<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Leticia Soberón Mainero | Revista RE Castellano</title>
	<atom:link href="https://www.revistare.com/tag/leticia-soberon-mainero/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://www.revistare.com</link>
	<description>Revista de pensamiento y opnión</description>
	<lastBuildDate>Mon, 06 Apr 2026 23:19:44 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=6.9.4</generator>

<image>
	<url>https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2018/02/cropped-Base_logo_web_2-32x32.jpg</url>
	<title>Leticia Soberón Mainero | Revista RE Castellano</title>
	<link>https://www.revistare.com</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>Informarse sin enfermar</title>
		<link>https://www.revistare.com/2026/04/informarse-sin-enfermar/</link>
					<comments>https://www.revistare.com/2026/04/informarse-sin-enfermar/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Apr 2026 04:58:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[desinformación]]></category>
		<category><![CDATA[fatiga informativa]]></category>
		<category><![CDATA[información]]></category>
		<category><![CDATA[Informarse sin enfermar]]></category>
		<category><![CDATA[Leticia Soberón Mainero]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.revistare.com/?p=34400</guid>

					<description><![CDATA[<p>Leticia SOBERÓN</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/04/informarse-sin-enfermar/">Informarse sin enfermar</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_34403" aria-describedby="caption-attachment-34403" style="width: 378px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/maxmann-newspaper-2253409_1280.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-34403" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/maxmann-newspaper-2253409_1280-300x200.jpg" alt="" width="378" height="252" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/maxmann-newspaper-2253409_1280-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/maxmann-newspaper-2253409_1280-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/maxmann-newspaper-2253409_1280-768x512.jpg 768w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/maxmann-newspaper-2253409_1280.jpg 1280w" sizes="(max-width: 378px) 100vw, 378px" /></a><figcaption id="caption-attachment-34403" class="wp-caption-text">«Seleccionar bien y apoyar las fuentes de información fiables.<br />No sólo leer o escuchar aquello que nos confirma en nuestra<br />burbuja de opinión, sino conocer otros puntos de vista.»<br />Foto de Th G en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Hace tiempo escuché a Rosa María Calaf, extraordinaria periodista, afirmar que «nos sentimos informados, pero solo estamos entretenidos». Se refería al escaso valor auténticamente informativo de muchos contenidos que consumimos, y eso que cuando ella lo dijo todavía no se vivía el auge de las redes sociales. Esto que se llama abusivamente &#8216;información&#8217; muchas veces no es nada más que contenidos de entretenimiento, casi siempre catastróficos y negativos, con formato noticias de última hora.</p>
<p style="text-align: justify;">Vivimos en una era en la que la información mezclada con la opinión, las ideologías y el bombardeo de contenidos nunca duermen. Las alertas de noticias interrumpen nuestros momentos de paz, los titulares sensacionalistas nos despiertan con un café cargado de ansiedad y las redes sociales amplifican cada tragedia en un bucle constante que no da tregua.</p>
<p style="text-align: justify;">La sobreexposición a noticias negativas genera un fenómeno bien documentado: &#8216;fatiga informativa&#8217;. Un término que parece técnico pero que se manifiesta con síntomas muy humanos: tristeza inexplicable, miedo al futuro, desesperanza, e incluso una especie de parálisis emocional. El bombardeo continuo de tragedias nos da la falsa impresión de que el mundo es un lugar en colapso constante, cuando en realidad, el progreso y la bondad también pasan&#8230; sólo que no hacen tanto ruido.</p>
<p style="text-align: justify;">Aquí convergen dos elementos de diferente naturaleza que favorecen la predominancia de malas noticias, sobre los que deberíamos trabajar como personas y como sociedad:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li><strong>El gusto generalizado por las malas noticias</strong>, los dramas y las catástrofes, por encima de eso que se pueden llamar &#8216;buenas noticias&#8217;, elementos de esperanza o pistas de salida. Se suelen dar explicaciones de tipo neurológico para explicar que, desde tiempos remotos, la mayoría de la gente logra ver espectáculos sangrientos y terribles (las luchas de gladiadores o entre fieras salvajes, las ejecuciones y quemas de personas en las plazas de los pueblos, las noticias truculentas en todo tipo de medios de comunicación). Se dice que las estructuras cerebrales más ligadas a la supervivencia hacen que el ser humano prefiera más conocer las amenazas de su entorno para poder huir o atacar. Y pasa precisamente eso: si se expone a estas noticias de manera habitual, estará constantemente en actitud huida o ataque (estrés).</li>
<li><strong>La crisis económica de los medios de comunicación</strong> serios para sobrevivir al entorno digital. Incluso con suscripciones de sus usuarios, los diarios sufren desde el nacimiento de Google y otras plataformas de contenidos, porque los recursos de la publicidad se han concentrado en ellos. Con el agravante de que no son responsables de estos contenidos, los recogen de todos los demás, pero no deben dar cuentas a nadie. Les es igual si son noticias-chatarra y falsedades, que si es información de calidad. Para estas plataformas lo más importante es mantener el tráfico que les asegura publicidad, y cuanto más escabrosos y espectaculares sean los titulares, más clics recibirán.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Esta combinación resulta enormemente lucrativa para quienes están en la cresta de la ola, y un lastre para quienes trabajan por una información de calidad, contrastada y equilibrada. También para la ciudadanía, este conjunto de personas que consumimos información y sufrimos la llamada &#8216;fatiga informativa&#8217;.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><strong>Qué es la fatiga informativa </strong></span></p>
<figure id="attachment_34414" aria-describedby="caption-attachment-34414" style="width: 370px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/surprising_media-man-9581593_1920.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-34414" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/surprising_media-man-9581593_1920-300x200.jpg" alt="" width="370" height="247" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/surprising_media-man-9581593_1920-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/surprising_media-man-9581593_1920-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/surprising_media-man-9581593_1920-768x512.jpg 768w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/surprising_media-man-9581593_1920-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/surprising_media-man-9581593_1920-1320x880.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/surprising_media-man-9581593_1920.jpg 1920w" sizes="(max-width: 370px) 100vw, 370px" /></a><figcaption id="caption-attachment-34414" class="wp-caption-text">«Si se dice que somos lo que comemos, también somos<br />lo que vemos y escuchamos.» Foto de Mircea Iancu en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">La <em>fatiga informativa</em> es una reacción cada vez más común en un mundo saturado de estímulos digitales y noticias constantes. Aunque parezca un término ligero, sus efectos son profundamente reales:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Emocionales: tristeza persistente, angustia, irritabilidad o una sensación difusa de desesperanza. Es como si cada nueva alerta reforzara la idea de que no hay salida ni solución posible.</li>
<li>Mentales: dificultad para concentrarse, para tomar decisiones o incluso para recordar detalles. La mente entra en un estado de alerta crónica, como si siempre estuviera esperando malas noticias.</li>
<li>Físicos: insomnio, cansancio continuo, tensión muscular o dolores de cabeza. El cuerpo, al igual que la mente, siente que nunca descansa.</li>
<li>Comportamientos: muchas personas empiezan a evitar la información del todo, cayendo en la desinformación. Otros desarrollan una especie de adicción al zapping, buscando sin parar contenidos heterogéneos, como si esto les diera algún tipo de control o certeza.</li>
<li>Sociales: se pierde la confianza en los demás y en las instituciones. La exposición constante a escándalos o desgracias puede alimentar una visión del mundo injusta y peligrosa como norma. Y eso deteriora la calidad de nuestras democracias.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">La fatiga informativa no implica ningún desinterés, al contrario; nace del exceso de interés y de empatía que se siente desbordada. Por ello, cuidar nuestros límites no es un acto de egoísmo, sino de responsabilidad emocional.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 14pt;"><strong>La responsabilidad de la ciudadanía </strong></span></p>
<figure id="attachment_34401" aria-describedby="caption-attachment-34401" style="width: 390px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/thedigitalartist-stress-2902537_1280.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-34401" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/thedigitalartist-stress-2902537_1280-300x200.jpg" alt="" width="390" height="260" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/thedigitalartist-stress-2902537_1280-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/thedigitalartist-stress-2902537_1280-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/thedigitalartist-stress-2902537_1280-768x512.jpg 768w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2026/03/thedigitalartist-stress-2902537_1280.jpg 1280w" sizes="(max-width: 390px) 100vw, 390px" /></a><figcaption id="caption-attachment-34401" class="wp-caption-text">«&#8217;Fatiga informativa&#8217;. Un término que parece técnico pero que<br />se manifiesta con síntomas muy humanos: tristeza inexplicable,<br />miedo al futuro, desesperanza, e incluso una especie de<br />parálisis emocional.» Imagen de de Pete Linforth en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Informarse responsablemente no quiere decir irse a una isla desierta, tirar el móvil a la basura y apartarse del mundo, sino elegir conscientemente cómo y cuándo abrir la ventana hacia eso que llamamos &#8216;actualidad&#8217;. Implica limitar el tiempo de exposición a noticias, verificar las fuentes y, sobre todo, equilibrar las malas noticias con otras que nutren el alma. Leer sobre avances científicos, historias de superación o iniciativas sociales nos puede recordar que la humanidad es más que sus catástrofes.</p>
<p style="text-align: justify;">El miedo paraliza, pero la información bien dosificada puede ayudar. No se trata de evitar la realidad, sino de impedir que nos arrastre. Nos informamos para estar conectados con el mundo, y la mayoría de las veces ese mismo impulso nos desconecta de nosotros mismos. ¿Cómo mantenernos informados sin enfermarnos en el proceso? Quizás es momento de practicar un nuevo tipo de higiene mental que nos permita cerrar la pestaña de las malas noticias con la misma naturalidad con la que cerramos los ojos para dormir.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuatro sugerencias para mantenerse informados y sanos:</p>
