, ser más persona, desplegar el talento que tenemos dentro». Me atrevo, a poner un pequeño matiz: es saber aplicar bien, el saber en la propia vida.</p>
<figure id="attachment_8649" aria-describedby="caption-attachment-8649" style="width: 400px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/buscar-el-bien.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-8649" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/buscar-el-bien-300x200.jpg" alt="" width="400" height="267" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/buscar-el-bien-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/buscar-el-bien-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/buscar-el-bien-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/buscar-el-bien-1320x880.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/buscar-el-bien.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a><figcaption id="caption-attachment-8649" class="wp-caption-text">«Hay que pisar el terreno, caminar por las calles, oler las ciudades,<br />mirar y dialogar con las personas, contemplar &#8216;in vivo&#8217;<br />su belleza para saborear realmente las cosas.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Etimológicamente, sabiduría viene de la palabra latina <em>sapere</em>, de la que se derivan dos palabras: saber y sabor. Dos palabras que indican: aquel que sabe, y al mismo tiempo saborea lo que sabe (saboreando aquello de lo que trata su saber). Un saber que se alimenta de la vida, no puede ser sólo un saber teórico sobre las cosas, sino una experiencia conocida y vivida. Dice el poeta y sacerdote argentino Hugo Mujica: «Si la filosofía es la transmisión de lo pensado, la historia del pensamiento, la sabiduría es el testimonio de lo experimentado, la experiencia de la vida misma, de su gusto. El sabio no es quien pensó la vida sino quien dejó que la vida le diga lo que ella misma aprendió viviéndolo a él, quien dejó que la vida le entregue su sabor, le revele su sentido».</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Nuestro propio ser</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Algunos autores creen que la sabiduría es un atributo del ser y, por tanto, la primera experiencia de sabiduría debería empezar por conocer y paladear lo que es más cercano a nosotros mismos, nuestro propio ser. La sabiduría se potencia desde la soledad y el silencio, es decir, desde la contemplación profunda de la vida de las cosas que escuchamos y aprendemos. De esta contemplación que alienta la reflexión sobre nuestra interioridad, brota la conciencia, es decir, la ciencia de nosotros mismos. Esta conciencia que nace de nuestro diálogo interior nos permite saber quiénes somos y cómo somos, y ayuda a conseguir una aceptación plena, para poder utilizar y desarrollar en la vida, las potencias y capacidades de cada uno.</p>
<p style="text-align: justify;">Situarnos en la propia existencia como punto de partida para vivir lo que realmente somos y darnos cuenta de que existimos, cuando podíamos no haber existido nunca, nos abre la capacidad de sorprendernos ante la realidad, las personas y los eventos que nos rodean. Y esta admiración sorprendente es la que nos lleva a una sana curiosidad, que es el verdadero motor del aprendizaje. El doctor Alfred Rubio señalaba: «Aquel que está contento con ser lo que él es, ser un ser humano, encuentra que el universo es muy interesante, de una gran belleza, su hogar, del que hay que cuidar. El que está contento de vivir tal y como es, cuida del universo, de las cosas que tiene alrededor; está abierto a la ciencia, a una investigación amorosa, para ir descubriendo y disfrutando de los secretos de ese universo en el que se encuentra, del que forma parte, que lo constituye porque sin él tampoco sería». De la alegría de ser, en lugar de no ser, surgen muchas preguntas y sus posibles respuestas y sobre todo el deseo y la motivación por seguir aprendiendo. Me atrevería a decir que la sorpresa, la admiración por todo lo que existe y el saber ubicarse con alegría en la realidad, son la base para lograr la sabiduría.</p>
<p style="text-align: justify;">La sabiduría es una actitud que surge sobre todo de la experiencia, y ésta, está hecha de conocimientos, valores, acciones, creencias, emociones, deseos, principios, sentimientos, en definitiva, de una mezcla difícil de separar y que nunca es el resultado de amontonar todas estas cosas. Ni la sabiduría ni la verdad son valores exclusivamente intelectuales, ni actividades puramente racionales, sino sobre todo una forma de tocar la realidad y de recrearla.</p>
<p style="text-align: justify;">La sabiduría consiste en hacer más verdadera la vida y no escondernos en argumentaciones y raciocinios, que a menudo sólo quieren justificar supuestas verdades objetivas. No es de sabios validar verdades abstractas, inanimadas, desencarnadas, que están fuera de la vida. Una cosa es definir el amor y otra cosa es amar. Mirando la vida y sus obras, podemos saber si realmente amamos, si nuestro amor es verdadero.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>La búsqueda de la verdad</strong></p>
