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	<title>realidad | Revista RE Castellano</title>
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	<description>Revista de pensamiento y opnión</description>
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	<title>realidad | Revista RE Castellano</title>
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		<title>Un puñado de gafas para ver el mundo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Mar 2025 05:59:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[Anna-Bel Carbonell Ríos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Anna-Bel CARBONELL</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2025/03/un-punado-de-gafas-para-ver-el-mundo/">Un puñado de gafas para ver el mundo</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_22379" aria-describedby="caption-attachment-22379" style="width: 300px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/sunglasses-7165467_1920.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-22379" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/sunglasses-7165467_1920-300x300.jpg" alt="" width="300" height="300" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/sunglasses-7165467_1920-300x300.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/sunglasses-7165467_1920-1024x1024.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/sunglasses-7165467_1920-150x150.jpg 150w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/sunglasses-7165467_1920.jpg 1275w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-22379" class="wp-caption-text">«Quizás uno de los mejores regalos que nos <br />podríamos hacer es un puñado de gafas para ver<br />el mundo desde todas las ópticas.»<br />Imagen de Anke en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">A lo largo de mi etapa como educadora, a los alumnos y compañeros de trabajo, les proponía diferentes actividades para que se abrieran al mundo y ampliaran su mirada. El planteamiento del ejercicio partía de analizar, sin demasiados tropiezos ni influencias, lo que ocurría en torno a las personas que tendrían que acompañar. Los invitaba a que miraran, lo más nítidamente posible, con sus propios ojos y les preguntaba &#8216;metafóricamente&#8217; ¿qué gafas llevaban puestas: graduadas o no?, ¿limpias y transparentes?, ¿con filtro?, ¿oscurecidas por el sol?, ¿con cristales polarizados?&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Desde una humilde pedagogía de la realidad, intentaba transmitirles que, como futuros profesionales del mundo social, debían ser coherentes, practicar la escucha activa, no juzgar y, en cambio, sí estar al lado &#8216;de&#8217;. Además, tenían que ser buenos observadores en una sociedad donde el exceso de información y las redes sociales están tan presentes. A menudo, los empujaba a ampliar horizontes, a crear atmósferas acogedoras y de entornos seguros, a no dejarse influir por una invasión de emociones y sentimientos desbocados ante historias duras y cruentas; ni por histrionismos ni por la lástima hacia las personas más vulnerables. Los animaba a poner la &#8216;persona&#8217; -sin más adjetivo- en el centro, y detenerse antes de tomar decisiones que implican la vida de otros y que fueran ellos mismos quienes exploraran, se informaran, y fueran generadores de su propio criterio, aparte de lo que les transmitieran los informes.</p>
<p style="text-align: justify;">En la vida, entre el blanco y el negro, hay una graduación de grises en la paleta de colores que viene a ser la humanidad. Si reconocemos en cada ser humano, por diferente que sea a nosotros, una persona digna y de pleno derecho, el círculo cromático –como dicen los artistas– se amplía y es mucho más rico.</p>
<p style="text-align: justify;">Nos deberían educar desde la sorpresa de descubrir una visión sencilla y transparente de cómo es la vida, con su bondad y crudeza. Una vida donde tiene cabida la riqueza de la gran diversidad que es nuestra casa común: la Tierra.</p>
<p style="text-align: justify;">La visión del mundo está, innegablemente, asociada al lugar donde hemos nacido, la familia en la que nos ha tocado vivir, cómo nos han educado, qué amigos tenemos&#8230; y millones de realidades más. Al mismo tiempo, se vincula también a nuestros valores, ideas y creencias y, por este motivo, existen tantas visiones como habitantes hay en el planeta.</p>
<p style="text-align: justify;">Hoy en día, a consecuencia de esta diversidad de influencias que inciden en nuestra manera de ser y hacer, de pensar y hablar y, por supuesto de todo lo propio de la condición humana, se nos presenta la cuestión de cómo puede verse afectada nuestra cosmovisión por el llamado sesgo ideológico. Un sesgo que incluye el concepto de desinformación, aunque paradójicamente, la excesiva y constante información que nos llega, convirtiéndose en una herramienta para conseguir el poder y, en cambio, no siempre representa una buena opción para formarse un criterio propio, e interpretar adecuadamente la realidad.</p>
<figure id="attachment_22392" aria-describedby="caption-attachment-22392" style="width: 400px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/heart-5084900_1920.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-22392" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/heart-5084900_1920-300x200.jpg" alt="" width="400" height="267" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/heart-5084900_1920-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/heart-5084900_1920-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/heart-5084900_1920-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/heart-5084900_1920-1320x880.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/heart-5084900_1920.jpg 1920w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a><figcaption id="caption-attachment-22392" class="wp-caption-text">&#8216;Tal y como decía el Pequeño Príncipe:<br />«Es muy sencillo: sólo se ve bien con el corazón».<br />Antoine de Saint-Exupéry, El pequeño príncipe.&#8217; Imagen en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Y, es al topar con esta situación, cuando debemos saber mantener la calma y trabajar la paciencia para escuchar nuestro corazón, valorar cuidadosamente aquello que nos rodea, y a lo que podemos acceder a simple vista o buscando información fidedigna. Pero, a veces, las prisas, las falsas autoexigencias y las presiones sociales nos confunden, y nos hacen esclavos de una irrealidad real que promete una superficial felicidad que no ayuda y enmascara actitudes y emociones que se hacen pesadas de afrontar noblemente como son el dolor, la tristeza, la esperanza, la estimación, el esfuerzo, las ilusiones, la lealtad, la ternura, la amabilidad&#8230; al no tener suficientes herramientas para vivirlas desde la propia libertad. He aquí, pues que nuestro entorno cercano o globalizado y lejano puede verse falseado dependiendo de quién nos diga &#8216;qué&#8217; o manipule, al mostrarnos demasiado confiados.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo cierto es que la visión de cada uno, ya en estado puro, en esencia, es distinta por sí misma, y esta diferencia aún aumenta más si no somos capaces de detenernos y hacer una relectura pausada desde la contemplación y el silencio, desde nuestra visión interior. Porque, en definitiva, estamos hablando del mundo cambiante en el que vivimos, que no es sólo nuestro, sino de toda la humanidad, y que actualmente pide a gritos que modifiquemos nuestra actitud para poder salvaguardarlo y hacerlo perdurable en el tiempo.</p>
<p style="text-align: justify;">Quizás uno de los mejores regalos que nos podríamos hacer es un puñado de gafas para ver el mundo desde todas las ópticas. Así es como les compartía mi secreto como educadora, tal y como decía el Pequeño Príncipe: «Es muy sencillo: sólo se ve bien con el corazón». Antoine de Saint-Exupéry, <em>El pequeño príncipe.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Anna-Bel CARBONELL RIOS<br />
</em><em>Educadora<br />
</em><em>Barcelona<br />
Artículo publicado originalmente en la Revista RE num. 119, edición catalana</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2025/03/un-punado-de-gafas-para-ver-el-mundo/">Un puñado de gafas para ver el mundo</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Somos cosmos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Mar 2025 05:58:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[ajardinar sociedad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Javier BUSTAMANTE</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2025/03/somos-cosmos/">Somos cosmos</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_22404" aria-describedby="caption-attachment-22404" style="width: 400px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/people-7330056_1280.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-22404" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/people-7330056_1280-300x195.jpg" alt="" width="400" height="261" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/people-7330056_1280-300x195.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/people-7330056_1280-1024x667.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/people-7330056_1280.jpg 1280w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a><figcaption id="caption-attachment-22404" class="wp-caption-text">«Ajardinar la sociedad tiene que ver con propiciar condiciones de<br />reconocimiento a la diversidad como un valor que aporta sinergia y<br />nutrientes al crecimiento colectivo.» Imagen de Mircea Iancu en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Una cosmovisión es una visión del cosmos, del universo. No hay una sola cosmovisión, sino tantas como colectivos humanos que comparten una manera de estar en el mundo. Incluso tantas como personas, porque cada uno vamos viviendo y encarnando la visión del cosmos de manera singular.</p>
