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	<title>tolerancia | Revista RE Castellano</title>
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	<description>Revista de pensamiento y opnión</description>
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	<title>tolerancia | Revista RE Castellano</title>
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		<title>Fundamentos para la convivencia</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Elena Giménez]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 Mar 2024 05:58:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
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		<category><![CDATA[Francesc Xavier Altarriba]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Francesc Xavier ALTARRIBA</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/03/fundamentos-para-la-convivencia/">Fundamentos para la convivencia</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Entendemos por valores aquellos principios que, si son individuales y personales, rigen la vida de una persona y, si son colectivos, definen, identifican y cohesionan una sociedad. No obstante, cuando hablamos de valores, hacemos referencia a un concepto polisémico; es decir, pueden referirse a conceptos sinónimos e, incluso, antitéticos, variando, al mismo tiempo, en intensidad, amplitud y preferencia. La escala de valores de una persona o comunidad implica priorización teórica, que se hace práctica con la implicación.</p>
<p style="text-align: justify;">Fundamentalmente, los &#8216;guardianes&#8217; de los valores han sido: religiones, políticos, filósofos, pedagogos y militares. Actualmente, religiones y militares ceden protagonismo a <span style="font-style: normal !msorm;"><em>influencers</em></span>, &#8216;famosos&#8217; y medios de comunicación.</p>
<figure id="attachment_13390" aria-describedby="caption-attachment-13390" style="width: 354px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/redes-sociales.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-13390" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/redes-sociales-300x200.jpg" alt="" width="354" height="236" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/redes-sociales-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/redes-sociales-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/redes-sociales.jpg 1280w" sizes="(max-width: 354px) 100vw, 354px" /></a><figcaption id="caption-attachment-13390" class="wp-caption-text">«A modo de resumen: vivimos con iguales<br />(las redes sociales lo confirmen), muchos de ellos, <br />desconocidos, que desearíamos conocer pero<br />no sabemos cómo (aislamiento estructural).» <br />Fotografía: Gerd Altmann en pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">La socialización adolescente, que se vertebraba en la familia, ahora lo hace entre y mediante, las &#8216;redes sociales&#8217;. El mundo físico convive con el virtual. La tentación de compensar las frustraciones reales en el mundo virtual es muy fuerte. La convivencia entre los jóvenes es fundamentalmente entre ellos y los avatares tecnológicos. El código comunicacional y la identificación como referentes es entre ellos. Con la familia existe a menudo la distancia tecnológica y la percepción de un futuro muy diferente al de sus progenitores. La tecnología expulsa constantemente profesiones y puestos de trabajo que no serán necesarios y serán sustituidos por I.A. y robótica.</p>
<p style="text-align: justify;">Se incide con la tendencia social actual hacia el individualismo, por desencanto político y el escepticismo, frente a una solidaridad a menudo expresada como vector publicitario, como producto de marketing con valores, o sencillamente, como pornografía sentimental. La proliferación de algunas ONG poco transparentes, que se hacen la competencia entre ellas y que –al contrario de las grandes corporaciones, producto de fusiones para ser más eficientes y competitivas– difícilmente se fusionan, con el fin de conservar una estructura más económica que identitaria, como <span style="font-style: normal !msorm;"><em>modus vivendi</em></span> de sus miembros.</p>
<p style="text-align: justify;">El cambio brusco entre una educación primaria y secundaria, basada en conceptos que teóricamente cotizan al alza, tales como: cooperación, centros de interés, trabajo por competencias, reconocer el tiempo diferencial de aprendizaje por parte del alumnado, el &#8216;talismán político&#8217; de la escuela inclusiva&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">A pesar de todo, la <strong>disciplina</strong> no se contempla con buenos ojos. La cultura del esfuerzo pertenece al pasado; la motivación externa permanente, es el sustituto de la vocación, que tan poco se cultiva&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Por el contrario, cuando se produce el primer contacto con la Universidad, el escenario es el contrario. Se recibe al alumno con un &#8216;examen de selectividad&#8217;, tan poco útil (lo pasan el 97%, pero la nota de corte por facultades &#8216;faculta&#8217; sustituir la vocación por unos &#8216;dígitos&#8217;, obtenidos por un método artificioso&#8230;) como peligroso e instrumental. Todavía, en lo referente a la enseñanza primaria y secundaria, es muy preocupante el bullying y el elevado fracaso escolar, lo que cuestiona de arriba abajo el sistema educativo. Prevemos situaciones muy conflictivas y peligrosas fruto de la Ley &#8216;trans&#8217;, la identificación psicológica de género, la definición fisio-anatómica sexual y el rol social consecuente, no son temas políticos, sino científicos. Malo cuando los políticos hacen intrusismo científico, sorprendentemente legal, pero éticamente ilegítimo. Azar y necesidad son los dos motivos de la evolución humana, variables a las que se debe incluir el determinismo y los condicionantes.</p>
<p style="text-align: justify;">El <strong>azar</strong> se manifiesta en que nacemos en una determinada familia, en un determinado país y en una determinada época. No escogemos nacer, ni la familia &#8216;escogida&#8217;, ni el &#8216;país de acogida&#8217;, ni la época en que vivimos. Tampoco se nos consulta cuándo morir y cómo, aunque en estas dos últimas cuestiones, suicidio, eutanasia y ortotanasia pueden empoderar al sujeto.</p>
<p style="text-align: justify;">Las <strong>circunstancias</strong> de la vida, indiferentemente de las que hayamos provocado nosotros, o bien los demás, pero que nos afectan, ponen en tensión nuestras capacidades. Esta relación, a la vez dialéctica e interactiva, es el motor de la evolución: la función hace el órgano. Las necesidades exigen respuestas de nuestra unidad bio-psico-social, interactiva y sinérgica.</p>
<p style="text-align: justify;">El <strong>determinismo</strong> es severo o caprichoso. La genética y la epigenética se expresan en la capacidad intelectual, la belleza y funcionalidad física y los atributos innatos que formarán parte de un determinado estándar individual. Los condicionantes pueden actuar con mayor o menor intensidad y mayor o menor amplitud. Nacer noble te abre, en principio, muchas más posibilidades que si no lo eres, así como si la saga familiar es financieramente importante. Los condicionantes limitan la acción; ahora bien, debe tenerse en cuenta la importancia extraordinaria de la fuerza de voluntad. Es un &#8216;turbo&#8217; potentísimo si se está motivado y decidido suficientemente.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><strong>Bases para una sana relación</strong></span></p>