<figure id="attachment_8653" aria-describedby="caption-attachment-8653" style="width: 267px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/saber-y-saborear.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-8653" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/saber-y-saborear-200x300.jpg" alt="" width="267" height="400" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/saber-y-saborear-200x300.jpg 200w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/saber-y-saborear-684x1024.jpg 684w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/saber-y-saborear-1026x1536.jpg 1026w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/saber-y-saborear.jpg 1283w" sizes="auto, (max-width: 267px) 100vw, 267px" /></a><figcaption id="caption-attachment-8653" class="wp-caption-text">«Sabiduría viene de la palabra latina &#8216;sapere&#8217;,<br />de la que se derivan dos palabras: saber y sabor.<br />Dos palabras que indican: aquel que sabe,<br />y al mismo tiempo saborea lo que sabe.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">En el prólogo del evangelio de Juan leemos: «La vida era la luz de los hombres y la luz brilla en las tinieblas y las tinieblas no la vencieron». La «vida era la luz», pero, con el paso del tiempo, se invirtieron los términos y, terminamos diciendo: «la luz era la vida de los hombres», con lo que identificábamos la luz con el conocimiento, con la verdad intelectual y racional. De esta manera la vida ha quedado supeditada a la verdad, como si vivir fuera ir tras la verdad, y ésta se convierte en la brújula de la vida. Sin negar toda la importancia que tiene la búsqueda de la verdad: «y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres», dice el propio evangelista, la sabiduría nos dice que debemos ser luz, y que la vida es la que ilumina. Así pues, contemplando la vida de la gente vamos descubriendo sus obras, sus gestos y acciones, y mirando los hechos de la vida, vislumbramos sus conocimientos, valores, ideales y creencias, lo que podríamos llamar su «verdad». Esto no implica un relativismo radical, sino que implica una noción humana de verdad que integra el intelecto con lo concreto y la experiencia. Entre el relativismo y una absolutización de una verdad abstracta hay un riquísimo margen por el que transita la sabiduría.</p>
<p style="text-align: justify;">A menudo, cuando la discusión se juega en el ámbito de la verdad siempre hay malentendidos y separaciones, pero cuando se realiza en el ámbito de la vida, a pesar de los obstáculos que brotan del miedo y del egoísmo, tendemos a buscar la unidad y la concordia. Esta constatación me hace entender que la sabiduría consiste en buscar el bien, llegar a la verdadera estima y concordia con los demás, y, desde esta plataforma, es de donde podremos iniciar también el debate de los valores, de los conceptos, de las ideas y de las grandes verdades. La verdadera sabiduría consiste en trabajar juntos, porque coexistimos, nos «co-constituimos», pues la vida va más allá de los conceptos.</p>
<p style="text-align: justify;">La sabiduría nos hace entender, que debemos sentir el bien de la gente, y que, desde la encarnación concreta de este bien, podremos hacer un discurso sobre la verdad. (Mientras la gente pasa hambre o muere de sed, hacer discursos sobre las grandes verdades puede llegar a ser imprudente e improcedente). Casi podríamos decir que lo bueno que hago es mi verdad concreta. Cuando siento que hago el bien y que ese bien lo es también para los demás, es cuando mi inteligencia encuentra y siente esta concreción como una verdad de la que es difícil dudar. Dice el filósofo Josep María Esquirol: «Si la verdad es lo que se muestra y se siente con más fuerza, más vivamente, entonces la verdad es la verdad de la vida, y del amor y del pensamiento que intensifican la vida. (&#8230;) La verdad es la verdad del ser capaz de vida. Y esto determina la falsedad: todo lo que estropea la vida, todo lo que la degenera, todo lo que la niega, todo lo que duele. Todo lo que en lugar de dar, quita, que no genera nada sino que lo degenera todo: indiferencia, insensibilidad, abstracción». Éste ser capaz de vida es la brújula que nortea la sabiduría.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Mirada realista</strong></p>
<p style="text-align: justify;">La realidad no podemos mirarla sólo desde el exterior, ya que existe el riesgo de teorizar con excesiva facilidad y expresar una serie de razonamientos tan abstractos que no reflejen la realidad de lo que somos y vivimos. Hay que pisar el terreno, caminar por las calles, oler las ciudades, mirar y dialogar con las personas, contemplar <em>in vivo</em> su belleza para saborear realmente las cosas y, después, poder hablar de ellas con seriedad y buscar soluciones adecuadas a los problemas que se plantean. La sabiduría se sitúa en la realidad, no podemos situarnos fuera de nosotros mismos, de una manera idealista y abstracta.</p>
