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	<title>realismo | Revista RE Castellano</title>
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	<description>Revista de pensamiento y opnión</description>
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	<title>realismo | Revista RE Castellano</title>
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		<title>Historias de la historia</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 07 Jun 2026 04:58:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[historias]]></category>
		<category><![CDATA[Historias de la historia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Javier BUSTAMANTE</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/06/historias-de-la-historia-2/">Historias de la historia</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_25401" aria-describedby="caption-attachment-25401" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/04/DSC08924-scaled.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="size-large wp-image-25401" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/04/DSC08924-1024x680.jpg" alt="" width="660" height="438" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/04/DSC08924-1024x680.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/04/DSC08924-300x199.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/04/DSC08924-1536x1019.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/04/DSC08924-2048x1359.jpg 2048w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/04/DSC08924-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/04/DSC08924-1320x876.jpg 1320w" sizes="(max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-25401" class="wp-caption-text">Fotografía: Javier Bustamante</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Ante un hecho histórico, cuando es vivido por varias personas, este se percibe de manera poliédrica. Es decir, puede ser captado desde distintos ángulos de vista, dependiendo de la implicación de los afectados. Estos agentes implicados después se convierten en fuentes históricas, de las cuales se desprenden datos. Con el tiempo estos datos sirven para “re-construir” la historia.</p>
<p style="text-align: justify;">En toda esta cadena que va desde la génesis del hecho histórico hasta su re-construcción pasado el tiempo, muchas veces, si no es que siempre, se van produciendo modificaciones que nos alejan de la “verdad” de lo acontecido.</p>
<p style="text-align: justify;">Recordemos el cuento aquel que habla de cinco personas ciegas, las cuales, a manera de experimento, son acercadas a palpar un elefante. Cada una toca una parte del elefante. Después son invitadas a hablar sobre qué es un elefante. Imaginemos la variedad de respuestas que dan conforme a la parte que les tocó apreciar. La experiencia del que tocó una pata habrá sido muy distinta del que tocó la oreja o la trompa… Cada uno tiene una percepción del elefante conforme a lo que sus sentidos le han dicho de aquella parte a la cual tuvo acceso.</p>
<p style="text-align: justify;">Ante un hecho, de la naturaleza que sea, cuando somos varios los testigos o actores de tal acontecimiento, cada uno podemos ofrecer una versión muy diferente. Los filtros con los que lo percibamos pueden ir desde nuestra edad, cultura, aptitudes físicas, manera de pensar, posición física desde donde lo percibamos, con un largo etcétera de condicionantes.</p>
<p style="text-align: justify;">Ante una “Historia” se desarrollan muchas historias, tantas como personas sean sus protagonistas o historiadores. E, incluso en ocasiones, con puntos de vista tan diferentes que podría pensarse que no han vivido el mismo acontecimiento.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta reflexión me la ha despertado la lectura del libro <em>De América a Europa. Cuando los indígenas descubrieron el Viejo Mundo (1493-1892)</em> (Fondo de Cultura Económica: Ciudad de México, 2017). Su autor, Éric Taladoire, se da la tarea de contar quiénes fueron esos amerindios que llegaron hasta Europa a partir de la primera expedición de Colón a las “Indias”. Numerosas travesías a lo largo de cuatro siglos transportaron habitantes nativos del Nuevo Mundo en calidad de caciques y nobles indígenas, testimonios del mundo encontrado, curiosidades e intérpretes, familias mixtas, esclavos y sirvientes…</p>
<p style="text-align: justify;">Muchas y muchos murieron en las travesías, otros no duraban más de un año en el Viejo Continente. Podemos imaginarnos del terror de encontrarse en un mundo extraño: enfermedades nuevas, otros climas y alimentos, una lógica de vida diferente. Todo esto, sin duda, producía una baja de defensas haciéndoles proclives a enfermarse de cualquier cosa y morir. Morir de tristeza, ¿por qué no?</p>
<p style="text-align: justify;">Cada una y cada uno, si se les concediera la palabra más de cinco siglos después, nos “hablaría de la feria, según le fue en ella”. ¡Cuántas historias alimentan la historia! Escuchar a todos los protagonistas nos da una versión más completa, más compleja y también más humilde. Cuando se habla de la “historia oficial” de algo, se tiende a excluir todo aquello que haga perder la coherencia e intereses de ese discurso oficial.</p>
<p style="text-align: justify;">La historia pertenece a todas y todos. Por lo mismo, escucharla y conocerla implica escucharnos y conocernos.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Javier BUSTAMANTE ENRIQUEZ</em><br />
<em>Psicólogo social</em><br />
<em>Querétaro (México)</em><br />
<em>Mayo de 2026</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/06/historias-de-la-historia-2/">Historias de la historia</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>No preciso ser condesa</title>
		<link>https://www.revistare.com/2024/09/no-preciso-ser-condesa/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Leticia Soberón]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Sep 2024 16:59:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ciencias religiosas]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[Alfredo Rubio de Castarlenas]]></category>
		<category><![CDATA[alma]]></category>
		<category><![CDATA[humildad]]></category>
		<category><![CDATA[inmortalidad]]></category>