<figure id="attachment_13391" aria-describedby="caption-attachment-13391" style="width: 350px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/convivencia.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-13391" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/convivencia-300x200.jpg" alt="" width="350" height="233" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/convivencia-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/convivencia-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/convivencia-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/convivencia.jpg 1280w" sizes="(max-width: 350px) 100vw, 350px" /></a><figcaption id="caption-attachment-13391" class="wp-caption-text">«La buena convivencia, fraternal, colaboradora<br />y enriquecedora, sólo es posible si sus actores<br />son personas libres, realizadas y educadas,<br />en el pleno sentido del concepto.»<br />Fotografía: Omar Medina en pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Entendemos por <strong>valores</strong> las &#8216;unidades celulares&#8217; de los <strong>principios</strong> como ejes vectores del comportamiento humano. A nivel práctico, son criterios para la selección de la acción. Son explícitos, argumentados y argumentables. Deberíamos diferenciar los <strong>valores de especie</strong>, sintetizados en la no agresión necesaria, socializar el conocimiento, buscar el equilibrio individuo-grupo y no dañar la naturaleza; de los <strong>valores sociales</strong> propios y específicos de cada cultura, territorio y civilización. Los valores pueden estar vinculados a creencias y, entonces, hay que diferenciarlos de los fanatismos; o bien referenciados por la razón y el sentido común. La conciencia dilucidará priorizaciones y actuaciones preferentes frente a disyuntivas (hay que diferenciar la <strong>conciencia</strong> como endoconocimiento ético básico, de la <strong>consciencia</strong> como capacidad neurológica de orientación tiempo-espacio). También podríamos hablar de los llamados <strong>antivalores</strong>; es decir, aquellos que rompen la armonía, la ética e, incluso, la estética de una acción individual o colectiva.</p>
<div class="mceTemp"><span style="text-align: justify;">Con valores, antivalores, conciencia y consciencia, podemos conjugar el comportamiento de las colectividades. El primer orbital práctico es el </span><strong style="text-align: justify;">civismo</strong><span style="text-align: justify;">. Entendemos por civismo, la «conducta propia de la ciudadanía responsable; es decir, el respeto a los demás, a los bienes públicos y al entorno natural, así como una actitud favorable a la participación en la comunidad». A manera operativa, es una forma de convivencia ciudadana en el estricto sentido de ciudadano, comprometida en el desarrollo personal y colectivo, en armonía con el entorno.</span></div>
<p style="text-align: justify;">La axiología del <strong>civismo</strong> nos ofrece unos ejes centrales que deberían vertebrar cualquier intento de definir un civismo plural, formarían parte la tolerancia, el respeto, la exigencia, los límites guiados por el autocontrol, los elementos coercitivos de control externo, cuando &#8216;falle&#8217; el interno, el sentido común, la solidaridad, la ética, la moral colectiva y las costumbres cohesionadores (hay que remarcar que la tolerancia con los intolerantes hace cobarde la prudencia).</p>
<p style="text-align: justify;">Es pertinente introducir ahora el concepto de <strong>educación</strong> (tan polisémico), es decir, aquellas normas sociales que nos hacen más fácil la existencia, codificando comportamientos que encajen con expectativas compartidas. Educar remite a aprender y enseñar; quizás su límite más sutil es enseñar a aprender.</p>
<p style="text-align: justify;">Malo si hacemos depender el concepto de educar, de la enseñanza reglada, muy vinculada a la <strong>competitividad</strong> y al <strong>Cronos</strong>. Nada que ver con la <strong>competencia</strong> (como dominio de un conocimiento), más vinculada al Kairós.</p>
<p style="text-align: justify;">Los dos grandes valores de la convivencia son la tolerancia y el respeto.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>La tolerancia</strong> permite la convivencia en plenitud, igualdad y seguridad en el ejercicio de derechos y deberes a personas y colectivos diferentes, siendo por igual actitud y comportamiento de reconocimiento y consideración, del otro y de uno mismo. Hay que recordar, sin embargo, que la tolerancia, como todos los valores, es bidireccional, es decir, es exigible por igual al emisor y al receptor.</p>
<p style="text-align: justify;">Un apunte sobre el concepto de transgresión, icono y símbolo de nuestro tiempo y, a menudo, &#8216;blanqueo&#8217; de incompetencia, prepotencia e ignorancia. Hoy en día, no obstante, la transgresión implica cierta valoración social para determinados colectivos, que la vinculan más a escándalos de las identidades sociales, que consideran contrarias y/o opuestas.</p>
<p style="text-align: justify;">De actuar como un cierto revulsivo que incite a la reflexión, se ha pasado por exceso, a una moda integrada dentro de manifestaciones marginales, siendo a menudo un tipo de performance individual y vehículo de consumo.</p>
<p style="text-align: justify;">Habría que valorar el valor del contraste como un estímulo de la crítica positiva y argumentación alternativa, más que una oposición reactiva, sin efecto en el cambio.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><strong>El clima social de convivencia en la construcción social de la realidad cívica</strong></span></p>
<figure id="attachment_13389" aria-describedby="caption-attachment-13389" style="width: 360px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/convivencia02.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-13389" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/convivencia02-300x199.jpg" alt="" width="360" height="239" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/convivencia02-300x199.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/convivencia02-1024x678.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/convivencia02-1536x1018.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/convivencia02-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/convivencia02-1320x875.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/convivencia02.jpg 1920w" sizes="(max-width: 360px) 100vw, 360px" /></a><figcaption id="caption-attachment-13389" class="wp-caption-text">«Cuando realmente se vive, no sólo se existe,<br />se puede hacer extensible y solidaria esta oportunidad única,<br />personal, intransferible y limitada en el tiempo que es la vida.»<br />Fotografía: Claudia Peters en pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">En nuestra sociedad plural, globalizada y con un continuo paso y estancia de personas muy diversas y diferentes, por razones culturales, sociales, históricas, económicas y religiosas, es necesario un esfuerzo compartido para generar, mantener, estabilizar y, si cabe, optimizar el clima convivencial. La realidad social se construye a partir de acciones, dicciones e imaginarios. En un Estado Social de Derecho, expresado comunitariamente como Estado del Bienestar, los poderes públicos deben marcar las directrices y aportar los recursos suficientes con el fin de garantizar su desarrollo. Pero las diversas Administraciones deben contar necesariamente con la complicidad de los administrados, si se quieren alcanzar en la cotidianidad real los objetivos teóricos definidos en planes y programas.</p>