<p style="text-align: justify;">Los sabios son maestros de vida, de libertad y de amor. Siempre hemos necesitado y necesitaremos del testimonio de hombres y mujeres capaces de enseñar, porque han conocido, probado y saboreado: la libertad, la amistad, la fraternidad, la familia, etc., todos aquellos valores que construyen personas y crean civilización. Ésta es la maestría de la sabiduría que nos hace crecer, que compromete la vida y que nos invita a transformarla.</p>
<p><em>Jordi CUSSÓ PORREDÓN<br />
</em><em>Director de la Universitas Albertiana<br />
</em><em>España<br />
Publicado originalmente en RE catalán núm. 108</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/12/la-sabiduria-buscar-el-bien-de-la-gente/">La sabiduría: buscar el bien de la gente</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.revistare.com/2022/12/la-sabiduria-buscar-el-bien-de-la-gente/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>El valor intuitivo de lo que ocurre dentro de mí</title>
		<link>https://www.revistare.com/2021/09/el-valor-intuitivo-de-lo-que-ocurre-dentro-de-mi/</link>
					<comments>https://www.revistare.com/2021/09/el-valor-intuitivo-de-lo-que-ocurre-dentro-de-mi/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Sep 2021 05:00:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[alumno]]></category>
		<category><![CDATA[antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Conocimiento]]></category>
		<category><![CDATA[educación]]></category>
		<category><![CDATA[El valor intuitivo de lo que ocurre dentro de mí]]></category>
		<category><![CDATA[interioridad]]></category>
		<category><![CDATA[Lluís Ylla]]></category>
		<category><![CDATA[mindfulness]]></category>
		<category><![CDATA[pedagogía]]></category>
		<category><![CDATA[relaciones]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.revistare.com/?p=6917</guid>

					<description><![CDATA[<p>Lluís YLLA</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/09/el-valor-intuitivo-de-lo-que-ocurre-dentro-de-mi/">El valor intuitivo de lo que ocurre dentro de mí</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Desde hace unos años la palabra interioridad se ha hecho más presente en la cultura y los medios de comunicación. Esta palabra ha sido un feliz hallazgo para hablar de algo de la persona muy nuestra, de siempre e importante, que necesitamos decir y para la que otras palabras como alma o espíritu, que habíamos utilizado en otras épocas, nos parecen poco adecuadas o difíciles de entender. Nos llega a la vez que, además de los hechos religiosos, espirituales y culturales tradicionales, diversas propuestas sapienciales, espirituales, metodológicas que se han extendido apelan a la interioridad: el yoga, la meditación, el <em>mindfulness</em>, técnicas psicocorporales&#8230; por citar unas pocas.</p>
<figure id="attachment_6927" aria-describedby="caption-attachment-6927" style="width: 380px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/friends-4686416_1920.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-6927" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/friends-4686416_1920-300x199.jpg" alt="" width="380" height="253" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/friends-4686416_1920-300x199.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/friends-4686416_1920-1024x681.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/friends-4686416_1920-600x399.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/friends-4686416_1920-1536x1021.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/friends-4686416_1920-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/friends-4686416_1920.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 380px) 100vw, 380px" /></a><figcaption id="caption-attachment-6927" class="wp-caption-text">«Resultado de actividades de cuidado de la interioridad en la escuela,<br />podríamos concluir que ayuda a los alumnos a la calma,<br />a estar más relajados, a reducir el estrés y la ansiedad.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Hablamos de interioridad porque esta «cosa» interior, que tiene que ver con la experiencia que hacemos, la queremos defender, darle un mayor relieve, porque es importante para la vida. Necesitamos sustantivar una experiencia, afirmarla como «cosa», reificarla. Porque no nos basta con adjetivar con un «interior» lo que vivimos. Al mismo tiempo hablamos porque hay que afirmarla como realidad, porque está amenazada, protegerla en un entorno agobiante, abundante en solicitaciones que nos estiran y nos llevan hacia fuera y que nos erosionan como personas. Nos encontramos en un medio en el que la globalización, las tecnologías y las redes presentan situaciones que afectan lo que somos y que no sabemos muy bien cómo manejar y cómo podemos derivar<a href="#_ednref1">1</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">Este término difícilmente lo encontramos escrito antes del siglo XVIII, va tomando cuerpo con el romanticismo y su exploración de la intimidad y se va extendiendo junto al nacimiento de la antropología y psicología durante el siglo XX. A finales del siglo XX y especialmente a principios del XXI se ha extendido en ambientes pedagógicos de habla catalana y castellana (no la encontramos tanto en medios anglosajones). Se trata de un «paradigma emergente»<a href="#_ednref1">2</a>. Alrededor de él se han hecho numerosas reflexiones desde diferentes enfoques, de carácter más ético-moral, más pedagógico y metodológico, más filosófico-espiritual, etc.<a href="#_ednref1">3</a></p>