<ol style="text-align: justify;">
<li><strong>Seleccionar bien y apoyar las fuentes de información fiables</strong> (y tanto como sea posible, plurales). No sólo leer o escuchar aquello que nos confirma en nuestra burbuja de opinión, sino conocer otros puntos de vista. Y apoyar el periodismo de calidad: vale la pena este desembolso para fortalecer unas empresas informativas tan importantes en democracia. Y por supuesto evitar compartir noticias sin verificar.</li>
<li><strong>Dosificar la información que recibimos</strong>. Dejar largos lapsos de dedicación a la vida presencial, a lo que pasa en nuestro entorno inmediato. No vale la pena dejarnos arrastrar por la avalancha informativa, ni siquiera la de calidad, pero aún menos la que es reiterativa y obsesiva que destripa los problemas hasta convertirlos en carnaza. No añaden nada los comentarios y detalles morbosos cuando la información esencial ya está transmitida.</li>
<li><strong>Elegir vías de actuación realistas para nuestras posibilidades</strong>. Un gran desafío, pero en nuestro tiempo realmente podemos apoyar causas justas de manera presencial o a distancia. La inmovilidad nos estresa, y aun sabiendo que nuestra contribución pueda ser pequeña, nos ayuda a sentirnos parte de ese mundo que se mete por todos los espacios digitales y nos interpela como personas.</li>
<li><strong> Hacernos amigos del silencio</strong>. Prácticas como la meditación o el yoga ayudan a gestionar un estrés constante que nos enferma. El silencio no sólo nos restaura las estructuras cerebrales. También nos ayuda a aprender a serenar nuestro interior, conectarnos con nosotros mismos, elaborar poco a poco un punto de vista propio sobre lo que pasa en la sociedad y en el mundo.</li>
</ol>
<p style="text-align: justify;">Si se dice que somos lo que comemos, también somos lo que vemos y escuchamos. Estar informados es necesario en nuestro tiempo, pero distinguimos bien lo que permitimos que entre en nuestro espacio interior y en qué medida.</p>
<p><em>Leticia SOBERÓN MAINERO<br />
Psicóloga y doctora en comunicación<br />
</em><em>Madrid, España<br />
</em><em>Artículo publicado originalmente en la Revista RE num. 123, edición catalana</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/04/informarse-sin-enfermar/">Informarse sin enfermar</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.revistare.com/2026/04/informarse-sin-enfermar/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Hacia una ética de la inteligencia artificial</title>
		<link>https://www.revistare.com/2026/02/hacia-una-etica-de-la-inteligencia-artificial/</link>
					<comments>https://www.revistare.com/2026/02/hacia-una-etica-de-la-inteligencia-artificial/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Feb 2026 05:59:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[bien común]]></category>
		<category><![CDATA[ética]]></category>
		<category><![CDATA[Hacia una ética de la inteligencia artificial]]></category>
		<category><![CDATA[Inteligencia Artificial]]></category>
		<category><![CDATA[Leticia Soberón Mainero]]></category>
		<category><![CDATA[libertad]]></category>
		<category><![CDATA[responsabilidad humana]]></category>
		<category><![CDATA[tecnología disruptiva]]></category>
		<category><![CDATA[valor central la persona]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.revistare.com/?p=32974</guid>

					<description><![CDATA[<p>Leticia SOBERÓN</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/02/hacia-una-etica-de-la-inteligencia-artificial/">Hacia una ética de la inteligencia artificial</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_32976" aria-describedby="caption-attachment-32976" style="width: 400px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/woman-4941164_1920.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-32976" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/woman-4941164_1920-300x200.jpg" alt="" width="400" height="267" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/woman-4941164_1920-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/woman-4941164_1920-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/woman-4941164_1920-1536x1025.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/woman-4941164_1920-1320x881.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/woman-4941164_1920.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a><figcaption id="caption-attachment-32976" class="wp-caption-text">«La ética –la capacidad y la responsabilidad de decidir–<br />no reside en la tecnología. Las opciones éticas son<br />irremediablemente humanas.» <br />Imagen de This_is_Engineering en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Posiblemente, a más de uno de mi generación, quien lo cuidará cuando sea mayor será un robot. Más o menos sofisticado, pero capaz de realizar acciones como hablar sobre temas de mi interés, poner mi música favorita, darme las pastillas, ayudarme a cargar cosas pesadas, llamar a mis amigos por teléfono, llamar a urgencias si caigo al suelo y no puedo levantarme, incluso, acompañarme a la compra.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo que llamamos Inteligencia Artificial es un conjunto de muchísimos elementos dispersos que se han ido combinando para solucionar aspectos concretos de la vida. Pero antes de decir en qué consisten estos elementos, quiero rechazar dos pseudoproblemas:</p>
<ol style="text-align: justify;">
<li>De si será para bien o para mal. Toda creación humana es ambivalente y depende de quien la utilice. Depende de nosotros. Todo se juega desde el corazón humano y sus opciones éticas.</li>
<li>La contradicción inexistente entre natural y artificial. En el ser humano es natural crear instrumentos y modificar el ambiente. No hay nada más naturalmente humano que un ordenador (lo hicimos nosotros), ni menos humano que un cerebro, ya que no es creación nuestra. Nosotros creamos &#8216;mundo&#8217; desde el instante que fuimos humanos. Además, las sucesivas capas de éxitos tecnológicos se vuelven &#8216;transparentes&#8217; para quienes las usan. Ahora nos parece normal leer palabras y escribirlas; tener luz eléctrica y agua en nuestros pisos; transportarnos con coches, trenes o aviones; hablar con personas que están al otro lado del mundo. Esto para nosotros ya es natural.</li>
</ol>
<p style="text-align: justify;">Quiero señalar que el término &#8216;inteligencia&#8217; aplicado a lo artificial es una metáfora. No podemos decir que sea realmente inteligencia. ¿Por qué? Por dos características de la inteligencia humana:</p>
<ol style="text-align: justify;">
<li>Está arraigada en el cuerpo. No nos equivoquemos: el cerebro es mucho más complejo que el ordenador, incluso, el que se basa en redes neuronales porque el sistema nervioso humano está inextricablemente unido a un cuerpo irrepetible y único. La inteligencia humana siente y es experiencial. Está relacionada con la biología del cuerpo: la digestión, la respiración, el metabolismo&#8230; Y con las emociones, los deseos y los impulsos. Su memoria celular.</li>
<li>Además, es autoconsciente y relacional. Sin una estrecha relación con otros seres humanos, el individuo no sobrevive. Y aunque sobreviva, no desarrolla la inteligencia. Todos sabemos que el lenguaje y el pensamiento están estrechamente unidos. Y el lenguaje es relacional. Todo el ser humano es relacional y nos configuramos como un &#8216;yo&#8217; ante un &#8216;tú&#8217;. La inteligencia humana, los procesadores inteligentes, incluso, aquellos que aprenden, no aprenden por relación, sino por acumulación de datos.</li>
</ol>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Qué es la inteligencia artificial?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Es una conjunción de tecnologías digitales físicas llamadas hardware, que quiere decir: chips potentísimos, servidores con enorme espacio y procesadores, colocados en dispositivos más o menos inmediatos a nosotros: teléfonos, ordenadores, robots, relojes, zapatos, puertas, cámaras&#8230; Todo ello gestionado por programas informáticos de enorme complejidad, capaces en conjunto de realizar operaciones complicadísimas como analizar millones y millones de datos, encontrar tendencias y constantes, comparar elementos con enorme precisión (millones de ecografías para diagnóstico de tumor, por ejemplo), modular su propia respuesta según el éxito o el fracaso de las pruebas anteriores (&#8216;aprender&#8217;), etc.</p>
<p style="text-align: justify;">A menudo tienen sensores (vista, oído, olfato, sensibilidad) e intercambian datos con el ambiente.</p>
<figure id="attachment_32978" aria-describedby="caption-attachment-32978" style="width: 350px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/cigarettes-4156410_1920.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-32978" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/cigarettes-4156410_1920-300x172.jpg" alt="" width="350" height="200" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/cigarettes-4156410_1920-300x172.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/cigarettes-4156410_1920-1024x586.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/cigarettes-4156410_1920-1536x878.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/cigarettes-4156410_1920-1320x755.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/cigarettes-4156410_1920.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 350px) 100vw, 350px" /></a><figcaption id="caption-attachment-32978" class="wp-caption-text">«Para dominarnos, no es necesario que algo tenga<br />inteligencia. Nos domina a veces la comida, el tabaco,<br />las drogas, el juego de azar&#8230;» Imagen de Alexa en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Las inteligencias artificiales en realidad son muchas. Por ejemplo, los drones con sensores de humedad y visión del estado de las viñas, que deciden cuándo desencadenar el riego de un cultivo o chips en la piel que detectan la subida de azúcar en la sangre y desprenden insulina.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando se habla de una &#8216;general&#8217;, se está pensando en combinar todas estas habilidades y colocarlas en humanoides o robots imitando la inteligencia humana, que gestiona miles de datos desde dentro y desde fuera del cuerpo, y toma decisiones.</p>
<p style="text-align: justify;">Entre las nuevas habilidades impulsadas últimamente por centenares de miles de millones de dólares en inversiones, está la gestión del lenguaje natural en grandes cantidades de datos. Las traducciones simultáneas y los <em>chatbots</em> que te responden preguntas son cada vez más frecuentes. La última aparecida, por ahora, entre las inteligencias artificiales, es la llamada &#8216;generativa&#8217;, que es capaz de crear cosas nuevas a partir de todo aquello que se le ha insertado.</p>