<p style="text-align: justify;">Hoy en día, el <strong>entretenimiento</strong> de poco vuelo, a menudo <strong>banal y vulgar</strong>, es un <em>&#8216;bien&#8217;</em> apreciado tanto por operadores, principalmente audiovisuales y tecnológicos, como por parte de un público acrítico e indolente que, a falta de nada mejor, se dedica a &#8216;matar el tiempo&#8217;&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Este tipo de entretenimiento enajenante sería, en realidad, un <strong>contravalor</strong>. Por<strong> antivalores</strong> entenderíamos los propios de la transgresión de un sistema armónico, ético y estético. Provocación, arrogancia, vandalismo&#8230; son tan frecuentes como vergonzantes para sus autores y la Administración que los tolera.</p>
<p style="text-align: justify;">Recordemos que los valores esenciales, que vertebran su interpretación del mundo y evalúan hechos y conductas, son los <strong>principios</strong>, matrices directivas del propio ámbito normativo. En este punto, debemos diferenciar de nuevo la <strong>legalidad</strong>, vinculada a la <strong>ley</strong>, de la <strong>legitimidad</strong> vinculada a la <strong>ética</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">Requerimos ahora, introducir el concepto de <strong>límite</strong>, básicamente a nivel de comportamiento personal y colectivo. Diferenciaríamos dos muy diferentes:</p>
<ol>
<li>El que rodea la <strong>culpa</strong>; es decir, si lo traspasamos, nos sentimos culpables. Refieren a la conciencia, a la moral y a la ética.</li>
<li>Los que derivan del <strong>miedo</strong>; es decir, la conciencia que nos advierte que si los traspasamos, seremos castigados o penalizados por la ley y, por tanto, sujetos de correctivo.</li>
</ol>
<p style="text-align: justify;">Podríamos diferenciar los <strong>valores</strong>, entre <strong>instrumentales</strong>, siendo los que hacen de puente entre la intención y la consecuencia. Son mediáticos y deben ser congruentes y no antitéticos con los <strong>finalistas</strong> con los que conectan. Actúan como métodos de pensamiento y conducta, derivando de los valores finalistas, en versión práctica y aplicada, dotando al discurso que le es propio, de sentido (cultura del esfuerzo, dilatar el relajamiento hasta que se haya alcanzado el objetivo, la disciplina, el civismo, la educación&#8230;).</p>
<p style="text-align: justify;">Por valores finalistas entenderíamos aquellos ideales colectivos, consecuentes con los principios éticos, legitimados por la conciencia y asumidos o respetados por la razón. Son básicos para la construcción de los <strong>criterios</strong>, es decir, opiniones contrastadas por la razón, y argumentadas como objetivos para el bien común.</p>
<p style="text-align: justify;">Las relaciones <strong>intergeneracionales</strong> están mediadas por valores, necesidades y oportunidades. El lenguaje conectivo, aunque intencionalmente compartido, es formalmente diferenciado. Tradición y tecnología, deben trenzarse con códigos decodificables por los sujetos generacionales diferenciados. Es difícil&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Hoy en día, en relación con los valores, predomina en nuestra sociedad un pluralismo atomizado de cosmovisiones. Se constatan líneas culturales paralelas, a la vez que sincretismos y mestizajes, lo que conlleva retener, compartir y asumir. Es tendencia actual el hecho de que cada uno autoconstruya su &#8216;edificio&#8217; de valor dentro de su propio espacio biográfico. No es extraña la paradoja de identidades de valores, variantes en el tiempo o, contradictoriamente, simultaneados.</p>
<p style="text-align: justify;">Nuestra sociedad actual es condescendiente con la transgresión de las normas, con las que ella misma se ha dotado. Relato sin datos&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Se sufre una crisis de valores instrumentales, una infantilización de valores finalistas y una reducción en la búsqueda de sentido de las biografías personales. Espiritualidad y trascendencia han cedido su lugar al protagonismo material, instrumental y lúdico. El pasado está vacío, el futuro no existe, el presente lo es todo. Este es el lema.</p>
<p style="text-align: justify;">Debemos saber combinar los valores colectivos con los individuales, haciendo que los últimos se puedan expresar en los primeros y, los primeros prevalezcan sobre los segundos. Hay que repensar el individualismo en la relación bidireccional de derechos y deberes, considerando que cada derecho legítimo tiene el contrapeso de un deber obligado.</p>
<figure id="attachment_13392" aria-describedby="caption-attachment-13392" style="width: 392px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/tolerancia.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-13392" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/tolerancia-300x200.jpg" alt="" width="392" height="261" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/tolerancia-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/tolerancia-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/tolerancia-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/01/tolerancia.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 392px) 100vw, 392px" /></a><figcaption id="caption-attachment-13392" class="wp-caption-text">«La tolerancia, como todos los valores, es bidireccional,<br />es decir, es exigible por igual al emisor y al receptor.»<br />Fotografía: fernando zhiminaicela en pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Nos es urgente, como comunidad dinámica, repensar de nuevo los valores que nos son identitarios, ordenándolos, ejerciéndolos y priorizándolos en una carta de valores, como documento cívico, enseñado en las escuelas y aprendido en las familias.</p>
<p style="text-align: justify;">En relación con la <strong>convivencia</strong>, la podríamos definir como <strong>vivir en respetuosa igualdad de derechos y deberes entre iguales y diferentes</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">El <strong>&#8216;buenismo&#8217;</strong> ingenuo describe una posición teórica, que lejos está de encontrarse genéricamente en la práctica. En nuestras sociedades con tendencia a la amoralidad y a la laxitud de principios, acostumbra a constatarse un porcentaje de sujetos, en torno a un 25%, que son siempre incívicos. La transgresión forma parte de su identidad. Un 25% que acostumbran a serlo si creen que no tendrá consecuencias para ellos. Un 25% que acostumbra a no hacerlo, pero no de manera radical y, en torno a un 25% que no lo será nunca.</p>
<p style="text-align: justify;">Convivir con los radicalmente incívicos y los que lo son ocasionalmente, si no les ocasiona problemas, hace muy difícil su integración convivencial. Degradan el medio ambiente, hacen ruido, conducen peligrosamente, son prepotentes, maleducados y fachendas.</p>
<p style="text-align: justify;">A este colectivo se les debe reprender con severidad, para revertir la &#8216;ganancia&#8217; vicaria de ser tratados con una benevolencia que generará reincidencia. El resto, la educación y progresiva sensibilización, más el rechazo social, tenderá a mejorar su civismo.</p>
<p style="text-align: justify;">Un ejemplo: en las verbenas en la playa; por la mañana, los residuos y la suciedad es la firma de una noche de disfrute grosero, primario y degradante&#8230; Los que la provocan acostumbran a pertenecer a la misma clase social que los que deben recogerla. La solidaridad, la empatía y la conciencia colectiva de compartir identidad de clase, no parece actuar&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Con estos sujetos no se convive, se coexiste. Pero a menudo, su comportamiento intrusivo requiere ensanchar artificiosa y egoístamente sus impuestos derechos, empequeñeciendo los derechos de los demás. Si se les corrige, el conflicto está servido; si uno se defiende, puede pasar que la Justicia, rápida y artificiosamente, intercambie los roles de víctima a delincuente&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Los valores convivenciales actuales son poco simétricos entre teoría y práctica.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Políticos y medios</strong>, tienen un relato que obedece más a un deseo o a un avatar, que a una realidad de calle. Cuando se hace prevalecer la realidad, la respuesta es que se exagera o que se eleva el accidente a categoría. Se vive y se impone un relato construido, frente a una realidad de datos y de evidencia.</p>