		<category><![CDATA[No preciso ser condesa]]></category>
		<category><![CDATA[realismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Alfredo RUBIO</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/09/no-preciso-ser-condesa/">No preciso ser condesa</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">[<em>En la relación con eso que en diferentes contextos se ha llamado «Dios», ese Ser con mayúscula que nos creó y nos mantiene existiendo, tarde o temprano tomamos mayor conciencia de la total asimetría entre su su grandeza -su Ser Absoluto- y  nuestra pequeñez, nuestra contingencia. Para hacer más llevadera esa vivencia de la desproporción entre ambos, y reducir la propia incomodidad por ser limitado, el ser humano ha recurrido a la idea de que tiene en sí mismo una parte de eternidad. No por el principio -empezó a existir- pero sí por el final: no morirá porque su alma no muere. Pero desde el punto de vista del mensaje de Jesús, no hace falta recurrir a esa idea. El siguiente texto es una parábola que explica por qué no es necesario intentar ponerse al nivel de Dios para relacionarse con Él.</em>]
<p style="text-align: center;"><strong>* * *</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Imaginemos<strong> a un rey</strong> que pretende <strong>amar a una mujer</strong>, súbdito, <strong>no aristócrata</strong>. Y que ella, conmovida y conmocionada, <strong>incapaz de aceptar</strong> <strong>ese amor </strong>tan sorprendente, le dijera:</p>
<p style="text-align: justify;">—»<em>Majestad, <strong>sois de mayor rango que yo</strong>; si yo accediera <strong>siendo lo que soy</strong>, el gran don que me haríais <strong>me anonadaría</strong> de tal manera que habría de quedar <strong>esclava vuestra por siempre</strong>. Trataríais de elevarme con vuestro amor a altura parecida a la vuestra en la cual, <strong>me encontraría extraña</strong>, desplazada y al final, el amor se acabaría. Hacedme, majestad, <strong>primero condesa</strong> y así, de igual a igual en ser de dignidad aristocrática, podré <strong>responder con dignidad</strong> a vuestra llamada de amor».</em></p>
<p style="text-align: justify;">Esto es lo que han hecho las gentes de nuestra cultura al afirmar que <strong>el alma es inmortal</strong>. Ya que no es increada, si al menos es <strong>eviterna</strong> (no muere), se encontraría <strong>parecida en algo ya a Dios</strong>. Así, “de igual a igual” <strong>en la inmortalidad</strong> hacia el <strong>futuro</strong>, dicen que sí aceptan amar y ser amados por Dios.</p>
<p style="text-align: justify;">¡No! <strong>No preciso ser condesa</strong>. Puedo<strong> amar y ser amado</strong> por un Dios increado e inmortal <strong>siendo yo contingente</strong>, es decir, creado y muriente. Ni esta manera gratuita de amarme Dios –que me creó– me hace esclavo, ni es motivo de que el amor a Él se le acabe (ni a mí tampoco) sino al contrario, es el <strong>motor más fuerte del amor eterno</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">La “<strong>humilde humildad</strong>” es saberse y <strong>aceptarse contingente</strong>, <strong>no sólo de pasado</strong>, sino <strong>de futuro también</strong>: es decir, ser mortal. En consecuencia, la <strong>persona humilde es reina</strong>, <strong>rey, en el Reino de Dios</strong>. Está enseñoreado en su realidad, con toda sencillez y alegría; habita su cuerpo y su tiempo sin la perpetua incomodidad de quien añora otro rango.</p>
<p>&nbsp;</p>
<figure id="attachment_18126" aria-describedby="caption-attachment-18126" style="width: 338px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/09/ai-generated-8739073_1280.jpg"><img decoding="async" class=" wp-image-18126" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/09/ai-generated-8739073_1280-200x300.jpg" alt="La persona humilde se acepta como es" width="338" height="507" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/09/ai-generated-8739073_1280-200x300.jpg 200w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/09/ai-generated-8739073_1280-682x1024.jpg 682w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/09/ai-generated-8739073_1280.jpg 853w" sizes="(max-width: 338px) 100vw, 338px" /></a><figcaption id="caption-attachment-18126" class="wp-caption-text"><em>No precisa ser condesa para que el rey la ame           (Foto Enoch111 Pixabay)</em></figcaption></figure>
<h4 style="text-align: justify;">Otro ejemplo</h4>
<p style="text-align: justify;">El ser humano, cuando <strong>se cree distinto</strong> de lo que en realidad es, se parece a los <strong>astronautas</strong> que, para vivir en un planeta ajeno y no adecuado al humano, habrían de construir <strong>con enorme esfuerzo</strong>,<strong> hábitats</strong> en los que pudieran desenvolverse.</p>
<p style="text-align: justify;">Pues bien, a la persona humilde –humilde, al estar <strong>contenta con su real existencia</strong>, todo este mundo se le descubre óptimo para sí y se desenvuelve en él <strong>con armonía y gozo</strong>. Al saber que no somos dioses, no le pide ni al mundo ni a los demás más de lo que le corresponde. En el fondo, todo el que no está contento es que se cree un semidios. La razón es contingente. La vida tiene límites. Hasta el amor es contingente. No hay planes ni amores absolutos. las utopías no se dan <strong>aquí sino cosas limitadas</strong>. Para algunos el amor es el último reducto en que quieren conectar orgullosamente con Dios. <strong>Eso no resta dignidad humana</strong>, que <strong>no está en el sentir que se tiene alma inmortal</strong>.</p>
<p><em>Alfredo RUBIO de CASTARLENAS<br />
</em><em>Sacerdote y médico<br />
</em><em>Madrid, 7 de julio de 1983</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/09/no-preciso-ser-condesa/">No preciso ser condesa</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>El arte de leer la realidad</title>
