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	<title>interioridad | Revista RE Castellano</title>
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	<description>Revista de pensamiento y opnión</description>
	<lastBuildDate>Fri, 06 Jun 2025 23:22:27 +0000</lastBuildDate>
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	<title>interioridad | Revista RE Castellano</title>
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		<title>A qué digo sí cuando digo no</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Jun 2025 04:56:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Libertad]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[A qué digo sí cuando digo no]]></category>
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		<category><![CDATA[María de Jesús Chávez-Camacho Pedraza]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>María de Jesús CHÁVEZ-CAMACHO</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2025/06/a-que-digo-si-cuando-digo-no/">A qué digo sí cuando digo no</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_8188" aria-describedby="caption-attachment-8188" style="width: 293px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/06/digo-si.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-8188" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/06/digo-si-225x300.jpg" alt="" width="293" height="390" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/06/digo-si-225x300.jpg 225w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/06/digo-si-768x1024.jpg 768w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/06/digo-si-600x800.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/06/digo-si.jpg 960w" sizes="(max-width: 293px) 100vw, 293px" /></a><figcaption id="caption-attachment-8188" class="wp-caption-text">Fotografía: María de Jesús Chávez-Camacho Pedraza</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">He leído un pequeño libro muy interesante de Rosette Poletti<a href="#_ftn0" name="_ftnref0">[1]</a> escrito en francés que se podría traducir por “Atreverse a ser libre y elegir la felicidad”. Relata el camino de Bernadette, una joven adoptada, de origen indio, desde su difícil matrimonio, hasta su divorcio y la ardua senda emprendida en la búsqueda de sus raíces para encontrar a su madre biológica y conocer el por qué su madre tuvo dolorosamente que desprenderse de ella. Un camino marcado de momentos importantes de soltar amarras, de tomas de decisión, de asumir su propia historia. De establecer una nueva relación con sus padres adoptivos al igual que con su madre biológica. También permitirse ser ella misma con sus limitaciones y sus potencialidades. Un largo camino de libertad…</p>
<p style="text-align: justify;">Cada itinerario personal es único, no hay dos iguales, como no hay dos seres humanos iguales en este mundo. Sin embargo, el adentrarse en la historia y en el proceso personal de alguien que avanza hacia una mayor libertad y madurez, puede darnos luz al nuestro.</p>
<p style="text-align: justify;">Nuestra vida está hecha cada día de constantes tomas de decisiones que inciden en nuestra vida y también en la de los otros. Decisiones importantes como las de Bernadette y decisiones en nuestro vivir cotidiano que requieren una seria reflexión para poder optar por lo que creemos que es lo mejor en ese momento. Con frecuencia nos encontramos llenos de compromisos sin lograr decir “no”. A veces por no querer disgustar o apenar a alguien cercano. Otras, por creer que lograremos llevar a cabo todo lo que hemos aceptado de realizar.</p>
<p style="text-align: justify;">Estando en Suiza, estuve a cargo de varias actividades. Una de ellas dio lugar más tarde a una serie de dificultades. El tiempo pasó y lo que al principio esa tarea era fuente de alegría dejó de serlo hasta el punto de minar mi energía de manera seria. Una amiga me preguntó: ¿Te sientes libre para hablar con las personas concernidas y dejar esta tarea? Yo le contesté: No, no me siento libre. Y esta amiga me dijo: tienes que profundizar en esto, en el por qué no te sientes libre. Pasado el tiempo, recordé un curso dado por Rosette Poletti<a href="#_ftn0" name="_ftnref0">[2]</a> y Barbara Dobbs<a href="#_ftn0" name="_ftnref0">[3]</a>sobre salud global. En esta formación, entre los muchos temas que trataron,  hablaron de algo que me hizo bien: “¿A qué digo <em>sí</em>; cuando digo <em>no</em>?” Al principio no entendí a qué se referían. ¿A qué digo <em>sí;</em> cuando digo <em>no</em>? Cuando digo <em>no</em> a realizar una tarea, a aceptar un compromiso es porque digo <em>sí</em> a otras tareas que considero prioritarias. Cuando digo <em>no</em> a participar en algún encuentro, cuando digo <em>no</em> a realizar una nueva tarea, es porque digo <em>sí</em> a otras tareas que luego de haber reflexionado pienso que he de dar preferencia y no puedo aceptar realizar otras por cuestiones de tiempo, de energías, de salud.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Me siento libre de decir <em>no</em> a algunos compromisos, para decir <em>s</em>í a otros que me parece he de priorizar? Este también es un ejercicio de libertad en lo cotidiano de la vida, que nos va llevando a una aceptación gozosa de mí misma, desplegando mis talentos desde lo que soy, con mis límites y mis potencialidades. Y desarrollar una relación más madura con los demás; respirando a fondo y gozando cada día del regalo de la vida.</p>
<p style="text-align: justify;">Dice Anthony de Mello<a href="#_ftn0" name="_ftnref0">[4]</a> que gracias a la libertad interior es posible maravillarse ante la creación, ante los seres humanos, ante Dios. El ser humano libre interiormente es capaz de maravillarse, sabe que la vida es un regalo inmerecido. El sentimiento predominante del que es libre interiormente es la gratitud.</p>
<p><em>María de Jesús CHÁVEZ-CAMACHO PEDRAZA<a href="#_ftnref0" name="_ftn0"> </a><br />
</em><em>Pineda de Mar, España<br />
</em><em>Junio de 2022-2025</em></p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> <em>Oser la liberté… et choisi le bonheur</em>, Jouvence éditions, 2011.<br />
<a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> Enfermera, docente, autora y psicoterapeuta suiza<br />
<a href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a> Enfermera, docente, autora, doctora en naturopatía, suiza<br />
<a href="#_ftnref4" name="_ftn4">[4]</a> Sacerdote jesuita, psicoterapeuta, autor, conferencista, Bombay 1931- Nueva York 1987</p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2025/06/a-que-digo-si-cuando-digo-no/">A qué digo sí cuando digo no</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>La interioridad como jardín</title>
		<link>https://www.revistare.com/2022/12/la-interioridad-como-jardin/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Dec 2022 05:59:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[actitud]]></category>
		<category><![CDATA[cuido]]></category>
		<category><![CDATA[interioridad]]></category>
		<category><![CDATA[introspección]]></category>
		<category><![CDATA[La interioridad como jardín]]></category>
		<category><![CDATA[Leticia Soberón Mainero]]></category>
		<category><![CDATA[psicología]]></category>
		<category><![CDATA[sanación]]></category>
		<category><![CDATA[soledad y silencio]]></category>
		<category><![CDATA[vida]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Leticia SOBERÓN</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/12/la-interioridad-como-jardin/">La interioridad como jardín</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Estar con uno mismo es inevitable, aunque a veces quisiéramos huir o aturdirnos por no entrar en este microclima que llamamos interioridad cuando lo encontramos oscuro, desordenado, confuso, dominado por la tristeza, el mal humor, la agresividad, la indiferencia. En estas ocasiones los demás suelen darse cuenta y huyen para no contagiarse de esta negatividad.</p>
<figure id="attachment_8640" aria-describedby="caption-attachment-8640" style="width: 350px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/interioridad1.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-8640" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/interioridad1-300x200.jpg" alt="" width="350" height="233" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/interioridad1-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/interioridad1-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/interioridad1-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/interioridad1-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/interioridad1-1320x880.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/interioridad1.jpg 1920w" sizes="(max-width: 350px) 100vw, 350px" /></a><figcaption id="caption-attachment-8640" class="wp-caption-text">«Hay que cultivar en uno mismo actitudes sanadoras<br />como la benevolencia, la paz y el perdón.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">¿Cómo evitar estas caídas, esta negrura a veces intensa, que nos tiñe por dentro y se trasluce hacia afuera?</p>
<p style="text-align: justify;">La imagen que me viene a la mente es la de un jardín interior. Un espacio que debemos cuidar y mantener bonito, limpio, acogedor. Aireado y libre, pero a la vez bastante cultivado. Aunque no está a la vista de los demás, ellos perciben de algún modo su estado.</p>
<p style="text-align: justify;">Para cultivarlo y embellecerlo, es necesario en primer lugar detectar su situación actual. Si hay preocupaciones e inquietudes, preguntarse por qué; en otras palabras, realizar un tipo de diagnóstico básico para poder orientarse sobre qué hacer. La inquietud, la tristeza, el desencanto y la frustración suelen ser compañeros de camino en la vida cotidiana, pero no conviene instalarse en ellas como estado permanente porque son muy destructivas. De ahí el estrés, el desgaste, las enfermedades psicosomáticas. Y porque en realidad, ante las mismas circunstancias, podemos situarnos de otra forma para modificar precisamente este clima interior. Cambiar la mirada y las claves de lectura, bajar unas líneas en la exigencia con nosotros mismos y en la expectativa hacia los demás, son actitudes que actúan como luz matizada y agua para el jardín reseco por el sol del perfeccionismo.</p>
<p style="text-align: justify;">Seamos sinceros con nosotros mismos para detectar las fuentes de este desencanto y afrontarlas, buscando posibles salidas, enfoques diferentes que nos ayuden a soportar de otro modo una situación, solicitando a alguna persona de confianza el diálogo que nos enfoque de nuevo la situación buscando oportunidades de crecimiento.</p>
<p style="text-align: justify;">En segundo lugar, pienso que hay que cultivar en uno mismo actitudes sanadoras como la benevolencia, la paz y el perdón, indispensables para cambiar este clima interior. Cuando uno sobrecarga su mente y su corazón con resentimientos, odios, deseos de venganza, va marchitando la vida por dentro. Es necesario curar. No porque cambien las circunstancias, sino porque uno las asume de una forma nueva y decide sacar de su interior las malas hierbas que ahogan las flores y hortalizas.</p>
<p style="text-align: justify;">Sinceramente no soy partidaria de lo que se ha banalizado como «psicología positiva» cuando se reduce a repetir infantilmente frases que nos ilusionen con situaciones irreales: «yo lo puedo todo», «no tengo límites». No suele ser así. Está claro que tenemos límites. Pero lo que puedo, eso sí que debo hacerlo. Lo que está en mi mano es mi responsabilidad. ¡Adelante entonces! Me parece que el auténtico cultivo de una interioridad sana debe basarse en lo que realmente somos y vivimos, sin infantilismos ni vanas ilusiones que serían como flores de plástico en un jardín vivo. Para cultivar vegetación auténtica, debemos buscar y aprovechar, en toda circunstancia, las oportunidades reales que siempre existen.</p>