<p style="text-align: justify;">A modo de resumen: <strong>vivimos con</strong> iguales (las redes sociales lo confirmen), muchos de ellos, desconocidos, que desearíamos conocer pero no sabemos cómo (aislamiento estructural). El día a día &#8216;limita&#8217; por priorizaciones, tiempo y recursos. La gran mayoría con quienes convivimos son auténticos <strong>desconocidos</strong>, desde los anónimos con los que compartimos tiempo/espacio, hasta familiares y amigos. Mostramos &#8216;afinidades&#8217; y buscamos &#8216;reafirmaciones&#8217;. Evitamos diferencias y conflictos. La <strong>educación</strong> como código formal de relación, permite el <strong>respeto</strong>, pero si <strong>es excesiva, distancia</strong> y sustituye la cruda realidad, por una formalidad dulcificada.</p>
<p style="text-align: justify;">Las <strong>nuevas tecnologías</strong> generan &#8216;falsas&#8217; convivencias. Las amistades virtuales sólo existen en su balance numérico. El aquí y el ahora, cuando se hace difícil, exige presencia y contacto.</p>
<p style="text-align: justify;">La buena convivencia, fraternal, colaboradora y enriquecedora, sólo es posible si sus actores son personas libres, realizadas y educadas, en el pleno sentido del concepto; es decir, más que eruditas, que también, cultivadas, sensibles, éticas y bien dispuestas, al final se genera una dialéctica entre causas y efectos. Sociedades constituidas por personas como es debido, son firmes, estables y cultas; lo que permite, al mismo tiempo, que se generen personas cultas, sensibles y solidarias, estabilizándose un bucle que simultánea y permanentemente se regenera.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Vivir y convivir</strong> son dos hechos inseparables. Si sólo se existe, porque no se cultivan los atributos de la vida, tales como autorrealización, empatía, solidaridad y proyecto de vida, lo que entendemos de por vida, en los humanos, es tan solo existir, que no es poco, pero se queda corto ante las posibilidades reales y potenciales de una vida plena.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando realmente se vive, no solo se existe, se puede hacer extensible y solidaria esta oportunidad única, personal, intransferible y limitada en el tiempo que es la vida. De esta extensión compartida con otros que también viven, sale el convivir gozoso, que justifica lo que somos y lo que podemos ser.</p>
<p><em>Francesc Xavier ALTARRIBA<br />
</em><em>Dr. en Neurociencias. Dr. en Sociología<br />
Artículo publicado originalmente en la Revista RE num. 114, edición catalana<br />
</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/03/fundamentos-para-la-convivencia/">Fundamentos para la convivencia</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Humildad óntica y pandemia</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Mar 2022 06:00:05 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Francesc TORRALBA</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/03/humildad-ontica-y-pandemia/">Humildad óntica y pandemia</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">La humildad es una virtud olvidada. Ha desaparecido del imaginario cultural. En nuestras coordenadas sociales, se han enfatizado valores como la autonomía, la tolerancia, la solidaridad, la libertad, la privacidad, la creatividad, la diversidad y el emprendimiento, pero la humildad se ha abandonado como una reliquia en el desván de la de memoria.</p>
<figure id="attachment_7531" aria-describedby="caption-attachment-7531" style="width: 350px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/humildad-y-pandemia.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-7531" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/humildad-y-pandemia-300x200.jpg" alt="" width="350" height="233" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/humildad-y-pandemia-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/humildad-y-pandemia-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/humildad-y-pandemia-600x400.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/humildad-y-pandemia-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/humildad-y-pandemia-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/humildad-y-pandemia.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 350px) 100vw, 350px" /></a><figcaption id="caption-attachment-7531" class="wp-caption-text">«La humildad, &#8230;, es una fuente de sabiduría<br />y abre nuevas posibilidades de futuro.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Tiene connotaciones de carácter clerical que activan todo tipo de anticuerpos. Se vincula a figuras como santa Teresa de Ávila (la humildad es andar en la verdad) o a maestros espirituales medievales como san Agustín, Tomás de Kempis o san Benito de Núrsia y los doce grados de humildad de su <em>Regla</em>. Nunca se ha considerado un ideal moderno, un valor de emancipación social, cultural y político. No está en los tratados de virtudes de la Modernidad, tampoco en la trilogía de la Revolución Francesa ni entre los valores que inspiran las Cartas Magnas de los Estados Nación contemporáneos. Aquí están reseñados valores como la igualdad, la libertad, la justicia social, la solidaridad, incluso la fraternidad, en su versión laica, pero la humildad brilla por su ausencia.</p>
<p style="text-align: justify;">Es una noción que se asocia a etapas y períodos de la historia superados. Se sitúa en la esfera de lo religioso, en la cultura de la obediencia y sumisión medieval, incluso se vincula, equivocadamente, a la humillación y al desprecio de uno mismo. Todo esto tiene connotaciones negativas en una sociedad que idolatra la filosofía de la ilimitación.</p>
<p style="text-align: justify;">No es extraño que defender la virtud de la humildad represente un choque cultural, porque, en esencia, más allá de su contenido estrictamente religioso, evoca la idea del límite y esto es, precisamente, lo que, en nuestro tiempo presente, no se tolera.</p>
<p style="text-align: justify;">En una sociedad donde no hay límites, donde, supuestamente, uno puede conseguir todo lo que se proponga, la idea de límite no procede. Y, sin embargo, la humildad evoca, claramente, ese contenido semántico: la limitación, el asedio que no podemos superar.</p>
<p style="text-align: justify;">Es frustrante recordarle a una persona que tiene límites, que existen muros insuperables, cuando desde que ha nacido le han persuadido, por activa y por pasiva, que para él todo es posible, que es una especie de <em>deus ex machina</em>. A nadie le complace que le recuerden que se equivoca, que fracasa, que envejece y muere. Es difícil de asumir y digerir.</p>
<p style="text-align: justify;">En general, uno responde airadamente a este tipo de revelaciones y se opone combativamente contra este sermón avinagrado que frustra sus proyectos, sus expectativas de autorrealización total.</p>