<p style="text-align: justify;">Esto se hace a través de los &#8216;algoritmos&#8217; que son las instrucciones que se dan a las máquinas para que hagan tareas complejas. Por ejemplo, los vídeos de TikTok o de YouTube. Por eso, quien crea los algoritmos, controla el resultado, al menos hasta cierto punto, porque cada vez hay más dispositivos llamados &#8216;inteligentes&#8217; que están autogestionados y se mejoran a sí mismos sin intervención humana. En este sentido, &#8216;toman decisiones&#8217;. Pero, al fin y al cabo, hay alguien que se beneficia –un humano– y alguien que lo ha creado que también es un humano.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Por qué nos sentimos amenazados por la inteligencia artificial?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Porque es una de las diversas tecnologías disruptivas de nuestro tiempo. Y las tecnologías disruptivas nos cambian la vida, ya que cualquier innovación cambia drásticamente la manera en que se comportan las personas, las organizaciones, las empresas y las industrias. En el caso de las más radicales, también cambian las relaciones interpersonales, los trabajos, los rituales de la vida social. No es un cambio incremental, sino cualitativo ya que quedan obsoletos muchos procedimientos, rutinas y enfoques de la fase anterior.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando se desarrollan por primera vez, las tecnologías disruptivas a menudo crean un nuevo mercado y establecen su propia red de valores. Sus creadores no siempre son conscientes de estos valores vehiculados a través de las tecnologías. La Inteligencia Artificial generativa puede eliminar nuestras tareas habituales como quitarnos el trabajo. Y los robots &#8216;inteligentes&#8217; pueden sustituir a las personas.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Diferentes formas de inteligencia artificial</strong></p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Sustituyen muchas de las consideradas &#8216;habilidades superiores&#8217; del ser humano (analizar, sintetizar, modificar las respuestas a partir de los efectos detectados, recrear información no sólo en texto, sino también en audio, vídeo, datos, imagen).</li>
<li>Son capaces de hacer estas operaciones a partir de millones de datos, de manera que deja atrás, o potencia, como queramos verlo, las habilidades humanas.</li>
<li>Esto las hace mucho más eficientes, para muchas tareas, que cualquier ser humano. Esto hará desaparecer millones de puestos de trabajo, creando otros mucho más cualificados, de manera similar a lo que pasó durante la revolución industrial.</li>
<li>Revolucionan el aprendizaje, la manera en que se deben formar las personas que ya podrán poner en manos de la IA muchas de las actividades que se consideraban clave en la escuela.</li>
<li>Crea la apariencia de que hay un &#8216;sujeto&#8217; &#8216;un(a) interlocutor(a)&#8217;, un &#8216;igual&#8217; que cualquier ser humano. (Aquí hay parte de la trampa: no hay sujeto, hay algoritmos creados por sujetos).</li>
<li>Puede evocar entonces en los seres humanos la ilusión de establecer un vínculo, incluso más fácil que el que tienen con personas de carne y hueso, porque está hecha &#8216;a medida&#8217;, pero en realidad es una proyección sobre una pantalla muerta.</li>
<li>Proyectamos sobre ella la imagen de nosotros mismos, le atribuimos intenciones, deseos, pulsiones&#8230; Imaginen máquinas dotadas de decisión y &#8216;ego&#8217;, conciencia de sí mismas, capaces de dominarnos.</li>
<li>He de decir que, para dominarnos, no es necesario que algo tenga inteligencia. Nos domina a veces la comida, el tabaco, las drogas, el juego de azar&#8230; Como personas tenemos una capacidad enorme para dejarnos dominar por las cosas.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;"><strong>La necesidad de una ética específica</strong></p>
<p style="text-align: justify;">La aspiración a proponer un código ético global es muy noble y tiene muchos antecedentes. Nuestra propuesta, basada en la antropología realista existencial, asume que toda decisión humana vale más, cuanta más libertad tenga en su origen. Es necesario acciones dirigidas a animar, a convocar la libertad de las personas para que quieran ser respetuosas, solidarias, benevolentes&#8230; Ninguna de estas virtudes puede ser obligada.</p>
<figure id="attachment_32975" aria-describedby="caption-attachment-32975" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/network-3664108_1280.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-32975 size-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/network-3664108_1280-1024x682.jpg" alt="" width="660" height="440" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/network-3664108_1280-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/network-3664108_1280-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/network-3664108_1280.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-32975" class="wp-caption-text">«Toda creación humana es ambivalente y depende de quien la utilice. Depende de nosotros.<br />Todo se juega desde el corazón humano y sus opciones éticas.» Imagen de Gerd Altmann en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Ahora hay que ver cómo se combina esto con la aceleración tecnológica, ya que este proceso no es domesticable.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Una ética de la tecnología?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Antes de responder esta pregunta, propongo algunas afirmaciones que no podemos olvidar:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>La ética –la capacidad y la responsabilidad de decidir– no reside en la tecnología. Las opciones éticas son irremediablemente humanas.</li>
<li>Toda tecnología la crean los seres humanos a base de unos criterios de valor, usualmente utilitarios y de eficacia. A menudo para el bien común. Otras veces, directamente orientados a la obtención de beneficios económicos sin atender sus efectos en las personas (como los algoritmos en las redes sociales) o en los más destructivos, enfocados a la guerra.</li>
<li>Por eso los desafíos éticos no deben colocarse en los artefactos, ni siquiera en los más sofisticados como ChatGPT4 o el ordenador cuántico. Es la persona quien diseña, quien decide y quien asume su responsabilidad o se esconde detrás de la tecnología para evitar problemas.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Detrás de los algoritmos hay personas, las grandes empresas las llevan personas y el diseño tecnológico también lo hacen las personas.</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Todas ellas, como humanas, tienen todas las tentaciones del poder, del control, de la supremacía, del prestigio, del dinero&#8230;</li>
<li>A las personas se les puede invitar a ser más generosas, más justas, pero no se les puede obligar.</li>
<li>Por ello, para impulsar una ética global en el campo tecnológico, la educación es clave. Educar para que los nuevos miembros de la sociedad sepan apropiarse de lo que ya es patrimonio de la humanidad, en bien de todos y solidariamente. Pero, ninguna educación garantiza que la persona, libremente, quiera trabajar por el bien común o aportar algo. Es una decisión libre.</li>
<li>A las empresas, se les puede exigir un ejercicio según la ley. Y las leyes protegen a los débiles.</li>
<li>A los gobiernos —a los países democráticos— que respeten la intimidad de sus ciudadanos.</li>
</ul>
<figure id="attachment_32990" aria-describedby="caption-attachment-32990" style="width: 400px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/ai-generated-8620394_1280.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-32990" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/ai-generated-8620394_1280-300x300.jpg" alt="" width="400" height="400" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/ai-generated-8620394_1280-300x300.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/ai-generated-8620394_1280-1024x1024.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/ai-generated-8620394_1280-150x150.jpg 150w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/10/ai-generated-8620394_1280.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a><figcaption id="caption-attachment-32990" class="wp-caption-text">(la IA) «Puede evocar en los seres humanos la ilusión de establecer<br />un vínculo, incluso más fácil que el que tienen con personas de<br />carne y hueso, porque está hecha &#8216;a medida&#8217;, pero en realidad es<br />una proyección sobre una pantalla muerta.» <br />Imagen de myshoun en Pixabay generada por inteligencia artificial</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">La solución no radica en poner freno a la evolución tecnológica —completamente ingobernable por ningún poder o centro coordinador—, sino entendiendo que todo se juega desde el corazón humano y en la gestión de una convivencia cada vez más compleja que no admite soluciones simplistas.</p>
<p style="text-align: justify;">Siempre la persona en el centro, sabiendo que podemos enloquecer cuando accedemos a algunas cotas de poder. Y las tecnologías de que se dispone en este momento, pueden ser evidentemente un gigantesco instrumento de poder.</p>
<p style="text-align: justify;">Por este motivo propongo varias acciones complementarias:</p>
<ul>
<li style="text-align: justify;">Una decisión social (organizaciones mundiales, gobiernos, empresas) para garantizar universalmente el acceso a las tecnologías que signifiquen avances en la convivencia humana.</li>
<li style="text-align: justify;">Legislaciones actualizadas y mucho más ágiles para evolucionar, evitando el predominio de los poderosos. Legislaciones a escalas locales, regionales y, sobre todo, globales.</li>
<li style="text-align: justify;">Favorecer a todos niveles el ejercicio del silencio, el aquietamiento y la reflexión. Este es el punto de partida, aunque no lo garantice, de un crecimiento auténtico de la solidaridad y la empatía.</li>
<li style="text-align: justify;">Impulsar procesos educativos formales e informales –escuelas, mensajes en los medios de comunicación, cine, series de televisión y redes sociales–, en los que se difunda el valor central de las personas, el respeto y el servicio al bien común.</li>
<li style="text-align: justify;">Desmontar los mitos de que la felicidad está en el éxito, dejar atrás a los demás, la competitividad, etc.</li>
<li style="text-align: justify;">Dotar a las nuevas generaciones de los saberes necesarios y el pensamiento crítico para que sean señoras y no esclavas de la tecnología.</li>
</ul>
<p><em>Leticia SOBERÓN MAINERO<br />
Psicóloga y doctora en comunicación<br />
</em><em>Madrid, España<br />
</em><em>Artículo publicado originalmente en la Revista RE num. 121, edición catalana, en enero 2025</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2026/02/hacia-una-etica-de-la-inteligencia-artificial/">Hacia una ética de la inteligencia artificial</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.revistare.com/2026/02/hacia-una-etica-de-la-inteligencia-artificial/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Elogio de la multilateralidad</title>
		<link>https://www.revistare.com/2025/04/elogio-de-la-multilateralidad/</link>
					<comments>https://www.revistare.com/2025/04/elogio-de-la-multilateralidad/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Elena Giménez]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Apr 2025 05:00:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>
		<category><![CDATA[SLIDER]]></category>
		<category><![CDATA[Elogio de la multilateralidad]]></category>
		<category><![CDATA[interdependencia]]></category>
		<category><![CDATA[Leticia Soberón Mainero]]></category>
		<category><![CDATA[relaciones bilaterales]]></category>
		<category><![CDATA[relaciones internacionales]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.revistare.com/?p=25367</guid>