		<link>https://www.revistare.com/2020/03/el-arte-de-leer-la-realidad-2/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Mar 2020 06:00:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Javier BUSTAMANTE</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2020/03/el-arte-de-leer-la-realidad-2/">El arte de leer la realidad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_5340" aria-describedby="caption-attachment-5340" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/03/nenufar-scaled.jpg"><img decoding="async" class="size-large wp-image-5340" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/03/nenufar-1024x680.jpg" alt="" width="660" height="438" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/03/nenufar-1024x680.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/03/nenufar-300x199.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/03/nenufar-600x399.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/03/nenufar-1536x1021.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/03/nenufar-2048x1361.jpg 2048w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/03/nenufar-331x219.jpg 331w" sizes="(max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-5340" class="wp-caption-text">Fotografía: Javier Bustamante</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">El <em>Didascalicon </em>es un libro escrito por el francés Hugo de San Victor hacia el año 1128. La didascalia es un término griego que podría traducirse como los «asuntos relacionados a la instrucción, a la didáctica». El <em>Didascalicon </em>es un texto que en la Edad Media pretendía enseñar el arte de la lectura.</p>
<p style="text-align: justify;">En el siglo xx otro gran escritor, Ivan Illich, le dedica un libro, <em>En el viñedo del texto</em>, para comentarlo<em>.</em> Entre sus páginas encontré lo siguiente: «Para el lector monástico, a quien Hugo se dirige, la lectura es una actividad mucho menos fantasmagórica y mucho más carnal: el lector comprende las líneas moviéndose según su latido, las recuerda recuperando su ritmo, y piensa en ellas como si las colocara en su boca y las masticara».</p>
<p style="text-align: justify;">Para Hugo de San Victor la lectura se encarna, se incorpora y se hace movimiento. En el párrafo que destaco, Ivan Illich habla de tres acciones: comprender –moviéndose según su latido–; recordar –recuperando el ritmo–, y pensar –masticando las palabras o las ideas. ¡Toda una visión vitalista!</p>
<p style="text-align: justify;">Asociar la comprensión al latido nos acerca a los sentimientos. Esto es un descentrar de lo racional. Comprender desde la emoción.</p>
<p style="text-align: justify;">El hecho de recordar lo deja en manos del ritmo, como si se tratara de una coreografía. Dicen que recordar es volver a pasar por el corazón, o sea que nos volvemos a encontrar con lo emotivo. Esto no destierra la labor intelectual en absoluto, sino que la asocia al factor emotivo. ¿Quizás un remoto antecedente de la inteligencia emocional?</p>
<p style="text-align: justify;">El acto de pensar lo desplaza a la boca. Pensar es masticar, rumiar. Las mandíbulas, la lengua, los dientes y la salivación intervienen en este pensar.</p>
<p style="text-align: justify;">Hugo de San Victor compartió época con otro grande pensador: Alberto Magno para quien la naturaleza y la realidad es un libro para leer, del cual podemos aprender siempre. Alberto Magno también sabe moverse sobre el terreno de las «interrelaciones». Todo nos habla o nos hace referencia a todo.</p>
<p style="text-align: justify;">Algunos dicen que la Edad Media fue oscura, pero hay mucho por descubrir en ella. No sólo en las esferas llamadas cultas, sino en la vida cotidiana de la gente y en muchos aspectos sociales. Es una edad de la humanidad que, como todas, está llena de matices, que si la revisamos, veremos que desprende mucha luz.</p>
<p style="text-align: justify;">Comprender, recordar y pensar. Estos tres movimientos son importantes para Hugo en el momento de leer. Si queremos leer la realidad, ¡qué importantes son estos tres movimientos!</p>
<p style="text-align: justify;">Si soy capaz de moverme siguiendo el latido de lo que sucede en mi familia, en mi entorno y en mi sociedad, entonces puedo mirar con otros ojos lo que acontece.</p>
<p style="text-align: justify;">Si al recordar, al evocar los sucesos que originaron mi existir o las condiciones que sustentan mi presente soy capaz de leer el ritmo, el fluir que los ha hecho posibles, entonces puedo situarme en este presente de una forma más certera, más humilde y también orgànica.</p>
<p style="text-align: justify;">Si puedo degustar, saborear y digerir aquello que está siendo, aquello que soy, puedo descubrir cómo me nutre la realidad, cómo hay un continuo entre lo que sucede «fuera» de mí y «dentro de mí». No hay discontinuidad. Formo parte de lo que me rodea.</p>
<p style="text-align: justify;">¡Qué importante es saber leer! Leer la realidad también es un arte y, como tal, hay que aprender a practicarla. Eso lleva años… Una lectura atenta de la realidad nos ayuda a encarnarla, sintonizar con su latido, intuir sus ritmos y masticarla hasta digerirla. En definitiva, sentirnos parte de esa realidad.</p>
<p><em>Javier BUSTAMANTE ENRIQUEZ</em><br />
<em>Poeta</em><br />
<em>Ciudad de México (México)</em><br />
<em>Marzo de 2020</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2020/03/el-arte-de-leer-la-realidad-2/">El arte de leer la realidad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Todo es posible</title>
		<link>https://www.revistare.com/2020/02/todo-es-posible/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Natàlia Plá]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Feb 2020 05:56:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Realismo existencial]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[mal]]></category>
		<category><![CDATA[Natàlia Plá]]></category>
		<category><![CDATA[realismo]]></category>
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		<category><![CDATA[todo es posible]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Natàlia PLÁ</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2020/02/todo-es-posible/">Todo es posible</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Vaya por delante que el título de este artículo no va teñido de optimismo. Más bien se trata de ese realismo que mira la cara más fea de la vida porque también forma parte de ella.</p>