<p style="text-align: justify;">De todas formas, quería introducir algún matiz en este concepto. En el siglo XXI, visión del mundo es un término que podemos revitalizar, en primer lugar, eliminando la supremacía que se da, sobre todo en nuestro tiempo, al sentido de la vista. Más que una visión, podríamos hablar de una percepción que englobe todos los sentidos, físicos y espirituales. Cómo percibimos el cosmos en nuestra totalidad: cómo lo olemos, cómo lo catamos, cómo lo tocamos, cómo lo escuchamos, cómo lo contemplamos. Y también, cómo lo sentimos, cómo lo pensamos, cómo lo sufrimos, cómo lo queremos&#8230; Y, yendo más allá, debemos ser conscientes no sólo de cómo percibimos el cosmos, cómo nos afecta, sino cómo afectamos al cosmos. Cuando hablamos de visión, el sentido de la vista requiere una cierta distancia para poder enfocar lo mirado. Esta distancia separa lo que se ve y lo que se mira. Si, en cambio, incorporamos este cosmos, podemos percibir que somos este cosmos. Se establece una relación de familiaridad, interdependencia y corresponsabilidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Incorporar el cosmos, sentir cosmos, elimina el sentido de la vista de su pedestal y lo integra con el resto de canales que perciben la realidad. Este matiz que propongo es sólo para intentar ampliar el concepto, no para descartarlo.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Somos casa vulnerable</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Durante la segunda mitad del siglo XX, el teólogo y humanista Alfredo Rubio de Castarlenas (Barcelona, 1919-1996), fue acuñando y difundiendo una manera de estar en la vida que llamó Realismo Existencial. Esto se basa en la aceptación alegre de la realidad: ser conscientes de que formamos parte de este cosmos, tal como es, y que las condiciones que nos han otorgado la existencia han hecho posible que seamos como somos.</p>
<figure id="attachment_22409" aria-describedby="caption-attachment-22409" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/pregnant-2568594_1920.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-22409 size-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/pregnant-2568594_1920-1024x684.jpg" alt="" width="660" height="441" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/pregnant-2568594_1920-1024x684.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/pregnant-2568594_1920-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/pregnant-2568594_1920-1536x1026.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/pregnant-2568594_1920-1320x881.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/pregnant-2568594_1920.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-22409" class="wp-caption-text">«La primera casa de todo ser humano es otro ser humano, una mujer que, como primera casa, desarrolla unas experiencias –dada su condición biológica– que iluminan el ejercicio y las actitudes propias del arte de la caseidad.» Imagen de StockSnap en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">La posibilidad de existencia de cada ser vivo es única, lo que nos hace irrepetibles. Desde una piedra, hasta un ser humano o un asteroide. Ser conscientes de esta singularidad nos hace valorar su dignidad y su relación insustituible en el conjunto. Es decir, yo, como todo ser, soy digno de existir y soy insustituible en mis relaciones con lo que me rodea.</p>
<p style="text-align: justify;">El Realismo Existencial pone especial énfasis en los límites de lo que existe. Determinadas condiciones han generado la existencia de un ser, pero esta existencia no es eterna ni omnipotente. La vida tiene la muerte inscrita desde su inicio y, también, determinadas capacidades o poderes limitados. Esto provoca fragilidad e interdependencia. Hay una sinergia implícita al coexistir de todos los seres. La vida es posible en el planeta y en el cosmos porque está sostenida por una red de relaciones a todos los niveles. Cualquier alteración desencadena consecuencias que afectan al conjunto.</p>
<p style="text-align: justify;">El propio doctor Rubio acuñó el neologismo <em>caseidad</em>, es decir, «el tratado de los espacios humanos habitables y todo lo que pasa» que se ha constituido en una disciplina y un arte. Maria Bori Soucheiron (Barcelona, 1964-2019), educadora catalana que vivió muchos años en Chile, dedicó gran parte de su vida a encarnar y promover esta práctica en las aulas hospitalarias. En concreto, en la entidad <em>Casabierta </em>de la <em>Corporación de Ayuda al Niño Quemado</em>, en Santiago de Chile, donde se acogen a niños y niñas que han sufrido quemaduras severas y a algún familiar durante el tiempo que dura el tratamiento. Aquí se les ofrece casa y continuidad a la escolarización. Ella trabajó para que esta atención fuera no sólo un techo físico, sino un hogar, aportando valores y haciendo cirugía, no a la piel, sino al alma y la autoestima de los niños y niñas y de sus acompañantes.</p>
<figure id="attachment_22412" aria-describedby="caption-attachment-22412" style="width: 270px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/somos-cosmos.png"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-22412" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/somos-cosmos-202x300.png" alt="" width="270" height="400" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/somos-cosmos-202x300.png 202w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/somos-cosmos.png 478w" sizes="auto, (max-width: 270px) 100vw, 270px" /></a><figcaption id="caption-attachment-22412" class="wp-caption-text">«Más que una visión, podríamos hablar de<br />una percepción que englobe todos los sentidos,<br />físicos y espirituales.»<br />Fotografía Javier Bustamante Enríquez</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Quiero adentrarme en la caseidad porque me parece una aportación significativa en una nueva comprensión y vivencia del planeta y del Universo en sí. Según María Bori, en su libro <em>Estudio del neologismo caseidad </em>(Editorial Octaedro: Barcelona, 2022), su origen «nos remonta al momento en que el ser humano se empieza a asentar y progresivamente concibe el espacio donde vive como un espacio habitable y de convivencia». De este modo, «encontramos espacios habitables donde se respira calor del hogar, que nos remite a la intimidad, al reposo, al recogimiento y a la acogida».</p>
<p style="text-align: justify;">Ella reflexiona sobre el ser humano y dice que: «Para desarrollarse desde su tierna infancia, pasando por la adultez y hasta la ancianidad, necesita ser acogido por otros seres humanos a la vez que es acogedor de otros, lo que lleva a una especie de círculo o juego de acogidas. La experiencia de ser necesitado es principalmente humana y, por todo lo que hemos dicho, se relaciona directamente con la <em>caseidad</em>». También, hace referencia al útero materno como primer hábitat del ser humano y de la condición de vulnerabilidad que se deriva de nuestra especie, ya desde el nacimiento. La primera casa de todo ser humano es otro ser humano, una mujer que, como primera casa, desarrolla unas experiencias –dada su condición biológica– que iluminan el ejercicio y las actitudes propias del arte de la <em>caseidad</em>. La mujer tiene el don de ser habitable. Tanto si engendra como si no.</p>
<p style="text-align: justify;">El hábitat humano, las casas, los pueblos, las ciudades son una respuesta de la vulnerabilidad de nuestra especie. Construimos una casa para cobijarnos­ del frío, del calor, para crear intimidad, para sentirnos seguros ante otros seres de nuestra especie y de otras especies. Estos hábitats, de los que se desprenden relaciones interpersonales que pueden desembocar en distanciamiento de la naturaleza, relaciones de poder y desigualdad, necesitan ser ajardinados, es decir, repoblados de naturaleza para impedir que la vulnerabilidad natural se convierta en una vulnerabilidad instrumentalizada. En este sentido, ajardinar la sociedad tiene que ver con propiciar condiciones de reconocimiento a la diversidad como un valor que aporta sinergia y nutrientes al crecimiento colectivo.</p>
<p style="text-align: justify;">Para llegar a la conciencia de unicidad propia y diversidad necesaria y reconocer que nacemos en la vulnerabilidad, el silencio es un medio propicio. Silencio no como mutismo o inactividad, sino como apertura y escucha desde todo el ser. Silencio como actitud de permeabilidad con la realidad de la que formamos parte.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿De qué sirve saber-nos cosmos? </strong></p>