					<description><![CDATA[<p>«se extiende una vivencia de zozobra ...»</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2025/04/elogio-de-la-multilateralidad/">Elogio de la multilateralidad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_25441" aria-describedby="caption-attachment-25441" style="width: 660px" class="wp-caption alignnone"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/04/hall-of-nations-232530_1920.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-25441 size-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/04/hall-of-nations-232530_1920-1024x683.jpg" alt="" width="660" height="440" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/04/hall-of-nations-232530_1920-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/04/hall-of-nations-232530_1920-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/04/hall-of-nations-232530_1920-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/04/hall-of-nations-232530_1920-1320x880.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/04/hall-of-nations-232530_1920.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-25441" class="wp-caption-text">Salón de las Naciones Unidas                                                                 Imagen de JamesDeMers en Pixabay <br /><span style="font-family: Helvetica; font-size: 12pt;">La ONU es un ejemplos del modelo de relaciones internacionales multilaterales.</span></figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Aunque alimentar nostalgias del pasado no aporte valor al presente, es inevitable preguntarse por qué se extiende una vivencia de zozobra en la Aldea Global que es la humanidad al avanzar el 2025. Posiblemente porque el cambio de modelo en las relaciones internacionales no ha mejorado la situación anterior, sino que ha hecho retroceder a la humanidad al menos un siglo, si no es que varios más.</p>
<p style="text-align: justify;">Tras una fase de cierta estabilidad después de la segunda guerra mundial, estamos pasando de un modelo basado en la multilateralidad, la negociación y el diálogo, a otro que consiste en el simple ejercicio de la fuerza. Fuerza bruta -militar- y fuerza económica, aplicadas en relaciones bilaterales que debilitan la cohesión internacional.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Por qué decimos que este es un retroceso?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Porque en los últimos 70 años se habían logrado avances realmente notables en la construcción de instituciones, leyes y acuerdos internacionales que lograban conciliar intereses contrapuestos. El marco ha sido la globalización y la interdependencia, con sus luces y sus sombras. Pero esa multilateralidad y sus acuerdos equilibraban, al menos en parte, las enormes desigualdades entre los países y regiones, desarrollando estrategias legales para lograr avances, garantizando una cierta defensa de los débiles a través de normas para situaciones de guerra, una gestión de la salud a escala planetaria, el desarrollo del comercio o la integridad territorial de los estados. La Organización de las Naciones Unidas, con sus organismos especializados, es uno de los ejemplos más típicos de este modelo de relaciones internacionales multilaterales.</p>
<p style="text-align: justify;">No puede negarse que en ese modelo también había mucha hipocresía y un ejercicio solapado de la fuerza, como el que significa el que cinco países tengan derecho de veto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, o que se sigan favoreciendo guerras locales en zonas donde algunos países explotan la riqueza natural de otros.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, los marcos legales y los acuerdos internacionales han favorecido el desarrollo de las sociedades en forma más pacífica y se ha alcanzado un nivel económico, social y cultural sin precedentes a escala planetaria.</p>
<p style="text-align: justify;">Con la vuelta a la ley del más fuerte, pierde toda la humanidad un grado de avance que muchos pensábamos era ya irreversible. Pero no es así. Cada generación humana debe ser invitada, motivada y educada para el diálogo, para el respeto, para la apertura a lo diferente. En el desarrollo de los valores compartidos no hay automatismos. Decidámonos a formar a niños y jóvenes en una cultura de paz y de respeto. Sobre todo con el ejemplo, que es el único modo de transmitir auténticos valores.</p>
<p><em>Abril de 2025</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2025/04/elogio-de-la-multilateralidad/">Elogio de la multilateralidad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.revistare.com/2025/04/elogio-de-la-multilateralidad/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Una cultura marcada por la disrupción tecnológica exponencial</title>
		<link>https://www.revistare.com/2025/03/una-cultura-marcada-por-la-disrupcion-tecnologica-exponencial/</link>
					<comments>https://www.revistare.com/2025/03/una-cultura-marcada-por-la-disrupcion-tecnologica-exponencial/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Mar 2025 05:57:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[bien común]]></category>
		<category><![CDATA[Brecha digital]]></category>
		<category><![CDATA[cambio]]></category>
		<category><![CDATA[cosmovisión]]></category>
		<category><![CDATA[decisión]]></category>
		<category><![CDATA[educación]]></category>
		<category><![CDATA[ética]]></category>
		<category><![CDATA[humano]]></category>
		<category><![CDATA[Leticia Soberón Mainero]]></category>
		<category><![CDATA[poder]]></category>
		<category><![CDATA[respeto]]></category>
		<category><![CDATA[sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Tecnología]]></category>
		<category><![CDATA[tecnología disruptiva]]></category>
		<category><![CDATA[Una cultura marcada por la disrupción tecnológica exponencial]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.revistare.com/?p=22345</guid>

					<description><![CDATA[<p>Leticia SOBERÓN</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2025/03/una-cultura-marcada-por-la-disrupcion-tecnologica-exponencial/">Una cultura marcada por la disrupción tecnológica exponencial</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_22348" aria-describedby="caption-attachment-22348" style="width: 267px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/engineer-4904912_1920.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-22348" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/engineer-4904912_1920-200x300.jpg" alt="" width="267" height="400" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/engineer-4904912_1920-200x300.jpg 200w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/engineer-4904912_1920-683x1024.jpg 683w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/engineer-4904912_1920-1024x1536.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/engineer-4904912_1920.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 267px) 100vw, 267px" /></a><figcaption id="caption-attachment-22348" class="wp-caption-text">«Educar para que los nuevos miembros de la<br />sociedad sepan apropiarse de lo que ya es<br />patrimonio de la humanidad, en bien<br />de todos y solidariamente.»<br />Imagen de This_is_Engineering en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">El siglo XXI está marcando el inicio de una era que ya no se puede llamar posmoderna. Es una cultura digital, posibilitada por la enorme capacidad de procesamiento de los microchips, la convergencia de todo tipo de contenidos en soportes digitales, la multiplicación exponencial de los datos recogidos, la distribución en una red global de interconexiones. La aceleración es vertiginosa. Y este proceso no es domesticable; los focos de innovación son innumerables, y nadie los puede controlar o disciplinar, ya que son como un rebaño de búfalos desbocados.</p>
<p style="text-align: justify;">La época anterior —llamada por muchos como la de la Guerra Fría— que va del año 1945 al 2000, ha sido una de las más esplendorosas en cuanto a ausencia de guerras totales en Europa, equilibrios políticos y más crecimiento estable de las clases medias y de la investigación científica y tecnológica. También han crecido las clases medias en los llamados &#8216;países emergentes&#8217;, aunque sigan existiendo terribles desigualdades en la distribución de la riqueza.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta larga bonanza ha comportado mucho desarrollo a la humanidad, pero también nuevos problemas y desafíos, fruto de nuestra manera de estar en el mundo, ofreciendo nuevas miradas y perspectivas que permiten analizar las cosmovisiones.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Qué son las tecnologías disruptivas?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Una tecnología disruptiva es cualquier innovación que cambie drásticamente la manera en que se comportan los ciudadanos, las organizaciones, empresas e industrias. Y en el caso de las más radicales, también cambian las relaciones interpersonales, los trabajos, los rituales de la vida social. No es un cambio incremental, sino cualitativo; quedan obsoletos muchos procedimientos, rutinas y enfoques de la fase anterior.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando se desarrollan por primera vez, las tecnologías disruptivas a menudo crean un nuevo mercado y establecen su propia red de valores. Sus creadores no siempre son conscientes de estos valores vehiculados a través de las tecnologías.</p>
<p style="text-align: justify;">Algunas de las tecnologías disruptivas que estamos presenciando son:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>La Inteligencia Artificial Generativa (ChatGPT<sub>4</sub>), que realiza algunas de las tareas consideradas hasta ahora &#8216;exclusivamente humanas&#8217;, como producir textos, imágenes y vídeos siguiendo instrucciones, responder coherentemente a instrucciones y preguntas, sintetizar contenidos, modificar las respuestas según el acierto de las anteriores&#8230;</li>
<li>La tecnología <em>Blockchain </em>(cadena de bloques) para descentralizar actividades que antes estaban centralizadas, por ejemplo, en los Bancos. Esto eliminará la mediación de instituciones imprescindibles.</li>
<li>La computación cuántica, que permitirá el procesamiento exponencial de datos.</li>
</ul>
<figure id="attachment_22352" aria-describedby="caption-attachment-22352" style="width: 425px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/drone-2676000_1920.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-22352" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/drone-2676000_1920-300x200.jpg" alt="" width="425" height="283" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/drone-2676000_1920-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/drone-2676000_1920-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/drone-2676000_1920-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/drone-2676000_1920-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/drone-2676000_1920-1320x880.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/drone-2676000_1920.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 425px) 100vw, 425px" /></a><figcaption id="caption-attachment-22352" class="wp-caption-text">«Toda tecnología tiene sesgos éticos: la crean seres humanos a base de<br />unos criterios de valor, usualmente utilitarios y de eficacia. También<br />a veces para el bien común. Otras veces, directamente orientados a la<br />obtención de beneficios económicos sin atender a las consecuencias<br />en las personas.» Imagen de photoAC en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">En estos tres casos se reconfiguran millones de puestos de trabajo, se valoran más unas capacidades que otras, se resitúa en poco tiempo el valor de las empresas y se rediseñan los procesos productivos, de aprendizaje, se pueden generar contenidos de apariencia auténtica que sean completamente falsos, etc.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero el corazón humano sigue siendo el mismo de hace siglos. Cada persona, cada generación, decide cómo utilizar los recursos naturales y &#8216;artificiales&#8217; respecto a sí misma y al prójimo.</p>