<p style="text-align: justify;">La crisis nos ha hecho más humildes. También más lúcidos. Ha catalizado la conciencia de nuestra fragilidad óntica. Ésta es una lección que no deberíamos olvidar porque la humildad es la única manera de progresar en el conocimiento y en el saber. Los grandes científicos siempre lo han sabido. Constituye una lección moral de primer orden, porque muestra que no controlamos lo que creíamos controlar. Esta revelación nos genera vértigo, pero nos sumerge en un baño de profundo realismo. Descubrimos que nos necesitamos mutuamente, que debemos cuidarnos y protegernos, que debemos desapegarnos de nuestros sueños de grandeza.</p>
<figure id="attachment_7529" aria-describedby="caption-attachment-7529" style="width: 400px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/humildad-ontica.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-7529" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/humildad-ontica-300x195.jpg" alt="" width="400" height="260" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/humildad-ontica-300x195.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/humildad-ontica-1024x666.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/humildad-ontica-600x390.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/humildad-ontica-1536x998.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/01/humildad-ontica.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a><figcaption id="caption-attachment-7529" class="wp-caption-text">«La crisis nos ha hecho más humildes. También más lúcidos.<br />Ha catalizado la conciencia de nuestra fragilidad óntica.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Hemos aprendido que, a pesar de todos nuestros esfuerzos titánicos, no hemos podido evitar la muerte de miles de seres humanos en todo el globo terráqueo. Hemos tenido que limitar nuestras libertades civiles, hemos estado obligados a cerrar persianas y tiendas y todo esto contra nuestra voluntad. También hemos constatado que la ciencia no tiene todas las respuestas a nuestras preguntas, que progresar en la curación es un proceso largo y dificultoso que exige mucha entrega, mucha inversión y, aun así, puede no encontrarse el remedio. Todo esto nos ha hecho más humildes como especie.</p>
<p style="text-align: justify;">La humildad, más allá de los tópicos y del estigma, algo que también ocurre con la palabra compasión, es una fuente de sabiduría y abre nuevas posibilidades de futuro. Nos predispone a la escucha, a la deliberación racional, a la atención a los latidos de la tierra. Nos exige mayor paciencia y tolerancia a los errores propios y ajenos, a buscar soluciones compartidas, lejos de la unilateralidad, a reconocer nuestra esencia.</p>
<p style="text-align: justify;">Nos creíamos dioses, pero somos humanos. La humildad no es el desprecio ni el desdén contra la condición humana. Es tomar conciencia de lo que realmente es, pero también, de sus extraordinarias capacidades de vencer dificultades. Como dice C. S Lewis: «La humildad no es pensar que eres menos, es no creerte más».</p>
<p><em>Francesc TORRALBA<br />
</em><em>Filósofo teólogo<br />
</em><em>Publicado originalmente en RE catalán núm. 103</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/03/humildad-ontica-y-pandemia/">Humildad óntica y pandemia</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>¿Cómo nos relacionamos a lo largo de la vida?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 07 Mar 2021 05:59:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[adolescencia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Roser VENDRELL</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/03/como-nos-relacionamos-a-lo-largo-de-la-vida/">¿Cómo nos relacionamos a lo largo de la vida?</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Inicio el artículo con una afirmación: todas las personas tenemos la necesidad de querer y sentirnos queridos; valorados como seres únicos y también importantes. De hecho, nuestras relaciones se apoyan más o menos en esta premisa, pero ¿cómo lo hacemos? Mi aportación se desarrollará teniendo en cuenta el ciclo vital de las personas y desde una perspectiva formativa, en el seno de la familia, la escuela y en nuestros círculos relacionales: los amigos y los compañeros de trabajo.</p>
<p style="text-align: justify;">A pesar de constatar que durante el ciclo vital de las personas se suceden rasgos diferenciales importantes que condicionan la relación con el otro, hay unas actitudes que para mí son básicas y se han de encontrar en cualquier relación, se tenga la edad que se tenga. Haré un breve resumen. En primer lugar, una actitud de escucha, estar atento al otro, darle tiempo. Es una actitud que se acompaña siempre de la observación, sabemos que la cantidad de información que nos llega a través de la comunicación no verbal supera con creces la que nos llega oralmente. Si esta actitud se acompaña de la falta de prejuicios y unas expectativas discretas estaremos favoreciendo, sin duda, una relación fundamentada en la confianza en el otro. Y la confianza es la base de cualquier relación positiva.</p>
<figure id="attachment_6345" aria-describedby="caption-attachment-6345" style="width: 331px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/relaciones-en-la-vida.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-6345 size-bd-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/relaciones-en-la-vida-331x219.jpg" alt="" width="331" height="219" /></a><figcaption id="caption-attachment-6345" class="wp-caption-text">«Tomar conciencia de la necesidad de cuidar<br />de uno mismo para sentirse a gusto con la vida, <br />y para cuidar del otro es fundamental.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">También hay otras actitudes importantes; me refiero a la empatía, la tolerancia y saber esperar. La empatía pide ponernos en el lugar del otro, lo que facilita la comprensión de su mundo y en consecuencia favorece la relación. Respecto de la tolerancia y la paciencia, saber esperar, hay que decir que es una actitud que no está de moda actualmente, pero que resulta imprescindible si queremos respetar al otro. La rapidez, la inmediatez, la velocidad no son factores que favorezcan la comunicación, las relaciones humanas. Y, finalmente, no dejar de ser nosotros mismos, y si en algún momento nos tenemos que posicionar en contra&#8230; hacerlo, por coherencia y dignidad. Esta forma de actuar puede otorgar una autoridad hacia nuestra persona que es básica cuando hablamos de relación educativa, del padre/madre hacia el niño o del maestro hacia el alumno/estudiante. En general yo diría que estas actitudes llevan implícitas, o como consecuencia, el respeto hacia uno mismo y hacia el otro. La aceptación de la libertad y de las opciones personales.</p>
<p style="text-align: justify;">Tras comentar esta previa incidiré en algunos rasgos diferenciales de las etapas por las que pasamos a lo largo de nuestra vida. Empezamos muy pronto, con las relaciones que se establecen incluso antes del nacimiento. Los padres, más intensamente las madres, establecemos una relación casi unilateral con el niño antes de nacer. En esta relación las respuestas del feto son tan sutiles que hasta ahora no se tenían en demasiada consideración. Es una relación, si se puede decir así, muy incipiente, donde domina la actitud de espera. La ilusión y las expectativas abiertas favorecen en el bebé el establecimiento de una relación afectiva basada en la acogida. Se elabora un vínculo que aportará la seguridad suficiente al niño para permitirle relacionarse con los demás, y explorar el entorno de manera tranquila.</p>