<p style="text-align: justify;">La identidad es configurante de las personas. Saber nuestro origen nos explica porqué estamos en la vida y nos ayuda a descubrir un para qué. Cada partícula que nos conforma proviene de la realidad, cada vivencia y cada recuerdo también. Estamos hechos del mismo material que nuestra &#8216;casa común&#8217;. Lesionar o descuidar cualquier ser, implica una autolesión o una dejadez hacia nosotros mismos.</p>
<p style="text-align: justify;">La percepción que tenemos del cosmos ha cambiado a lo largo de los siglos. Esto nos invita a revisar la percepción que tenemos actualmente y preguntarnos en qué ideas y realidades se basa. Quizás estemos percibiendo de manera distorsionada el cosmos y eso está originando tantas incoherencias y conflictos entre seres humanos y hacia los demás seres que comparten el hábitat común.</p>
<p><em>Javier BUSTAMANTE ENRÍQUEZ<br />
</em><em>Psicólogo social<br />
</em><em>Artículo publicado originalmente en la Revista RE num. 119, edición catalana</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2025/03/somos-cosmos/">Somos cosmos</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Disponibilidad</title>
		<link>https://www.revistare.com/2024/10/disponibilidad/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Oct 2024 04:56:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[Soledad y silencio]]></category>
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		<guid isPermaLink="false">https://www.revistare.com/?p=19068</guid>

					<description><![CDATA[<p>Javier BUSTAMANTE</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_19069" aria-describedby="caption-attachment-19069" style="width: 903px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/flor-disponible.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-19069" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/flor-disponible-1024x771.jpg" alt="" width="903" height="679" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/flor-disponible-1024x771.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/flor-disponible-300x226.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/flor-disponible-1536x1157.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/flor-disponible-90x68.jpg 90w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/flor-disponible-1320x994.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/10/flor-disponible.jpg 2040w" sizes="auto, (max-width: 903px) 100vw, 903px" /></a><figcaption id="caption-attachment-19069" class="wp-caption-text">Fotografía: Javier Bustamante</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">El silencio es disponibilidad. Cuando la planta ha llegado a un punto tal de madurez y es el momento propicio del año, entonces se encuentra disponible para florecer. De manera semejante, la persona, cuando ha llegado a un punto tal de consciencia de sí misma y de su condición, y se encuentra en un lugar y tiempo propicio, entonces se abre al silencio. Está dispuesta al intercambio de sentido con la Vida, desde quien es y donde se encuentra.</p>
<p style="text-align: justify;">En este estado de conexión con la realidad, el cuerpo, la mente y el alma de la persona se disponen lugar para el silencio. Y no sólo lugar, también tiempo para el silencio. El silencio se torna experiencia de vida y, desde él, se puede comprender la vida con más empatía. Descubro, entonces, que mi lugar del Universo soy yo y, desde mí, comprendo lo que soy y lo que es el resto de la realidad. Pero también he de ser capaz de permanecer en este estado de asombro y percatarme que el centro del Universo no soy yo: soy una manifestación entre millones de manifestaciones de la realidad. Todas estas manifestaciones interactuamos haciéndonos posible la vida.</p>
<p style="text-align: justify;">El silencio, si le doy tiempo y espacio, me enseña a salir de la auto-referencialidad para llegar a la inter-referencialidad. Todo está en referencia con todo. Todo está disponible para que suceda todo. Percatarme de ello me acerca cada día a vivir momentos felices, destellos de consciencia de que las cosas suceden porque suceden. Y algo más que es importante: soy libre de hacer que las cosas sucedan, incidir en la realidad desde la voluntad.</p>
<p style="text-align: justify;">“Voluntad” proviene del latín <em>voluntas</em>, que significa querer. Si acciono mi “querer”, me convierto en parte activa de la realidad, soy un motor de ella, un centro de vida. El silencio, en tanto nos conecta con la vida, despierta en nosotros la voluntad. Nos hace seres que quieren, que aman lo que está sucediendo. O, incluso, seres que no quieren lo que está sucediendo. Porque ser conscientes de quiénes somos o de cuál es lugar donde estamos, también nos lleva a no desearlo. El dolor también es un “dato” de la realidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Y el dolor también puede ser motor de vida, de cambio, de procesos que nos des-ubiquen para –ojalá– re-ubicarnos en otra tesitura dentro de la vida. El dolor se asocia al duelo, a la pérdida, a la renuncia. Muchas veces nos dolemos cuando el ideal que tenemos no coincide con lo real. Quisiéramos ser de una forma y no podemos. Quisiéramos que una persona estuviera a nuestro lado y no lo está. Quisiéramos… y resulta que eso en concreto no es o no será nunca. Pero hay otras cosas que sí somos, otras cosas que sí podemos hacer, otras personas que sí están a nuestro lado. Lo posible, porque es real, siempre es mejor que lo imposible.</p>
<p style="text-align: justify;">¡El dolor es tan humano!  Nos da cuenta de nuestra fragilidad y nos recuerda que las personas no estamos diseñadas para estar solas. Cuando el dolor es más grande que la voluntad (que el querer) y no podemos conectarnos de manera feliz con la vida, sólo la misma vida, a través de otras personas, del contacto con la naturaleza, de experiencias diferentes, puede crear nuevas conexiones que sanen lo dolido.</p>
<p style="text-align: justify;">La realidad siempre está disponible para mí, al igual que el silencio. Es necesario detenerse a contemplarlo. Contemplar sin pedir nada a cambio, simplemente disponerse a estar. Después, las cosas se dan por sí mismas, si vamos aprendiendo a estar disponibles también. La vida nos regala flores si estamos ahí para apreciarlas.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Javier BUSTAMANTE ENRIQUEZ<br />
</em><em>Poeta<br />
</em><em>Ciudad de México, México<br />
</em><em>Octubre de 2024</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/10/disponibilidad/">Disponibilidad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Abrazar la realidad</title>
		<link>https://www.revistare.com/2023/09/abrazar-la-realidad/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 Sep 2023 04:57:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[Abrazar la realidad]]></category>
		<category><![CDATA[aceptación]]></category>
		<category><![CDATA[Anna-Bel Carbonell Ríos]]></category>
		<category><![CDATA[contemplación]]></category>
		<category><![CDATA[punto de vista]]></category>
		<category><![CDATA[realidad]]></category>
		<category><![CDATA[realista]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Anna-Bel CARBONELL</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2023/09/abrazar-la-realidad/">Abrazar la realidad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">He subido a la colina más alta y me he sentado para contemplar, boquiabierta, el paisaje del valle y su río, como si se viera reflejada toda la humanidad. Subir a la colina me ha supuesto un esfuerzo de regularidad de mis pasos acompasados con la respiración en el largo ascenso. He subido con esfuerzo y he estado tentada de parar y retroceder, pero al fin y al cabo algo dentro de mí me ha hecho sacar fuerzas de donde yo creía que no había y he acabado llegando a la cima y, una vez arriba y con el corazón abierto y la mirada ancha, he observado la grandeza del paisaje y he constatado mi pequeñez. Un paisaje real para observar sin falsedades el mundo en el que vivimos y poder abrazarlo.</p>
<p style="text-align: justify;">El sol empieza a esconderse detrás del horizonte, y el cielo se tiñe de colores que se reflejan sobre el azul del mar, mientras tranquilamente sentada en el balcón me embeleso disfrutando del paisaje excelso que a la vez me hace empequeñecer.</p>
<p style="text-align: justify;">Y si os preguntáis que tienen en común las dos situaciones, aparte de provocar sentimientos en los protagonistas, es que, independientemente de la predisposición a disfrutar de ellas, los protagonistas de las imágenes están allí cada día, independientemente de si somos capaces de apreciarlo o no.</p>
<figure id="attachment_11173" aria-describedby="caption-attachment-11173" style="width: 350px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/hiker-918473_1280.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-11173" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/hiker-918473_1280-300x209.jpg" alt="" width="350" height="244" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/hiker-918473_1280-300x209.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/hiker-918473_1280-1024x713.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/07/hiker-918473_1280.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 350px) 100vw, 350px" /></a><figcaption id="caption-attachment-11173" class="wp-caption-text">«Con el corazón abierto y la mirada ancha, he observado<br />la grandeza del paisaje y he constatado mi pequeñez.» <br />Fotografía: Ales Krivec en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">En ambas escenas ha habido que hacer algo especial, como huir o aparcar nuestra cotidianidad, buscando un momento concreto y definido para poder disfrutar de ambos momentos, instantes reales del mundo en el que vivimos. En ambas escenas se ha mirado desde una altura suficiente y necesaria para generar distancia y silencio, para mirar desde una cierta perspectiva, dejando fluir sentimientos y emociones.</p>