<p style="text-align: justify;">Toda tecnología da posibilidades. En este sentido, &#8216;poder&#8217;. Y su carencia supone límites y desventajas para quienes no la tienen. No en vano hablamos de la brecha digital, que marca drásticamente la posibilidad de participar en el diálogo social global o quedar fuera.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Una ética de la tecnología?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Antes de responder esta pregunta, deseo proponer algunas afirmaciones que a mi entender no hay que olvidar:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Crear tecnología es &#8216;natural&#8217; al ser humano. Un ordenador es natural en el mundo humano. Puede sonar a paradoja, pero es resultado de una característica esencial del<em> homo sapiens </em>(<em>homo faber</em>): que transforma las cosas para crearse un entorno más confortable. Es connatural al ser humano construir instrumentos cada vez más sofisticados que le faciliten la vida. Todo lo llamado &#8216;artificial&#8217; lo es en el sentido de que no está en la naturaleza intocada por el hombre, pero no debería significar algo ajeno a quien justamente lo creó.</li>
<li>Además, las sucesivas capas de éxitos tecnológicos se vuelven &#8216;transparentes&#8217; para quienes las usan. Ahora nos parece normal leer palabras y escribirlas; tener luz eléctrica y agua en nuestras viviendas; trasladarnos en automóviles, trenes o aviones; hablar con personas que están al otro lado de la Tierra. Eso ya para nosotros es natural.</li>
<li>La ética no radica en la tecnología. Las opciones éticas son irremediablemente humanas.</li>
<li>Toda tecnología tiene sesgos éticos: la crean seres humanos a base de unos criterios de valor, usualmente utilitarios y de eficacia. También a veces para el bien común. Otras veces, directamente orientados a la obtención de beneficios económicos sin atender a las consecuencias en las personas (como los algoritmos en las redes sociales) o en los más destructivos, enfocados a la guerra.</li>
<li>Por eso los desafíos éticos no deben colocarse en los artefactos, ni siquiera en los más sofisticados como ChatGPT<sub>4</sub> o el ordenador cuántico. Todo se juega en el corazón humano. Es la persona quien diseña, quien decide, quien asume su responsabilidad o se esconde detrás de la tecnología para evitar problemas.</li>
<li>Todos vemos que, para impulsar una ética global en el campo tecnológico, la educación es clave. Educar para que los nuevos miembros de la sociedad sepan apropiarse de lo que ya es patrimonio de la humanidad, en bien de todos y solidariamente.</li>
<li>Pero ninguna educación garantiza que la persona, libremente, quiera trabajar por el bien común o aportar algo. Es una decisión libre.</li>
</ul>
<figure id="attachment_22362" aria-describedby="caption-attachment-22362" style="width: 410px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/youngsters-249963_1280.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-22362" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/youngsters-249963_1280-300x200.jpg" alt="" width="410" height="273" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/youngsters-249963_1280-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/youngsters-249963_1280-1024x682.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/youngsters-249963_1280-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/youngsters-249963_1280.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 410px) 100vw, 410px" /></a><figcaption id="caption-attachment-22362" class="wp-caption-text">«Que todos los jóvenes aprendan a reconocerse<br />en la humanidad común.» Imagen de Bishnu Sarangi en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">La solución, a mi entender, no radica en poner freno a la evolución tecnológica, que es completamente ingobernable por ningún poder o centro coordinador, sino entendiendo que todo se juega en el corazón humano y en la gestión de una convivencia cada vez más compleja que no admite soluciones simplistas. Siempre la persona en el centro, pero sabiendo que las personas podemos enloquecer cuando accedemos a algunas cuotas de poder. Y las tecnologías de que se dispone en este momento, pueden ser evidentemente un enorme instrumento de poder.</p>
<p style="text-align: justify;">Por ello propongo varias acciones complementarias:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Una decisión social (organizaciones mundiales, gobiernos, empresas) para garantizar universalmente el acceso a las tecnologías que signifiquen avances en la convivencia humana.</li>
<li>Legislaciones actualizadas y mucho más ágiles para evolucionar, evitando el predominio de los poderosos. Legislaciones a escalas locales, regionales y, sobre todo, globales.</li>
<li>Favorecer a todos los niveles el ejercicio del silencio, el aquietamiento, la reflexión. Este es el punto de partida, aunque no lo garantice, de un crecimiento auténtico de la solidaridad y de la empatía.</li>
<li>Impulsar procesos educativos formales e informales —escuelas, mensajes en los medios de comunicación, cine, series de televisión y redes sociales—, en los que se difunda el valor central de las personas, el respeto y el servicio al bien común.</li>
<li>Desmontar los mitos de que la felicidad está en el éxito, en dejar atrás a los demás, la competitividad, etc.</li>
<li>Dotar a las nuevas generaciones de los saberes necesarios y el pensamiento crítico para que sean señoras y no esclavas de la tecnología.</li>
</ul>
<figure id="attachment_22346" aria-describedby="caption-attachment-22346" style="width: 330px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/ai-generated-8894582_1920-portada.png"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-22346" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/ai-generated-8894582_1920-portada-300x232.png" alt="" width="330" height="255" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/ai-generated-8894582_1920-portada-300x232.png 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/ai-generated-8894582_1920-portada-1024x792.png 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/01/ai-generated-8894582_1920-portada.png 1279w" sizes="auto, (max-width: 330px) 100vw, 330px" /></a><figcaption id="caption-attachment-22346" class="wp-caption-text">«Cada persona, cada generación, decide cómo utilizar los<br />recursos naturales y &#8216;artificiales&#8217; respecto a sí misma<br />y al prójimo.» Imagen de Vilkasss en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">En este sentido, el filósofo Edgar Morin ya proponía en el año 2000 <em>Los siete saberes necesarios para la educación del futuro</em>. Visto que la humanidad dejó de ser una noción abstracta para convertirse en algo concreto y cercano, con interacciones y compromisos a escala terrestre, Morin plantea siete líneas de saber, también necesarias en este contexto de las cosmovisiones.</p>
<ol>
<li style="text-align: justify;">Una educación que cure la ceguera del conocimiento, ya que todo conocimiento comporta el riesgo del error y de la ilusión.</li>
<li style="text-align: justify;">Una educación que garantice el conocimiento pertinente: enseñar a discernir, atendiendo lo general y lo particular.</li>
<li style="text-align: justify;">Que todos los jóvenes aprendan a reconocerse en la humanidad común.</li>
<li style="text-align: justify;">Enseñar la perspectiva planetaria, con la Tierra como primera patria.</li>
<li style="text-align: justify;">Enseñar a navegar en el mar de la incertidumbre con pocos núcleos de certeza.</li>
<li style="text-align: justify;">Enseñar la comprensión interpersonal y grupal sin egoísmo, etnocentrismo, ni sociocentrismo.</li>
<li style="text-align: justify;">Enseñar la democracia implica consensos y aceptación de diversidades y antagonismos.</li>
</ol>
<p><em>Leticia SOBERÓN MAINERO<br />
</em><em>Psicóloga y doctora en comunicación<br />
</em><em>Madrid<br />
</em><em>Artículo publicado originalmente en la Revista RE num. 119, edición catalana</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2025/03/una-cultura-marcada-por-la-disrupcion-tecnologica-exponencial/">Una cultura marcada por la disrupción tecnológica exponencial</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.revistare.com/2025/03/una-cultura-marcada-por-la-disrupcion-tecnologica-exponencial/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La gestión del deseo</title>
		<link>https://www.revistare.com/2025/02/la-gestion-del-deseo/</link>
					<comments>https://www.revistare.com/2025/02/la-gestion-del-deseo/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Leticia Soberón]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Feb 2025 05:59:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Relaciones humanas]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[deseos]]></category>
		<category><![CDATA[educación]]></category>
		<category><![CDATA[La gestión del deseo]]></category>
		<category><![CDATA[Leticia Soberón Mainero]]></category>
		<category><![CDATA[necesidades básicas]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.revistare.com/?p=23361</guid>

					<description><![CDATA[<p>Leticia SOBERÓN</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2025/02/la-gestion-del-deseo/">La gestión del deseo</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Todo ser humano, por el hecho de ser <strong>corpóreo</strong>, tiene <strong>necesidades</strong>. Necesidades <strong>biológicas</strong> (de alimento, limpieza, cercanía física&#8230;) y también <strong>psicológicas</strong> (atención, pertenencia, cariño&#8230;). Pero si en la primera infancia esas necesidades se expresan de modo muy básico, conforme nace el lenguaje y el pensamiento surge el deseo, que tiene un componente simbólico importante.</p>
<p style="text-align: justify;">Necesitamos alimento, sí, pero no es lo mismo <strong>comer solos que acompañados</strong>, y más aún si es con las personas a las que más amamos. <strong>Deseamos</strong> estar con ellas en el <strong>momento de comer</strong> porque <strong>la comida se vuelve un símbolo</strong> de cercanía, de unidad, de afecto compartido. Es un ejemplo de cómo la <strong>necesidad</strong> se transforma en<strong> deseo</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">Así pues, el deseo <strong>inicia con la necesidad</strong>, pero luego puede incluso separarse de ella; hay deseos que <strong>se desconectan</strong> con una auténtica <strong>necesidad</strong>. Por ejemplo, cuando vamos al cine después de comer. Estamos<strong> satisfechos</strong>, pero en la sala compramos una buena <strong>ración de palomitas</strong>. El olor de las palomitas se asocia con la diversión, las emociones compartidas en el cine, las vivencias infantiles. No las necesitamos, pero las deseamos. El<strong> deseo es algo profundamente humano</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Y todo esto qué importancia tiene? Que toda persona, camino de su adultez, debe <strong>aprender a gestionar los deseos</strong>. La constante satisfacción del deseo conlleva entrar en el <strong>circuito deseo-placer</strong>, que cuando consigue satisfacer el deseo, renace una y otra vez sin lograr una serenidad interna. Este circuito conduce fácilmente a <strong>prácticas adictivas</strong>, aunque no se trate de drogas duras. El cuerpo humano se adhiere fácilmente a los <strong>satisfactores primarios</strong> -la neurociencia lo confirma- y es frecuente que quede <strong>encadenado a ellos</strong>. El deseo por sí mismo no nos conduce a un<strong> desarrollo personal</strong> más armonioso, más comunitario, <strong>más libre</strong>. El deseo es un elemento clave de nuestra condición humana que <strong>no debemos negar ni aplastar</strong>, pero tampoco someternos a él de manera acrítica.</p>