<figure id="attachment_8639" aria-describedby="caption-attachment-8639" style="width: 350px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/interioridad.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-8639" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/interioridad-300x199.jpg" alt="" width="350" height="232" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/interioridad-300x199.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/interioridad-1024x680.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/interioridad-1536x1020.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/interioridad-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/interioridad-1320x877.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/interioridad.jpg 1920w" sizes="(max-width: 350px) 100vw, 350px" /></a><figcaption id="caption-attachment-8639" class="wp-caption-text">«Un espacio que debemos cuidar y mantener bonito, limpio,<br />acogedor. Aireado y libre, pero a la vez bastante cultivado.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Recurrir por supuesto a la espiritualidad personal, a lo que creemos, es un recurso vital aunque no todas las personas lo tienen. La ayuda del elevado, o la vivencia que se tiene de no estar solos, son elementos muy importantes para recrear un ecosistema vivo dentro de uno mismo; al fin y al cabo no nos dimos nosotros la vida, y abrirse a ese «alguien» que nos la sigue dando, puede ser clave para ajardinar nuestro interior. La gratitud hacia este Ser, o hacia el universo y la materia, por la vida recibida, es un elemento básico de este proceso de saneamiento interior. Es como hundir las raíces en una tierra rica en minerales y nutrientes para que las plantas crezcan sanas y fuertes.</p>
<p style="text-align: justify;">Por último, paladeemos el momento presente. Con lo poco o mucho que se tenga, estar vivos es fuente de una gran alegría. Saborear la vida en sí misma produce entusiasmo y facilita la empatía. Como el abono, la plena conciencia de presente transforma nuestra interioridad, que poco a poco será un remanso de paz donde descansar por las noches, o dónde entrar cuando estamos en soledad y silencio. ¡E incluso podremos ofrecer a los demás los frutos de la paz y el sosiego!</p>
<p><em>Leticia SOBERÓN MAINERO<br />
</em><em>Psicóloga. Doctora en comunicación<br />
</em><em>España<br />
Publicado originalmente en RE catalán núm. 108</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/12/la-interioridad-como-jardin/">La interioridad como jardín</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>¿»In-odos» individuales y planetarios?</title>
		<link>https://www.revistare.com/2022/12/in-odos-individuales-y-planetarios-2/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Dec 2022 05:58:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Paz]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[cooperación]]></category>
		<category><![CDATA[globalización]]></category>
		<category><![CDATA[interioridad]]></category>
		<category><![CDATA[Jordi Palou-Loverdos]]></category>
		<category><![CDATA[noviolencia]]></category>
		<category><![CDATA[paz]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Jordi PALOU-LOVERDOS</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/12/in-odos-individuales-y-planetarios-2/">¿»In-odos» individuales y planetarios?</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/12/imagen-RE-paz-dic-20.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-8932" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/12/imagen-RE-paz-dic-20.jpg" alt="" width="509" height="340" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/12/imagen-RE-paz-dic-20.jpg 509w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/12/imagen-RE-paz-dic-20-300x200.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 509px) 100vw, 509px" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">De alguna forma lo que estamos viviendo, tanto a nivel individual como a escala planetaria, nos invita a conectar con nuestros orígenes como especie. También a proyectarnos para una sobrevivencia de más calidad en el futuro. Me explico: numeros@s investigador@s han puesto de manifiesto que el <em>Homo Sapiens</em> nacimos como especie hace unos 200.000 años en el Valle del Rift Africano y no fue hasta hace más de 60.000 años que nuestros antepasados, impulsados sobre todo por cambios en las condiciones externas y climáticas, iniciamos un éxodo que, partiendo de nuestro primer hogar, pasando por la Península Arábiga hacia Eurasia nos permitió, en varias dispersiones, expandirnos como humanidad, habitar todos los continentes y hacer del planeta entero nuestra casa.</p>
<p style="text-align: justify;">Como señala Lewis Dartnell, sólo una especie sobre quince especies de homínidos diferentes, sobrevivimos a este “viaje hacia afuera” (que es lo que etimológicamente significa Éxodo). Al parecer, nuestra sobrevivencia más allá de los Neandertales o Denisovanos que vivían en Eurasia, no tiene que ver con la violencia contra esas otras especies sino, más bien, con que disponíamos de capacidades lingüísticas superiores, habilidades superiores para la creación y utilización de utensilios más eficaces, recursos para la coordinación social e innovación mucho mejores, una mejor adaptabilidad a las constantes fluctuaciones climáticas del Rift Africano (seco/húmedo y frio/calor), así como una utilización de la inteligencia integral -más allá de los instintos- experimentando constantes evoluciones en grupos sociales con comportamiento cooperativo. Dartnell concluye, integrando conocimiento de much@s investigador@s, que donde estamos y lo que somos es el resultado, en buena medida, de nuestro entorno.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Cuál es nuestro entorno inmediato y extenso este año? Aunque lo estamos viviendo en propia piel seguramente necesitaremos aún muchos silencios y palabras para tomar conciencia de lo que estamos experimentando a diferentes niveles. La pandemia -con alrededor de 57 millones de personas infectadas, y casi 1 millón y medio de víctimas mortales reconocidas, y millones de familias directa e indirectamente afectadas en todo el globo; ha puesto en evidencia muchos aspectos, tanto a nivel individual, como familiar, como de barrio, de país y de planeta, profundizando las desigualdades, vulnerabilidades e injusticias preexistentes.</p>
<p style="text-align: justify;">Como he señalado en escritos anteriores la enfermedad representa una pérdida de equilibrio, un protegerse en casa o en el hospital postrados en posición horizontal, perdiendo la verticalidad conquistada por nuestro antecesor <em>Homo Erectus</em>. Y la obligada horizontalidad representa una oportunidad y reto para recomponernos, para aplicar <em>re-medios </em>que permitan reequilibrarnos a todos los niveles y generar nuevas energías y aprendizajes que nos permitan volver a una nueva posición vertical que nos permita avanzar en un nuevo equilibrio dinámico. Ello es así, tanto a nivel individual como a nivel planetario. Los expertos sanitarios de diferentes lugares del planeta nos señalan que aun teniendo en cuenta la enorme cantidad de contagios por Covid19, la inmensa cantidad de víctimas mortales y enfermos con importantes secuelas en todo el Globo (y cómo ha afectado todo ello a sus familias, entornos sociales y laborales y sistemas económicos), el virus es de elevado contagio, pero con baja letalidad. Y éstos nos advierten y cuestionan si estamos preparados como humanidad para una pandemia por un virus a la vez intensamente contagioso y altamente letal. Como humanidad y a nivel planetario nunca antes habíamos experimentado lo que vivimos, ni un reto de futuro a todos los niveles.</p>
<p style="text-align: justify;">Quizás es la primera oportunidad planetaria de invertir el viaje que un día iniciamos hace 60.000 años y como el salmón, nadar a contracorriente en dirección a nuestros orígenes, al río que nos vio a nacer. Nuevamente me explico: el entorno cambiante que nos impelió a un éxodo que nos permitió sobrevivir extendiéndonos; quizás nos impele actualmente a un <em>ínodo</em>, es decir, a una migración hacia adentro, una migración interior, tanto individual como planetaria. Quizás es una invitación -forzada- a la adaptación hacia adentro, hacia la re-agrupación, la re-concentración, la re-unión, mediante <em>re-medios</em> individuales y planetarios. Si seguimos igual, si no nos adaptamos, nuevos tsunamis, terremotos, magmas, tempestades, virus y pandemias nos empujaran nuevamente a la horizontalidad.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Qué rutas de migración hacia adentro podemos (debemos?) explorar? A nivel individual, algunas vías se dirigen a una alimentación más pura y ecológica (minimizando productos artificiales), con contacto con la naturaleza (como vías de <em>medicatio</em> -nuevo medio- para el cuerpo físico y mental), contemplación de lo bello; con silencio y música (como vías de  <em>meditatio</em> -nuevo medio- para el ser); y con palabra comunicada de forma noviolenta, tanto de ideas, emociones y sentimientos, que permitan superar resentimientos y evolucionar como personas (como vías de <em>mediatio </em>-nuevo medio- para las relaciones sociales a todos los niveles).</p>
<p style="text-align: justify;">Y migración interior a nivel planetario, una agrupación y reconcentración de recursos destinados a ofrecer alimentación y agua a los 7.500.000 de habitantes, destinados a educación (no sólo enseñanza) a niñ@s, jóvenes y adult@s,  destinados a una distribución de recursos de forma equitativa y cooperativa, combinando la coordinación local y global, un redireccionamiento de los recursos destinados a la producción de armamento -como instrumentos poco eficaces para la sobrevivencia de la humanidad- hacia inversiones prioritarias eco-sociales equitativas  (en el año 2019 el gasto militar mundial creció hasta los 1.917 billones de dólares, según datos del Stockholm International Peace Research); explorando iniciativas de inversión público-privada de recursos a nivel local y regional que reviertan la obsesión por el provecho ciegamente cuantitativo, combinado con la reconcentración y aumento de poder ejecutivo a nivel global, tanto de organismos existentes como la Organización Mundial de la Salud o de organismos necesarios como una Organización Ecológica Mundial, o la reconcentración equitativa de recursos con capacidades ejecutivas de la ONU sobre todos los países, en particular en relación al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que incluyen reestructuración y nuevas estructuras sociales, sanitarias, económicas y ecológicas a nivel global.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Qué hacemos en este nuevo <em>Rift global</em> en el que nos encontramos? … O seguimos igual (con sus posibles consecuencias ya apuntadas), o exploramos nuevas vías y territorios individuales y planetarios hacia adentro, que nos permitan evolucionar como seres, como especie y como planeta.</p>
<p style="text-align: justify;"><em><br />
Jordi PALOU-LOVERDOS</em><br />
<em>Director de la Fundación Carta de la Paz dirigida a la ONU</em><br />
<em>Mediador y consultor en resolución pacífica de conflictos</em><br />
<em>Barcelona (España)</em><br />
<em>Diciembre de 2022</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/12/in-odos-individuales-y-planetarios-2/">¿»In-odos» individuales y planetarios?</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>El valor intuitivo de lo que ocurre dentro de mí</title>
		<link>https://www.revistare.com/2021/09/el-valor-intuitivo-de-lo-que-ocurre-dentro-de-mi/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Sep 2021 05:00:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
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		<category><![CDATA[El valor intuitivo de lo que ocurre dentro de mí]]></category>
		<category><![CDATA[interioridad]]></category>
		<category><![CDATA[Lluís Ylla]]></category>
		<category><![CDATA[mindfulness]]></category>
		<category><![CDATA[pedagogía]]></category>
		<category><![CDATA[relaciones]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Lluís YLLA</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/09/el-valor-intuitivo-de-lo-que-ocurre-dentro-de-mi/">El valor intuitivo de lo que ocurre dentro de mí</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Desde hace unos años la palabra interioridad se ha hecho más presente en la cultura y los medios de comunicación. Esta palabra ha sido un feliz hallazgo para hablar de algo de la persona muy nuestra, de siempre e importante, que necesitamos decir y para la que otras palabras como alma o espíritu, que habíamos utilizado en otras épocas, nos parecen poco adecuadas o difíciles de entender. Nos llega a la vez que, además de los hechos religiosos, espirituales y culturales tradicionales, diversas propuestas sapienciales, espirituales, metodológicas que se han extendido apelan a la interioridad: el yoga, la meditación, el <em>mindfulness</em>, técnicas psicocorporales&#8230; por citar unas pocas.</p>