<p style="text-align: justify;">Porque&#8230; ¿qué mejor que contemplar la realidad, tal y como es para disponernos a aceptarla y abrazarla?</p>
<p style="text-align: justify;">Para intervenir en la realidad que nos ha tocado vivir primero hay que mirar y dejarse envolver por ella. Somos quienes somos gracias a un cúmulo de circunstancias y vivir el presente nos pide conocer el pasado, aunque no siempre nos guste, y pisar con firmeza y a la vez suavidad un presente que, también, puede no ser el soñado pero es el nuestro. Mirar y ensanchar la mirada para poder reconocer la realidad y aceptarla. Eso, no quiere decir, ni mucho menos, justificarla, ni resignarse a ella, ni dejar de luchar por lo que es correcto y justo, pero sí nos puede ayudar a trabajar y encargarnos de ella con intención de mejorarla.</p>
<p style="text-align: justify;">Las miradas de cada uno de nosotros son diversas y personales, y todas ellas enfocan o desenfocan según la honestidad, la ética, las influencias de lo que haya vivido y los prejuicios de cada persona.</p>
<p style="text-align: justify;">Una mirada nítida y realista no siempre es fácil, pero sería la óptima; ni nos dará la visión del mundo que quizás deseamos, aunque, por supuesto, será una visión parcial porque no podemos pretender abarcar toda la realidad, sino que debemos tener claro que, miramos cómo miramos, más bien obtendremos una visión limitada o de conjunto de la realidad. Eso sí, una mirada transparente y serena, lo máximo de libre posible y con criterio, nos puede ofrecer una fotografía a color o en blanco y negro; viva y cambiante o estática; angustiada y desesperante o con un brillo de esperanza anclada en la bondad de las personas dispuestas a abrazar y amar lo suficiente la realidad humana como para poder avanzar en positivo.</p>
<p><em>Anna-Bel CARBONELL RIOS<br />
</em><em>Educadora<br />
</em><em>España<br />
</em><em>Publicado originalmente en revista RE catalán núm. 112</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2023/09/abrazar-la-realidad/">Abrazar la realidad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Silencios</title>
		<link>https://www.revistare.com/2023/01/silencios-2/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Jan 2023 05:56:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[Soledad y silencio]]></category>
		<category><![CDATA[Arte]]></category>
		<category><![CDATA[Javier Bustamante]]></category>
		<category><![CDATA[realidad]]></category>
		<category><![CDATA[Silencio]]></category>
		<category><![CDATA[Silencios]]></category>
		<category><![CDATA[soledad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Javier BUSTAMANTE</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">No existe la división tajante entre silencio y sonido o silencio y ruido o silencio y no silencio. De hecho, el silencio subyace cuando hay sonido o ruido o cuando, aparentemente, no se le percibe. Y es que, el silencio no es ausencia de información sonora que llegue a nuestros oídos. El silencio es una disposición interior que posibilita estar en la realidad con los poros abiertos para captar lo que en ella sucede.</p>
<p style="text-align: justify;">El primer emplazamiento de dicha realidad soy yo. El primer lugar donde puedo experimentar el silencio es en mí mismo. Y con frecuencia, para hacerlo mejor, es necesario refugiarse en espacios donde los estímulos sonoros y visuales sean los mínimos. Ahí puedo emprender ese viaje hacia la realidad que soy, desde una escucha paciente, gratuita, reconectora.</p>
<p style="text-align: justify;">Es un arte, sí. Pero un arte para el cual no hay escogidas ni escogidos. Cada persona es capaz de experimentar silencio, crearlo en su persona, vestirse de él para llevarlo adonde quiera que vaya, acercarse a la realidad desde el silencio.</p>
<p style="text-align: justify;">Como todo arte requiere de práctica, de entrenamiento, de tiempo. Cada artista es diferente, sus obras hablan de él y de cómo se relaciona con la vida, cómo la comprende. Igualmente, el silencio no es uno e igual para todos y todas. El silencio se encarna en cada persona y su manera de hacer silencio nos habla de cómo es y cómo se desenvuelve en la vida.</p>
<p style="text-align: justify;">No hay un silencio, hay pluralidad de silencios.</p>
<figure id="attachment_9017" aria-describedby="caption-attachment-9017" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/silencios-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-9017 size-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/silencios-1024x768.jpg" alt="" width="660" height="495" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/silencios-1024x768.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/silencios-300x225.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/silencios-1536x1152.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/silencios-2048x1536.jpg 2048w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/silencios-90x68.jpg 90w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2023/01/silencios-1320x990.jpg 1320w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-9017" class="wp-caption-text">Fotografía: Javier Bustamante</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Cuando comenzamos diciendo que no hay una división tajante entre silencio y no silencio, es porque existen grados de silencio, así como hay gamas del mismo color o transiciones de un color a otro. De la misma manera que no pasamos de una temperatura a otra durante un mismo día de golpe, sino que se va graduando. O, incluso, dentro de una misma habitación, la temperatura cambia de un rincón a otro, en su parte central, en su proximidad a las entradas de luz. De igual manera, el silencio tiene gradaciones que se corresponden con nuestros estados de ánimo, pensamientos, estados de consciencia, zonas del cuerpo…</p>
<p style="text-align: justify;">Como la materia, el silencio tiene densidad, y esta densidad varía.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero uno de los atributos más importantes del silencio es que “permite”. Es un <em>permisor</em>. Se configura como medio para que sucedan cosas, para que la vida pueda leerse, para que uno pueda comprenderse. Ya que va depurando la información que tenemos de nosotros mismos para quedarnos con lo esencial, con la esencia de lo que somos. Y, muchas veces, en este despojarse de lo no esencial, confronta.</p>
<p style="text-align: justify;">El silencio me permite salir de mí mismo y contemplarme, ya que diluye la barrera de lo que creo que soy y de lo que creo que no soy. Así, me percibo no como un ser aislado, sino como un ser que es fruto de una realidad: mis átomos son materia de esa misma realidad, mis pensamientos provienen de un momento cultural determinado, mi ADN proviene de seres que le han transmitido la vida.</p>
<p style="text-align: justify;">Soy continuidad de la realidad, no hay disrupción entre lo que considero mi yo y entre lo que interpreto que no soy yo. La realidad que percibo continúa en mí, yo soy su continuación. Esta consciencia es uno de los principales frutos del silencio.</p>
<p style="text-align: justify;">El silencio es un estado, una cualidad del estar que es porosa. Que puedo percibirla nítidamente en mí y que se prolonga más allá de mí porque soy continuidad de la realidad y, en toda la realidad, también late ese mismo silencio. Aunque, como decíamos antes, esto no quita que ese silencio pueda conformarse de forma diferente en cada persona y derive en silencios singulares.</p>
<p><em>Javier BUSTAMANTE ENRIQUEZ<br />
</em><em>Poeta<br />
</em><em>Ciudad de México, México<br />
</em><em>Enero de 2023</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2023/01/silencios-2/">Silencios</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Por un segundo…</title>
		<link>https://www.revistare.com/2022/04/por-un-segundo/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 Apr 2022 04:58:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[Social / Solidaridad]]></category>
		<category><![CDATA[Esther Borrego]]></category>
		<category><![CDATA[Luz]]></category>
		<category><![CDATA[no violencia]]></category>
		<category><![CDATA[ofensa]]></category>
		<category><![CDATA[Por un segundo…]]></category>
		<category><![CDATA[realidad]]></category>
		<category><![CDATA[solidaridad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Esther BORREGO</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/04/por-un-segundo/">Por un segundo…</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Hace unos días, en una de las ceremonias más esperadas y glamurosas del año, además en un año en que recuperamos algunos de los actos que durante la pandemia hemos mantenido restringidos, se esperaba con mayor expectación. La gala del cine es siempre una oportunidad de salir del día a día y de poder sentirte parte de algo que aporta gran capacidad de creación, de distracción, de reflexión, de posibilidades,…</p>