<p style="text-align: justify;">La palabra interioridad tiene el valor intuitivo de referirse a algo que pasa en mí, dentro de mí, en lo que soy, lo que vivo, aunque no sea consciente, que se deslice de su conceptualización o no sepa bien como denominarlo. Es un concepto de espacio, que no pide la abstracción ni las explicaciones que necesitamos si hablamos de alma, espíritu o conciencia. A la vez constato como con otros términos referidos al mundo interior como cognición, sentimientos o emociones no alcanzo a explicar todo lo que vivo.</p>
<p style="text-align: justify;">Como palabra nueva se emplea de maneras muy diferentes, desde acepciones muy genéricas como sinónimo de subjetividad, de intimidad, o de sentimientos&#8230; a acepciones más precisas con un sentido más antropológico. Es en este sentido antropológico que creo que nos puede ayudar en la escuela. Es decir, que interioridad represente algo importante para la persona, que profundizamos en los posibles significados que puede tener y en cómo estos inspiran una acción educativa relevante, significativa y humanizadora.</p>
<p style="text-align: justify;">Esto que yo soy, y todo lo que llevo conmigo, lo llevo a todas partes, hablemos o no. Lo lleva cada educador y cada alumno en la escuela. Y con lo que soy, hago, leo, estudio, me relaciono, reacciono, tomo decisiones. Lo que soy no es sólo algo que percibo en mí, un conjunto de sentimientos, sensaciones, emociones. La interioridad no tiene que ver sólo con el funcionamiento de la persona, sino también con lo que la persona es. Es algo que me constituye. Interioridad es más que intimidad, estado de ánimo, exigencia subjetiva. Por eso podemos hablar de una interioridad objetiva (M. Sciacca), como una manera de entender la persona, del ser de la persona.</p>
<p style="text-align: justify;">Una afirmación como la anterior necesita ser más profundizada que lo que estoy haciendo enunciándola. Habría que pensarla críticamente cuando hoy estamos en una sociedad cada vez más y más plural, intercultural, en que las concepciones de la persona son diferentes.</p>
<p style="text-align: justify;">En cualquier caso, en este momento en el que esta palabra se hace más presente en la escuela, y en el que estamos construyendo la significación de este neologismo, una comprensión vigorosa de la interioridad, antropológica y hasta, diría, ontológica, nos puede ayudar a profundizar en el concepto de educación integral que declaran algunas leyes (LOGSE, LOE, LEC) y numerosos planes educativos. Enriquecer los significados alrededor de esta palabra nos puede ayudar a ocuparnos de esta integralidad que el sistema educativo nos pone delante.</p>
<figure id="attachment_6973" aria-describedby="caption-attachment-6973" style="width: 396px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/interioridad.png"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-6973" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/interioridad-300x201.png" alt="" width="396" height="265" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/interioridad-300x201.png 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/interioridad-1024x685.png 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/interioridad-600x401.png 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/interioridad.png 1056w" sizes="auto, (max-width: 396px) 100vw, 396px" /></a><figcaption id="caption-attachment-6973" class="wp-caption-text">«La palabra interioridad tiene el valor intuitivo de referirse a algo<br />que pasa en mí, dentro de mí, en lo que soy, lo que vivo, <br />aunque no sea consciente, que se deslice de su conceptualización<br />o no sepa bien como denominarlo.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Las leyes educativas y teorías pedagógicas que las inspiran no son textos de antropología, pero contienen una comprensión de la persona, del alumno, destinatario de la acción de la escuela. Implícitamente nos hablan de quién es el alumno. No sólo cómo se comporta, qué costumbres tiene, como aprende, cómo es influenciado por el entorno o cómo responde a diferentes propuestas metodológicas. En un medio cada vez más plural la aparente obviedad implícita de quién es el alumno puede no ser tan válida. La pregunta por el quién es el alumno es muy difícil de responder. Pero no por ello nos lo tenemos que dejar de plantear con toda la fuerza.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Quién es el alumno? Es una pregunta central para el sistema educativo, aunque buena parte del sistema se tenga que dedicar a pensar en los objetivos, funcionamiento, las metodologías, la evaluación, la organización, la función docente&#8230; Esta pregunta, está siempre presente y la contestamos de forma implícita cuando concretamos los objetivos de la educación, el funcionamiento de la escuela, los contenidos curriculares, las metodologías pedagógicas o el sistema de evaluación. La respondemos de una manera más directa cuando hablamos de aprender a ser<a href="#_ednref1">4</a>. Iría bien planteárnosla de manera explícita y ensayar respuestas, porque lo que respondamos puede influir en el resto de las categorías del sistema educativo.</p>