<p style="text-align: justify;">«Los hombres normales no saben que todo es posible». Con esta frase de David Rousset, Hannah Arendt enmarcó el tercer volumen de su obra <em>Los orígenes del totalitarismo</em>. Y tal vez no encontremos expresión más certera para calificar esa especie de incredulidad que nos embarga al oír ciertas noticias en los medios de comunicación. No deja de resultar sorprendente que la descripción de una barbarie ocurrida hace décadas, pueda trasladarse con gran adecuación a otra que salta a la luz años después.</p>
<p style="text-align: justify;">El delirio ideológico de los dirigentes totalitarios llevó a estos a experiencias que, tal vez la imaginación humana podía haber esbozado, pero que, ciertamente, la actividad humana no había llegado a realizar. Arendt afirma que del «todo está permitido» nihilista se pasa al «todo es posible» totalitario. Lo que se rebela contra el sentido común no es el principio nihilista, sino el «todo es posible» que «la gente normal» no acepta. Porque intentamos comprender elementos que superan nuestra capacidad de comprensión. Intentamos clasificar como criminal algo para lo que no había sido concebida tal categoría que, de hecho, se le queda pequeña.</p>
<p style="text-align: justify;">La sensación de incomprensión, de impotencia ante lo que nos parece imposible, nos desarma ante esa realidad y casi nos ganan la partida cuando, por considerarlo absurdo, nos enredams en discusiones fútiles y mermamos nuestra atención hacia eso hechos, con una escondida convicción de que eso nunca puede pasar a nuestro alrededor: eso solo lo usan los medios de comunicación para dar titulares, eso solo pasa en las películas&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Pero sí pasa. Y en todas partes.</p>
<figure id="attachment_5223" aria-describedby="caption-attachment-5223" style="width: 388px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/02/Joan-Grané-Editotrial-RE-103-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-5223" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/02/Joan-Grané-Editotrial-RE-103-300x225.jpg" alt="" width="388" height="291" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/02/Joan-Grané-Editotrial-RE-103-300x225.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/02/Joan-Grané-Editotrial-RE-103-1024x768.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/02/Joan-Grané-Editotrial-RE-103-600x450.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/02/Joan-Grané-Editotrial-RE-103-1536x1152.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/02/Joan-Grané-Editotrial-RE-103-2048x1536.jpg 2048w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/02/Joan-Grané-Editotrial-RE-103-90x68.jpg 90w" sizes="auto, (max-width: 388px) 100vw, 388px" /></a><figcaption id="caption-attachment-5223" class="wp-caption-text">Fotografía: Joan Grané</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">El hombre como sujeto capaz de hacer el mal posee una fuerza que no puede menospreciarse. Sin ser tremendistas, sí hay que ser sagaces al detectar en nuestra sociedad elementos que potencian esa capacidad de mal inherente a la condición humana. Como cuenta el relato, el ser humano tiene dos lobos dentro de sí y vencerá aquel a quien alimentemos mejor. Nuestra capacidad de bien y nuestra capacidad de mal no son ajenas a lo que hagamos con respecto a ellas.</p>
<p style="text-align: justify;">El realismo —y la lucidez que comporta— es, posiblemente, uno de los mayores enemigos que puede tener toda ideología que atente contra la dignidad humana. El respeto hacia esta implica el reconocimiento de sus semejantes, algo que dichas ideologías no pueden tolerar, puesto que rompe los fundamentos de su estructura. Una sociedad de seres humanos ajenos los unos a los otros, favorece la gestación de actitudes y acciones delirantes que agreden directamente a la persona y su dignidad. Una sociedad de personas fundamentada en la fraternidad existencial se vacuna, al menos, contra ciertas maldades.</p>
<p style="text-align: justify;">No caigamos en la ingenuidad de pensar que ciertas cosas «no son posibles». Demasiados seres humanos de este mundo —reales— están sufriendo porque nuestra lógica —ideal— no da crédito a lo ve y oye, y eso nos hace quedarnos quietos. Mientras nos preguntamos si eso es posible, millones de personas sufren irreparablemente.</p>
<p><em>Natàlia PLÁ<br />
</em><em>Acompañante filosófica<br />
</em><em>Febrero de 2020 </em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2020/02/todo-es-posible/">Todo es posible</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Silencio para el encuentro</title>
		<link>https://www.revistare.com/2020/01/silencio-para-el-encuentro/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Jan 2020 05:56:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[Soledad y silencio]]></category>
		<category><![CDATA[abandono]]></category>
		<category><![CDATA[apertura]]></category>
		<category><![CDATA[escucha]]></category>
		<category><![CDATA[Javier Bustamante]]></category>
		<category><![CDATA[realismo]]></category>
		<category><![CDATA[reposo]]></category>
		<category><![CDATA[Silencio]]></category>
		<category><![CDATA[Silencio para el encuentro]]></category>
		<category><![CDATA[sintonía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Javier BUSTAMANTE</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2020/01/silencio-para-el-encuentro/">Silencio para el encuentro</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p class="Cuerpo" style="text-align: justify;"><b><span lang="ES-TRAD">Silencio para el encuentro</span></b></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD">El silencio implica escucha, apertura, pasión, sintonía, reposo, abandono… Actitudes que requieren, más que búsqueda: encuentro. </span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD">Cuando escucho me desnudo de mi voz propia y me dejo arropar por la voz de la realidad. Esta escucha me aporta porosidad ante la existencia: las barreras se ablandan, los límites se convierten en posibilidades, no en imposibilidades. </span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD">Cuando escucho, instantáneamente tomo consciencia de la respiración. A cada inhalación noto cómo estoy habitando en mí mismo y se establece una conexión con lo que me rodea. Es como si me depositara en el aquí y el ahora para que la vida me toque, me salga al encuentro. Si voy ahondando en la respiración llego a un estado de conmoción que conduce a la vulnerabilidad. </span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD">Escuchar me vuelve vulnerable, consciente de lo falible que puedo ser y, por tanto, respetuoso con la vida: humilde. La escucha me postra en tierra.