<p style="text-align: justify;"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/oscar.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft wp-image-8011" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/oscar-300x200.jpg" alt="" width="400" height="267" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/oscar-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/oscar-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/oscar-600x400.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/oscar-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/oscar.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a>Puede parecer que este tipo de ceremonias están muy alejadas de la realidad, que viven al margen de todo lo que sucede en el mundo,… que aportan poco a la sociedad y están destinadas a un grupo selecto de personas al que la mayor parte de la humanidad no estamos invitados, más bien no tenemos ni la más mínima opción a participar.</p>
<p style="text-align: justify;">Hace algunos años, en esa misma gala se premió una película que nos descubrió a todo un gigante de la industria cinematográfica en otro país, otro continente, en India, se creaba a gran nivel, sin embargo, no teníamos conciencia de ello la mayoría, con la película Slumdog Millionaire no sólo descubrimos ese gigante de la producción cinematográfica, descubrimos como la esperanza mueve la vida de un joven, aunque parezca que lo que lo hace sea el dinero.</p>
<p style="text-align: justify;">Pues bien en la gala de este año, sucedió algo que la ensombreció de manera casi total, si alguien nos hubiera dicho que algo así podía suceder no lo hubiéramos creído, sin embargo, sí así fue. Una noche que estaba llena de momentos hermosos en los que se podía palpar la ternura entre una gran estrella que sufre las consecuencias de la edad y de la enfermedad a la que acompañaba otra gran artista aún en plenitud y supo poner en valor en todo momento a la gran artista hoy en silla de ruedas, que pudo brillar y dar el nombre del ganador del premio tan esperado. O se pudo ver de nuevo juntos a tres grandes artistas en el 50 aniversario de una de sus mejores películas y otros muchos momentos de belleza y valores que quedaron ocultados por un desafortunado incidente.</p>
<p style="text-align: justify;">Me costó poder saber quiénes fueron los ganadores en la esperada noche, todo lo que podía ver estaba relacionado con una escena que yo prefería olvidar, pero no fue posible aún hoy varios días después, sigue estando presente. Bien, un comentario no sólo desafortunado sino ofensivo y falto de toda posibilidad de positivación, provocó la no menos desafortunada, inoportuna y ofensiva reacción de una de las personas que más valores parecía atesorar en su vida y en su trabajo, sí ante la ofensa a su esposa se levantó y delante de todo el mundo propinó una bofetada al presentador de la gala.</p>
<p style="text-align: justify;"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/por-un-segundo-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignright wp-image-8014" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/por-un-segundo-300x172.jpg" alt="" width="350" height="200" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/por-un-segundo-300x172.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/por-un-segundo-1024x586.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/por-un-segundo-600x344.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/por-un-segundo-1536x879.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/04/por-un-segundo-2048x1173.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 350px) 100vw, 350px" /></a>Más allá de saber que nunca debió reaccionar así y eso ya lo sabe el protagonista de sobra, me duele y me entristece que sólo se habla de las consecuencias para esta persona, de hecho me temo que su carrera no tenga futuro ya más, con lo que eso supone de perdida para todas ya que es brillante, es creativo, es fascinante su extraordinaria forma de transmitir posibilidades en sus creaciones, pero ya no, ya nadie le va a dejar ser quién es porque de repente ya sólo es ese personaje que propinó un bofetón a alguien en un momento en que le vio todo el mundo. Sin embargo, y el que ofendió sin parar durante todo su monologo a cuantos estaban presentes en directo o a través de los medios, a mí me ofendió en muchos momentos su discurso discriminador, machista, ofensivo, grosero,… y fue durante un buen rato.</p>
<p style="text-align: justify;">Parece que las consecuencias serán, una vez más para aquel a quien ya se ha juzgado rápido sin mirar nada más, sin escuchar,… sin dudar de sus razones y sin admitir sus múltiples disculpas. El que por sus palabras lanzó puñetazos constantes parece que no tiene responsabilidad alguna y podrá continuar sin consecuencias con su vida, tristemente más valorado aún que antes.</p>
<p style="text-align: justify;">Todo ello puede llevarnos a pensar en cómo hubiéramos actuado de estar en esa tesitura, no, ni lo estamos, ni lo estaremos, así que no merece la pena dedicar tiempo a ello, pero sí me gustaría dedicar tiempo de mi vida a evitar estos juicios rápidos en pro de valores universales que por inalcanzables no son motivadores en situaciones cotidianas, todas tenemos claro que la violencia no es la vía, sin embargo: ¿Cómo actúo en mi día a día? ¿Cómo respondo ante algo que me ofende? ¿Cómo me dirijo a las personas que se me acercan para preguntar o pedir algo? ¿Cómo hablo de las personas que me rodean o no y tienen alguna dificultad? … podríamos seguir, ojalá estas escenas nos hagan reflexionar sobre cómo mejorar nuestro entorno, porque sólo desde pequeños gestos podemos lograr verdaderas transformaciones.</p>
<p style="text-align: justify;">Y hay algo que me entristeció y mucho después de todo lo que hemos vivido en estos dos años, como pudo un segundo ensombrecer toda una noche, como dejaron de brillar tantas y tantas luces porque una solo dejó de hacerlo un momento. Esto sucede cada día, sí, somos tan capaces de ver la sombra allí donde brilla el sol, de tal forma que parece que deje de brillar aun estando ahí. Lo mismo hacemos con las personas así que nos cuesta en valor sus posibilidades.</p>
<p style="text-align: justify;">De este triste hecho concluyo, a modo de reflexión, analizar nuestras reacciones en el día a día para evitar que sean muy distintas a lo que esperamos en situaciones concretas, no dejar de ver la luz por una pequeña sobra, no juzgar a nadie por un simple acto, somos mucho más que ese minuto de gloria o de oscuridad.</p>
<p><em>Esther BORREGO<br />
</em><em>Trabajadora Social<br />
</em><em>Barcelona (España)<br />
</em><em>Abril del 2022</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/04/por-un-segundo/">Por un segundo…</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>El silencio no es un monólogo</title>
		<link>https://www.revistare.com/2021/10/el-silencio-no-es-un-monologo/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 Oct 2021 04:56:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[Soledad y silencio]]></category>
		<category><![CDATA[descalcez]]></category>
		<category><![CDATA[diálogo]]></category>
		<category><![CDATA[El silencio no es un monólogo]]></category>
		<category><![CDATA[escucha]]></category>
		<category><![CDATA[Javier Bustamante Enríquez]]></category>
		<category><![CDATA[libertad]]></category>
		<category><![CDATA[monólogo]]></category>
		<category><![CDATA[realidad]]></category>
		<category><![CDATA[Silencio]]></category>
		<category><![CDATA[soledad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Javier BUSTAMANTE</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/10/el-silencio-no-es-un-monologo/">El silencio no es un monólogo</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">El claustro es ese espacio físico y simbólico que es a la vez continente y contenido. Para explicar este sentido tomaré prestada una palabra del catalán que es <em>claus</em>. La palabra <em>claus</em> se traduce como “llaves”. Y las llaves sirven para cerrar y para abrir un espacio y lo que él contiene. Por ejemplo, una habitación, un coche, una caja. Pero también las llaves son las claves o las contraseñas con las que abrimos y cerramos un espacio digital, por ejemplo, una cuenta de correo electrónico o una cuenta de banco <em>on-line</em>. Clau, clave, llave, contraseña, <em>password</em>… todas estas palabras hacen referencia a lo mismo.</p>
<p style="text-align: justify;">Pues si alargamos un poco la palabra <em>claus</em>, tenemos la palabra “claustro”. Un claustro es un espacio aparentemente cerrado, al cual accedían sólo las comunidades que vivían en él y estaba vetado a toda persona ajena a ese grupo humano.</p>
<p style="text-align: justify;">Para quienes vivían en el claustro, estar ahí no era una huida del mundo, un encerrarse. Al contrario, para ellos, cerrar la puerta del claustro tenía el sentido de encerrar afuera al mundo, porque ellos entraban para liberarse de su vida anterior y “abrirse” a la trascendencia. Es así como el claustro, al igual que las llaves, sirve para cerrar y para abrir a la vez.</p>