<figure id="attachment_6927" aria-describedby="caption-attachment-6927" style="width: 380px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/friends-4686416_1920.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-6927" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/friends-4686416_1920-300x199.jpg" alt="" width="380" height="253" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/friends-4686416_1920-300x199.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/friends-4686416_1920-1024x681.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/friends-4686416_1920-600x399.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/friends-4686416_1920-1536x1021.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/friends-4686416_1920-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/friends-4686416_1920.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 380px) 100vw, 380px" /></a><figcaption id="caption-attachment-6927" class="wp-caption-text">«Resultado de actividades de cuidado de la interioridad en la escuela,<br />podríamos concluir que ayuda a los alumnos a la calma,<br />a estar más relajados, a reducir el estrés y la ansiedad.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Hablamos de interioridad porque esta «cosa» interior, que tiene que ver con la experiencia que hacemos, la queremos defender, darle un mayor relieve, porque es importante para la vida. Necesitamos sustantivar una experiencia, afirmarla como «cosa», reificarla. Porque no nos basta con adjetivar con un «interior» lo que vivimos. Al mismo tiempo hablamos porque hay que afirmarla como realidad, porque está amenazada, protegerla en un entorno agobiante, abundante en solicitaciones que nos estiran y nos llevan hacia fuera y que nos erosionan como personas. Nos encontramos en un medio en el que la globalización, las tecnologías y las redes presentan situaciones que afectan lo que somos y que no sabemos muy bien cómo manejar y cómo podemos derivar<a href="#_ednref1">1</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">Este término difícilmente lo encontramos escrito antes del siglo XVIII, va tomando cuerpo con el romanticismo y su exploración de la intimidad y se va extendiendo junto al nacimiento de la antropología y psicología durante el siglo XX. A finales del siglo XX y especialmente a principios del XXI se ha extendido en ambientes pedagógicos de habla catalana y castellana (no la encontramos tanto en medios anglosajones). Se trata de un «paradigma emergente»<a href="#_ednref1">2</a>. Alrededor de él se han hecho numerosas reflexiones desde diferentes enfoques, de carácter más ético-moral, más pedagógico y metodológico, más filosófico-espiritual, etc.<a href="#_ednref1">3</a></p>
<p style="text-align: justify;">La palabra interioridad tiene el valor intuitivo de referirse a algo que pasa en mí, dentro de mí, en lo que soy, lo que vivo, aunque no sea consciente, que se deslice de su conceptualización o no sepa bien como denominarlo. Es un concepto de espacio, que no pide la abstracción ni las explicaciones que necesitamos si hablamos de alma, espíritu o conciencia. A la vez constato como con otros términos referidos al mundo interior como cognición, sentimientos o emociones no alcanzo a explicar todo lo que vivo.</p>
<p style="text-align: justify;">Como palabra nueva se emplea de maneras muy diferentes, desde acepciones muy genéricas como sinónimo de subjetividad, de intimidad, o de sentimientos&#8230; a acepciones más precisas con un sentido más antropológico. Es en este sentido antropológico que creo que nos puede ayudar en la escuela. Es decir, que interioridad represente algo importante para la persona, que profundizamos en los posibles significados que puede tener y en cómo estos inspiran una acción educativa relevante, significativa y humanizadora.</p>
<p style="text-align: justify;">Esto que yo soy, y todo lo que llevo conmigo, lo llevo a todas partes, hablemos o no. Lo lleva cada educador y cada alumno en la escuela. Y con lo que soy, hago, leo, estudio, me relaciono, reacciono, tomo decisiones. Lo que soy no es sólo algo que percibo en mí, un conjunto de sentimientos, sensaciones, emociones. La interioridad no tiene que ver sólo con el funcionamiento de la persona, sino también con lo que la persona es. Es algo que me constituye. Interioridad es más que intimidad, estado de ánimo, exigencia subjetiva. Por eso podemos hablar de una interioridad objetiva (M. Sciacca), como una manera de entender la persona, del ser de la persona.</p>
<p style="text-align: justify;">Una afirmación como la anterior necesita ser más profundizada que lo que estoy haciendo enunciándola. Habría que pensarla críticamente cuando hoy estamos en una sociedad cada vez más y más plural, intercultural, en que las concepciones de la persona son diferentes.</p>
<p style="text-align: justify;">En cualquier caso, en este momento en el que esta palabra se hace más presente en la escuela, y en el que estamos construyendo la significación de este neologismo, una comprensión vigorosa de la interioridad, antropológica y hasta, diría, ontológica, nos puede ayudar a profundizar en el concepto de educación integral que declaran algunas leyes (LOGSE, LOE, LEC) y numerosos planes educativos. Enriquecer los significados alrededor de esta palabra nos puede ayudar a ocuparnos de esta integralidad que el sistema educativo nos pone delante.</p>
<figure id="attachment_6973" aria-describedby="caption-attachment-6973" style="width: 396px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/interioridad.png"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-6973" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/interioridad-300x201.png" alt="" width="396" height="265" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/interioridad-300x201.png 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/interioridad-1024x685.png 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/interioridad-600x401.png 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/interioridad.png 1056w" sizes="auto, (max-width: 396px) 100vw, 396px" /></a><figcaption id="caption-attachment-6973" class="wp-caption-text">«La palabra interioridad tiene el valor intuitivo de referirse a algo<br />que pasa en mí, dentro de mí, en lo que soy, lo que vivo, <br />aunque no sea consciente, que se deslice de su conceptualización<br />o no sepa bien como denominarlo.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Las leyes educativas y teorías pedagógicas que las inspiran no son textos de antropología, pero contienen una comprensión de la persona, del alumno, destinatario de la acción de la escuela. Implícitamente nos hablan de quién es el alumno. No sólo cómo se comporta, qué costumbres tiene, como aprende, cómo es influenciado por el entorno o cómo responde a diferentes propuestas metodológicas. En un medio cada vez más plural la aparente obviedad implícita de quién es el alumno puede no ser tan válida. La pregunta por el quién es el alumno es muy difícil de responder. Pero no por ello nos lo tenemos que dejar de plantear con toda la fuerza.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Quién es el alumno? Es una pregunta central para el sistema educativo, aunque buena parte del sistema se tenga que dedicar a pensar en los objetivos, funcionamiento, las metodologías, la evaluación, la organización, la función docente&#8230; Esta pregunta, está siempre presente y la contestamos de forma implícita cuando concretamos los objetivos de la educación, el funcionamiento de la escuela, los contenidos curriculares, las metodologías pedagógicas o el sistema de evaluación. La respondemos de una manera más directa cuando hablamos de aprender a ser<a href="#_ednref1">4</a>. Iría bien planteárnosla de manera explícita y ensayar respuestas, porque lo que respondamos puede influir en el resto de las categorías del sistema educativo.</p>
<p style="text-align: justify;">Limitándome ahora a la concepción de interioridad, según como lo entienda, el cuidado de la misma puede ser, por ejemplo, algo funcional (una interioridad subjetiva que me ayuda a manejarme en el ámbito de las emociones, los sentimientos, de mis retos, mis dificultades) o puede acentuar también la personalización de todo lo que es el alumno y la calidad de la relación (si entiendo que ser profundamente yo es ser profundamente con los demás). Según qué comprensión de la interioridad tengamos, derivaremos acciones educativas diferentes. Resultado de actividades de cuidado de la interioridad en la escuela, podríamos concluir que ayuda a los alumnos a la calma, a estar más relajados, a reducir el estrés y la ansiedad. O también que contribuye a su calidad anímica, los predispone a la empatía en las relaciones, en la compasión y la justa indignación cuando la vida de los demás o el entorno son amenazados. También los puede llevar a abrirse a más vida que la que les llega por la inmediatez, a disfrutar más internamente, a que se pregunten por el sentido, los predispongan a la sorpresa, al agradecimiento. Porque su interior es un espacio amplio, rico, con paz, con serenidad interior, se rebelan contra lo que niega la vida y se suman a lo que la afirma.</p>
<p style="text-align: justify;">El interés por la interioridad que nos llega, y que el sistema educativo cobija al considerar la educación como integral, puede hacer una contribución importante a la educación y al crecimiento de los alumnos. También nos pone un reto a la escuela. Nos invita a progresar porque, con todo el cuidado y respeto imprescindibles, la escuela se ocupe «de todo lo que somos si lo que queremos conseguir es una buena expresión de todo lo que somos»<a href="#_ednref1">5</a>.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Lluís YLLA</em><br />
<em>Miembro del equipo de dirección de Jesuïtes Educació</em><br />
<em>Colaborador en temas de interioridad y espiritualidad</em><br />
<em>Publicado originalmente en Revista Re Catalán núm. 97 «Interioritat»</em></p>
<p><strong>Notas</strong></p>
<ol>
<li>Sibilia, P. (2008). <em>La intimidad como espectáculo</em>. Buenos Aires. Ed. Fondo de Cultura Económica.</li>
<li>Martin, J; Aleixandre, D et al. (2004). <em>La interioridad: un paradigma emergente</em>. Madrid, Ed PPC</li>
<li>Buxarrais, María Rosa, Burguet, Marta (coords.). (2017). <em>Aprender a ser, Por una pedagogía de la interioridad</em>. Barcelona. Ed Graó.<br />
Fradera, María y Guardans, Teresa (2008). <em>La séptima dirección: el cultivo de la interioridad</em>. Barcelona. Editorial Claret.Esteban, H; Galve, R; Ylla, Ll. (2013). <em>Ser en la escuela, una pedagogía para educar la interioridad</em>, Lleida. Pagès Editors.</li>
<li><em>Los siete saberes necesarios para la educación del futuro</em>. Informe elaborado por Edgar Morin. UNESCO, 1999. Centro UNESCO de Cataluña para la traducción catalana, 2000</li>
<li>Mestres, L. (2018). <em>Infinitas posibilidades. La educación emocional como motor del cambio educativo</em>. Barcelona. Ed Sunya, p.55</li>
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		<title>Capacidad de conectar con el interior</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Sep 2021 04:59:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[Asun Puche Echegaray]]></category>
		<category><![CDATA[Capacidad de conectar con el interior]]></category>
		<category><![CDATA[conciencia]]></category>
		<category><![CDATA[existencia]]></category>
		<category><![CDATA[humildad]]></category>
		<category><![CDATA[interioridad]]></category>
		<category><![CDATA[mindfulness]]></category>
		<category><![CDATA[vida]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Asun PUCHE</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">La interioridad es la capacidad de conectar con el interior. El interior de uno mismo, y de la realidad en que éste vive y se desarrolla. Los otros y los acontecimientos forman parte de esta realidad vivida desde un mismo.</p>