<p style="text-align: justify;">A lo largo de la primera infancia, hasta los 5/6 años este vínculo afectivo se consolida a partir del amor y de la autoridad del adulto, una autoridad que no tiene nada que ver con el autoritarismo. El amor da seguridad al niño. Sabe que, si lo necesita, hay un adulto que lo ama, le consolará y le ayudará; hay una total confianza. Por otro lado, la autoridad da unos referentes de conducta, unos límites que se asumen porque son necesarios para convivir con los demás. El niño necesita saber lo que está permitido y lo que no. Todo ello reafirma y consolida una relación afectiva que aporta seguridad y favorece el desarrollo y la autonomía del niño, la exploración del entorno y la comunicación con el otro, la confianza. Pero hay en estos años un momento más conflictivo que se da a menudo cuando se amplían las redes relacionales en la escuela infantil u otros ámbitos. Son conductas de autoafirmación personal, de manifestación de la propia personalidad y que pueden ser realmente difíciles de manejar; coloquialmente conocidas como rabietas infantiles. Es una relación donde los padres o adultos de referencia, poniendo límites, continúan dotando al niño de un marco relacional seguro y estable. Para el niño es duro asumir que hay frustraciones, no todo lo que se quiere es posible; y para los padres es difícil mantener unos criterios mínimos, hay que manifestar seguridad y mantenerse tranquilos.</p>
<p style="text-align: justify;"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/affection-1866868_1280.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-6401 alignright" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/affection-1866868_1280-300x200.jpg" alt="" width="351" height="234" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/affection-1866868_1280-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/affection-1866868_1280-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/affection-1866868_1280-600x400.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/affection-1866868_1280.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 351px) 100vw, 351px" /></a>Sobre esta base relacional afectiva y segura, se establece durante unos años una relación serena con el otro, podríamos decir que casi durante toda la educación primaria (6-12 años). Una relación estable donde se pueden favorecer y consolidar las relaciones familiares y se amplía a otros ámbitos sociales. Es un periodo que puede ser muy rico y que favorece el desarrollo de la personalidad del niño. Es importante tener en cuenta que normalmente los niños quieren contentar a los padres y quieren sentirse valorados por los adultos del entorno, este hecho puede condicionar sus manifestaciones, sus decisiones, es evidente que a pesar de que los adultos situamos los niños en un contexto, son ellos los que eligen sus amigos, y también deberían elegir sus aficiones. Es un periodo donde hay que iniciar la dinámica de llegar a acuerdos, de mantenerse y/o ceder&#8230; a los padres y maestros nos corresponde escuchar, y dar la opción, acompañar, y a veces mantener una decisión.</p>
<p style="text-align: justify;">La relativa calma que se da durante estos años en la escuela finaliza habitualmente con la pubertad y la adolescencia. Los cambios hormonales son muy importantes y la red de amigos cada vez condiciona más la conducta, ya no son niños, tampoco adultos. Todo ello puede ocasionar crisis relacionales que se convierten, de nuevo, difíciles de gestionar. A los padres fundamentalmente y quizás también a algunos maestros, las conductas de los adolescentes pueden desorientar mucho. El sentimiento de no saber cómo actuar, el miedo a cometer errores puede ser un inconveniente si no se aborda con naturalidad. Se precisa diálogo, llegar a acuerdos, ceder y también mantenerse. Asumir los propios errores es una buena manera de acercarse al otro y establecer confianza, pero también son imprescindibles considerar el compromiso y la responsabilidad en hacer conjunto, tanto en el seno de la familia como en la escuela. A los padres y madres más que a los maestros nos es difícil esta actitud. Hay momentos de duda entre el ejercicio de la autoridad y dar autonomía, es complicado, y actualmente aún más, ya que la sobreprotección hacia los hijos se alarga de manera extraordinaria. Si no dejamos que los hijos asuman sus riesgos, no se les ayuda, de hecho, es de los errores que más se aprende. Por otra parte, es importante aceptar las decisiones que toman, no siempre son las que quisiéramos, pero hay que respetarlas, son sus opciones. A los padres y maestros nos corresponde mantener el diálogo y ofrecer el apoyo que se considere adecuado.</p>
<p style="text-align: justify;">Más adelante, a lo largo de la etapa adulta, las relaciones se vuelven más estables y fructíferas. El prójimo, la capacidad de dar, se convierte en una característica que se manifiesta en el ámbito familiar, atendiendo a los hijos y los abuelos; en el ámbito laboral, compartiendo y si es necesario gestionando con otros trabajadores, y también en el ámbito social si se colabora con alguna institución. A medida que pasan los años hay que priorizar lo que es más importante, no siempre se coincide y hay que ser tolerante. Las actitudes básicas que comentaba al inicio del artículo son también indispensables en esta etapa de la vida, ya que el ritmo acelerado de trabajo, tan habitual actualmente, no favorece la calidad de nuestras relaciones humanas. Tomar conciencia de la necesidad de cuidar de uno mismo para sentirse a gusto con la vida, y para cuidar del otro es fundamental. Conocer y aceptar las limitaciones de todo tipo que nos condicionan, favorece la serenidad y quizás el sentido del humor. Estos son rasgos que pueden definir la vejez, por mí, marcada de ternura y de aceptación del otro, lo más importante del otro: su humanidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta aportación ha sido una muestra, es evidente que siempre hay matices y que las personas, afortunadamente tan diversas, vamos creciendo y relacionándonos de acuerdo con nuestra personalidad y las circunstancias que nos ofrece la vida. No podemos generalizar y, de afirmaciones, muy pocas, las esenciales. Me remito pues a la necesidad, a lo largo de la vida, de velar por unas relaciones afectivas seguras y respetuosas, y que generen confianza, tanto en el otro como en un mismo.</p>
<p><em>Roser VENDRELL MAÑOS<br />
</em><em>Doctora en Psicología. Profesora en la Facultad de Psicología,<br />
</em><em>Ciencias de la Educación y del Deporte Blanquerna<br />
</em><a href="http://recerca.blanquerna.edu/estudi-infancia/inici/" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>http://recerca.blanquerna.ed</em></a><em><a href="http://recerca.blanquerna.edu/estudi-infancia/inici/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">u/estudi-infancia/inici/</a><br />
</em><em>Publicado originalmente en RE catalán núm. 95</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/03/como-nos-relacionamos-a-lo-largo-de-la-vida/">¿Cómo nos relacionamos a lo largo de la vida?</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Convivencia en la discrepancia</title>
		<link>https://www.revistare.com/2019/06/convivencia-en-la-discrepancia/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Jun 2019 04:57:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
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		<category><![CDATA[Juan Miguel González-Feria]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Juan Miguel GONZÁLEZ</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2019/06/convivencia-en-la-discrepancia/">Convivencia en la discrepancia</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Para hablar de convivencia en la discrepancia parto de una base, en la que reconozco que en las actuales democracias occidentales puede darse una sutil dictadura de la mayoría. Y que, para superar este escollo, se ha de posibilitar en ellas que todos los ciudadanos de una misma nación puedan vivir y organizarse simultáneamente conforme a sus convicciones políticas.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Ejemplo religioso</strong></p>