<p style="text-align: justify;">Limitándome ahora a la concepción de interioridad, según como lo entienda, el cuidado de la misma puede ser, por ejemplo, algo funcional (una interioridad subjetiva que me ayuda a manejarme en el ámbito de las emociones, los sentimientos, de mis retos, mis dificultades) o puede acentuar también la personalización de todo lo que es el alumno y la calidad de la relación (si entiendo que ser profundamente yo es ser profundamente con los demás). Según qué comprensión de la interioridad tengamos, derivaremos acciones educativas diferentes. Resultado de actividades de cuidado de la interioridad en la escuela, podríamos concluir que ayuda a los alumnos a la calma, a estar más relajados, a reducir el estrés y la ansiedad. O también que contribuye a su calidad anímica, los predispone a la empatía en las relaciones, en la compasión y la justa indignación cuando la vida de los demás o el entorno son amenazados. También los puede llevar a abrirse a más vida que la que les llega por la inmediatez, a disfrutar más internamente, a que se pregunten por el sentido, los predispongan a la sorpresa, al agradecimiento. Porque su interior es un espacio amplio, rico, con paz, con serenidad interior, se rebelan contra lo que niega la vida y se suman a lo que la afirma.</p>
<p style="text-align: justify;">El interés por la interioridad que nos llega, y que el sistema educativo cobija al considerar la educación como integral, puede hacer una contribución importante a la educación y al crecimiento de los alumnos. También nos pone un reto a la escuela. Nos invita a progresar porque, con todo el cuidado y respeto imprescindibles, la escuela se ocupe «de todo lo que somos si lo que queremos conseguir es una buena expresión de todo lo que somos»<a href="#_ednref1">5</a>.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Lluís YLLA</em><br />
<em>Miembro del equipo de dirección de Jesuïtes Educació</em><br />
<em>Colaborador en temas de interioridad y espiritualidad</em><br />
<em>Publicado originalmente en Revista Re Catalán núm. 97 «Interioritat»</em></p>
<p><strong>Notas</strong></p>
<ol>
<li>Sibilia, P. (2008). <em>La intimidad como espectáculo</em>. Buenos Aires. Ed. Fondo de Cultura Económica.</li>
<li>Martin, J; Aleixandre, D et al. (2004). <em>La interioridad: un paradigma emergente</em>. Madrid, Ed PPC</li>
<li>Buxarrais, María Rosa, Burguet, Marta (coords.). (2017). <em>Aprender a ser, Por una pedagogía de la interioridad</em>. Barcelona. Ed Graó.<br />
Fradera, María y Guardans, Teresa (2008). <em>La séptima dirección: el cultivo de la interioridad</em>. Barcelona. Editorial Claret.Esteban, H; Galve, R; Ylla, Ll. (2013). <em>Ser en la escuela, una pedagogía para educar la interioridad</em>, Lleida. Pagès Editors.</li>
<li><em>Los siete saberes necesarios para la educación del futuro</em>. Informe elaborado por Edgar Morin. UNESCO, 1999. Centro UNESCO de Cataluña para la traducción catalana, 2000</li>
<li>Mestres, L. (2018). <em>Infinitas posibilidades. La educación emocional como motor del cambio educativo</em>. Barcelona. Ed Sunya, p.55</li>
</ol><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/09/el-valor-intuitivo-de-lo-que-ocurre-dentro-de-mi/">El valor intuitivo de lo que ocurre dentro de mí</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.revistare.com/2021/09/el-valor-intuitivo-de-lo-que-ocurre-dentro-de-mi/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Las personas tipo “T” en un mundo complejo</title>
		<link>https://www.revistare.com/2021/03/las-personas-tipo-t-en-un-mundo-complejo/</link>
					<comments>https://www.revistare.com/2021/03/las-personas-tipo-t-en-un-mundo-complejo/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 07 Mar 2021 05:58:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[competencias]]></category>
		<category><![CDATA[Complejidad]]></category>
		<category><![CDATA[complicado]]></category>
		<category><![CDATA[Conocimiento]]></category>
		<category><![CDATA[Convivencia]]></category>
		<category><![CDATA[creatividad]]></category>
		<category><![CDATA[David Martínez]]></category>
		<category><![CDATA[habilidades]]></category>
		<category><![CDATA[Incertidumbre]]></category>
		<category><![CDATA[Innovación]]></category>
		<category><![CDATA[inseguridad]]></category>
		<category><![CDATA[Las personas tipo “T” en un mundo complejo]]></category>
		<category><![CDATA[organizaciones]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.revistare.com/?p=6538</guid>