<figure id="attachment_6942" aria-describedby="caption-attachment-6942" style="width: 359px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/child-2122019_1920.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-6942 " src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/child-2122019_1920-300x200.jpg" alt="" width="359" height="239" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/child-2122019_1920-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/child-2122019_1920-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/child-2122019_1920-600x400.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/child-2122019_1920-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/child-2122019_1920-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/child-2122019_1920.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 359px) 100vw, 359px" /></a><figcaption id="caption-attachment-6942" class="wp-caption-text">«Que los más pequeños crezcan conectados<br />con su interior, conscientes de su conciencia.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Hablar de interioridad es preguntarse «desde dónde». El interior señala a la profundidad.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Qué es profundo en el ser humano? Profundidad en el ámbito de la existencia resuena con calidad de la experiencia vivida. Calidad referida a tipo y no a consideraciones de calificación. La reflexividad en la experiencia es un nivel de profundidad. Podríamos decir que es el nivel que permite exteriorizar y, por tanto, compartir alguna aproximación a dicha experiencia. Pero la profundidad mayor radica en el mismo origen de la experiencia. Ponerse en contacto con este origen es fruto de la interioridad.</p>
<p style="text-align: justify;">La interioridad es una capacidad propia del ser humano que se moviliza a través de la conciencia. A través de una determinada manera de utilizar la conciencia: hacia adentro. Este recorrido hacia el interior va renovando la mirada y, en último término, la transforma. Transformando así el exterior.</p>
<p style="text-align: justify;">Son varias las etapas de este recorrido, y cuanto más se adentra menos referentes resultan viables. Se empieza a confiar en el movimiento mismo, a pesar de las resistencias, aprendiendo a diferenciar y discernir el movimiento originario de aquellos que son autorreferenciados.</p>
<p style="text-align: justify;">Las diversas tradiciones de sabiduría, junto con sus específicas propuestas de significado, contienen caminos de interioridad que quieren facilitar el encuentro con la esencia de nuestra existencia. Estos caminos coinciden con la necesidad de desprenderse de todo aquello que opaca la expresión genuina de ser, para manifestar y desplegar en el mundo la realidad de lo que somos.</p>
<p style="text-align: justify;">Como han evidenciado estudios de investigación, las personas que se comprometen con una vía de interioridad explícitamente espiritual suelen referir un mayor nivel de autoconocimiento; una mayor aceptación de sí mismos, de los demás y de las circunstancias. Experimentan la relacionalidad de una nueva manera; les mueve el servicio hacia los demás; se sienten más libres interiormente y se amplía su conciencia de unidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Han mirado a la cara a sus &#8216;demonios internos&#8217; en todo este proceso. La interioridad no es un camino de escapismo, sino al contrario, de compromiso y de responsabilidad. De hacerse cargo de todo lo que hay en el interior. Se presente de forma agradable o desagradable. Las capas que opaquen deben bracearse en la búsqueda de lo que permanece inmutable en el fondo del interior. Ser.</p>
<p style="text-align: justify;">Y esto es así para toda persona, ya sea su camino una forma explícita de vía espiritual, o no. Porque todo ser humano se encuentra inmerso en un camino espiritual: la aventura de vivir su vida, de desplegarse en el mundo, de descubrir y así revelar qué es eso de ser humanos. Nosotros escogemos nuestros referentes. Pero no hay copias, no hay dos iguales, la diferenciación es máxima en la conciencia individual, inmersa en una unidad que nos supera y que no nos deja indiferentes, sino que nos lleva a asumir nuestro propio espacio interior para que seamos la diferencia que somos. Una única expresión de la vida, que es una.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Cómo se expresa el movimiento de vida en el interior? </strong></p>
<figure id="attachment_6938" aria-describedby="caption-attachment-6938" style="width: 400px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/swan-3752746_1920.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-6938" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/swan-3752746_1920-300x165.jpg" alt="" width="400" height="220" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/swan-3752746_1920-300x165.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/swan-3752746_1920-1024x564.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/swan-3752746_1920-600x331.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/swan-3752746_1920-1536x846.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/swan-3752746_1920.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a><figcaption id="caption-attachment-6938" class="wp-caption-text">«Querer ver, querer sentir y querer asumir el propio espacio interior.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">A través de una profunda y clara atracción; con lo que nos mueve desde dentro y que lleva gozo su realización. Acceder a este movimiento implica intimidad. Son diversas y variadas las formas de cuidar esta intimidad, este acceso al interior. Promover, facilitar, educar, acompañar las múltiples formas de contactar con el movimiento de vida que late en cada uno para ser expresado en el mundo, se nos presenta como alternativa a tendencias superficializadoras que nos alejan del sentido de nuestra existencia, a la vez tan cotidiana y ordinaria como llena de posibilidades.</p>
<p style="text-align: justify;">En la actualidad, se está dando un interés desde el ámbito de la psicología y de la educación hacia propuestas explícitas de prácticas de interioridad. En este contexto, destacan aquellas que se engloban con el término de ‘<em>mindfulness’</em>. Estas apuntan a hacerse conscientes de los propios pensamientos, sentimientos y sensaciones, sin juicios, permitiendo observarlos tal como se dan en el espacio consciente. Es toda una pedagogía de la atención, para poder dirigir conscientemente el foco atencional. Lo primero que se descubre es que somos poco conscientes de nuestra propia experiencia interior, que ha sido &#8216;eficazmente&#8217; inhibida, suprimida e incluso sustituida. Extraños en territorio propio y desconocido. Desde aquí quizá se explica mejor que las prácticas de ‘<em>mindfulness’</em> resulten de ayuda también en procesos clínicos, tanto por molestias físicas como psicológicas. Y desde aquí quizá también se entiende mejor la importancia de llevarlas a las aulas, desde el inicio de nuestra temprana escolarización, para que los más pequeños crezcan conectados con su interior, conscientes de su conciencia, acompañados por adultos conscientes de los límites de su propio conocimiento de la experiencia humana, pero dispuestos a compartir el descubrimiento que siempre será en relación e interacción. Esto implica querer ver, querer sentir y querer asumir el propio espacio interior.</p>
<p style="text-align: justify;">Querer adentrarse en un camino que pone luz a los engaños de inferioridad/superioridad sostenidos y proyectados y que inicia la invitación a recorrer el paisaje de la responsabilidad. Hacerse cargo. De nuevo. De todo lo que hay en el interior de uno mismo y que coincide, en naturaleza, con lo que hay en el interior de todo ser humano. Humildad. Humildad al asumirse como humano. Humano entre humanos. Humanos compartiendo y descubriéndose como tales.</p>
<p style="text-align: justify;">Al final, interioridad es estar atento a lo que el instante requiere. Esto pide estar atento a lo que de verdad siento en mi interior, y cuando la disposición es plenamente abierta y entregada, el interior abraza lo que estoy sintiendo, abraza lo que está sucediendo en el otro, en la situación, en el mundo&#8230; tenga el sabor que tenga, se presente como se presente. Asumir que está, porque está en mí. Cuando esto se da, este encuentro libera a la vez que responsabiliza. Interior y exterior han quedado asumidos y unidos en una misma experiencia. Y algo nuevo puede brotar en el mundo.</p>
<p style="text-align: justify;">San Juan de la Cruz, maestro comunicador, nos regaló estos puntos de profunda experiencia en su interioridad:</p>
<ul>
<li style="list-style-type: none;">
<ul>Memoria del Creador.</ul>
<ul>Atención a la dimensión interior.</ul>
<ul>«Olvido de lo que ha sido creado.</ul>
<ul>Permanecer amando al Amado.»</ul>
</li>
</ul>
<p><em>Asun PUCHE ECHEGARAY<br />
</em><em>Doctora en Psicología<br />
</em><em>Profesora de la FPCEE Blanquerna, Universitat Ramon Llull<br />
</em><em>Publicado originalmente en Revista Re Catalán núm. 97 «Interioritat»</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/09/capacidad-de-conectar-con-el-interior/">Capacidad de conectar con el interior</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>El desafío digital en la interioridad</title>
		<link>https://www.revistare.com/2021/09/el-desafio-digital-en-la-interioridad/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Sep 2021 04:58:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[atención]]></category>
		<category><![CDATA[coste de transición]]></category>
		<category><![CDATA[El desafío digital en la interioridad]]></category>
		<category><![CDATA[interioridad]]></category>
		<category><![CDATA[Leticia Soberón Mainero]]></category>
		<category><![CDATA[libertad]]></category>
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		<category><![CDATA[naturaleza]]></category>
		<category><![CDATA[paz mental]]></category>
		<category><![CDATA[Silencio]]></category>
		<category><![CDATA[Tecnología]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.revistare.com/?p=6980</guid>

					<description><![CDATA[<p>Leticia SOBERÓN</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/09/el-desafio-digital-en-la-interioridad/">El desafío digital en la interioridad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Nuestra época, marcada por el avance tecnológico y el acceso digital, no parece favorecer la interioridad y el sosiego del ánimo. Si queremos conseguirlos, tendremos que caminar contra corriente, al menos en algunos aspectos, de manera decidida.</p>
<figure id="attachment_6981" aria-describedby="caption-attachment-6981" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/interioridad-1.png"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-6981 size-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/interioridad-1-1024x576.png" alt="" width="660" height="371" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/interioridad-1-1024x576.png 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/interioridad-1-300x169.png 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/interioridad-1-600x338.png 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/interioridad-1.png 1240w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-6981" class="wp-caption-text">«Cuando realizamos dos o más tareas de cierta complejidad en realidad no estamos trabajando simultáneamente, sino que saltamos de una a la otra velozmente.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Hay dos factores que debemos aprender a gestionar. Por un lado, la urbanización acelerada nos aparta de la naturaleza y de su contemplación. Elementos que nos ponen de manera más inmediata en un estado de serenidad y grata sorpresa y nos recuerdan que somos parte de este entorno terrestre. Pero en nuestro tiempo, para millones de personas la naturaleza está sólo en sus pantallas de ordenador o en bellos documentales televisivos. Por otra parte, el bombardeo mediático al que estamos sometidos a toda hora y en todas partes. En un minuto se realizan 3 millones de búsquedas en Google, se envían 38 millones de mensajes por WhatsApp, se ven 4.5 millones de vídeos en YouTube, se consumen 266 mil horas de visión en Netflix&#8230; Si vamos por la calle, difícilmente podremos concentrarnos, reclamada nuestra atención cada vez más a pantallas publicitarias de gran tamaño. Todo, antes que dejarnos pensar tranquila y sosegadamente. ¿Nos sorprende que cada vez más existan niños con síndrome de déficit de atención? ¿Es extraño que la dispersión mental provoque en millones de personas tristeza, desconcierto y sensación de falta de sentido?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>El mito de la multitarea</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Nos parece que podemos gestionar toda esta información además del trabajo habitual. Y nos lanzamos a lo que llamamos multitarea. Quizás ésta se da en las acciones rutinarias y motoras, que «funcionan solas», mientras permiten centrar la atención en tareas mentales complejas. Pero no es esto a lo que suelen referirse los que defienden la multitarea en el pensamiento, sino a la verdadera posibilidad de desarrollar, simultáneamente, tareas intelectuales complejas en varios campos a la vez. Sin embargo, lo que hacemos es pasar de la una a la otra rápidamente. Cuando realizamos dos o más tareas de cierta complejidad en realidad no estamos trabajando simultáneamente, sino que saltamos de una a la otra velozmente.</p>