<p style="text-align: justify;">Las personas que son <strong>esclavas de sus deseos</strong> terminan <strong>esclavizando también a los demás</strong>, en una dinámica egocéntrica y destructiva. En el polo opuesto, quienes ignoran y<strong> reprimen sus deseos</strong>, sufren y pueden desembocar en situaciones de <strong>desequilibrio psicológico</strong>. En ambos casos, las relaciones humanas se empobrecen, se deterioran, quedan marcadas por una mala gestión de los deseos.</p>
<figure id="attachment_23364" aria-describedby="caption-attachment-23364" style="width: 445px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/02/colorful-1284475_1280.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-23364" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/02/colorful-1284475_1280-300x200.jpg" alt="" width="445" height="296" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/02/colorful-1284475_1280-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/02/colorful-1284475_1280-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/02/colorful-1284475_1280-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2025/02/colorful-1284475_1280.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 445px) 100vw, 445px" /></a><figcaption id="caption-attachment-23364" class="wp-caption-text"><em>Es necesario conocer los propios deseos           Foto Pexels en Pixabay</em></figcaption></figure>
<h3 style="text-align: justify;">Mi humanidad para mi yo</h3>
<p style="text-align: justify;">En la infancia, eso que llamamos «educación» debería ayudar a los pequeños a detectar cuáles son sus deseos, y ayudarles a gestionarlos con realismo. Deben <strong>aprender a conocerse</strong>, también en lo que les atrae, sabiendo qué deseos pueden ser satisfechos y cuáles no -porque producen daño, o riesgos, o perjudican a otros-. Es necesario conocer y gestionar los propios deseos para <strong>convivir sana y libremente</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">Se ha extendido en muchos ambientes educativos la creencia de que no deben ponerse límites al deseo del niño o niña, sino satisfacerlos «a demanda». Pero esta práctica les da la<strong> falsa sensación</strong> de que sus deseos serán y deberán ser <strong>siempre satisfechos</strong>. No aprenden a gestionar los momentos, las ocasiones y la medida en que esos deseos pueden satisfacerse.  Lejos de generar una mayor seguridad en ellos, se les convierte fácilmente en<strong> tiranos inseguros</strong>. Su «yo» está a remolque de una serie de <strong>pulsiones que no controlan</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Y cómo se les enseña entonces a conocer y gestionar los deseos? Pues apoyando la maduración de su «yo», esa<strong> instancia</strong> que surge en todo ser humano como<strong> árbitro</strong> entre lo que se siente por dentro y lo que sucede fuera de él o ella. El yo puede ser fortalecido acompañando la <strong>toma de pequeñas decisiones</strong>, enseñándole a <strong>posponer la satisfacción</strong>, eligiendo los satisfactores que <strong>no dañan a uno mismo ni a los demás</strong>&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Es humano tiene necesidades y deseos, pero la humanidad de cada uno tiene quien dirija la pequeña barca que es el individuo. Ese <strong>«yo»</strong>, incluso con sus límites, puede plantearse <strong>propósitos más amplios</strong> y conducir esa humanidad a una <strong>mayor madurez</strong>, a unas relaciones humanas saneadas y gratificantes. No es el yo para su humanidad, sino<strong> su humanidad para su yo</strong>.</p>
<p><em>Leticia SOBERÓN MAINERO<br />
</em><em>Psicóloga y doctora en comunicación<br />
</em><em>Madrid, febrero 2025</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2025/02/la-gestion-del-deseo/">La gestión del deseo</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.revistare.com/2025/02/la-gestion-del-deseo/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Confianza básica: un regalo de larga duración</title>
		<link>https://www.revistare.com/2024/09/confianza-basica-un-regalo-de-larga-duracion/</link>
					<comments>https://www.revistare.com/2024/09/confianza-basica-un-regalo-de-larga-duracion/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Sep 2024 16:56:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[Acogida]]></category>
		<category><![CDATA[aprendizaje]]></category>
		<category><![CDATA[confianza]]></category>
		<category><![CDATA[confianza básica]]></category>
		<category><![CDATA[Confianza básica: un regalo de larga duración]]></category>
		<category><![CDATA[crecimiento]]></category>
		<category><![CDATA[Leticia Soberón Mainero]]></category>
		<category><![CDATA[límite]]></category>
		<category><![CDATA[rechazo]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.revistare.com/?p=17181</guid>

					<description><![CDATA[<p>Leticia SOBERÓN</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/09/confianza-basica-un-regalo-de-larga-duracion/">Confianza básica: un regalo de larga duración</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_17182" aria-describedby="caption-attachment-17182" style="width: 345px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/family-1237701_1280.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-17182" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/family-1237701_1280-300x240.jpg" alt="" width="345" height="276" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/family-1237701_1280-300x240.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/family-1237701_1280-1024x819.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/family-1237701_1280.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 345px) 100vw, 345px" /></a><figcaption id="caption-attachment-17182" class="wp-caption-text">«Cuando el niño empieza a moverse y deambular,<br />deberá saber hasta dónde y en qué condiciones hacerlo.»<br />Imagen de serrano1004 en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Todos conocemos personas con seguridad en sí mismas, que confíen en las propias capacidades, se arriesgan a explorar experiencias e iniciativas nuevas; se sienten confortables en el entorno social, establecen vínculos con quienes los rodean y están convencidas de que superarán las adversidades. En el otro extremo estarían aquellas que viven su vida en un tono de inseguridad y desconfianza general, temen ser engañadas, generan tendencia al aislamiento y a veces dificultad para emprender cambios y superar obstáculos. Entre estos dos extremos nos podemos situar la mayoría de las personas.</p>
<p style="text-align: justify;">Estas actitudes de confianza/desconfianza se desarrollan en base a las experiencias previas, que condicionan la manera en que desarrollamos nuestra vida. Y las experiencias más originarias se sitúan en la primerísima infancia.</p>
<p style="text-align: justify;">En el argot psicológico —siguiendo la escuela de Erik Erikson— se habla de la &#8216;confianza básica&#8217; como origen de estas actitudes. Esta confianza o seguridad básica se genera entre los 0 y los 3 años; se empieza a desarrollar desde el momento mismo del nacimiento en que la supervivencia del bebé depende completamente de los cuidados que reciba de quienes lo rodean.</p>
<p style="text-align: justify;">Del parto en adelante, las relaciones del recién nacido con su entorno dejan de ser sólo biológicas (como sucedía en el vientre materno), y empiezan a ser, además, simbólicas (gestos, tono de voz, lenguaje). El recién nacido se encuentra en situaciones que pueden ir desde la aceptación y la acogida, o la relativa indiferencia, hasta el rechazo, con todos los matices intermedios.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta acogida o el rechazo de los adultos hacia el niño se manifiesta en la calidad de la relación que establece, y en los cuidados que le otorgan. Estas pueden ser satisfactorias (limpieza, alimentación, cuidados, estímulos, afecto) y ofrecidas de manera rítmica y sostenida, o insatisfactorias en el sentido de escasas, arrítmicas o aleatorias, imprevisibles y hasta hostiles.</p>
<p style="text-align: justify;">La acogida del bebé genera un vínculo fuerte con quien lo cuida. La aceptación incondicional de esta nueva persona fundamenta la experiencia —por descontado previa al pensamiento y la palabra— de seguridad y de confianza. El bebé percibe el entorno como un lugar amable donde se puede vivir, y él o ella como alguien digno de ser amado.</p>
<p style="text-align: justify;">Por el contrario, el rechazo genera la aparición de vivencias de precariedad e inseguridad. El entorno se vive como hostil y peligroso, y él o ella como indigno de recibir amor.</p>
<p style="text-align: justify;">A lo largo de los primeros tres años, estas experiencias se van consolidando, desde las maneras más elementales a unas más elaboradas, configurando la experiencia individual de seguridad ante el mundo y confianza ante la vida.</p>
<figure id="attachment_17189" aria-describedby="caption-attachment-17189" style="width: 1280px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/hands-1797401_1280.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-17189 size-full" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/hands-1797401_1280.jpg" alt="" width="1280" height="853" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/hands-1797401_1280.jpg 1280w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/hands-1797401_1280-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/07/hands-1797401_1280-1024x682.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 1280px) 100vw, 1280px" /></a><figcaption id="caption-attachment-17189" class="wp-caption-text">«La acogida del bebé genera un vínculo fuerte con quien lo cuida.» Imagen de Myriams-Fotos en Pixabay</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Por descontado que este proceso está modulado, además, por el temperamento innato del niño: activo/pasivo, explorador/desinteresado, alegre/ melancólico. Y en las progresivas interacciones con el ambiente, desde su propio estilo irá construyendo su personalidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Para gestionar estas vivencias, el pequeño desarrolla mecanismos de defensa e integración cada vez más conscientes, y se van asociando progresivamente algunas palabras que describen lo que siente.<a href="#nota"><sup>1</sup></a></p>
<p style="text-align: justify;">A este proceso fundamental siguen otros desafíos (autonomía vs. vergüenza y duda, laboriosidad vs. pasividad&#8230;) que irán configurando a la persona como alguien más o menos capaz de gestionar la vida, crear vínculos con quienes lo rodean y alcanzar unos objetivos.</p>
<p style="text-align: justify;">Todas estas consideraciones hacen ver lo que es vital —y en cierto modo, no tan difícil— que es hacerles a los bebés este regalo de largo alcance: las condiciones de atención, de cuidados y de acogida para que crezcan con una vivencia de confianza básica.</p>
<p style="text-align: justify;">Estas condiciones no implican que el adulto que cuida al pequeño tenga que estar ligado a él, ni que satisfaga instantáneamente todas las necesidades; la acogida sincera y la aceptación incondicional pueden convivir con momentos de ausencia o postergación de la atención, así como progresivamente con el establecimiento de límites. Cuando el niño empieza a moverse y deambular, deberá saber hasta dónde y en qué condiciones hacerlo, dónde están los límites que le aportan seguridad y una vivencia de estar protegido.</p>