					<description><![CDATA[<p>David MARTÍNEZ</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/03/las-personas-tipo-t-en-un-mundo-complejo/">Las personas tipo “T” en un mundo complejo</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_6540" aria-describedby="caption-attachment-6540" style="width: 660px" class="wp-caption alignnone"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/03/Personas-tipo-T-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-6540 size-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/03/Personas-tipo-T-1024x505.jpg" alt="" width="660" height="325" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/03/Personas-tipo-T-1024x505.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/03/Personas-tipo-T-300x148.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/03/Personas-tipo-T-600x296.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/03/Personas-tipo-T-1536x758.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/03/Personas-tipo-T-2048x1010.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-6540" class="wp-caption-text">Foto de Andrea Piacquadio en Pexels</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Constantemente oímos que estamos en un mundo cada vez más complejo. Nos cuesta entender lo que está ocurriendo y nos preguntamos por qué ocurren las cosas de manera distinta a como estamos acostumbrados.</p>
<p style="text-align: justify;">Si desgranamos el sentido de esta complejidad quizás será más fácil saber cómo ubicarnos o qué herramientas o habilidades debemos potenciar para poder ser más adaptables a los continuos cambios que se producen en nuestro entorno.</p>
<p style="text-align: justify;">En primer lugar, es importante reconocer que no es lo mismo complejidad que complicación. Lo complicado lo podemos dividir en diferentes partes para poder alcanzar su comprensión. Sin embargo, lo complejo no puede dividirse, ya que es como una malla de elementos heterogéneos e interrelacionados entre sí, que no es posible comprenderlos individualmente en el caso de poder separarlos.</p>
<p style="text-align: justify;">Para navegar en lo complejo es necesario aceptar la incertidumbre y lo imprevisto. Cuanto más complejo es un fenómeno, más incertidumbre genera y, por consiguiente, no tenemos manera de prever, con cierto grado de seguridad, su comportamiento.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo complejo es altamente mutable y esto quiere decir que puede cambiar en cualquier momento sin seguir una regla preestablecida y/o reconocible fácilmente. Esto hace que nos cueste entender y nos sorprenda ver cómo se comportan las organizaciones compuestas de personas e incluso los ecosistemas que están sometidos a cambios constantes.</p>
<p style="text-align: justify;">Otra característica de lo complejo que nos cuesta aceptar a los humanos es que estamos constantemente trabajando en procesos inacabados. Interactuamos con protocolos y reglas que están en constante transformación, lo cual provoca que tengamos que adaptarnos a nuevos patrones de comportamiento y cambiar frecuentemente el rumbo de nuestras estrategias.</p>
<p style="text-align: justify;">Un tema curioso que nos aporta la complejidad es que aflora nuevas combinaciones de elementos o patrones de comportamiento que no conocíamos y que ponen de manifiesto nuevas propiedades, nuevas capacidades, nuevos negocios, nuevas formas de hacer que no existían cuando estos elementos o patrones se contemplaban de forma aislada. Esto parece evidente cuando creamos una nueva partitura, pero en el mundo empresarial la complejidad está generando nuevas melodías que rompen con los modelos clásicos de comportamiento del mercado.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo complejo rompe el equilibrio de las cosas, porque lo incierto, lo imprevisible y lo inestable imposibilitan ese equilibrio. Precisamente esa inestabilidad que tanto nos desconcierta es lo que nos impide poder realizar previsiones a medio plazo que tantas veces hemos utilizado y nos han ayudado en otros momentos.</p>
<p style="text-align: justify;">Ciertamente, la complejidad ha llegado para quedarse. Entonces, en este nuevo entorno, ¿qué conocimientos serán necesarios y qué personas serán las mejor preparadas?</p>
<p style="text-align: justify;">Ante esta gran pregunta algunas grandes compañías están empezando a valorar muy seriamente la posibilidad de seleccionar y contratar a personas denominadas del tipo «T». A diferencia de un experto en una cosa (que son aquellas que se las identifica como del tipo «I») o una persona generalista que es aquella que sabe de todos los oficios pero no es especialista en ninguno, una persona del tipo «T» es aquella que, aun siendo competente en un área, es hábil en muchas otras.</p>
<p style="text-align: justify;">El tipo T es una metáfora utilizada para describir las habilidades de las que disponen personas con unas habilidades o conocimientos determinados. Según aparece muy bien definido en Wikipedia (<a href="https://en.wikipedia.org/wiki/T-shaped_skills" target="_blank" rel="noopener">https://en.wikipedia.org/wiki/T-shaped_skills</a>), la barra vertical de la letra T representa la profundidad de las habilidades y experiencia obtenida en un solo campo, mientras que la barra horizontal es la capacidad de colaborar entre disciplinas con expertos en otras áreas y de aplicar conocimientos en áreas de especialización distintas de las propias.</p>