</span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD"> </span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD">Cuando estoy expuesto al ruido, el cuerpo se contrae, se tensa, se pone a la defensiva. Por el contrario, cuando estoy en condiciones de silencio o en actitud de silencio, todo mi ser se relaja: se abre. Es como un poro que puede poner en comunicación el afuera y el adentro, creando la homeostasis necesaria para vivir. </span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD">El silencio, cuando salgo a él y me expongo a sus efectos, me torna un ser “abriente”. No abierto, que sería un estado conclusivo, sino abriente, es decir en constante apertura. Como esas flores que abren y cierran durante la jornada según sea su naturaleza. Hay algunas que abren sus pétalos de noche y exhalan su perfume. En cambio hay otras que necesitan del calor del sol para incorporarse e, incluso, seguir el curso de la luz. </span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD">La apertura conlleva éxodo, migración. Se sale al silencio y ahí se es encontrado.</span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD"> </span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD">Pareciera que pasión es pasividad, sin embargo, en la pasión ¡hay tanta actividad! El silencio no es pasivo. El silencio es vida y, como tal, contiene un gran dinamismo. En silencio me encuentro gozando y sufriendo: porque me encuentro yo. Y si me encuentro yo, esto no me deja indiferente. </span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD">La pasión se asocia al músculo del corazón, que es más que un músculo. Es el lugar simbólico donde se anudan el cuerpo y el alma. Y digo simbólico porque el cuerpo y el alma se ensamblan en todos los órganos, músculos, huesos, fluidos: en cada partícula de mí mismo el alma y el cuerpo están siendo unidad. Incluso más allá: hacia donde se despliega mi alma, el cuerpo la acompaña. </span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD">Siempre soy más allá de mí, el silencio me ayuda a ser consciente de ello. </span></p>
<figure id="attachment_5069" aria-describedby="caption-attachment-5069" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/01/silencio-encuentro-scaled.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-5069 size-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/01/silencio-encuentro-1024x680.jpg" alt="" width="660" height="438" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/01/silencio-encuentro-1024x680.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/01/silencio-encuentro-300x199.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/01/silencio-encuentro-600x398.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/01/silencio-encuentro-1536x1019.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/01/silencio-encuentro-2048x1359.jpg 2048w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/01/silencio-encuentro-331x219.jpg 331w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-5069" class="wp-caption-text">Fotografía: Javier Bustamante Enríquez</figcaption></figure>
<p class="Cuerpo" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD">Si puedo ser más allá de mí (un más allá que es hacia “afuera” y hacia “adentro”), puedo saborear la sintonía con el “Todo”. Sintonía que no significa tener el mismo tono, sino que mi tono, mi densidad, es parte real, consciente, amante, gozosa de ese Todo que me hace ser. </span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD">Silenciarse es situarse en el propio tono, ni más alto ni más bajo (humildad justa), para encontrarse siendo entre todo lo que es y todas y todos los que son. Sintonía que es dinámica, que se adecúa, que se tuerce si es preciso para consonar.</span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD">Sintonizar conmigo mismo: quizás la empresa que requiera del mayor silencio.</span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD"> </span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD">Para que el agua sea cristalina requiere reposo. Cuando se agita, las partículas pesadas que se encontraban en el fondo se dispersan en todas direcciones, enturbiando y confundiendo los planos. Se requiere tiempo y que las circunstancias que causaron agitación disminuyan para que las partículas se sedimenten y el cauce de la vida fluya de nuevo con claridad. </span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD">Como en un ciclo de causa-efecto, silencio y reposo se necesitan mutuamente. Cuando pierdo silencio, he de buscar reposo para que éste brote. Cuando todo es agitación en mí, debo ponerme en reposo para que el silencio me encuentre y pueda ser yo claro para la vida.</span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD">Reposar, tampoco implica pasividad ni estatismo. A veces para que el agua encuentre reposo necesita de un dique que la contenga, que la estanque antes de continuar. Sólo yo puedo ser, de manera activa, ese dique silencioso donde mi vida encuentre un remanso de paz.</span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD"> </span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD">Algunas y algunos místicos hablan de abandono conforme van avanzando en el silencio. ¿Abandono de qué? ¿Abandono de mí mismo? ¿Abandono de lo que no es parte esencial de mí mismo? </span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD">Abandono me suscita varias imágenes: dejar atrás, desalojar, deshabitar… El abandono de sí mismo del que a veces se habla, ¿acaso trae consigo estas acciones? Dejarme atrás, desalojarme, deshabitarme… Posiblemente o seguramente sí, en el sentido de que implica una elección. Este abandono de mí implica un estado de intemperie que me pone en situación de extravío, de salirme del camino (<span class="Ninguno"><i>extra</i></span>: fuera, <span class="Ninguno"><i>vío</i></span> o vía: camino). </span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD">Este abandono-elección de dejar atrás el camino que tenía, tarde o temprano me pone en situación de Encuentro. Fuera de mí soy encontrado. Encontrado por la vida y por mí mismo que soy parte de la vida. Lo cual requiere mucho silencio para poder contemplar y comprender lo que devele ese Encuentro.</span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD"> </span></p>