<p style="text-align: justify;">Estamos pagando un alto coste de transición entre una tarea y otra. ¿A qué llamamos «coste de transición»?</p>
<p style="text-align: justify;">1) Al tiempo que tardamos en recuperar mentalmente el hilo de lo que se está diciendo, para darle sentido intentando conectarlo con lo que recordamos de las últimas veces que estábamos haciendo esta tarea.</p>
<p style="text-align: justify;">2) A la pérdida de información que se nos escapó mientras hacíamos la otra tarea. En el mejor de los casos podremos pedir que nos hagan un resumen limitado, con la consiguiente pérdida de tiempo para el grupo y el margen de error por no tener los detalles. Pero podemos perdernos una información destacada que en las tareas intelectuales puede ser relevante.</p>
<p style="text-align: justify;">3) Al desgaste energético por el esfuerzo de mantener fija la atención de manera alterna con la misma intensidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Muchas personas ejercen su trabajo o estudios intentando distribuir su atención entre redes sociales, medios de comunicación y conversación presencial. Agotador.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>La salida</strong></p>
<p style="text-align: justify;">No en vano está volviendo la búsqueda del silencio para poder reencontrar el equilibrio interior, empaquetada en formatos orientales (yoga, meditación zen, etc.), anglosajón (mindfulness) o religioso (retiro, ejercicios espirituales). Todos necesitamos bajar revoluciones en nuestro cerebro, reducir el número de estímulos, reencontrar la paz mental para poder dirigir nuestra vida con mayor conciencia y libertad, vivir más plenamente y gestionar los desafíos cotidianos.</p>
<p style="text-align: justify;">Centrar la atención de manera sostenida se ha convertido en una competencia muy valorada en los entornos empresariales. ¡Y un deseo inalcanzable para muchos niños y adultos! Empezamos a rectificar el rumbo concediéndonos el descanso del silencio y la serenidad. Nuestro bienestar será notablemente mayor y, paradójicamente, seremos más libres.</p>
<p><em>Leticia SOBERÓN MAINERO<br />
</em><em>Cofundadora Innovation Center for Collaborative Intelligence<br />
</em><em>Publicado originalmente en Revista Re Catalán núm. 97 «Interioritat»</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/09/el-desafio-digital-en-la-interioridad/">El desafío digital en la interioridad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Una exterioridad llena de silencio</title>
		<link>https://www.revistare.com/2021/09/una-exterioridad-llena-de-silencio/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Sep 2021 04:57:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[Atacama]]></category>
		<category><![CDATA[Chiu-Chiu]]></category>
		<category><![CDATA[desierto]]></category>
		<category><![CDATA[Elisabet Juanola Sória]]></category>
		<category><![CDATA[interioridad]]></category>
		<category><![CDATA[Silencio]]></category>
		<category><![CDATA[Una exterioridad llena de silencio]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Elisabet JUANOLA</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/09/una-exterioridad-llena-de-silencio/">Una exterioridad llena de silencio</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">No es habitual estar en un lugar donde puedes ver salir el sol cada mañana y ponerse por la tarde, sin moverte prácticamente del mismo lugar. No es habitual para las personas que vivimos en la ciudad&#8230; pero, para las personas que viven en Chiu-Chiu o en cualquier pueblecito del altiplano del desierto de Atacama, el ritmo del día está marcado por el astro y así calculan sus tiempos.</p>
<figure id="attachment_6977" aria-describedby="caption-attachment-6977" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/chile-final-136.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-6977 size-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/chile-final-136-1024x768.jpg" alt="" width="660" height="495" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/chile-final-136-1024x768.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/chile-final-136-300x225.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/chile-final-136-600x450.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/chile-final-136-1536x1152.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/chile-final-136-90x68.jpg 90w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/chile-final-136.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-6977" class="wp-caption-text">«Una exterioridad llena de silencio, exenta de obstáculos, facilita enormemente el ejercicio interior, vaciarse.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">El desierto es inmenso y las distancias son difíciles de prever porque entre un punto y otro no hay casi nada, no hay árboles o edificios para medir la perspectiva, simplemente está el horizonte. Y entre el horizonte y el punto de referencia, kilómetros. Piedras, pequeños montículos y aunque poca, vegetación leñosa. Viento, por la tarde comienza el viento. Una persona que no conoce, no ve puntos de referencia, para un atacameño, está claro donde es el norte&#8230; siempre.</p>
<p style="text-align: justify;">Es cierto que cuando una persona quiere y busca el silencio, puede hacerlo en casi cualquier parte, pero hay lugares que ayudan más que otros. Una exterioridad llena de silencio, exenta de obstáculos, facilita enormemente el ejercicio interior, vaciarse. Suena raro hablar de vaciarse y posiblemente no se entiende demasiado si no se ha tenido experiencia, cada uno la suya, personal y única. Y el desierto lo pone fácil, ayuda a dejar de lado lo que puede molestar, lo que pesa, lo que no sirve, tal vez, incluso, casi de forma inmediata: llegar y empezar a conectar con el ritmo del día, con el cielo y la luz, con que no se necesita casi nada, con que todo tiene sentido y es más sencillo de lo que parecía.</p>
<p style="text-align: justify;">La interioridad se cultiva, se le debe dedicar tiempo y a veces, no siempre es disciplina, dedicación, perseverancia. Cuanto más nos vaciamos, más nos llenamos de luz, una luz intensa que nutre el ser. Y después, cuando volvemos a la ciudad, al ritmo impuesto por las horas, no por el sol, podemos cerrar los ojos y buscar dentro aquella luz que nos llena y es como tener un ahorro, un pequeño dique.</p>
<p style="text-align: justify;">Aprender a hacer silencio implica hacerlo, apagar los ruidos, exteriores e interiores, no es fácil. Una exterioridad silenciosa, tan luminosa e intensa de día que pide un espacio curado, por eso hay que estar dentro, recogerse, poner pausa, cuando vamos al desierto, vamos a buscar profundidad.</p>
<p style="text-align: justify;">El desierto es un lugar para ir solo o con aquellos que entienden el silencio.</p>
<p><em>Elisabet JUANOLA SORIA<br />
</em><em>Periodista<br />
</em><em>Santiago de Chile<br />
</em><em>Publicado originalmente en Revista Re Catalán núm. 97 «Interioritat»</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/09/una-exterioridad-llena-de-silencio/">Una exterioridad llena de silencio</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Para una pedagogía de la interioridad</title>
		<link>https://www.revistare.com/2021/09/para-una-pedagogia-de-la-interioridad/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Sep 2021 04:56:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[cuestionar]]></category>
		<category><![CDATA[educación]]></category>
		<category><![CDATA[emociones]]></category>
		<category><![CDATA[interioridad]]></category>
		<category><![CDATA[jóvenes]]></category>
		<category><![CDATA[María Rosa Buxarrais]]></category>
		<category><![CDATA[niños]]></category>
		<category><![CDATA[Para una pedagogía de la interioridad]]></category>
		<category><![CDATA[pedagogía del ser]]></category>
		<category><![CDATA[Silencio]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>María Rosa BUXARRAIS</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/09/para-una-pedagogia-de-la-interioridad/">Para una pedagogía de la interioridad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Una de las características más significativas de la sociedad actual es la aceleración, obligándonos a una constante necesidad de adaptación. La educación adquiere un rol clave a la hora de ayudar a los niños y a las niñas a desarrollar esta capacidad de adaptación constante.</p>
<figure id="attachment_6954" aria-describedby="caption-attachment-6954" style="width: 405px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/child-608825_1920.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-6954" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/child-608825_1920-300x200.jpg" alt="" width="405" height="270" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/child-608825_1920-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/child-608825_1920-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/child-608825_1920-600x400.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/child-608825_1920-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/child-608825_1920.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 405px) 100vw, 405px" /></a><figcaption id="caption-attachment-6954" class="wp-caption-text">«Será necesario implementar una pedagogía del cuido<br />que nos lleve al autoconocimiento y la conciencia del ser.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Por otro lado, tenemos que hacer frente a la multiplicación de medios y dispositivos electrónicos que permite el flujo y el acceso a la información y al conocimiento, al consumo de bienes y de entretenimiento de forma casi inmediata. Las personas recibimos una excesiva cantidad de estímulos de los medios de comunicación, de las redes sociales, de internet, de todo lo que nos rodea, convirtiéndonos en personas distraídas que vivimos bajo un estrés constante y que mostramos tolerancia cero al aburrimiento, por lo que se hace muy difícil encontrar momentos de silencio, quietud, atención y reflexión.</p>