<p style="text-align: justify;">Este abrirse, para los monjes, tenía una doble vía, la de la soledad y el silencio más personal y la de la vida comunitaria. Cuando estaban cada uno solo en su celda se sabían parte de un grupo, el cual les daba continencia. Y, a la vez, cuando compartían ciertos momentos del día en los espacios y tiempos comunes, no se olvidaban de que seguían siendo ermitaños. Es decir, una cosa no anulaba la otra, sino que la llevaba a plenitud.</p>
<p style="text-align: justify;">Hay otros claustros que no son arquitectónicos y que sirven para gestar o gestionar vida. Como es el claustro materno o el vientre. Aquí evolucionan las primeras células que darán forma y vida a un nuevo ser. O el claustro de profesores, donde se ponen en común las cuestiones importantes de la educación de una escuela. Son espacios y experiencias que se cierran sobre sí para, a su vez, abrirse a la vida.</p>
<p style="text-align: justify;">Partiendo de esta imagen del claustro podemos comprender mejor el germen comunicativo del silencio. Asociamos el hecho de estar en silencio y en soledad a la acción de encerrarnos en un espacio físico. Y está bien, porque una habitación es un buen continente para no dispersarnos o para brindarnos las condiciones físicas de quietud, sosiego, ausencia de ruidos y de distractores externos.</p>
<p style="text-align: justify;">Pensemos, por ejemplo, en un vaso, este sirve para contener el agua. Ese vaso nos ayuda a beber con más facilidad el agua. Sin él mucha se nos escapará de las manos. Un lugar amable y preparado para el silencio y la soledad, nos ayudará a saborear mejor esta experiencia y, si se da el caso, puede contener las emociones cuando estas se desbordan y servir de dique donde se vuelvan a aposentar.</p>
<figure id="attachment_7268" aria-describedby="caption-attachment-7268" style="width: 482px" class="wp-caption alignnone"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/10/silencio-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-7268" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/10/silencio-300x169.jpg" alt="" width="482" height="272" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/10/silencio-300x169.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/10/silencio-1024x576.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/10/silencio-600x338.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/10/silencio-1536x864.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/10/silencio-2048x1152.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 482px) 100vw, 482px" /></a><figcaption id="caption-attachment-7268" class="wp-caption-text">Foto: Javier Bustamante</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Pero, al igual que esos monjes y monjas cuando entran a sus celdas no pierden la dimensión comunitaria, nosotras y nosotros, cuando estamos solos, siempre estamos acompañados. Nos acompaña nuestra sensorialidad, es decir, la información que nos llega a través de nuestros sentidos. Nos acompaña nuestra biografía, toda nuestra vida y la de la cultura que nos ha posibilitado existir. Nos acompañan nuestros pensamientos y emociones. Todo lo que somos está ahí y, de alguna manera, las personas que nos conforman también lo están.</p>
<p style="text-align: justify;">Y, para las personas que creen en la trascendencia, en lo sobrenatural, sea cual fuere su fe, hay un Ser con mayúscula que también nos acompaña.</p>
<p style="text-align: justify;">Ni cuando estamos solos, en realidad lo estamos. Entonces, ¿qué sentido tiene el “aislarnos”? Tiene mucho sentido si concebimos el silencio, no como ausencia de sonido, sino como una capacidad de escucha. El silencio no como una boca que se cierra, sino como un corazón que se abre.</p>
<p style="text-align: justify;">La comunicación real se da sólo si los seres que se comunican abren sus canales para que los pensamientos, los sentimientos, las experiencias se conviertan en una vivencia en común, compartida. Y para que se dé esta apertura, este saber estar con los demás, es necesario saber estar con uno mismo. Aprender a escucharse, no tener miedo a la soledad, saber aburrirse y desde una aparente pasividad observar las maneras en que la vida nos habla.</p>
<p style="text-align: justify;">El silencio no es un fin en sí, sino un medio o un estado del ser que nos mueve a salir de nosotros mismos. Partiendo de esta premisa, todo silencio es comunicativo. El silencio comunica a la persona que lo practica con su realidad y dicha persona se abre a escuchar lo que la realidad le transmite.</p>
<p style="text-align: justify;">No voy a hacer silencio porque sí, como si fuera una meta que alcanzar. El silencio es más una manera de estar, de relacionarme, que implica disponibilidad, renuncia a querer controlar la situación. En estado de silencio confluyen el estar y el ser. Se está en silencio, que es como una cuestión más física. Es decir, vamos reduciendo los estímulos externos y vamos centrándonos en nuestros sentidos y nuestra respiración, para ir recogiéndonos. Pero también se es en silencio, lo cual implica que me permito ser quien soy en ese ámbito recogido de libertad.</p>
<p style="text-align: justify;">Estar en silencio y ser en silencio me ayudan a redimensionar mi existencia y la de todo lo que me rodea, lo cual hace parte de mis circunstancias. Cuando estamos en una habitación a oscuras y de pronto encendemos la luz, descubrimos las cosas que hay en ella y también podemos vernos a nosotros mismos. Todo esto ya estaba antes, a oscuras, sólo que no lo podíamos ver. La luz no transforma la realidad, transforma nuestra mirada sobre la realidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Más o menos es así como actúan la soledad y el silencio en nuestra vida. La iluminan para que podamos captar su profundidad, la perspectiva de los acontecimientos que vivimos, las relaciones de las personas que nos conforman…</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando nos disponemos en soledad y silencio, nos pensamos que entramos en un monólogo donde hablamos con nosotros mismos. En realidad, más que un monólogo, establecemos diálogos imaginarios y controlados por nosotros con las personas y las situaciones que forman parte de nuestra vida. Este control sobre la situación después lo queremos trasladar a las relaciones reales y resulta que las cosas no son como las imaginamos o planeamos y surge le frustración o los malos entendidos en la comunicación.</p>
<p style="text-align: justify;">Si nos percatamos bien, esta frustración nace de que, incluso estando en “silencio” (entre comillas), no escuchamos la realidad. No nos escuchamos ni a nosotros mismos y trasladamos esta sordera a las relaciones. Normalmente nos gusta tener la razón y es frustrante equivocarse o aceptar los propios límites. Pero la práctica del silencio y la soledad tarde o temprano nos ayudan redimensionar la vida y ver que nuestra parte de verdad es complementaria con la de los demás. Y no sólo complementaria, sino necesaria.</p>
<p style="text-align: justify;">Igualmente pasa con la libertad. Mi libertad, limitada como todo mi ser, es complementaria con la limitada libertad de las demás personas y esto las hace interdependientes y necesarias para construir una libertad que redunde en felicidad compartida.</p>
<p style="text-align: justify;">Conforme vamos avanzando en la vivencia del silencio, nos vamos descalzando de todo aquello que nos aleja del suelo, es decir de la realidad. Y esta descalcez se traslada también a las relaciones personales y a nuestra relación con la creación, con la naturaleza. De tal forma que podemos percibirnos como parte de esa creación, en plano de igualdad con todo lo existente. Así se establece una comunicación más de tipo ontológica que nace, precisamente, del silencio. En estado de silencio es más fácil dialogar con la realidad.</p>
<p><em>Javier BUSTAMANTE ENRIQUEZ<br />
</em><em>Poeta<br />
Ciudad de México, México<br />
Octubre de 2021</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/10/el-silencio-no-es-un-monologo/">El silencio no es un monólogo</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Aceptarse a sí mismo, es la base</title>
		<link>https://www.revistare.com/2020/06/aceptarse-a-si-mismo-es-la-base/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 07 Jun 2020 05:00:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[aceptación]]></category>
		<category><![CDATA[Aceptarse a sí mismo es la base]]></category>
		<category><![CDATA[Alfredo Rubio de Castarlenas]]></category>
		<category><![CDATA[Convivencia]]></category>
		<category><![CDATA[existir]]></category>
		<category><![CDATA[realidad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Alfredo RUBIO</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2020/06/aceptarse-a-si-mismo-es-la-base/">Aceptarse a sí mismo, es la base</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Difícil tema el de la «convivencia», eso que todos tanto deseamos y que tan mal llevamos a cabo. Son innumerables los problemas de comunicación que se dan en los pequeños grupos humanos. Y hasta resulta a veces duro convivir cada uno consigo mismo.</p>