<p style="text-align: justify;">Los límites deben ponerse sin ira y sin complejos de culpa, ya que siempre encontrarán resistencia. Pero está visto que los pequeños que han vivido sin haber sido confrontados con límites desarrollan actitudes tiránicas e incapacidad para posponer la satisfacción de sus deseos.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo importante es que la tónica general sea de regularidad y estabilidad en los ritmos de alimentación, limpieza, juego, sueño. Y los mensajes verbales, el tono de voz, las interacciones entre los adultos alrededor del niño, cuanto más serenidad y armonía transmitan, mejor.</p>
<p style="text-align: justify;">El mundo ideal no existe, y siempre habrá rozaduras, diferencias, situaciones incómodas que el bebé de alguna manera percibirá. Pero como digo, si la tónica general es de acogida y de serenidad, estaremos dando a esta nueva persona el regalo más importante y fundamental: las condiciones para que viva con seguridad y confianza básica. Esta es la primera piedra de una vida vivida con experiencia de plenitud.</p>
<p><em>Leticia SOBERÓN MAINERO<br />
</em><em>Psicóloga<br />
</em><em>España<br />
</em><em>Artículo publicado originalmente en la Revista</em><em> RE num. 117, edición catalana,</em><em> en enero 2024</em><br />
<a name="nota"></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Notas<br />
1 &#8211; Cfr. E. Baca: <em>Breviario del animal humano</em>. Triacastela. 2019. ISBN 978-84-17252-08-3</p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/09/confianza-basica-un-regalo-de-larga-duracion/">Confianza básica: un regalo de larga duración</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.revistare.com/2024/09/confianza-basica-un-regalo-de-larga-duracion/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>El tesoro del tiempo</title>
		<link>https://www.revistare.com/2024/08/el-tesoro-del-tiempo/</link>
					<comments>https://www.revistare.com/2024/08/el-tesoro-del-tiempo/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Leticia Soberón]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Aug 2024 16:59:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Relaciones humanas]]></category>
		<category><![CDATA[SCROLLER]]></category>
		<category><![CDATA[El tesoro del tiempo]]></category>
		<category><![CDATA[estilo de vida]]></category>
		<category><![CDATA[Leticia Soberón Mainero]]></category>
		<category><![CDATA[minduflness]]></category>
		<category><![CDATA[tiempo]]></category>
		<category><![CDATA[vida]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.revistare.com/?p=17722</guid>

					<description><![CDATA[<p>Letícia SOBERÓN</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/08/el-tesoro-del-tiempo/">El tesoro del tiempo</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Increíble, pero cierto: el único tesoro auténtico de que disponemos -el <strong>tiempo</strong>, que es <strong>vida</strong>-, nos pasa <strong>inadvertido</strong> la mayoría de nuestros días. ¡Parece tan normal vivir!, incluso hablamos de «<strong>matar el tiempo</strong>» cuando afrontamos una tarde sin quehaceres&#8230; ¡Qué despropósito!</p>
<p style="text-align: justify;">Porque el tiempo es el <strong>recurso</strong> <strong>escaso e imprescindible</strong> que nos es dado como regalo el día de nuestro nacimiento. No sabemos cuánto tendremos. Cada día es un milagro; el tiempo es el don más maravilloso del que disponemos. Un bien que además es decreciente. Es por definición, <strong>limitado para nosotros.</strong> Nuestra vida transcurre entre nacimiento y muerte, y sin embargo pasamos por la vida <strong>como si nunca</strong> <strong>fuera a terminarse.</strong> Como personas que disponen de un lote limitado de dinero, pero lo despilfarran en tonterías, sin aquilatar su valor.</p>
<p style="text-align: justify;">En el <strong>extremo contrario</strong> de esta banalización del tiempo, estaría la angustia del «instante fugaz», que vería con desasosiego el vivir como un flujo de instantes que se nos <strong>escapan entre los dedos</strong> sin lograr retenerlos. El «<strong>Carpe diem</strong>» que conduce a una avidez de vivir experiencias, aturdiéndose y llenándose de acontecimientos y estímulos para <strong>escapar</strong> a la toma de conciencia de ser limitados.</p>
<figure id="attachment_17727" aria-describedby="caption-attachment-17727" style="width: 462px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/08/hourglass-1875812_1280.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-17727" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/08/hourglass-1875812_1280-300x226.jpg" alt="" width="462" height="348" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/08/hourglass-1875812_1280-300x226.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/08/hourglass-1875812_1280-1024x772.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/08/hourglass-1875812_1280-90x68.jpg 90w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2024/08/hourglass-1875812_1280.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 462px) 100vw, 462px" /></a><figcaption id="caption-attachment-17727" class="wp-caption-text"><em>Es un recurso escaso y decreciente                        Foto FunkyFocus Pixabay</em></figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;"><strong>Ni una ni otra nos conducen a la paz,</strong> ni nos hacen sentir la plenitud de vivir.</p>
<p style="text-align: justify;">Es necesario tomar conciencia de que <strong>somos nosotros</strong> quienes <strong>damos sentido al tiempo</strong>. Nuestro tiempo. Nuestra vida. Sólo nosotros llenamos de contenido o vaciamos de sentido los minutos que en el reloj parecen siempre iguales.</p>
<p style="text-align: justify;">No es así. El tiempo es <strong>más flexible de lo que pensamos</strong>. No todas las horas son idénticas; la medida del tiempo varía según nuestro modo de vivirlo. Los años corren más lentos en la infancia y son mucho más veloces en la edad adulta. <strong>Un minuto puede durar años</strong>; y <strong>varios años </strong>pueden pasar en <strong>unos minutos</strong>. Depende del <strong>contenido</strong> que le demos, depende de la<strong> importancia</strong> de lo vivido; depende de que nos <strong>percatemos de su valor</strong>. Puede ser en soledad o en compañía. Pero es importante aprender a valorar y <strong>paladear el tiempo</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">Usualmente nos sucede que empezamos a valorar el tiempo cuando<strong> lo vemos amenazado</strong>: por<strong> una enfermedad</strong>, por la muerte de algún ser querido, por el <strong>riesgo de morir en un accidente</strong>&#8230; Sólo entonces tomamos conciencia de cuánto lo hemos menospreciado e incluso desperdiciado.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero podemos <strong>entrenarnos</strong>. Contemplar y sorprendernos del milagro que significa estar, vivir, ser tiempo.</p>
<p style="text-align: justify;">Así nos «bajamos de la aceleración» tomando conciencia de él. Compartiéndolo amorosamente. Degustando y permaneciendo en las cosas sencillas de la vida. <strong>Un beso</strong>, una caricia, pueden hacernos <strong>gustar la eternidad</strong>.</p>
<p><em>Leticia SOBERÓN MAINERO<br />
</em><em>Psicóloga y doctora en comunicación<br />
</em><em>Madrid, agosto 2024</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2024/08/el-tesoro-del-tiempo/">El tesoro del tiempo</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.revistare.com/2024/08/el-tesoro-del-tiempo/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La interioridad como jardín</title>
		<link>https://www.revistare.com/2022/12/la-interioridad-como-jardin/</link>
					<comments>https://www.revistare.com/2022/12/la-interioridad-como-jardin/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Dec 2022 05:59:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[actitud]]></category>
		<category><![CDATA[cuido]]></category>
		<category><![CDATA[interioridad]]></category>
		<category><![CDATA[introspección]]></category>
		<category><![CDATA[La interioridad como jardín]]></category>
		<category><![CDATA[Leticia Soberón Mainero]]></category>
		<category><![CDATA[psicología]]></category>
		<category><![CDATA[sanación]]></category>
		<category><![CDATA[soledad y silencio]]></category>
		<category><![CDATA[vida]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.revistare.com/?p=8638</guid>

					<description><![CDATA[<p>Leticia SOBERÓN</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/12/la-interioridad-como-jardin/">La interioridad como jardín</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Estar con uno mismo es inevitable, aunque a veces quisiéramos huir o aturdirnos por no entrar en este microclima que llamamos interioridad cuando lo encontramos oscuro, desordenado, confuso, dominado por la tristeza, el mal humor, la agresividad, la indiferencia. En estas ocasiones los demás suelen darse cuenta y huyen para no contagiarse de esta negatividad.</p>
<figure id="attachment_8640" aria-describedby="caption-attachment-8640" style="width: 350px" class="wp-caption alignleft"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/interioridad1.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-8640" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/interioridad1-300x200.jpg" alt="" width="350" height="233" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/interioridad1-300x200.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/interioridad1-1024x683.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/interioridad1-1536x1024.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/interioridad1-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/interioridad1-1320x880.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/interioridad1.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 350px) 100vw, 350px" /></a><figcaption id="caption-attachment-8640" class="wp-caption-text">«Hay que cultivar en uno mismo actitudes sanadoras<br />como la benevolencia, la paz y el perdón.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">¿Cómo evitar estas caídas, esta negrura a veces intensa, que nos tiñe por dentro y se trasluce hacia afuera?</p>
<p style="text-align: justify;">La imagen que me viene a la mente es la de un jardín interior. Un espacio que debemos cuidar y mantener bonito, limpio, acogedor. Aireado y libre, pero a la vez bastante cultivado. Aunque no está a la vista de los demás, ellos perciben de algún modo su estado.</p>
<p style="text-align: justify;">Para cultivarlo y embellecerlo, es necesario en primer lugar detectar su situación actual. Si hay preocupaciones e inquietudes, preguntarse por qué; en otras palabras, realizar un tipo de diagnóstico básico para poder orientarse sobre qué hacer. La inquietud, la tristeza, el desencanto y la frustración suelen ser compañeros de camino en la vida cotidiana, pero no conviene instalarse en ellas como estado permanente porque son muy destructivas. De ahí el estrés, el desgaste, las enfermedades psicosomáticas. Y porque en realidad, ante las mismas circunstancias, podemos situarnos de otra forma para modificar precisamente este clima interior. Cambiar la mirada y las claves de lectura, bajar unas líneas en la exigencia con nosotros mismos y en la expectativa hacia los demás, son actitudes que actúan como luz matizada y agua para el jardín reseco por el sol del perfeccionismo.</p>