<p class="Cuerpo"><i><span lang="ES-TRAD">Javier BUSTAMANTE ENRIQUEZ<br />
</span></i><i><span lang="ES-TRAD">Poeta<br />
</span></i><i><span lang="ES-TRAD">Ciudad de México (México)<br />
</span></i><i><span lang="ES-TRAD">Enero de 2020</span></i></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2020/01/silencio-para-el-encuentro/">Silencio para el encuentro</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>El arte acerca a la realidad</title>
		<link>https://www.revistare.com/2019/01/el-arte-acerca-a-la-realidad/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Jan 2019 06:00:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[diálogo entre las artes]]></category>
		<category><![CDATA[El arte acerca a la realidad]]></category>
		<category><![CDATA[Foucault]]></category>
		<category><![CDATA[humildad]]></category>
		<category><![CDATA[Javier Bustamante]]></category>
		<category><![CDATA[Las Meninas]]></category>
		<category><![CDATA[realismo]]></category>
		<category><![CDATA[Velázquez]]></category>
		<category><![CDATA[Wislawa Szymborska]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Javier BUSTAMANTE</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2019/01/el-arte-acerca-a-la-realidad/">El arte acerca a la realidad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Hace algún tiempo vengo pensando que el arte es una forma de conocer la realidad. O, por lo menos, una manera de acercarnos a ella. Una pieza de arte: un leve trazo, una magnífica orquestación, un platillo exquisito, me acercan a la persona que lo ha realizado. Desde este enfoque me está acercando a la realidad, al otro.</p>
<p style="text-align: justify;">Comentando con un amigo pintor sobre las cualidades de <em>Las Meninas</em> de Velázquez, sentí cómo me aproximaba al momento en que estaba siendo pintado. Incluso descubría al genio que estaba detrás de este autor: no solo se trataba de dominar una técnica y componer una escena con mucha brillantez. Había conceptos y sentimientos departiendo en ese lienzo. Cuando Velázquez dio el último trazo a <em>Las Meninas</em>, comenzó un diálogo con los espectadores de su obra. Un diálogo que siglos después sigue vigente. A este diálogo responden diferentes disciplinas: pintores, literatos, historiadores, filósofos y críticos de arte, entre otros.</p>
<p style="text-align: justify;">A cada uno le interpela una cosa distinta. Al historiador le lleva a fijarse en los personajes que intervienen en la escena, las relaciones que hubieron entre ellos, el momento político que se atravesaba, la vida en la corte. Para el pintor su estudio es, sin duda, una buena clase magistral. A más de un literato le ha provocado una buena novela. Algún filósofo, como Michel Foucault, ha desarrollado interesantes ideas sobre la representación de la realdad en el lenguaje, partiendo de interpretaciones de dicho claustro.</p>
<figure id="attachment_3939" aria-describedby="caption-attachment-3939" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/01/pintor.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-large wp-image-3939" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/01/pintor-1024x681.jpg" alt="" width="660" height="439" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/01/pintor-1024x681.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/01/pintor-300x199.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/01/pintor-600x399.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/01/pintor-331x219.jpg 331w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-3939" class="wp-caption-text">Foto: Javier Bustamante</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Parece increíble lo que puede llegar a comunicar una pieza de arte. Es una puerta abierta que invita a querer conocer. Ahora bien, hay que tener siempre presente que la obra no es un cristal totalmente transparente donde se trasluce la realdad, más bien hace la función de filtro, en el buen sentido de la palabra. La personalidad del artista está reflejada en su obra. En lenguaje de hoy podríamos decir que en la obra se puede leer del ADN del autor.</p>
<p style="text-align: justify;">El arte es una forma de conocer la realidad, tanto para el que produce la obra, como para el que después interactúa con ella, siempre y cuando haya una postura humilde. Quien crea ha de tener en cuenta que no nace todo de sí mismo. El artista se vale de lo que tiene, de lo que vive, de lo que sabe hacer y de lo que es él mismo. Y mientras más consciente es de esto, me parece que mayor universalidad puede alcanzar su creación, porque en la medida en que se acerque a su cabal humanidad, se está acercando a la de todos.</p>
<p style="text-align: justify;">En esta revista RE se ha hablado, en algún número, sobre la hermandad que tenemos los seres vivos por el hecho de existir. El artista, cuando profundiza más en su propia humanidad y desde ahí crea, a la vez está profundizando en la humanidad de todos. El mensaje que está emitiendo es más fuerte, incluso, que los medios que está utilizando y entonces se hace accesible a cualquier persona.</p>
<p style="text-align: justify;">Me gustó la manera en que prologa Jerzy Slawomirski la primera edición castellana del libro <em>Paisaje con grano de arena</em>, de la polaca Wislawa Szymborska. Jerzy habla de un grupo de poetas polacos de la postguerra. Poetas de esa segunda mitad del siglo que hicieron frente al vacío dejado por los sistemas filosóficos doctrinarios. Ellos lo hicieron, como escribe él, con «una poesía en que las palabas se refieran a la realidad, y no a la lírica pura, porque en ella las palabras no tienen más referencias que otras palabras. Los breves poemas-tratados filosóficos requerían, por una parte, una reproducción del universo y, por otra, una modificación de los recursos formales. Para ilustrar cómo se solucionó el primer requerimiento, basta con citar a Szymborska: &#8216; &#8230; no hay preguntas más apremiantes/ que las preguntas ingenuas&#8217;.»</p>