<p style="text-align: justify;">Si no somos capaces de coexistir felices unos con otros, en primer término es porque uno no acaba de aceptarse tal y como es. Vale la pena que insistamos en ello, ya que es la base de toda convivencia armoniosa. Me permito, pues, preguntar al posible lector o lectora de estas líneas: ¿De verdad estás conforme con ser quien eres? ¿O querrías ser otra persona más parecida a ésas que por algún motivo admiras o envidias? ¿Aceptas ser como eres o te disgusta?, ¿querrías ser más alto o bajo; de complexión más fuerte o más grácil en vez de tener un poco de tosquedad? ¿Desearías haber nacido en otro país, ser de otra raza, o haber visto la luz en otra época –pasada o futura–? ¿Ser más inteligente o tener algunas dotes de las que careces?</p>
<figure id="attachment_5398" aria-describedby="caption-attachment-5398" style="width: 500px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/04/aceptarse.png"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-5398 size-full" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/04/aceptarse.png" alt="" width="500" height="436" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/04/aceptarse.png 500w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/04/aceptarse-300x262.png 300w" sizes="auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px" /></a><figcaption id="caption-attachment-5398" class="wp-caption-text">«Sólo aceptándote y con gozo de existir,<br />es como no perderás el tiempo en vanas ensoñaciones»<br />(Imagen: Carolyn Pyfrom)</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Si es así, es que no te acabas de aceptar a ti mismo. Entonces, estás desasosegado y mal asentado dentro de tu encarnadura y en tu espíritu, y esa inestabilidad hace imposible la fundamentación de una buena convivencia con los demás.</p>
<p style="text-align: justify;">Saber mirar la «evidencia» de que eres quien eres y con las herencias genéticas de tus padres, o no existirías. Otros padres –de esos países que sueñas o de esa raza que desearías– tendrán otros hijos. A ti no. O eres hijo de tus padres –y de aquel acto de amor concreto– o no existirías. Sólo aceptándote y con gozo de existir, es como no perderás el tiempo en vanas ensoñaciones, y dispondrás de todo él para desarrollar cada vez con mayor alegría, todas tus capacidades que son mucho mayores de las que tú te figuras.</p>
<p style="text-align: justify;">Bueno, ¿y qué? me dirás. Realmente ¿si yo me acepto, habrá más convivencia en el mundo? Con sinceridad, he de reconocer que aunque tú cambies y seas feliz contigo mismo/a, el orbe seguirá siendo desastroso. Pero&#8230; Si tú no cambias, será un poco más terrorífico aún.</p>
<p style="text-align: justify;">Tú puedes ser como el grano de arena en una ostra, que es origen a su alrededor de una perla. Así tú podrás ir creando un ambiente, una perla irisada de paz, de convivencia entre aquellos que tienes a tu alcance. Si hay cada vez más gente como tú, en vez de una ristra de guerras, irá habiendo como un largo collar de perlas esplendentes.</p>
<p style="text-align: justify;">Nadie te va a pedir que hagas más de lo que realmente puedes. Pero ¡oh, si hubiera progresivamente muchos que hicieran todo lo que pudieran, irían produciendo un lago de paz reflejando la belleza azul! Y la cosa es recíproca.</p>
<p style="text-align: justify;">Si uno se esfuerza en aceptar a los demás como son –pues son quienes son o no existirían–, eso hará que me acepte a mí mismo más fácilmente.</p>
<p style="text-align: justify;">Una posible buena convivencia se destruye si yo deseo que, tanto los otros como yo, fuéramos distintos de carácter, con otras características. Sólo a partir de esa cordial aceptación de la realidad, es como podemos, en verdad, ayudarnos mutuamente a corregir nuestros defectos y activar nuestras buenas potencialidades. Sin esta previa mansa y gozosa aceptación de uno y de los demás, no puede desearse ni darse una convivencia feliz y fructífera.</p>
<p style="text-align: justify;">La aceptación humilde de la realidad –y especialmente de la propia– es la argamasa precisa para construir la aldea de la convivencia.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><em> </em></strong><em>Alfredo RUBIO DE CASTARLENAS (1919-1996)</em><strong><em><br />
</em></strong><em>Artículo escrito en 1993</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2020/06/aceptarse-a-si-mismo-es-la-base/">Aceptarse a sí mismo, es la base</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>La dialéctica de los espejos</title>
		<link>https://www.revistare.com/2020/06/la-dialectica-de-los-espejos/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 07 Jun 2020 04:57:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[aceptación]]></category>
		<category><![CDATA[autoestima]]></category>
		<category><![CDATA[Gemma Cánovas Saus]]></category>
		<category><![CDATA[imagen corporal]]></category>
		<category><![CDATA[imagen subjetiva]]></category>
		<category><![CDATA[La dialéctica de los espejos]]></category>
		<category><![CDATA[moda]]></category>
		<category><![CDATA[percepción]]></category>
		<category><![CDATA[presión social]]></category>
		<category><![CDATA[realidad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Gemma CÁNOVAS</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2020/06/la-dialectica-de-los-espejos/">La dialéctica de los espejos</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>La percepción subjetiva de la imagen corporal y la autoestima profunda</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Referirnos a la percepción de la imagen corporal inevitablemente conecta con la imagen que nos devuelven los espejos. Por una parte, el espejo no únicamente en el concepto de espejo físico en el que nos miramos a diario para arreglarnos, sino también aquel tipo de espejo en el que se percibe la imagen de la propia identidad. Así de esta forma interactúa la imagen que el espejo real nos devuelve con el espejo interior que tiene que ver con la percepción subjetiva de cada uno de nosotros, y no siempre los dos devuelven la misma percepción. En esta dialéctica entre el espejo real y el espejo subjetivo se establece la concordancia o disonancia de la propia imagen del cuerpo real que podemos tocar y que analizan los médicos cuando es necesario. El cuerpo real está conectado al cuerpo emocional, prueba de ello es que determinados estados emocionales pueden afectar al organismo y se pueden somatizar las emociones poco elaboradas psicológicamente y que el inconsciente registra.</p>
<figure id="attachment_5429" aria-describedby="caption-attachment-5429" style="width: 300px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/04/espejos-dialectica.jpeg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-5429 size-medium" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/04/espejos-dialectica-300x240.jpeg" alt="" width="300" height="240" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/04/espejos-dialectica-300x240.jpeg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/04/espejos-dialectica-600x480.jpeg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/04/espejos-dialectica.jpeg 721w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-5429" class="wp-caption-text">«Sabemos que la presión tradicional<br />está ejercida hacia las mujeres y<br />hacia las todavía niñas»<br />(imagen: Hans van Reenen)</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Así pues, la imagen que percibimos del propio cuerpo tiene mucho que ver con la autoestima profunda, no con una autoestima superficial que solo contempla la adecuación o inadecuación a unos cánones sociales establecidos, lo que a menudo se llama tener «una buena presencia», sino que tiene que ver con la aceptación global y profunda del ser en toda su dimensión; la esencia de la identidad personal, con el conjunto de creencias, criterios, valores, aprendizaje vital, afán de superación, recorrido vital, limitaciones, etc., siendo conscientes que estamos siempre haciendo un camino evolutivo en el cual los errores y los fracasos forman parte también del proceso de crecimiento personal.</p>
<p style="text-align: justify;">Una parte del discurso social nos muestra imágenes de cuerpos ideales: publicidad, series de TV, revistas del corazón, moda&#8230; Pero en el mundo real la diversidad de cuerpos es tan múltiple como la diversidad de las personas. Estas imágenes sociales ideales, que actualmente se dirigen también a los hombres como posibles consumidores. Pero sabemos que la presión tradicional está ejercida hacia las mujeres y hacia las todavía niñas hasta el punto que muchas madres se quejan de no encontrar en las tiendas ropa infantil a partir de los ocho o nueve años de edad para sus hijas, favoreciendo así la precocidad desconectada de la etapa evolutiva; a veces se pueden observar niñas con tacones o maquilladas para ir por la calle o al colegio sin ser precisamente carnaval. Son manifestaciones de este estado de cosas. Las cirugías estéticas para modificar el volumen del pecho en adolescentes u otro tipo de modificaciones quirúrgicas innecesarias, especialmente en etapas vulnerables del desarrollo, son otro ejemplo de estas influencias que conducen a la no aceptación del cuerpo tal como es y a la idealización de un cuerpo estándar. Esta situación patológica se puede considerar un síntoma social, que asociada a posibles conflictos emocionales, puede dar lugar a trastornos en la alimentación en preadolescentes, adolescentes o también en la vida adulta.</p>