<p style="text-align: justify;">Incluso, la manera de relacionarnos y de vivir ha cambiado en los últimos tiempos. Todo ello tiene una incidencia en cómo percibimos e interpretamos el mundo y en que los estilos de vida y los valores sean diferentes entre las generaciones. Somos parte de una sociedad individualista, consumista, egoísta, competitiva, donde hay una frenética carrera por la satisfacción individual a todos los niveles. Estos contravalores han conseguido atrapar a las personas, midiéndolas por parámetros externos: competir con el otro para tener más, compararse para buscar la superioridad, ejercer el poder hacia el otro, convertirnos en adictos a las redes sociales, etc. Vivimos en modo automático y estamos perdiendo, si es que no la hemos perdido ya, la capacidad de disfrutar de cada momento. Echamos de menos ratos de silencio para poder escucharnos a nosotros mismos y llevar a cabo un verdadero diálogo interior, necesario para afrontar la construcción de nuestro ser y nuestra identidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Así pues, ante una sociedad desencantada, sobreestimulada y distraída, donde la sensación de aceleración y estrés de la vida cotidiana nos puede hacer, incluso, enfermar, hay que buscar una ruta alternativa de forma urgente. Cabe preguntarse ahora: ¿Quiénes somos realmente? ¿Cómo hemos construido nuestra identidad? ¿Es la que queremos? ¿Reconocemos o identificamos nuestras emociones? Nos toca, pues, despertar la conciencia, a una visión diferente del mundo, una nueva forma de experimentar la vida. Afortunadamente, empiezan a despuntar personas y comunidades que creen en la persona y defienden otros valores como el diálogo, la alegría por el bien de los demás, la compasión, la solidaridad y el amor. Por lo menos, luchan a contracorriente, y no se pueden permitir desfallecer.</p>
<p style="text-align: justify;">Para iniciar esta ruta, resulta necesario potenciar un trabajo personal que unifique la mente y el cuerpo en la interioridad y desarrolle todas las dimensiones de la persona. En nuestras vidas hemos interiorizado pautas de relación y comportamiento que ahora requieren un desaprendizaje, para incorporar otros que vinculen con la propia interioridad, no impuestos sino adquiridos por convicción, por creencia personal, porque sin esta convicción no nos podemos comprometer.</p>
<p style="text-align: justify;">Vivimos hacia fuera. Nos importa más nuestra imagen exterior que nuestro interior. Tenemos así una asignatura pendiente: vivir hacia dentro, mirarnos a nosotros mismos de manera crítica y constructiva. Hace unos años nos lo advirtió Delors (1996) en su informe, donde invitaba las escuelas a abandonar el énfasis en la enseñanza tradicional en la transmisión de conocimientos, (aprender a conocer), proponiendo tres pilares más, de los que aprender a ser es crucial, y se traduce en una apuesta por una educación que quiera contribuir al desarrollo global de cada persona, cuerpo y mente, inteligencia, sensibilidad, sentido estético, responsabilidad individual y espiritualidad.</p>
<figure id="attachment_6952" aria-describedby="caption-attachment-6952" style="width: 412px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/mountain-3154405_1920.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-6952" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/mountain-3154405_1920-300x169.jpg" alt="" width="412" height="232" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/mountain-3154405_1920-300x169.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/mountain-3154405_1920-1024x576.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/mountain-3154405_1920-600x338.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/mountain-3154405_1920-1536x864.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/mountain-3154405_1920.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 412px) 100vw, 412px" /></a><figcaption id="caption-attachment-6952" class="wp-caption-text">«Tenemos así una asignatura pendiente: vivir hacia dentro,<br />mirarnos a nosotros mismos de manera crítica y constructiva.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Sócrates afirmaba que para el ser humano no tiene sentido vivir una vida sin examinarla. La experiencia sin preguntas es una experiencia vacía. La capacidad de preguntarnos nos lleva a un autoconocimiento más profundo y al conocimiento del otro. Por lo tanto, habrá que poner en práctica una pedagogía del ser, trabajar la atención, la percepción y poder descifrar todo lo que experimentamos. Porque la educación es fundamentalmente un viaje hacia el interior, pasando por unas etapas que suponen una maduración constante de la personalidad a lo largo de la vida de la persona. Una educación de la interioridad, entendiéndola como la dimensión esencial y constitutiva del ser humano, el ámbito profundo, intangible, que se puede desvelar, desarrollar, y hacer crecer (Meneses, a Buxarrais &amp; Burguet, 2016).</p>
<p style="text-align: justify;">La educación necesita volver a ocuparse del ser, de la dimensión profunda del ser humano. En este sentido, será necesario implementar una pedagogía del cuido que nos lleve al autoconocimiento y la conciencia del ser. Por ello, será necesario construir tiempos y espacios para el trabajo de la interioridad, desde el cuidado de uno mismo y de los demás, tanto en el ámbito escolar como en el familiar. Así pues, uno de los principales retos actuales de la escuela es conseguir que el alumnado se desarrolle como ser social de manera integral, ayudándoles a mirarse a sí mismos, incrementando el autodominio y bienestar personal, para favorecer el crecimiento como personas y como ciudadanos.</p>
<p style="text-align: justify;">Aunque aún son pocos los programas y espacios para el trabajo de la interioridad en los ámbitos escolar y familiar, a estas alturas ya disponemos, en algunos centros educativos, de diversos programas educativos de trabajo de la interioridad que buscan hacer experiencia de espacios de silencio, acompañados de prácticas de respiración que permiten una mayor concentración, atención y quietud desde dentro de uno mismo (yoga, meditación, conciencia plena) promoviendo la introspección y la autorregulación. Se ha observado que estas prácticas revierten en una mayor concentración y memoria, unificando la mente, consiguiendo menos dispersión mental, la conexión entre los diferentes hemisferios cerebrales, una revitalización de la energía, un aumento de la fuerza de voluntad, ausencia de ansiedad, seguridad en uno mismo, estabilidad emocional, visión positiva y atención presente, entre otros.</p>
<p style="text-align: justify;">Estas prácticas de trabajo interior en la escuela predisponen al alumnado a entrenar voluntariamente la mente, a centrar su atención y controlar sus emociones. Citando palabras de Paulo Freire: «la educación no cambia el mundo, cambia a las personas que cambiarán el mundo», dado que la educación ayuda a desarrollar la sensibilidad no sólo de la conciencia individual sino también de la colectiva. Afortunadamente, las nuevas generaciones son más sensibles a este enfoque, les gusta y responden positivamente a programas escolares que trabajan la conexión de su ser con sus emociones.</p>
<p><em>María Rosa BUXARRAIS<br />
</em><em>Catedrática de la Facultad de Educación de la Universidad de Barcelona<br />
</em><em>Publicado originalmente en Revista Re Catalán núm. 97 «Interioritat»</em></p>
<p><strong>Referencias bibliográficas</strong></p>
<p style="padding-left: 40px;">Bárcena, F. (1997). <em>«El aprendizaje ético de la existencia. La atención a la experiencia vivida «</em>, en Ortega P. (coord.). Educación moral. Murcia. Cajamurcia.<br />
Burguet Arfelis, M. &amp; Buxarrais, M.R. (2014). «Pedagogías de la interioridad para una cultura de paz», en Vila, E. (coord.) <em>Ética, educación y convivencia</em>. Málaga, Aljibe.<br />
Buxarrais, M.R. &amp; Burguet Arfelis, M. (2016). (coord.). <em>Aprender a ser. Por una pedagogía de la interioridad</em>. Barcelona: Graó.<br />
Buxarrais, M.R. &amp; Vilafranca, I. (2018) (coord.).<em> Una mirada femenina de la educación moral</em>. Bilbao: Desclée de Brouwer.<br />
Foucault, M. (1991). <em>Tecnologías del yo</em>. Barcelona, ​​Paidós.<br />
Kabat-Zinn, J. (2007). <em>La práctica de la atención plena</em>. Barcelona, ​​Kairós.<br />
Maslow, A. (1998). <em>El hombre autorrealizado. Hacia una psicología del ser</em>. Barcelona, ​​Editorial Kairos.<br />
Noddings, N. (2003). <em>Caring: A Feminine Approach to Ethics and Moral Education</em>. Los Ángeles, University of California Press, Ltd.<br />
Nussbaum, M. (2011). <em>Sin ánimo de lucro. ¿Por qué la democracia necesita las humanidades?</em> Barcelona, ​​Arcadia.<br />
Ricoeur, P. (2006). <em>Caminos del Reconocimiento. Tres estudios</em>. Madrid, Trotta.<br />
Tagore, R. (2013). <em>Sadhana. El sentido de la vida</em>. Barcelona, ​​Fragmenta.<br />
Van Manen, M. (1998). <em>El tacto en la enseñanza. El significado de la sensibilidad pedagógica</em>. Barcelona, ​​Paidós.</p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/09/para-una-pedagogia-de-la-interioridad/">Para una pedagogía de la interioridad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Velar por la calidad de los vínculos</title>
		<link>https://www.revistare.com/2021/03/velar-por-la-calidad-de-los-vinculos/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 07 Mar 2021 05:58:20 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Francesc TORRALBA</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/03/velar-por-la-calidad-de-los-vinculos/">Velar por la calidad de los vínculos</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_6327" aria-describedby="caption-attachment-6327" style="width: 331px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/comprension-manos.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-6327 size-bd-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/comprension-manos-331x219.jpg" alt="" width="331" height="219" /></a><figcaption id="caption-attachment-6327" class="wp-caption-text">«Tiene sentido velar por la calidad de los vínculos,<br />porque es el primer paso para disfrutar de<br />entornos agradables, donde valga la pena vivir.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Hay un cúmulo de circunstancias que, ciertamente, no depende de nosotros. Hay hechos que no podemos cambiar, que debemos asumir y afrontar con serenidad. Nadie puede cambiar, por ejemplo, a sus padres, ni a sus hermanos, ni el día en que nació, ni su pasado. Puede olvidarlo o, mejor dicho, intentar olvidarlo, pero no puede cambiar lo que se sucedió en el tiempo pretérito.</p>
<p style="text-align: justify;">Es mucho lo que se nos ha dado en nuestras vidas o, según se mire, mucho lo que hemos recibido, que sencillamente no hemos decidido. Intentar cambiar lo que no se puede cambiar es de necios, pero no hacer todo lo que es humanamente posible para mejorar lo que puede mejorarse es de cobardes. La cuestión puntiaguda radica en discernir una cosa de la otra. No siempre es fácil discernir lo que es pétreo de lo que es líquido. A veces, lo que aparentemente no podía cambiar nunca, cambia; pero también ocurre lo contrario, que lo que supuestamente mejoraría queda igual de manera indefinida. [&#8230;]
<p style="text-align: justify;">Tiene sentido velar por la calidad de los vínculos que, lentamente, tejemos a lo largo de la existencia personal. Esta manera de dar sentido a la vida no entra en colisión con el acto de dar vida y acogerla, sino que está plenamente relacionada. De hecho, sólo puede haber una buena acogida si entre los padres y el recién nacido se establece un vínculo de calidad. Velar por la calidad de los vínculos es cuidar de los lazos afectivos, de los lazos invisibles que nos unen a las personas que amamos.</p>
<p style="text-align: justify;">No somos átomos aislados, ni vivimos de manera autosuficiente. Nos necesitamos mutuamente. El lazo es constitutivo de la vida humana. Venimos de un vínculo originario, crecemos primeramente vinculados a un ser humano que es nuestra madre y tendemos a abrirnos creativamente a los otros, a establecer relaciones, interacciones de naturaleza muy diversa. Somos, en parte, los vínculos que establecemos y no podemos quedar al margen de los demás, aunque nos empeñemos. Tiene sentido velar por la calidad de los vínculos, trabajar a fondo las relaciones interpersonales, porque de la calidad de las interacciones depende, en gran parte, la calidad de la propia vida y de la vida de los demás.</p>
<p style="text-align: justify;">Es diferente vivir con una persona amable y atenta que vivir con un déspota amargado. Es diferente levantarse cada día junto a alguien comprensivo y generoso que levantarse al lado de alguien que sólo piensa en él y en nadie más. La calidad de la vida está directamente relacionada con la calidad del vínculo que establecemos.</p>