<p style="text-align: justify;">Wislawa escribió en 1957, <em>Nada dos veces</em>. Los primeros versos dicen: «Nada sucede dos veces/ y es lo que determina/ que nazcamos sin destreza/ y muramos sin rutina.» Versos más adelante concluye: «Entre sonrisas y abrazos/ verás que la paz se fragua,/ aunque seamos distintos/ cual son dos gotas de agua.» Estos son versos que para mí tienen un realismo muy profundo y que están expresados con la sencillez indispensable. Y los escribió una mujer polaca con una vivencia de postguerra y dictadura. Cosas que yo no he vivido, pero que sin embargo no me alejan de comprender lo que ella ha escrito.</p>
<p style="text-align: justify;">El arte nos acerca a la realidad de varias formas. Nos transporta a lugares, como la fotografía, los medios audiovisuales o la pintura. Nos pone en contacto físico con otras personas, como el baile. Provoca en nosotros emociones y sensaciones, como la música o el cine. Pero lo más importante es que el principal recipiente donde se vierte el arte somos cada uno de nosotras y nosotros. Palpar con ojos humildes una obra de arte nos conecta con mayor veracidad a la experiencia humana de la persona que la creó. Y, por tanto, nos hace ver más claramente la realidad.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Javier BUSTAMANTE</em><br />
<em>Poeta</em><br />
<em>Ciudad de México</em><br />
<em>Enero de 2019</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2019/01/el-arte-acerca-a-la-realidad/">El arte acerca a la realidad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>El arte de leer la realidad</title>
		<link>https://www.revistare.com/2018/10/el-arte-de-leer-la-realidad/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 07 Oct 2018 05:00:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[Alberto Magno]]></category>
		<category><![CDATA[arte de leer]]></category>
		<category><![CDATA[Edad Media]]></category>
		<category><![CDATA[El arte de leer la realidad]]></category>
		<category><![CDATA[Hugo de San Víctor]]></category>
		<category><![CDATA[Ivan Illich]]></category>
		<category><![CDATA[Javier Bustamante]]></category>
		<category><![CDATA[lectura]]></category>
		<category><![CDATA[realismo]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.revistare.com/?p=3755</guid>

					<description><![CDATA[<p>Javier BUSTAMANTE</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2018/10/el-arte-de-leer-la-realidad/">El arte de leer la realidad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_3759" aria-describedby="caption-attachment-3759" style="width: 737px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/10/luz.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-3759" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/10/luz.jpg" alt="" width="737" height="490" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/10/luz.jpg 737w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/10/luz-300x199.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/10/luz-600x399.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/10/luz-331x219.jpg 331w" sizes="auto, (max-width: 737px) 100vw, 737px" /></a><figcaption id="caption-attachment-3759" class="wp-caption-text">Foto: Javier Bustamante</figcaption></figure>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">El <em>Didascalicon</em> es un libro escrito por el francés Hugo de San Víctor hacia el 1128. La didascalia es un término griego que podría traducirse como los “asuntos relacionados a la instrucción”, a la didáctica. El <em>Didascalicon</em> es un texto que en la Edad Media pretendía enseñar el arte de la lectura.</p>
<p style="text-align: justify;">En el siglo XX otro gran escritor, Ivan Illich, le dedica un libro para comentarlo: <em>En el viñedo del texto</em>. Entre sus páginas encontré lo siguiente: “Para el lector monástico, a quien Hugo se dirige, la lectura es una actividad mucho menos fantasmagórica y mucho más carnal: el lector comprende las líneas moviéndose según su latido, las recuerda recuperando su ritmo, y piensa en ellas como si las colocara en su boca y las masticara”.</p>
<p style="text-align: justify;">Para Hugo de San Víctor la lectura se encarna. Se incorpora, se hace movimiento. En el párrafo que destaco, Ivan Illich nos habla de tres acciones: comprender –moviéndose según su latido–; recordar –recuperando el ritmo–, y pensar – masticando las palabras o las ideas. ¡Toda una visión vitalista!</p>
<p style="text-align: justify;">Asociar la comprensión al latido nos acerca a los sentimientos. Esto es un descentrar de lo racional. Comprender desde la emoción.</p>
<p style="text-align: justify;">El hecho de recordar lo deja en manos del ritmo. Como si se tratara de una coreografía. Dicen que recordar es volver a pasar por el corazón. O sea que nos volvemos a encontrar con lo emotivo. Esto no destierra la labor intelectual en absoluto, sino que la asocia al factor emotivo. ¿Quizás un remoto antecedente de la inteligencia emocional?</p>
<p style="text-align: justify;">Al acto de pensar lo desplaza a la boca. Pensar es masticar, rumiar. Las mandíbulas, la lengua, los dientes, la salivación intervienen en este pensar.</p>
<p style="text-align: justify;">Hugo de San Víctor compartió época con otro grande: Alberto el Magno. Para Alberto la naturaleza, la realidad, es un libro sobre el cual leer y del cual podemos aprender siempre. Alberto también sabe moverse sobre el terreno de las “interrelaciones”. Todo nos habla o nos hace referencia a todo.</p>
<p style="text-align: justify;">Para quienes dicen que la Edad Media fue oscura, hay mucho por descubrir en ella. No sólo en las esferas llamadas cultas, sino en la vida cotidiana de la gente y en muchos aspectos sociales. Es una edad de la humanidad que, como todas, está llena de matices. Pero si la revisamos, desprende mucha luz.</p>