<p style="text-align: justify;">La religión cristiana lleva ventaja a la política en este aspecto. Por tanto, nos puede servir de ejemplo.</p>
<p style="text-align: justify;">Al final del medievo se dieron las guerras cristiano-islámicas denominadas “Cruzadas”. Ya en la edad moderna, Europa padeció guerras de religión entre bandos cristianos. Alcanzada en este continente la paz religiosa, se ha seguido un largo y laborioso proceso hasta que, por parte de los católicos, durante el Concilio Vaticano II se ha proclamado la <em>libertad de conciencia</em>, en materia religiosa, y de actuación según esa conciencia. Ciertamente, un paso de gigante, dado además por una religión que se manifiesta revelada.</p>
<figure id="attachment_4282" aria-describedby="caption-attachment-4282" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-4282 " src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/04/Imagen-de-Keith-Johnston-en-Pixabay-foto-multitud-1024x683.jpg" alt="" width="660" height="440" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/04/Imagen-de-Keith-Johnston-en-Pixabay-foto-multitud-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/04/Imagen-de-Keith-Johnston-en-Pixabay-foto-multitud-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/04/Imagen-de-Keith-Johnston-en-Pixabay-foto-multitud-600x400.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/04/Imagen-de-Keith-Johnston-en-Pixabay-foto-multitud.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /><figcaption id="caption-attachment-4282" class="wp-caption-text">«Se ha de posibilitar que todos los ciudadanos de una misma nación puedan<br />vivir y organizarse simultáneamente conforme a sus convicciones políticas.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">En la “cosas política” hemos de ser intelectuales sí, pero humildes y saber recibir por ello, el ejemplo clarificador de allá de donde provenga. Ya es hora de que acaben las dictaduras, las marginaciones, los conflictos y las guerras causadas por el diferente pensar político. Si una religión, que nada menos cree que sabe en creencias reveladas, rechaza los forzamientos e imposiciones a otros círculos y proclama la libertad de conciencia en materia religiosa para toda persona, y el vivir coherente con ella, la política no puede menos de sentirse interpelada.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>En la vida política</strong></p>
<p style="text-align: justify;">¿Cómo aplicar este ejemplo de tolerancia y convivencia, de dignificación de toda persona humana? ¿Han de apartarse unos de otros quienes tengan convicciones políticas distintas?¿Han de emigrar, y así reunirse en alguna otra nación, quienes quieran vivir con un mismo programa organizativo?</p>
<p style="text-align: justify;">¿El cénit de la democracia es acaso que los que vivan en un mismo territorio tengan pensamiento político uniforme? Ya se ve que esto nos conduciría a la incomunicación, y, la última expresada vía, a un aborregamiento monocolor y empobrecedor. Es ciertamente inhumano todo ello, aunque no por eso, han dejado de padecerla tantos millones de expulsados y refugiados políticos.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Cinco medios de transporte</strong></p>
<p style="text-align: justify;">El salto cualitativo que se avecina para las democracias suscitará multitud de problemas que compete a los políticos plantear y tratar de resolver.</p>
<p style="text-align: justify;">Sirvámonos de un ejemplo. Una persona, hoy día, para trasladarse puede elegir hacerlo de diversas maneras, desde ir a pie hasta viajar en avión; y, también puede ir en tren, en autobús, en coche de servicio público o particular, en bicicleta, en cabalgadura o incluso en barco si está en la rivera de un río, o por el mar. Las varias posibilidades de viajar coexisten sin estorbarse. Están entrelazadas sin confundirse. Y pueden ser elegidas voluntariamente conforme el gusto, necesidad y conveniencia de la persona que va a viajar. Como también puede decidirse a no viajar.</p>
<p style="text-align: justify;">En la nueva época democrática que planteamos, las agrupaciones políticas -llámense partidos o como se decida llamarlas- tendrán reconocida la capacidad, no solo de pensar y propagar un determinado ideario modo de vida, sino además de ejercerlo en toda circunstancia.</p>
<p style="text-align: justify;">Cada grupo podrá organizarse a su manera -coherentemente con su pensar- la educación, la familia, la sanidad, el trabajo, la cultura y el arte, el ocio, etc., de los que se integren en él. Por ejemplo, la hacienda general de ese país debería transferir un tanto por ciento de lo recaudado a cada agrupación política en función del número de componentes que la integren, o permitir que ésta lo recaude directamente de sus componentes. Y así en otros campos.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Ventajas</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Numerosas ventajas se perciben enseguida. Por ejemplo: una agrupación política no necesitará prioritariamente de un número competitivo de integrantes, cuanto mayor sea, mejor, a fin de intentar llegar a gobernar, como ocurre en las democracias actuales en las que prima la cantidad de afiliados del partido en detrimento de la calidad del mismo. Solo es necesario que asocie el número suficiente para existir digna y saludablemente. Así se evitará la proclividad de hoy, de deformar, de ensanchar elásticamente, de tergiversar el propio programa político a fin de “captar” votos para “vencer” en las elecciones.</p>
<p style="text-align: justify;">Al contrario -y ésta es una segunda ventaja- los participantes en un grupo se habrán adscrito a él o en él permanecerán, no en base a un improcedente acto de fe que se exige al conocer los programas electorales solo en teoría, en cuanto promesas electorales, sino que su adscripción o permanencia se basará en la experiencia personal de los resultados. En este salto cualitativo de la democracia, el Estado ha de garantizar tanto la libre integración de cada persona en un grupo político de vida, como la salida del mismo, al igual que el libre adscribirse a otro, cuando lo desee.</p>
<figure id="attachment_4284" aria-describedby="caption-attachment-4284" style="width: 379px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/04/Grupo-paseando-Imagen-de-Kevin-Phillips-en-Pixabay.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-4284" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2019/04/Grupo-paseando-Imagen-de-Kevin-Phillips-en-Pixabay-300x199.jpg" alt="" width="379" height="269" /></a><figcaption id="caption-attachment-4284" class="wp-caption-text">«Cada grupo podrá organizarse a su manera<br />-coherentemente con su pensar- la educación, la familia,<br />la sanidad, el trabajo, la cultura y el arte,<br />el ocio, etc., de los que se integren en él.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Una tercera ventaja, nada desdeñable tampoco, es evitar la pérdida de esfuerzos, energías, materias primas, etc., que se produce en el estadio actual de la democracia, al tener que haber, de hecho, la “oposición”. Sin olvidar los aspectos positivos que actualmente esta aporta, sin embargo, la oposición está abocada a frenar la buena marcha del país que pudieran llevar los gobernantes. Pues, de colaborar plenamente con ellos, estos continuarían gobernando indefinidamente, cosa que la “oposición”, como es lógico, no quiere. Es algo tan contradictorio como acelerar el motor de un vehículo y a la vez frenarlo. Es como poner bastones en las ruedas. ¡A qué derroche y dilapidaciones estamos abocados hoy día, por establecer un solo sillón de mando y querer uniformar los modos de vivir de todos los ciudadanos de un país o estado! Peor aún, ¡cuántas enemistades y sufrimientos entre las personas por este motivo!</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>La convivencia</strong></p>