<figure id="attachment_5427" aria-describedby="caption-attachment-5427" style="width: 331px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/04/espejos-dialectica.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-5427 size-bd-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/04/espejos-dialectica-331x219.jpg" alt="" width="331" height="219" /></a><figcaption id="caption-attachment-5427" class="wp-caption-text">«La autoestima profunda &#8230; tiene que ver con<br />la aceptación global del ser en toda su dimensión»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Un ejemplo ilustrativo: una niña a la que llamaré Ingrid, para preservar su identidad, de trece años, se pasaba horas en los probadores de ropa poniendo a prueba la paciencia de su madre, ya que ninguna pieza de ropa le parecía que le quedaba bien, con todas se sentía «fea y gorda» según sus propias palabras, y acostumbraba a volver a casa, después de toda una tarde de tiendas, sin haber adquirido nada. Esta misma jovencita que hacía psicoterapia en mi consulta, le confesaba a su tutora que no se gustaba y ésta profesional, con toda su buena fe para ayudarla, le recomendaba que se situara delante del espejo y se dijera cada día a sí misma: «soy estupenda y soy guapa», pero a pesar de estos esfuerzos, el espejo siempre le devolvía la imagen subjetiva de ella misma, una imagen desvalorizada que no tenía que ver únicamente con su cuerpo físico real, sino con la falta de autovaloración personal profunda en otras áreas de su personalidad como, por ejemplo, el no convencimiento de su potencial creativo, cognoscitivo, capacidad empática hacía los demás, etc., ya que no podía ni destacar tres virtudes suyas cuando se le preguntaba al respecto. Conforme pudo ir superando la percepción distorsionada de sí misma en otros aspectos, en paralelo pudo, también de forma progresiva modificar la imagen corporal.</p>
<p style="text-align: justify;">El concepto de salud, evidentemente, ha de contemplar la salud corporal y esto quiere decir que si hay sobrepeso excesivo que puede afectar a la salud personal se deberán tomar medidas al respecto, al igual que pasa con un peso por debajo de lo recomendable. Esto tiene que ver con cuidarse sin obsesiones, quererse de forma sana y no depender de determinados ideales de belleza impuestos desde el exterior.</p>
<p style="text-align: justify;">El primer espejo que encuentra un recién nacido es la figura materna que le devuelve el sentido de su existencia como sujeto diferenciado. A los seis meses aproximadamente aparece lo que se define en la literatura especializada como la «etapa del espejo» o «alegría delante del espejo»; el niño se alegra cuando encuentra su imagen reflejada y esta alegría tiene que ver con el reconocimiento de su nueva identidad, la base del «yo». Esta misma aceptación y satisfacción del hecho de vivir es la que debemos reencontrar a lo largo de la vida en sus diferentes etapas y no se trata de un narcisismo patológico, es necesario aclararlo, sino de celebrar la propia existencia.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Gemma CÁNOVAS SAUS<br />
</em><em>Psicóloga Clínica-Psicoterapeuta<br />
</em><em>Publicado originalmente en RE catalán núm. 98</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2020/06/la-dialectica-de-los-espejos/">La dialéctica de los espejos</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>El arte de leer la realidad</title>
		<link>https://www.revistare.com/2020/03/el-arte-de-leer-la-realidad-2/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Mar 2020 06:00:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Didascalicon]]></category>
		<category><![CDATA[El arte de leer la realidad]]></category>
		<category><![CDATA[Hugo de San Víctor]]></category>
		<category><![CDATA[Ivan Illich]]></category>
		<category><![CDATA[Javier Bustamante]]></category>
		<category><![CDATA[realidad]]></category>
		<category><![CDATA[realismo]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.revistare.com/?p=5294</guid>

					<description><![CDATA[<p>Javier BUSTAMANTE</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_5340" aria-describedby="caption-attachment-5340" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/03/nenufar-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-large wp-image-5340" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/03/nenufar-1024x680.jpg" alt="" width="660" height="438" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/03/nenufar-1024x680.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/03/nenufar-300x199.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/03/nenufar-600x399.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/03/nenufar-1536x1021.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/03/nenufar-2048x1361.jpg 2048w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/03/nenufar-331x219.jpg 331w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-5340" class="wp-caption-text">Fotografía: Javier Bustamante</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">El <em>Didascalicon </em>es un libro escrito por el francés Hugo de San Victor hacia el año 1128. La didascalia es un término griego que podría traducirse como los «asuntos relacionados a la instrucción, a la didáctica». El <em>Didascalicon </em>es un texto que en la Edad Media pretendía enseñar el arte de la lectura.</p>
<p style="text-align: justify;">En el siglo xx otro gran escritor, Ivan Illich, le dedica un libro, <em>En el viñedo del texto</em>, para comentarlo<em>.</em> Entre sus páginas encontré lo siguiente: «Para el lector monástico, a quien Hugo se dirige, la lectura es una actividad mucho menos fantasmagórica y mucho más carnal: el lector comprende las líneas moviéndose según su latido, las recuerda recuperando su ritmo, y piensa en ellas como si las colocara en su boca y las masticara».</p>
<p style="text-align: justify;">Para Hugo de San Victor la lectura se encarna, se incorpora y se hace movimiento. En el párrafo que destaco, Ivan Illich habla de tres acciones: comprender –moviéndose según su latido–; recordar –recuperando el ritmo–, y pensar –masticando las palabras o las ideas. ¡Toda una visión vitalista!</p>
<p style="text-align: justify;">Asociar la comprensión al latido nos acerca a los sentimientos. Esto es un descentrar de lo racional. Comprender desde la emoción.</p>
<p style="text-align: justify;">El hecho de recordar lo deja en manos del ritmo, como si se tratara de una coreografía. Dicen que recordar es volver a pasar por el corazón, o sea que nos volvemos a encontrar con lo emotivo. Esto no destierra la labor intelectual en absoluto, sino que la asocia al factor emotivo. ¿Quizás un remoto antecedente de la inteligencia emocional?</p>
<p style="text-align: justify;">El acto de pensar lo desplaza a la boca. Pensar es masticar, rumiar. Las mandíbulas, la lengua, los dientes y la salivación intervienen en este pensar.</p>
<p style="text-align: justify;">Hugo de San Victor compartió época con otro grande pensador: Alberto Magno para quien la naturaleza y la realidad es un libro para leer, del cual podemos aprender siempre. Alberto Magno también sabe moverse sobre el terreno de las «interrelaciones». Todo nos habla o nos hace referencia a todo.</p>
<p style="text-align: justify;">Algunos dicen que la Edad Media fue oscura, pero hay mucho por descubrir en ella. No sólo en las esferas llamadas cultas, sino en la vida cotidiana de la gente y en muchos aspectos sociales. Es una edad de la humanidad que, como todas, está llena de matices, que si la revisamos, veremos que desprende mucha luz.</p>
<p style="text-align: justify;">Comprender, recordar y pensar. Estos tres movimientos son importantes para Hugo en el momento de leer. Si queremos leer la realidad, ¡qué importantes son estos tres movimientos!</p>
<p style="text-align: justify;">Si soy capaz de moverme siguiendo el latido de lo que sucede en mi familia, en mi entorno y en mi sociedad, entonces puedo mirar con otros ojos lo que acontece.</p>
<p style="text-align: justify;">Si al recordar, al evocar los sucesos que originaron mi existir o las condiciones que sustentan mi presente soy capaz de leer el ritmo, el fluir que los ha hecho posibles, entonces puedo situarme en este presente de una forma más certera, más humilde y también orgànica.</p>
<p style="text-align: justify;">Si puedo degustar, saborear y digerir aquello que está siendo, aquello que soy, puedo descubrir cómo me nutre la realidad, cómo hay un continuo entre lo que sucede «fuera» de mí y «dentro de mí». No hay discontinuidad. Formo parte de lo que me rodea.</p>
<p style="text-align: justify;">¡Qué importante es saber leer! Leer la realidad también es un arte y, como tal, hay que aprender a practicarla. Eso lleva años… Una lectura atenta de la realidad nos ayuda a encarnarla, sintonizar con su latido, intuir sus ritmos y masticarla hasta digerirla. En definitiva, sentirnos parte de esa realidad.</p>
<p><em>Javier BUSTAMANTE ENRIQUEZ</em><br />
<em>Poeta</em><br />
<em>Ciudad de México (México)</em><br />
<em>Marzo de 2020</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2020/03/el-arte-de-leer-la-realidad-2/">El arte de leer la realidad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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