<p style="text-align: justify;">Para dotar de sentido la vida, no hace falta tener muchas interacciones, ni conocer muchas personas, ni disfrutar de una gran vida social. Lo único que hace falta es profundizar en los vínculos, ir al fondo y darse cuenta de los misterios que esconde el otro y que, solo si se exploran con delicadeza, querrá mostrarnos. No es la cantidad de relaciones lo que dota de sentido una vida, sino la calidad de los vínculos, la exquisitez del trato que somos capaces de dispensar. Muy a menudo se busca en una nueva relación lo que no se encontró en la anterior. No hay ninguna relación superficial que llene la sed de sentido. Tenemos sed de profundidad y, a veces, la buscamos estúpidamente patinando por la superficie, cuando lo que hay hacer es descender verticalmente hasta el fondo del otro.</p>
<p style="text-align: justify;">En ocasiones, nos damos cuenta que lo que dota de sentido a la vida no es ni el trabajo, ni el éxito social, ni el dinero, ni el reconocimiento público. Es sencillamente, una amistad, una relación de mutua benevolencia, de confidencialidad y de intimidad compartida. Saber que puedes confiar en alguien, que hay alguien en el mundo dispuesto a escucharte; tener la convicción de que alguien quiere tu bien y que, en la más remota de las distancias, piensa en ti, dota por sí mismo a la vida de sentido. Cuando se experimenta una certeza como ésta, no hay que ir de un lugar a otro mendigando afecto; no se percibe la necesidad de tejer más relaciones, ni de vaciar la intimidad en cualquier contenedor. Entonces no se sufre la desazón por ampliar la red, para conectarse una y otra vez, por conocer más y más personas, porque aquel vínculo es tan potente por sí mismo, tan sólido y profundo, que él —por sí sólo— justifica haber nacido y embellece la existencia.</p>
<p style="text-align: justify;">La calidad de los vínculos depende, esencialmente, de nosotros. No hay excusas en esto. Depende de la profundidad que proyectemos en cada relación. Podemos patinar de un lugar a otro, podemos intentar contentarnos con el trato superficial y con la cortesía social, pero tenemos la capacidad de ir al fondo, de descender a las entrañas intangibles del otro, de visitar su universo personal y de abrir la puerta de nuestro pequeño mundo. La calidad de una relación es consecuencia de la penetración, del cuidado y del respeto.</p>
<figure id="attachment_6326" aria-describedby="caption-attachment-6326" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/vinculo.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-6326 size-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/vinculo-1024x678.jpg" alt="" width="660" height="437" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/vinculo-1024x678.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/vinculo-300x199.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/vinculo-600x397.jpg 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/vinculo-1536x1017.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/vinculo-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/vinculo.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-6326" class="wp-caption-text">«Cada vínculo es único, porque cada persona es única y nadie puede sustituir a la persona ausente, pero hay que <br />trabar lazos de nuevo, buscar confidentes, amar y dejarse amar, para que la vida siga teniendo sentido.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">No siempre podemos elegir las personas que nos acompañan en el vagón, pero podemos esforzarnos para que, mientras dure el trayecto, sea agradable el encuentro. A veces será fácil, porque espontáneamente nos sentiremos empáticamente unidos a los otros; mientras que otras veces será muy arduo, ya que los caracteres no congeniarán. No siempre tenemos cerca a las personas que amamos, pero de nosotros depende la calidad del entorno humano. Depende de lo que decimos, de lo que hacemos, del gesto que los demás vean reflejado en nuestro rostro. Depende de cómo administremos los silencios, los espacios, de todo lo que hacemos y dejamos de hacer frente a los demás.</p>
<p style="text-align: justify;">Es diferente viajar en un vagón de tren con personas generosas, dispuestas a compartido lo que tienen, discretas y atentas, que viajar con personas groseras, poco fiables y escandalosas. En el primer caso, el trayecto se hace agradable, incluso a través de él, puede llegar a nacer una nueva amistad, una relación fecunda en el futuro. En el segundo caso, el trayecto es penoso y largo y esperamos con avidez la hora de la llegada.</p>
<p style="text-align: justify;">La calidad de los vínculos es determinante para sentirse bien en el vagón, para vivir el viaje de una manera agradable. No es tan importante adónde se va, sino con quién se va. No sabemos con certeza, hacia dónde va el tren de la historia, pero sabemos que nos encontramos en un vagón con otras personas. Podemos hacernos agradable este tiempo de interludio; pero también podemos hacernos la vida imposible. Depende de nosotros y de nadie más. La relación es, pues, determinante para que el viaje sea una aventura maravillosa, digna de ser recordada.</p>
<p style="text-align: justify;">La calidad de una relación depende, esencialmente, de las virtudes de las personas que entran en interacción. No depende de sus cuerpos, ni de la riqueza material que atesoran, tampoco depende de la condición sexuada, ni del rango social, menos aún de su raza o de la lengua materna. Depende de las virtudes, del carácter, de su excelencia ética.</p>
<p style="text-align: justify;">La persona virtuosa es amada y deseada por sí misma, porque su presencia y conversación son agradables. Sentimos el deseo de sentarnos junto a alguien paciente, humilde y generoso; tolerante y prudente. No es necesario buscar artificiosamente el encuentro; la buscamos inconscientemente. Las virtudes son la esencia de la calidad humana y, por esto mismo, la raíz de una óptima interacción. Quien se hace el propósito de trabajar interiormente las virtudes y, de manera especial presta atención a las habilidades de carácter social, como la amabilidad, la simpatía, la cortesía o la escucha, teje buenas relaciones y su presencia es deseada. [&#8230;]
<p style="text-align: justify;">A través del encuentro con el otro, aflora la pregunta del sentido y en el encuentro podemos tratar de responderla con más perspectiva que individualmente. La conversación sincera y abierta, lejos de formulismos y de envaramientos institucionales, es una de las mejores creaciones humanas. Aparentemente es muy poco y, sin embargo, en el intercambio franco y amoroso de palabras, que el pensamiento toma nuevas dimensiones, porque en el transcurso de la conversación, el otro nos ayuda a ver más claro.</p>
<p style="text-align: justify;">La verdad está en el estrato más profundo de la persona y se abre camino, cuando con detenimiento y coraje, cada uno enfila el camino hacia su propio centro. Muchas veces son los demás quienes nos ponen en camino hacia lo más nuclear. El sentido no se pone desde fuera; es escuchado desde dentro. Hay que poner el oído del espíritu y estar atento. Hay que hacerse sumamente receptivo, convertirse en un recipiente vacío, para que la llamada tenga lugar.</p>
<p style="text-align: justify;">En la entraña más profunda del ser humano tiene lugar una llamada personal, única e intransferible, llamada a vivir una vida valiosa, bella, verdadera y noble. No se trata de convertir la vida en lo que los demás esperan que hagamos con ella. No se trata de vivirla como algo sabido, predeterminado, como una retahíla de días completamente previsibles. Para vivir una vida con sentido, hay que permanecer atento a la propia interioridad y escuchar qué es lo que estamos llamados a hacer en este mundo. El amigo que escucha y habla al oído propicia este viaje, sin retorno, al núcleo más íntimo de nuestro ser.</p>
<p style="text-align: justify;">Hay que pararse, tomar aliento, observar meticulosamente la realidad, contemplarse a sí mismo y entrar en diálogo con los demás, porque en este encuentro con los demás tomamos conciencia de que todos intentan proyectar un sentido a su vida y, por contraste, aprendemos a aclararnos a nosotros mismos. Cada ser humano es, en definitiva, su proyecto, un proyecto fallido o exitoso, esbozado o coronado, brutalmente interrumpido por la muerte o alcanzado en la vejez.</p>
<figure id="attachment_6340" aria-describedby="caption-attachment-6340" style="width: 375px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/personas-tren.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-6340 " src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/01/personas-tren-331x219.jpg" alt="" width="375" height="248" /></a><figcaption id="caption-attachment-6340" class="wp-caption-text">«No siempre podemos elegir las personas que nos<br />acompañan en el vagón, pero podemos esforzarnos para que, <br />mientras dure el trayecto, sea agradable el encuentro.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">La calidad de los vínculos y la calidad de nuestra vida individual están íntimamente relacionados. Ya sabemos que la calidad de la vida de una persona depende de muchas variables, del factor salud, de los recursos económicos de que dispone, del bienestar emocional y del entorno medioambiental en el que vive, de una convergencia de elementos, pero deriva —esencialmente— de la calidad de los vínculos. La persona no es un ser aislado, ni una isla independiente de todo. Es un ser comunicativo y social, un proyecto abierto al futuro y los demás, un nudo de relaciones, y la calidad de estos vínculos incide decisivamente en su vida emocional, en el estado de ánimo y en su salud psicosomática.</p>
<p style="text-align: justify;">Tiene sentido vivir en un entorno donde sentirse querido y reconocido, donde los demás no pasan de todo. Cuando una persona experimenta, en su interior, que es amada tal como es, que es aceptada y valorada, desea vivir, siente que su vida tiene sentido. Cuando, en cambio, se siente olvidada por todos, dejada de la mano de Dios o es objeto de un trato humillante y vejatorio, experimenta que su vida no tiene ningún sentido. Entonces siente deseos de morir, de anonadarse. La calidad de los vínculos no es un hecho irrelevante a la hora de determinar el sentido de la vida.</p>
<p style="text-align: justify;">Tiene sentido trabajar activamente para que nuestras interacciones sean agradables y sensatas. Hay que cuidarlas, como si fueran un tesoro, porque, de hecho, lo son, aunque sea muy frágil y fácilmente se puede dañar. Después de todo, la belleza del mundo depende, en gran parte, de la calidad de los vínculos que hemos sido capaces de mantener a lo largo de la vida. [&#8230;]
<p style="text-align: justify;">No podemos esperar que el otro sea la única fuente de sentido, tampoco podemos vivir una vida llena de soledad. Incluso los hombres más solitarios se sienten vinculados a otra entidad, a un todo mayor que les habla en el interior. Viven empáticamente unidos a los espíritus más grandes de la humanidad, a la naturaleza, a Dios, a los seres espirituales. Los solitarios se aíslan del mundo para vivir más intensamente aquella relación originaria, porque el ruido mundano les priva de centrarse en aquel vínculo fundamental.</p>
<p style="text-align: justify;">Forjar vínculos, sin embargo, es arriesgarse a padecer, a sufrir el drama de la ausencia. Amar a alguien es estar dispuesto a darse totalmente, es exponerse al dolor, es dejar de ser autosuficiente. Los vínculos son fuente de sentido, pero la disolución de los vínculos no puede hundirnos en el absurdo. Fácil de decir, pero difícil de asumir, porque cuando el otro lo es todo y desaparece del vagón, el vacío que queda es inmenso.</p>
<p style="text-align: justify;">Cada vínculo es único, porque cada persona es única y nadie puede sustituir a la persona ausente, pero hay que trabar lazos de nuevo, buscar confidentes, amar y dejarse amar, para que la vida siga teniendo sentido. Quede claro, pues: la ausencia de una persona es un vacío inmenso que ningún otro, ni en el presente ni en el futuro, puede llenar nunca. La ausencia de la persona amada comporta una grave crisis de sentido, activa el vértigo existencial, un «no saber a qué atenerse», una caída libre en la desesperación.</p>