<p style="text-align: justify;">En los deportes se da el peligro de que quienes empiezan siendo rivales acaben siendo enemigos. A la vista está la conflictividad entre los aficionados furibundos de los equipos.</p>
<p style="text-align: justify;">En el estado actual de la democracia ocurre también que, como se “juegan” los puestos de gobierno, de los parlamentos, el prestigio, determinados privilegios, a veces los propios puestos de trabajo, etc., es fácil que se pase también de la rivalidad política a la enemistad. Aquí también ¡cuánta energía malgastada por las zancadillas profesionales, las “oposiciones” políticas, las competitividades económicas, los odios ideológicos y culturales, etcétera!</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Servir la paz</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Es grave constreñir la libertad de pensamiento. Pero aún causan más levantamientos y desencadena revoluciones, el coartar la libertad de acción.</p>
<p style="text-align: justify;">Este salto cualitativo hacia una nueva democracia en mayor libertad facilitará que, al ser respetada la persona precisamente en su libertad de vivir coherentemente con sus criterios políticos, haya más paz y convivencia.</p>
<p style="text-align: justify;">En efecto, este salto cualitativo de la democracia hacia lo que podríamos denominar “democracia en libertad”, responde adecuadamente al ser y a la esencia de la persona humana, que, aun siendo limitada, es libre, es única e irrepetible y debe vivir lo más coherentemente consigo misma, su única vida en la tierra.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Juan Miguel GONZÁLEZ FERIA<br />
</em><em>Artículo publicado en RE 28-29</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2019/06/convivencia-en-la-discrepancia/">Convivencia en la discrepancia</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Interculturalidad no es comodidad</title>
		<link>https://www.revistare.com/2018/12/interculturalidad-no-es-comodidad/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Dec 2018 05:58:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[Convivencia]]></category>
		<category><![CDATA[cultura de paz]]></category>
		<category><![CDATA[Elisabet Juanola]]></category>
		<category><![CDATA[Intercultural]]></category>
		<category><![CDATA[interculturalidad no es comodidad]]></category>
		<category><![CDATA[tolerancia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Elisabet JUANOLA</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2018/12/interculturalidad-no-es-comodidad/">Interculturalidad no es comodidad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><em>Lo irreversible del proceso de interculturalidad que vivimos se hace naturalidad en la vida de los jóvenes</em></p>
<p style="text-align: justify;">Afortunadamente la lengua está viva y seguimos creando conceptos a la par con nuestros cambios. Unas veces conviven palabras antiguas y conceptos nuevos con bastante soltura; otras, los sonidos resultan extraños y obsoletos. Por ejemplo, éste parece ser el caso de la <em>indulgencia</em>, concepto vigente al que conviene apelar a pesar de la reticencia que produce el sonido de la palabra. Y como ésta, muchas palabras más. En cambio, un concepto bastante nuevo, como es el de <em>interculturalidad</em>, combina bien con un sonido familiar a nuestros oídos, la palabra <em>cultura</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">La interculturalidad es algo nuevo y que se renueva constantemente, porque se trata de la convivencia activa, de construir algo con lo que yo tengo y lo que tú tienes. Hoy, cuando las fronteras tienden a desaparecer y en vez de devaluarse la moneda nacional lo hace el petróleo, la interculturalidad es lo más normal del mundo. Por ejemplo, Occidente convive con el mundo árabe-musulmán; y los pueblos andinos, por su parte, habitan las costas hablando en una mezcla que conjuga los idiomas de las costas con los de la región andina, al tiempo que degustan sus propios platos junto con la «comida chatarra».</p>
<figure id="attachment_3733" aria-describedby="caption-attachment-3733" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/10/convivencia.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-3733 size-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/10/convivencia-1024x768.jpg" alt="" width="660" height="495" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/10/convivencia-1024x768.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/10/convivencia-300x225.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/10/convivencia-600x450.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/10/convivencia-90x68.jpg 90w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/10/convivencia.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-3733" class="wp-caption-text">Fotografía: Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">La interculturalidad no tiene nada de comodidad, y no por ello es <em>mala</em> o <em>fea</em> (conceptos que están en cuarentena porque ya nada es tan absoluto). Convivir codo a codo con culturas, costumbres, convicciones muy diversas obliga a tomar partido. La <em>tolerancia</em> —concepto que hace menos de una década estuvo sobre el tapete—, hoy no sirve. Recordemos que <em>tolerancia</em> es sinónimo de soportar, ni siquiera es respetar; solamente soportar la existencia de algo que no me gusta. La tolerancia hoy por hoy es breve y transitoria, porque por obligación hay que tomar partido: o me inculturizo (me adapto y comparto cosas) o vivo contra el mundo que me resulta adverso, porque no me adapto a él (pero eso, por el momento, es una enfermedad, o varias).</p>
<p style="text-align: justify;">Antes —no hace mucho tiempo— los niños casi no contaban en las decisiones de los adultos; ellos tenían que aprender a adaptarse (a veces sobrevivir) a las decisiones —o a las no-decisiones— de los adultos; decisiones que configuraban el entorno en el que vivían. Sin embargo, hoy, los jóvenes toman parte en las decisiones y nos dan grandes lecciones. Su capacidad de aprendizaje y su poco aferramiento a las costumbres hacen que se den pasos en la convivencia intercultural que nos empujan a tener que sonreír al vecino: ¿cómo no hacerlo, si mi hijo se da besos con su hija?</p>
<p style="text-align: justify;">Pero el camino es largo: la dosis de profundidad para entender un beso requiere de muchos pasos previos, de respeto, de lectura, de observación y de silencio. Por eso, la inculturalidad —que también es un negocio, que responde a injusticias que obligan a las personas a irse de sus lugares de origen—, es, por sobre todas las cosas, un ejercicio de la libertad. Somos tan libres que podemos desarrollar nuestra propia vida con todo lo que el otro me muestra de la suya y eso, además, es profundamente bello.</p>
<p><em>Elisabet JUANOLA</em><br />
<em>Periodista</em><br />
<em>Santiago de Chile</em><br />
<em>Publicado en RE 55</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2018/12/interculturalidad-no-es-comodidad/">Interculturalidad no es comodidad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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