<p style="text-align: justify;">Las personas tipo T están cada vez más demandadas en el mundo laboral, ya que muestran un comportamiento y son capaces de ofrecer un enfoque que aporta un alto valor añadido en entornos inciertos y cambiantes. Su visión global e interdisciplinar les permite actuar como conectoras, ser creativas, innovadoras y pueden abordar con mayor facilidad los desafíos cotidianos que tienen actualmente las organizaciones. Son perfiles que se asemejan a aquellas personalidades renacentistas como Leonardo da Vinci que fueron capaces de romper los cánones establecidos de su época desde muy diversas disciplinas al mismo tiempo.</p>
<p style="text-align: justify;">Al contrario de lo que podemos pensar, las personas tipo T no son ni mucho menos una especie extraña en nuestra sociedad. Son mujeres y hombres que se han formado en su especialidad, pero que poseen a su vez una mente curiosa e inquieta que las ha llevado a dominar muchas otras competencias.</p>
<p style="text-align: justify;">Esa actitud permeable, abierta al conocimiento, con interés por ver el mundo en perspectiva y hacer uso de las intersecciones, de los puentes a la hora de crear, de resolver y de comunicar, es necesaria hoy en día para poder dar respuestas en cualquier tipo de escenario.</p>
<p style="text-align: justify;">El conocimiento y las habilidades sólo puede adquirirlas el propio individuo. Hasta ahora, nadie puede conocer o aprender por otro. Siendo así, yo utilizaría, para acabar, una frase del filósofo ateniense Sócrates que decía “Sólo es útil el conocimiento que nos hace mejores”.</p>
<p style="text-align: justify;">El conocimiento que nos hace ser mejores en nuestro mundo, es aquel que nos inspira el deseo de seguir aprendiendo cada día. Aquel que incorpora cosas que nos apasionan, que nos hace personas más universales y que nos permite conectar más fácilmente con los demás. De esta forma podremos utilizar nuestro saber para hacer de nuestro mundo un ejemplo de convivencia y crear un futuro mejor y más sostenible para las próximas generaciones.</p>
<p><em>David MARTÍNEZ<br />
</em><em>Economista<br />
</em><em>Barcelona (España)<br />
</em><em>Marzo del 2021</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/03/las-personas-tipo-t-en-un-mundo-complejo/">Las personas tipo “T” en un mundo complejo</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.revistare.com/2021/03/las-personas-tipo-t-en-un-mundo-complejo/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Agilidad en el aprendizaje. Una competencia clave         para el Siglo XXI</title>
		<link>https://www.revistare.com/2017/03/agilidad-en-el-aprendizaje-una-competencia-clave-para-el-siglo-xxi/</link>
					<comments>https://www.revistare.com/2017/03/agilidad-en-el-aprendizaje-una-competencia-clave-para-el-siglo-xxi/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Mar 2017 05:58:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[Agilidad en el aprendizaje]]></category>
		<category><![CDATA[Ambigüedad]]></category>
		<category><![CDATA[Complejidad]]></category>
		<category><![CDATA[Conocimiento]]></category>
		<category><![CDATA[David Martínez]]></category>
		<category><![CDATA[Empatía]]></category>
		<category><![CDATA[Entornos colaborativos]]></category>
		<category><![CDATA[Escuchar]]></category>
		<category><![CDATA[Incertidumbre]]></category>
		<category><![CDATA[Inestabilidad]]></category>
		<category><![CDATA[Innovación]]></category>
		<category><![CDATA[Limitaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Silencio]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.revistare.com/?p=1716</guid>

					<description><![CDATA[<p>David MARTÍNEZ.</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2017/03/agilidad-en-el-aprendizaje-una-competencia-clave-para-el-siglo-xxi/">Agilidad en el aprendizaje. Una competencia clave         para el Siglo XXI</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Por<strong> David MARTÍNEZ GARCÍA. </strong>Estamos a las puertas de cumplir 20 años del Siglo XXI y se van consolidando ciertos comportamientos que probablemente van a definir nuestra forma de interrelacionarlos durante las próximas décadas.</p>
<p style="text-align: justify;">Acabamos el siglo XX con la tesis de Zygmunt Bauman sobre la modernidad líquida que anunciaba una crisis de los valores sólidos y estables a los que estábamos acostumbrados. Un modelo de sociedad que, al ser líquida, se caracteriza por no poder mantener un rumbo fijo o preestablecido, abocándola a una situación de cambio constante que genera una fuerte sensación de precariedad, transitoriedad e incertidumbre.</p>
<figure id="attachment_1718" aria-describedby="caption-attachment-1718" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/03/Agilidad-de-aprendizaje.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-1718 size-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/03/Agilidad-de-aprendizaje-1024x683.jpg" width="660" height="440" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/03/Agilidad-de-aprendizaje-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/03/Agilidad-de-aprendizaje-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/03/Agilidad-de-aprendizaje-600x400.jpg 600w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-1718" class="wp-caption-text"><em>                                                                                                                                              David Martínez</em></figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Tal como dice Victoria Swisher, la situación del mundo actual se mueve en un entorno que en inglés se define como “VUCA” (volatility, uncertainity, complexity and ambiguity) que significa inestabilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad.</p>