<p style="text-align: justify;">Sólo puede estar ausente el que, previamente, ha estado presente. La muerte de la persona desconocida no es percibida como ausencia, porque nunca había estado presente en la propia vida, pero la muerte del ser querido propicia una dolorosa ausencia. No es tan sólo el vacío que deja en el espacio físico del hogar el que duele, sino el vacío que abre en el alma. Aquella ausencia nunca nadie puede llenarla porque cada ser es único. Es posible rehacer la vida, experimentar otros encuentros, entusiasmarse con otras presencias, pero aquel vacío nadie, en la historia futura, podrá rellenarlo nunca.</p>
<p style="text-align: justify;">La vida tiene sentido cuando está trabada por vínculos sólidos. Las relaciones líquidas, efímeras e inconsistentes no llenan a la persona. La satisfacen, tal vez, momentáneamente, pero este ser de profundidad que es la persona no se contenta con vínculos líquidos. Desea solidez. Cuando una persona se sabe amada incondicionalmente, cuando sabe que puede contar con el amigo siempre y en todo momento, experimenta una serenidad interior que ninguna otra cosa le puede ofrecer. Esta experiencia interior es el estado de felicidad.</p>
<p style="text-align: justify;">La relación con el otro es inquietante por otro motivo. Su manera de vivir suscita la pregunta del sentido. Al ver cómo come, como ama, hacia dónde va, cómo viste, me pregunto qué sentido tiene su vida y por qué doy otro sentido a mi vivir. Desde esta perspectiva, la presencia del otro es un estímulo para reflexionar sobre el sentido de la propia vida.</p>
<p style="text-align: justify;">Tiene sentido hacer agradable la vida a los demás, ser cuidadoso en el trato, elegante en las formas y discreto cuando conviene. Es un buen propósito esforzarse por mejorar las interacciones: hay mucho en juego. Cuando falta el debido trabajo, los vínculos se deshilachan y lo único que queda es la soledad, un montón de yos aislados.</p>
<p style="text-align: justify;">La consecuencia final de la dejadez en los vínculos es la soledad no deseada, aquella soledad que roba el corazón y no deja vivir. Quedarse solo puede ser un acto libre, una manera de fugarse de las relaciones efímeras y de buscar una relación originaria; pero también el fruto amargo de no haber cuidado, suficientemente los vínculos.</p>
<p style="text-align: justify;">Velar por la calidad de las relaciones es un objetivo que podemos proponernos. Es un sentido incluyente, porque nadie quede al margen por principio. Tiene sentido velar por la calidad de los vínculos, porque es el primer paso para disfrutar de entornos agradables, donde valga la pena vivir.</p>
<p><em><strong>*</strong> Texto cedido por su autor publicado en el libro El sentido de la vida.</em></p>
<p><em>Francesc TORRALBA ROSELLÓ<br />
Filósofo<br />
</em><em>Publicado originalmente en RE catalán núm. 95</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/03/velar-por-la-calidad-de-los-vinculos/">Velar por la calidad de los vínculos</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>¿In-odos individuales y planetarios?</title>
		<link>https://www.revistare.com/2020/12/in-odos-individuales-y-planetarios/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Bustamante]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Dec 2020 05:58:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Paz]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[cooperación]]></category>
		<category><![CDATA[globalización]]></category>
		<category><![CDATA[interioridad]]></category>
		<category><![CDATA[noviolencia]]></category>
		<category><![CDATA[paz]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Jordi PALOU</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2020/12/in-odos-individuales-y-planetarios/">¿In-odos individuales y planetarios?</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_6231" aria-describedby="caption-attachment-6231" style="width: 642px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/12/imagen-RE-paz-dic-20.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-6231" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/12/imagen-RE-paz-dic-20.jpg" alt="" width="642" height="429" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/12/imagen-RE-paz-dic-20.jpg 509w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2020/12/imagen-RE-paz-dic-20-300x200.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 642px) 100vw, 642px" /></a><figcaption id="caption-attachment-6231" class="wp-caption-text">Foto: pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">De alguna forma lo que estamos viviendo, tanto a nivel individual como a escala planetaria, nos invita a conectar con nuestros orígenes como especie. También a proyectarnos para una sobrevivencia de más calidad en el futuro. Me explico: numeros@s investigador@s han puesto de manifiesto que el <i>Homo Sapiens</i> nacimos como especie hace unos 200.000 años en el Valle del Rift Africano y no fue hasta hace más de 60.000 años que nuestros antepasados, impulsados sobre todo por cambios en las condiciones externas y climáticas, iniciamos un éxodo que, partiendo de nuestro primer hogar, pasando por la Península Arábiga hacia Eurasia nos permitió, en varias dispersiones, expandirnos como humanidad, habitar todos los continentes y hacer del planeta entero nuestra casa.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p style="text-align: justify;">Como señala Lewis Dartnell, sólo una especie sobre quince especies de homínidos diferentes, sobrevivimos a este “viaje hacia afuera” (que es lo que etimológicamente significa Éxodo). Al parecer, nuestra sobrevivencia más allá de los Neandertales o Denisovanos que vivían en Eurasia, no tiene que ver con la violencia contra esas otras especies sino, más bien, con que disponíamos de capacidades lingüísticas superiores, habilidades superiores para la creación y utilización de utensilios más eficaces, recursos para la coordinación social e innovación mucho mejores, una mejor adaptabilidad a las constantes fluctuaciones climáticas del Rift Africano (seco/húmedo y frio/calor), así como una utilización de la inteligencia integral -más allá de los instintos- experimentando constantes evoluciones en grupos sociales con comportamiento cooperativo. Dartnell concluye, integrando conocimiento de much@s investigador@s, que donde estamos y lo que somos es el resultado, en buena medida, de nuestro entorno.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Cuál es nuestro entorno inmediato y extenso este año? Aunque lo estamos viviendo en propia piel seguramente necesitaremos aún muchos silencios y palabras para tomar conciencia de lo que estamos experimentando a diferentes niveles. La pandemia -con alrededor de 57 millones de personas infectadas, y casi 1 millón y medio de víctimas mortales reconocidas, y millones de familias directa e indirectamente afectadas en todo el globo; ha puesto en evidencia muchos aspectos, tanto a nivel individual, como familiar, como de barrio, de país y de planeta, profundizando las desigualdades, vulnerabilidades e injusticias preexistentes.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p style="text-align: justify;">Como he señalado en escritos anteriores la enfermedad representa una pérdida de equilibrio, un protegerse en casa o en el hospital postrados en posición horizontal, perdiendo la verticalidad conquistada por nuestro antecesor <i>Homo Erectus</i>. Y la obligada horizontalidad representa una oportunidad y reto para recomponernos, para aplicar <i>re-medios</i> que permitan reequilibrarnos a todos los niveles y generar nuevas energías y aprendizajes que nos permitan volver a una nueva posición vertical que nos permita avanzar en un nuevo equilibrio dinámico. Ello es así, tanto a nivel individual como a nivel planetario. Los expertos sanitarios de diferentes lugares del planeta nos señalan que aun teniendo en cuenta la enorme cantidad de contagios por Covid19, la inmensa cantidad de víctimas mortales y enfermos con importantes secuelas en todo el Globo (y cómo ha afectado todo ello a sus familias, entornos sociales y laborales y sistemas económicos), el virus es de elevado contagio, pero con baja letalidad. Y éstos nos advierten y cuestionan si estamos preparados como humanidad para una pandemia por un virus a la vez intensamente contagioso y altamente letal. Como humanidad y a nivel planetario nunca antes habíamos experimentado lo que vivimos, ni un reto de futuro a todos los niveles.</p>
<p style="text-align: justify;">Quizás es la primera oportunidad planetaria de invertir el viaje que un día iniciamos hace 60.000 años y como el salmón, nadar a contracorriente en dirección a nuestros orígenes, al río que nos vio a nacer. Nuevamente me explico: el entorno cambiante que nos impelió a un éxodo que nos permitió sobrevivir extendiéndonos; quizás nos impele actualmente a un <i>ínodo</i>, es decir, a una migración hacia adentro, una migración interior, tanto individual como planetaria. Quizás es una invitación -forzada- a la adaptación hacia adentro, hacia la re-agrupación, la re-concentración, la re-unión, mediante <i>re-medios</i> individuales y planetarios. Si seguimos igual, si no nos adaptamos, nuevos tsunamis, terremotos, magmas, tempestades, virus y pandemias nos empujaran nuevamente a la horizontalidad.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Qué rutas de migración hacia adentro podemos (debemos?) explorar? A nivel individual, algunas vías se dirigen a una alimentación más pura y ecológica (minimizando productos artificiales), con contacto con la naturaleza (como vías de <i>medicatio</i> -nuevo medio- para el cuerpo físico y mental), contemplación de lo bello; con silencio y música (como vías de<span class="Apple-converted-space">  </span><i>meditatio</i> -nuevo medio- para el ser); y con palabra comunicada de forma noviolenta, tanto de ideas, emociones y sentimientos, que permitan superar resentimientos y evolucionar como personas (como vías de <i>mediatio </i>-nuevo medio- para las relaciones sociales a todos los niveles).<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p style="text-align: justify;">Y migración interior a nivel planetario, una agrupación y reconcentración de recursos destinados a ofrecer alimentación y agua a los 7.500.000 de habitantes, destinados a educación (no sólo enseñanza) a niñ@s, jóvenes y adult@s,<span class="Apple-converted-space">  </span>destinados a una distribución de recursos de forma equitativa y cooperativa, combinando la coordinación local y global, un redireccionamiento de los recursos destinados a la producción de armamento -como instrumentos poco eficaces para la sobrevivencia de la humanidad- hacia inversiones prioritarias eco-sociales equitativas (en el año 2019 el gasto militar mundial creció hasta los 1.917 billones de dólares, según datos del Stockholm International Peace Research); explorando iniciativas de inversión público-privada de recursos a nivel local y regional que reviertan la obsesión por el provecho ciegamente cuantitativo, combinado con la reconcentración y aumento de poder ejecutivo a nivel global, tanto de organismos existentes como la Organización Mundial de la Salud o de organismos necesarios como una Organización Ecológica Mundial, o la reconcentración equitativa de recursos con capacidades ejecutivas de la ONU sobre todos los países, en particular en relación al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que incluyen reestructuración y nuevas estructuras sociales, sanitarias, económicas y ecológicas a nivel global.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p style="text-align: justify;">¿Qué hacemos en este nuevo <i>Rift global</i> en el que nos encontramos? … O seguimos igual (con sus posibles consecuencias ya apuntadas), o exploramos nuevas vías y territorios individuales y planetarios hacia adentro, que nos permitan evolucionar como seres, como especie y como planeta.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Jordi PALOU-LOVERDOS</em><br />
<em>Director de la Fundación Carta de la Paz dirigida a la ONU</em><br />
<em>Mediador y consultor en resolución pacífica de conflictos</em><br />
<em>Barcelona, España</em><br />
<em>Diciembre de 2020</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2020/12/in-odos-individuales-y-planetarios/">¿In-odos individuales y planetarios?</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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