<p style="text-align: justify;">Comprender, recordar, pensar. Estos tres movimientos son importantes para Hugo en el momento de leer. Si queremos leer la realidad, ¡qué importantes son también estos tres movimientos!</p>
<p style="text-align: justify;">Si soy capaz de moverme siguiendo el latido de lo que sucede en mi familia, en mi entorno, en mi sociedad, entonces puedo mirar con otros ojos lo que acontece.</p>
<p style="text-align: justify;">Si al recordar, al evocar los sucesos que originaron mi existir o las condiciones que sustentan mi presente, soy capaz de leer el ritmo, el fluir que los ha hecho posibles, entonces puedo situarme en este presente de una forma más certera, más humilde y orgánica también.</p>
<p style="text-align: justify;">Si puedo degustar, saborear, digerir aquello que está siendo, aquello que soy, puedo descubrir cómo me nutre la realidad, cómo hay un continuo entre lo que sucede “fuera de mí” y “dentro de mí”. No hay discontinuidad. Formo parte de lo que me rodea.</p>
<p style="text-align: justify;">¡Qué importante es saber leer! Leer la realidad también es un arte y, como tal, hay que aprender a practicarla. Y eso lleva años&#8230; Una lectura atenta de la realidad nos ayuda a encarnarla, sintonizar con su latido, intuir sus ritmos, masticarla hasta digerirla. En definitiva, sentirnos parte de esa realidad.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Javier BUSTAMANTE ENRIQUEZ</em><br />
<em>Poeta</em><br />
<em>Ciudad de México (México)</em><br />
<em>Octubre de 2018</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2018/10/el-arte-de-leer-la-realidad/">El arte de leer la realidad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>La seriedad del humor</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Natàlia Plá]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Feb 2017 06:56:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Realismo existencial]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Juan Miguel GONZÁLEZ-FERIA. Para planificar con acierto la actividad humana, no olvidemos el humor. Algunos...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_1611" aria-describedby="caption-attachment-1611" style="width: 300px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/02/grifo-TERESA-BOIXADER.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-1611" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/02/grifo-TERESA-BOIXADER-300x199.jpg" alt="" width="300" height="199" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/02/grifo-TERESA-BOIXADER-300x199.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/02/grifo-TERESA-BOIXADER-1024x681.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/02/grifo-TERESA-BOIXADER-600x399.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/02/grifo-TERESA-BOIXADER-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2017/02/grifo-TERESA-BOIXADER.jpg 1181w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-1611" class="wp-caption-text"><em>Fotografía: Teresa Boixader</em></figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;"><strong>Por Juan Miguel GONZÁLEZ-FERIA.</strong> Para planificar con acierto la actividad humana, no olvidemos el humor. Algunos lo desprecian. Piensan que es algo infantiloide, de poca cordura, de un estado de debilidad o de una actitud de escapismo. Puede que en algunas ocasiones sea así; pero, ni mucho menos, solo es así.</p>
<p style="text-align: justify;">Por otra parte —y esto es más hondo—, muchos marginan el humor como si fuese contrario a la seriedad, como si estorbase al tratar de plantear problemas importantes, buscarles solución, hacer proyectos de envergadura, etc. «¡Hay que ser serios en la vida! —arguyen— pues los problemas a afrontar no son cosa de poca monta.» Tienen razón en esto último, pero se equivocan al contraponer humor y seriedad.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo verdaderamente opuesto a la seriedad es la frivolidad, es decir, la ligereza y la superficialidad en la relación con los demás y con el mundo. Y con uno mismo. El desplome de la Modernidad puso al descubierto las actitudes de orgullo racionalista que habían impregnado esta etapa histórica de Occidente; y hoy, en consecuencia, la razón humana se comporta de modo más humilde. Esto es sabido. Pues bien, un orgullo similar puede haberse dado en la voluntad al elaborar proyectos y planes de actuación. En estos casos, se ha partido del presupuesto de una voluntad perfecta y precisa, capaz de prever todo con precisión y de alcanzar con exactitud los planes que ella elabore. La actitud severa y preocupada de muchos profesionales y de los representantes (ellos y ellas) de la autoridad hoy —jueces, políticos, catedráticos, financieros y otros—, así parece indicarlo; sus mismos trajes y vestimentas de colores negros o grises oscuros por lo general y de corte tan sobrio y austero; los muebles de que se rodean y los edificios en los que ejercen sus profesiones, refuerzan esta apreciación.</p>
<p style="text-align: justify;">El humor sano y adulto, la sonrisa madura, es una actitud humilde, verdaderamente coherente con la realidad. Al contemplar la magnitud de los temas y problemas a acometer y compararlos con nuestras capacidades y fuerzas, surge el humor como parte integrante y necesaria para tener una actitud inteligente y acertada. El humor es fruto del reconocimiento veraz de los límites del ser humano y de las cosas. El humor, la sonrisa sabia, ayudan a comprender la verdad de las situaciones en que nos hallamos y facilita que acometamos las acciones necesarias para vivir con dignidad. Por ello, el humor está ligado a la esperanza. El humor debe dejar de ser la cenicienta. ¡Deberían de cultivarlo todos los responsables sociales de cualquier área! Todos saldríamos ganando; serían más acertadas sus decisiones y actuaciones, más concordes con lo que es realmente el hombre y la sociedad; y con sus anhelos.</p>
<p style="text-align: justify;"><em><br />
Juan Miguel GONZÁLEZ-FERIA</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Formador jubilado, Madrid</em><em><br />
</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2017/02/la-seriedad-del-humor/">La seriedad del humor</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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