<p style="text-align: justify;">En este entorno, la flexibilidad del individuo y su capacidad para adaptarse a los cambios se consolidan como dos valores en alza. Es por ello que la agilidad en el aprendizaje puede ser una competencia que ayude a las personas a moverse mejor en un entorno dominado por la inseguridad y el cambio constante.</p>
<p style="text-align: justify;">La agilidad es una cualidad física o intelectual en relación con la manera de realizar una acción. En este sentido, la agilidad de aprendizaje podríamos decir que es la capacidad del individuo para responder de manera flexible o adecuada ante lo inesperado, o ante aquellas situaciones donde los procesos reglados o estandarizados no funcionan. No es simplemente la capacidad de improvisar, la agilidad de aprendizaje implica aprender rápidamente de la experiencia y aplicar dicho aprendizaje en nuevos desafíos o situaciones no previstas.</p>
<p style="text-align: justify;">Nuestra educación, los estereotipos, el entorno familiar, el miedo a salir de nuestra zona de confort, la aversión al riesgo y otros muchos factores se constituyen como un obstáculo a la hora de desarrollar nuestra agilidad en el aprendizaje.</p>
<p style="text-align: justify;">Las personas con esta capacidad no tienen miedo a cuestionar lo establecido, disponen de una alta tolerancia a la ambigüedad, mantienen la calma ante las dificultades, reflexionan sobre sus experiencias, asumen con determinación situaciones desafiantes o desconocidas y se crecen ante la adversidad, están abiertas al aprendizaje y tienden a experimentar cosas nuevas, muestran amplitud de miras y curiosidad por lo que les rodea, aportan propuestas y soluciones alternativas o no convencionales y por último, podríamos decir que son personas que el error no les paraliza sino que es motivo de mejora.</p>
<p style="text-align: justify;">Está claro que todas estas capacidades necesitan de un terreno abonado para desarrollarse. La agilidad de aprendizaje se torna estéril en ambientes rígidos, jerárquicos y reactivos a los cambios. Por eso es necesario, para poder potenciarla, desarrollar entornos colaborativos que se caracterizan por compartir la información de forma transparente, son proactivos a la comunicación y desarrollan ecosistemas abiertos donde las personas no se sienten coartadas al hacerse preguntas y además pueden plantear todas sus propuestas sin miedo.</p>
<p style="text-align: justify;">La inestabilidad, la incertidumbre, la complejidad y la ambigüedad han llegado para quedarse y hemos de aprender a convivir con ellas. La agilidad en el aprendizaje será,probablemente, una nueva constante que deberemos incorporar en nuestras vidas.</p>
<p style="text-align: justify;">Rescatar o potenciar algunas de nuestras habilidades puede ser de utilidad para ofrecer respuestas más ágiles y creativas, aunque sin perder esa nota de cordura que implica poner a la persona en el centro de nuestras decisiones.Me atrevo a destacar a continuación algunas propuestas:</p>
<ul>
<li>&#8211; Ejercitar la empatía o el arte de entender a los demás, nos permitirá a ser más objetivos y justos en nuestros planteamientos.</li>
<li>&#8211; Escuchar activamente a los que nos rodean, nos aportará puntos de vista distintos y por consiguiente enriquecerá nuestras decisiones.</li>
<li>&#8211; Aceptar nuestros propios límites y los de los demás,será de utilidad para aceptar la diversidad y valorar todo lo que nos puede aportar.</li>
<li>&#8211; Compartir el conocimiento con los demás,nos permite desarrollar la creatividad, la innovación y nos enriquece personal y profesionalmente.</li>
<li>&#8211; El arte de hacer silencio y ser contemplativos, potenciará nuestra reflexión y espíritu crítico, a la vez que nos permitirá ver la misma realidad desde diferentes ángulos.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">En definitiva, ser más objetivos, más críticos con lo establecido, más abiertos a nuestro entorno, más creativos, más reflexivos y más desinstalados, seguro que nos hace más adaptables y versátiles en un mundo en constante cambio y lleno de retos y oportunidades.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>David Martínez García</em><br />
<em> Economista</em><br />
<em> Barcelona (España)</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2017/03/agilidad-en-el-aprendizaje-una-competencia-clave-para-el-siglo-xxi/">Agilidad en el aprendizaje. Una competencia clave         para el Siglo XXI</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.revistare.com/2017/03/agilidad-en-el-aprendizaje-una-competencia-clave-para-el-siglo-xxi/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