<p style="text-align: justify;">Seamos sinceros con nosotros mismos para detectar las fuentes de este desencanto y afrontarlas, buscando posibles salidas, enfoques diferentes que nos ayuden a soportar de otro modo una situación, solicitando a alguna persona de confianza el diálogo que nos enfoque de nuevo la situación buscando oportunidades de crecimiento.</p>
<p style="text-align: justify;">En segundo lugar, pienso que hay que cultivar en uno mismo actitudes sanadoras como la benevolencia, la paz y el perdón, indispensables para cambiar este clima interior. Cuando uno sobrecarga su mente y su corazón con resentimientos, odios, deseos de venganza, va marchitando la vida por dentro. Es necesario curar. No porque cambien las circunstancias, sino porque uno las asume de una forma nueva y decide sacar de su interior las malas hierbas que ahogan las flores y hortalizas.</p>
<p style="text-align: justify;">Sinceramente no soy partidaria de lo que se ha banalizado como «psicología positiva» cuando se reduce a repetir infantilmente frases que nos ilusionen con situaciones irreales: «yo lo puedo todo», «no tengo límites». No suele ser así. Está claro que tenemos límites. Pero lo que puedo, eso sí que debo hacerlo. Lo que está en mi mano es mi responsabilidad. ¡Adelante entonces! Me parece que el auténtico cultivo de una interioridad sana debe basarse en lo que realmente somos y vivimos, sin infantilismos ni vanas ilusiones que serían como flores de plástico en un jardín vivo. Para cultivar vegetación auténtica, debemos buscar y aprovechar, en toda circunstancia, las oportunidades reales que siempre existen.</p>
<figure id="attachment_8639" aria-describedby="caption-attachment-8639" style="width: 350px" class="wp-caption alignright"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/interioridad.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-8639" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/interioridad-300x199.jpg" alt="" width="350" height="232" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/interioridad-300x199.jpg 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/interioridad-1024x680.jpg 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/interioridad-1536x1020.jpg 1536w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/interioridad-331x219.jpg 331w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/interioridad-1320x877.jpg 1320w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2022/10/interioridad.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 350px) 100vw, 350px" /></a><figcaption id="caption-attachment-8639" class="wp-caption-text">«Un espacio que debemos cuidar y mantener bonito, limpio,<br />acogedor. Aireado y libre, pero a la vez bastante cultivado.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Recurrir por supuesto a la espiritualidad personal, a lo que creemos, es un recurso vital aunque no todas las personas lo tienen. La ayuda del elevado, o la vivencia que se tiene de no estar solos, son elementos muy importantes para recrear un ecosistema vivo dentro de uno mismo; al fin y al cabo no nos dimos nosotros la vida, y abrirse a ese «alguien» que nos la sigue dando, puede ser clave para ajardinar nuestro interior. La gratitud hacia este Ser, o hacia el universo y la materia, por la vida recibida, es un elemento básico de este proceso de saneamiento interior. Es como hundir las raíces en una tierra rica en minerales y nutrientes para que las plantas crezcan sanas y fuertes.</p>
<p style="text-align: justify;">Por último, paladeemos el momento presente. Con lo poco o mucho que se tenga, estar vivos es fuente de una gran alegría. Saborear la vida en sí misma produce entusiasmo y facilita la empatía. Como el abono, la plena conciencia de presente transforma nuestra interioridad, que poco a poco será un remanso de paz donde descansar por las noches, o dónde entrar cuando estamos en soledad y silencio. ¡E incluso podremos ofrecer a los demás los frutos de la paz y el sosiego!</p>
<p><em>Leticia SOBERÓN MAINERO<br />
</em><em>Psicóloga. Doctora en comunicación<br />
</em><em>España<br />
Publicado originalmente en RE catalán núm. 108</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2022/12/la-interioridad-como-jardin/">La interioridad como jardín</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.revistare.com/2022/12/la-interioridad-como-jardin/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>El desafío digital en la interioridad</title>
		<link>https://www.revistare.com/2021/09/el-desafio-digital-en-la-interioridad/</link>
					<comments>https://www.revistare.com/2021/09/el-desafio-digital-en-la-interioridad/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Patricia Castillo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Sep 2021 04:58:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pliego monográfico]]></category>
		<category><![CDATA[atención]]></category>
		<category><![CDATA[coste de transición]]></category>
		<category><![CDATA[El desafío digital en la interioridad]]></category>
		<category><![CDATA[interioridad]]></category>
		<category><![CDATA[Leticia Soberón Mainero]]></category>
		<category><![CDATA[libertad]]></category>
		<category><![CDATA[multitarea]]></category>
		<category><![CDATA[naturaleza]]></category>
		<category><![CDATA[paz mental]]></category>
		<category><![CDATA[Silencio]]></category>
		<category><![CDATA[Tecnología]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.revistare.com/?p=6980</guid>

					<description><![CDATA[<p>Leticia SOBERÓN</p>
<p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/09/el-desafio-digital-en-la-interioridad/">El desafío digital en la interioridad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Nuestra época, marcada por el avance tecnológico y el acceso digital, no parece favorecer la interioridad y el sosiego del ánimo. Si queremos conseguirlos, tendremos que caminar contra corriente, al menos en algunos aspectos, de manera decidida.</p>
<figure id="attachment_6981" aria-describedby="caption-attachment-6981" style="width: 660px" class="wp-caption aligncenter"><a class="pop-img-bd" href="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/interioridad-1.png"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-6981 size-large" src="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/interioridad-1-1024x576.png" alt="" width="660" height="371" srcset="https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/interioridad-1-1024x576.png 1024w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/interioridad-1-300x169.png 300w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/interioridad-1-600x338.png 600w, https://www.revistare.com/wp-content/uploads/2021/07/interioridad-1.png 1240w" sizes="auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px" /></a><figcaption id="caption-attachment-6981" class="wp-caption-text">«Cuando realizamos dos o más tareas de cierta complejidad en realidad no estamos trabajando simultáneamente, sino que saltamos de una a la otra velozmente.»</figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Hay dos factores que debemos aprender a gestionar. Por un lado, la urbanización acelerada nos aparta de la naturaleza y de su contemplación. Elementos que nos ponen de manera más inmediata en un estado de serenidad y grata sorpresa y nos recuerdan que somos parte de este entorno terrestre. Pero en nuestro tiempo, para millones de personas la naturaleza está sólo en sus pantallas de ordenador o en bellos documentales televisivos. Por otra parte, el bombardeo mediático al que estamos sometidos a toda hora y en todas partes. En un minuto se realizan 3 millones de búsquedas en Google, se envían 38 millones de mensajes por WhatsApp, se ven 4.5 millones de vídeos en YouTube, se consumen 266 mil horas de visión en Netflix&#8230; Si vamos por la calle, difícilmente podremos concentrarnos, reclamada nuestra atención cada vez más a pantallas publicitarias de gran tamaño. Todo, antes que dejarnos pensar tranquila y sosegadamente. ¿Nos sorprende que cada vez más existan niños con síndrome de déficit de atención? ¿Es extraño que la dispersión mental provoque en millones de personas tristeza, desconcierto y sensación de falta de sentido?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>El mito de la multitarea</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Nos parece que podemos gestionar toda esta información además del trabajo habitual. Y nos lanzamos a lo que llamamos multitarea. Quizás ésta se da en las acciones rutinarias y motoras, que «funcionan solas», mientras permiten centrar la atención en tareas mentales complejas. Pero no es esto a lo que suelen referirse los que defienden la multitarea en el pensamiento, sino a la verdadera posibilidad de desarrollar, simultáneamente, tareas intelectuales complejas en varios campos a la vez. Sin embargo, lo que hacemos es pasar de la una a la otra rápidamente. Cuando realizamos dos o más tareas de cierta complejidad en realidad no estamos trabajando simultáneamente, sino que saltamos de una a la otra velozmente.</p>
<p style="text-align: justify;">Estamos pagando un alto coste de transición entre una tarea y otra. ¿A qué llamamos «coste de transición»?</p>
<p style="text-align: justify;">1) Al tiempo que tardamos en recuperar mentalmente el hilo de lo que se está diciendo, para darle sentido intentando conectarlo con lo que recordamos de las últimas veces que estábamos haciendo esta tarea.</p>
<p style="text-align: justify;">2) A la pérdida de información que se nos escapó mientras hacíamos la otra tarea. En el mejor de los casos podremos pedir que nos hagan un resumen limitado, con la consiguiente pérdida de tiempo para el grupo y el margen de error por no tener los detalles. Pero podemos perdernos una información destacada que en las tareas intelectuales puede ser relevante.</p>
<p style="text-align: justify;">3) Al desgaste energético por el esfuerzo de mantener fija la atención de manera alterna con la misma intensidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Muchas personas ejercen su trabajo o estudios intentando distribuir su atención entre redes sociales, medios de comunicación y conversación presencial. Agotador.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>La salida</strong></p>
<p style="text-align: justify;">No en vano está volviendo la búsqueda del silencio para poder reencontrar el equilibrio interior, empaquetada en formatos orientales (yoga, meditación zen, etc.), anglosajón (mindfulness) o religioso (retiro, ejercicios espirituales). Todos necesitamos bajar revoluciones en nuestro cerebro, reducir el número de estímulos, reencontrar la paz mental para poder dirigir nuestra vida con mayor conciencia y libertad, vivir más plenamente y gestionar los desafíos cotidianos.</p>
<p style="text-align: justify;">Centrar la atención de manera sostenida se ha convertido en una competencia muy valorada en los entornos empresariales. ¡Y un deseo inalcanzable para muchos niños y adultos! Empezamos a rectificar el rumbo concediéndonos el descanso del silencio y la serenidad. Nuestro bienestar será notablemente mayor y, paradójicamente, seremos más libres.</p>
<p><em>Leticia SOBERÓN MAINERO<br />
</em><em>Cofundadora Innovation Center for Collaborative Intelligence<br />
</em><em>Publicado originalmente en Revista Re Catalán núm. 97 «Interioritat»</em></p><p>The post <a href="https://www.revistare.com/2021/09/el-desafio-digital-en-la-interioridad/">El desafío digital en la interioridad</a> first appeared on <a href="https://www.revistare.com">Revista RE Castellano</a>.</p>]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://www.revistare.com/2021/09/el-desafio-digital-en-la-interioridad/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
